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Facultad de Psicología

Teorías Psicológicas II

Aplicaciones de mindfulness en psicoterapia

Integrantes: Matías Carrasco


Camila Hermosilla
Mauricio Nogueira
Guillermo Zapata
Docente: Álvaro Quiñones
Ayudante: Carla Ugarte
Concepción, 03 de Julio de 2009
Índice

1. Introducción……………………………………………………………………..3

2. Marco Teórico…………………………………………………………………..5

2.1.1. Aplicación de conciencia plena en psicoterapia……………………….…....7


2.1.2 Depresión y ansiedad……………………………………………........8
2.1.3. Trastornos de personalidad……………………………………….….9
2.1.4. Déficit atencional…………………………………………………...10
2.1.5. Abuso de sustancias………………………………………………...11
2.1.6. Trastornos alimenticios……………………………………………..12

2.2. Efectos clínicos de la meditación………………………………………….….12

3. Conclusión……………………………………………………………………...15

4. Revisión Bibliográfica………………………………………………………….16

5. Anexos……………………………………………………………………...…..19

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1. Introducción

La presente revisión bibliográfica tiene como objetivo reunir e integrar diversa


información referida al mindfulness, técnica que actualmente es foco de atención de
investigaciones relacionadas a diversos temas clínicos en psicoterapia (Kostanski &
Hassed, 2008). Es importante mencionar que esta técnica no es una práctica nueva, si bien
es una herramienta que se esta aplicando desde los años setenta en la psicoterapia en
general, sus inicios se remontan a 2500 años atrás con las enseñanzas budistas (Botella &
Pérez, 2006). Por lo que se considera un tipo de meditación inserta en la cultura oriental y
en el budismo en particular (Chan, Han & Cheung, 2008).
Las intervenciones basadas en la conciencia plena tienen, en su mayoría, como
objetivo la reducción de síntomas psicológicos del estrés y el realce de la calidad de vida.
Estas son cada vez más aplicadas en varias clases de ajustes en el cuidado médico mental y
el cuidado médico somático. Así pues, estas intervenciones están teniendo como objetivo la
cultivación de un conocimiento consciente basado en una apertura mental y acrítico de lo
que está sucediendo en cada momento de la percepción. Los objetos de la percepcion, que
es directa y pre-reflexiva, incluyen la gama de fenómenos posibles, desde los estados
psicológicos y procesos internos (pensamientos, las sensaciones, las imágenes, etc.),
información propioceptiva del cuerpo, hasta la incorporación de los estímulos externos a
través de los sentidos. Esta línea de pensamiento se arraiga en la noción budista que tiene
de que todo sufrimiento psicológico es el resultado de una mente crítica, el dividir las
experiencias en bueno y malo, lo que debe ser encarado o evitado, resultando
inevitablemente en un cierto nivel de frustración, de estrés, de ansiedad, y de depresión
(Nyklíček & Kuijpers, 2008).
Se ha visto que, si bien las investigaciones apuntan a los mecanismos de acción del
mindfulness que subyacen a las intervenciones basadas en esta técnica, estas tienden a
seguir dos líneas de investigación que son a vez diferentes y complementarias. Por un lado
los estudios han sido clave para diferenciar y comparar los distintos componentes que
inciden en las intervenciones basadas en mindfulness, tales como ayuda social, relajación,
elementos cognitivos del comportamiento, etc. La segunda línea de investigación
examinaría entonces el constructo central del mindfulness para determinar si el desarrollo

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del “mindfulness” es lo que lleva realmente a los cambios positivos se han observado en
base a su aplicación o uso. Esto se ve facilitado por el reciente desarrollo de mediciones
validas y confiables del mindfulness, permitiendo que sus mediciones sean usadas en
modelos estadísticos de mediación psicológica (Chadwick et al., 2008; Abbey et al., 2006).
Mindfulness es una palabra que no tiene traducción directa al castellano, pero
“puede entenderse como atención y conciencia plena, presencia atenta y reflexiva… viene a
plantear por tanto un empeño en centrarse en el momento presente de forma activa y
reflexiva” (Vallejo, 2006, p. 92).
En este sentido, el propósito fundamental de esta revisión es por un lado, conocer y
definir que se entiende por mindfulness en el contexto terapéutico actual, y por otro, dar a
conocer resultados concretos de esta técnica aplicados a diferentes motivos de consulta y
establecer los beneficios de esta técnica en las poblaciones de aplicación.

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2. Marco teórico

Desde una perspectiva científica se puede definir mindfulness como un “estado el


que el practicante es capaz de mantener la atención centrada en un objeto por un periodo de
tiempo teóricamente ilimitado” (Davidson, Dunne & Lutz, 2007). Mindfulness es una
manera específica de atender intencionalmente, lo que implica observar la mente y el
cuerpo, experimentar al momento sin juzgar, marcar o tratar de fijar o cambiar algo. Las
reacciones habituales son advertidas como surgidas en el presente y el estudiante/cliente es
alentado a responder con curiosidad (Harvey, 2009). Para Tic Naht Hanh, mindfulness es
mantener viva la conciencia en la realidad presente, es decir que no hay que entenderlo
como algo ajeno a nuestras propias vidas, sino como “algo muy simple y familiar, algo que
todos nosotros hemos experimentado en numerosas ocasiones de nuestra vida cotidiana.
Cuando somos conscientes de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo, estamos
practicando mindfulness. Lo que sucede es que habitualmente nuestra mente se encuentra
vagando sin orientación alguna, saltando de unas imágenes a otras, de unos a otros
pensamientos. Mindfulness es una capacidad humana universal y básica, que consiste en la
posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento. Es la
práctica de la autoconciencia” (Simón, 2006, p. 8).
Debido a que existen muchas formas de meditación, es complejo sistematizar los
diversos tipos de práctica del mindfulness. Sin embargo, Bishop et al. (2004) hace un
consenso al distinguir dos componentes. El primero corresponde al componente básico,
haciendo referencia a la característica fundamental del mindfulness, que consiste en
mantener la atención centrada en la experiencia inmediata del presente. Y el segundo, es la
actitud con la que se aborda el ejercicio del primer componente, vale decir, el cómo se
viven esas experiencias del momento presente, la actitud que readopta la persona de cara a
la experiencia, resaltando la curiosidad, la apertura, y la aceptación.
Considerando que el funcionamiento mental normal implica siempre un grado de
atención y de conciencia, algunos autores postulan que la conciencia plena (mindfulness) se
opondría a la falta de conciencia (mindlessness). La conciencia plena hace referencia a una
mejora de ambos aspectos, a una claridad y vividez de la experiencia y del funcionamiento
actual que contrasta con los estados de menor conciencia, el funcionamiento habitual o

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automático, pudiendo ser crónico en la mayoría de las personas (Brown & Ryan, 2003 en
Botella & Pérez, 2006).
Más concretamente, y con respecto al funcionamiento del mindfullnes, cabe
destacar qie Astin, Carlson, Freedman y Shapiro (2006) postularon tres componentes o
axiomas del mindfulness: intención, atención, y actitud (IAA), sugiriendo que estos son los
componentes fundamentales (o comportamientos internos desde una perspectiva
conductista) del mindfulness. Estos darían cuenta, directa o indirectamente, de las
variaciones en las transformaciones que se observan en práctica del mindfulness. Lo que los
llevó a plantear un potencial mecanismo de conciencia plena, que sugiere que el atender (A)
intencionalmente (I) con una apertura acrítica (A), lleva a un cambio significativo en la
perspectiva, llamado re-percepción. Este un meta-mecanismo de acción, que abre paso a
otros mecanismos directos adicionales que llevan al cambio y a un resultado positivo. Entre
ellos se encuentra la autoregulación, clarificación de los valores, flexibilidad cognitiva,
emocional, y del comportamiento, y exposición. Lo relevante de estos hallazgos es que
estas variables pueden ser consideradas como mecanismos potenciales para la reducción de
sintomatología psicológica.
Por otro lado, investigaciones como las de Flinders, Oman, Plante, Shapiro y
Thoresen (2008), arrojan que en entrenamiento de la técnica de reducción del estrés basada
en la conciencia plena (MBSR) y el programa de meditación basado en la concentración
llamado Eight Point Program (EPP), puede aumentar niveles de atención y de conocimiento
consciente (awareness) con respecto a un grupo de control. Por otra parte, el aumento en los
puntajes de la escala Mindful Attention and Awareness Scale (MAAS) media de forma
significativa en la reducción del estrés y rumiación percibidos. Estos resultados sugieren
que existen distintas maneras de aumentar la conciencia plena y esto puede ser un factor
significativo de mediación que afecte positivamente los resultados. Cabe destacar que este
estudio es considerado como uno de los primeros en investigar los impactos en la atención
y el conocimiento consciente de un programa orientado explícitamente hacia esa ese fin
(MBSR) y de otro programa basado en la meditación que no acentúa explícitamente el
mindfulness (EPP). Éste también es uno de los primeros estudios para demostrar que la
cultivación del mindfulness media resultados positivos del bienestar usando un diseño
controlado del estudio. Como los participantes se hacen más experimentados y eficaces en

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el acoplamiento a las prácticas, sus niveles de mindfulness continúan aumentando. Esto
apoya la definición de mindfulness como capacidad que se puede desarrollar en un cierto
plazo con práctica.

2.1. Aplicación de conciencia plena en psicoterapia

Las aplicaciones clínicas del mindfulness han estado ligadas inicialmente a su papel
como procedimiento de control fisiológico-emocional. En ese marco cabe considerar el
papel que la meditación y la relajación tuvo sobre diversos trastornos psicofisiológicos
(Vallejo, 2009).
La neurología contemplativa se centra en los cambios en la función y la estructura
del cerebro que ocurren en función de la práctica contemplativa. Dentro de la literatura
acerca de la neuroplasticidad se sostiene que el cerebro es el órgano dominante, construido
para cambiar en respuesta a la experiencia y al entrenamiento. Un elemento de base
divulgado por esta literatura emergente es que la práctica es requerida para cambiar el
cerebro y que más práctica lleva a una transformación más pronunciada, por lo menos para
algunos circuitos del cerebro que son base de la compasión y de la atención. Esto
proporciona una oportunidad sobre todo para los profesionales de atención primaria y a
otros profesionales de la salud, de experimentar el entrenamiento contemplativo para
cultivar estas cualidades universales, tales como atención sensible, compasión, e intención
positiva (Davidson & Lutz, 2008).
Existen algunas complicaciones en el análisis de los efectos terapéuticos concretos
generados por la técnica mindfulness en diversos problemas clínicos. Dichos problemas se
relacionan principalmente a deficiencias metodológicas tales como: el tamaño reducido de
la muestra, las evaluaciones pre-post o la asignación no aleatoria de los sujetos a los grupos
de tratamiento y control (Botella & Pérez, 2006). A pesar de estos inconvenientes
mencionados, vale la pena revisar algunas aplicaciones clínicas aplicadas hasta la fecha, a
continuación se presenta una descripción de la aplicación y el resultado de mindfulness en
diversos tipos de dolencias clínicas. Cabe destacar que no son todas las que hasta el
momento se han tratado con esta herramienta, sino que puede considerarse como las más
comunes. “Los mecanismos por los que el desarrollo de la conciencia reduce el malestar

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psicológico son desconocidos hasta el momento. Una posible explicación del fenómeno es
que la conciencia plena facilita diferentes sistemas de feedback por los que el organismo se
autorregula y se ajusta (García & Martin-Asuero, 2007, p. 372). De esta manera, la
conciencia en las sensaciones del cuerpo es lo que permite a las personas identificar con
anterioridad los síntomas de malestar físico, ayudando a establecer las causas e iniciar con
mayor rapidez estrategias de afrontamiento para prevenir sus consecuencias.

2.1.2. Depresión y ansiedad

La eficacia del mindfulness parece aceptada para aliviar el malestar psicológico en


sus formas de depresión, ansiedad, mejora del estado de ánimo o el bienestar general
(Flinders et al., 2008; García & Martin-Asuero, 2007; Kostanski & Hassed, 2008;
Nyklíček, & Kuijpers, 2008).
En la psicoterapia de reducción del estrés basada en la conciencia plena (MBSR), se
observa que aquellos pacientes con ansiedad y ataques de pánico presentaron una reducción
de sus puntuaciones de ansiedad, depresión y gravedad de los ataques (Kabat-Zinn et al.,
1992 en Botella & Pérez, 2006).
El estudio cuasi experimental llevado a cabo por García y Martin–Asuero (2007) se
basó en el desarrollo de la conciencia plena, a través de MBSR, para reducir el malestar
psicológico asociado al estrés. Se utilizó una muestra de 28 voluntarios en su mayoría
profesionales de la salud que experimentaban un grado de malestar superior a la media de la
población española. Los resultados “muestran una disminución del malestar medio del
51%, descendiendo del percentil 84 al 48. Los mayores cambios se encontraron en los
siguientes componentes del malestar, por orden de magnitud: depresión, hostilidad,
somatización y ansiedad. Dichos componentes reducciones de más del 50%” (p. 369).
Otro estudio realizado en terapia cognitiva basada en la conciencia plena (TCAP) se
observó una reducción significativa de la sintomatología depresiva. Se aprecia que este
tratamiento reduce así mismo el estilo de pensamiento rumiador, que actualmente está
considerado como el principal factor relacionado con la recurrencia de la depresión, y
aumenta el estilo de afrontamiento efectivo (Cebolla y Miró 2006).

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Por otro lado, el reciente trabajo desarrollado el departamento de personalidad,
evaluación y tratamiento psicológico, de la Universidad de Ganada (2009), ha comprobado
la eficacia del entrenamiento en habilidades mindfulness aplicándolo a dos poblaciones con
características definidas: Una muestra de 20 mujeres con rasgos altos de preocupación y un
grupo de 25 profesores e enseñanza secundaria. Los resultados en ambos grupos es de un
mejora considerable en los índices subjetivos de ansiedad, depresión, preocupación, quejas
de salud y regulación emocional, junto con algunos índices psicofisiológicos como, por
ejemplo, variables cardiacas, musculares y respiratorias.

2.1.3. Trastornos de personalidad

Los trastornos que han sido tratados por el enfoque basado en mindfulness son el
trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno límite de personalidad. Diversos estudios
realizaos por Linehan et al. (2006 en Botella & Pérez, 2006), concluyen que para el
segundo tipo de trastorno, la terapia dialéctica conductual (DBT) ha sido las mas eficaz en
cuanto a su tratamiento, incluso por sobre la terapia centrada en el cliente. Eficacia medida
en la reducción de variables como la frecuencia y el riesgo medico de las conductas para
suicidas, el numero de días de hospitalización, la utilización de servicios e emergencia, la
ira, el funcionamiento psicológico y el ajuste social.
En cuanto al trastorno obsesivo-compulsivo, la aplicación intervenciones tales como
la terapia de aceptación y compromiso (ACT) resulta en una reducción de las compulsiones
al final del tratamiento (8 sesiones) y en el seguimiento al cabo de tres meses. Los hallazgos
tras la aplicación de esta terapia revelan además cambios positivos en la ansiedad y en la
depresión, así como en la evitación experiencial, en la credibilidad de las obsesiones y en la
necesidad de responder a ellas (Twohig et al., 2006, en Botella y Pérez, 2006).
Un concepto relacionado a este último trastorno de personalidad es el conocido
como craving, ganas compulsivas, deseo intenso o compulsión irrefrenable. Este fenómeno
es uno de los elementos centrales en la mayoría de los modelos teóricos de los trastornos
adictivos. Blasco, Carrasco, Didia & Martinez, (2008) lo definen como el “deseo intenso o
vivencia de una compulsión a consumir una sustancia psicótropa o de experimentar sus
efectos tóxicos. El deseo es intenso y puede originarse ante la presencia de la sustancia, su

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olor o sabor, o ante otros estímulos que hayan estado asociados a su consumo en el pasado”
(p. 365). Dichos autores consideran que se ha las terapias basadas en el mindfulness
facilitarían la evitación o supresión de pensamientos relacionados con el consumo de
sustancias. Por lo tanto, “puede considerarse que el ‘mindfulness’… en el ámbito de las
psicoterapias, es un instrumento con potencial para ejercer un mejor control sobre aquellas
conductas problema que queremos manejar” (p. 371).
Igualmente, la contribución del mindfulness es explorado en una investigación
realizada por Fairfax (2008), donde se utilizo una práctica integrada previamente en otros
modelos de del tratamiento de terapia cognitiva-conductual (CBT), en intervenciones
cognitivas para desorden obsesivo-compulsivo (OCD), sugiriendo que en los complementos
CBT y la prevención de exposición y respuesta (ER-P), el mindfulness puede prevenir el
ER convirtiéndose en una técnica de neutralización. Además, se concluyó que si se aplican
Se correctamente, el mindfulness no sólo complementa intervenciones tradicionales del
CBT, pero podría también aumentar su eficacia y quizás para prevenir la recaída.

2.1.4. Déficit atencional

Barragán, Lewis & Palacio, (2007) sugieren que un escenario digno para analizar
diversas variables psicológicas lo constituyen los jóvenes universitarios. Si bien estas
personas estarían siendo afectadas en ocasiones por factores como el stress, la falta de
sueño, ansiedad, temor a la evaluación, entre otras; la principal variable que determina el
rendimiento académico y la ansiedad es la atención. “La conciencia estaría conformada por
la atención y por un ‘darse cuenta de’ (awareness) que interactúan entre sí” (p. 186). Varios
investigadores han encontrado como responsable del Síndrome de Déficit de Atención una
falta de dopamina que puede producirse tanto por factores genéticos como por otras causas.
“Un tratamiento no farmacológico para esta problemática es el método de autocontrol de la
atención, Mindfulness, el cual mejora sustancialmente la falta de autorregulación de la
atención o distractibilidad, desarrollando la autopercepción, la introyección, la memoria y
el proceso del pensamiento, todo lo cual con lleva cambios sustanciales en la conducta y el
estado de ánimo, y permite manejar situaciones conflictivas o el estrés Kaejer, Troels,
Piccini y colaboradores en el 2002 demostraron que el método Mindfulness, al entrenar la

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atención plena enfocada y sostenida conscientemente en el tiempo y sin distracciones,
aumenta la producción de dopamina en el cerebro, lo cual normaliza estos circuitos
neuronales y, por consiguiente mejora los niveles atencionales” (p. 186).

1.2.5. Abuso de sustancias

En el campo del tratamiento de las adicciones mindfulness se destaca por haber


sido probada en la terapia MBSR, la terapia dialéctica conductual (DBT) y en la terapia de
aceptación y compromiso (ACT).
Los hallazgos encontrados en el estudio realizado por Blume et al. (2006) permiten
sostener preliminarmente la eficacia de del uso de la meditación denominada Vipassana
(VM) como tratamiento para el desorden por uso de sustancias en población correccional.
A través de tres diversas sustancias (alcohol, marihuana, y cocaína), había una relación
significativa entre la participación en el curso de la VM y el uso de la sustancia después del
encarcelamiento, tal que los residentes de North Rehabilitation Facility (NRF; lugar donde
se realizó el estudio), que participaron en la VM reportaron significativamente menos uso
de cada uno de estas sustancias y significativamente pocas consecuencias negativas
relacionadas con el consumo de alcohol 3 meses después de su liberación del
establecimiento.
En un reciente estudio piloto se ha evaluado la eficacia del programa MBSR para
conseguir la abstinencia de fumadores y ha hallado que seis semanas después del
tratamiento el 56% de los participantes llevaba al menos 1 semana sin fumar. Además, el
tiempo de práctica de la meditación se ha asociado positivamente con la disminución del
estrés y del malestar afectivo considerable en estos pacientes (Davis et al., 2007 en Botella
& Pérez, 2006).
Un estudio basado en la eficacia del DBT y de una terapia de validación más un
programa de doce pasos (estilo Alcohólicos Anónimos) para pacientes con trastorno límite
de personalidad y adicción a la heroína, ha hallado que ambas reducen el consumo, pero
sólo esta se mantendría en los pacientes tratados con la DBT que completa todo el
tratamiento (Linehan et al., 2002 en Botella & Pérez, 2006). La eficacia de la ACT se ha
analizado, tanto para tratar pacientes adictos a sustancias, como para mejorar las actitudes

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de los terapeutas. En pacientes, agregar la ACT al tratamiento con metadona ha sido útil
para reducir el consumo subjetivo y objetivo de drogas en pacientes adictos, así como para
reducir el malestar psicológico (Hayes, Wilson et al., 2004, en Botella & Pérez, 2006). En
cuanto a los terapeutas, se aprecia una importante utilidad de la ACT para reducir el
burnout y las actitudes estigmatizadoras en terapeutas que tratan pacientes adictos a drogas
(Hayes, Bisset et al., 2004 en Botella & Pérez, 2006).

2.1.6. Trastornos alimenticios:

Esta problemática se ha tratado desde el enfoque de MBSR y el DBT a pacientes


comedores compulsivos. Se observó que el MBSR reportó una reducción de la frecuencia
de los atracones y de su severidad, así como puntuaciones mas bajas en ansiedad y
depresión que correlacionaban negativamente con el tiempo dedicado a meditar (Kristeller
y Hallet, 1999, en Botella y Pérez, 2006).
En cuanto a la DBT se han visto reducciones de atracones y de conductas purgativas
en un grupo de mujeres con bulimia en relación al grupo de mujeres en lista de espera
(Safer et al., 2001 en Botella y Pérez, 2006). similares resultados se han observado en otro
grupo obteniendo reducción de episodios con atracón, la preocupación por el peso, la
figura y la comida, la ira, la ansiedad, la depresión y los afectos negativos (Telch et al.,
2001 en Botella y Pérez, 2006).

2.2 Efectos clínicos de la meditación

Mindfulness es un tipo especial de meditación, y el no considerar esto es no


entender el propio concepto. Diversos estudios muestran que la meditación no solo es útil
para el paciente, también lo es para el terapeuta, quien es expuesto tan seguidamente al
síndrome del burnout (Aron & Llanos, 2004).
A modo de ejemplificar la importancia actual del tema, En el APA Monitor de
septiembre, Clay (1997, en Aguilar y Musso 2008) publicó un artículo diciendo que cada
vez más psicólogos y médicos están empleando la meditación, para tratar una variedad cada

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vez mayor de trastornos físicos y emocionales. Y Coyne (1998, en Aguilar y Musso, 2008)
publicó, en el mes de mayo en la revista New York, un artículo y subrayó la importancia de
cinco métodos para lograr tener los pensamientos adecuados para la curación de la
enfermedad, a saber: Biorretroalimentación, meditación, imaginación guiada, terapias
cognoscitivas y terapia de grupo de apoyo. En Acapulco, en el Congreso Mundial de
Terapias Cognitivas y Conductuales, en el año 1998, un reconocido investigador conocido
como Alan Marlatt , presentó un taller comparando la psicología budista con la terapia
conductual. Y, en el mismo congreso, Guido Aguilar dictó una conferencia y un taller
acerca de la utilización terapéutica de la meditación. (Aguilar y Musso, 2008).
Si bien en la terapia conductual varias autoridades recomiendan en gran parte la
meditación en clínica, existe por así decirlo un vacío en el tema, en donde las mismas no
entran en mayor profundidad acerca de la técnica, la teoría, sus verdaderos efectos, ni la
experiencia que representa. Por ejemplo A. Lazarus, aunque la recomienda, no la considera
una técnica de terapia multimodal; sin embargo en 1993 Kwee la incluyó en un listado de
las 40 técnicas más utilizadas en este tipo de terapia. Koerner y Lineham, en el año 1992 la
propusieron como una importante técnica integrativa en el tratamiento de personalidad
limítrofe. Selye en 1993 la sugirió como una técnica que combate el estrés y la enfermedad
resultante del mismo; Davis, McKay y Eshelman señalaron la meditación como una
importante forma de autocontrol para el manejo de problemas emocionales. Y Turner en el
año 1993 la recomendó como una forma de preparar a los pacientes para la
desensibilización sistemática. (Aguilar y Musso, 2008)
El término de la meditación alude a una amplia gama de prácticas, extendiéndose
de técnicas de diseño que promueven la relajación, a ejercicios realizados con el sentido de
aumentar el bienestar. Es así esencial ser específico sobre el tipo de práctica de la
meditación bajo investigación. Gran número de investigaciones dan cuenta de dos estilos
comunes de la meditación: meditación enfocada de la atención (FA) y la meditación de la
supervisión (OM) . Existen alteraciones en patrones del cerebro en ambas, como tambien
cambios en la respuesta cortical evocada a los estímulos visuales durante la practica de la
meditacion .
Una de las implicaciones interesantes de la investigación sobre la meditación y el
cerebro es que la meditación pudo ayudar para reducir “ruido de los nervios, entrenando en

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la meditación puede facilitar un aprendizaje más rápido. Esto la idea autoriza la evaluación
sistemática adentro el futuro(Davidson & Lutz, 2008).
De común acuerdo con los resultados en estudios anteriores de intervenciones
mindfulness (Astin y otros 2003; Dunn y otros 1999; Shapiro y otros 1998), los resultados
de Chan, Han & Cheung, (2008) sugieren que diversos patrones de EEG fueron generados
por los dos diversos métodos de relajación. Mientras que la música demostró simplemente
el efecto de relajación, el chino antiguo TBRT no sólo relaja pero también induce un estado
único del mindfulness' `en el cual la relajación y la atención internada coexisten (Aftanas y
Golosheikine 2005; Creswell y otros 2007; Rai 1993). A la luz de estos resultados que
sugieren que la meditación produce cambios de largo plazo positivos en la función del
cerebro, será muy útil que la investigación futura examine si la práctica extendida del
TBRT basada en el mindfulness realzaría el funcionamiento de las estructuras de los
nervios, que son la base de esta forma antigua de práctica meditativa.Es decir el
mindfulness es un proceso por el que el cerebro está tranquilo y relajado, estando al mismo
tiempo despierto y alerta. El estudio de Chan, Han & Cheung, (2008) sus resultados
proporcionaron evidencia para apoyar que el TBRT da lugar a la experiencia emocional
positiva, acompañada cerca atención internada enfocada. (Chan, Han & Cheung, 2008).
Asimismo, un estudio realizado por Nyklíček & Kuijpers (2008) plantea que una
conciencia plena creciente puede, por lo menos parcialmente, mediar los efectos positivos
en la intervención para reducción del estrés basada en la conciencia plena (MBSR).

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3. Conclusión

Sin dudas, la técnica hasta aquí discutida, puede considerarse a todas luces el cimiento para
el surgimiento de modelos emergentes en psicología. Mindfulness, al parecer tendría la
capacidad de generar cualidades terapéuticas singulares, dando un giro en el modo de hacer
terapia en la actualidad. Conciencia plena tiene su aplicación en la psicoterapia muy
recientemente, en donde también se han visto más beneficios y puntos a favor que en
contra. A lo largo de esta revisión se ha podido constatar que el mindfulness ayudaría en
diversas patologías, síndromes y/o malestares psicológicos (considérese por ejemplo los
grandes avances en el tratamiento del estrés, ansiedad, déficit atencional, entre otros). Esta
técnica no es patognomónica de algún modelo psicológico en particular. Si bien es
altamente usada por el modelo cognitivo-conductual, no se descartan puntos en común con
otros enfoques, como por ejemplo el humanismo y la gestalt. Incluso su uso se ha
propagado en modelos dinámicos
En este sentido es notable que en psicología recientemente se utilicen conocimientos
ancestrales propios del budismo y se valla mas allá de simples diferencias entre enfoques
haciendo posible el que compartan técnicas similares.

Por ultimo, como futuras líneas de investigación se podría indagar en la relación entre la
experiencia en meditación y sus efectos, como también, no existe gran número de
investigaciones que reporten los mecanismos de mindfulness propios de cada trastorno. Así
también no existe un detalle minucioso de cómo debería ser cada paso a tratar en esta
técnica.

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4. Revisión bibliográfica

- Abbey, S., Anderson, N., Bishop, B., Buis, T., Carlson, L., Carmody, C., Devins, G., Lau,
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