A cuatro días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, la candidata socialista Segolene Royal adoptó una táctica

ofensiva para enfrentar la noche de hoy en un debate televisivo a su contrincante conservador Nicolas Sarkozy, con el que discutió temas de seguridad, política social y económicos. En las más de dos horas y media de debate, los millones de televidentes pudieron presenciar un intenso intercambio de acusaciones. La candidata socialista atacó a Sarkozy sobre todo en los temas de seguridad interna, política del mercado laboral, el número de empleados estatales y la política social. Royal acusó al ex ministro del Interior de falta de credibilidad, mientras que Sarkozy consideró que a su rival le faltó precisión en sus declaraciones. “Si usted habla de todo al mismo tiempo no podremos profundizar en nada”, criticó Sarkozy. “Por favor déjeme a mí la responsabilidad por lo que digo”, le contestó la socialista. Royal le pidió en varias ocasiones al conservador que la dejara hablar. “Esto no es serio”, le reprochó repetidas veces. Royal acusó a Sarkozy de alcanzar la “cima de la inmoralidad política” en relación a su propuesta de ofrecer educación a niños minusválidos, un programa que la socialista dijo haber iniciado cuando era ministra de Educación y que aseguró fue rechazado por el gobierno del que participó el conservador desde 2002. Sarkozy le dijo entonces a su rival que se enojaba muy fácilmente. “Tranquilícese”, le recomendó. “Para ser presidente tiene que estar tranquila”. La socialista responsabilizó al ex ministro del Interior por el balance negativo del gobierno conservador en la lucha contra la violencia a pesar de su publicitada política de “tolerancia cero”. Sarkozy, por su parte, defendió su política, y aseguró que tuvo éxito, ya que la criminalidad se redujo en un diez por ciento en los últimos cinco años. El candidato conservador comenzó el debate con el anuncio de que “devolverá la dignidad” a la vida política en Francia. Las consecuencias del “tsunami político” de los últimos cinco años deben ser asumidas, aseguró. Sarkozy se refirió así a la participación del político de extrema derecha Jean-Marie Le Pen en la segunda vuelta presidencial de 2002 y a la negativa de los franceses a la Constitución de la Unión Europea (UE). Por su parte, Royal prometió que sacará a Francia de una situación caracterizada por deudas, pobreza y desempleo. La socialista defendió la semana de 35 horas, introducida por el gobierno de izquierda de Lionel Jospin, y la calificó de una “importante conquista social”. Royal preguntó asimismo por qué la derecha no suprimió esta medida en los últimos cinco años de gobierno. Sarkozy había llamado a la semana de 35 horas una “catástrofe general para la economía francesa”.

Los asuntos internacionales fueron tratados al final del debate. Sólo en 2002 no hubo un debate televisivo antes de las elecciones, porque Chirac no quería discutir con su rival Le Pen. A cuatro días de la segunda vuelta, ambos candidatos quieren atraer a los millones de electores aún indecisos, sobre todo de la derecha. De todas formas, el candidato conservador restó importancia al debate con Royal. “No creo que el pueblo francés vaya a elegir a un presidente de la República por cinco años sólo por la impresión de un debate de dos horas”, afirmó en declaraciones a la radio France- Inter. En un debate televisivo tras las elecciones parlamentarias de 1993, Royal le espetó al enérgico conservador que no le hablara “en ese tono” y lo hizo callar. El jefe del Partido Socialista (PS) y compañero sentimental de Royal, Francois Hollande, consideró que el debate será el más importante de este tipo desde 1981, cuando aportó a Francois Mitterrand puntos muy valiosos para poder vencer a Valery Giscard D’Estaing. Antes del debate Sarkozy partió como favorito. Todas las encuestas desde la primera vuelta el 22 de abril lo muestran al frente de las preferencias. El sucesor de Jacques Chirac será elegido para un mandato de cinco años.