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EL ARTE RENACENTISTA

El Renacimiento recuperó el ideal de belleza del


arte clásico (antiguas Grecia y Roma), basado en
los principios de armonía, proporción y
equilibrio.
ARMONÍA
Los elementos se combinan de modo que ninguno
predomine sobre los demás. Cada parte se integra en
el todo, dando sensación de unidad.
PROPORCIÓN
Cada parte mantiene una relación matemática con
las demás. Se utiliza un módulo (una medida) que
se repite y organiza el conjunto.

Brunelleschi, Basílica del Espíritu Santo,


Florencia (1444)
Alberti, fachada de Santa María
Novella, Florencia (1456)
Bramante, templete de San Pedro, Número aúreo (o divina proporción)
Roma (1502)
Leonardo da Vinci, estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano (1490)
EQUILIBRIO
Las partes están distribuidas de modo que el
conjunto transmite una sensación de estabilidad o
reposo.
NATURALISMO
La naturaleza se imita con fidelidad, las cosas se
representan tal y como se muestran a los ojos.
EL HOMBRE PERFECTO
El Renacimiento también recuperó la representación
del hombre perfecto propia del arte clásico: cuerpo
perfecto (desnudo anatómicamente bien definido) y
espíritu perfecto (dotado de serenidad).

Mirón, Discóbolo Lancellotti, Roma (copia


romana del original griego, hacia 140 a. C.)
Miguel Ángel, David (1501)