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CLAVES PARA DISFRUTAR DEL VERANO

SIN AGOTAR LAS RESERVAS ENERGETICAS
Por Patricia Restrepo La naturaleza está en su danza más exuberante. Todo en ella está en completa actividad. Los días son más largos, hay más horas de sol. Y nosotros, como parte intrínseca de esa danza, nos sentimos más abiertos, activos, vivos, inclinados a comulgar al aire libre con el agua, la montaña, el viento, el sol. La naturaleza a pesar de la gran eclosión, guarda las semillas y así persevera la continuidad de los ciclos venideros sin que merme la energía. Si te sientes pesado, denso, lento, con mucho calor, seguramente estás tomando mucha proteína animal (carnes, pollo, huevos, quesos, embutidos) salazones, horneados, rosquilletas, grasas y aceites saturados y te sentirás atraído por los alimentos opuestos: líquidos, bebidas frías y azucaradas, helados, azúcar, zumos de cítricos, exceso de frutas, frutas tropicales. Estos dos extremos nos hacen perder el equilibrio, la alcalinidad y, una vez pasado el verano, te habrás quedado sin energía vital y entrarás en un ciclo de constipados. En vez de tomar bebidas artificiales, que están desprovistas de todo nutriente toma batidos de zanahoria, manzana y apio, que refrescan y remineralizan. Bebe a sorbos y nunca bebidas frías, que lesionan las vellosidades intestinales y contribuyen a las diarreas y constipados veraniegos. Toma fruta para refrescarte en pequeñas cantidades, que sea de estación, que no sea de origen tropical y que no sustituya una comida. Come vegetales verdes ligeramente cocidos en todas las comidas, son una buena fuente de minerales y vitaminas. Previenen el cáncer y promueven un buen tránsito intestinal. Prepara ricas ensaladas con cereales, principalmente arroz basmati y de grano largo, o de cebada y quinoa, trigo y sus derivados como secundarios, incorporando una pequeña cantidad de algas, verduras y proteína. Los cereales integrales han sido por siglos la base de la alimentación humana, forman hidratos de carbono complejos y tienen grandes cantidades de serotonina que tranquiliza el sistema nervioso. Aún en verano, toma sopas o caldos cada día, mezcla miso blanco y mugi miso, aliña tus caldos con shoyu o sal marina. Esta es la clave para mantener el terreno fuerte (sangre, sistema linfático, defensas, energía vital). Mastica muy bien. Es uno de los ejercicios más completos: calma el sistema nervioso, mejora la digestión y aumenta el discernimiento. Recuerda que el estómago no tiene dientes. No comas de pie ni caminando. El sistema digestivo humano funciona mucho mejor cuando los órganos están distensionados y para eso es necesario sentarse. Toma grandes dosis de respiración consciente, despierta el sentimiento de gratitud hacia toda la creación. ¡¡SÉ FELIZ!!