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Ricardo Romero

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Ediciones Cooperativas es un emprendimiento cooperativo de docentes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires para difundir sus trabajos e investigaciones
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Ricardo Romero El legado de Moreno. - 1a ed. - Buenos Aires : Ediciones Cooperativas, 2010. 66 p. ; 21x14 cm. ISBN 978-987-652-073-7 1. Narrativa argentina . 2. Novela. I. Título. CDD A863

© 2010 Romero, Ricardo Derechos exclusivos © 2010 Ediciones Cooperativas Tucumán 3227 (1189) C.A.B.A. – Argentina (54 011) 3528 0466 / (15) 4937 6915 http://www.edicionescoop.org.ar info@edicionescoop.org.ar

1º edición, Diciembre 2010 Diagramación de Tapa: Alejo Henández Puga Revisión: Estefanía Otero Corrección: Marta Hybrowicz

Hecho el depósito que establece la ley 11.723 Impreso y encuadernado por: Imprenta Dorrego. Dorrego 1102, CABA. 1ª. ed. Tirada: 100 ejemplares. Se terminó de imprimir en Diciembre 2010.
Editorial asociada a:
IMPRESO EN ARGENTINA – PRINTED IN ARGENTINA

A Mariano Moreno I “Rugían las olas, mostrando un mar agitado, enfurecido, irrumpiendo en el silencio de una noche oscura; sacudiendo a la Fragata Fame, en la que un joven resistía la muerte. El agua que chocaba sobre la popa y salpicaba el interior de una especie de cuarto, obviamente húmedo, casi lúgubre, en el seno de la noche, donde los dolores recorrían las venas de ese joven que peleaba por la vida, que luchaba por no morir. Sus sentimientos estaban marcados por los ideales de esa semana de mayo, por el sueño de romper con las cadenas de la tiranía y poder alcanzar una patria donde se respete el sagrado dogma de la igualdad. Pero bajo la furia de los vientos, el dolor corroía el cuerpo del joven y de a poco, se presentía el final.

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Sin embargo, Moreno no iba a dejar perecer la utopía. Con una pluma en la mano y casi languideciendo, redactó un Legado, unas frases que marcarían el sendero a seguir. II Mientras el ácido tartárico recorría su sangre y se llevaba su luz, y sabiendo que el tiempo lo apremiaba, convocó a sus Hermanos a una Tenida, con el firme propósito de fijar los nuevos objetivos de la Logia. Los hombres reunidos, previeron el fatídico desenlace. Por eso acudieron al pacto para fijar los horizontes que nacieron en la Revolución de Mayo y que la pluma de Moreno dejaba marcados en un pergamino que leería a sus Hermanos. En medio de las convulsiones dirigió la reunión y, en su última acción, dejó a uno de sus Hermanos una consigna a descifrar, a encontrar, a descubrir. Mientras la Fame se seguía sacudiendo y con el trasfondo del mar, Moreno los alentaba a tomar la pasión de sus ideas.
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Casi sin fuerzas, agonizando, Mariano se dirigió a sus Hermanos, especialmente al de sangre, Manuel, y concentrado en el pergamino, les dijo: - Este es el Legado a las generaciones de nuestra patria, inspiración de aquel 25 de mayo. Es la base suprema para la Igualdad y Libertad de nuestro Pueblo. Sólo con nuestro lazo fraternal lograremos alcanzar este sueño. Queridos Hermanos: - ¿prometéis por vuestro honor llevarlos adelante?- increpó Mariano, esperando una respuesta segura. Los hombres juramentaron llevar adelante ese Legado, mientras veían que el destino se llevaba la vida de Mariano, dejando su espíritu vivo. III Mientras sus alumnos y alumnas oían anonadados la historia en una de las tantas tardes de clases, concluía este relato un joven profesor que, sentado en un viejo banco de madera, propio del decimonónico Colegio Nacional de Buenos Aires, narraba a un grupo de estudiantes el desarrollo de aquella desconocida reunión.
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El profesor Da Silva era un treintañero docente del colegio, que se había especializado en Historia Política, y que tenía mucho interés por contar el pasado de la Argentina, pero con enfoques diferentes a los que se promovían a los manuales de estudio. Ese día logró la atención de sus alumnos y alumnas que, un poco curiosos, un poco desasnados, parecían encontrarse con un cuento del cual no estaban convencidos, pero que les llamaba la atención. En seguida, Kevin desafió al profesor, como les gusta hacer a los estudiantes de este colegio, preguntando con cierta sorna: - Pero ¿de qué fuente saca usted este hecho? Porque en el libro de Manuel Moreno no se describe nada de lo que nos contó.- Es una leyenda - respondió el profesor. - ¿Y en base a una leyenda nos enseña historia?- increpó Grisel, otra alumna. - Las leyendas pueden ser fuente históricacomentó Da Silva -siempre que puedan interpretarse correctamente a partir de otros elementos como documentos o inferencias históricas. Así también se puede construir un relato histórico.8

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- Sí, pero ¿cómo podemos determinar la verdad de ellas?- preguntó Werner, otro alumno, un poco menos cuestionador, pero con la misma curiosidad, desafiando la explicación del profesor. - Se buscan correlatos con el presente, hechos, referencias, que permitan establecer la coherencia o veracidad de la leyenda. En este caso, descifrar el legado de Moreno puede ser un aporte al presente de nuestra patria. Sería cuestión de buscarlo, lo que implicaría revisar cuál fue el destino de los que viajaron en la Fame y ver si quedó ese pergamino.- Sí, pero ¿dónde está?- interrogó Agustín, casi enojado. - Será cuestión de encontrar a la Logia que juramentó defender el Legado de Moreno, pero, como para ustedes es una leyenda, quizás nunca la encuentren- bromeó Da Silva. Y, en ese momento, el timbre sentenció el final de la hora y, a pesar de la atención de todas y todos, también puso fin parcial al relato y discusión de la historia, al menos con el profesor.

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IV Esa salida del colegio no fue una más, si bien hicieron lo de siempre: ir a la pizzería de Moreno 451. Todavía quedaba una sensación de intriga y de cuestionamiento al supuesto Legado de Moreno. La historia que les contó el profesor hacía mucho ruido, pero a la vez no querían caer en cuentos de hadas, por lo que estaban en la duda de tomarlo en serio o dejarlo pasar. Mientras llegaban las pizzas y pedían las gaseosas -cerveza no, a ver si pasaba la rectora en ese momento, mujer temperamental ella, y que no le gustaba ver a sus alumnos o alumnas bebiendo alcohol en los aledaños del Colegio-, fueron haciendo chistes, y rehuían encarar el tema, prefiriendo seguir con la cotidianeidad juvenil, dejando que la tarde se pierda… Luego que el mozo trajo las pizzas, y mientras Kevin se deleitaba con la de roquefort, Grisel miraba atentamente el patio del Centro Cultural, casi perdida en el ventanal. En ese Centro reside el solar en que vivió Mariano Moreno, un gran edificio ale10

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daño a la pizzería, y que había captado la atención de Grisel. De repente Werner, otro estudiante, que le preguntó: - ¿Qué miras?- ¿Qué?- se asustó Grisel. - ¿Qué te pasa? Estás en otra- volvió a preguntarle Werner. - Nada, me quedé pensando en la historia del profesor…- ¿Le crees vos?- se sumó Kevin a la charla, interpelándola, sin dejar de masticar la pizza. - ¿Por qué no?- respondió, casi indignada. - Porque no hay evidencias- insistió Kevin limpiándose la boca con intención de volver al roquefort en un rato. - ¿Ustedes saben que justo en ese patio estuvo el Solar donde nació y vivió Mariano Moreno?. - ¿y?- preguntaron. - Me llama la atención los documentos que encontraron el otro día-comentaba Grisel, que era una asidua lectora de diarios y una dedicada estu11

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diante, que le gustaba la historia y especialmente los relatos del profesor Da Silva. - ¿Qué documentos?- preguntó Werner, que por el contrario era más escéptico a creer las historias del profesor, pero no las rechazaba inmediatamente, siempre buscaba reflexionar. - Hace unos días los titulares de los diarios presentaban el hallazgo casi arqueológico de una serie de documentos pertenecientes a Mariano Moreno, y fue en este Solar. ¿No estará allí el Legado?preguntó Grisel, incitando a la reflexión. -Ay! No seas ingenua, no existe, dále come tu porción que sino me la como yo- la increpó Kevin casi concluyendo con la suya y que siempre andaba desinteresado por las propuestas académicas. Prefería disfrutar de su juventud, decía él. - ¿Y si lo averiguamos?- sugirió alegremente Agustín, que no le perdía paso a Kevin, aunque éste se inclinaba por el salame de la calabresa, era un poco más intrépido, y le gustaban los desafíos de cuestionar y encontrar cosas.

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- ¿Estás loco?- increpó Werner, sin mucha convicción, tratando de poner paños fríos a cualquier aventura. - ¿Vos pensás?- se animaba Grisel, mirando por el patio, casi desafiando a ver la posibilidad de avanzar. Agustín señaló un ventanal que daba al patio del Solar y comentó: - Los documentos encontrados están en esa habitación, que es la sala de archivo del Centro, y ¡miren la ventana! ¡Está invitándonos a entrar!- ¿Por qué no echamos un vistazo?- alentó Werner, cambiando su escepticismo y pensando la factibilidad de la aventura. - ¡Vamos!- sentenció Agustín. - ¡Están locos!- afirmaba Kevin, mientras se sumaba a la historia, limpiándose la boca de los restos de pizza y dándole el trago final a su gaseosa.

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V Sigilosamente saltaban el muro, entrando al patio del Centro Cultural. Todos tenían estado atlético para semejante aventura. Inmediatamente se dirigieron al ventanal a través del cual podían acceder al archivo de los famosos documentos. Uno a uno se fueron acercando a la habitación donde se guardaban los ficheros del Centro. Así, con precisión de cerrajero, Agustín logro destrabar la ventana y permitió que sus secuaces aventureros entraran al cuarto, cuasi depósito donde una infinita serie de carpetas los esperaban. Sin tiempo que perder comenzaron a revisar los ficheros, que estaban distribuidos por temas. Una buena clasificación que parecía facilitar la tarea de los alumnos. -Vos por acá, vos por allá y vos campanea. Yo busco por este lugar- dirigió Werner, que tras varios minutos parecían no alcanzar los objetivos. Recorrieron los anaqueles, los estantes y ficheros, buscando asiduamente los nuevos documentos, y no aparecían, aunque veían varios de ellos
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acerca de la rica historia de Mariano Moreno y los acontecimientos de la Revolución de Mayo. Aquel pergamino que escribió Moreno, y del que hablaba el profesor Da Silva parecía no existir, o al menos no lo encontraban. En medio de la búsqueda oyeron pasos que se dirigían hacia ese cuarto y voces que se hacían más cercanas. En ese instante, la puerta se abrió. VI - Aquí están- le dijo una mujer trigueña que le acercaba unos papeles a un investigador- Estos son los escritos inéditos que encontramos en la excavación, los teníamos separados y ocultos en este compartimiento por seguridad. Inmediatamente el hombre colocó los documentos sobre la mesa, observando fascinado su contenido. - Espero que sirva- acotó la mujer, sabiendo que esos papeles tenían un valor importantísimo, pero sin poder descifrar cuánto.

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- Sin duda- replicó el personaje de estricto traje negro, camisa blanca y corbata también negra estos documentos seguro van a aportar a nuestra historia-. - Sí, es increíble que Mariano Moreno siga aportando- reflexionó la mujer. - Pero la historia la hacemos nosotros- acotó el señor, que le sacó unas fotos a los documentos desplegados sobre la mesa y concluido esto, encaró hacia la puerta junto a la mujer, que al salir cerró la puerta con llave. Se alejaron del cuarto sin haber percibido que dejaban esos documentos a la vista de los estudiantes que creían haber resuelto el enigma. VII - ¿Estás bien?- preguntó Grisel. - Sí ¿y vos?- respondió Werner. - Yo también- se sumó Agustín. - Y ¿dónde esta Kevin?- pregunto Grisel preocupada.

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- ¡Kevin, Kevin!- llamaban todos en voz baja, buscando a su compañero perdido. - Acá estoy- respondió Kevin, subido en lo más alto de un estante, exhausto, después de soportar su improvisado escondite, casi sin respirar. El resto de los chicos, que lograron esconderse debajo del escritorio, habían podido escuchar la conversación, y entendieron que estaban logrando su objetivo: poseer el Legado de Moreno. Inmediatamente fueron al compartimiento de seguridad, que si no fuera por esa irrupción súbita no hubiesen podido encontrarlos. Lo sacaron, lo revisaron e inmediatamente se fueron del lugar, casi sin dejar rastros. VIII En casa de Werner, Grisel bajaba las fotos que había sacado Agustín con su celular. Fueron leyendo un acta muy confusa, que hablaba de un valle en alta mar, de hijos de la viuda, que se reunían lejos de la tiranía y la opresión – Saavedra, obvio- pensaron todos, y que se proponían a combatir la ambición, la hipocresía y la tiranía.
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- ¡Sí, Saavedra!- afirmaron todos. - Esta es el acta de esa noche- exclamó Grisel -no caben dudas-. - Sí, pero hasta ahora ningún legado- bufó Kevin que traía los mates con biscochos para amenizar la tarde. - ¡Pará, que siga leyendo!- reclamó Werner. Así, Agustín siguió con la lectura en voz alta, hasta que concluyeron la lectura, casi con desilusión, de una parte borrosa del pergamino. "Nuestro legado estará presente junto al experto, a la custodia y mandato de las columnas de la república". - ¡Esto no es nada!- dijo Kevin. - ¡Si!- se sumó Agustín. - Esperen, hay que leerlo atentamente- propuso Werner. - Porque eran masones- comentó Grisel. - Y eso, ¿qué tiene que ver?- preguntaron los tres al unísono.

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- Que seguro está escrito en lenguaje simbólico, con lo cual hay que interpretarlo.- ¿Y vos cómo sabes eso?- preguntó Werner, consternado. - Porque leí el libro de Corbière que recomendó el Profesor- respondió Grisel. - ¡Qué traga!- se burló Kevin. - No, ¡esperá!- lo detuvo Agustín, leamos: "Nuestro legado estará presente junto al experto, a la custodia y mandato de las columnas de la república". - Ahí está- dijo Agustín. - ¿Dónde?- preguntó ofuscado Kevin. - Sí ¿dónde?- se sumó Werner. - Ahí- sostuvo Grisel señalando a Agustín que también había entendido. Parecía que se acercaban a comprender el Legado de Moreno, con lo que se acercaban también a la veracidad de la historia que les relató el Profesor Da Silva.

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IX - Muchachos, es fácil, el Experto custodia la Logia, y está bajo el mando de las Columnas, Venerable Maestro y los Vigilantes.- Y ¿de dónde sacaste eso?- preguntó Kevin. - De Internet- respondió Agustín, casi como una obviedad - Lo googleé y vi cómo es una Logia. Está compuesta por un Venerable Maestro, dos Vigilantes, que serían como los vicepresidentes, el Secretario, el Fiscal, el Tesorero, el Hospitalario, y el Experto, que se encarga de defender la Logia, junto al Guarda Templo, que cubre la puerta del Templo.- ¿Y qué quiere decir esto?- preguntó Werner. - Que el Legado esta junto al Maestro experto- sentenció Agustín, tenemos que ir a buscarlo ahí. - En las Columnas de la República- aportó Grisel, contenta por pensar que habían descifrado el Legado. - ¿En la sede central de la Masonería Argentina?- pregunta Werner.

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- Puede ser- respondió Grisel -es el Templo más claro de la Argentina. - Hay una sola forma de comprobarlo- sostuvo Kevin que se sumaba a la aventura de haber avanzado en la resolución de esta intrigante historia. - Vamos para allá- propuso Grisel. - No, vos no podés- dijo Agustín -vos espera acá.- ¿Por qué?- preguntó Grisel en desacuerdo. - Las mujeres no entran allí- respondió Agustín. - Vos quedate acá y nosotros te vamos avisando si encontramos algo- propuso Werner. - Bueno…- no muy convencida, aceptó Grisel. - Andá preparando la compu que con este material nos vamos a hacer una panzada-exclamó Kevin que alentaba a Grisel a quedarse allí. Así, los tres se dirigieron a Juan Domingo Perón 1242, al llamado Palacio Cangallo, nombre con el que se prefería llamar a la sede, debido a que los masones no reconocen a Perón como miembro de la Orden (aunque fue iniciado en la P2, cuando esta
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Logia era regular en la masonería italiana, y además por haber sido Presidente de la República sería Grado 33 según corresponde al rito. Pero esa es otra historia). De hecho se reconoce un Diploma con ese grado otorgado por la masonería paraguaya. X Muy preocupada, Grisel encaró al profesor Da Silva, que justo salía a caminar por el patio Mariano Moreno del Colegio, y que se detuvo adelante del reloj solar, que tanto le gustaba apreciar. - ¡Profe! Tengo, bah… ¡tenemos un problema!- ¿Qué pasó? ¿Cuál problema?- respondió Da Silva, dejando de intentar descifrar la hora que marcaba la sombra del reloj solar. Nunca le salía. - No aparecen los chicos- respondió Grisel angustiada. - ¿Cómo?- siguió preguntando el profesor. - Profe, los chicos fueron a la masonería y todavía no volvieron- explicó Grisel. - ¿Qué? ¿Y qué diablos fueron a hacer allá?exclamó Da Silva sin poder salir de su asombro.
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- A buscar el Legado de Moreno.- ¿En serio? ¿Pero cómo hicieron esa locura?- Es que logramos acceder al acta de la tenida de la noche que murió Moreno.- Pero, Grisel, si esa historia era una leyenda, ¿de dónde sacaron eso?- preguntó con preocupación Da Silva. - Encontramos el acta, existe de verdad- insistió Grisel. - ¿Cómo es eso?- se prestaba a escuchar el profesor. - Sí, habíamos visto unas noticias sobre el hallazgo de nuevos documentos de Moreno, en el Solar donde vivió- contaba su historia Grisel. - ¿Y?- seguía pidiendo más de la historia el profesor. - Entonces logramos entrar al Centro y llegamos a esa acta.- ¿Cómo entraron?- preguntó incrédulo. - Nos metimos por la ventana que da al barrespondió Grisel, casi con naturalidad. Sin poder creerlo, el profesor se tomo la cabeza y exclamó:
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-¿Y qué los llevo a ir a la masonería?Grisel respondió: - Un escrito que decía: "Nuestro legado estará presente junto al experto, a la custodia y mandato de las columnas de la república". y decidieron ir a la sede de la Masoneríaconcluía Grisel. - ¿A la sede de la Masonería?- interrumpió Da Silva, sorprendido, pero muy interesado, entonces tendremos que ir para allá. Sin más, el profesor y Grisel se dirigieron hacia el enigmático edificio de la calle Perón. XI - Con sus estrictos tres escalones al ingreso, dos columnas en las puertas y dos árboles de acacia en su patio, el edificio muestra en su arquitectura todo un vendaval de lenguaje simbólico, incluso, en los pies de sus árboles, donde descansan las cenizas de Emilio Corbière- relataba Da Silva a su alumna, que siempre estaba pronta a escuchar las historia de la Masonería.
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En ese mediodía, con un clima otoñal, se aprestaban a ingresar al majestuoso edificio. Pero antes de entrar, el profesor repentinamente recibió un llamado. - Sí, ¿quién es?- atendió Da Silva. - Kevin- profesor. - ¡Kevin! ¿Dónde están? Los estamos buscando- respondió el profesor -¿Desde dónde me llamás?- En frente, en la cochera- atinó a mostrarse Kevin. - ¿Pero qué les pasó?- preguntó el profesor. - No sé. Yo me quedé acá, vigilando a Werner y a Agustín, que entraron a la sede, con la excusa de hacer la visita guiada.- ¿Y dónde están?- preguntó esta vez Grisel. - Insisto, no sé, sólo vi cómo Werner salía corriendo, y dos hombres lo seguían sigilosamente, y yo los seguí- relataba Kevin. - ¿Y qué pasó?- pedía saber más de la situación el profesor.

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- Los seguí hasta que lo atraparon y lo metieron a un auto- contó Kevin, casi llorando. - ¡Nooo!- se largó a llorar Grisel. El profesor trató de consolarla abrazándola, mientras le pedía Kevin que recuerde algún dato. - Mientras lo subían al auto, Werner les preguntó quienes eran, y ellos les dijeron de Revolución de Mayo, o algo así.- Una Logia- sugirió Grisel. - Sí, puede ser- respondió el Profesor. Y los tres se quedaron por un rato allí, pensando desorientados sobre lo sucedido, sin reaccionar, sin entender qué pasó. Mientras la tarde corría y el frío otoñal marcaba el clima. XII - Y ahora ¿qué hacemos?- preguntó Kevin. - ¿Y Agustín?- se sumó Grisel. - No sé, no salió del edificio- comentó Kevin. Justo en ese momento, el profesor recibió un sms:

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"Yo estoy bien, no se preocupen por mí, busquen a Werner. Agustín. Lo ubican en VஃIஃTஃRஃIOஃLஃ". - Agustín está bien, vamos al Colegio, respondió Da Silva, luego de revisar su celular, allí tendremos nuestra tenida, y veremos qué haremossentenció el profesor. Inmediatamente paró un taxi para ir a Bolívar y Alsina. - Profe, ¿qué es una tenida?- preguntó Kevin. - Una reunión masónica, donde una Logia se reúne- contestó el Profesor.- Pero profe, no somos masones- comentó Grisel. - Tendrán que serlo…- sentenció Da Silva. XIII Ya en el Colegio, pasaron por detrás de la escalera del Nacional, majestuosa pero que se dirige a la nada, y se fueron hacia el subsuelo, entrando al Microcine, que en ese momento estaba vacío y, por suerte, abierto.
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- Chicos, van a tener que confiar en mí, para poder liberar a Werner- les decía Da Silva a sus alumnos, que estaban bastante atemorizados. - Usted dirá- confió Kevin. - Sí, ¿qué hacemos?- preguntó Grisel. - Véndense los ojos y verán- dijo el Profesor. De esta manera, se quedaron esperando las indicaciones del profesor, sin poder ver. Pero de repente, una voz irrumpió: - ¡Señor y señora!- exclamó un hombre al que sólo podían escuchar. - ¿Sí?- respondieron atemorizados. - Van a ser sometidos a una prueba de ingreso a la Logia Mariano Moreno, ¿están dispuestos a responder algunas preguntas?- inccrepó este hombre con una voz casi enfurecida. - Sí, lo estamos- respondieron, casi resignados a confiar. - Acompáñenme entonces- respondió este hombre. Luego de recorrer varios metros, bajar y subir algunas escaleras, llegaron al centro donde estaba reunida la Logia.
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-Esto es como las iniciaciones en las fraternidades americanas- comentó Kevin, poniéndole onda al tema. - Ssssh- lo retaba Grisel. - Silencio señores- los retaba el hombre. Al llegar a una puerta, se pararon y el hombre se dirigió a los alumnos. - Grisel y Kevin serán sometidos a unas pruebas de honor e interrogados para ser miembros de esta Logia, ¿están dispuestos?- se escuchó la voz que identificaron como la del profesor. - Sí- respondieron Kevin y Grisel. -Experto, haz tu trabajo- indicó Richard Da Silva, que estaba presidiendo la ceremonia. De esta manera, luego de haber sido sometidos a dar vueltas con distintos movimientos y elementos, incluso haberse descompuesto Kevin, la ceremonia devino en el momento de consagración. - Queridos Grisel y Kevin, ¿prometen por su honor respetar a esta Logia en sus decisiones?- ¡¡¡Sí!!!- gritaron los dos, que estaban entusiasmados por lo que vivían.
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- De ésta manera los consagro miembros de esta Logia.XIV Inmediatamente siguieron con el orden del día, que además de reconocer a Grisel y Kevin miembros, se propuso analizar la situación que vivieron. - Sabemos que Werner está en el cuarto de reflexiones de la Logia Revolución de Mayo- dijo Da Silva. - ¿Cómo lo sabe?- preguntó Grisel. Porque Agustín me envió

VஃIஃTஃRஃIOஃLஃ en su mensaje de texto- respondió Da Silva. - Y eso ¿qué significa?- preguntó Kevin. - Una frase en latín: “VISITA INTERIORA TERRAE RECTIFICANDO INVENIES OCCULTUM LAPIDEM” o en español
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“VISITA EL INTERIOR DE LA TIERRA, POR RECTIFICACIÓN HALLARÁS LA PIEDRA OCULTA”respondió Da Silva. - Y eso estaba escrito en los cuartos de reflexiones- acotó Grisel. - Correcto- replicó Da Silva-, propone hacer un examen de conciencia a quien quiera entrar en la Masonería. - Vamos a rescatarlos- propuso el profesor Gregorio Fuentes, que ocupaba el lugar del Segundo Vigilante. Un profesor cuarentón, con barba y canoso. -¿Cómo?- pregunto Da Silva. - Tengo un Plan- aseguró GF. Inmediatamente, Gregorio Fuentes explicó detalladamente el plan para lograr rescatar a Werner. Luego de una deliberación y ajustes, siguieron la propuesta de Gregorio Fuentes, encararon hacia la sede de la Logia Revolución de Mayo, en el barrio de Chacarita.

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XV En una casona vieja, por la Av. Corrientes, donde sólo se distinguía una escuadra y un compás en la puerta como única identificación masónica, arribaban a rescatar a Werner. Dentro se veían algunas luces, que indicaban que había gente, por lo cual, allí estaban. Entonces se aprestaron a desarrollar el plan de Gregorio Fuentes, que consistía en generar una distracción en la terraza, para lo cual hicieron aterrizar un helicóptero de juguete, que llamó la atención de quienes estaban en la casa, y varios de ellos subieron al techo. Mientras buscaban qué era, los otros ingresaban a la casa por el patio trasero, metiéndose en el sótano del lugar, donde estaban los cuartos de reflexiones, dando rápidamente con Werner. Llegaron a un pasillo, que estaba custodiado por un hombre fornido, de traje oscuro, pero que se había dormido como un bebé con el somnífero de gas que roció el profesor Salas, mientras Torres entraba a rescatar a Werner.
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El alumno se encontraba vendado, así lo tomaron nuevamente a las puertas del patio. Allí, un hombre golpeó la puerta de la Logia, solicitando el helicóptero de su hijo, que torpemente lo emplazó en la terraza. Luego de entregarles el juguete, volvieron a su tenida, pero se habían quedado sin profano… XVI Mientras tanto, Kevin y Grisel buscaban la dirección donde los había convocado el profesor Da Silva, en el sureño barrio porteño de Barracas, que fue cortado al medio por la autopista de Cacchiatore, quedando una parte expuesta al boom inmobiliario y otra sepultada en el tiempo, con su estirpe obreril, que los trasladaba en la historia. - Es por acá, mirá la arquitectura masónicadice Grisel. - Sí, pero estamos en Alvarado, este edificio no es- decía Kevin, señalando un Local del Partido Socialista, que si bien tiene símbolos masónicos, no era el lugar buscado.
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- La calle es San Antonio- reprochaba Griselque confió en la ubicación a Kevin. Mientras caminaban unas cuadras, en la oscuridad de esas cuadras, y ya perdidos, vieron que venía un auto. - Ahí pasa un taxi, vamos- propuso Kevin. - ¡Taxi!- Inmediatamente lo paró Grisel. - Vamos a la sede de la Masonería, que queda por esta calle- le comentó Kevin. El taxista, medio sorprendido, medio asustado, les dijo: -Ok- Bajó la bandera, avanzó veinte metros por San Antonio y les dijo: -Chicos, ahí está, son $4,80- tuvieron que pagar el viaje. XVII Mientras viajaban por una autopista, el silencio era sepulcral, se notaba el nerviosismo de Werner, que mantuvo el silencio y la calma durante el viaje. Llegando al Riachuelo, siempre en el barrio de Barracas, Da Silva toca a Werner y le dice: - Tranquilo, no te va a pasar nada.34

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- No, pero ¿por qué no me sacan las vendas?reclamó Werner. - Porque vas a unirte a una Logia que busca lo mismo que vos- le dijo Soledad, una profesora que viajaba en el auto, y cuya voz le resultaba conocida a Werner porque enseñaba inglés en el Colegio. - Lo mismo me dijeron antes. Bueno, veremos que más me puede pasar- dijo Werner casi resignado. - Ahora sí podrás conocer el Legado- le dijo Da Silva, bajándolo del auto conduciéndolo a un sótano donde lo hizo esperar a Werner. Mientras que todos aguardaban a los nuevos integrantes, que aun no llegaban. XVIII Repentinamente, Kevin y Grisel llegaron a un viejo templo masónico, construido por los garibaldinos a principio del siglo XX, Logia llamada Hijos del Trabajo, y donde se destacan los detalles egipcios en la puerta, por el rito que practicaba Garibaldi.

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- ¿Dónde estaban?- reclamó Da Silva, enojado por el retraso. - Buscando el lugar- dijo Kevin. - Pero ¿por qué no tomaron un taxi?- reclamo la profesora Soledad Morales, que rápidamente los iba ubicando en sus lugares para la ceremonia. - No me lo recuerde- le dijo Grisel. - Bueno, comencemos- reclamó Fuentes, que había traído a Fernando Torres y Juan Manuel Salas, para complementar los lugares de la Logia. Así, desarrollaron la ceremonia de iniciación de Werner, quien contestó las preguntas que le hicieron y pronto alcanzó el momento donde prometió luchar por la defensa del Legado de Moreno. Al ver nuevamente la luz, se sorprendió al encontrar mujeres vestidas con ropa masónica. - ¿Dónde estoy?- preguntó Werner. - En una Logia- respondió Da Silva, que estaba presidiendo la reunión. - Pero no es que no aceptan mujeres- preguntó Werner, más sorprendido al ver a Grisel.

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- En algunos ritos, no se aceptan, como el Rito Escocés Antiguo y Aceptado que practica la masonería regular o tradicional en Argentina- respondió Da Silva. - Y nosotros somos una Logia operativa, como las lautarinas de la independencia- aportó la profesora Soledad, que ocupaba el lugar del Primer Vigilante y se imponía con su collarín y mandil. - Y entonces ¿qué rito practican?- preguntó Werner, desahuciado. - Podríamos decir que el Rito Argentino- sonriendo contestó Gregorio Fuentes, en la banca del Segundo Vigilante. - Sí, moderno y rechazado- acotó Soledad, medio en broma, medio en serio, pero todos rieron ante el comentario. - Bueno, cuéntanos qué pasó en la sede de la Masonería- preguntó Da Silva, intentando volver a la seriedad de la ceremonia. - Sí- comenzó Werner- Mientras buscábamos el Legado de Moreno en el asiento del Experto, de repente nos gritaron: “¿qué hacen ahí?”, por lo cual
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comenzamos la huida. A mí me siguieron unos hombres de traje negro, que con la amabilidad de unas espadas en mano y su estructura física me invitaron, por decirlo de algún modo, a subir a un auto, ahí me vendaron, hasta llegar aquí, donde vuelvo a ver la luz.- Y ¿dónde quedó Agustín?- preguntó Grisel. - Con calma- freno Da Silva -¿dónde quedó Agustín?- repitió con más calma. - No lo sé- se lamentó Werner. XIX De repente, un ringtone se escuchaba, era medio inusual, pero decía: "a las puertas del templo golpean, a las puertas del templo golpean…". - Aguarden que es el mío. Les pido disculpas, no lo apagué- se lamentaba Da Silva. Rápidamente fue por su BlackBerry a ver el repentino mensaje. Al leerlo se sorprendió y llamó a todos. - Hermanos y hermanas, justo, el mensaje es de Agustín- comentó el profesor.
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- ¿Sí? ¿Y qué dice?- preguntaron al unísono varios. - Que está bien, y que debemos descifrar el Legado- respondió Da Silva. - ¿Sólo eso?- preguntó Grisel, angustiada. - No, agrega que el misterio está en el corazón de la historia argentina- amplió el profesor. - ¿Y eso ayuda?- ofuscado preguntó Kevin. - Supongo- comentó Werner desahuciado. - A ver, pensemos- propuso el profesor Fuentes poniendo cara de analizar. - ¿Y?- preguntó Salas al rato. - No se me ocurre nada- acusó Fuentes derrotado. - A ver- se sumó Soledad Morales tratando de dar luz al tema. Al rato, dijo: - Me parece que acá no podremos resolver este tema- sugirió la profesora. - ¿Por qué?- preguntó Fuentes. - Porque tenemos que ir al corazón de la historia argentina- respondió Soledad.
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- ¡¡¡Al Archivo Histórico!!!- exclamó Juan Manuel Salas exultante, pensando que había resuelto el punto. - No- sonrió Soledad con cara de tener la sartén por el mango. - ¿Y dónde?- preguntó un poco molesto Da Silva, que sentía perder protagonismo. - En la Plaza de Mayo, mi querido hermanole respondió con sorna la profesora que ocupaba una centralidad en la reunión. - ¡Claro!- exclamaron varios, que trataban de no quedar como ignorantes frente a la profesora. - Bueno, vamos para allá- sugirió Soledad. -¡Vamos!- dijeron todos. XX Parados en la pirámide comenzaron a buscar el Legado. Miraban al Cabildo, a la Catedral, a la Legislatura, y todos los puntos que desde allí veían. - Debe estar en la pirámide, quizás en la chiquita- postuló Torres, casi desanimado.

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- ¿Pero no vamos a romper el monumento?preguntó Kevin. - No, claro- lo calmó Da Silva. - ¿Y qué vamos a hacer?- se preocupó Werner. - Sí, profesor, tenemos que encontrar a Agustín- afirmó angustiada Grisel. - Ya lo vamos a encontrar- dijo Da Silva -él nos está guiando-. - Sí ¡y creo que lo tengo!- exclamó Soledad, nuevamente en punta. - ¿A ver?- preguntó sin creerle Da Silva. - Párense aquí- propuso Soledad, indicando el punto donde originariamente estuvo la estatua de Mayo. - ¿Y ahora?- preguntó Kevin. - ¿Qué tal si pensamos qué decía el texto que encontraron? Allí podremos descifrar lo que estamos buscando- propuso la profesora. -"Nuestro legado estará presente junto al experto, a la custodia y mandato de las columnas de la república"- repitió Werner.

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- Sí, claro- se sumaba Grisel un paso adelante de sus compañeros. - ¿Dónde?- preguntó Fuentes bastante desorientado. - Miren, si pensamos que aquí estaría el ara de los juramentos- proponía Soledad mientras todos la escuchaban con atención- vean la casa Rosada allí, el Parlamento allá y... - Sí, pero allá está el Monumento a Roca, profesora- replicó Da Silva intentando contrarrestar el argumento de Morales. - Aguarde profesor, que si bien entendió que la rosada ocupa el lugar del Venerable Maestro y el parlamento el punto del Primer Vigilante, debo decirle que Roca no es el Segundo Vigilante- contestó Soledad con la sonrisa cómplice de Grisel y la cara de sorpresa de los demás. - A ver, y el Segundo Vigilante, ¿dónde está?- preguntó molesto Da Silva. - Allá- señaló Grisel con la anuencia de su profesora.

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- ¡El Obelisco! ¿Cómo no se me ocurrió?comentó Fuentes. - No- dijo Soledad, disfrutando de la cara de desconcierto de todos. - ¿Qué cosa?- preguntó Da Silva, en paso intermedio a cerrar el juego. - ¡Tribunales!- exclamó Grisel. - ¡Jejeje! Sí, Tribunales ocupa el lugar del Segundo Vigilante.- No puede ser, está al revés- comentó Werner. - En las Logias del hemisferio sur, el Segundo Vigilante está a la derecha del Venerable- le aclaró Da Silva. - Claro- sentenció Morales. - Bueno, pero ¿qué tiene que ver esto con el texto?- preguntó Kevin todavía desorientado. - El texto dice: "Nuestro legado estará presente junto al experto, a la custodia y mandato de las columnas de la república"- acotó Grisel. - ¿Y?- repreguntó Kevin. - Que las Columnas de la República son: Poder Ejecutivo (Venerable Maestro), Poder Legislati43

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vo (Primer Vigilante) y Poder Judicial (Segundo Vigilante)- señaló Morales a su alumno. - Ah- dijo Kevin- ¿Y eso de qué sirve?- ¿Y el experto dónde está?- preguntó Werner. - Fácil- contestó Soledad. - En el Monumento a Mariano Moreno- respondió Grisel. XXI En el Monumento de Mariano Moreno emplazado en Avenida de Mayo en su intersección con Luis Sáenz Peña, una gran estatua casi perdida por las ramas de los árboles que la rodean, sería el punto de encuentro nuevamente. Llegaban en auto Da Silva, Morales y Grisel, en taxi Fuentes, Torres y Salas; en subte Kevin y Werner en colectivo, todos por separado. Ya en la plaza, se pusieron a buscar alrededor del monumento, donde Moreno parecía mostrarles algo. De repente, uno de ellos ve la entrada hacia un túnel que parecía el ingreso al subterráneo.
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- Miren, está abierto- comentó Salas invitando a pasar. - Esperen- dijo Da Silva sacando una especie de lámpara del auto. - Vamos- incentivó Torres, siguiendo a Salas y Da Silva que entraban al lugar. - Esto es un asco- dijo Grisel. - Y sí, eran los baños públicos que diseñó el intendente Alvear, cuando este sector era el centro de la ciudad, durante la presidencia de Avellanedacomentó Da Silva. - ¿Y ahora?- preguntó Kevin. - Están clausurados- respondió el profesor. - Durante un tiempo estuvieron habitados por personas en situación de calle, pero ahora están vacíos- aportó Fuentes. - Sí, este lugar fue el epicentro de conexión del progreso que soñaban los liberales de fines del siglo XIX- comentó Soledad. - De hecho, el proyecto de unir plaza de la victoria, hoy de mayo, con plaza Lorea, hoy parte de los dos congresos, fue componente de un proyecto
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soberbio que quería mostrar el desarrollo de la época- amplió Da Silva- pero que se dió en plena decadencia del modelo conservador. - ¿Así unían dos columnas de la República?preguntó Grisel. - Puede ser- contestó Da Silva, mientras seguía avanzando, un símbolo republicano en un momento de poco republicanismo. De repente, las puertas del túnel se cerraron, y solo la lámpara iluminaba el lugar, pero sin embargo, algo extraño la arrancó de sus manos y la luz se perdió. Todo estaba a oscuras. XXII En plena oscuridad, todos estaban nerviosos y asustados, cuando de repente Da Silva sintió que lo tomaban del brazo. Intentó zafarse pero en seguida fue sorprendido por una llave que le aplicó un sujeto, que sabia del tema porque sus habilidades de defensa personal no le alcanzaron para librarse de la toma. - ¿Qué quieren?- gritó Da Silva.
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- Sí, ¿qué quieren?- gritaron varios, que también estaban sujetados por otros tipos que no podían ver. En pleno silencio, Da Silva recibe unos toques que le hicieron saber que su apresador era un masón, lo tranquilizó, pero ahora preguntó: - ¿Qué quieren?- Nos van a tener que acompañar- respondió el hombre. - Acompañemos, vamos a estar bien- les dijo Da Silva al resto. - ¡Pero no vemos nada!- exclamó Grisel. - No se preocupe- le dijo el otro hombre que la sujetaba. - Nosotros seremos sus conductores, los guiaremos para entrar a una nueva Cámara- les dijo un hombre que parecía no tener a nadie. XXIII Así, todos fueron caminando por un túnel, que parecía paralelo al subte, porque los trenes pasaban y pasaban. La humedad y el olor nauseabundo no hacían placentero el viaje, que se alargaba cada vez más y más.
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Luego de haber caminado así durante unos veinte minutos, unos seiscientos metros, Da Silva contó los pasos para estimar cuanto los estaban alejando, llegaron a un lugar, donde a cada uno lo vendaron, y así uno a uno fueron pasando. Da Silva fue el último en entrar, vio ese salón, donde estaban todos ubicados, como una Logia, pero diferente, vio que en la cabecera estaba un hombre que se dirigió a él y le dijo: - Señor Da Silva, usted esta aquí porque esta en la búsqueda del Legado perdido, que es el mismo objetivo de esta Augusta y Respetable Logia Independencia, por lo cual se lo invita a unirse en este camino de la verdad, ¿quiere usted ser recibido?- Con ese objetivo supongo que sí- respondió Da Silva. - ¿No nos teme?- le preguntó este mismo hombre. - Estoy entre hermanos, ya fui iniciado, puedo tener confianza a la fraternidad- contestó Da Silva. - ¿No decís eso para develar el secreto de nuestro legado?- siguió preguntando este enigmático hombre.
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- No, por el contrario lo defenderé- replicó Da Silva. - Hermanos, ¿este hombre merece ser recibido en esta Cámara?- preguntó el interrogador. - ¡Sí!- se escucharon de varias voces. - Señor Da Silva, es usted admitido a esta Logia, si cumple su promesa de confidencialidad vera la luz- le dijo este hombre que, sin duda, era el Venerable Maestro. - Lo prometo- se comprometió Da Silva. - Seas recibido.- Os doy tres abrazos fraternales. XXIV Este misterioso hombre se dirigió a Da Silva diciéndole: - Querido hermano, mi nombre es Roberto Bermúdez; soy Venerable de esta Logia, heredera de la Logia Independencia, que busca preservar y defender el Legado de Moreno. Bienvenido con su Logia, ahora son dignos de seguir esta labor.- ¿Cómo dieron con nosotros?- preguntó Da Silva.
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- Por sus alumnos- respondió Bermúdez. Este hombre fue el mismo que ingresó al solar al momento que ellos estaban en el cuarto buscando los documentos, y por su puesto se dió cuenta que los alumnos estaban allí. - Hicieron una buena labor, llegaron al experto- les dijo Bermúdez- ahora seguirán el camino. - ¿Y cuál es?- preguntó Grisel- que había sido recibida antes que el profesor. De repente una voz respondía a Grisel. - Ahora sí, tenemos que encontrar el legadocontestó Agustín, que ahí estaba, generando el interrogante de cómo había llegado. XXV Mientras Agustín recorría el Gran Templo del Edificio Cangallo, al momento de desistir, de repente vio como se llevaban a Werner, por lo que intentó correr hacia él, cuando un hombre, Bermúdez, lo detuvo y le dijo: - Detente, si quieres volver a ver a tu amigo. ¡Seguidme!- le dijo.
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- ¿Usted quién es?- le preguntó Agustín. - El Experto- respondió este hombre. - ¿Y Werner?- preguntó sorprendido Agustín. - Ya lo sacaran, no te preocupes- le dijo este extraño personaje. - Pero a usted lo conozco- le dijo Agustín. - Sí, yo también- le dijo el hombre. - ¿De dónde?- repreguntó Agustín. - Del Solar- respondió- mi nombre es Roberto. - El mío... Agustín- replicó. - Sí, ya sé- respondió Bermúdez -ahora vamos- le dijo. - Ok- acompañó Agustín -¿a dónde?- Al Tortoni- le dijo Roberto. XXVI Cuando llegaron al histórico café, los esperaban otros hombres de traje, que saludaron a Roberto con tres abrazos y le dijeron: - ¿Cómo esta querido hermano?- Bien- respondió Bermúdez. - ¿Este es el candidato?- preguntó el hombre.
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- Sí, su nombre es Agustín- comentó Bermúdez. - Bien. Que proceda y lo llevamos a su iniciación- le dijo este extraño hombre. - Agustín, enviá un mensaje a tu profesor Da Silva, el va a ir por Werner- le dijo Roberto. - OK- le dijo Agustín -¿él es de esta Logia?preguntó. - No, pero lo será- respondió Bermúdez, mientras llevaban a Agustín hacia un salón del café. Tras enviar el sms, lo vendaron y lo llevaron hacia un sótano del café. Allí, Agustín paso por su iniciación, en unas horas ya era miembro y elegido para buscar el Legado. XXVII Mientras la Logia Independencia se preparaba para sesionar, hacía su arribo Agustín, que venía de Plaza de Mayo. Los hombres de estricto traje negro y las mujeres, vestidas en forma elegante, terminaban sus cafés y se dirigían al Salón del fondo del Tortoni. Era en ese momento donde las damas se
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ponían una túnica negra y quedaban a tono de sus compañeros. Allí cerraron las puertas del salón y fueron ingresando a un sótano, mientras uno de ellos le pedía la palabra de pase. Cumplido con todo el proceso de ingreso, dieron por iniciada la sesión. - Queridos hermanos queda abierta la jornada de labor- exclamó Roberto Bermúdez desde su lugar de Venerable. - Venerable- dijo Agustín ya familiarizado con el ritual -debo informar que la Logia Libertad está descifrando nuestro mensaje guía y se aprestan a ir el punto geométrico señalado-. - En ese caso encomiendo a los hermanos Jorge Arístides y Luis Muller ir por ellos, con la colaboración de todos y reanudaremos con ellos presentes- sentenció Bermúdez. - Así se hará- respondieron los hermanos.

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XXVIII Así se dirigieron todos hacia los baños de Plaza Lorea. A las horas, regresaban con Da Silva, sus profesores y alumnos, luego de recorrer un túnel que va por la avenida de Mayo. Desde allí ingresaron al café Tortoni, donde los recibieron uno a uno. Colocaron a Da Silva frente a Bermúdez, quien le dijo: - Querido hermano, mi nombre es Roberto Bermúdez; soy Venerable de esta Logia, heredera de la Logia Independencia, que busca preservar y defender el Legado de Moreno. Bienvenido con su Logia, ahora son dignos de seguir esta labor.- ¿Cómo dieron con nosotros?- preguntó Da Silva. - Por sus alumnos- respondió Bermúdez. Este hombre fue el mismo que ingresó al solar al momento que ellos estaban en el cuarto buscando los documentos, y dejó un pergamino que los guió hacia el experto.
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- Hicieron una buena labor, llegaron al experto, les dijo Bermúdez, ahora seguirán el camino. - ¿Y cual es?- preguntó Grisel, que había sido recibida antes del profesor. - Ahora sí, tenemos que encontrar el legadorespondió Agustín, que ahí estaba. XXIX - Sí- dijo Bermúdez- veamos que nos decía Moreno: "Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía". -Por eso- siguió Bermúdez -nuestro deber es luchar contra la tiranía.- ¿Y tantas vueltas por esto?- dijo Kevin. - El tema es profundo- replicó Bermúdez. - Sí, pero ¿cómo se combate a la tiranía?preguntó Werner, casi con el beneplácito de sus compañeros.

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- Luchando contra los que no quieren la Igualdad y la Libertad, y la forma de protegerla es la fraternidad de los que quieren la República y la democracia- comentó Liliana Antúnez, una mujer que oficiaba de vigilante. - Sí, y en esta ocasión, la Logia Independencia tiene como objetivo proteger la República de quienes quieren volver a una dictadura- dijo Bermúdez- sometiendo a nuestro pueblo. - En la época de Moreno la tiranía pasaba por el saavedrismo- amplió Antúnez. - Y ahora los saavedristas son otros- remató Bermúdez. XXX - ¿Quienes son?- preguntó Soledad, muy atenta a la explicación. - Hace cuarenta años Argentina estaba divida. Se confrontaba entre quiénes querían a Perón y quiénes no, y en ese entonces la Masonería intentó reconciliar a los bandos para fortalecer la República. Así, iniciaron a Perón en el exterior, en la Logia P2
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de la masonería italiana y a un grupo de generales en una logia operativa creada por el Gran Maestre de la masonería argentina, para buscar un acuerdo que permita el funcionamiento de la república. Pero al regresar Perón, los militares rompieron el acuerdo y avanzaron con un genocidio jamás visto en nuestra historia.- Lamentablemente una Logia se encargó de esconder todos los documentos de este hecho- explicó Bermúdez. - Y nosotros ¿qué tenemos que hacer?- preguntó Grisel. - Tenemos que recuperar esos documentos, para develar la verdad y avanzar en la historia- comentó Aristide. - ¿Y tienen idea de donde están?- preguntó Salas. - 25 de mayo 33- respondió Bermúdez. - ¿Una Logia?- preguntó Soledad. - No, es la dirección, los archivos están en la sede de la SIDE- respondió Bermúdez.

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- ¿Y cómo ingresamos allí?- preguntó Da Silva. - Tenemos un plan- acotó Muller. Y seguidamente lo desarrolló con todos los detalles. Se trataba ni más menos que entrar a los edificios de la SIDE y buscar los archivos para sacarlos de allí, el esquema requería ingresar por los techos del edificio y salir por el subsuelo del mismo. Los únicos que podían ejecutar el plan propuesto por Muller eran Fernando Torres, profesor de gimnasia y Juan Manuel Salas, instructor de artes marciales, porque la operación requería de destreza física. El plan propuesto permitía llegar a los cuartos de archivos de la SIDE, que Muller sabía donde estaban por haber hecho reparaciones en el edificio. XXXI Así, los profesores aceptaron el desafío y se dirigieron al INADI, sito en 25 de mayo 148, piso 8°. Allí, pidieron realizar una denuncia por dis58

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criminación, donde inmediatamente les pidieron que aguarden al abogado de turno para estudiar el caso. Fue ese momento por el que esperaron para pasar al baño. La clave de esto es que el INADI tiene su sede en el Ministerio del Interior, en el último piso, lo que les facilitó a los profesores escabullirse hacia la terraza del edificio y prepararse a saltar hacia los edificios siguientes y llegar a los techos del inmueble de 25 de mayo 33. Justo cuando lograban alcanzar el edificio, Gregorio Fuentes ubicado sobre la fase eléctrica de la cuadra procede a interrumpir el suministro eléctrico de la manzana, especialmente en el edificio de la SIDE. Esto sorprendió a los custodias que activaron el sistema de seguridad alternativo, permitiendo el ingreso de Fernando y Juan Manuel, vestidos de negro, pero como Ninjas, e ingresar a las oficinas. Al reactivar el suministro, volvieron a cambiar las fases, lo que permitió nuevamente evitar las alarmas y salir fugazmente. Bajaron con un cable y así lograron penetrar al patio.
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Allí, generaron unos empalmes en los videos y alarmas, y lograron ingresar hacia una puerta que conducía hacia el subsuelo. En ese lugar, buscaron suavemente, aunque en forma contundente. De repente, Salas avisa que logró entrar en un embutido en la pared, tipo caja, pero muy discreto. Lograron burlar la combinación de llaves que tenían y encontraron un estuche con 33 microfilms, que al verlos Torres se emocionó y dijo: - Hemos encontrado lo que buscamos.Con un láser apuntando hacia una cúpula, le dieron la señal a Fuentes para que haga su segunda parte, dar nuevamente electricidad a los edificios de la cuadra, pero interrumpiéndola otra vez. Al saber que estaban custodiando fuertemente los techos, porque por allí entraron Salas y Torres, aprovecharon la extensión del subte E para ubicarse debajo del edificio y escapar por los túneles de la construcción.

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XXXII El 4 de marzo de 2011, a través de la cadena nacional, la Presidenta de la Nación, además del recordatorio del Bicentenario del fallecimiento de Mariano Moreno, presentaba un informe que cambiaría fuertemente la historia argentina. - “Me es grato informar al país que, con el perseverante trabajo del Dr. Bermúdez y el Lic. Da Silva, las y los argentinos podrán acceder a la verdad y recuperar su memoria histórica.En momentos de recordar el Legado de Moreno quien luchaba fervientemente por el sagrado dogma de la igualdad. Estos investigadores, junto con su grupo de estudios lograron encontrar unos materiales que abre las puertas a las justicia y a la plena reivindicación de los derechos humanos en nuestro país, después de más de tres décadas de incertidumbres. Se trata del hallazgo de los microfilms con la nómina de detenidos/as desaparecidos/as del último gobierno de facto.
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Este material permite identificar a más de 25.000 personas y recuperar la identidad de otras 400 chicas y chicos secuestrados. Sin duda, la Argentina de mañana será diferente; sin duda, damos un gran paso para consolidar los ideales de Mayo y recuperar el Legado de Moreno”- cerraba el discurso la Presidenta. XXXIII - Así, la Presidenta de la Nación hacía la presentación de los archivos- relataba Grisel López a sus alumnos y alumnas, una historia que había ocurrido 25 años antes. De repente tocó el timbre y pasó el Profesor Werner Brown para invitarla a tomar un café. - Profesora, ¿cómo le va? ¿Desea un café? En el bar están el profesor Kevin Blas y el Rector Agustín Ávila.- Vamos- asintió la profesora. Al llegar al bar se saludaron y, sigilosamente entrando al microcine, donde los esperaba el jubilado profesor Da Silva y la profesora Morales quienes los saludaban y les decían:
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- Señores, 25 años después, el Legado de Moreno continúa, entremos...-

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A modo de saludo
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“…mis discursos no llevan otro fin que excitar los de aquellos que poseen grandes conocimientos…” Mariano Moreno. Sobre las miras del Congreso, 1810

En el relax de las termas de Chajarí, en Entre Ríos, y con el teclado qwerty de mi celular logré transcribir una historia que rondaba en mi cabeza. El relato de esta novela articula un pasado con un presente y sueña un futuro. Pretende simbolizar algunos ideales de Moreno aunque tomados por diferentes grupos en el presente, sacando algunas leyendas de hechos históricos, especialmente de la masonería. Centra su atención en el funcionamiento de las Logias masónicas, tal como éstas actuaron durante la independencia, por tener un esquema organizativo capaz de influir en el proceso político. Muchos de los espacios que se recorren están imbricados en mi experiencia de vida, especialmente en los estudios sobre Mariano Moreno y la masonería que he desarrollo en los distintos Centros que participo. Sin duda, parte de esta construcción narrativa tiene la colaboración de la Asociación Civil Mariano Moreno, que me permitió conocer a este joven politólogo que me inspira para desarrollar mi actividad académica. A su vez, el Centro de Estudios para la Gran Reunión Americana me sumergió en los augustos misterios de una institución que laboriosamente fue generando los cimientos de nuestro país. Repito que los hechos son leyendas y narrados como novela, o sea desde una ficción que trata de presentar una historia que no solo apasione sino que también haga pensar. Buenos Aires, Bicentenario de la Revolución de Mayo.
* Politólogo. Orientado en Estado, Administración y Políticas Públicas. UBA. Diploma Superior en Economía Brasileña. UNSAM. Maestría en Historia Económica y de las Políticas Económicas. IIHES-FCE-UBA. Doctorando en Ciencia Política. UNSAM. Profesor Titular Colegio Nacional de Buenos Aires. Director del Centro de Estudios para la Gran Reunión Americana y del Consejo Asesor de la Asociación Civil Mariano Moreno.

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