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Theoria, Vol.

14 (1): 47-57, 2005 ISSN 0717-196X

Artículo

PARA UNA HISTORIA DEL MATRIMONIO OCCIDENTAL.


LA SOCIEDAD ROMANO-GERMÁNICA. SIGLOS VI-XI*
TOWARDS A HISTORY OF WESTERN MARRIAGE. THE ROMAN-GERMANIC
SOCIETY. FROM THE 6TH TO THE 11TH CENTURY

LUIS ROJAS DONAT


Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Educación y Humanidades, Universidad del Bío-Bío
e-mail: lrojas@ubiobio.cl

RESUMEN

El artículo trata acerca de la formación de la institución matrimonial durante el período de transición de la


sociedad antigua a la medieval. El matrimonio occidental constituye una mezcla de tradiciones romanas y
germanas, basadas en la teoría consensual, la primera, y la teoría coital, la segunda, que enfrentó a los eclesiásti-
cos que terciaron en esta polémica. La influencia de la Iglesia en este proceso es decisiva.
PALABRAS CLAVES: Matrimonio, sexualidad matrimonial, familia, teoría coital, teoría consensual.

ABSTRACT

This paper investigates the development of marriage during the transition period of ancient to medieval society.
The occidental marriage facing the Church is a combination of the Roman and German traditions, which are
based on the agreement theory and copulation theory, respectively. In addition, the Church played a part in this
polemic. The influence of the Church in this process is decisive.
KEYWORDS: Marriage, matrimonial sexuality, family, copulation theory, agreement theory.
Recepción: 31/05/05. Revisión: 23/06/05. Aprobación: 27/07/05

INTRODUCCIÓN no, sufrieron cambios de toda índole, a ve-


ces, incorporando elementos ajenos, otras
Esta época coincide con la instalación de los evolucionando en situación de adaptación a
pueblos germanos en la Europa occidental y los cambios políticos y sociales del occiden-
con ellos la introducción de su propio dere- te medieval.
cho consuetudinario. Se inicia un proceso Las costumbres germanas que en materia
de mutua transición cultural que abarcó to- sexual introdujeron estos pueblos, merecen
das las áreas de la civilización. En cuanto al conocerse, pues influyen poderosamente en
derecho, tanto el germánico como el roma- la sexualidad medieval. Estas tradiciones, y
en especial las más antiguas, hemos llegado a
conocerlas gracias al relato que el escritor ro-
* Este trabajo es parte de una reflexión más amplia so-
bre la evolución del pensamiento en el Occidente antiguo y mano Tácito hizo de ellas. Ensalzó éste las
medieval sobre la sexualidad, dentro de un proyecto de pu- costumbres germanas comparándolas con las
blicación acerca de la civilización del Occidente medieval romanas, en particular el control que se ejer-
que el autor prepara para las Ediciones Universidad del Bío-
Bío. cía sobre las mujeres. Pero la información

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de Tácito procede de tres siglos antes de que ficar la posterior noción cristiana de matri-
los germanos iniciaran su penetración en monio indisoluble, de por vida y haciendo
suelo romano. Al momento de producirse nulo cualquier otro matrimonio. Lo que se
las invasiones, estas costumbres habían ex- debía entender es tanto una voluntad de cons-
perimentado cambios que quedaron más o tituir una sola unidad social, como también
menos atestiguados en los códigos germáni- la noción de que la pareja podía tener pro-
cos que surgieron por varias partes. piedades para su uso y goce común. Indu-
dablemente, fue completaba dicha definición
con la intención de tener hijos, que fue un
1. EL MATRIMONIO ROMANO rasgo básico, y hasta el fin último según otros
juristas, que la ley matrimonial de la Roma
La concepción que actualmente tenemos de clásica amparó4. A ello, finalmente, se le unie-
familia nos impide comprender el sistema ron los sentimientos y las actitudes de las par-
social de los romanos y su propio concepto tes contrayentes: el honor matrimonii, que es
de aquélla. En su gran variedad de formas y el decoro y la dignidad social con que un
tamaños, la familia romana era un hogar, marido debe tratar a su mujer, y que distin-
que entre los ricos y poderosos podía incluir gue al matrimonio verdadero del concubi-
centenares de personas y de cosas: hijos, sir- nato u otros tipos de cohabitaciones. Ade-
vientes, esclavos, ganado y otras propieda- más, el affectio maritalis, que se convertía en
des. Todo pertenecía al paterfamilias, inclu- la manifestación externa del anterior honor
yendo a su esposa y sus hijos. Jurídicamente mediante el cariño y el amor que ambos cón-
el pater no era parte de la familia, puesto yuges debían prodigarse mutuamente5.
que era su propietario. Pero entre los pobres Se iniciaba con el acuerdo entre los jefes
la familia de un pater modesto era conside- de las dos familias, pero el consentimiento
rablemente más pequeña, probablemente in- del novio y de la novia era requisito esencial
tegrada apenas por la madre y los hijos, sin y absolutamente necesario para que el ma-
sirvientes, sin esclavos y pocas propiedades1. trimonio tuviera validez legal6. Los demás
La definición clásica del matrimonio ro- ritos eran también importantes, el compro-
mano la formuló Modestino: El matrimo- miso, el acuerdo de la dote, la procesión ce-
nio es la unión de un hombre y de una mujer, remonial de la novia y de sus acompañantes
para toda la vida, según la ley divina y huma- hasta la casa del novio, el banquete de bo-
na 2. Se pone aquí el acento en el mutuo con- das, etc.; constituían manifestaciones exter-
sentimiento de las partes, como un contra- nas muy importantes porque eran una prue-
to bilateral desarrollado en otras partes de la ba demostrativa del consentimiento7.
ley romana3. Entendido el matrimonio como Concentrada la mirada en las clases altas,
una unión permanente, no pretendía signi- las fuentes literarias romanas nos han dejado
una imagen del comportamiento sexual de
1
Magnífica por su carácter global HERLIHY, David,
Medieval Households, Cambridge, 1985, pp. 2-4.
4
2
Nuptiae sunt coniunctio maris et feminae et consortium El punto de vista romano en VOLTERRA, Edoardo,
omnis vitae, divini et humani iuris comminatio. Dig. 23.2.1. La conception du mariage d’après les juristes romains, Padua,
Vid. tb. Ulpiano en Dig.1.1.1.3 et Inst. 1-2 pr; 1.9.1. 1940, pp. 40-1.
5
3
Inst. 1.9.1. Dig. 1.1.1.3; 23.2.3. ORESTANO, Ri- ARIÈS, Philippe, L’amour dans le mariage, en la obra
cardo, La struttura giuridica del matrimonio romano del colectiva “Sexualités Occidentales”, Paris, 1982, p. 121 ss.
6
diritto classico al diritto giustinianeo, Milan, 1951, pp. 87- Paulo Dig. 23.2.2. Ulpiano Dig. 24.1.32.13.
7
8. El autor recoge el desacuerdo de los especialistas respec- La evolución de la sexualidad desde el punto de vista
to de la declaración de Ulpiano (Dig. 24.1.32.13) en la jurídico en BRUNDAGE, James, La ley, el sexo y la socie-
cual sospechan una interpolación hecha por los codifica- dad cristiana en la Europa cristiana, México, 2000 (1987),
dores de Justiniano en el siglo VI. pp. 48-50.

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Para una historia del matrimonio occidental. La sociedad romano-germánica. Siglos VI-XI. / L. ROJAS D.

ellas y no del resto de la población, cuya con- suado habiendo afecto marital y voluntad de
ducta habrá que inferirla. La iniciación sexual permanecer unidos, era muy difícil que esta
de los hombres se realizaba con prostitutas; realidad así pensada, fuera posible hacerla
en cambio, la de las mujeres se hacía en el compatible con otra vinculación carnal10. El
matrimonio, habiendo llegado vírgenes, se- único procedimiento para dar fin a un matri-
gún prescribía la decencia y las costumbres. monio legalmente constituido fue, desde aho-
Aunque durante la época republicana la ley ra, el divorcio, acompañado de una restric-
prohibía a los varones casados tener relacio- ción de las causales para acudir a este recurso.
nes con mujeres que no fuesen sus esposas, Fue Constantino el que prohibió mantener
sin embargo el delito se fue haciendo impu- simultáneamente una esposa y una concu-
ne tanto social como jurídicamente. Por el bina, por lo cual la bigamia, aceptada anta-
contrario, la prohibición estricta de copular ño, se transformó en un problema jurídico
con quienes no fuesen sus maridos estaba re- para el varón romano11.
servada a las mujeres casadas, sobre quienes Los decretos de los emperadores cristia-
recaía la infamia y, en ciertos casos, castigos nos modificaron las formas por las cuales se
muy severos prescritos por la ley. Esta doble contraía matrimonio. La nueva normativa
actitud quedó estatuida e influyó en el com- restringió a la clase alta los grupos en donde
portamiento sexual de toda la historia occi- un célibe aristócrata debía encontrar cónyu-
dental8. ge, con lo cual se redujo la posible elección
El efecto producido por el cristianismo y de la pareja. En cambio, para las clases más
sus variaciones en la sociedad de la última bajas de la sociedad se ampliaron las posibili-
época del Imperio romano (siglos IV y V) se dades, pues hicieron legalmente posible el
vieron reflejados en una serie de cambios que matrimonio para numerosas parejas informa-
la autoridad pública efectuó en el derecho civil les cuyo vínculo se hallaba fuera de la ley,
en lo tocante al matrimonio. Motivados por como las parejas de esclavos (contubernium)
la decisión del propio emperador Constantino que alcanzaron el matrimonio con todos los
o por la influencia cada vez mayor de los obis- derechos y consecuencias12.
pos en la sociedad, dichos cambios dan cuenta Durante este período, el matrimonio cris-
de la evolución que han provocado los valo- tiano se fue haciendo de un ritual distinto
res religiosos cristianos en una sociedad que de las antiguas costumbres romanas. La ben-
transita desde el paganismo al cristianismo. dición nupcial de un sacerdote llegó a ser una
Las enseñanzas cristianas sobre la sexualidad obligación dentro de la Iglesia13, y en esa prác-
iniciaron su gradual proceso de penetración tica aparecieron dos tipos de ceremonias que
así en la sociedad como en el ámbito de la dan cuenta de sendos simbolismos que ema-
normativa del derecho público9. nan a su vez de mentalidades diferentes. En
El primer efecto directo de la influencia la Galia el sacerdote impartía la bendición
cristiana sobre la ley conyugal, fue declarar nupcial a la pareja mientras ésta permanecía
que la bigamia constituía un delito. Si un
romano podía contraer matrimonio consen- 10
Estos cambios se realizaron en 449 (Cod. 5.17.8.4)
y en 497 (Cod. 5.17.9), citado por VOLTERRA, La
conception (n. 4), p. 62.
11
8
ARIÈS, L’amour (n. 5), p. 127. BRUNDAGE, La ley La prohibición es de 326 (Cod. 5.26.1).
12
(n.7), p. 53. Imprescindible por la novedad del planteamiento Las modificaciones en Cod. 5.5.7 cuya data es de 454.
13
teórico FOUCAULT, Michel, Histoire de la sexualité, Paris, Exhorta San Basilio en su Homeliae IX in Hexameron,
1976, 3 vols. También el historiador del derecho canónico 7, 5, en P.G., vol. 29, p. 160 que la recoge el canon 101 en
GAUDEMET, Jean, Sociétés et mariage, Strasburg, 1980 y los Statuta ecclesiae antiquae, ed. C.H. Munier, Paris, 1960,
FLANDRIN, Jean-Louis, Le sexe et l’Occident, Paris, 1981. vol., p. 100, citado por HERLIHY, Medieval (n. 1), pp.
9
VOLTERRA, La conception (n. 4), pp. 66 ss. 13-4.

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en el lecho, poniendo énfasis en que el ma- el matrimonio” (Nuptias enim non concubitus
trimonio se consumaba con la unión íntima sed consensus facit. D.33.115).
de la pareja santificada por el ministro. En
cambio, en Italia las ceremonias se llevaban a
cabo con una bendición que el sacerdote rea- 2. EL MATRIMONIO GERMÁNICO16
lizaba en el edificio de la iglesia, habitualmente
junto a la entrada, mientras los contrayentes El matrimonio germánico se constituye con
intercambiaban los consentimientos, con lo la cohabitación de la pareja unida, y no por
cual el simbolismo se centraba en el consen- un acto formal, de tal manera que, más que
timiento y en el papel que la Iglesia tenía en legal, era un acto social. La poligamia estaba
esta importante decisión14. aceptada en la medida de las posibilidades
Por su parte, uniéndose a este espíritu, el económicas de cada familia. De tres mane-
derecho civil también dispuso de ciertas so- ras se creaba el matrimonio: por compra, por
lemnidades rituales obligatorias para consu- rapto y por consentimiento mutuo17.
mar el contrato matrimonial. Las autorida-
des civiles y también las religiosas fomenta- a) Compra (Kaufehe): La compra de la novia
ron y hasta exigieron que las parejas estable- era parte de un acuerdo entre dos familias,
cieran un acuerdo de propiedad como re- por lo que un intercambio de propiedad era
quisito indispensable para reconocer como esencial. Este proceso de compra contenía
matrimonio una unión con todas sus con- tres etapas: 1. Se iniciaba con un acuerdo
secuencias legales (Nullum sine dote fiat (Muntvertrag) entre el pretendiente o su pa-
matrimonium)15. Se trata, evidentemente, de dre y el padre o tutor de la novia, referido a la
la regulación consensuada de la dote como compensación que la familia del novio debía
prueba de la existencia del contrato matri- pagar a la familia de la novia. 2. Le seguía
monial. El valor de las dotes ofrecidas por la una transferencia pública (anvertrauung) de
familias de las novias potenciales parece ha- la novia al jefe de la familia del novio. 3. Ve-
ber aumentado durante estos siglos, con lo nían, a continuación, unos esponsales ritua-
cual se modificaron ciertos hábitos casamen- les (Trauung), consistentes en que los miem-
teros, pues los hombres tendieron a casarse bros del clan de la novia se colocaban a su
más jóvenes y las mujeres retrasaron algu- alrededor para testimoniar la transferencia e
nos años su estado de nubilidad. indicar que consentían en ella. La transferen-
Por otro lado, guiados por las autorida- cia no implicaba solamente la entrega física
des eclesiásticas, los emperadores normaron de la mujer, sino también de un poder legal
las vinculaciones matrimoniales entre parien-
tes cercanos, con miras a determinar con la 16
El contexto general en LATOUCHE, R., Les gran-
máxima claridad los grados de parentesco y des invasions et la crise d’occident au Vº siècle, Aubier, 1946.
evitar las cercanías incestuosas. THOMPSON, E.A., The early germans, Oxford, 1965.
El matrimonio romano, pues, estaba ba- Sobre la sippe la magnífica síntesis de BULLOUGH, D.A.,
Early Medieval Social Groupings: the terminology of kinship,
sado en el principio fundamental del consen- en “Past and Present” 45, 1969, pp. 3-18. Las costumbres
timiento, tal como lo define el jurista Ulpiano: germánicas arcaicas las conocemos por TACITO en la
“el consentimiento, no la unión sexual, hace Germania.
17
Fundamental en lo que sigue WEMPLE, Suzanne
Fornay, Women in Frankish Society, Mariage and the Cloister,
500 to 900, Filadelfia, 1981. BRUNDAGE, La ley (n. 7),
14
HERLIHY, Medieval (n. 1), p. 18 ss. pp. 145 ss. KALEFA, Simon, Singularités matrimoniales
15
LEMAINE, André, Origenes de la règle ‘nullum sine chez les anciens germains: le rapt et le droit de la femme à
dote fiat matrimonium’, en “Melanges Paul Fournier”, Paris, disposer d’elle même, en Revue Historique de Droit Français
1929, pp. 415-24. et Étranger (RHDF) 48, 1970, pp. 207-8; 214-5.

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Para una historia del matrimonio occidental. La sociedad romano-germánica. Siglos VI-XI. / L. ROJAS D.

(Munt, mundium) sobre ella al marido y a su Tanto el matrimonio como el concubi-


grupo familiar. La mujer abandonaba su fa- nato requerían simplemente de la consuma-
milia y quedaba integrada en otra. Este tipo ción, esto es, de la unión sexual. Ninguna
de matrimonio era el más escogido. formalidad o ceremonia era necesaria para
crear un matrimonio. Por eso, la diferencia
b) Rapto o captura (Raubehe): Se efectuaba de éste entre los germanos fue la relación
por medio de un secuestro forzado, sin el con- sexual acompañada de la intención de vivir
sentimiento de la mujer y de su familia. A veces en unión permanente y tener hijos. He aquí
se le ha llamado matrimonio por violación. Este la diferencia con el concubinato, que no lle-
tipo de compromisos violentos fueron combati- vaba implícita la intención de formar esa
dos por las leyes en los códigos germánicos, in- unión permanente.
cluyendo grandes multas18. A medida que los germanos fueron len-
tamente cristianizados, algunas de estas cos-
c) Consentimiento mutuo (Friedelehe): El con- tumbres fueron perdiendo vigencia muy len-
sentimiento de ambos generaba un matrimo- tamente también. Se regularon los grados de
nio válido. Este contrato fue, al parecer, una parentesco con el fin de evitar el incesto; tam-
derivación del rapto pero con la aquiescencia bién la poligamia quedó sujeta a limitacio-
de la mujer, pero no de su familia. Entonces, nes legales. Los hijos bastardos no fueron
se diferenciaba de la compra porque faltaba, cruelmente segregados frente a los legítimos.
en primer lugar, el acuerdo de noviazgo o lla- Con la influencia de la Iglesia, que deseaba
mado también de dote y, en segundo lugar, eliminar las uniones irregulares, los derechos
faltábale al marido la transmisión del Munt de los hijos ilegítimos se deterioraron nota-
sobre la novia. Faltando éste, la mujer seguía blemente, salvo entre los lombardos, los cua-
perteneciendo a su familia de origen, aun- les les trataron con actitud benigna y, espe-
que viviera con su marido, miembro de otra cialmente, los francos del período merovin-
familia19. gio, donde se aprecia un trato generoso con
los hijos ilegítimos y naturales, alcanzando
En la sociedad germánica el matrimonio
algunos la titularidad real20.
y el concubinato tuvieron escasas diferen-
cia. Este último era una unión más o menos En los códigos germánicos la fornicación
entre personas no casadas estaba prescrita con
permanente de dos personas desiguales so-
multas graves por considerarse una ofensa, en
cialmente. Muy común en épocas arcaicas,
razón de que, generalmente, involucraba a
estas uniones no eran exclusivas, sino que
un hombre podía disponer de una o varias personas de desigual status, es decir, un hom-
bre libre con una esclava (salvo si ésta era ro-
concubinas. Solían ser sirvientas o esclavas,
mana). Por eso, la situación a la inversa resul-
con las cuales se tenían hijos que quedaban
taba todavía más gravosa, ya que la fornica-
fuera de la herencia.
ción entre una mujer libre y un esclavo im-
18
plicaba la muerte de éste como castigo.
En las leyes e varias naciones pueden verse estas
multas: en la ley salica (3.12-3), el la ley ripuaria (38.1-3), Con respecto al adulterio, el tratamiento
en la ley lombarda (Rot. 186-7), 3n la ley burgunda (12.1- fue muy desigual tratándose de una mujer.
2), en la ley bávara (8.7.16), en la ley alamana (50.1-2; 51; Aunque algunos códigos equipararon el cas-
53.1-2). Todas estas citas en BRUNDAGE, La ley (n. 7),
pp. 144-7; 179. tigo, la verdad es que, en general, los germanos
19
WEMPLE, Women (n. 17), pp. 12-3. Debe reco- consideraron gravísimo este delito, puesto
mendarse las obras colectivas AA.VV., Women in Medieval
Society, Susan Mosher Stuard editor, Filadelfia, 1976.
que, sumada la ofensa y el deshonor que le
AAVV., Love and Mariage in the Twelfth Century, W. Van
Hoecke y A. Welkenhuysen editores, Lovaina, 1981. 20
WEMPLE, Women (n. 17), p. 36.

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acompañaba, generaba dudas sobre la legi- Un nuevo tipo de estructura familiar co-
timidad de los descendientes del marido. El mienza a formarse entre los siglos VI y IX,
descubrimiento del acto de adulterio de su no sin agudas tensiones entre el horizonte
esposa por el propio marido, eximía de todo consuetudinario germánico y los ideales as-
castigo legal si éste asesinaba a ambos aman- céticos de las autoridades eclesiásticas. La
tes. Este derecho del marido (ius maritii), tendencia histórica en este sentido fue que
ya previsto en la Lex Iulia de adulteriis ro- la familia comenzó, lentamente, a transfor-
mana, entre los visigodos se extendió al pa- marse en un grupo unitario corresidencial
dre de la mujer y también a sus hermanos, formado por una pareja y sus descendientes
quienes podían actuar violentamente en el directos. Difícil es saber en qué momento se
acto. La misma figura legal se consideraba inicia este cambio, pues no disponemos de
para las relaciones sexuales con una mujer registros que nos permitan comprobarlo,
ya comprometida, aunque ésta fuese esclava salvo si tomamos dos puntos de referencia:
o sierva. Además, la ley lombarda castigaba a fines del siglo VI y comienzos del VII, es
tanto a hombres como a mujeres que tolera- decir, en la época del papa Gregorio Magno
ran el adulterio de sus cónyuges sin denun- (590-604) y la del obispo Isidoro de Sevilla
ciarlo21. (ca. 560-636), momento en el cual la estruc-
La violación fue tratada como una inju- tura familiar del Occidente medieval man-
ria muy grave, aunque contemplaba ciertas tenía los rasgos que caracterizaban a la Anti-
variantes. Los francos castigaban con pena güedad mediterránea. Entre esta época y la
de muerte al violador no libre que abusara generación de Carlomagno (771-814) es
sexualmente de una mujer libre, salvo si ella notorio el cambio. Los administradores
hubiese consentido, en cuyo caso ésta per- carolingios decidieron confeccionar registros
día su libertad. Los visigodos añadieron a de la población con la finalidad de perfec-
dicha situación que, si la víctima posterior- cionar la recaudación fiscal. Estos son los
mente aceptaba unirse en matrimonio con documentos que hoy utiliza el historiador
su seductor y los padres consentían, el vio- para percibir el modo como estaba confor-
lador podía librarse de la muerte. mada la sociedad de la Europa occidental
sometida a Carlomagno. El catastro registra
unidades familiares compuestas por un gru-
2. FORMACIÓN DE LA po corresidente, de descendencia básica, pa-
FAMILIA-MATRIMONIO trón que se impone tanto a familias ricas
como también a las pobres, diferenciándose
En general, las comunidades germánicas cris- tan sólo por su tamaño y, obviamente, por
tianizadas ya a fines del siglo VI no acepta- los recursos22.
ron de buena gana la disciplina que en ma- La familia no estaba integrada solamente
teria sexual intentaba imponer la Iglesia. En por el grupo nuclear consanguíneamente cer-
parte porque la evangelización era epidér- cano, sino que integraba a otros miembros
mica como también porque se oponían a sus colaterales. La continuidad de su existencia,
viejas tradiciones, la moral sexual del cris- la permanencia e incremento de su prospe-
tianismo penetró con muchas dificultades, ridad, como asimismo sus prerrogativas, se
y puede deducirse que en muchos lugares hallaban por sobre cualesquiera de sus inte-
no llegó a imponerse. grantes y de cualquier segmento de edad con-

22
VEYNE, Paul, La Famille et l’amour sous le haut
21
WEMPLE, Women (n. 17), p. 11. empire romain en “Annales. É.S.C.” 33, 1978, p. 25 ss.

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tenido en ella. Toda opción sexual de cada vertir la vida matrimonial en un ambiente
uno de sus miembros se veía reflejada en toda de penitencia.
la familia, motivo por el cual el matrimonio Esta discrepancia de fondo relativa a la
no era un asunto privado perteneciente a una función del sexo en el matrimonio, no po-
elección individual, sino que entraba en el día escapar a la preocupación de las autori-
ámbito de la política familiar. El linaje pa- dades como también a los escritores católi-
terno comenzó a tomar preeminencia con cos de los siglos VIII y IX, algunos de los
respecto al materno, identificándose las fa- cuales intentaron conciliar ambas posturas.
milias –especialmente las grandes familias– No había todavía al interior de la Iglesia un
por la vía masculina. Además, una impor- criterio unánime sobre la formación del
tante novedad se hace presente entonces: la matrimonio. El papa Nicolás I (858-867),
conciencia de que el grupo familiar se halla en una encíclica enviada a Bulgaria, soste-
unido por nexos emocionales. Según David nía el principio del mutuo consentimiento
Herlihy, tres fueron las características que como principio fundamental del matrimo-
darán forma a la familia occidental: 1. La nio. Casi al mismo tiempo, Hincmar (845-
simetría, esto es, que su centro es la unidad 882), arzobispo de Reims, planteó una teo-
de la familia nuclear (padre-madre-hijos); 2. ría sobre el matrimonio bastante novedosa
Su misma estructura, que ahora se identifi- para la época, teoría hasta entonces inexis-
cará con el linaje paterno; 3. El factor emo- tente en el derecho canónico: La mujer debe
cional (amor) que une a todos sus miem- disponer de una dote, la boda debe celebrarse
bros23. Este tipo de familia, aparecida alre- en público y debe seguirla el acto sexual.
dedor del siglo IX, será la que perdure hasta Adaptándose Hincmar a la tradición germá-
nuestros días. nica, sostenía que el matrimonio no consu-
Pero esta forma de la familia trajo consi- mado era incompleto, luego, inválido.
go algunos inconvenientes a la hora de pre-
cisar el modo en que se constituía la institu- Un verdadero acoplamiento en el matri-
ción del matrimonio. Para las costumbres monio legítimo entre personas libres de
igual condición, ocurre cuando una mu-
germánicas, éste quedaba contraído, sellado
jer libre, que ha recibido la dote debida,
y simbolizado por las relaciones sexuales se une a un hombre libre con el consenti-
entre los cónyuges, pudiendo disolverse a miento paterno en una boda pública se-
voluntad, al menos la del hombre. La dis- guida por una relación sexual24.
crepancia con la Iglesia era, sin duda, evi-
dente, pues la doctrina eclesiástica conside- Hay aquí ideas del papa León I y de San
raba al matrimonio como una unión de por Agustín, aunque hilvanadas de tal manera
vida entre el hombre y la mujer, contraído que, probablemente al verlas, éstos se habrían
por consentimiento mutuo y el de sus fami- asombrado. Se trata de la teoría coital que
lias. Las autoridades de la Iglesia, influidas otorga a la consumación sexual el papel prin-
por las opiniones de los escritores patrísticos, cipal en la constitución del matrimonio.
desconfiaban del sexo al parecerles impuro.
No podía, pues, fundarse esta institución tan 24
Quibus sententiis evidenter ostendit, quia tunc est vera
importante para la sociedad en la práctica legitimi coniungii copula, quando inter ingenuos, et inter
de la sexualidad. Los germanos no veían el aequales fit, et paterno arbitrio viro mulier juncta, legitima
sexo con ideales ascéticos ni pretendían con- dotata, et publicis nuptiis honestata, sexuum commistione
coniungitur, Hincmar de Reims, Epistolae 22 en P.L., vol.
126, pp. 137-8, postura que reitera en su tratado De divortio
23
HERLIHY, David, Medieval Households (n. 1), pp. Lotharii et Tetberge, int. 4, en P.L., vol. 125, pp. 648-9.
56-62. WEMPLE, Women (n. 17), p. 83.

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Desde luego no está ausente la doctrina con- cunstancia en que se hallaba y la aceptación
sensual de la tradición romana, aceptada por que su doctrina tuviera en la comunidad.
Hincmar, pero el solo consentimiento deja- Juan Damasceno (ca. 675-749), gran teó-
ba incompleta la unión marital. Quizás si el logo bizantino, elogió las virtudes del ma-
éxito que esta opinión haya tenido permita trimonio y los beneficios de la sexualidad
comprender la práctica, que por entonces marital de una manera que no puede el his-
parece imponerse, de celebrar las ceremo- toriador sino sorprenderse de su claridad y
nias nupciales a la hora del crepúsculo, mo- su inteligencia:
mento que se juzgó propicio para la rela-
ción sexual y la procreación. Que cada hombre disfrute de su mujer... No
tendrá que ruborizarse, sino que podrá lle-
Este intento de conciliación tenía varios varla al lecho, día y noche. Que hagan el amor,
aspectos importantes, pues las condiciones manteniéndose el uno al otro como hombre
propuestas por Hincmar tenían la virtud de y mujer y exclamando: “¡No os neguéis el uno
ser comprobadas por testigos o podían infe- al otro sino de mutuo acuerdo!” [1 Cor. 7,5].
rirse. Esto permitía resolver casos donde aso- ¿Os abstenéis de tener relaciones sexuales? ¿No
deseáis dormir con vuestro marido? Enton-
maba la duda recurriendo a los hechos y no
ces aquel a quien negáis vuestra plenitud sal-
a meras impresiones. Pero también la tesis drá y hará el mal, y su perversión se deberá a
de Hincmar llevaba implícita algunas con- vuestra abstinencia26.
tradicciones que hoy parecen insalvables
entre la definición de matrimonio por la tra- Esta opinión parece haber tenido corres-
dición germánica y la cristiana. Esta pugna pondencia con la realidad, si juzgamos a
se hizo real en los tribunales consuetudina- partir de algunas fuentes, tales como los tes-
rios germánicos donde se vieron enfrenta- tamentos, los donativos e inscripciones en
dos estos sistemas de valores: el respeto de la las tumbas, en donde ha quedado testimo-
comunidad a las tradiciones ancestrales y los niado el amor conyugal y el amor sexual. La
nuevos principios teológicos defendidos por sociedad parece haber comprendido y vivi-
los prelados25. do el cariño conyugal y disfrutado de la
Es importante señalar que la presión de sexualidad matrimonial. Solamente son da-
las autoridades eclesiásticas no tenía un ca- tos indirectos ya que no disponemos de fuen-
rácter perentorio, sino que eran más bien tes que permitan saber con certeza esta di-
exhortaciones para que la comunidad acep- mensión tan íntima de la sociedad de la alta
tara la visión que la patrística había desarro- Edad Media. Y, además, hay que destacarlo,
llado en torno a la unión marital. La Iglesia el punto de vista de Juan Damasceno no fue
no tuvo jurisdicción sobre el matrimonio compartido por la mayoría de los intelec-
hasta entrado el segundo milenio. Carecía tuales de la época, tanto entre los bizantinos
ella de la práctica jurídica para hacer frente como también en el Occidente latino27.
a los problemas conyugales, e incluso algu- Las autoridades eclesiásticas transitaban
nos autores creían que la Iglesia no tenía el por otro sendero. San Isidoro de Sevilla com-
derecho exclusivo a fallar causas matrimo- partió las peyorativas opiniones de San
niales. Sin embargo, los teólogos siguieron Agustín y las de San Jerónimo referentes a la
edificando una ética sexual para el matrimo- sexualidad: incluso entre parejas casadas, el
nio, coincidiendo y discrepando entre ellos, sexo era intrínsecamente malo y debía limi-
de acuerdo con la calidad del autor, la cir-
26
JUAN DAMACENO, De sacris parallelis, en P.G.,
25
ARIÈS, Philippe, Le mariage indissoluble (n. 5), p. vol. 96, p. 258.
125. 27
ARIÈS, Philippe, L’amour (n. 5), p. 127.

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Para una historia del matrimonio occidental. La sociedad romano-germánica. Siglos VI-XI. / L. ROJAS D.

tarse al mínimo necesario para la procrea- poder de convencimiento para la aristocra-


ción. Sólo así, algo malo podía usarse co- cia franca, dominada por el espíritu guerre-
rrectamente. Gregorio Magno llevó las co- ro, Jonás sostuvo la tesis de que la actividad
sas más allá al preocuparse del problema sexual debilitaba físicamente a los hombres,
moral que acompañaba la actividad sexual. despojándoles de su salud, vigor y equilibrio.
Aunque consideró pecado venial las relacio- La excesiva apetencia por los placeres carna-
nes entre marido y esposa, mostró gran pre- les provocaba nerviosismo y una cierta blan-
ocupación porque la sexualidad matrimonial dura perjudicial para la dignidad de un hom-
llevase a ambos a tipos más graves de mala bre bien nacido, esto es, un miles, un solda-
conducta sexual, por lo cual el único reme- do, diestro con las armas y el caballo28.
dio para los casados era renunciar por com- Evidentemente, para el hombre actual
pleto a la relación sexual; y para las parejas puede resultar sorprendente esta cuasi con-
que pensaban en contraer nupcias, Gregorio denación de la vida conyugal y del matri-
recomendaba la convivencia sin consumar monio. Pero hasta antes del siglo X, los teó-
el matrimonio. La sexualidad conectaba a logos no habían elaborado todavía una teo-
los humanos en lo más profundo con el pe- logía de los sacramentos, y desde luego el
cado, y quienes fueran incapaces de frenar matrimonio, vinculado como hemos visto a
estas tentaciones, debían abstenerse de te- la actividad sexual, ninguna autoridad po-
ner relaciones sexuales, al menos dos o tres día pensar que la gracia sacramental pudiera
días después de la boda. presentarse en la vida marital, manchada por
En nada distinto se expresa otro obispo la lujuria, siempre al borde del pecado. El
franco, Jonás de Orleans (ca. 780-843), que matrimonio aparecía a los ojos de los ecle-
fue el primero que compuso un tratado de- siásticos como un bien relativo, es decir, que
dicado a la vida del cristiano laico. En sus podía prevenir males peores como la forni-
páginas se advierte una verdadera guerra cación, como asimismo un mal también rela-
contra el placer conyugal, puesto que el tivo, ya que la necesaria procreación no po-
matrimonio había sido creado con vistas a día efectuarse sin el placer que la naturaleza
la procreación. Contaba Jonás que algunos había impuesto. Si la Iglesia consideraba la
pretendían sostener la idea de que los órga- virginidad como el ideal de vida cristiana, el
nos genitales, habiendo sido creados por matrimonio estaba muy lejos de contar con
Dios y eran fuente de placer, el sexo era, pues, todo su favor. Pero también los padres conci-
una experiencia natural buena y por Dios liares volvieron a poner prudencia, debido a
aprobada. Interpretación nada más errada, que era doctrinalmente inaceptable conde-
porque el sexo no es más que un instrumen- narlo por completo, y quienes llevaban sus
to y no un fin, luego el sexo por placer es un conclusiones a límites extremos se hacían
abuso de la creación de Dios, afirmaba el culpables de herejía. Como puede deducir-
obispo. Si el sexo les está permitido a las se, había muchos autores que acariciaban la
parejas casadas, lo está sólo en los tiempos y herejía o estaban directamente en ella.
lugares prescritos y, sin ninguna duda, ex-
clusivamente para la procreación. Si aún en
estas estrictas condiciones, el sexo sigue sien- 28
Las opiniones de Jonás de Orleans se hallan en su
do fuente de pecado –aunque obviamente tratado De institutione laicali 2. 1.6 en P.L., vol. 106, pp.
pecado venial–, qué más podía esperarse de 167-70; 179-82. Vid, TOUBERT, Pierre, La théorie du
mariage chez les moralistes carolingiens, en las actas tituladas
aquellas parejas que buscaban cualquier oca- Matrimonia nella società altomedievale, Settimane di studio
sión para procurarse placer ambos. Como si del Centro Italiano di Studi sull’alto Medioevo 24, Spoleto,
estos argumentos espirituales tuviesen poco 1977.

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Theoria, Vol. 14 (1): 2005

Aunque los canonistas consideraron la permanentemente y tener hijos. A ello de-


dote y el acto sexual como requisitos mera- bían unírseles los sentimientos que ambos
mente materiales, fue difícil rechazar este úl- cónyuges debían prodigarse mutuamente, el
timo para confirmar la validez de un matri- affectio maritalis, con los cual se constituía
monio. Cuanto más se enfatizaba en el carác- el honor matrimonii, el decoro y la dignidad
ter sacramental del matrimonio, más impor- social con que un marido debía tratar a su
tante parecía la unión carnal, ya que mujer, distinguiéndolo del concubinato u
simbolizaba la unión espiritual de Cristo con otros tipos de cohabitaciones. En cambio,
la Iglesia. Textos no faltaban para reforzar el matrimonio germánico se fundaba en la
esta costumbre secular: el Génesis hablaba relación sexual acompañada de la intención
que el hombre y la mujer se convierten en de vivir en unión permanente y tener hijos.
una sola carne en el matrimonio. De tres maneras se creaba el matrimonio:
El matrimonio comportaba ciertas limi- por compra, por rapto y por consentimien-
taciones, los llamados impedimentos al ma- to mutuo.
trimonio. Se trata de aquellas prescripcio- Entre los siglos VI y IX, con la influencia
nes relativas a los grados de parentesco y de de la Iglesia, la antigua familia extensa cono-
consanguinidad que debían respetarse para cida entre los romanos y los germanos da paso
impedir el incesto. Ello no había sido abor- lentamente a un nuevo tipo de estructura fa-
dado con claridad por el derecho canónico miliar hasta transformarse en un grupo uni-
alto medieval, pero desde este momento se tario corresidencial formado por una pareja y
inicia un proceso de exhortación para que la sus descendientes directos. Tres fueron las
sociedad cristiana se atenga a estas disposi- características que darán forma a la familia
ciones. Lo mismo puede decirse de la deci- occidental: 1. La simetría, centrada en la uni-
sión tomada para que los matrimonios clan- dad de la familia nuclear (padre-madrehijos);
destinos o secretos se terminen y se hagan 2. Su estructura, identificada con el linaje
públicas las nupcias acompañadas de la ben- paterno; 3. El factor emocional (amor) que
dición de un sacerdote. une a todos sus miembros. Este tipo de fami-
Puede dudarse si estas exhortaciones lia, aparecida alrededor del siglo IX, será la
calaron en la experiencia diaria de los feligre- que perdure hasta nuestros días.
ses. Si estos escritores dedicaron tanta preocu- La institucionalidad del matrimonio oc-
pación por esta materia, quiere decir que la cidental está precedida por la contraposición
sociedad mantenía una conducta sexual bas- de la teoría germana que lo funda en el coi-
tante distante de todas estas limitaciones. La to de los esposos y la teoría romana-cristia-
continua repetición de los autores y también na del consentimiento de ellos. La aversión
de los concilios a contener los impulsos sexua- con que los escritores cristianos trataron la
les, o a respetar ciertas limitaciones, indica sexualidad en general, pero en particular la
claramente que el comportamiento social se matrimonial, explica la adhesión a la teoría
escapaba frecuentemente de las prescripcio- consensual. Pero cuando los teólogos desa-
nes eclesiásticas. rrollaron la teología de los sacramentos, com-
prendieron la importancia de la unión car-
nal de los esposos, ya que simbolizaba la
CONCLUSIÓN unión espiritual de Cristo con la Iglesia. El
matrimonio se iniciaba, pues, con el con-
El matrimonio romano era un contrato bila- sentimiento y se consumaba con la unión
teral, fundado en el mutuo consentimiento sexual, como más tarde lo definió Graciano,
de las partes con la intención de vivir unidos conciliando las dos corrientes.

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Para una historia del matrimonio occidental. La sociedad romano-germánica. Siglos VI-XI. / L. ROJAS D.

BIBLIOGRAFÍA AA.VV., Famille et parenté dans l’Occident médiéval.


Actes du colloque de Paris 1974, en Collection de
La bibliografía sobre la sexualidad en Occidente es l’École française de Rome, vol. 30, Roma, 1977.
gigantesca, por lo cual se orientará aquí con aquellas AA.VV., Family and Sexuality in French History,
obras fundamentales. Existen varias publicaciones Filadelfia, 1980.
colectivas que abordan la sexualidad occidental se- AA.VV., La Femme au Moyen Age, editores M.Rouche
ñaladas con la sigla AA.VV. (Autores Varios). y J. Heuclin, Maubeuge, 1990.
AA.VV., La Femme au Moyen Age, Paris, 1992.
AA.VV., Amour, mariage et transgressions au Moyen AA.VV., Love and Marriage in the Twelfth Cantury,
Age: Actes du colloque 1983 Université de Picardie, editores W. van Hoecke y A. Welkenhuysen,
editores D. Buschinger y A. Crépin, Göppingen, Lovaina, 1981.
1984. AA.VV., Matrimonia nella società altomedievale,
AA.VV., Droit de la famille en Europe: son évolution Settimane di studio del Centro italiano di studi
depuis l’Antiquité jusqu’à nos jours, editado por R. sull’alto Medioevo, vol. 24, Spoleto, 1977.
Ganghofer, Estrasburgo, 1992. AA.VV., Sexualités occidentales, Paris, Éditions du
AA.VV., Droit Histoire et Sexualité, editores J. Seuil, 1982.
Poumarede y J.P. Royer, Lille, 1987. AA.VV., Women in Medieval Society, Susan Mosher
Stuard editor, Filadelfia, 1976.

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