You are on page 1of 9

RESÚMENES

MEDICINA PREVENTIVA

NRC:5296

AUTOR:
OSCAR EDUARDO PATIO
ID:000588693

PROFESOR:
SERGIO EDUARDO DIAZ TRIANA

CORPORACION UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS


ADMINISTRACION EN SALUD OCUPACIONAL
NEIVA, HUILA
2019
Capitulo 2
Salud y Enfermedad
La salud es algo que el todo el mundo sabe lo que es hasta el momento en la que pierde
cuando intenta definirla. “A pesar de que la salud suele ser un tema frecuente de la
conversación, al intentar definir el concepto que es común terminar hablar más de la
enfermedad.
No existe una definición universal del concepto de salud, depende del contexto desde
donde se intente definir. La mas aceptada es la que consigna la organización mundial de
la salud (OMS) en su carta constitucional: “esta definición, a pesar de ser más conocida,
genera con frecuencia discrepancias entre muchos autores, por considerarla utópico.
Autores que han modificado esta definición.
Milton Terris 1994
Alessandro seppilli 1971
Hernan san martin 1981

Modelos teóricos sobre los determinantes del proceso salud – enfermedad


Modelo hipótesis Variables Características
Mágico religioso resultado de fuerzas o Fuerzas desconocidas y Se relaciona con la
espíritus. Representa un espíritu (benignos y fe
castigo o premio divino. Se malignos)
suele interpretar como una
condición que pone a
prueba la fe.

Sanitarista es consecuencia de las Condiciones del entorno Promueve la


condiciones insalubres que introducción de
rodean al individuo medidas
saneamiento
ambiental
Social Resultado de las estilo de vida organización Privilegia lo social
condiciones de trabajo y social riesgo ocupacional y como el factor más
vida del hombre factores del ambiente importante es un
factor que explica la
aparición y la
función de otros
factores
participantes

Unicausal Efecto de la acción de un Agente causal respuesta Fenómeno biológico


agente externo sobre el individual e individual
organismo y su respuesta a
este
Multicausal Resultados de la interacción Agente, huésped y El énfasis continuo
de varios factores ambiente sobre lo biológico e
pertenecientes al individuo, individual lo social
el ambiente y el agente de aparece incluido en
enfermedad el entorno o
ambiente la triada
ecológica
Histórico-social Consecuencia del contexto Dimensiones históricas Aporta nuevas
histórico, modo de medios de producción categorías de
producción y clases sociales clases sociales, estilo de análisis y cuestiona
vida la eficacia de la
prevención y el
control
Determinantes Resultado de las condicione Biología, medio ambiente, Modelo aceptado
sociales en que las personas nacen estilos de vida y sistema por lo general en la
crecen, viven, trabajan y sanitario actualidad con sus
envejecen, incluidos los respectivas
propios sistemas de salud. modificaciones

DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD


La causa de la salud y enfermedad se han abordado a partir de los diferentes modelos ya
mencionados, no obstante, en los últimos años el aspecto social en el proceso de salud
enfermedad se ha observado como un protagonista en la promoción de la salud,
prevención de enfermedades y rehabilitación de los individuos enfermos.
La salud y enfermedad en una persona no se encuentran tal solo influidas por factores de
riesgo sino también por las circunstancias sociales en las que una persona nace crece,
trabaja y envejece en las cuales el sistema de la salud y el nivel socioeconómico juegan
un papel esencial.
Transiciones de salud
las transiciones de salud son procesos de cambio continuo que influyen en la forma en la
que la población enferma y muere la transición termográfica representa los cambios
demográficos que han ocurrido en las últimas décadas este concepto se origino en el siglo
XVIII en Europa.

Capitulo 3
Evolución de la salud publica y de la medicina preventiva
• El Barón Larrey, cirujano en jefe de la expedición de Napoleón a Rusia, culpó al tifo y
a la gran infestación de piojos del desastre sufrido por la Gran Armada, ya que de 450
000 soldados que iniciaron la campaña, regresaron solamente 3000.
• Pierre Bretonneau descubrió la forma de propagación de la tifoidea; Guillermo Wood
Herhard en 1837 marcó las diferencias clínicas del tifo y la tifoidea. En México, unos
años después, el Dr. Miguel Jiménez elaboró un importante trabajo denominado:
“Apuntes para la historia de la fiebre petequial o tabardillo”.
• Oliverio Wendell Homes demostró la contagiosidad de la fiebre puerperal, e Ignacio
Semmelweis en 1861 hizo hincapié en que podía prevenirse con medidas higiénicas.
• John Snow es conocido por su estudio epidemiológico durante la epidemia de cólera en
Londres en el año de 1854, es decir, años antes de los trabajos de Koch sobre el vibrión
colérico. Su extraordinaria investigación ha quedado como modelo de lo que debe ser un
estudio epidemiológico: formuló la hipótesis de que era un veneno lo que producía la
enfermedad; observando dos sistemas de aprovisionamiento de agua en la ciudad, uno
libre de impurezas y otro contaminado, los relacionó con los casos de enfermedad y de
muerte; y aplicó por fin medidas sanitarias en la compañía que abastecía agua contami-
nada, contribuyendo al control y terminación de la epidemia.
• Luis Pasteur químico, merece especial mención por haber sentado las bases científicas
de la investigación bacteriológica, en el año de 1857. Sus trabajos sobre la rabia, el ántrax
y la atenuación de las propiedades patógenas de los micro- organismos mediante pases
sucesivos a través de animales, dieron pie a los trabajos y realizaciones en contra de los
padecimientos infecciosos. Roberto Koch.
• Roberto Koch aisló el bacilo tuberculoso y formuló sus famosos postulados sobre la
función de las bacterias en las enfermedades transmisibles. Descubrió, asimismo, el vibró
colérico.
• José Lister, aprovechando los descubrimientos de Pasteur inició la técnica antiséptica
en cirugía: rociaba ácido carbólico con un atomizador sobre el campo quirúrgico durante
la operación.
• Pettenkofer logró magníficos avances en higiene pública convirtiendo a Munich, su
ciudad natal, en un modelo de sanidad del medio.
• Hermann Biggs, primer comisionado de salud en Nueva York, consiguió también
notables adelantos en la salud pública.
• La época brillante de la bacteriología hizo abrigar fundadas esperanzas de que estaba
resuelto el problema de la prevención de las enfermedades transmisibles. Sin embargo,
pronto se cayó en la cuenta de que las condiciones sanitarias y sociales deficientes, así
como las de nutrición de los individuos, tenían influencia sobre la aparición y gravedad
de los padecimientos. Se llegó al concepto de multicausalidad de la enfermedad, ya que,
a pesar de los avances médicos, las poblaciones de escasos recursos y con malas
condiciones sanitarias enfermaban y tenían elevadas cifras de mortalidad.
• Carlos Laveran y Roland Ross descubrieron el plasmodio del paludismo; el japonés
Kitasato en colaboración con Emilio Behring, elaboraron la antitoxina tetánica Dimitri
Ivanovski descubrió los virus filtrables en 1892. Y casi para terminar el siglo, Guillermo
Conrado Roentgen descubrió los rayos X. Alejandro Flemin
TRES CONCEPCIONES HISTÓRICAS DEL PROCESO SALUD-ENFERMEDAD

EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO SALUD-ENFERMEDAD 1.


Concepción tradicional Desde los albores de la humanidad, el ser humano ha hecho
esfuerzos de diversa naturaleza por mantener su salud, y desde la antigüedad se ha
considerado que existen personas con capacidades para restablecerla, para quienes la
mayoría de las explicaciones acerca de la salud y la enfermedad, se fundamentaban en la
existencia de dioses que curaban y en las virtudes mágicas de encantamientos
En la edad moderna, con el auge de la ciencia, se desarrolló de forma significativa la
ciencia anatómica y se produjeron grandes avances en el descubrimiento de principios
anatomofisiológicos, y químicos, entre otros, vinculados a las alteraciones de la salud. En
este mismo período parece abandonarse la creencia de que en dichas alteraciones hay una
relación causal con el castigo de los dioses, los malos espíritus y los demonios. En suma,
se puede decir que, en la edad moderna hay un privilegiado interés natural por el cuerpo
humano. El invento del microscopio, a finales del siglo XVII, permitió profundizar en los
aspectos biológicos de la enfermedad. Por otro lado, con el advenimiento de la
Revolución Industrial y los avances técnicocientíficos de la época, se identificaron causas
en el medio ambiente y se empezó a tener en cuenta, no sólo los aspectos biológicos y
físicos, sino los económicos, sociales y políticos relacionados con la salud
Entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, el desarrollo de
los conceptos sobre agentes infecciosos e inmunidad, condujo a una transformación del
enfoque de los estudios médicos, lo que llevó a hacer especial énfasis en las fuentes
ambientales de microorganismos y las formas de transmisión de las infecciones.

2. Concepción moderna
En los años noventa, se inicia el estudio de la salud desde las representaciones sociales
que tienen los individuos y la sociedad en general. Herzlich, citada por Viveros, M. 1993
(13), señala cómo los individuos se expresan a propósito de la salud y la enfermedad en
un lenguaje elaborado a partir de la relación que establecen con la sociedad. Es así como
en la actualidad se abre paso a un análisis de la salud y la enfermedad, no como entidades
cuya definición es evidente, sino como el resultado de procesos sociales, elaboraciones
intelectuales y continuos intercambios de la colectividad
rehabilitación. Esta racionalidad asume que, tanto la salud como la enfermedad
intervienen en la realidad objetiva del cuerpo, mientras se da la espalda a las mediaciones
culturales y sociales que acompañan al sufrimiento humano
Sin embargo, la ciencia médica no consiste en especular sobre estos conceptos vulgares
para obtener un concepto general de la enfermedad, sino que su propia tarea consiste en
determinar, cuáles son los fenómenos vitales a propósito de los cuales los hombres se
declaran enfermos, cuáles son sus orígenes, sus leyes de evolución y las acciones que los
modifican. El concepto general de “valor” se ha especificado en una multitud de
conceptos de existencia. Pero, a pesar de la aparente desesperación del juicio del valor en
esos conceptos empíricos, el medico sigue hablando de enfermedades, porque la actividad
médica por el interrogatorio clínico y por su terapéutica está relacionada con el enfermo
y con sus juicios de valor. Afirma Canguilhem, G. (1978) (14) que es evidente como los
médicos siguen siendo las personas que menos investigan el sentido de las palabras
“salud” y “enfermedad”, dado que sólo importan los fenómenos vitales y no las ideas del
medio ambiente social, de allí que la enfermedad sea vista como un valor virtual cargado
de todos los valores negativos posibles.

3. Concepción Posmoderna
En la postepistemología, desde los años setenta en adelante, se han recuperado los
aspectos positivos de las versiones epistemológicas anteriores, el ideal de precisión y de
claridad conceptuales, la historia, la pragmática, el lenguaje, se destaca la comprensión
de la realidad y específicamente de las realidades humanas socialmente constituidas. No
se niega que haya relaciones causales, ni tampoco se niega en principio que haya cambios
de carácter histórico. Sin embargo, tanto las relaciones causales como los desarrollos
diacrónicos, se entienden en función de relaciones de significación y de formaciones
sincrónicas; se opone así al causalismo y al historicismo. Foucault, a través de obras El
nacimiento de la clínica (1978)(15), Arqueología del saber (1979)(16), Las palabras y las
cosas: una arqueología del saber humano (1979)(17), e Historia de la locura en la época
clásica (2000)(18), muestra que nuestras experiencias prácticas y discursos sobre el
enfermo, el loco, el delincuente o la sexualidad son inventos recientes que han aparecido
a partir de ciertas relaciones entre el saber y el poder que las han hecho posibles, de tal
manera que si estas disposiciones que han permitido su emergencia desaparecieran, se
llevarían consigo dichas realidades.

LA HISTORIA DE LA MEDICINA Y DE LA ENFERMEDAD: METÁFORAS DEL


CUERPO Y DE LAS INSTITUCIONES. DE LA EDAD MEDIA AL SIGLO XIX
1. Medicina y Medievo
En la Edad Media existe un vínculo estrecho e indisoluble entre religión y
medicina. En no pocas ocasiones ha sido la propia Iglesia, en Occidente, la que
boicoteaba la capacidad de intervención de la medicina. No podía ser de otro
modo en un entorno en que lo divino regulaba lo humano. Además del hecho de
que durante mucho tiempo los clérigos y otro personal eclesiástico eran los únicos
iniciados para intervenir en las curaciones –recordemos, a modo de ejemplo, los
exorcismos practicados a los epilépticos, a quienes se consideraba poseídos por el
mal–. Hilary Putnam explica cómo la palabra “influenza”, de origen italiano pero
vigente en el inglés actual e incluso en ciertas zonas en que se habla castellano,
para designar al resfriado común, tiene su génesis en la idea medieval de “las
fuerzas malignas” (Putnam, 1981) Desde la antigüedad la enfermedad está
rodeada del misterio de los males que azotan al ser humano, que se instala en la
mente o en el cuerpo, y que hay que expulsar por los medios más diversos (Frazer,
1984)10. De ahí el pensamiento metafórico recurrente que asocia enfermedad y
males sociales.
La Edad Media y la eclosión urbanística
La expansión urbana de la última Edad Media hace que los cargos médicos
sean cada vez más públicos. Al mismo tiempo, esa misma expansión supuso el
advenimiento de nuevos problemas, como la contaminación de agua o alimento, con lo
se empezaron las primeras grandes obras de canalización de aguas. Detrás de esta
maquinación de la infraestructura hay una metáfora de origen holístico.
2 la entrada en la modernidad

El salto de la Edad Media al Renacimiento se produce, como ya dijimos, cuando se pasó


de las teorías de Montaigne de que “ningún experto conoce mi cuerpo como yo mismo”
a las tesis que surgieron por un lado de la anatomía aplicada y por otro del cartesianismo.
El sueño de que el ser humano fuera un autómata, como escalafón último en una escala
que empezó con el uso de cada parte del cuerpo humano como instrumento. El cuerpo
como un reloj, esa maquinaria perfecta gestada en los monasterios y que nos permitía un
control y un entendimiento sobre las regularidades del tiempo.
La revolución de revoluciones Parece ya algo aceptado y comprobado que es a partir de
la Revolución Francesa cuando, en el mundo occidental, se cambia al clérigo por el
médico, y por añadidura, es cuando entra en acción el Estado, velando por el bienestar
generalizado e impartiendo doctrina para garantizar la salud de la población. Este proceso
sustitutorio20 contiene en sí mismo una metáfora, que hace que tanto el clérigo como el
galeno ocupen jerarquías idénticas en virtud del valor que la metáfora imprime
implícitamente: los seres humanos necesitan, sea para el bienestar personal, sea para el
bienestar social, un sanador. Un sanador de almas, como el clérigo. Un sanador de
cuerpos, como el médico. De tal manera es así que las consecuencias son las mismas y
esa substitución, ese matiz, es el que acaba permitiendo desarrollar una idea
individualizada del enfermo que llega hasta nuestros días: la responsabilidad es una
cuestión personal (frente al triunfo terapéutico, que es colectivo). Pero inmediatamente
después de la Revolución Francesa, que sin duda constituye un punto de inflexión, hubo
hechos que, siendo.
2.1 La revolución de revoluciones
Parece ya algo aceptado y comprobado que es a partir de la Revolución Francesa cuando,
en el mundo occidental, se cambia al clérigo por el médico, y por añadidura, es cuando
entra en acción el Estado, velando por el bienestar generalizado e impartiendo doctrina
para garantizar la salud de la población. Este proceso sustitutorio20 contiene en sí mismo
una metáfora, que hace que tanto el clérigo como el galeno ocupen jerarquías idénticas
en virtud del valor que la metáfora imprime implícitamente: los seres humanos necesitan,
sea para el bienestar personal, sea para el bienestar social, un sanador. Un sanador de
almas, como el clérigo. Un sanador de cuerpos, como el médico. De tal manera es así que
las consecuencias son las mismas y esa substitución, ese matiz, es el que acaba
permitiendo desarrollar una idea individualizada del enfermo que llega hasta nuestros
días: la responsabilidad es una cuestión personal (frente al triunfo terapéutico, que es
colectivo). Pero inmediatamente después de la Revolución Francesa, que sin duda
constituye un punto de inflexión, hubo hechos que, siendo o no puntos concluyentes,
deben ser hitos sobre los que nos detengamos para entender la idea del enfermo como
transgresor de unas normas, de una idea de normalidad.
3 lo que el capitalismo trajo a nuestras vidas
El siglo XIX se caracteriza por el surgimiento de una industria farmacéutica y de
laboratorio, sobre todo en Alemania, aunque se aplicó especialmente en Francia. La
medicina deviene comercial. La medicina regular buscaba ser un negocio próspero. La
explosión demográfica trajo consigo nuevos problemas de salud. La enfermedad por
excelencia fue la tuberculosis, que no era nueva realmente, pero que adquirió
proporciones dramáticas en ese tiempo. Otras fiebres urbanas propias de esa época fueron
la escarlatina y la difteria. Las cuarentenas adquieren tintes de políticas paliativas. Y
empieza el auge de la higiene al asociarse enfermedad y pobreza. Las epidemias, se
empezó ya a decir tímidamente entonces, afecta a los grupos oprimidos. Y nunca adquirió
mayor fuerza la metáfora de los males sociales como epidemias21. La respuesta no es,
pues, la medicina, sino la medicina política: educación, libertad y prosperidad. La
enfermedad se curaba con la democracia, lo que establece una simbiosis entre ciencia e
industria. El cáncer, aún excluido del grueso de nuestras vidas, se ve como una
enfermedad moderna, americana, producto de aquellos que tienen una “personalidad
cancerosa”, que reprime y acumula frustraciones. No perdamos de vista que la medicina
hipocrática atribuía los tumores a una secreción humoral anormal.
En el siglo XIX, en plena revolución industrial y gracias al empuje positivista, quedaba
claro que la anomalía biológica corría paralela con la anomalía moral. Otra visión
metafórica. Se instaura una medicina correctiva y directamente mutilante. La economía
de las clases pujantes permite, no obstante, que cierto tipo de pacientes se pueda recluir
en cómodos balnearios que, si bien geográfica y simbólicamente aislados, no tenían nada
que ver con las leproserías medievales, donde se iba con la enfermedad y sus estigmas a
cuestas, o los hospitales dieciochescos, los llamados lazaretos, donde se iba para morir.
En esa evolución de la vivencia de las enfermedades cabe un matiz, que tiene que ver con
la introducción de lo público, puesto que, en el siglo XIX, o ya incluso a finales del XVIII,
se desarrolla una visión de lo público, o más específicamente de los trabajadores, aquello
que constituía nuevos espacios y géneros de trabajo. Nótese que ese salto a lo público –
antes lo único que era público era la lucha, normalmente perdida de antemano, contra las
epidemias– es uno de los elementos que, paradójicamente, va a poder hacer posible el
reparto de las culpabilidades individuales, abriendo así amplios márgenes de causalidades
que se pueden, y se deben, explicar.
Por todo lo expuesto, parece claro que no es descabellado afirmar que somos herederos,
y beneficiarios ideológicos, de una serie de ideas metafóricas sobre la salud y la
enfermedad, que arrancan, en ocasiones, desde los orígenes del ser humano. El desgaste
de tales constructos metafóricos, el lastre generado por su uso, ha hecho que se pierdan
de vista sus contornos decididamente metafóricos. Al acercarlos al microscopio de la
actualidad percibimos aquellas partículas relacionadas con las creencias y los miedos de
los que emergieron. Separarlos de nuestros discursos aceptados para retomarlos al trasluz
del extrañamiento y la complejidad es lo que ha pretendido este ejercicio de revisión
histórica.