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Victor Javier Quinteros

CanciOn Mineral
Breve antologia de canciones sobre la mineria en
Argentina, Bolivia y Chile
Victor Javier Quinteros

CanciOn Mineral
Breve antologia de canciones sobre la mineria en
Argentina, Bolivia y Chile

CANCIONES DE:
Atahualpa Yupanqui - Jaime Dávalos - Gustavo Leguizamón - Jaime Medinacelli
Violeta Parra - Víctor Jara - Manuel J. Castilla - Eduardo Falú - Patricio Manns
Eduardo Yáñez - Absalón Zabala - César Junaro - Luis Rico - Miguel Cantilo
Emiliano Zerbini - Manuel Quieto y otros - Juan Fernández Betancor y otros
Mariano G. Martínez - Adrián Álvarez González
Quinteros, Víctor Javier
Canción mineral : breve antología de canciones sobre la minería en Argentina, Bolivia y
Chile / Víctor Javier Quinteros. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Fundación
CICCUSi 2019.
176 p. ; 23 x 16 cm.

ISBN 978-987-693-792-4

1. Antología de Poesía. 2. Canción. 3. Minería. I. Título.


CDD 861

Primera edición: agosto 2019

Diagramación y diseño de tapa: Andy Sfeir


Corrección: Alejandra Teijido
Coordinación, diseño y producción editorial: Andrea Hamid

© Ediciones CICCUS - 2019


Medrano 288 (C1179AAD)
(54 11) 4981.6318
ciccus@ciccus.org.ar
www.ciccus.org.ar

Hecho el depósito que marca la ley 11.723.


Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este libro en cual-
quier tipo de soporte o formato sin la autorización previa del editor.

Ediciones CICCUS ha sido me-


recedora del reconocimiento
Embajada de Paz, en el
marco del Proyecto-Campaña
“Despertando Conciencia de
Paz”, auspiciado por la Organización de las
Impreso en Argentina
Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura
Printed in Argentina (UNESCO).
El hombre en quien no habita música alguna,
al cual no mueve la concordia de dulces sonidos,
es hombre de despojos, traiciones y trucos;
sus inclinaciones son oscuras como la noche,
y sus afectos como el tenebroso Erebo.
No hay que confiar en un hombre así. Atiende la música.

William Shakespeare, El mercader de Venecia.


Dedicado a mi padre,
que entre sus infinitos regalos de amor y vida
me enseñó a leer por placer,
y a cantar con sentimiento.
Agradecimientos
Al profesor Raúl Arlotti, por impulsarme con generosidad y entusiasmo a
realizar este libro, a partir de lo que en principio fue un trabajo práctico
de modestas dimensiones para su clase de Cultura e Integración Regional.
Al señor Patrick Clonrozier, vecino parisiense de don Atahualpa Yupan-
qui, que se convirtió en uno de los más prestigiosos coleccionistas de la
obra del artista. A su predisposición para compartir sus valiosos documen-
tos (discos, partituras y primeras ediciones de libros) debo el haber aclara-
do algunos puntos que resultaban muy difíciles de encontrar.
A los artistas María Luisa Tirado y Emiliano Zerbini, que amablemente
respondieron a mis solicitudes para la investigación sobre las canciones El
Minero y No se toca.
Al compositor y escritor Patricio Manns, por su atenta predisposición
y autorización para el uso de su artículo “Problemas del texto en la Nueva
Canción”, citado extensamente en el capítulo 7.
A mi estimada amiga Valeria Kent por sus revisiones y comentarios
sobre varios capítulos de la obra. También a Libertad Marilef de sadaic,
Rubén Oscar Scoccola y Eliodoro Nina, quienes, aun sin conocerlos per-
sonalmente, se mostraron dispuestos en algunas pesquisas de canciones
solicitadas, no importando el resultado final de los hallazgos. Demostraron
así el interés de las personas por rescatar y mantener las manifestaciones
de nuestra cultura.
A Juan Carlos Manoukian y demás integrantes del consejo de adminis-
tración de la editorial, por su interés en la publicación de este trabajo y a
la encargada de coordinación, diseño y producción, Andrea Hamid, por su
amable dedicación en la ardua tarea de dar forma definitiva al libro para
su impresión.
Al entorno especial de mis afectos que me ayudaron a concretar la tarea.
A mis hijos Juan Cruz, Ignacio y Tomás, quienes, al momento de poner-
nos al día de nuestras novedades por la distancia, varias veces cometían el
error de preguntarme “¿Cómo va el libro?” a sabiendas de que debían so-
portar como respuesta mis largos monólogos sobre los avances y retrocesos
de la investigación. A Daniela, mi compañera de vida, que alentó de cerca
todas y cada una de las etapas de este proceso del que surgió este sencillo
pero entusiasta primer libro. La tarea de esta realización quedará en el
grato recuerdo personal, de escuchar una y otra vez hermosas canciones,
de escribir en un cuarto con la ventana hacia la calle por donde entra la
claridad del día o el reflejo del alumbrado cuando cae la noche, de perma-
necer en las bibliotecas o los cafés de la ciudad en procura de un hallazgo
o la conexión de una idea, de afrontar la desconocida faena de buscar una
editorial y la emoción de recibir una propuesta de publicación, de mirar a
Daniela y tocar su hermoso vientre fecundo, cada vez más grande. El libro
está terminado, ahora esperamos a nuestro hijo Milo.
PRÓLOGO
Esta breve antología de canciones sobre la minería propone un recorrido
por caminos que entrelazan algunos rumbos del cantar americano con
otros de la explotación de su entraña mineral.
Canto y mineral representan las hondas riquezas americanas de espíritu
y materia que reflejan una imagen característica de la región: un tesoro
prometido, descubierto y redescubierto bajo el fragor de una disputa cons-
tante entre sometimiento y liberación, aquiescencia y rebeldía, fortuna y
necesidad.
En este grupo reducido de canciones están algunas creaciones de reco-
nocidos artistas que, como afanosos mineros de rocas imaginarias, supie-
ron extraer un tesoro de la América sonora. Ése que reverbera en sus mon-
tañas y ciudades las notas más diáfanas pero también las más estridentes
de sus instrumentos de cuero, madera, huesos, arcilla y metal. Ahí están,
también, algunas de sus palabras más logradas, arrancadas al silencio para
testimoniar al menos una presencia, a veces una dignidad.
Por otra parte, el mineral. Extraído y por extraer. Sacado o saqueado.
Aquél cuyo brillo también reverbera desde las profundidades de un soca-
vón, pero que repetidamente se desluce en las rugosas superficies de polí-
ticas mineras no siempre acertadas –ni tan diáfanas– para aprovechar los
recursos de la tierra horadada en beneficio de sus habitantes.
La presente antología no es una simple recolección de canciones sobre
un tema. Por el contrario, surge de una aplicación metódica que lleva a com-
prender una situación particular, o al menos reflexionar sobre ella. La vincu-
lación entre canciones y minería que aquí se expondrá adquiere un sentido
determinado a partir de la certeza de que la cultura carece de neutralidad
y en el entendimiento de que las manifestaciones culturales, en particular
las canciones, están impregnadas por la influencia de aconteceres e ideas
que transcurren en una comunidad a la cual pertenece el artista –autor o
compositor en este caso–, quien en su proceso de creación parte de sus pro-
pias experiencias pero también interpreta y transfigura una porción de las
influencias que recepta. Así, al abordar la temática minera (o cualquier otra),
los artistas dejan el testimonio personal limitado por los condicionantes de
su hora (ideológicos, políticos, económicos, etc.) y de su oficio (estéticos, de
estilo, de género musical, etc.). Ése es uno de los caminos que va trazando la
canción popular americana y será uno de los aspectos que se irán apuntando,
a modo de guía, en cada canción escogida.

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Victor Javier Quinteros - Canción Mineral

Con la necesidad de recurrir a cierto rigor metodológico, puede decirse


que la antología permite observar el movimiento de un par de variables
que atraviesan distintas tendencias o paradigmas. Una de esas variables
será entonces la canción, mientras que la otra variable estará constituida
por la realidad que se canta, el objeto de la composición, que en este caso
se enfoca en la actividad minera. Esta última también atraviesa un trayecto
delineado por los avatares de la política y la técnica, para lo cual se apunta-
rán sus principales hitos.
En cuanto selección, toda antología contiene un componente subjeti-
vo difícil de limitar. Más aún tratándose de canciones sobre las cuales los
gustos personales pueden incidir de manera menos consciente. Por ello es
necesario aplicar algún método, sin perder de vista que las canciones están
dirigidas principalmente hacia el sentido auditivo y que por tal conducto
tienden a generar placer y emoción.
Brevemente explicada, la antología como método de investigación y ex-
posición requiere en primer lugar la pertinencia entre el elemento selec-
cionado y la materia que trata. En este caso, las canciones que se refieren
a la minería, sin distinción de estilo o género musical. A partir de allí, la
necesidad de acotar la investigación dentro de límites manejables lleva a
adoptar una decisión sobre tiempo y espacio. Desde épocas inmemoria-
les hay canciones que se refieren a la minería y, al ser ésta una actividad
extendida por todo el planeta, las hay provenientes de distintas regiones.
A modo de ejemplo, basta decir que hay un estilo (o palo) del flamenco, el
cante minero levantino o minera, referido exclusivamente a canciones de
la minería de la Sierra de Cartagena-La Unión, en España, realizadas desde
el siglo xix hasta la fecha.
Con el objeto de limitarlas en el tiempo, esta antología contiene can-
ciones de la minería difundidas en soportes debidamente registrados (con
propiedad intelectual), que básicamente son partituras o grabaciones en
todos sus formatos (discos, cd, soportes digitales, etc.). Así, sólo puede lle-
garse hasta las primeras décadas del siglo xx, cuando los primeros soportes
(partituras y discos de pasta) comenzaron a utilizarse como producto de-
rivado de la industria del entretenimiento. Ello permite resolver dos cues-
tiones con utilidad puramente práctica: por un lado, acceder con menor
dificultad a las fuentes de investigación, y por otro, facilitar la búsqueda
de las canciones por parte de quienes se interesen en transitar esta antolo-
gía, lo que considero fundamental. En efecto, aun cuando la calidad de un
compositor puede apreciarse hasta en la simple lectura de la poética de su
canción (y a los fines de este trabajo será suficiente con tal lectura), la letra
impresa resultará menguada frente a la posibilidad de escucharla, con más
razón cuando la canción fue registrada por intérpretes notables. En la ac-
tualidad, gracias al acceso a los soportes digitales a través de internet (con

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Prólogo

las debidas salvaguardas de los derechos de autor) resulta posible acceder a


todas las canciones que componen la selección –por lo menos en alguna de
sus versiones– y que se indican en la discografía de cada capítulo.
El límite espacial para la elección de las canciones y su relación con la
actividad minera se determinó mediante un territorio acotado. Entonces,
las canciones de la minería difundidas en soportes debidamente registrados
corresponden a compositores de Argentina, Bolivia y Chile. En consecuen-
cia, las vicisitudes del sector minero también se enfocan en esos países, más
allá de algunas referencias obligadas al contexto internacional. En este caso,
además de la posibilidad de acceso a determinadas fuentes, la limitación geo-
gráfica se relaciona con un espacio que adquiere relevancia para la minería
actual y que vincula a los tres países: el denominado triángulo del litio que
posee una importante reserva mundial de este mineral. En la actualidad, las
demandas mundiales de litio lo convierten en una clave de importancia eco-
nómica por su utilización en productos de alto valor tecnológico, tales como:
baterías para celulares, computadoras personales, autos eléctricos y robótica
doméstica en desarrollo. Justamente, en el triángulo que forman Uyuni (Bo-
livia) al norte, el desierto de Atacama (Chile) al oeste y la Puna (Argentina)
hacia el este, se encuentran los salares con la mayor concentración de litio,
además de resultar los más rentables, económicamente, para su explotación.
Pues bien, esa zona presenta una afinidad cultural persistente y preexis-
tente a los Estados nacionales dueños del recurso y que hoy se encuentran
en franca competencia para intentar aprovechar este nuevo tesoro sudame-
ricano. De tal manera, el espacio prefigura un interrogante: ¿Es posible que
ante una nueva oportunidad estos países efectúen algún tipo de integración
concreta para aprovechar de la mejor manera su riqueza mineral?
El desafío de la integración supone distintos caminos y precisamente la
antología nos lleva a recorrer dos de ellos. Uno es el de la cultura, más pro-
piamente el de la canción como manifestación cultural específica, y otro el
de la economía o la producción, enfocada en el sector minero en este caso.
Al final de ambos recorridos, como en todo viaje, llega el momento de
la reflexión, de revisar nuevamente las rutas transitadas y conformar una
idea. En la página siguiente comienza ese viaje, espero que lo disfrutes tan-
to como lo he disfrutado al escuchar las canciones y al descubrir las parti-
cularidades de un paisaje fascinante, aunque poco transitado, y por cierto
muy proclive a sorprendernos en varios recodos del camino.

Buenos Aires, junio de 2019.

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