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PERIPLO • DICIEMBRE 2010 • Vol.

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About Us
PERIPLO somos un grupo de jóvenes, que por diversas circunstancias de vida, nos hemos visto envueltos en un periplo. Un periplo es un viaje, una circunnavegación y así, una exploración. Una revista es una propuesta literaria que sostiene un diálogo, a la manera antigua, que profundiza poco a poco en un océano virgen. Es la propuesta de un itinerario digital y bimestral en el que las letras naveguen con los vaivenes de nuestro tiempo. PERIPLO será, efectivamente, una tentativa de reconocer los mares que surcamos, uno a uno. Es nuestro objetivo abordar distintas temáticas que serán la columna vertebral de cada número, desde las más diversas disciplinas humanistas, con el desafío de ser transversales en el tiempo y en el espacio y con una óptica integradora. Somos cosmopolitas por surgir y habitar ciudades de todo el mundo: nuestros orígenes son diversos pero nuestra lengua es una y nuestra palabra plural. PERIPLO es además hijo de la posmodernidad por estar comprometido a dar testimonio al siglo que vive; considerando la trayectoria histórica de la humanidad, buscará reflejar el pensamiento de un tiempo y sus dudas, sus posibilidades, sus inspiraciones y bloqueos. En una época de cierta incertidumbre cultural, PERIPLO pondrá de relieve las inquietudes de unos cuantos; curiosidades de muchos que, como nosotros, buscan ver el otro lado de las cosas. En la medida en la que no huimos, nuestra pequeña embarcación literaria será un viaje que irá dejando rastro y huella por si, en algún punto, queremos regresar a una costa conocida. Viajar también es perderse; he aquí una brújula por escrito para aquellos que no teman desprenderse de sus raíces y busquen profundizar en nuevos mares. Las expediciones de los antiguos dejaban evidencias instructivas documentadas en sus περίπλους (periplous), porque cuando la humanidad quiere dejar asentado algo que considera importante, lo escribe. Nosotros aprendimos el gesto, y sin conocer el destino final de nuestro periplo, decidimos dejar testimonio de nuestro recorrido.

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PERIPLO • Laur a Mariscal

Cul de sac
Casi sin pensarlo, llegamos al sexto y último puerto del año. Con el coraje y la voluntad de los que navegan contra la corriente, hemos parido un barco que hoy nos contiene a todos, lectores, escritores, y artistas. La reflexión sobre las utopías nos arrojó al puerto del hedonismo, el punto de rutpura: cuando la búsqueda del lugar inencontrable e imposible se agota, aparece el momento del placer. En este viaje los integrantes de este trayecto de PERIPLO pondrán sus cinco sentidos para descubrir cuáles han sido y son los loci amoeni (lugares de placer) que la humanidad ha buscado, a lo largo de la historia, para refugiarse de aquello que le angustia. Desde el arte, la música, el cine, la literatura o la filosofía, se han buscado diversos caminos para llegar al hedonismo, que se despliegan en esta última entrega prenavideña de PERIPLO. Todos disponemos de una imagen, idea, olor, recuerdo, lugar o persona que nos arranca una sonrisa y nos traslada por un instante al mismo mundo del deleite que inmortalizó el filósofo griego Epicuro. Esos destellos de felicidad que, aunque efímeros, son tan útiles como el sol a la mañana o la luna por la noche. “¿Se podría pensar el placer como una sorpresa repetida? ¿Una sorpresa esperada, discretamente esperada para que siga siendo una sorpresa, cuya aparición te llena de la alegría de conseguir algo que querías sin pensar que lo que querías, o por lo menos, sin que ninguna causa evidente lo hiciera previsible?”, se pregunta el escritor Martín Caparrós en su libro de viajes Una Luna. Y claro que se puede. Los invitamos a recorrer cada página de este viaje con espíritu hedonista. Bienvenidos al barco de las letras que navegan… por puro placer, nomás.

Ilustr ación de portada: Alejandr a Fernández Mingor ance
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PERIPLO • Gloria Maggio

Solucítr a ed ecidnÍ
ÁGORA La vanidad de la modestia Pablo Doratti vs Víctor Bermúdez Cine en rama Aventuras metamórficas Joaquín Bilbao Devorados por el deseo Fernando Massa ACTUALIZARTE El arte epidérmico Ángel Saiz MUSICANTROPÍAS Placer y música en la Edad Media: entre ángeles y demonios Anna Margules MICROTRAYECTOS Recreo y El reloj de arena Carolina Arrieta
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PANOPLIA El delirio del placer: Apolo contra Dionisio Víctor Bermúdez GAVIA El placer de la pérdida inminente Lilliana Alemán Román El placer de la evasión Fernando Pittaro Sacrificios de un amable hedonista Luis Sbarnik LEGADOS El placer de la ignomia Daniel Ruíz LENGUAS VIVAS Fashion week de Benjamin von Stuckrad-Barre Bernadette Paa NOSTOS Epicuro: pensar desde el cuerpo Ricard Olivé Roca PLUMAS LIBRES Lo efímero del placer Andrea Mazas Absenta Nuria Yáñez Apología Dante’s puppet Torso desnudo de un muchacho al sol Griselda García II Ignacio Osorio

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PERIPLO • M AR AMPLE I GARCÍA

Andrea Mazas. Salamanca, 1981. Poeta, editora y correctora profesional, licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Salamanca. Ha participado en diversos espectáculos de radioteatro como coguionista y presentadora, y como actriz en el montaje teatral El marinero, basado en el texto de Fernando Pessoa y dirigido por Óscar Martín. Recientemente ha dirigido la edición ilustrada de Adán y Eva (Ediciones Mar Futura, 2010), del mexicano Jaime Sabines. Anna Margules. México. Su interés principal es la difusión de la Música Antigua y la ampliación del repertorio actual del instrumento del que es profesora en el Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA): la Flauta de Pico. Ha actuado en numerosos lugares del mundo y suma en su haber musical el nombre de varios álbumes: En seumeillant, Machaut, El Cançoner del duc de Calabria. Ángel Saiz. Historiador y crítico de arte vallisoletano. Nómada y desarraigado. Conversador pausado y enemigo de la perfección. Es un buscador de musas, ya que su amor por el arte nunca fue correspondido. angelsaiz@revistaperiplo.com

Bernadette Paa. Alemania. Pequeña gran humanista transeúnte en Salamanca, amante de la moda y los deportes de alto riesgo. Berni se aproxima a sus estudios con rigor, exactitud y precisión alemana, a la vez que muestra una sensibilidad objetiva y escéptica.

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Carolina Arrieta. Zaragoza. Ella atraviesa las fronteras de la aduana y la locura con inusitada insistencia. Le obsesiona la fugacidad, el fútbol, la cocina y le inquietan como a nadie los rizadores de pestañas. Aprendió a mezclar vinagre e incertidumbre y aliña de interrogaciones las superficies blancas. La realidad se la come viva mientras duerme. carolinaarrieta@revistaperiplo.com Daniel Ruiz. Mexicali. Comunicólogo y defensor de las causas perdidas. Pianista esporádico y lector de la línea sofisticada que frecuenta el coñac. Añora y reinventa el siglo XVIII y su iPod parece estar atrapado en los noventas. Escritor lento pero apasionado, atento siempre a los pequeños detalles que a menudo se olvidan. danielruiz@revistaperiplo.com Fernando Pittaro. Periodista argentino. Nació en Córdoba, sobrevive en Buenos Aires. Buscador incansable de historias callejeras. Nómada declarado. Escribe mucho, escribe de todo, escribe siempre. Sus escritos son un aporte más a la confusión general. fernandopittaro@revistaperiplo.com

Fernando Massa. Asfixiado por la ley, encontró comprensión en Kafka, el rumbo en Hesse y el Norte en Cheever. Cronista melancólico y cinéfilo, hace pie en Buenos Aires, pero encontró su lei motiv en un stencil de Montevideo: consumir cosas bellas.

Griselda García. Buenos Aires. Poeta en cuya trayectoria encontramos Alucinaciones en la alfalfa (2000), El arte de caer (2001), Sólo quiero tu sangre (2004), La ruta de las arañas (2005) y El ojo del que mira (2009), Hallucinations in the Alfalfa & other poems (2010),su primer libro de poemas traducidos al inglés por Hugh Hazelton. Tradujo a Anne Sexton. Co-dirigió la editorial de poesía La Carta de Oliver. Colabora en la revista de poesía La Guacha. Joaquín Bilbao. Especialista en generalidades, vive fascinado por el baile de los planetas. Porteño cosmopolita, pasó por Bogotá, Bahía Blanca y Berkeley. Siempre que puede exclama que Paul es su Beattle favorito. joaquinbilbao@revistaperiplo.com Ignacio Osorio. Buenos Aires. Ha publicado el poemario Acerca de amores, mujeres y otros vicios (2002) y Pica pica bajada cordón (2007). Próximamente lanzará Lo que ella me dejó. Tiene tres libros inéditos (“Verde Botella”, El Aura del Andén” y “Fotos y Poemas”). Fue Colaborador del Periódico Literario “La Cesárea” y Editor de la Hoja de Difusión de Poesía El Papiro de Ra-Amón. Dirige el sello Ïeditorial.
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Liliana Alemán Román. Puerto Rico. Escritora, pintora y soñadora de clóset. Nació en los campos frescos de Trujillo Alto. Es fanática sin remedio del arte clásico. Lilliana es estudiosa de la cultura visual, ergo, es presa de la semiótica, que invade todo aquello donde se posa nuestra mirada.

Luis Sbarnik. Buenos Aires. Tras residir en distintos países durante su infancia y juventud, volvió a Argentina con un título de arquitecto. Ejerce el periodismo sin regularidad. Su falta de aptitudes sobresale en campos bien diversos, pero alcanza un grado sumo en del de las reseñas autobiográficas.

Nuria Yáñez. Salamanca. Joven poeta tímida que combina la sutileza y la rotundidad dejando la piel en las palabras. Filóloga, bailarina y aficionada a la confitería, a mirar el techo y al té; Nuria se muestra con una pluma poética vital, cristalina y perspicaz que impregna su mirada. Desde el absenta, la nocturnidad y la ambivalencia de la sintaxis, su escritura nos habla de una realidad latente, variopinta y pluriforme. Pablo Doratti. Cauteloso observador de la antigüedad clásica y sus continuidades. Deambula a menudo por las ciudades y pueblos de la República Argentina, y es el tipo serio que ves en los cafés escribiendo en una montañita de hojas amarillas. pablodoratti@revistaperiplo.com Ricard Olivé Roca. Barcelona. Humanista sin ánimo de ejercer, lleva la “L” de ser humano en prácticas. Barcelonés estudioso del mundo épico del futbol y lo freaky, pretende especializarse en risas sin más, y con mucho menos. ricardolive@revistaperiplo.com Víctor Bermúdez. Humanista breve, teórico del té, la convicción humana y otras vicisitudes similares. Ha crecido en Mexicali y se ilustra en Salamanca, donde el autor aprende sobre los vicios, la avaricia y el fervor vacacional. Entre las vehemencias impuestas por el invierno y el ejército femenino, el joven poeta encuentra tiempo para mirar el techo. victorbermudez@revistaperiplo.com

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Séneca De puero amato epigrama 38 O sacros vultus Baccho vel Apolline dignos, Quos vir, quos tuto femina nulla videt! O digitos, quales tenerae vel virgis esse Vel potius credas virginis esse deae. Felix, si qua tuum conrodit femina collum, Felix, quae labris livida labra facit, Quaeque puella tuo cum pectore pectora ponit Et linguam tenero lassat in ore suam.

Séneca De un muchacho amado Epigrama 38
¡Oh, sagrado rostro, digno de Baco y de Apolo, que varón ni mujer impunemente miran! ¡Oh dedos! que son de una tierna virgen dirías, o que son tal vez los de la virgen diosa. Feliz la mujer, si la hay, que mordisquee tu cuello; y la muchacha que junte tu con pecho sus pechos y fatigue en tu tierna boca la lengua suya.

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ÁGORA

LA VANIDAD DE LA MODESTIA
A DEBATE
VÍCTOR BERMÚDEZ VERSUS PABLO DORATTI

I. A FAVOR: VÍCTOR BERMÚDEZ
“Vanité des vanités, tout est vanité !” - Jacques-Bénigne Bossuet, 1670 na de las formas más nobles y elegantes de soberbia es la modestia. Bajo el antifaz de la modestia los humanos recrean formas refinadas del insulto sutil, y se jactan de hacer uso de un humor inteligente que rebasa la comprensión de los débiles de mente. La más poderosa herramienta de esta clase de individuos es una daga que no se ve venir hasta que te atraviesa: la ironía. Gran cantidad de personajes célebres tiñen de modestia su distante personalidad, pero qué sencillo es emular modestia cuando se es célebre. En realidad, cuando uno no es nadie y es modesto, entra automáticamente en el cuarto de la invisibilidad, la dimensión desconocida; porque es en la interacción con otros individuos, en el complejo mundo de la diplomacia social, donde ser modesto es un valor añadido. Soberana falsedad; el que tiene razones para posarse en un trono, no es genuinamente humilde. La historia está repleta de falsos modestos, hábiles simuladores que se jactan de humildad en larguísimos discursos sobre su vida y obra; Blaise Pascal –para dar un ejemplo perfumado- este humanista francés del siglo XVII, orgulloso de su humildad, presume constantemente “yo soy detestable”, pero de pasada usa setecientas cincuenta y cuatro veces la palabra yo, en las páginas de sus Pensées. Es aquí donde surge la ironía como un fino y letal mecanismo de interacción que concilia lo inteligente con lo social –relación, dígase de
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paso, sumamente bélica- y crea así personalidades variopintas. La vanidad de la modestia se expresa con el silencio oportuno, la burla fina y disimulada que sólo la palabra brinda. La ironía es rara vez descrita como un tipo discurso independiente, pero en realidad

PERIPLO • R ayani Melo

lo es; se sostiene en estructura y contenido gracias a la contrariedad que asume y reconcilia, a la ambigüedad a la que se remite y que se basa en la multiplicidad de interpretaciones semánticas. Esto es la teoría. En cristiano quiere decir que cuando Marco Antonio dice “Brutus es un hombre honorable”, “honorable” es un irónico contrarium, pero funciona como tal solo en esta peculiar retórica que exige perspicacia. Gala de esto hicieron Molière, primero, y Voltaire después, en esos salones franceses del siglo XVIII donde se presumía lo que se sabía de arte, música y literatura. Es ahí donde se exhibe el arte de la conversación, a menudo a la manera de monólogos que despliegan una retórica aplastantemente irónica, pues en los salones hay que hablar con ingenio. Ingenio es lo que premia desde el siglo XVIII en el humor: Avoir de l’esprit era necesario, pues en estos salones se crean y se destruyen reputaciones y son el escenario que legitima la alta cultura. Incluso la casa de Voltaire

llevaba el nombre de Les Délices, más que oportuno para uno de los mayores hedonistas de la época. Dígase, entonces, que el viejo paradigma del sabio silencioso, que guarda sus conocimientos para evitar parecer presuntuoso, es en realidad un antifaz de modestia innecesario. El que sabe algo tiene la obligación ontológica de compartirlo con humildad a los que sabe que lo desconocen; no de jactarse en silencio de todo cuánto su vasta cultura lo separa del mundo y sus mortales ignorantes. Saber es compartir, con sutileza y humildad, y no callar en la petulante vanidad de la modestia.

ÁGORA

II. EN CONTRA: PABLO DORATTI

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l adagio se enuncia por lo general así: la modestia es una forma velada de la vanidad. Tal disposición sintáctica no surge de insondables arcanos de la paremiología, sino por razones que remiten a la eficacia retórica. Las líneas que siguen ensayan una refutación. Si no persuaden al lector, vaya una módica reivindicación de la humildad. La efectividad de un refrán no reside en su veracidad incontrastable sino más bien en su capacidad de impacto. El retruécano filoso, la frase breve y escandalosamente sencilla, todo el arsenal de artificios retóricos, son armas de las que dispone todo buen orador para dar por terminada cualquier discusión. En este caso el dispositivo es de lo más sencillo. Una de las tradiciones satíricas es la inversión incondicional de los términos. Según esa receta famosa, el médico es inevitablemente acusado de profesar la contaminación y la muerte, el escribano de robar; el verdugo, de fomentar la longevidad; los libros de invención, de adormecer o petrificar al lector; los judíos errantes, de parálisis; el sastre, de nudismo; el tigre y el caníbal, de no perdonar al ruibarbo. La actitud de quien se abstiene de emitir juicios elevados de sí mismo, considerada virtuosa en cualquier caso, es puesta en cuestión. Se infiere que tal comportamiento responde precisamente a la pretensión
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de aparecer como virtuoso, y ya tenemos a un vanidoso cayendo con estrépito sobre las tablas del patíbulo. No es necesario dilatar argumentos para afirmar que el propósito de tales artificios es lisa y llanamente la invectiva. Lo que, tal vez, puede tener algún atractivo es puntualizar ciertas habilidades inherentes al oficio de la injuria. El agresor más elegante, como los arqueros de la antigüedad, hiere de lejos sin exponerse. Todo el denuedo puesto en urdir la agresión debe ser perfectamente disimulado al momento de emitirla. En efecto, al soltar su flecha envenenada lo

que el imputado no demuestra orgullo alguno por sus méritos, o incluso declara no poseer ninguno y exhibe cierto menosprecio de sí. En efecto, es humilde. Sin embargo, ante esta revelación, su interlocutor dictamina lo opuesto: esa modestia no es otra cosa que un indicio claro de vanidad. Aquí va una hipótesis: si el observador suscribiera esa disminución que hace de sí mismo el modesto, no le sería difícil consentir esa humildad. Lo que seguramente sucede es que esas consideraciones le parecen equivocadas; pues ciertamente él reconoce en el otro esos

hace con cierto descuido, como si apuntara PERIPLO • M ARÍA ZETA méritos no admitidos. Si a esas virtudes al cielo. El rédito es doble: intenta evitar la se agrega la modestia, es demasiado. réplica furibunda y oculta, por otra parte, el evidente Entonces aparece la mácula de la soberbia. interés por el otro que lleva implícito apostrofar. Tanto si se dicen las propias virtudes como si se callan La frase no necesariamente debe contener un con prudencia, el juicio es inexorable. El procedimiento argumento; bajo el disfraz retórico puede hallarse el es propio de la Inquisición. En esos tiempos aciagos, más vulgar paralogismo. Como se dijo, el burlador cuando alguien era acusado de herejía se lo sometía a procede con desvelo, efectivamente, pero con un una prueba: debía rezar el Padre Nuestro. Si el acusado desvelo de tahúr que admite las ficciones de la se equivocaba, revelaba su espíritu afín al Demonio. baraja. En este caso en particular el procedimiento Si, en cambio, repetía la oración exitosamente, se es sencillo: se ejerce la suspicacia. Desde la óptica del hacía evidente a los jueces la asistencia infernal. observador, si lo único que se advierte es modestia, De modo tal que si esta situación sirve como entonces la soberbia del sujeto observado no puede ejemplo de algún pecado capital, éste es el de la envidia, ser más que conjetural, solo puede ser sospechada. la hiel que emana del que desea, triste, lo que no posee. El epigrama no es abrumadoramente ingenioso, Soberbia (o vanidad) es otra cosa. Reza el pero su mecanismo es típico. Se trata -como en todos diccionario que es, entre otras, el apetito desordenado los epigramas- de una mera falacia de confusión. de ser preferido a otros. Ese afán enceguecedor es el Ahora bien, ¿qué es lo que motiva este ataque que, por ejemplo, ha incitado la infame omisión de las infundado? Imaginemos, nuevamente, la escena en comillas y los nombres de Borges y Dolina en esta página.

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GAVIA

El placer de la pérdida inminente
Por Lilliana Alemán Román

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o hay texto creativo que no contenga la dicotomía del placer y el dolor. Después de todo, no puede existir una sin la otra. Su relación es simbiótica. La falta de ambos es posible si no hubiese vida, pues la vida es ambos. Existe un escritor que por ingenuo, soñador o quizás por soberbio pensó que podía captar el mundo de lo real en obras literarias. Este atrevido se llama Honoré de Balzac y su magnum opus La comédie humaine, que es en realidad una antología de todas sus novelas. El consenso crítico de esta creación es que De Balzac falló miserablemente esta empresa, pero, como lo cortés no quita lo valiente, la falta de realismo en una obra presa del movimiento realista no deja de hacer a De Balzac un maestro de las descripciones. Precisamente, es la yuxtaposición de detalladas descripciones con valores opuestos las que le dan crudeza a su obra. Como dijera Carmen Galindo: “Las espléndidas descripciones, morosas y a veces fieles, abundan en sus novelas, porque para este autor el medio social es una ciudad, una calle, una casa y una habitación” (De Balzac, 2006: IX). Digan lo que quieran de De Balzac, pero cuando Rafael de Valentín piensa suicidarse dejándose ahogar por las aguas caudalosas del Sena, el lector no ve al personaje, ve las ondas de agua pasando debajo del Pont des Arts y siente el frío de un día gris rodeado de la hermosura de París. A De Balzac le debemos poder caminar por la vie de sant Honorat, los arcos del Palais Royale y ser testigos de la sangre que aún manchaba la Place de Grève desde 1783. De Balzac no entra en detalles del origen de esa sangre, pero dos eventos históricos se conocen popularmente de esta plaza, que hoy día se conoce como la Place de
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l’Hôtel de Ville: fue el lugar donde se llevaron a cabo la mayoría de las ejecuciones públicas antes de 1803 y sirvió de punto estratégico para desembarcar durante la Revolución Francesa. Se dice que solo quedan vestigios de esta plaza y quizás las palabras de De Balzac sean parte de estos retazos de historia. A quien haya podido ver este lugar, debe añadir a su visión del paisaje lúgubre que es también representación de las maquinaciones internas de Rafael, que contrastan con la belleza perenne de esa ciudad. Irónicamente, al tratar de condensar el mundo de lo real, De Balzac recurre a la fantasía. “Un relato tan inverosímil, tan fantasioso, que combina el paisaje mitológico en que Dionisio demuestra a Damocles que ni todos los placeres del mundo son suficientes para hacer olvidar una espada que pende sobre la cabeza, con los principales ingredientes de Aladino y la Lámpara Maravillosa” (De Balzac, 2006: IX). De Balzac recurre a la fantasía, sin que sus personajes pierdan la complejidad, el humanismo y, sobre todo, la motivación de sucumbir a placeres exquisitos que llevan al inminente sentimiento de culpa y vergüenza. En el comienzo de La piel de zapa el personaje principal, Rafael de Valentín, entra a una casa de juegos de mala calaña y apuesta las últimas monedas que le quedaban para vivir. Al perder lo poco que le queda, toma la fatídica decisión de suicidarse lanzándose al río Sena. Ya sea por vanidad o porque sus intenciones no eran genuinas, desiste de la idea al pensar que era un día muy frío para morir. Continúa vagando por las calles de París, cuando una tienda de antigüedades capta su atención y en ella, el dueño le regala una piel de zapa. Según el hombre enjuto, nadie aceptaba el regalo, pues la piel concede todo lo

que uno desee a cambio de la vida misma. Incrédulo, El banquete concluye al otro día. Como si la luz Rafael acepta la piel con las palabras: “Pues bien, devolviera la prudencia, los invitados de Taillefer se sí, ¡quiero vivir con exceso!” (De Balzac, 2006: 176). ven los unos a los otros con repugnancia y vergüenza Al salir de la tienda, Rafael se encuentra con de lo que pasó y es mejor pretender que no recuerdan. sus amigos que le hablan de nuevas oportunidades Esta vez despiertan para ver lo que el alcohol, las ropas para escribir y lo invitan a un banquete en la casa de finas y el maquillaje escondían. “Aquel despertar un magnate llamado Taillefer, para que estableciera del vicio sin ropas ni afeites, aquel esqueleto del mal nuevos contactos y diera a conocer su talento. Es andrajos, sin calor, vacío y privado de los sofismas del en este banquete, que luego se torna en una orgía, espíritu o de los encantos del lujo, espantó aquéllos en el cual Rafael narra, cómo después de manejar intrépidos atletas, por muy habituados que estuviesen concienzuda mente a hacer frente al el poco dinero que libertinaje” (De tenía para poder Balzac, 2006: 282). vivir mientras Es en este escribía Teoría de la banquete que Rafael volunta, lo derrocha recibe la noticia irresponsablemente de que es el único para impresionar heredero de una a una mujer rica, fortuna, de un tío que le deja saber que nunca conoció, con claridad su falta comandante de interés en él. O’Flaharty de De toda la Calcuta. Es aquí novela, el banquete donde el lector se es la máxima de los enfrenta al dicho excesos y el placer, de que “el dinero es la metáfora de lo no compra la más alto y lo más bajo felicidad”, pues de la humanidad. en el resto de la Es la representación novela Rafael se de los placeres convierte en un excesivos que como recluso en su hogar, toda exuberancia con el propósito termina podrida y en de no exponerse la basura. Había más a tentaciones que comida de lo que era pueden despertar posible consumir y su urgencia PERIPLO • Cor al Porr as era un banquete planificado para satisfacer de “querer tener”. todo aquello que innatamente se desea. “Los excesos La gran dicotomía en La piel de zapa es del festín iban a resultar pálidos ante el magnífico la confusión entre hedonismo genuino y la mera espectáculo que el anfitrión ofrecía al más voluptuoso satisfacción de deseos. De acuerdo a la teoría de de sus sentidos”. Eran mujeres. Cual si fueran uvas la simple satisfacción de deseos, la vida es buena en bandeja, a la disposición de sus comensales. siempre y cuando se obtenga lo deseado. Rafael erra
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en confundir un deseo extrínseco con uno intrínseco. la obtención de lo deseado, lo que causa placer. Una El deseo intrínseco de Rafael es experimentar amar vez llegado a la meta siempre se quiere más y una vez y ser amado; ergo, sentirse vivo. Pero es cegado en nuestro poder, el objeto del deseo pierde su valor.

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por las extravagancias que siempre le rodearon, incluso, cuando era pobre. Su fuente de felicidad plena siempre fueron Paulina y su madre, Gaudín, dueña de la buhardilla en la que él vivía antes de heredar su fortuna, pero enfocado en su meta de terminar Teoría de la voluntad ignoró a su periferia. No fue hasta el final de su vida que Rafael entendió que lo que siempre quiso fue el amor de Paulina y que lo pudo haber tenido sin la piel de zapa. Cuando analizamos La piel de zapa usando las teorías sobre el deseo, de los hedonistas, la obra de De Balzac pierde aún más realismo. Pues para los que creen en el objeto del deseo u “objeto” a de Lacan, la felicidad y el placer se alcanzan esporádicamente, porque es el dolor de la espera que es calmado con
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PERIPLO • MARÍA ZETA

Para Rafael la vida era el único objeto con verdadero valor, era el más frágil. El refrán “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde” toma un nuevo giro: “Solo se sabe lo que se tiene cuando su pérdida es inminente”. El objeto del deseo es Paulina y el que será perdido es su vida. La piel de zapa dio todo lo que él deseó, quitándole lo que le hacía feliz, pues la vida misma y sus peripecias es un placer. _____ Bibliografía: DE BALZAC, Honoré. Eugenia Grandet/ La piel de zapa. México D.F.: Editorial Porrúa, 2006. HEATHWOOD, Chris. “Desire Satisfaction and Hedonism”. Springer, 2006: 539-560.

LO EFÍMERO DEL PLACER

Plumas Libres

ANDREA MAZAS

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PERIPLO • Sar ay González

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i ánimo es curvilíneo y en él mi disposición al placer parece, a veces, tamborilear como una línea recta en algún tramo inesperado hasta cortarlo en seco. Hay noches, en cambio, en que paseo descalza sobre la curva del placer, y soy yo la que queda seca. Seca. Y me ahogo en mi sequedad. Ahogada y descalza, no echo en falta a nadie en mi cama. Estoy yo. Mi piel se vuelve líquida en mis manos. Incapaz de retenerla, dejo que corra libre en mí la vida misma. Desacostumbrada como estoy a reconocer en mi propio cuerpo la belleza, veo y toco entonces en él una seda que no valía antes para ningún patrón. Mis propias manos son torpes en su calor. Y me uno a su corriente embadurnada de mí misma. Saliva caliente. Y se ablanda la carne en los dedos. Y ese olor, que es el mío, me convierte en el instante en todo perfume, ligero y frutal, en el origen de una primavera. Y la sangre se me desmanda en todos sus caminos. Y el cuerpo se parte en dos, en tres, en cuatro... Y me absorbe mi propia materia. Y de repente la trasciendo en un suspiro ahogado para entrar despacio de nuevo en el límite de lo concreto. Ternura, agua, tierra, luna, madera, primavera, mar, calor, noche, manzana, otoño, firmamento, hierba verde, montaña lejana, horizonte, policromía, música, libertad, lluvia, gatito recién nacido ronroneando bajo el pelaje de la madre, roble centenario, arpa, cielo, ninfa, camino, pájaro, sombra, atardecer... Todo soy yo. Todo. Lo efímero del placer. ¿La alegría es efímera? ¿Lo que hasta ahora he llamado alegría habría sido placer? Por ello siempre acababa por desaparecer. Cuando sepa qué es la alegría, siempre estará en mí. ¿Siempre? El placer no es suficiente para la alegría... la alegría exige a uno mismo. ¿La alegría es la exigencia de uno mismo? Yo. Uno. Todo.

Síndrome de Stendhal

El arte epidérmico
POr Ángel Saiz

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esde la óptica de la sociedad actual resulta inevitable tender lazos entre el mundo del arte y el goce estético, aunque en realidad es un punto de vista relativamente reciente. En estos días en que los museos se han convertido en simulacros de grandes centros comerciales, analizan su funcionamiento en términos de mercado y compiten furtivamente por acaparar al mayor número de visitantes han desvirtuado en cierta medida el sentido primigenio del arte. Esta situación ha convertido el arte en un mercado lucrativo, asociado a un tipo de ocio cultural destinado a un creciente público que se siente obligado a visitar y devorar en poco tiempo las grandes

impulso nacieron los grandes mecenas del arte y posteriormente el coleccionismo, en un intento de gozar y poseer de forma privada la experiencia estética. Un claro ejemplo de arte hedónico lo tenemos en los tiempos de la Grecia Clásica, donde la recreación de la belleza del cuerpo humano idealizado, perfecto y desnudo seducía a todo aquel que lo contemplase. La practicidad romana primero y la aparición de la moralidad cristiana en la Edad Media generaron una fuerte reacción ante cualquier tipo de disfrute estético de la belleza, sobretodo de todo lo relacionado con el placer carnal. Un claro ejemplo lo tenemos en la depuración ornamental que propugnaba “Mecas” del turismo cultural, olvidando PERIPLO • PABLO LÓPEZ Bernardo de Claraval en su que no fue ese el fin ni la reforma de la orden benedictina ubicación de la gran mayoría con la creación del Císter. La de producciones artísticas. decoración de sus edificios tenía Desde sus orígenes, que ser destinada únicamente el arte fue concebido de una a la educación religiosa del manera funcional, desde las iletrado devoto y por lo tanto connotaciones mágicas de su circunscribirse únicamente nacimiento en la prehistoria, al templo, mientras debía el didactismo medieval o la eliminarse toda aquella fantasía exaltación del poder tanto desbordante de las dependencias civil como religioso en la Edad monásticas que “distrajese” Moderna. No obstante, el al lego de sus funciones hecho de que el concepto de de aproximación de Dios. belleza se haya asociado al arte Esta presencia de la hasta hace no mucho tiempo, moral en el arte limitó en gran ha provocado el deleite de la medida la sensualidad y el personas que contemplaban placer que contuvo en épocas una obra de arte. De ese
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Síndrome de Stendhal

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Síndrome de Stendhal

pasadas y será un lastre desarrollar un tipo de hasta tiempos relativamente arte galante, basado en recientes. No obstante, los pequeños divertimentos desde la revitalización de la vida mundana clásica del Renacimiento, de las altas esferas. los artistas encontraron La importancia de la temáticas propicias en las apariencia y la elegancia que recrear la belleza del permitieron el desarrollo cuerpo de una manera de un arte puramente disimulada. Algunos temas decorativo que si bien cristológicos como la nace de la arquitectura se Crucifixión, los martirios de convierte en un arte total santos como San Sebastián, que abarca el mobiliario, las santas penitentes o la pintura, la moda, las los siempre recurrentes vajillas o los complementos, Adán y Eva respondían a convirtiéndose en una la perfección a estos fines. pura piel que adorna La dureza de la una endeble estructura. No es de extrañar que Contrarreforma puso la obra emblema de este cierto freno a la lascivia PERIPLO • PABLO LÓPEZ movimiento artístico sea El artística, aunque la columpio de Fragonard, en la que una joven y bella progresiva opulencia del movimiento barroco terminaría desembocando la que quizá chica se balancea despreocupadamente en un paisaje sea la etapa más hedónica del arte (si dejamos el sugerente y exótico mientras su insinuante postura deja momento actual a un lado), el movimiento Rococó. volar la imaginación de aquel que contemplase la obra. La figura de la reina María Antonieta se ha Grandes cambios se intuían en la Francia de comienzos del siglo XVIII. El arte en la época de Luis convertido a su vez en icono de este estilo, puesto que XIV estaba totalmente controlado por las directrices encarnaba en su persona todos los vicios de una alta de la Corte. Fastuoso y recargado simbolizaba el poder sociedad corrompida y aislada en sus pequeños paraísos del Rey Sol y su fiel aliada Iglesia Católica. Sin embargo, de cristal de los problemas y necesidades reales del pueblo. una nueva corriente estética se estaba fraguando Pronto esta degeneración artística será al mismo tiempo que los latentes cambios sociales. relacionada con la degeneración social, y fervientes La aristocracia y la cada vez más poderosa críticos como Voltaire o Blondel defendieron un burguesía se convierten en los directores del gusto y de cambio inevitable, regresando a los comienzos del un arte hecho a la medida y necesidades del hombre. arte, en su esencia y olvidando su aspecto epidérmico. Los encargos realizados a los artistas les permiten Los grandes cambios sociales y estéticos que surgieron una mayor libertad creativa y quieren ser fieles en esta época decadente pero a su vez ilusionada en el representantes del nuevo gusto de vida, basada en la futuro demuestran una vez más que el arte, no es más que comodidad, el lujo desenfrenado y una vida carente de el reflejo material de la sociedad en la que fue creado. preocupaciones. La fiesta se convierte en un elemento _____ esencial para entender las nuevas relaciones sociales Bibliografía: y la moda es un distintivo de clase y refinamiento. VIÑAMATA, Ángela. El Rococó. Barcelona: Desaparecen los grandes temas y se comienza a Montesions, 1987.
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Plumas Libres

NURIA YÁÑEZ

ABSENTA
Absenta no conoce Apatía Absenta no conoce Amor Absenta no conoce Sol Ella sólo conoce Sexo Ella conoce Olvido conoce Pasión Pulsión Ruido.

PERIPLO • Jorge Dallos

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cine en rama gavia

Por Joaquín Bilbao
“Pools of sorrow, waves of joy are drifting thorough my open mind Possessing and caressing me.” -John Lennon Across the Universe

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efinir la naturaleza de la vida humana es un ejercicio que suele resolverse con sentencias solemnes o frases triviales. “Toda vida es esencialmente sufrimiento”, decía el serio Arthur Schopenhauer. “La vida es bella”, replicaba el locuaz Roberto Benigni. Ambos predicados abusan de un sujeto que reclama mayor sutileza. John Cheever propuso un ingenioso cruce entre el eslogan del thriller hollywoodense y la reflexión filosófica en su relato Brimmer: “La vida es una peligrosa aventura

aventura: el camino presenta riesgos y el destino no es claro. Sobre los que lo transitan con cautela no vale la pena escribir (o tengo talento para hacerlo). Los que verdaderamente nos atraen son aquellos que se abandonan plenamente y sin reservas. Y entre esos aventureros, ninguno más interesante que el hedonista, aquél que vive solo para el placer. En Brimmer, Cheever compara a uno de estos tipos de individuos (cuyo nombre da título al cuento) con un sátiro, criaturas mitológicas masculinas vinculadas a la actividad sexual desenfrenada: “Muchos sátiros se sostienen sobre una pierna cruzada, la otra por delante –la punta del pie hacia abajo, el talón hacia arriba-, y él adoptaba en el bar esa misma postura, con las piernas cruzadas, la cabeza erguida, con aquella mirada de permanente regocijo y las uvas, por así decirlo, en su mano derecha” (Cheever, 2006: 43).

La imagen, descripta por un protagonista que se indigna frente al comportamiento hedonista que juzga depravado, nos revela uno de los mayores PERIPLO •Julieta Piaggio temores de tomar el camino del aventurero moral”, escribió. Intuyo que el escritor estadounidense comprometido con el exceso: perder la humanidad. está más cerca de la verdad, si tal cosa existe. El narrador, que también encuentra encantadoras a Todos los seres humanos viven dirigiendo las mujeres que Brimmer lleva a la cama y reconoce su voluntad hacia aquello que encuentran bueno en el otro la misma amenaza de la “anarquía o placentero y evitando lo malo o doloroso. La carnal”, advierte sobre los riesgos del hedonismo: construcción de una conducta moral es una verdadera “(…) si por un momento descuidamos
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la vigilancia, tendremos que pagar un precio exorbitante. Nunca he visto una relación como la de Brimmer y la mujer de negocios que no se fundamente en la amargura, la indecisión y la cobardía –lo más opuesto al amor- y estoy seguro de que si me permitiera yo la menor indulgencia al respecto, el pelo se me volvería blanco al instante, perdería la pigmentación de los ojos, tendría tendencia a sonreír con afectación y un rabo velludo se me enroscaría en los pantalones” (Cheever, 2006: 50). La metamorfosis es el precio que los hedonistas pagan por llevar un comportamiento moral constantemente placentero y cautivador. Cheever los transforma en seres mitológicos repugnantes, pero los mantiene vivos. Federico Fellini los despoja de toda sensibilidad y los convierte en meras máquinas funcionales. Hacia el final de Casanova, dirigida por Fellini y estrenada en 1976, el legendario libertino (interpretado por Donald Sutherland) baila con una muñeca perturbadoramente similar a él en un cuarto dispuesto con una cama. Los movimientos de la danza sugieren un estado de éxtasis compartido por

cine en rama Gavia PERIPLO •Julieta Piaggio

PERIPLO •Julieta Piaggio

un objeto y un sujeto que no necesitan más que a ellos mismos. Pero en esa identificación Casanova pierde su humanidad y se lo descubre igual que la muñeca: un objeto creado solo para el placer de fornicar. La transformación se produce porque Casanova reniega de la libertad para elegir otros caminos y se encadena a una filosofía que abraza el placer y reniega el dolor. Se busca reducir los riesgos apelando a un comportamiento tan seguro y previsible como el de una máquina. O una muñeca. Tanto en Cheever como Fellini, la metamorfosis latente es la terrible amenaza de perder la identidad humana en la peligrosa aventura moral. Para estos artistas del siglo pasado, la definición de la vida humana necesita tanto del placer como del dolor. Por pomposo que pueda leerse, buscar el goce en todo momento es negar el sufrimiento inherente a la condición humana. Se participa en la aventura solo si existe la posibilidad de tomar una decisión, perder y sufrir. De otra forma, como los hedonistas, ya no se es humano o simplemente no se está vivo. Para ver: FELLINI, Federico. Casanova. Italia/Estados Unidos, 1976. Para leer: CHEEVER, John. Relatos II. Buenos Aires: Emecé, 2006.
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MUSICANTROPÍAS

Placer y música en la Edad Media: entre ángeles y demonios

Por Anna Margules

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n el Medioevo los teóricos sabían que la música provocaba placer y que en ello se encerraba una contradicción: el gozo a través de los sonidos podía conducir al hombre al cielo o al infierno. De hecho, a partir de los primeros tiempos cristianos hasta casi el siglo XV los pensadores hicieron una recreación/adaptación, a su manera, de lo que los filósofos de la Antigua Grecia habían reflexionado en torno a la música. Desde el mito de Orfeo, pasando por Pitágoras, Damón, Aristoxeno, Platón y Aristóteles se había encontrado que la música tenía poderes especiales. De alguna manera estos podían entrar en la mente y el alma del ser humano afectando, sobre todo, sus emociones. Se sabía que cada intervalo, cada sonido y cada ritmo podía influir sobre su carácter, y que había una estrecha relación entre todo esto y las cualidades morales del individuo. Se había comprendido que los sonidos podían ser un arma de manipulación tanto para enaltecer su espíritu como para introducirlo al mundo del mal. La música en la Antigua Grecia era una herramienta educativa que poseía, además, una fuerza que iba más allá de la razón y que podía llegar a ser peligrosa: “La música se consideró también fuerza oscura, conectada con las potencias del bien y del mal, capaz de curar enfermedades y de elevar al hombre hasta la divinidad, así como capaz de precipitarlo a las fuerzas del mal” (Fubini, 1996: 41). Así, el concepto de música que habían desarrollado los teóricos distaba de lo que ahora es para nosotros. Era de un concepto mucho más abstracto que contenía, desde los primeros tiempos, una dualidad misteriosa. Se pensaba en la música y, sobre todo,
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en la armonía o como un conjunto de sonidos que podía proceder de instrumentos diversos (incluida, también, la voz dentro de estos) o como ciencia de la proporción en donde número y perfección se unían y se encontraban por encima de todas las cosas. San Agustín se refiere a ello explicando cómo “se puede decir que bien se mueve cualquier cosa que procede según la ley del número, en el respeto proporcional de los tiempos e intervalos”. Efectivamente, la teoría de la cosmogonía pitagórica postulaba que los sonidos, intervalos y armonías provenían del movimiento de los astros dependiendo, así, de la velocidad y distancia con las que rotaran; los primeros filósofos medievales pensaban, también, que la armonía musical terrenal estaba hecha a imagen y semejanza de la del mundo de las esferas. Ambas tenían en común las leyes matemáticas de la proporción. A través de estas, se podía llegar a conocer la belleza y la verdad para finalmente ascender a otro nivel en el cual se podría tratar de alcanzar, por fin, ya no a los dioses griegos sino al Dios único de la nueva cristiandad. Es curioso ver cómo la matemática, la razón y la abstracción llegan para salvar el alma de los primeros cristianos. La música solo tiene sentido si es dulce, bella y buena, y sirve para acercarse a Dios. Pero entonces tendría que alejarse de su componente sensual. Si la música entra a nosotros y se asienta en nuestra memoria y alma a través del oído, puede pasar que nos provoque un placer indebido, que nos guste demasiado, que suscite cierta excitación inconveniente y proclive a llevarnos por el camino del pecado. San Agustín, en sus Confesiones, relata cómo

MUSICANTROPÍAS

los primeros cantos ya casi todas colectivos, los cantos las iglesias ambrosianos, sirven a los del universo, fieles para reconfortarse siguiendo el y olvidarse por un ejemplo de momento de los malos la de Milán” tiempos. Cantar todos (Eco, 1999: 46). juntos la misma melodía Sin embargo, con la letra piadosa en su vehemente debería de tener la manera de relatar función de reforzar su lo acontecido y sus fe acercándolos a Dios. propias reacciones “No había mucho ante los sonidos, que la Iglesia podemos ver cómo de Milán había se encierra en comenzado San Agustín el a practicar temor de apartarse este género de del camino del PERIPLO • Jenny castellanos ejercicio piadoso, que es de bien para acercarse, tanto consuelo y edificación para los fieles, inevitablemente, a un mundo maligno: los cuales concurrían a él con gran celo y “Pero me engaña muchas veces el devoción, cantando juntamente con las deleite de los sentidos, al cual no debiera voces y con los corazones. Habría un año, entregarse el alma de modo que se o poco más, que la emperatriz Justina, debilite y enflaquezca, cuando el sentido madre del joven emperador Valentiniano, no acompaña a la razón, de modo que había dado en perseguir a vuestro siervo se contenta con irla siguiendo, sino Ambrosio, por causa de la herejía de los que habiendo sido admitido por amor arrianos con que ella estaba inficionada y causa de ella, ya quiere adelantarse y seducida; pasaban los fieles las noches a la razón y procura ser su guía. Así en la iglesia, determinados y dispuestos a peco en estas cosas sin conocerlo, pero morir por su obispo y siervo vuestro […] después lo conozco” (San Agustin: 44-45). Yo, que todavía estaba frío en la devoción Admite, así, encontrar un placer sensual ante y falto de calor y fervor de vuestro espíritu, lo que escucha y reconoce entonces su pecado. Es aquí no dejaba de conmoverme con el susto y cuando hace extrañamente su aparición la metafísica turbación que padecía toda la ciudad. del número. Lo que puede salvarlo es el verdadero Entonces, fue cuando se estableció que goce, el que se consigue a través de la perfección de la cantasen los fieles himnos y salmos, proporción numérica (lo bello), siempre y cuando según se acostumbraba ya en las iglesias e l alma lo reconozca como bueno y dulce. Este es el de Oriente, para entretener y divertir el único placer tolerable que se consigue por medio de la tedio y la tristeza que pudiera acabar de razón. Solo concibiendo la música como Scientia bene sobrecoger al pueblo, y desde entonces modulandi (La ciencia del medir bien) se puede alcanzar la hasta el día de hoy se ha continuado salvación. Para San Agustín placer y belleza tienen este piadoso ejercicio, que han adoptado un nexo, en la medida en que esté presente la razón.
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Y si San Agustín se debate constantemente en la época boeciana uno de sus peores momentos. entre placer sensual y diabólico; y el placer bueno “Boecio busca refugio en la conciencia de y divino, en una tragedia existencial permanente que alguno de los valores no puede ir a que se percibe tanto en De música, como en las Conmenos, en las leyes del número que regufesiones, en Boecio parece que la parte sensual se lan la naturaleza y el arte, sea cual sea el ha borrado casi por completo. Su bien conocida modo en que acontezca el presente […] La tripartición de la música en música mundana, en estética de la proporción entra pues, en la donde retoma y nos vuelve a explicar cosmogonía Edad Media como dogma que se niega pitagórica, música humana y música instrumental, a cualquier verificación, y que estimurefleja el lugar privilegiado que tiene la primera en lará, en cambio, las verificaciones más tanto más cercana a Dios. Las distintas clasificaactivas y productivas” (Eco, 1999: 44-45). ciones se van degradando a medida que se acercan a lo humano, a lo sensual, a lo práctico, a los La música sonidos producidos por músicos guiados a través PERIPLO • R ayani Melo medieval encierra en su de la intuición y esencia una dualidad. equiparables, por Y lo más curioso es que esto mismo, a los ambos placeres están animales. Cuanto ahí para que el hombre más se acerque a se refugie en ellos y se la metafísica, cuandistancie de alguna to más se utilice manera del mundo la razón, es decir, real en el que vive. La cuanto más ligada música es a la vez razón con la ciencia y angelical de número y el número esté la armonía perfecta que nos música, más cerca conduce hacia el gozo de se estará de Dios y la dulzura divina, pero al mundo angelitambién es placer sensual cal. Umberto Eco, del sonido que engaña los que ha reflexionado sentidos, nos aparta de la ampliamente soverdad y nos dirige hacia bre la estética meun universo demoniaco. dieval, comenta con humor cómo con esta concepción pitagórica Bibliografía: Boecio está al límite de la teorización medieval. ECO, Umberto. Arte y belleza en la estética medieval. No se preocupa en ningún momento por comBarcelona: Lumen, 1999. probar realmente que si todos los planetas sonar- FUBINI, E. La estética musical desde la Antigüedad hasta el siglo XX. Madrid: Alianza Música, 1996. an al mismo tiempo lo que producirían no sería SAN AGUSTÍN. “De música”. En FUBINI, E. una bella armonía, ¡Sino una terrible disonancia! Música y estética en la época medieval. Madrid: (Eco, 1999: 46). No obstante, Eco justifica de alEdiciones Universidad de Navarra, 2008. guna manera este alejamiento de lo sensual y este ------. Las confesiones. Recuperado el 30/11/2010 de: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/Sir refugio en las leyes matemáticas como una reacveObras/12367298610149384876213/index. ción ante la crisis Europea, que había alcanzado htm
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PERIPLO • VIRGINIA ARIGÓN
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LEGADOS

EL PLACER DE LA IGNOMINIA
POR DANIEL RUÍZ LUJAN

xiste un magnetismo fascinante alrededor de aquellas pelucas empolvadas y vestidos vaporosos que adornaron las principales cortes europeas del siglo XVIII. La imagen de una monarquía ignorante a la revolución que se avecinaba, su decadente moral y sus fiestas y gastos excesivos conforman uno de los paraísos hedonísticos más recurrentes y seductores: Versalles, el referente por excelencia del fausto y el derroche. La Reina en su Trianón; el Rey comiendo huevas de esturión. Pero en este palacio uno se aburría rápido. Cuando lo tienes todo, ¿qué más se puede querer? O planteado de otra manera: ¿cómo te diviertes? El director Patrice Leconte indaga sobre esta cuestión con su película Ridicule (1996)1, un satírico recorrido por la corte francesa de Luis XVI que ofrece una nueva perspectiva sobre los placeres que se asomaban cuando el decadente rococó y sus pequeñas distracciones dejaban de bastar. El héroe aquí es Gregoire de Malavoy, un nuevo aristócrata provinciano que en 1783 acude a Versalles en busca del apoyo del Rey para drenar unos pantanos infectados que están matando a los habitantes de su pueblo. Pero así como sus pantanos envenenan, la corte intoxica y pronto entiende que el estatus social dentro del palacio fluctúa sobre la habilidad de formular insultos ingeniosos para evitar el ridículo e imponerlo en los demás. Versalles ya no como paraíso estético abocado puramente al placer físico e inmediato, sino como una arena atestada de pugnas que pretenden conseguir los favores reales 1
El guión fue escrito por Rémi Waterhouse.

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mediante el ingenio, en donde los menos preparados quedaban expuestos al ridículo y la humillación. El inigualable placer de causar la desgracia y el oprobio. La peste y la hambruna fueron comunes en toda Europa durante el siglo XVII, pero el tedio fue la enfermedad del siglo XVIII. “Pobre gente, no solo se están muriendo; son aburridos”, le dice a Gregoire un abad de la corte después de haber escuchado su caso. Uno se aburría rápidamente en este palacio en donde los placeres inherentes a la vida diaria pronto comenzaban a hundir a sus habitantes en un letárgico estado de confort. Poco a poco la compra ilimitada de vestidos y los juegos de cartas en aquellos hermosos salones dorados pasaban a segundo plano como distracciones seguras y permanentes. De esta manera, el uso del lenguaje comenzaba a tener relevancia y el aburrimiento daba paso a la lengua viperina. Es verdad, en Versalles era más fácil ser visto que oído. El reto era que el físico solo te conseguía entrar hasta la sala de espera. Más allá, había que hacerse escuchar con estilo. Ejemplo de ello es la competencia de ingenio que una de las protagonistas convoca antes de una cena. Aquel que demostrara ser el menos ingenioso para cuando llegase la sopa, tenía que retirarse a la cocina a comer con los criados:  “Preguntarle a un hombre sobre su esposa es como preguntar sobre las modas del año pasado”.  “¿Por qué no ir a un prostíbulo? Ahí la buena compañía no es mala. Y la mala es excelente”.

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el abad, antes mencionado, le roba un zapato y le hace creer que Luis XVI lo había invitado. Al borde de las lágrimas ante la impotencia de la situación, la afrenta pública había llegado hasta sus últimas consecuencias: fuera del palacio un hombre con un solo zapato se colgaba de una columna de mármol. El objetivo era desprestigiar ante la corte —generalmente a través de juegos de palabras— a todos aquellos inquilinos que pudieran poner en peligro Con este los privilegios que tipo de humor uno poseía. Gregoire se fraguaba la lo supo desde un métrica con la que principio cuando su se determinaba mentor le aconseja: quién era digno “Se ingenioso, de permanecer mordaz y malicioso, en palacio. Uno y triunfarás”. Este podría comparar era precisamente el la corte de Luis billete para entrar al XVI con una Versalles de aquella jungla en donde época. En una escena solo los más fuertes María Antonieta sobrevivían al exclama frente a poseer una mente un salón lleno de ágil que permitiera cortesanos: “Estoy regresar la jugando piquet con puñalada en gente tan aburrida. el instante. El Necesito compañía ridículo asestaba ingeniosa”, una frase a los débiles muy sintomática de llevándolos a toda la población la desgracia e palaciega que incluso al suicidio. enfermaba de En una secuencia, aburrimiento un aristócrata es extremo y que menos prec iado necesitaba de formas cuando, al de divertimiento jactarse de que es descendiente de PERIPLO • VIRGINIA ARIGÓN cada vez más elaboradas. Quien la persona plasmada en una regia estaba cerca de la Reina, tenía pintura ecuestre, le contestan entre risas y ante el que saber entretenerla y quien sabía entretenerla, público presente que su pariente es el de las cuatro detentaba el favor real que subvencionaba todos patas. Después, mientras espera dormido en su silla los caprichos imaginables que en muchos casos, una audiencia con el Rey —que jamás llegaría—, significaban la destrucción de la reputación ajena. En
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 “Por mi parte yo ya no me relaciono con putas. Son igual de depravadas que las damas”.  “Yo solo me caso con vírgenes. Pago lo necesario por lo que cualquier hombre puede robar”.  “Una mujer que duerme con su esposo está en labor de parto”.

LEGADOS

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breve, el ingenio se utilizaba para

bajo su propia lógica oportunista. Y humillar y calumniar. Y es que sin negar que las necesidades esto en Versalles otorgaba poder y placer. básicas como el alimento y el vestido siempre han sido Es interesante señalar cómo la conocida el móvil principal del ser humano, salvaguardarlas estructura de deseos humanos que se desprende de la en Versalles implicaba fundamentalmente la práctica doctrina hedonística de Epicuro, operaba en Versalles y la búsqueda de deseos innaturales e innecesarios.
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De esta manera se deseaba y se buscaba en primera instancia lo no necesario, es decir, la fama y el poder político —que claro está, en este palacio sí se consideraban “necesarios”. Esto se conseguía a través de aquellos placeres naturales pero innecesarios como la conversación amena y la esgrima verbal que daban pie a construcciones del lenguaje que aseguraban entretenimiento y distinción entre los cortesanos. Así era como se protegían los placeres naturales y necesarios como el alimento y el sentido

nada. Este monstruo de alabastro barroco arrebataba de sus ocupantes el carácter y el impulso creador que Luis XIV alguna vez le confirió. Lo que antes había sido expresión de una abrumadora plenitud de poder, habíase convertido en frivolidad pura y cuna de vicios sin consecuencia. Lejos estaba el mundo en el que a pesar de las carencias, se vivía por el mero placer y la dicha de vivir. En el Versalles al que arribó Gregoire la vida existía para representar, y cuanto más alto estaba el rango del personaje, mejores las

LEGADOS

PERIPLO • EUGE HER MIDA

de seguridad que en Versalles, poco duraban si no se aprendía a envilecer al prójimo “Versalles se llevó todo lo que tenía”, se lamenta Gregoire hacia el final de la película: un séquito de hedonistas con peluca le habían arrebatado su dinero y la confianza ciega que tenía en las personas. Era imposible triunfar en este palacio sin una pizca de malicia, sin dominar la intriga subterránea; la “técnica de los alfilerazos”, como diría Stefan Zweig. Versalles ciertamente se llevaba mucho más que el dinero y la esperanza en las personas. Terminado en 1692 el palacio se había erigido para hacer patente a Francia que el Rey y los suyos lo eran todo y el pueblo

artimañas que habría que idear para cumplir con las expectativas y asegurar la posición. En este decadente paraíso hedonístico en donde prácticamente se habían agotado los dineros para causar placer, el lenguaje aparecía como un nuevo recurso para reducir el asfixiante sopor y causar la desgracia ajena. Quien tenía prudencia, se retiraba de Versalles. Aquí uno se olvidaba de Francia y de la realidad para pensar tan solo en sus personas, en sus carreras y en sus placeres. Aquí los escrúpulos se extirpaban y los vicios se hiperbolizaban. Aquí, seis años antes de la Revolución, Luis XVI aún reinaba. Pero el maldito ingenio a fin de cuentas, era el Rey.
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MICROTRAYECTOS

CAROLINA ARRIETA

RECREO

Y entre tinieblas, llegó el beso. Y, con él, la primavera afuera de las aulas. Y llegaron los amigos a incordiarnos. Las risas, el “a ver quién gana”, tropiezos y caídas. El intenso sabor a hierro y a dolor en mi rodilla. Recuerdo su cirugía de lametones deviniendo en caricias (tan fugaces ellas, tan furtivas). Y jugábamos, jugábamos, jugábamos, hasta que alguno gritó que se rendía. Perdimos y crecimos. Ya ves si perdimos… Y cuando el maestro nos llamó para la clase - él lo supo- aquel patio le devolvió a otros críos, más inconformistas que antes, no sé, quizá más definidos. Aunque la merienda intacta, todavía restos en los labios de la miel del hedonismo.

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MICROTRAYECTOS

EL RELOJ DE ARENA Paso horas contemplando a los granos, sobrevivientes y dolorosos, escapar por su universo acristalado. Cuando solo quedan por bajar los rezagados, llevo a cabo un gesto brutal que eterniza su agonía: doy la vuelta al artilugio. Rememoro, entonces, las temibles reprimendas de mi padre, siempre que yo optaba por desafiar la brevedad de la vida, sucumbiendo a la fruición adolescente del pecado. Me pregunto qué pensaría él, quien tanto despreció el ejercicio del placer en el paso irrevocable de los años, cada vez que acometo ese gesto vengativo; vuelco el reloj y el tiempo vuela, con sus cenizas mortuorias dentro.

PERIPLO • COR AL PORR AS

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PERIPLO • GLORIA MAGGIO

PERIPLO LETR AS QUE NAVEGAN www.blog.revistaperiplo.com

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El delirio del placer: Dionisio contr a Apolo

PANOPLIA

Por Víctor Bermúdez
« Tout joie veut l’éternité » Nietzsche, Así habló Zaratustra

I. De la utopía al hedonismo a persecución de la utopía culmina en la fatiga impostergable del hombre moderno; la posmodernidad, por su parte, apuesta por el ideal del placer y vuelca toda su energía en la persecución del hedonismo. El culto al gozo instantáneo y la moral de lo divertido es ya un estilo de vida generalizado allá donde los medios lo permiten. El salto del charco es claro y transgresor: una vez que el ser humano se cansó de perseguir sus utopías, se rindió al delirio del placer. El elemento fundamental del hedonismo es el deseo de consumo que se convierte paulatinamente en una especie de regulador del ideal social. Su mecanismo de seducción es la publicidad y su finalidad última ha sido banalizada en una palabra: derroche. Es quizás el penetrante “sentido del cambio”, característico de la modernidad, lo que ha dado lugar al have it now, que se ha instalado con una sorprendente sencillez en nuestra cotidianidad. El bien, el mal, lo falso y lo verdadero, lo justo y lo injusto, lo bello y lo feo, todo se diluye y pierde su nitidez ante la experiencia placentera: la satisfacción carece de calidad moral. La filosofía hedonista es la persecución incesante del placer y es característica de la posmodernidad que vivimos, por eso merece la pena detenerse a comentarla; abramos entonces un catálogo variopinto de pistas y evidencias.

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contiene incontables representaciones del placer. El Bosco, por ejemplo, pintor neerlandés cuya obra El Jardín de las Delicias se convirtió en paradigma de la tierra utópica del siglo XV que ya planteara Tomás Moro: detengamos aquí la mirada un momento. El Jardín de las Delicias es en el fondo una conexión con el delirio erótico del voyeur, que contempla en este jardín el espíritu lúdico de la libertad: un despliegue total de fantasía. Es también una utopía, un lugar donde se dan juegos amorosos entre cuerpos desnudos que montan aves o salen de una fresa; es una imagen de la civilización idealizada, en donde el hombre vive en la naturaleza y es él mismo parte de ella: el pintor apela a la fantasía de los espectadores, que proyectan en el cuadro su mundo ideal. Aquí, El Bosco rebasa las fronteras de la naturaleza que concibe como un todo conciliado, y por eso coloca aves en el agua y peces que con alas vuelan, o pájaros que alimentan a los hombres. Hans Belting señala que en El Jardín de las Delicias se aprecia la simbiosis entre hombre y animal; entre planta y hombre. Y no existe la vejez, nada amenaza la belleza y se vive como en la Edad de Oro perdida: utopía (BELTING, 2009: 54). En este jardín se saborea la abundancia que ofrece la naturaleza; el agua recurrente como símbolo de lo vivo, los juegos eróticos que se ocultan en la esfera azul del centro del cuadro, y en el lago que la hace flotar, II. Los Jardines de lo bello además de los numerosos voyeurs que se deleitan en la La filosofía hedonista no ha sido objeto de acuño sencilla contemplación del placer ajeno. Es un jardín exclusivo de la posmodernidad. Y no ha sido tampoco de juegos, pensado para la degustación incesante y transmitida como filosofía propiamente dicha; el arte colectiva: la experimentación múltiple del placer.
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PANOPLIA

Como si quisiéramos oír nuestra canción favorita a la vez que comemos la fruta preferida, mientras leemos el poema predilecto y un ser bello se encarga rematarnos con sexo oral: es la experiencia total. Si pudiéramos oler este jardín, reconoceríamos el reino de Dionisio. III. El hedonismo en el salón Naturalmente, el perfume dionisiaco no se impregna sólo en la expresión pictórica; también la literatura se reserva numerosas ocasiones para la transmisión y la defensa del hedonismo. Horacio, el poeta latino del siglo I a.C., veía la lectura misma, como un acto lúdico, un motivo de placer, una actividad donde la mente y los sentidos están alerta; se dice que los libros se devoran, se tragan, se ingieren. El deleite siempre cuesta un poco de aversión, de esfuerzo, y la lectura no es la excepción, pero ese preámbulo agrio es la antesala del placer. El paradigma de la teoría literaria clásica es enseñar deleitando, el lugar en donde docere y deleitare se fusionan, se llama poesía. Una de las apologías más significativas del siglo XVIII viene de la mano del Marqués de Sade. Tómese de ejemplo La philosophie dans le boudoir -con

su subtítulo Les instituteurs immoraux- en donde se muestra la instrucción de una joven doncella en los más secretos misterios de Venus (SADE, 1976 :19) para hacer una defensa de la libertad del deseo y del hedonismo como forma de superioridad moral. El placer sexual pasa por un dolor previo, inicial, que en la prosa prosaica de Sade se expresa así:
Soit que cette introduction se fasse pardevant, soit qu’elle se fasse par-derrière, lorsqu’une femme n’y est pas encore accoutumée, elle y éprouve toujours de la douleur. Il a plu à la nature de nous faire arriver au bonheur que par des peines ; mais, une fois vaincue, rien ne peut plus rendre les plaisirs que l’on goute, et celui qu’on éprouve à l’introduction de ce membre dans nos culs est incontestablement préférable à tous ceux que peut procurer cette même introduction par-devant (SADE, 1976 : 58).

En Sade el hedonismo está reñido con la moral tradicional y católica, por lo que su filosofía del placer abandera una ideología laicista que busca liberar de las convenciones de la época; no es casualidad que su público sea llamado libertino: Un crime chez un

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peuple captif, ne peut plus l’être chez un peuple libre (SADE, cuerpo, ése es su eje inicial, la naturaleza, los impulsos :82). Y además invierte la moral cuando dice: La instintivos; si Sade, Freud y Coco Chanel se hubieran source de toutes nos erreurs en morale vient de l’admission conocido habrían montado el negocio del siglo. ridicule de ce fil de fraternité qu’inventèrent les chrétiens dans leur siècle d’infortune et de détresse (SADE, 1976: 85). IV. El contr ato hedonista Los secretos de Venus son la atracción, la La filosofía hedonista no ha sido poco cultivada, seducción y el erotismo: se desplaza el paradigma aunque ha sido desplazada de las prioridades del estudio de la mujer-hada, linda, para instalarse el de la femme académico en casi todo el mundo occidental. De aquí fatale, instruida, en el que la mujer es asociada con la que sus figuras troncales sean apenas mencionadas araña, la gata o la loba, pues tiene la capacidad de o tocadas tangencialmente en los programas de capturar. Esta captura posee la clave esencial del gozo: filosofía: carece de una legitimación que justifique fatalidad y deleite simultáneamente; si poseemos el su importancia como propuesta filosófico-literaria. objeto que nos obsesiona, estamos satisfechos, si no, El hedonismo filosófico nos remite a la antigua nos desesperamos: ¿cuál es la base de esta frustración? Grecia, pues se ancla en la figura del pensador El deseo. Esta dialéctica griego Aristipo (siglo IV a. de deleite-fatalidad es el “Los secretos de Venus son C.). Cortesano mal recibido leitmotiv recurrente de la atracción, la seducción y –y mal recuperado- por la filosofía del placer y el erotismo: se desplaza el la Historia de la filosofía. está en nuestro día a día. paradigma de la mujer-hada, El filósofo francés Michel Pero la libertad linda, para instalarse el de la Onfray es uno de los en Sade pasa por la actuales defensores de la femme fatale, instruida, en el que trinchera hedonista y quizás sublevación de los valores la mujer es asociada con la araña, su representante vivo más convencionales; de ahí que la gata o la loba, pues tiene la enérgico en la filosofía se instruya a una chica de capacidad de capturar”. quince años en el camino contemporánea; él señala que de la libertad sexual la mala recepción que se tiene más absoluta. Sade es de Aristipo es causada por su un revolucionario irreverente que rompe con el interpretación ‘al pie de la letra’, que lo ha confinado pacto matrimonial: el único compromiso real es el a lo anecdótico, burdo, glotón, cortesano, acomodado, placer. Aboga por el adulterio como un ejercicio de codicioso, libertino e interesado (ONFRAY, 2002:15). libertad para quien lo ejerce, un derecho. Y quienes La contrapropuesta filosófica a Aristipo se ciñe lo castiguen son unos tiranos celosos: « L’adulte que al principio de austeridad, de carencia, que ataca les hommes regardent comme un crime, qu’ils ont osé punir al hedonismo con el argumento de la trivialidad, comme tel en nous arrachant la vie, l’adultère, Eugénie, n’est ignorando que los mecanismos del satisfacción donc que l’acquit d’un droit à la nature, auquel les fantaisies hedonista son quizás los más sofisticados que inventa de ces tyrans sauraient jamais nous soustraire » (SADE 88). el ser humano, y basta ver una revista de moda o Toda esta “erotología” tiene como base previa de gastronomía para cerciorarse. La moral católica toda una filosofía de la naturaleza virgen de casi ha sobrevalorado el culto al trabajo y ha castigado toda técnica, de ahí que la relación entre lo natural con toda su fuerza el ejercicio del placer individual; y lo sofisticado –o artificioso- aparezca antagónica; y así, con este principio de austeridad, estoicos o sin embargo, la posmodernidad se ha encargado de seneicos atacan a los amigos de Aristipo, Epicuro, conciliar la tecnología y lo erótico haciendo, de paso, Sade o Michel Onfray por defender una filosofía negocio de ello. Pero lo relevante es que Sade parte del de lo innecesario, lo suntuoso y lo superficial.
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Pero la filosofía contemporánea deja al menos una huella de su apoyo al hedonismo. José Ortega y Gasset, en su Meditación de la técnica y otros ensayos sobre ciencia y filosofía, nos revela que el hombre primitivo no busca sólo satisfacer sus necesidades objetivamente básicas, sino alcanzar el bienestar, lo superfluo, eso que ahora llamamos lujo. Y si esto le falta, prefiere morir (ORTEGA Y GASSET, 2008: 33). Ortega sostiene que: “El hombre no tiene empeño alguno por estar en el mundo. En lo que tiene empeño es en estar bien. Sólo esto le parece necesario y todo lo demás es necesidad sólo en la medida en que haga posible el bienestar. Por tanto, para el hombre sólo es necesario lo objetivamente superfluo. […] La técnica es la producción de lo superflojo: hoy y en la época paleolítica [porque] vivir es, esencialmente, vivir bien” (ORTEGA y GASSET, 2008: 35).

épuisante, éreintante; ni renoncer à toutes les joies de ce monde. Ni la débauche, ni le monastère » (ONFRAY, 2002: 41). No se trata de ponerse al servicio del placer de manera esclavista y obsesiva, sino de disfrutar sin remordimiento la libertad total los sentidos, según los gustos. El principio del placer es cuerpo. Él desplaza espíritu, alma e intelecto y es causa, consecuencia y objeto de la satisfacción. Se diría que el hedonismo, como propuesta filosófica, es esencialmente existencialista en el rigor del término porque coloca al cuerpo como centro gravitatorio del sentir humano; es por esto que es desatinado trivializar su importancia como filosofía. Es verdad que aquello que se cuela por los sentidos es efímero y subjetivo pero ya adelantó Protágoras que conocer es percibir. Este método de acumular conocimiento es matizado por Demócrito al afirmar que percibir es dejar entrar por los poros: subyace aquí la capacidad del cuerpo para generar

el saber. Aristipo amplia esto para Pero para Onfray no se trata sólo del gozo por el gozo, para él « La sagesse exige un travail de la concebir el hedonismo como una forma de sabiduría: consciente: un examen des conditions de possibilité du maximum elementos como el sensualismo y la degustación son de plaisir » (ONFRAY, 2002: 40). Así, postula que el vistos como formas de percepción de la sabiduría. El placer alcanza su cualidad de agente delirante deleite exige una consciencia profunda de nosotros mismos como humanos, y él, como Aristipo, procura cuando llega al punto en el que es capaz de detonar evitar los extremos: « ni mettre son existence au service una chispa que ataca sensorialmente, provocando de la jouissance, dans une quête perpétuelle, absolue, effréné, una reacción de satisfacción instantánea. Ese
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PERIPLO • R ayani Melo

punto de furor y asombro es adictivo, de ahí que toda búsqueda de este clímax de satisfacción se convierta en una odisea hedonista, que hace a muchos pasar por el infierno en su camino al paraíso.

una especie de demonios bailarines que cortejaban y aplaudían al primo Dioniso. La danza- dígase de paso- era para los griegos una actividad educativa que complementaba la contemplación de la música. Así, cuando surge nuestra voluntad de conocer, de Dionisio contr a Apolo crear, revive Apolo; cuando despierta Dionisio para El imaginario de la Mitología Clásica asigna esparcir su perfume y rendirnos en el delirio del personificaciones a estas dos posturas ante la filosofía placer, Apolo se queda en casa a practicar con su lira. del placer: Apolo y Dionisio. Apolo, dios -entre otras cosas- de la música y la poesía, se nos presenta como un agente civilizador, instructor. Dionisio, el primo malvado que se ha pasado el tiempo entre fiestas y chicas -bacanales- se opone a la mirada _____ moralmente consolidada de la austeridad como una Bibliografía forma de moderación. Apolo y Dionisio comparten ORTEGA y GASSET, José. Madrid: Alianza el atributo del laurel, pero frente al éxito, el triunfo Editorial, 2008. incesante de Dionisio –en Roma, Baco- Apolo con ONFRAY, Michael. L’invention du plaisir. Folio. Paris: su lira siempre ha sido visto como el soso de la casa. Le livre de poche, 2002. Apolo cortejó muchas Musas y tuvo un sinnúmero SADE, La philosophie Dans le boudoir. Folio. Paris, de amoríos frustrados por las más complejas vicisitudes 1976. que plantea la mitología griega –no así Dionisio- BELTING, Hans. El jardín de las delicias. Abada pero con la Musa Talía concibió a los Coribantes, editores, 2009.

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PERIPLO • VÍRGINIA ARIGÓN

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PLUMAS LIBRES

DANTE’S PUPPET APOLOGÍA
Voy a usar cursilerías de papel cuché si es necesario, y el desprecio a posta si eso no funciona. Voy a usar lo manual, lo virtual y lo divino, y seré prosaico cuando escupa tu cara y seré elegante al abrirte la puerta aunque pierda el decoro al desgarrar tu falda. Yo seré lodo y seré paraguas. Seré la sal y la dulce nata, para atarte en usura e hilos finos. Tú serás mi hada algunas mañanas y una gata unánime cuando me haga falta, y puesta en la calle obscura serás perdición y farol que alumbra una daga dorada escondida en tu cuerpo que redima a este héroe derrotado en tus senos. Yo te pondré de rodillas y te pediré matrimonio, pero no sé en qué orden.

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PERIPLO • jorge dallos

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Epicuro: pensar desde el cuerpo
Por Ricard Olivé Roca
No hay vida placentera sin que sea juiciosa, bella y justa, ni se puede vivir juiciosa, bella y justamente sin el placer. A quien le falta esto, no le es posible vivir una vida placentera. Máximas Capitales, V (Epicuro, 2008: 68).

l filósofo griego Epicuro consideró el placer como la base de la conducta humana y clasificó éstos según los deseos que los motivaban. Probablemente, la Máxima Capital más conocida del filósofo sea la siguiente: “de los deseos, unos son naturales y necesarios, otros naturales y no necesarios, otros ni naturales ni necesarios, sino que provienen de la opinión vana” (Epicuro, 2008: 72). Epicuro entendió que la mayoría de deseos del inconsciente colectivo son en buena medida culturales y artificiales, necesidades externas creadas por fábricas de deseos que desconciertan la vida interior de las personas. ¿Qué diría en una época en la que se producen los afectos en exceso y se edulcoran los deseos? Considerando el peligro que conllevan anhelos como el lujo o el afán de poseer, Epicuro propuso una vía para calmar la angustia del hombre y así contrarrestar el sufrimiento que acarrean esas ideas erróneas sobre lo que constituye el bien, pero también pensó en cómo liberarse de otras fuentes de sufrimiento como son el temor al dolor, a la muerte y a los dioses.

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de la vida, del gozo sereno y de la solidaridad. El filósofo español Emilio Lledó, en su libro “El epicureísmo”, dedica especial énfasis en repetir que la filosofía de Epicuro no debe ser aliena a la vida. Su trabajo quiere salvarla de la momificación en la que acostumbran a caer otros libros academicistas, dejando a un lado la metafísica para proponer vida y alternativas en el nuevo horizonte de controversias contemporáneas. El libro de Lledó reivindica la sabiduría equilibrada del filósofo helenista para una sociedad en la que el principio de vida se ha supeditado “al principio de la múltiple verdad, de la ignorancia fanatizada, del cultivo masivo de la estupidez, de la crueldad y de la violencia, todas las supuestas teorías científicas, todos los filosofismos de los nuevos pitagóricos, todos los ‘adelantos’ tecnológicos arrastran la mala conciencia de no servir absolutamente para nada, a pesar de sustentarse en la discutible liturgia de la utilidad” (Lledó, 2005: 113).

Una de las enseñanzas de Epicuro insiste en el hecho de que “nada es suficiente para quien lo Los principios y lecciones de Epicuro, que suficiente es poco” (2008: 85). Esta frase desvela cómo se adecuan a muchas épocas y culturas, resultan el arte de la productividad y de la creación puede revolucionarias en la actualidad que nos concierne. llegar a perder su sentido y convertirse en un mero Por su insistencia en pensar sin el mito, por su impulso que no puede pensar al margen del mito en crítica a la ignorancia mediatizada, por su interés de el que cree, ya sea el comunismo, la maximización liberar las palabras de posibles contaminaciones y, del beneficio como sinónimo del progreso o la en definitiva, por su filosofía terapéutica, la defensa producción de ciertos placeres y modos de querer.
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Pensar sin el mito

Su filosofía nació durante el auge de un imperio y, junto con el abandono del ideal de Los habitantes del mundo capitalista, la polis, la disminución de las posibilidades del por ejemplo, viven inmersos en unas dinámicas ciudadano para actuar a favor del colectivo y la arrolladoras que confunden y dificultan un giro gradual transformación hacia un individualismo solidario en la ética del consumo. Una reorientación que ahondara en la conciencia, el sentimiento de de criterios más allá del dinero por el dinero y más inestabilidad se intensificó. Como consecuencia de próximos a la vida por la vida no es algo que pueda esta nueva mentalidad helenística que se nos presenta contemplarse actualmente, pues estamos suspendidos tan cercana se pierde la posibilidad de teorizar sobre en un complejo entramado que se sostiene sobre el diseño de la polis y debe construirse una filosofía unas creencias nocivas: la idolatría de unos dioses de la privacidad. Esto lleva al filósofo a explorar capitalistas y de unos ideales consumistas más que una nueva ética separada del quehacer público y parciales y arbitrarios en lo que a los vientos de la ética construida a partir del amor a uno mismo, una suerte y la política se refiere. Vientos determinados por el de narcisismo que no entiende la máxima “conócete sustrato inconsciente del común de la gente, cada vez a ti mismo” como una expresión de introspección más condicionado y cada vez más condicionante. Los psicológica, sino que la traduce como “ocúpate de juicios fundamentados en la percepción de quien no ve ti mismo”, “ten cura de ti mismo”. No se trata de más allá de la dimensión de su burbuja, ya sea del sueño conocerse para saber “quién” o “qué” se es, sino de un Occidente ocioso o de cualquier otro delirio conocerse para saber “cómo” conseguir lo que se desea. mitológico, forjan el actual rumbo de la historia con La teoría epicúrea del placer calculado letras doradas. Por esto, el epicureísmo no ha perdido intensidad y resuena, incluso, con más necesidad. sabiamente acontece en la actualidad como un contrapunto a la violencia que el ser humano somete,

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por un lado, a la naturaleza cuando sobrepasa inútilmente la capacidad de explotación y, por otro, a las propias personas cuando se les inculca una ideología del tener, donde el exceso solo puede conducir a la atrofia de la inteligencia, de la sensibilidad y de la solidaridad que no solo necesita una democracia, sino un individuo para ser feliz. En palabras de Lledó, el epicureísmo es una lucha enconada contra “los discursos míticos, los mensajes escatológicos, las múltiples informaciones que llegan a nuestro cerebro” y que “no sólo sirven para encauzar y hacer fluir por determinados surcos la corriente del pensamiento, sino, principalmente, para dejar sin salida otra forma de reflexión sobre hechos y problemas, que permitiera romper las barreras de la cárcel lingüística en donde se disuelve la intimidad y la personalidad se enajena” (2005: 74-75).

en la moderación pretende guarir el dolor del alma o, en la medida de lo posible, establecer una vía para vivir sin perturbación. Trata, pues, de alcanzar la vida serena y placentera tendiendo hacia el ideal estado de imperturbabilidad y prudencia, esto es, la ataraxia: el endurecimiento del cuerpo y del alma para sentirse fuerte ante lo sencillo y humilde. Ahora bien, no hay que confundir todas esas recetas de autoayuda tan en boga en la actualidad con la autoexigencia que propone Epicuro. La exigencia que reclama la filosofía no encajaría con la indulgencia con la que se tratan aquellos que buscan soluciones en libros de autoayuda.

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Afortunadamente, Epicuro no ofrece dificultades intratextuales típicas del lenguaje cultural o del mensaje ideológico porque el carácter de su texto, destinado a un amigo o a un individuo con necesidad de consejo, pretende acontecer como guía de conducta para llegar a la felicidad a partir del único fundamento para pensar la fuente de vida humana, la verdadera condición de posibilidad del ser humano: el cuerpo. Cuerpo que manifiesta las lecciones de la naturaleza y del ser, cuerpo regulador del placer y del dolor y, por tanto, motor de la vida y de la búsqueda de la sabiduría, que es a la vez conocimiento aplicado a la práctica La sabiduría del cuerpo y destinado a determinar nuestras acciones. Un La sabiduría de Epicuro sigue un fin: la conocimiento sensato y dedicado a subordinar eudaimonia, el buen daimon que nos conducirá por toda filosofía a la investigación de la vida feliz, sin los laberintos de la existencia hasta llegar a buen perturbación, sin miedo a los dioses, a la muerte o puerto. Su sabiduría propone una íntima relación al dolor físico. El ser humano quiere ser feliz, pero entre el conocimiento y la conducta humana. Con su el miedo y el deseo le ponen trabas, de modo que determinada filosofía del cuerpo y la felicidad basada la función de la filosofía epicúrea es interpretar
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PERIPLO • Luz LAGR ANGE

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este deseo, pensar si proviene de la necesidad y de su pensamiento respecto a esto con claridad: “resulta la naturaleza o si, por lo contrario, procede de las absurdo pedir a los dioses aquello que uno mismo ideas falsas de lo que creemos que nos beneficia. es capaz de procurarse” (2008: 84). Aquí es donde la filosofía del placer cobra su máximo esplendor. Los dioses Combatir el egoísmo En la Carta a Meneceo Epicuro afirma la En la búsqueda del placer aparece un peligro existencia de los dioses, la cual no debe preocuparnos porque en nada nos afecta (si no queremos que lo haga). que puede confundirnos: “la mayoría de nuestros El origen de todos los miedos e inseguridades son los afanes y nuestros deseos, revestidos, muchas veces, vacíos que no comprendemos y que proyectamos hacia de teorías y justificaciones morales, encierran, más ellos; son la explicación al misterio, pero también al o menos sublimado, el innato peso del egoísmo, que azar y al destino de nuestro futuro. Mientras no se nos hace gravitar siempre sobre la defensa de nuestro comprendían, dice Epicuro, “era imposible vencer propio ser” (Lledó, 2005: 88). Este peligro real que conlleva la hedoné, Epicuro lo combate entendiendo el placer como un término negativo, es decir, como un elemento de la vida que siempre podría acarrear consecuencia, no era posible obtener placeres puros dolor en el momento en que lo perdemos. “Ningún sin una ciencia de la naturaleza” (2008: 69). En placer es malo en sí mismo: pero lo que hay que hacer consonancia con esto, Lledó menciona que “el saber para obtener ciertos placeres causa mayor cantidad no solo nos hará libres, sino que Epicuro añade algo de quebrantos que de placeres” (Epicuro, 2008: 69). mucho más concreto: el saber nos hará felices. Al menos Por eso insiste en el hecho de que la felicidad es la el conocimiento de la realidad permitirá deshacernos prudencia que conlleva saber calcular y optimizar de la pesada masa ideológica que ha ido acumulando los deseos necesarios para el cuerpo y para la vida. la sociedad, en el duro proceso de su evolución y de su El cálculo, además de un progresivo endurecimiento superación” (2005: 67). La idea que se desprende de del cuerpo y del alma, permitirá la serenidad y todo esto es que no queremos saber, queremos vivir, equilibrio imprescindibles para gozar de la vida. queremos bienestar, es decir, saber para ser, para bienser. Tal y como considera Lledó: “La mirada de En los tiempos que corren, si ya no se necesita Epicuro expresa la salida del egoísmo, de la clausurada un Dios es porque en lugar de eso se enquistan en la atmósfera de una sensibilidad y una hedoné cerrada piel las recetas para la felicidad que la mercadotecnia siempre en el espacio privado” (2005: 122). Los desea vender. En lugar de decirnos “no aumentes tu riqueza, haz menguar el ansia”, la publicidad excita nuestros sentidos y estimula nuestros afectos, le susurra a nuestro pequeño ego de dentro, como diciendo “yo sé que lo que tú quieres, en verdad, es esto: sexo en los videoclips, sexo en la política, sexo hasta en la sopa de tu tuppersex”. Modelos de vida, recetas para la felicidad, axiomas preestablecidos cultualmente someten consciencias humanas y las conducen de verdad. Son daimons tutelares que no tienen como fin la eudaimonia, sino publicitar productos con los que presuntamente nos va la felicidad. Epicuro expresa placeres, pues, no deben ser un fin en sí mismo, no se trata de intentar vivirlos todos cuales adquisiciones o de temer perderlos. El placer no debe responder a la ideología del tener porque nos encerraría en un bucle de frustraciones, precisamente por querer aspirar a todo cuando la felicidad reside en aprender a cerrar puertas. Cuando, por ejemplo, Epicuro dice “hay que liberarse de la cárcel de los intereses y de la política” (2008: 83) se refiere a los “egoísmos” de los grupos que declaran guerras, de las banderas de los pueblos o de las mercancías mágicas que están de moda. Ahora bien, eso no niega ni contradice la amistad epicúrea
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el temor a las cosas más importantes, porque no se conocía cuál era la naturaleza del universo, sino que se conjeturaba algo a partir de los relatos míticos. En

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como la versión del individuo en el espacio de la colectividad. Ocuparse de la propia curación implica el cuidado de los amigos, el mejor de los placeres. “El sabio enfrentado a la necesidad sabe mejor dar que recibir. Encuentra así un enorme tesoro en la autarquía” (Epicuro, 2008: 81), el fruto de la cual, por cierto, es la libertad. La muerte El verdadero conocimiento del sabio es la experiencia que sirve para la vida, es decir, aquella vida que nutre el pensamiento con tal que éste se libere, se clarifique y exprese con más definición y fuerza. Precisamente la invitación al pensamiento propio, autónomo y limpio de ideas alienas es lo que dio a conocer a Epicuro como el filósofo de la ignorancia proverbial, pues nunca citó nada que no fuera natural de sí mismo. Lógicamente, la filosofía de la vida solo puede estar relacionada con nuestro cuerpo vivo, de tal modo que lo corporal acontezca como el único camino por donde se manifiesta la vitalidad, lo cual se opone a la tradición filosófica que entiende que la vida, el ser y las ideas son la eternidad que debe desprenderse del cuerpo caduco para llegar al bien supremo o astrológico. En la filosofía de la vida de Epicuro el problema es cómo entendemos la muerte los humanos. En la tradición griega el ser humano aspiraba a la vida eterna de las ideas, porque el cuerpo era corruptor, tenía que morir y resultaba angustiante. Todo esto concuerda con la sentencia del filósofo alemán Georg Hegel según la cual las personas no aman la vida, sino que temen la muerte. Epicuro opta por aceptar la caducidad de la vida para así dotarla de más valor, sabiendo que solo lo que se integra en la experiencia puede ser pensado y vivido de manera auténtica. Es de especial relevancia la Máxima XIX sobre la muerte donde dice que “el tiempo ilimitado y el tiempo limitado contienen igual cantidad de placer, siempre que sus límites se midan mediante la razón” (Epicuro, 2008: 70). El pensamiento y el cálculo nos prepararán el escenario para una vida
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PERIPLO • ELENA HONTANGAS

sin necesidad de la eternidad, ya que el tiempo, la fugacidad o la eternidad son productos de la cultura. El dolor La idea de base epicúrea es que una filosofía que no guarece el dolor del alma resulta inútil. Karl Marx diría que el ser humano solo quiere salud cuando se sabe enfermo, y Epicuro, que la filosofía es una determinada manera de vacunar la enfermedad o miedo del filósofo, pero también de curar el temor y la angustia de una humanidad herida que ha buscado inútilmente en las recetas de la Iglesia y el prozac, cuando no en la última novedad del mercado. La filosofía es el phármakon de Epicuro, una forma de obrar en el mundo que nada tiene que ver con el vacío mental de poseer los sistemas filosóficos de toda la historia o de atesorar conocimientos como quien lo hace con el escaparate de novedades

doble moral rige bicéfala la teoría y la práctica; por qué lo más excelso, que son la vida y el arte, es cínico, vacío, amoral; y, en definitiva, por qué la ética, si es que puede caber, está supeditada a la cultura del espectáculo, del consumo, de la inutilidad y de la violencia. Según Lledó, “la miseria intelectual de los grandes poderes que gobiernan, desconciertan y estrechan la vida individual, en el espacio de una colectividad aturdida, contrasta, decididamente, con aquel filósofo que hoy se opondría también a los fabricantes de deseos ‘no naturales y no necesarios’” (2005: 12-13). Cuando Epicuro dice “rebosa mi cuerpo de dulzura viviendo a pan y agua, y escupo sobre estos placeres del lujo, no por ellos mismos, sino por las complicaciones que llevan consigo” (2008: 100) no es una mera excusa ni una justificación para la resignación ante la hambruna, la injusticia y la miseria. El pan y el agua, como dice Lledó, “son metáforas para la solidaridad colectiva. No es posible la vida social, sin esa esencial distribución del placer, del placer de lo necesario” (2005: 112). La exigencia revolucionaria de lo necesario es la condición de posibilidad de la vida, de la ética y de la política. Nada es posible sin la “política de lo necesario”, excepto el egoísmo o la hipocresía colectiva. Por eso mismo Epicuro se opondría a lo que, en la actualidad, “ha creado el vacío disfrute de lo que no es ni natural ni necesario, y que ha establecido, como una melancólica meta de la insatisfacción, la ideología del ‘tener’” (Lledó, 2005: 137) contraria, asimismo, a una teoría del ser, de ser y crecer a partir de las posibilidades y necesidades del único terreno verdadero: el cuerpo.

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electrónicas. Su sabiduría nada tiene de erudita, menosprecia los conocimientos sin connotaciones éticas o que no sirvan para mitigar el dolor. Hay, pues, una apología anarquista que aboga por quedarse en el Jardín junto a sus amigos, pensando por sí mismo y dejando que la filosofía, esa savia viviente, nutra el espíritu y lo guíe en las buenas acciones que satisfagan y llenen de sentido la vida. Las ideas falsas Actualmente, “en el mundo de la tecnología, se supone que las ‘enfermedades de los hombres’ tienen que ‘curarse’ con los medios de que esa tecnología, economía, política, ciencia disponen” (Lledó, 2005: 112-113). La superficialidad de este pragmatismo idolatrado, demasiado ancorado en el patrimonio cultural de Occidente que nunca ha supeditado el principio de conocimiento al “principio de vida”, explica por qué estamos fragmentados, por qué la

_____ Bibliografía EPICURO. Obras. Madrid: Tecnos, 2008. LLEDÓ, Emilio. El epicureísmo. Madrid: Taurus. 2005.
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PERIPLO GONZAGA M ANSO

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CINE EN RAMA

Devorados por el deseo
Por FERNANDO MASSA

1..

PERIPLO •Julieta Piaggio

icen amarse, pero la palabra amor resuena una y otra vez como una caja vacía. Sus relaciones lucen como fotografías hermosas, pero detrás se saben tristes y solos. Son concientes de que la traición lastima a quien tienen al lado, y que también a ellos los vuelve desgraciados. Pero a los protagonistas de Closer, el deseo los obnubila, y apenas se manifiesta salen desesperados a satisfacerlo, sin importar los riesgos ni las consecuencias. Closer (2004), de Mike Nichols, no es otra película más sobre infidelidades y traiciones. Esta adaptación de la obra de teatro del inglés Patrick Marber es una postal de las relaciones posmodernas, que refleja de manera rotunda el lugar de privilegio en que la sociedad actual ha ubicado al goce sexual, sin reparar, tal vez, en el anverso cruel que puede conllevar esa persecución instintiva cuando el fin no es más que el placer en sí mismo. En las calles de Londres, Dan ( Jude Law), un periodista que escribe obituarios, tropieza con Alice (Natalie Portman), una joven stripper con cara de ángel que acaba de llegar de Nueva York. Lo suyo es amor a primera vista. Anna ( Julia Roberts), fotógrafa de mediana edad, le hace unos retratos a Dan, que él exhibirá en la solapa de su próximo libro. La atracción y el roce son instantáneos. Ni siquiera importa que Alice esté en el baño, a pasos de ellos. En un acuario, Anna conoce a Larry (Clive Owen). Él cree que han hablado por chat, y se le acerca con propuestas lujuriosas. Ella lo toma con liviandad, se ríe del malentendido, y se deja seducir. El encuentro lo había orquestado Dan, en una sesión vía Internet maquiavélicamente lasciva. Cegados por el deseo, los celos o el despecho,
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comienzan un enjambre de encuentros sexuales que, en un principio, surgen como inevitables, pero que progresivamente toman la entidad de lo que en verdad son: destructivas traiciones a quien han confiado su intimidad y a quien han elegido amar. La culpa no es óbice para decir basta. Y el arrepentimiento llega demasiado tarde. Dan se reconoce como un egoísta luego de confesarle a Alice que le era infiel desde hacia dos años. Nada le impide, no obstante, seguir adelante con su decisión de dejarla, y por el contrario, la discusión parece fortalecerlo. En la escena más descarnada de la película, Anna enfrenta un detallado cuestionario que le hace Larry, su marido, sobre su amante. ¿Dónde lo hicieron? ¿Cómo? ¿Cuántas veces? ¿Te corriste? ¿Quién lo hace mejor? Y ella, con una frialdad insoportable, responde a cada una de las preguntas. Después, sí, ella lo admite: “Soy r e p u g n a nt e ”. Alice es el único personaje que a través de la razón trata de comprender el mecanismo impulsivo que los está destruyendo. Ella está convencida de que hay un punto de tensión

mujer que ostenta esa donde se juega todo, belleza atemperada un momento en el de la madurez. cual se decide ceder o Gracias a esa resistir. Tampoco da experiencia, Ben por hecho ese amor comprende que que Dan prodiga a en realidad está pesar de todo. “¿Dónde completamente está el amor?” —se enamorado de la hija de pregunta en la última Mrs. Robinson, Elaine, escena—. “No lo veo, a quien, en un principio, no lo puedo tocar, no ha despreciado en un lo siento. Lo escucho, arrebato de estúpido sí. Sólo alcanzo a PERIPLO •Julieta Piaggio narcisismo. Ben ya no oír unas palabras”. podrá reparar la ruptura del matrimonio El eco de una caja vacía. En la reflexión de Alice, lo que había estado Robinson, pero al menos ha logrado romper el implícito a lo largo de la historia sale a la luz. En vanidoso espejo de su juventud para jugarse por esa búsqueda desbocada del placer, ellos han dejado alguien real. Es el deseo de alcanzar a alguien que de ver al otro como un prójimo, y solo lo reconocen está fuera de él lo que lo empuja a cometer su más como una prolongación de sí mismos, alguien que, en genial locura: entrar a la iglesia para robarse a la definitiva, les será útil para satisfacer su narcisismo. novia y escaparse en el asiento trasero de un ómnibus. Una reivindicación de la vida y la libertad, que juega de contrapunto con el destino de los 2. Tal vez, una forma de romper con ese círculo protagonistas de Closer, solitarios seres que por hedonista sea demorar hasta el hartazgo su estadía en ese círculo matando a vicioso terminaron devorándose parte de sí mismos. Narciso. En El graduado (1967), película que le dio el Oscar como mejor director a Nichols, Ben Braddock (Dustin Hoffman) lo logra cuando se da cuenta que lo suyo con Mrs. Robinson (Anne Bancroft) es tan solo su inocente deslumbramiento por una
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CINE EN RAMA

PLUMAS LIBRES

GRISELDA GARCÍA

Torso desnudo de un muchacho al sol
El cuerpo se tensa en cien fibras enloquecidas. En el abdomen plano dos líneas se pierden en la espesura del pubis. Esas líneas bastarían para adorarlo meses. Al final del día buscarle las axilas, olerlo buscarlo entre las piernas y encontrarlo duro pesado de semen joven. Es verano. La tortura de no tenerlo es dulce.

Publicado por primera vez en su libro El ojo del que mira, La Carta de Oliver, 2009.

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LENGUAS VIVAS

Benjamin von Stuckr ad-Barre Fashion Week , 2010
Tr aducción de Bernadette Paa
Benjamin von Stuckrad-Barre es un autor y periodista alemán que aborda los conflictos y problemas de una juventud mediática inmersa entre consumo, imagen y búsqueda de identidad. Con sólo veintitrés años publicó su primer libro –Soloalbum- que se convirtió en todo un éxito editorial. Gracias al uso consciente de los medios de comunicación, Stuckrad-Barre se confirmó como el representante pródigo de una nueva generación literaria llamada Popliteratur. Pero tras el éxito, vino el descenso a los infiernos: Stuckrad-Barre consumidor desde hace años de cocaína se había convertido en un drogadicto. Pero ni siquiera durante el largo y doloroso proceso de desintoxicación, Stuckrad-Barre, se desligó de los medios, sino que dejó que la fotógrafa alemana Herlinde Koebl documentara y grabara todo el proceso, incluso los momentos más privados y destructivos. Finalmente, el autor alemán logró salir del mundo de la droga y retomó su trabajo. Auch Deutsche unter den Opfern pertenece a la última época de su creación. Se compone de reportajes literarios irónicos y críticos en los que el autor repasa la actualidad política, mediática y social de Alemania.

A

ls ich heute Morgen vor meinem Kleiderschrank stand, bekam ich einen Lachanfall. Jetzt, zwei Stunden später, sitze ich am Schreibtisch, habe eine weiße Cordhose an, ein schwarz-weiß gestreiftes Hemd und – zum ersten Mal in meinem Leben – Hosenträger. Schwarze Hosenträger. In der S-Bahn hat niemand was dagegen gesagt, aber ich fühle mich verkleidet, bin es auch, und Schuld ist die Berliner Modewoche, beziehungsweise: Schuld is the Berlin Fashion Week. Und das kam so: Am Mittwoch bekam ich eine SMS: „Herzlichen Glückwunsch zu Bronze, Mr. Stylo. Läuft grad über Agentur.“ Ich rief die Absenderin sofort an, um mir diese Rätsel-Botschaft entschlüsseln zu lassen, und erfuhr, dass ich von einer ModeexpertenJury, zu der immerhin Karl Lagerfeld und Eva Padberg gehörten, zum drittbestangezogenen Mann des Jahres gewählt wurde. Bronze beim „Best DressAward“ der Zeitschrift „Vanity Fair“! Nun gibt es sicherlich bedeutendere Auszeichnungen, ein Anruf aus Stockholm etwa hätte mich gewiss mehr gefreut: Hello, this is Viktualia Rullgardina Krusmynta

E

sta mañana, cuando estaba delante de mi armario, me entró un ataque risa. Ahora, dos horas más tarde, estoy sentado delante de mi escritorio, llevo un pantalón de pana blanco, una camisa de rayas blancas y negras y, por primera vez en mi vida, tirantes. Tirantes negros. En el S-Bahn1

nadie ha dicho nada en contra de esto, pero ahora me siento disfrazado, también lo estoy, y la culpa la tiene la semana de moda de Berlín, o mejor dicho: el culpable is The Berlin Fashion Week. Y esto llegó así: El miércoles recibí un SMS: “Felicidades por bronce, Mr. Stylo. Pasa ya por la agencia”. Llamé al remitente enseguida para que me descifrara el mensaje enigmático, y me enteré de que fui votado, por un jurado de expertos de moda -al que pertenecieron nada más ni nada menos que Karl Lagerfeld y Eva Padberg2 – como tercer hombre mejor vestido del año. ¡Bronce en el Best Dress-Award de la revista Vanity Fair! Habrá seguramente distinciones más notables, por ejemplo, una llamada desde Estocolmo 1 En España, lo más cercano a este tipo de transporte
son los trenes de cercanía. 2 Eva Padberg es una modelo alemana bastante famosa.
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Efraimsdotter, uns vom Nobelpreiskomitee gefallen Ihre Texte immer so sehr – hätten Sie Zeit und Platz auf dem Konto, wir haben hier was für Sie. Aber als mit Preisen bislang nicht gerade Überhäufter freut man sich auch über kleinere Ehrungen. Abends besuchte ich das R.E.M.-Konzert in der Waldbühne. Weil es kalt war und regnete, zog ich mich eher an wie ein Viert- oder Fünftplatzierter. Ohnehin gelten R.E.M-Konzerte nicht gerade als Treffpunkt Modebewusster. Doch Sänger Michael Stipe brachte dann zwischen zwei Liedern das Thema zur Sprache, das momentan bestimmte geistige Regionen Berlins beherrscht: Kleidung. Stipe sagte, er habe sich wetterbedingt Turnschuhe angezogen, und das erschiene ihm für einen Gentleman seines Alters nun doch unpassend. Er ließ sich feinere schwarze Schuhe bringen, wechselte sogar die Socken, alles mitten auf der Bühne. Kreischende 40-Jährige in der ersten Reihe schienen unbedingt Stipes ausgezogene Stinkesocken geschenkt haben zu wollen, aber Stipe weiß, was sich gehört, und warf lieber eine Mundharmonika ins Publikum. Am T-Shirt-Stand überlegte ich nach dem Konzert lange, welches R.E.M-Leibchen dem drittbestangezogenen Mann des Jahres wohl stehen würde. Sobald man anfängt, über Kleidung nachzudenken, hat man schon verloren – das ist wie mit Schlafwandlern, die über ein Seil balancieren und nur herunterfallen, wenn jemand sie aus Versehen weckt. Am Donnerstag ging ich dann zu einer Modenschau der Firma Hugo Boss. Modewoche in Berlin, das musst du dir als Stadt-Reporter angucken, sagte ich morgens dem drittbestangezogenen Mann des Jahres, als ich ihn im Badezimmerspiegel sah. Weil ich gute Laune hatte, zog ich mir einen weißen Anzug an. Die Wahrheit ist, dass ich mich für Mode nicht interessiere. Ich finde, auf Laufstegen sieht eigentlich alles toll aus, weil eben Models in der Regel ja nicht hässlich sind. Und ich selbst ziehe meistens das an, was im Schrank gerade oben liegt oder vorne hängt. Aber man kann natürlich wahnsinnig viel über Mode sprechen, lernte ich anschließend. Die Sonne schien, und die Mode-Profis standen herum, aßen elegante Sachen von kleinen Tellern,
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me hubiera gustado más con seguridad: “Hello, this is Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsyema, a nosotros, jurado del premio Nobel, nos gustan siempre tanto sus textos. ¿Tendría tiempo y sitio en su cuenta bancaria?, tenemos algo para usted”. Pero como uno no está abrumado de premios, se alegra, también, por pequeños homenajes. Por la noche visité el concierto de R.E.M. en la Waldbühne3. Como hacía frío y llovió, me vestí más bien como el cuarto o quinto clasificado. De todas formas, los conciertos de R.E.M. no pasan precisamente por un lugar de encuentro para los que van a la moda. El cantante Michael Stipe aludió entre dos canciones al tema, que rige momentáneamente algunas regiones mentales de Berlín: la ropa. Stipe dijo que se había puesto deportivas resistentes a la intemperie, y esto le pareció un poco fuera de lugar para un gentleman de su edad. Se hizo traer zapatos negros más elegantes, cambió también los calcetines, y todo esto en mitad del escenario. Cuarentonas, chillando en primera fila, parecían querer a toda costa los “apestacalcetines” de Stipe, pero él sabe lo que corresponde, y prefirió tirar una armónica al público. Después del concierto, en el puesto de las camisetas, pensé durante mucho tiempo qué camisetita de R.E.M. le quedaría mejor al tercer hombre mejor vestido del año. Cuando uno empieza a pensar en ropa, ya está perdido. Es como con los sonámbulos, que balancean sobre una cuerda y solo caen, si alguien los despierta sin querer. El jueves fui a un desfile de moda de la empresa Hugo Boss. Semana de moda en Berlín, “esto lo tienes que ver como reportero de ciudad”, dije por la mañana al tercer hombre mejor vestido del año, cuando lo vi en el espejo del baño. Como estaba de buen humor, me puse un traje blanco. La verdad es que no me intereso por la moda. Considero que en las pasarelas, a decir verdad, todo parece bonito porque los modelos, por regla general, no son precisamente feos. Y yo mismo me pongo la mayoría de las veces lo que está arriba en el armario o está colgado en primer lugar. Pero 3
Traducción literal: escenario del bosque. Se trata de un escenario al aire libre ubicado en el distrito berlinés Charlottenburg-Wilmersdorf

sprachen über die gerade gesehene Kollektion fürs naturalmente, se puede hablar muchísimo sobre moda, nächste Frühjahr und ließen die Gläser klingen. Ich aprendí después. Brillaba el sol y los profesionales de la möchte nicht behaupten, dass man besoffen sein moda, que estaban por ahí, comieron cosas elegantes muss, um dieses Mode-Gerede zu ertragen, aber die en platos pequeños, hablaron sobre las colecciones de Mode-Leute trinken ganz gern schon mittags was. la próxima primavera que acababan de ver y dejaron Ich verabschiedete mich bald und sagte, Leute, es tintinear los vasos. No quiero constatar que uno tiene mag verrückt klingen, aber ich gehe jetzt arbeiten. que estar borracho para aguantar el charloteo de la Mitleidiges Nicken war die Ernte dieser meiner Worte. moda, pero a la gente de la moda le gusta beber ya Am Kiosk a mediodía. Me kaufte ich dann die despedí enseguida: neue Ausgabe der tíos, sonara „Vanity Fair“, um raro, pero voy a mal zu gucken, wer trabajar. Cabezadas auf die Plätze zwei compasivas eran und eins gewählt la cosecha de worden war. mis palabras. En el quiosco Bestgek leideter me compré la nueva Mann des Jahres: entrega de Vanity Schauspieler Fair, para ver quién Clemens Schick, ein había sido votado sehr netter, immer al segundo y primer gut aussehender puesto. Hombre Typ, gegen den mejor vestido zu verlieren keine del año: el actor Schande ist, sondern Clemens Schick, der Normalfall. Zwischen Schick un tío muy majo, und mir auf Platz siempre guapo, zwei: Wolfgang contra quien perder Joop. Und wenn ich no es ninguna zu dessen Kleidung vergüenza, sino als Mode-Amateur más que normal. mal was sagen darf: Entre Schick y yo, PERIPLO • JORGE DALLOS Schöner geht es ja en segundo lugar: wohl nicht. Seit einiger Zeit ist er immer besonders Wolfgang Joop4. Y si puedo decir algo al respecto como bunt und auf den ersten Blick durchgedreht gekleidet. amateur de moda: más guapo sería imposible. Desde Schaut man genauer hin, wird klar: perfekt. Das algún tiempo se viste extremadamente variopinto y a Leben möchte ich führen, dass mir so was steht, primera vista de loco. Si se mira con más cuidado, uno denke ich immer, wenn ich Joop sehe. Von mir ist se da cuenta: está perfecto. “Esta es la vida quiero llevar in der Zeitschrift ein Foto abgebildet, das bei einer para que esto me quede bien”, pienso siempre, cuando Preisverleihung im Mai 2007 gemacht wurde; dort veo a Joop. De mí se ha reproducido en la revista una ging es um Texte, und ich wurde ebenfalls Dritter foto que había sido tomada en una entrega de premios – allerdings von, äh, dreien. Also Letzter. Mein 4
Wolfgang Joop es un diseñador de moda alemán.
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Chefredakteur Walter Mayer hat mir allerdings in seiner unendlichen Weisheit erklärt, Dritter ist besser als Zweiter. Wenn man mit ein bisschen gutem Willen darüber nachdenkt, leuchtet es einem ein. Eine weitere große Mayer-Weisheit: Modewoche ist wie Berlinale. Ja, genau! Ein paar Tage lang ist die Stadt ganz aufgeregt, weil ein paar „internationale Stars“ mehr als sonst hier sind, und überall wird im Namen des Kinos oder eben der Mode gesprochen, gegessen, gesoffen, getanzt und fotografiert. Freitagmittag ging ich dann zur Preisverleihung. Für den Dritten gab es weder Trophäe noch Urkunde, aber einen elf Stunden bei 69° C gegarten Kalbskamm. Neben mir saß Eva Padberg und sagte den schönen Satz: „Ich komme aus Thüringen, da isst man dauernd Fleisch.“ Jenny Elvers-Elbertzhagen verzichtete auf den Kalbskamm, weil sie, wie sie sagte, abends noch in irgendein Kleid passen wollte. Eine ältere Dame, deren Frisur, Schmuck und Kleidung ihr den Gesamteindruck eines, Verzeihung, explodierten Antiquitätengeschäfts verliehen, erklärte mir, dass Angela Merkels Jacken zu kurz seien und ihr Schmuck zu kunstgewerblich. Außer mir begannen alle Anwesenden wieder zur Mittagszeit mit dem Abendprogramm, Prosit allerseits. Ich musste zurück an den Schreibtisch und bekam am Ausgang eine Geschenktüte, in der ich nebst einer Tafel Schokolade („entwickelt von Tim Raue, Koch des Jahres 2007“), einem Billigschlips und einem Piccolo die schwarzen Hosenträger fand. Vor der Michalsky-Modenschau am Abend hatte ich noch gedacht, ich habe die Modewoche jetzt kapiert. Wenn man zu einer Modenschau geht, zieht man sich selbst an nach Maßgabe dessen, was man gerade so als „modern“ empfindet, auch wenn das so ist, als ob man seine Wohnung reinigt, bevor die Putzfrau kommt. Wenn man eine Berliner Schauspielerin ist, macht man sich mittels Kleidung ein bisschen hässlicher als man sein könnte, damit alle denken, man sei hübscher als man ist. Oder doch zumindest: interessant! Ansonsten: Küsschen rechts, Küsschen links, hast du schon gehört, hast du nicht gesehen, hast du die Nummer von Soundso, bist du morgen Daundda,
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en mayo 2007; ahí el tema eran textos, y yo había quedado también tercero – pero de… ehem… tres. Entonces, el último. Mi redactor jefe, Walter Mayer, me ha explicado en su infinita sabiduría que tercero es mejor que segundo. Si uno piensa con un poco de buena voluntad sobre aquello, se hace obvio. Otra gran sabiduría de Mayer: semana de moda es como la Berlinale. ¡Sí, correcto! Un par de días, la ciudad está muy excitada, porque unas cuantas “estrellas internacionales” más que normalmente están ahí, y en todos los sitios se habla, come, emborracha, baila y fotografía en nombre del cine o, pues, de la moda. Viernes a mediodía fui a la entrega de los premios. Para el tercero no había ni trofeo ni certificado, pero sí un morrillo de ternera, cocido 11 horas a fuego lento a 69° C. A mi lado, estaba sentada Eva Padberg y dijo la bonita frase: “Soy de Turinga, ahí siempre se come carne”. Jenny Elvers-Elbertzhagen5 renunció a su morrillo de ternera, porque ella, como dijo, tenía que entrar por la noche en algún vestido especial. Una señora mayor, cuyo peinado, joyas y vestimenta le adscribieron la impresión final de una, con perdón, tienda de antigüedades explotada, me explicó que las chaquetas de Angela Merkel fuesen demasiado cortas y sus joyas demasiado artesanales. A parte de mí, todos los asistentes empezaron al mediodía con el programa de la noche: Prosit a todo mundo. Tenía que volver al escritorio y recibí en la salida una bolsa de regalos en la que encontré –a parte de una barra de chocolate (“Desarrollada por Tim Raue, cocinero del año 2007”), una corbata barata y un Piccolo – los tirantes negros. Antes del desfile de moda de Michalsky por la noche había pensado que ahora había entendido la semana de la moda. Si uno va a un desfile de moda, se viste conforme a lo que considera ahora mismo “moderno”, aunque esto es como limpiar su piso, antes de que venga la asistenta. Cuando se es una actriz berlinesa, una se hace más fea mediante la ropa, para que todos piensen: “¡Es más guapa de lo que aparenta! ¡O, por lo menos, interesante!” A parte de eso: besito a la izquierda, besito a la 5
Jenny Elvers-Elbertshagen es una actriz y presentadora alemana que se hizo famosa por su vida privada.

guck mal, da drüben ist – wie sieht der denn heute aus? derecha, ¿no has escuchado?, ¿no has visto?, ¿tienes Doch dann lief ein Männermodel mit el número de no sé quién?, ¿estarás mañana también „Atomkraft? Nein Danke“-T-Shirt über den Laufsteg. no sé dónde?, ¡mira, cómo va éste de ahí hoy! Als dieses Shirt entworfen wurde, war der Slogan bloß Pero entonces desfiló un modelo masculino ein alter Spruch, ein ironisches Zitat. Aber neuerdings con un “Atomkraft? Nein Danke”6 - T-Shirt sobre la ist das ja wieder eine hochpolitische Aussage, und pasarela. Cuando fue concebido la camiseta, el slogan ich hoffe, ich tue Michalsky nicht unrecht, wenn solamente era un dicho viejo, una cita irónica. Pero ich behaupte, dass últimamente esto es dies weder seine otra vez un enunciado Absicht noch sein súper político, y Spezialgebiet ist. espero que no le haga We n i g s t e n s injusticia a Michalsky die Musik war si sostengo que esto unmissverständlich, ni era su intención DJ Hell hatte sie ni es su especialidad. zuverlässig grandios Al menos la música zusammengestellt, und era inequívoca, DJ als ich ihn hinterher Hell, cumplidor, la fragte, von wem denn había grandiosamente dieses eine Lied da compilado, y cuando zum Schluss gewesen le pregunté después de war, kam er schnell quién había sido esta zur Sache: Warum canción al final, fue er denn bitte nur rápidamente al grano: viertbestangezogener ¿Por qué él solo había Mann des Jahres sei in sido el cuarto hombre dieser „Vanity Fair“mejor vestido del año en Liste, und ob ich eine esta lista de Vanity Fair? Idee hätte, wie wir uns Y si yo tenía una idea, da im nächsten Jahr ¿cómo nos podríamos PERIPLO • R ayani MELO noch weiter nach oben kämpfen könnten. luchar más por arriba en el próximo Ich zeigte zur Tanzfläche, wo Clemens Schick stand, año? Señalé a la pista de baile, donde estaba Clemens die Nummer eins. Der sah wieder mal hervorragend Schick, el número uno. En esta noche, éste tenía otra aus, an diesem Abend mit Hosenträgern überm vez un aspecto sublime, con tirantes sobre la camisa – Hemd – vielleicht ginge es so? DJ Hell war skeptisch. ¿A lo mejor funcionaría así? DJ Hell estaba escéptico. Und heute Morgen holte ich dann die Y hoy por la mañana saqué los tirantes Hosenträger aus der Tüte und hängte mich da so del bolso y me colgué en ellas de la mejor manera gut es ging rein, wie ein Esel ins Geschirr, mein posible, como un asno en los arreos; mi pretina Hosenbund sitzt gegenwärtig ungefähr auf Brusthöhe. está ahora mismo más o menos a la altura del Bei Clemens Schick sah das irgendwie besser aus. pecho. A Clemens Schick esto le quedaba mejor.

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“¿Energía Nuclear? No Gracias”.
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PERIPLO •GLORIA M AGGIO

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El arte de la evasión
Por Fernando Pittaro

ay escritores a los que casi no les conocemos la cara. A lo largo de sus extensas trayectorias, solo supimos de sus obras, pero jamás de sus rostros. Thomas Pynchon, Réjean Ducharme, Cormac McCarthy, Bruno Traven, J.D. Salinger, son solo algunos de los que hicieron un culto de su invisibilidad y apostaron al enigma de existir sin ser descubiertos, el placer infinito de no ser vistos. Eligieron otro camino, aquel alejado de las cámaras de televisión, las entrevistas, los cocktails de editoriales, las conferencias pomposas, las luces encandiladoras. Prefirieron recorrer rutas anónimas, huir de la fama y ver cómo se agigantaba el mito a lo lejos. Salinger, un viejo canoso de casi dos metros de altura, cobró reconocimiento internacional en 1951 por la publicación de su única novela, The Catcher in the Rye, conocida en castellano como El guardián entre el centeno. Así fue que el éxito le tomó por sorpresa y agravó su natural condición de hombre tímido e introvertido. Sus biógrafos coinciden en que estuvo en la Segunda Guerra Mundial y participó

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en el desembarco en Normandía. Cuando regresó de Europa siguió escribiendo. Y, a partir de 1951, decidió recluirse y ya nadie más lo vio. The New York Times fue el único periódico al que le concedió una entrevista luego de 23 años de haber publicado su primera novela. En aquel diálogo telefónico rompió el silencio y confesó: “Hay una paz maravillosa en no publicar… Me gusta escribir. Amo escribir. Pero escribo sólo para mí mismo”. Ese hedonismo por la pluma secreta ya tuvo su preludio en 1951, cuando Holden Caulfield, el protagonista de su novela, vaticinaba: ““Me gustaría encontrar una cabaña en algún sitio y con el dinero que gane instalarme allí el resto de mi vida, lejos de cualquier conversación estúpida con la gente” (Salinger, 2005:119). Y vaya si encontró esa cabaña. Todo el misterio se reducía, hasta su muerte el 27 de enero de 2010, a una residencia perdida en las colinas de Cornish, New Hampshire. Allí pasó sus últimos 50 años de vida. Ocultándose en su propia prosa. Haciendo de la invisibilidad un don. Otra vez, Salinger puso en boca de su mítico

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personaje Holden Caulfield, su propio deseo, aunque esta vez algo paradójico. “Lo que más valoro es cuando uno queda completamente agotado después de leer un libro y desea ser amigo del autor y poder llamarlo por teléfono en cualquier momento” (Salinger, 2005: 51). Si ese autor fuese Salinger, lo más seguro es que éste no atenderá el teléfono. Aunque hubo otros lectores a los que les despertó un instinto menos amigable. La leyenda corrió por todo el mundo. Mark Chapman llevaba un ejemplar de este libro cuando asesinó a John Lennon en diciembre de 1980. La novela llegó a asociarse con el satanismo y hasta se prohibió en algunas escuelas norteamericanas. No obstante, se han vendido más de 70 millones

diario The New Yorker, que nunca habían hablado. Al mismo tiempo, los editores confían en que será para mediados del año próximo, se publicará The Private War of J. D. Salinger, una biografía no autorizada de unas 800 páginas, con la coautoría de David Shield. La paradoja es escalofriante. ¿Cómo será ver la vida de alguien que nunca se quiso mostrar? “No hay nada de malo en querer dejar las cosas en claro”, dijo Holden Caulfield. Nada más claro que vivir oculto, envuelto en su propio misterio. Salinger, y con él una ristra de “escritores fantasmas”, nos deja una enseñanza. No hace falta poner la cara para darse a conocer. Los escritores muestran su rostro en los renglones aunque se oculten

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PERIPLO • Sar a Mor an

de ejemplares y traducida a unos 40 idiomas. Y ahora, a casi un año de su muerte, el cine quiere adueñarse de la privacidad del hombre que hizo de su ausencia su más sublime presencia. Shane Salerno, guionista de Hollywood, invirtió seis años y millones de dólares en investigar la vida del escritor. El documental, que aún no tiene fecha de proyección, se llamará Salinger y tendrá una duración de dos horas. Utilizó 15.000 páginas de transcripciones de entrevistas y más de cien fotografías personales. Y promete reportajes inéditos, como los testimonio de ex compañeros del

en el lenguaje. Ahí sí que dejan el cuerpo y el alma. Quizá hayan pensado que no tienen nada que mostrar y mucho por escribir. Quizá hayan sabido, mucho antes que sus lectores, que sus libros hablarían por sí mismos. Y en esa evasión radica el doble placer: escribir y no ser visto, publicar y no ser reconocido. Un verdadero desafío a la premisa idealista del filósofo George Berkeley: “Esse est percipi”. “Ser, es ser percibido”. Para ellos… Ser, es no ser percibidos. Es ser leídos. ______ Bibliografía Salinger, J.D. El cazador oculto. Madrid. Edhasa, 2005.
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PLUMAS LIBRES

En el medio de la fiesta me arrebataste a empujones me llevaste hacia el baño Yo te dije que no Me arrancaste el saco los botones volaron empezaste a besarme a morderme Yo te dije que no Y seguiste mezclando tus labios tus salivas clavándome las uñas en la espalda Yo te dije que no Te arrodillaste como esclava y devota y en un solo segundo abriste el cierre me encontraste Yo te dije que no Como un cisne de cuello largo en toda mi extensión fuiste tragándome como boa impiadosa comiéndome Yo te dije que no En variados compases en todos los tonos del arpegio jugabas a escribir la melodía de tus paladares tus fondos Yo te dije que no

II

IGNACIO OSORIO

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PLUMAS LIBRES

Ya en el punto final pusiste puntos suspensivos y me dejaste en la angosta cornisa meciéndome... sonriente para luego empujarme verme caer en un gemido hacia tu boca con los ojos abiertos oteándome hacia arriba maravillada solazada Yo te dije que no que no que no que nunca más te iba decir que no.

PERIPLO • Jorge Dallos

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Sacrificios de un amable hedonista Sobre Unos días en el Br asil (Diario de viaje) de Adolfo Bioy Casares
Por Luis Sbarnik

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uando uno piensa en el hedonismo, la primera imagen que surge es la del jardín de Epicuro. Un grupo reducido de compañeros se dan a la charla y a la reflexión en un lugar apartado, en una convivencia plena y armónica, sin discordias, preocupaciones ni necesidades. Se trata, claro, de una idea cristalizada, que no parece capaz de sostenerse sino en la imaginación. Al pensar cómo sería un hedonista hoy –o hace 50 años–, el modelo cambia un poco. Se nos presenta la figura de un bon vivant cosmopolita, seductor, que disfruta con mesura y sofisticación de los placeres de los sentidos, que accede a ciertos círculos sociales, goza de compañías amables, de charlas acogedoras, de la posibilidad de reposar siempre que lo precise y estar solo cada vez que lo desee. Una imagen tan irreal como la primera. Si alguien la reflejó en Argentina fue Adolfo Bioy Casares. La reciente publicación de Unos días en el Brasil (Diario de viaje) muestra a un hedonista, sin duda, pero a un hedonista que pocas veces alcanza el placer, que debe someterse al aburrimiento, la aflicción o el desinterés en muchas ocasiones. El escritor argentino fue invitado a Río de Janeiro, a una conferencia del PEN Club, en 1960. Accede a la propuesta, aunque –poco afecto a ese tipo de reuniones sociales– pronto va a arrepentirse. En el diario que llevó durante el viaje muestra su disgusto. Habla de “los burócratas de la literatura”, de los “mamarrachos” del arte cubista, se queja de “un té clarete, apenas tibio”, rechaza un “bife con salsa”, no logra encontrarse con una muchacha a la que desea. Le cuesta comprender que no le sirvan
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la comida como él quiere y experimenta todo con un carácter que por momentos parece aniñado. Explicado de este modo, acaso el libro no parezca muy interesante. Sin embargo, la ligereza, la naturalidad y la ironía con que Bioy Casares se toma esas situaciones y la falta de autocomplacencia con que se narra a sí mismo convierten a Unos días en el Brasil en un texto alucinante, a la altura de sus mejores ficciones, con el estilo luminoso que lo caracteriza, incluso cuando, como ocurre muchas veces, apuesta a la acidez. Estos apuntes carecen de todo pudor. Muestran con tal naturalidad aspectos casi oscuros del protagonista que uno se pregunta hasta dónde tenía conciencia de ciertos rasgos poco amables de sí mismo, que, con todo, se vuelven acaso los más amables. Se trata de uno de esos diarios que incomodan al lector, que lo hacen sentirse un voyeur porque está accediendo a cosas privadas, que no deberían saberse. ¿Bioy Casares no tenía vergüenza de exhibirse con ese carácter por momentos a n i ñ a d o , caprichoso? Ev identemente no. Él se encargó de repartir

este libro entre sus amigos, en una edición de apenas 300 ejemplares fuera de comercio. El texto no sólo presenta una expedición a lo profundo de la psicología de este personaje-escritor, sino que también revela, de manera soterrada, la imposible concreción de los ideales hedonistas. El ámbito se expresa muchas veces hostil a su búsqueda de placeres compartidos o solitarios, aunque tampoco llega a ser tormentoso; cuando el escritor está a punto de fastidiarse, logra marcar un límite. Hay mucho más en este breve volumen. Desde Río de Janeiro, donde se desarrolla el congreso del PEN Club, Bioy Casares viaja a otras dos ciudades: San Pablo y Brasilia. En Brasilia se siente a gusto porque nadie lo conoce, pero a la vez el trazado de la ciudad, que acababa de declararse capital del país y aún estaba en construcción, le desagrada. “Tiene algo del sueño de arte moderno de un funcionario imaginativo”, (Bioy Casares, 2010:40) asegura. Con todo, es indudable que el lugar lo fascina. Allí toma fotos, unas fotos que permanecieron inéditas y que se incluyen en esta edición para revelar una faceta poco conocida del escritor: su interés y pasión por la fotografía. En efecto, quedaron en su archivo muchísimas

fotos que tomó y que hubiera querido publicar. También, están las presencias de referentes literarios como Alberto Moravia, Graham Greene o Roger Caillois, que participaron de aquel congreso y a los que Bioy Casares se acerca en algunos casos con fascinación y siempre con una mirada sagaz, hábil para desnudar al otro a partir de un gesto o una frase con la misma naturalidad con que se exhibe a sí mismo. Las dificultades con las que se topa el hedonista en este viaje de unos pocos días son mitigadas por momentos amables, por charlas y reflexiones interesantes sobre la idiosincrasia brasileña, que muchas veces contrapone con la argentina, o incluso por su deleite en la descripción de paisajes y situaciones. Atraviesa el diario la sombra de una mujer a la que había conocido en un viaje previo y a la que espera reencontrar. Su célebre condición de seductor, sin embargo, no le permite conquistar a ninguna mujer durante la travesía. No solo no encuentra a la muchacha que busca, además siente que resulta invisible para las mujeres en general; todo un reto para un hedonista, para un dandy, pero Bioy Casares se lo toma con calma, con ligereza, con filosofía. Cuando el viaje acaba, cuando arriba al aeropuerto de Ezeiza y Silvina Ocampo está esperándolo, parece volver a su refugio, a un lugar de placeres seguros, donde ya no se verá obligado a reuniones, charlas o comidas que le disgusten. De todos modos, se mantiene intacta, al parecer, su fascinación por los viajes y las pequeñas grandes aventuras. Uno de sus libros más famosos, La invención de Morel, muestra cómo un grupo de personajes busca perpetuar unos pocos días aislados de placer. El ideal del hedonista no es otro, podemos conjeturar. Unos días en el Brasil acaso revele más de una clave para ampliar las lecturas de esa novela, para pensar de otro modo el hedonismo y comprender más a fondo a un escritor de la talla de Bioy Casares, cercano y querible incluso por sus rasgos más antipáticos. ____ Bibliografía BIOY CASARES, Adolfo. Unos días en el Brasil (Diario de viaje). Buenos Aires: La Compañía, 2010.
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PERIPLO • Cortesía de la editorial La Compañía

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EUGE HERMIDA

Buenos Aires. Con una mirada en blanco y negro en busca del color, EugeH capta momentos y los transforma a su antojo. Amante de los clásicos de rock y de los libros que parten la cabeza viene a poner un granito de sal de plata con lo que mejor sabe hacer: fotos. eugeniahermida@revistaperiplo.com http://fotoseugeniah.blogspot.com

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PERIPLO • Jesica Ruth

tr as bambalinas

Alejandra Fernández Mingorance. Madrid. Ilustradora de sueños. Espíritu autodidacta y coleccionista de imágenes. Andalucía le mostró los colores, las texturas y los aromas a cuento y desde entonces desarrolla su faceta más creativa ilustrando palabras. alejandrafernandez@revistaperiplo.com

Bárbara Sánchez. Salamanca. Joven aprendiz y viajera interestelar. Practicante de la música. Le gusta crear y navegar pero siempre le roba algo de tiempo un par de chistes malos. barbarasanchez@revistaperiplo.com

Carlos Martínez-Rivera. San Juan. Periodista puertorriqueño residente en España. Analista minucioso del presente, corrector, diseñador hispanista, politólogo y cómico a tiempo parcial, es un hombre orquesta. Cafetero empedernido que es sin duda el rigor de nuestro barco. carlosmartinez@revistaperiplo.com
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Celeste Palacios. Argentina de origen, esta versatil ilustradora instalada en Alemania juega con una estética de lo infantil para reflejar los temas y personajes más variopintos. La clave pueril facilita para ella el tratamiento de lo trascendental y conecta con su diseño una fantasía añadida a su plasticidad e imaginación. celestepalacios@revistaperiplo.com Coral Porras. Salamanca. Cuando creo algo lo hago por necesidad, porque hay personajes que quieren cobrar vida y contar algo. Todo lo aparentemente bello e inocente tiene algo oscuro y yo siento el deber de plasmarlo. Me rodeo de seres híbridos, mixtos y dicotómicos y no encuentro mejor manera de representar nuestro entorno. coralporras@revistaperiplo.com Elena Hontangas. Valencia. El arte y la abstracción fluyen en todo su ser proporcionando calma, viveza y un sinfín de sentimientos agradables con cada uno de sus trabajos. Elena posee el don de conciliar abstracción y concreción en un solo producto visual. elenahontangas@revistaperiplo.com Eugenia Hermida. Buenos Aires. Con una mirada en blanco y negro en busca del color, EugeH capta momentos y los transforma a su antojo. Amante de los clásicos de rock y de los libros que parten la cabeza viene a poner un granito de sal de plata con lo que mejor sabe hacer: fotos. eugeniahermida@revistaperiplo.com Gloria Marigo. Lecco, Italia. Joven fotógrafa iniciada en el camino del arte visual hace apenas tres años, en cuyo trabajo se percibe un gusto por los encuadres fragmentados y los colores retro que conectan un despliegue de imaginación através de contrastes y superposiciones; a veces mendiante el uso de máscaras que desnaturalizan la integridad del cuerpo humano. Helena Pérez García. Ilustradora y diseñadora gráfica, a caballo entre Sevilla y Valencia. Encuentra la inspiración en la literatura, el cine y lo cotidiano. helenaperez@revistaperiplo.com

Jenny Castellanos. Salamanca. Vivaz en sus creaciones, combina a la perfección desde el diseño gráfico hasta la pintura al óleo. El poder de la imaginación al mando para darnos a conocer un universo de colores y formas donde realidad y sueño se funden para dar lugar a sus ilustraciones. jennycastellanos@revistaperiplo.com
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Jorge Dallos. Bogotá. Publicista de profesión, con una gran pasión por la creación visual. A través de medios como la ilustración, el diseño gráfico y la fotografía busca hacer un registro y una interpretación de lo que encuentra en la cultura pop, la moda y la música. jorgedallos@revistaperiplo.com Julio Ríos. Salamanca. Ilustrador emotivo o publicista inusitado Julio filtra la realidad con un talante humorístico en donde se puede entrever una creativa filosofía de vida y una sorpresiva abstracción visual que no conoce límites. juliorios@revistaperiplo.com Julieta Piaggio. Buenos Aires. Curiosa, amante de la pintura, la música y lo cotidiano, pixela realidades por Buenos Aires. No teme buscar cielos a lo Magritte y caer a un pozo por eso: buscar lo bello y simple no es ridículo. julietapiaggio@revistaperiplo.com Laura Mariscal. Madrid. Espirales, plumas, gotas. Laura mezcla elementos con las formas más diversas en un ejercicio creativo que denota una profunda imaginación y una abstracción elegante. lauramariscal@revistaperiplo.com

Luis Baeza. Zaragoza. Músico y periodista, escribe sin relecturas excesivas que corrompan el estilo. Apasionado de Truman Capote, Bukowsky, Cortázar. Observador atento de lo esporádico, los llantos, las lluvias, las desaventuras, la psicosis y variaciones humanas de la misma categoría. El Mediterráneo es su centro de operaciones. luisbaeza@revistaperiplo.com Luz Lagrange. Buenos Aires. En Luz destacan la vitalidad y la frescura de quien ha creado un universo propio. Además encuentra tiempo para dedicarse a la música, disfrutar de la cultura pop, sticoms, dulces, uniformes de azafatas, los juguetes de la infancia. luzlagrange@revistaperiplo.com Mar Ample i García. Valencia. Maga de los colores y las formas, Combina una femenina sensibilidad con una mirada vital de la realidad y deja relucir un estilo que roza lo mágico y el terreno de la irrealidad con gracia. marample@revistaperiplo.com

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María Zeta. Esperanza, Santa Fe. Ilustradora de corazón, diseñadora, impulsora, artista, creadora, editora, difusora, músico, polifacética, independiente, nostálgica, inquieta, soñadora. Fundó y dirigió la revista cultural Happening y actualmente. Actualmente edita, junto a la ilustradora Virginia Abrigo, la revista Mínima. Pablo López. Santander. Artista multidiscplinar decantado por la fotografía. Considera que el arte es otro lenguaje más que permite la expresión de nuestra inteligencia emocional, aquella que engloba desde los sueños mas triviales hasta los más cercanos al subconsciente. pablolopez@revistaperiplo.com Pollyanna Escárcega. Mexicali, México. Desde la ciudad que atrapó el sol y siempre sonriente y carismática, Pollyanna dedica a Periplo su cálculo de exactitud suiza para la administración, sin por ello dejar de lado una que otra aportación visual. pollyannaescarcega@revistaperiplo.com Rayani Melo. Goiânia, Brazil. Fotógrafa e ilustradora que fusiona lo dulce y lo fantasioso, en una estética que recuerda a los cuentos de hadas, incorporando, además, la cotidianidad y la realidad a este mundo imaginario. En sus imágenes existe siempre una desconexión con la realidad inmediata que nos traslada otros espacios en los que impera la suavidad y el agrado del terciopelo y el perfume.. Saray González Valiente. Santander. La fortaleza hecha ilustración Saray deja ver una profunda reflexión a través del dibujo., que no respeta cánones ni fronteras. saraygonzalez@revistaperiplo.com

Sara Moran. Sevilla. Trabaja una mezcla de fotografía y composición digital, en la cual da rienda suelta a fantasías, imágenes oníricas y diversos juegos con la mística y la magia. Su arte resulta un poco del del azar y lo lúdico. Para importante del acto creativo es disrutar mientras sucede; me gusta experimenta y este es el resultado. saramoran@revistaperiplo.com Virginia Arigon Duarte. Entre Montevideo y ciudad de México. Licenciada en artes visuales, diseñadora, ilustradora y vegetariana. De sangre cmyk y rulos rgb. Headquarters: alguna playa, cualquier playa. virginiaarigon@revistaperiplo.com

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lejandr a Fernández árbar a Sánchez eleste Palacios or al Porr as lena Hontangas ugenia Hermida elena Pérez García enny Castellanos orge Dallos ulieta Piaggio ulio Ríos aur a Mariscal ablo López ayani Melo ar a Mor án ar ay González íctor Botas irginia Arigón

Ilustr ación

Administr ación
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corrección gener al
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Pablo Dor atti JOAQUÍN BILBAO LUIS BAEZA Daniel Ruíz

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