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predecesores los Titanes, y en su ntimero se inchaia Ares, el dios de Ja guerra, mientras que Trene (la Paz) era solo una de las muchas deidades femeninas destinadas al servicio de los grandes dioses ‘Apolo era regularmente consultado en Delfos antes de iniciarse tuna guerra, pero no ha quedado recuerdo de que recomendara nun- ia paz como un bien en si misma, aunque, en ocasiones, por Consideracion a ella, se mostré destavorable a determinadas em- presas. Tngenuo seria creer que un Estado decidido a invadir otro Estado vecino fuese a dejar que Te disuadieran las «retorcidas y ainbiguas palabras» del ordculo, segiin Esquilo las caracteriz6. Las coneideraciones que decidian Ja guerra o la paz solian ser mas Snundanas, De hecho, fueron los tiranos el mas‘poderoso Factor de quantos se sabe que, en la edad arcaica, favorecieron la paz. Como Su posicion de puertas adentro nunca era muy estable, fes atemor jabam las guerras exteriores y, por lo general, se las ingeniaron Zon exito para evitarlas, salvaguardandose a si mismos tras toda Gna red de alianzas mutuas que solian consolidar mediante casa- Inientos dinasticos, No obstante, serfa también erréneo dar por acertada la opinién, paramente cfnica, segun la cual los sacerdotes Gélficos no entendian de cuestiones politicas ni influian en ellas Ninguma sociedad acepta jugar durante tres o cuatro siglos a wn juego en el que no vea algéin sentido e interés, y mucho menos si dicima, le cuesta caro (tan caro como lo prueba elocuentemente In enorme acumulacion que fue el tesoro de Delfos), Seamos o no capaces nosotros de penetrar Ia psicologia de aquellos grieggs, 10 certo es que todos, salvo rarisimas excepciones, se tomaron Delfos So serio. Pero se 1 tomaron también a su aire. Lo poco claro y lo muy contradictorio de sus mitos y ceremonias rituales hay ave dtribuirlo a esta misma causa. Semejantes penumbras ¢ incerti- dumbres desconciertan al estudioso moderno, como desconcertaron Va a algunos estudiosos antiguos: a hombres de la categoria de Jonofanes, Herodoto y Platon; a cada uno a su manera, Con todo, muy pocos estudiaban los mitos; los demas cumplian los rituals, y esto era suficiente. 4 La ciudad-estado clasica La pak ri conis = pollcas) igeiioe Go sch ce oes muestra, a>) signlabe, en su sede liste oma gue se golem 8 sino Ahora ik tonne ae er ia plural del sustantivo polis) pre de s vi polis) eran sie Beau extesin y ho muy grande numero de Mabtanen viene adm le hace mucho el traducir aquel voc: por el té sino compo de «iudaestlg, practice que se ade adver tie expone a maleitendidos. Anas, ln a}or de tals stadades era cfertamente un Estado mintsculo si se compara con el ‘ipo le los de hoy: su territorio media unos 2300 oe mis 0 menos que el condado inglés de Dorset 0 q le Derby zl rs ¥ gue el ducado de Luxemburgo '—; pero denominarla cindede : 0 dad iado agrava por dos i r dos razones el riesgo de equi ado agrv * wi equivoco: porque no e: propo para designar ia poblacion rural, que constituia el mayor abitantes, y porque sugi f & us ha y giere la idea de udad gobernaba al campo, lo cual no era exactamente a” ce pitehas, £0 cuanto al grado y a fa calidad de su urbanizacidn, ~ pellaba, junto con un mimero relativamente escaso de otros Es ‘ado, en ino de los extremos de ta amplia gama de variedad . < poblamientos griegos. E resto au se é gos. En el extremo opu seiarcomtraban muchos Estados que no eran en absoluto ciudades, aug, e80 syn carecié totalmente de centros civicos. Cuando Esparts, por ejetiplo, derr0I6 eit 385 a Mantine gue ct polis mas importante de la Arcadia, le impuse como . 0 como * Algo asi como mu lgo asi como nuestra provincia de Guipizcoa, (Nota del traductor,) 55 ci ¢ arrasada y sus habitantes condiciones de paz que la eciudads fuese ar ‘ se deduce claramente que el datio inferido con tan sev a imposi cién fue sélo politico y psicolégico: los habitantes de la «citsda p de Mantinea eran Tos propletrios de las fincas rarales, quienes pre- ferian vivir juntos en el centco del territorio, lejos de labranza, pero Hevando un tenor de vida no diferente det que pintaban ya los poemas homéricos y que en nada se parecia al as ciudades o nee we eesSGucdo del tamofo de las eudades puede indicasse von tinas cuantas cifras, todas ellas aproximativas, puesto que 20 dis onemos de culos exactos, Cuando Atenas éstuvo ms poblada, allé por el aio 431, comienzos de la guerra del Peloponeso, el tot sos gera de unos 25000 9 uit 275 00, Com in posible exceptén : es no es en esto comparable je Siracusa —que por varias razones no nparable Stinguna otra de law poles greene aleansd nunca vsta cifra de abi te poca romana, en Ia cual & antes con anterioridad a la época romana, en Savdel toro las eitcunstencias, Corinto tal ver legase 2 contar 90.000; Tebas, Argos, Corcira y Acragas de 40 000 a 60-000 cada una: y Jas demas may por debajo;, muchas alrededor de $000 y au men ns ca, exceptuadas también menos, Su extension era igualmente poca, exceptuadas : algunas que desmienten a la mayoria Ge las generalizaciones: ES para, con stt ocupacion de la Mesenia, 0 Siracusa y Acragss, que se engulleron, en Sicilia, los territorios vecinos. ‘A pesar de ello, los mismos griegos no vacilaban en Hamar bola Esparta oa Siracusa, por mis que esta cima, durante gran Parte del perodo clasico, fue gobernad por tlranos , para enton- ces, las palabras «tirano» y potis habjan Hegado a tener sentic los ssrtusimente eontradctorios, Tompoco negaron tal denominacin a aguas regiones atrasadas eas que la organizacion politica ¥ aun la civilizacion eran tan incipientes que, segin el parecer de tices se esemcjaban mais alas descrtas en la luda que a sus ‘ontemporéneas, En los. tiempos antiguos —escribia ; entre los barbaros, una ocupacion honross, y sau hoy dia gran él esto a la antigua usanza: tos locrios arte de la Hélade vive en esto a la antig 2s locrios bxolios, os etoltos, los acarnanios y otros de aguella parte del con- Unenter, Por supusto, fa palabra polis no distinguia Ia esiuctur ‘}del gobierno; nada implicaba —lo mismo que nada imp! hea la nuestra de «estado»— respecto a si era una democracia, una oligar quia o una tirania, 56 Pero, por libre. que. fuese en ocasiones su uso, munca pasé de Giertes Unites, Su mayor éxteision la alcanzo al hacerse ooh sing: nimo de cualquier comunidad grie; ‘a independiente (o que hubiess perdido la mdependeacia solo por algtin tiempo). No se tiamaba polis a una coalicion de Es tad de sus miembros para formarlas que tenia una especie de e oh, Goria) ¥ comunidad de mites, cultos y dialecto, pero que Cron pouganismo politico; ni, en ninguna circunstancia, a Ios be dos barbaros. Todas estas cosas, a ojos de los griesos, eran cada aang ey AmOde, algo esencialmente distinto de ia attention comae ridad politica. ¥ en la diferencia no dejaba de tener su imporiancg Seamatio, pues consideraban no como mero dato accidental hia cig eCostafico,, sino como una virtud necesaria el que la po. Dlacién se adensase ferritorio no muy extenso. Para decitlo con palabras def Aris Politica VIL, 1326 b), «un Estado com. Peet coe, Cemasiada genie’no sera una verdadera polis, puos es GifeiT que pueda tener una auténtica constitucion, ¢Quice pexiee ser el estratego de tan enorme masa? Y¢ sino Estentor, podra Set heraldo en medio de ella?» fla patis{no era un site. se etett material, aunque ocupaba, Haturaimente, un territeng, geterminado, sino que era, en st esencia, el conjunte del na Aetuando de comtin acuerdo y necesitado, por 1s mise ugar donde reunirse en asamblea para discutlr y 2 los problemas que se presentasen, Era aunque no la tinica, de un buscar-soluciones una condicién precisa para que hubiese autonomia, cra Wii pigbA ideal, otra condicién para la genuina independencia cr Ja de lafiutarquia lade que la comunidad se bastase sat ince bara todo. Admitido qué esto podta darse sold en muy raros canoe Cidow nr my alguno, Pues los recursos materiales no estaban repar {ides Por igual (bastenos con hacer mencidn del hietto) cin eo bargo, aun dentro de los limites impuestos por la nats Cepenatig Se mucho en este sentido. Hasta-qué punto se. tow (ependia, en parte, una vez més, del tamafo de la polls, een taughoce debia ser tan pequeiia que no contase-con mano de oboe suficiente en todas y cada una de las diversas actividades que exige [a vida civilizada, ineluidas las necesarias pata la defere Gontando con un niimero adecuado de habitantes, la cuestion mi catablecer unas reglas de conducta idéneas y una organizcion pensaron fe, &¢ la vida social. Pero en esto ya no todos los griewos Pereaon fo mismo: las soluciones ateniense y espartana tuecon ‘adicalmente diversas. Ni dentzo de Atenas —tomandlo aquella ene 37 TTS j ‘ados, fuera cual fuege el grado de liber, 2 ni a un distrito como Arcadia, (4 2 tencia auténoma (aunque mas bien no | + i | j il mubo unani- dadestado sélo como uno de los ejemplos posibles— hubo unanie midad de pareceres sobre este particular, sino muchas y diferentes opiniones. De aqui los largos y complicados debates pi en lo sucesivo se sostuvieron. sta togar entre los acerca del gobierno tenia lug La pugna ideolégica acerca bier a lugar entre los s de un reducido circulo ciudadano, al zesio dott poblacion, pues la polts era ana comunidad en la que ban ios exclusivismos. A mediados del siglo v, wotaron los stenfen es una ley ia la ciudadania a fos hijos legitim: ses una ley que restringia Ia ciudadani : a eiomio en que ambos conyuges pertenccicsen al numero de matrimonios en 10° a exten esta durante mucho ‘an extrema medida, probablemente ni pu ante mu btros Estados, es, no obstante, claro indicio de una manera de otros Estados, es ensar muy tipic oo PensTabia habido an tiempo, solo dos 0 tres generaciones antes, en wae los aristocratas griegos solian concertar a menudo los mst tonios de sus hijos con gentes ue no perenevin & comunidad iirbe nque, en $08, fh veces hasta con barbaros (aunque, ° a nivel de jefes de tribu). Pericles deseendia en cuarto grado de una de estas tuniones con extranjeras, pues Su bisabuela ue hija del deck mo tirano de Sicién; el openente politico de Pericles, Cimon, era jeto, por linea materna, de un rey de Traci fo Oloro. Sin ritbengo, durante el gobierno de Pericles, Atenas declan gal OS Fin cierto sentido, el vocablo keiudadanon, aunque téenicamen ree! f wulta pobre, no abarea —al m ¢ correcto para nuestro uso, resulta pobre, tina polisyde una comunidad griega. Si no se habia ‘acide en su senobore asi absolutamente imposible conseguir tai titulo, fo esi | tian los rutinarios procediniientos de nacionatizacion que hoy se farablenes a los que inmigraban desde otras ciudades sles es Gaba much ides oportunicades, ni le wucha libertad, ni grandes opi Ie a Soctalmente. Solo mediante ina declaracion formal de a asamb ea soborans podia an extzanjero llegar a ser chudadano de Atenas rot > hacian falia especialisi insidera st comprobado que hacian fal i eraciones pata que fa asamblea se dejase persuadin Noasiab, por elmo fon haberse eriado en Atenas, haber servido en ss ejects y haberse comportada siempre con desencia y Lealtad st Tos pads de uno no eran ciudadanos, Ni que decir tene que los Estados mis cnéfobos, si los hubo, més se cerrarfan en si mismo 58 I ye puertas a todos de par en : fue mera coincidencia que a finales del siglo tv varias viudacdee-e | tado se resolviesen a vender la ciudadania para aumentar sus | __Menguados erarios, precisamente en la época en que la polis elasies era ya un organismo decadente, por no decir moribundo En las ciudades-estado, especialmente en las mas u ‘banas "| cosmopolitas, la comunidad propiamente dicha la constituia, pues una minoria. La mayoria estaba compuesta pot los no ciudadanos (he palabra ‘«extranjeros» es mejor evitarla, puesto que predemh naban entre ellos los griegos), de los cuales los que residian per manentemente en la ciudad recibian en Atenas y en algunos otro sitios el nombre de fineiscos*} los esclayos, clase mucho mas 1 merosa y, en general, 16das las mujeres.dLos Ho titidadanios, cule quieralfuesen sus derechos —cosa que dependia por j les gobernantes—, sufrian varias incapacidades en comparacién} | con tos ciudadanos y, al mismo tiempo estanas sometidos entera‘}| mente a la autoridad del Estado en que residieran. En este ulliie Punto su posicién no se diferenciaba de la de los ciudadanos, pues: ¢l.poder de la polis griega era, en principio, total: era la fuente Y ‘de todos fos derechos y obligaciones, y su autoridad invadia cis. \ | ~£xeepein, todos y cada une de los planos de la conducts humane Habia cosas que un Estado griego no acostumbraba hacer, tales como cuidarse de la educacién superior 0 controlar, tasandolo los intereses del capital, pero no se ponia en duda’ su devechs a intervenir, aun en estos aspectos. Lo tinico, que prefirié tio hacer, lo, Pero a la polis nadie podia sustraerse. Si tan ilimitada era la autoridad de pregunta de en qué sentido eran los griegos libres, pues por libre se tenlan, Hasta cierto punto, su contestacién ta dieron en el apotegma «la ley es rey». No identificaban Ia libertad con la anar-| | quia, sino con “una” existencia ordenada en el seno de tit ce i munidad que se rigicra por un codigo establecido y respetado | por todos. Por conseguir esto es por io que se habla combatide)] dapante gran parte del periodo arcaico, primero contra los. pri vilegios tradictonales y el acaparamiento del poder por los nobles j, Sesmues contra la inmoderacién de las tiranias. El hecho. de que la comunidad fuese Ia tinica fuente de la ley era una garantia de In | [iMetlad, En esto todos podian convenir; pero Mevar el principio fed Practica era ya otro asunto. Los griegos de la época clasea iicgaron a sentirse perplejos ante una dificultad que, desde eon fences, ha persistido en Ia politica teérica sin solucion definitiva cEn qué medida era libre ia comunidad para cambiar sus leyes la polis, surge obvia la 59 Par era sefial de que algo fallaba, y no ; establecidas? Si las leyes pudiesen cambiarse a capricho, esto ¢s, por cualquier faccién 0 grupo que tuviera una posicion ventajosa Uentro del Estado en un momento preciso, ¢no se irfa por agui a fa anarguia, a socavar Ia estabilidad misma y-Ja seguridad que implicaba la doctrina de que la ley era a reina absoluta? Planteado de este modo, el-problema es demasiado abstracto. jin Ja vida real la respuesta dependia normalmente de los inte. roses. de los respectivos protagonistas. Durante ¢l siglo vi er Inuchas comunidades alzé cabeza el pueblo bajo y comenz6 a } Qdiuar como fuerza politica; pero a su demanda de mayor parti- Cipacign en el gobierno se_contesté en seguida encareciendo Ie | Qdicnsa de la santidad de ja ley, la intangibjlidad.de un eddigo fue, mimgue reconocia ya cl derecho de todo ciuudadano a una equi. / (tive administracién de Ja justicia, a intervenir tal vez un poco al on el gobierno, e inclusive al voto y a otras caracteristicas de la Greanizacion social innegablemente nuevas € importantes, sin em | baree. Teservaba 10s altos cargos civiles y militares, y por ende to principal del tiemancis polticn, « Jos hombres de ilustre cuna y eee dinero. Eunomia) el estado bien ordenado segin Ja ley, habia sido en tiempos un grito de guerra revolucionarja;. Servia para mantener el sfaiu guo. Bl pueblo replicaba: [sonontid) es decir, jigualdad de derechos politicos! 4 Y como el pueblo estaba numéricamente en mayoria, el_grito| de isenomia condujo a la democracia. O, explicandolo en otros tcriminos, gia ley de quiénes era Ta que habia de reinar? ? i El peligro subyacente era que el sentimiento comunitario, con todo y ser muy vivo, se extinguiese debido a la gran desigual: : Gad que prevalecia entre los miembros de las comunidades. La pobreza s¢ hallaba muy extendida, el nivel de la vida, material tha bajo. y habia honda divisién entre los pobres y Tos ricos, Como lo notaron ¥ dijeron cuantos escritores griezos se ocupaban de politica. Esto ha sido bastante comin a lo Targo de toda Ia historia; lo que en Grecia le daba un giro no comtn era la exis: tencia de la ciudad-estado, con sus intimas vinculaciones, su in- sistir en la comunidad y en la libertad y dignidad del individuo que era miembro de ella, El ciudadano. se sentia.con derechos, no jo con obligaciones respecto a la comunidad y, si el régimen de i I Gobierno no le satisfacia, procuraba sin ninguna repugnanci hacer y algo para librarse de él como pudiese. En. consecuencia, Ia. lines divigoria entre politica y sedici6n (€{a3i) la Mamaron.los griezos) cra muy sutil_en la Grecia clisica, y a menudo la_ stasis, degene- raba_en impfa guerra civil. eee \ La descripcidn clasica de una stasis extres i wie i oma any i ete cisa l allo 421, epsodio tratado de propesito por el historiador como un modelo de Jo que eva en fa sociedad griega aquel mal er icp: Nada fevela tanto To grave'y auargo del sipeso como el hecho partes Se recurriese al apoyo de los ghtsitides explicé el fendmeno por Ia via psicolégica, poniendo sus safes en Ia naturaleza humana. Fue Aristtekes quien lo puss cn gst 9 senilarslcion con la atwaleza y Ia ica de a : ral —dice en su Politica (V, — Jos hombres zeourren a Ia stasis por un deseo ie Gvatdad Por su misma naluraleza, la polis despertaba este doseo, que los hom. bres tenfan después difcullades para satistacer. De agui lo acre de Tas contiendas entre las faccioncs, In telativa frecuencia ¥ la virulencia‘de fs guerra civil. Hubo excepeiones, slgunas de. elas importantes Atenas, en coneret, y, hss cltto. punto, Espar- rpiero gabe seneraizar diciendo, grandes lineas, que cn as grieans no fae tanto el modo’ de repit Tos asuntos publcos Bp que origing las mis. graves divisiones cuanto la cuestion de guignes iabian de regirlos, «los pocos» o rlos muchos». Y et ion se complicaba siempre con otras relat rion con la guerra y con las ambiciones imperialisias, OP La guerra y el Imperio vet tt le ie ge Suet bor Occiden te Apa fe la frecuencia de sus choques y dificultades Sroees da aes Reimitivos, como los escitas al norte o los tracios Sogo pions eon oy ee armen ee ce a, Jo largo del” sigl ie go del siglo vi, primero 1 aia de los] Jidios,y de pws, lade Tos parsay-En Sic nvadicos: Bas ae los |persay"En Sicilia fueron invadidos répetidas veces RoE CSFTSEO, que Mantenia un punto de apoyo en el extremo occ la isla pero nunca consiguié hacerse con el resto! “ * Roma no empezi sas ¢) Roma no empezé a actuar en aquella escena hasta el 300 a. 5. C. poco st j El ser gobernados por Jos{persas \ignificaba tener que pagar- { hes un. tributo anual, cuantioso pero eh modo alguno abrumador, mantenerse pasivos en los asuntos extranjeros, y disfrutar de li- bertad_economica y cultural. Con lo que Persia se_entrometio més en la vida interna de los estados griegos fue con el apoyo que i presté a algunos tiranos, Jo cual Ilevé. por fin a una revuelta jque estallé en 500 0 en 499 y cuyas circunstancias no son nada Iclaras. Los jonios pidicron ayuda inmediatamente a sus hermanos ‘de Grecia, ¥ HO recibieron otra que Ja de veinte naves que. les envio la recién instaurada democracia ateniense y cinco mas pro- cedentes de Eretria, en Eubea. Aun asi le costo. a Persia casi todo_ un decenio recuperar_ por completo. su. dominio, después de lo | cual emprefdié dos masivas invasiones de_la Grecia misma, en- viada la primera en él afio 490 por el_Grap. Rey. Dario y 1a segunda en el 480, bajo su, sucesor, Jeries._. ‘iuchas comunidades, despues de haberse negado a apoyar Ia reyuelta jonia, se entregaron aterrorizadas a los invasores. Como fa éstos se les Ilamaba también «medosy, las que a ellos se pasa- i ron tecibieron en lo sucesivo Ia despreciativa calificacién de «me- dizantes», Hasta el ordculo de Delfos, ante lo grave de las circuns- tancias, hizo un papel que en el mejor de los casos podria i llamarse equivoco. Los espartanos, reforzados por la Liga del Pelo- poneso, tenian el iinico efército poderoso con que contaba Grecia, pero, en parte por dificultades internas, y en parte debido a una | concepcién estratégica equivocada, fueron dando largas y difiriendo Ja defensa, aunque demostraron, con sus actuaciones, en las Ter- | mopilas y posteriormente en Planeta, que podian resistir y ven: | cer, Quedé a cargo de Atenas Librar los combates més. decisives, | | en Maraton, el ao 490, y frente a Salamina, en 480. Este ultimo | | fue una accién notabilisima; persuadidos ‘por. emistocles los ate- hienses aumentaron con precipitacion su flota, abandonaron la ciudad’a la tlegada de los persas y dejaron que éstos la destru- yesen, después de lo cual, unidos a sus aliados, destrozaron a los |jmvasoresen_tuna_gran batalla naval. El poderfo de Atenas +, {por ende, Ia historia eniera de la Grecia clisica, se bas6, de allt Von adelante en el dominio del mar. ‘Los persas sufrieron enormes daitos, pero ne quedaron aplas- tados, ni mucho menos. Se daba por seguro, en general, que vol- verian a la carga por tercera vez. (Si no io hicieron se debié sobre todo a los trastornos internos de su imperio, que no les era fécil mantener sometido.) Por tanto, una elemental pru- —/ dencia exigia que se combinasen con anticipacion todas las me- % Gabeza de querrero, siglo V antes de J. C. (Museo Nactonal do Atenas) 8 | Tucidides historiando a u aquel conflicto (1, 23, 6), « sien. de Atenas ya alarma que inspiraba en Baparra hicks tel Poder Continental, era obvio que la direccién debia confiarsele a Atenas. guerra». Probablemente, Pericles pei ‘icieron inevitable Se organiz6, pues, una liga baio la hegemonia ateniense y con ta habia ido atesorando grandes reserves de dinero eae, tes inl Delog como centro administrativo (por lo que los historia’ « poco comiin entre los Estados griegos que: de ecient ey ‘sla de Pfohian la Liga delia). Planeada por el_ateniense (Aristides) gastar en seguida cuanto ingresabane NS” &® Ordinario, sotfan que establecié un_sistema_de_contribuciones_pagaderas en nave, AI parecer, Tucidides dedicé lar; | aie eeMneros 0 en moneda, [a Liga, en el espacio de tun decenio habria sido Ia’ causa profunda de lt uct de Penne nt oo ae asi, liinpio de. barcos_persas el Egeo. Alejado el peligro, digsmoslo con ands exactitud, comprentio que buble ante ae ‘Sager a cobrar iiuevo vigor el viejo afin de total autonom haber una causa profunda, pues no pedian Lebern daaeonee, Be SUS fos" atenienses no permitian a ninguno de los miembros © mas sucesos accidemtales Fuc ests una de cue ae eee pero Tos atenien don preprimian por ia fuerza cualquier «re- 3, STiefMales voncepelones. La guerra ina fe sus mis atrevidas seer con ello, la,Liga se convirtio,en. un imperio, y el simbolo 7 cid formaba parte de la vida Platon die comioney oa eene Seeey cambio, fue eT trabiado de_ sus organisms directivos y de ¥ mds larga obra, las leyes, encomiando al antiguo slesisiaden, SE fesoro, en el aio 454, de Delos a Atenas. Los Estados miem- | @e Creta por la manera como preparaba al antiguo «legisiador» a, 3s sostener didas y precauciones y como éstas debfan tomarse principalmente tn el Egeo y en la costa del Asia Menor, mas bien que en la Grecia bros, excepto tres, ‘contribulyeron_todos, a cree ey ho con barcos, lo que quiere decir que Atenas ponla, siempre una guerra contra todas las demi caenejaba y controlaba, virtualmente, la totalidad de la flota. Un Quizd sea exageracién retorica, pero ne heen ) { mancjabe » COhantia cel tributo anual es que aproximadamente Sr mente. Ordinaries ep e Platonica. La | | igualaba los ingresos publicos que obtenia Atenas de sus recursos lo. empleaban_perfectamente v con frecue la_politica_y los priegos j _\internos. aficion a suscitarla los heroicos ideales de Ios vocenat ween i Durante el siguiente, cuarto de. siglo, el Imperio_ateniense fue. se habian extinguido del todo-, pero tampoco se tonsten ie, || En el si mente se || I | la entidad mas importante en _ 1s gaia ds mnpor ane ales de cansancio con respecto’a las guetras y hasta se habl S y hasta se hablo as. Su politica era expan. ales -de_uma_spaz_general» en toda la Hélade. Sin embargo, nada de | disciplinada. FI refor26 los] ” Sionisia, aunque muy controlada_y ae Sr a ane ae oa Tracia ¥ ef-el sur-de la actual Rusia, que | | Gucretias y realizarse, y los diversos Es actos. ¢ cia ¥ ef “ ’ : iversos Estad ‘aren (ahah alto valor estratézico, pero interesaban mas atin como prit- querelias y rencills, culpando a Ios dennis enguaron con sus Cipal fuente dela importacién de grano, que era vital para la {allaba 'y Justifando sus propios hechos con ando Ta guerra es | ‘iudad; hizo alianzas con ciudades de Sicilia; intenté, sin éxito, H aecesidad politica, simple pretexto i : atacar a Egipto; entablo jones con Persia. En cambio, s_intereses del. Estado cara Egipto; entablo e ciones_con_ Persia. cient eee | Estado, servian en todos los casos de_sufi- acién, tanto si se trataba de la guerra como si ee la guerra como si s as se iban haciendo cada dia querian entabl io menos en cuanto |/ lar negociaciones diplomaticas o §)no aventurarse a combates decisivos a | base de Ios hoplitas, aun a expensas de tener que consentir que los espartanos devastaran el Atica repetidamente sin encontrar resistencia. Contaba él con los recursos financieros de Atenas, con su sin par flota, y con su intangible superioridad psicolégica. En una palabra, te égica, si no todo un plan, de bastante complejidad_y_cuyo fundamento erf la solidez del Im- | “perio. Y no andaba equivocado: expliquese como se quiera la de- rrota final de Atenas, lo cierto es que no habia empuje suficiente en ninguna parte del Imperio para sacudir el yugo ateniense. Es muy natural que, a lo largo de veintisiete afios, ambos contendien- tes encontraran ‘enormes tropiezos para renovar sus respectivas alianzas y que hiciesen cuanto estaba en su mano para descon- certar Jas del contrario, bien por vias de fuerza, bien mediante halagos y, lo mas eficaz de todo, apoyando las rebeliones internas (stasis). Brasidas no fue el tinico en tener «amigos» dentro de Es- tados que eran aliados del otro campo. Lo importante, en lo que atafie sobre este particular al Imperio ateniense, no es que dentro de él se diesen 0 no defecciones, que si las hubo, sino que a la «ciudad tirana» siguieran Megandole tantos elementos de apoyo aun durante el decenio final, cuando ya todo parecia perdido y podia decirse que la mas elemental razén de Estado aconsejaba a sus stibditos un rapido entendimiento con el enemigo. En realidad, no hay una explicacién sencilla y obvia de por { qué perdid Atenas, y es preciso recordar que casi escapé de verse derrotada, La paz del afto 421 equivalia a una victoria, en el sentido |e que. los espartanos no alcanzaron.inguno de sus. objetivos. | Méa tarde ée volvié a encender ln_suerra yen 415 decidieron Tos fa ‘Hevar a cabo una operacién de mayores proporciones: la invasion de. Sici abé_ en completo desastre, y aunque se sigaio arrastrando la guerra otros nueve afios todavia, aquella derrota fue claramente definitiva. Pero fue una derrota lo que se dice «por pelos»; una direccién mas competente de las operaciones ' habria convertido casi con certeza Ia invasién en un éxito cuyas | consecuencias no cabe conjeturar si hemos de ser realistas, aun: que, seguramente, no habrian sido de escasa mon i muchos la opinion, basada en la inevitable autoriduct ae Sooo de que aquel_fracaso de los ditigentes era sintoma de la protium, | _disima y general decadencia en que se hundio la politica wenn izas la muerte de Pericles, acaecida en el segundo afio de ln nee Y¥_ésta es, probablemente, la explicacion mas comin de la dew ota die_Atenas, Quizd sea acertada, pero también es argiible, por le | menos, que aquélla fue una guerra que Atenas la podia perie mas no Ja podia, en realidad, ganar; sencillamente, porque, teniendo en cuenta el tamafio de Ia ciudad, sus recursos en hombres y en materiales, Ia incapacidad de su rudimentaria economia y de sa técnica para expansionarse, asi como Ja incapacidad de los eriegex en general para trascender los limites de la polis 0, en la mayoria de los casos, para vivir dentro de ella en paz unos con otros. In victoria final tinicamente habria sido para Atenas si ésta hubiese Jogrado antes meter en su Imperio a toda la Helade, lo cual palmario que estaba fuera de su alcance, . “s La guerra terming en el 404, y la_condicién de Jancia_entre. las impuestas por Jos victoriosos espartanos fue I de_que_se_disolviese el Imperio. La guerra fue, por ende, un lesastTe_n0_s6lo pare Aignas, sino para toda Grede destngé ui nino posible hacia cualquier unidad politica, aunque tal unidad fuese la que una ciudad emblems eet Ieee Esparta habia hecho la guerra proclamando propagandisticamente que se proponia restaurar la libertad y la autonomia de las eit, dades griegas, y honré luego tal divisa volviendo a uncit a Inc ciudades griegas minorasidticas al yugo de la soberania persa (como pago por el oro persa, sin el cual habria sido incapar de dar fin a la guerra) y, a continuacién, tratando de establecen ecbre el cadléver del Tmperio ateniense y a base de poner guarniciones ¥.gahemsdores mitares, wn Tempero propio que Te pagara buenos. Este incompetente esfuerzo apenas egé a durar un decenio. En el siglo.1v, el vacio de poder. se convittié.en la situacion per. Manente de Grecia, a pesar de los conatos que hicieron, por turne Esparta, Tebas_y Atenas para ascgurarse, alguna hegemonia, Le solucion final fue dada no por un Estado griego, sine : 0, sino por donia, bajo los reinadlos de Filipo I y de su hijo Alejandro. Mase iayor. impor. n h i Atenas Se ha.calculado.que_una_tercera parte, 0 poco més, de los ciudadanos de Atenas vivian en los distritos urbanos al estallar, en. 431, la guerra del Peloponeso, y que esta proporcion habia aumentado quizds hasia la mitad un ‘siglo después. Los hombres libres que no eran ciudadanos, a los que la ley no permitia poseer terrenos, se concentraban en la ciudad y en_el barrio del puerto, ‘Asi sucedia tambien, con muchos. de. los, esclavos. Consecuencia puramente demografica de tal situacién era que Atenas. y el Pireo. se iban haciendo mas populosos que Ja_mayoria_de los Estados griegos tomacios en conjunto, Esta caracteristica urbana de la vida Eteniense tenia maxima importancia, ya que era condicién necesa- ria para el poder y constituia gran parte de la gloria del Estado, Sin embargo, no debe olvidarse que el_apego_al_suelo era muy tenaz. Entre los moradores de la urbe habia muchos cuyos inte- reses econdmicos seguian radicando, total o_parcialmente, en el campo. Es cosa averiguada que, todavia a finales del siglo v, las tres cuartas partes de las familias avecindadas en la ciudad po- seian alguna finca ristica, aungue no en todos los casos les bas. tase con ella para el sustento. Solfan ser los més ricos quienes residian especialmente en la ciudad. Por lo que respecta a los campesinos propiamente dichos, cuando, durante el verano del 431, fueron -todos ellos encerrados tras las murallas, en previsin de la primera de las incursiones espartanas, «se hallaban deprimidos —segin refiere Tucidides (IT, 16, 2)—, y llevaban con amargura el tener gue abandonar sus hogares y los santuarios tradicionales». Habia en la ciudad varios cientos de familias notablemente acomodadas: ciudadanos que vivian de las rentas de sus propieda- “des y, en algunos casos, del negocio de esclavos;no_ciudadanos cuya base _economica eran el_cé cio, la fabricacién 0 el_prés- tamo de dinero. En ambos grupos habia hombres ciertamente ri- {.quisimos. in, el principal oponente_dePericles durante los ‘primeros afios del gobierno de ésté y que pertenecia a una de las Familias mas importantes de Ia antigua aristocracia, al decir de Aristoteles (Const. de Atenas, XVII, 3) Ahora bien, 15 ado _su fuerza.» eMiakanos varones adultos era, por entonces, de 40000 a 45 000; asi, pues, alrededor de una tercera parte de los ciudadanos (sin in- cluir, por consiguiente, en este calculo a los metecos) disponian de medios bastantes para gue se les clasificara como hoplitas. Contando con que guicnes sélo por un minimo sobre lo que era i de ley se viesen en la precision de servir en tal categoria, protes- iL tarian acaso de que era injusta la clasificacién, mientras que quienes se librasen sdlo por un poco de aquella carga darian : gracias a su buena suerte, lo cierto es que la proporcién citada ay sigue siendo un dato muy aprovechable para saber como estaba ‘1 repartida la riqueza en el Estado. a-palabra\ demos teni i i Sa . 99 tenia una historia a Wieio Oligarea fae ples ea el sentido de «el populackes ia , elas clases inferiores de la sociedad: a tox ber, ; >, aceniuand: Pejoiatho con que la venian promunciand todos tos hombres de ideas «sanas» desde ideas ie tiempos ya tan antiguos como los de Ja Pero significaba un sodon eae anion también eel pueblo considerado come Gitepe ae cli pueblo entéro»; en una democracia, el |! | / idadanos que actuaban pi adanos que actuaban piblicamente por medio de su 2Simblea, De aqui s ss aqui que los decretos de la Asamblea ateniense fue- Shin robo en el rreborados, en el lenguaje oficial de los documentos, «por a " ey | | / reupiones corrian_en gran parte a cargo. dela el_demos» mas bien que spor la ecclesia» (término éste con el que los griegos desigiaban lo que nosotros con el de «asamblea>). LapAsamblea’se reunia frecuentemente —por lo menos cuatro “veces tada 36 dias durante el siglo rv, y quizds ya con la misma frecuencia en el V—, y todo ciudadano varon que hubiese Negado a los 18 afos (exceptuados unos cuantos que habian perdido sus derechos civiles por algiin delito), era apto para asistir_a sus se- siones siempre que lo juzgase oportung. Claro esté que sélo una parte de los 49000 acudian, pero aquellos que s¢_hallaban_presen- tesa la reunion en que se trataba determinado asunto eran, para cuanto acerca del mismo resolvieran, el demos: sus attos queda- ban reconocidos, legalmente, como actos del. pueblo entero, An- ‘dando el tiempo, en virtud de una curiosa extension de este prin- cipio, se_vino_a considera que los tribunales de justicia (cuyos componentes se sacaban a suertes de entre 6000 ciucladanos que se ofrecian como voluntarios), equivalfan también al conjunto de todo el demos cuando se trataban alli cuestiones de la competencia de éste, La clave de la democracia ateniense era Ia participacion di- recta en el gobierno’ no habia én aquel sistema ni representacion, ni un servicio de burocracia civil en ninguno de sus muchos sen- tidos. Dentro de la Asamblea soberana cuya autoridad era, por esencia, total, cada_ciudadano. tenia no sdlo titulos para _asis- tir tantas veces cuantas quisiera, sino, ademas, derecho a tomar parte en la deliberacin y discusién de los asuntos, a proponer enmiendas y a votar las decisiones en materia de declaracion de guerra 0 paz, fijacién de impuestos, regulacién del culto, leva de tropas, finanzas bélicas, obras ptiblicas, tratados y negociacio- nes diplomdticas.., 0 cualquier otra, grande 0 pequefia, que exi- giesen los cuidados del gobierno, Los trabajos preparatorios de las ule tonsejo_de 300 miembros elegidos a suertes por_un.afio, y para el cual eran también aptos todos los ciudadanos, sélo que nadie podia perte- necer a él mas de dos veces en su vida, Habia ademas numerosos cargos oficiales de diversa imporiancia; !a mayoria de ellos se provelan también mediante sorteo y para un_afio: en. las_pocas excepciones a esta regla se incluian los diez generales (straiegor), que podian ser elegidos y reelegidos ilimitadamente, asi como los componentes de diversas comisiones ad hoc que, durante cierto tiempo, hubiesen de ocuparse en negocios diplomsticos 0 simila- res. No existia jerarquizacién ninguna entre los oficios 0 cargos; sin que se tuvieran que preocupar por lo importante o lo insigni- 6 * ficante de cualquiera de ellos, quienes lo desempefiaban_eran_res- ponsables de sus gestiones directa. y unicamente ante el demos mismo, ya actuasen en el Consejo, en la Asamblea o en los tribu- nales, y no tenian que rendir cuentas a ningtin funcionario de superior categoria. Este sistema era, ya se entiende, el fruto de una considerable evolucién, que llegé a ser completa en el tercer cuarto del siglo y, pero sin que se estabilizara en su proc8Sé; pues mientras Atenas fue una democracia se mantuvo abierta a saludables cambios. Los | atenienses Ilamaron a veces a Soln el padre de su democracia péfo esto-no pasaba de'ser url mito anacrénico. Por mas que Solén \y_Pisistrato} cada uno a su manera, abrieron y prepararon, por decirio asi, las zanjas para echar los cimientos, puesto que debili- taron el sistema arcaico, especialmente el monopolio politico que detentaban las familias aristocraticas, sin embargo, ninguno_de aquellos dos hombres —huelga casi el advertirlo— se propuso establecer la democracia. La transformacién, cuando legé su mo- mento, fue brusea y repentina: después de haberse derribado, con la ayuda de Esparia, a Ia tirania, en 510, y tras Jos dos afios de guerra civil que siguieron. Y el arquitecto del nuevo tipo de go- bierno_ fue ‘Clistenes; un miembro de la noble familia de ios Ale- mednidas. Clistenes no era un tedrico y, al parecer, se hizo de- mécrata virtual y accidentalmente, poniéndose det lado de Ia plebe cuando comprendié que necesitaba su inmediato apoyo en Ia agi tada contienda que se refiia para Ienar el vacio dejado por el depuesto tirano Mipias} el hijo de_Pisistrato, Contamos con una informacion “deifiasiado “deficiente como para poder decir hasta qué punto encontraria Clistenes algdn modelo orientador de su conducta, en su nueva posicién cimera, de haberlo buscado en cualquier parte de Grecia, por ejemplo en Quios; pero el resul- tado fue, de todos modos, original, dando a esta palabra su sentido més favorable. Habigndose comprometido a llevar a cabo una innovacién mayor, Clistenes y sus asesores —fuesen éstos quienes fuesen— crearon las instituciones que entendieron requeria su nuevo ob- jetivo, conservando, si, cuanto les fue posible, pero sin vacilacio- nes cuando hubo que demoler o que imventar adaz. radicalmente os planos pergefiados por €TistenéSyno eran atin los trazaria Pericles: harian_falta_clos ees enteras. para, per feccionar la estructura, y en ese lapso entrarian no solo las gue- rras contra los persas y la formacién del Imperio, sino también muchos conflictos interiores, pues las fuerzas opuestas a la de- nm penis el papel decisive entre Cli nwcracia distaban mucho todavia de estar aplastadas alla por el afio 508. Los detalles de aquella lucha no pueden ya seguirse con ninguna claridad: de todos los vanos que faltan por cerrar en el edificio de nuestro conocimiento historico de la Grecia clasica, tal vex sea éste el mas oscuro y engafioso. El hombre que desem: ones. y Pericles fuedEfialtes,7y lo que de elo de su carrera sa ima mucho a nada Murjo_asesinado_ en. cl afio 462.0 en.el.461; pues bien, este crimen Politico pasé casi inadvertido en la literatura griega. Semejante silencio vale por todo un comentario sobre la tendenciosidad de los escritores griegos, con cuyo parcialismo ha de combatir a cada instante el historiador moderno, y nunca tanto como al estudiar Ia historia y el funcionamiento de la democracia ateniense. ~ En el fondo, el eje en torno al cual giraba“el_mecanismo en- tero lo formaban la cleccién_por suertes (procedimiento que tras- ladaba del plano ideal al real la igualdad de oportunidades) y el payo_por el desempefio de funciones piiblicas, cosa que permitia al indigente tomar_asiento_en_el Consejo y én los tribunales o ejercer su papel de ciudadano en fa Asambiea. No sin razén podia cnorgullecerse Pericles —segin Tucidides— de que una de las peculiaridades positivas de Atenas consistia en que la pobreza no eva en ella impedimento para servir a Ja causa publica. Si se suman Ja Asamblea, el Consejo, los tribunales y el gran numero de cargos de ocasién, el total —varios centenares— de puestos asequibles en principio al comtin de los ciudadanos indica que las tareas de gobierno, estaban, bastante repartidas, y que una experiencia politica de grado poco corriente se habia abierto bre- cha a través de la estructura clasista. La distribucion no era, de hecho, tan igualitaria; esto habria sido, claro est, demasiado utépico, En particular, la poblacién rural estaba_probablemente, en circunstancias ordinarias, menos representada de lo debido y, por lo que respecta a las mas altas esferas, entre los hombres que formularon, orientaron y rigieron la politica hay muy pocos (y ninguno antes del siglo 1v) de los que se sepa que procediesen de las clases inferiores. En cierto sentido, la «definiciéns ateniense de una democracia directa presuponia la'aficion de tos ciudadanos a la politica; daba por sentado que todos y cada uno de ellos, por el mero hecho de poseer fa ciudadania, tenfan aptitudes para participar en el gobierno y, ciertamente, sus posibilidades de tomar parte en el mismo se aumentaban mucho no solo con el amplio uso de la eleccién por sorteo, sino también porque era obligatoria la per- 8 tenencia_al Consejo y a la mayoria de los cargos segin un turno ciclico. En cuanto a la asiznacion del estipendio,.era verdad que gompensaba bastante al ciudadano de"lo que durante ¢l ejercivio. de funciones publicas pudiese perder como artesano u_ obrero, mas tampoco pasaba de ahi, Por eso, nadie miravia los cargos puiblicos como su medio de. vida, ni siquiera como uno de los me Jores modos de ganarsela durante algunos periodos. Al inisino tiempo, un gran Estado como Atenas, con su Imperio y su (para lo que era general entre los griegos) complicado sistema fiscal naval y diplomatico, tenia absoluta necesidad de politicos que de dicaran todo su tempo_a_orientar. y_coordinar’ Jas acciones de aquellos otros participantes mas o menos temporeros.y_aficiona dos. "Y_los encontraba entre los personajes acaudalados, entre los _rentistas, que eran libres para dedicarse por entero a los it teréses puiblicos. Hasta los dias de la guerra del Peloponeso tales dirigentes pertenecieron todos a las familias que desde antiguo poseian los campos. Después quebrantaron aquel, monopolio hom. bres. nuevos, —Cledn, Cleoféa, Anito— que basaban sus ocios en Ja_industria artesanal de sus esclavos, y durante el. siglo, restante de gobierno’ democratico en Atenas Ia balanza de ia direccion se incliné ms quizis hacia este lado, impulsada en ocasiones por hombres verdaderamente pobres que conseguian con esfuerzo ele- varse al puesto més eminente, no sin que se pudiera dudar de si su ascensiGn habria sido mas 0 menos ayudada con sobornos. Se fue haciendo cada vez mas frecuente referirse a estos hom- bres lamdndolos @iadoresy término que pasé a ser casi un tec- nicismo para cuyo uso No se atendia precisamente a la elocuencia nia Jas demés cualidades oratorias del sujeto en cuestién. Como la Asamblea hacia la politica y tenfa control, junto con los tribu. nales, no sdlo sobre los negocios del Estado sino sobre todos los oficiales, militares o civiles, la direccién del Estado dependia de este organismo. Sus, sesiones se celebraban al aire libre, en lo alto dena pequesia loma cercana a la AcrOpolis, llamada Pnix, donde Se TeUinian algunos millares de ciudadanos (su numero exaclo no Jo podemos tampoco determinar) con el fin de debatir y decidir as cuestiones que se presentaran. En una palabra, la Asamblea era un mitin, una concentracién de.masas humanas, y dirigirse a ella exigia, en estricto sentido, el ejercicio de la oratoria, Como no tenia una composicién fijada de antemano, como nadie cra elegido para asistir a ella, no habia en su seno partidos politicos, ni una seccién que representase al «gobierno», ni nin- guna otra organizacién discriminabie. Ei presidente era elegido 9 | r | “Gue halagaba_al_ demo: Aeeas de los Mas aT | cada dia por sorteo entre los miembros. det Consejo, segdn el orden de turno ordinario; las proposiciones se hacian, se discutian, enmendaban, y se emitian los votos, todo ello en una misma jon salvo raros_ casos, ; "odo el que quisiera imponer su criterio tenia que hacerse oir én la Pais y exponer y defender sus razones. Ni los que acu paban un cargo ni los que formaban parte del Consejo podian actuar mediante sustitutos. El dirigente politico lo era en, tanto, y sélo en tanto, aceptase la Asamblea su programa prefiriéndolo al de sus oponentes, ae ee tlcos antiguos de este sistemna y sus seguidores moder nes no han escatimado los reproches condenatorios: a_partir de Pericles» —dicen—, e] nuevo lipo de dirigenté fue el _demagogo, Ja Asamblea y en los tribunales“a ex: iereses del Estado. A no dudarlo, no todos tos personajes que consiguieron sobresalir en Ta politica de Atenas fueron altruistas exentos de egoismo y, por lo demés, Tas grandes masas que se reunian en la Phix invitaban a pronun: ciar ennotivos y aun inflamatorios discursos. Seria absurdo creer, no obstante, que los politicos deshonestos y los que abusaban de Ja retérica fuesen desconocidos del todo en los primeros afios de la democracia y que luego, cuando falté Pericles, irrumpieron en asalladoramente. «ile sy bastantes pruebas que inclinan @ pensar que, en el con- junto de su’ proceder y de sus decisiones, la Asamblea se mantuvo honorable hasta el fin, Es un hecho que el Estado siguié a me- nudo y durante periodos bastante largos una politica de lineas definidas y consecuentes, identificada en cada momento con las ideas de un individue o de un grupo reducido. Con toda su ex- periencia, la_mayoria_de_los.ciudadanos eran_incapaces. de_re- solver los intrincados problemas que planteaban los asuntos de finanzas o de relaciones exieriores, y tendian, muy razonablemen‘e, a prestar st. apoyo. aquellos politicos de plena dedicacion en los gue habian depositado su conhianza (y a los que Siempre podia pedir cuentas), De, aqui que no sblo a Pericles en el siglo y @ Deméstenes mas tarde, en el sigio 1v, se les permitiera desarrollar politicas de larga duracibn, sino también a hombres menos famo- Sos, aungue no faltos, ni mucho thenos, dé talento, como Trasibulo wulo, en Jos aftos intermedios. © Fumumbign, ee un hecho que Atenas nunea anduvo escasa en hombres de las mas altas cualidades, que sintiesen gusto por de- dicarse a la politica, aunque las recompensas eran mas que nada 80 honorificas y los riesgos personales muy numerosos. La pugna efa a menudo grave, y tenian lugar combates serios y no peleas ama- fiadas para adquitir prestigio o acomodo personales. La gran lucha por establecer la democracia misma, el crecimiento del Imperio, la guerra peloponesiaca y sus problemas estratégicos, las finanzas puiblicas y, finalmente, la cuestién de Filipo y Alejandro, eran materias todas muy dignas de apasionarse por ellas. Y, en efecto, se batalié con pasion. Quien aspira a llevar Jas riendas de la politica no podia pro- ceder de otro modo, y en un, sistema falto de instituciones que, como los partidos oficiales y la burocracia, sirviesen de apoyos, los dirigentes habian de vivir en constante tensién, No es maravi lla que en ocasiones reaccionaran de maneras violentas, que apro- vecharan una ocasién para aplastar a algin oponente; o que el demos se impacientase a veces con Ios fallos, reales o imaginarios Nadie era inmune frente a estos riesgos; hasta Pericles padecié un temporal eclipse y un molesto fin muy a principios de la guerra del Peloponeso. Otros sufrieron el ostracismo, especie de honroso destierro por diez afios pero sin pérdida de los bienes y sin in- currir en desgracia ante la opinién piiblica. Cuando la’ practica del ostracismo cayé en desuso, hacia finales del siglo v, quedé la posibilidad del exilio «por acusacién de crimeness. Y otros hom- bres piiblicos, aunque en muy corto mimero, hallaron la muerte, legal o por asesinato, durante el ejercicio de sus funciones. Seria cosa facil componer una lista de los casos de represién, calumnia, comportamiento irracional 0 brutal conculcamiento del derecho que tuvieron lugar durante los casi dos siglos de gobierno democratico en Atenas. Sin embargo, no pasaron de ser meros in- cidentes de poca entidad para tan largo espacio de tiempo en el que la ciudad se vio singularmente libre de la epidemia griega de sediciones y guerras civiles. Por dos veces, en 411 y en 404, dieron los oligarcas sendos golpes de Estado, pero su poder tuvo corta duraciéa; la primera vex no-lograron resistir la prueba de una guerra, que en seguida hubieron de dar por perdida y, la segunda, se mantuvieron unos pocos meses, pero solo merced a Ja intervencién del victorioso ejército espartano. En lo sucesivo ya no se oyé hablar de oligarqufa en Atenas (excepcién hecha de lo que decian en sus escritos algunos fildsofos) hasta que otros invasores, los macedonios, conctuyeron del todo este capitulo de la historia griega en el afo 322, Bastanteg de los promotores del golpe del afio 404 —conocidos en adelante por el justamente ingra- to nombre de los Treinta Tiranos— actuaron en la oligarquia at | | | del 411, Que conservaran la vida como para desempefiar dos veces en un decenio su sedicioso papel no deja de ser digno de notar. Hasta un libertario tan empedernido como John Stuart Mill pens que esto frisaba en el exceso. La mayoria ateniense —escribié—~, de cuya demoerdtica irré- tabitidad y suspicacia tantas cosas oimos, merece mds bien que se Ta acuse de demasiado bonachona y confiada, si se advierte que dejaba vivir en su seno hasta a aquellos hombres que, a los pri- meros indicios de wna oportunidad, estaban prontos a dirigir ta total destruccién de la democracia Hacia mediados del, siglo. v, los_epgcos»_y" los, emuchose, los dos blog: opinién en que se dividian los ciudadanos de Ate: nas, hal ‘tablecido_un_equilibrio. bastante aceptable, lo cual ho es sino decir de otro modo que habian dado con un sistema que les ponia virtualmente a salvo de subversiones 0 sasis. Para fos «amuchos» el Estado era la fuente de notables beneficios ma- teriales y de una participacién muy amplia en el gobierno; para Jos «pocos» —que constituian, propiamente, una clase nurnerosa—, era ¢} Estado el origen de Jos honores y de las satisfacciones que acompafiaban a la direccién de los asuntos politicos y militares. Fl éxito politico. y la prosperidad econémica eran los factores gue unilicaban: posibilitando acudir a los enormes costos de los cargos publicos y a los de la flota, sin los cuales la participacion y aun la leattad de millares de los ciudadanos mas pobres habrian sido inseguras en el mejor de los casos; y, también, haciendo de poderosos estimulos psicolégicos para el orgullo civico y la estrecha vinculacin ¢ identificacién personal con la polis. in el Imperio seria dificil concebir el inicial triunfo del |) sistema forjado por Efialtes y Pericles. Luego, el sistema mismo | fue engendrando su propia importancia,-basada en un activo sen- || ido de responsabilidad civica —de forma que la_riqueza,, por Gjemplo, Hevaba consigo: una_pesada.carga_de_obligaciones. para con la hacienda publica y el deber de ocupar en el ejército los puestos mas duros, a cambio de lo cual aceptaba el demos que los ricos fueran sus dirigentes— y ni siquiera los desastres de la guerra peloponesiaca ni la pérdida del Imperio amenazaron gra- vemente a la estructura del gobierno, La Atenas del siglo tv hallo recursos en su interior mismo para conservar la organizacién po- Hitica y ciudadana que el Imperio le habia ayudado a erigir du- yante la centuria anterior. a2 cag teige Brosvers como ningin otto de fos Estados de Ja Grecia cl or de sus orgullos, cuya expresion sucle atribuirse a Pericles, consistia en ser Ia «escuela de toda la Nelaien Ey ian siglos produjo una asombrosa serie de extraordinarios escatcrn, ¥ artistas, cientificos y fildsofos. Muchos que no habian acide cn ella se Sintieron pprofito poderosamente atraidos por el esplendor de tal ciudad, y algunos se establecieron alli mas 0 menos para siempre, Pocas figuras importantes dela vida cultural. gaicea entre Tos anos S00 y 200 dejaron de tener alyin vinculo con Atense por Jo menos en parte de su carrera, pues lo tuvieron inclusive Yatios de Jos més duros eriticos de su sistema de vida Politica Scrsntsimo Jen sus juicios al respecto fue, entre todos, Platon, gue aunque natural de Atenas, encontraba mucho que’ admirer tue se consideré a ide cn. Botado gue menudo como el ideal opuesto, Platén y cuantos com cuantos como él pensaban solian dar al can y cuar olvido, cuando les convenfa, que en Esparta ni siquiera habrian emperads munca a pensar, y que, en la hipStesis contraria, no se les habria , ni mucho menos, que expusieran y ensefiar Hinas tan’ Hbremente como lo hacia Yensenaran sus dor: Esparta Se ha dicho que Esparta tuvo dos historias distintas, 1a interior y la de su imagen en el exterior (o su «espejisino», Comme Ja Mama’un especialista francés). Si se tiene en cuenta lo mucho ue se escribio en la antigiedad acerca de Esparta, resulta sor. Brendente como entte tantos eseritos se pudo llevar a componer lun ‘cuadro tan contuso, contradiciorio € incompleto, La eausa {ue, en parte, que el espejismo se interponia de’ continuo, imp diendo ‘er Ja realidad, deformndola y, con frecuencia, octltan la del todo; y, en parte también, Io extremadamente callados gue eran los espartasos mismos, Hubo un tiempo, ea-el period, _arcaico, durante el cual desempeno: Esparta siete ea ee enrol esarrolto de les lineas fundamentals de fa ciliscton flees: por To que atafe a Ia poesia, fo conjetramos a base de los Fragmentos que se han conservado; respecto ala misica, segtin verosimiles. tradiciones antiguas; hasta parece gue inflayeron en Ja navegacion y como creadores de algunas. de las. instituciones germinales de a ciudad-estado. Empero, a partir del aft 600, poco menos, esta orientacion se interrumpié evidentemen mis 6 metos, esla orientacién se interrumpis evidentemente. de 83 re i De alli en adelante, ni a un solo ciudadano de Esparta se le recuerda porque realizase alguna actividad cultural. Su famoso Thablar lagénicor era una sefial de que nada tenfan que decir, Situacion ésta en la que les habfa puesto el singularisimo género de vida por el que se empezaron a distinguir en aquel entonces. Por su poblacién, Esparta no se clasificaba entre los mayores Estados. El nimero més alto de espartamos que trabaron com. ‘bate en una batalla fue, segim nuestros conocimientos, el de 5.000 en Platea, el afio 479. Despucs decayeron rapidamente, y asi, a Snediados del siglo 1V, no podian reunir ni 1 000 hombres. Esta cifra Ja aduce Aristételes como un sintoma de lo defectuoso de su siste- ma, ya que —arguye— el territorio que dominaban podria pro- porcionar 1500 hombres de a caballo y 10.000 infantes. Esparta Se habia aduefado, por conquista, de los di tritos de Laconia y Méseniay muy fertiles para lo que solian serlo los de Grecia, con mucho acceso al. mar. y_ricos.en_ el. raro_¢ jnapreciable recurso nacional del hierro (oportuna contrapartida de Ta plata ateniense), Loe pobladores de este territorio no erap.libres, sino gentes su: jetas a dos clases de sometimiento: Tosa, a los que Jos espar- tanos no Teconocian derecho alguno.y. les ‘obligaban a. trabajar las tierras en calidad de siervos —su mimero no podemos mi st quiera conjeturarlo, pero ciertamente muchos mas gue los espar- tanos mismos—; y los Hamad que conservaban su li- bertad personal y su propia organizacion comunitaria a cambio de coder a Esparta todo derecho a la accion en el aspecto militar y ‘en el de las. relaciones exteriores, Asi restringidas, fas comunk Sides de los periecos eran, hablando con propiedad, poleis in- completas Bin embargo, no hay muestras de que lucharan por librarse de Ia antoridad de Esparta a la manera como Tos mindsculos Getadoe de Beocia se resisticron incesantemente contra los pujos Ge Tebas por esiablecer su hegemonia. Sin duda, el de Ia resig- Secién era el tinico camino prudente, pero también ocurrian otras see sidéraciones: la paz, la proteccién_y las_ventajas econémicas, Toe periecos eran quienes manejaban el comercio y Ja produc: cidn_ industrial con que se satistacian las necesidades de lose partanos, y gracias a aquellos el ambiente de éstos se mantunt Parte aivel considerable, y a veces alto, en Io artesanal y en lo artistico. Tos ilotas eran algo absolutamente distinto. La préctica usual casi Gempre, en la antigiiedad, cuando se esclavizaba alos habl fantes de una citdad 9 de, un distrito, consistia em. venderios Le PLisao-por vw ea dispersarlos. Los espartanos_ hab: “ - o ian adoptado, en ci ligrosa alternativa de_conservarlos, sometidos, en sus propos bes al testo de la historia griega se halla mente libre dere. et esi ; pasmosamente libre de melias de esclavos, atin doncle sus, concentraciones eran muy grandes, como en las minas de plata del Ate, as revueltas de tot iotas fueron. siempre na. chispa latente y_se_avivaron n ocasio. ngs basta alcanzar la fuerza de terribles incendios. snpiggedie Mantuvo arava aos ilotas en st condicidn de ese impidiendo que se rebelaran mas a menudo atin, fue la’ cireuns. tayeia de que Esparia era como ut campaitento ‘puesto siempre sobre las armas, Is clave de cays disposicin era Mesenia, region conguistada después que Laconia sometida mucho mis por ente- unto de que llegd a quedar free {hasta el punto puede decirse mis regiones cam sefales visibles del helenismo). Algo més tarde simi $ declararon en rebeldia los ilot gunda guerra de Mesenia y le ha atribuido una duracién no in 108. Los mesenios fueron, al fi i ero a ni , al fin, aplastados, y - ccin gue su revuelta significo se tradujo en una etormne social y sonsitucional ol sgblecioienta del sistema espartano en su ‘tiva_y, también, por ultimo, el del espe e fg_una milieia le_profesionales, a Jos que se educaba deste la infancia con miras.a.que_adauiriesen, hasta el, méximo dos cual " -za_militar_y_absoluta obediencia. Pai e is ge aE Lean etary fe It inal ie une ish ims ida de compamento-e fastruceon. continua, dispuestes siem pte a aduefarse del campo por Ja fuerza frente @ cualquier ene. Imigo, fuese ste ilota o extranjero. Asus necesidades. provelan es Hots y Jos periecos: su educacion corr cargo del Estado qedaba garantizada por su educacion y a su obediencia : educacion y sale de ej. que tendin a eutar fv desipaldades ceonomicas {Linda forma de prosecuckin del tuero, E] sistema entero era un into cerrado a cualquier influencia exteri los ex conjunto ; \cia exterior, a las de los ex: tranjeros en persona € incluso a las de_los dioses importados Ning ‘stado podia competir con Esparta : lusivismo y xenofobia, pais em Bunt 8 oe o: a Los antiguos alababan con frecuencia la estructura de aquel ‘ter_emixto», supuestamente equilibrador de ocasio: aus { t | 1 Jos_clementos_mondrquicos, aristocraticos, y_democraticos. Sus dos reyes heréditarios acauditlaban_ los ejércitos en campafa y pertenecian al Consejo de Ancianos, cuyos restantes 28 miembros ;dos de por Vida entre los ciudadanos que pasaban de los afios de edad. A la Asamblea eran admitidos Jos ciudada- 10s todos, pero parece que su papel fue mds bien pasivo; no podia este organismo iniciar ninguna accién ni enmendar las propuestas gue se le hacian; sélo podia aprobarlas 0 echarlas abajo mediante sus votos; y uno se pregunia qué independencia de juicio pon drian en juego aquellos hombres para quienes la virtud suma era la estricta obediencia de cuartel. Los mas poderosos de. todos, los cinco éforos, se. clegian_anualmente entre todos los ciudadanos. ‘Competianles la supervision general de los asumtos del Estado ¢ importantes funciones judiciales. - La disciplina militar y. la bravura de los espartanos —ejército profesional en medio de un mundo de milicias ciudadanas y tro- pas de mercenarios— le dieron a Esparta una, supremacia como potencia que la elevé muy por encima de lo que su tamano le hubiese permitido aleanzar en otras condiciones. Su primer in- terés, y el tinico seguro, consistia en conservar la paz dentro de su. propia casa, en el Peloponeso. Nunca lo logré del todo, pero anduvo muy cerca de ello gracias a su habilidad en valerse de la Liga Peloponesia. DE esta” Liga Sacaba Esparta las ayudas militares que, junto con las tropas reclutadas entre Ios periecos, elevaron su fuerza, numéricamente, a mayores proporciones. En_el_ siglo vi Esparta liegé a ser, sin disputa, la_mayor_potencia militar de Grecia en tierra firme, y sus aliados ie proporcionaban, ademas, un apoyo naval suficiente, hasta que esta arma fue superada por la crea cidn de la todopoderosa flota de Atenas. Sin embargo, lo cierto es que a partir_de las guerras contra los_persas, la historia espartana.¢s la de un declinar_continuo, pese a la victoria de su coalicién (ayudada por el oro persa) sobre Jos atenienses en el aio 404. Su xenofobia hizo que. su. sociedad se moviese a rehusar obstinadamente cualquier medida ampliadora de Ja ciudadania aun cuando la necesidad de soldados Hego a ser extrema, y a preferir armar a ilotas libertos y a toda clase de desechos socialesse incluso a recurrir a mercenafios. La guerra peloponesiaca sometié a insoportable presién no s6lo a las tropas, sino también a ics dirigentes; el sistema no ha- bia sido estructurado para soportar una campafia tras otra ni la continua formacion de ejércitos y en cuanto a algunos de los 86 nuevos caudillos, sobre todo Lisandro, que fue el que consiv Ja victoria final, no revelaron més virtudes que la de uaa compere cia militar insensible a cualquier otto miramiento ¥ caida tee ambiciones personales. La falta de vision y de flexibilida! menial, en. materias politicas_o, sociales, fue un factor calamivusisine og aquellos momentos de éxito, Hasta el famoso igualitariame ie Esparta empezé a menoscabarse y acabé haciéndose insiliclan torio. Los reyes y los generales tenian frecuentes altercatlos entice si © con los éforos, y parece justificada la sospecha de que sus desacuerdos no se reducian a las cuestiones tdeticas o peliticas Fuera del pais se dejaban sobornar en seguida o se mostraban poco déciles. El. sistema, en_lo_relativo a la. propiedad, moron6 enteramente, aunque no sabemos muy bien como; un hiimero cada vez mayor de espartanos fueron perdiendo los lotes de terreno que habian recibico del Fstado y que los tlotas tran bajaban para ellos y, con la tierra, perdicron automaticamente su situacion de espartanos integros y cabales. Otros fueron acum. lando riquezas, por més que esto sélo lo podfan hacer ilegalmea, te. Herodoto indica que la accesibilidad de los espartanos a la co rrupeién por dinero, se habia difundido ya para comiensos dad siglo. v, €poca en Ja que sus reves eran ie mas elevade precio, s el re elo los_que mas elevade p La Esparta que. gand la Guerra del Pelopon 6. muy Pronio que s¢_hallaba-mucho mas hucea de to nue meus ee temporaneo habria podido razonablemente conjeturar. En sole. el decenio siguicnte su equilibrada constitucién y su eumBnitd {race satan, y stalls laGlasts, si bien por poco tempo. Vino despues la der¥ofa que le iniligio ‘Tebas, en 371. Con posterioridad a este suceso, aunque Esparta desempeno todavia algiin papel en Ia po. itica grieva, fue ya solo una Sombra de su gloriase pasado. fee auténtica crisis —como Filipo de Macedonia supo verlo— no era mas que un Estado menor entre cientos de igual categoria; no representaba ya una fuerza con la que hubiese que coniar en el mundo de las realidades. Y en el siglo ut, como irénico final Puede decirse que ella fue la que avivé la chispa que produjo una de las guerras civiles mas virulentas de toda la historia ~griega A pesar de todo, el mito de Esparta siguié siendo valido y tenar, La brillantez de Atenas no debe oscurecer el hecho de que hubo sriegos (y hombres en general, en todas las épocas posteriores) para quienes el ideal fue Esparta. Ella era el modelo de una so. Giedad cerrada, motivo de admiracién para quienes rechazaban una sociedad abierta con sus facciones politicas, su aceptacion lel ar «falta de disciplina», su lemos como fuerza politica, su frecuente spline» cores cimiento de la dignidad y de Jos derechos del individuo. La decadencia de la «polis» a Ja batalla de Queronea (238) Fitipa IL po_II_ de -Mace- és de i : caine ‘de hecho, el verdadero amo de Grecia (si se exceptia Flos sicilianos y a otros griegos occidentales). Convocd, entonces en Cori se tun_congreso de’ todos. los. Estados. griegos en. Corinto, donde. fundo una Liga de los Helenos, con el rey compe cabeza. ¥. genera) en jefe, y con dos" objetivos explicitamente definides: uno, in vndlr Persia, basandose en el futil pretexto de ue debia vengarse Jn profanacién de los santuarios de Grecia perpetrada 150 afios atris; el ot, emplear las fuerzas_combinadas de. los estados, 5 r ras de un escrito jembros para garantizar —son palabras Gefnales de aguel siglo PseudoDemostenes, XVII, 15)— aue en ninguna de Jas ciudadesestado shabria en adelante ejecveiones i desti i 5 leyes estableci q ni destierros contrarios a las das de Jas poets at i s, cancelaciones de confiscaciones, repartos de tierras, cancels : ° beraciones de esclavos hechas con roposits revolucionariosy cién ail fa podido Ninguna accién aislada habria podido | cabo tan por entero Ia transformacién que experiment el mundo, griego en jo. politico. La’ stasis 0 Fevuelta habia sido siempr. amenaza yen ocasiones, una dura realidad; pero hasta entonces nunca : ple, ni si ‘bible, que los, dem: ido posible, ni siquiera concel ek tados rogos nculda Atenas, se onganizaran para mantener el sot m ti é e di interés politico comun, netameni “yenci mde un Estado, por lo general mds poderoso, en los asuntos internos de los otros para proteger s6lo los intereses, party é sia habian es de aquél. Las relaciones con Persia habian i iSstads historia, y" ahora, segiin declaré repetidas veces en sus ‘panlletos Isdcrates, el propagandista més accéerimo y elocuente de a guerra de venganza, la invasion del Imperio pea se tmponia como tnico- camino para salvar.a Grecia de si rismay, proporcio- los griegos un motivo que les hicies mea Tos unos coat los otros con el unico fin de enrigaccer el erario Wiblico a base de los despojos de la ciudad vencida 0 pe a Poe er Pontar con territorios que diesen cabida a los emigra tes, Y ol alvador, el hombre bajo cayo caudilaje habria de cumplirse esta gran empresa era un déspota y un extranjero, a lo sumo 38 | | | Jeno honorario», cuyas miras —casi no hay ni que decirlo— eran fundamentalmente distintas de los intereses de aquellos gricgos a los que iba a dirigir, El éxito de Filipo, repetide por su hijo Aleja dro, evidencié de nuevo y por iiltima vez que las dificultades politicas ‘provenien- tes de la Hélade en su conjunto no tenian sino una solucion, y que ésta habia de ser impuesta o por un Estado griego mas po- deroso que Jos demas 0 por alguna potencia extranjera, Nadie, ni los que proponian una paz y una coalicién panhelénicas, sugiris, Por ejemplo, que se uniesen las ciudades-estado para formar uni, dades mayores. Y nadie hubo capaz de concebir, ni como hipste. sis, de qué manera podrian superarse la escasez de recursos naturales y el bajo nivel de la técnica..., a no ser marchando a combatir @ Persia. Siempre que en la historia de Grecia llegaron a hacerse criticas las dificultades econémicas, es decir, siempre gue se dio alguna crisis agraria, Ia solucién se bused, 6 bien en movimientos revolucionarios, 0 bien en poner las miras en olro pals, ya fuese esto emigrancio a nuevas tierras, ya presionando de diversos modos sobre otros griegos. Mas ha de tenerse en cuen gue, en el siglo tv, Jas zonas extranjeras abiertas a la expansion se redujeron mucho y, a la vez, los antafio grandes Estados hele. nicos, por su relativa debilidad a la sazén, se lanzaron a casi continuas guerras entre si. Ni los santuarios eran respetados, en el afio 356 los focios se apoderaron de Delfos y emplearon su te. sro en contratar una tropa de 10000 mercenarios, gracias a la cual fueron, por breve tiempo, la mayor potencia militar de toda Grecia, Parece ser, segtin se desprende de numerosos datos, que du- rante el periodo del 399 al 375 nunca hubo, dentro del mundo helénico, menos de 25000 mercenarios en servicio ‘activo, y que, posteriormente, subié la cifra hasta los 50000. Estas cantidadles resultan enormes si se las compara con el bajo mimero de la po. blacién total y si se advierte que los griegos solian alistarse como mercenarios bajo cualquicr ensefia, indiferentes a las considers. Giones enacionales» cuando se trataba de encontrar empleo. El siglo comenzé con la celebérrima expedicién de «los Diez Mil», el is famoso de todos los ejércitos formados por mercenarios grie- g0s, cuyas hazatlas y penalidades en tierras anatolias, adonde habian ido a auxiliar al hermano menor del rey de Persia en su fracasado intento de hacerse con el trono, narré Jenofonte on su Andbasis, El afio 343 otros 10000 griegos —1000 de Tebas, 3000 de Argos y 6000 del Asia Menor— peleaban en él ejercite creel con el que los persas recuperaron para su Imperio las tierras de Egipto. Y no eran slo los mercenarios los tinicos griegos andarines de aquel entonces. También era muy elevada la cifra de los exitiados politicos, aunque resulte imposible calcularia con aproximacion. Es de suyo poco verosimil la referencia segin la cua! 20000 de ellos se juntaron en los Juegos Olimpicos del afio 324 al ofr la pro. mulgacién del decreto de Alejandro que ordenaba a Jos Estados etorno de todes los exiliados; pero no hay razén para interpretar esta cifra como un ardid mediante el cual se hiciese ver cuan grande cra el mimero de los que de tal decreto hiabrian de beneficiarse, Aparte de que serian muchos mds, proba. Dlemente, los desterrados tenian ya ningtin deseo de volver a los antiguos. Asi, por ejemplo, en los dias inmediatamente anteriores a la batalla de Queronea, el corintio Timolesn, tras una espectacular campafia realizada para limpiar Sicilia de tiranos, colonizé de nuevo a Siracusa, que habia quedado muy vacia, dandole por pobladores voluntarios de la Gre- cia continental, de las islas y hasta del Asia Menor. Al parecer, respondieron a su Hamada varias decenas de millares, entre ello algunos exilados politicos, pero también un ndmero no pequenio de griegos corrientes que esperaban hallar mejor nivel de vida. Todo este movimiento, 10 mismo que las constantes stasis, eran sefial de un fallo de la comunidad y, por tanto, de Ja polis Cuanto mas precisada se veia ésta a tomar a sucldo gentes de armas, menos capaces eran sus citidadanos de soportar tal gasto, empobrecida sobre todo su economia rural, lo que les forzaba a partir hacia otras tierras para poder vivir; y cuanto menos conse- guian las ciudades mantener cierto equilibrio entre la minoria y Ja mnayoria, mds. iban-siendo pobladas por advenedizos, ya fuesen éstos emigrantes de condicion libre llegados de otros paises, o bien clavos emancipados (a los que podria Hamarse metaféricamente emigrantes libres venidos de dentro mismo), mas iban menguando cl sentido comunitario, hasta perder toda realidad. Es peligros mente equivoco usar en este contexto la palabra «decadencia»; tiene resonancias de matiz bioldgico que resultan iffspropias ¥ traen a la mente un continuo movimiento de descenso en todos los as- pectos de la civilizacién que es demostrablemente falso. Sin em- bargo, no hay posibilidad de hurtarse a la evidencia; el siglo. IV fue Ta_época en que la polis griega decay, de varias formas, con ins: tanies eh que sé recuperaba_y con heroicos. momentos. de Juche ‘por salvarse, hasta Jlegar a convertirse, después. de Alejandro, en. griegos aceptar el 90 ‘que, establecidos ex? nuevos hogares, no, un remedo de- lo. que-antafio habia sido, en un, simulacro de pol el : wcidn de muchos aspect fa ‘vida tiudadana no podia ocuitar en adclance ee Ios Sonny gimoslo con frase de Clemenceau, sen la suave pus de ln denn ci aceptando todas ts servidumbres qu les breviiesenn esto también fue Atenas una vez mis la. excepelon sn SN, ME A he mc, cieros extraordinatia habilidad politica y una gran estabilidad ta perdi 1 Tmperio hizo que en muchas ocasiones se intensificara “ da. No fue casual el que varios de sus mas importante irigentes durante siglo Se stinger como expetio ens finanzas puiblicas, de las cuales se ocupa muy a menudo Demoste- nes. en sus discursos politicos. Ahora biea, aquella actividad tan plomatica se concenttaba sobre Tas zonas que bordean el mar Negro, donde Atenas tenia que asegurarse y proteger sus Vitales suministros de grano tinicamente a base de habil diplomacia, pues: que ya no dominaba imperialisticamente las rutas del Ti ptueba final se.la pusieron los macedonios 9, tras anes ae nce prensibles dudas y debates, el demos ateniense deciaic mean, ia lucha por Ia independencia de la polis (que eta lo mens at decir por la supervivencia de la polis) y casi aleanzaron el eto, Fracasaron, y entonces vino el fin rapidamente sanbolnen ey uuna nica acciOn, Ta entrega, en 322, de Demdstenes b clanee te sus colegas a los macedonios para que éstos les elecuigens fe sien goa, 8 Sauer Ia Atenas del siglo 1 estuvo libre de los cos contemporineos daban mucha iportence a hak ete eos eontemporineos rtancia al hecho de que mientras 9 Jo largo de todo el siglo. v tos dirigentes. politicos eran Les Seperaba que fuesen, mismo tiempo caudillos militares, de inodo ue, Tas figuras relevanies de la politica soli hallarse Seyordmario entre los diez estratezos (etisiendose para desempe- {ay tos cargos = quienes gozaban de mayor predicamento Polk fico, mo al reves): en cambio, en el siglo-1v se hablan separado tas dos vertientes de la actividad pablica la civil y la militar. Los generales eran ahora, soldados de profesién, Ia inayoria de ellos serena apeotuto a fa politica y sin ningun fnfuencia en ella E servir a potencias extran| > ceptanes de mereenaris lo mismo gue si estavieaey srviendo Si bropla polis, Habla unos cuantos motivos para este cambio Soe elles que las desproporcionadas finanzas del Estado habian jumentado de volumen; pero, sea eual fuere la explicacion, seme- loblamiento era perjudicial para la polis, pues significaba ot tuna fisura en la responsabilidad de los miembros con respecto a su comunidad, una grieta que escindia y debilitaba el sentido comunitario sin mejorar tampoco visiblemente la calidad de tos generales. En la flota, los signos de, decadencia fueron distintos, Siguio ain recayendo sobre los 1 200 hombres mis ricos una pesada participacion en los costos y, en general, los asuntos navales mar- Fharon bien, pero se dieron con mayor frecuencia que antes las tvitaciones de respoiisabilidad y fue preciso apretar mas a los Contribuyentes y perseguir a los infractores de la ley. Las dotacio~ hes hubjeron de hacerse bastantes veces por conseripciém, pues CLaisemiento voluntario no era ya suficiente, Sin duda, esto ocu- ‘ria ante todo porque el tesoro se hallaba demasiado exhausto para poder dar durante largos perfodos pagas ‘regulares, precisa: mente por Ia resistencia de algunos a contribuir con Ia parte de Jos gastos que Jes era asignada, resistencia que se debia mas a lo poco satisfactorio del sistema de distribucion de las cargas que falta de patriotismo, No obstante, fueran cuales fueren las causas, el resultado fue también un parcial resquebrajamiento en la polis. ‘No es preciso exagerar: Atenas lievé_la_polis casi hasta la perfeceidn, y su fin, vino porque Macedonia, o al menos Alejandro, Ionia. sencillamente demasiado poder, Pero Macedonia dejo de existiz, como pasaron Persia y Cartago y pasaria més tarde Roma. La polis se desarrollo precisamente en aquel mundo, no en el vacio fn el pais de las maravillas; crecié en el pobre suelo de Grecia {Era, en realidad, una forma viable de organizacién politica? Fue: fon su decadencia y su desaparicion el resultado de factores que podrian haber tenido remedio, o de algo eventual —el poderio jnacedonio—, o se debieron mas bien a debilidades inherentes @ su estructura misma? Los fildsofos y los historiadores se han plantea- Go con frecuencia estas preguntas desde finales del siglo v a. J. C. {y vale la pena advertir que el problema viene siendo planteado ya desde antes de que se pudiese pensar en la polis como en algo que estaba, literalmente, en vias de desaparicion), Platon. quiso Silvarla poniendo. toda. la autoridad en. manos de filosofos moral: mente perfectos. Otros echaron la culpa de todos los males al Uemos’y a sus descarriadores los demagogos. Otros, en fin, espe- Gialmente en el siglo xIX 0 mas © menos por entonces, insistieron fen cuan estipide habia sido no Hegar a unirse en un Estado na- tional. En medio de sus diferencias, todas estas soluciones tienen tina cosa comin; proponen todas salvar a la polis destruyéndola, Gando al traste con ella, reemplazindola, en su sentido mas radi- cal de una comunidad que es al mismo tiempo un Estado que se 92 autogobierna, por algo e1 , nteramente disti a utoget listinto. La conclusién a que se wea ae Ja polis fue un brillante ideal, pero dee requ i rege ‘com inacién de circunstancias materiales e Tnstitueton _ les gue ea uy Tse a ralizase pot complet, sino solo de manera oF mee Y por tiempo muy breve; tuvo un pasado, we dia ae X ningiin futuro. En aquel raudo instante, $ n ican y perennizar en a x el hombre no lo ha hecho muchas veces en su historia: egy de que la mente y el e cabac sus 0 como tH storia, la gran piritu humano son capaces, srandeza