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Todo me daba vueltas, Leonardo me veía esperando una respuesta y yo sentada frente a él como un burro sentado frente a un reactor

nuclear. No sabía porque había tomado demasiado y más aún, no sabía porque todo había cambiado tanto. El seguía acariciándome la mano con su tierna mirada fijada a mis ojos. Quería besarlo? O solo será ese bendito licor que no me gusta y por una tarde de celebración había bebido. Claramente por efecto del alcohol me sentía mas desinhibida y podía estar con cualquier hombre que quisiese, pero siendo práctica Leonardo era el más cercano. Solté una sonrisa, - ja, practica? Una mujer puede ser practica?- me preguntaba a mi misma mientras recordaba al doc. Vallejo que nos había dado toda una charla científica del descontrol femenino. Y en esos instantes, talvez por malentendido de mi sonrisa, Leonardo estaba acercándose con toda la intención de besarme. Pude ver su reloj y sorprendida entré en conciencia de que habían pasado solo dos minutos desde que me llevo cerca del baño de mujeres para “conversar”. Según mi estado de embriaguez habrían pasado por lo menos un cuarto de hora, lo que me hizo sonreír otra vez. Aunque mi terror siguió al volver a ver los labios de Leonardo muy cerca de los míos y pensar que nuevamente él habría malentendido mi picara sonrisa. Comencé a pensar en porque la gente decía que siempre tenía un gesto de picardía. - No lo sé!, solo me gusta ver el lado positivo a las cosas – y siempre mis amigas decían que esa era la razón de mis malas experiencias con los hombres. – Pero qué gesto es ese? – mi mente continuaba pensando en la picardía mientras mi cuerpo se vio rodeado primero de los brazos y luego su cuerpo estaba muy cerca del mió mientras sus labios me comenzaban a morder. Muy pronto noté que estábamos aún en la Universidad, alguien podía vernos y talvez contar a mi novio que estaba besándome con Leonardo!. Pero pronto caí nuevamente en reflexionar acerca de la decoración. – Porque no ponen mas iluminación a estos pasillos?? – es muy curioso que los pasillos de mi universidad eran muy oscuros, cualquiera podría estar robando, violando o cosas peores en ellos sin que nadie a una cierta distancia se pueda dar cuenta de ello. Tal ves por efecto de que los pisos eran muy altos y

además de la oscuridad, los pasadizos eran muy fríos y siempre que una salía de un aula atestada de alumnos, sentía un escalofrío del otro mundo. Y en el momento que pensaba en el escalofrío sentí que Leonardo estaba con sus manos por todo mi cuerpo mientras sus besos se hacían cada vez más fuertes. Realmente no noté el cambio de suave y tierno a ese mal hecho macho que ya quería solo sexo – debe ser por el alcohol!!- me decía. Corrió una brisa fría y recordé los pasillos fríos. Creo que los que construyeron esto fueron unos ineptos, debieron prever que habría estudiantes que se morirían de frío!!. Puede ser porque mi universidad es pública y no existe mucho presupuesto para la educación en el país o quisieron ahorrarse planos y usaron los de un cementerio!. Era muy tonto que con los “profesionales” que osaba promulgar la universidad que tenían, no hubieran podido ni siquiera realizar buenos edificios para que nosotros los estudiantes podamos estar a gusto. Leonardo dejó de besar mis labios y su entrada triunfal a mi blusa comenzó. En eso, él puso su brazo sobre mi hombro y vi otra vez la hora, solo cinco minutos habían pasado!. Me di cuenta lo que uno puede pensar en solo tres minutos, bueno ayudado de ese licor que las malas de mis amigas me dieron solo para que no sea antisocial. Pero que una chica no puede ser tranquila, alegre y no beber!. Yo salía mas o igual que ellas y así todo me tildaban de antisocial. Creo que es porque soy más bonita que ellas, me arreglo mejor o bueno con mis vente años no me gusta pintarme como una cualquiera. Me gustan los tonos serios se puede decir y usar la ropa que me quede y no como a ellas que se ponen puperas teniendo barriga de camionero. Yo no soy tampoco reina de belleza, pero creo que me pongo lo que me gusta y no caigo en la vulgaridad. Aunque así todo con sus comentarios tontos, ellas son mis amigas. Hemos compartido ya casi tres años de estudios y hemos llegado a ser muy buenas amigas. Yo conozco a sus padres, sus novios, sus casas y hasta esos secretos que no se pueden contar. Son muy buenas mis amigas, ellas me quieren como soy y si me dan de tomar es para que pasemos un momento divertido después de ese maldito examen del viejo ese del doc. Vallejo.

Al pensar en el doc. recordé que estábamos cerca de su oficina y al decir cerca volví nuevamente a ese corredor. Estamos acostados y el estaba como desesperado tratando de bajar su cierre y yo por inercia creo lo ayude y yo también me baje los jeans. Y porque traía jeans?, a mi me gustan mas esos pantalones que son mas apretados y de tela que me llegan hasta un cuarto mas arriba del tobillo. Me encanta que los hombres vean mi lindo tatuaje de una flor en mi tobillo. La primera vez que vi uno igual lo vi en una película de hollywood y creí que esa chica se le veía muy intrépida, despiadada; como si podría hacer lo que quisiese con el mundo. Me encanta esa actitud, poder comerme al mundo y desde que me hice ese tatuaje hace ya tres años justo antes de que entre a la universidad comencé esa actitud muy positiva de no amargarme por nada y solo ser feliz por todo lo que me ocurra. Pero eso si, no soy como esos oportunistas de los motivadores que ganan mucho dinero solo por decir a las personas lo que todo el mundo ya sabía. Yo solo hago el bien sin mirar a nadie. Estuve largo tiempo, bueno largo tiempo en mi estado de embriaguez, recordando el nombre de ese “motivador” que había ido a dar una charla en la universidad y me cayo tan mal porque creía saber la formula de la felicidad. Retorne nuevamente al mundo cuando Leonardo me dijo que me levantara y de un suave empujón me dio la vuelta y me apoyo en los casilleros que eran los que nos cubrían. Tuve una amplia vista del corredor y del reloj que posa sobre la columna principal del edificio y note que eran ya trece minutos. Y como un espanto, sentí las manos de el que me apretaban pausadamente y de una forma violenta. Me di la vuelta y él me beso como agradeciéndome, vi como se estaba acomodando de nuevo su pantalón y yo hice lo mismo. Me tomó de la mano y comenzamos a caminar. Comenzó a decirme que había sido muy hermoso y toda esa sarta de tonterías que dicen los hombres. Pero el alcohol aun estaba en mí, cada vez el piso se movía más. Porque siempre que estás borracha el piso se mueve, no oyes nada y estas como zombi, debe haber una razón científica y pensé en preguntarle al otro día al doc Vallejo acerca de eso. El era una persona muy amable, sabía muchas cosas y se

empeñaba en conocer cada día más. Creo que su ídolo era Da Vinci, porque siempre en cada clase lo nombraba y decía que debíamos ser como él. La anterior semana nos dijo que él había sido el último hombre sobre la tierra que había podido saber todo el conocimiento del mundo hasta ese momento. Pero después recordé que ese infeliz del doc me había puesto una mala nota en el último examen por algo que estaba bien. - Mi amor, tus amigas me dijeron que te habías ido con Leonardo, estas bien, ya han pasado quince minutos – me dijo Sebastián, mientras yo abría mis ojos y note que estábamos nuevamente en el hall de la facultad, mis amigas estaban borrachas en una de las bancas y yo seguí pensando en el examen.

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