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Karl Kautsky, arquitecto de la

Revolución de Octubre

Lars T. Lih 08/07/2019

Karl Kautsky entre los delegados a la Conferencia de Amsterdam de la Segunda Internacional,


agosto de 1904. Cornelio Leenheer / Wikimedia

Lenin se mantuvo fiel a las directrices tácticas de Karl Kautsky, después de que este las hubiera
abandonado.

En los últimos meses, Jacobin ha publicado un intercambio de puntos de vista sobre el tema Kautsky
vs. Lenin. Se han señalado muchos aspectos interesantes, pero en relación con la Revolución de
Octubre, estamos ante un difícil dilema: o Kautsky acertó y Lenin se equivocó, o viceversa Lenin
estaba en lo cierto y Kautsky no. Pero este es un debate extraño y poco útil, porque - como los
bolcheviques de la generación de Lenin sabían muy bien y la investigación actual confirma - Kautsky
y Lenin estaban de acuerdo sobre toda una serie de cuestiones fundamentales. De hecho, Kautsky
fue el mentor de los bolcheviques, precisamente, en los asuntos que les definían como tales y les
diferenciaban de sus rivales mencheviques.

Karl Kautsky incluso merece ser llamado el arquitecto de la victoria bolchevique en octubre. Por
supuesto, no estoy diciendo que Kautsky fuera necesariamente el primero en definir estas ideas, o
que los bolcheviques no llegasen a ellas de forma independiente. Pero Kautsky respaldó con su
autoridad las ideas tácticas clave del bolchevismo, dando claridad y confianza a los rusos con un
efecto difícil de sobreestimar. Estas ideas se plasmaron en escritos concretos, muy alabados por los
bolcheviques y utilizados por ellos en sus polémicas contra los “oportunistas” mencheviques. Las
mismas ideas condujeron a la victoria a su partido en octubre y en la subsiguiente guerra civil. Lenin
y los bolcheviques nunca rechazaron estas ideas ni los escritos en los que Kautsky las formuló.

Comprender de forma correcta la relación entre Kautsky y los bolchevique no es sólo un ejercicio
académico, un “entretenimiento” de viejos marxistas. Como muestra el debate actual, la victoria rusa
y la bolchevique son distorsionadas esencialmente si se sigue la folclórica versión de que los
bolcheviques tuvieron éxito porque confiaban en la “insurrección” en lugar del “electoralismo”, una
caricatura perpetuada tanto por los partidarios de Octubre, como por su enemigos. Tampoco la
Revolución de 1917 tuvo nada que ver con el argumento de Lenin de que “la democracia soviética”
era superior a la “democracia parlamentaria”, encarnada en la Asamblea Constituyente que fue
disuelta en enero de 1918 por el gobierno soviético (en ese momento, una coalición de bolcheviques
y eseristas de izquierda). Durante 1917, “el poder soviético” no era entendido en estos términos, ni
por los bolcheviques ni por las masas soviéticas.

Por lo tanto, si queremos apreciar la centralidad de los consejos tácticos de Kautsky que
contribuyeron a la victoria de Octubre, primero tenemos que documentar los vínculos concretos entre
Kautsky y los bolcheviques. A continuación, vamos a examinar lo que la revolución no fue y refutar la
versión habitual que acabamos de mencionar. Después de analizar las dinámicas políticas reales de
1917, concluyo utilizando la propia versión de Lenin para presentar una visión mucho más adecuada
de lo que los “leninistas” aprendieron de su victoria.

La relación amor / odio entre Kautsky y Lenin

Empecé a apreciar la fuerza de la relación Kautsky-Lenin, hace casi dos décadas cuando escribí un
largo estudio sobre el famosa libro de Lenin de 1902 ¿Qué hacer? (Lih, Lenin Rediscovered , 2006).
El joven Ulianov (aún no Lenin) hace a Kautsky un extravagante elogio cuando comenta su famosa
fórmula - “la socialdemocracia es la fusión del socialismo y del movimiento obrero” - que “reproduce
las ideas fundamentales del Manifiesto Comunista.” (1) Esta observación es sólo un símbolo del
inmenso impacto de Kautsky en la socialdemocracia rusa y los bolcheviques en particular. De hecho,
su seminal libro de 1892, El programa de Erfurt , enseñó a los jóvenes socialdemócratas rusos como
Lenin lo que significaba ser un socialdemócrata.

La prominencia de Kautsky en Lenin Rediscovered molestó a muchos críticos, de otra forma


favorables al libro. Si, (argumentaron), el joven Lenin tenía muchas cosas elogiosas que decir del
prestigioso divulgador Kautsky. Pero, ¿no se da cuenta Lih que en 1914, cuando Kautsky no llamó a
una respuesta revolucionaria contra la declaración de guerra, cayó la venda de los ojos de Lenin, se
replanteó el marxismo, y denunció el “kautskismo” en todos sus aspectos?

Pero, ¿rechazó Lenin en realidad el kautskismo, si con este término nos referimos a las ideas que él,
Lenin, había elogiado anteriormente con tanto entusiasmo? ¿cual era, de verdad, la opinión de Lenin
después de 1914 sobre el Kautsky anterior a ese año? Afortunadamente, los académicos soviéticos
crearon una herramienta de investigación que me ha permitido responder a esta pregunta de manera
concluyente: unas exhaustivas referencias bibliográficas de cualquier producción literaria
mencionada por Lenin de alguna manera. Los censores soviéticos no permitían añadir ningún
comentario realmente útil en el contexto de las obras de Lenin, por lo que los estudiosos lo
compensaron proporcionando en la quinta edición de las obras completas de Lenin, publicada en la
década de 1960, estas sorprendentes bibliografías.

Lo que encontré me sorprendió al comienzo. En primer lugar, la gran cantidad de referencias - no


sólo al Kautsky post-1914, que se convirtió en un crítico cada vez más acerbo del bolchevismo - sino
más bien a viejas publicaciones de Kautsky de antes de la guerra. Los comentarios de Lenin
comienzan inmediatamente después del estallido de la guerra en 1914 y continúan hasta el final (el
último artículo de Lenin contiene uno). Es evidente que Lenin tenía una fijación con Kautsky, incluso
cuando Kautsky ya se había convertido en un autor de otra época en Occidente.

Las referencias también son notables por la amplia gama de escritos anteriores a 1914 de Kautsky
que Lenin se sintió obligado a comentar. De hecho, Lenin respondió una vez a un cuestionario del
partido afirmando que había leído casi toda la obra de Kautsky. Y, por último, estas referencias son
sorprendentes, ya que son muy positivas. Tomadas en conjunto, constituyen un fuerte respaldo al
“Kautsky-cuando-todavia-era-marxista” (expresión de Lenin). He reunido una especie de base de
datos de estas referencias, que espero poner en línea pronto. (2)

Pero si la venda - para disgusto de muchos socialistas actuales - nunca cayó de los ojos de Lenin,
¿por qué atacó a Kautsky tan implacablemente a partir de 1914? Precisamente porque vio en
Kautsky un renegado, es decir, alguien que renunció o se negó a actuar siguiendo sus propios
puntos de vista correctos. Este término aparece de forma destacada en el título de un libro, que fue
famoso, que Lenin escribió a finales de 1918 cuando se recuperaba de un intento de asesinato:
La revolución proletaria y el renegado Kautsky. La leyenda cuenta que los hijos de los comunistas de
los años treinta y cuarenta crecieron pensando que “renegado” era el primer nombre de Kautsky -
mostrando así una mejor comprensión de la actitud de Lenin que muchos intelectuales marxistas
actuales.

La palabra traducida como “kautskismo” en las ediciones de la era soviética de las obras de Lenin es
kautskianstvo, es decir, no un ismo, sino un tipo de comportamiento político que puede resumirse
como “mucho cuento y pocos hechos”. En este sentido, Lenin arroja el término contra una amplia
gama de oponentes que no tenían nada que ver con las ideas de Kautsky, por ejemplo, antes de
1917 contra Lev Trotski. En el caso de Kautsky, la acusación de kautskianstvo era una afirmación del
kautskismo, es decir, de las ideas expresadas en los escritos anteriores a la guerra de Kautsky que
tanto habían interesado a Lenin en su día.

La relación personal de Lenin con Kautsky no es la única explicación. Kautsky fue un mentor
esencial para los bolcheviques en su conjunto. El lugarteniente de toda la vida de Lenin, Lev
Kamenev, al iniciar la tarea de preparar la primera edición de las obras completas de Lenin, lamentó
las dificultades a las que se enfrentó Lenin antes de 1917 para hacer llegar sus ideas a los
trabajadores rusos: los periódicos clandestinos de pequeña circulación y corta vida y el lenguaje
censurado a lo “Esopo”, la necesidad de seudónimos engañosos, los libros secuestrados en las
imprentas por las autoridades. Por el contrario, los grupos de lectura bolcheviques tenían un
suministro constante de traducciones legales e ilegales de las obras de Kautsky al ruso (algunas
realizadas por el propio Lenin). He leído bastantes listas de lectura de tales grupos para afirmar que
Kautsky era, con mucho, el autor más importante, más que cualquier socialdemócrata ruso. En
El estado y la revolución, Lenin mismo lo señala:

“Sin lugar a dudas, se han traducido un número incomparablemente mayor de obras de


Kautsky al ruso que a cualquier otro idioma. No sin razón los socialdemócratas alemanes
dicen a veces en broma que Kautsky es más leído en Rusia que en Alemania (podemos
decir, entre paréntesis, que hay un profundo significado histórico en esta broma que sus
autores no sospechan, porque los trabajadores rusos, al pedir en 1905 un número
inusualmente grande y sin precedentes de los mejores trabajos de la mejor literatura
socialdemócrata y ediciones de estas obras en cantidades desconocidas en otros países,
trasplantaron rápidamente, por así decirlo, la enorme experiencia del país vecino más
avanzado a la joven tierra de nuestro movimiento proletario)”. (3)

Para convencerse de la centralidad de Kautsky, basta coger una copia del manual de bolchevismo
de 1919 de Bujarin y Preobrazhensky, El ABC del Comunismo, y examinar las listas de lecturas
recomendadas a los nuevos reclutas interesados del bolchevismo. Los escritos anteriores a la
revolución de Lenin son principalmente acerca de estadísticas agrícolas (¿Qué hacer? no está
incluido), y son ampliamente superados en número por materiales de Kautsky, con escritos que
abarcan una amplia gama de temas esenciales, desde las doctrinas económicas de Karl Marx al
antisemitismo (incluyendo El camino hacia el poder, que discutiremos más adelante).
Los consejos tácticos de Kautsky para la revolución que se aproxima

Me sigue sorprendiendo la lista de temas cruciales sobre los que Kautsky fue mentor de los
bolchevique. Pero me concentraré en dos artículos de consejos tácticos que fueron, sin duda,
cruciales para la preparación de la victoria de Octubre y más allá. Primero abordaré los escritos
específicos en los que Kautsky expone estas ideas, así como la inmediata reacción bolchevique a
ellas.

El primer consejo crucial de Kautsky es lo que llamo - con el fin de distinguirla de tantos otros
significados de la palabra - la “hegemonía bolchevique”. De acuerdo con los propios bolcheviques, si
había una palabra que resumía específicamente la táctica bolchevique, esa era hegemonía. En
1906, Lenin resumió los “principios fundamentales de la táctica bolchevique” de esta manera: “Una
revolución burguesa, llevada a cabo por el proletariado y el campesinado a pesar de la inestabilidad
de la burguesía”. A continuación, afirma que Kautsky había proporcionado “una reivindicación
brillante ... la esencia de esta táctica [está] totalmente confirmada por Kautsky ... el análisis de
Kautsky nos satisface por completo”.

Lenin se refería a un artículo titulado “Las fuerzas motrices y las perspectivas de la revolución rusa".
El título de Kautsky planteaba las siguientes preguntas: ¿Qué fuerzas de clase en la sociedad rusa
eran capaces de impulsar la próxima revolución “hasta el final”, es decir, hasta donde podía llegar?
¿Qué esperanzas máximas podía albergar esa revolución en las condiciones sociales existentes?
Kautsky había respondido a las dos preguntas señalando al campesinado ruso: por una parte, sus
necesidades insatisfechas le hacían un aliado esencial del proletariado socialista, y por otra, ese
aliado era una barrera para la transformación socialista plena.

Los bolcheviques quedaron fascinados con este artículo. Lenin organizó su traducción y escribió
comentarios detallados. Abajo, en el Cáucaso, el joven bolchevique Iosif Stalin hizo sus propios
comentarios, usando argumentos de Kautsky, para exponer los errores mencheviques. En efecto, el
artículo 1906 de Kautsky puede ser llamado la hoja de ruta del bolchevismo.

Si había alguien más entusiasmado con este artículo que los bolcheviques, era Lev Trotski. En
relación con el mismo afirmó que cualquiera que hubiera leído trabajos como su Balance y
perspectivas “verá que no tengo ninguna razón para rechazar incluso una sola de las posiciones
formuladas en el artículo que he traducido de Kautsky, porque el desarrollo de nuestra pensamiento
en estos dos artículos es idéntico”. Y, hay que añadir, Trotsky era aún más insistente que los
bolcheviques en que los campesinos rusos eran una barrera insuperable para la transformación
socialista. Sostenía que inmediatamente después de la revolución democrática, comenzarían a
surgir conflictos entre los trabajadores socialistas y la mayoría campesina, y que estos conflictos
conducirían probablemente a un enfrentamiento armado. A menos que triunfase la revolución en
Europa, este choque terminaría con la derrota del proletariado.

¡Ajá!, algunos dirán, la hegemonía bolchevique estaba ligada a la revolución democrático burguesa,
y por lo tanto era irrelevante para la revolución socialista proletaria de Octubre. Lo que esta objeción
minusvalora es que para todas las partes en la discusión - tanto para Trotsky, como para Lenin y
Kautsky - una revolución plenamente socialista era incompatible con una alianza con un
campesinado que en sí no estaba consciente ni voluntariamente a favor del socialismo. Y, sin
embargo, tanto antes como después de Octubre, los bolcheviques se comprometieron a respetar los
intereses básicos de los campesinos. Durante la guerra civil, los bolcheviques impusieron pesadas
cargas sobre el campesinado (aunque no más que a los trabajadores) en la búsqueda de intereses
comunes tal y como los percibían los campesinos, a saber, evitar la victoria de la contrarrevolución
de los terratenientes / capitalistas. Los dirigentes bolcheviques hicieron hincapié en muchas
ocasiones que la victoria en 1917, la victoria en la guerra civil, y la victoria (esperada) de la Nueva
Política Económica (NEP) se basaba en la dirección proletaria de los campesinos en la lucha por
intereses comunes - es decir, la hegemonía bolchevique.

En otras palabras, después de Octubre los bolcheviques se sorprendieron a sí mismos al decidir que
la revolución socialista era compatible con la dirección proletaria de los campesinos. Así, hubo una
continuidad en la política real de hegemonía bolchevique y discontinuidad en los supuestos ideoló
gicos acerca de la revolución socialista.

En los artículos escritos en 1909, Kautsky reafirmó la pertinencia de su análisis - y, como siempre,
sus comentarios fueron muy circulados por los bolcheviques rusos:

“El proletariado industrial de Rusia es el portador de la revolución [democrática] en Rusia,


y precisamente por eso no puede contar con el apoyo de la burguesía para la revolución.
Sólo en el campesinado puede encontrar el proletariado ruso una clase cuyos intereses
económicos no se contradicen con los propios y que no puede alcanzar una posición
satisfactoria en la sociedad sin una revolución. ... En la actualidad el propio gobierno
zarista [debido a las reformas de Stolypin] está trabajando energicamente en la
ampliación de las perspectivas del campesino ruso más allá de los estrechos límites de
su pueblo natal ... Y esto, en última instancia conducirá a una intensificación de su
insatisfacción”.

Después de la revolución de Octubre, tanto Lenin como Trotsky respaldaron el argumento del
artículo de 1906 de Kautsky y acusaron a Kautsky de ser él quién lo había abandonado. Como Lenin
escribió en El renegado Kautsky :

“Pero ahora Kautsky no dice una sola palabra acerca de las controversias de aquella
época (¡por temor a que le achaquen sus propias declaraciones!). Y, por lo tanto, hace
que sea totalmente imposible para el lector alemán entender la esencia del asunto. El
señor Kautsky no podía decir a los obreros alemanes en 1918 que en 1905 había estado
a favor de una alianza de los obreros con los campesinos y no con la burguesía liberal,
en que condiciones había defendido esta alianza, y qué programa había esbozado por
ello”. (4)

La hegemonía bolchevique no fue el único consejo táctico de Kautsky que resultó crucial en 1917.
En 1909, Kautsky publicó un pequeño libro titulado El camino hacia el poder. Los bolcheviques
reaccionaron con el habitual entusiasmo. En una reseña entusiasta del libro, el lugarteniente más
cercano de Lenin, Grigori Zinoviev, sacó a relucir la amplia gama de temas del libro, así como su
importancia como arma de los “ortodoxos” contra los “revisionistas” - o, en Rusia, de los
bolcheviques contra los mencheviques:

“El trabajo de Kautsky, además de su gran importancia para la política en general, tiene
también, por supuesto, grandes implicaciones específicas para la socialdemocracia. Su
libro resume los acontecimientos de los últimos cinco años: la revolución en Rusia, el
despertar de Oriente, el reagrupamiento de las fuerzas sociales en Alemania, los éxitos
del proletariado en Austria, la agudización de la lucha de clases en Inglaterra, etc. ... Esta
nueva obra de Kautsky ya ha desencadenado una batalla entre ortodoxos y revisionistas,
y esta batalla todavía se libra, lo que nos proporciona la oportunidad una vez más de
juzgar las posiciones respectivas de los dos campos en relación a las cuestiones vitales
del día”.

Sólo unos pocos años más tarde, esta publicación de 1909 sería vista como el canto del cisne del
bueno de “Kautsky-cuando-aún-era-marxista”. A principios de 1915, en los primeros ataques de
indignación contra la traición de Kautsky, Lenin escribió:

“Fue nada menos que el propio Kautsky, en toda una serie de artículos y en su libro El ca
mino hacia el poder (que se publico en 1909), quien describió con el máximo detalle
posible los rasgos básicos de la tercera época que se aproxima y señaló su radical
diferencia con la segunda época (anterior) ... Pero Kautsky arroja a las llamas lo que una
vez adoró y está cambiando de bando en la más increíble, la más indecente, y más
descarada de las maneras”. (5)

De particular interés para los bolcheviques fue la condena de Kautsky de cualquier tipo de “pactos”
políticos (soglasheniia) con los reformadores liberales o demócratas. Doy la traducción rusa de
“pacto”, ya que en 1917 el rechazo del “pactismo” (soglashatelstvo) se convirtió en el eje del mensaje
bolchevique, como veremos más adelante. Zinoviev (sin duda, hablando en nombre de Lenin en este
caso) citó a Kautsky como una autoridad en este tema:

“La cuestión de la relación del proletariado con la burguesía (tanto liberal como
democrática), de posibles bloques y pactos [soglasheniia] con ella, del crecimiento o
embotamiento de las contradicciones entre ésta y el proletariado, y así sucesivamente,
ha sido desde hace mucho tiempo el punto central de la controversia entre marxistas y
revisionistas en todos los países ... la socialdemocracia, en opinión de Kautsky, debe
llevar a cabo una purga en sus propias filas, debe liberarse de los elementos pequeño
burgueses, debe perfilarse más claramente que nunca contra la política de bloques y los
pactos con la burguesía”.

El argumento de Kautsky contra el pactismo descansaba en su percepción de que el mundo estaba


entrando en una nueva era de agitación revolucionaria. Sostuvo que en esta nueva era de
revoluciones, el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) no debía comprometerse, o ablandarse ante
el imperialismo o incluso participar en un gobierno de coalición, sino que debía permanecer fiel a su
herencia de oposición irreconciliable. En palabras de Kautsky:

“Cuanto más imperturbable, consistente, e irreconciliable se mantenga el Partido


Socialdemócrata, tanto más fácilmente sacará ventaja a sus oponentes. Exigir que el
Partido Socialdemócrata participe en una política de coalición o alianza ahora ... en el
preciso momento en que esos partidos se han prostituido y totalmente expuesto; querer
que el Partido se una a ellos para caer en esa misma prostitución, es exigir que cometa
un suicidio moral”.

Si el partido se mantiene sin concesiones en defensa de una “gran idea, de un gran objetivo”, será
capaz de “desencadenar toda la energía y la dedicación” que se encuentran bajo la superficie en
períodos no revolucionarios:

“Cuando los tiempos de efervescencia revolucionaria llegan, el ritmo del progreso se


vuelve rápido de golpe. Es increíble la rapidez con que las masas de la población
aprenden en esos momentos y logran claridad acerca de sus intereses de clase. No sólo
su valor y su deseo de luchar, sino también su interés político se estimula en la forma
más poderosa por la conciencia de que ha llegado el momento de que se levante por sus
propios esfuerzos, saliendo de la noche más oscura a la gloria luminosa del sol. Incluso
los más perezosos se convierten en diligentes; incluso los más cobardes, en audaces;
incluso los más limitados intelectualmente adquieren una visión mental más amplia. En
esos momentos, la educación política de las masas se lleva a cabo en años, cuando de
otro modo requeriría generaciones”.

¡Suena a 1917!

En particular, la táctica de antipactismo radical dió a los revolucionarios socialdemócratas la


oportunidad de ganar a la vacilante “pequeña burguesía” (en Rusia, este término se refiere
principalmente a la mayoría campesina). El partido, Kautsky argumentó, no debe descartar al
campesino o a los miembros de las clases bajas urbanas debido a su actual hostilidad, ya que el
estallido de la guerra o alguna otra catástrofe pueden enfurecerlos. “Un día, bajo la presión
intolerable de los impuestos y sacudido por el repentino colapso moral de los poderosos, podría
oscilar hacia nosotros en masa y quizás con ello barrer a nuestros oponentes y decidir la lucha a
nuestro favor”.

La mención a la “presente hostilidad” se refiere a la situación en Alemania, pero, como hemos visto,
Kautsky instó a los socialdemócratas rusos a ver en el campesinado ruso un aliado revolucionario.
En 1915, cara a la inminente revolución rusa, Lenin fue rápido a la hora de establecer la conexión
entre los dos elementos de los consejos tácticos de Kautsky:

“A la pregunta de si es posible que el proletariado asuma el liderazgo [rukovodstvo] en la


revolución burguesa rusa, nuestra respuesta es: sí, es posible, si la pequeña burguesía
oscila a la izquierda en el momento decisivo; empujada hacia la izquierda no sólo por
nuestra propaganda, sino por una serie de factores objetivos, económicos, financieros (la
carga de la guerra), militares, políticos, entre otros”. (6)

Así, los bolcheviques llegaron a 1917 con dos consejos de Kautsky en su haber: alistar al
campesinado como un aliado revolucionario, y no desviarse del anti-pactismo radical. Con el fin de
ver cómo se aplicaron estos consejos en 1917, primero tenemos que prescindir de un par de
malentendidos interesados sobre la Revolución de Octubre.
Lo que la Revolución de 1917 no fue

En su artículo en Jacobin, Eric Blanc afirma lo siguiente: “Siguiendo los argumentos de Lenin de su
panfleto El estado y la revolución de 1917, los leninistas durante décadas han articulado su
estrategia a partir de la necesidad de una insurrección para derrocar todo el estado parlamentario y
colocar todo el poder en manos de los consejos de trabajadores”. Esta observación reúne no uno,
sino dos conceptos erróneos arraigados acerca de 1917: en primer lugar, que el choque entre dos
tipos de democracia - parlamentaria frente a soviética - que se encuentran en las páginas de
El estado y la revolución, tuvo algo que ver con la victoria de Octubre o la política en aquel año
revolucionario. (El estado y la revolución se redactó en 1917, pero sólo se publicó en 1918 y fue
irrelevante para los acontecimientos del año anterior). En segundo lugar, que los bolcheviques
tomaron el poder por medio de una “insurrección”, “levantamiento armado”, o lo que sea. Veámoslo.

“Todo el poder a los Soviets!”: este fue el grito de guerra de 1917. Pero “sóviets” aquí expresa
simplemente la forma institucional del poder de clase. “El poder soviético” significaba el vlast
(autoridad soberana o “poder”) de los trabajadores y campesinos. A nadie le preocupaba en
particular si los soviets eran más democráticos que la democracia parlamentaria - estas
preocupaciones se limitaban a Lenin, e incluso les restó importancia en 1917 (compárese El estado y
la revolución con los escritos publicados en 1917, como ¿Mantendrán los bolcheviques el Poder del
Estado [vlast]?). El mensaje bolchevique se basaba más bien en el anti-pactismo: los obreros y los
campesinos no pueden satisfacer sus necesidades básicas pactando con la élite (después
abordaremos en detalle la lucha contra el pactismo en 1917).
De ninguna manera se puede decir que el mensaje bolchevique se basaba en el rechazo de la
Asamblea Constituyente como una forma de “democracia parlamentaria”: por el contrario, la defensa
de la Asamblea Constituyente fue una parte integral de la agitación bolchevique a lo largo de 1917.
Esto fue especialmente cierto en octubre, cuando las acusaciones bolcheviques de que el gobierno
provisional sabotearía las elecciones para la Asamblea alcanzaron su punto álgido. De hecho, el
temor a ese sabotaje era un argumento central para una inmediata toma del poder. Después de que
la Constituyente fuera disuelta, Trotsky afirmó que “cuando argumentamos [en octubre] que el
camino hacia la Asamblea Constituyente pasaba ... a través de la toma del poder por los soviéts,
éramos absolutamente sinceros”. (No es de extrañar que esta declaración de Trotsky se enfrente a
la risa desdeñosa de algunos historiadores académicos. Lo realmente notable, sin embargo, es que
muchos declarados admiradores de Trotsky también asumen automáticamente que Trotsky estaba
mintiendo por razones políticas y que yo soy un ingenuo por creer sus palabras).

Tampoco, fueron los presuntos defectos de la democracia parlamentaria prominentes entre las
motivaciones públicas para disolver la Asamblea Constituyente en enero. Testigo: Trotsky, que da
una serie de razones pertinentes para disolverla en aquel momento, pero no menciona ninguna
contraposición entre un gobierno soviético y el “parlamentarismo burgués.” Testigos: los Socialistas
Revolucionarios de izquierda, que cooperaron en la disolución por sus propias razones.

En octubre, cuando el Segundo Congreso de los Soviets votó a favor del poder soviético, un comité
dominado por los bolcheviques arrestó a miembros del Gobierno provisional y tomó otras medidas
para prevenir el derrocamiento armado del nuevo gobierno. Por una serie de razones, tanto
historiadores académicos como activistas coinciden a la hora de exagerar la importancia de una
“insurrección” violenta en el camino al poder bolchevique. En esencia, los académicos quieren
deslegitimar a los bolcheviques en su conjunto, mientras que la tradición trotskista sólo quiere
deslegitimar a la mayor parte de la dirección bolchevique.

Sin embargo, cualquier contraposición, ya sea para justificar o condenar, entre la toma del poder
bolchevique y el “electoralismo” es absurda. Los bolcheviques triunfaron en 1917 ganando las
elecciones - consiguiendo una mayoría en órganos soviéticos clave como resultado de una ardua
campaña - campaña que se basaba en un mensaje (anti-pactismo) que fue asumido por el pueblo.
De hecho, el gobierno soviético surgido de Octubre fue el único gobierno en 1917 que tenía alguna
legitimidad electoral real.

Los bolcheviques ganaron el apoyo de la mayoría para el poder soviético (en otras palabras, para el
anti-pactismo) en los sóviets más importantes a principios de septiembre. Después de eso, era sólo
una cuestión de tiempo, institucionalizarlo. Por supuesto, este proceso fue dramático y no hay duda
de que los bolcheviques pudieron meter la pata. Pero, en esencia lo que ocurrió fue que el Soviet de
Petrogrado creó oficialmente un organismo para proteger la revolución y este organismo lo hizo
llevando a cabo algunas detenciones con el fin de proteger el Segundo Congreso. No le cabía la
menor duda a nadie que el Segundo Congreso declararía el poder soviético - de manera que el
órgano soviético nacional, el pactista TsIK, era ya un cadáver andante.
A lo largo de 1917, la última palabra en la composición del gobierno siempre la había tenido el
sóviet, por la simple pero importante razón de que tenía la lealtad en última instancia de los obreros
y soldados de Petrogrado (es decir, “fuerza real”). De este modo, la Revolución de febrero y la
Revolución de octubre dieron lugar a un gobierno esencialmente de la misma manera: la autoridad
soviética relevante dictaminó, y eso fue todo. En febrero, efectivamente se había producido una
verdadera “insurrección” desde abajo, pero en octubre el llamado levantamiento fue una acción
policial puesta en marcha por autoridades legalmente constituidas.

Un efecto perjudicial del enfoque obsesivo (incluso podría llamarlo fetichista) sobre la “insurrección”
de Octubre es ocultar el verdadero problema del gobierno bolchevique, que no fue ni el rechazo de
las formas parlamentarias ni el uso de la “insurrección”. Fue, simple y llanamente, la destrucción
rápida y completa de la libertad política. Los bolcheviques empezaron prohibiendo partidos políticos
y periódicos (los kadetes fueron ilegalizados en diciembre de 1917) y finalmente acabaron con toda
política independiente y vida civil de la sociedad. Lo que ocurrió en el momento en que se aplicó la
NEP en 1921 y la asfixia de la sociedad civil independiente se mantuvo prácticamente hasta la
perestroika.

Sin embargo, se debe subrayar todo lo que se pueda que en ningún momento antes de Octubre
Lenin o los bolcheviques hablaron de “insurrección” como un método opuesto a un gobierno de la
mayoría, ni podemos encontrar ningún indicio de un proyecto para destruir la libertad política. Todo
lo contrario. Los bolcheviques se habían perfilado desde el comienzo como adalides de la libertad
política en Rusia, y de hecho la socialdemocracia rusa fue clave a la hora de instaurar en Rusia las
libertades políticas que tuvo en la década anterior a la revolución. Pero en última instancia, la
importancia de este hecho se desvanece ante las realidades del sistema creado durante la guerra
civil.

Por buenas o malo razones, Lenin y los bolcheviques se perfilaron después de Octubre como los
destructores de la libertad política en Rusia. La gente en Europa occidental tenían la sensación de
que los comunistas querían usar la libertad política “burguesa” para llegar al poder, y luego eliminarla
para todos los demás. ¿Les dieron los comunistas alguna razón para pensar que estaban
equivocados?
Lo que fue la Revolución de 1917

A raíz de la revolución de febrero, el partido bolchevique en su conjunto emergió de la clandestinidad


con los consejos tácticos de Kautsky en su ADN político: alistar al campesinado como un aliado
revolucionario, y mantener a toda costa un anti-pactismo radical. Desde el comienzo de la revolución
, los bolcheviques siguieron estos consejos y, como resultado, fueron percibidos como distintos por
todos los actores del escenario político. (Muchos quieren creer que los bolcheviques no eran anti-
pactistas hasta que Lenin presentó sus Tesis de Abril a su regreso a Rusia. He documentado las
inconsistencias de este punto de vista en otros lugares, pero el asunto no tiene relación con la
presente discusión. A estos efectos, si se quiere se puede remontar el anti-pactismo bolchevique a
comienzos de abril).

Un hecho crucial, al que no se ha prestado suficiente atención, es que el Soviet de Petrogrado no


era un “sóviet de delegados obreros” (como fue el caso en 1905), sino un “sóviet de delegados
obreros y soldados”. Este hecho cambió todo el sentido político del sóviet y por tanto del “poder
soviético”. En un primer momento, la preponderancia de los soldados causó serios problemas a los
bolcheviques y en parte explica su aislamiento inicial en el Sóviet de Petrogrado. Pero más tarde,
comenzaron a ver la participación de los soldados en el sóviet como una gran oportunidad: si
ganaban a los soldados para la causa de los bolcheviques (por difícil que fuera) le habían ganado la
partida al gobierno provisional. Que fue lo que paso.

Por esta razón, el comentario de Eric Blanc de que los leninistas querían “poner todo el poder en
manos de los consejos de trabajadores” supone una grave distorsión de la dinámica política de 1917.
Los bolcheviques, entonces y más tarde, interpretaron la presencia de los soldados en los sóviets
como una vía hacia el campesinado - es decir, como una puerta para aplicar la táctica bolchevique
de hegemonía. Y también desde el principio, los bolcheviques prestaron atención al campesinado en
general. Un comentario del activista bolchevique Viktor Noguin a finales de marzo prevé de manera
sucinta una de las principales dinámicas políticas de los siguientes meses:

“Esta resolución [de los bolcheviques de Moscú] propone la incautación organizada de


las tierras sin esperar a la Asamblea Constituyente. Los eseritas no se deciden a
proponer esa consigna, ya que prefieren esperar a la Asamblea Constituyente. Cuando
se enteraron de la decisión de Moscú [de los bolcheviques], los eseritas dijeron, “¡malo
para nosotros! Ahora los campesinos van a elegir a los bolcheviques.” (7)

Por lo tanto, los bolcheviques rápidamente se identificaron con el anti-pactismo. En una conferencia
de los soviets de toda Rusia a finales de marzo - es decir, antes del regreso de Lenin y sus Tesis de
Abril - la línea roja entre pactistas y anti-pactistas estaba claramente trazada, con el menchevique
Irakli Tsereteli como portavoz de los pactistas y el bolchevique Lev Kámenev como portavoz de los
anti-pactistas. Nadie se engañaba sobre la realidad de este choque. Los pactistas apostaban su
futuro político a una relación de trabajo viable con las élites sociales representadas en el Gobierno
provisional, mientras que los anti-pactistas apostaban su futuro político a una rápida división entre el
Gobierno provisional y las masas soviéticas.

¿Cuál fue el núcleo del mensaje de los bolcheviques dirigido a las masas soviéticas para
convencerlas de la necesidad de que todo el poder residiera en los soviets? No fue: los sóviets son
un tipo superior de democracia, ¡abajo con la democracia parlamentaria! No fue: ¡necesitamos una
revolución socialista en Rusia! Como se señaló antes, los bolcheviques habían asumido previamente
que la “revolución socialista” era incompatible con la alianza con el campesinado. A partir de 1917,
cambiaron de opinión - no sobre la alianza con el campesinado, sino sobre el significado de la
“revolución socialista”. El mensaje bolchevique en 1917 no fue tampoco: ¡tierra, paz, y pan! ¿Qué
partido político estaba en contra de la tierra, la paz, y el pan?

La cuestión era cómo alcanzar las metas que todo el mundo aceptaba como válidas. Y aquí los
bolcheviques tenían una respuesta clara aunque esencialmente negativa: no podemos alcanzar
estos objetivos mediante ningún tipo de “pactos”, doble poder, coaliciones o acuerdos con las élites.
Los socialistas que insistan en estos acuerdos nos llevan al desastre. Necesitamos un vlast (poder
del Estado) obrero/campesino, tal como se expresa en los sóviets, que excluye toda representación
de la élite.

Así, los bolcheviques defendieron un mensaje basado directamente en los consejos de Kautsky
sobre la hegemonía y el anti-pactismo, consejos antiguos que eran familiares a todo el partido. Por
supuesto, existían facciones anti-pactistas en el seno de los otros partidos socialistas - pero
siguieron siendo facciones de oposición hasta la misma víspera de Octubre, cuando la facción anti-
pactista del partido Socialista Revolucionario se escindió y fundó el Partido SR de Izquierdas, que
rápidamente se unió a los bolcheviques en un gobierno de coalición anti-pactista. Hasta Octubre, por
lo tanto, los bolcheviques fueron el único partido unido en torno al anti-pactismo. Este hecho
determinó la dinámica del sistema de partidos en 1917.

El pleno poder soviético solo fue posible cuando los dos aspectos de los consejos de Kautsky
coincidieron, es decir, cuando los soldados y la mayoría campesina en el país giró hacia el anti-
pactismo. Al menos, ese era el punto de vista de Lenin, como lo expresó en febrero de 1918. (En la
cita siguiente de “Los oportunistas de Octubre” se refiere a Zinoviev y Kamenev. No se deben sacar
conclusiones apresuradas del título, porque Lenin está simplemente adoptando el término utilizado
por sus oponentes de entonces. Lo que puede legítimamente concluirse de la lectura del comentario
de Lenin es un desafío al consenso trotskista / estalinista de que Zinoviev y Kamenev eran enemigos
de la revolución y opuestos en principio al poder soviético. Desde el punto de vista de Lenin, el
conflicto surgió de lecturas diferentes de la correlación de fuerzas s de dirigentes que luchaban por
un objetivo idéntico) En palabras de Lenin. :

“Tal y como estaban las cosas en Octubre, hicimos un balance preciso de la correlación
de fuerzas de masas. No sólo creíamos, sino que sabíamos con certeza, a partir de la
experiencia de las elecciones masivas a los Soviets, que en septiembre y a principios de
octubre la inmensa mayoría de los obreros y soldados ya habían pasado de nuestro lado.
Sabíamos, aunque sólo fuera por la votación en la Conferencia Democrática, que el
apoyo a la coalición [de los socialistas moderados y los políticos “burgueses”] también se
había derrumbado entre el campesinado, y eso significaba que nuestra causa ya había
triunfado.

Estas eran las condiciones objetivas para la insurrección de Octubre:

(1) ya no pendía ninguna amenaza sobre las cabezas de los soldados, porque había sido
derrocada en febrero de 1917 (Alemania todavía no había alcanzado “su” Febrero);

(2) los soldados, como los trabajadores, ya habían experimentado lo suficiente la


coalición y tras meditar detenidamente y de corazón le retiraron su apoyo.

Esto, y sólo esto, determinó que la consigna “¡a la insurrección!” en Octubre fuera
correcta. (La consigna hubiera sido incorrecta en julio, cuando no la planteamos).

El error de los oportunistas de Octubre no fue que se “preocupaban demasiado” por las
condiciones objetivas (sólo los niños podían pensar así), sino que evaluaron de forma
incorrecta los hechos: se centraron en los detalles sin ver lo principal: que los sóviets
habían pasado del pactismo [soglashatelstvo] a apoyarnos a nosotros”.

Tanto “leninistas” como anti-leninistas deben tener muy en cuenta lo que el propio Lenin dice aquí:
sólo el apoyo de una “abrumadora mayoría” de la masa trabajadora-soldado-campesina soviética
hizo políticamente correcta la acción armada en Octubre. Este apoyo se puede medir por el éxito
electoral. El rechazo del pactismo es equivalente al apoyo a todo el poder a los sóviets. Estos
hechos políticos establecidos por Lenin son abrumadoramente más importantes que si la
“insurrección” tuvo lugar el día antes o el día después del Segundo Congreso de los Sóviets.
Las lecciones de la historia, las preguntas de la historia

Por desgracia, la historia no siempre proporciona lecciones útiles para aplicar hoy. A lo sumo, nos
traslada algunas preguntas inquietantes. He aquí algunas que surgen del episodio que acabamos de
considerar.

Para Rusia en 1917, el consejo de Kautsky sobre el anti-pactismo valía políticamente su peso en
oro, y permitió a los bolcheviques tomar el poder. En Europa Occidental, el consejo de Kautsky era
políticamente plomo, e hizo imposible a los posibles bolcheviques alcanzar el poder.

En mi opinión, ni Lenin ni Kautsky realmente entendieron por qué las tácticas anti-pactistas de
Kautsky tuvieron resultados tan diferentes en Rusia y Europa. Una diferencia clave, quizás difícil de
analizar a fondo para la tradición marxista: el colapso total y repentino de la autoridad estatal en
Rusia, que no tuvo equivalente en Europa Occidental. En cualquier caso, esta deficiente
comprensión se expresa tanto en las expectativas de los bolcheviques de una revolución socialista
en Europa y en las polémicas, a menudo áridas, de Kautsky contra los bolcheviques.

Nuestra última pregunta es acerca de la Revolución rusa y su destino. Fue formulada mejor por el
propio Kautsky, al que debemos dar la última palabra. En marzo de 1917, inmediatamente después
de la caída del Zar, antes de que la correlación de fuerzas política se hiciera evidente a los extraños,
Kautsky recapituló su viejo argumento de que “el nuevo régimen revolucionario estará bien protegido
contra una contrarrevolución, [porque] los campesinos se unirán a él y le permanecerán fieles”. A
continuación, se preguntaba cuánto tiempo permanecería en vigor la alianza obrero-campesina, ya
que “la dependencia del campesinado de la revolución no significa que vayan a apoyar un nuevo
avance revolucionario del proletariado”. Por lo tanto, “el campesinado es la 'x', la variable
desconocida, en la ecuación de la Revolución rusa. Todavía no somos capaces de insertar una cifra
en esa ‘x’. Sin embargo, sabemos que esa cifra es la clave, lo decisivo. Por esta razón, la Revolución
rusa puede y sin duda nos producirá tremendas sorpresas”.

Kautsky da justo en el blanco: la pregunta clave para la revolución y de hecho para toda la historia
soviética, la ecuación que había que resolver, fue siempre la naturaleza de las relaciones obrero-
campesinas. Ahora sabemos hasta que punto la historia fue trágica.

Notas:

[1] Lenin, Polnoe sobranie sochinenii, 5th ed., (PSS), 4:189 (1899).
[2] Forthcoming on John Riddell’s blog.
[3] Lenin PSS, 33:104.
[4] Richard Day y Daniel Gaido, Witnesses to Permanent Revolution (Brill 2009), 580.
[5] Lenin, CW, 28: 295; para un comentario similar de Trotsky, ver el prefacio de 1922 a su libro 1905
(https://www.marxists.org/archive/trotsky/1907/1905/1905.pdf).
[6] Lenin, PSS, 26:143-44.
[7] Lenin, Collected Works, 21:403.

Lars T. Lih
estudió filosofía y ciencias políticas en las universidades de Yale, Oxford y Princeton. Fue
profesor en la Universidad de Duke y el Wellesley College y actualmente enseña en la
universidad McGill de Montreal, Quebec. Una parte importante de sus artículos pueden
consultarse en los archivos de Sin Permiso.

Traducción G. Buster Fuente: https://jacobinmag.com/2019/06/karl-kautsky-


vladimir-lenin-russian-revolution
URL de origen (Obtenido en 16/09/2019 - 11:00):
http://www.sinpermiso.info/textos/karl-kautsky-arquitecto-de-la-revolucion-de-
octubre