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La transferencia tecnológica viveros de empresas de base tecnológica. Las empresas spin-off son el resultado de las políticas de transferencia tecnológica entre la Universidad y la Empresa, ya que permiten la capitalización de la investigación académica, traduciéndola en valor empresarial. Son, la mayoría de ellas, una transferencia tecnológica entre el Sector Público y el Sector Privado. La transferencia de tecnología es la comercialización de la investigación. Hay dos conceptos de transferencia de conocimiento o tecnología:   Transferencia horizontal o entre empresas (suele referirse a ventas o concesiones hechas con ánimo lucrativo, como por ejemplo las patentes. Transferencia vertical, entre las universidades y organismos públicos de investigación, y las empresas.

Fuente: Nuevos mecanismos de transferencia de tecnología (2003). Fundación Cotec para la Innovación Tecnológica. Madrid, 2003. Pág. 49. La universidad debe cambiar su rol hacia el de una universidad emprendedora, al igual que las empresas, especialmente las PYMES- deben introducir en sus proyectos el concepto de cultura innovadora en todos los ámbitos empresariales. Para que la interrelación entre los agentes sea óptima, se han creado las Oficinas de Transferencia de los Resultados de la Investigación (OTRIS). Además, la Administración ha de ejercer un papel fundamental en la generación de incentivos para la transferencia. Esto lo puede hacer con una serie de instrumentos como:  Legislación que promueva la innovación y la participación del profesorado universitario en las dinámicas de creación de empresas.

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      Subvenciones que orientan los agentes hacia objetivos prioritarios. Medidas fiscales de incentivación de las actividades de I+D+i. Las nuevas prioridades en las políticas de I+D+i van orientadas hacia los siguientes puntos: Cooperación entre centros de investigación, universidades y empresas. Creación de estructuras de interfase entre el sector público y el privado (redes, clústers y parques científicos. Creación de nuevas empresas innovadoras de base tecnológica.

Los Parques Tecnológicos han de fomentar y gestionar la transferencia de conocimiento y tecnología entre universidades, instituciones de investigación, empresas y mercados. Los Parques Tecnológicos fomentan y gestionan la transferencia de conocimiento y tecnología entre los agentes del sistema: universidades, instituciones de investigación, empresas y mercados; además, impulsa la creación y el crecimiento de empresas innovadoras (spin off. Ofrece, además, espacio e instalaciones adecuados para las funciones a desarrollar y otros servicios de valor añadido. Las Oficinas de Transferencia de los Resultados de la Investigación centran su actividad en la mediación entre los grupos de investigación y las organizaciones públicas y privadas que se puedan beneficiar del conocimiento o tecnología generados por dichos grupos. Han de adecuar, pues, la oferta institucional a la empresarial. Las incubadoras se definen como las organizaciones que fomentan la creación de nuevas empresas de alto contenido tecnológico. Ofrecen espacios y servicios de asistencia comunes con el objetivo de aumentar la posibilidad de desarrollo y facilitar la supervivencia de estas empresas. Una de las principales funciones de las incubadoras es la de minimizar el tiempo de comercialización de la investigación (time-to-market. Estas organizaciones pueden tener estructura de un Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI)o un Centro de Empresas Innovadoras (CEI. Las Universidades también sirven como Viveros de empresas. Las incubadoras pueden ser de dos tipos: si están orientadas a la obtención de beneficios para los accionistas, o si no presentan ánimo de lucro. Otra clasificación muy utilizada es:    Incubadoras industriales: resultado de la rehabilitación de edificios industriales. Incubadoras tecnológicas: desarrolladas en el entorno de los centros tecnológicos. Incubadoras universitarias o científicas.

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Fuente: Nuevos mecanismos de transferencia de tecnología (2003). Fundación Cotec para la Innovación Tecnológica. Madrid, 2003. Pág. 126. Fuentes:

 Boletín de Educación Superior. Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas  
(CRUE) y Cátedra UNESCO de Gestión de la Educación Superior de la Universidad Politécnica de Cataluña. Nuevos mecanismos de transferencia de tecnología (2003). Fundación Cotec para la Innovación Tecnológica. Madrid, 2003. Memoria APTE 2002. Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España.

Las Universidades Politécnicas de Madrid, Barcelona y Valencia son las que generan más transferencia de tecnología El 65% de la riqueza económica en Europa es resultado de la generación de conocimiento. Sin embargo, la mayoría de los nuevos avances se quedan encerrados en los laboratorios de las universidades sin una aplicación práctica que ayude a la competitividad de las empresas. Sólo el 7% de las PYMES españolas realizan actividades relacionadas con la innovación en cooperación con otras instituciones públicas u otras empresas, cuando la media europea está en un 11,2%, según los últimos datos aportados por el European Innovation Scoreboard. España se encuentra a la cola de investigación europea, ya que sólo dedica un 0,96% del PIB a este propósito. Sólo Grecia y Portugal están por detrás. Lejos queda la media europea situada en el 1,9%, que a su vez va a la zaga de Estados Unidos y Japón, que rondan el 3%. Precisamente, el objetivo de la Unión Europea es alcanzar este porcentaje de inversión para el año 2010.

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Todos los esfuerzos actuales para mejorar los niveles de competitividad de la industria en Europa y en España pasan por agilizar la relación entre la universidad y el sector privado. Siempre ha habido barreras entre el mundo académico y el empresarial, que persiguen distintas metas. En España la incomunicación se ha visto agraviada por una legislación contraria a la cooperación. Hasta que no entró en vigor la Ley de Reforma Universitaria (LRU) en 1986, los profesores no podían establecer convenios de colaboración con las empresas. Pero la reforma universitaria no ha sido suficiente. La falta de entendimiento entre ambos sectores tiene problemas asociados a la idiosincrasia del trabajo de cada uno. La empresa persigue objetivos a corto plazo y muy concretos, mientras para la universidad los tiempos son relativos y quieren más investigación básica. En España, igual que ocurre en otros países europeos, cuando se deciden qué fondos públicos van a cada universidad, se barajan criterios como el número de alumnos o de publicaciones científicas en las que participan, pero no se tienen en cuenta el número de patentes que tiene cada universidad o cuántas de ellas les han sido compradas por empresas. Aunque la universidad española ha cambiado mucho en los últimos años, el proceso de colaboración con la empresa no está suficientemente desarrollado. Habría que dar más facilidades para que el profesorado se realice fuera de las aulas, lo contrario frena una de las sinergias positivas para compartir conocimiento. En las universidades de Cambridge y Oxford uno de los criterios que manejan para renovar los contratos de los catedráticos es el número de empresas que han nacido gracias a las innovaciones de sus departamentos. En España las cosas han empezado a cambiar. Las universidades son conscientes de que el número de alumnos no va a crecer en la próxima década y de que dependen demasiado de los presupuestos públicos, por lo que están empezando a preocuparse por generar más recursos a través de convenios de investigación con empresas. Lo óptimo sería que los contratos con las empresas representasen el 30% de los ingresos de la universidad. Las tres que generan más transferencia de tecnología son las Universidades Politécnicas de Madrid, Barcelona y Valencia. A lo largo de los últimos años se han creado distintas fórmulas para tender puentes entre la universidad y la empresa. Las más antiguas son las oficinas de transferencia universitarias, las Otris. Asimismo, los parques tecnológicos creados a partir de los años ochenta querían ayudar a cumplir los objetivos de competitividad. Su meta inicial fue atraer a empresas de alto valor añadido a ciertas zonas ofreciéndoles condiciones atractivas. A los parques tecnológicos se les está sumando los denominados parques científicos, impulsados por las universidades. Esta es la última tendencia y cada comunidad está tratando de poner en marcha uno propio. Las relaciones universidad-empresa: entre la transferencia de resultados y el aprendizaje regional Desde mediados de los años ochenta, las relaciones de las universidades con el entorno socioeconómico y su papel en el proceso de innovación han sido un tema recurrente y, en general, tratado con más voluntarismo que conocimiento del fenómeno. Como consecuencia, en la mayoría de los países «imitadores», los logros reales obtenidos por las universidades en este campo han sido más bien pequeños, con las excepciones que confirman la regla. En general, los responsables de las universidades han sido conscientes de la necesidad de intensificar y organizar adecuadamente estas relaciones; sin embargo, bien por falta de conocimientos y de apoyo técnico, bien por condicionamientos de la propia universidad, no han sido capaces de establecer estrategias adaptadas a las características de las universidades y de los demás elementos del Sistema Regional de Innovación en el que se encuentran inmersas.

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La institucionalización de las relaciones de las universidades con el entorno socioeconómico es más fructífera cuando las universidades se han ganado un prestigio en su ámbito geográfico de influencia, ya sea por la cualificación de los profesionales que forma o por la capacidad demostrada por los miembros de la comunidad académica para resolver las demandas planteadas por los elementos de dicho entorno en los ámbitos científico-técnicos. A partir del momento en el que las universidades se han ganado el respeto de la sociedad que las financia es cuando cabe plantearse la generación de una corriente de opinión entre los miembros de sus Comunidades Universitarias que sirva para dinamizarlos hacia actividades de I+D y de transferencia de conocimientos al entorno socioeconómico. El intento de crear Parques Científicos o Tecnológicos o Incubadoras de empresas no sustentados en una interrelación de las universidades con sus entornos, no puede conducir nada más que a fracasos y pérdidas de prestigio, ya que no se dan las condiciones mínimas para que dichas acciones puedan desarrollarse con éxito. Cada universidad tiene unas características propias y se encuentra inmersa en un Sistema Nacional o Regional de Innovación (SI) singular, por lo que las posibles soluciones deben ser diferentes para cada caso. Sin embargo, la interrelación entre las universidades y su entorno socioeconómico presenta una problemática común que permite un análisis general para obtener las diferentes soluciones. En el texto que sigue se presenta este análisis haciendo hincapié, en primer lugar, en la variabilidad de las situaciones que se engloban bajo el genérico nombre de interrelación universidad-empresa. En segundo lugar, se pasa revista de manera concisa al marco de las relaciones que definen las administraciones, las universidades y las empresas, que determina la mayor o menor facilidad con la que pueden llevarse a cabo las citadas relaciones. A continuación, se expone un nuevo marco conceptual de la interrelación universidad-empresa, partiendo de los enfoques lineales e interactivos de los procesos de innovación. Este marco parte de una agrupación funcional de los elementos que intervienen en los procesos de innovación en una serie de entornos: científico, tecnológico, financiero, productivo, de usuarios, etc., destacando por su papel en el desarrollo económico de las regiones el entorno tecnológico y de servicios avanzados, que debe interrelacionarse fuertemente con el entorno científico y dinamizar y dar soporte al productivo. Además de los elementos, dicha concepción toma en consideración las interrelaciones que se establecen entre ellos, para cuyo fomento considera las estructuras de interrelación y los instrumentos favorecedores de las mismas. En el cuarto apartado se describe el papel de las estructuras de interrelación (EDI) en la configuración de los SI, poniendo de relieve su poder de articulación que depende, a su vez, de la capacidad de «dinamización» que dichas estructuras proporcionan a los elementos de los diferentes entornos. Junto a este papel de las EDI en la configuración de los SI que determina la misión, se pasa revista a las posibles estrategias de funcionamiento y a un buen número de factores que condicionan el desempeño de este papel. Finalmente, se proporciona una panorámica sobre el papel que pueden desempeñar las universidades en la región en la que se encuentren ubicadas, en el contexto de la denominada “economía basada en el conocimiento“, en tres de cuyas funciones clave (producción, transmisión y transferencia del conocimiento) las universidades pueden, y deben, desempeñar un papel muy activo. Los enfoques más actuales de los estudios sobre sistemas de innovación hacen hincapié en la relación entre la capacidad de innovación de una región y su capacidad de aprendizaje, y ponen de manifiesto la necesidad de compartir e integrar los conocimientos distribuidos entre los diferentes elementos que constituyen los Sistemas de Innovación (SI) a través del aprendizaje mediante la interacción. Los análisis de los SI muestran que las regiones más desarrolladas no sólo poseen elementos más activos, sino también con una gran capacidad de absorción de conocimientos y un grado de articulación superior a las regiones más desfavorecidas, que cuentan con SI débiles y fragmentados con una notoria falta de articulación entre sus elementos. La universidad que desee desempeñar un papel activo en una región que aprende debe poseer las

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características de lo que se ha dado en llamar “universidades emprendedoras“, de las cuales hay múltiples ejemplos en diversas regiones europeas y americanas. La variabilidad en la interrelación universidad-empresa En general, y sobre todo en el ámbito político, la superficialidad con que se trata este tema se pone de manifiesto en la propia utilización del término, sin matices, para cualquier relación entre universidades y empresas (RUE. Cuando se habla de las relaciones entre empresas y universidades en materia de I+D y de innovación se suele considerar que existe una Universidad y una Empresa media ideal y que, por lo tanto, los juicios que se emitan sobre estas relaciones son prácticamente válidos para todas, tanto para las relaciones entre una universidad puntera y una multinacional de un país desarrollado como para las existentes entre una universidad de primer nivel y una PYME en un país en vías de desarrollo. Pero nada más lejos de la realidad: bajo las denominaciones genéricas de “Universidad“ y “Empresa“ se esconden realidades muy dispares. Descender al detalle en el análisis del tipo de universidad y de empresa que se relacionan o pretenden relacionarse, es fundamental para que la relación se aborde con mayor éxito. Así, entre las universidades podemos distinguir los siguientes tipos:  Académica, que es aquélla en la que fundamentalmente se imparte docencia y, lo que es más importante, ese es casi el único objetivo de la institución y de sus miembros, razón por la cual las decisiones y los recursos se orientan exclusivamente hacia la mejora de la actividad docente. Clásica, en la que se compaginan las actividades docentes con las de investigación, con un reconocimiento institucional y de la comunidad académica sobre la importancia de estas últimas y la consiguiente asignación de recursos a estas actividades (OCDE, 1999. Social, que se arroga un papel activo para la discusión y resolución de problemas de la Sociedad en la cual se inserta. Empresarial, considera que los conocimientos, además de ser difundidos mediante los cauces docente y científico habituales, tienen un “valor“ de mercado, y, por tanto, son susceptibles de ser vendidos, por lo que enfoca una parte de sus actividades docentes y de I+D con criterios empresariales y se preocupa de gestionar eficazmente la cooperación con la sociedad (Smilor y col. , 1993. Emprendedora, tiene aspectos comunes con la empresarial pero con un matiz importante en sus objetivos; más que como un bien económico objeto de intercambio, utiliza el conocimiento como un potencial al servicio de los objetivos de su entorno socioeconómico, esto es, un recurso que, adecuadamente gestionado, le permite desempeñar un papel más activo en su contexto social. Este tipo de universidad ha sido analizado por Burton J. Clark (1998.

 

Evidentemente, las posibilidades que estos tipos tan diversos de universidades tienen de cooperar con las empresas en actividades de I+D e innovación y sus respectivos enfoques son muy diferentes y, por ello, también lo será la eficacia de las relaciones que se establezcan y la trascendencia social de las mismas. Por su parte, también en el ámbito de las empresas hay factores que facilitan o dificultan su capacidad para innovar y, especialmente desde el punto de vista de este texto, para cooperar con otros actores -entre ellos, las universidades- en este proceso; al igual que en el caso de las universidades, no todas las empresas están igualmente preparadas para colaborar con las universidades ni dispuestas a hacerlo. En síntesis, y como consecuencia de la experiencia adquirida por los autores en el desarrollo de actividades de interrelación, se ha llegado a la conclusión de que la mayor o menor facilidad que tienen las empresas para cooperar con universidades depende de las siguientes características:

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    Tamaño Sector de actividad Capacitación técnica de sus recursos humanos y formación de sus directivos. Actitud ante la innovación (tipo de organización, política de formación, política de calidad, política de renovación tecnológica, estrategia de negocio a medio y largo plazo, ámbito de sus mercados, etc.) Teniendo en cuenta los factores anteriores, las empresas pueden ser clasificada en cuatro grandes grupos, en lo que a su capacidad o predisposición a colaborar con universidades se refiere: PYME de sectores de alta tecnología Empresas grandes de sectores de alta tecnología Empresas grandes de sectores maduros PYME de sectores maduros o tradicionales

   

La relación entre cada tipo de universidad y los diversos tipos de empresa es diferente. Así, una universidad emprendedora se relaciona sin dificultades con una PYME de sectores avanzados (telecomunicaciones, informática, química fina, etc.), ya que estas empresas poseen recursos humanos con buena formación superior y media -por tanto, no hay barreras de lenguaje con los investigadores- y, lo más importante, la innovación en general, y las actividades de I+D en particular, forman parte de sus preocupaciones y de su estrategia como empresa. Con las grandes empresas de sectores de alta tecnología (aeroespacial, química, farmacia, electrónica, etc.) el diálogo también es sencillo, porque en estas empresas hay interlocutores que manejan el mismo lenguaje que los investigadores; la dificultad para llegar a establecer una colaboración puede provenir, en su caso, de que sus propios conocimientos en las áreas estratégicas estén por delante de los de la Universidad y, por tanto, sólo acudan a ésta para demandar temas complementarios o muy puntuales o para búsqueda de personal cualificado, servicios avanzados, actividades de formación, etc. En todo caso, estas empresas saben gestionar adecuadamente los recursos externos de I+D e integrarlos con los propios. Con las grandes empresas de los sectores maduros (naval, siderúrgico, etc.) el diálogo aunque podría, no suele ser fluido, pues sus directivos tienen alta cualificación, pero, a menudo no tienen formación tecnológica y suelen carecer de sensibilidad para la citada relación y, por lo tanto, si ésta se llega a desarrollar, lo hace con grandes dificultades, con un gran consumo de tiempo durante la gestación del acuerdo y sus condiciones y con intervención de múltiples interlocutores, propios de empresas con estructuras muy compartimentadas y jerarquizadas. Adicionalmente, cuando este tipo de empresas centra en la tecnología su desarrollo futuro (caso de las reconversiones de diversos sectores industriales) sus necesidades tecnológicas exceden con mucho las capacidades de las universidades y precisan el apoyo de grandes ingenierías o empresas suministradoras de bienes de equipo que les proporcionen plantas o soluciones “llave en mano“, véase al respecto M. Schaellgen y W. Rüdiger (1995. En el caso de las PYME de sectores manufactureros tradicionales (calzado, textil, manufacturas metálicas, muebles, etc.), incluso una universidad emprendedora tiene serias dificultades para relacionarse. En términos generales, y con grandes variaciones de unos sectores a otros, estas empresas no suelen disponer de personal técnico con formación universitaria e, incluso, la mayor parte de las veces los empresarios carecen de formación superior; además, estas empresas suelen haber basado su éxito pasado en otros factores (mano de obra barata, capacidad comercial, etc.) y, si bien perciben el cambio tecnológico, no ven con claridad cómo incorporarlo ni quién puede ayudarles en el proceso, aparte de sus suministradores de materiales y bienes de equipo. Cuando se logra establecer contacto, suele generarse una gran confianza, pero, durante la gestación de la cooperación, se requiere una aportación sustancial de conocimientos de gestión de la tecnología por parte de la estructura de interrelación de la universidad para suplir las carencias al respecto de la empresa y, en su caso, de los investigadores. Por las razones apuntadas, no es factible establecer muchas relaciones directas con este tipo de empresas y, como quiera que representan,

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en número, un colectivo importante, es necesario que una universidad se plantee cómo llegar a ellas. En nuestro modelo se considera que el entorno tecnológico y de servicios avanzados es el aliado más adecuado para ello. De lo expuesto se deduce que el término RUE debe calificarse ya que ampara realidades muy diversas. Existen universidades cuyos miembros y egresados son responsables más o menos directos de la creación de empresas que generan entre el 25-50% del PIB regional, como puede ser el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) (Bankboston, 1997) y universidades de países en vías de desarrollo enclavadas en regiones de bajo PIB “per. capita“ apenas involucradas en el desarrollo socioeconómico de la región. Vínculo: academia – industria. file:///A:/universidad.htm El tema de la vinculación entre la universidad, los sectores productivos y la sociedad en general, ha cobrado importancia en los últimos tiempos, tanto como objeto propio de estudio y como parte central de las políticas gubernamentales e institucionales en el ámbito de la ciencia y la tecnología. La activa participación del país en los procesos de globalización económica, los intercambios de tecnología, productos y recursos humanos, requieren forzosamente de un incremento de la productividad, misma que sólo puede lograrse a través de los conocimientos científicos y tecnológicos generados en las unidades de investigación de las Instituciones de Educación Superior. El ámbito y las circunstancias del contexto tanto nacional e internacional, exigen cambios profundos e importantes en los sistemas de planeación, ejecución y control de la educación superior así como en las prácticas profesionales. Aun cuando los vínculos de la educación y la investigación universitarias con la industria no son nuevos, es necesario conocer si se trata de una mera continuación del patrón ya establecido o bien si estamos ante una relación diferente, considerando los cambios habidos en los contextos político y económico, así como en las relaciones industriales. Las relaciones de vinculación de las actividades académicos en general y de la investigación en particular con el sector productivo se pueden calificar de prácticamente inexistentes hasta el año de 1990. A este hecho se pueden atribuir una serie de factores tales como: el desconocimiento mutuo entre las partes, objetivos divergentes por la naturaleza propia, lenguaje distinto de acuerdo a los ámbitos de desarrollo, desconfianza, diferente escala de valores, etcétera, entre otros aspectos. Sin embargo, en los últimos años, las universidades públicas han establecido diversos mecanismos para instrumentar la vinculación entre ambos sectores, estas acciones se traducen en un conjunto de tareas que incluyen: la creación de unidades institucionales para la gestión de servicios universitarios, los programas de asesoramiento a organizaciones pertenecientes al sector productivo, el cumplimiento de prácticas profesionales de los pasantes en las empresas públicas y privadas, la práctica cada vez más frecuente de la integración de representantes empresariales en los procesos de revisión curricular, los programas de actualización de conocimientos en diversas áreas para el personal que labora en el aparato productivo, los proyectos específicos de innovación y transferencia tecnológica, así como la creación de incubadoras de empresas; todas estas acciones constituyen hechos que son muestras de ello. Más, ¿cuáles han sido las tendencias de estos factores que se constituyen en determinantes de las nuevas relaciones entre universidad e industria en los países desarrollados?

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No cabe duda que la trascendencia de la innovación tecnológica y las acciones emprendidas por las universidades como generadores de investigación básica, aplicada y desarrollos tecnológicos, ha sido las directrices en la transformación de estas relaciones. Puede decirse que los nexos, la vinculación entre la universidad y sector productivo, se inician a principios del siglo XX adoptando diversos matices y modalidades. Con la segunda revolución industrial, esto a mediados del siglo XIX, se incrementa las funciones de los centros universitarios como generadores de conocimientos junto con los institutos de investigación tanto estatales como de naturaleza privada. A fines de ese mismo siglo se interrumpen algunas de estas relaciones por el avance de la ciencia pura, circunscribiéndose a sectores como la ingeniería y la agricultura. En la primera mitad del siglo XX, posterior a la depresión de los treinta, es cuando las relaciones entre universidad y sector productivo se definen y determinan con mayor solidez; mas es precisamente en la década de los setenta cuando convergen dos aspectos que definen esta vinculación: por un lado, la disminución de fondos gubernamentales par la investigación, y por otro, los problemas que enfrenta el estado para poder hacer frente a los crecientes costos que involucra la misma; situaciones ambas que de alguna manera ponen a la universidad en brazos de la industria. Por lo que respecta a Estados Unidos, las empresas desarrollaban sus capacidades internas de investigación adhiriéndose las universidades a la ideología de la investigación básica; estableciéndose a principios del siglo XX formas reguladas de intercambio, como son las consultorías, vigentes hasta nuestros días. Con la segunda guerra mundial lo que se propició fue la investigación militar desarrollada en los ámbitos académicos, manteniéndose en las universidades al final de la misma la ideología de la investigación básica, realizada ahora con financiamiento gubernamental; desarrollándose posteriormente opciones formales de colaboración academia industria. En los años sesenta fue reconocidos la actividad y el papel trascendente de las universidades, como ejemplo se tiene la creación de nuevas conurbaciones económicas como las de Boston y el área de la Bahía de California. Las universidades en Estados Unidos han sido utilizadas por el gobierno como medio para la transferencia de tecnología al campo de la industria; esto es, han capitalizado el conocimiento que producen; reciben por sus servicios regalías y patentes como forma indirecta de pago al operar y funcionar como unidades de transferencia de tecnología. Las relaciones entre academia - industria en los países desarrollados se intensificaron hasta principios de los años ochenta, con el inicio del desarrollo de modelos de parques científicos basados en altas tecnologías, empresas nuevas, fuentes de financiamiento a través de capital de riesgo, recursos humanos locales y un modelo de mercado libre. Estos parques dieron lugar al surgimiento de incubadoras de tecnología en Estados Unidos. Un factor internacional reciente que determinará las nuevas relaciones entre universidad e industria, es el planteamiento hecho por el gobierno del presidente William Clinton en el sentido de pasar de una política tecnológica militar a una civil. La adopción de una política tecnológica civil está basada en una combinación de inversiones privada y gubernamental; la fuerza promotora del desarrollo y difusión tecnológica será comercial con la intervención del estado en e plano tecnológico, como sucede en Japón y los países de Europa. En esta marco de concertación de una política tecnológica privada - pública se inserta la política mexicana de desarrollo tecnológico, donde tienen cada vez más importancia las relaciones entre los centros públicos de educación superior, el gobierno y el sector privado. Se puede afirmar que los elementos centrales o directrices de la política actual de modernización educativa, están definidos por aspectos tales como: calidad, competitividad e integración con el

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sector productivo; destacándose y convirtiéndose así el fenómeno de la vinculación entre universidad e industria en la década actual, en uno de los ejes fundamentales en la formulación y declaración de las políticas de educación en nuestro país. El conocimiento, factor clave en el desarrollo económico, se ha constituido en un elemento crucial en las nuevas relaciones entre academia e industria; lo que ha determinado que los países desarrollados intensifiquen y enriquezcan estas relaciones en pro de la innovación tecnológica que se produce o genera en nuestros días a través de los conocimientos originados en las universidades y transferidos o transmitidos en forma de tecnología. Refiriéndose la transferencia de esta tecnología a la creación de un conjunto de mecanismos, condiciones y unidades de organización para transferir los resultados de la investigación hacia las empresas del sector privado, de forma tal que esta gestión conlleva a resultados en el uso comercial de un nuevo conocimiento. En este proceso de transferencia queda implícita la aportación de la empresa privada al apoyo tanto material como financiero de la investigación a fin de generar una capacidad propia en la institución académica, requerida para poder transformas los descubrimientos académicos en productos comerciales. Todo ello aparte de la propia asistencia técnica. (DIDRIKSSON: 1993. En México sin embargo, se observa que el factor determinante de estas nuevas relaciones entre universidad e industria no lo ha sido del todo la innovación de carácter tecnológico, sino la necesidad que tienen los centros de educación de diversificar sus fuentes de financiamiento para la formación y el desarrollo de los recursos humanos, el desarrollo de la investigación científica y tecnológica así como el desarrollo de la infraestructura institucional. Cabe destacar en este punto la apertura y el cambio que se ha observado tanto en las estrategias como en las actitudes del sector industrial hacia la política de desarrollo económico y social, al demostrar una mayor disposición de llevar y presentar sus demandas a los centros de educación superior. Un punto siempre discutible sin embargo, es el que la vinculación persiga como objetivo principal el ampliar los recursos de tipo financiero, sino también el mejoramiento de la calidad de los procesos de docencia y de producción científico tecnológica dentro de los propios centros de estudios universitarios. Como ya se hizo mención en párrafos anteriores, hay una diferencia entre el patrón seguido en las relaciones de vinculación entre universidad e industria en los países desarrollados, cuyo énfasis se plantea en el desarrollo y transferencia de tecnología y lo que ocurre en México; en nuestro país como ya se puntualizó, los propósitos redundan en el incremento de financiamientos externos, sin dejar fuera obviamente la capacidad docente y de generación de conocimientos. Entre estos objetivos también cabe mencionar: formar y desarrollar recursos humanos en función o atención a las necesidades y requerimientos de las empresas; establecer programas de capacitación y de servicio social; respecto al financiamiento, orientarlo al mejoramiento de la infraestructura como laboratorios, bibliotecas, equipos de cómputo, edificios, etcétera; tomar decisiones con respecto a las orientaciones curriculares de las carreras universitarias; ofrecer servicios de consultorías para dar solución a problemas técnicos específicos y de diversa índole de las empresas; Así como otorgar financiamiento para el desarrollo científico y tecnológico que propicie y enriquezca la transferencia de tecnología al campo de la industria, al campo empresarial. En este contexto es conveniente desarrollar y ampliar los proyectos de cooperación internacional, en particular con las instituciones homólogas de Estados Unidos y Canadá, en áreas estratégicas del conocimiento ligadas al desarrollo nacional. Algunos autores argumentan que las relaciones entre academia - industria realmente no resuelven los graves problemas de índole económica a los que tienen que hacer frente las universidades, ya que los ingresos que se generan a través de estas relaciones de vinculación representan un

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porcentaje realmente pequeño en comparación a otras fuentes de recursos, de financiamiento. Esto nos lleva a pensar que los móviles de estas nuevas relaciones con el sector privado y en especial en el caso mexicano, se explican por las diferentes dinámicas y finalidades propias de ambas instituciones, por los cambios habidos en la política económica a nivel nacional y por la necesidad de las universidades públicas de legitimar su existencia y demostrar su relevancia para con la sociedad. conclusiones Finalmente, a manera de conclusión, podemos acotar que la universidad está experimentando cambios importantes, producto en gran medida de una mayor demanda de su entorno económico, social y político. Esto, no solo como resultado de la instrumentación de políticas institucionales y gubernamentales, sino correspondiendo a una etapa de desarrollo tecnológico en la cual las universidades deben integrarse y desempeñar un papel relevante. Las universidades mexicanas están realizando esfuerzos de verdad importantes y las relaciones de vinculación con su entorno forman ya parte de una política consistente dirigida a intensificar y estrechar las relaciones entre universidad - sociedad. Bibliográficas Arredondo, V. M. (Coord.) La educación superior y su relación con el sector productivo. SECOFIANUIES, México. Consolidación y Proyección hacia el Siglo XXI. Universidad Veracruzana.. Xalapa, Veracruz, México. Didrikson, A. La universidad del futuro -un estudio de las relaciones entre la educación superior, la ciencia y la tecnología en los Estados Unidos, Japón, Suecia y México, CISE-UNAM, México. Programa para la Modernización Educativa (PME. Poder Ejecutivo Federal, México. Programa Nacional de Ciencia y Modernización Tecnológica (PNCMT), SPP Y ONACYT, México. Transferencia de Tecnología y Promoción de la Formación en Manejo de Bosques Naturales TRANSFORMA. http://www.cosude.org.ni/Pages/PageAgriTransforma.htm El Proyecto de Transferencia de Tecnología y Promoción de la Formación Profesional en Manejo de Bosques Naturales (TRANSFORMA) busca reforzar la capacidad de las instituciones nacionales y regionales (incluyendo ONG, universidades y escuelas técnicas) para producir, transferir y divulgar información técnica, socioeconómica y empresarial, con el fin de mejorar el manejo de bosques latifoliados por las comunidades, grupos de productores y empresas privadas. Es ejecutado por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE. Desaparición de bosques centroamericanos a un ritmo acelerado En América Central, los Bosques Latifoliados del Trópico Húmedo (BLTH) desaparecen a un ritmo acelerado. Entre las razones está la expansión de la frontera agrícola, la tala ilegal, la poca capacidad institucional para monitorear el manejo de los bosques, la falta de una tradición forestal y la existencia de normas y leyes que dificultan los esfuerzos para incursionar en el manejo forestal.

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Al mismo tiempo hay un gran número de comunidades pobres que viven al margen de estos bosques que podrían beneficiarse de su aprovechamiento responsable y al mismo tiempo contribuir a su conservación. Por ello, la visión de TRANSFORMA es que haya una "integración exitosa del manejo sostenible de BLTH en la economía de comunidades campesinas e indígenas, de empresas y de los países centroamericanos". Soluciones concretas a problemas específicos El proyecto ha contribuido a la formación de tres redes de cooperación horizontal. Actualmente, más de 80 entidades conforman las redes con empresas, grupos de productores, con universidades, ONG y proyectos de desarrollo. Se busca la consolidación de estas redes y su creciente participación en el diálogo político regional y nacional. Con comunidades y empresas se establecieron 4 áreas de manejo demostrativas (2 en Nicaragua, 2 en Honduras) y se busca consolidar su manejo sostenible fortaleciendo la organización y las capacidades empresariales de los grupos. Se capacita a técnicos, y productores. Asimismo se contribuye al desarrollo de una "Escuela de Pensamiento Forestal" a nivel regional, mediante la elaboración de textos didácticos. Estos 3 componentes del proyecto están basados en la situación y las necesidades de grupos de población pobre. Apuntan a aliviar la pobreza en zonas remotas y desfavorecidas. Un programa enfocado a los usuarios y los profesionales del bosque   Técnicos de ONG y proyectos Usuarios organizados del BLTH (comunidades campesinas, grupos indígenas, empresas forestales, asociaciones gremiales, organizaciones de productores y obreros forestales) La comunidad docente y estudiantes Decisores gubernamentales de las contrapartes nacionales.

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¿Dónde y de qué manera trabaja TRANSFORMA?  Las 4 áreas demostrativas son: Litoral Norte y La Mosquitia en Honduras, Río San Juan y la Región Autónoma Atlántico Norte en Nicaragua. El proyecto fomenta la cooperación horizontal entre actores que no podrían lograr sus objetivos de manera aislada, por la complejidad del entorno de estos bosques. Las 3 redes o asociaciones son: en Honduras la Red de Manejo de Bosque Latifoliado Húmedo (REMBLAH), en Nicaragua la Red para el Manejo del Bosque Natural de la Región Autónoma del Atlántico Norte (REMAB-RAAN) y la Red de Cooperación Horizontal para el Manejo y Conservación del Bosque Natural en Río San Juan (REMARIO. Los miembros de las redes financian capacitación técnica y coordinan actividades políticas. El trabajo directo con usuarios organizados del bosque en las 4 áreas demostrativas genera las experiencias pioneras de cada región necesarias para que las redes participen en el diálogo político en ambos países. El fortalecimiento de una "Escuela Forestal Centroamericana" con medios nuevos aplicados se logró a través de: cursos y talleres cortos para técnicos y productores (766 técnicos y 635 productores), charlas (1630 participantes), 4 intercambios de profesores (20 personas) de 8 facultades forestales de la región, 3 ediciones del Curso Intensivo Internacional de Manejo Diversificado del Bosque (44 participantes), 8 centros de documentación recibieron unos 2400 documentos; 7 números de la serie técnica Manejo

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Diversificado de Bosques Naturales, 11 números de la serie de notas técnicas Manejo Forestal Tropical y 8 números del boletín divulgativo "El Bejuco".

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