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03 Feb 2009 | Por vasoc | Claves: ambiente, ana, antún, cambio, climático, cumplimiento,
empresa, globalización, laura, legal, matriz, meteorológica, mundial, organización, villanueva | #
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Las tecnologías de comunicación e información no dejan de sorprender al mundo y complejizar


las variables que evalúan un decisor político o un empresario pensando en los gustos e intereses
de votantes y consumidores, respectivamente. Desde las ³punto com´ hasta los blogs, es
innegable, y hasta redundante, afirmar que estas tecnologías han globalizado los lazos
económicos y culturales entre realidades locales, reduciendo geografías distantes. El nuestro es
un mundo
claramente más complejo que el de generaciones anteriores. Las fronteras culturales se han
vuelto borrosas y la información fluye tan rápido y tan masivamente que la experiencia de otros,
antes ajena y desconocida, se ha convertido en parte de la propia. Los ciudadanos pueden tomar
decisiones cada vez más informadas y producir contenidos, influenciándose mutuamente.

La conexión entre la era de la globalización y el cambio climático


global es que éste tampoco responde a nacionalidades o límites territoriales políticos. No
distingue entre ³ciudad´ y ³naturaleza´. Es una problemática multivariable que une las
realidades locales físico-químicas, biológicas y culturales y es incompatible con la
creencia de lo lejano como ³ajeno´. Ambos procesos están transformando y desafiando la
sociedad de manera conjunta y están planteando un escenario político-económico al que deberán
adaptarse aquellos actores que pretendan sostenerse a lo largo del tiempo.

Expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización Internacional


para las Migraciones (OIM) alertaron que de aquí al año 2050, cerca de mil millones de personas
deberán abandonar sus lugares de residencia como consecuencia de la elevación del nivel del
mar, inundaciones y sequías, entre otros efectos derivados del cambio climático. Por otra parte,
un reciente estudio auspiciado por la Universidad de las Naciones Unidas, en el que participaron
200
científicos, estima que en el corto plazo (alrededor de diez años) cincuenta millones de personas
podrían convertirse en refugiados ambientales a causa de la desertificación provocada por el
desmonte, el pastoreo excesivo, la sobreexplotación de los suelos y las prácticas de irrigación no
sostenibles que deterioran la fertilidad de las tierras.
]obre este punto, Javier ]olana (]ecretario General del Consejo de la Unión Europea y Alto
Representante para la Política Exterior y de ]eguridad Común) se expresó en marzo de este año
sobre los riesgos de seguridad internacional que traerán aparejados las consecuencias del cambio
climático global: ³Los riesgos que plantea el cambio climático son reales y ya se están
materializando. Este año, la gran mayoría de peticiones de ayuda humanitaria de urgencia están
relacionadas con el clima. [«] El cambio climático es un multiplicador de riesgos: agrava
tensiones tanto dentro de un mismo país como entre países. Cabe esperar que la reducción de
tierras cultivables, la falta de agua, la disminución de existencias de alimentos, el aumento de
inundaciones y sequías prolongadas se acentúen. La falta de agua puede provocar tensiones
sociales. [«] Es probable que [los] flujos migratorios masivos incrementen los conflictos en las
zonas de tránsito y de
destino, derivando en mayores tensiones entre diferentes grupos étnicos y religiosos. [«] Al
elevarse el nivel del mar y fundirse los casquetes [polares], el debate sobre reivindicaciones
territoriales, zonas económicas exclusivas y acceso a nuevas rutas comerciales es cada vez más
acuciante. Algunos países extremadamente vulnerables [ya] abogan por el reconocimiento
internacional de la migración por motivos medioambientales.´

El documento elaborado por el equipo del ]ecretario General afirma que, en lo que respecta a
América Latina, ³en sus zonas más secas, [el cambio climático] llevará a la salinización y a la
desertización de la región agrícola y a una importante reducción del rendimiento de los cultivos y
la ganadería. Esto tendrá consecuencias adversas para la seguridad alimentaria. ]e ha previsto
que la subida del nivel del mar provoque un riesgo creciente de inundaciones´.

Este panorama complejo y global enfrenta a todo actor económico con decisiones respecto de
cómo adaptarse al cambio y continuar el crecimiento en un horizonte incierto. ¿Esperar o invertir
para lo que se viene y prevenir riesgos y pérdidas? Ante nuevos mercados, nuevas necesidades y
nuevas dificultades para satisfacer estas necesidades, y dado que los procesos productivos aún
deben transformarse y
flexibilizarse en el mediano plazo, ¿qué transición llevar adelante? ¿Cuál es la alternativa más
accesible? Mejorar y controlar el propio proceso productivo siguiendo el camino indicado por la
normativa medioambiental local y los estándares de calidad internacionales. ¿Por qué? Estos son
la apuesta más segura disponible pues representan requerimientos comerciales externos y
exigencias de la opinión pública ya cristalizados y legitimados. Al incorporar la auditoría interna
a
la dinámica cotidiana de la empresa y sostener el cumplimiento legal y de las normas de calidad
ya instalados en el escenario mundial, el actor se suma a la tendencia imperante y al panorama de
ejemplos exitosos de responsabilidad social empresaria. Asimismo, se prepara para la senda de
endurecimiento de las regulaciones que modelarán las economías a medida que avancen los
efectos del cambio climático. La globalización, como se dijo, presenta desafíos, pero también
nos ofrece herramientas adaptables y alcanzables para reducir la incertidumbre y facilitar las
decisiones con vistas al crecimiento futuro.

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