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IX Coloquio Internacional de Geocrítica

LOS PROBLEMAS DEL MUNDO ACTUAL


SOLUCIONES Y ALTERNATIVAS DESDE LA GEOGRAFÍA
Y LAS CIENCIAS SOCIALES

Porto Alegre, 28 de mayo - 1 de junio de 2007


Universidade Federal do Rio Grande do Sul

MIGRACIÓN, GLOBALIZACIÓN Y FEMINICIDIOS EN MÉXICO

Eliana Cárdenas Méndez


Profesora-Investigadora
Universidad de Quintana Roo
eliana@uqroo.mx

Migración, globalización y feminicidios en México (Resumen):

La feminización de la migración y los feminicidios en las fronteras norte y sur de México


se dan en el contexto de la globalización. Su impacto en áreas de la economía da como
resultado el auge de la maquila, la industria turística y el turismo sexual. El trabajo presenta
además una analogía entre el cruce de las fronteras geográficas con la violentación de la
frontera vital, del cuerpo de las mujeres.

Palabras clave: feminicidios, frontera, globalización, frontera vital.

Migration, globalization and feminiciddesin México (Abstract):

The increasing rate of women in migration and a growing quote of feminicides at Mexico`s
south and north boarder, has to be seen in the context of globalization. The impact of
globalization on local economies results in a growth of assembly plants (maquiladoras),
tourism and sex tourism. This paper presents an analogy between crossing geographic
boarders and the trespassing of a vital boarder: the body of women.

Keywords: Feminicides, boarder, globalization, vital boarder.

Cuando el horizonte desaparece, se levanta el horizonte de la desaparición


D. Kamper
El tema de las migraciones y el cruce de fronteras ha sido una de las características
fundamentales en la era de la globalización. En este contexto un par de fenómenos se
revelan como contrastantes y paradójicos: En la medida en que la globalización hace
referencia al libre tránsito de las mercancías de los países industrializados hacia todos los
confines del planeta, crecen en tamaño las murallas, los cercos, las sofisticadas
tecnologías para el control y la vigilancia fronteriza a fin de contener los flujos
migratorios cuya desmesura no tiene precedentes en la historia reciente[1]; la
transnacionalización de la migración es en efecto, una consecuencia de la quiebra de las
economías locales y regionales; de la perdida de legitimidad y autonomía de los estados
nacionales para encarar y resolver las necesidades básicas de sus propias poblaciones; así
en la medida en que las condiciones sociales, y económicas de los países en desarrollo se
hacen cada vez más críticas y sin posibilidades de solución, ni a mediano ni a corto plazo,
se convierten en comunidades expulsoras de migrantes hacia los países industrializados;
empero, en la medida en que los estados reprimen esos flujos migratorios, aumenta cada
vez más el número de desesperados que se atreven a efectuar cruces de frontera cada vez
más riesgosos y peligrosos; son este tipo de circunstancias las que generan fenómenos
como el tráfico de migrantes o tráfico de personas, -que dicho sea de paso se ha convertido
en el segundo negocio ilícito más redituable después del narcotráfico desplazando con ello
el tráfico de armas que quedó en el tercer lugar- y pone en peligro la vida de cientos de
miles de personas que deciden emigrar. Organismos internacionales de Derechos Humanos
han denunciado que miles de personas de todos los países de América Latina y el Caribe,
África, Asia, pierden la vida en su intento por llegar a Estados Unidos, Canadá, Europa y
Australia.

Dado que la feminización de la migración es otra de las características del fenómeno


migratorio actual, son ellas el sector de la población migrante más vulnerable: Según el
Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2006, Hacia la Esperanza: las mujeres
y la Migración Internacional, del Fondo de Población de la Organización de las Naciones
Unidas (UNFPA) asciende a 191 millones el número de personas que han abandonado sus
países de origen en la búsqueda de mejores condiciones de vida; señala además que son
mujeres el 50% del total de la población mundial migrantes.

Se calcula que cerca de 95 millones de mujeres, niñas, jóvenes, ancianas, solteras, casadas,
viudas o divorciadas han abandonado sus propias localidades y se encuentran laborando
como trabajadoras domésticas, jornaleras, recamareras, profesoras, enfermeras, artistas del
espectáculo y obreras; sin embargo, en la travesía o en el cruce de fronteras, intentado
alcanzar el destino anhelado, muchas son engañadas, robadas, violadas, secuestradas,
asesinadas y obligadas a “laborar en el submundo de la esclavitud sexual”.
Este trabajo tiene dos propósitos a) Ofrecer un contexto panorámico sobre el impacto de la
globalización en las fronteras norte –a través del auge de la maquila- y sur de México –el
auge de la industria turística- como condiciones socioeconómicas que propiciaron la
explotación, asesinato de la migración femenina. b) identificar la relación entre migración,
globalización y violencia aproximando los concepto antropológico de liminaridad, y el
concepto de frontera en tanto límite geográfico entre los Estados nacionales y con el
concepto de cuerpo entendido como frontera, con el fin de poder determinar algunas
características una cultura de la violencia en contra de las mujeres.
Contextos de Frontera: Aproximaciones históricas

Industria maquiladora y migración en la frontera norte

En México la crisis de 1982 marcó el fin del modelo de industrialización basado en la


sustitución de importaciones cuya mayor debilidad la podemos ubicar en su incapacidad
para enfrentar las reglas de la competencia oligopólica en un contexto de globalización
económica. Al igual que otros países latinoamericanos. México enfrentó esta crisis con una
política de cambio estructural y transformación productiva, la que según la perspectiva de
Lustig (1994) se sustentó en tres pilares fundamentales:

1) Por un lado una mayor liberalización de la economía esto es, una sustracción por
parte del Estado mexicano en torno a la regularización y control de la economía
dejando así el espacio abierto para el libre juego de los mercados en la asignación
de recursos (inversión, comercio, empleo etc.)
2) La pérdida de protagonismo y de liderazgo del Estado mexicano se tradujo en un
cambio en el funcionamiento del mercado laboral: otorgando autonomía a las
compañías transnacionales en torno a la regularización de los contratos laborales,
despidos, empleos, salarios y la supresión de las reivindicaciones laborales tales
como jubilaciones, indemnizaciones etc.; en otras palabras la desreglamentación del
estado de bienestar.
3) Finalmente en una política de apertura externa impulsó el proceso de sustitución de
exportaciones promoviendo diversas formas de subcontratación internacional, cuya
mejor expresión es la industria maquiladora de exportación en la frontera norte del
país.

Uno de los efectos de esta política económica fue el estímulo de las exportaciones
manufactureras sustentado en el auge de la industria maquiladora, esta estrategia tuvo
efectos negativos sobre la manufactura tradicional que no disponía de las condiciones para
enfrentar los retos y la competencia de los productos importados o de los aquéllos que
producían las empresas transnacionales que tendían a arraigarse en el país. En este sentido
el sector económico privado se vio en la encrucijada de enfrentar una modernización
costosa en un contexto de crisis estructural y además con un futuro incierto o inclinarse por
promover estrategias que le permitieran sobrevivir. Si bien es cierto que hubo un sector al
norte del país que tomó partido por la primera opción, hay que destacar que esta tendencia
fue la menos favorecida, pues la mayoría de los sectores económicos optaron por
convertirse en abastecedores de la industria maquiladora de capital extranjero que ha
predominado al norte del país.

Por otro lado, la estrategia de modernización fue sustituida por una flexibilización y
desregularización laboral, cuando no por el cierre directo de diversas plantas, sí por la
privatización de las empresas paraestatales. De esta manera el costo para mantener
determinados niveles de competitividad afectó fundamentalmente el mercado de trabajo
generando una importante perdida de empleos, reducción salarial e inestabilidad laboral.
En este sentido el campo de la economía presenta dos tendencias paradójicas que tienen un
gran impacto sobre el campo laboral: el auge de la industria maquiladora, con sectores
productivos privados sobreviviendo en calidad de abastecedora de la maquila y la
privatización de empresas paraestatales, y por otro lado, el descenso de la actividad
industrial. Esta última disminuye su capacidad de empleo de un 27% en 1979 a menos de
23% en 1991, en tanto que la actividad maquiladora ha tenido un gran impulso de tal forma
que para fines de 1997 estaban operando en el país cerca de 3 mil 400 plantas que
empleaban a 850 mil trabajadores directos (canales 1998)

Si bien este auge la industria maquiladora de exportación se ha convertido en el pilar de la


nueva estrategia de industrialización que ha permitido reinsertar a México en el mercado
mundial, no es menos cierto que este auge ha sido posible por las ventajas de la vecindad
que tiene con Estados Unidos, así como por la disponibilidad de un gran ejército de mano
de obra barata, con baja calificación y casi nula experiencia sindical.

En la década de los 80 tendió a aparecer un nuevo tipo de maquiladora con una mayor
inversión tecnológica, aunque en general es predominante la maquiladora tradicional,
caracterizada por realizar operaciones de ensamble y subensamble, intensivas en mano de
obra y que combina salario mínimo con trabajo a destajo. Se trata en síntesis de la típica
especialización en el procesamiento para las exportaciones que por lo mismo tienen poco
impacto en las economías locales, más allá de la generación de empleos indirectos,
parciales y de bajo salarios.

Las ciudades fronterizas del norte fueron anfitrionas de este tipo de empresas con capital
extranjero dedicadas al ensamble de componentes; sin embargo el fenómeno de la maquila
se ha extendido hacia diferentes entidades del país al que se vincularon y se siguen
vinculando una porción altamente significativa, como respuesta al crecimiento industrial en
detrimento de las economías rurales.

La industria maquiladora desde su instalación en la frontera norte hasta hoy día se ha


caracterizado por el empleo de mujeres, pues las locales, tanto como las migrantes
procedentes de otros estados de la república se consideraron como mano de obra no
calificada y un argumento ideológico que reconoce en las mujeres “Una naturaleza”
específica para realizar tareas repetitivas, muy laboriosas y tediosa para las que se requiere
–como en el caso del ensamble de piezas electrónicas- una paciencia de bordadoras.

Esta caracterización del trabajo femenino, identifica a las mujeres como sujetos dóciles y
delicados, pero con escaso nivel intelectual para el desempeño de actividades intelectuales
y políticas, esto se traduce en bajos salarios, condiciones laborales inestables y sin derecho
a organizaciones de tipo sindical.

En este sentido la industria maquiladora en México, fue el resultado de una crisis


generalizada puesta de manifiesto en la privatización de empresas públicas, y la
desregularización de las actividades económicas; en este contexto la maquila albergó y dio
empleo a una cantidad importante de población que fue expulsada de diferentes centros
rurales y urbanos ante el colapso de las economías locales; sin embargo, el auge de la
maquila y su oferta de empleos tuvo resonancias e implicaciones distintas para la migración
femenina y masculina. La migración masculina no tuvo oportunidades de enrolarse en el
trabajo de las maquiladoras y prosiguió en la búsqueda del destino histórico de cruzar la
frontera con Estados Unidos; en tanto que la migración fémenina encontró arraigo laboral
en la industria maquiladora, en condiciones muy desfavorables y de gran explotación.

No obstante, desde la década de los 80 cuando se implementó el trabajo de ensamble de las


maquilas a la fecha, la migración femenina actual procedente de diferentes estados de la
entidad ha optado por cruzar la frontera con Estados Unidos en la búsqueda de mejores
oportunidades económicas. A este respecto es significativo el caso del Estado de
Michoacán.

En efecto, según el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) así


como el Consejo Nacional de Población, (CONAPO) Michoacán es uno de los principales
estados tributarios de migrantes femeninas a la Unión Americana, y el cuarto a nivel
nacional. Del 5 por ciento que representaban en la década de los 90, actualmente significan
el 40 por ciento de los 45 mil michoacanos que se desplazan anualmente a los Estados
Unidos.

Migración, violencia y feminicidios

Desde el año de 1993 el país enfrenta un agudo caso de justicia sin resolver que se ha
archivado en las procuradurías con el nombre de feminicidios o las muertas de Juárez;
retrato de los asesinatos revelaba no solo el dato de los homicidios sino la manera en que
eran perpetrados los siniestros, las mujeres presentaban signos de violación por ambas vías,
-según los informes forenses-, cuerpos desvertebrados, mutiladas, huellas de torturas y
asesinadas de múltiples maneras, asfixia, ahorcadas, apuñaladas, y victimadas por armas de
fuego. En ese contexto, Ciudad Juárez se convirtió en la ciudad más tristemente célebre de
la frontera norte de México, en virtud de la violencia y lo oprobioso de los asesinatos de
mujeres acaecidos desde 1993 hasta la fecha y que según diversas estimaciones clasifican
entre 300 cadáveres y 500 mujeres desaparecidas. Sin embargo no existen cifras
concluyentes; según los datos obtenidos en el informe estadístico sobre feminicidios en
Ciudad Juárez de 1993 a septiembre de 2002, fueron asesinadas 135 mujeres.

De acuerdo a este estudio, el mayor número de asesinatos se presenta en los años de 1995 y
1997. En 1995 el 14.8% las edades de las víctimas oscilaban entre los 15 y los 19 años, en
1996 el 66% de las víctimas son menores de 29 años. Cabe aclarar que en un 22.2% del
total de los asesinatos, se desconoce la edad de las víctimas y este fenómeno ha ido en
aumento, en año 2001 se desconocía la edad de la víctima en el 43.8% de los casos
reportados

Según las cifras oficiales difundidas en el año 2006 en el tercer informe de la


Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez, 18
fueron localizadas con vida; 4 sin vida; seis identificadas por los peritos del EAAF, y 25
"están vigentes". La mayoría de las víctimas son jóvenes, con edades entre 13 y 30 años,
principalmente. Más allá del medio centenar de reportes de "extravíos" antes citados, el
EAAF analizó 60 restos inicialmente catalogados como femeninos o posiblemente
femeninos. Hasta el primer trimestre de este año se habían confirmado 14 identificaciones
positivas de restos: nueve relativas a cuerpos encontrados en Ciudad Juárez y cinco en la
capital de Chihuahua.
En el informe de la Comisión Juárez se presenta también una lista de 41 mujeres víctimas
de homicidio en Ciudad Juárez (de mayo de 2005 a septiembre de 2006). La clasificación
incluye fecha del hallazgo del cuerpo y los nombres de las víctimas, a muchas de las cuales
se les colocó un asterisco que significa “homicidio con agravantes sexuales”.

Por otro lado, aunque los datos referentes a la edad promedio de las víctimas ha cambiado
desde la aparición de los primeros feminicidios – los datos de las primeras víctimas
reportaban edades entre los quince y los 19 años; en contraste, actualmente se han
encontrado cuerpos cuyas edades oscilan entre los 35 o 45 años y se advierte además que
no todas las víctimas son trabajadoras de las maquilas. No obstante, lo cierto es que tanto
las primeras víctimas como las que siguen apareciendo actualmente presentan tres
características significativas para este estudio: las víctimas son migrantes, trabajadoras de
las maquilas y pertenecen a sectores sociales empobrecidos.

A este respecto señala el testimonio de mujeres trabajadoras de maquila ofrecidos a Elena


Poniatowska (2002):

Las mujeres de la maquiladora viajan a las tres de la mañana, media hora


paradas, empujándose, apretadas, porque hay un tráfico bárbaro a esa hora,
porque son muchísimas maquiladoras y miles de mujeres las que entran a esa
hora (…) El tercer turno es el más peligroso porque se entra a la una de la
mañana te lo digo porque yo trabajé y salía a esa hora. Yo hacía arneses y
sorteaba cupones. Hacía bobinas, unos carretitos de hilo de los que metes a
la máquina se los pones, les hacen un triangulito y los soldan, eso era parte
de un arnés partes de aparatos de refrigeración el otro turno entra a las ocho
y salen a las tres o cuatro de la mañana. Realmente en el tercer turno es en el
que hay menos gente porque es más pesado e implica más sueldo, por ley,
creo que es el que debe ser más pagado. El tráfico, el grueso en la noche es
entre la una y las dos de la mañana más o menos. Estamos conscientes de
que sí hay algunas mujeres que trabajan en bares y que tal vez se dediquen a
la prostitución, pero si así fuera tampoco tienen porque ser víctimas como lo
han sido.

Patrik Bard, un periodista francés que como todos los periodistas que llegan a Ciudad
Juárez, llegó con la ilusión de encontrar al verdadero asesino de mujeres, ante la
complejidad del fenómeno, decidió publicar una novela policíaca. La Frontière se publicó
en Francia en 2002 y ese mismo año recibió el premio a la novela policíaca Michel-Lebrun.
La novela inicia narrando la situación laboral que enfrentan las obreras en algunas plantas
maquiladoras: La entrega mensual de una toalla sanitaria con sangre como prueba de no
embarazo. Quienes no se someten a ese régimen son despedidas y boletinadas para evitar su
contratación en otras fabricas maquiladoras. En este sentido, cualquier libro sobre los
feminicidios en la frontera norte de México, independientemente del género literario, será
también, inevitablemente, el testimonio de las obreras de la maquila en Ciudad Juárez.

Por lo demás, cabe destacar que en la medida en que la crisis económica en México lejos de
haberse atenuado, se ha acrecentado, los flujos migratorios siguen en aumento y
particularmente de mujeres. Esto ha permitido identificar también en México una
feminización de la migración y con ello también la violencia contra las mujeres va en
aumento. Se estima que un 80 por ciento de las mujeres mexicanas que migran al vecino
país del norte son victimas de violación o bien la cuota obligada para cruzar la frontera,
aparte de los elevados costos monetarios, los coyotes o traficantes de migrantes obtienen un
plus de beneficio a través de pagos sexuales a las que son obligadas las migrantes; es decir,
el cuerpo femenino se convierte en moneda de cambio o intercambio. De hecho, tal como
afirma el diario Cambio, de Michoacán, en la frontera norte, existe un lugar conocido como
La mariposa, en Nogales Sonora, donde el desértico paisaje se ve, de repente,
extrañamente poblado de cientos de pantaletas, brasieres y jirones de vestidos. Nogales,
sonora o el lugar donde desnudan a las mariposas; no es difícil imaginar, por los vestigios,
la violencia de la que han sido objeto cientos de migrantes.

En resumen: En virtud de lo anteriormente expuesto podemos destacar provisionalmente


en la vinculación entre migración, violencia y feminicidios por lo menos tres elementos: a)
Una situación de crisis estructural en México y la instalación de las maquilas como parte
del sometimiento del estado a las corporaciones multinacionales, b) pero también como
salida emergente que desahogaba las crisis sociales y albergue a los flujos migratorios que
expulsaban diferentes regiones del país empleando mano de obra barata,
fundamentalmente femenina c) la violencia contra las mujeres se da en este contexto
económico-social en ciudades fronterizas.

De pandillas trenes y bandas en la frontera sur

En su intento por llegar a Estados Unidos los migrantes centroamericanos utilizan de


manera masiva el ferrocarril de carga que los traslada en diversas escalas desde Chiapas a
la frontera con Estados Unidos. El secuestro es una modalidad implementada por diferentes
bandas vinculadas al crimen organizado entre las que se señalan las pandillas de la
Mara Salvatrucha coludidas con las autoridades migratorias; los migrantes son
secuestrados en diferentes puntos, de los estados de Chiapas, Veracruz, San Luis Potosí,
Monterrey Tamaulipas para exigir dinero –entre 300 y dos mil dolares- a los familiares de
los migrantes que radican en Estados Unidos a cambio de dejarlos en libertad para que
puedan proseguir en su proyecto de cruzar la frontera norte de México.

El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y México, además de la


destrucción de un trayecto de la vía férrea que llegaba a la frontera con Guatemala han
hecho que los migrantes tomen rutas cada vez más peligrosas, sin embargo, el auge de la
industria turística en el Estado de Quintana Roo ha desviado o ha servido como
amortiguador en la larga travesía o de plano ha reorientado la migración centroamericana
que decide quedarse en México.
En ese éxodo la migración femenina está más vulnerable, marchan expuestas a una
incertidumbre radical: como cualquier migrante independientemente del género, inician la
travesía, el objetivo es cruzar la frontera pero saben que en cualquier momento su propia
frontera vital puede ser cruzada, y de hecho, muchas son abusadas, robadas, engañadas,
violadas o secuestradas y obligadas a laborar en calidad de esclavas sexuales, por eso
muchas no llegan nunca a alcanzar la frontera con Estados Unidos y se arraigan en
México.

Industria turística y migración en la frontera sur

Las etapas del desarrollo histórico del turismo se clasifican en líneas generales en tres
momentos: a) Un turismo incipiente o elitista observable hasta mediados del siglo XIX y a
la que sólo podían acceder los sectores de mayores recursos económicos b) Le sigue un
periodo que abarca hasta mediados del siglo XX denominado turismo de transición, donde
la recreación y los viajes de placer se amplían a un sector mayor de población; se le
denomina de transición pues anticipa la tercera etapa conocida como turismo de masa o
turismo masivo c)Turismo en desarrollo o masivo, comienza a partir de la segunda mitad
de esta centuria y prosigue hasta nuestros días, en el cual se amplían las ofertas y paquetes
turísticos dirigidos a la población de todos los grupos y sectores sociales (De la
Torre Padilla 1994)

El Plan de desarrollo económico del Estado de Quintana Roo fue previsto a partir de los
años 70, apuntalado en el desarrollo del turismo. Concretamente, el polo turístico más
importante de América Latina, Cancún, se fundó como un destino turístico elitista. Cancún
fue diseñado para recibir Turistas con alto capital económico, la infraestructura hotelera no
contaba con más de 15 hoteles y su población urbana no rebasaba los 47000 habitantes
(Fonatur). De esta manera Cancún era el lugar idóneo para personas con gran poder
Económico y político que procedía principalmente de Estados Unidos y Canadá.

El gasto promedio de cada turista durante el periodo de 1974-1990 era de


aproximadamente 600 dólares por persona. (Sedetur). El turismo que recibía Cancún era
denominado de bajo impacto.

Hay dos episodios claves para entender el cambio de estructura turística de Cancún: El
agotamiento de los recursos madereros, por la tala inmoderada de especies como la caoba y
cedro, y la devastación en la infraestructura hotelera de Cancún como consecuencia de la
entrada, en 1988, del huracán Gilberto en la zona norte del estado. Estos fueron los
detonantes de la quiebra de los principales apuntaladores de la actividad económica del
Estado de Quintana Roo.

La captación de recursos por la actividad turística se vio diezmada no sólo por los daños en
la infraestructura sino porque los exclusivos turistas dejaron de venir por temor a los
peligros de un nuevo evento climático.

Aunado a esta circunstancias, en 1992 entró en vigor el TLC (Tratado de Libre Comercio)
firmado entre Canadá, Estados Unidos y México se trazaron los lineamientos para el
desarrollo de un turismo masivo.
Cancún se convirtió de esta manera en el cuarto destino turístico preferido en el mundo,
debido a la fuerte inversión de grandes corporaciones hoteleras y restauranteras, pero sobre
todo debido al turismo sexual[2].

El tráfico de personas, la trata de blancas y la servidumbre sexual, así como la pederastia


son algunos de los fenómenos con los que se señala la actividad económica de Cancún
ligada al turismo sexual.

El corporativismo global en el turismo incluye actividades en diversas ramas de la


economía, hotelera, restaurantera, constructoras, bares, discotecas, así como empresas
prestadoras de servicios y los migrantes tanto del interior del país de países
centroamericanos y sudamericanos.
Los primeros están vinculados fundamentalmente a actividades en el rubro de los servicios:
obreros de la construcción, recamareras, ayudantes de cocina, o secretarias o como
sexoservidoras independientes y por lo tanto expuestas a la coacción de la policía o
proxenetas.

Las latinoamericanas procedentes fundamentalmente de Brasil, Colombia, Venezuela,


Cuba y más recientemente de Argentina, trabajan en la industria del espectáculo, como
table-dance y ejercen la prostitución coaccionadas. Recientemente documenté el caso de
mujeres colombianas que son enganchadas en las principales ciudades del país
sudamericano con la promesa de trabajar como artistas, bailarinas, cantantes; y al llegar al
aeropuerto de Cancún son despojadas de sus pasaportes y obligadas a vivir en residencias
de lujo y que pertenecen al mismo consorcio empresarial dueño, a su vez de los bares y
discotecas donde son obligadas a prostituirse.

El término de esclavitud sexual ha sido aplicado no sólo a las condiciones de servidumbre


sexual en el que las corporaciones del turismo tienen a las mujeres, sino también porque
dado el carácter transnacional de las corporaciones poseen propiedades dedicadas al
turismo sexual en Europa oriental y África, las chicas son intercambiadas entre los socios
de las diferentes corporaciones; y en razón de los gastos de transporte, vestuario llegan a
trabajar desquitando deudas impagables que las condicionan a permanecer en condiciones
parecidas a la esclavitud.

Migración violencia y feminicidios

Un informe de la Cámara de diputados reveló que Quintana Roo se posiciona en primer


lugar a nivel nacional en homicidios de mujeres mayores de 60 años y en el 5 lugar de
homicidios de mujeres en general (Novedades de Quintana Roo) El informe del estudio que
realizó la LIX Legislatura, que obra en poder de Novedades de Quintana Roo, señala
también que en 2004 se registraron más de 1250 asesinatos de niñas y mujeres a razón de
cuatro muertes de niñas y/o mujeres por día. Del total de homicidios 77 fueron en Quintana
Roo

Alicia Pérez Duarte Fiscal Especial para la Atención de los Delitos Relacionados con Actos
de Violencia contra las Mujeres de la Procuraduría General de la República consideró que
las mujeres que cruzan las fronteras están doblemente expuestas a la violencia, abusos y
tráfico de mujeres o niñas, pero el riesgo se incrementa en las zonas turísticas. En el caso de
Quintana Roo el riesgo es muy alto, pues a pesar de ser un destino turístico, tiene fronteras
con Belice y Guatemala.

El caso no es más alentador si consideramos a Guatemala, el otro lado de la frontera


mexicana, el maltrato, secuestro, tortura y asesinatos de mujeres aumentan en forma
alarmante desde el año 2002 a la fecha. Guatemala es el segundo lugar a nivel mundial
donde más féminas son asesinadas.

Mientras la cifra de feminicidios en Ciudad Juárez oscila en 500 víctimas en 10 años, en


Guatemala la cifra es de 2 mil 199 muertas en los últimos cinco años. Los números que se
registran en el país sudamericano son extraoficiales, ya que no siempre se hace una
denuncia formal. Por otra parte, Amnistía Internacional y varias organizaciones en defensa
de las mujeres refieren que lo que ocurre en Guatemala es el reflejo de la vulnerabilidad por
corrupción y extorsiones, donde centenares de mujeres centroamericanas migrantes son
asesinadas en el cruce de la frontera sur de México.

Al igual que en la frontera norte el abanico hipotético sobre los posibles móviles de los
asesinatos y desapariciones, así como las características de los presuntos homicidas refiere
un abanico de posibilidades bastante amplio: Las mujeres fueron asesinadas porque son
putas y se lo han buscado, porque salen con ropas provocativas, que salen de noche, a horas
inapropiadas; en cuanto a los victimarios que han sido asesinadas por sus propias parejas;
que han sido asesinadas por bandas de pandilleros de la Mara Salvatrucha u otras pandillas,
policías en servicio y ex agentes de la policía judicial; el narcotráfico las ha cazado para
realizar ritos narcosatánicos o víctimas de la pornografía snuff, y finalmente que se trataba
de crímenes seriales, como ha señalado el FBI pues, refiere la posibilidad de que se trate de
un ilícito transnacional en que psicópatas o delincuentes de El Paso, Texas ingresan a
territorio mexicano solamente a cometer dichos asesinatos, fetichistas que buscaban
mujeres trabajadoras de la maquila, en el caso del norte- delgadas, de pelo negro y largo.
Por otra parte el Más allá del oprobio con el que han sido asesinadas, lo que más llama la
atención para los efectos de este trabajo es que todos estos asesinatos se dan en un contexto
de frontera, qué significa la frontera y que relación tiene entonces con los feminicidios?
Habría, según nuestra hipótesis una estrecha relación entre violencia, frontera, y migración.

La Frontera sur de México, vista desde una perspectiva política-administrativa, está


constituida por los Estados de Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo que colindan
con países de Guatemala y Belice, esta región de múltiples expresiones culturales, sociales
y económicas y políticas a nivel local, nacional e internacional describe un perfil
heterogéneo lo cual hace difícil encontrar patrones generalizadores para toda la zona, no
obstante, en tanto que frontera significa el cruce de mercancías, mensajes y personas, por
eso mismo las líneas de cruce son muy desiguales y exponen a los migrantes a riesgos
diferentes e inimaginables.

Uno podría estar tentado a aceptar el reiterado lugar común de que México es para los
centroamericanos lo que Estados Unidos es para los mexicanos; el símil empero es
impreciso. Estados Unidos es el lugar de destino al que se dirige mayoritariamente la
población migrante mexicana, pero lo es también para la población centroamericana; en ese
sentido México es un lugar de paso, una frontera más de las muchas que tiene que cruzar
un centroamericano para alcanzar el anhelado destino. Por lo demás los riesgos y peligros a
los que está expuesta la migración centroamericana es quizá peor que la que enfrentan los
mexicanos rumbo al país vecino en la frontera norte. La violación a los derechos humanos
en la frontera sur incluye tráfico de migrantes, secuestros, violaciones, asesinatos.

El más reciente informe del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova (ONG)
informó que el endurecimiento de la política migratoria y mayor aumento de los puestos de
control son los argumentos esgrimidos por el Instituto Nacional de Migración en la frontera
México-Guatemala.

Los migrantes a fin de evadir los controles eligen el cruce fronterizo por lugares
despoblados durante la noche; sin embargo esta audacia se ha convertido en su mayor
debilidad, pues los agentes, conocedores de la situación realizan operativos que conllevan
vejaciones contra los migrantes y generan múltiples accidentes entre los centroamericanos
que tratan de escapar de las autoridades.

Los migrantes en su intento de regularizar si situación no reciben ni trato ni atención igual,


pues la única opción que tienen es como dependientes económicos de personas de sexo
masculino; para las mujeres esta modalidad de regularización migratoria no hace más que
reproducir los esquemas de mujeres que en calidad de dependientes no pueden trabajar y si
lo hacen de forma irregular tienen que estar bajo el yugo de un hombre ya sea mexicano o
extranjero. Equidad y trato justo han sido las principales peticiones de los migrantes
expresadas en denuncias como: "Lo que viven los indocumentados centroamericanos en
Guatemala, México y Estados Unidos es un vía crucis de sufrimiento y atropellos, en su
gran mayoría por autoridades que los han estigmatizado como delincuentes”[3].

Aproximaciones teóricas: geografías y cuerpos fronterizos

La frontera como relación excluyente

Los estudios sobre migración hacen referencia principalmente a la movilidad espacial de


sujetos o comunidades de unidad político-administrativa a otra; en ese sentido, en el
fenómeno migratorio la movilidad y espacio físico implican el concepto de límite con el
cual se entiende regularmente a la frontera. En principio, este concepto ha sido entendido
como la delimitación de los territorios entre diferentes entidades o estados. Esta definición
pone énfasis en los límites, como los confines en los que se circunscribe un país sin
ninguna referencia al otro lado, como si las fronteras se pudieran designar desde un solo
lugar, sin la referencia a lo otro sin el cual dicho lugar no hace sentido.

En efecto, cuando empezamos a definir la frontera se presenta en principio como una


realidad inobjetable, no obstante, al pretender darle un valor de significado advertimos el
limite como una necesidad que nos permite definirnos, las fronteras marcan diferencias,
rompen la continuidad, señalan lo distinto, sin embargo al tiempo que logramos diferenciar
lo uno de lo otro reconocemos el carácter asimétrico del sentido de frontera (pues) “la
definición de esto está dada por la exclusión de aquello no por su correspondencia ni por su
comparación. Las fronteras nos sirven para definirnos, y esa definición implica la exclusión
de todo lo que no quepa dentro de esa frontera” (Serrano 2001)

En otras palabras, la frontera es una realidad indispensable y una existencia distante, en la


primea declinación nos salvaguarda de la incoherencia pues es ella quien determina los
contornos entre una cosa y otra; es la que marca los trazos diferenciales e identitarios entre
una cosa y otra; pero la coherencia sólo puede preservarse si ese límite se mantiene lo
suficientemente distante pues de otro modo las diferencias que traza la frontera se
difuminan; advertimos al punto que la creación de las fronteras responde entonces al hecho
innegable de no poder vivir en la indefinición continua.

¡Vaya paradoja! Necesitamos limites para poder definirnos, pero la definición de lo que
somos se organiza por lo otro por lo que está del otro lado, y sin embargo, para que sea
posible lo uno es necesario que lo otro esté excluido, empero la definición de frontera alude
a una relación; no se puede hablar de frontera sin el reconocimiento de una segunda entidad
que es la que le da sentido; “la frontera no es sólo una separación es una relación (Serrano
2001) que se organiza, como vimos, por la exclusión.

Liminaridad[4]

Liminaridad es otro de los conceptos sugerentes para comprender la violencia contra las
mujeres en una situación de frontera. Liminaridad es un concepto que alude a un tiempo en
el que un sujeto no es social, ni simbólicamente hablando, nada; un periodo de transición
que incluye tres momentos:
a) separación,
b) margen o limen, de ahí el termino liminar o liminal
c) agregación.

La primera fase supone un tiempo de separación, supone una conducta simbólica que
significa la separación del grupo o del individuo de su anterior situación dentro de la
estructura social o de un conjunto de condiciones culturales; por su parte el periodo
siguiente o periodo liminar, aunque pasajero, es ambiguo y el sujeto atraviesa por un
espacio en el que se encuentran muy poco o ningún atributo, tanto del estado pasado como
del venidero. En la tercera fase, agregación. Es aquél tiempo donde el paso se ha
consumado ya. El sujeto del rito, tanto si es individual como si es corporativo alcanza un
nuevo estado a través del rito y en virtud de esto adquiere derechos y obligaciones y se
espera de él que se comporte de acuerdo con las normas de uso y los patrones éticos que su
nuevo estado le ha proporcionado.

Esta sugerente tesis puede permitirnos a los antropólogos que en general hemos llegado
bastante tarde a la escena de los crímenes, recuperar de nuestro propio capital conceptual
algunas categorías que permitan hacer algunas puntualizaciones sobre los feminicidios en
las fronteras.

Sin mucho esfuerzo bien podríamos asegurar que los migrantes a la hora de emprender la
marcha, se separan de su grupo aún cuando vayan en parejas, como sucede a menudo con
las mujeres que migran con sus amigas o parientes femeninas. Pues la alusión hacer
referencia a la separación de su grupo social y cultural.

El segundo momento es aquél tiempo y espacio que en nuestra hipótesis tiene que ver con
un estado fronterizo; fronterizo no sólo en términos físicos, representadas por las murallas
metálicas que separan por ejemplo México de Estados Unidos o los retenes policíacos de
los puestos de control migratorio del sur del país; esa línea real, simbólica e imaginaria en
el horizonte que el migrante tiene que cruzar y en ese cruce pasa de un estado
diferenciable para llegar a uno habitable.

La frontera pues, no sólo hace referencia al límite tranquilizador que salvaguarda de la


incoherencia, es también un espacio liminar que el migrante debe cruzar para alcanzar un
nueva designación, pues lo pierde todo en el momento crítico del cruce; en ese sentido bien
podemos advertir que la frontera es inhabitable como espacio en sí y solamente se puede
estar allí en tránsito.

Es en este contexto de frontera, justamente donde se producen los hechos de violencia


contra las mujeres. La frontera ha sido delineada como un espacio sin ley o donde se
rompen los mecanismos de control social, en alusión a la vieja tesis durkheimiana de la
Anomia, así se declara a las fronteras como peligrosas por antonomasia. Y lo son en
efecto, porque en uno de los lados que organizan la totalidad fronteriza, alguien está en una
situación asimétrica y vulnerable en relación al otro; pero aún más, la nitidez de la frontera
se reconoce de lejos y una vez que nos hemos acercado a ella nos perdemos en la
difuminación y el caos.

El concepto de liminaridad nos permite entender cuáles son los mecanismos que subyacen
en ese carácter de peligrosidad de la frontera, un espacio sólo para ser atravesado para que
los sujetos puedan recuperar un espacio habitable y de arraigo donde puedan recuperar
además el carácter de sujeto en tanto que sujeto de obligación y del derecho.

En resumen la frontera entendida como un espacio liminar no es otra cosa que definirla
como aquél espacio donde no se es.

En esta perspectiva los datos históricos señalan que en esta tentativa de explicación son los
hombres en el caso de la frontera norte quienes podrían entrar en la categoría de liminares;
para nadie es un secreto que la industria de la maquila en el norte del país no sólo fue el
resultado de la quiebra de la economía nacional sino que acogió un gran número de
migrantes; los hombres y mujeres expulsados desde diferentes estados de la república
buscaron la salida histórica de cruzar la frontera con Estados unidos a fin de solventar las
economías de los que dejaron atrás; la industria de la maquila acogió fundamentalmente, la
migración femenina a quienes les pagaban la mitad del salario que hubiesen tenido que
pagar a un hombre, sin garantías laborales ni los beneficios de la seguridad social y no
obstante, desalentó la osadía de muchas mujeres de cruzar la peligrosa frontera y
encontraron arraigo en Juárez como obreras de la maquila; los hombres migrantes seguían
en un estado liminar, sin trabajo, sin relaciones sociales, muchas veces haciendo vanos e
infructuosos intentos por cruzar al otro lado.
Pero la liminaridad también fue condición de las mujeres migrantes. Si bien muchas
obtuvieron un empleo y eso les dio arraigo, en esa zona fronteriza no son nadie, porque
ideológicamente en esta cultura de la violencia contra las mujeres donde todas las mujeres
tienen que ser de alguien para que puedan ser respetada. Tiene que estar respaldadas por
alguien que las reclame en pertenencia, por algún tipo de filiación: un padre, de un abuelo,
de un hermano, de un marido, de un primo, de un amante. Pero las violentadas llegan solas,
o acompañadas por sus hermanas, amigas, madres; en este sentido, en estas circunstancias
son un territorio liminar, un territorio indefinido cuyas fronteras son permeables, porosas,
sin custodia, así los lugareños, policías, narcotraficantes, pandilleros e incluso parejas
ocasionales se sienten convocados para decidirse a cruzarlas, para tomar posesión.

Según el informe de Marie Claire la comisionada para los feminicidios de Juárez durante el
gobierno de Vicente Fox gran parte de las mujeres asesinadas eran obreras de la maquila,
jóvenes, pobres, y migrantes. A muchas de las víctimas se les reconocieron asesinadas a
manos de una pareja ocasional que después desapareció y se presumía que había cruzado la
frontera; muchas otras fueron engañadas por los mensajes publicitarios que solicitaban
jóvenes para trabajar como edecanes; una parte no menos despreciable iba caminando por
las calles oscuras y polvorientas de ciudad Juárez saliendo del turno vespertino o nocturno
y fueron subidas a una camioneta.

En la frontera sur las migrantes centroamericanas han sido atraídas por la industria turística
que ofrece empleos en el sexoservicio, como camareras, cocineras, en fin en el rubro de los
servicios.

Las centroamericanas han sido violadas, secuestradas, obligadas a trabajar en la esclavitud


sexual; sin embargo, hemos observado la escalofriante cifra de mujeres que son violadas
asesinadas justo en la liminaridad de la frontera.

Cruzar la frontera o la frontera atravesada

Tanto en la frontera norte como en la frontera sur de México llama la atención, en los
ataques de violencia perpetrados contra las mujeres, la saña con la que han sido violentadas
y que queda como testimonio del horror vivido esa especie de escritura que ha dejado la
violencia en los cuerpos femeninos antes de arrancarles la vida: violadas colectivamente
por “ambas vías”, senos cercenados, extremidades mutiladas, quemadas; cueros cabelludos
desprendidos, así como la extracción de ojos, y desvertebramiento de los diferentes
miembros del cuerpo. Además, en los cuerpos de algunas cuantas quedaron inscripciones
geométricas, porciones de piel arrancada de la región del pubis en forma de triángulos. Esa
semántica del cuerpo violentado sugiere una geografía expugnada, una frontera cruzada
atravesada con absoluta violencia e impunidad, para después ser arrojada ya sin referente,
sin identidad a un lote baldío, como desecho, en una tierra sin labrar.

Perdidos los referentes por la separación del grupo, prosigue un momento de disolución,
destrucción y descomposición del ser social que espera cruzar la frontera; en ese alcanzar lo
otro, lo que está del otro lado, que se hace cada vez más imposible por que los mecanismos
de control migratorio hacen por momentos infranqueable la frontera, el límite se difumina,
y los hombres toman posesión de lo que culturalmente ha sido reconocido como otro
desigual e inferior: las mujeres; territorio que les ha sido legado culturalmente, como un
una geografía, de la cual pueden tomar posesión por conquista o por violencia.

Los hombres fronterizos, en puntos o ciudades fronterizas, como Ciudad Juárez, o


Tapachula cruzan la frontera real del cuerpo femenino porque allí no tienen que pedir
permiso; no se necesitan visas; toman posesión del cuerpo, no para un acto fundacional, no
para el arraigo, no para habitarlas, como no es habitable ninguna frontera porque se congela
en la indefinición. En este sentido llama la atención los reiterados informes sobre las
mujeres asesinadas, el lenguaje usado por los forenses, casi todas las asesinadas fueron
violadas por ambas vías, puesta en acto de las dos únicas posibilidades de toda frontera: de
entrada y de salida; aquélla frontera custodiada por radares, policías, perros, circuitos
cerrados, murallas, ríos profundos y peligrosos, y a la cual muchos del lado de las fronteras
norte y sur han decidido vivirlas no como hecho diferencial sino como límite prohibido;
no obstante, el territorio corporal de las mujeres no está prohibido culturalmente y por eso
el limite es franqueable. Es decir, la frontera física, geográfica como imposibilidad de
tránsito, se convierte en desasosiego y es por ello que se potencia la realidad del aquí: la
cultura de la violencia contra las mujeres. En otras palabras, la frontera de los ríos y las
murallas al no poder ser cruzada, o al ser vivida como límite prohibido al que muchos
renuncian cruzar, por las restricciones reales de las políticas migratorias, los victimarios
cruzan empero la frontera vital del cuerpo femenino y toma posesión de él; las mujeres
migrantes, repito, no son de nadie, no tienen un padre, un hermano, y los hombres
fronterizos toman posesión de esa tierra baldía y la parten, y la queman, y la cruzan de ida y
vuelta, de entrada y de salida, y es allí, cuando el horizonte desaparece y reaparece el
horizonte de la desaparición, para enseñar la mueca obscena de la violencia sin límites.

Afirmamos, siguiendo a Pedro Serrano, en este ensayo, que las fronteras como límite son
tranquilizadoras y nos resguardan del caos y de la incoherencia, y que para tales efectos el
límite debe mantenerse a distancia para posibilitar un discurso; pero en la medida en que
los contornos se borran, se atraviesan, ya no hay discurso hay un incurso, una inmersión
que sólo puede ser brutal y enloquecedora pues es con esas diferencias y delimitaciones con
los cuales construimos nuestras propias definiciones, esto es lo que está detrás de cada
feminicidio, la pérdida de lo otro sin lo cual no sabemos quiénes somos.

Conclusión y propuesta

Ya podemos advertir que la globalización como discurso y como realidad que alimenta la
idea del borramiento de las fronteras, es la puesta en acto del carácter asimétrico de
concepto de frontera, pues por lo menos en América Latina y El Caribe, son el resto
excluido de aquello que no cabe en el norte; plantear una propuesta de solución en esta
perspectiva implicaría una reformulación de los mecanismos ideológicos, políticos,
económicos y sociales con los que nos posicionamos los latinoamericanos en relación a
Estados Unidos; empero si bien ese sería el mecanismos a través del cual es posible
recuperar la utopía para hacer de este lado del mundo un espacio más habitable, más
querible, no es sin embargo una solución propiamente dicha.
Lo cierto es que la globalización es una realidad, la expresión de cambios estructurales muy
profundos en la escala de la organización social moderna y por lo mismo implica una
transformación significativa de los principios organizadores de la vida social; una prueba de
ella es el auge migratorio, y con ello el desarraigo, la recomposición de las identidades, las
ciudadanías transnacionales, y la perdida de pertenencia.

En lo que a este trabajo respecta, la feminización de la migración y las nuevas modalidades


de una cultura de la violencia en contra de las mujeres, conocida como feminicidios
consideramos varios puntos a tratar:

a) Será necesario despenalizar la migración en las fronteras norte y sur de México;


Convocar a ambos países, México y Estados Unidos a eliminar por principio la
terminología con la que se denomina a la migración irregular: Es decir, eliminar
términos como migración ilegal pues con ello se abre la puerta a la violación de los
derechos humanos de los migrantes. Un migrante ilegal, es (en la perspectiva
policíaca inscrita en los cánones jurídicos que dictan la normatividad con las cuales
se cuidan y vigilan las fronteras de ambos países) un delincuente y peor aún un
delincuente que ha perdido el estatuto y la dignidad humana por haber ingresado en
un territorio ajeno.

b) No es un secreto que en el tráfico de migrantes en México, secuestro, torturas y


asesinato y concretamente de mujeres, están implicados las corporaciones
policíacas; será necesario exigir dentro de este tipo de instituciones tanto como entre
la policía fronteriza, el adiestramiento y capacitación de mujeres policías con una
perspectiva de género. Así mismo, módulos compuestos por miembros de
organismos de Derechos humanos y entidades religiosas en ambas fronteras de
México para vigilar por el tratamiento a la migración irregular con estricto apego a
los Derechos Humanos.

Somos conscientes de que nuestra sugerencias no son más que dos señalamientos en la
búsqueda de soluciones y no soluciones propiamente dichas; esperamos poderlas
compartir en el Foro de Geocrítica a fin de poder enriquecerlos con nuevas perspectivas
surgidas del encuentro. Finalmente, afirmamos siguiendo a Jean baudrillard (1996) (que)
“Hay que devolver su fuerza y su sentido radical a la ilusión, tantas veces rebajada al nivel
de una quimera que nos aleja de lo verdadero: de aquello con que se disfrazan las cosas
para ocultar lo que son”.

Notas:
[1] Según Arie Hoekman, representando del UNFPA, al presentar en México, el Informe sobre el Estado de la
Población Mundial 2006 señaló que actualmente la cantidad de personas que viven fuera de su país natal es
mayor que en cualquier otro momento de la historia: “si todos los migrantes internacionales residieran en un
mismo lugar equivaldrían a un país que ocuparía el quinto lugar entre los más poblados del mundo, después
de China, India, Estados Unidos e Indonesia” La Jornada, México, 6 de septiembre de 2006
[2] México es el principal destino turístico en toda América Latina; un estudio realizado por la Red de
Organizaciones de Trabajando por la eliminación de la explotación sexual comercial de niños, niñas y
adolescentes (ECPAT), sostuvo que México es considerada el Bangkok de América Latina por ser el principal
destino de turismo del continente. El documento presentado sostiene que a pesar de no existir cifras o
estadísticas oficiales, entre 16 mil y 20 mil menores de 18 años han sido víctimas de explotación sexual en
la nación entre los años de 1998 y 2 mil. El informe ha sido construido con base en información obtenida
de los reportes de medios de comunicación. Según ECPAT, México es el país que cuenta actualmente con
más de 40 páginas de Internet, donde se ofrecen diferentes ciudades como sitios ideales para el turismo
sexual. En la misma información se detalla que las ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez, así como Cancún,
Acapulco y el Distrito Federal, son los lugares donde se presenta el problema con mayor presencia (nota de
Gerardo Reynoso del Por Esto de Quintana Roo)

[3] La Jornada, Marzo 19 de 2007

[4] es necesario advertir que liminaridad es un término antropológico acuñado por Victor Turner (1980) en el
marco del análisis sobre el sistema ritual del pueblo Ndembu ubicado al noroeste de Zambia (antes Rodesia
septentrional) al sur del África central.

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