CIENCIA Y AMBIENTE

El ser humano y su larga relación con los bosques
Reflexiones desde la antropología:

La historia evolutiva de la especie humana está inextricable y profundamente ligada con los bosques, unas veces como espacio espiritual, otras veces como un espacio proveedor de bienes para la supervivencia. Estas dos aproximaciones al bosque —como ámbito sagrado y como espacio proveedor de bienes—parecieran subyacer a las emociones con que hoy nos planteamos qué hacer con tos bosques nativos.

L

Francisco Mena*

a historia de la emergencia de la especie humana es, de alguna manera, la historia del abandono gradual del bosque. Es la historia de un homínido similar a los simios actuales que —enfrentado a las sabanas abiertas— adoptó una posición erguida, reemplazó los frutos vegetales del bosque tropical por el consumo creciente de carne y que para cazar —o para arrebatar sus presas a leones y hienas— comenzó a depender más y más de la planificación, la colaboración y la repartición social de lo obtenido. Los seres humanos abandonamos el bosque como hogar hace cuatro o cinco millones de años y aún no hemos logrado volver a habitarlo armónicamente. En los últimos años, por ejemplo, ha ido ganando credibilidad

* Doctoren Antropología, Universit y of California, Los Ángeles. Investigador de Cipma.

Ambiente y Desarrollo - Marzo 1995

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con los bosques boreales de coniferas. a etapas relativamente recientes en la perspectiva de la ocupación humana del planeta. indigenous formsof relating to native forests alústrate experiences which. los bosques templados del surde Chile representarían los últimos espacios que llegaron a ser ocupados por el hombre. sin embargo.entre arqueólogos y paleoantropólogos la tesis de que no hubo ocupaciones humanas en el bosque tropical antes del desarrollo de rudimentos hortícolas. revelan la existencia de pequeñas bandas de seres humanos que. en donde se conjugan muchos otros factores que dificultan la vida humana. por ejemplo—. CIENCIA Y AMBIENTE Luego de que nuestros antepasados biológicos abandonaran el bosque tropical-. producto de una influencia humana que forma parte integral del ecosistema. en gran medida. una estacionalidad marcada con inviernos muy fríos. es decir. Such knowledge invites us to consider perspectives based on deep emotion andprofound spiritual valúes in discussions oractions concerning Chilean native forests. es decir. Despite the changes that have occurred in market scale. Los bosques australes son diferentes a los bosques templados del hemisferio norte1 y no pueden compararse. por ejemplo. zonas boscosas en Centroamérica —como las tierras altas de Panamá. Sus antecesores habían atravesado desde Asia por la zona del Estrecho de Bering (80°N). hombres y mujeres plenamente modernos en su anatomía y capacidades mentales. Esto significa que es muy probable que todos los pueblos cazadores de la selva centroafricana o del Amazonas —que la imaginación popular nos ha enseñado a considerar como «los cazadores» por excelencia—hayan subsistido no gracias a la caza y la plena adaptación a la selva. desde los climas cálidos y homogéneos hacia aquellos más fríos y estacionales1. cazaban mastodontes y caballos hace unos once o doce mil años. Los bosques templados del sur preservan algunas de las evidencias más antiguas de presencia humana en este rincón del mundo. Aunque la escala de los mercados. Debiera considerar que estos bosques son esencialmente diferentes de los bosques boreales de coniferas y que su uso no debe contemplar sólo el recurso maderero. these environments are in large measure the product of human influences that have become ingrained in these ecosystems. The use ofthese forests should not be solely based on their potential source of wood. tales como los que existen hoy en el sur de Chile. 41 °30' S) dan cuenta de una ocupación humana aún más 64 Ambiente v Desarrollo -Marzo 1995 . la demografía y la tecnología actuales son radicalmente diferentes de las de la prehistoria. Abstract Efforts to conserve forests in their natural state as well as to modify them through the use of their resources are deeply rooted in human evolution and history. Otra tendencia igualmente imResumen Tanto la necesidad de conservarlos bosques en estado natural como la de modificarlos mediante el uso de sus recursos. como por ejemplo. por ejemplo. los grupos humanos que llegaron a Sudamérica no eran novatos en la adaptación a latitudes frías.000 años (o a lo más. demography and technologies since prehistoric times. Cualquier reflexión sobre el manejo de los bosques nativos debiera considerar tanto los objetivos económicos como las actitudes espirituales y estéticas en relación a estos espacios. grandes extensiones planas y homogéneas. Cualquier reflexión debiera considerar que estos ambientes son. Primeras incursiones humanas en los bosques de los Andes del Sur portante ha sido el avance y adaptación gradual desde los trópicos hacia las regiones de latitudes altas.000 años atrás según algunas teorías). ya sea por ellos mismos o por grupos de agricultores vecinos con quienes han intercambiado simbióticamente carne y otros productos silvestres1. In contrast to coniferous boreal forests. Su conocimiento nos invita a consideraren perspectiva las bases de las profundas emociones y valores implícitos en cualquier discusión o acción acerca de nuestros bosques nativos. en un paisaje de bosque abierto tipo «parque»6. «retorno») desde las estepas y sabanas hacia los bosques más cerrados. 40. eran representantes de la especie Homo sapiens sapiens. Por lo demás. sino debido a la incorporación en su economía de algunos alimentos cultivados. Las investigaciones arqueológicas y paleobotánicas en Tagua Tagua (VI Región. paso obligado para arribar a lo que hoy es Chile. competencia de peligrosos carnívoros. Una de ellas ha sido el paulatino avance (o si se quiere. habitar un desierto ácido de coniferas del hemisferio norte que habitar los bosques abiertos de especies de hoja ancha que se encuentran en el extremo sur de América4. antes de llegar al extremo sur. habían desarrollado estrategias de caza mayor y seguramente habían habitado. although not documented in western history. son fundamentales y tienen una profunda raíz en la evolución e historia humanas. Reflection concerning the management of native forests should take into consideration both economic objectives and spiritual and aesthetic altitudes towards these spaces. Vistos desde esta perspectiva. Si ni siquiera hemos podido volver a habitar el bosque tropical en su forma silvestre —siendo que representa la «cuna original» de la que emergió nuestra especie— no es de extrañar que nos resulte difícil relacionarnos con los bosques templado-fríos. 34°S). las que corresponden. Excavaciones realizadas en Monte Verde (X Región. junto con recolectar bayas y ranas. Aunque el ser humano no es una especie que se adapte fácilmente al bosque templado —sean cuales sean sus características particulares— se pueden reconocer algunas diferencias entre distintos bosques clasificables en la categoría general de «bosque templado» o «bosque frío». la evolución e historia de la especie humana siguió varias tendencias significativas. ya que son bosques en general cerrados y están ubicados en latitudes altas. de ningún modo. las formas indígenas de aproximarse al bosque ilustran experiencias probadas en escalas de tiempo mucho más largas que cualquiera que se haya documentado históricamente en "occidente». Arribados hace apenas unos 14. No es lo mismo para la especie humana. have been sustained through millenium.

Por ejemplo. laderas montañosas. por ejemplo. Enfrentados a extensiones forestales cerradas y y pobres en frutos. más meridional y en un ambiente quizás más típico del bosque templado frío.500-13. donde podía explotarse una diversidad de ambientes relativamente cercanos unos a otros.000 años) en columnas sedimentológicas. lagos o estepas desde un mismo campamento permitió. Incluso allí se han hallado restos de mastodontes y camélidos que delatan que esta adaptación a los «bosques subantárticos» no prescindió del aporte complementario representado por la caza mayor7. sino que correspondía a un extenso lago glacial hace unos 12. Aunque en Norteamérica son más comunes las tormentas eléctricas y otras causas naturales de incendios. fenómeno muy similar al observado en Tagua Tagua y en diversos lugares de la Patagonia y Tierra del Fuego10. Estos espacios corresponden a los paisajes de transición de un ecosistema a otro. morteros). bayas y fauna de valor alimenticio.000 años8. especialmente en yaci mientos de la zona cor-ÉMBa dillerana de la XII Región. La composición vegetacional misma de estos bosAmbiente y Desarrollo . una «adaptación al bosque» ni a la utilización de la madera. mosaicos periglaciales. ubicados en los márgenes de los bosques cerrados y homogéneos como. restos de una papa primitiva y hasta bolos de hojas masticadas) y bases de habitaciones —-junto a rocas y alimentos provenientes del mar y de la cordillera y recolectados en diferentes momentos del año— sugieren un modo de vida semi sedentario con fuerte dependencia de una economía recolectora. hongos y sobre todo madera para canoas y arpones— explotan peces. con un rico sotobosque que incluía diversas bayas y amparaba variados mamíferos y aves. Los bosques templados del sur de Chile son también producto de una larga historia de alteraciones por parte de los seres humanos. moluscos. mamíferos y aves marinas. como Cueva del Milodón.000 antes del presente).CIENCIA Y AMBIENTE antigua (12. Cueva Lago Sofía y Cueva del Medio (51 °30'S). abundantes semillas y restos vegetales (plantas medicinales.000 a 12. ya sea consciente o inconscientemente. Es importante aclarar que «recursos vegetales» no es sinónimo de «recursos forestales» y que. bosques deciduos de transición esteparia y otros. pero es igualmente cierto que — aún antes de los primeros cazadores— estaban ya expuestos al impacto periódico de erupciones volcánicas y otros tipos de catástrofes que debieron mantener una estructura más abierta y soleada12.Marzo 1995 El fuego colonizador y los «acogedores» bosques del sur de Chile 65 . a través de incendios forestales o quemas semi controladas. muchos pueblos de cazadores-recolectores prehistóricos crearon artificialmente sus situaciones de ecótono o «mosaico». sino que correspondió a la ocupación de aquellos espacios de mayor biodiversidad. se trata de ocupaciones humanas en un bosque abierto de árboles de hoja ancha. alacalufes y yámanas históricos) son culturas que ocupan el rico ecótono costero y que —aparte de obtener del bosque bayas. en estricto rigor. complementar la explotación de los recursos vegetales con la caza mayor. Instrumentos de madera (entre ellos. La adaptación humana a estos ambientes no fue. a juzgar por la alta frecuencia de espículas de carbón registrada a fines del Pleistoceno (hace unos 14. la práctica indígena de ralear los bosques a fuego también está documentada allí". habitados cuando el gran seno de Ultima Esperanza no es taba aún conectado con el mar. en todos los casos señalados. parece haber sido el fuego el elemento que hizo posible la ocupación de las forestas tropicales del istmo de Panamá9.000 ó 10. en todos estos casos. Todos estos sitios representan ocupaciones en ambientes de bosque abierto y en zonas de relieve heterogéneo. La posibilidad de acceder a praderas. Un tercer ejemplo de sitios arqueológicos muy antiguos en ambientes boscosos está representado en Magallanes continental. Incluso los pueblos canoeros de la Patagonia occidental y Tierra del Fuego (chonos.

CIENCIA Y AMBIENTE ques templados del sur permite una rica biodiversidad y ofrece valiosos recursos al ser humano. La madera se usó principalmente en la forma de ramas menores. tubérculos. miñemiñe (Rubus sp. indiscutible15. enredaderas. astiles y arcos. El manejo de los bosques cerrados y de la madera misma por parte de los pueblos indígenas del sur de Chile ha sido casi insignificante comparado con las prácticas de cultivo y la recolección de alimentos silvestres. insectos. tales como mangos. en determinadas circunstancias. Aun en los bosques de lenga en el sur de Tierra del Fuego. —menos variados y ajenos a una historia de impactos periódicos por parte del hombre— se desarrollan hongos comestibles de alto valor nutritivo13. aves. entre ellos. verdadero sello de los pueblos mapuche y sus antecesores como culturas cercanas al mundo vegetal. tales como frutos. El acercamiento «utilitarista» de estos pueblos a los bosques puede describirse como una estrategia de bajo impacto. La profundidad temporal del amplio cono- Recolectores y horticultores de la Araucanía cimiento y manejo que hicieran los mapuche de los recursos vegetales —y que condujo incluso a la domesticación del magu (Bromas mango). e incluso tubérculos silvestres. gramínea que revirtió a estado silvestre ante la competencia de cultivos altamente productivos traídos por los europeos— es. Los primeros registros de presencia humana en estos territorios ya revelan una asombrosa familiaridad —no sólo con bayas arbustivas como el michai (Berberís buxifolia). más allá de la madera. como el boldo (Peumus boldus). Los bosques deciduos de Nothofagus (como la lenga y el ñirre) y los bosques siempreverdes meridionales.) y frutos arbóreos como el maqui (Aristotelia chilensis) o el ngéfu (Gevuina avellana)— sino también con una variedad de hierbas y hojas de uso medicinal.) o chaura (Pernettya sp. misterioso y revestido de profunda espiritualidad. mamíferos de regular tamaño como el huemul o el guanaco. cañas. el bosque fue para las culturas indígenas de Chile centrosur un dominio esencialmente ajeno. muchas veces peces e incluso. tanto para leña como para la confección de diversos artefactos. plantas medicinales. una explota- 66 Ambiente y Desarrollo -Marzo 1995 . lo que podría anteceder experiencias locales de domesticación de la papa14. Lejos de ser un espacio productivo cotidiano. Aunque la construcción de viviendas y la necesidad asociada de cortar árboles mayores está documentada en el sitio de Monte Verde desde hace doce o trece mil años. entonces. no debió ser importante antes de la introducción de hachas metálicas y la sedentarización impuesta por los conquistadores europeos y chilenos. representan situaciones excepcionales en relación a la disponibilidad de alimentos vegetales silvestres.

Estos y otros argumentos subyacieron. con el culto a los grandes bosques. Es en estos últimos ambientes Occidental*. indispensable la creación de pobla- CIENCIA Y AMBIENTE Un espacio intocado y fascinante Madrid (1974). pero era menos nociva para el ecosistema. así como el espacio la cruz cristiana sobre el Gólgota o el privilegiado por los Selknam meridionales donde se conservó el conocimiento y para las dramá-ticas ceremonias de cerro más próximo a un poblado. no debemos araucaria {Araucaria araucana ). con fundamentalmente un espacio «ajeno». bosque. que quiere de amplias extensiones de misma connotación simbólica. Centro dencia mapuche al asentamiento confunden en muchas culturas. por lo demás. un sólo la herencia particular de la sticadas clasificaciones botánicas. que no haya habido interés por estos ambientes. germano a los árboles como canales de comunicación entre lo terrenal y lo tierras bajas. prinismos adosados o sobrepuestos a los troncos —como mero. ** Gusinde. En muchos casos. a una agriculLo anterior no significa. re. Así.Que confundir las creencias y ceremo-nias en garantizando la regeneración de los torno a ambos. Las técni. enredaderas de uso artesanal o decorativo— forzado en «reducciones». Argentino de Etnología Americana. *** El «Árbol/Montaña más alto crece en medio de una planicie político efectivo. El bosque es que se venera es el árbol y no el en la rotación de los sembradíos.mitología de los pueblos nativos atracción a la vez. Joseph. Significa. sin embargo. la fundación de misiones y. sino en el de lo y oscuros en los cuentos infantiles (el talmente un espacio cognitivo. «Los Indios de Tierra del Fuego los conquistadores vieron en la ten. así como al Aunque la actitud ante los ambientes culto del canelo o foique (Drimys Aunque la «agricultura» de tala y boscosos está. enraizada en el culto maron el paisaje forestal de los valles y experimenta te-mor y atracción a la vez. dicas quemas de bosque— transfor.Marzo 1995 67 . Ed. «salvaje».como la de un objeto ante el cual se madera». mitología nordeuropea. queda barbecho y la incorporación de fer. Mircea « El Simbolismo del Centro» cap. Pero no de la madera misma de los agricultura extensiva que sustentaba menor población grandes árboles. más bien.maligno de los alacalufe de Patagonia algunas concepciones escolásticas de tantes. resuena en una especie de «inconsciente concepto. tierra y es incompatible con la exisPuesto que los árboles más altos suelen tencia de asentamientos concentra. Martin. luego. sin duda.crecer en lo más profundo del bosque. Una las prácticas de explotación de los iniciación o kloketen **. de orgaeducación. «Los Nómades del dos16.ción de bordes e intersticios: de los arbustos y plantas dos para mejorar el acceso a servicios como la salud y rastreras del sotobosque —como las bayas—. derse al rewe mapuche. se pasó de una como medicina. el este culto guarda poca relación con la suelos gracias a largos períodos de «culto» al árbol oa la madera está más reverencia al bosque nativo. con el consecuente cambio en de ramas quebradas como leña. relacionada con winteri) e incluso al del pewen o roza puede ser altamente productiva.literatura y cine fantásticos no parece ser «ajeno». como se refleja —por «bosque encantado»)ola moderna ejemplo— en su mitología y sofi. De alguna espacio «fascinante» en la Los asentamientos y campos manera. Ambiente y Desarrollo . espíritu sobrenatural. el asentamiento los hongos. es fácil distinguir ambas esferas simbólicas Mar». Tal interpretación es cohe «salvaje». Buenos Pero hay situaciones en las que el árbol disperso un obstáculo al dominio Aires (1982). Universitaria. la imagen del bosque como un doble connotación de este dispersos ocupaban fundamental. afectando asimismo la Es el dominio de Ayayema. o de hojas de árboles los patrones de manejo del suelo. sino también en la interfluvios y zonas altas.montañas como axismundi*** (eje del manzano o el peral para asumir la mundo) que une la tierra y el cielo.manifestándose no sólo en las novelas de Tolkien o el ciclo wagneriano de experimenta temor y tensiones de bosques en lo s los Nibelungos. Desde los primeros tiempos. similar a la que subyace mayoría de los bosques más dis.las que. I de los gobiernos nacionales estimaban cerro. no * Emperaire. objeto ante el cual se recolección menos alteradas las ex. un espacio «fascinante»en la largos períodos de barbecho y periórente con la superstición del «tocar doble connota-ción de este concepto.dominio misterioso y preñado de peli gros mente los valles y cuencas lacustres. connotación parecida puede exten recursos forestales silvestres. se refuerzan y Tomol: Los Selk'nam» (2 vols). que la verdadera integración de la cultura mapuche al bosque no se dio en el plano de lo tecnológico e La obsesiva presencia de los bosques fríos El bosque es fundameninstrumental. el simbolismo del árbol. como la de un reservándose como áreas de caza y colectivo» de la especie humana. cas tradicionales de cultivo—basadas americanos. y hasta hace poco desnuda o aislado en la cima de un Cósmico» deque habla Elíade. destacando claramenteque lo Imágenes y Símbolos Taurus Ediciones.relacionado con la veneración de las evidenciado al constatar la rápida adopción de árboles eu ropeos como el tilizantes en forma de cenizas.

por otra parte. tanto en Chile como en el mundo. hunden sus raíces en la larga historia evolutiva de la especie humana. En el impulso. en el impulso de modificarlo y acomodarlo a nuestras propias necesidades. hasta el productivismo La mirada distante Parecería. que los «fundamentalismos» conservacionista y mercantilista que hoy apreciamos en las actitudes y opiniones sobre los bosques nativos tanto en Chile como en el mundo. Pero. que las posiciones extremas en el debate actual sobre el bosque nativo en Chile —desde el conservacionismo a ultranza. sino que coexisten conflictivamente en lo profundo de las culturas y las personas. Más aún. pese a la imagen romántica del indígena como miembro de una cultura participad va. entonces. La perspectiva antropológica —con su énfasis en el estudio comparado y diacrónico de los sistemas adaptativos y simbólicos— invita siempre a la reflexión crítica sobre nosotros mismos17. atendiendo a la particularidad y complejidad de cada uno. en una armonía estática y ahistórica con su ambiente. pareciera que ambas actitudes no están en pugna. entonces. Sin desconocer las grandes diferencias entre bosques con respecto a los recursos útiles o a su habitabilidad. Constituye. para el hombre. Pareciera que necesitamos ambos: bosques para reverenciar y bosques para explotar económicamente. una fuente de recursos y un espacio de dificultades. que los «fundamentalismos» conservacionista y mercantilista que hoy apreciamos en las actitudes y opiniones sobre los bosques nativos. Es posible. Parecería. Así. Nos lleva a reflexionar sobre las profundas raíces de nuestras emociones y valores en torno al bosque nativo y a apreciar las muchas maneras en que el hombre ha convivido con él. nos deja la sensación de que en el fondo. por una parte. todos los seres humanos tenemos más cosas en común que diferencias. Tal vez a esto se deba que todos los pueblos de la Tierra—cuál más. al mismo tiempo. todos los pueblos que han habitado espacios boscosos lo han hecho a costa de intervenirlos. cuál menos—manifiesten ante los grandes bosques una actitud de temor y admiración reverencial (ver recuadro). no siempre reconciliando la necesidad de conservar algunos bosques intocados y la necesidad de modificar otros en forma sustentable. a la vez. 68 Ambiente y Desarrollo-Marzo 1995 . de reverenciar al bosque como un dominio espiritual e indomable y. el panorama de millones de años de evolución o el asomarnos a modos de vida diferentes del nuestro. hunden sus raíces en la larga historia evolutiva de la especie humana. entonces.C ENC A Y AMB ENTE tura intensiva que —asociada a la plantación de enormes extensiones de trigo para la exportación— se tradujo en una desastrosa erosión. en general —y en comparación con otros tipos de hábitats— el bosque no es un ambiente particularmente «hospitalario» para el asentamiento humano.

Markgraf. (13) Véase Ackernecht (ed) Antecedentes sobre Hongos Comestibles enChile UniversidadCatólica. (2) Esto ocurrió en el período Mioceno. 13-31. además. Pat. Lara «Disturbance and forest dynamics along atransectfrom Andean rainforestto Patagonian shrubland» Journalof Vegetation Science 3:507-520. T.L. Ambiente v Desarrollo . por nombrar los principales. Lautaro «Los primeros pobladores (20.20:155-68. Piperno. el registro arqueológico y etnográfico representa no sólo una cadena de experiencias —logros y fracasos— puestas a prueba en largas escalas de tiempo. Muchos autores creen que la expansión de estos bosqueses posteriora la presencia inicial del hombre. corresponden a latitudes mucho más bajas que las ocupadas por el bosque boreal de coníferasen el hemi sferio norte. (16)Dillehay. 700. Col¡nvaux«Paleoenvironmentsand human oceupationin Late-glacial Panamá» Quaternary Research 33:108 -116 (1990). mercantilista y electrónica— muchas veces no sospechamos siquiera. Anales del Inst. (4)Estos bosques. Boulder (1982). Notas y referencias bibliográficas (1) Bailey. Vol 21 Serie Cs. Este período corresponde a la expansión de los hominoideos. el mismo origen.)». J. Ucrania. o durante breves períodos especialmente cálidos entre dos estadiales o fases frías de la última glaciación. (11) Véase Lewis. sequíaymayordisponibilidadde combustible) podrían explicar mejor este evento a fines del Pleistoceno y su disminución notoria entre los 9000 y 2000 años atrás. En Hidalgo. Anales Vol 20 Serie Cs. Headland «The tropical rain forest: is it a productiveenvi ronmentfor human foragers?» Human Ecology 19(2):262-85 (1991) número especial dedicado al tema. entre los 25 y los 4 millones de años atrás. Robert y T.Soc.C. (3) Hasta hace medio millón de años. Ante esta pregunta.1992. et al. oque estos bosques estaban confinados a tierras altas mientras que la franja costera (hoy bajo el mar. 500.Ust'Kanskaia42 -33. (14) Ugent. C. Evidencias tempranasde D Homoerectus al norte del paralelo 50 (ej.Tom (ed) Monte Verde: ALate -Pleistocene SettlementinChile vol. D. 40. En relación con los bosques nativos del sur de Chile el problema sería. Nat.CIENCIA Y AMBIENTE estrecho— tengan. cómo usarlos (o cómo conservarlos. Heusser.M. diversidad que en la actual cultura global —homogenizadora. Roger «Exotic readings of cultural texts» CurrentAnthropology 30:459-77 (1989). Donald. los homínidos seguían confinados a paisajes abiertos. en último término. Dolores. entonces. (1991) «Cazadores tempranos y tardíos en la cueva del Lago Sofía». de estrategias más efectivas para la caza (dada la menordisponibilidad de alimentos ve getales)y almacenamientode alimentos. Vera «Younger Dryas in southernmost South America-anupdate» Quaternary Science Reviews en prensa. Serie Cs.000 a. (12) Véase Veblen. or angután) y seres humanos. Aunque en el hemisferio norte han sucumbido en su mayor parte frente al avance de laagricultura(ej. Alfredo. Soc. antecesores comunesde simios (ej. M.000 AP) y la confección de ropajes complicados (primeras evidencias de agujasy figurinas vestidas con «parcas» en Europa. NuevaZelandiaolazonadelCaúcaso. principalmenteen latitudes bajas. «hombre de Pekín» 40 °N. Henry «Fire technology and resource management in aboriginal North America and Australia» en Williamsy Hunn (eds. es decir. Notodosconcuerdan con la interpretación de este súbito aumento en las frecuencias de espículas de carbón como evidencia de incendios causados porel homb re.Temuco(1989)y Vera. Japón. Requirió.se interpretan como huellas de incursiones en verano. «Botánica Indígena de Chile» Museo Chileno de Arte Precolombino -Fundación AndesEditorial Andrés Bello (1992).chimpancé. Washington (1989). Prieto.Marzo 1995 69 . también. Ernesto W. (8) Moore. Punta Arenas(1991). Thomas. conviene nuevamente mirar al pasado y detenernos en estudiar las muy diversas formas de habitar el bosque desarrolladas por los antiguos habitantes del sur de Chile. (17) Véase Keesing.Kothylevo. China.Tom«Observacionesy consideraciones sobre la prehistoria y la temprana época histórica de la región centro surdeChile»en Estudios Antropológicos sobre los mapuche de Chile Sud Central Ed.000 AP). El avance hacia el norte requirió el manejo del fuego (primera evidencia clara en Zhou -kou-dien. pp 75 -99.000AP).ISmithsonianlnstitutionPress. Mylodon» BotanicalJournal ofthe Linnean Society 77(3): 177-202 (1978). sino que nos enfrenta a una diversidad de soluciones en las más diversas esferas de la vida humana. pp 97-102. «Post-glacial vegetation in the South Patagonian territoryofthegiantgroundsloth.Borrero y J. UniversidadCatólicadeTemuco (1976). (1992) «Late glacial vegetation at Cueva del Mylodon».000 AP) o de Homo sapiens neandertalensis al norte del paralelo 55 o(ej. Europa central) es posible hallar ecosistemasde algún modo comparable a los bosques templados del surde Chile en el este de Estados Unidos.Lannta. Kirzberger y A. caracterizado por un cambio relativamente brusco hacia condiciones más secas y frías y la consecuente reducción de los bosques tropicales. que muchas veces es la otra cara de lo mismo). Andrés Belfo (1989) pp. (10) Véase Heusser. Cabo Negro» Anales del Instituto de la Patagonia . Ramírez «Potato remains from a Late Pleistocene Settlement in Southcentral Chile» EconomicBotany41(1):17 -27(1987). de alta biodiversidad. L. (7) Dillehay. por efecto de lasubida de las aguas al derretirse los grandes glaciares continentales) era una estepa arbustiva favorable a la caza de grandes mamíferos.altafrecuencia detormentas eléctricas. T. (eds) Culturas de Chile: Prehistoria Ecl. (9) Si es que efectivamente el Istmo de Panamá estaba cubierto por bosquesdensos cuando pasaron por allí los prime ros seres humanos. Después de todo. Calvin«Fire historyof Fuego -Patagonia» Quaternary of South America and the Antarctic Península 5:93-109.000? a 9. (15) Moesbach. (5) Los bosques templados son por definición bosques deciduos y soleados.) Resource Managers: North American andAustralian Hunter-Gatherers Westview Press. cambiosclimáticos(ej. Dillehay y C. (6) Núñez. Bushy P. Jorge «Usoalimentario de recursos vegetales entre cazadores-recolectores de Bahía Laredo.