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Emplazamiento a los y las representantes de psicología del Consorcio de las Universidades del Estado de Chile (CUE) participantes del

V Congreso Chileno y I Congreso Andino de Psicología, Arica, 2010 Como Organización Chilena de Estudiantes de Psicología (OCEP) exigimos a los/as representantes de la psicología del CUE que se transparente el debate y las posturas señalas a propósito de las terapias curativas de la homosexualidad que fueron tratadas en la reunión de representantes de psicología del CUE en el V Congreso Chileno y I Congreso Andino de Psicología realizado del 6 al 8 de Octubre en Arica, Universidad de Tarapacá, 2010. Sabemos con claridad que en dicha reunión se debatió y estuvo en tabla la problemática ineludible de práctica y promisión de terapias curativas, reversivas y torturadoras de la homosexualidad que en nuestro país de llevan a cabo sin escrúpulos ni condena, violando, por cierto, claramente los derechos humanos. Sabemos que la U. de Talca, la U. de la Serena y la U. de Tarapacá se oponen a declarar públicamente desde el CUE a propósito del las terapias curativas de la homosexualidad y sobre las responsabilidades que el Colegio de la Orden tiene al respecto, de tal manera de no exponer al CUE a este debate político, mas sencillamente, creen que no sería conveniente. Sabemos también que la U. de Magallanes, la U. de la Frontera y la U. de Santiago guardaron silencio, por lo cual, emplazamos a dichas universidades a asumir la responsabilidad ante semejantes prácticas terapéutica que no es otra cosa que un holocausto promovido en la psicología chilena. Por último, sabemos que la U. del Bio Bio, la U. de Chile y la U. de Valparaíso sí estuvieron a favor de declarar como CUE a propósito de los hechos denunciados, cuestión que amerita exigir a la Psicología Chilena en conjunto con la Comunidad Estudiantil el denunciar a las/los profesionales implicados, trabajar por un proyecto concreto que prohíba estas practicas (como es en Brasil) y avanzar hacia la transformación de la psicología chilena para estar realmente al servicio de la sociedad y su transformación, y no la sociedad al servicio de la psicología. El Colegio de Psicólogos de Chile A.G sigue en su inoperancia y negligencia preocupada más bien de premios y de hacerse los locos. La comunidad de la psicología ya sabe nuestra posición frente a los hechos, cuestión que seguirá adelante, pues las denuncias son evidentes: ¡Que se vayan todos! El debate volátil que no busca materializar y concretar pasos necesarios hacia una psicología al servicio de la lucha de los pueblos es la costumbre histórica de las instituciones y sus agentes. La comunidad instituyente y constituyente estudiantil y profesional de la psicología chilena tiene el derecho a saber y a exigir cuál es la posición concreta, clara y pública de las/os representantes de la psicología chilena del CUE, pues frente al ejercicio policial de la psicología que doblega la autodeterminación y la identidad de personas y comunidades LGTB, la respuesta de

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las y los estudiantes y profesionales no puede ser el desinterés, la omisión y la vergonzosa posición de callar para proteger su estatuto, imagen y bolsillos. ¡Que los representantes de la institucionalidad de la psicología chilena se pronuncien con claridad al respecto y que dejen de tratar problemas reales como estuvieran en un box o laboratorio! ¡Que frente a la violación a los derechos humanos, salgan de su estatuto institucional y neutral! ¡Que la indignación frente a la tortura sea una practica de sentido común! ¡Que la comunidad estudiantil de la psicología se una y luche por darse a si misma una psicología transformadora que combata la violación a los derechos humanos y la opresión! Mientras ustedes operan en el silencio, en Chile la psicología no se cansa de atornillar al revés de los pueblos. Si en dicho congreso se han reunido a debatir sobre el porvenir de la psicología sin los sujetos constituyentes que le dan vida, las y los estudiantes y profesionales, pues bien, no queda otra cosa que suponer, frente al silencio, que las terapias curativas de la homosexualidad, la patologización de la transexualidad y la violencia a la disidencia sexual son hechos que no les quita el sueño, y que más bien valoran positivamente -como dijo el presidente y la directiva del Colegio de Psicólogos de Chile- frente al holocausto terapéutico que promueve la Universidad de los Andes. Debemos suponer entonces que para ustedes las denuncias de personas atendidas por este tipo de profesionales y el daño que señalan es algo propio de la diversidad de clientes; debemos suponer entonces que María Marcela Ferrer, quien hace clases en la U. Santo Tomas en el área de formación general, es decir, a toda la comunidad universitaria, es un hecho legitimo de la pluralidad académica y de la democracia de visiones existentes, y en ningún caso IMPUNIDAD. Que se sepa, la psicología chilena hoy esta lejos de estar al servicio de la lucha de los pueblos, sino que, más bien, es cómplice de la opresión, pues prefiere lucrar con el sufrimiento humano. Hemos sido claros, esperamos que la respuesta sea tan clara como la interpelación. Atte. Organización Chilena de Estudiantes de Psicología (OCEP)

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