LEY Y GRACIA Parte 1

Introducción La llamada Ley y la llamada Gracia, que ni son tan Ley, ni son tan Gracia tal como ahora se conciben, constituyen temas que han sido utilizados por años como base de muchísimas discusiones entre defensores y detractores de múltiples doctrinas, pero que al mismo tiempo, esta necesaria distinción, pareciera ser irrelevante entre la gran masa de creyentes a los que les basta con saber que por un regalo inmerecido son salvos. Una lectura atenta y acuciosa de las escrituras podría develar precisiones que resquebrajarían esa seguridad moderna en una salvación con Yashua, pero sin Ley (léase Torah). El propósito de este escrito apunta a responder a interrogantes, que por años han estado en el corazón de muchos lectores de las escrituras, con respecto al andamiaje doctrinal que podría llevarlos o no a la Salvación. Para abordar estos temas tan controversiales, es necesario elaborar un cuidadoso estudio que parta de la base necesaria e imprescindible de la Torah, como texto central, en la exégesis respectiva. Por ello con frecuencia, para probar la validez y poder responder a las necesidades específicas de múltiples inquietudes al respecto, nos veremos precisados a contrastar la teología católica ,con la evangélica , con el judaísmo y claro está, con lo que dice la Torah. Como es sabido, los textos que la mayoría de creyentes del mundo occidental conoce, en particular Latinoamérica, y de los cuales se ha nutrido doctrinalmente, no son los más confiables desde la calidad de su traducción; versiones como la Reina Valera , Las Américas o la Nueva Versión Internacional, sin considerar como representativa la muy popular Traducción a Lenguaje Actual, conocida en algunos círculos como la versión agropecuaria, han descubierto múltiples inexactitudes que estudiosos de distintas denominaciones o Teologías han señalado, sino oportuna sí consistentes y reveladoras la mayoría de las veces, como un producto de intereses particulares, doctrinales, locales o temporales. Por tal razón invitamos a nuestros lectores a que desde los textos hebreos, que en últimas son los más confiables por su originalidad incuestionable, nos acompañe en la construcción del soporte de nuestro estudio y de la columna vertebral para el desarrollo de estos temas. Aparentemente paradójico, podemos demostrar la compatibilidad, más aún, la coherencia entre los puntos que ofrecen más distanciamiento en lo referente a la relación entre Ley y Gracia, pues la correlación entre estos temas, es más una barrera, casi exclusiva, de algunos sectores cristianos con la Tanaj (Antiguo Testamento). Por ejemplo el catolicismo protagoniza la teología de la sustitución, ya que este sector de la iglesia se proclama como el reemplazo de Israel, como el nuevo pueblo elegido. Casi podríamos asegurar, que el predicador Católico o Cristiano, que no exalte la Gracia al tiempo

que denigra de Ley, estaría, a los ojos Neotestamentarios y denominacionales modernos, subvalorando la única, irrepetible y definitiva obra de Mashiaj (Mesías), al mismo tiempo que traicionaría la esencia teológica de la iglesia cristiana. Y la razón es bien clara; la doctrina de la justificación por la fe es la doctrina fundamental de la reforma Protestante; es el pilar de la teología reformada; fue la joya encontrada frente a la doctrina de la justificación por “obras” (sacramentos) del catolicismo. De modo que todo lo que se exprese o defienda o simplemente suelte un aroma particular hacia que la salvación o la justificación se obtienen por medios distintos a la Gracia, inmediatamente pone en alerta los sentidos y predispone a los defensores de ella, en contra del origen natural de una historia que si se partió en dos no fue para aislar, sino para darle cabida a nuestro Mashiaj y continuidad al Pacto del eterno. Empezaremos por estudiar el origen de cada uno de los términos para tener una mejor comprensión. ¿Qué es la ley? Entre los errores más comunes con respecto de la doctrina de la Ley se encuentra el sentido, significado o traducción que se le ha endosado al termino hebreo a que se refieren las escrituras, especialmente al contenido de los primeros cinco libros de la Tanak (Antiguo testamento). ¿Cuál es el error? Traducir el término central como “Ley”, con la connotación de norma, obligación, carga, castigo o yugo.; cuando originalmente Torah es Instrucción o Enseñanza. Por haberlo hecho así, los creyentes piensan entonces que la Ley es algo que oprime , esclaviza y no deja actuar en libertad, especialmente entendiendo esta libertad desde una concepción y construcción humana, casi siempre en contravía a la Palabra de las escrituras. El sinónimo que aportó Grecia para ello fue “nomos”, que de hecho es una palabra prestada de las lenguas semíticas hebreas y arameas. Según la Concordancia Strong # 3551 Nómos; de una primaria. νέµω némo, (repartir, especialmente. Comida o forraje a los animales); ley (mediante la idea de uso prescriptivo prescribir. (Del lat. praescribĕre). Traduce. Preceptuar, ordenar, determinar algo), general. (Regulación), especialmente. (De Moisés [inc. el volumen]; también el evangelio), o fig. (Un principio): pleito, ley. Esta última no es propiamente una traducción, sino una postura de la teología cristiana con la cual se postuló una palabra que no corresponde a su raíz y sentido original. Ahora, veamos lo que dice la traducción de los textos originales con respecto a esta palabra. Comprendamos el Término La palabra hebrea es “Torah” que traduce precepto o estatuto, especialmente. El Decálogo o Pentateuco: derecho, dirección, enseñanza e instrucción (Strong Hebreo # 8451). Según el diccionario Hebreo-Español de Luís Alfonso Schökel Torah traduce Instrucción, dictamen, decisión, prescripción, norma, precepto, ley, Ley por antonomasia. (Antonomasia. (Del lat. antonomasĭa, y este del gr. ντονοµασ α). f. Ret. Sinécdoque que consiste en poner el

nombre apelativo por el propio, o el propio por el apelativo; p. ej., el Apóstol, por San Pablo; un Nerón, por un hombre cruel. || Por antonomasia ~. loc. adv. Denota que a una persona o cosa le conviene el nombre apelativo con que se la designa, por ser, entre todas las de su clase, la más importante, conocida o característica. Diccionario virtual Encarta, Diccionario de la lengua Española). Torah según el Diccionario HEBREW AND ENGLISH LEXICON OF THE OLD TESTAMENT de Francis Brown, en la página 435, traduce Dirección, instrucción. Esta palabra viene de la raíz principal Yaráh; propio. Fluir como agua (i.e. llover); transitivo. Colocar o lanzar (especialmente. una flecha, es decir, disparar); fig. apuntar, destacar (como si señalara con el dedo), enseñar: asaetear, abatir, arrojar, derribar, dirigir, echar, enseñador, enseñar, erigir, flechero, hundir, instruir, lluvia, maestro, manifestar, mostrar, poner, saciar, seña, tirar. (Strong Hebreo # 3384). En otros diccionarios aparece como: Instruir, enseñar; declarar; indicar, señalar, mostrar; dar instrucciones; guiar como señalar un camino, apuntar (como tirar una flecha al blanco). En hebreo, un “Moreh”, un “Maestro” es alguien que instruye a otro, para que su vida tenga éxito, es decir, imparte el conocimiento necesario para que otro alcance la meta de Elohim para su vida. La palabra aramea es “Namosa” que procede de la raíz semítica “Nemus”, que quiere decir “civilizar”. En el hebreo moderno de Israel, los padres acostumbran a decir a los niños “nemusi” ¡sé educado! Es decir, que a la postre con la Torah se educa a un pueblo elegido para un propósito en Elohim, ello sobrepasa y desborda la reducida visión moderna, de una libertad humana acordonada por una Ley pesada y sin propósito aparente.

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