You are on page 1of 1

¡Manos arriba! ¡Esto es un asalto! ¡Quietos!... ¡al que se mueva lo mato! ¡Quietos todos!...

La
puerta… ¡Cierren esa puerta! Tranquilos… ¡Que nadie se me ponga enfrente porque lo mato!…
¿entendieron? Silencio todos, no quiero oírlos ni respirar siquiera... Aquí el único que habla soy
yo; y yo no le tengo miedo a nadie... ni a la muerte… ni a nadie. Cierren esa puerta, que puerta
tras puerta me han cerrado a mí y ahora las cierro yo. ¿Y qué? Hoy me arrastro sobre la tierra
pero un día de estos, cualquier día de estos, me voy a arrastrar bajo la tierra… La vida es
solamente un paso, doloroso porque es un paso en falso, pero es un paso, un instante; y, en
cualquier momento, se va, dejando una deuda con la que se nace y nunca se sabe cuánto va a
ser… y cada día es una cuenta que crece… le debo a la pulpería, al doctor… a Dios. En la vida
podemos imaginarlo todo, pensarlo todo; todo… pero nunca sabemos hasta dónde nos vamos a
hundir en esta mierda, hasta dónde vamos a llegar; o si nos vamos a salvar. Este es mi primer
asalto, pero el primer delito lo cometí al nacer. Sólo nacer es un delito; y si naciste pobre, ya
todo lo demás está escrito… Si algo va a salir mal… sale mal. Todo lo que se pueda romper se va
a romper y todo lo que va a aguantar, golpe tras golpe, se va a salvar; ¿y qué?… ¿qué puedo
hacer yo para cambiarlo?… nada. No hay voluntad en esto, no es que yo quiera o no quiera. Mi
destino es mi cuerpo y ahora son mis vísceras las que piensan… así de simple, como una rata
que vive en una cloaca o un perro en la calle que sólo sabe que tiene que atravesarlo todo y
soportarlo todo para seguir con vida, sin saber siquiera que es mortal. Su obligación es vivir…
vivir hasta que se muera, sin saber que vivió, sin saber tampoco que murió… ahora soy lo que
soy… colgado de esta pistola para no caer sobre el abismo infinito de mi propia vida… sin poder
hacer ya nada más. Me cansé de esperar, de rogar… de pedir, de buscar, de empezar una y otra
vez… ¿Qué puedo hacer yo solo frente a toda esta mierda? Nada. ¿Qué pueden hacer ustedes,
si yo no quiero que se haga? Nada. Es cierto que uno solo nos puede salvar a todos, pero también
es cierto que uno solo se puede cagar en todos y todo se va al carajo. Aquí no hay cielo, ni tierra,
ni amigos, ni buenos, ni malos, ni nadie a quien le importe. Si ya ni Dios existe, entonces… todo,
todo está permitido. ¿Qué será más criminal? ¿Matar a alguien o dejar que se muera?… ¿robar
o dejar robar? ¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo malo? Somos todos unos farsantes; sobrevivimos
a nuestras calamidades y nos quejamos. Aquí se roba en grande, todos roban y el que no roba
lo permite y el que no lo permite, tampoco dice nada... y el que lo puede decir, tiene miedo y
así es todo... miedo… miedo… un miedo mudo de vivir y un miedo sordo de morir… Tranquilos,
calma, que aquí no pasa nada. Sólo hay algo que debe quedar claro; de la cárcel se sale, pero del
hoyo jamás; y el que se quiera pasar de listo, que vaya pensando cómo va a dejar a la familia.
De todos modos, cuando uno sale, nunca sabe si va a regresar… y si regresa uno no sabe si
hubiera sido mejor no haber regresado