16 | tiempo argentino | argentina | año 1 | n·189 | domingo 21 de noviembre de 2010

Investigación
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LÍMITE AL GLIFOSATO
La Defensoría del Pueblo de la Nación recomendó a la Secretaría de Agricultura modificar la clasificación de la toxicidad de los agroquímicos.

CONTRA LA REPRESA
“Nadie puede arrogarse ser dueño de un curso de agua”, dijo la senadora Blanca Osuna y celebró que la Corte suspendiera la obra en Ayuí.

Está previsto en el Código Penal desde hace siete años

Se podrían recuperar 13 mil millones de dólares que le robaron al Estado
Bastaría con presentar una demanda u ordenar un decomiso para que funcionarios o empresarios corruptos devuelvan el dinero obtenido en coimas. Pero, hasta ahora, el único caso en que se hizo efectivo fue el de María Julia.
Fernando Grippo fgrippo@tiempoargentino.com.ar

A

unque pocos lo sepan, en la Argentina se puede recuperar el dinero que funcionarios o empresarios corruptos le robaron al Estado. Basta la presentación de una demanda de daños y perjuicios u ordenar un decomiso judicial para recuperar, según estimaciones, 13 mil millones de dólares que podrían ir al financiamiento del Poder Judicial o servir de resarcimiento al organismo estatal afectado. No importa en manos de quién esté el bien. Si la justicia logra recrear la ruta del dinero, se puede recuperar. El Centro de Prevención de Cri-

La cifra

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millones y medio de pesos se obtuvieron de la venta del Petit Hotel de María Julia Alzogaray y se convirtieron en los primeros activos recuperados por el Estado. minalidad Económica (CIPCE) hizo un relevamiento sobre el tema y consideró que en la Argentina se puede ir tras unos 13 mil millones de dólares perdidos por hechos de corrupción y criminalidad económica desde 1980. Ese dinero, convertido a pesos, sobraría para cubrir el presupuesto anual del Estado Nacional en Salud, Educación, Vivienda y Seguridad. Hasta ahora, el único patrimonio recuperado fue el lujoso petit hotel de María Julia, 3 millones y medio de pesos que fueron a los fondos del Poder Judicial. Pero también se podrían recuperar, por ejemplo, una indemnización de 600 millones por el escándalo de la privatización del espacio radioeléctrico, 60 millones por la irregular licitación con la empresa Siemens por la digitalización de los DNI, rescatar los 54 millones de pesos pagados irregu-

Condenada - María Julia cuando era tapa de revistas (arr. izq.), y el Petit Hotel que tuvo que vender para devolver la plata.

larmente a un pool de aseguradoras en perjuicio del Ministerio de Economía (ver recuadro) y reclamar otra suculenta suma por los 50 mil millones de pesos otorgados presuntamente de manera irregu-

lar por el Fondo Fiduciario, todo esto según datos brindados por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). Esta herramienta de recupero de activos ayudaría a disuadir los actos de corrupción,

estiman los especialistas. Diego Freedman, consultor de la oficina anticorrupción del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, afirmó ante Tiempo Argentino que “tiene un fuerte efecto

Por primera vez, reclama un Ministerio
Recientemente el Ministerio de Economía de la Nación inició una acción civil de daños y perjuicios contra un grupo de funcionarios y empresarios acusados de hechos de corrupción para que devuelvan el dinero presuntamente robado. Son 54 millones de pesos que ese Ministerio intenta recuperar, con esta inédita iniciativa, mediante una presentación que se concretó ante el juez federal Sergio Torres. Los imputados, acusados de hacer un pago irregular de 54 millones de pesos a un pool de aseguradoras extrajeras, denominado Accolade Pool, fueron procesados por el delito de defraudación en perjuicio de la administración pública. El juez embargó a los cuatro autores de la maniobra en 30 millones de pesos cada uno, y ordenó un embargo de 20 millones para los 10 cómplices, todo para garantizar un posible resarcimiento al Estado Nacional por ese hecho. Alejandro Rúa, el abogado que representa a ese Ministerio en la demanda, destacó ante Tiempo Argentino que se trata de un hecho inédito: “Es la primer experiencia en la historia de nuestro país en que un organismo público se presenta en el expediente penal para recuperar el dinero que perdió en el acto de corrupción”.

simbólico y disuasivo. Si a la persona que comete el delito económico se le sustrae la ganancia, hay un fuerte incentivo para impedir que otros cometan delitos de esta especie”. Luis Villanueva, Coordinador del Programa Acción Ciudadana y Lucha Contra la Corrupción de Asociación Civil por la Igualidad y la Justicia (ACIJ), coincide en que “procede como un remedio real y efectivo, pero también construye simbólicamente a la creación de una cultura que condena la corrupción y la impunidad”. Desde hace casi siete años está previsto en el código penal la posibilidad de que, cuando exista una condena penal, se puedan decomisar las ganancias que son el producto o el provecho del delito. Pero más allá de antecedentes aislados, como el de María Julia o IBM-Banco Nación, en el que también se pidió que parte del dinero vuelva al Estado Nacional, el sistema no está funcionando como debería. Las fuentes consultadas, aseguran que es por falta de conciencia, recursos o capacitación. De hecho, así lo consideró Guillermo Jorge, especialista en recupero de activos: “La justicia penal requiere un cambio cultural. Fiscales y jueces se concentran en si va presa o no una persona, sin mirar los números del perjuicio económico. No están entrenados para eso. La forma de resolver esto es que cada fiscal tenga un contador trabajando a su lado. También es necesario que las fiscalías cuenten con un software más moderno. La tecnología es importante en esto porque hay que procesar gran cantidad de datos.” Desde ACIJ también ex igen ese cambio de mentalidad. “Lo principal es la manera en la cual se preparan los funcionarios judiciales y la importancia que le dan a la tarea de detectar el dinero”, explicó el abogado Luis Villanueva, de ACIJ, a este diario. “Actualmente la mentalidad es conseguir la prueba del hecho de corrupción para lograr la condena. Se busca la sanción de prisión por el delito y no recuperar para el patrimonio público los fondos mal habidos”, agregó. Y así lo reconoce también la Oficina Anticorrupción del Mi-

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Una movida internacional
Tras un proceso de 18 años que finalizó en enero de 2004, Filipinas logró repatriar U$S 624 millones de los fondos que Ferdinand Marcos mantenía en cuentas en bancos suizos. Entre agosto de 2001 y 2004, Perú recuperó casi el total de los más de U$S 180 millones robados por Vladimiro Montesinos, que se encontraban en varias jurisdicciones, como Suiza, las Islas Caimán y los Estados Unidos. Entre septiembre de 2005 y principios de 2006, Nigeria recuperó U$S 505 millones del dinero de Sani Abacha, congelados y decomisados por autoridades suizas. En julio de 2006, las autoridades británicas devolvieron U$S 1,9 millones de las ganancias supuestamente ilícitas de Diepreye Alamieyeseigha, gobernador del Estado nigeriano de Bayelsa, rico en petróleo. En mayo de 2007, un acuerdo entre los gobiernos de los Estados Unidos, Suiza y Kazajstán hizo posible la repatriación de U$S 84 millones. En Brasil, desde enero de 2004, año en que ese país creó el Departamento de Recuperación de Activos y Cooperación Internacional (DRCI), se incautaron 500 millones de dólares mal habidos que se encontraba ocultos en el sistema financiero internacional. Fuente: Iniciativa para la recuperación de activos robados: Desafíos, oportunidades y plan de acción, 2007 (Naciones Unidas-Banco Mundial). enjuiciado por motivo de fallecimiento, fuga, prescripción o cualquier otro motivo de suspensión o extinción de la acción penal. Si este proyecto se convierte en ley, permitiría que, independientemente de que exista la condena penal, cuestión que no sucede porque muchas causas suelen quedar en el camino al prescribirse la acción, se pueda recuperar el dinero. “El grave problema de la Argentina es justamente que no se puede decomisar sin sentencia condenatoria –consideró Diego Freedman ante Tiempo– por lo que cuando el imputado se fuga, o prescribe la causa, no se lo puede someter a juicio, con lo que no se puede decomisar sus bienes provenientes del hecho de corrupción.” En el mundo hay experiencias positivas en el área de recuperación del dinero obtenidos por hechos de corrupción (ver recuadro, “Una tendencia mundial”). Según un informe de Naciones Unidas, los sobornos recibidos por funcionarios públicos corruptos de países en desarrollo y en transición oscilan entre los 20 y 40 mil millones de dólares por año. Son 109 millones de dólares por día que podrían invertirse para paliar las necesidades básicas de la población más castigada. Tanto como podría ocurrir en la Argentina.<

IBM Banco Nación - El caso emblemático por el que se probó el pago de coimas es el segundo en el que se pidió que parte del dinero vuelva al Estado Nacional.

nisterio de Justicia de la Nación. En un trabajo de este año titulado Recupero de activos de casos de corrupción. El decomiso de las ganancias del delito, se remarcó la necesidad de un cambio cultural: “Muchas veces, en la tramitación de causas penales, se dejan de lado cuestiones tan importantes como la reparación del daño sufrido por las víctimas o la neutralización de los beneficios generados a raíz de un actuar delictivo”. Pero no sólo se apunta al poder judicial. Freedman señala que “es importante la ayuda del sistema

Los datos

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El dinero sustraído al Estado por actos de corrupción puede ser recuperado.

Esos bienes suelen ocultarse mediante maniobras complejas, por lo que es imprescindible que la justicia investigue dónde se encuentran y pruebe que provienen de un hecho de corrupción.

Hay que capacitar a los operadores judiciales, brindar recursos materiales y humanos al sistema judicial, y aceitar los mecanismos de cooperación internacional. Una vez detectados los bienes, pueden ser embargados a los fines del decomiso o liquidación para

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una indemnización civil para el Estado.

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La Argentina está empezando a dar algunas señales que incentivarían está herramienta.

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No importa quién tenga el bien al momento de la detección.

“La mentalidad es conseguir la prueba del hecho de corrupción y no recuperar para el patrimonio público los fondos mal habidos”, explica un especialista.
bancario y registral. La inspección general de justicia, los registros de propiedades y los operadores del sistema bancario son fundamentales para la detección de los bienes provenientes de hechos de corrupción. Tienen que estar preparados para ello.” Guillermo Jorge, en cambio, piensa que “el sistema bancario está preparado, pero no tiene interés en colaborar. Cuando el Estado lo empiece a presionar y sancionar cuando corresponda, le va a empezar a dar bolilla al tema. Pero si la Unidad de Información Financiera (UIF) no tiene recursos para procesar los reportes de operaciones sospechosas informadas por los bancos, es todo más difícil.” En noviembre de 2009, Guillermo Jorge publicó un documento en el marco de un proyecto de control de corrupción implementado por ACIJ y el Área de Derecho de la Universidad de San Andrés. En aquel informe, que lleva el título Recupero de Activos de la Corrupción en Argentina, se otorgaron varias recomendaciones de política institucional y agenda legislativa sobre este asunto. Allí, entre otras cuestiones, se destaca que, desde la vigencia de la norma del decomiso del producto del delito, la misma no se

ha aplicado por falta de políticas institucionales que orientaran la investigación criminal hacia ese objetivo. Por eso, recomiendan que se optimice los escasos recursos destinados actualmente a la investigación de los delitos de corrupción y en especial a la localización del producto con miras a su posterior recuperación (ver recuadro). Recientemente surgieron algunas señales positivas para mejorar la instrumentación de esta herramienta. El Procurador General de la Nación, Esteban Righi, a finales de 2009 instruyó a todos los fiscales federales a que en el marco de las investigaciones que se lleven a cabo por hechos de corrupción, narcotráfico, lavado de dinero, trata de personas, evasión tributaria, contrabando, y demás delitos relacionados con la criminalidad económica, realicen la investiga-

“El sistema bancario está preparado, pero no tiene interés en colaborar. Cuando el Estado lo empiece a presionar y sancionar, le va a dar bolilla al tema”, estiman.
ción patrimonial de cada una de las personas involucradas para permitir individualizar los bienes o el dinero vinculado a la maniobra investigada y poder lograr su decomiso o su embargo para una futura indemnización civil. Previo a esto, el jefe de los fiscales instruyó a sus subordinados con el fin de que en las causas de corrupción adopten las medidas necesarias para no frustrar el recupero de los bienes provenientes de ese deli-

to. Y creó una oficina especial denominada Oficina de Coordinación y Seguimiento de Delitos Contra la Administración Pública, a cargo de la fiscal Sabrina Namer. Una de las funciones principales de esa oficina es trabajar sobre el recupero de los bienes adquiridos con los delitos de corrupción, logrando que vuelvan a la sociedad. El poder legislativo nacional también está dando algunas señales en esta materia. En junio de este año la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados dictaminó a favor de la modificación del Código Penal que incluye una reforma a la norma del decomiso. Con ella, admitiría que los bienes vinculados al delito de corrupción puedan ser decomisados sin la necesidad de una condena penal, cuando se hubiere podido comprobar el origen ilícito, cuando el imputado no pudiere ser

Cómo se hace el rastreo del dinero
Lograr detectar los bienes de un corrupto en la maraña del sistema financiero internacional no resulta una tarea sencilla. Entre las maniobras más comunes están la utilización de testaferros o giros financieros a paraísos fiscales. Diego Freedman, consultor de la oficina anticorrupción del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, señala algunas de las maniobras utilizadas para dificultar esa búsqueda: “Se utilizan personas intermedias para tratar de alejar las ganancias del autor del delito de corrupción. Muchas veces se utilizan personas físicas, testaferros, y otras veces sociedades comerciales. En algunos estados, como Jersey, colonia del Reino Unido, se pueden registrar cuentas bancarias sin la denominación del propietario, sino tan sólo con un número que no devela a su titular.” Luego de superar con éxito la compleja tarea de rastrear el dinero, aparece la segunda complicación: que otro país informe sobre la titularidad de los bienes. “A veces es importante la posibilidad de establecer redes de cooperación informal internacional. En la Argentina no existe. Se diligencia un exhorto internacional, que debe ser muy preciso en el cuestionario y las demoras en las respuestas son grandes.” En cuanto a los paraísos fiscales, Guillermo Jorge aclara que “hay muchos mitos en relación con esos sitios. Años atrás, era imposible obtener cooperación de los llamados paraísos fiscales, pero actualmente 40 de los 65 cooperan para brindar información. El problema entonces es creerse los mitos.”