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periódico político de los trabajadores

De acuerdo a la encuesta Adimark correspondiente a la percepción política de la comunidad nacional en septiembre de 2007, la Presidenta Bachelet se hunde hasta las cifras más bajas de su mandato con apenas un 35 % de aprobación, contra un 46 % de rechazo. Si bien, tanto la Alianza por Chile (14 % de aprobación), como el Juntos Podemos (11 % de aprobación) sacan cuentas alegres, casi un 55 % de los consultados no se siente representado por ninguno de los conglomerados que forman el actual sistema político chileno. Los temas peor evaluados, según la encuesta, son la delincuencia, el Transantiago y el empleo.

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LA DESIGUALDAD CAMPEA
onsiderando que las causas de la delincuencia se encuentran en las condiciones de pobreza que padece la mayoría nacional; que el nuevo sistema de transporte público pésimamente diseñado y millonariamente subsidiado lo ocupan a diario los pobres; y que el empleo precarizado y tercerizado, donde un 70 % de la fuerza laboral trabaja en sectores eventuales y transitorios, y la mitad de los chilenos gana un salario de $ 150 mil pesos (300 dólares, en un país donde un arriendo habitacional promedio cuesta 200 dólares); no es difícil concluir que la opinión de los encuestados denuncia los efectos de la desigualdad social, condición estructural del patrón de acumulación neocapitalista impuesto en Chile desde hace casi tres décadas por la clase en el poder. La rebelión pinguina ocurrida el 2006, y las luchas de los trabajadores subcontratistas de las forestales, el cobre, el petróleo y la construcción el 2007 (ámbitos pilares de la economía exportadora de recursos naturales consolidada por los tratados de libre comercio promovidos por la Concertación y que abandona, una vez más, la promesa sobre la segunda fase de exportación e industrialización desarrollista en Chile), abren un incipiente ciclo de lucha social y reorganización de distintos territorios del pueblo. Sin tener color de pueblada al estilo de Argentina 2001, el 29 de agosto y el 11 de septiembre -producto del malestar popular ante las inequidades, el mal empleo, y las alzas alimenticias-, sectores de la periferia pobre de las grandes ciudades chilenas se lanzaron a la protesta. El conjunto de hechos nominados evidenció la paulatina y creciente insatisfacción social y gatilló el miedo histórico de los de arriba ante la indignación de los de abajo.

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“pacto social” (fórmula importada en el actual período desde Argentina y España, entre otras naciones) que luego la Presidenta Bachelet convirtió en la Mesa de Equidad Social, cuya composición la forman políticos y tecnócratas del sistema de partidos políticos burgueses y representantes del gremio patronal - la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC)- para decapitar eventuales “estallidos sociales” que pondrían en riesgo la “paz social” necesaria para garantizar las siderales tasas de ganancias de las burguesías y, en general, perpetuar las bases del proyecto neoliberal. Por otro lado, con la excusa del carabinero abatido en extrañas circunstancias la noche del 11 de septiembre, el gobierno tomó como propia la agenda de la Alianza por Chile y los empresarios agrupados en la CPC. Bajo la política de criminalizar la pobreza y la movilización social, la clase en el poder implementa en la actualidad un programa represivo contra las poblaciones pobres (Pudahuel, Puente Alto) y, hace tiempo, contra el pueblo mapuche. En este mismo sentido, y como una práctica que se ha vuelto habitual, cada faena, fábrica y empresa en huelga, “preventivamente”, es copada por gruesos contingentes de Fuerzas Especiales de Carabineros (como en el paro de Agrosuper, en la faena petrolera en Con Cón, y durante el actual paro de los trabajadores subcontratistas de obras carreteras de Ferrovial). La patronal impone la violencia de clase –que ya costó la vida del trabajador forestal Rodrigo Cisternas, y la cesantía de cientos de asalariados de todos las áreas que se movilizan-, el orden jurídico que castiga al pueblo, y la exclusión social, económica y política, como las maneras predominantes de su desenvolvimiento y práctica rectora.

OTRA VEZ EL PRESIDENTE DE LA CUT SE ACERCA AL EMPRESARIADO
En otra línea de la urgente arremetida de conciliación social de la burguesía, el ex presidente de la CPC y la Sociedad de Fomento Fabril (principales organizaciones empresariales chilenas), Juan Claro, conminó al actual presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo Martínez, a “un diálogo constructivo, con una agenda abierta. Solamente de esta manera esta relación no va a quedar capturada por la cosa política coyuntural y, menos

LAS FÓRMULAS DE CONTENCIÓN SOCIAL
Primero fue uno de los titanes de la ultra derecha pinochetista, Pablo Longueira, quien aventuró el aumento del sueldo mínimo. Inmediatamente, la oficialidad eclesiástica, a través de monseñor Alejandro Goic, logró instalar en la agenda pública la “cuestión social”, mediante el “salario ético”. En el acto, la posible precandidata presidencial de la DC , Soledad Alvear, planteó la necesidad del

todavía, por grupos que usan la violencia como método de presión. Arturo, solamente podemos perder lo que no tenemos y además si se deja la cancha vacía lo que va a pasar es que va a ser ocupada por otro y lo peor de todo, es que vamos a ser gobernados por ellos” (El Mercurio, 7 de octubre). Ante la interesada invitación de Claro –un potente empresario de gran maniobrabilidad política- que, en definitiva, procura superar en los hechos la convocatoria al llamado “Pacto Social” por la Concertación y los discursos de la derecha partidista que la misma burguesía ha condenado de “populistas” en vísperas de la próxima temporada de elecciones, la respuesta del actual presidente de la CUT no se hizo esperar. “Voy a recoger el desafío de mi “compañero” Juan Claro y estamos disponibles cuando guste para hacer algo que valga la pena”, señaló Martínez y agregó que “pasaron las eras de la ideología, vivimos una época de lucha económica, donde es deber de todos proteger a los sectores más débiles”. Los derroteros empleados por el capital y el Estado (núcleo y control de la desigualdad que beneficia a menos de un 20 % de los chilenos), gremial y políticamente, sin duda, forman parte de la unidad “ideológica” (mal que le pese al presidente de la CUT y militante concertacionista, Arturo Martínez) que hegemoniza por arriba la tesis de la colaboración de clases para encarar el potencial arranque de la lucha más numerosa y organizada de los de abajo a cambio de supuestas “concesiones” al mundo del trabajo que, por lo demás, la patronal jamás ha detallado y que, de acuerdo a los hechos, no persiguen en manera alguna modificaciones pro populares. Al respecto, la precarización del empleo, la flexibilidad laboral y las masivas prácticas antisindicales del empresariado, son la verdadera tónica central que ha marcado a fuego los últimos 30 años. Bastó que pasara el llamado a la protesta sindical del 29 de agosto, para que el presidente de la CUT volviera al ruedo del diálogo infructuoso y mendicante, superestructural y políticamente conveniente con la clase en el poder. En este sentido, la conducción de la CUT persiste en su política de mantenerse demasiado lejos del universo trabajador, y extremadamente subordinada a los requerimientos del capital. A costa de hipotecar los objetivos político estratégicos de los trabajadores por el canje de indeterminados “mejoramientos económicos”. La historia de estos “diálogos sociales” desde el fin de la dictadura pinochetista ha resultado un fracaso, confunde al conjunto del pueblo y es inexorablemente funcional a los intereses de los de arriba.

HACIA LA REUNIÓN DE LAS FUERZAS DESDE ABAJO
En fin, el pacto social –que el empresariado gremializado y la Alianza por Chile sólo quieren convertir en un punteo de acuerdos que aplome la “gran iniciativa” de la Concertación- consiste en un nuevo protocolo convenido entre las fracciones del poder para establecer las nuevas tácticas de dominación y explotación; control, contención y disciplinamiento social, que urge a los intereses de los patrones en el presente estadio de la relación capital-trabajo, con el objetivo de destruir cualquier semilla de organización de los de abajo que ponga en tensión su dominio. La burguesía chilena -profundamente antipopular, cortoplacista y entramada genéticamente con el capital mundializado- opera con cautela sobreactuada, subordina en sus redes de explotación a la pequeña y mediana empresa (condenadas a vender su producción al precio impuesto por las grandes corporaciones, según la propia ex Directora del Trabajo de la Concertación, María Ester Féres), y fragmenta y golpea incesantemente la organización de los trabajadores. El nuevo pacto social propiciado por arriba, simplemente es -frente a la paulatina reorganización de los trabajadores y el pueblo- la actualización táctica de la alianza estratégica entre la Concertación, la Alianza por Chile y los gremios empresariales. La tarea sigue siendo, entonces, el reagrupamiento de las fuerzas en plena articulación de los trabajadores y los pobres, caminando con paso seguro, con protagonismo, independencia de clase y convicción de poder, hacia la conformación de un amplio movimiento anticapitalista y de horizontes políticos socialistas. Equipo Editorial

“El nuevo pacto social propiciado por arriba, simplemente es -frente a la paulatina reorganización de los trabajadores y el pueblo- la actualización táctica de la alianza estratégica entre la Concertación, la Alianza por Chile y los gremios empresariales.”

El cuento de la vaquita lechera: muchos la crían, pocos la ordeñan.

AFP's: les roban a los trabajadores para financiar a los patrones.

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ntre 1990 y 2005, a los trabajadores se les descontó 23 billones de pesos en cotizaciones. Es decir, cerca de 50 millones de dólares. Ese es el aporte que han hecho los asalariados chilenos al mercado de capitales.

Las AFP's ,con sus compañías de seguros coligadas, pagan una cantidad de pensiones que se acerca a las 500 mil. El costo de estas pensiones, también entre 1990 y 2005, fue de 4,4 billones de pesos. Sin embargo, en el mismo período, el fisco le traspasó a las AFP's 4,4 billones de pesos, la misma cantidad, en bonos de reconocimiento. En otras palabras, ni un sólo peso de las cotizaciones de los trabajadores (23 billones), se usó en pagar pensiones, sino que todas las pensiones que pagaron la AFP's, se cancelaron con los bonos de reconocimiento. Y por lo tanto, íntegramente, estos 23 billones de pesos fueron destinados al mercado de capitales.

MÁS DEL 75 % DE LOS CHILENOS NO LLEGA A LA PENSIÓN MÍNIMA
El sistema de pensiones chileno es un modelo de ahorro forzoso en que un porcentaje muy importante de las remuneraciones de los trabajadores es destinado al mercado de capitales (inversiones y créditos a grandes compañías), es decir, los dineros que todos los meses descuentan las AFPs a los trabajadores van directamente a financiar los negocios de los empresarios y , tal como lo muestran los mismos datos, a cambio de esto ni siquiera la fuerza laboral cuenta con una jubilación decente, es decir que cubra el costo de una canasta básica. El Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA) explicó el año 2004 que al “…ritmo actual, los ahorros previsionales en las AFP's no van a ser suficientes por sí solos para otorgar una pensión superior a la mínima para más del 75% de los afiliados. A ese ritmo, más del 50% de los afiliados no van a lograr acumular ni siquiera la mitad de los fondos requeridos para la pensión mínima. Adicionalmente, más del 50% de los afiliados va a alcanzar menos de 170 cotizaciones al jubilar, es decir mucho menos de las 240 cotizaciones requeridas para obtener garantía de pensión mínima.”

El gran negocio hecho con los dineros de los trabajadores, cuenta con el aval del gobierno, el que está ligado por intereses comunes de clase a los grandes empresarios a los que protege, existiendo una verdadera confabulación para ocultar lo central del negocio de las AFP's ; un robo a la clase trabajadora. Un robo donde la Concertación cumple el rol de empleado de las enormes transnacionales que manejan el cada vez más concentrado negocio de las AFPs, ( Provida -controlada por el consorcio bancario español BBVA- reúne un 31,05% de los activos totales y un 38,5% de los cotizantes. Si se agrega Habitat, administrada por la Cámara Chilena de la Construcción y el grupo financiero estadounidense Citybank, se llega respectivamente a un 54,59% de activos y a un 65,05 % de cotizantes. Finalmente, sumando a Cuprum, manejada por el carioca Grupo Penta, se alcanza un 73,09% y a un 74,58% de la suma global).

CONDENADOS A LA MENDICIDAD
La última reforma del gobierno al sistema, publicitada como una reforma “en beneficio de los trabajadores”, sólo viene a reforzar el negocio que ahora apunta a incorporar a los trabajadores independientes, quienes son estimados en un millón de personas (es decir, un millón de nuevos financistas “voluntarios” para los negocios de los grandes empresarios). Por otro lado, se permite que las AFP's puedan invertir un mayor porcentaje de los ahorros de todos en negocios en el exterior, lo que significa que además de financiar a los explotadores del país, el sistema financia “voluntariamente” a los patrones de otros países. Los trabajadores no pueden seguir permitiendo esta confiscación de sus salarios en beneficio de los empresarios. De lo contrario, los asalariados se verán condenados a mendigar su subsistencia. Esto demuestra, una vez más, la naturaleza parasitaria que de la clase patronal, que no contenta con expoliar durante toda la vida productiva a la inmensa mayoría de los chilenos, la sigue castigando y explotando en la vejez.

OPINIÓN • OPINIÓN • OPINIÓN • OPINIÓN • OPINIÓN • OPINIÓN • OPINIÓN • OPINIÓN • OPINIÓN • OPINIÓN •

En este último tiempo, al parecer, algo está pasando en la clase trabajadora. Las movilizaciones de los obreros han ido tomando fuerza y formas que, en los hechos, rompen con la legalidad de los capitalistas. Las luchas se han ido radicalizando. Ejemplo de esto son las expresiones de los trabajadores subcontratistas de CODELCO, en forestal Arauco (donde murió Rodrigo Cisternas en manos de las fuerzas represivas), las movilizaciones de Agrosuper, y las tomas en Arauco, por nombrar algunas.

s una señal promisoria. Los trabajadores se están cansando de las promesas de la Concertación; empiezan a no creer en la falsa idea de que gobiernan para nosotros. Un botón de muestra es el Transantiago, que en vez de mejorar nuestra calidad de vida, la empeoró a favor de los que están detrás del negocio. Esto es un indicio importante de lo que esta ocurriendo. Sin embargo, todas estas manifestaciones, todas estas huelgas, siguen en el ámbito cerrado de sus empresas, con demandas particulares propias de sus lugares de trabajo; aisladas del conjunto de la clase trabajadora y el pueblo. Cada uno de estas luchas, por muy heroica que sea, no logra comprometer a sectores amplios del pueblo. La movilización aislada no resolverá el problema del conjunto de los trabajadores. Por el contrario, todos estos esfuerzos y conquistas, tarde o temprano, volverán a punto cero, a no ser que se construya un movimiento potente de obreros y trabajadores. La tarea de la CUT debería ser esa. Ligar todos los problemas de los trabajadores en una sola y gran demanda, y golpear como un solo puño. De transformar estas demandas sociales en demandas políticas, en la lucha por el poder de los trabajadores. Pero los dirigentes de la principal multisindical chilena no han cumplido ni cumplirán esta tarea, debido a que tienen un compromiso con el gobierno de la Concertación y, a su vez, el gobierno está coludido hasta la médula con los grandes capitalistas y el imperialismo.

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LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES Y SU PROPIA POLÍTICA
¿Qué nos queda? Aprovechar estas luchas y todo movimiento, por incipiente que sea, para generar a corto plazo un comando social de dirigentes sindicales que cumpla la tarea nuclear que la CUT ha abandonado: unir al pueblo en un solo pliego. Esto es, impulsar hacia adelante la lucha para llegar a una sola demanda capaz de expresar una corriente política e ideológica que apueste por una sociedad más justa e igualitaria. Expulsar a las grandes corporaciones que se llevan todas las riquezas del país y también a los que permiten el saqueo de Chile. Al capital extranjero que succiona diariamente toda la riqueza en concomitancia con los grandes empresarios chilenos y políticos burgueses de la Concertación y la Alianza por Chile. ¿Pero podemos llegar a esta unidad? La respuesta está en cada uno de nosotros. Hay que mirarnos, si tenemos la voluntad y la fortaleza ética para hacerlo. Esto es un reto. A mi parecer, la unidad llegará como producto de la convicción histórica de los dirigentes sindicales de que nuestra causa es justa, por nuestra condición de explotados, porque vivimos de un mísero salario, por nuestras pésimas condiciones de vida. Porque somos parte de los de abajo y estamos dispuestos a trabajar por la unidad. Ramón López Dirigente Sindical de CIMM.

EL CAPITALISMO TAMBIÉN GOLPEA A LAS MADRES CHILENAS
El aborto es un derecho social, político y también cultural. Mientras exista una concepción de familia opresiva y la maternidad sea una amenaza más para la mujer trabajadora, el Estado continuará siendo el responsable de las muertes de mujeres por abortos efectuados en condiciones infrahumanas.
El 2006 en Chile nacieron 1058 niños, cuyas madres fueron niñas de 14 años. Entre 1931 y 1989, el aborto terapéutico fue permitido por el Código de Salud. En ese período toda mujer cuya vida estuviera en peligro podía solicitar un aborto si contaba con la aprobación de dos médicos. El 89, la dictadura eliminó el aborto terapéutico, y así ha permanecido hasta hoy. El Código Penal castiga todo aborto intencional, imponiendo penas que van de tres a cinco años de cárcel. Para conseguir la interrupción de un embarazo no deseado, las mujeres trabajadoras y de sectores empobrecidos de este país, es decir, la mayoría, recurren a lugares clandestinos y sanitariamente inseguros donde arriesgan su salud física y psicológica, y muchas veces su vida. Existe un 10 % de mortalidad por aborto, según la Organización Panamericana de Salud, OPS. La entrega de la “píldora del día después” no soluciona el problema, así como tampoco la revolución del anticonceptivo ofrecido gratuitamente en los consultorios (cuando los hay). Tampoco la planificación familiar como antigua política estatal fue capaz de garantizar una maternidad íntegra y digna a la mujer. Esto, simplemente, porque la mujer sabe que la maternidad es un costo biológico y económico que asumirá sola sin la ayuda de ninguna institución dedicada a velar por la seguridad de las mujeres y los niños, porque no hay derechos maternales. La realidad en este ámbito es la siguiente:
? Las atenciones por embarazo en los hospitales son deficientes. ? Las empresas no se responsabilizan con guarderías para sus trabajadoras. ?trabajos flexibilizados (el 70 % en Chile) no aceptan a las mujeres Los

a la baja en la tasa de natalidad, que “este es un país que está demostrando que no deja muchas opciones a la mujer para ser madre”. Para la ministra se trata de un problema de número y no de calidad. El gobierno se define como “pro maternidad”, en consecuencia, la Ley de Amamantamiento otorga tres horas entre jornada laboral para atender al infante durante el primer año de vida. Sin embargo, la ley no contempla el problema de transporte en la locomoción colectiva; impone la procreación en condiciones miserables, con escasez de camas en los hospitales, sin recursos para una buena atención durante y después del embarazo, pésimas y pocas guarderías infantiles, y despidos por embarazo. En definitiva, se arrasa con los derechos maternales. Por todo esto, la primera reivindicación que debe recuperar la mujer trabajadora es su derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
DEMANDAS URGENTES
? legal y gratuito en la salud pública. Aborto ? Separación en las políticas de la mujer de la Iglesia con el

Estado.
? Por el Derecho a la Maternidad y el respeto a la decisión de la

mujer.
? Anticonceptivos gratuitos para abortar. Aborto legal y

gratuito para no morir.
? Legalización y despenalización del aborto. ? Educación sexual para los niños, niñas y jóvenes a cargo de

embarazadas o con muchos hijos. La propia ministra del Servicio NJacional de la Mujer, Laura Albornoz, reconoce, debido

organizaciones de mujeres.

Che siempre Che
Homar Garcés
sto lo dijo magníficamente Eduardo Galeano en 2004: "¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos. ¿No será porque el Che decía lo que pensaba? ¿Y hacía lo que decía? ¿No será por eso que sigue siendo extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?" han transcurrido cuatro décadas de su asesinato en una humilde escuelita de Bolivia y todas las pretensiones por trivializarlo, haciendo de su imagen un icono pop aparentemente inocuo, resultaron inútiles, aun cuando su ideario político socialista ha permanecido -en algunos casosopacado por su imagen guerrillera. No obstante, del Che Guevara hay muchas lecciones que extraer, especialmente en lo atinente a su persona como parte fundamental de la vanguardia revolucionaria de Cuba, tanto en su etapa insurreccional como en la etapa posterior de gobierno y de construcción de la nueva sociedad en su transición hacia el socialismo. Quizás en ello, en su pensamiento crítico, rebelde y renovador, estriba la permanente presencia del Che. Internacionalista, antiimperialista, radicalmente socialista, humanista, arriesgado hasta despreciar la muerte, antiburocrático, solidario y dotado de profundos sentimientos de amor hacia la humanidad, Ernesto Che Guevara fue un impulsor decidido y modelo del hombre nuevo que deberá emprender el tránsito al socialismo, dominando simultáneamente la técnica y la ciencia con las cuales romper la perniciosa dependencia con las naciones capitalistas industrializadas., en especial, con Estados Unidos. Fue uno de los que detectó y criticó las anomalías y contradicciones del sistema económico socialista implantado en la Unión Soviética y demás naciones bajo su órbita imperialista, cuestión que derivó en un interesante debate con quienes defendían dicho sistema, el cual sería de mucho provecho repasar y estudiar a propósito de la tendencia revolucionaria neosocialista que recorre a nuestra América y tiene su epicentro en Venezuela. En este sentido, para el Che "la revolución no es, como pretenden algunos, una estandarizadora de la voluntad colectiva, de la iniciativa colectiva, sino todo lo contrario, es una liberadora de la capacidad individual del hombre". Che fue un acucioso observador de la realidad imperante en nuestra América, habiéndola recorrido en gran parte desde sus tiempos juveniles, contrastándola con sus lecturas iniciales y el accionar de los movimientos políticos que se decían entonces revolucionarios. Esto le permitió comprender la necesidad imperiosa del poder para hacer la revolución tantas veces postergada y traicionada. "El poder según lo expresado por él en 1962 en Táctica y estrategia de la revolución latinoamericana- es el objetivo estratégico sine qua non de las fuerzas revolucionarias y todo debe estar supeditado a esta gran consigna". Hasta el triunfo -armas en mano- de la revolución cubana, la mayoría de estas fuerzas se contentaron con alcanzar algunas reformas parciales, legitimando así el orden burgués existente. Sin negar del todo la vía electoral, el Che creía que "la misión de los dirigentes y de los partidos es la de crear todas las condiciones necesarias para la toma del poder y no convertirse en nuevos espectadores de la ola revolucionaria que va naciendo en el seno del pueblo". Tal tarea debiera cumplirse en todo momento en sintonía con las masas, sin que ello significara un avasallamiento ni una manipulación, menos una desconfianza en relación a sus capacidades, ya que, de lo contrario, la revolución degeneraría en una caricatura, ocasionando frustraciones y retrocesos históricos imperdonables. De igual manera, el Che cuestionó mucho la sobrevivencia de los mecanismos del capitalismo, como la ley del valor y el interés material individual, en la economía socialista calcada del modelo soviético. "Si a esto -afirmaría- se agrega el escolasticismo que ha frenado el desarrollo de la filosofía marxista e impedido el tratamiento sistemático del período, cuya economía política no se ha desarrollado, debemos convenir en que todavía estamos en pañales y es preciso dedicarse a investigar todas las características primordiales del mismo antes de elaborar una teoría económica y política de mayor alcance. La teoría que resulte dará indefectiblemente preeminencia a los dos pilares de la construcción del socialismo: la formación del Hombre Nuevo y el desarrollo de la técnica". Che veía en tal contradicción, en un sistema donde se suponía eliminada la explotación capitalista, el principio de la corrupción, fundamentalmente de la dirigencia. Por eso mismo, estimuló el trabajo voluntario como una forma de reforzar la

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conciencia revolucionaria, siendo él vivo ejemplo de lo predicaba, al margen de su condición indiscutible de líder revolucionario, Ministro o Comandante de Cuba. Por todo ello (y más), el Che siempre será el Che. La frescura y rebeldía de su convicción socialista, además de su actuación solidaria e internacionalista en contra del imperialismo donde quiera éste estuviera, logran que trascienda siempre- el limitado marco referencial a que lo someten quienes sólo se contentan con evocarlo de vez en cuando. En beneficio de la revolución que habrá de abarcar la extensa geografía de nuestra América y, por qué no, también del mundo, su presencia permanecerá siempre.-