Compilación de un receso

Andrés Urrutia Ruiz

La Canción de la Tempestad

Índice
X debe Sufrir Onírico El nombre de X Como un fuego en la oscuridad Anarquía Parténope Steampunk Cuento de Hadas EL principio del fin El Complejo de Casandra La Secta Bosque Arenga Aniquilación 4 6 7 10 11 12 13 16 19 21 24 27 29 31

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Dibujo por Marcos Amador: http://the-good-gods-blog.blogspot.com/ 3

X debe Sufrir

Jajajaja, me encontraba rodeado de psicólogos, era su último esfuerzo de comprensión. La pieza era oscura, me rodeaban, cada uno en sus sillas, mirándome y hablándome. Estoy tenso, no lo ven, apurado ¡quiero largarme! ¿Por qué me traen a este lugar? Se encienden las luces. Por que debes curarte, amigo. ¿De qué, si se puede saber? De tu enfermedad degenerativa. De tu enfermedad degenerada. De tu enfermedad que afecta a otros. ¡¿Pero de qué están hablando?! ¡Ustedes son los locos aquí! Tratan de meterse en mi mente en esta noche oscura sólo para su auto complacencia y agradar a quienes me trajeron hasta acá. ¿Y quienes te trajeron hasta acá? ¡Ustedes lo saben perfectamente bien! Pero queremos que tú nos lo digas. ¡Todos! ¡Todos los que están fuera de este violento día! X, estamos aquí varios psicólogos y otros de distintas disciplinas para ayudarte. Pero tienes que cooperar con nosotros. ¿Cooperar? ¡Váyanse a la mierda! Pero X, aquí no hay necesidad de agredirnos. Ven, dinos, cuéntanos de tu infancia. ¿Qué infancia quieren que les cuente? ¿La que ustedes siempre arruinaron? ¡Y siguen arruinando mi vida! Tranquilo, recién nos estamos conociendo. Claro que lo saben, ¡claro que lo saben! ¡Yo no estoy loco! X, ¿por qué crees que te perseguimos? Sólo intentamos ayudarte…

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¡¡¡¡Mentira!!! ¡¡Nunca, nunca!! ¡Nadie en mi asquerosa vida jamás intento hacerlo! ¡Todos me abandonaron! ¡¡Todos me encerraron en esta vomitiva jaula!! Pero ahora, pero ahora seré yo quién tome la vida por sus astas. Controlaré toda, toda mi vida. Nadie nunca más tendrá que ayudarme. ¡¡Jajajajaja!! ¡Hasta esta sociedad desaparecerá detrás de mi pie astuto y terrible! Colegas, creo que esto se nos está yendo de las manos. La proyección fálica a la que recurre… No, no, por favor. El psicoanálisis no nos servirá de nada acá. Francamente creo que deberíamos adentrarnos más en su vida para comprender porque recurre continuamente a las vivencias de auto… No, tampoco; debemos comprenderlo desde su particular punto de vista y dejar que exprese sus… ¿Pero cómo? Colegas, insisto que, como una psicosis que desde el mecanismo forclusivo… ¡Idiotas! Y en sus discusiones dentro de mi mente de las sombras los tentáculos, los ojos y las garras resquebrajaron sus sillas, mordieron sus carnes y invalidaron sus teorías. ¡Sí, queridos profesionales! ¡Vean como desangro sus teorías! ¡Alaben la muerte de sus podridos paradigmas! En mi mente, nadie se mete ahí dentro. Las cuchillas desgarran sus carnes, penetra sus órganos, fluye la sangre, ¡ríos de ella en mí! ¡¿Entienden?! ¿Tienen miedo? Sus cuerpos desangrados, sus vísceras y sus órganos son mi comida esta noche tenebrosa. Así es, ¡delicioso y dulce canibalismo! Sus mentes distorsionadas no son nada frente a esto ¿lo sienten? Es maldad, ¡es irracionalidad pura! No pueden comprenderlo, es la sociedad dónde estoy atrapado. Cuando mi mente lo absorba todo, ninguno… no, nadie, los podrá salvar…

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Onírico

Dormí plácidamente aquel día -Eso es mentira Soñé genial y surrealistamente -Sí, tal vez Crucé el universo sobre mi alma -No, no existen ni el alma ni el universo Llegué a sentir lo que siempre quise sentir -¿Dolor? Entré en aquella casa -Tu mente Y encontré esa habitación -Lo oculto Abrí la puerta -Mi puerta Y lo encontré a él -A mí ¿Quién eres? Le pregunté -Soy tú, mi peor pesadilla. Soy X. ¿Por qué eres así? -¿Quién más podría serlo? Deseé que se fuera -Pero eso jamás funcionará Y así desperté al siguiente día
-…

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El nombre de X

Es de noche y Diego camina apurado hacia el almacén. ¿Cómo tan we.. bueno, cómo se le olvidó el trabajo para mañana? Y claro, su mamá ahora está enojada, y lo mandó a comprar los materiales para la maqueta todo apurado en la noche. Hay unos flaites por ahí, pero no los toma en cuenta, y ellos tampoco lo toman en cuenta a él. El almacén es la salvación, es la mota brillante del capitalismo, del pequeño, por supuesto. Entra, olor a verduras, comida de perro. Frío, bebidas, alcohol. Papas fritas y, en volá podría alcanzarle para unas ramitas. - ¿Qué deseas? -Sí, quiero unos palitos de maqueta y una colafría. También plasticina y… no, tempera tengo…. Ahh, si, unas ramitas. ¡Gracias! - ¡Gracias por comprar! De nuevo todos los olores juntos. Con la bolsa en la mano, se las ingenia para abrir el paquete de ramitas, tiene que comérselas antes de llegar a la casa. Engordan. No importa, filo. Afuera y los flaites lo quedan mirando. Pero filo, nadie se toma en cuenta ¿ése no era su hermano? Ni me pescó. Diego sigue caminando por la vereda, donde apena los postes iluminan porque las hojas tapan los rayos de luz. Ramita. Podría ser un bosque, soy un ingeniero forestal y veo como talarlos. ¿No sería muy cruel? ¡Un arquitecto! Naa, ni siquiera puedo hacer esta maqueta, jajaja. Ramita. Olor a marihuana. ¡Pero si es martes! Filo. Podría ser un político. Jajaja, no, tampoco, aunque tendría plata. No, no soy bueno tirando tollo. ¿Un cura? ¿Castidad? Noo, tampoco. Ramita. Llegó a la casa. Se le acabó el paquete. Lo deja en el buzón de cartas. ¿El crimen perfecto? Bueno, mi mamá pensará que fue algún tipo cualquiera. ¿Le debo contar que vi a mi hermano? Igual le cuesta como cuidarnos a los dos, no quiero darle una preocupación más. Aunque se olvidaría que está enojada conmigo, jajaja. No, mejor no. Abre la puerta, cierra la puerta. El calor del hogar lo recibe. Aquí dentro es de día, hay luz. Es su idea, ¿o afuera el mundo se está cayendo a pedazos? No, no está seguro.
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X tiene muchos nombres, se llama madre, se llama hermano. Atiende un almacén. También se llama Diego. Pero su nombre es lo de menos.

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Dibujo por Francisco Contreras http://raiba-art.deviantart.com/ 9

Cómo un fuego en la oscuridad1
Como un fuego en la oscuridad, la reina de la noche volaba en las calles, el sueño de la nueva vida caía sobre aquellos que aman en paz, y en esa noche, el sueño de llegar a mi vida, se hizo hace unos instantes lo cual, tras muchas tormentas, llegar a conocer a alguien especial. Alguien que acarició mi pecho, abrió mi corazón y me permitió habitar tranquilo. La reina de la noche volaba sobre las calles, por encima de los faroles, las estrellas, estelas, divinas de escarcha y densas como todos los colores del diablo iluminaban las calles, y sonreía con ellas, era una diosa de la oscuridad sin las tinieblas. Calma y noche, luces. Ella amorosamente era ella, como una princesa de las noches ¿no se atreve a acercarse? soñar, no es tan difícil, es un deseo. Y entonces ese deseo entre esas noches se convirtió en realidad, y así la realidad misma fue distinta. Ella existía pero solo en… ¿su imaginación? No, no podía ser verdad... pero era tan real que hasta sabia que sabor tenían sus labios, sabia su vida, sentía el olor de su pelo, el roce del pasto en sus pies descalzos, pero no sabia su nombre, ni de donde vivía, ni como.. ¿Pero era su imaginación? tal vez creó, ideó o construyó su amor verdadero, el cual lo hacia feliz Y lo era. La reina de la noche se fue contenta...

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Junto con Valentina Lira http://animadeargel.blogspot.com/

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Anarquía

En aquellos días Anarquía era feliz. Era tan sólo un bebé. Dormía, comía, soñaba. Era querido, y lo amaban. Su Madre lo amaba. Pero luego, en aquellos días aciagos, su Madre se juntó con algún tipo llamado Carlos, y de él tuvo un medio hermano para Anarquía: Comunismo. Ambos dormían en la misma cuna, pero Comunismo era egoísta, como cualquier niño, y queriendo todo sólo para él, botó a Anarquía de la cuna. Y ustedes conocen lo que le sucede a los niños que se caen de sus cunas. Anarquía cayó y cayó, para sobrevolar el País de Nunca Jamás. Allí conoció a su mejor amiga, el hada Campanita, quién lo crió y lo alimentó, la fantasía lo hizo vivir y se volvió su mejor amiga. Pronto, Anarquía pasó a llamarse a sí mismo Peter Pan, y, juntando a todos los niños que de sus cunas caían, los fue alimentando de fantasía y sueños, de bellas teorías en contra de los Capitanes Garfios de afuera. Y de dentro. Llegará el día en que una niña llamada Wendy llegue al País de Nunca Jamás, y juntos con Peter Pan, el Capitán Garfio perecerá es su propia ambición. Y ella le ofrecerá una opción, un futuro. ¿Qué será de Peter Pan, de Anarquía, si se va del País de Nunca Jamás? ¿Crecerá y se volverá un adulto? ¿O jamás dejará aquella tierra, de fantasía, de jaula, de felicidad? Nadie lo sabe.

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Parténope

Azotada por las olas la colina de Pizzafalcone, en el antiguo templo, que con los siglos desapareció, yace la dama de las grandes alas blancas. La gaviota en el mar, la paloma por las praderas, el ángel cielo arcano. La sirena del canto más bello. Es de noche y Parténope descansa cantando a la moderna Nápoles. Espera en la muerte a Odiseo, quien vino y se fue, y la condenó. La sirena de las alas blancas, de la voz clara y celestial. Vuela, vuela un tiempo, esperando a su héroe. Y Nápoles muda no la toma en cuenta, no la escucha. Y su canto desaparece en el olvido. Parténope ¿podrías amarme hoy esta noche?

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Steampunk

Los avances del siglo pasado fueron espectaculares. Grandes trenes transportando carbón para las fábricas, globos aerostáticos, luz de gas en las calles. Pero nada se compara con este luminoso siglo. El tren camina a mil por hora, exhala el vapor que lo mueve, en este siglo XX dominado por la verdadera ciencia del poder del vapor. Su reluciente calculadora de micro-engranes calcula a velocidades sorprendente. Su nombre, Jasper, conejo, de punta y demasiado elegante, posee un sombrero de copa y un esmoquin de finesa irrefutable. Era blanco, pero sus orejas eran caídas y con las puntas cafés. Sus bigotes largos eran envidiables. Era sin duda un conejo de la clase alta, y esperaba en el salóncomedor del tren hacia Liverpool. Este nuevo siglo era fabuloso. ¡Cómo podía dirigir sus empresas a tales distancias! Presionaba un botón, y de las clavijas un líquido encerrado en unas botellas le informaban sobre los últimos números en la bolsa. Todo a través del fino cable telegráfico. Dios ¡casi te alcanzamos! Casi… Pero Jasper espera a alguien. Atardece, y ella no llega. El dicho lo dice: Los conejos cuando pueden, las conejas cuando quieren. Hasta que una silueta apretada bajo un delicado y ceñido vestido rojo aparece, moviendo rítmicamente sus caderas, fumando de un largo y vistoso cigarro. Maquillaje francés, orejas largas, pelaje blanco rubiciento. Encarnación de la seducción, su verdadero amor. Y ella, Ramona, se sentó a su lado. -¿Cómo estas? –dijo ella. -Como me ves, cariño. Actualizando y enviando órdenes a los ineptos perros que tengo por empleados. -Los perros nunca han sido muy inteligentes –sentenció. -Si, pero es lo que tenemos… ¿Por qué demoró tanto? -Sólo recibía cierta información. Y me conectaba conmigo misma. Ahh, por cierto…, ya no te amo, Jasper.

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La pacífica cara de Jasper se desmoronó en un segundo. Aunque nadie estaba escuchando, todos los demás se dieron vuelta a escuchar lo que se decía, perros, gatos, vacas, cerdos. En especial cerdos. -¿Cómo que ya no me ama, conejita? -¿En que parte de tu sexual cerebro concibes que me podría gustar una Chinchilla, un roedor bajo? -Pero Ramona, ¿Co-cómo lo supiste? Jamás pensé que aunque lo descubrieras, eso te importaría… -¡Una rata de bajo nivel! ¿Creíste que eso no me importaría? De todas formas ha pasado bastante rápido. Por cierto, también ya lo saben los de la Sociedad Bancaria, lamento pensar lo que podría sucederte si lo descubren. ¡Últimamente el Nalk Xuk Uk, los capuchas negras, tienen mucha fuerza...! -Pero, pero, ¿cómo pudiste hacerme esto, Ramona? -Ehh, así son las cosas, Jasper. La vida es así. No lo único que necesitas es amor. Adiós –Y Ramona procedió a levantarse, y con su mismo paso salió del salón-comedor, y sería la última vez que se verían. -Ramona… Mi vida está arruinada ¿Por qué confié en ella en primer lugar? ¿Por qué me tenía que enamorar de ella? –Jasper aún ocupaba su asiento, pero su Calculadora ya no operaba más números ni líquidos ni engranajes- Dios, ¿qué podré hacer ahora? El sol empieza a ponerse en el horizonte, anaranjando los bosques y las líneas del tren. El vapor que exhala hace juegos con la luz entre sus átomos no-descubiertos. Aún, en la aparente sociedad más perfecta, el sol se pone sobre la cabeza de un hombre que sufre por amor. Su vida se desvanece, él disfruta de su último día. El resto de los animales lo miran con repugnancia. Una Chinchilla, que asco, ¿cómo pudo llegar tan alto, tan lejos? Seguramente tenían las pruebas de sus minas de diamantes ilegales en sus manos, aquellas que le permitieron ascender. ¿Pero, cómo ella se pudo enterar? ¿Cómo me hizo esto? Todos me miran, todos me observan. -Mejor salta –le dijo uno.
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Y las caras de los demás no reflejaban ninguna emoción. Disfruta tu último día, Jasper. Y se dispuso a pedir comida. Terminada la cena, el atardecer casi terminaba. Caminó lentamente a su habitación. Ni se molestó en hacer una carta de despedida, ¿para quién? ¿Para Ramona? ¡Já! Se vistió lo mejor que pudo, colleras de oro, su mejor esmoquin negro de seda, sus anillos, antes lavó su pelaje. Y cuando terminó las estrellas iluminaban desde el lago al que estaban llegando. Avanzó con rumbo fijo. Escalera de mano, una escotilla. Y afuera, el enrarecido aire cálido de un siglo de carbón lo golpeó en su rostro. Por primera vez se dio cuenta lo mal que olía aquel viento, una nube que algún día le dedico a Ramona. Se dio vuelta, miró las estrellas en el lago. No pudo evitar hablarle a nadie. - Dios, ¿qué hemos hecho? ¿Qué he hecho? Si nos dieras otra oportunidad, ¿qué haríamos? Deberíamos enamorarnos, tal vez. Y saltar desde este tren en movimiento perpetuo para eliminar las leyes de la física. Burlar las prohibiciones y partir al infierno submarino de este lago ¿no es verdad? ¿Nos está permitido revelarnos? Matarnos en cada gota de pasión pecaminosa. Y dejar de ser animales, y volvernos humanos, ¿verdad? ¿Verdad? Yo la amaba, yo la quería. Ramona me amaba, esta sociedad me amaba. Pero todo era mentira al final, ¿no es así? Dios, las estrellas me llaman, quiere que vuelva con ellas. Son como diamantes recogidos por los niños que murieron por mí ambición. Pero jamás sirvió de nada. Me llaman, Padre, soy su hijo, nunca más de ti. Has perdido a uno más. Y Jasper se unió a las estrellas en el lago, pero no iluminó nada. El viento le golpeó la cara mientras las vigas del puente pasaban. El cielo se acercaba, como el hielo, como las rocas de la ciudad, reventaron su cuerpo al caer. Se hundió, más bajo de las estrellas. Murió uniéndose al universo. Desde una ventana lejana, una coneja miraba un punto en que nada brillaba. El tren no dejó de moverse. Y en la estación no habría nadie esperando a Jasper. Ramona siempre fue una excelente mentirosa. Como en el resto de Inglaterra, todos sabían mentir perfectamente.

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Cuento de Hadas

Yo vivía en una cabaña, en un bosque maravilloso, y mi nombre era Gretel. Cuando uno es una niña suele soñar multitud de veces. Los sueños de príncipes azules son comunes, y a veces es difícil soportar la presión de la decepción sobre mí. Y aquella última noche, en el bosque, mi príncipe azul llegó. Venía montado en un caballo blanco, y sus herraduras de oro humillaban a la tierra mientras caminaba. Sus ojos eran azules profundos, sus cabellos rubios y era tan, tan elegante. Mis padres estuvieron felices, nos queríamos casar. Él me traía un anillo de oro. Y yo era toda felicidad. El bosque fue nuestro padre y confesor, y en el lago oculto de toda vista humana, nos amamos para siempre. Pero él al otro día ya no estaba. Llegó otro príncipe, aún más azul que el anterior. Esta vez tenía algo de miedo, pero el me miró una vez más y jamás tuve miedo. Esta vez no fuimos al bosque, me llevó hacia unos bellos prados donde el mar se sentía cerca, y su murmullo de gaviotas nos daba la música de fondo perfecta para nuestro amor. Y al día siguiente, el tampoco estaba. Dios, tengo miedo, viene otro príncipe azul. Tiene una armadura resplandeciente a la luz de la luna. Sí, este es diferente, sólo tengo que mirarlo. Pero, pero. Y las estrellas adornan sus negros cabellos, que ruedan por sus mejillas. Oh, no, me he vuelto a enamorar. No sé donde fuimos, me perdí en la noche, densa noche de sentimientos. Pero él también en la mañana ya no estaba. Ahora, yo tampoco estoy. No quiero volver jamás a mi hogar. Estoy en esta cueva, soy feliz, aquí sola, es perfecto. Aquí no hay nadie. No quiero ver la mirada de reprobación de mis padres, ya saben que no soy la hija que siempre quisieron. Y mírenme, soy sólo una campesina, ¡que no tiene a nadie! ¡Ni siquiera un estúpido filo como para cortar lo que sea…! lo que sea… Volví a mi casa. Y mis padres no estaban ya. Alguna vez yo fui Gretel y mis padres no me pudieron abandonar en el bosque. Ahora ellos se fueron. No hice caso a las gotas de
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sangre en el suelo, que iban hacia el bosque. ¿Que importaba si el lobo había venido a llevarse a mí, o si se los había llevado a ellos? ¿Qué me podría importar ya? Si, soy egoísta. Si nadie nunca se preocupó por mí, ¿por qué debería preocuparme por otros? Un día vino un joven, era un paje o algo así. No, era otro simple campesino. Me recordó a un caballero que vi hace muchos, muchos años. Un día de mentira. Pero el me vio, e instintivamente me golpeó ¿Qué se cree este imbécil para venir y golpearme así…? ¿Qué demonios? ¿Por qué esta casa ya no es una cabaña? ¿Y el maravilloso bosque? Y él ahora es diferente, y sostiene unos anteojos en sus manos. ¿Quién eres tú? Estos eran tuyos, te los he quitado. ¿Para qué? Por que me gustas mucho, y te veías sola, y quería ayuda rte. Pues no lo hagas tan bien. Gracias, pero jamás voy a amarte. No te preocupes. Soy tu hermano.

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Dibujo por Christofer Morales http://el-clan-de-la-luna.blogspot.com/ 18

El Principio del Fin

El último joven revolucionario corre azotado por su alma, se niega a sentarse y disfrutar del espectáculo. Pobre inadaptado, llueven circuitos que sobre las sienes marcan un surco digital, de realidades inventadas y deseadas. -¿Buscan respuestas? -¡Sí, queremos sentido! -¡Entonces lluvia! Ojos digitales, visión 3D, ¡nuevo mundo a estrenar a precios de taquilla! El último mundo gris desaparece. No porque realmente lo haga, los nuevos ojos, son lentes de ámbar que ocultan como gafas al mundo submarino, sino porque entregan una nueva visión, aquel personaje que tanto anhelabas. Es tu sueño, ¿no?, aún mejor. Mister Hide te devuelve la mirada, una Entrevista con el Vampiro te espera, Lestat, ser Neo en esta nueva Matrix puede ser una gran aventura. ¿Cómo oc ultar el terror en que se convirtió este mundo? Bueno, los emprendedores tuvieron la respuesta. Claro, la ciencia siempre tiene nuevos avances. Bienvenida, realidad virtual, ahora soy más feliz dejando de ser yo; ahora me oculto en el terror de ser quien siempre quise ser. La fantasía muere, hoy una vez más. Corre, corre el último revolucionario. Está rodeado en las calles grises, con surcos verdes electrónicos, de personajes que duermen. Las computadoras calculan todo, jamás se entrometerán en el camino del otro. Nadie se cruza en su camino lamentablemente. Sólo ven una desagradable sombra moverse. Hasta que llega una bella luz que le impide el camino. ¿Quién es él? - Hola, querido XForever, ¿cómo estás? -¿Eres M4n1qu1, Jefe de Empresas STAR ONE? -Me alegra ser conocido por ti. El abrigo de XForever ondeaba al viento, aquel viento del aire acondicionado. M4n1qu1, arriba de su carro de batalla plateado, no se dejaba mover, su traje de terno y corbata, apretadísimo, no ondeaba bajo ningún movimiento planetario, era perfecto e impío.
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-¡¡Amigos!! ¡No confíen en sus sentidos! ¿No se dan cuenta de la lluvia que cae? -No te escuchan, oyen lo que quiero que oigan. -¡Bastardo de mierda! XForever se lanzó con un bastón metálico en sus manos, pero los nuevos guardias son bastante rápidos. Le reducen rápidamente, y que da a merced de su enemigo. De su bolsillo, los lentes color ámbar brillan en la verde lluvia, refleja el suelo gris, con todos los colores del mercado. En sus ojos, ¡en los ojos de XForever! La ciudad desaparece, ¡son campos de pasto seco! Y es Morgoth quien lo mira, y tiene una espada, y es negro, y ¡El Castillo Angbang está detrás! Soy Fingolfin, el Jefe de los Elfos Noldor, y blando mi espada. Chocan las hojas de metal, cayendo, subiendo, la espada gigante de Morgoth corta la luz, la de FIngolfin destruye el abismo material, el terror del más negro de los hijos de Éru, Dios. Afuera todos ven la animación como desean, y XForever da su vida por ellos. La sangre salpica en el suelo, en el ámbar de aquellos lentes. Morgoth está herido en su pierna, ¡vamos, Fingolfin! Pero el malvado saca su martillo, ¡no! ¡Sus huesos…! Mancha roja de los trozos de su cuerpo en la acera. Fingolfin cae, derrotado. Los lentes de XForever se trisan en la tierra del pasto seco /en la calle gris. Una niña lo mira. -Mentira- dijo. Su cabeza se deja cae, y con ella, el último revolucionario murió en la acera.

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El Complejo de Casandra

Las calles en este tiempo son algo vacías. Personajes recorren las veredas con estrépito, se apuran para resolver sus historias. Están vacías de gente, pero repletas de los personajes de sus sueños. Casandra, la de las desgracias, es de las pocas cuerdas, “hola, Sancho, ¿ha visto al Quijote hoy?”, “ohh, un brujo, no muchas gracias, existen falsos poderes que me niego a explorar”, “no, Jesús, no queremos milagros el día de hoy”. Ella no llevaba los extraños circuitos verdes en sus cabellos, ni en ninguna parte. Un día una lluvia digital les había dejado así, y nunca más se recuperaron. Camina, Casandra, deja que tus cabellos trigueños cedan al viento y no escuches lo que te dicen. Sólo tus amigos caballeros merecen tu atención, aquellos que te salvaron, tu compañía, tu orden. Todos con sus vestidos de camisas y pantalones azules con extraños patrones lineados, circulares y rectos. Bienvenidos al mundo donde la cordura desapareció, donde tu personaje es tu vida, tu persona se esfumó en las calles vacías. Este es el mundo después de la lluvia. La Sociedad de la Información. Ellos caminan a buscar un objeto, cualquier empresa era difícil en estos tiempos, en realidad… -¡Rápido, rápido! Se hace de noche –dijo Casandra -Ya, ya lo sabemos –dijo uno. -Si, pero si nos apuramos, algunos pueden aparecer. -¿Qué? ¿Les tienes miedo a los vampiros de Crepúsculo? –rió uno. -No, a otros… Un Freud pasaba por ahí. -Caminen, ¡rápido! En la sociedad de la información no eres nadie. No te preocupes, que sin saber quien eres no tienes lugar a dónde ir, por más rápido que vallas. El lugar era un antiguo edificio de grandes puertas, carcomido por los años y la lluvia ácida. No había personas ni personajes ahí, el mundo digital huía de su mística aura, porque de ahí manaba algo a lo que todos temían. La verdad. Alguna verdad, parcialmente
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cierta, al menos. -¿Qué lugar es este?- preguntó uno. -Es una biblioteca. Entraron, las puertas se abrieron para hacer que el polvo volara una vez más, después de años sin tocar el aire. Era una biblioteca pequeña, aunque la mayoría del grupo siquiera sabían como era una. En las ventanas del fondo, luego de varias estanterías, la luna roj a perpetua brillaba y algo de luz rojiza les regalaba. Casandra caminó sabiendo hacia donde se dirigía. Intuía que no tenían mucho tiempo antes de que la desgracia los alcanzara. Luego de que empresas STAR ONE quebrara tiempo atrás, la ciudad no era más que caos y desorden. Más de lo que siempre fue. Pasillo 3, 4, dobla en la esquina. Abajo. El Señor de los Anillos, Yo Robot, Mitos de Medio Oriente, Edgar Allan Poe. Hasta que encontró lo que buscaba. -Señorita Casandra, ¿qué es eso? -Un libro, Jean. -¿Un libro? No los conocía, ¿Y cómo se llama? -No tiene nombre -¿De que trata? -De nosotros, las leyendas Las sirenas suenan en el aire. -¿Sirenas? ¿Alarmas? ¿Qué son? -Los bomberos-dijo Casandra. -¿Para apagar qué? -No para apagar, exactamente, ¡debemos irnos! ¡Ya! Y así corrieron a través de las estanterías, sin detenerse a pedir el libro a nadie que allí se encontrara. Atravesaron el pasillo principal, las grandes puertas. A la vuelta de la esquina, se veían las luces de las balizas, y venían los camiones rojos con su ruido ardiente. Ellos se pararon en la vereda de enfrente. El resto de transeúntes, absorbidos en sus anteojos ámbar, veían, no escuchaban, ni menos les hubiera importado. Estaban ocultos en las sombras indiferentes, y el espectáculo daría comienzo pronto.
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Llegaron los carros, y los bomberos salieron tan rápido como si todo fuera una real emergencia. ¡No arde, aún no arde! Pero lo hará. Y sacaron sus lanzallamas, de sus manos, el fuego salió demoniaco y opresor. La gran puerta pronto comenzó a arder. Adentro los verdaderos personajes se retorcían ficticios, aún así su dolor era más real que el de aquellos poseídos por la ficción de cristalino ámbar. Las llamas devoraban la madera y la obligaban a crujir. De a poco, el edificio se rindió, con todo su contenido, a su ira y su poder. Todas las letras reverenciaban al fuego. Ahora todos los lectores enmudecieron. Casandra y sus acompañantes, presenciaban el juego de las llamas alrededor de las últimas brazas. Y tenían el último libro, todo un sobreviviente durante siglos. -¿Qué es lo que dice? -Como salvarnos de este mundo. Los bomberos seguían alrededor, presenciando las llamas consumir, devoraban en saciedad por cada gota ardiente. Hasta la última ceniza. Y sólo quedó el carbón de lo que antes fue una biblioteca. Aunque continuó tan vacía como siempre. Casandra abrió el libro. Había en él dibujos, personajes inmemoriales. -¿Quiénes son esos? -Lo que ahora nosotros somos. -¿Y de qué nos ayudará? -Miren –y les mostró una figura, una bestia de millones de tentáculos sin ángulos, rodeando, negros, oscuros, y malolientes. -¿Qué es eso? -Mi sueño, nuestra perdición. Viene hacia nosotros. -¿¡Qué!? ¿Y cómo detenerlo? -Espero que alguno de estos sepa cómo… -Y Casandra se dispuso a recorrer las hojas. Caminaron hacia su guarida. Mientras, anochecía sobre las cenizas de este nuevo mundo. En alguna cama, Casandra se quedó dormida. La última página abierta mostraba el brujo de un bosque encerrado, más viejo que las letras de la promesa de un nuevo mundo.
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La Secta2

El mundo está reunido, todos observan a La Secta reunirse en el centro de la Plaza Mayor. Son un grupo misterioso y oscuro, detrás de sus capuchas sus gafas color ámbar, aquellos ilusos e ilusionistas anteojos, que guardan las visiones de todos, los perdidos, de la gente que hace tiempo se sumió en el sueño de ser quienes más temen ser, otros. Las fantasías y sus leyendas, los mitos de nuestra sociedad, encarnados. Se supone que nadie sabe, que nadie entiende. Salvo el empresario que las inventó, pero el ya tiene una y ha olvidado quien es. Se supone que nadie lo sabe, excepto La Secta, mas a ellos les gusta. Y tantos años después, La Secta ha reunido a la ciudad alrededor de la plaza, todos medios dormidos, por primera vez en mucho tiempo, ven lo mismo. Es que todos, en lo más profundo, querían ver algo común. Y, no sería Dios lo que verían. Los sectarios danzaban alrededor del fuego tribal. Las grandes llamas eran la única luz. Hace poco, unos bomberos habían venido a encender la fogata. Los antiguos maderos y aceites crepitaban por sobre el cemento de la ciudad, y las sombras de los fanáticos oscuros bailaban a su alrededor. Las sombras de los árboles y los faroles apagados seguían los movimientos también. Pero el resto de la gente sólo miraba, alucinando con un momento único e irrepetible. Eran varios sectarios, unos 10, danzando. Y sus capuchas se corrían, revelando hombres sin, cabello, jóvenes, con aquellos anteojos. Sus ojos perdidos desaparecían detrás de sus cuencas. Estaban en un terrorífico trance, llamando a alguien. No era la danza de la lluvia, ni la de las cosechas. Se levantó sobre una tarima su líder, la capucha ocultaba su ser, más brillaba su sonrisa cual infamia cruel, y hablaba como lapidando a la humanidad. -¡Hoy es el día! Amigos, La Secta los reúne para el espectáculo común, me alegra que hayan conseguido su última reservación, ya que éste será el último, y primero, que daremos. La danza continua mientras hablo, porque Lo estamos llamando. ¡Señores! La

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Con tex tos originales de H.P. Lovecraft

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sociedad perdió sus caminos. Nos dejamos llevar por los mitos que la alimentaban, ¡y nos los creímos todos! ¡Hace siglos, milenos, que los creemos! Y ahora nos los pegamos en la frente como estampas de dioses, viviendo sus vidas, ¡y al demonio con las nuestras! Pues bien ¡que venga el demonio! ¡Salve el terror y la muerte de nuestras propias manos! La danza aumentó de velocidad, sus descoordinados movimientos los hacia parecer marionetas, pixeleadas, moribundas. Se les unieron nuevos gregarios, que, desnudándose, todo menos sus gafas, procedieron alrededor de la fogata, a combinar sus cuerpos en una orgía ardiente y tenebrosa. Sangre brotaba de sus pieles, de lugares no reconocibles, y las chispas de la gran hoguera quemaban y excitaban a los participantes. Y el público, inerte, miraba, como siempre lo hizo, sin moverse ni nada. -¡Te llamamos, oh, Gran Dios, Gran Bestia! Ph’nglui mglw nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn. l’a k’nark Cthultu kyr’w qu’ra cylth drehm’n El-aL U’gnya] kraayn. A los que los danzantes y copuladores respondieron: ¡Kraken! ¡Poseidon! ¡Sabazios! ¡Tifón! ¡Dagon! ¡Setheh! ¡Leviatán!

-De Yuggoth he venido al Mundo de los Horrores. Viviré aquí y reinaré por toda la eternidad. He viajado a través del Tercer Ángulo, ahuyentando a los chacales del tiempo y cantando con los hombres que cabrioleaban en el Mundo de los Horrores. He caminado por la Tierra, y he enseñado a los hombres a reír y a jugar, a matar y a gritar. Y por ellos no muero, pero por mí mismo morí y estuve durmiendo. Las flautas del riente chillan a través de los encantos del Abismo, y la oscuridad hierve mientras perecen los cinco ángul os en el sexto. Yo he danzado y he matado, y he reído con los hombres, y en R’lyeh he muerto para dormir y tener los sueños del dueño de los planos y los ángulos. ¡Óyeme!, pues anuncio el final del dios de los muertos, y del dios de los moribundos, y hablo de las leyes de la vida para que puedas rechazar la maldición de la muerte sin dormir. Los Viejos Dioses existieron, los Viejos dioses existen y los Viejos Dioses volverán a existir. Yo estoy muerto, pero duermo, y por lo tanto no estoy muerto. Vengo de las profundidades del agua, y también he venido de las profundidades del profundo. Durante siglos, también tú has dormido en el reino del dios de los muertos, y ahora has despertado a la vida. En el mar yo
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llamo a los profundos, y en la tierra, el profundo, llama a Cthulhu. No olvides ni al abismo del origen, ni a los Viejos Dioses que te trajeron a la llama del Abismo, ni al ariete del Sol, ni a la Serpiente Eterna que te elevó a la Tierra y te entregó a la llama del mensajero. Ya no existen los ángulos del Abismo submarino, pero hay otros ángulos, y estos ángulos se someterán a los profundos.

Y todos: V’yrikhe rhoz v’schm’h Yragsh kyr-reng’ka wnath-aJ y’keld v’fnaghn K’aemn’hi. 1′ a Cthulhu! l’a S’ha-t’an! ¡Salve, Cthulhu! ¡Dios de nuestra Gran Muerte! ¡Somete con tu Poder-De-Entre-TodosNosotros, nuestra voluntad! ¡Devóranos! ¡A nosotros, nuestras familias, y nuestras almas! ¡Sométenos a tu voluntad!

Y el cielo para siempre se oscureció. Los danzantes cayeron rendidos al suelo. Los copuladores en su orgía tuvieron su último orgasmo, desangrados.

-¿Oyen los cuernos, el bramido? Sí, es su ejército de muertos. ¿Ven aquella figura? Es La Bestia, Cthulhu. Su muerte.

Y el público, porfin, salió corriendo.

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Bosque

Bosque, bosque, oscuro bosque de nocturnas pesadillas. ¿Esta volviendo al bosque? Las bestias de la noche se alteran, ella es una extraña ¿quién osa correr por el bosque, a estas horas? Es profunda noche, tan nocturna que los cuervos desaparecen, su graznido desaparece. Aquella joven es Casandra, que se interna en los bosques irreales de un mundo distante. Lejos, muy lejos de las brillantes lunas, en la tierra oculta por las ramas de los árboles, esperaba un ser distinto a otros. Si bien era otro humano más con sus lentes ámbar de ilusión cósmica e irreal, la luz doblada en una fantástica ilusión digital. Él espera en medio del bosque ¿a quién? Él es un brujo, en sus sueños, el más poderoso, el más antiguo. Pero ahora es pequeño y viejo, demasiado viejo. Hizo el pacto con el demonio, y sí, esta loco, y así siempre lo quiso. Casandra que corría entre los árboles y miraba la luna oculta entre miles de verdes oscuras murallas, en ramas, la silueta del brujo la vio. Se dio vuelta, y en aquel descampado surrealista, aún ella que no tenía los lentes , aquella visión, el mundo y ese encuentro eran extraños.

Hola Yo te esperaba ¿Eres el último brujo? Aquel hombre silencioso acostado en el suelo, nimio y pequeño, el loco bajo las estrellas Sí, lo soy, ¿qué quieres de mí? Dígame, cómo detener la destrucción Con la locura, amor ¡Pero es ella quién nos viene a cazar!
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Y ella será quien los libere ¿Pero que hacer, cómo? Soy la realidad, os vengo a buscar Señor, ¿qué debo hacer? De sus manos, en un giro invisible, un arco de blanca madera con flechas de plata apareció Siempre nos han dicho que hacer Esta vez tú decidirás Y destruiré a Cthulhu Y la fantasía reinará en el campo de batalla, con esperanza una vez más Sólo dispararé, dejaré que viva mi ser en cada gota de subjetividad Deja que tu alma cobre vida, deja que muera la ideología Para así revivirla cada nuevo día Soy la fantasía, he venido a… Soy la educación de una sociedad, he venido a ayudarlos Soy una sonrisa, y aquí estoy; encarando a la muerte una vez más. Casandra abandona el bosque de la noche de los cuervos, del brujo y de esta vida. Y con el arco, lo intentará una vez más.

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Arenga

Y los muertos se acercaban ¿oyen sus gemidos? Y las bestias de los abismos caminaban sobre las tierra (se oyen sus crujidos). Y los señores de la oscuridad azotaban las sombras otra vez. La locura avanzaba con paso redoblado, dispuesta a someter nuestra voluntad. Y el Caballero de la Espada, aquella que brillaba a la luz de los primeros rayos del sol, declaraba su discurso a sus pies el mundo, en el albor de una gran batalla. Una ciudad casi abandonada, gente que había huido pidiendo por una vida más. Él arriba de unos techos, miraba a la multitud que sí estaba dispuesta a luchar. A lo lejos, en el horizonte, la silueta del destructor se empezaba a vislumbrar. -¡Hombres! ¡Mujeres! Somos los que ante la sombra hemos abandonado nuestras graciosas visiones, nuestra cómoda mente controlada desde estas mierdas de anteojos. ¿Pero somos libres? ¡No! ¡No lo somos aún! Desde el este se acerca la sombra hacia nosotros, el caos y la muerte. ¿A que viene? ¡A llevarse nuestras almas! Pero no lo dejaremos, no, no lo haremos. Hemos pasado por tanto hasta llegar aquí. Y no somos ni los primeros ni los últimos que se enfrentan ante aquellos. De un libro, si, un libro, leí y aprendí que antes de nosotros hubo otros que lucharon. Hubo un Prometeo que robó el fuego de los dioses para dárselos a los hombres, y por su acción enfrentó la tortura de que sus vísceras fueran devoradas día y noche por treinta mil años. Hubo un monje que dejo a su cuerpo arder hasta calcinarse por el ideal en que creía, y mantenerse en paz. Hubo un Quijote que se entregó a la locura en busca de un ideal en un mundo que ya no era el mismo. Hubo quienes se lanzaron al espacio para navegar en su oscuro vacío y ver el futuro. Amigos, nosotros creímos ser algunos de ellos por un tiempo, pero ¡despertad! No son más que fantasía encarnada en nuestros deseos. Entonces, ¡despertad! Si queremos
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ser ellos, levantémonos, soñemos cada uno, sólo, aquí, y caminemos sin darnos cuenta quien va al lado, pero son la seguridad que alguien está. Señores, ¡este es el Sepulcro de Don Quijote! Allí donde jamás murió, si, ¡su ideal! ¡Podemos revivir un nuevo ideal! Amigos en la Iluminación, éste es el Sangha, somos la multitud, y allá, ¡allá esta nuestro premio, la muerte y el Nirvana! Veo el futuro, este será un día rojo, la sombra no caerá, nunca más, en nuestros corazones. Llegó la hora de destruir a los Señores de la Oscuridad. ¡La humanidad va a sobrevivir! Miles dejaban caer unos anteojos de color ámbar al suelo, cemento. Y hubo un sonoro, y terrible, grito de aprobación y muerte. De vida.

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Aniquilación

La guerra es abajo, como en el cielo claro se refleja la sangre derramada, la locura desatada. Hace tiempo la humanidad desató las historias de toda su vida, para ocultar la existencia, y perderse antes que enfrentarse. Ahora el complejo de Casandra es la triste premonición de la Bestia que se acerca, la más oscura de todas las soñadas. Viene acompañada de los muertos sometidos a su voluntad, dispuestos a esclavizarnos, otro una vez más. Y Casandra, desde un alto edificio de hormigón espera a Cthulhu, abajo sus caballeros y el resto de la humanidad resiste. El planeta muere en cada respiro, la pestilencia se acerca. ¿Podemos cambiar el futuro? ¿Podemos cambiar lo que hemos hecho? Los muertos despedazan, atacan, ¡pero ellos siguen en pie! Son cadáveres en movimiento de humanos que no hicieron mucho en sus vidas, Generaciones y generaciones muriendo, Peri se levantan las manos que una vez estuvieron atadas, sus ojos están libres, presencian su verdad una vez más sin tiene miedo. Los caballeros de Casandra blanden sus líquidas espadas, los demás con lo que tuvieran en sus manos. Ya no eran vaqueros del Far West, ni generales Nazis en la guerra, eran los reales combatientes, una vez más y para siempre. Y la muerte los reclamaba. Resistir, y resistir… Pero, pero, ¡ahí viene! El cielo se tapa con su aliento antiguo, las nubes apestan a su olor. La humanidad debe sobrevivir. Su porte es el de diez mil rascacielos, sus alas y sus tentáculos se expanden y arrasan, devoran, vomitan, esclavizan. Reducen tu cordura a s u más mínima expresión. Aniquila la ciudad. Y nadie, nada más queda. En su camino, empero, está Casandra. Diez docenas y mil millones han muerto. Se acerca. Y ella prepara su arco. Cthulhu es soñar ocultar en la niebla de los tiempos destruidos por las memorias y las leyendas desatadas esconder se nos volvimos lo llamamos y viene por nosotros. Mi sangre, tu sangre devorar, ¡Aniquilarnos!
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-Pero, pensamos más. Y no nos rendimos. Hasta la locura puede pasar –dijo Casandra. Su vestido se agitaba con el viento de los diez mil demonios. Sus tentáculos se acercan. Hay una ciudad en ruinas ardiendo. Su boca a otra dimensión se está abriendo, Y Casandra apunta su flecha. -Pero nosotros no nos rendimos. Elegimos, quedarnos… Viene hacia ella Y ya, ella no está presente. Ya no sufría ni de amor ni de pena. Tampoco hay felicidad. Se ha liberado de todo horror, encarando a la muerte y a la locura. Como los cinco años que ha estado en eso. La gran y terrible última fantasía se precipita sobre ella. El ser multidimensiona l cae con su enorme peso, como si la las almas devoradas lo hicieran pesar más. Y Casandra no duda, no duda, no duda… Por años hemos estado atrapados, mil veces ¡desde que nacimos! ¡Y no dudaré, no dudaré! Cthulhu ataca, su último canto de muerte. Pero ella dispara, y la flecha existe en el aire, resiste, destruye y carcome a la pesadilla. Y la atraviesa hacia la luz sola y se derrumba en un estallido de mil noches. - Y aquí estoy, encarando a la muerte una vez más. Pero esto es un nuevo paso. Nada más. Y la explosión destruye toda la ciudad. Y Casandra cumplió su fantasía en su sueño, y así despertó. Para nunca más volver a hacerlo. El Rey de la Muerte se ríe en las sombras. Muchos murieron, y la razón trató de triunfar en un mar de razones desatadas sobre nuestra naturaleza de seres humanos, simples humanos, y nada más. No muchos quedaron, pero era suficiente para alimentar los hornos del infierno una vez más. Y los humanos que quedaban se veían más fuertes. Seguramente jamás volverían aquí y el infierno se apagará por fin. Cthulhu ha desaparecido. Los muertos ya se han ido. Sólo los vivos quedan. Después de descansar, los vivos se dispusieron a trabajar, las ruinas recrear.

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