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DICCIONARIO DELA CORRUPCION EN VENEZUELA # 1 1959-1979 Fertilizantes 135 Fragatas italianas 139 Fraude de la leche 145 Fundalara 149 Hipódromo 153 Hotel Tamanaco 157 IAN 159 INOS 163 Instituto Nacional de Puertos 1978 IPASME 173 Leche cortada 177 Maíz 183 MELAPORT 187 Metro de Caracas 191 Ministerio de Comunicaciones 195 Ministerio de Justicia 199 Misiles 201 MOP 207 Movida de "La Mariposa" 211 Muelles flotantes 215 Multas burladas 223 NITROVEN 225 Papa Podrida 227 Petarazo 74 231 Petarazo 76 235 Petroquímica 66 241 Plantas Desulfuradoras 245 Reposeros.del INP 249 Rottemberg 253 Seguros Sociales 255 SIDOR 259 Sierra Nevada 263 Telegrafista 287 Terrenos de la Auyama 289 Terrenos de Higuerote 295 Tesoro Municipal 299 Tractores del IAN de Maracaibo 305 Universidades Nacionales 307 INDICE ONOMASTICO 311

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NOTA DE LOS EDITORES Un diccionario es una ayuda a la memoria, no es un extenso tratado sobre alguna cosa. El primer volumen de este diccionario recopila, rindiendo servicio a la memoria colectiva, los casos de presunta corrupción administrativa en Venezuela más sonados por la opinión pública desde 1959 a 1979. El criterio de recopilación aplicado ha sido la intensidad de la denuncia pública y el comentario efectuado por los órganos de prensa, las entidades contraloras de la República y, en menor medida aunque igualmente válida, el rumor colectivo. Se intentó reunir todos los hilos de información disponible para reconstruir cada caso como una pequeña historia completa, incluyendo los resultados, y el cierre de cada historia; cuando la opinión pública tuvo noticia de ellos o fue posible obtenerlos. Para la selección inicial de los casos, se procedió efectuando un arqueo de fuentes semanales (semanarios) y fuentes anuales (informes de Contraloría). Luego se siguieron los casos en la prensa diaria y se recopiló información oral de quienes recordaban los casos o de algunos participantes. Finalmente, fueron seleccionados los casos más comentados entre las tres fuentes de la información mencionadas: prensa, informes de contralorías y rumor colectivo. La información aparece organizada alfabéticamente según el nombre más popular otorgado a cada caso en la época de la denuncia. Cuando distintos casps recibieron el mismo ¿podo ("Petarazo", por ejemplo), se le añadió la fecha de suceso. Algunos casos fueron llamados por el nombre del organismo donde sucedió o por la materia objeto de alguna irregularidad, según el uso popular. El conjunto de casos recopilados no agota la cantidad total de los casos denunciados. La opinión pública conoció y conoce muchos otros casos que no aparecen aquí, simplemente por razones de frugalidad. No es necesario señalar todos y cada uno de los casos, sino uno de cada especie para conocer la variedad de los fenómenos. Aquí aparecen desde los casos más humildes de pequeños funcionarios en necesidad, hasta los casos en los que se han visto involucradas autoridades de alta jerarquía en funciones de gobierno. Parece tan valiosa la más humilde historia del viejo y necesitado telegrafista de 78 años, quien resulta el primer condenado de la democracia venezolana, hasta el juicio al Presidente de la República quien resultó absuelto de toda responsabilidad administrativa y moral. El sentido del término "corrupción" que surge de la recopilación es necesariamente impreciso pues es el nombre surgido popularmente para denunciar un manejo irregular, fuera de norma, de los fondos públicos, debidos a la colectividad nacional por los administradores y decisores públicos. Las denuncias han sido transcritas a este diccionario tal como fueron expresadas por los denunciantes. En algunos casos la denuncia era incorrecta, o no era cierta, o no definía con precisión el acto cometido según el Código Penal vigente para estas cuestiones hasta la normativa sucesora, la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Público de 1982. Pero la misma imprecisión y, especialmente, la dificultad para emitir la denuncia con exacta precisión jurídica, tiene que ver con el desarrollo de los sucesos;

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porque una denuncia mal nombrada en una demanda, permite que el caso no siga curso legal (o lo retrasa y posterga) por no ser encontrado a lugar. Ello alarga los procesos de dilucidación de las responsabilidades, y para los recopiladores de este diccionario significó una enorme dificultad para encontrar los resultados finales de los casos. En este sentido, la investigación siguió arqueando las fuentes hasta dos y tres años después de las denuncias, pero muchos casos desaparecen de la memoria colectiva, se pierden en el tiempo, o quedan postergados en los tribunales hasta formalizarse su prescripción. Es importante recopilar todos los resultados posibles, pues la ausencia de cerramiento de las historias produce incertidumbre en la opinión pública. Este efecto, como en círculo vicioso, contribuye a la imprecisión del término "corrupción", pues a la opinión pública le es imposible distinguir entre las denuncias falsas de las verdaderas; entre los casos prescritos, los que recibieron sentencia, o los casos que no fueron encontrados a lugar, y nadie los siguió o volvió a intentar la denuncia; tampoco puede recordar las sentencias firmes o seguir las apelaciones. Menos aún puede la opinión pública y este diccionario dilucidar la justicia de las absoluciones o inculpaciones. Por lo anterior, quienes aparecen involucrados en los casos son presuntamente inocentes, con excepción de unos pocos personajes quienes, habitantes de un poco poblado conjunto, recibieron sentencia de responsabilidad por algunas de las instancias investigadoras. Cuando han sido encontradas, las sentencias pronunciadas aparecen al final de cada caso bajo "resultados". Toda información adicional recibida, que corrija nombres, sucesos y añada resultados, será publicada. Sólo podemos ofrecer la información existente y los editores agradecen cualquier información adicional que deba conocer la opinión pública. Por esta razón, rogamos a quienes conozcan resultados de los casos recopilados aquí, que los remitan a esta editorial pues serán publicados en una separata del siguiente volumen de este diccionario.

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A MODO DE PROLOGO CASO: VENEZUELA PRESIDENCIAS: Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez FECHA SUCESO: 1959 a 1979 FECHA DENUNCIA: 1960 a 1979 DENUNCIANTES: La opinión pública nacional INVOLUCRADOS: Gobernantes, funcionarios de la Administración Pública, sindicatos, partidos políticos, militares, multinacionales, empresa privada, contratistas del Estado, mediadores, comisionistas, venezolanos en general INVESTIGADORES: Contraloría General de la República, Fiscalía General de la República, Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito, Congreso Nacional de la República, Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados, Tribunales de Justicia, Tribunales Militares, prensa nacional, etc. DENUNCIA: Crimen de lesa patria, malversación, despilfarro, uso irregular de influencias, peculado, concusión, estafa, fraude, etc. MAGNITUDES: Miles de millones de bolívares: gran parte del presupuesto nacional y la mayor proporción de la deuda pública. MATERIA: Contratos y compras del Estado, otorgamiento de créditos y avales, incentivos, adquisición de barcos, comercialización de alimentos, compra-venta de productos petroquímicos, compra de armamento para las FFAA, etc. HISTORIA Si alguna reflexión es factible derivar de este compendio de las denuncias públicas de corrupción más sobresalientes durante los 20 años que transcurrren entre 1959 y 1979, es que la problemática de la corrupción en Venezuela no se circunscribe al caso particular, ya que pareciera existir una fina y transparente hebra que une todos los casos para conformar el Gran Caso Venezuela. Así, vemos que no es un problema de individuos exclusivamente, de denunciantes e involucrados, ya que existe, con frecuencia, una alternabilidad en sus posiciones, pasando la persona de denunciante a involucrado y de involucrado a denunciante. Es difícil precisar los límites de los casos individuales, dónde comienza el escándalo o la rencilla política, pero los casos continúan ahí, como entes autónomos que crecen por generación espontánea. Ciertas instituciones parecen tener en sí mismas el gen de la corrupción, como si una inefable presencia las poseyera desde la misma tierra. A pesar de las recomendaciones, reglamentos, reformas, sustitución total de las juntas directivas, cambio de razón social o modificaciones importantes en la estructura y trabajadores de la empresa, los actos de presunta corrupción resurgen de nuevo como ave fénix nacida de su propia ceniza. En ciertos casos podemos observar que, más allá de la corrupción, existió una proverbial incapacidad administrativa y una profunda ingenuidad venezolana que nos dejó a la deriva de los manejos y argucias

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de las grandes multinacionales, acostumbradas a promover corrupción en las almas débiles fuera de sus fronteras. Una observación se desprende claramente de la recopilación efectuada: la corrupción ha ido creciendo paulatinamente, autónomamente, sin frenos ni cortapisas. A medida que se avanza de 1959 a 1979, ei material se va haciendo más y más abundante, el tema ocupa mayor centimetraje en la prensa nacional, los informes de la Contraloría General de la República se hacen más voluminosos y el Congreso Nacional dedica mucho más tiempo a sus labores investigativas. Los casos individuales pierden así su importancia oara convertirse en el Gran Caso que es Venezuela. Deja de ser un problema del funcionario público o de la empresa del Estado en particular, para convertirse en una variable macroeconómica, política y social, que amenaza con desestabilizar el sistema, desmoralizar a la población e impulsar la economía nacional hacia una situación de crisis casi insuperable y de graves consecuencias para el desarrollo del país a largo plazo. Observada la corrupción en la forma compendiada que presenta este diccionario, sólo queda decir que sus dimensiones son pavorosas. Nadie puede precisar el verdadero tamaño y dimensión, pero el daño hecho al país es simplemente inconmensurable. Podríamos decir que en la corrupción no existe una voluntad individual, pero sí una racionalidad colectiva evidente. La corrupción es una estructura subyacente que alimenta y sostiene el sistema de partidos y la organización político-social de Venezuela como un todo, apoyada sobre las instituciones económico- financieras y el poder judicial. Es una estructura con racionalidad propia, indispensable para entender los mecanismos del poder en nuestro país. Y más allá, en el terreno de lo psíquico, es un componente de la estructura del carácter social. En junio de 1967, durante el período presidencial de Raúl Leoni, el Dr. Gilberto Morillo, Presidente de la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI), convocó a una rueda de prensa para exponer su angustia en torno al incremento de delitos contra la cosa pública. En esa ocasión entregó una lista de 8 cuartillas de funcionarios investigados. En ella aparecían 121 personas, de las cuales 34 correspondían al Ministerio de Comunicaciones, el cual de esta manera exhibía el mayor porcentaje de delincuencia administrativa, debido a sus múltiples dependencias distanciadas del control directo del Despacho, tales como correos, telégrafos, tránsito, líneas aéreas. Morillo, muy alarmado por la situación, mencionó el caso del Contralor Delegado de la Contraloría General, quien investigando las irregularidades del Ministerio de Comunicaciones, se enredó en ellas y fue inculpado en las mismas. Como en la actualidad se ha superdimensionado el delito administrativo, alcanzando cifras otrora impensables, involucrándose en él desde los presidentes de la República hasta el último funcionario, no puede apreciarse bien la alarma expresada por Morillo cuando relató a los periodistas las diversas formas de cometer el delito. Hoy, cuando los procedimientos para delinquir se han vuelto mucho más complejos, aquellos de entonces son causa de risa o, a lo sumo, objeto de baladí interpretación. La mayoría de los funcionarios investigados, cuando se han visto acorralados —explicaba el Presidente de la CIEI— han dicho que tomaron el dinero porque tenían una

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hipoteca encima, la enfermedad de un familiar o porque habían visto la oportunidad de comprarse una casa. Y citaba el caso de Jaime Mandé Sánchez, administrador Postal del Departamento Internacional de correspondencia del Ministerio de Comunicaciones: todo lo que hacía este funcionario era favorecer a la KLM para el transporte de las sacas de correo, lo cual redundó, por ejemplo, en que esta línea recibiera, en 1962, siete millones de bolívares por dicho servicio, mientras VIASA recibió solamente cinco. La CIEI descubrió que KLM había regalado al funcionario, su esposa e hijo, pasajes para un viaje a Europa, y que cobraba 3 mil bolívares mensuales por sus servicios a la línea. Los montos son irrisorios si los comparamos con los del período presidencial de Carlos Andrés Pérez. El principio, sin embargo, es el mismo. El Gerente de la KLM tenía una cuenta en el Banco Nacional de Descuento para los gastos secretos de la empresa, tal y como suelen hacer las grandes corporaciones para sobornos millonarios a los altos personeros de gobiernos foráneos. Otro de los negocios denunciados por el compungido funcionario de la CIEI era la tarifa extraoficial (hoy la llamaríamos "peaje") establecida por Ramón Antonio Párraga González, como Jefe de Licencias de Tránsito y "por ordenes del Jefe" —según declaró— para el otorgamiento de Ucencias, placas de alquiler, etc. Era, pues, un modesto inicio de la corrupción administrativa. Gilberto Morillo no se atrevió a mencionar los sobreprecios en la compra de fincas que estaban pagándose para llevar adelante la Reforma Agraria o los negocios de la alta burguesía, al amparo de la amistad con renombrados personajes del mundo político, en la compra de armamento para las Fuerzas Armadas. Por esa misma fecha, la Fiscalía General de la República mostró también su preocupación por el problema de la corrupción administrativa. Al rendir su informe para el año 1967 y anunciar la apertura de 125 juicios por delitos contra la cosa pública, que venían a sumarse a otros 215 casos pendientes, se refirió a lo que se institucionalizaría como el procedimiento oficial para amparar a los culpables: la prescripción de la acción, último recurso cuando el caso pasaba a los Tribunales sin que los involucrados pudiesen detener la acusación en sus comienzos. El Fiscal apuntó que ello "trae como consecuencia no sólo la impunidad del delincuente, sino también la confirmación de daño patrimonial a los intereses económicos de la nación". La Contraloría General de la República, en las Memorias rendidas anualmente ante el Congreso Nacional, presentaba regularmente la misma queja referente a la indiferencia, culpable o negligente, ante su reiterada denuncia de las evidencias del mal manejo de los fondos públicos y el poco caso que hacían los funcionarios administradores de las normas legales de control establecidos para todos los Despachos Ejecutivos e Institutos Autónomos. Esa cantinela sigue hoy día resonando, igualmente inane e ineficaz; pero la Contraloría, con perseverancia digna de mejor destino, persiste en proclamarla en sus citados informes, precedidos siempre por condolidas palabras del Contralor que constituyen la verdadera voz de la consciencia nacional.

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En las Memorias de 1958 y 1959, debido a la euforia democrática del primer año de gobierno de Rómulo Betancourt, la Contraloría no realizó investigación alguna de los nuevos administradores del Erario Público. Todo su esfuerzo, así como el de la Fiscalía, durante esos años y mucho de los posteriores, fueron dirigidos a inculpar a los funcionarios perezjimenistas, llegando a sustanciar un centenar de casos. En la de 1960 se publicó una relación de expedientes, 58 en total, correspondientes al período comprendido desde el 1 de febrero de 1958 hasta el 31 de diciembre de 1960, los cuales habían sido pasados a los tribunales competentes. Demás está decir que allí quedaron impávidos hasta ser sobreseídos la mayor parte de ellos. En 1961 la cosecha disminuyó. Se sustanciaron solamente 17 expedientes y se abrieron 4 investigaciones especiales: 1) En el INOS; 2) relacionados con la adquisición de terrenos vecinos al aeropuerto de Maiquetía; 3) irregularidades ocurridas en la práctica de avalúos en 182 obras públicas y en la construcción de la autopista Tejerías- Valencia y 4) robo en la Contraloría General de la República; es decir, en el mismo Despacho investigador. En ese año se empezaba a hablar de los sobreprecios en la adquisición de fincas para la Reforma Agraria, pero ninguno de los organismos contralores intervino en ello, aunque se hizo público y notorio. El desarrollo de nuestra agricultura pudo continuar así su solemne e inalterable marcha hacia el fracaso. En 1962, no aparece relación de investigaciones efectuadas. El gobierno luchaba por su supervivencia contra la subversión y así poco caso podía prestarle a ese otro tipo de delincuencia. En 1963 se produce el destape. La Contraloría abre e instruye 445 expedientes: por peculado, 168 expedientes; por robo, 18; por lucro indebido de funcionarios, 60; por otros delitos contra la cosa pública, 94. Los restantes 105 expedientes se refieren a irregularidades administrativas de diferente orden. En 1964 se inician y sustancian 239 expedientes y se examinan 505 iniciados antes de dicho año. Son resueltos 173 en la siguiente forma: sobreseimiento, 52; culpabilidad, 23; pasadas a la Fiscalía, 66; a los Tribunales, 2; corte en providencia, 10; PTJ, 4; CIEI, 1; y solamente 15 absoluciones. En 1965 se inician 223 averiguaciones y se decide solamente sobre 19 de ese período y 263 de los anteriores. Para el 31-12-65 se encontraban en tramitación 685 expedientes. Se afirmaba la indolencia y negligencia para resolver la corrupción administrativa durante el período presidencial de Raúl Leoni, germen primigenio de lo que vendría después. Solamente fueron encontrados culpables 30 acusados. A mediados de ese período constitucional se hizo una interpelación general del gasto público del gobierno, delatándose especialmente al Ministerio de Obras Públicas y al Ministerio de Comunicaciones.

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En 1966 se abrieron expedientes de 262 casos nuevos, continuándose con cautela y lentitud la sustanciación de los 685 pendientes. Solamente 111 casos fueron resueltos mediante autos de culpabilidad. En 1967 se abren expedientes por 227 casos, sentenciándose como culpables a sólo 16 acusados. A ese ritmo prosigue extendiéndose la corrupción en los niveles medios y bajos de la administración pública, estimulada e incentivada tanto por la evidencia de la impunidad para los grandes escándalos como por el ejemplo ofrecido por los altos niveles del Poder Ejecutivo y dirigencia política nacional. La modalidad de la concubina presidencial como persona interpuesta cobró actualidad y preeminencia, así como también el favor de ésta y de la influencia partidista como único medio para realizar grandes negocios. Mientras en la escala inferior de la administración pública se abren más de 2.000 expedientes por delitos contra la cosa pública entre los años 1968 y 1979, resolviéndose por autos de culpabilidad menos de 400. RESULTADO Como resultado del aumento de los precios del petróleo en la década de los setenta, Venezuela se vio beneficiada por un gigantesco incremento en sus ingresos de exportación, lo cual conllevó a un cambio sustancial en los niveles de riqueza nacional, pocas veces visto en la historia de la humanidad. Los ingentes recursos económicos representaron la posibilidad de penetrar en pocos años en el mundo del desarrollo occidental. La incompetencia administrativa y la voracidad en contra de la cosa pública, sin embargo, hicieron de esa posibilidad una fantasía que se fue desvaneciendo a medida que se desvanecieron los sueños faraónicos de aquello que se llamó LA GRAN VENEZUELA.

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CASO: ACTA DEL CONSEJO DE MINISTROS PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1978-1979 FECHA DENUNCIA: Septiembre de 1979 DENUNCIANTES: Herrera Campíns. Luis (Presidente de la República) INVOLUCRADOS: Lauría. Carmelo (ex- Secretario de la Presidencia); Armas, Celestino (ex-Ministro de Información) INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Presunta certificación de cosa falsa; malversación de fondos y violación de la Ley Orgánica del Régimen Presupuestario y de la Ley de Hacienda Pública por sobregiros sin autorización para gastos publicitarios del gobierno MAGNITUDES: Bs.98.000.000 MATERIA: Sobregiros paro publicidad gubernamental; punto de cuenta que no constaba en las actas de Gabinete HISTORIA Con fecha 26 de marzo de 1979, el despacho de Información y Turismo remitió el oficio N° DM-1-00-218 a la Contraloría General de la República, informándole sobre la existencia de la cuenta N° 10-74-2042-4 a nombre del Ministro de Información y Turismo en el Banco Industrial de Venezuela (BIV). En dicha correspondencia se remitió fotocopia del estado de cuenta hasta el 28 de febrero de 1979, con sobregiro de Bs.61.020.164. Se trataba de una cuenta corriente con fondos que no correspondían al presupuesto del despacho de Información y Turismo y que se movilizaba con la firma del exMinistro y del ex- Director General sectorial de Administración y Servicio. Con fecha 22 de noviembre de 1978, el ministro Celestino Armas había solicitado sobregiro por 10 días al Banco Industrial de Venezuela para efectuar pagos urgentes de compromisos contraídos con agencias publicitarias. En su mensaje a la nación sobre la deuda pública, el 29 de septiembre de 1979, el Presidente Luis Herrera planteó la situación irregular de dicha cuenta y sugirió la necesidad de hacer la correspondiente investigación, porque esa cuenta presentaba un sobregiro publicitario de 104 millones de bolívares, de los cuales 98 millones habían sido pagados mediante un sobregiro ilegal en la misma cuenta corriente mencionada. Según el Presidente Herrera, Carmelo Launa, Ministro de la Secretaría de la Presidencia, había ordenado mediante oficio un sobregiro en la cuenta del Ministerio de Información y Turismo en el BIV para cubrir gastos que por concepto publicitario se hicieron en la segunda mitad de 1978. Al día siguiente, 30 de septiembre, los exministros Celestino Armas y Carmelo Lauría se presentaron ante el nuevo Ministro de la Secretaría de la Presidencia para explicar que, con fecha 24-01-79, el Consejo de Ministros había ratificado la autorización de sobregiro de la cuenta especial N° 10-742042-4 hasta por un monto de 98 millones de bolívares; ordenándose a diferentes institutos autónomos y empresas del Estado (Hipódromo, CVF, Corpoindustria, Cadafe, CANTV, INOS, CSB, CVG, Fondo de Crédito Agropecuario, Edelca, INCE, Fondo de Desarrollo Agropecuario, Banco Industrial de Venezuela, entre otros) que efectuaran depósitos en ese Banco para cubrir el monto señalado. El Instituto Nacional de Hipódromos depositó Bs. 10.600.000; pero los demás organismos requeridos no parecen haber

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procedido de igual forma, puesto que el sobregiro permanecía para septiembre de 1979. La arbitrariedad de la petición de transferencia de fondos para campañas publicitarias efectuada por el Ministerio de Información a otros organismos del Estado, puede observarse analizando algunas respuestas a dichos requerimientos. Por ejemplo, cuando Celestino Armas instruyó por oficio del 8 de marzo de 1979 al director- gerente del Fondo de Crédito Industrial, Sr. Lincoln García García, que, por instrucciones del Jefe de Estado, ese organismo debía cubrir un aporte de 5 millones de bolívares para el financiamiento de distintas campañas de información, divulgación y publicidad gubernamental, el Sr. García García contestó, el 16 de marzo del mismo año, pidiendo una aclaratoria pues ni la Gerencia General ni la Junta Administradora de dicho Fondo de Crédito habían autorizado la realización de campaña de información alguna. Además aclaraba que la cifra citada en la comunicación de Celestino Armas era prácticamente similar al monto presupuestado para atender la totalidad de gastos administrativos del Fondo de Crédito para todo el año 1979. Corpoindustria contestó, por su parte, que sólo depositaría 6 millones de los 10 millones que le habían pedido, habida cuenta que ya había colaborado con 4 millones en las campañas anteriores. La práctica de sobregirarse en las cuentas del siempre víctima Banco Industrial de Venezuela apareció como un hábito acendrado en la administración de Carlos Andrés Pérez. Con el asunto del Acta de Ministros, salieron a la luz otros sobregiros y otras protestas de organismos por las cuantiosas sumas que debían aportar para financiar la Exposición Audiovisual "Hacia la Gran Venezuela" (que fue llamada "la jaula de King Kong") para publicitar en 1976 las realizaciones gubernamentales de los dos primeros años. En esa oportunidad, la Dra. Aura Celina Casanova, Presidenta del Banco Industrial de Venezuela, se quejó de un sobregiro de Bs.4.694.746 pues no habían sido cubiertas las cuotas del Ministerio de Hacienda (al que le correspondía aportar 3 millones de bolívares), el INOS (2 millones) y el INAVI (al cual, Guido Groscoors, entonces Ministro de Información, había asignado 2 millones de bolívares aunque Saúl Schwarz, Presidente del INAVI, había contestado que sólo podría colaborar con 200 mil bolívares, debido a restricciones presupuestarias). Luego de la alocución del Presidente Luis Herrera Campíns, la prensa empezó a especular que los recientes sobregiros publicitarios habían sido destinados a la campaña de Luis Piñerúa. El ex-ministro Celestino Armas publicó una relación de los pagos hechos por su Despacho de la cuenta especial N° 10-74-2042-4, para las campañas globales de información, divulgación y publicidad de la acción gubernamental. Pero la prensa consideró que la lista confundía más las cosas, en lugar de aclararlas, pues en ella aparecían pagos personales, sin explicitación del concepto, a personas como Rafito Cedefio, Dámaso Blanco, Jesús Sevillano, Delio Amado León; grandes pagos a pequeñas agencias publicitarias e imprentas, las cuales, por su tamaño, mal podían efectuar campañas de tales magnitudes y, además, habían trabajado para la campaña electoral de Piñerúa.

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Con respecto al punto de cuenta, que según Lauría debía constar en acta autorizando el sobregiro, no aparecía en el libro de asiento de las actas del Consejo de Ministros, tal como pudieron verificarlo los mismos ex-ministros Carmelo Lauría y Celestino Armas. En declaraciones a los medios de comunicación, Lauría insistió en que el Consejo de Ministros había autorizado dichas operaciones; pero el nuevo despacho de la Secretaría de la Presidencia confirmó la inexistencia del punto de cuenta en la fecha declarada por Lauría, así como en las actas de las reuniones del Consejo de Ministros realizadas entre el 26-12-78 y el 06-03-79. RESULTADO La Contraloría General de la República inició un proceso de averiguación que concluyó con auto de responsabilidad administrativa del Ministro de Información y Turismo. El 9 de octubre de 1979, Carmelo Lauría dirigió al nuevo ministro de la Secretaría de la Presidencia, Gonzalo García Bustillos, una solicitud de suplir el acta del Consejo de Ministros correspondiente al 23 de enero de 1979, por un documento correctivo firmado por el ex-Presidente de la República y los ministros del anterior gobierno. Gonzalo García Bustillos rechazó la petición de Lauría explicando que, según el Artículo 19 de la Ley Orgánica de Administración Central, la única prueba procedente de las reuniones del Consejo de Ministros la constituye la respectiva acta asentada en libro; por lo cual mal podía ser sustituida por expresiones verbales o escritas rendidas con posterioridad y por personas que hubiesen dejado ya de pertenecer al Consejo de Ministros. Agregó el Secretario, que el actá correspondiente al 23 de enero de 1979 había sido aprobada sin enmiendas.

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CASO: AUTOBUSES IKARUS Y LEYLAND PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1975 FECHA DENUNCIA: Septiembre 1979 DENUNCIANTES: Ferrer, Leonardo (Presidente de la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados); Rey, Luis Esteban (Periodista de El Universal, militante de AD); Olavarría, Jorge (revista Resumen) INVOLUCRADOS: Arria Saiicetti, Diego (ex- Gobemador del Distrito Federal) INVESTIGADORES: Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados DENUNCIA: Compra apresurada de autobuses sin licitación ni autorización de los organismos pertinentes; fraude a la nación MAGNITUDES: Bs. 106.400.000 (valor total de autobuses IKARUS); Bs.75.095.200 (sobreprecio en autobuses Leyland) MATERIA: Autobuses HISTORIA A finales de 1974 y principios de 1975, la empresa estatal INVERSIONISTAS DEL TRANSPORTE adquirió en Europa más de 1.200 autobuses sin que las autoridades municipales, supuestamente encargadas del servicio público de transporte, estuvieran enteradas y sin que ninguna comisión de contraloría estudiara el ofrecimiento ni investigara las ventajas o desventajas de los autobuses. I -os accionistas principales de Inversionistas del Transporte eran el Centro Simón Bolívar (CSB) y la Corporación Venezolana de Fomento CVF); pero fue el gobernador de Caracas, Diego Arria, quien llevó adelante, personalmente y sin consulta, las negociaciones de compra de los autobuses. El 31 de mayo de 1974, Daniel Ficht había ofrecido a la Cámara Nacional del Transporte la cantidad de 800 autobuses húngaros, marca IKARUS, al precio de Bs.133.000 cada uno, al contado y puestos en La Guaira; ofreciendo la alternativa de venderlos a crédito, mediante financiamiento del gobierno húngaro, con una cuota inicial de un 10% y el resto pagaderos en 5 años, con un interés de 7,5%. La Cámara del Transporte no aceptó la oferta, quizá considerando otras ofertas; pero el Gobernador de Caracas no sólo la aceptó precipitadamente sino que al hacerlo violó los procedimientos usuales y legales para la gestión de tales adquisiciones. El Gobernador no convocó a licitaciones, saltó la aprobación de la Contraloría General de la República para la adquisición y violentó las normas del Banco Central girando más de 100 millones de bolívares de la cuenta corriente que tenía Inversiones de Transporte en el Banco Industrial de Venezuela; en su veloz carrera, ni siquiera convocó a la Junta Directiva de Inversiones de Transporte, la cual era presidida por él mismo, en su condición de encargado del Centro Simón Bolívar. Los 800 autobuses fueron comprados de contado por Bs.133.000 cada uno; siendo estimado posteriormente su valor en Bs.79.000 la unidad. En enero de 1975 se anunció, con gran despliegue publicitario, el viaje que emprendía hacia Londres el gobernador de Caracas, Diego Arria. Desde la capital británica llegaron despachos anunciando que Venezuela había encargado a la firma British Leyland 400 autobuses, junto con piezas de repuesto, por un monto aproximado de $26.400.000 de acuerdo a un

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contrato firmado por el gobernador del Distrito Federal y Lord Stokes, presidente de Leyland. Los despachos internacionales agregaban que el contrato venezolano ayudaría a la British Leyland a superar dificultades financieras que le habían obligado, en diciembre de 1974, a pedir ayuda al gobierno inglés; no habiendo superado sus dificultades, la negociación venezolana contribuía a impedir la quiebra. Mientras tanto, en Caracas nada se sabía del asunto. I .as informaciones internacionales menearon el avispero de los autobuses Ikarus y Leyland, simultáneamente. Los organismos institucionales competentes (Congreso Nacional, Municipio y Contraloría) manifestaron su desconocimiento en torno a lo pactado e insistieron en que no se cumplieron los trámites imprescindibles para gestionar contratos de esta naturaleza. Se le reprochó al primer mandatario de la Gobernación el haber marginado al Concejo Municipal del Distrito Federal, omitido la fiscalización de las entidades contraloras y no haber consultado la calificada opinión de técnicos y asesores. La negociación resultó especialmente extraña porque el gobernador Arria había informado que los autobuses Leyland cumplirían servicio para el Instituto Municipal de Transporte, empresa agonizante de la municipalidad, dependiente en ese momento del CSB. Arria explicó que, como el IMTC había sido prácticamente liquidado durante la administración anterior, él había propuesto un plan para la creación de una nueva EMPRESA METROPOLITANA DEL TRANSPORTE para sustituirlo. Aunque el proyecto había sido aprobado por el Ayuntamiento, la nueva empresa no había sido constituida todavía, así que los autobuses serían comprados por Inversiones del Transporte y entregados a la administración del IMTC hasta tanto estuviera formada la nueva EMT. El Gobernador alegó en su defensa que los fondos utilizados para la adquisición de los autobuses eran nacionales y, por tanto, no necesitaba la aprobación del Concejo Municipal. Ante las noticias internacionales y las quejas de los c oncejales, Leonardo Ferrer, presidente de la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados, pidió que se abrieran las investigaciones y propuso citar a Diego Arria, quien declaró ante la Comisión que no había firmado ningún contrato en Londres y que su labor había consistido en asegurar un compromiso de adquisición sujeto a las condiciones que estableciese el contrato a celebrarse, previa discusión y aprobación de la empresa adquiriente. Añadió el Sr. Arria que toda empresa del Estado, al diligenciar cualquier operación no tenía por qué contar con el aval de la Contraloría hasta tanto no se decidiese la negociación. Sin embargo, el proyecto de contrato no pasó por Contraloría y se hizo la compra precipitada de los mencionados autobuses Leyland, disponiéndose también de la misma cuenta de Inversiones del Transporte en el BIV. Cuando salió el escándalo a la luz pública, la Waine International División se dirigió al Contralor de la República, sorprendida por no haber sido llamada a licitación para ofrecer sus unidades autobuseras de 60 pasajeros, a Bs.90.062 por unidad y puestas en la Guaira. El asombro de la Waine ratificó la desconfianza en la negociación, pues además de ofrecer cotizaciones más baratas, que permitieron estimar el sobreprecio en la compra de los otros autobuses, esa firma era una de las más solicitadas en

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el mercado venezolano, con más de 40 años de experiencia en motores aclimatados, y ofrecía disponibilidad inmediata de repuestos en el país.

RESULTADO Ante la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados, Arria argumentó, para justificar la compra precipitada de los autobuses, que él se había visto presionado por las empresas autobuseras del Distrito Federal que reclamaban la compra de nuevas unidades de transporte colectivo. Con respecto a los autobuses Leyland, y a pesar del escándalo, el único resultado fue la recomendación efectuada al Ejecutivo Nacional por la Comisión Delegada, de que en el futuro la compra de unidades de transporte se hiciera a través de licitaciones, teniendo en cuenta la producción nacional. Con respecto a los Ikarus, el caso no fue investigado a pesar de que los autobuses resultaron ser de calidad fraudulenta. El piso de los mismos era de cartón piedra el cual, para mayor tragedia, estaba podrido, causando la caída y muerte de un niño que viajaba en uno de los autobuses. La Inversionista del Transporte intentó repartir los autobuses concediendo préstamos de millones de bolívares sin cumplir con las prácticas habituales de préstamos e ignorando la capacidad de pago de las empresas transportistas. La Cámara de Transporte informó que los transportistas habían sido obligados a comprar los autobuses, pues ellos preferían los vehículos Reo, Blue Hird y Mercedes Benz, mejor adaptados al clima tropical, de mayor potencia y con disponibilidad de repuestos en el país. Además, los mismos autobuses que habían sido ofrecidos a la Cámara del Transporte por 133 mil bolívares, fueron vendidos a las empresas autobuseras de Caracas por Bs. 189.659 cada uno, valor que ascendía a Bs.256.591, si se cuentan los intereses y gastos de cobranza establecidos, arrojando un sobreprecio de Bs. 123.591 por unidad. Aunque fuese una estafa a los autobuseros, ello hubiera sido un buen negocio para el CSB si los autobuses no hubieran resultado de mala calidad y se hubiese podido recuperar los créditos concedidos. Ln los meses subsiguientes, los autobuses Ikarus fueron chatarra en los terrenos del Instituto Municipal de Yaguara, donde todavía pueden ser vistos cuando Panamericana, «. orno expresivo testimonio de un cielito arrinconados como Transporte en La uno baja por la sin responsables.

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CASO: AVIONES DE AEROPOSTA!. PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1973-1976 FECHA DENUNCIA: Diciembre 1979 DENUNCIANTES: Departamento de Justicia de Estados Unidos; Miralles, Fernando (Vicepresidente de LAV) INVOLUCRADOS: García Vallenilla, Julio; D'Erizans, Roberto; D'Erizans, Ricardo INVESTIGADORES: Juzgado Cuarto de Primera Instancia en los Penal; Juzgado Segundo de Instrucción; Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito DENUNCIA: Soborno, cobro de 2 millones de dólares por el sobreprecio de los aviones DC-9 que Me Donnell y Douglas vendieron a AEROPOSTAL MAGNITUDES: Bs. 8.600.000 MATERIA: 6 aviones DC-9 HISTORIA En 1976, la justicia norteamericana anunció que la empresa Me DONNELL & DOUGLAS CORP. había falsificado documentación para pagar soborno a varios países a los que vendieron aviones. Entre esos sobornos estaban incluidos 2 millones de dólares pagados a los venezolanos Julio García Vallenilla y a los hermanos Ricardo y Roberto D'Erizans. Cuando Ricardo D'Erizans fue llamado por el Departamento de Justicia a declarar sobre el particular, admitió haber recibido 666 mil dólares de "comisión perfectamente legal" a través de su empresa, con sede en Nueva York, agregando que incluso había ahorrado al gobierno venezolano 200 mil dólares por cada avión de los que se adquirieron a la Mc.Donnell Douglas Corporation. La denuncia del Departamento de Justicia norteamericano destapó el affaire de la Línea Aeropostal Venezolana (LAV), que había pasado desapercibido en Venezuela, y ese mismo año una comisión de diputados venezolanos, presidida por Siuberto Martínez, viajó a Estados Unidos con el propósito de revisar la documentación sobre el caso. De acuerdo al Informe de la Comisión e Intercambio del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, los pagos de la empresa Me. Donnell fueron efectuados a funcionarios venezolanos entre 1973 y 1976, siendo considerados como "extorsión" para la venta de los DC-9. Sin embargo, la comisión de diputados venezolanos dictaminó que la negociación había sido "buena para Aeropostal". El 15 de enero de 1979, ante la persistencia de los rumores que seguían publicándose en la prensa sobre el sobreprecio de los DC-9 vendidos a Aeropostal, Ricardo D'Erizans promovió un juicio por propia iniciativa ante el Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Penal, a cargo del Dr. Cayetano Di Guida Magaldi. Este Juez lo remite al Juzgado Segundo de Instrucción a cargo del Dr. Emilio Sosa Pérez para que procediese a instruir el expediente. El 23 de febrero de 1979 el juez termina la averiguación correspondiente, dicta decisión considerando que no existe delito y retorna el expediente al Juzgado Cuarto, el cual, en una decisión de 15 folios, declara terminada la averiguación sumarial y lo remite a consulta al Juez Superior Quinto, Dr. Enrique Núñez Tenorio. El Dr. Núñez Tenorio confirma

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la averiguación considerando que los hechos denunciados no revestían carácter punible. La decisión se produjo el 14 de marzo de 1979 y al convertirse en cosa juzgada, el expediente N° 1694 es enviado al Registro de Los Teques para su archivo. La compra de 6 aviones DC-9 era, así, un caso cerrado con una sentencia firme de que no hubo delito; pero volvió a tomar actualidad en noviembre de 1979, cuando el ingeniero Fernando Miralles (Vicepresidente de LAV) de retomo de un viaje a los Estados Unidos a las instalaciones de la Me Donnell Douglas dijo que los compradores venezolanos habían pedido un aumento de 2 millones de dólares sobre el precio ofrecido por la flota adquirida. Añadía el Dr. Miralles un cálculo del valor real del daño causado a Aeropostal, pues si a esos 2 millones de dólares se le agregaba los intereses correspondientes a 10 años, la pérdida para LAV era realmente de 17 millones de bolívares. Miralles pidió a la Fiscalía y a la Contraloría General de la República reabrir las averiguaciones. En diciembre de 1979 el Fiscal General de la República designó al fiscal Cuarto del Ministerio Público, Dra. Letty Márquez, para investigar el caso. RESULTADO Ante las denuncias del ingeniero Miralles, la doctora Esther I raneo La Riva (Juez Décimo de instrucción) declaró que el acta de la compra de los aviones y su financiamiento guardaban relación con un expediente que cursaba en su Tribunal Décimo de Instrucción contra Roberto DErizans por usurpación de funciones y forjamiento de actas en I.AV; añadiendo la Dra. Franco, que los recaudos de oborno que presuntamente pagó la empresa aeronáutica norteamericana Me Donnell Douglas, en relación a la ompra de aviones DC-9 de Aeropostal, podían ser incorporados al expediente N° 4916 del año 1976 que cursaba ante ese Juzgado. Fn diciembre de 1979, la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito abrió averiguaciones sobre el caso «le los aviones. En varias ocasiones, la prensa publicó declaraciones de voceros de la CIEI anunciando prontos H-sultados que no aparecieron publicados en los meses I losteriores. Aparentemente, el caso del sobreprecio de los I )C-9 murió aplastado por el escándalo del Sierra Nevada <iue ocupó a la opinión pública en los meses siguientes.

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CASO: AVION PRESIDENCIAL PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (19741979) FECHA SUCESO: 1976 FECHA DENUNCIA: Noviembre 1979 DENUNCIANTES: Petkoff, Teodoro; Olavarria, Jorge; Pérez, Carlos Andrés INVOLUCRADOS: Pigna Santamaría, José Antonio; Gral. Paredes Bello, Fernando (ex- Ministro de la Defensa) INVESTIGADORES: Ministro de Justicia (Echeverría, Juan Martín) DENUNCIA: Cobro de comisiones en adquisición de avión presidencial MAGNITUDES: $500.000 MATERIA: Avión Boeing 737 HISTORIA En 1975 la nación adquirió un avión Boeing 737 para uso de la Presidencia de la República; previo rechazo de una oferta de otro avión comparable, de la firma Douglas, a un precio menor en 3 ó 4 millones. Se dijo que el Estado venezolano no había negociado directamente, sino por intermedio de los señores Raymond Smith (inglés) y Julio Pocaterra, pero nunca se ofreció más información sobre la participación real de estos señores.en la negociación. La información sobre el caso salió a la luz a raíz de un juicio iniciado en Estados Unidos contra la Boeing, al que fueron citados David Morales Bello y el ex-ministro de Justicia Juan Martín Echeverría. José Antonio Pigna fue acusado de corrupción en la compra a la Boeing del avión presidencial. A Carlos Andrés Pérez, Juan Martín Echeverría y David Morales Bello se les reprochó encubrimiento, pues no revelaron la información que les fue suministrada en Estados Unidos. Sin embargo, en un programa televisado el día miércoles 31 de octubre de 1979, Carlos Andrés Pérez afirmó que él mismo había denunciado a los señores José Antonio Pigna y Julio García Vallenilla como responsables de corrupción, acusándolos de hacer negocios turbios y recibir comisiones; el primero en la compra del avión presidencial y el segundo en la adquisición de los aviones Douglas por Aeropostal (véase el caso). Insistió el ex-Presidente Pérez que, a pesar de sus denuncias, los tribunales no los habían sancionado. Posteriormente se supo que el Departamento de Estado norteamericano, por mano de Cyrus Vanee, había entregado en el mes de julio de 1978 al ministro de Justicia, Juan Martín Echeverría, los expedientes levantados por ellos contra la Boeing, donde se incluía el negocio del avión presidencial. Se comentó también que el Presidente Luis Herrera Campíns había recibido un informe que vinculaba a José Antonio Pigna con el Gral. Fernando Paredes Bello a quien, según se dijo, el primero servía de testaferro. Corrió el rumor entre corrillos que dicho informe contenía copias de cheques recibidos por el General Paredes Bello. RESULTADO Nunca se supo qué pasó con los documentos del Departamento de Estado norteamericano; si pasaron a la Fiscalía General de la República o se engavetaron o si se los quedó el ex-Presidente Pérez. El nuevo Presidente Luis Herrera Campíns no reveló publicamente el contenido del informe sobre el avión presidencial, ni las copias de los

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cheques que involucraban al ex-Ministro de la Defensa, Paredes Bello, quien fue postulado como Embajador en Francia. Ello causó gran extrañeza y comentario en la opinión pública sobre las razones para que el gobierno de Luis Herrera postulase a un militar para un cargo diplomático sin requerimientos castrenses. En enero de 1979, los tribunales penales declararon terminada la averiguación sumarial seguida al ciudadano José Antonio Pigna Santamaría, funcionario de la línea aérea Viasa, por acusación de recibir una comisión de 500 mil dólares en la compra del avión presidencial Boeing 737. La averiguación sumarial fue iniciada el 10 de enero de 1977 por orden del Presidente Carlos A. Pérez. El expediente fue conocido por el Juez Octavo de Instrucción, Dr. Luis Armando García Sanjuan, cuya decisión asentó claramente que no se había demostrado el cuerpo del delito, declarando terminada la investigación por cuanto los hechos no revestían carácter penal. Esta decisión la conoció la Juez Io de Primera Instancia en lo Penal, Dra. Delia Estaba Moreno, y el Tribunal Superior Séptimo en lo Penal, por la Dra. Carmen Beatriz Romero, quienes confirmaron la decisión del Instructor. Como no fue presentado recurso de casación, este juicio quedó definitivamente cerrado.

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CASO: BALNEARIO CAMURI CHICO PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1974-1975 FECHA DENUNCIA: Octubre 1979 DENUNCIANTES: Mantellini, Pedro J. (Fiscal General de la República); Olavarría, Jorge (revista Resumen); Villegas Araujo, Luis Rubén (Fiscal del Ministerio Público) INVOLUCRADOS: Arria Salicetti. Diego y Soucy Villegas, Héctor INVESTIGADORES: Contraloría General de la República, Fiscalía General de la República, Tribunales de Primera Instancia en lo Penal DENUNCIA: Estafa, peculado, concusión, abuso de autoridad, enriquecimiento ilícito MAGNITUDES: Bs.30.000.000 MATERIA: Crédito otorgado por el Centro Simón Bolívar para la construcción de un balneario en el Litoral Central HISTORIA Durante el año 1972, "CONCRESA S.A.", por intermedio de diversas personas, entre otras el Sr. Nelson Martínez, allegado a la PIA UNION BENEFICA, empresa administrada por padres benedictinos, propuso a ésta la constitución de una sociedad para la construcción de un balneario en la playa del Fundo Camuri Chico, de su propiedad. Dicha institución religiosa aceptó la proposición y, como hecho preparatorio de lo que después se convertiría en un despojo de su propiedad, se firmó un documento con fecha 26 de septiembre de 1972 entre las personas jurídicas antes reseñadas. En él se establecía suscintamente lo siguiente: la Pía Unión Benéfica cedería en arrendamiento por el termino de 6 años a Concresa S.A. una parcela de terreno de su exclusiva propiedad con un área de 42,40 hectáreas en la referida finca Camurí Chico, con el fin de que la arrendataria construyera en dicha parcela una playa pública con sus instalaciones, obras recreacionales y anexos, debiendo pagar Concresa S.A. a la Pía Unión Benéfica 32 mil bolívares mensuales. Se estableció en dicho documento que una vez vencido el término del contrato, inmediatamente se constituiría entre las partes una sociedad por el término de 40 años para el uso y explotación de las instalaciones, obras en la playa y anexos. Se convino, además, que, transcurridos los 40 años fijados, todas las obras ejecutadas por Concresa S.A. sobre la parcela arrendada, pasarían a ser de propiedad de la Pía Unión Benéfica. Poco tiempo después de haber firmado este contrato, Concresa S.A. le comunicó a la Pía Unión Benéfica que el costo de la obra no sería de 6 millones de bolívares, sino de 12. A finales de 1974, se le volvió a notificar que el costo de las obras del balneario se elevaría a la cantidad de 27 millones. Se le informó, además, que Concresa S.A. había solicitado un préstamo de $6.500.000, es decir Bs.27.950.000 al cambio vigente para esa fecha, con la INARCOIVESTMENT COMPANY. En consecuencia, la Pía Unión Benéfica debió constituir hipoteca sobre el Fundo Camuri a favor del prestamista, hasta por la cantidad de 33 millones de bolívares. Mientras se realizaban estas negociaciones, el Dr. Diego Arria, gobernador de Caracas y presidente del CENTRO SIMON BOLIVAR, dictó el 30 de marzo de 1974 el Decreto sobre el uso y aprovechamiento público de las playas, ocho días después de haber la Pía Unión hipotecado su propiedad. Poco más

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tarde, el 20 de enero de 1975, se celebró un contrato entre Concresa S.A., representada por Héctor Soucy Villegas, y el Centro Simón Bolívar, representada por Diego Arria, relativo a la construcción del Balneario Público de Camurí Chico. En virtud de este contrato, el CSB otorgó un préstamo de 60 millones de bolívares para la terminación del Balneario Camuri Chico, pero éste en realidad estaba ya totalmente terminado. Según la Pía Unión Benefica, que vio incrementada enormemente la hipoteca que pesaba sobre su propiedad, los firmantes de ese contrato se aprovechaban del impacto político producido por los decretos de fecha 30 de marzo y 5 de abril de 1974 sobre las playas, para de hecho despojarlos de la posibilidad de obtener algún beneficio sobre el balneario, disfrazándolo de préstamo para la ejecución de unas obras ya concluidas. De los 60 millones de bolívares aportados por el CSB, se pagó a la Inarco Ivestment Company los Bs.27.950.000 aportados por ésta. Nunca se llegó a presentar cuentas al CSB de los restantes Bs.32.050.000 del valor de las obras realmente ejecutadas y tampoco le fue presentada a la Pía Unión Benéfica una relación o estado de cuenta que demostrase en qué se invirtió el dinero excedente de lo entregado por el CSB a Concresa S.A. De esta operación resultaron dos perjudicados: el Centro Simón Bolívar, que entregó un préstamo de dudosa recuperación sobre obras sobrevaloradas en más del 100 por ciento y la Pía Unión Benéfica, a la cual se obligó a garantizar al CSB con sus terrenos la cantidad de 60 millones de bolívares, cuyos réditos y cuantía del gravámen hacen nugatorio la posibilidad de recuperarla. RESULTADO La Contraloría Municipal;.la Contraloría General de la República y la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito, encontraron administrativamente responsable a Diego Arria por las irregularidades en la tramitación de estas operaciones, hallándose razones suficientes para considerar los hechos como punibles. El fiscal general de la República, Pedro J. Mantellini, en escrito de acusación del 10 de octubre de 1979 dirigido a la Corte Suprema de Justicia, señaló las diferentes averiguaciones que cursaban por ante los tribunales penales en contra del ciudadano Diego Arria Salicetti. Entre ellos se encontraba el expediente N° 1589-9, por los delitos de estafa, peculado, concusión, abuso de autoridad y enriquecimiento ilícito iniciado por Jorge Olavaría ante el Tribunal Vigésimo de Primera Instancia en lo Penal. El demandante consignó documentos que habían llegado a su poder, entre los cuales se encontraba un memorándum donde se señalaba un posible delito de estafa, cuyos autores serían Diego Arria y los directivos de Concresa S.A., empresa de construcción, en perjuicio de la Pía Unión Benéfica y de la nación venezolana, así corrió también otros delitos. Habiendo pasado el expediente a los tribunales penales, la Corte Suprema de Justicia declaró en antejuicio de mérito, el 20 de noviembre de 1979 que había mérito suficiente para proseguir el enjuiciamiento contra el exgobernador Diego Arria Salicetti y, a tales efectos, la Corte remitió la decisión al Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal y Estado Miranda.

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El ex-gobernador Arria se ausentó del país por varios años, volviendo a él para apoyar a Carlos Andrés Pérez en las elecciones de 1988.

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CASO: BANCO AGRICOLA Y PECUARIO PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1974) FECHA SUCESO: 1970-1974 FECHA DENUNCIA: 1974 DENUNCIANTES: Strédel, Juan (Presidente del BAP en 1974); Federación Campesina de Venezuela; Asociación de pequeños y medianos productores rurales INVOLUCRADOS: Decenas de funcionarios del BAP y sus agencias; receptores de créditos que no fueron utilizados en propósitos agropecuarios INVESTIGADORES: Comisión permanente de Agricultura y Cria del Congreso; Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito; Contraloría General de la República; Fiscalía General DENUNCIA: Enriquecimiento ilícito MAGNITUDES: Bs.80.000.000 MATERIA: Créditos agropecuarios; maquinaria agrícola HISTORIA En febrero de 1974 el nuevo presidente de la Junta Administradora del Banco Agrícola y Pecuario, Juan Strédel, efectuó una dramática denuncia ante la Comisión Contra la Corrupción Administrativa de la Cámara de Diputados sobre la extendida corrupción existente en dicho instituto, pidiendo la intervención de los organismos competentes como la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito, la Fiscalía General, la Contraloría General y la Policía Judicial. Entre las irregularidades se señalaron el otorgamiento de créditos a personas que no eran agricultores; cobro de comisiones a los prestatarios; informes falsos sobre pérdidas de cosechas, créditos a personas que nunca habían solicitado créditos y cuyas firmas fueron falsificadas; créditos concedidos a personas analfabetas quienes firmaban con su huellas digitales por grandes sumas de las cuales recibían una mínima parte; utilización de gestores para cobrar créditos; créditos concedidos a familiares y a los mismos funcionarios del BAP; créditos otorgados a difuntos y a personas, sindicatos y ligas campesinas que jamás existieron; créditos concedidos por teléfono, sin que pasara a conocimiento de la Junta Administradora; levantamiento de informes falsos; sobregiros en los presupuestos de las distintas agencias del BAP y, en fin, violación de todos los instructivos del Instituto. De acuerdo a las investigaciones, hubo sucursales en las que desde el gerente hasta el mensajero, pasando por la totalidad del personal, se otorgaron mutuamente créditos por varias decenas de miles de bolívares. Un funcionario del Banco se había perdido con 70 mil bolívares y el Banco no lo denunció. En algunas dependencias todos los funcionarios, sin distinción de jerarquías, habían comprado parcelas con los dineros de los contribuyentes. El Banco Agrícola y Pecuario acusaba 100 millones de bolívares en deudas acumuladas, de las cuales más de 50 millones eran absolutamente irrecuperables, especialmente porque el dinero destinado a la promoción de las actividades agropecuarias nunca llegó a manos de los verdaderos productores. Strédel presentó una larguísima lista de personas quienes, sin

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ser agricultores, habían cobrado cantidades de dinero que habían sido utilizadas en provechos personales. También denunció que la maquinaria agrícola desaparecida suponía otros 5 millones de bolívares perdidos, pues el Banco distribuía maquinaria agrícola sin existir contrato, compromiso o letras firmadas. Treinta y tres de las sesenta y siete dependencias que tenía el Banco en todo el país, fueron intervenidas e investigadas. Juan Strédel precisó que las sucursales donde fueron detectados los casos más inverosímiles de desaparición de dinero fueron las de Zaraza, Aragua de Barcelona, Calabozo y Valle de la Pascua. RESULTADO En 1974, La Contraloría General de la República pasó a su Departamento de Averiguaciones Administrativas 99 informes sobre presuntas irregularidades administrativas en el BAP, requiriendo el establecimiento de las responsabilidades. De los 99 casos, 19 correspondían a intervenciones de la Contraloría Delegada en las dependencias de Acarigua, San Carlos, Porlamar, Turén, Valle de la Pascua, depósito de maquinarias en Araure, Coro, Oficina Central y en una firma particular de transporte de Puerto Cabello. Los 80 casos restantes fueron informes de auditorías practicadas por la Contraloría Interna en: Zaraza, Porlamar, Aragua de Barcelona, San Fernando de Apure, Calabozo, Tucupido, Caja Seca, Ciudad Bolívar, Guanare, Trujillo, San Carlos, Miremire, San Juan de los Morros, Santa Bárbara de Barinas, Carúpano, San Cristóbal, Maturín, Machiques, Altagracia de Orituco, Coro, Valera, Maracaibo, Cariaco, Tovar, Ocumare del Tuy, Biscucuy, Libertad de Barinas, Mene Grande, Pariaguán, Nirgua, Mérida, Churuguará, Valencia y Maracay. El número de dependencias del Banco intervenidas da una idea de la magnitud de las irregularidades. En agosto de 1974, la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito procedió a congelar los bienes y prohibir la salida del país a 40 funcionarios del Banco Agrícola y Pecuario por responsabilidad administrativa en el caso. El Informe de la Fiscalía de 1975 incluye, en la lista de casos investigados, el caso del Banco Agrícola y Pecuario ante denuncias consignadas por el Dr. Juan Strédel. Este Informe concluyó que procedía la apertura de la averiguación penal correspondiente. El Informe de Fiscalía del año siguiente no ofrece los resultados del caso. En el transcurso de la investigación Juan Strédel fue citado al Congreso (febrero 1975), pues se había recibido información de que participaba en la Junta Directiva de la empresa PLANAGRO, empresa que había firmado un contrato de 4 millones de bolívares para asesorar al gobierno del Estado Cojedes en materias agrícolas. El contrato fue posteriormente rescindido por el Ministro del Interior. Strédel explicó que había renunciado a la empresa al enterarse del contrato. El 13 de mayo de 1975, mediante decreto N° 909, fue creado el Instituto de Crédito Agrícola y Pecuario (ICAP), institución con personalidad jurídica y patrimonio propio en sustitución del Banco Agrícola y Pecuario.

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La creación del ICAP y la condonación de las deudas de créditos a los acreedores del BAP durante los primeros años de la Administración CAP, parecen, literalmente, haber hecho "borrón y cuentas nuevas" con el caso BAP.

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CASO: BANTRAB PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1975 FECHA DENUNCIA: 1979 DENUNCIANTES: Olavarria, Jorge (revista Resumen) INVOLUCRADOS: Arria Saiicetti, Diego; Delfino, Enrique; Malavé Villaiba, Augusto (dirigente obrero); Pulido, Manuel Antonio INVESTIGADORES: Ingenieros Sucre Figarella, Leopoldo y Miranda, Euclides DENUNCIA: Sobreprecio de Bs. 190.000.000 MAGNITUDES: Bs. 190.000.000 MATERIA: Obras urbanísticas del Metro de Caracas HISTORIA Augusto Malavé Villaiba, a nombre del Banco de los Trabajadores de Venezuela (BTV), y Camilo Daza, a nombre de CENTRO SIMON BOLIVAR (CSB), ordenaron en 1977 la evaluación de los proyectos y obras urbanísticas en torno a las licitaciones del Metro en terrenos del CSB. La evaluación fue efectuada por los ingenieros Sucre Figarella y Euclides Miranda, quienes concluyeron que existía sobreprecios por el orden de 72 millones de bolívares en los proyectos y obras contratadas. La evaluación reveló que los sobreprecios provenían del cobro de estudios y proyectos (sísmicos, de suelos, de supervisión arquitectónica, de administración y organización, etc.) que se cobraban por separado, aun cuando estaban incluidos en el convenio original para la ejecución de todo el desarrollo urbanístico. Otra fuente de sobreprecio fue el proyecto de un edificio que se repetía 42 veces y era cobrado cada vez como un proyecto original. Lo usual en esos casos es que el proyectista cobre por el proyecto original y luego un porcentaje por la repetición del mismo proyecto, su adaptación al terreno y su supervisión. La evaluación de los ingenieros puso sobre el tapete los contratos del CSB y una empresa privada BANTRAB. La prensa reveló que Diego Arria había firmado el 26 de septiembre de 1975 un contrato con la empresa BANTRAB mediante el cual acordaron que el Centro Simón Bolívar aportaría los terrenos y BANTRAB asumiría el financiamiento de los estudios, proyectos, construcción, inspección y administración de las obras urbanísticas en terrenos circunvecinos a las estaciones del Metro, comenzando por las de La Hoyada, Parque Carabobo y Plaza Morelos (hoy Bellas Artes). BANTRAB había sido constituida el día anterior por los siguientes accionistas: Banco de los Trabajadores (BTV), con el 50% de las acciones; Inmobiliaria La Florida, de Enrique Delfino, con el 30%; y el economista Manuel Antonio Pulido con el 20 por ciento. Poco después, BANTRAB contrató con su propio accionista, Inmobiliaria La Florida, representada por su director, ingeniero Enrique Delfino, un contrato por 160 millones de bolívares para la elaboración del proyecto. Luego, Diego Arria, en nombre del CSB, firmó contratos por 92 millones de bolívares con cuatro empresas del grupo de Delfino para la supervisión arquitectónica de los edificios en torno a las estaciones La Hoyada y Parque Carabobo, y otro contrato para la "coordinación y administración" de las obras por Bs.272.800.000. Con la firma ORCAVEN, Arria contrató los

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estudios de suelos por Bs.68.800.000. La prensa hizo estimaciones más atrevidas que los avaluadores, calculando que los sobreprecios llegaban a más de 190 millones de bolívares. BANTRAB canceló sus obligaciones con los subcontratistas, emitiendo pagarés aceptados para ser pagados a su vencimiento por el CSB. Cuando en marzo de 1974 ascendió Carlos Andrés Pérez a la Primera Magistratura nacional, designó a Diego Arria como Gobernador del Distrito Federal y Presidente del Centro Simón Bolívar. Hasta ese momento prevalecía el criterio técnico del MOP de que el Metro fuera subterráneo, desde que en julio de 1968 el Congreso Nacional había autorizado las operaciones de crédito público para financiamiento del proyecto. Entonces surgió intespectivamente un intento de paralización de ese plan para que se considerara un proyecto japonés de "aerocarril" superficial, similar al existente en Tokio, preconizado por el nuevo Gobernador de Caracas, argumentándose que era más barato y podía extenderse hasta el Litoral Central. Este proyecto estaba representado por Enrique Delfino y tuvo en Diego Arria su principal defensor. Levantóse en torno a él una gran polémica periodística y confrontación de intereses, pues la nueva opción daba al traste con todos los estudios realizados hasta la fecha por la Oficina Ministerial del Transporte y estaba en contra de todas las recomendaciones y opiniones de los asesores de dicha oficina y de todos los expertos nacionales e internacionales invitados en diferentes oportunidades para evaluar la solución escogida. Tal consideración retrasó la obra más de lo que ya lo había sido, pero cuando el Colegio de Ingenieros en asamblea plena, se pronunció categóricamente por la solución subterránea, el Presidente de la República tomó la decisión de continuar el proyecto original subterráneo, concediéndose la buena pro al consorcio francés, en 1978. Se dijo entonces en los altos niveles financieros y políticos, que como compensación a la pérdida de ese negocio, se le concedió al proponente del "aerocarril" los negocios a que se refiere la anterior información. RESULTADO Según el Informe de Contraloría de 1979, el convenio CSB-BANTRAB se estableció para la ejecución conjunta del desarrollo urbanístico de los terrenos propiedad del CSB situados alrededor y en zonas adyacentes a las estaciones del Metro de Caracas: Bellas Artes, Parque Carabobo y La Hoyada; dicho convenio consta en documento de fecha 26 de septiembre de 1975, modificado en julio de 1976 y noviembre de 1977. El convenio de julio de 1976 establecía en su cláusula 25 que el pago de los contratos por inspección técnica y supervisión de proyectos estaría a cargo de BANTRAB; sin embargo, que el CSB efectuó el pago de las valuaciones de supervisión, presentadas por las empresas QUEPREVEN, C.A., MANORCA, C.A., TABASA, S.A. y EDIFICACIONES STORNI, C.A. Para 1980, como resultado del análisis practicado al convenio con BANTRAB se derivaron las conclusiones siguientes: el contratista presentó, con cargo al contrato, valuaciones correspondientes al lapso 2-76 a 3-79 por un total de Bs. 1.760.394,50 y le fueron otorgados por el CBS Bs.1.455.856,50, quedando pendiente un pago por Bs.47.577, así como la devolución de retenciones por la cantidad de Bs.264.052,35. Respecto a los trabajos

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realizados, el Informe de Contraloría señaló que el estado de los mismos no permitía formarse una opinión sobre el alcance de las actividades y, en consecuencia, no se podía constatar si se había dado efectivo cumplimiento a las obligaciones establecidas en el contrato. Según la fecha de las últimas valuaciones presentadas por BANTRAB, las obras debían haber sido concluidas en enero de 1979; pero los informes quincenales que la empresa debía entregar entre los meses de junio 1978 y marzo de 1979 no fueron presentados. La Contraloría recomendó verificar si el contratista había dado cumplimiento a sus obligaciones e igualmente precisar los trabajos realizados en el lapso febrero 1978 a marzo 1979 que justificaran las valuaciones pagadas, y, de acuerdo a los resultados, se procedería al reintegro de retenciones y cancelación de valuaciones pendientes. En octubre de 1980, el CSB notificó su decisión de no realizar pago alguno hasta tanto no se diera cumplimiento a las recomendaciones de la Contraloría. En el Informe de Contraloría correspondiente al año 1981 y siguientes no aparece ninguna referencia al convenio CSB- BANTRAB. Tampoco se conocieron otros resultados.

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CASO: CAJA DE AHORROS DE CADAFE- MARACAY FECHA COMISION: 1976 FECHA DENUNCIA: Junio 1976 DENUNCIANTES: Carvallo Hurtado, Pedro Miguel (Comisario-Jefe de ia PTJ) INVOLUCRADOS: Báez Vargas, Tito Armando: (Presidente); Brito, Félix María: (Vicepresidente); Inciarte Lugo, Victor Manuel (Tesorero); Arráez Guevara, Victor José (Administrador); Rincones Cardozo, Daniel (Contador); González Alvarado, Félix Ramón (Asistente Cont) INVESTIGADORES: PTJ del Estado Aragua ACUSACION: Defraudación continuada de los fondos de los ahorristas de la Caja, desde varios años antes de la fecha de su descubrimiento MAGNITUDES: Bs.7.000.000 en cuentas incobrables y Bs.800.000 faltantes en Caja MATERIA: Estafa por medio de cheques falsificados y facturas ficticias de proveedores HISTORIA El Comisario-Jefe de la División contra la Delincuencia Organizada déla PTJ en el Estado Aragua, Sr. Pedro Miguel Hurtado Carvallo, convocó a una rueda de prensa el 23 de junio de 1976 para informar la detención de un grupo de ciudadados, miembros de la Junta Administradora de la Caja de Ahorros de CADAFE en Maracay, acusados de manejos dolosos en el manejo de dicha Caja de Ahorros. La defraudación venía realizándose desde hacía 15 años y, según declaró el funcionario por lo que había podido deducirse de una Auditoría realizada, pasaba de 7 millones de bolívares en cuentas inexistentes o incobrables, más un faltante en Caja de Bs.800.000. RESULTADO Fueron detenidos todos los indiciados y pasados a la orden del Juez Tercero de Primera Instancia en lo Penal del Estado Aragua.

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CASO: CAJA DE AHORRO DEL MOP PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: Febrero 1964 FECHA DENUNCIA: 1966 DENUNCIANTES: Soto Rosa, José (Presidente de la Caja de Ahorros del MOP en 1965); Rosales, Julio INVOLUCRADOS: Presidente de la Caja de Ahorro; Ferrer, Juan Bautista (Administrador de Caja de la Caja de Ahorros del MOP); García Regalado, Roberto (Auditor de la Caja de Ahorro del MOP); Feo García, Luis (Secretario de Junta Directiva del MOP); Paiva Piñate, Ramón (Fiscal de la Junta Directiva del MOP en 1962) INVESTIGADORES: Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI) DENUNCIA: Desfalco a Caja de Ahorro del MOP MAGNITUDES: Bs. 1.898.688 MATERIA: Ahorros de los empleados del MOP HISTORIA El 12 de agosto de 1965 fue iniciada una primera intervención a la Caja de Ahorro de los empleados del Ministerio de Obras Públicas (MOP). Esta investigación sobre el ejercicio del año 1964 reveió que, aunque para ese año sólo se había producido un beneficio de Bs.427.426,12, la Junta Directiva había ordenado el reparto Bs.830.933,14 entre los socios, produciéndose de esta manera un déficit de Bs.403.507. Tal situación no sólo significaba la violación de lo ordenado en el artículo 93 de los estatutos vigentes para entonces, según los cuales sólo debía repartirse el 70 por ciento de las utilidades realmente habidas durante el ejercicio, sino además la repartición de unas utilidades que no existían. RESULTADO Los comerciantes que habían avalado las letras de cambio tuvieron que pagarlas y algunos fueron embargados. El Sr. Candelario Salazar no fue sancionado por no demostrarse su responsabilidad directa en el caso, y el Sr. Octavio Rodríguez recibió como sanción ser suspendido de su empleo en la CIEI por un mes ... con sueldo. Como en muchas otras cajas de ahorro de la época, que sufrieron una de las modalidades más conocidas de la llamada "corrupción media", en la Caja de Ahorro del MOP existían otras numerosas irregularidades. Podríamos nombrar algunas, tales como carencia total de organización administrativa y de sistema contable donde se pudiera conocer la historia de las operaciones realizadas. Este estado de desorden dio como resultado el hecho de que nunca se llegara a comparar los saldos de cuentas que figuraban en los balances con la sumatoria de los saldos de las cuentas individuales. Esta irregularidad creó un déficit para la Caja de Ahorros del MOP de Bs.266.364 en depósitos y de Bs.175.000 en préstamos, además de Bs.99.306 en inventario de mobiliario y equipos de oficina inexistentes.

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Entre los datos del balance que no reflejaban la realidad del estado de la mencionada Caja de Ahorros, se encontró pendiente una deuda de Construcciones Puig C.A. por Bs.395.000 que había sido cancelada por la misma firma el 3 de febrero de 1964. También se descubrió el otorgamiento de créditos a personas ajenas a la institución, repartición de utilidades inexistentes y compras personales hechas por los miembros de la Junta Directiva, todo ello en abierta violación de los estatutos de la Caja de Ahorro. En la lista de los préstamos irregulares y contra los estatutos figuraba, especialmente, uno conferido a la Dirección de Cartografía Nacional por 85 mil bolívares, descubriéndose que el mismo ex-Presidente de la Caja de Ahorro, acusado de estas irregularidades, era también Administrador de Cartografía Nacional donde a su vez dejó una deuda por Bs.58.333 por retiros de caja, cargándolos en su cuenta por concepto de préstamos, sin pago de intereses. Esta denuncia quedó asentada en un informe firmado por José E. Soto Rosa, presidente de la Caja de Ahorros en 1965, y avalado por Julio Rosales. RESULTADO Se comprobó la responsabilidad del ex-Presidente de la Caja de Ahorros del MOP en el abuso continuo de autoridad, orden y aval de préstamos irregulares. Igualmente se atribuyó responsabilidad por encubrimiento al Administrador de la Caja de Ahorros. El ex-Presidente de la Caja de Ahorros reconoció su responsabilidad y, aunque no se instaló juicio, se suicidó por "causas desconocidas". Los medios de comunicación señalaron que la responsabilidad no debía corresponder exclusivamente al Presidente, por cuanto la administración de la Caja era responsabilidad de la Junta en pleno y no del presidente en particular. Apaientemente por respeto al hecho del suicidio, aunque el caso Fue muy publicitado, nunca se publicó el nombre del principal involucrado, lo cual dice mucho de los patrones ético;, de la prensa de la época.

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CASO: CAJA DE AHORRO DE LA POLICIA DE PETARE PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: 1964 FECHA DENUNCIA: 1965 DENUNCIANTES: Oropeza, Domingo (abogado demandante de la CIEI) y la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito INVOLUCRADOS: Solazar. Candelario (ex- Prefecto de Petare); Rodríguez. Octavio (hermano de Simón Rodríguez, representante de la Corte Suprema de Justicia en la CIEI) INVESTIGADORES: Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito DENUNCIA: Malversación de fondos MAGNITUDES: Bs.71.000 en 56 letras de cambio MATERIA: Ahorros de la Policía de Petare HISTORIA El 12 de febrero de 1965, el prefecto Candelario Salazar (AD), entrega el cargo a Manuel Salvador Becerra (FDP) y se reorganiza la Caja de Ahorro de la Policía de Petare, para lo cual se llama a una comisión de la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI) para que se hiciera cargo de 56 letras de cambio encontradas en dicha Caja. Posteriormente, las letras desaparecieron de la CIEI, siendo responsable de ello, por acción u omisión, el Sr. Octavio Rodríguez, hermano de Simón Rodríguez, representante de la Corte Suprema de Justicia en la CIEI. Esas letras habían sido firmadas por Candelario Salazar y avaladas por los señores Joao Gongalves, Panagicte Sapikas, Ramiro Jiménez Valdés y Nicola Canferra.

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CASO: CAJA MUNICIPAL DE CARACAS PRESIDENCIA: Rafael Caldera (19691974) FECHA SUCESO: 1971 FECHA DENUNCIA: Agosto 1971 DENUNCIANTES: Lovera, lldemaro (Primer Vicepresidente del Ayuntamiento de Caracas) INVOLUCRADOS: Riveroll Romay, Ramón y Guinand Baldó, Carlos (Gobernador de Caracas) INVESTIGADORES: Contraloría Municipal y Contraloría General de la República DENUNCIA: Estafa a la nación y sustracción de letras de la Caja Municipal del Ayuntamiento de Caracas MAGNITUDES: Bs. 1.480.000 MATERIA: Letras al portador HISTORIA La Gobernación de Caracas había suscrito un contrato con Ramón Riveroll para la construcción del Parque Naciones Unidas y otras obras menores en el Litoral Central. Riveroll solicitó al gobernador de Caracas, Carlos Guinand Baldó, una serie de giros a su favor hasta por la cantidad de Bs.8.910.000 para construir el Parque en los terrenos del antiguo Hipódromo del Paraíso. El Gobernador confió en su amistad con Ramón Riveroll y aceptó girar por adelantado letras de cambio por el monto total de las obras. Riveroll, quien no tenía ninguna compañía de construcción ni capacidad económica para emprenderlas, no efectuó obra alguna y logró descontar en el Banco Caracas una de las letras por Bs. 1.480.000, constituyendo esa cantidad el valor del perjuicio económico perpetrado por Ramón Riveroll Romay a la Gobernación del Dtto. Federal. Como la obra nunca fue realizada, los concejales del Dtto. Federal presentaron la correspondiente denuncia al gobernador Guinand Baldó, quien informó no tener noticia del otorgamiento adelantado de las letras, afirmando que dicha letra había salido de la Gobernación sin el consentimiento del titular de ese despacho, pues el contrato con Riveroll había sido rescindido. Sin embargo, se descubrió que el contrato no había sido rescindido formalmente sino de palabra entre el contratista y el gobernador; por tanto, las letras, válidas al portador, por valor superior a 7 millones de bolívares no habían sido destruidas, a pesar de una solicitud hecha por la Contraloría Municipal. El contratista no respondió a la citación que le hiciera la Gobernación para dilucidar las contradicciones. RESULTADO Ante las denuncias efectuadas por los concejales del Distrito Federal a la Gobernación y posteriormente al Cuerpo Técnico de la Policía Judicial, se buscó al 62 indiciado; pero Riveroll había salido del país. El expediente fue remitido al Juez Octavo de Instrucción, Dr. José Erasmo Pérez España, quien en el mes de junio de 1972 dictó auto de detención al contratista Ramón Riveroll por el delito de estafa con el agravante de haber sido en perjuicio de uno de los órganos de la Administración Pública. Este auto de detención fue confirmado por el Juez Décimosexto de Primera Instancia, doctor Luis Riva Romero, quien libró la correspondiente requisitoria para la detención del indiciado. Al ser informado de que éste

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había abandonado el país, solicitó por los canales regulares de la Corte Suprema de Justicia su extradición. La Sala Político Administrativa acordó exigir al gobierno de la República de México la entrega del contratista Ramón Riveroll Romay, pero ello no sucedió. Riveroll nunca respondió a los requerimientos para que resarciera a la municipalidad la cual, aunque pudo detener el cobro de las restantes letras de cambio, tuvo que pagar la letra descontada.

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CASO: CAMINA (C.A. MINAS DE NARICUAL) PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1974-1978 FECHA DENUNCIA: 19791980 DENUNCIANTES: Oliveros, Luis Angel (ex- Administrador de las Minas de Naricual); Díaz Bruzual, Leopoldo (Presidente del Fondo de Inversiones de Venezuela); Contraloría General de la República INVOLUCRADOS: Lares Cordero, Carlos (ex- Presidente de CAMINA) INVESTIGADORES: Contraloría General de la República, Comisión investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI), Fiscalía General de la República DENUNCIA: irregularidades administrativas, pérdidas cuantiosas para el Estado venezolano MAGNITUDES: Bs. 160.000.000 MATERIA: Contratos y préstamos para la producción de carbón HISTORIA Desde su formación en 1974, C.A. Minas de Naricual (CAMINA), propiedad de la Corporación de Desarrollo de la Región Ñor-Oriental, el Sindicato de Trabajadores de la Hulleras de Naricual y los concejos municipales de Sotillo y Bolívar, mostró diversas irregularidades administrativas. Por ejemplo, la contabilidad presentaba problemas de extemporaneidad, duplicación de registros, disparidad de saldos contables y falta de evidencia documental. En 1975 el Fondo de Inversiones de Venezuela (FTV) preparó un informe de evaluación sobre el plan de inversiones, en el cual se concluyó que el proyecto, tal como había sido formulado, no era viable desde el punto de vista técnico-económico y financiero. Informes de oficinas especializadas contratadas por el FIV hicieron la misma observación. La National Coal Board indicó, por ejemplo, que el costo de una planta de lavado de carbón sencilla con una sola caja lavadero costaría solamente 30 millones de bolívares en lugar de los 60 de millones previstos por la alternativa planteada por CAMINA. A pesar de las fallas y deficiencias que impedían la viabilidad técnico-ecónomica del proyecto, la administración de CAMINA no permitió la reformulación del mismo. Se le otorgó el contrato de perforaciones de la Cuenca Carbonífera de Naricual al Consorcio Geoinca Cerro Negro, el cual no contaba con ios equipos necesarios para los sondeos. CAMINA rescindió los contratos transando un convenio en el cual perdió Bs.793.467. Durante la misma presidencia de Carlos Lares Cordero, se firmaron y cancelaron contratos para el tratamiento químico de 18.000 durmientes, la adquisición de 78.000 clavos y la reparación de una locomotora General Motors. Los durmientes no necesitaban tratamiento químico y fueron utilizados sin él, los clavos no pudieron ser utilizados por ser de diferente medida y la locomotora jamás fue reparada. No obstante, las cartas de créditos fueron cobradas por las empresas contratistas sin haber entregado las mercancías o trabajos descritos.

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A principios de 1977 C.A. Minas de Naricual recibió un crédito adicional delOO millones de bolívares, el cual se aplicó incumpliendo los objetivos planteados en la solicitud del mismo. Más del 50 por ciento del crédito se destinó al pago de obligaciones no previstas o permaneció depositado en diversos bancos, renovando las deudas que se habían previsto cancelar con dicho crédito; ello generó nuevos compromisos y gastos. La tasa de interés de los créditos renovados era superior a la que percibían los recursos depositados, originalmente destinados a liquidar dichas deudas, y que sin razón alguna fueron cedidos como prenda mercantil de los nuevos endeudamientos contraídos. Los contratos perjudiciales para la empresa llevaron a Camina a una situación económica que hizo necesario nuevos créditos. En 1978 la CVF otorgó a Camina un aval por 160 millones de bolívares, el cual fue dado, sin embargo, en forma de crédito directo. John Phelps, presidente de la CVF, firmó un pagaré por $37.500.000. Asimismo, el presidente del FIV, Héctor Hurtado, solicitó al Consejo de Ministros su aprobación para no exigir garantías a Camina por el aval concedido, a pesar de la deplorable situación financiera en la que estaba sumida la empresa y a sabiendas de su incapacidad de pago. RESULTADO Luego de la denuncia y el minucioso informe de la Contraloría, CAMINA parece desaparecer de la memoria colectiva. Los Informes de Contraloría de los dos años siguientes (1980,1981) no vuelven a informar sobre el caso.

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CASO: CARIVEN PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1974) Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1974-1975 FECHA DENUNCIA: 1976-1979 DENUNCIANTES: Alvarez Domínguez, Luis (exPresidente de la CVF); Curiel, Marcel (ex- Presidente CVF); Sananes Carranza, Francisco (Presidente de la CVF 1979) INVOLUCRADOS: Gascue Ríos, Federico (ex- Presidente de Cariven); Sosa, Carmen Amalia (accionista principal Cariven); Lozada Provenzali, José Angel (ex-Presidente encargado CVF); Sosa Ríos, Ricardo ( ex- Comandante de la Marina, ex-Presidente de Cariven); Coronil Hartmann, Alfredo INVESTIGADORES: Encargados del informe confidencial de la CVF ; Agudo Freytes, Esteban (ex-Director de la Consultorio Jurídica de la Fiscalía General de la República) ACUSACION: Sobreprecio; estafa consumada MAGNITUDES: Bs.50.000.000 MATERI A: Adquisición de barcos para cruceros HISTORIA En marzo de 1974, pocos días antes de la entrega de gobierno del Dr. Rafael Caldera, el Consejo de Ministros autorizó a la Corporación Venezolana de Fomento para otorgar un aval por 50 millones de bolívares (Bs. 50.000.000) a la Corporación Venezolana de Cruceros del Caribe (CARIVEN). El directorio de la Corporación Venezolana de Fomento, según resolución N° 0344 resolvió conceder dicho aval con el objeto de garantizarle el financiamiento requerido para la adquisición de dos barcos cruceros que serían destinados a la realización de cruceros por el Caribe. Las especificaciones en los documentos establecían que los barcos debían tener 800 toneladas de peso, capacidad para 800 pasajeros, hacer 20 nudos de velocidad y ser de construcción reciente. Los barcos adquiridos posteriormente, sin embargo, fueron dos cruceros obsoletos, el Santa Rosa y el Bahama Star, ambos fuera de especificaciones. Después de todas las reparaciones, la capacidad máxima llegaba apenas a 350 pasajeros. Uno de ellos tenía más de 15 años de servicio; y estando en deplorable situación se encontraba en reparación en un astillero de los Estados Unidos y fue posteriormente rematado en Nueva York a precio de chatarra por 300 mil dólares (alrededor de Bs. 1.200.000,oo). Dadas sus precarias condiciones, los dos cruceros juntos no valían más de 3 millones de bolívares. Eso motivó que los propios abogados de la CVF en los Estados Unidos recomendaran que los barcos fuesen rematados como material de desecho o chatarra; puesto que éstos tenían también ciertas restricciones de uso por parte del Departamento de Comercio de los Estados Unidos. La adquisición de estas naves se realizó a pesar de que el Ministro de Transporte había negado la autorización para que Cariven las adquiriera. Informes presentados ante el directorio de la Corporación Venezolana de

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Fomento señalaron la responsabilidad de los ex-presidentes de Cariven, Federico Gascue Ríos, y contralmirante Ricardo Sosa Ríos. Este último demostró, sin embargo, que él había sido Presidente de la empresa solamente once días ya que renunció porque el directorio era contrario al informe que presentó sobre los barcos. Las operaciones financieras se aceleraron en 1975 con la aceptación de pagarés a favor de The Merban Corporation, la cual a su vez abrió rápidamente cartas de crédito en el Security Pacific International Bank a favor de Vintero Sales Corporation, vendedora de los barcos. Los pagarés fueron avalados con la firma del dirigente sindical José Angel Lozada Provenzali, presidente encargado de la CVF. La operación de financiamiento fue investigada por la Contraloría General de la República desde enero de 1976 y luego por la Fiscalía General de la República. RESULTADO En agosto de 1976, la Dirección de la Consultoría Jurídica de la Fiscalía General de la República, a cuyo cargo se encontraba el Dr. Esteban Agudo Freytes, dictaminó que la Junta Directiva de Cariven había incurrido en el delito de estafa consumada, tipificada en el artículo 370 del Código de Comercio. Las intervenciones de la Contraloría y la Fiscalía procedieron a raíz de una denuncia efectuada por el Dr. Luis Alvarez Domínguez, cuando presidió la Corporación Venezolana de Fomento durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. En medios políticos se dijo posteriormente que el énfasis dado a la actuación de Alvarez Domínguez en el Caso Sierra Nevada se debió a esta acusación a Cariven y, concretamente, contra Alfredo Coronil Hartmann, diputado e hijastro del ex-Presidente Rómulo Betancourt. No obstante, se dijo que para el momento de la operación fraudulenta, Coronil no era representante en Cariven, siendo el Presidente de esta empresa Federico Gascue Ríos. En Resolución N° 212 del 2 de marzo de 1976 la CVF acuerda demandar a Cariven, The Merban Corporation y Vintero Sales Corporation ante los tribunales de Venezuela y contratar al abogado Jay Schafrann de Nueva York para representar a esta corporación ante los tribunales en Estados Unidos. En Resolución N° 0529 del 31 de julio de 1979, fue aceptado el convenimiento entre la CVF y los bancos, como resultado de las negociaciones conducidas por los apoderados del instituto y en consecuencia se aprobó el pago de $6.663.292,53 por capital e intereses adeudados a los bancos al 31 de agosto de 1979. En 1979 la Fiscalía volvió a llamar la atención sobre la estafa, señalando que Cariven había obtenido el aval de la CVG por 50 millones de bolívares presentándole a esta Corporación un acta fraudulenta que testificaba un aumento ficticio de capital para que la empresa norteamericana The Merban Corporation (la misma del caso FUNDALARA) otorgara dos créditos por 5 millones de dólares cada uno, para comprar los barcos Santa Paula (luego Bahama Stars) y Santa Rosa. Estas denuncias del año 1979 tampoco arrojaron mayores resultados. Según la administración de Sananes, se había comprobado suficientemente que Cariven había adquirido dos barcos viejos y en mal estado que no tenían las características y condiciones estipuladas. De la compra de los dos buques, uno de ellos fue liquidado en

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Nueva York por deudas y el otro estaba para esa fecha 70 en proceso de remate, siendo la recaudación de tan poco valor que, al decir de Sananes, no ameritaba acción alguna.

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CASO: CARRETERA Y AEROPUERTO DE LA HACIENDA "PUEDPA" PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: 1965-1966 FECHA DENUNCIA: 1969 DENUNCIANTES: No se formuló denuncia concreta ante ningún organismo contralor, quedando la acusación a nivel de la opinión pública INVOLUCRADOS: Leoni, Raúl (Presidente de la , República)

INVESTIGADORES: No se realizó investigación formal DENUNCIA: Aprovechamiento de su alta investidura para la construcción de una carretera asfaltada entre su hacienda "Puedpa" y la población de El Manteco, así como de viviendas, presuntamente para la Guardia Presidencial, y el acondicionamiento de un aeropuerto en esa' población MAGNITUDES: Bs. 10.000.000 MATERIA: Aprovechamiento de los recursos, financieros y técnicos, del Estado para la construcción de las obras señaladas en beneficio propio HISTORIA La hacienda "Puedpa" era una finca algo aislada e insignificante, propiedad del Dr. Raúl Leoni y de su esposa Menea. Hasta el momento de la ascensión del primero a la Presidencia de la República, estaba unida a El Manteco por un camino de tierra; a partir de ese momento, y con toda diligencia, el Ministerio de Obras Públicas, el de Comunicaciones y el de la Defensa procedieron, cada cual en su ámbito, al acondicionamiento de un aeropuerto en la población de El Manteco y la construcción de una amplia carretera asfaltada comunicando a éste con la hacienda. También construyeron viviendas y un cuartel, que valorizaron la propiedad, transformándola en una finca modelo. Todos los gastos, maquinaria utilizada, materiales de construcción, asistencia técnica, pago de obreros, etc., así como el traslado de éstas a ese lejano rincón, fueron costeados por los despachos oficiales que intervinieron, estimándose su monto en unos 40 millones de bolívares. RESULTADO La muerte del Dr. Raúl Leoni poco después de dejar la Presidencia, inhibió toda acusación por concusión o peculado que hubiere podido formulársele. Además, su esposa, Doña Menea, copropietaria de la finca, se había ganado el cariño de los venezolanos por su labor en favor de los menesterosos y en especial de los niños desvalidos. Tampoco se formuló acusación alguna contra los titulares de los despachos ministeriales que intervinieron en la realización de esas obras.

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CASO: CENTRO SIMON BOLIVAR PRESIDENCIA: Rafael Caldera (19691974) FECHA SUCESO: 1969-1974 FECHA DENUNCIA: Julio 74 DENUNCIANTES: Parra, Homero (Vicepresidente de la Comisión de Contraloría del Congreso) INVOLUCRADOS: Rodríguez Amengual, Gustavo (ex-Presidente del Centro Simón Bolívar) INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Malversación de fondos; manipulaciones contables; contratación indebida con políticos MAGNITUDES: Bs.600.000.000 MATERIA: Deudas contraídas por el CSB HISTORIA En 1969, la Administración Caldera recibió el Centro Simón Bolívar con un endeudamiento de 77 millones de bolívares; para 1974 la deuda había ascendido a Bs. 1.451.000.000, de los cuales fueron invertidos efectivamente sólo unos 850 millones, sin existir documentación ni explicación alguna que garantizara la efectividad del gasto de los 600 millones restantes. Entre las fallas imputadas a la administración copeyana figuran las siguientes: pasivos no registrados y pérdidas ocultas registradas como utilidades ficticias, por manipulaciones de los asientos contables; ausencia total de capital de trabajo y pérdidas no registradas superiores a los 100 millones de bolívares; utilización del CSB para fines políticos con la demostración del pago de 117 activistas de COPEI en una sola Dirección del CSB; excesivo endeudamiento sin que existiese una programación de inversiones sensata y objetiva; lo cual había producido fallas de programación de las obras del Parque Central, cuyo cálculo de costo original había sido por 600 millones, habiéndose invertido en su realización para el momento de la denuncia cerca de 1.500 millones de bolívares. Por último, otras irregularidades que incluyen un contrato para decoración del CSB por Bs.21.000.000 efectuado con algún cliente político y no con un decorador o arquitecto especializado. Los documentos mostraron también cifras por Bs.929.531 para la creación del Museo de Arte Contemporáneo; de ese monto sólo Bs. 103.550 correspondían a obras de arte y el resto fue dedicado a gastos varios que fueron considerados como excesivos e inexplicables, entre los cuales figuraban Bs. 689.078 en gastos de catálogos. RESULTADO En el año 1975, el Informe de Contraloría declaró que el Centro Simón Bolívar tenía un sistema de contabilidad que no garantizaba la obtención de estados financieros razonables ni suministraba información confiable sobre los costos reales de las obras del Parque Central, para las cuales se habían invertido hasta esa fecha 1.500 millones de bolívares. Por ello dictamina la

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necesidad de terminar los avalúos y el cálculo de los costos de dichas obras. Esta denuncia corresponde al tipo efectuado siempre al final de cada período presidencial y no suele pasar de la revelación de las irregularidades observadas por los informes anuales de Contraloría. Al estudio de dichos informes puede concluirse que casi todas las cuentas de las dependencias públicas adolecen de irregularidades de la misma magnitud que las aquí denunciadas. La verdadera corrupción se pone de relieve en el análisis de las cuentas por parte de la Contraloría. Sin embargo, como en este caso, no resultan sino en denuncias "estacionales" sobre cada administración saliente, sin consecuencias ni resultados.

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CASO: CHATARRA ARGENTINA PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1974-1978 FECHA DENUNCIA: Mayo 1978 DENUNCIANTES: Márquez, Enrique (Funcionario de la Unidad de Incentivos del ICE) INVOLUCRADOS: Sermanoukian, Emilio; Abello, Antonio; Abello, Cipriano; Segura, Jesús Eduardo; Roquett Hernández, José Rogelio; Belmonte, Damián Salvador (ciudadanos argentinos pertenencientes a Metalurgia El Llano); Uzcátegui, José Miguel (miembro de la Junta Directiva del BCV); Jattar Dotti, Braulio (Presidente de la Comisión Nacional de Valores); Puigbó Morales, José Arnaldo (Presidente de la Junta Directiva de la Sociedad Financiera Industrial de Venezuela) INVESTIGADORES: Instituto de Comercio Exterior (ICE), Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Policía Técnica Judicial (PTJ) DENUNCIA: Tentativa de estafa, cobros irregulares de incentivos de exportación MAGNITUDES: Bs.17.000.CXX) MATERIA: Incentivos de exportación HISTORIA En septiembre de 1973, el Instituto de Comercio Exterior estableció una política de Incentivos a la Exportación, que estuvo acompañada de extraordinarias facilidades de crédito, con el propósito de intensificar las exportaciones no tradicionales. Para 1978, el orden de las cifras pagadas alcanzaba aproximadamente 460 millones de bolívares. El reglamento de ley de la política de incentivos permitía que los derechos de exportación fuesen pagados a crédito, mientras los incentivos debían ser pagados antes de realizar las exportaciones. El llamado caso de "la chatarra argentina" destapó la olla de un sinnúmero de fraudes contra la nación cometidos bajo esa política de incentivos. Enrique Márquez, funcionario de la Unidad de Incentivos del ICE, denunció el caso al considerar sospechoso que unos ciudadanos argentinos se presentaran en el Instituto acompañados de José Miguel Uzcátegui (miembro de la Junta Directiva del Banco Central como representante de la CTV) a tramitar incentivos de exportación por valor de 9 millones de

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bolívares, sobre exportaciones de maquinaria agrícola, aún no realizadas, por valor de Bs.45.757.406. El Sr. Enrique Márquez se negó a darle curso a los trámites para el pago de los incentivos hasta tanto el ICE, el Ministerio de Hacienda y los organismos pertinentes no aclararan el caso. La investigación reveló que la empresa METALURGIA EL LLANO había adquirido en Argentina 144 máquinas como 76 chatarra y las había traído a Venezuela, donde les había cambiado los seriales y colocado etiquetas de "Hecho en Venezuela" para exportarlas y cobrar así los incentivos de exportaciones. Llamó la atención que al poco tiempo de haberse constituido, esta empresa estuviera en capacidad de exportar esa cantidad de máquinas. Voceros del ICE acusaron al Dr. Braulio Jattar Dotti, presidente de la Comisión Nacional de Valores, de utilizar su altísima posición para aproximar a los argentinos hacia los organismos del gobierno e institutos bancarios. El economista José Miguel Uzcátegui había realizado un trabajo de asesoría para los argentinos por mediación del Presidente de la Comisión Nacional de Valores, quien lo había llamado para referirle a unos industriales que requerían asesoría económica sobre el procedimiento para tramitar incentivos de exportación. De J.M. Uzcátegui se dijo que lo habían involucrado a ciegas en una irregularidad que no conocía, ya que él simplemente ofreció asesoría económica sin intervenir en la adquisición o elaboración de la maquinaria. Se nombró también a un hijo del Dr. Jattar Dotti, estudiante de ingeniería, como miembro de la directiva de la empresa de la chatarra. Los directores de la Financiera del Banco Industrial de Venezuela (FIVCA) fueron también implicados en el caso, por conferir un crédito de 25 millones de bolívares a una empresa que había pagado sólo un millón de su capital de 5 millones. Sin embargo, a finales de marzo de 1978, el Dr. José Arnaldo Puigbó Morales, presidente de la Junta Directiva de FIVCA, declaró que había confusión en cuanto a los créditos otorgados por la Financiadora. La maquinaria objeto del crédito de FIVCA había llegado a consignación del Banco Industrial de Venezuela, como es lo usual en esos casos, un año después que la chatarra cuestionada y estaba en almacenes privados en La Guaira. Indicó el Dr. Puigbó que el crédito aprobado a la empresa MetalLlano era de 8 millones de bolívares y no los 25 millones que mencionaba la prensa, la CIEI y los tribunales ordinarios; añadiendo que había sido conferido t diante cartas de crédito y nunca en dinero efectivo. Lo más importante de la denuncia del Instituto de Comercio Exterior sobre el caso de la chatarra argentina fue poner de manifiesto muchos otros fraudes a la nación. Se conoció que habían sido exportados, como enlatados de jugos y conservas, latas con agua; similarmente, hielo en lugar de camarones. Se calculó que más de la mitad de los incentivos de exportación había sido conferida por exportaciones fraudulentas o sobre-facturadas; y muchas veces a empresas fantasmas o creadas ad-hoc para realizar rápidas exportaciones y cobrar los incentivos. RESULTADO

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El presidente de la CTV, José Vargas, fue el ponente de la moción en contra del economista J. Miguel Uzcátegui. Posteriormente, el Presidente Carlos Andrés Pérez destituyó al Dr. Uzcátegui, mediante decreto N° 2855, de la Junta Directiva del Banco Central. El Dr. Braulio Jattar Dotti, cuyo nombre fue involucrado en el caso, renunció a la presidencia de la Comisión de Valores y su hijo fue el único sometido a juicio. También fue destituido de su cargo el Dr. José Arnaldo Puigbó. Los abogados defensores, Ramón Quintero y José Guillermo Andueza, solicitaron ante la Corte Suprema de Justicia la nulidad del decreto que había destituido a J.M. Uzcátegui, considerando que lo habían ensartado en un asunto en el que no estaba involucrado y que un director del Banco Central sí estaba facultado para el libre ejercicio de su profesión. No obstante, Carlos Andrés Pérez ratificó la destitución decretada. Los ciudadanos argentinos fueron detenidos por la PTJ por el presunto delito de estafa al fisco. El abogado defensor de los acusados, Dr. Raymond Aguiar Guevara, solicitó el 78 recurso de habeas corpus, el cual fue declarado con lugar por el Juez Tercero de Primera Instancia en lo Penal, Dr. Luis Manuel Palis, y confirmado por el Juez Superior Sexto en lo Penal, Dr. Agustín Andrade Cordero. Los acusados fueron puestos en libertad, pero con orden de permanecer en Venezuela a disposición de la justicia. No obstante, los argentinos salieron del país vía legal, según demostró su abogado Raymond Aguiar, sin ser detenidos por las autoridades pertinentes. Tampoco pudieron ser llamados a ponerse a derecho pues en Venezuela la tentativa de estafa no está calificada como delito. En medios políticos se dijo que el fondo del asunto radicaba en que el Instituto de Comercio Exterior había otorgado el Certificado de Valor Agregado sin haber verificado previamente la fábrica y la mercancía; de forma que para no involucrar al organismo, especialmente en período electoral, se había buscado un chivo expiatorio. En noviembre de 1978, la Corte Suprema de Justicia sentenció a favor de José Miguel Uzcátegui, cerrando el caso años después.

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CASO: CHATARRA MILITAR PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1974) FECHA SUCESO: 1973-1974 FECHA DENUNCIA: Febrero 1974 DENUNCIANTES: Faull, Herbert Simón (Ingeniero de Aviación Militar); Jiménez Vivas, Humberto (ex Jefe de Inteligencia Militar); Mirabal Borges, Rafael INVOLUCRADOS: Vanni Pocci, Adolfo; Montserrate Pérez, Eduardo (Coronel de las Fuerzas Armadas); Arriojas Arredondo, Luis Enrique (Coronel); Granados Castillo, Ramón (Mayor) INVESTIGADORES: Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA); Contraloría General de la República; Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI); Comisión de Defensa del Senado DENUNCIA: Fraude a la nación MAGNITUDES: Bs.29.905.000 MATERIA: Material de Guerra HISTORIA El ingeniero de aviación militar, Simón Herbert Faull, elevó un informe al Presidente Dr. Rafael Caldera y al Ministro de Defensa, general Gustavo Pardi Dávila, denunciando que se había vendido como chatarra cierto material de guerra en buen estado a un ciudadano italiano de nombre Adolfo Vanni Pocci. En la denuncia, el ingeniero Faull informa que dicho material estaba evaluado en 30 millones de bolívares y se vendió por 110 mil bolívares. La venta fue efectuada después de un estudio efectuado por el mayor de aviación Ramón Granados Castillo, quien según Faull, no tenía los conocimientos técnicos como para juzgar sobre una venta de esa categoríá. En el mismo informe también se denunció la venta de aviones F86K como chatarra, cuando en realidad estaban en condiciones de ser utilizados con pequeñas refacciones. El depósito de "chatarra" militar, ubicado entre Charallave y Cúa había sido denunciado por la prensa antes de lo que se llamó el "Informe Faull". La Dirección de Justicia Militar, a través del general Joaquín de Odena Meza, había abierto las averiguaciones. En los primeros días de febrero de 1974 fue decomisado en un depósito perteneciente al Sr. Antonio Romano y alquilado a Vanni Pocci, un material de guerra en buen estado y con muestras de no haber sido utilizado. Entre las irregularidades comprobadas se encontraron: a) Vanni Pocci había servido de asesor a la "Comisión de Avalúos" integrada por el mayor de la FAV, Ramón Granados Castillos, un piloto del grupo NEG que no tenía mayores conocimientos de mecánica; b) el material fue entregado a Vanni Pocci seis días antes de que la Contraloría verificase los costos en base al "informe técnico" presentado por la FAV; c) la transacción fue realizada 26 días antes de ser abiertos los sobres contentivos de las ofertas de compra. Se conoció también, a través del Sr. Eloy Marrero, vigilante del depósito donde Vanni Pocci almacenó la "chatarra", que "había grandes cantidades de piezas nuevas, casi intactas y otras embaladas, aún sin abrir". RESULTADO

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En agosto de 1973, el ministro de Defensa Gustavo Pardi Dávila, acusó a quien hizo la denuncia, ingeniero Simón Herbert Faull, por la presunta comisión de hechos delictivos relacionados con la venta de material de guerra de desecho. Posteriormente, el 4 de enero de 1974, el juez y capitán de Corbeta Freddy Rivas Pacheco dictó auto de detención a Faull, por dar "informaciones lesivas a personalidades é instituciones". Al ser avisado por algunos funcionarios militares, amigos o preocupados por la injusticia, el ingeniero logró asilarse en la Embajada de México y salió del país. Los únicos oficiales que prestaron atención a las denuncias de S.H. Faull y denunciaron que lo vendido no era chatarra fueron castigados. Eran el coronel Rafael Mirabal Borges, a quien "exilaron" al Perú como agregado militar, y el coronel Humberto Jiménez Vivas, a quien trasladaron al Alto Apure como Jefe de Reclutamiento, lo que se considera un puesto de castigo. Ambos eran altos funcionarios del Departamento de Inteligencia y Estrategia Militar del Estado Mayor. A los pocos meses, Jiménez Vivas murió en el Alto Apure, aparentemente de un infarto aunque algunos órganos de prensa señalaron circunstancias misteriosas: un rapto previo durante el cual fue torturado para hacerle prometer el silencio y del cual fue liberado para que atrajera a los otros denunciantes a la zona; como no hiciera lo ordenado, fue muerto presuntamente por una potente dosis de curare. La Comisión Especial del Senado presentó un Informe Secreto que fue rechazado por todas las fracciones excepto la de Copei, que había elaborado el informe. La Comisión Especial decidió entonces pasar el expediente a la Contraloría General. Tanto ésta como la Fiscalía General de la República encontraron indicios suficientes para un juicio contra los presuntos implicados. Se comprobó que Vanni Pocci compró en 95 mil bolívares (y no en 100 mil bolívares) el material bélico que valía 10 millones. Se aclaró también que no se trató de aviones F-86K, sino de aviones F-86F, parte de los cuales fueron vendidos a B olivia y algunos otros rescatados por el Ministerio de la Defensa y depositados en la Base Aérea Libertador de Maracay. Posteriormente, el Consejo de Guerra Permanente revocó el 10 de julio de 1974 el auto de detención que había dictado el Juzgado Militar contra el Ingeniero Faull. En diciembre de 1974, la Contraloría General de la República, a través de su contralor José Muci Abraham, declaró responsables administrativamente a los coroneles Eduardo Montserrat Pérez, Luis Enrique Arriojas Arredondo y el mayor Ramón Granadillo Castillo, sin derecho al recurso de reconsideración. El fiscal general, José Ramón Medina, ordenó al Fiscal Undécimo solicitase ante un Tribunal la apertura de un juicio contra los militares acusados. En marzo de 1974 había muerto en el Hospital Clínico Universitario, el ciudadano italiano Vanni Pocci. Durante los dos años siguientes el Ing. Faull siguió dudando de la justicia divina e insistió repetidamente que Vanni Pocci no había muerto y se encontraba en Italia, alegando que los restos enterrados eran de otra persona. La prensa también había informado que Pocci había sido visto vivo y en buena salud en Livorno, Italia. En cualquier caso, Vanni Pocci no llegó a ser enjuiciado.

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Los Tribunales Militares absolvieron a los oficiales de la Fuerza Aérea involucrados en el caso de la chatarra y el 9 de junio de 1976, el juez Superior Segundo de Hacienda, Constantino Valera, los declaró inocentes, considerando forzoso concluir que no existía responsabilidad administrativa. Con este dictamen, los abogados defensores dieron por terminado el caso, aunque todavía correspondió a la Corte Suprema ratificar el veredicto. Faull siguió denunciando en solitario y escribió un libro revelando los caminos seguidos por la "chatarra" vendida. Sin embargo, los misterios y las circunstancias extrañas señaladas quedaron, evidentemente,, guardados en el archivo de los secretos.

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CASO: COMISIONES MARACUCHAS PRESIDENCIA: Rafael Caldera (19691974) FECHA SUCESO: 1969-1974 FECHA DENUNCIA: 1978 DENUNCIANTES: Perozo Zambrano, Ciro (Senador copeyano por el Estado Zulia) INVOLUCRADOS: Cardozo, Hilarión (ex- Gobernador del Estado Zulia); Guanipa Matos, Manuel (Secretario General y luego Presidente de Copei en el Estado Zulia); Ferrer, Leonardo (ex-funclonario del MOP y Diputado) INVESTIGADORES: Cámara de Diputados DENUNCIA: Compra de votos en la Asamblea Legislativa; cobro de comisiones y otorgamiento de contratos sin licitación MAGNITUDES: Desconocidas MATERIA: Partida secretas del Ministerio del Interior, comisiones y descuentos a trabajadores HISTORIA El 15 de febrero de 1978, en carta de renuncia al partido dirigida a Luis Herrera Campíns, para entonces candidato a la Presidencia, Ciro Perozo hizo una serie de denuncias en contra de Hilarión Cardozo, gobernador del Estado Zulia y Leonardo Ferrer (ex-funcionario del Ministerio de Obras Públicas y diputado por Copei). En la misma los acusaba, sin presentar pruebas, de pedir comisiones para el partido, a empresas que efectuaban obras para el gobierno regional o para el MOP hasta por la cantidad de 400 mil bolívares. Perozo Zambrano denunció en su carta (publicada en los diarios El Mundo y El Vespertino de Maracaibo el 14 de abril de 1978) que Hilarión Cardozo había utilizado una partida secreta para "comprar las consciencias" de cinco diputados de la Asamblea Legislativa del Estado Zulia por un monto de 500. mil bolívares. Otro abuso denunciado fue el cometido en el servicio del Aseo Urbano del Distrito Maracaibo, a cuyos trabajadores les descontaban arbitrariamente, como cuotas partidistas, 5 bolívares semanales y hasta un día de trabajo completo. También fueron acusados los mencionados copeyanos de otorgar contratos por cifras fabulosas sin licitación; como en el caso del contrato otorgado a la empresa Galpones Industriales para la construcción de unos galpones del Aseo Urbano por la cantidad de 9 millones de bolívares. Se dijo que el Presidente del partido Copei en el Zulia tenía grandes intereses económicos en dicha empresa contratista; también señaló Ciro Perozo el contrato otorgado a la empresa de Julio Berger para construir la nueva red de gas de la ciudad de Maracaibo por 160 millones de bolívares, sin licitación. Cabe señalar que el Concejo anterior había contratado con la misma empresa, sin licitación, obras por 10 millones de bolívares. Perozo afirmaba que dicha denuncia ya había sido hecha por él cuando Rafael Caldera era Presidente y como respuesta obtuvo el haber sido sometido a Tribunal Disciplinario, mientras al gobernador Cardozo lo condecoraban con la "Orden Libertador". Según varios copeyanos de la región zuliana, Ciro Perozo había mantenido rencilla con miembros de su propio partido desde 1968, cuando era primer concejal de Copei en el Distrito Maracaibo, Estado Zulia, y se preparaban las planchas de concejales para las próximas elecciones. Los copeyanos de la región informaron que, para 1973, ellos habían recibido noticias de que Perozo hacía campaña en

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contra del mismo candidato presidencial de Copei y en contra de Hilarión Cardozo, suponiendo que Ciro Perozo tenía una alianza secreta con los adecos; sospecha que se vio reforzada cuando Ciro Perozo salió de las filas de Copei y se fue a Acción Democrática a trabajar por la candidatura de Piñerúa Ordaz. RESULTADO El 18 de abril de 1978 Ciro Perozo Zambrano fue expulsado del Partido Copei, por unanimidad del Comité Nacional, por el supuesto delito de alta traición al partido. La prensa informó que en julio del mismo año, la Juez de Instrucción de la Circunscripción del Estado Zulia, Dra. Ida de Martínez, abrió las averiguaciones sumariales; pero no se supo más del asunto y los mismos involucrados por Ciro Perozo no tuvieron noticia de que se hubiese abierto un sumario sobre el caso.

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CASO: CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO SIMON RODRIGUEZ PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 19741976 FECHA DENUNCIA: Julio 1977 DENUNCIANTES: Rodriguez Capriles, Félix INVOLUCRADOS: Tenorio, Augusto Enrique (Presidente del Cabildo del Dtto. Simón Rodríguez); Concejales miembros de la fracción adeísta de Anzoátegui; Síndico Municipal; Administrador de Rentas Municipales y Secretaría del Ayuntamiento INVESTIGADORES: comisiones Comisión de Etica de AD DENUNCIA: Cobro de

MAGNITUDES: Bs. 1.352.000 sobre un caso en particular MATERIA: Cobro de comisiones para la venta de ejidos del Municipio Simón Rodríguez (Anzoátegui) HISTORIA En julio de 1977, el ingeniero Félix Rodríguez Capriles denunció en una carta al Presidente, Secretario General y miembros del Comité Nacional de AD, el cobro de comisiones en el Cabildo del Distrito Simón Rodríguez del Estado Anzoátegui. El ingeniero Rodríguez Capriles explicó que para poder llevar al conocimiento y discusión de la Cámara del Ayuntamiento las evaluaciones sobre terrenos municipales y para que la cámara fijase el precio de venta de terrenos solicitados, era necesario pagar por adelantado comisiones de Bs.4 el m2, alcanzando la suma hasta varios millones según el tamaño del terreno. El ingeniero relató que el 20 de mayo de 1977, en su carácter de representante legal de Inversiones Agrícolas Ferraro, C.A. introdujo una petición de compra de un terreno que forma parte de los ejidos del Concejo Municipal del Disorito Simón Rodríguez del Estado Anzoátegui. El 27 de mayo de 1977, la petición fue emitida por la Cámara y declarada materia de urgencia, en virtud de ser cónsono el proyecto urbanístico a desarrollarse, con el Decreto 1.540 de la Presidencia de la República. La solicitud en referencia fue aprobada en el Cabildo el 3 de junio de 1977 en primera discusión, recibiendo la aprobación definitiva el 10 de junio del mismo año. En esa fecha también acordó la cámara diferir para reunión posterior la fijación del precio de la venta del inmueble solicitado. En el oficio de participación de la aprobación del proyecto instruyeron a Félix Rodríguez dirigirse a la Administración de Rentas Municipales a fin de tratar todo lo relacionado con la negociación aludida. El 16 de junio de 1977, el ingeniero Rodríguez asistió junto con Edgar Candelario Rodríguez a la oficina del Presidente del Distrito Simón Rodríguez del Estado Anzoátegui, quien, después de largas y tediosas evasivas, se franqueó y planteó que para poder llevar al conocimiento y discusión de la Cámara, y que ésta a su vez fijase el precio de la venta del terreno solicitado, era totalmente necesario el pago por adelantado, por parte de la compañía solicitante, de una comisión de Bs.4 por m2, lo que ascendía a Bs. 1.352.000. El Presidente exigió que la suma fuese cancelada

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en dinero efectivo y advirtió que, de no ser satisfecho tal requerimiento, no pasaría a discusión de la Cámara lá fijación del precio del terreno ni, consiguientemente, la venta del mismo a la empresa representada por Rodríguez Capriles. Según éste, el Presidente del Ayuntamiento le había informado que el dinero reclamado sería distribuido entre los concejales miembros de la fracción adeísta, síndico municipal, administrador de rentas municipales y secretaría del ayuntamiento. RESULTADO El caso estuvo siendo investigado desde julio de 1977 por la Comisión de Etica de AD y no se conoció veredicto de la investigación. Sin embargo, las personas involucradas en el caso Anzoátegui fueron apartadas de la campaña del candidato blanco, Luis Piñerúa Ordaz, y no fueron postuladas para los cargos que ocupaban en el momento de la denuncia del ingeniero Rodríguez Capriles.

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CASO: CONEXION GRECO-ROMANA PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1975-1979 FECHA DENUNCIA: Diciembre 1979 DENUNCIANTES: Chelini. Lelio INVOLUCRADOS: Anastassellis, Dimitri (de las empresas D.C. Anastassellis y Transporte Oceánico); Luca, Mathew (propietario de la empresa M.I.D.-Ship Marine); funcionarios no identificados del Inos, Corporación de Mercadeo Agrícola, Pequiven y otros institutos y empresas dei Estado INVESTIGADORES: Dirección de Inspección y Ficalización del Ministerio de Hacienda DENUNCIA: Estafa al Fisco Venezolano, alteración de los papeles de embarque y facturas de los fletes de importaciones hechas por institutos Autónomos MAGNITUDES: Bs.200.000.000 MATERIA: Facturas de fletes de importación HISTORIA El Estado venezolano fue estafado poi más de 200 millones de bolívares por la llamada "conexión greco-romana", una organización con oficinas en Nueva York y Caracas que alteraba los papeles de embarque y las facturas de los fletes de importación que eran hechos por institutos autónomos y empresas del Estado tales como el Inos, Corporación de Mercadeo Agrícola, Corporación Venezolana de Petróleo y Pequiven. Dicha organización estaba representada en Caracas por TRANSPORTE OCEANICO y D.C. ANASTASSELLIS y en Nueva York por Mathew De Luca, dueño de la M.I.D.SHIP MARINE. Las empresas de Caracas tenían papel timbrado pero no estaban registradas ni en la Contraloría, ni en la SIEX; una visita efectuada por los fiscales del Impuesto sobre la descubrió que estas empresas no llevaban libros de contabilidad. El asunto estaba manejado por Anastassellis quien buscaba los clientes gubernamentales en Caracas y por Mathew De Luca quien conseguía los buques en Nueva York "fuera de contrato". De esta manera operaban con dos precios, el real del flete que era remitido a la firma M.I.D.-Ship Marine y el otro, alterado, dirigido con facturas de la M.I.D.-Ship Marine a las oficinas gubernamentales de Caracas, las cuales pagaban el precio sin una previa investigación. Pero el asunto era mucho más complejo y comenzaba desde los procesos de licitación de productos de importación necesaria a los institutos y empresas del Estado, como por ejemplo, sulfato de aluminio para el tratamiento de nuestras aguas por el Inos. Cuando concurrían varias firmas a licitación, la firma que manipulaba los fletes bajaba oportunamente los costos de embarque. Esto equilibraba el costo total de la importación para conseguir la licitación, al mismo tiempo que permitía una evasión de impuestos al fisco sobre el valor real de los fletes, especialmente porque la empresa suplidora del producto compensaba los fletes a la intermediaria, es decir Anastassellis C. A., surgiendo así una especie de comisión que se repartía entre Anastassellis, De Luca y los funcionarios, jefes de compra, etc. que debían conocer de la doble facturación. El otro procedimiento que funcionaba en este complejo negocio tenía que ver con las dispensas

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(wavers) que concedía la C.A. Venezolana de Navegación (CAVN) al instituto autónomo para importar libremente fuera de los fletes legales (por normativa, los fletes no podían ser menores a los de la CAVN), permitiéndoles usar barcos que no eran los de la CAVN. Finalmente, otra fuente de provecho provenía del cobro exagerado por demora en puerto de los barcos. La revista Resumen publicó documentación que hacía evidente la doble facturación: una carta de M.I.D. Ship Marine a una compañía de arrendamiento de barcos, CHARTERING INCORPORATED, reconociendo el retraso de un pago de Bs.66.927,08 por concepto de la demora en Puerto Cabello de una mercancía despachada desde Yugoslavia, a razón de $3.000 diarios por 22 días. Otra carta de la misma empresa a la Corporación de Mercadeo Agrícola, pasa factura por la demora de la mercancía (fertilizantes) proveniente de Yugoslavia y descargada en Puerto Cabello, por $112.250, a razón de $4.000 diarios por 28 días. En el país no quedaban rastros de las operaciones pues todos los cheques pagados por las empresas e institutos del Estado eran depositados directamente en una cuenta del Irving Trust Co. de Nueva York, que remitía su estado de cuenta mensual a un apartado postal en Carmelitas. Una vez enviados los cheques al exterior, no quedaba ningún rastro posible para poder efectuar una investigación de impuestos y la doble facturación era escondida. Esta irregularidad fue denunciada por Lelio Cheline, quien aparentemente era el cuñado de Dimitri Anastassellis, ante la Disip y el Ministerio de Hacienda por estafa al fisco de más de 200 millones de bolívares. Chelini declaró que la conexión greco-romana había comenzado el negocio por medio de sus estrechas relaciones con los funcionario» gubernamentales que lo convirtieron en el monopolista de la transportación de mercancías importadas por el INOS, Corporación de Mercado Agrícola, Petroquímica y otros institutos. RESULTADO Los funcionarios de Hacienda efectuaron varias visitas fiscales a las oficinas de Anastassellis, en búsqueda de documentos incriminadores que comprobaran la estafa que se había cometido al fisco por más de 200 millones de bolívares. La Dirección de Inspección y Ficalización del Ministerio de Hacienda detectó una evasión de impuestos de la firma D.C. Anastassellis al fisco nacional por más de 5 millones de bolívares, en doble facturación de fletes y permisos de embarque. Hicieron planillas de reparo para ajustar los impuestos no pagados antes de 1977, aunque la empresa llevaba funcionando 15 años. Sin embargo, Hacienda encontró dificultades para precisar fechas y cantidades de importaciones hechas por el Inos y otros organismos durante los últimos cinco años, así que no pudo obtener reparaciones. No se efectuaron otras investigaciones.

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CASO: CONSEJO SUPREMO ELECTORAL PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1974) FECHA SUCESO: 1971,1973 FECHA DENUNCIA: Julio 1971; septiembre 1973 DENUNCIANTES: Echegaray, Ramón (Diputado- Dirigente de Fuerza Democrática); Segninl La Cruz, Pedro (FND) INVOLUCRADOS: Rumbos, Ornar (de URD y miembro del CSE); Espinoza Prieto, Antonio (del MEP y miembro del CSE) INVESTIGADORES: Contraloría General de la Nación (contralor Manuel Vicente Ledezma); Comisión Especial asignada por el Congreso, formada por los doctores José Rodríguez Iturbe (Copei); Neri Mago, Nerio (independiente) y el Sr, Borregales, Germán (MAP) DENUNCIA: Irregularidades de licitación; cobro de comisiones MAGNITUDES: Bs.7.000.000 (en 1971); Bs.5.000.000 (en 1973) MATERIA: Equipos de registro electoral HISTORIA El diputado Ramón Echegaray denunció en 1971 presuntas irregularidades en la licitación abierta por el CONSEJO SUPREMO ELECTORAL (CSE) para la adquisición de equipos de registro y procesamiento de datos que serían utilizados en el proceso electoral de 1973. Se mencionó la cifra de 7 millones de bolívares en comisiones ofrecidas en esta negociación. Además, el diputado Echegaray denunció que la compañía ganadora de la licitación, la empresa MAI DE VENEZUELA, no existía legalmente en Venezuela y ni siquiera había presentado el requisito de fianza para optar a la licitación, pues la mencionada empresa se encontraba en estado de quiebra. Para avalar su denuncia, Echegaray presentó documentos de una auditoría hecha por una empresa norteamericana, donde se confirmaba la quiebra; presentó, además, una copia del Impuesto sobre la Renta de dicha empresa, donde se declaraba en quiebra. Para Echegaray, el mayor peligro estribaba en que dichas irregularidades ponían en tela de juicio la pureza del proceso electoral. Luego, se cambió el contrato a favor de la compañía AUTOMATIC VOTING MACHINES CORPORATION (AVM). En el mes de abril de 1973, llegaron a Venezuela dos prototipos de las máquinas a utilizarse en el proceso electoral, las cuales cambiarían el sistema convencional de votación por tarjeta por uno totalmente automatizado. Nuevas denuncias produjeron una nueva investigación en tomo a las negociaciones; pero ésta se hizo muy difícil por cuanto los testigos eran casi siempre los mismos indiciados, quienes se esmeraban en no dejar huellas. Sin embargo, a pesar de las investigaciones, el CSE continuó en negociaciones con la AVM hasta que en 1973 se hizo pública una demanda en Miami contra la misma compañía por cobro de comisiones. En el expediente de 1.600 folios aparecieron comprometidas numerosas personas que intentaban cobrar comisiones por un monto global de 5 millones de bolívares, de los 83 millones que costaban las máquinas electorales.

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RESULTADO El caso fue cerrado definitivamente con la devolución al Procurador General de la República de un cheque por Bs.12.517.179,83, contentivo del adelanto recibido por la Automatic Voting Machines Corporation, correspondiente al 15 por ciento del valor de 10.000 máquinas. Así quedó archivado este caso y los venezolanos volvimos a votar con las clásicas tarjetas.

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CASO: CORDIPLAN PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1974,1975,1976 FECHA DENUNCIA: Diciembre 1977 DENUNCIANTES: Azpúrua Marturet, Lorenzo (Ministro de Cordiplan) INVOLUCRADOS: Tineo Solazar, Helly (Viceministro de Planificación); Matos Núñez, Yeroví (ex-Director de Administración); Briceño Navas, Napoleón Ramón; Sosa de Terán, L. Josefina INVESTIGADORES: Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento. Ilícito (CIEI) y el Tribunal XI de Primera Instancia en lo Penal. DENUNCIA: Peculado; sustracción de dinero de la caja de ahorro de los empleados y obreros del Ministerio de Planificación MAGNITUDES: Bs.3.000.000 MATERIA: Ahorros de obreros y empleados HISTORIA En diciembre de 1977, el ministro de CORDIPLAN, Lorenzo Azpúrua Marturet, denunció irregularidades en ese Ministerio, en perjuicio de los presupuestos de Cordiplan correspondientes a los años 1974,1975,1976, bajo la administración del ministro Gumersindo Rodríguez. El nuevo ministro Azpúrua Marturet declaró que había detectado sustracción de dinero de la caja de ahorros de los empleados y obreros, uso irregular de las partidas del presupuesto de ese despacho y cobro injustificado de cheques. Azpúrua Marturet informó sobre dichas anormalidades al Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, quien ordenó proseguir las investigaciones hasta dar con los culpables. De acuerdo con las auditorías efectuadas en la Caja de Ahorros y el Departamento de Administración de Cordiplan, se informó que las cantidades fallantes ascendían a 3 millones de bolívares. La Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI) procesó el expediente sobre dichas irregularidades involucrando a los funcionarios de Cordiplan, ciudadanos Helly Tineo Salazar (ex-viceministro de Cordiplan y miembro de AD, grupo piñeruista); Yerovi Matos Núñez (exdirector de Administración de Cordiplan); Napoleón Briceño Navas y LJ. Sosa de Terán. Encontrando responsabilidad administrativa, el caso pasó a los Tribunales Nacionales. RESULTADO El 2 de diciembre de 1977, el Juez Sexto de Primera Instancia en lo Penal, Dr. Antonio Guevara Sifontes, dictó auto de detención contra los implicados de peculado en Cordiplan. Fueron impuestos los autos de detención a los i ciudadanos: Napoleón Briceño Navas, Yerovi Matos Núñez y Laura Sosa de Terán. Al ciudadano Helly Tineo 1 no le fue impuesto porque se encontraba en el exterior. En marzo de 1978, el Juez Superior Tercero en lo Penal, Dr. Juan Pablo Izquierdo, declaró terminado el caso Cordiplan, revocando el auto de detención y declarando fuera de toda implicación al Dr. Helly Tineo Salazar y al Dr. Napoleón Navas. Al Dr. Yerovi Matos Núñez se le declaró incurso en peculado atenuado (cuando el perjuicio no es grave o es enteramente

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reparado antes de ser sometido ajuicio el acusado), el cual, según el artículo 195 del Código Penal, es castigado con prisión de 3 a 21 meses. La misma sentencia le fue dictada a la ex-secretaria < L.J. Sosa de Terán, como cooperadora del delito.

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CASO: CORPOMERCADEO PRESIDENCIA: Rafael CalderaC 1973-1974) Carlos Andrés Pérez( 1974-1979) FECHA SUCESO: 1973-1979 FECHA DENUNCIA: 1980 DENUNCIANTES: Contraloría General de la República INVOLUCRADOS: Presidentes de la Corporación, inspectores, peritos y otros funcionarios INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Negligencia administrativa, presunto fraude, presunta estafa, operaciones ilegales o dolosas, imprevisiones técnicas MAGNITUDES: Variable, pérdidas hasta por Bs. 11.336.600.000 MATERIA: Importación, almacenamiento y mercadeo de bienes e insumos agrícolas HISTORIA La Corporación de Mercadeo Agrícola (CMA) representa la típica institución donde es inútil delimitar un caso de corrupción preciso, por la miríada de casos existentes y la magnitud de los mismos. Esta institución es, de hecho, un prototipo de mala administración y corrupción. Podemos decir, sin ambages, que la Corporación de Mercadeo Agrícola constituyó una de las principales patas financieras de toda esa trama estructural que conforma la corrupción en Venezuela como soporte del sistema de partidos. Desde su creación hasta el año 1980, las pérdidas en operaciones ascendían a la astronómica suma de 11.336,6 millones de bolívares; sin incluir productos agrícolas y maquinarias reflejados en contabilidad, pero que no existían físicamente, por un monto de 1.058,5 millones de bolívares. Este extraordinario déficit era producto de la mezcla de una pésima administración, que abarcaba toda la gama de mecanismos, niveles y factores que integran el proceso administrativo en general, con los diversos actos de evidente corrupción. Los problemas financieros fueron sucesivamente confrontados acudiendo al endeudamiento interno y extemo. La multitud de irregularidades abarcaba despachos de productos sin facturación, cobro, desincorporación y venta de productos a precios menores que los de adquisición; cheques emitidos a favor de la Corporación de Mercadeo Agrícola endosados y cobrados por agentes de la misma Corporación y depósitos falsos de dinero proveniente de los mercados minoristas. La variedad de casos denunciados por la prensa, la Contraloría o el Congreso fue abundante. Se habló mucho de viajes a Centroamérica de funcionarios de CORPOMERCADEO con maletines llenos de dólares, sin control previo ni licitación, para la compra de vaquillas pagando comisiones. Otros, como sobreprecio de dos bolívares por unidad en la importación de un millón de kilos de pollos; pago de j comisiones en la importación de sardinas; importación de j leche en polvo reconstituida de inferior calidad a la requerida por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social j y que tenía una alta probabilidad de estar en descomposición (ver caso Leche cortada),

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son sólo algunos de los casos referentes a Corpomercadeo que movilizaron a la opinión pública. En 1980 aparecían en los libros de la Corporación 6 cuentas bancarias con un saldo disponible de Bs.22.492.518. Sin embargo, el dinero había sido , movilizado, ya que dichas cuentas habían sido sucesivamente canceladas en los años 1975,1976,1977 y 1979. En otro banco se suponía un saldo de Bs.13.796.880, mientras que el saldo real era de Bs.949.829,02. En los libros de la Corporación aparecía un saldo de Bs.13.766.977 por concepto de trigo. No obstante, la Corporación no importaba trigo desde 1976 y no tenía ninguna existencia de ese renglón agrícola. Con respecto a las existencias en la Corporación, para 1980 había una sobrevaluación del inventario por Bs.789.842.854 por productos agrícolas que no existían físicamente. Se señaló un presunto fraude por un monto de Bs. 1.191.931,90 correspondientes a la compra de maní que Corpomercadeo no llegó a recibir, utilizándose planillas de recepción de despachos anteriores. En 1972, la Corporación adquirió de la empresa Societa Per Anzione Same 445 tractores agrícolas por un monto de Bs.20.044.000. Trece de esos tractores permanecieron desmantelados en el depósito La Granadera; sobre el resto no se encontró documentación que reflejara las cuentas de ventas, convirtiéndose en una acreencia incobrable. En un contrato altamente perjudicial, firmado con la empresa de servicios Centro de Almacenes Congelados, C.A. (CEALCO) se efectuaron entre 1978 y 1979 pagos por Bs.2.812.362,73 por concepto de servicios no establecidos en el contrato. Por indefinición del número de cajas en cada paleta, la Corporación pagó a esa empresa la suma de Bs.5.036.748,68, suma evidentemente excesiva en relación al número de cajas o kilogramos realmente almacenados en congelación. Ocurrieron también irregularidades administrativas en la adquisición de caraotas negras del Paraguay, en contratos que ascendían a Bs.l 1.911.000 y Bs.5.805.000. El producto no reunía las condiciones establecidas en los contratos, las garantías exigidas expiraron antes de la recepción de las caraotas y la venta del producto fue efectuada a precios extremadamente bajos. El análisis de las acreencias por cobrar señaló que 422 letras de cambio por un monto de Bs.6.256.867,37 quedaron engavetadas y cumplieron el lapso de prescripción. Algunos de los asuntos mencionados aquí, son casos en sí mismos que son tratados aparte; sin embargo, la multitud de irregularidades presentes en la administración de la Corporación de Mercadeo Agrícola hace de esta institución un caso de casos, especialmente porque Corpomercadeo, como la CVF, era una de las estructuras mediadoras de los grandes negocios hechos entre 1974 y 1979. RESULTADO En el caso de la adquisición de caraotas negras del Paraguay, la Contraloría declaró responsabilidad administrativa de los ciudadanos que ejercieron los cargos de Presidente de la Corporación de Mercadeo Agrícola durante el año 1975; Presidente de la Junta Administrativa de julio 1974 a septiembre 1976; Inspector fito-sanitario y el Perito Agrícola. Carecemos de información sobre otros resultados; pero las reiteradas pérdidas económicas, y por ende los escándalos en los que se vio envuelto el instituto, provocaron su posterior eliminación.

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CASO: CORPORACION VENEZOLANA DE FOMENTO PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 19741979 FECHA DENUNCIA 1979-1980 DENUNCIANTES: Contraloría General de la República MAGNITUDES: Imprecisable pero contada en miles de millones ACUSACION: irregularidades administrativas. Créditos, avales, adelantos y pagos sin las garantías exigidas MAGNITUDES: Variables MATERIA: Créditos y avales HISTORIA La Corporación Venezolana de Fomento es un organismo básico en la política financiera del Ejecutivo Nacional y en la promoción del desarrollo industrial de la nación. Su principal actividad es la concesión de financiamiento a través de diferentes modalidades, en especial el otorgamiento de avales y la participación accionaria en numerosas empresas. Siendo su radio de acción sumamente amplio, las irregularidades administrativas encontradas abarcan multitud de empresas y casos. Es, en cierta forma, uno de los principales directores de orquesta de esa gran sinfonía atonal que es el Caso Venezuela. De 1975 a 1980 la CVF tuvo cinco presidentes: Ornar Baralt, Marcel Curiel, Luis Alvarez Domínguez, John Raphael y John Phelps, con estos cambios tan continuos no había manera de mantener una política razonable. Los casos de corrupción más sonados fueron los erróneos financiamientos a MELAPORT con pérdidas aproximadas de 140 millones de bolívares, Sierra Nevada con aproximadamente 150 millones, FUNDALARA con aproximadamente 120 millones, y CARIVEN con aproximadamente 50 millones (ver casos respectivos). Para finales de 1978 la cartera accionaria de la CVF estaba conformada por 45 empresas en las cuales se había pagado la totalidad del capital social por el orden de 2.875,4 millones de bolívares; de esas empresas sólo 15 habían generado dividendos. En el año 1979 la deuda externa a corto plazo del ente era de 4.605,25 millones de bolívares. En la industria azucarera, negocio en el cual la CVF había invertido miles de millones de bolívares, habían fracasado 12 centrales azucareros; en la industria textil habían desaparecido 6 empresas. También se consideraban perdidos centenares de millones de bolívares que la CVF había invertido en la industria pesquera. A manera de ejemplo, señalaremos algunas de las "pequeñas" irregularidades, de los casos menos sonados, cuya acumulación conllevó a una pérdida para la nación difícil de precisar, pero que ha de contarse en cifras de varios miles de millones de bolívares. En 1974 la CVF otorgó un aval por Bs.35.000.002,17 a la empresa Central Piedemonte, S.A. para la instalación de una central azucarera. Dicho aval había sido autorizado para letras de cambio aceptadas por Central Piedemonte, S.A. a favor de

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cualquier entidad bancaria. No obstante, el 30 de octubre de 1974 el Departamento de Tesorería entregó directamente a los proveedores 82 letras de cambio avaladas por el Presidente de la Corporación. En sesión extraordinaria del día siguiente, 31-10-89, el Directorio de la CVF resolvió autorizar la cesión y traspaso a la Corporación del contrato celebrado entre la Central Piedemonte, S.A. y los proveedores de los equipos, subrogándose las obligaciones que tenía dicha empresa. Sin embargo, señala la Contraloría en 1980, la negociación no se materializó y la maquinaria adquirida para la instalación de la central azucarera permanece abandonada y sin uso en San Jerónimo, al sur del Estado Guárico. La construcción del Hotel Jirahara tuvo también sus vericuetos. Sin licitación previa, se le dio el contrato de construcción por 9 millones de bolívares al Ing. Jesús Riera Montañez, el cual se incrementó posteriormente en Bs.l 1.628.325. A pesar de haberse constituido como compañía anónima, jurídica y administrativamente independiente de la Corporación, Erwin Thomas Chacón y Reinaldo López Falcón, Gerente General y de Finanzas, respectivamente, ordenaron dos transferencias, una de 800 mil y otra de Bs.4.349.973,50 a la cuenta del Hotel Jirahara, C.A. Habiendo la Corporación invertido directamente más de 36 millones de bolívares, en 1980 el hotel no estaba en funcionamiento y necesitaba una inversión adicional de 20 millones de bolívares para concluirlo. A principios de 1978 la CVF otorgó un aval por 10 millones de bolívares a la empresa Ven-Pesca. La Contraloría General de la República comprobó que a finales de 1979 el barco parguero que debía constituirse en prenda naval a favor de la Corporación no había sido adquirido por la empresa y los originales de las fianzas no estaban en poder del Instituto. La CVF había cancelado ya los intereses vencidos y la primera cuota de capital de Bs.2.516.332,95. La Corporación otorgó a la Helitubca un financiamiento por Bs.68.362.985 para la adquisición de una planta usada de la industria peruana ALAMBRESA. La Contraloría consideró que no sólo la cláusula primera de las condiciones generales de contrato establecía que la maquinaria debían ser absolutamente nueva, sino que no se verificó el valor real de los bienes y, por lo tanto, de la garantía. A su vez, no se encontraron facturas, recibos o documentación similar, que respaldaran el uso dado a las autorizaciones de pago y erogaciones de la CVF por Bs.52.179.171,80. En suma, una multitud de errores administrativos y posibles irregularidades cuya sumatoria y consecuencias, a lo largo de los años, se convirtieron en una de las heridas por las cuales se desangró el país. RESULTADO Para los casos más sonados ver los casos respectivos. En cuanto a las otras irregularidades mencionadas, fue imposible hacerles un seguimiento. Por lo general, las irregularidades se perpetúan año tras año, acompañadas de los repetidos señalamientos de la Contraloría General de la República y la imposibilidad de lograr cambios significativos.

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CASO: COVENITRO-NITROVEN PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) Rafael Caldera (1969-1970) FECHA SUCESO: 1967-1970 FECHA DENUNCIA: 1970,1972 DENUNCIANTES: Revista Elite; Bernardoni, Jesús (Diputado Copei); Segnini La Cruz, Pedro (FND) INVOLUCRADOS: Gordon, John Donald (Funcionario de IDI y Director de Nitroven); Ledezma Lanz, Antonio (primer Director del IVP y Nitroven); Acosta Hernández, Eduardo (segundo Director del IVP y Nitroven); Mariani, Domingo (Director y primer Vicepresidente para 1970); Sosa Pietri, Andrés (Asesor legal); Reni, Faciano R. (Asesor técnico); Pérez Luciani, Gonzalo (Asesor legal); Martínez, Oscar (Asesor financiero); Pérez Norzagaray, Carlos INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Malversación licitaciones. Sobreprecios de fondos y negligencia en concesión de

MAGNITUDES: Bs. 157.500.000 MATERIA: Plantas químicas de urea y amoníaco HISTORIA En 1964, una firma establecida en las Bahamas, la International Development and Investment Company Ltd. (IDI), se asocia a capital colombiano y funda Petroquímica del Atlántico S.A. (PASA) para la instalación de una planta de amoníaco en la región del Magdalena, poniendo como condición que la obra se le adjudicase a la C&I Gildler International (CIGI), a la cual estaba ligada. Transcurre más de un año y PASA no había hecho nada por falta de financiamiento exterior. La CIGI se moviliza y gestiona un crédito por 27 millones de dólares a través de la firma española de ingenieros Heredia y Moreno S.A. (HYMSA). Contando con este crédito, PASA firma un contrato con la CIGI (febrero 1966) por $45.227.000 para la instalación de una planta de amoníaco de 900 TM/día; una de urea 400TM/día, almacenamiento para 60.000Tm de amoníaco; un gasducto; una planta eléctrica; un muelle; un edificio; una vía de acceso y las obras complementarias denominadas off-sites. También se obligaba a suministrar respuestos y un avión. No obstante, de los 27 millones en créditos prometidos, lo concedido se redujo a $7.162.000 para financiar parte del proyecto en Barranquilla. Al mismo tiempo, IDI comienza a promover en Venezuela, conjuntamente con el Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP), una planta petroquímica similar a la colombiana. Se dijo que el Sr. Carlos Pérez Norzagaray, un colombiano en combinación con el grupo económico, también colombiano, Torresi, logró influir en el Presidente Leoni para la compra de plantas de úrea y amoníaco. En marzo 1967, IDI establece un convenio con IVP para fundar NITROVEN, con participación en partes iguales de un capital de un millón de bolívares. Una vez más, IDI hace que se contrate a CIGI y se le encomienda a ésta un estudio preliminar por valor de 300 mil dólares (Bs. 1.350.000).

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El gobierno colombiano, al enterarse de que la IDI promovía en Venezuela una planta petroquímica similar a la del Magdalena, se pone en contacto con Venezuela. El Presidente Lleras apeló a su colega Leoni y comenzaron a mezclarse los capitales. Para garantizar un mercado conjunto, en abril de 1967 se suscribe un acuerdo de mutua participación de capitales entre PASA y el IVP, adquiriendo cada cual el 20 por ciento de acciones del otro. En el aumento de capital a 6 millones de bolívares, la Petroquímica del Atlántico (PASA) adquiere entonces el 20 por ciento de Nitroven. Sin embargo, en noviembre de ese mismo año se decide que no era rentable la instalación de dos plantas idénticas en una misma zona y se acuerda trasladar el proyecto de Barranquilla a El Tablazo, Venezuela. Con el fin de hacerse cargo del proyecto "PASA" en Venezuela, en enero de 1968 se funda en Caracas la compañía COVENITRO, con participación a partes iguales del IVP, IDI y PASA. El objetivo fundamental de la empresa era desarrollar en Venezuela la producción de fertilizantes y productos químicos en general y la venta de los mismos, tanto en el país como en el exterior. Covenitro se hace cargo de las deudas de PASA que ascendían a $7.163.000, que los españoles habían prestado a los colombianos para la instalación de la planta en el Magdalena. El personal de las las empresas IDI fue determinante en la selección de los proveedores y en la subrogación de los contratos previamente suscritos por PASA. Las empresas seleccionadas estaban vinculadas al mismo grupo IDI. Después de fundada Covenitro, el Presidente del IVP —quien era también Presidente de Nitroven y Covenitro— firma en Europa con CIGI una carta convenio para el diseño, ingeniería, adquisición e instalación de dos grupos de plantas químicas, integradas cada uno por una unidad de síntesis de amoníaco de 900TM/día y una de úrea de 1200TM/día, las cuales operarían en el área de El Tablazo, Estado Zulia. En febrero de 1968 Covenitro firma un contrato con CIGI por US$50.000.000 (Bs.225.000.000), el cual, si bien aumentaba la capacidad de la planta de urea, sufría un deterioro con respecto al primitivo contrato de Barranquilla, al cual sustituía, por excluir varias de las instalaciones y servicios proyectados, y reduciendo la capacidad de almacenamiento. A pesar de ello, el contrato se firmó por $4.773.000 más, es decir, Bs.21.478.500 más del que había suscrito PASA por mayor cantidad de obras. Los proveedores europeos se negaron a traspasar a Covenitro los contratos suscritos con PASA, ya que el gobierno colombiano no estaba dispuesto a sustituir las garantías de ésta a favor de Covenitro. Por ello y otras dificultades, Covenitro no logró su propósito y en mayo de 1968 se traspasan las acciones a Nitroven, asumiento ésta todas las obligaciones con aval de la CVF. Con la desaparición de Covenitro y el traslado a manos del Estado colombiano de las instalaciones hechas en el Magdalena* Venezuela perdió la cantidad de las deudas de PASA ($7.163.000) que había asumido Covenitro. En septiembre de 1968, Nitroven firma otro contrato con CIGI por las restantes dos unidades a un costo de 42 millones de dólares. De esta forma, la planta de El Tablazo quedó contratada a un costo de 92 millones de dólares (Bs.414.000.000).

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Cuando Caldera asumió la Presidencia de la República en 1969, ordenó el viaje de una misión venezolana a Londres para renegociar con la firma Power Gas los contratos que le había traspasado PASA. La misión descubrió entonces que la deuda de $7.163.000 asumida por Venezuela correspondía en realidad a las plantas instaladas en Colombia y no en El Tablazo. La Dirección de Empresas Mixtas del IVP, en un análisis del costo de las plantas de Nitroven, estimó un sobreprecio que oscilaba entre 18 y 22 millones de dólares. El 19 de enero de 1970, bajo nueva administración, Nitroven ordena a la Compañía Parra, Ramos y Parra un estudio comparativo entre los proyectos de El Tablazo y el Monómeros de Barranquilla; dicho estudio arrojó como resultado un sobreprecio de $16.897.000 (Bs.76.036.500). El contrato CIGI-PASA incluía un tanque de almacenamiento para 60.000TM de amoníaco, un tanque de almacenamiento para 400TM de urea, un gasducto, servicios auxiliares, un muelle, la vía de acceso a la planta, suministro de repuestos y un avión. En el contrato venezolano, por el contrario, la CIGI se obligó únicamente a instalar las unidades y un tanque de almacenamiento para 6.888TM de amoníaco, sin otras obras suplementarias. Por otra parte, la compañía que hizo el estudio expresó que por un precio mucho menor (alrededor de 57 millones de dólares), y con calidad probada, se hubiera construido una planta de amoníaco y otra de urea. Por tanto, el sobreprecio estimado fue de unos 35 millones de dólares (Bs.157.500.000). A pesar de este informe (ordenado por la misma Nitroven), donde se denuncia el sobreprecio y se cuestiona la capacidad de CIGI, en febrero de 1970 la junta directiva del mismo organismo firma un nuevo contrato con dicha empresa, con Heredia y Moreno y Dragados Construcciones S.A. Según se dijo, la firma de este nuevo contrato era necesaria para asegurar el inicio de la producción luego de su construcción, pues los contratos CIGINITROVEN no habían incluido todo lo necesario. Para la adquisición de servicios auxiliares y repuestos para las baterías de las plantas se contrató montos que ascendían a 9 millones de dólares y para otros equipos, que Nitroven adquiría directamente de CIGI y Heredia y Moreno, se contrató un valor aproximado de 12 millones de dólares (Bs.54.000.000). RESULTADO El Informe de la Contraloría General de la República correspondiente al año 1970 concluyó que los contratos, los cuales no eran sometidos a licitación, incluían sobreprecios a pesar de las rebajas en el acuerdo de Cincinnati en enero de 1970. Dicho sobreprecio ascendía a 35 millones de dólares. Por otra parte, las empresas del grupo IDI obtuvieron sustanciales ventajas en perjuicio de Nitroven, a través del control que su personal tenía en la ejecución de El Tablazo así como también en la selección y aprobación de proveedores y contratos, pues directores de Nitroven y encargados de la adquisición de equipos eran a su vez altos funcionarios de IDI. A pesar de otras irregularidades, como la sustitución de obligaciones con intereses más altos o la falta de documentación probatoria en cuanto a gastos preoperacionales en el proyecto inicial de Barranquilla, el mismo informe dictamina que ninguno de los contratos suscritos con CIGI fue sometido a

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licitación; posiblemente obedeciendo a la condición establecida por la empresa IDI al asociarse con el IVP en Nitroven, de que los contratos fuesen adjudicados a CIGI, empresa a la cual estaba ligada por intereses económicos. Este informe concluye elocuentemente: "Dada la amplitud de las limitaciones que entorpecieron el alcance de la intervención y la incertidumbre sobre la justedad y razonabilidad de los elementos mínimos de prueba relativos a la contratación y ejecución del proyecto de Nitroven, no es posible emitir opinión sobre el Balance General presentado por esa empresa al 31-12-69". El Tablazo se inaugura en 1972 sin estar en condiciones de operar, alcanzando un costo cercano a 1.200 millones de bolívares, el cual había sido previsto en 400 millones de bolívares. Según cálculos hechos por economistas, en 1975 se calculaba que el valor real de las instalaciones era de 800 millones de bolívares. El inicio de actividades para el primer trimestre de 1975 debió suspenderse por irregularidades encontradas en las tuberías (ver caso El Tablazo 1974).

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CASO: DI EX PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) (aproximadamente) FECHA DENUNCIA: 1970 FECHA SUCESO: 1968

DENUNCIANTES: Betancourt Oteiza, Luis (Director de la Diex); Valdés, Juan (Periodista de la revista Elite) INVOLUCRADOS: Funcionarios de la DIEX INVESTIGADORES: Nuevas autoridades de la Diex DENUNCIA: Soborno y abuso de autoridad MAGNITUDES: Imprecisas MATERIA: Visas de transeúnte y residente HISTORIA Se cobraban grandes sumas de dinero para expedir visas de transeúnte y residente. Este negocio tenía sus "tarifas" estipuladas: 20 mil bolívares para ciudadanos chinos, 8 a 9 mil bolívares para árabes y 7 mil bolívares para portugueses. Este negocio tenía su núcleo en la sede principal de la Dirección Nacional de Identificación y Extranjería (DIEX) ubicada en la avenida Baralt. Llegó a negársele visas a ciudadanos que llenaban todos los requisitos exigidos, sólo para cobrarles la mencionada "comisión". En este negocio participaron funcionarios de todas las categorías, tanto altas como bajas. Se llegó al caso de falsificar cédulas de identidad; durante la investigación se encontró en la sede de la Diex una fábrica de éstas, iguales a las que se expedían oficialmente, elaboradas con las mismas máquinas de la Diex. Se comprobó que dentro de Extranjería habían funcionarios que practicaban lo que se llamó "limpieza de antecedentes penales". Esta operación variaba de tarifa de acuerdo a los "antecedentes" del interesado. De toda la gama de delitos, la opinión pública consideraba que era éste el más peligroso, por incluir órdenes de entrada y salida a personas que de otra manera nunca lo hubieran logrado y que no beneficiaban al país. RESULTADO Al asumir la dirección, el Dr. Luis Betancourt Oteiza hizo un despido de personal que suscitó gran animadversión y un conflicto laboral; se dijo que se trataba de un subterfugio del gobierno de Copei para "limpiar" la Diex de funcionarios adecos. Finalmente, el Dr. Luis Betancourt O. aclaró la situación explicando que no serían reenganchados los funcionarios a quienes se les comprobó participación en los mencionados "negocios".

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CASO: EL MERCEDES BENZ PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (19741979) FECHA SUCESO: 1979 FECHA DENUNCIA: 1980 DENUNCIANTES: Fuguet López (Jefe de la Oficina de Inspectoría de Ingresos, Gastos Públicos y Bienes Nacionales); Barrera, Carlos Luis (revista Resumen) INVOLUCRADOS: Pérez, Carlos Andrés; Matos, Cecilia; Ramos, Tirso (Administrador de Miraflores) INVESTIGADORES: Oficina de Inspectoría de Ingresos, Gastos Públicos y Bienes Nacionales; Juez de Hacienda DENUNCIA: Contrabando amparado por favor oficial MAGNITUDES: Bs.472.500 MATERIA: Automóvil Mercedes Benz HISTORIA Se abrió una averiguación por instrucciones de la Dirección de Inspección y Fiscalización del Ministerio de Hacienda, donde habían sido consignadas copias fotostáticas de una factura comercial de la Daimler Benz Aktiengesselschaft por un vehículo Mercedes Benz 350SE a nombre de Carlos Andrés Pérez, Presidente de la República, Palacio de Miraflores, y de un M3 del mismo vehículo a nombre de Cecilia Matos. En el informe presentado el 10 de enero de 1980 por el jefe de la Oficina de Inspectoría de Ingresos, Gastos Públicos y Bienes Nacionales, Dr. Fuguet López, se reveló que había irregularidades con respecto a la importación del Mercedez Benz 350SE. El vehículo costaba, para la fecha de adquisición, un poco más de 30 mil dólares y causaba el 350 por ciento de

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CASO: EL TABLAZO 1974 PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1974) FECHA SUCESO: 1972-1974 FECHA DENUNCIA: 1974-1975 DENUNCIANTES: Montaña Madriz, Valentín (Director General de IVP); Faraco, Francisco (Presidente de la Comisión de Minas del Senado) INVOLUCRADOS: Willianson, Jimmy; Supervine, Jorge; Lodewijk, Edwin; Sánchez, Damacero (de la Kellog Pan American Corporation); García Cachazo, Jesús; Avellán, Joaquín; Urdaneta, Roberto (de la empresa Avellán); Méndez Rincón, Nerio; Montiel, Oscar; Aliso Ortega, Antonio; Coletta, Edda; Ramos, Julio César; Naranjo, Hugo (del IVP) INVESTIGADORES: Comisión Técnica y Cont'aloría Delegada del IVP; Congreso Nacional; Fiscalía General de ia República y Policía Técnica Judicial DENUNCIA: Fraude a la nación MAGNITUDES: Bs. 156.000.000 MATERIA: Tuberías HISTORIA En octubre de 1974, una comisión de tres ingenieros del Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP) presentó un informe técnico en el cual se señalaba que las tuberías de la Unidad de Olefinas del Complejo Petroquímico de El Tablazo estaban fuera de las especificaciones reglamentarias. Ante el peligro de explosión, y dadas las implicaciones del informe, el director del IVP, Gral. Valentín Montaña Madriz, decidió suspender las operaciones del Complejo Petroquímico, todavía en construcción, y entró en contacto con la Fiscalía General de la República, la Procuraduría, el Ministerio de Minas y la Policía Técnica Judicial. Se supo que la Planta de Olefinas de El Tablazo tenía al momento del informe, por lo menos, 3.091 metros de tuberías fuera de especificación, cuando apenas 5 metros de tubería inadecuada podría hacer explotar la planta. Posteriormente se informó sobre decenas de kilómetros de tuberías que no llenaban los requisitos técnicos y, según declaraciones del general Montaña Madriz a la prensa nacional, tendrían que suplantarse 80 kilómetros de tuberías. La Planta de Olefinas de El Tablazo requería de una tubería de gas con garantías rígidas en cuanto a propiedades físicas y químicas. Sin embargo, la tubería instalada estaba fuera de especificaciones y sólo podía ser utilizada para postes, pilotes y acueductos rurales. La Kellog Pan American Corporation, principal contratista para la instalación de las tuberías, en lugar de comprar el material directamente, o suplirlo de sus propias plantas (ya que además era vendedora internacional de materiales) adquirió la tubería de un intermediario del Estado Zulia, quien a su vez la había adquirido a la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR) para otros usos. Se efectuó la reventa y para camuflagearla, la tubería fue pintada con un color similar al original de las tuberías para plantas termoeléctricas y los seriales fueron borrados.

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El presidente de la Comisión de Contraloría que investigaba el caso, Leonardo Ferrer, informó que las irregularidades en este contrato existieron desde su firma, ya que fue la compañía Stone Wester, y no la Kellog, la empresa que ganó la licitación para el convenio. En las denuncias también se involucró a la empresa Avellán. El presidente de la Comisión de Minas e Hidrocarburos, Francisco Faraco, informó que aunque se hicieron los ajustes técnicos en las tuberías, todavía la Unidad de Olefinas tendría problemas ya que los compresores habían sido adquiridos de una empresa italiana incapacitada para este tipo de instalaciones. Esto parecía estar relacionado con denuncias de años anteriores sobre la Petroquímica, hechas por el diputado Jesús Bernardoni, según las cuales las bombas de agua en la planta de úrea habían sido diseñadas para impeler sesenta litros de agua por segundo, en vez de los 400 litros requeridos. RESULTADO La tubería tuvo que ser desenterrada y sustituida por tuberías adecuadas. A raíz de las denuncias del fraude, se detuvo a unas 40 personas y fueron dictados 23 autos de detención. Según información de prensa al 24 de enero de 1975, de los veinte detenidos que había a esa fecha, la juez Delia Montiel de Camargo decidió dar libertad a 12 personas, ratificó la detención de 7 y dictó tres autos de detención adicionales. Se le inició juicio a siete personas: Joaquín Avellán, Jimmy Willianson, Jesús García Cachazo, Roberto Urdaneta, Hugo Naranjo, Damacero Sánchez y Jorge Superville. No se supo si tales personas fueron detenidas ni qué sucedió finalmente con los juicios. Es de notar que inicialmente había sido señalada como responsable la comisión negociadora con la Kellog; pero ninguno de sus integrantes fue molestado. El funcionario del IVP que recibió auto de detención, Hugo Naranjo, no era miembro de dicha comisión. No se obtuvo información sobre el resultado final de los juicios. El Estado venezolano había pedido como indemnización 52 millones de bolívares que comprendía dos meses de lucro cesante; pero la Kellog Pan American Corporation consideró que no estaba obligada a pagar tal cantidad ni a reparar la tubería inadecuada que instaló, porque el contrato firmado con el IVP establecía que los daños y reparaciones de la construcción de las plantas corrían por parte de Venezuela, quedando así exonerada de cualquier responsabilidad legal.

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CASO; ELECTRICIDAD DE GUARENAS PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1974) FECHA DE COMISION: 1972 FECHA DENUNCIA: 1980 DENUNCIANTES: Moieiro, Moisés INVOLUCRADOS: C.A. Electricidad de Caracas y Electricidad de Guarenos INVESTIGADORES: Urbina, Angel ACUSACION: Presión y tráfico de influencias MAGNITUDES: indefinida MATERIA: pagos de impuestos municipales y patente HISTORIA La Electricidad de Guarenas pagaba solamente mil quinientos bolívares mensuales de impuestos, no pagaba nada por concepto de royalty y evadía la ordenanza del Concejo que la obligaba a pagar entre el seis y el trece por ciento de los ingresos brutos por concepto de patente. El concejal Angel Urbina contrató asesores ad-honorem para defender al Concejo, logrando que se le asignara a la Electricidad el pago de impuestos de acuerdo a la ley. RESULTADO Directivos de la Electricidad de Caracas contactaron al CEN de Acción Democrática y negociaron una mayoría en el Concejo Municipal para evitar el pago de tasas de impuestos fijados por la Cámara edilicia. El CEN ordenó a cuatro de sus concejales, indispensables para hacer la mayoría, que votaran a favor de la Electricidad y en contra de la municipalidad. bolívares, refiriéndose en particular a la compra por ENSAL de las refinerías SAL RIVERA C.A. y SAL BAHIA C.A., cuyas instalaciones se encontraban sumamente deterioradas, al punto que fueron calificadas como chatarra y, sin embargo, en contra de todas las opiniones autorizadas, fueron adquiridas por dicha empresa. Se indicaba, igualmente, compras y contratos por más de 8 millones de bolívares para el proyecto de las Salinas de Cumaraguas que había sido rechazado por no ser rentable; así como la apertura de cartas de crédito por Bs.32.064.980 para la adquisición de equipos sobrevalorados que serían utilizados en un proyecto impracticable, como era el de Los Olivitos.

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En efecto, el 3 de octubre de 1975 el Director de Control de Administración Descentralizada de la Contraloría General de la República había dirigido un oficio al entonces ministro de Hacienda, Héctor Hurtado, contentivo de una serie de recomendaciones y observaciones en relación a la compra de dichas refinerías: a) las empresas independientes contratadas para la evaluación técnico-contable de los referidos activos habían presentado informes y valuaciones alejadas de las estimaciones elaboradas por la Comisión de Expertos de ENSAL y las empresas refinadoras habían formulado ofertas de ventas que no concordaban con la situación real de los activos; b) los equipos que integraban las plantas refinadoras no garantizaban una producción continua; c) para la fecha del oficio no se había elaborado estudios que determinaran la rentabilidad que produciría la inversión a efectuarse en las plantas, estimándose que si tales estudios fuesen hechos, los resultados no serían alentadores; d) la intervención y control del Estado en los procesos de refinación, yodización y preparación técnica podía ejercerse a través de una buena inspección, cuyo costo sería mucho menor que la adquisición de las refinerías. Posteriormente, mediante oficios de fecha 7-10-75 y 30- 10-75, los ciudadanos Luisa Elena Rimer, Jefe de la Unidad Permanente de Control, y José Muci Abraham, Contralor General de la República, se dirigieron a los ciudadanos Valentín Montaña Madriz, Presidente de ENSAL, y Carlos Andrés Pérez, Presidente de la República, ratificando las observaciones anteriores. A pesar de la opinión de la Contraloría, añadió el Dr. Díaz Bruzual, el 13 de octubre de 1975 la Junta Directiva de Ensal autorizó a la Gerencia General para adquirir los activos de Sal Rivera y Sal Bahía por 7 y 9 millones de bolívares, respectivamente. Presidió esta reunión el Dr. José Agustín Catalá hijo, por ausencia del Presidente General, Valentín Montaña Madriz. Asistieron además, Pedro Rodríguez Morillo, Miguel Octavio Russa, Inírida de Toledo y Angel Celestino Córdova. Tal operación fue igualmente aprobada por la asamblea de la compañía, celebrada el 18 de noviembre de 1975 (la totalidad de las acciones pertenecían al IVP). Asimismo, en la reunión del Consejo de Ministros, celebrada el 25 de noviembre de 1975, se ratificó la autorización para que Ensal C.A. procediera a efectuar la adquición de las instalaciones de las empresas refinadoras de sal existentes en el país. Sal Rivera C.A., refinería ubicada en Cumaná, de la cual el mayor accionista era el grupo Boulton, fue adquirida en diciembre de 1975 por 7 millones de bolívares, monto superior al valor real de los activos adquiridos. Según un avalúo de expertos de Ensal en abril de 1975, el valor de la planta con más de 11 años de uso era de Bs.4.860.814,74. Por otra parte, Ensal tuvo que contratar a una firma alemana para reconstruir la planta de Cumaná, siendo el costo de esos trabajos Bs.4.000.000 aproximadamente. Además, como habían señalado los expertos que se oponían a la operación según informe del 23 de enero de 1975,los equipos de la refinería presentaban problemas y necesitaban reparaciones y reemplazos con frecuencia, requiriendo inversiones adicionales. El contrato de compraventa fue suscrito por el gerente general de ENSAL, Dr. Enrique Rodríguez Jiménez.

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A pesar de todo lo anterior, las instalaciones y la situación de Sal Rivera representaban una inversión recuperable y buena para la nación. Lo cual no puede decirse de la adquisición de SAL BAHIA C.A. Esta empresa estaba localizada en Puerto Cabello y fue adquirida por 9 millones de bolívares en el año 1976. Un informe económico contable ordenado por Ensal señalaba que el valor de los activos negociables de Sal Bahía era de Bs. 1.635.347,89. Sin embargo, el avalúo sobre el cual se basó el precio de la negociación fue uno contratado por la misma Sal Bahía a la firma VENEZOLANA DE PROYECTOS INTEGRADOS C.A. (VEPICA), que alcanzaba a Bs.10.140.000. Además se encontró otros tres avalúos diferentes elaborados por la misma firma VEPICA, que cambiaban alegremente conceptos y montos pero que no presentaban fecha ni firma. El contrato en referencia fue suscrito por el director gerente de Sal Bahía C.A., Sr. Miguel Tsoukatos; siendo accionistas de la misma: Miguel Tsoukatos y Beltrán Herrera. Las instalaciones de esta refinería eran prácticamente chatarra, como lo puso en evidencia las dificultades de producción durante los años siguientes. En 1978 estuvo totalmente parada y durante los años 1979 y 1980 ocasionó pérdidas por 3 y 2 millones de bolívares, respectivamente. Según el informe de la Junta Directiva presidida por Pedro Casañas, además de ser una refinería de muy baja producción y de habérsele gastado más de 2 millones de bolívares en reparaciones, la única solución era rehacerla o pararla definitivamente. Según Díaz Bruzual, el sobreprecio en la adquisición de las refinerías era de Bs.8.700.000 aproximadamente. El Presidente del FIV mencionó además otros desatinos de ENSAL, como el de la salina Las Cumaraguas (Falcón). Durante los años de 1974 y 1977 ENSAL celebró una serie de contratos para la puesta en marcha de esta salina, pero el proyecto fue posteriormente detenido en vista de su baja rentabilidad habiéndose causado una pérdida para la empresa, en virtud de los citados contratos, de lis.9.500.000. Los contratos en referencia fueron celebrados por las empresas: INGÉSAL POWER C.A., intermediaria de la firma francesa COMPAGNIE DE SALINS DU MIDI ET DES SALINES DE L'EST que fue la única ejecutante de los estudios contratados; TECNOCONSULT S.R.L., contratada para los estudios preliminares y anteproyecto del puerto salinero, por la cantidad de Bs.897.000; la empresa francesa POMPES VIRAX LEDOUX, a la cual se le adquirieron equipos por Bs. 1.983.655 que no eran necesarios y estuvieron abandonados en Puerto Cabello casi 3 años; luego fueron llevados a las Salinas de Araya, pero su diseño no correspondían a las instalaciones y no pudieron ser instalados debido a que la compañía fabricante manifestó su imposibilidad de modificarlos. En definitiva, esos equipos nunca fueron utilizados por Ensal. El caso de la salina y refinería Los Olivitos, en el Estado Zulia, llamó también la atención. Entre 1975 y 1978 se contrató con INGESAL POWER y SALINS DU MIDI contratos por más de cinco millones y medio de bolívares; dos de esos contratos versaban sobre el mismo objeto. En noviembre de 1978, Ensal propuso la constitución de una compañía mixta para la explotación de Los Olivitos. Todas las empresas convocadas consideraron que el proyecto no era rentable dados la lejanía, los costos de producción y el nivel de la inversión calculada en Bs.70.000.000. No obstante, en el mismo mes, Ensal compró una planta con capacidad de 5,5 TM y ordenó

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abrir una carta de crédito a favor de la empresa ESCHER WYSS por 12.717.300 francos suizos, esto es al cambio oficial Bs.32.064.980; cuyo sobreprecio puede observarse si se nota que un equipo comprado posteriormente a la empresa METALLOTECNICA para las Salinas de Araya, que tenía una capacidad de 15TM , y con una capacidad de producción eficiente comprobada por Ensal durante 22 años, costó Bs. 12.000.000, es decir, unos 20 millones de bolívares más barata. En un punto de cuenta al Presidente de la República, Miguel Octavio Russa solicitó autorización directa para adquirir equipos faltantes para los Olivitos por Bs. 19.000.000 y para reparar la refinería de Araya por Bs. 10.000.000. Ello refleja la forma directa y sin licitación como se procedía en estas adquisiciones e inversiones. El Presidente firmaba autorizando, o no, la erogación a un lado del punto de cuenta recibido, aparentemente sin licitación o comparación de precios. Según el informe levantado por la nueva Junta Directiva de Ensal, el FIV asumió "la cancelación de las cartas de crédito emitidas a favor de la empresa ÉSCHER WYSS por cuanto la Junta Directiva del FIV conoció del caso como un hecho cumplido respecto a la compra de los equipos importados y la contratación de algunas obras de Los Olivitos." RESULTADO Desde por lo menos 1910 hasta 1973, Venezuela había exportado sal. Sus principales compradores eran Estados Unidos, Japón y el Caribe; sin embargo, a partir de 1974 se comenzó a importar y para 1979 casi toda la sal consumida en el país se estaba importando de Alemania. La producción de Ensal había descendido de 300.000TM anuales en 1974 a llO.OOOTm en 1978. A partir de 1979, la nueva Directiva de Ensal, presidida por el licenciado Pedro Casañas, inició el saneamiento de Ensal, empresa que bien administrada dejó de importar sal y empezó a dar utilidades. El 18 de noviembre de 1980, casi un año después de enviado el informe de la Junta Directiva a la Contraloría General de la República, la Sra. Luisa Elena Rimer, directora sectorial de la Dirección de Control de la Administración Descentralizada de la Contraloría contestó que "se evidenciaron hechos presuntamente irregulares, y en consecuencia este organismo Contralor ha procedido a la apertura de la averiguación administrativa correspondiente." El Dr. Cristóbal Ramírez Colmenares, Juez Quinto de Instrucción conoció del caso. No se obtuvo más información sobre dichas averiguaciones y la denuncia de Díaz Bruzuai formó parte del lote de denuncias que el Presidente del FIV formuló contra la administración de Carlos Andrés Pérez en una arremetida que le ganó el mote de "búfalo". Pero allí no terminó todo: lo más interesante de este caso, para corroborar un fenómeno de la justicia venezolana, es que el denunciante, quien informa de las presuntas irregularidades, es luego perseguido y acusaco. Así, el diputado por AD, Henry Ramos Allup acusó en 1983 a Pedro Casañas y Hernán Luis Soriano, pidiendo una averiguación ante el Tribunal Superior de Salvaguarda del Patrimonio Público. En junio de 1988, en expediente

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Nfi83-055, dicho Tribunal dictó decisión con ponencia del Dr. Angel Betancourt Ríos, mediante la cual se declaró terminada la averiguación sumarial iniciada por demanda del diputado Ramos Allup contra Pedro Casañas Díaz y Hernán Luis Soriano, por estar evidentemente prescrita la ncción penal respectiva y no estar comprobado el cuerpo del delito.

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CASO: FERTILIZANTES PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1977 FECHA DENUNCIA: Diciembre de 1977 DENUNCIANTES: Maldonado Savelli. Carlos; Barroeta Arria, Carlos Luis INVOLUCRADOS: Pinto Cohén, Gustavo (Ministro de Agricultura y Cria) INVESTIGADORES: Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados (presidida por Leonardo Ferrer); Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento ilícito (CIEI) (presidida por Gilberto Morillo); Antonorsi, Humberto DENUNCIA: Violación de expresas disposiciones legales, no licitación, usurpación de atribuciones legales MAGNITUDES: Bs.8.000.000 (sobreprecio); Bs.20.000.000 (comisiones) y Bs.80.000.000 (intereses) MATERIA: 377.500 toneladas de fertilizantes HISTORIA En diciembre de 1977, la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados comenzó una exhaustiva investigación sobre una compra de fertilizantes por suma superior a 180 millones de bolívares, que había sido negociada y realizada directamente por el ministro de Agricultura y Cría, Gustavo Pinto Cohén, usurpando así las atribuciones legales del Director de la empresa Venezolana de Fertilizantes (VENFERCA). La denuncia fue presentada por el Dr. Savelli Maldonado, miembro de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, ante la Comisión de Contraloría. Se averiguó que VENFERCA había hecho gestiones internacionales para la importación de 377.500 toneladas métricas de fertilizantes y había tecibido varias ofertas. No obstante, al estudiar las ofertas y licitaciones, de acuerdo a los fletes calculados por la Compañía Anónima Venezolana de Navegación (CAVN) para mercancía puesta en puertos venezolanos, Venferca consideró desierta la licitación. Posteriormente, el Ministro de Agricultura y Cría, en su carácter Presidente de VENFERCA, solicitó de algunos agregados comerciales embajadas de otros países que le cotizaran precios F.O.B. (precios puerto de embarque). Aparentemente, también licitaron otras empresas convocadas por los agregados comerciales, pero que se habían enterado la solicitud del Ministro. de de en no de

El ministro Pinto Cohén convocó a la Junta Directiva de VENFERCA para participar a sus miembros de las gestiones efectuadas por los agregados comerciales extranjeros, y les presentó la negociación como un hecho cumplido. Según los estatutos de VENFERCA tales decisiones deben ser tomadas por la Junta Directiva y el Presidente de la empresa no puede hacerlo solo. El monto total de la negociación ascendía a Bs.220.307.275. Como VENFERCA carecía de liquidez, el ministro Pinto Cohén logró que el

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gabinete aprobara la tramitación de un crédito superior a 111.000.000, utilizando la Ley de Crédito Público. La averiguación reveló que las ofertas presentadas por las otras empresas que habían acudido por su cuenta, sin ser convocadas por los agregados comerciales, licitaban por 8.000.000 de bolívares menos que la licitación aceptada. Apareció también el nombre dé un ingeniero, Humberto Antonorsi, quien sin ser empleado del Ministerio de Agricultura y Cría, había fungido como mediador y había llevado adelante las negociaciones. Se supo entonces que el ingeniero Antonorsi había sido mediador de una empresa que había licitado para la primera convocatoria de VENFERCA y que había sido descalificada. Tras la nueva licitación convocada directamente por el Ministro, la misma empresa apareció favorecida con parte del gran tonelaje de la compra de fertilizantes. El Ministro de Agricultura y Cría fue destituido por el Presidente de la República, quien también ordenó una investigación sobre la adquisición de 377 mil toneladas de fertilizantes con un sobreprecio estimado de 8 millones de bolívares. A mediados del mes de julio de 1978 el ex- Ministro fue citado al Congreso Nacional, acusado de violar disposiciones legales y no comparar licitaciones en beneficio de la nación. No se supo qué pasó con esa investigación en la Cámara de Diputados. En marzo de 1979, el ciudadano Carlos Luis Barroeta Arria hizo una nueva denuncia del caso ante el nuevo Presidente, Luis Herrera Campíns, y ante el Fiscal General de la República. La nueva denuncia añadía el cobro de comisiones hasta por 20 millones de bolívares obtenidos en la gestión del crédito para la compra de los fertilizantes. VENFERCA había firmado pagarés a favor de la First Venezolana C.O. Limited, empresa que había mediado el otorgamiento de un crédito bancario por Bs. 111.800.000 y que fue aceptado por Venferca sin haber considerado otras ofertas de dinero en mejores condiciones para el Estado. RESULTADO La Contraloría General de la República no informa sobre las compras de fertilizantes impugnadas en los Informes correspondientes a los años 1977,1978,1979,1980. En esta última fecha, aparece en el Informe de Contraloría sobre Venferca, un crédito adicional concedido, no impugnado, por Bs.80.0 (10.000 para pago de intereses sobre compra de fertilizantes. En el Informe de Fiscalía de 1980 no aparece ninguna información sobre el caso. Aparentemente, las denuncias ante el Fiscal no generaron la apertura de averiguación en Fiscalía ni otro resultado

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CASO: FRAGATAS ITALIANAS PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (19741979) FECHA SUCESO: 1975 FECHA DENUNCIA: 1975,1979 DENUNCIANTES: Muci Abraham, José (Contralor General de la República); Ferrer, Leonardo (Presidente de la Sub-Comisión de la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados); Murillo Font, Francisco (Diputado del MEP); Monagos, Aquiles (Jurista en ejercicio de la Acción Popular) INVOLUCRADOS: Aoún, Alberto (Agente Operacional de la Cantieri Navall Reunit); Pérez, Carlos Andrés (Presidente- de la República); Matos, Cecilia INVESTIGADORES: Comisión de Contraloría del Congreso Nacional; Contraloría General de la República; Juez V de Instrucción; Tribunales Militares. DENUNCIA: Sobreprecio y cobro de comisión en compra de fragatas. MAGNITUDES: Bs.3.650.000.000 ($341.000.000 de recargo sobre el valor de las fragatas por cláusula de escalada de precio según inflación) MATERIA: Fragatas HISTORIA A finales de 1975 ocupó la atención pública el asunto de la compra de 6 fragatas efectuada en Italia por la Marina de Guerra venezolana. El entonces Contralor General de la República, Dr. José Muci Abraham, intervino en el asunto, presentando diversas objeciones entre las cuales se encontraba especialmente la objeción a cierta cláusula de "escalada de precio", que aceptaba el derecho de la firma vendedora a subir los precios de acuerdo a la inflación, desde la firma del contrato de encargo de las fragatas hasta la fecha de su entrega. Según el Contralor» ello significaba que los precios convenidos en el momento del contrato no tenían ninguna validez, puesto que podían ir subiendo de acuerdo al arbitrio de los vendedores y a una rata de inflación italiana, pues en Venezuela no existía inflación para ese momento. Se trataba, evidentemente, de una cláusula leonina, alegando el Contralor que el precio de las fragatas podía duplicarse o triplicarse. El diputado Leonardo Ferrer se hizo eco de las objeciones del Contralor y presentó en el Congreso un cuestionamiento del contrato rechazado por Muci Abraham. A pesar de las objeciones del Contralor y de la denuncia parlamentaria, fue firmado el contrato y aceptada la cláusula de escalada de precio. Efectivamente, las fragatas costaron, a la larga, mucho más que el precio convenido originariamente. La CANTÍERI NAVALE RIUNITI DI RIVA TRICOSO (empresa vendedora), subió los precios sin proporción con ningún índice de inflación: el precio original de las fragatas había sido 507 millones de dólares ($480.000.000, precio básico de las fragatas, más $27.362.000 correspondiente a repuestos); para el mes de julio de 1978, la firma vendedora agregó dos partidas adicionales por concepto de escala de precio, montantes a $18.000.000 y $323.000.000; es decir, un total de $341.000.000 como recargo del precio original cuyo costo ascendía así,

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para julio de 1978, a $848.000.000, lo cual equivale, a precios del 78, a 3.650 millones de bolívares. En 1977, el Ministro de la Defensa advirtió en declaraciones a los medios de comunicación, y en un comunicado publicado en todos los diarios, que se abriría juicio militar contra los periódicos y periodistas que hablaran del asunto, convirtiéndolo así en un tema tabú. Con tai amenaza se produjo la erradicación del tema de las páginas de la prensa hasta el momento en que un artículo de prensa italiana, en 1979, promovió una investigación parlamentaria que generó un nuevo escándalo público. En efecto, el 25 de marzo de 1979, la revista italiana L'Espresso, de circulación internacional, publicó un extenso reportaje, "Un escándalo Génova-Caracas" del periodista Gabriel Invernizzi, donde éste denunciaba graves irregularidades perpetradas durante los últimos meses de gobierno del Sr. Carlos Andrés Pérez, implicando al ex Presidente y a Cecilia Matos en la venta de las fragatas italianas a la Marina Venezolana. Según el periodista italiano, en dicha negociación hubo un sobreprecio de 60 millones de dólares, de los cuales 40 millones habían sido para Cecilia Matos. En Abril de 1979, las revelaciones del escandaloso artículo de L'Espresso fueron llevadas a la Cámara de Diputados por el diputado Murillo Font de la fracción del MEP (Movimiento Electoral del Pueblo). Dada la gravedad de las acusaciones a nivel internacional, y ante denuncia formulada por el jurista Dr. Aquiles Monagas, para que se investigara si había existido sobreprecio por $21.000.000, y si éste estaba bien causado o implicaba la comisión de un hecho punible, la Cámara de Diputados declaró urgente una investigación exhaustiva sobre la compra de las 6 fragatas hechas por la Marina de Guerra en Italia. La Cámara designó una sub-comisión presidida por Leonardo Ferrer, acompañado por los investigadores Homero Parra; Carlos Altimari; Gustavo Mirabal y Juvencio Pulgar. Esta investigación llevó el sonado asunto de nuevo ante la opinión pública. RESULTADO Los ex-presidentes Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez fueron citados a la Comisión de la Contraloría de la Cámara de Diputados a fin de precisar cuándo comenzaron realmente las negociaciones sobre fragatas y misiles. Caldera negó ser el iniciador de las negociaciones y la Comisión no encontró vinculación directa del ex-Presidente Pérez y su amiga, Cecilia Matos, en el negocio de las fragatas. El 2 de mayo de 1979, el ministro de la Defensa, general Fernando Paredes Bello, fue interpelado por la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados sobre la compra de las fragatas italianas para la Marina de Guerra, declarando que ningún oficial de las Fuerzas Armadas había estado involucrado en el cobro de comisiones. Por unanimidad, la comisión parlamentaria encargada de investigar el millonario negocio de las fragatas italianas, concluyó que no había sobreprecio y que había un sólo culpable: el comisionista Alberto Aoún, quien aceptó haber cobrado como intermediario de la operación con la firma constructora italiana, más de $1.250.000, equivalente al 0,25% del monto básico de la negociación. El Presidente de la Cantieri Navale, Enrico Boccini,

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reconoció ante la comisión parlamentaria, haber pagado a Alberto Aoún, una comisión de Bs.8.997.000 equivalente a al 0,25% del valor de las seis fragatas ($480.000.000) y Bs.720.000 equivalentes al 0,30% del valor de los misiles (Bs.240.000.000) por su participación como agente operacional sin poder y por el uso de sus oficinas, télex, viajes a Italia, etc. a lo largo de las negociaciones con el Estado Venezolano. El abogado Aquiles Monagas, ejerciendo la acción popular, solicitó la apertura de una averiguación sobre el negocio de las fragatas. El Juez IV Penal, Guillermo Tell Aveledo, remitió el expediente al Juez V de Instrucción, Dr. Ricardo Vera Delgado, quien solicitó y obtuvo del Presidente del Congreso, Dr. Godofredo González, todos los recaudos relacionados con esta operación investigada por el Congreso de la República. El fiscal general de la República, Pedro J. Mantellini González ofició al ministro de la Defensa, general Luis E. Rangel Bello, solicitando la apertura de un juicio militar para determinar si hubo pago de sobreprecio u otras irregularidades, ya que a criterio del Ministerio Público, los dineros invertidos en la compra de las 6 fragatas fueron fondos militares, por lo que tal competencia debería ser de los tribunales militares. Tanto los tribunales militares como los ordinarios concluyeron que no había sobreprecio, a excepción de la comisión cobrada por Alberto Aoún y que podía considerarse como pago de servicios.

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CASO: FRAUDE DE LA LECHE PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (19741979) FECHA SUCESO: 1973; 1977-1979 FECHA DENUNCIA: Febrero 1979; noviembre 1973 DENUNCIANTES: En 1973: Cardozo, Hilarión (Gobernador del Zulia); González, Godofredo (del partido COPEI; Ministro de Fomento). En 1977-1979: Vegas Benedetti, Luis (Gobernador del Distrito Federal); Osío Sandoval, Miguel (ex- Presidente del INN); Bermúdez Chaurío, Luis (Presidente del INN). INVOLUCRADOS: García Rodríguez, José Domingo (ex-Jefe de Proveduría del INN-1978); Cubiilán, Ramón de Jesús (Departamento de Asuntos Sociales de la Prefectura del Dpto. Libertador-1978) y su adjunto: Bazurco, Manuel Enrique; Gómez, Guido (Gerente de llapeca y dirigente de AD en 1973). Altos funcionarios del Instituto Nacional de Nutrición; dirigentes de Acción Democrática, jefes civiles y representantes de Juntas Comunales del Distrito Federal y del Edo. Zulia. INVESTIGADORES: PTJ; Comisión Protección al Consumidor; Consultor el Prefecto de Maracaibo DENUNCIA: con fines electorales MAGNITUDES: MATERIA: Leche en polvo popular HISTORIA Siete días antes de la toma de posesión de Luis Herrera Campíns, el gobernador del Distrito Federal, Luis Vegas Benedetti, puso en conocimiento del ministro del Interior, Manuel Mantilla, y de otros altos funcionarios gubernamentales, la comprobación de irregularidades efectuadas con la leche en polvo popular y los programas de distribución. Al encargarse el nuevo presidente del Instituto Nacional de Nutrición (INN), Luis Bermúdez Chaurío denunció la desaparición de toneladas de leche del INN destinadas a los programas de distribución a niños de escasos recursos. El presidente del INN involucraba en su denuncia a su antecesor, Miguel Osío Sandoval, quien respondió revelando que él había hecho 22 sucesivas denuncias a la Policía Judicial, la Gobernación del Distrito Federal y a la Prefectura de Caracas sobre los robos de leche popular; pero que ninguno de esos organismos procedió a investigar y aplicar sanciones. El Dr. Osío presentó oficios desde junio de 1977 hasta comienzos de marzo de 1979, dando cuenta de fraudes en el programa de leche en polvo ocurridos en los Estados Nueva Esparta, Guárico, Yaracuy, Zulia, Mérida, Lara, Aragua, Caracas y la misma sede del INN. Añadía Osío en su defensa que tanto el Presidente Carlos Andrés Pérez como el gobernador Mantilla conocían de los fraudes y robos de leche popular y que lo habían alentado a denunciarlos; pero, excepto las dos últimas denuncias, reveladas luego por el gobernador Vegas Benedetti, todas las demás fueron archivadas. La impunidad fue tal, según Osío, que cuando él, por supuesto fraude, destituyó del INN a un militar retirado, el militar fue acreditado a un consulado en Estados Unidos. Luego de varias averiguaciones efectuadas por el nuevo gobierno, se comprobó que la leche era sacada de los depósitos de distribución popular y enviada a las residencias de algunos dirigentes parroquiales de A.D. Se habló de sustracción y comercialización ilícita por valores cercanos a 150 de la Policía; Oficina Regional de Jurídico de la Gobernación del Zulia y Enriquecimiento ilícito; acaparamiento Bs. 160.000.000 (denuncia de 1979)

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millones de bolívares. Las primeras investigaciones revelaron pérdidas millonarias en Caracas, Zulia, Carabobo, Sucre. En otros estados, como Mérida, Guárico, Nueva Esparta, Monagas, Portuguesa, etc., las cantidades eran menores, pero ascendían a cientos de miles de bolívares. En lugar de ser entregada a los destinatarios del programa popular, la leche era distribuida con fines políticos y clientelistas o para consumo personal y familiar de los dirigentes adecos; o era comercializada en abastos y supermercados; o licuada como leche pasteurizada fraudulenta. Se descubrió que en Barquisimeto, Zulia y en la región Capital se efectuaba adulteración hasta por tres veces la cantidad de leche original. También se descubrió reciclaje de la leche en polvo popular y su conversión en queso. Tanto la leche adulterada como este producto derivado eran llevados principalmente a Colombia donde, por la escasez, había mercado para tales productos irregulares. La PTJ descubrió y decomisó 80 cajas de leche con el sello del INN en una residencia particular en Chapellín de un miembro de la Junta Comunal. Detuvieron a 7 personas, integrantes de la Junta Comunal de El Recreo, como responsables de la tenencia de leche robada. La PTJ investigó a los integrantes de la mayoría de Juntas Comunales y Jefaturas Civiles, encargados de la repartición de leche popular, encontrando irregularidades tales como abultamiento de las listas de beneficiarios, obteniendo excedentes que eran comercializados en abastos y supermercados, donde fueron decomisadas cerca de 2.000 cajas de leche del INN. Aunque el escándalo fue levantado en 1979, se expresó como una anormalidad regular cometida con el producto de consumo básico durante la administración de Carlos Andrés Pérez. Ya en noviembre de 1973, Hilarión Cardozo (gobernador del Zulia), Godofredo González (ministro de Fomento), y los medios de comunicación de Maracaibo habían acusado a Guido Gómez, gerente de Ilapeca y dirigente de AD, por [>ermitir o facilitar el acaparamiento de 100.000 Kg. de leche en polvo con fines electorales. Movilizada la opinión y algunos organismos tales como la Oficina Regional de Protección al Consumidor, la Consultoría Jurídica de la Gobernación del Estado Zulia y la Prefectura de Maracaibo, se destacó a una comisión policial que encontró 100.000 Kg. de leche en polvo popular en un depósito donde funcionaba un taller de propaganda de AD. RESULTADO En el caso denunciado en 1973, la comisión policial decomisó y redistribuyó los 100.000 Kg. de leche en polvo encontrados en un taller de propaganda de Acción Democrática. Los Ministerios de Fomento y de Sanidad y Asistencia Social anunciaron la intervención de Ilapeca el 18 de noviembre de 1974, para constatar las condiciones de calidad y sanidad en el proceso de producción de la leche y revisar los mecanismos de comercialización. Con respecto a las denuncias efectuadas en 1979, la PTJ se encargó de las averiguaciones. Fueron investigados 16 exjefes civiles, 7 integrantes de Juntas Comunales y tres exfuncionarios: Sr. José Domingo García Rodríguez (ex-jefe de Proveduría del INN.); Ramón de Jesús Cubillán (del

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Departamento de Asuntos Sociales de la Prefectura del Departamento Libertador) y su adjunto, el Sr. Manuel Enrique Bazurco. El expediente fue remitido al Juez VII Penal, Héctor Marcano Batistini, a cuyas órdenes quedaron los detenidos. Finalmente se supo que los autos de detención fueron revocados sin que pudiera identificarse a los responsables e implicados directos de este llamado "fraude" a la necesidad popular.

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CASO: FUNDALARA PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 19761979 FECHA DENUNCIA: Marzo 1979 DENUNCIANTES: Medios de comunicación» Contraloría General de la República INVOLUCRADOS: Izaguirre. Pedro Pablo (Presidente de Fundalara) y García Navarro, Angel (dueño de Constructora Maya C.A.) INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Malversación e irregularidades MAGNITUDES: Bs.30Q.000.Q00 MATERIA: Pagos excesivos a una empresa insolvente de un amigo HISTORIA La Fundación de Vivienda y Fomento del Estado Lara (FUNDALARA), aunque funge como ente de carácter privado, personalidad jurídica y patrimonio propio, en realidad pertenece al Estado venezolano a través de la Corporación Venezolana de Fomento. Por ello, su Junta Directiva sigue los vaivenes de la política, reestructurándose cada vez que se elige un nuevo Presidente de la República. Durante el primer período presidencial de Carlos Andrés Pérez, el Sr. Pedro Pablo Izaguirre fue designado presidente de Fundalara y firmó entre el 26 de noviembre de 1976 y el 20 de noviembre de 1978, con Constructora Maya C.A, propiedad de Angel García Navarro, 13 contratos para la construcción de 8 conjuntos residenciales con 7.324 apartamentos; los edificios reíital y sede de Fundalara, en un total de 27.011 m2 de área útil, por un monto de Bs. 895.009.058. El capital pagado de la Constructora Maya era de 200 mil bolívares, y los contratos le fueron adjudicados directamente, sin notariarse, registrarse ni efectuar licitaciones públicas, violando las normas y condiciones de licitación de todos los contratos con el Estado. Incluso, ningún presupuesto presentó análisis de precios unitarios. El contrato general suscrito establecía un anticipo de 10 millones de bolívares, con carácter de fondo rotativo, el cual se repondría sin exceder relaciones no menores de Bs.2.000.000. Sin embargo, a partir de 1977 la Fundación aumentó dicho fondo 7 veces hasta por un monto de Bs.165.900.000. En dicho anticipo no se cumplieron los mecanismos de uso y reposición y la emisión de letras se llevó a cabo hasta con 18 meses de anticipación a la firma de los contratos específicos de obra. En marzo de 1979, al cambiar el gobierno, la Constructora Maya paralizó las obras y desapareció, habiendo construido solamente 480 apartamentos, de los cuales apenasll2 estaban concluidos en su totalidad. Para esa fecha había recibido Bs.482.780.363 en 240 letras de cambio avaladas por la CVF, que descontaba en The Merban Corporation. Las valuaciones de obras presentadas por la Constructora Maya C.A. carecían del detalle de la obra ejecutada y no tenían firma del ingeniero inspector ni del Departamento Técnico de Fundalara, jefaturadas para el

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período de ejecución de las obras por Antonio Romero y Alfredo Martínez Escobar. Según el informe de la inspección fiscal practicada por la Contraloría General de la República en 1979, las obras realizadas tenían un valor de Bs. 173.451.915; es decir, Bs. 240.567.247 menos que el monto pagado por valuaciones de obra. En febrero y agosto de 1979 la CVF otorgó avales a Fundalara para la obtención de dos préstamos directos de The Merban Corporation de Nueva York por montos de Bs.213.309.803 y 242.723.356,55 respectivamente, para la cancelación de obligaciones pendientes. Según el Informe de Contraloría la aprobación de dichos avales fue irregular, puesto que la autorización del gerente de Finanzas, en la cual se le proporcionaba a Fundalara el 50 por ciento de los fondos del segundo aval, no se sometió a ningún tipo de control de la CVF como es reglamentario en este tipo de transacciones. En el mismo informe, Contraloría afirma que "en la oportunidad en que se vencían los giros aceptados por Fundalara y descontados por la Constructora Maya C.A., se emitieron nuevos giros para descontarlos y utilizar el producto en la cancelación de las letras vencidas, sin embargo, como quiera que en el mismo período se materializaron los préstamos avalados por la Corporación Venezolana de Fomento, parte de los giros vencidos se cancelan con los referidos préstamos y la Constructora Maya C.A. no devuelve el producto equivalente de los giros recibidos para el refinanciamiento, o viceversa, se transfirieron a la Constructora Maya C.A., recursos de los mencionados préstamos para cancelar obligaciones que habrían sido pagadas con refinanciamientos". Esto representó una apropiación de Constructora Maya C.A. en perjuicio de Fundalara por el orden de Bs.108.930.687,11. Contraviniendo normas de sana política se forjó una centrífuga de nuevos giros para recoger los que se iban venciendo, lo cual encareció el costo de las obras al generar intereses por más de 31 millones de bolívares. Además se emitieron 6 letras de cambio por un monto de Bs.12.322.394, "para las cuales se desconocen las operaciones que les dieron origen". El nuevo Directorio, bajo la Presidencia del ciudadano Gustavo Sánchez A., — según la Contraloría— aceptó letras por un monto de Bs. 129.000.000, cuya aplicación no precisa. La Contraloría afirma no haber encontrado actas de reuniones de directorio para aprobar o conocer dichas operaciones. El Colegio de Ingenieros de Barquisimeto y la Cámara de la Construcción opusieron reparos a los contratos en las manos únicas de Constructora Maya. El arquitecto Antonio Martliep renunció a su cargo de miembro del directorio de Fundalara para no tener que hacerse responsable de las irregularidades, comunicando dicha decisión en una carta, a la gobernadora Dorys Parra de Orellana. El Asambleísta de Copei, Dr. Enuman Suárez se dirigió también a la gobernadora pidiéndole la destitución de Pedro Pablo Izaguirre y del Directorio de Fundalara, pero obtuvo una respuesta de la Primera Autoridad Regional en donde se afirmaba que Fundalara merecía toda su confianza.

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La prensa de la época se hizo eco de los comentarios de una presunta amistad entre Pedro Pablo Izaguirre y Angel García Navarro Delfino, dueño de la Constructora Maya.C.A. RESULTADO Fundalara perdió más de 310 millones de bolívares entregados anticipadamente a la Constructora Maya y, según información disponible, no ha sido sometido ajuicio ninguno de los involucrados en el gigantesco negociado.

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CASO: HIPODROMO PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 19781979 FECHA DENUNCIA: Noviembre 1979 DENUNCIANTES: Boggiano, Guillermo (Presidente del instituto Nacional de Hipódromos) INVOLUCRADOS: Maurielio. Mario (ex- Presidente del INH); Larrazábal, Eduardo (ex- Presidente del INH); jefes seccionales del INH INVESTIGADORES: Nueva administración del INH; Contralona General de la República DENUNCIA: Irregularidades en el área de personal; contrataciones sin autorización ni licitación; mala administración y ausencia de control de pagos y erogaciones MAGNITUDES: indefinidas; centenas de millones MATERIA: Empleos, suplencias, horas extras, jubilaciones HISTORIA Ln noviembre de 1979, el Sr. Guillermo Boggiano fue nombrado Presidente del Instituto Nacional de Hipódromos. Se encontró con varios oficios de la Dirección de Control del Sector Social de la Contraloría General de la República, manifestando a la administración variadas irregularidades en el Instituto y "que la situación crítica que presenta el área especial de personal, amerita una atención especial para que el instituto pueda lograr una ••ana y eficiente administración de personal y se le exige girar instrucciones para que se apliquen los correctivos a las fallas y deficiencias ya señaladas". Los oficios no habían sido contestados por los anteriores presidentes ni stos habían atendido a las fallas señaladas. Entonces el presidente Boggiano se dedicó a la ingente labor de corrección de las mayores irregularidades que surgieron en su análisis. El presupuesto del Hipódromo había sido permanentemente violado. Los últimos dos presidentes del INH, Mario Mauriello (AD) y Eduardo Larrázabal (COPEI), elevaron las erogaciones por nómina a cifras espectaculares: el presupuesto oficial aprobado para 1978 estipulaba una nómina de 4.289 empleados; hasta la administración del ingeniero Mauriello, la cifra se elevó a 9.000 empleados y el Dr. Larrazábal la elevó a 11.500 empleados, unas quince veces más que cualquier otro hipódromo del mundo (los hipódromos de Longchamps, Kentucky, Belmont, o Ascot, no pasan de 600 empleados cada uno). Existían 10 nóminas de pago: empleados fijos, personal en trámite interno (cobraba por recibo), personal en trámite (OCP), personal fijo por reunión (por carrera de caballos), personal suplente por reunión, nómina de emergentes, contratados sin contrato. Entre esos se contaban entrenadores deportivos, tenores, barítonos, publicistas, muertos, jubilados, personas extrañas que sólo iban a cobrar, becados y, sobre todo, suplentes de los que no iban a trabajar. Para las carreras de sábados y domingos existía un sistema de tarjetas mediante el cual los jefes de secciones enganchaban a sus amigos y familiares, y los empleados fijos de lunes a viernes, cobraban también por reunión aunque no trabajaran. Cualquier

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persona se presentaba el sábado a las 11 de la mañana, decía un nombre, le daban una tarjeta y firmaba un libro; como no pedían identificación, algunos firmaban por varias personas en diferentes taquillas. Luego, hubiese trabajado o no el fin de semana, pasaba el domingo en la noche a cobrar por la reunión. Fueron detectadas por lo menos 400 personas que además de trabajar en las oficinas durante la semana, estaban cobrando por tarjeta los días de carreras, sin presentarse realmente a trabajar. La nueva administración descubrió otras múltiples irregularidades en las nóminas: cargos ocupados por duplicado o triplicado; cargos fantasmas; contrataciones efectuadas a libre arbitrio, y sin autorización, por lo jefes de sección y por los dirigentes políticos de AD, COPEI y MAS; sueldos anárquicos que variaban de mes a mes. Se ofreció el ejemplo del sueldo del Dr. Larrazábal, el cual variaba arbitrariamente entre 17 y 32 mil bolívares. Con respecto a los sueldos de los directores generales del Hipódromo, se mencionó que el Directorio de INH había aprobado en marzo de 1979 sueldos a los Directores de Bs.20.400, aún cuando estas decisiones nunca habían sido aprobadas por los organismos jerárquicamente superiores (MAC y OCP). La cantidad de irregularidades que salieron entonces a la luz pública fue tan grande que es casi imposible su enumeración. Se denunció, por ejemplo, la compra de productos veterinarios a precios más altos que los obtenidos en el mercado regular. Un Sr. Doménico, quien poseía varias licencias de bar y restaurantes en el Hipódromo, vendía también, sin licitación y a precios más altos que los regulares, los productos veterinarios. Se mencionó que el INH había pagado Bs. 100.000 en honorarios al bufete Lugo Valbuena por defender al Dr. Eduardo Larrazábal en un juicio personal, lo cual no era necesario ya que la Rinconada poseía 7 abogados en nómina y 13 fuera de nómina, quienes ganaban un mínimo de Bs.5.000 mensuales. Se descubrieron erogaciones por más de 500 mil bolívares efectuadas sin licitación ni consulta al Ejecutivo Nacional o al órgano superior regular del INH, el Ministerio de Agricultura y Cría, contraviniendo así las disposiciones en la materia. Se habían otorgado contratos y realizados obras por millones de bolívares sin licitación: piscinas, taquillas, sanitarios, fuentes de soda, el óvalo principal, el gimnasio. Muchas de ellas realizadas por la misma empresa del ingeniero Gianpocaro Arcángelo. Aparecieron también millones de bolívares gastados en pasajes a personas que no viajaron en función oficial del INH e irregularidades en la compra del avión Piper Cheyene I modelo 1979, el cual fue primero registrado el 13-06-79 como un arrendamiento sin opción de compra por un monto de Bs. 100.000 mensuales y al día siguiente, el 14 de junio fue comprado formalmente a través de la firma arrendadora, sin estudios de costo ni licitación, en Bs.3.721.024,80. El piloto del avión, Wiiiiam Wilet Power, había estado ganando 14 mil bolívares mensuales desde marzo, y la transacción se había hecho en junio. Finalmente se denunciaron los excesos: en la Tribuna Presidencial se consumía semanalmente 100 botellas de whisky y los almuerzos de la Presidencia del INH eran servidos por 18 mesoneros; en el último clásico Simón Bolívar se había gastado Bs.80.000 en pasapalos, 180 mil bolívares en comida.

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Excesos reveladores de una corrupción de larga data que la opinión pública consideraba intrínseca a la institución casi desde su creación. RESULTADO La primera decisión del Dr. Guillermo Boggiano, cumpliendo finalmente las instrucciones de la Contraloría General de la República, fue congelar todo movimiento de personal, ingresos, ascensos y reclamaciones. Suspendió a 720 perspnas que tenían dos o tres cargos y anuló a unos 400 "becados" de los que cobraban por tarjeta; ello produjo un ahorro de 500 mil bolívares sólo en la primera carrera del año. La guerra por lograr "una sana y eficiente administración", el sueño de la Contraloría General de la República, no podría ser ganada, puesto que a través ele ios años continuaron las denuncias sobre el Hipódromo. Sin embargo, puede decirse que el Sr. Guillermo Boggiano dio una buena batalla.

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CASO: HOTEL TAMANACO PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: Octubre 1968 FECHA DENUNCIA: Julio 1969 DENUNCIANTES: Brillembourg, David (Jefe de la Fracción Parlamentaria Independiente en la Cámara de Diputados); Briceño Salas, Hugo INVOLUCRADOS: Casanova, Aura Celina (Ministro de Fomento); Comisión de Avalúos de Ministerio de Fomento; Mendoza, Francisco (Ministro de Hacienda en el momento en que se concretó la venta); Páreles, Pedro Migue! (Presidente de la Corporación Venezolana de Fomento) INVESTIGADORES: Comisión Delegada del Congreso Nacional DENUNCIA: Negligencia en avalúo o cobro de comisiones MAGNITUDES: Bs.65.000.000 MATERIA: inmueble propiedad de la nación HISTORIA El Hotel Tamanaco C.A., estimado en un valor real de 90 millones, sin incluir muebles y demás enseres, fue vendido a la Intercontinental Hotels Corporation por un valor neto de 25 millones de bolívares. La venta se había efectuado sin apertura de licitación, vendiéndose a un consorcio extranjero un inmueble que en los últimos años daba al Estado un ingreso neto de 4 millones anuales. El Hotel Tamanaco era una de las pocas empresas estatales que daba utilidad. Las primeras acciones de venta habían sido anunciadas en noviembre de 1967 por el Dr. Francisco Mendoza, entonces Presidente de la CVF, y Ministro de Hacienda cuando se concretó la venta. A principios de agosto, la CVF había decidido no vender el inmueble, pero dos semanas más tarde el Consejo de Ministros decidió hacer la transacción a través del Ministerio de Fomento y no de la CVF como hubiera sido lo correcto. Además se le notificó a los accionistas privados que el mismo no pagaría dividendos en los próximos siete años, aparentemente para acaparar acciones a precios favorables. RESULTADO En 1969 el contralor general de la República, Dr. Manuel Vicente Ledezma, pasó el expediente del Tamanaco a la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI). Por su parte, el gobierno nacional designó una comisión especial, encabezada por la ministro de Fomento, Dra. Haydée Castillo. Este grupo de trabajo recomendó, y así fue aprobado por el Gabinete, que no se debían readquirir las acciones del Tamanaco, pues a juicio del Ejecutivo Nacional se debía dar prioridad a otros problemas nacionales. En junio de 1971, la CIEI recibió el informe de la Subcomisión encargada, donde se recomendaba archivar el expediente, por estimar que la negociación había sido normal. La CIEI aprobó dicho informe, con el voto salvado de su presidente, Dr. José Antonio Cova, y del representante de Cruzada Cívica Nacionalista, Sr. Juan Bautista Méndez.

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CASO: IAN PRESIDENCIA: Rómulo Betancourt (1959-1964) FECHA SUCESO: 19601964 FECHA DENUNCIA: Julio 1963 DENUNCIANTES: Alvarez, José Jesús (Secretario de la CIEI y ex-diputado por AD) INVOLUCRADOS: (no especificados) INVESTIGADORES: Comisión especial de la Cámara de Diputados (1963); Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento IlicitcKCIEI) (1968) DENUNCIA: Sobreavalúo de fundos adquiridos por este instituto MAGNITUDES: Bs. 100.000.000 aprox. MATERIA: Avalúos de fundos de la Reforma Agraria HISTORIA En julio de 1963, José Jesús Alvarez formuló denuncias acerca de irregularidades administrativas en el Instituto Agrario Nacional (IAN). El Congreso designó una Comisión Especial para investigar dicha denuncia, la cual entregó su informe él 14 de agosto de 1963. En diciembre del mismo año, la vieja guardia de Acción Democrática obtuvo mayoría parlamentaria y procedió a archivar el informe. En 1968, cuando J.J. Alvarez fue nombrado Secretario General de la CIEI, presentó un nuevo informe del caso IAN denunciando 25 casos de fraudes a la nación en la venta de tierras al IAN y expresando que durante el gobierno de Betancourt el IAN fue el organismo oficial donde se registraron más casos de peculado, a través del sobreavalúo de los fundos que este organismo adquiría para los asentamientos campesinos del programa de la Reforma Agraria. Entre los 25 casos denunciados, se encontraban: Caso hacienda EL VAPOR: comprada al ciudadano José Chacín (conocido como el "Negro Chacín", popular dirigente adeco en el estado Carabobo). Dicha hacienda, ubicada en el municipio Salom, distrito Nirgua del Estado Yaracuy, fue adquirida por la cantidad de Bs.2.500,000, habiéndose cancelado de contado millón y medio de bolívares y el resto, en bonos de clase "C". Esta cantidad fue pagada por una superficie de 950 hectáreas, pero el levantamiento topográfico realizado por los técnicos del IAN arrojó la suma de 531 hectáreas con 1.500 metros; es decir, 418 hectáreas con 1.500 metros de diferencia. Una nota aparte merece el hecho de que el ciudadano José Chacín adquirió dicha finca el 7 de agosto de 1957 en 300 mil bolívares, obteniendo en escasos tres años, cinco meses y diez días la ganancia de Bs.2.300.000. Caso fundo LA VALERANA: este fundo o, como también se llamaba, fundo Las Mercedes, estaba ubicado entre el distrito Escuque del Estado Trujillo y el distrito Sucre del Estado Zulia y fue comprado por el IAN por Bs.2.011.080,30. La propietaria, Sra. Abreu de Martínez, declaró una extensión de 3.000 hectáreas, mientras los peritos del IAN declararon 1.587

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hectáreas con 9.115 metros; sin embargo, fueron canceladas las 3.000 hectáreas. Caso fundo EL PALENQUE: ubicado en el Estado Lara, comprado por Bs.2.077.833; la vendedora, Dolores Lara declaró que el fundo tenía 1.300 hectáreas, teniendo en •realidad 1.153 hectáreas. Además, ese fundo estaba en disputa como consecuencia de un juicio de divorcio. Caso fundo PALO NEGRO: el vendedor, José Félix Peña era pariente del diputado Luis Augusto Dubuc. El fundo estaba ubicado en el municipio Pampanito, distrito Trujillo del mismo Estado y fue vendido el 23 de febrero de 1962 por Bs.l.655.848. Caso finca de la Compañía APISA: este terreno, donde se construyó la represa de Las Majaguas, fue avaluado por la Comisión de Riego del MÓP, por el Ministerio de Agricultura y Cría y por el mismo IAN en poco más de 5 millones de bolívares; sin embargo, se pagó por ella más de 11 millones de bolívares. RESULTADO Al recibo del nuevo informe de José Jesús Alvarez sobre las irregularidades encontradas en los avalúos de fundos, la CIEI dictó auto de proceder. Ese mismo año, al regresar de vacaciones, José Jesús Alvarez fue destituido por presunta "extracción de documentos". Finalmente el caso del IAN fue olvidado y archivado.

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CASO: INOS PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1975 FECHA DENUNCIA: Marzo 1976 DENUNCIANTES: Muci Abraham. José (Contralor General); Ferrer, Leonardo; (diputado) INVOLUCRADOS: Silva, Héctor (Presidente del Instituto Nacional de Obras Sanitarias); Díaz Moronta, Alirio (Secretario de Finanzas del INOS); Narváez González, Jesús (Vicepresidente del INOS); Marcano Malavé, Juan Salvador (Jefe de la Unidad de Control Previo) INVESTIGADORES: Sala Primera de la Oficina Nacional de Averiguaciones Administrativas, dependiente de la Dirección de Inspección y fiscalización de la Contraloría General de la República. DENUNCIA: Enriquecimiento derivado de despilfarro. MAGNITUDES: Bs.4.066.250 (sólo en el servicio de camiones cisternas) MATERIA: arrendamiento de camiones cisternas, contratos, licitaciones y erogaciones irregulares. HISTORIA El Informe de la Contraloría General de la República correspondiente al año 1975 presentado ante el Congreso por el contralor José Muci Abraham reveló numerosas irregularidades millonarias en el manejo de las partidas del INOS, en el otorgamiento de contratos y en la violación permanente del sistema de licitaciones estatuido. El análisis de la Contraloría de algunos contratos efectuados por el Instituto llevó a la misma a concluir que existían indicios de responsabilidades administrativas. Entre esos contratos se encontraban: 1) un contrato con la firma SIEMENS S.A. para la compra de equipos electrónicos por valor de Bs.59.866.320 otorgado sin licitación, sin autorización del Directorio del Instituto, y sin haber establecido claramente los precios unitarios de los equipos electrónicos comprados; 2) un contrato con SANROC COMPANY INTERNATIONAL por Bs.23.805.972 para comprar tuberías de acero de 30 pulgadas, resultando la firma una intermediaria que suministró tubería vieja con un sobreprecio de Bs.4.391.722 en comparación con otra oferta hecha por la empresa Metalmeg, S.A.; 3) contrato de compra de tuberías de acero de 10 pulgadas por valor de Bs.2.784.000 para el acueducto de Ureña, que resultó fuera de especificación y con un sobreprecio de Bs. 1.173.120 al ser comparada con otra oferta hecha por la misma Metalmeg; 4) otros contratos efectuados con las firmas MITSUBISHI C.A., IMOSA y EXCLUSIVAS UNIVERSALES, mostraban también irregularidades. Entre los desórdenes administrativos señalados por el Contralor se encontraban el sobregiro de partidas, metas incumplidas, inicio de construcción de obras sin existir las previsiones presupuestarias correspondientes y ausencia de registros de los contratos o de sus valeres totales. Otras dos acusaciones concretas referían a la contratación de avionetas para el transporte de funcionarios del Instituto y, especialmente,

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el arrendamiento de camiones cisternas para suministro de agua a varias poblaciones del país. Con respecto a los vuelos contratados, la documentación permitió concluir la existencia de 26 vuelos cancelados por el Inos que no se habían efectuado realmente, así como vuelos cancelados más de una vez. En este caso, la Contraloría declaró la responsabilidad administrativa del Vicepresidente, el Director de Finanzas y del Jefe de la Unidad de Control del Instituto. En la contratación de ios camiones cisternas, la Contraloría estableció una ausencia de adecuada instrumentación y formalización del contrato, declarando responsabilidad administrativa y suficientes indicios de responsabilidad civil del Presidente y del Director de Finanzas del Inos. La prestación del servicio de agua en camiones había sido encomendado a una sola persona a pesar de que tal servicio debía prestarse en ciudades muy distantes entre sí como Ciudad Bolívar y San Antonio del Táchira, Coro y Zaraza, etc. Nunca se mostró evidencia escrita de que los usuarios hubieran recibido el servicio; no obstante, el monto erogado por el INOS en razón del arrendamiento de los camiones cisternas, era, hasta la fecha del análisis, de más de 4 millones de bolívares. El 26 de abril del año 1976, la Sala Primera de la Oficina Nacional de Averiguaciones Administrativas, dependiente de la Dirección de Inspección y Fiscalización de la Contraloría General de la República, dictó dos autos de responsabilidad administrativa al presidente del Inos, Héctor Silva, y al director de Finanzas, Alirio Díaz Moronta. RESULTADO Es supuesto por el Artículo 61, ordinal 5o de la Ley de Carrera Administrativa que ante una decisión de responsabilidad emitida por la Contraloría, la autoridad competente no puede dejar de aplicar razonadamente la destitución inmediata del cargo. Sin embargo, no se procedió a la destitución de los declarados responsables administrativamente. El Ministro de tutela, el de Obras Públicas no tomó en cuenta los pronunciamientos de la Contraloría y declaró, con autorización del Consejo de Ministros celebrado el 4 de mayo de 1976, que respaldaba lo obrado por el Presidente del Inos y que no consideraba razonable sancionar administrativamente a funcionario alguno en relación con estos hechos, a pesar de que la decisión de la Contraloría no fue anulada. El abogado David Morales Bello se convirtió en defensor de Héctor Silva en la Cámara de Diputados y cuestionó acremente al contralor Muci Abraham, acusándolo de entrometerse en lo que no le correspondía. En junio de 1976, el ciudadano contralor general de la República, Dr. José Muci Abraham presentó su renuncia ante la Presidencia de la República alegando, entre otras razones, que se había violado su autoridad con la negativa a destituir a Héctor Silva. El Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, deploró la renuncia de Muci Abraham, pero no reconoció como válida la causa aducida por el Contralor. Finalmente, la Presidencia acepta la renuncia de Muci Abraham y nombra como nuevo Contralor de la República a José Andrés Octavio.

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En 1977, el diputado Leonardo Ferrer refrescó los informes de Contraloría e hizo nuevas acusaciones contra el ex-Presidente del Inos, en base a las manifestaciones de riqueza desplegadas por Héctor Silva. En realidad, hacía tiempo que el rumor citadino, otra forma de comunicación de la opinión pública, transmitía la especie de los diamantes que Héctor Silva regalaba a su esposa, una hermosa Miss Venezuela quien tenía debilidad por ellos. La denuncia de Ferrer agregó la información de una gran cantidad de dólares que era cambiada regularmente por la Sra. de Silva en una agencia bancada, que mostraba una riqueza no correspondiente al patrimonio ni al cargo del exfuncionario del INOS. La Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito de funcionarios y empleados públicos, aunque estaba dominada por miembros del partido de Acción Democrática, la cual seguía apoyando a Héctor Silva, aceptó la denuncia y abrió averiguación. El ingeniero Héctor Silva, aparentemente muy molesto porque Leonardo Ferrer hubiese involucrado a su esposa, intentó atacarlo con similar medicina presentando una denuncia ante la misma CIEI: unos papeles que, según los observadores de la época, no tenían nada de doloso ni ilegal (una solicitud al MTC para instalar una emisora FM en Anzoátegui). Según Enrique Aristeguieta Gramcko, la CIEI acogió la denuncia sin hacer el usual análisis de las pruebas, procediendo a declarar investigado a Leonardo Ferrer y pedir la prohibición de salida del país del diputado. Aparentemente, la investigación sobre Ferrer no prosperó en la CIEI, pues no se supo más de ella. El diputado acudió a la Sala en lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia, la cual levantó la medida de prohibición de salida del país En agosto de 1978, la CIEI declaró terminada la investigación contra Héctor Silva, absolviéndolo de responsabilidades porque no estuvo nunca en posesión de bienes superiores a sus ingresos normales ni se probaron los hechos que motivaron el proceso.

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CASO: INSTITUTO NACIONAL DE PUERTOS 1978 PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1974-1977 FECHA DENUNCIA: 1977 DENUNCIANTES: Alto funcionario del INP, el cual no se identificó; Pérez Blasini, Junio (revista Resumen); Itriago, Teodoro (Presidente del INP); Contralor General de la República INVOLUCRADOS: Samaniego, Enrique (Presidente del INP) INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Irregularidades administrativas especificadas) MATERIA: Registros contables HISTORIA En el Informe de la Contraloría General de la República correspondiente a 1977 se determinó un estado general de crisis en el Instituto Nacional de Puertos (INP). Según este Informe, la inspección fiscal practicada en dicho instituto el 30 de octubre de 1977, orientada a obtener una apreciación global de su organización y funcionamiento, arrojó, además de irregularidades en los procesos organizativos y de tráfico marítimo, un alarmante desorden en los balances de cuentas. Se encontraron diferencias considerables entre los balances presentados por la procesadora de datos (COMSYPRO C.A.) y los elaborados por la Gerencia de Contabilidad, en forma extra-contable. Los registros contables no eran confiables, entre otras razones, por lo siguiente: Io) no se incluían todas las operaciones ocurridas a nivel central ni en los puertos; 2o) no se había establecido el método de depreciación que se utilizaría; 3 o) se incluía como obras en ejecución algunas que ya habían sido terminadas y otras cuya construcción no habían comenzado; 4o) las cuentas por cobrar se contabilizaban en forma global, en base a los reportes enviados por las Gerencias de Puerto; 5o) la cifra de Bs.5.000.000 presentada como depósito en garantía de usuarios, no reflejaba la realidad de estas operaciones, ya que solamente en Puerto Cabello entraban 20 millones de bolívares por este concepto; 6o) la Gerencia de Tesorería, a través de la División de Recaudación y Cobranzas, desconocía la forma como se había llegado al saldo de cuentas por cobrar, hasta el 30 de noviembre de 1977, por Bs.203.647.641,80. Las razones principales justificadoras de un monto tan elevado eran: planillas anuladas y no rebajadas en los libros, planillas registradas más de dos veces, planillas canceladas no acreditadas en los libros, etc. Estas observaciones permitieron opinar que esa intervención del organismo contralor no reflejaba, para el 30 de noviembre de 1977, razonablemente ni la situación financiera ni el resultado de las operaciones para esa fecha. El informe respectivo fue enviado al Presidente del INP, mediante oficio de la Contraloría N° DAD-4-054 de fecha 17-01-78, con recomendaciones de MAGNITUDES: (no

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tomar medidas tendientes a subsanar el estado de cosas observadas en el Informe. El Presidente del Instituto, en comunicación N° 12000-065-7800263 del 23 del mismo mes y año, manifestó que había solicitado la colaboración de este organismo contralor para que, conjuntamente con el Instituto, se interviniera los puertos del país y se determinara un procedimiento para la reorganización de los mismos. Aparentemente, este informe y la orden de intervención no responsabilizaba a su presidente; pues un año después, el nuevo presidente Dr. Teodoro Itriago hizo nuevas acusaciones en contra del anterior director del Instituto, Dr. Enrique Samaniego, con respecto a la adquisición en compra del edificio donde el Instituto operaba en la urbanización Las Mercedes. El edificio había sido adquirido por un precio de 15 millones de bolívares, cuando la evaluación del mismo inmueble señaló que el precio correcto era de 9 millones de bolívares. Se afirmó que el mismo edificio fue hipotecado por 5 millones al Banco Hipotecario de Occidente, grave acusación en caso de haber sido cierto, pues los bienes de la nación no pueden ser hipotecados. El Dr. Enrique Samaniego, según reiteradas denuncias, no permitía que las adquisiciones y control pasaran por la Contraloría Interna; el contralor del INP, Alberto Garrido, había tenido que renunciar a su cargo, en vista de que su superior se negaba reiteradamente a rendir cuentas ante la Contraloría Interna del instituto. RESULTADO En los años siguientes no apareció más información sobre la intervención en los puertos del país. Contraloría no presentó informes sobre el INP en los años de 1978 y 1979. Para 1980 se investigaba el caso de la compra del edificio sede del INP en Las Mercedes. Para 1982 no había aparecido todavía el dictamen de Contraloría ni se hizo más referencia a la investigación de las acusaciones.

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CASO: ¡PASME PRESIDENCIA: Rómulo Betancourt (1959-1964) Raúl Leoni (1964-1969) . FECHA SUCESO: 1961-1969 FECHA DENUNCIA: Diciembre 1969 DENUNCIANTES: Montero, Manuel (Presidente del Ipasme para el año 1969) INVOLUCRADOS: Rasquín, Gustavo; Paiva, Pedro César; González Molina, Teófilo; Pérez Simancas, Amable INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Malversación de fondos; negligencia administrativa MAGNITUDES: Bs.80.000.000 MATERIA: Fondos de maestros; préstamos y prestaciones irregulares HISTORIA En 1969, la Contraloría General de la Nación examinó por primera vez las cuentas del instituto de Previsión y Asistencia Social para el personal del Ministerio de Educación (IPASME). La historia "democrática" de este instituto estuvo gravada por el control de Acción Democrática que originó la costumbre de utilizar ios fondos de los maestros, tanto los del Ipasme como los de la Federación Venezolana de Maestros, para otros fines ajenos a los propósitos de dichas instituciones. La historia del Ipasme, específicamente, puede resumirse en una serie de infelicidades e irregularidades. El Dr. losé Antonio Enrique Rojas, primer presidente del Ipasme al comienzo de la era democrática (desde 1961 a 1963) recibió el instituto ya cargado de irregularidades provenientes de la administración perezjimenista anterior: el Ipasme había prestado medio millón de bolívares para obras del Helicoide (que por supuesto se perdieron) y había desgravado las hipotecas sobre los bienes del presidente anterior, Ing. Teófilo González. Nada pudo hacer el Dr. Rojas por el Instituto y dejó las cosas tal cual estaban. Durante la administración siguiente, 1963-1966, el Dr. Gustavo Rasquín inició el sistema de préstamos a los "compañeros" de partido; préstamos que nunca fueron cancelados y que ascendían a 500 mil bolívares. Al momento de abandonar la presidencia, Rasquín se hizo liquidar, como si fuera un obrero común y corriente, prestaciones sociales que incluyeron pre-aviso, cesantía, antigüedad y vacaciones vencidas; todo esto alcanzó la suma de Bs. 19.400. Se encontró un préstamo hecho a sí mismo por Bs.27.361 que no fue cancelado, aunque el organismo había citado varias veces al Dr. Rasquín. Durante los años 1966-1967, el presidente Adonay Parra Jiménez parece haber sido una excepción en la historia del Ipasme. En varias ocasiones, hasta que lo logró, pidió al ministro de Educación, Siso Martínez, que le removiera del cargo porque, según él, "no sabía dónde lo habían sentado" Lo sucedió el Sr. Amable Pérez Simancas, durante 1967- 1968, a quien se le reprochó, especialmente, por negligencia administrativa. El nuevo

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Presidente había hecho alquilar un equipo electrónico IBM por un monto de 59.000 bolívares mensuales, para mecanizar la contabilidad. Sin embargo, como la computadora no iba acompañada del programa de contabilidad correspondiente, ni con el pesonal especializado, ni con un programa de adiestramiento para el viejo personal, no se utilizó. Así estuvo el Ipasme pagando durante años el alquiler de un equipo que no se utilizaba, erogando una cantidad de Bs.1.600.000 durante ese período. A Pedro César Paiva, presidente de 1968 a 1969, se le imputó el haber impulsado el arreglo de una operación por dos millones de bolívares para la construcción de la sede del Ipasme, en terrenos del mismo Instituto en la avenida Victoria. Dicha operación fue anulada por la administración copeyana. A Paiva se le atribuyó también el haber aumentado la nómina del Instituto en un 40 por ciento, colocando empleados que la prensa de la época tildó de innecesarios, mientras el instituto adolecía de carencia de técnicos y obreros especializados. Además de estas críticas generales referidas a las administraciones de los presidentes del Ipasme, se hicieron denuncias específicas. Una de ellas refería a la construcción de 42 viviendas convenida con la National Building & Land de Venezuela (NABLO), empresa ubicada en la jurisdicción del municipio Maracaibo del Estado Zulia. Dicha operación no estaba respaldada por ninguna documentación, por lo cual se desconocía el monto que había sido concertado por el instituto así como lo cancelado y adeudado. Otro caso notable tenía que ver con uno de dos préstamos conferidos a la Universidad de Los Andes (ULA). Según constaba en los archivos del Ipasme, el 10 de diciembre de 1962, se le había conferido un préstamo a dicha universidad por la cantidad de 200 mil bolívares. Aparecía también un préstamo posterior, a la misma casa de estudios, esta vez por la cantidad de 600 mil bolívares. Este segundo préstamo aparecía debidamente cancelado, pero el primero aparecía pendiente y la universidad se negó a reconocerlo alegando no haberlo pedido ni recibido. RESULTADO En el Informe de 1970 de la Contraloría General de la República, esta dictamina textualmente: "Como resultado de la evaluación de control interno practicada en el Ipasme, se determinó que no existen los elementos necesarios para practicar, en condiciones normales, una auditoría de los estados financieros presentados por el Ipasme al 31 de diciembre de 1969. Dichos estados muestran saldos que no han sido objeto de análisis, adolecen de insinceridad manifiesta y no están respaldados por registros auxiliares, de manera que son de muy difícil verificación. Del mismo modo, y dado que la regularización de esta situación no podría lograrse en breve plazo, se considera que los estados financieros que publicará el Instituto con cierre de cuentas al 30 de junio de 1970, tampoco podrían ser auditados". Nada podría ser más elocuente que este dictamen de la Contraloría. No sólo porque da una medida muy clara del caos en el que estaba sumido ese Instituto, sino especialmente porque es un ejemplo repetido millares de veces en los informes de la Contraloría, año tras año, sobre ministerios, entidades federales, institutos autónomos y empresas del Estado.

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CASO: LECHE CORTADA PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1976-1979 FECHA DENUNCIA: Noviembre 1979 DENUNCIANTES: Osío Sandoval. Migue! (Presidente dei Instituto Nacional de Nutrición); Ferrer, Leonardo (Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados); Mahler, Aiexander (Presidente de Induiac); Domínguez, Francisco (Jefe de la "División de compras del Instituto Nacional de Nutrición); Henríquez, Rómulo (Diputado del MIR) INVOLUCRADOS: Pérez, Carlos Andrés (Presidente de la República); Welcker Quevedo, Horst (Presidente de Corpomercadeo); Alvarez Domínguez, Luis (Ministro de Fomento en enero de 1977); Pocaterra, Roberto (Director General del Ministerio de Fomento); Gunz, Tomás (Viceministro de Agricultura en 1979); Hatchweli Toledano, Jack (Director Comercial de Sogelait para América Latina; accionista de Alimentex); Lezra Serfaty, Moisés (accionista de Alimentex); Bentata, José Claudio (accionista de Alimentex) INVESTIGADORES: Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados; DENUNCIA: Compra de leche de calidad inferior a la exigida por las normas de Sanidad y sin atenerse a los procesos de licitación MAGNITUDES: Bs. 114.000.000 (sólo el valor del último cargamento de leche) MATERIA: 24.000 toneladas de leche (el último cargamento vendido por los Hatchweli Toledano) HISTORIA El 10 de diciembre de 1975, la Dirección General de Comercio del Ministerio de Fomento, instruyó a INDULAC para la importación de 1.800 toneladas métricas de leche en polvo, especificando que la mercancía debía ser adquirida a SOGELAIT, S.A., compañía francesa cuyo representante en Latinoamérica era Jack Hatchwell Toledano, del mismo grupo involucrado en el asunto del Sierra Nevada. Según la prensa de la época, los Hatchwell Toledano habían sido introducidos en Venezuela por Roberto Pocaterra, quien los llevó a los clubes prestigiosos de la capital y los presentó a la gente importante. En enero de 1976, Horst Welcker Quevedo, presidente de Corpomercadeo, envía un telegrama a Indulac, instándola a cumplir inmediatamente las instrucciones del Ministerio de Fomento para la compra a Sogelait. El 19 de marzo, el presidente de Indulac, Alexander Mahler, escribe al Ministro de Fomento informándole que las muestras tomadas del primer embarque llegado con parte de la leche adquirida a Sogelait, no correspondía a las especificaciones del contrato, pues el contenido graso y de cloruro eran inferiores a lo permitido por las normas de calidad del Ministerio de Sanidad venezolano. Añadía el Sr. Mahler que la empresa no podía proceder al envase de leche fuera de norma y que no podía asumir la responsabilidad de envase, en caso de que fuese ratificada la compra. Sugirió que Corpomercadeo se encargara de esa mercancía y dispusiera como el gobierno determinara; al mismo tiempo que pide autorización para importar 2.000 toneladas de sus proveedores habituales al precio de $1075TM, tal y

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como le fue ofrecido al Ministro en diciembre de 1975. Sin embargo, el 30 de marzo, el gerente de Produción de Indulac, Stephen Klass, envía una carta a Roberto Pocaterra, director general de Fomento, anexándole copia de la autorización del Ministerio de Sanidad para envasar la leche de Sogelait. Añade el Sr. Klass, que aunque Indulac procedería al envase, como les era instruido, la empresa salvaba su responsabilidad en caso de que otras instituciones, distintas al Ministerio de Sanidad reclamasen las carencias del producto. Aunque Indulac no había dicho que la leche fuese inapta para el consumo humano, reiteraba que las características físicoquímicas del producto no correspondían a lo establecido en las resoluciones vigentes sobre la leche y sus derivados. A principios de 1977, el Instituto Nacional de Nutrición llama a licitación para la adquisición de 500.000 cajas de leche en polvo. A la licitación concurrieron 7 empresas internacionales y una nacional (Indulac) y fue ganada por la compañía Sorimex, la cual ofrecía el menor precio por caja. Mientras tanto, en 1976, Roberto Pocaterra había hecho un viaje a París, costeado por los Hatchweli Toledano, según la prensa, había regresado del mismo con una nueva oferta de la Sogelait, que no fue presentada a licitación. La licitación del INN fue cerrada el 7 de febrero de 1977 y los resultados de dicha licitación fueron enviados al recién encargado ministro de Fomento, Luis Alvarez Domínguez, quien envió una carta al presidente del INN, Miguel Osío, el 15 de febrero, explicándole que había llevado al Presidente Carlos Andrés Pérez los resultados de la licitación y que el mismo Presidente, con vista al cuadro de ofertas dentro y fuera de licitación, había estimado como la más conveniente la presentada por la empresa Sogelait al precio de $1230 (CIF). Añadía las instrucciones para la celebración del contrato por 500.000 cajas de leche (6.000TM) y la emisión de carta de crédito correspondiente. Agregó el Ministro que también había sido instruido por el Presidente de autorizar a CORPOMERCADEO para adquirir unas 20.000 cajas de SORIMEX para tener una reserva. Al día siguiente, el Presidente del INN escribió una carta al Presidente Carlos Andrés Pérez, notificándole los hechos y la comunicación de Fomento del día anterior. Miguel Osío explicaba que durante todo el año 1976, la firma francesa estuvo hostigándolo continuamente para que suspendiera una licitación y les adquiriera la leche a ellos en base a un supuesto compromiso con el gobierno nacional y, como se negara, los empresarios lo habían amenazado con un supuesto escándalo, por lo cual les pidió que abandonaran su oficina. Prosigue Osío narrando, lo que probablemente ya conocía el Presidente, la experiencia anterior con la leche de Sogelait: "resultando de mala calidad, siendo decomisada por el Ministerio de Sanidad quien la declaró no apta para el consumo humano". Finalmente, añadía la carta de Osío que los sobres de la licitación habían sido abiertos delante de los concurrentes y que sería necesario explicar públicamente cómo era que habiendo ganado Sorimex, se le confería la licitación a una empresa que no había licitado y había presentado su oferta posteriormente al cierre de la licitación. La denuncia de Osío fue despreciada por Carlos Andrés Pérez y en marzo de 1977, el Ministro de Fomento instruyó a Giselo Payares, nuevo presidente de Corpomercadeo, para la adquisición de leche por valor de 40 millones de bolívares. El general Payares se opuso, también infructuosamente, a esta negociación. Igualmente inútil fue la denuncia del

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diputado Leonardo Ferrer ante la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados pidiendo la suspensión de esas importaciones. Sogelait mantuvo el monopolio de la leche importada a Venezuela durante todo el período presidencial de Carlos Andrés Pérez. Hasta el 5 de septiembre de 1979, cuando Francisco Domínguez, jefe de la división de compras del Instituto Nacional de Nutrición, se dirigió al Dr.Alberto Silva Guillén, nuevo presidente de Corpomercadeo, suspendiendo la recepción de 40.000 cajas de leche en polvo porque los exámenes que practicó el departamento de tecnología de alimentos de INN revelaron que no era apta para el consumo y esa leche estaba destinada al Programa Programa de Protección Prenatal y Suplementación para niños de 6 meses a 6 años. Esas 40.000 cajas —valoradas en Bs. 12.184.200— eran el primer envío de un lote de 140.000 cajas compradas a la firma Alimentex (nueva firma lechera del mismo grupo económico Hatchweli Toledano). La operación total había sido por Bs. 114.000.000. Aparentemente, el grupo Hatchweli Toledano había sido avisado de los precios ofrecidos por las otras firmas en esta nueva licitación y presentaron entonces una cotización algo más baja, obteniendo así la licitación. La investigación reveló que en carta fechada el 31 de marzo de 1977, Jack Hatchweli agradece a Carmelo Lauría el haberlo recibido y darle la oportunidad de exponerle sus preocupaciones respecto a unos asuntos de mayor importancia para el país, a la vez que le hace la oferta de leche. El membrete de la carta es todavía de la empresa francesa Sogelait y Hatchweli firma como "Director Comercial". Después de la experiencia del 76, y dadas las innumerables denuncias, el gobierno había expresado que no pactaría más con dicha empresa; pero los Hatchweli fundaron otras empresas similares a la Sogelait y las registraron como ALIMENTEX y SUCDAIRY, con las cuales se negociaron las sucesivas compras de leche en polvo y esta operación de 140.000 cajas. Lo más grave de esto es que las empresas Hatchweli Toledano no eran productoras sino intermediarias de leche reconstituida, la cual, como había advertido Osío al Presidente, no podía durar más de 4 meses. RESULTADO Considerando que la leche venía de Australia y el tiempo que tomaría desde los puertos venezolanos hasta su comercialización, parece obvio concluir que durante cinco años estuvimos importando leche no sólo insuficiente en proteínas y vitaminas sino también en descomposición. El ex viceministro de Agricultura, Tomás Gunz, renunció intespestivamente, por "razones personales" a raíz del escándalo de 1979. Aparentemente, el Sr. Tomás Gunz había tomado parte en las últimas negociaciones de leche y había estudiado las ofertas de diferentes representantes de firmas lecheras de Irlanda, Canadá, Austria y Nueva Zelandia, incluyendo la de Alimentex. El caso de estas importaciones de leche levantó protestas y denuncias, porque no trataba solamente de las ganancias obtenidas por los intermediarios, la manipulación de licitaciones y el dinero malversado en la leche incinerada, sino de la insuficiencia proteica del producto ofrecido a la población venezolana. Sin embargo, la denuncia no fue seguida hasta sus últimas consecuencias. Se dijo en la época, que la importación de leche era

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otro caso-cangrejo. Finalmente, el caso del Sierra Nevada opacó a todos los demás, como si se hubiese dado un acuerdo político para constelizar todas las denuncias en el barco frigorífico.

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CASO: MAIZ PRESIDENCIA: Raúl Leoni Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: Julio 1964 FECHA DENUNCIA: Agosto 1964 DENUNCIANTES: Hómez. Hermágoras (Director- Gerente del BAP) INVOLUCRADOS: Osorio, Alejandro (Ministro de Agricultura y Cría); Hómez, Hermágoras; Rodríguez Trillas, Armando (Subdirector del BAP) INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Pérdida de la nación por manejo indebido de licitaciones MAGNITUDES: Bs.4.000.000 MATERIA: Importaciones de maíz blanco HISTORIA Luego de una primera compra de 100.000 toneladas métricas de maíz, hecha el primer trimestre del año 64, se comprobó un déficit de 35.000 toneladas métricas de maíz blanco y 25.000 toneladas de maíz amarillo y se abrió una nueva licitación. Por instrucciones de Alejandro Osorio, ministro de Agricultura y Cría, el Dr. Hermágoras Hómez (director-gerente del BAP) concertó compra con la empresa norteamericana THOS P. GONZALEZ, por la cantidad recomendada (35.000TM) a un precio US$68.50 tonelada métrica de maíz blanco N°l, libre de costo de flete y descarga e incluidos pasajes de los técnicos para comprobar la calidad del grano y una garantía de fiel cumplimiento de la Thos P. González por $439.500. Con aprobación de la Junta Administrativa del BAP y del ministro Osorio, Hermágoras Hómez aceptó en firme la oferta. El subdirector del BAP, Armando Rodríguez Trillas no estuvo de acuerdo y defendió la posición de negociar "gobierno a gobierno", presentando una proposición de la firma estatal mexicana CONASUPO, con la cual el Subdirector había negociado a través del Encargado de Negocios de Venezuela en México, aparentemente también bajo orden del Ministro. De esta manera, a partir de julio de 1964, fueron firmados dos contratos: uno por Hómez, bajo las condiciones antes aclaradas, y otro firmado por Rodríguez Trillas por 70.000 toneladas de maíz blanco a US$67.75 la tonelada métrica, puesto en bahía, pero no en puerto y sin estipulaciones de "fiel cumplimiento" ni descarga; es decir, se compraba el triple de lo estipulado como necesario, tanto por razones del déficit a cubrir como por limitaciones de almacenaje, alegando que la empresa mexicana no podía vender menor cantidad. Para agosto del mismo año, llegó la carga de maíz blanco procedente de México, cuya operación fue contratada a Conasupo por el Dr. Trillas. Sólo el maíz mexicano fue entregado a Venezuela, mientras la Thos González incumplió los compromisos con el BAP, por lo cual se le cursó una demanda. A raíz de estos sucesos, el director- gerente del BAP, Hermágoras Hómez, envió al Presidente Leoni, y a la Contraloría General de la República, un memorándum en el cual pedía averiguación sobre esta extraña doble contratación que escindía la línea de mando en el B AP; Hómez señaló una

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serie de hechos ambiguos que permitían pensar en irregularidades y beneficios obtenidos en la negociación hecha directamente con México y no a través de la Thos P. González. Al verse cuestionado, directa o indirectamente, el ministro Osorio pidió investigación de Contraloría. Se supo entonces que había sido la propia Conasupo quien había interferido la llegada del maíz de Thos, puesto que aquella compañía suplía también a ésta y había decidido no proveerla del producto sino negociarlo directamente con Venezuela. De hecho, una extraña cláusula tercera especificaba, en el contrato con Venezuela, que CONASUPO no vendería maíz blanco o amarillo a ninguna empresa de ningún otro país ese año. Hermágoras Hómez explicó que la primera oferta de Conasupo había sido mucho más alta que la de la Thos. En efecto, se publicó un cable de Rodríguez Trillas al BAP del mes de mayo, informando sobre una aguda escasez mundial del grano y una oferta de CONASUPO por $72 la tonelada C1F y una cantidad mínima de 300.000 toneladas. Hómez explicó que fue justamente ese cable lo que lo impulsó a cerrar la negociación más conveniente con la Thos P. González. Por deducción, se concluyó que cuando CONASUPO se enteró de que su distribuidor, al cual ellos le vendía el grano a $611M, estaba vendiendo el producto mucho más barato, decidió interferir la operación y vender sólo "de gobierno a gobierno". Llamó la atención que Conasupo le hubiera ofrecido maíz a la Thos por US$61 la tonelada y, alegando escasez del producto, le ofreciera a Venezuela US$67.75. La pregunta de la época fue por qué Venezuela, entonces, no negoció con Conasupo para obtener igual precio o similar al que obtenía la Thos. Finalmente, la prensa informó que el contrato con Conasupo establecía la compra de 70.000 toneladas de maíz blanco N° 2, mientras que el contrato con THOS era por 35.000 toneladas de maíz blanco N° 1, además de ofrecer ciertas otras cualidades superiores (como menor humedad) y las condiciones más ventajosas ya expuestas. La nación perdía en estas transacciones, no revocables, 4 millones de bolívares, pues según las apreciaciones de la época, el costo de transporte a muelle, retardo en puerto, almacenamiento del exceso de grano adquirido, reducción de la humedad, pasajes de técnicos, etc., subía la tonelada a $80; sin incluir los costos sufridos por el BAP al tener que revocar la carta de crédito emitida a favor de la THOS y al verse forzada a demandar a esta empresa por incumplimiento de contrato. RESULTADO Un veredicto extraordinario de la Contraloría (16 de octubre de 1964) excluyó al ministro Alejandro Osorio, declarando culpable en lo administrativo a los ciudadanos: Dr. Armando Rodríguez Trilla, sub-director del BAP, a quien se consideró principal responsable por su actuación en las mencionadas negociaciones, las cuales dieron origen a los inconvenientes surgidos y a la investigación realizada; y responsable secundariamente a los Dres. Hermágoras Hómez y Emilio Pitalúa, director-gerente y secretario del BAP (nótese que en prensa nunca se mencionó el nombre de este último y se desconoce su actuación en el caso), respectivamente. Se consideró justificada la intervención del ciudadano ministro de Agricultura y Cría, Dr.

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Alejandro Osorio, y en consecuencia exento de toda responsabilidad administrativa. La Presidencia de la República, a través de su Secretaría, pidió la renuncia irrevocable a los funcionarios encontrados responsables administrativamente. El Dr. Hómez pidió apelación de este veredicto al Tribunal Nacional de Hacienda, alegando que el mismo estaba saturado de fallas que desvirtuaban la verdad del problema. Se desconoce el curso de dicha apelación

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CASO: MELAPORT FECHA SUCESO: 1974-1979 FECHA DENUNCIA: 1978-1979 DENUNCIANTES: Auditores de la empresa Prensa Nacional INVOLUCRADOS: Caldera. Alberto J.; Del Moral, Juan Pedro INVESTIGADORES: Auditorías de empresas. Unidad Permanente de Contraloría de la LA CVF; División de Participaciones Accionarias de la CVF DENUNCIA: Irregularidades en la cesión de avales y créditos de la CVF, manejo indebido de las cuentas de la empresa MAGNITUDES: Bs. 187.674.405,85 MATERIA: Avales y créditos para la producción de meladura de caña de azúcar HISTORIA Meladuras Portuguesa C.A. (MELAPORT) fue creada en 1972 para la producción de meladura de caña de azúcar en el Estado Portuguesa. Desde su inicio, la empresa tuvo un desarrollo desorganizado. En 1972 la asamblea de accionistas acuerda el pago de la totalidad del capital suscrito. Sin embargo, la cancelación de la cuota de capital de Inversiones Zoral C.A. y de Argenis Vivas se efectuó mediante la apertura de una carta de crédito a favor de Elary Knox Chemical Plants Inc por $2.125.000 equivalentes a Bs.9.350.000, cargándosele a Inversiones Zoral C.A. el valor de la misma. Ahora bien, aun cuando el capital figuraba en contabilidad como legalmente pagado por los socios, el mismo no fue efectivamente pagado por cuanto dicha carta de crédito se canceló posteriormente con los fondos de la propia Melaport, mientras que todavía a la fecha de las denuncias Inversiones Zoral C.A., propiedad de Alberto Caldera, adeudaba a Melaport la citada cantidad. Obviamente, una empresa nacida con insuficiencias de capital necesitaba inmediatamente más créditos. En 1974 la Corporación Venezolana de Fomento (CVF) aprobó un aval por Bs. 77.500.000. Durante los años siguientes, los fondos provenientes de ese aval fueron usados en el pago de los compromisos derivados del servicio de la deuda y las pérdidas en operaciones de la empresa. Ante las denuncias aparecidas en la prensa nacional, Juan Pedro del Moral publicó documentos que demostraban que él se había separado de la empresa en 1976 por diferencias en la forma de administración, asumiendo algunos pasivos de la empresa. En el año 1978, a pesar de los continuos problemas de la empresa, la CVF otorga nuevamente un aval por 6 millones de bolívares y un crédito directo por Bs.805.546 para el pago de obligaciones laborales. Ese mismo año, Alberto Caldera realiza un aumento de capital por 60 millones de bolívares pagaderos con un terreno cuyo

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traspaso de propiedad no se llegó a realizar y que estaba hipotecado a INVERCO y a la misma CVF. En vista de la apremiante situación financiera de la empresa, en el mes de mayo se firmó un convenio con la CVF mediante el cual se daban en prenda las acciones de Melaport para garantizar el pago de la deuda con la CVF y se nombraba una nueva Junta Directiva con 4 miembros de la CVF. En noviembre se contrata un crédito de $8.001.474 para pagar deudas de Inversiones Zoral y Melaport. En febrero de 1979 la CVF resolvió aceptar la dación en pago y traspaso legal de la empresa ofrecida por Melaport como pago de sus deudas. No obstante, en septiembre de 1979 las obligaciones de Melaport con la CVF alcanzaban la cantidad de Bs. 187.674.405,53 mientras que el valor contable de las acciones de Melaport era prácticamente nulo por las pérdidas acumuladas de la empresa y una descapitalización de Bs. 91.588.832,55. Para esa fecha la CVF había desembolzado Bs.91.746.410,34 por concepto de obligaciones avaladas, siendo inevitable el pago del saldo avalado dada la insolvencia de Melaport. La pregunta que se hacía la opinión pública a raíz de las denunicas fue qué irregularidades en las cesiones de avales y créditos existieron para que se permitiera que la acreencia de la CVF con una empresa con problemas financieros ascendiera hasta una astronómica suma cercana a los 200 millones de bolívares. RESULTADO Según memorándum de la Consultoría Jurídica de la CVF, de abril de 1979, en el Juzgado Sexto de Primera Instancia en lo Civil cursaba demanda contra Melaport por Bs.29.250.092,18 de acuerdo a cesión de un crédito hecho a la CVF por Inarco ínvestment C.A. En el Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Mercantil cursaba otra demanda por Bs.4.042.000 contra Inversiones Zoral C.A., como consecuencia de la cesión que ésta hizo a la CVF de un pagaré. Ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Mercantil fueron demandados Melaport, Alberto Caldera y Juan Pedro del Moral por la cantidad de Bs. 3.974.800,75, practicándose embargos sobre bienes del deudor por Bs.2.117.065. No se encontró más Información sobre el desarrollo de este caso.

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CASO: METRO DE CARACAS PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1976-1979 FECHA DENUNCIA: Septiembre 1980 DENUNCIANTES: Rodríguez Amengual, Oscar (Directivo del Metro de Caracas hasta febrero de 1980) INVOLUCRADOS: Díaz Díaz, Manuel Antonio (Presidente de ia Comisión de Licitaciones del Metro de Caracas); Aletti, Mario (de ia empresa PROINDU); empresas ASTALDI; CODEFA; SOGENE; CEDICA; VENEZUELA DE INSPECCIONES C.A. INVESTIGADORES: No se realizaron investigaciones DENUNCIA: Retraso en ¡a construcción de obras; contratos conferidos irregularmente; anticipos de pagos por obras inconclusas; tráfico de influencias MAGNITUDES: (imprecisas) MATERIA: Contratos de construcción e inspección de obras del Metro de Caracas HISTORIA La prensa publicó a mediados de 1980 denuncias efectuadas por el ingeniero Oscar Rodríguez Amengual, ex-director del Metro de Caracas, sobre malversaciones e irregularidades en la construcción y supervisión de varios tramos del Metro, señalando el cobro de anticipos y, especialmente, el retardo de las obras que generaba la escalada de los costos por realización y supervisión. La construcción de los tramos de El Metro: Propatria-Catia y CatiaManicomio estaba a cargo de tres empresas, el Consorcio italiano ASTALDI, el Consorcio CODEFA de Milán y la empresa venezolana PROINDU, sin mucha experiencia. Se construyeron 4.200 mts y se gastaron 320 millones de bolívares. Estas empresas recibieron una anticipo de 32 millones de bolívares en octubre de 1976 y otros 32 millones en mayo de 1977, cuando las obras que habían realizado hasta el momento eran por un valor de 13 millones de bolívares. En julio de 1979 estas empresas fueron intervenidas administrativamente y sus contratos fueron cancelados ya que su situación económica era pésima y no presentaban ningunas garantías. Posteriormente, CORDIMETRO se hizo cargo de las obras. Con respecto a una de las empresas intervenidas, Proindu, se supo que en diciembre de 1975 el presidente de la comisión de licitaciones, ingeniero Manuel Antonio Díaz Díaz, la había convocado aun cuando esta empresa ni siquiera había sido inscrita en el Registro Mercantil. Además, cuando la empresa se registró, uno de los accionistas, Mario Aletti, se presentó como venezolano, a pesar de que todavía no lo era; pues el mencionado ciudadano recibió la nacionalidad venezolana según la Gaceta Extraordinaria N° 1.851 del 3 de febrero de 1976. La empresa ya había sido registrada el 26 de diciembre de 1975; constituyéndose con un capital social de 400 mil bolívares, pagando

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el 20% del valor de las acciones, es decir 80 mil bolívares. Con ese minúsculo capital pagado, el Metro de Caracas le otorgó un contrato de 35 millones de bolívares en septiembre de 1976. También estaba sumamente atrasado el tramo de El Silencio-La Hoyada, a cargo de la empresa canadiense SOGENE y de CEDICA (empresa de González Gorrondona). Dicho tramo debía entregarse en octubre de 1982 y los contratistas estaban obligados a tener culminado el 55% de las obras para marzo de 1980; pero para esta fecha sólo habían concluido un 18%. El tramo de Plaza Venezuela-Chacaíto cuya construcción estaba prevista en un 68% para marzo de 1980, sólo estaba realizado en un 23%. Los retardos de las obras estaban generando erogaciones excesivas y fuera de planificación. Para el tramo Propatria- La Hoyada, por ejemplo, se otorgó un contrato de inspección de una duración de 24 meses por un monto de 30 millones de bolívares y como las obras apenas habían adelantado dos años después, se le confirió otro contrato a la misma firma por Bs.24.000.000 para inspeccionar el mismo tramo. A la compañía Venezolana de Inspecciones le fue otorgado la inspección del tramo Fuerzas ArmadasChacaíto, por un monto de Bs.36.000.000 y una duración de 2 años, luego otro para la inspección de la misma obra por Bs.18.000.000; y se presumía que existía un tercer contrato pues las obras no habían sido concluidas. La prensa reseñó que cuando la firma Venezolana de Inspección C.A. había recibido este contrato tan importante apenas tenía tres meses de constituida y sus Directores habían sido funcionarios importantes del Ministerio de Obras Públicas, por lo cual se evidenciaba tráfico de influencias. Además fueron señaladas irregularidades en los contratos de inspección: empresas que habían cobrado 30 y 18 millones de bolívares por la inspección de obras no concluidas, cuando usualmente se pagaban sobre obra concluida. Además, siendo los valores fijados para la época, un 5 al 10 por ciento del valor de la obra, el Metro estaba pagando hasta un 30% por inspección. La prensa señaló excesos administrativos y malversaciones, pero el denunciante no concretó éstas últimas. El Metro de Caracas, aunque tenía contratado los proyectos, estudios, valuaciones y supervisiones de las obras con diversas empresas, mantenía simultáneamente una nómina de 537 empleados y un gasto de 29 millones de bolívares en empleados para 1979. RESULTADO La denuncia no prosperó más allá de lo publicado por la prensa y ésta misma tampoco prosiguió cubriendo el progreso de la denuncia. Los Informes de Contraloría correspondientes a 1980 y 1981 no registran irregularidades ni mencionan intervención alguna en C.A. METRO.

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CASO: MINISTERIO DE COMUNICACIONES Betancourt (1959-1964) FECHA SUCESO: 1963

PRESIDENCIA:

Rómulo

FECHA DENUNCIA: 17 de diciembre de 1963 DENUNCIANTES: Pietri, Luis Alejandro (Contralor General de la República); Miiiani, Pedro (Ministro de Comunicaciones, año 1964) INVOLUCRADOS: Leandro Mora, Francisco José (Director de Administración del Ministerio de Telecomunicaciones); Morales, Oscar (Director de Telecomunicaciones); Hernández, José Vicente (Director General de Comunicaciones-Viceministro); Antúnez Rincón, Nicomedes (Funcionario de Telecomunicaciones); La Grave Fry, Cipriano (Subcontralor delegado de la Contraloría General) INVESTIGADORES: Contraloría General de Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito la República; Comisión

DENUNCIA: Uso y adquisición de bienes nacionales para propio peculio MAGNITUDES: Bs. 18.000.000 MATERIA: Sueldos adelantados; bonificaciones, adelantos, permisos injustificados; usufructo de bienes nacionales HISTORIA La labor de intervención de la Contraloría General de la República en el Ministerio de Comunicaciones comenzó en febrero de 1963. En diciembre del mismo año, la Contraloría presentó, bajo oficio N° VI2768, un informe a la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito, la cual abrió el proceso de investigación estableciendo posteriormente que las partidas destinadas para "personal supernumerario" y adquisición de bienes nacionales estaban siendo empleadas por altos funcionarios del Ministerio en beneficio propio. El funcionario Nicomedes Antúnez Rincón fue acusado de mal administrar un presupuesto de 200 mil bolívares. Fueron detectadas irregularidades tales como cobros de sueldos superiores a los cargos definidos para esas personas; adelantos a funcionarios de sueldos hasta por 3 meses; bonificaciones especiales hasta por 5 mil bolívares; permisos pagados por más de 6 meses sin justificaciones. También fue mencionado el caso de funcionarios del Ministerio de Comunicaciones quienes vivían en casas de la nación, en San Juan de los Morros, mientras las oficinas de Comunicaciones funcionaban en casas arrendadas hasta por 2 mil bolívares. Hubo denuncias por nepotismo y monopolios familiares respecto a los puestos en las diferentes oficinas dependientes del Despacho. El Ministerio de Comunicaciones exhibía un avanzado estado de delincuencia administrativa debido a sus múltiples dependencias distanciadas del control directo del Despacho, tales como oficinas de correos, telégrafos, tránsito, líneas aéreas, etc. La gravedad de tal estado de cosas fue revelado por el déficit fiscal que impidió, incluso, pagar vacaciones a los telegrafistas. Este caso se calificó como el escándalo fiscal más grande del año 1963, especialmente porque parecía ser un estado de cosas contagioso: el subcontralor delegado por la Contraloría (Cipriano La Grave Fry) para investigar

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las irregularidades, se enredó en ellas hasta el punto de ser inculpado en las mismas. RESULTADO Nicomedes Antúnez Rincón se declaró culpable y se le embargaron los bienes. Francisco José Leandro Mora y Oscar Morales, al parecer intimidados por la investigación, renunciaron. José Vicente Hernández fue internado en una clínica psiquiátrica a raíz de los hechos, pero posteriormente recibió una orden de jubilación con asignación de Bs.3.200 mensuales. Cipriano La Grave Fry, subcontralor de la nación y comisionado por la Contraloría para investigar el caso, fue destituido por presunta complicidad y retraso cómplice de la investigación. A los cuatro ex-funcionarios les fueron congelados los bienes y, un año después, en enero de 1965, se les dictó orden de prohibición de salida del país. No se conocieron otros resultados.

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CASO: MINISTERIO DE JUSTICIA PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1978 FECHA DENUNCIA: Mayo 1979 DENUNCIANTES: Andueza, José Guillermo (Ministro de Justicia) INVOLUCRADOS: Guevara, Vianney (Habilitado Administración del Ministerio de Justicia) de la Dirección de

INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Atraso de contabilidad, desaparición de fondos y de libros de archivo y contabilidad, ausencia de rendición de cuentas MAGNITUDES: Bs.50.000.000 MATERIA: Fondos de la Caja de Trabajo Penitenciario; libros de contabilidad HISTORIA El Dr. José Guillermo Andueza, titular del Ministerio de Justicia, denunció el 2 de mayo de 1979 serias irregularidades en distintas dependencias del mismo Ministerio, concretamente en la Caja de Trabajo Penitenciario, la Dirección de Administración y la Dirección de Planificación; irregularidades que representaban pérdidas en el orden de 50 millones de bolívares. Habiendo ordenado el Ministro la investigación de las mencionadas dependencias se encontró atrasada en tres meses la contabilidad del Ministerio. En la Dirección de Administración habían desaparecido los libros de archivo y contabilidad. En la Dirección de Planificación se detectó ausencia total del sistema de licitaciones y operaciones de registro de proveedores, habiendo fallas de toda naturaleza y anarquía en todos los niveles. De la Caja de Trabajo Penitenciario habían desaparecido los fondos, producto del trabajo de los presos, y no existía rendición de cuentas de los mismos. Este caso recibió mención especial por la significación que el trabajo penitenciario tiene para el programa de rehabilitación de presos. La Contraloría General de la República intervino la Dirección de Administración, pero el habilitado de ese Despacho, Señor Vianney Guevara, se negó a entregar la combinación de la caja fuerte, creando con ello un gran escándalo pues en dicha caja fuerte se encontraba la nómina de pago de obreros. Al negarse el Sr. Guevara, en forma reiterada, a entregar la combinación, el director de Administración, Dr. Raúl Rodríguez Anzola, y altos funcionarios del Ministerio se vieron en la necesidad de ordenar romper la caja fuerte. Se encontró entonces la falta de 22 millones de bolívares que debían estar allí. También denunció el ministro Andueza, la existencia de un gran nepotismo en el Despacho de Justicia: direcciones compuestas por hermanos, primos, tíos, padres, así como funcionarios fantasmas, que solamente cobraban los quince y treinta.

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RESULTADO Durante varias semanas la prensa anunció el próximo rendimiento del Informe de Contraloría sobre las irregularidades en el Ministerio de Justicia, pero no salió publicada ninguna información adicional. Se revisaron los informes de Contraloría de los años 1979 y 1980, pero no aparece en ellos resultados de la averiguación.

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CASO: MISILES PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1977 FECHA DENUNCIA: 1979 DENUNCIANTES: Murillo Font. Francisco (Diputado por el MEP); Petkoff, Teodoro (Diputado del MAS) INVOLUCRADOS: Aoún, Alberto INVESTIGADORES: Comisión de la Contraloría de la Cámara de Diputados (Congreso Nacional). DENUNCIA: Compra de armamento sin seguridad de su eficacia; cobro de comisiones; soborno MAGNITUDES: Bs.240.000.000 MATERIA: Misiles "Otomat MK2" HISTORIA Todo era expectativa. Corría abril de 1979 y Venezuela estrenaba el nuevo gobierno de Luis Herrera Campíns, el cual se disponía a probar el poderoso sistema misilístico, adquirido por el anterior gobierno de Carlos Andrés Pérez, para armar las flamantes fragatas encargadas y compradas en Italia. El día de la prueba de los misiles, mar afuera, estaban el Presidente, los parlamentarios, los representantes de la Marina. A la orden de fuego ... no pasó nada, el blanco permaneció intacto. Desde entonces, nos hemos preguntado ¿qué pasó? La Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados abrió inmediatamente una averiguación en la que participaron activamente los diputados Teodoro Petkoff (MAS), Leonardo Ferrer (COPEI) y Francisco Murillo Font (MEP). Se reveló que Venezuela había adquirido unos misiles OTOMAT MK2 que se hallaban en fase experimental, sin seguridad sobre la eficacia del armamento. La adquisición del armamento a la firma Otto Melara había sido comprometida en un contrato anterior efectuado entre el gobierno de Venezuela y los astilleros Cantieri Navale Riunite, para la orden y adquisición de unas fragatas (véase el caso Fragatas). Cantieri fabricaría las fragatas y Otto Melara el avanzadísimo armamamento y su sofisticado sistema electrónico de control. Ya en abril de 1975, el entonces Contralor Dr. José Muci Abraham había hecho serias objeciones al contrato de las fragatas y el sistema de armamento: "La parte más importante de los buques, —decía el Contralor en Informe Secreto N° D- 131-75— su armamento principal, es decir, los misiles, quedan prácticamente fuera del contrato, porque están sujetos a que el sistema sea primero aceptado o adoptado por la Marina Italiana; de no suceder esto se instalaría otro sistema, en reemplazo del original, estipulación ésta que no presenta la claridad debida. El reembolso por la no instalación de ese sistema, por otra parte, no guarda relación con el importante costo de cada buque puesto que la mayor parte de dicho costo está representada por el armamento y sus sistemas electrónicos de alta sofisticación". El ministro de la Defensa, Homero Leal Torres, contestó contundentemente al Contralor: primero, el sistema de i armamento y electrónica es un 30%

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del precio total de los buques; de ese porcentaje sólo un 7% corresponde a los misiles y otro tanto —que el Ministro no especificó— al sistema electrónico. El resto del porcentaje corresponde a armas convencionales como un cañón Otomelara, lanzacohetes, lanza-torpedos, ametralladoras, radares, etc.; ¡ segundo, la cláusula 58 del contrato establecía con "meridiana claridad" que el constructor se obligaba a sustituir el sistema misilístico que el Ministerio eligiese en reemplazo de los Otomat-MK2, según precios y plazos acordados por acuerdo entre las partes; tercero, el armamento contratado era el más moderno y efectivo, el más deseable por las fuerzas armadas más importantes del mundo. Así que, como se dice en criollo, no le "pararon" al Contralor y, como fue revelado en 1979 por el diputado Teodoro Petkoff, tampoco le "pararon" a los informes escritos por técnicos de la Marina venezolana que recomendaban no comprar los misiles OTOMAT MK2; pues, habiendo viajado a Italia como comisionados para investigar los misiles, habían conocido del fracaso de los mismos en pruebas efectuadas en Italia. El Ministro de la Defensa advirtió a los periodistas y a la opinión pública en 1975 que la adquisición de las fragatas y los misiles constituía secreto militar y que, por lo tanto, iría preso quien se atreviera a hablar de ello. El contralmirante Edgard Sénior fue removido apenas manifestó por escrito su desacuerdo con la inversión en los misiles y al contralmirante Brito Ascanio, quien produjo un informe donde se oponía a dicha operacion, le fue negado el ascenso. El silencio militar se mantuvo hasta el fracaso de los misiles, cuando Petkoff le pide a la Cámara de Diputados abrir averiguación presentando los informes técnicos de los contra-almirantes y la denuncia de que la empresa Otto Melara había pagado una comisión, porcentual sobre el valor de los misiles, al ciudadano venezolano Alberto Aoún; comisión que, según el diputado, también ascendería junto con el precio de misiles de acuerdo a la rata inflacionaria. La Comisión de Contraloría de la Cámara nombra una subcomisión presidida por Leonardo Ferrer para investigar el caso. RESULTADO Los ex-presidentes Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez fueron citados a la Comisión de la Contraloría de la Cámara de Diputados a fin de precisar cuándo comenzaron realmente las negociaciones sobre fragatas y misiles. Caldera negó ser el iniciador de las negociaciones. La sub-comisión parlamentaria comprobó en Italia que se habían dado comisiones cercanas a los 10 millones de bolívares, cobrados por Alberto Aoún. El presidente de la Cantieri Navale, Enrico Boccini, reconoció ante la comisión parlamentaria, haber pagado a Alberto Aoún una comisión de Bs.8.997.000 equivalente al 0,25% del valor de las seis fragatas ($480.000.000) y Bs.720.000 equivalentes al 0,30% del valor de los misiles (Bs.240.000.000) por su participación como agente operacional sin poder y por el uso de sus oficinas, télex, viajes a Italia, etc. a lo largo de las negociaciones con el Estado venezolano. El Informe de la Comisión de Contraloría verificó, finalmente, la inexistencia de documentación relativa a especificaciones de licitación o al procedimiento requerido de solicitud de ofertas.

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Hasta allí llegó la indagatoria, resultando Alberto Aoún, en apariencia, el único responsable y beneficiado. La nación, ciertamente, no fue beneficiada: los misiles no funcionaron. Se hicieron dos pruebas más, pues Luis Herrera Campíns había expresado que no se pagarían los misiles superficiesuperficie hasta no comprobar su efectividad; pero ambas exhibiciones terminaron en fracaso. Sin embargo, la opinión pública no llegó a tener noticia de que los misiles hubiesen sido devueltos o de que hubiesen aplicado la famosa cláusula 58° del contrato para cambiarlos por otro sistema. Los misiles permanecieron sobre las fragatas y hemos de suponer que estaban sobre ellas cuando se dirigieron raudas a enfrentarse con la colombiana fragata Caldas; a la cual, afortunadamente, no fue preciso hundir. Sobre la cuestión de los misiles se rumoró mucho por prensa y conversaciones de corrillo. Se habló mucho de un viaje efectuado por David Morales Bello y el ex-ministro de Justicia, J.M. Echeverría, a Estados Unidos, por órdenes del Presidente de la República, para impedir la aparición de un reportaje en el New York Times y en otros diarios, con la información relativa a presuntos sobornos de la Westinghouse, relacionados con los misiles. Aparentemente, los misiles habían sido desarrollados con tecnología de la Westinghouse, filial de la Gulf Oil Corp; pero no se estableció la conexión de la Westinghouse con las comisiones pagadas por la Otomelara ni se conoció el verdadero propósito del viaje, aunque se especuló mucho sobre el mismo y sobre lo que ofreció el gobierno venezolano a cambio del silencio norteamericano. Queda para la historia como un enigma, porque ese viaje se vinculó también a los asuntos de los aviones Douglas, al avión presidencial, a Playa Moreno y al asesinato de Carmona. La revista italiana L'Espresso publicó un artículo que dio inicio a muchos de estos escándalos, el cual arrancaba vinculando a Campetti, personaje clave del caso de Playa 205 Moreno, a la negociación de las fragatas y sugiriendo la participación de Cecilia Matos en esos complejos flujos de influencia y negociados. Sin embargo, ninguno de esos rumores fue comprobado.

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CASO: MOP PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: 1964-1966 FECHA DENUNCIA: 1966 DENUNCIANTES: Pietri, Luis Alberto (Contralor General de la República); Orozco, Orlando (Copei); Neri Mago, Nerio (Diputado de FDP); Baldó Casanova, Alfredo (Diputado independiente); Olavarría, Jorge (Diputado independiente); Miquilena, Luis; Mendoza Estrella, Marcial y González, Manzo (diputados del PRIN) INVOLUCRADOS: Sucre Figarella, Leopoldo (Ministro de Obras Públicas, accionista de la constructora ESPEELIMER); Petricca, Humberto (de la empresa PEVECA) INVESTIGADORES: Contraloría General de la República; Cámara de Diputados DENUNCIA: Tráfico de influencias en el otorgamiento de contratos; malversación del gasto público MAGNITUDES: Bs. 674.43 3 .000 aproximadamente. MATERIA: Contratos ventajistas; reintegrados a la Tesorería Nacional HISTORIA En agosto de 1966 se promovió una investigación del gasto público bajo el gobierno de Raúl Leoni pues había llegado a conocimiento de la opinión pública denuncias de los diputados Orlando Orozco (Copei), Nerio Neri Mago (FDP), Alfredo Baldó Casanova (independiente), Jorge Olavarría (independiente) y otros, sobre corrupción relacionada con el Ministerio de Agricultura y Cría (MAC), el Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP) y, especialmente con respecto al Ministerio de Obras Públicas (MOP), el cual recibía una de las mayores asignaciones del Presupuesto Nacional (un 20,54% del presupuesto de 1966). El Contralor Pietri envió un memorándum al Congreso denunciando que recientes auditorías efectuadas al MOP, al cierre del primer semestre de 1966, habían revelado irregularidades por cifras "brutales" que eran "un signo de saqueo", en propias palabras del Contralor. Según los informes de Contraloría, el Ministerio de Obras Públicas debía reintegrar al Tesoro Nacional, según la Ley Orgánica de la Hacienda Pública, ingresos y remanentes de sus fondos por un valor de Bs.674.433.000 acumulados entre los años 1963-1966. Señaló el Contralor la serie de irregularidades del MOP en una retahila de cifras correspondientes a: comprobantes sin especificación del concepto de gasto, comprobantes no imputables al presupuesto al que pertenecían, fondos utilizados con finalidades distintas a las señaladas en las órdenes de pago, ausencia de comprobantes en el gasto, comprobantes sin la firma de beneficiario, comprobantes faltantes, etc. etc. En el debate abierto en la Cámara de Diputados, los diputados del PRIN, Luis Miquilena, Mendoza Estrella y Manzo González denunciaron el otorgamiento de contratos ventajistas a la empresa ESPELIMER, constructora a la que estaba vinculada la Sra. Sofía Fernández, cuñada del Presidente Raúl Leoni, y que pertenecía al mismo ministro Leopoldo Sucre fondos del MOP que debían ser

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Figarella, principal representante del grupo que rodeaba al Presidente Leoni y que fue denominado "grupo Guayana". Manzo González observó que la empresa de Petricca (PEVECA) había recibido del MOP en tres años, de 1962 a 1965,17 contratos, por valor de 51 millones de bolívares. Según los diputados, dichas empresas privadas fueron financiadas por el Estado, a través de tráfico de influencias. RESULTADO El ministro Sucre Figarella retó a los acusadores a un debate público y asistió a interpelación de la Comisión de Contraloría de Diputados. Allí leyó su defensa, argumentando que la ausencia de firmas de los receptores de erogaciones del MOP se debía a un viejo sistema administrativo ya desechado, mediante el cual el obrero firmaba sólo unas tarjetas de control semanal de las que los funcionarios elaboraban luego listas de las sumas pagadas. Con respecto a las cantidades faltantes, el Ministro adujo que "todo administrador público o privado está expuesto a perjuicios que en ocasiones le son causados por delincuentes comunes, por desfalcos o apropiación indebida o a consecuencia de otros hechos dolosos". Añadiendo que su Ministerio había procedido activamente en esos casos. Con respecto a los anticipos a contratistas, explicó que era usual que el gobierno adelantara sumas a contratistas del gobierno que se encontraban en situación de carencia de numerario, debido a que sus contratos estuviesen todavía en tramitación o hubiesen sido objetados por Contraloría; pero en todo caso, las entregas anticipadas siempre eran menores que el valor de las obras contratadas. Si bien es cierto, añadió el Ministro, que corresponden a una forma no ortodoxa de pagos, eran realizados para remediar "situaciones de emergencia para la Administración Pública". Sucre Figarella consideró normales las deudas del Ministerio y en cuanto a los sobregiros bancarios explicó que si la Contraloría hubiese efectuado su auditoría en fecha posterior, no hubiese encontrado tales sobregiros por haberse repuesto el montante al llegar la orden de pago correspondiente. Estos extraños argumentos del Ministro parecían razón suficiente para justificar la magnitud de la malversación señalada, pero su discurso fue interrumpido por el debate surgido, dentro del debate fundamental, sobre la validez de que el Ministro leyera su intervención en lugar de improvisar como debía hacerse en la Cámara. A pesar de las denuncias del Contralor y el debate en la Cámara de Diputados, no se abrió una investigación oficial y exhaustiva ni se destituyó de sus cargos a los señalados en el uso de tráfico de influencias. El debate sobre el MOP formó parte del cuestionamiento global efectuado al Gasto Público del Gobierno del Presidente Leoni en ministerios, institutos autónomos, gobernaciones y empresas del Estado y se diluyó, junto con los otros casos, en un infructífero debate político general.

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CASO: MOVIDA DE "LA MARIPOSA- PRESIDENCIA: Rafael Caldera (19691974) FECHA SUCESO: 1972,1973 FECHA DENUNCIA: Marzo 1976 DENUNCIANTES: Revista Elite: Fossi, José Vicente (Director) y Etchegaray, Marcelo (Periodista); Pulgar, Juvencio (Diputado); Contraloría General de la República INVOLUCRADOS: Bello Betancourt, Guillermo (Director-Gerente del Banco Obrero); Gorrochotegui Acosta, Alfredo (Subdirector del Banco Obrero); Correa Romero, Jorge (Secretario del Banco Obrero); Valero García, Alfredo (Abogado consultor del Banco Obrero); Bello Rodríguez, Miguel (primo del Director-Gerente del Banco Obrero) INVESTIGADORES: Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI); Comisión Especial de la Cámara de Diputados DENUNCIA: Sobreprecio en la compra de terreno en los sectores "Las Quintas" y "La Mariposa" de Valencia MAGNITUDES: Bs. 11.110.000 MATERIA: Terrenos en Valencia HISTORIA ('uatro ciudadanos fueron indiciados por fraude cercano a 12 millones de bolívares en compras de terrenos para construcciones del Banco Obrero en Valencia. Dichas adquisiciones fueron efectuadas con sobreprecio, pues eran lerrenos rurales y fueron comprados a precios urbanos. También se reveló la intermediación irregular de un i iudadano ajeno al organismo oficial, Sr. Miguel Bello Rodríguez, primo del ex-director Ing. Guillermo Bello. La la compra de estos terrenos tampoco fueron acatadas las recomendaciones del departamento técnico en avalúos, el cual había recomendado la adquisición de tierras en el área del Municipio Tocuyito, mediante la promulgación de un corto decreto de expropiación. Los cuatro exfuncionarios hicieron las operaciones sin llenar los requisitos legales y sin solicitar los precios, correspondientes ni hacer los justiprecios, violando así disposiciones legales En efecto, el 6 de diciembre de 1972, la Junta Administradora del Banco Obrero, por Resolución N° 046, autorizó la adquisición de 66 hectáreas (hacienda "Las Quintas" en Valencia) de la firma SCAUJAHN por el precio de Bs.8 el m2, al contado. El diputado Mirabal Bustillos, presidente de la Subcomisión Receptora de Denuncias contra la Corrupción Administrativa, informó que para esa compra se había hecho una oferta cuyo monto estaba tachado y no podía leerse; pero en el formulario para' I recopilación de información aparecía anotado como precio 212 de oferta la cantidad de Bs.0,50 por m2. Además, el Departamento de Avalúos había hecho un estimado de Bs.3,10 m2 y un segundo avalúo del Departamento de Tierras, de fecha 11-9-72, le asignaba a esas tierras un valor de Bs.3. El nuevo Director del Banco Obrero envió un informe con documentación a la Subcomisión de la CIEI, concluyendo con respecto a esta adquisición que como no se había comprado al precio del avalúo del Departamento de Tierras del BO, se hizo la operación con un pago en exceso de Bs.3.310.000.

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Mirabal Bustillos analizó también la adquisición de 1.500 hectáreas (terrenos de "La Mariposa") a la empresa INVERSIONES GALLI C.A., a Bs.1,17 m2, pagado de J esta forma: 20% de inicial y 80% en Bonos de la Deuda Pública. El informe del Banco Obrero añadía que, según se desprendía de un formato de estudio del 25-11-72, había existido una oferta inicial de Bs.0,90 el m2. Existía, además, un avalúo por Bs.0,65 el m2, efectuado por el Departamento de Tierras en su División de Avalúos el 5-6- ] 73, es decir, cinco meses antes de la negociación. El exceso esta vez era de Bs.7.800.000. Posteriormente se informó que el Concejo Municipal de Valencia había reclamado esos terrenos como municipales, por lo cual se estimó que la pérdida llegaba a 20 millones de bolívares. RESULTADO Se comprobó la participación de los cuatro funcionarios en la negociación de las tierras, ya que las negociaciones con los propietarios fueron efectuadas por el director técnico, Dr. Alfredo Gorrochotegui, en permanente consulta y entendimiento con el Director-Gerente y el Director financiero, mientras que la política de negociación, particularmente en cuanto a precios, fue determinada por el Director-Gerente. También fue comprobada la participación irregular del ciudadano Miguel Bello (primo de Guillermo Bello, quien no era funcionario público), cobrando una 213 comisión de 5 millones de bolívares en perjuicio del Banco Obrero. En conformidad con el artículo 60 del Reglamento de la Ley Orgánica, se prohibió cualquier transacción entre este ciudadano y el gobierno nacional. La Contraloría declaró responsable administrativamente a dichos ciudadanos, ordenándose la congelación de bienes y la prohibición de enajenación de los mismos. Posteriormente, el informe pasó a la Fiscalía General de la República.

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CASO: MUELLES FLOTANTES PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1977.1978 FECHA DENUNCIA: Octubre 1979 DENUNCIANTES: Díaz Bruzual, Inversiones de Venezuela) Leopoldo (Presidente del Fondo de

INVOLUCRADOS: Pérez, Carlos Andrés; Hatchweli Toledano, Jack; Hatchweli Toledano, Maurice (representantes de la firma TRAMARISA S.A.); Lezra Serfaty, Moisés (representante de la empresa TRISiNET) INVESTIGADORES: Juez Marcano Battistini, varios fiscales del Ministerio Público y miembros del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial DENUNCIA: Intento de estafa a ia nación; sobreprecio en ¡a adquisición de un muelle flotante MAGNITUDES: Bs,9.761.000 (S2.270.CXX)) MATERIA: Muelles flotantes HISTORIA El caso de los muelles flotantes es la continuación del Sierra Nevada, pero es un caso diferente, tanto como un delito intentado para tapar otro es distinto del primero. Moisés Lezra, representante de la empresa TRISINET, del mismo Grupo Hatchweli Toledano intermediario en la negociación del Sierra Nevada, negoció con la Corporación Venezolana de Fomento una operación de trueque de 5 muelles flotantes por el buque Sierra Nevada. Los muelles fueron ofrecidos a un precio de 43 millones de dólares mientras el Sierra Nevada se recibía por la misma suma por la cual había sido comprado, es decir $20 millones. Según las investigaciones que se realizaron sobre la adquisición del Sierra Nevada y la negociación pendiente de su trueque por unos muelles flotantes, el sobreprecio de estos úldmos era del orden de Bs.75.600.000 (el Sierra Nevada había sido comprado con un sobreprecio de Bs.34.542.896). No era el primer intento de desahacerse del buque frigorífico que permanecía sin destino desde su adquisición. El 22 de agosto de 1977, a pocos días de haber llegado el Sierra Nevada a La Guaira, el presidente de la CVF, John Raphael, había presentado al Presidente Carlos Andrés Pérez un punto de cuenta solicitando autorización para traspasar el Sierra Nevada a la C.A. Venezolana de Navegación, tal como había sido pensado desde su adquisición. Según Raphael, el Presidente aprobó el punto de cuenta y ordenó que tramitara las instrucciones correspondientes a través del Ministerio de Fomento y el Ministerio de Transporte y Comunicaciones. John Raphael informó al Directorio de la CVF y éste, por resolución del 24 de agosto, aprobó el traspaso. Carlos Andrés Pérez aseguró en posteriores declaraciones que él nunca aprobó ese punto de cuenta, narrando que sólo se enteró a finales de 1977, a través de su hermano Germán Pérez, directivo de la CAVN, que la Corporación adelantaba gestiones para traspasar el buque sin su conocimiento, pues él (Carlos Andrés) pensaba que el buque estaba cumpliendo bien las funciones de silo flotante para lo

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cual se lo había comprado. Explicó Carlos Andrés Pérez que había destituido a John Raphael de la CVF justamente porque no pudo darle explicaciones satisfactorias al respecto. Por su parte, John Raphael siguió declarando que recibió autorización del Presidente. Con respecto a su salida de la CVF, aseguró que él mismo había renunciado en enero de 1978 por razones personales. En cualquier caso, el 15 de mayo de 1978 finalmente hay una determinación gubernamental, aceptada por CAP. Ese mismo día, el Dr. John Phelps, nuevo presidente de la Corporación Venezolana de Fomento, comunica al Presidente de la C.A. Venezolana de Navegación que por decisión del Presidente de la República, el directorio de la CVF había lesuelto traspasar a la CAVN el buque Sierra Nevada como aporte de capital. Quince días después, el contralmirante Andrés Eduardo Brito Martínez, presidente de la CAVN, icsponde que la Junta Directiva de esa empresa había resuelto por unanimidad no aceptar la proposición porque "significaría la incorporación de un factor deficitario administrativo". Como cadáver insepulto, el Sierra Nevada se negaba a desaparecer. En noviembre de 1978, el Presidente Pérez aprobó una oferta del Instituto Nacional de Puertos, aprobada por el Ministerio de Comunicaciones, p;ira vender el buque frigorífico en forma de trueque como parte de pago por cinco muelles flotantes. Los voceros oficiales alegaron que dichos muelles eran necesarios para nuestros puertos civiles y militares y que eran iguales a los instalados en Puerto Cabello. Sin embargo, fue establecido i|ue los muelles ofrecidos por dicha empresa no eran similares a los de Puerto Cabello, siendo estos últimos 217 construidos por HERSENT DE LONG, asociados en Venezuela a la firma PRECOMPRIMIDO, mientras los ofrecidos por TRISINET eran iguales a otro muelle comprado a IPCO MARINE, de Singapore, antes icpresentada por TRAMARISA (luego Trisinet). l .l 17 de noviembre, el Presidente de CVF informa al ('ontralor General sobre la negociación propuesta y el ('onsejo de Ministros aprueba el trueque con TRISINET el 12 de diciembre. Según declaró posteriormente Carlos Andrés Pérez, dicha aprobación se dio en el entendido de la necesidad de previa aprobación de la Contraloría General. No obstante, Luis Cova Arria desmintió al ex-Presidente l'érez ante la CIEI, declarando que cuando fue llamado nuevamente,"con características de urgencia" a intervenir tomo abogado en la negociación con la empresa TRISINET, él se opuso a la negociación sin el < umplimiento del requisito previo de aprobación de la ('ontraloría, pues tanto el Ministro de Fomento como el Consultor Jurídico del INP pensaban que la CVF no necesitaba control previo para dicha negociación. En todo caso, sea por insistencia de Cova Arria o por buena voluntad de los intervinientes en la negociación, el caso pasó a Contraloría, la cual pidió un tiempo prudencial paraii asegurarse de la conveniencia de la operación y del precio y calidad de los muelles. En la espera, se dio el cambio de gobierno y la negociación no se llevó a cabo. En 1979, bajo el Gobierno de Luis Herrera Campíns, el nuevo Presidente de la CVF, Francisco Sananes Carranza, propone al Directorio cumplir el instructivo presidencial delj ex-Presidente Carlos Andrés Pérez, para traspasar el buque a la CAVN, a quien realmente le correspondía haberlo comprado. Entonces el Dr. Luis Cova Arria, nuevo vicepresidente de la CAVN (quien había prestado asistencia legal para el estudio, preparación y discusión de los contratos de compra-venta del Sierra Nevada y quien, por

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lo tanto, conocía bastante del asunto) propuso a la CAVN que antes de aceptar el traspaso se pidiera un nuevo avalúo del Sierra Nevada a la firma Rach Jackes and Yerol Ganzon que avaluó el barco en 7 millones. Esta información fue llevada por Cova Arria al presidente del FIV, Leopoldo Díaz Bruzual, quien hizo la denuncia formal de todo el asunto Sierra Nevada y del sobreprecio pedido por los Hatchwell Toledano para la instalación y trueque de los muelles. Los investigadores y denunciantes revelaron una serie de conexiones empresariales sospechosas. Trisinet pertenecía al mismo grupo económico HICE que había vendido con sobreprecio el Sierra Nevada a través de sus representantes y directivos: Sidney Bendahan, Jacques y Mauricio Hatchwell Toledano. Todas estas empresas, HICE, TRISINET y NIFCO, del grupo internacional Hatchwell Toledano, funcionaban en la quinta Rosalina que fue inspeccionada, sin consecuencias, por las autoridades competentes en el caso. Porque había más que una negociación inconclusa. El presidente del FIV, Leopoldo Díaz Bruzual, denunció otro muelle que sí había sido adquirido por Venezuela a los Hatchwell Toledano, recibiendo cerca de 10 millones de bolívares en sobreprecio. La documentación presentada por Díaz Bruzual mostraba que la operación había comenzado a las diez semanas de haber sido efectuada la negociación del barco Sierra Nevada, cuando Hatchwell Toledano, en representación de la firma Tramarisa S.A., domiciliada en Friburgo, Suiza, dirigió una comunicación al INP, recibida por los doctores Juan Aceituno e Iván Garrido, ofreciendo instalar un muelle flotante en Cumaná, consistente de cuatro gabarras de 76 metros de ancho cada una, más la unidad de acceso correspondiente, todo ello por valor de 20 millones 550 mil dólares (Bs.88.365.000). Posteriormente, Hatchwell Toledano realiza otra oferta (el 11-10-77) por 17.550.000 dolares (Bs.75.465.000), razonando que habían vendido recientemente un muelle similar a otro país del Caribe, por lo cual tenían todo el equipo necesario instalado en Cumaná. Copia de esta comunicación también fue remitida al Dr. Jesús E. Vivas Casanova, ministro de Transporte y Comunicaciones. El Dr. Enrique Samaniego Sánchez, presidente del INP, solicitó la reformulación de la oferta Hatchwell Toledano pidiendo una rebaja de la oferta a 16.500.000 dólares y sugiriendo la posibilidad de un financiamiento a cinco años plazo. Hatchwell Toledano, a nombre de Tramarisa C.A., respondió aceptando el nuevo precio sugerido por el INP y señalando que su Banco (Crédit Comercial de France) había constituido un Consorcio Bancario, ofreciendo ai INP el financiamiento de US$16.500.000, al indicado plazo de cinco años. En febrero de 1978, el INP, en reunión de Directiva autorizó gestionar la adquisición y el financiamiento de equipos para los puertos por valor de Bs. 198.300.000 y pocos días después, el Dr. Samaniego, a nombre del INP ofició a Tramarisa S.A., la decisión de aceptar los términos de la proposición y de comenzar a adelantar gestiones para realizar la adquisición. En marzo, Hatchweli Toledano envió el proyecto de contrato para la instalación del muelle en Puerto Sucre e informó que la firma Tramarisa S.A., había

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cambiado su denominación comercial por la de SHIPWORLD S.A. y que en el momento de la contratación enviarían los estatutos. El 5 de mayo de 1978, el Consejo de Ministros aprobó contratar con la nueva firma y el gerente general del INP, Iván Garrido Soto, avisó a los empresarios de Shipworld que procederían tomando en cuenta que el Presidente de la República había autorizado negociar con la empresa el suministro, transporte e instalación del muelle. El contrato firmado establecía en su cláusula quinta que el precio total convenido era de US$9.200.000, equivalentes a Bs.39.560.000, monto más bajo que el ofrecido inicialmente debido a que el muelle flotante contratado era más pequeño que el ofrecido anteriormente. Señaló entonces Díaz Bruzual que por el mismo contrato se veía claramente que los HatchweÜ Toledano eran mediadores en la negociación pues la cláusula décimo tercera establecía que "el sub-contratista principal de la realización del contrato sería, a opción del Instituto, Ipco Marine Limited o Hersent Delong Corp. Al mes de la firma del contrato con Venezuela, Hatchweli Toledano, representando a Shipworld, y R.A. Sandford, representando a Ipco Marine, suscriben en Madrid un contrato para la instalación de los muelles de Cumaná, el precio convenido entre el contratista y el subcontratista fue de US$6.930.000 (Bs.29.799.000). Así, al subcontratar, Hatchweli Toledano, obtuvo un beneficio de Bs.9.761.000 en perjuicio del tesoro venezolano. RESULTADO El trueque del Sierra Nevada por los cinco muelles flotantes no se llevó a cabo pues, a pesar de la aprobación efectuada por el gabinete el 23-11-78, el directorio de la Corporación Venezolana de Fomento decidió por resolución N° 228 del 21-02-79, veinte días antes del cambio de gobierno, revocar la decisión del gabinete, acordando no continuar las gestiones con Trisinet. Esta firma tampoco estaba ya en capacidad de cumplir su oferta pues la empresa constructora de los muelles Ipco Marine se había enterado del colosal sobreprecio que los Hatchwell estaban recargando al gobierno de Venezuela sobre los precios que ellos habían cotizado. Temerosos de verse envueltos en un escándalo lesivo a su reputación, decidieron retirar su cotización y abstenerse de construir otro muelle a esos intermediarios. Como los 5 muelles no habían sido adquiridos, no se abrió ninguna investigación formal. Del otro muelle de Cumaná no se habló mucho más. La denuncia específica de Díaz Bruzual no fue más que otro de los embates del "Búfalo", y este caso formó parte del paquete de casos irregulares que por alguna razón desconocida se dilucidaron todos en una sola mano: el proceso de investigación del Congreso sobre el buque Sierra Nevada. Bruzual había dicho que la negociación del muelle ofrecido para Cumaná había acompañado a la negociación del Sierra Nevada, pero evidentemente constituyó una negociación y un sobreprecio diferente, como lo mostraba la documentación que Bruzual presentó al Congreso. No obstante, el destino errante del muelle parece haber sido semejante al del buque frigorífico. Algunos órganos de prensa manifestaron que el muelle ofrecido para

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Cumaná iba a ser instalado en Maracaibo |)ero que tampoco fue colocado allí. La opinión pública no llegó a saber si, además del sobreprecio, la nación pagó l>or un muelle fantasma.

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CASO: MULTAS BURLADAS PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1978 (Agosto) FECHA DENUNCIA: Noviembre 1979 DENUNCIANTES: Olavarría, Jorge (revista Resumen) INVOLUCRADOS: Lauría, Carmelo (ex- Presidente del Banco de Venezuela, ex- Director de Fedecámaras, ex-Presidente del Consejo Bancario Nacional; ocupó tres carteras ministeriales: Fomento, de Estado para la Industria y la Secretaría de la Presidencia); Ramos, Tirso (Director General Sectorial de Administración y Servicio) INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Burla de multas impuestas por la Contraloría General de la República MAGNITUDES: Bs. 10.000 MATERIA: Multas de la Contraloría HISTORIA La Contraloría General de la República había impuesto al licenciado Tirso Ramos Linares una multa de 10 mil bolívares por irregularidades cometidas durante el cumplimiento de sus funciones como administrador de la Presidencia de la República. Según la Resolución de la ( ontraloría General de la República, el examen que se piacticara a la cuenta de gastos del Ministerio de la Secretaría de la Presidencia, correspondiente al último semestre de 1978, reveló que el ciudadano Carmelo I auría, en condición de Ministro del citado despacho, ordenó al licenciado Tirso Ramos, Director General Nectorial de Administración y Servicios, según oficio N° I .'31, del 24 de agosto de 1978, elaborar cheque de 10 mil I'olivares a favor del Banco Central de Venezuela, como contribución que se le otorgara al licenciado Tirso Ramos para la cancelación de la multa impuesta por la Contraloría. La referida erogación se hizo con cargo a la partida 80, subpartida genérica 810, sub-partida específica 811 de la Secretaría de la Presidencia RESULTADO Por cuanto el ciudadano Lauría, al otorgar ayuda para cancelar la multa, impidió que se cumpliera el fin último de la citada sanción, a saber que se pagara con fondos pertenecientes al sujeto y no con fondos provenientes del Fisco Nacional, el Director General de Contraloría de la Administración Central, J.J. González, por delegación del Contralor General de la República impuso al ciudadano Carmelo Lauría, multa por 55 mil bolívares, la cual tampoco fue cancelada por el funcionario.

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CASO: NITROVEN PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1974) Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1972-1974 FECHA DENUNCIA: 1975 DENUNCIANTES: Pérez La Salvia. Hugo (exMinistro de Minas e Hidrocarburos); Sánchez, Delfín y Pulgar, Juvencio (diputados) INVOLUCRADOS: Mariani, Domingo (ex-Director de Nitroven); Lilué, Enrique (ex-Director de Nitroven); Quero Morales, Constantino (exPresidente de Corpomercadeo) INVESTIGADORES: Contraloría Delegada del IVP; Congreso de la República. DENUNCIA: Contratos dolosos con pérdidas para la nación MAGNITUDES: Bs.9.790.670 y Bs. 12.837.500 MATERIA: Comercialización de fosfato diamónico, superfosfato granulado y amoníaco. HISTORIA NITROVEN se ha visto constantemente envuelta en denuncias de irregularidades administrativas. La multitud de ellas es tal que nos obliga a presentar solamente algunas negociaciones o casos que acapararon el interés de los medios de comunicación social. En septiembre de 1972, Nitroven celebró un contrato con la empresa SOLFER en el cual se comprometía a venderle no solamente urea sino otros fertilizantes que no eran en ese momento producidos por la empresa, como fosfato diamónico y superfosfato inple granulado. Para cumplir ese contrato, Nitroven i ompró a la empresa Transamonia los productos que estaba obligada a entregar a Solfer por un monto de Hs.84.409.000. Al entregar esos productos a Solfer, Nitroven los facturó por Bs.74.618.330, es decir, Nitroven sufrió una pérdida neta de Bs.9.790.670. Nitroven compraba a Transamonia un tonelaje de superfosfato triple granulado a un precio de $85,60TM y ese mismo tonelaje era vendido a Solfer por $75,32TM y pagado mediante giros. El contrato había sido suscrito por el Dr. Domingo Mariani, a la sazón Director General de Nitroven. Otra negociación que no llegó a perfeccionarse, debido a la rápida actuación del gobierno frente a las denuncias, pero que recibió mucha atención de la opinión pública, fue el de los contratos firmados entre Nitroven, la Corporación de Mercadeo Agrícola y la Woodward & Dickerson Inc., a pesar de tener ofertas más convenientes de parte de la Koch International, la Indasu International, o la Ore & Fertilizer Corporation. En julio de 1974 Nitroven, presidida por el Ing. Enrique E. Lilué, firmó un contrato con la

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Woodward & Dickerson Inc. en el cual se obligaba a 226 suministrar una cantidad de 45.000 toneladas métricas de amoníaco líquido refrigerado, a razón de $275TM, unos 40 dólares por debajo de los precios predominantes en el mercado nacional. A su vez, la Corporación de Mercadeo Agrícola, presidida por Constantino Quero Morales, firmó contrato con la misma empresa para la compra de 35.000 toneladas de fosfato diamónico a un precio de 390 dólares la tonelada, habiendo ofertas de 385 dólares. RESULTADO Según se desprende de la información disponible, el caso de 1972 con las empresas SOLFER Y TRANSAMONIA no produjo mayor reacción que la denuncia e informe. En el caso de 1974 con la Woodward & Dickerson Inc., la rapidez de las denuncias, la objeción de la Contraloría General de la República y la actuación del gobierno del Presidente Pérez, impidieron que el contrato se perfeccionara, evitándose así pérdidas para la nación.

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CASO: PAPA PODRIDA PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1974 FECHA DENUNCIA: 1975 DENUNCIANTES: Salcedo Pinto, Jesús Asdrúbal (Jefe de las instalaciones de la planta de Corpomercadeo en Maracay); Contraloría General de la República INVOLUCRADOS: Sorzano González. Noel Santiago (Jefe de la Reglón Central N° 2 de Corpomercadeo); Sorzano González, Jesús Rafael; Rulz Bolívar, Eliécer; Velásquez, Eulogio Ernesto; Prada, Rigoberto; Guerrero Velandria, Luis; Regadiz, Ramón Emilio; Velásquez Monroy, Andrés Avelino; Padilla López, Ana María; Argúello Rosales. Rogelio Antonio; Velásquez Acosta. Alfredo; Mendoza, José Secundino; Sánchez, Angel; Gallardo Guerrero, Leónidas (Administrador General del Silo del Pico del Aguila); Suárez, Ornar Salín (Liquidador de Mercadeo Agrícola en el Estado Barinas); Briceño, Luis; Monzón. Edecio (Perito agrícola del Instituto); Ramírez, Germán (Fiscal de Sanidad VegetaD y Cedeño. Miguel Armando INVESTIGADORES: Contraloría Interna de Corpomercadeo; Policía Técnica Judicial; Fiscal Primero del Ministerio Público; Juzgado de Primera Instancia en lo Penal DENUNCIA: Estafa a Corpomercadeo MAGNITUDES: Bs.20.000.000 MATERIA: Papas en buen estado revendidas como podridas HISTORIA El señor Jesús Asdrúbal Salcedo Pinto, jefe de las instalaciones de la planta de Corpomercadeo en Maracay, denunció presuntas irregularidades cometidas en el manejo de productos agropecuarios llegados a los depósitos de Corpomercadeo. Según declaraciones posteriores del Gerente General de Corpomercadeo, Dr. Ciro Mujica, la Contraloría Interna ya había detectado ciertas irregularidades y las había puesto en conocimiento del Comisario Pedro Miguel Hurtado Carvallo, de la División contra la Delincuencia Organizada de la PTJ, quien había ordenado adelantar una investigación antes de que la denuncia de Salcedo Pinto revelara este caso a la opinión pública. Alrededor de veinte funcionarios de CORPOMERCADEO habían ideado y efectuado lo que fue llamado "operación papa podrida". El Jefe de la Región Central N° 2 de Corpomercadeo, Noel Santiago Sorzano, junto con los funcionarios Jesús Rafael Sorzano (hermano del anterior), Eliécer Ruiz Bolívar, Eulogio Ernesto Velásquez, Rigoberto Prada, Jesús Asdrúbal Salcedo Pinto y otras personas, recibían las remesas de papas en los depósitos de Corpomercadeo en el Centro Regional N° 2, Maracay. Las papas recibidas eran pagadas a razón de 0,95 el kilogramo y posteriormente, valiéndose de una vasta red de distribución, las revendían o aparentaban venderlas como papas podridas a cinco céntimos el kilo. Con la colaboración de transportistas depositarios e intermediarios, sacaban de noche las papas "podridas" para trasladarlas a sitios de almacenamiento clandestinos donde esperaban ser renegociadas y vendidas nuevamente a Corpomercadeo a razón de 0,95 el kilo, con una ganancia de 90 céntimos por kilo revendido. Otra operación descubierta consistía en la recepción, mediante guías

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ficiticias de cargamentos inexistentes de productos agrícolas que eran pagados luego por Corpomercadeo. RESULTADO Los directivos de Corpomercadeo, el presidente Horst Welcker Quevedo y el gerente general Ciro Mujica, aseguraron que el Directorio no vacilaría en sancionar a quienes resultasen culpables. La PTJ sometió a averiguación varias dependencias de Corpomercadeo: Lara, Monagas, Pico del Aguila en Mérida, Frigorífico Cagua (Aragua) y el Mercado Mayor de Coche (Caracas) La PTJ declaró que había unos veinte funcionarios implicados. El 15 de febrero de 1975, el Juez Primero de Primera Instancia en lo Penal de Aragua, Dr. José Perillo Martínez, dictó auto de detención por los presuntos delitos de corrupción de funcionarios y lucro de funcionarios contra: Eliécer Ruiz Bolívar, Rigoberto Prada, Ramón Emilio Regadiz, Jesús Rafael Sorzano González, Andrés Avelino Velásquez Monroy, Noel Santiago Sorzano González, Luis Alejandro Guerrero Velandria y Ana María Padilla López. Por el presunto delito de lucro de funcionarios, fueron dictados autos de detención contra Rogelio Antonio Argüello Rosales y Alfredo Velásquez Acosta. Por corrupción de funcionarios, les fue dictado auto de detención a los funcionarios: Eulogio Ernesto Velásquez Monroy, José Secundino Mendoza y Angel Sánchez Gallardo; se mantuvo investigación sumarial al ciudadano Marcial Bermúdez Herrera. La PTJ ejecutó las detenciones, conociéndose que también estaban detenidos Leónidas Guerrero, administrador general del Silo del Pico del Aguila; Ornar Salín Suárez (Liquidador de Mercadeo Agrícola en el Estado Barinas) Luis Briceño; Edecio Monzón (perito agrícola del Instituto) Germán Ramírez (Fiscal de Sanidad Vegetal) y Miguel Armando Cedeño.

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CASO: PETARAZO 74 PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1974) FECHA SUCESO: 1973 FECHA DENUNCIA: Febrero, marzo 1974 DENUNCIANTES: Olivo, Rafael (ex- Vlcepresidente del Concejo de Petare y ex- Concejal por AD); Ruso Cisneros, Blas (nuevo Presidente del Concejo); Elbittar, Orlando (Concejal de Petare); ASOPLACER (Directiva de la Asociación de Propietarios y Residentes del Placer); revista Resumen (asesorada por el Dr. Livio F. Black, Presidente de la comisión de desarrollo y Control Urbano dei Colegio de Ingenieros Seccional Metropolitana) y Colegio de Ingenieros INVOLUCRADOS: Rodríguez, José Luis (ex- Presidente del Concejo de Petare por el partido COPEI) INVESTIGADORES: Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito (CIEI); Contraloría General de la República; Colegio de Ingenieros DENUNCIA: Irregularidades administrativas; complicidad de concejales en la violación de ordenanzas municipales. 1 MAGNITUDES: Bs. 1.000.000 desaparecidos; Bs.913.437 sin contabilizar; presupuesto por Bs.13.737.791 erogados sin órdenes de pago; sobregiro de Bs. 656.421; deuda municipal se eleva a Bs.47.000.000 MATERIA: Zonificación de zonas verdes; permisos de construcción; contratos de mantenimiento; licencias y patentes municipales HISTORIA En varias denuncias se acusó a los concejales de Petare de una serie de irregularidades entre las cuales se cuentan: un millón de bolívares desaparecidos del Concejo Municipal; graves irregularidades en la venta de lotería; comprobantes de pagos sin contabilizar correspondientes a 1973 por Bs. 913.437; erogaciones que se hicieron sin órdenes de pago y sin pasar por contraloría; la violación de ordenanzas con el consentimiento del Concejo en los casos de: Centro Comercial el Rosal (La Quinta de Simón), ubicado en zona no comercial destinada al desarrollo de vivienda solamente; Centro Comercial Concresa; La Pirámide; Edf. Panaven; Hotel Residencia "El Cid"; Clínica El Avila; el Boulevar Central de "El Cafetal". La directiva de ASOPLACER añadió a las denuncias acusando no sólo a J.L. Rodríguez sino también al ex-gobernador de Caracas, Francisco Carrillo Batalla en la rezonificación ilegal de zonas verdes de la Urbanización El Placer. La empresa urbanizadora Garantías Asociadas S.A., logró que la ingeniería municipal del Dtto. Sucre, sin sujetarse a procedimientos y normas legales cambiara el uso de las zonas originalmente demarcadas como zonas verdes en el plano aprobado por la Dirección de Recursos Naturales Renovables del Ministerio de Agricultura y Cría (según expediente TV-8-2-6-N) convirtiéndolas en parcelas destinadas a la venta. RESULTADO

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Luego de repetidas denuncias de los pobladores de la urbanización, la directiva de ASOPLACER recibió una carta firmada por José Luis Rodríguez, entonces Presidente del Consejo, reconociendo el plano de zonas verdes aprobado por el MAC, pero nunca se logró una Resolución de la Cámara en pleno —como es lo legal— respecto al uso de los terrenos. La Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito practicó averiguación sobre las actuaciones de José Luis Rodríguez en el Concejo de Petare. Tres magistrados votaron a su favor, y enviaron el caso a archivo por no encontrarlo enriquecido ilícitamente. El presidente de la CIEI, Dr. Gilberto Morillo, y otro magistrado salvaron su voto en la decisión aprobada en este caso.

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CASO: PETARAZO 76 PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 19741976 FECHA DENUNCIA: Julio 1976 DENUNCIANTES: Ferrer, Leonardo (Presidente de la Comisión de Contraloría del Congreso); Báez Duarte, Fernando (Concejal del Dtto. Sucre por COPEI); Solazar, Marianella; Tovar, Orlando (Contralor Municipal del Dtto. Sucre) INVOLUCRADOS: Olivo, Rafael (Presidente del Concejo de Petare); Sperandio de Ligarte, Caridad (Vicepresidente del Concejo); Marcano Carrasquel, Manuel (Director de Relaciones Públicas del Concejo); Ojeda, Roseliano (Presidente de MESUCA); Rojas. Angel Ramón (Director de Personal y Consultor Jurídico del Concejo); Rangel, Rafael (Ingeniero municipal) INVESTIGADORES: Ferrer, Leonardo (Presidente de la Comisión de Contraloría del Congreso Nacional); Arenas Cándelo, Ornar (Juez Instructor especial) DENUNCIA: Ventas ilícitas de terrenos, alteración interesada de zonificaciones, venta de licencias para máquinas traganíqueles ilegales, y setecientas patentes concedidas por medio de irregularidades. Las acusaciones concretas mencionan: corrupción pasiva hasta falsificación de documentos y concusión pasiva fraudulenta; lucro indebido de funcionarlos; compra de unidades recolectoras de basura con un sobreprecio de Bs.60.000 c/u MAGNITUDES: Imprecisas MATERIA: Zonificación de zonas verdes; permisos de construcción; contratos de mantenimiento; licencias y patentes municipales; adquisición dolosa de maquinarlas, etc. HISTORIA Revelaciones efectuadas por el concejal Fernando Báez Duarte y otros miembros del Concejo de Petare, informaciones de prensa y múltiples quejas llegadas a la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados, movieron al diputado Leonardo Ferrer a presentar en 1976, ante dicha Comisión, una denuncia formal sobre la corrupción existente en el Concejo Municipal de Petare. La Comisión de Contraloría inició una averiguación comprobando 20 fraudes millonarios. A petición de dicha comisión, la PTJ intervino el Concejo de Petare y puso bajo custodia las actas del cabildo y selló los archivos. Entre montones de denuncias por malversación de fondos, aparecen acusaciones concretas: un contrato firmado por Rafael Olivo con un bufete de abogados Martínez Romero y Asociados, quienes se encargarían de efectuar cobros morosos en el Dtto. Sucre, cercanos a 18 millones de bolívares, con un 25% de comisión. El contrato había sido objetado por el Contralor Orlando Tovar, y por el Síndico Municipal, por razones de fondo que fueron desatendidas por el Presidente del Concejo al firmar el contrato unilateralmente. Otra de las denuncias atañe al ingeniero Rafael Rangel, denunciado en la cámara por estar construyendo un edificio lleno de violaciones a ordenanzas. El Ing. Rangel había sido designado ingeniero municipal adjunto al ser destituido sin explicaciones el titular Dr. Enrique García. Ante cuestionamientos emitidos por el Colegio de Ingenieros y la Contraloría del Edo. Miranda, el ingeniero Rangel había sido destituido por

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orden municipal, pero su destitución no se había hecho efectiva. Otra de las irregularidades denunciadas fue la contratación hecha por el presidente de MESUCA, Roseliano Ojeda, con Inversiones Comerciales COSPAM, para la limpieza de las calles de Chacao por 25 mil bolívares mensuales, tipo de contratación que, de efectuarse, es facultad exclusiva del Concejo. No se sabía quién representaba a la empresa Cospam, pero los Sres. Juan Ramírez, Elidió Pérez y Fernando Espinoza, directivos de la Asociación de Buhoneros, cobraban por el contrato. Entre los casos más sonados de los denunciados, estaba el cobro de Bs. 1.200 anuales en patentes de máquinas traganíqueles, cuando la Ordenanza Municipal establecía una patente de 12 mil bolívares. Ello permitía una evasión de impuestos en el orden de 4 millones de bolívares anuales y, según se aseguraba, una extorsión a los dueños de los locales quienes debían pagar una contribución de Bs.2.000 para una Asociación de Propietarios de Máquinas Traganíqueles. El concejal José Luis Rodríguez denunció también la existencia de 2.580 establecimientos comerciales e industriales sin patente. Según Orlando Tovar, había evasión de impuestos municipales del orden de 600 millones de bolívares y no existía un verdadero sistema de contabilidad que permitiese conocer la auténtica situación fiscal del Concejo. Fernando Báez Duarte pidió al Congreso la investigación de los signos exteriores de riqueza pues la "matraca" era una fuente inagotable de dinero para algunos concejales y empleados municipales. H1 edil denunció la adquisición de 56 camiones para el Aseo Urbano por "emergencia", inmediatamente después de declarar desierta la licitación respectiva. Marianella Salazar acusó directamente a la Sra. Caridad Sperandio de enriquecerse con un sobreprecio de 60 mil bolívares por amión, en la adquisición de las unidades de aseo urbano. ()tras denuncias referían a la construcción en zonas verdes «leí centro comercial Plaza Las Américas y del restaurante l'l Tolón en Las Mercedes. La venta de terrenos municipales (16.000 m2)en Barata, sin licitación pública (como obligaba el reglamento de licitaciones para la venta de extensiones mayores de 6.000 metros) fue considerado uno de los negocios más flagrantes. La operación había ido aprobada por la concejal Caridad Sperandio, Presidente de la Comisión de Licitaciones, y los trámites habían sido realizados por el consultor jurídico Angel Ramón Rojas, a pesar de que dichas gestiones correspondían al Síndico Municipal. Se decía que en menos de tres años, la Junta del Concejo de Petare, el más rico del país, había acabado con las zonas verdes, llenado de bares y prostíbulos las zonas residenciales y no había hecho nada para resolver los problemas del servicio público. Según José Luis Rodríguez, Olivo contaba con la complicidad de AD. Sin embargo, existían opiniones encontradas respecto a las causas que motivaron el proceso. Diversos sectores opinaron que se trataba de un caso político. El mismo Olivo declaró que era "una maniobra política" y le estaban "cobrando cuentas viejas". Ciertamente, el nombramiento de Rafael Olivo como Presidente del Concejo formaba parte de una vieja historia, pero ésta no necesariamente tenía que ver con las denuncias. En 1975, Olivo había defectado de las líneas de AD, pactando con los copeyanos para ser electo Presidente del Concejo. Los concejales Caridad Sperandio de Ugarte Pelayo,

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Eduardo Pérez Alfonzo y Orlando Tovar, decidieron apoyar a Olivo y derrotar así a los adecos, Orlando Elbitar y Lilian Machado de Velutini, quienes apoyaban la reelección del entonces Presidente del Concejo, Blas Russo Cisneros. Resultó en un golpe político copeyano que, según las declaraciones posteriores de Leonardo Ferrer, nunca fue apoyado por el Comité Nacional de Copei. De tal forma, cuando son reveladas las irregularidades en el Concejo Sucre, Olivo no contaba con amigos: los adecos no tenían por qué defenderlo después de su defección; y los copeyanos aparentemente no quisieron encubrir las irregularidades, tales eran las denuncias por turbios negociados, tráfico de influencias, ventas ilícitas, sobornos arbitrarios, cambios de zonificación, cobros dolosos, contratos irregulares, patentes indebidas y toda clase de "matracas", así como violaciones a las Ordenanzas Municipales y al Reglamento del Concejo. RESULTADO La Comisión de Diputados dictaminó en abril de 1976 la responsabilidad administrativa de los acusados (7 concejales y 11 funcionarios), considerando que todos ellos eran responsables pues todos votaban, salvo escasas excepciones, para aprobar las decisiones de la Comisión de Licitaciones. Además de los concejales y funcionarios ya nombrados, fueron mencionados otros nombres de los miembros de la Comisión de Licitación del Concejo: los señores: Esteban Araujo, Julio César Trujillo, José E. García, Omar León Pérez, (ex-secretario del Concejo), Manuel Núñez Chacón (ex-administrador de Rentas del Concejo, quien sin embargo seguía apareciendo como miembro de la Comisión), y Amaury Sperandio, pero no se supo exactamente quienes tenían responsabilidad en el caso; no era fácil establecer la identidad de los miembros de dicha comisión pues aparecían intermitente o raramente, y su participación no parecía depender del reglamento municipal para la designación de los mismos. Además, aparentemente, la mayoría de los contratos y asuntos eran otorgados fuera de licitación o por licitaciones otorgadas con la participación de uno o dos de los miembros de la Comisión. Se encontrando suficientes indicios para ameritar una averiguación penal, la Comisión de Diputados pasó el expediente a la PTJ y considerando cumplida su parte en la investigación, no siguió conociendo sobre la materia. I -conardo Ferrer llevó la denuncia civil ante el Juez de Instrucción en lo Penal, Omar Arenas Cándelo, pero el lucz Superior Accidental, Fernando Peñalver, provocó un conflicto de jurisdicción al pedir el expediente que estaba en la PTJ. Al conocer este hecho, el diputado Leonardo Ferrer presentó un documento demostrativo de que el magistrado Peñalver ejercía funciones y cobraba un sueldo como abogado en el Concejo de Petare, por lo cual quedaba inhibido para actuar como Juez en el caso. El Dr. Peñalver reaccionó de inmediato informando que había renunciado a su cargo en el Concejo, un día antes de tomar posesión del Tribunal Superior. Finalmente, el Juez Superior Octavo, Virgilio Gutiérrez ratificó al Juez Arenas Candela quien dictó autos de detención al Dr. Rafael Olivo, a la Sra. Caridad Sperandio de Ugarte Pelayo y al Sr. Manuel Marcano Carrasquel, quien a lo largo de la elaboración del sumario aparecía como colaborador principal de Olivo en las negociaciones expuestas. Las detenciones fueron ejecutadas

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por la Policía Judicial. Para poner término al caos imperante en Petare, AD y COPEI pactaron nuevamente para designar las nuevas autoridades municipales, nombrando como Presidente a Fernando Báez Duarte. CASO: PETROQUIMICA 66 PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: 1965 FECHA DENUNCIA: 1965-1966 DENUNCIANTES: Prieto Oliveira, Luis (Gerente de Administración del Instituto Venezolano de Petroquímica); Faraco, Francisco (Miembro de la Comisión de Minas e Hidrocarburos del Senado); Hernández, Antonio (Diputado del FDP) INVOLUCRADOS: Ledezma Lanz, Antonio (Director ejecutivo del instituto Venezolano de Petroquímica) INVESTIGADORES: Comisión de Minas e Hidrocarburos de la Cámara de Diputados DENUNCIA: Firma indebida de contratos MAGNITUDES: Bs. 139.000.000 MATERIA: Plantas de ácido sulfúrico y polietiieno HISTORIA Según el informe del ex-gerente de Administración del IVP, Luis Prieto Oliveira, el director general de la Petroquímica, Antonio Ledezma Lanz, firmó sin la anuencia de la Junta Directiva del Instituto dos contratos. I Ino de 9 millones de bolívares para la construcción de dos plantas de ácido sulfúrico y otra de 130 millones de lu>lívares para una planta de polietiieno. El contrato de 9 m.llones fue otorgado a la AMERICAN CONSULTING ( O. que no había sido seleccionada en la licitación original y tenía solamente 20 mil bolívares de capital p.lívido. El contrato de 130 millones se le otorgó a la i ¡ÑION CARBIDE, el cual, aparte de diversas violaciones l< ,.iles, era evidentemente perjudicial para Venezuela. Se le < mu gaba a la Union Carbide el monopolio exclusivo de la importación de polietiieno para el mercado nacional durante la construcción de la planta, lo cual le daba, de entrada, beneficios por 27 millones de bolívares. También se le daba el control de la producción, acordándose que el precio del polietileno en el mercado interno continuaría a Bs.2.900 la tonelada métrica, es decir en niveles similares al importado, mientras que la Union Carbide podía exportar a precios inferiores a los nacionales (Bs. 1.600 TM) estableciendo así un dumping. El consumidor venezolano subsidiaba de esta manera las ganancias de la Union Carbide. Los parlamentarios que a mediados de 1966 integraron la comisión encargada de investigar el gasto público en el IVP, entre ellos Nicomedes Zuloaga, señalaron, tras analizar los datos suministrados por la misma Petroquímica, una diferencia en los ingresos de 8 millones de bolívares y un déficit en dicho instituto de Bs.525.000.000, sin incluir 46 millones faltantes en una 242 transferencia que por 160 millones hizo el IVP al Instituto Venezolano del Petróleo, el cual acusaba recibo solamente de 114 millones

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de bolívares. Además, la Corporación Venezolana del Petróleo se había negado reiteradamente a recibir la Petroquímica de Morón por 33 millones de bolívares por la simple razón de que, según los estimados, esa refinería no valía más de 7 millones; ello agregaba un déficit de 27 millones más para un déficit total mínimo de 597 millones. Declaró Nicomedes Zuloaga que la industria petroquímica daba pérdidas cercanas a 30 millones de bolívares anuales, pero era un negocio de las mil y una noches: la Petroquímica agregaba $112 al precio de la tonelada de productos (cuando el factor mundial era de $8 por tonelada) para hacer desaparecer el 60 por ciento de la inversión hecha en esa industria por el presupuesto nacional. RESULTADO En octubre de 1965 Luis Pietro Oliveira, hijo de Luis Beltrán Prieto Figueroa y Gerente de Administración del Instituto Venezolano de Petroquímica, quien se oponía y denunció los contratos con la Unión Carbide y la American Consulting Co., advirtiendo sobre las irregularidades en la dirección del IVP, fue separado de su cargo. La prensa dijo que este asunto fue uno de los factores contribuyentes a la separación del MEP de Acción Democrática. No se obtuvo información sobre oíros resultados de la investigación.

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CASO: PLANTAS DESULFURADORAS PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: 1968 FECHA DENUNCIA: 1970 DENUNCIANTES: Alvarez Chacín, Francisco; Pérez Alfonso, Juan Pablo INVOLUCRADOS: Estado Venezolano y la Creóle Petroleum Corporation INVESTIGADORES: Juan Pablo Pérez Alfonso DENUNCIA: "Desfalco contra lo intereses de la nación, desde el inmaterial y sagrado de la soberanía hasta los meramente fiscales" (según Alvarez Chacín) MAGNITUDES: Bs,500.000.000 (aprox.) MATERIA: Plantas desulfuradoras HISTORIA El 5 de enero de 1968, el Estado venezolano y la Creóle Petroleum Corporation, firmaron un contr. para la instalación de una planta para la desulfuración de combustibles pesados en la zona de Amuay, Estado Falcón. Para la formalización del contrato firmaron por Venezuela el ministro de Minas e Hidrocarburos, Dr. José Antonio Mayobre, y el titular de Hacienda, Dr. Benito Raúl Losada; por la Creóle Petroleum firmó su presidente, r. Leo Lowry, quien estuvo acompañado por los directiv Guillermo Rodríguez Eraso, Neil Griffin y Robert May I .os ministros estuvieron acompañados por el director d I ;.conomía Petrolera, Alirio Parra; el director de Impuesto obre la Renta, E. García Hércules; el director general de Minas, Julio César Arreaza y otros altos funcionarios. El objetivo de la instalación de la planta era producir < ombustibles con bajo contenido de azufre para la • x portación; especialmente a Estados Unidos, país donde a partir de octubre de 1979 entraría en vigencia una ley que restringiría el uso de combustibles con alto contenido sulfúrico, debido a sus efectos contaminantes. Hasta el momento, los combustibles pesados que tradicionalmente habían exportado las refinerías del Caribe contenían un promedio de 2,6 por ciento de azufre. Dichas exportaciones se dirigían principalmente a la Costa Oriental de Estados Unidos, por lo cual era de esperarse que, con las medidas restrictivas, las exportaciones disminuyeran notablemente. Por ello, la proposición de la Creóle de establecer en el país una planta desulfuradora parecía providencial. Esta planta tendría un costo total de 528 millones de bolívares ($120.000.000) con una capacidad superior a 100.000 barriles diarios de combustible desulfurado de un contenido máximo de azufre de 1 por ciento. La Creóle se comprometió, como parte de esta inversión, a gastar en el país 200 millones de bolívares por concepto de sueldos y salarios y de adquisición de equipos y materiales en relación con la construcción de la planta. Aunque se trataba de instalaciones industriales, se requería poco personal, estimándose que el proyecto ocuparía unas 2.000 personas

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durante las fases de construcción e instalación y unas 250 personas en la operación normal de la planta. La Creóle Petroleum Company propuso un proyecto complementario al de Amuay, como era el de desulfurar combustibles obtenidos a partir de crudos venezolanos en la refinería de Aruba, con el fin de mantener la posición de Venezuela en los mercados mundiales. Esta planta requeriría también gas venezolano para la producción de hidrógeno; este gas sería llevado a la isla mediante un gasducto que se construiría desde Amuay. El gas, que se destinaría únicamente a la desulfuración, pagaría las regalías y los impuestos correspondientes. Cualquier beneficio que produjera la refinería de Aruba por la utilización del gas natural venezolano, se reflejaría en los ingresos del Fisco Nacional a través de las ganancias de la Creóle. Este proyecto se iniciaría después del de Amuay, y produciría un mínimo de 75.000 barriles diarios de combustible desulfurado. De esta manera, el Estado venezolano se comprometía a financiar y pagar las plantas desulfuradoras y el gasducto que regentaría la Creóle. El Dr. Francisco Alvarez Chacín introdujo ante la Corte Suprema una petición de nulidad de dicho contrato, denunciando la inconstitucionalidad de que fuera la nación venezolana quien pagara las plantas de desulfuración y no la compañía contratante, principal beneficiaría del proyecto. En sus Cartas Secretas contra Venezuela, el Dr. Alvarez Chacín expresó: "Lo que ha ocurrido aquí fue un desfalco contra los intereses de la nación, desde el inmaterial y sagrado de la soberanía hasta los meramente fiscales". La inversión total de la planta se había estimado en 440 millones de bolívares; para la fecha de la firma del contrato (1968) este costo había aumentado a 528 millones, y para el año 1970 se señaló en 540 millones; precio exagerado, según diversos estudios de costos hechos por el denunciante. Por otra parte, las exoneraciones ilegales que se concedieron a la empresa contratante sobre el impuesto de explotación del gas natural totalizaban en 15 años unos 80 millones de bolívares aproximadamente. Se aclaró que el argumento de que el gas natural era indispensable para la desulfuración era sólo un falso pretexto con el fin de sacarle al Estado venezolano la autorización para construir el mencionado gasoducto internacional desde Amuay hasta Aruba. RESULTADO Se desconoce el curso de la petición de nulidad introducida por el Dr. Francisco Alvarez Chacín ante la Corte Suprema «Ir Justicia. Puesto que fueron instaladas las plantas «lesulfuradoras, es de suponer que la petición de Alvarez Chacín no recibió mucha atención. Simultáneamente a esta denuncia, el Dr. Juan Pablo Pérez Alfonzo (fundador de la OPEP) publicaba un informe acerca del contrato de desulfuración y el gasducto impugnado, manteniendo casi las mismas posiciones del denunciante. El informe de Pérez Alfonzo era un bien documentado trabajo donde su valiente figura clamaba por un poco de justicia para Venezuela. Sin embargo, parece que no aró totalmente en el mar, porque el gasducto desde la refinería de Amuay hasta Aruba nunca llegó a construirse, para bien de la nación

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venezolana pues esa aparecía como la parte más desventajosa de la negociación para Venezuela.

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CASO: REPOSEROS.DEL INP PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1976-1980 FECHA DENUNCIA: Marzo y diciembre 1980 DENUNCIANTES: Cámara de Comercio de La Guaira; Picher, Manuel (Gerente del INP de Puerto Cabello) INVOLUCRADOS: Directivos, empleados y obreros del Instituto Nacional de Puertos; médicos de los Seguros Sociales INVESTIGADORES: Contraloría General de la República DENUNCIA: Deficiencias e irregularidades en la administración y manejo de personal; falsificaciones de certificados módicos, récipes, sustracción de planillas y sellos de IVSS MAGNITUDES: Bs.40.000.000 pensiones y jubilaciones HISTORIA La Guaira fue calificada por la Conferencia Internacional de Barcos como un puerto peligroso, por el clima de inseguridad, pillaje y falta de controles. Los directores de la Cámara de Comercio de La Guaira hicieron severas acusaciones, pues recibían innumerables quejas de capitanes de buques denunciando el asalto de personas extrañas a las bodegas. La falta de control y disciplina había generado un grupo de "reposeros" profesionales, que le chupaban unos 40 millones de bolívares anuales al Instituto Nacional de Puertos. Para compensar este usentismo, habían ingresado un aproximado de 2 mil nuevos obreros, que en lugar de resolver el problema de il izar la descarga de los buques, era otro peso más en la buhada y deficiente burocracia que operaba en el Primer l'uerto del País. El Informe de Contraloría de 1981 expuso el problema de los "prejubilados", figura no contemplada en la normativa legal vigente ni en el contrato colectivo, pero que significaba una erogación anual del Instituto de Bs.23.066.706 a unos 304 prejubilados. Estos cobraban el 100 por ciento del promedio de sus salarios, sin la contraprestación del servicio, algunos con montos oscilando entre 3 mil y 6 mil bolívares semanales; situación que en ciertos casos databa desde el año 1977. A tales erogaciones, expresaba la Contraloría, habría que agregar el costo de los salarios de los sustitutos, los denominados "obreros eventuales" que alcanzaban, para junio de 1981, el número de 1.666 obreros (27% del total). Luego estaban los "obreros extra-eventuales", 324 para junio de 1981, quienes eran contratados por períodos de tres semanas, contraviniendo las disposiciones expresas emanadas de la Presidencia del Instituto que prohibían incorporar nuevo personal sin su previa autorización. Además, muchos de esos obreros extraeventuales efectuaban funciones de liquidadores de nómina, ensobraban y pagaban; situación, según la Contraloría, violatoria de sanos principios de anuales (aprox.) MATERIA: Reposos,

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control interno. Con respecto a las pensiones por incapacidad, la Contraloría informó que el INP, en lugar de tramitar, como era usual, ante el Instituto de los Seguros Sociales las resoluciones mediante las cuales se obtenían dichas pensiones, eran los propios obreros quienes lo hacían. Ello permitía grandes retardos en la entrega de las resoluciones por parte de los obreros y, por ende, grandes demoras en los procesos de jubilación; el Instituto continuaba así cancelando el 100 por ciento de los salarios en vez de la porción correspondiente a las jubilaciones según el contrato colectivo. Según las cifras oficiales de la División de Relaciones Laborales del Puerto, para abril de 1981 se encontraban en reposo más de 370 obreros; algunos desde el año 1977, sin que ningún trabajador social hubiese revisado la situación de tales reposeros perennes. La prensa daba cifras mucho más abultadas, asegurando que entre obreros y empleados, de una nómina de 7.564 personas, 1.500 tenían reposo médico. El Instituto Nacional de Puertos gastaba mensualmente en salarios la cantidad de Bs.26.789.654 únicamente por concepto de reposo y gastaba mensualmente en estos 1.500 obreros la cantidad de Bs.7.970.448. El año anterior ese grupo de obreros en reposo consumió Bs.63.459.278 del presupuesto de INP. Habían diversos casos inexplicables, un obrero presentó un reposo médico por causa de la pérdida de un ojo, el cual recuperó posteriormente milagrosamente, este obrero llegó a ganar Bs.1.111 de salario en un día. Otro obrero, hombre fuerte y fornido, presentó un reposo médico prenatal. El IVSS proveía a todos estos obreros de excusas médicas sin previa examinación, rayos x, etc. Se falsificaban certificados médicos y récipes, se sustraían planillas y sellos del IVSS, convirtiéndo éste en un negocio clandestino muy productivo. Durante tres años, del 76 al 79, la contabilidad no fue registrada sino en un borrador fuera de toda técnica contable. En 1976, fecha crítica por la importación masiva y el congestionamiento de los puertos, se importaron por la Guaira 1.951.372 toneladas de variadas mercancías y la nómina del INP era de 10.230 obreros y 1.931 empleados. Para el año de 1980 se importaban 1.535.679 toneladas de mercancías (415.693 toneladas menos que el año 1976) y la nómina del INP era de 20.000 obreros y 3.500 empleados, que en comparación con el año de 1980 tenía 9.770 obreros y 1569 empleados más que para el año de 1976. RESULTADO La Contraloría dictaminó que en los puertos nacionales y en el Instituto rector de los mismos no existía control sobre el personal y los procesos de nómina. Recomendaron implementar mecanismos de control interno que garantizasen una sana administración y que se estudiase el aspecto legal de los "prejubilados" para tomar las medidas perrtinentes. El problema de los "reposeros" constituye otra de esas "denuncias estacionales" que no pasan más allá de las buenas intenciones de los contralores o denunciantes. Este tipo de denuncia se repite una y otra vez, año tras año, sin que pueda hacerse mucho por solucionar un problema institucional profundo y crónico.

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CASO: ROTTEMBERG PRESIDENCIA: Rómulo Betancourt (1959-1964) Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: 1963-1965 FECHA DENUNCIA: Noviembre de 1965 (intervención del Banco) DENUNCIANTES: La Riva Araujo. Edecio INVOLUCRADOS: Rottemberg, Miguel (Presidente del Banco de Fomento Comercial de Venezuela); García, César (Comisario del Banco de Fomento Comercial Venezolano) INVESTIGADORES: Pimentel, Guillermo (Superintendente de Bancos) DENUNCIA: Drenaje de capitales MAGNITUDES: Bs.80.000.000 MATERIA: Operaciones financieras HISTORIA 4 de noviembre de 1965, ante la evidencia de anormaíiuddes administrativas, el Ejecutivo Nacional ordenó la intervención del Banco de Fomento Comercial de Venezuela. Aunque la función de intervención suele corresponder a la Superintendencia de Bancos, el Ejecutivo comisionó al Sr. Francisco Acosta Estrada, gerente general del Banco Industrial de Venezuela, como interventor general. Entre las irregularidades se encontraron: negocios < n el extranjero por 40 millones de bolívares que no habían sido contabilizados y operaciones con empresas fantasmas, entre ellas una llamada "Quesolandia S.A.". La Superintendencia de Bancos no había realizado inspecciones al Banco de Fomento Comercial, creyendo en la palabra del comisario del Banco, Sr. César García. El interés de este caso estribó en cómo Miguel Rottemberg logró encubrir sus operaciones a través de influencias políticas, tomando en cuenta que él fue el prestamista de 2 millones de bolívares de los 5 millones que AD utilizó en la campaña electoral de 1963. Siendo condecorado, incluso, con la orden Francisco de Miranda. El Sr. Rottemberg firmó un documento bajo coacción policial, según alegato posterior, mediante el cual cedía sus bienes en garantía al Ejecutivo Nacional. Un dato curioso en este caso es que el gobierno, en lugar de utilizar a la PTJ, organismo encargado de ese tipo de delitos, utilizó a su policía política, la DIGEPOL. RESULTADO El documento de cesión de bienes al Ejecutivo Nacional firmado por el Sr. Rottemberg fue revocado, supuestamente por haber sido firmado bajo coacción policial. El Sr. Rottemberg huyó a Colombia, traspasando sus bienes a su hijo Carlos Rottemberg, dueño de la empresa FRICA.

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CASO: SEGUROS SOCIALES PRESIDENCIA: Rafael Caldera (1969-1975) FECHA SUCESO: 1967-1970 FECHA DENUNCIA: 1971,1973 DENUNCIANTES: Confederación de Trabajadores de Vénezuela (CTV); Paúl Delfino, Alfredo (Presidente de Fedecámaras) INVOLUCRADOS: Directivos, médicos y personai de! IVSS INVESTIGADORES: Contraloría General de la República. DENUNCIA: Negligencia y mala administración; cobros y compras irregulares MAGNITUDES: Imprecisas MATERIA: Ambulancias, medicinas, equipos médicos HISTORIA En julio de 1971, la CTV levantó un informe que luego envió al Presidente de la República, sobre la caótica situación del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). El Informe señalaba numerosas irregularidades: un 33 por ciento del personal al servicio de dicho Instituto obraba sin desempeñar ningún trabajo; la administración era caótica y carente del dinamismo requerido en un Instituto de esas magnitudes: no existía sistema de recaudación suficiente para todas las cobranzas facturadas, ni control administrativo de las afiliaciones, adquisiciones •Ir fármacos, equipos médicos y de oficina. Los gastos por concepto de fármacos y equipos médicos ascendían a la asombrosa suma de 150 millones de bolívares. El escaso control de asistencia de los médicos ocasionaba un bajo ndimiento y permitía un altísimo índice de ausentismo, lo igual hizo florecer las "suplencias". Para probar lo alado, el informe reseñaba que entre 1967 y 1970 los estos por concepto de pago de personal se habían incrementado en 124 millones de bolívares. Este instituto gastaba, además, 30 millones anuales en alquiler de camas y servicios médicos por contrato. En su Informe de 1971, la Contraloría General de la República mostraba ampliamente el estado de los Seguros Sociales: "no existe manual de procedimiento y normas administrativas que regulen las acti vidades que cumplen las distintas dependencias del Instituto; se carece de adecuado control sobre la facturación, cheques para el pago de indemnizaciones, existencias en farmacias, etc; las oficinas del interior carecen de los expedientes relativos a los documentos del personal a su servicio; no se ha establecido una adecuada política de cobranzas por lo cual la morosidad en facturación se incrementa; no existe sistema de control adecuado de los inventarios en provedurías y farmacias, por lo cual los valores de las existencias señaladas en los estados financieros carecen de confiabilidad. En cuanto a los estados financieros no fue posible opinar sobre la razonabilidad de los saldos de las cuentas "Existencias en Proveduría" y "Existencias en Centros y Hospitales" debido a la falta de control adecuado". Todo ello permitió concluir a la Contraloría que el balance del IVSS, para el 31 de diciembre 1970, no reflejaba razonablemente la situación financiera del mismo. Posteriormente, en 1973, Alfredo Paúl Delfino, Presidente de FEDECAMARAS pidió que se abriera investigación en el IVSS por presuntas

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irregularidades señalando: la compra de 34 ambulancias adquiridas en el mes de julio de 1972 a un costo aproximado de 180 mil dólares; la emisión de cheques fuera de fecha y transferencia de cargos y ascensos conferidos a empleados que tenían pendiente sanciones severas. Se denunció también que habían sido creados nuevos cargos a espaldas del Consejo Directivo. RESULTADO El IVSS fue sometido a averiguaciones por parte de la Contraloría General de 1 á República. De las 149 averiguaciones administrativas iniciadas por la Contraloría en el año 1971, 14 correspondían al IVSS y en 1972 se abrieron 6 casos más. Sin embargo, entre 1971 y 1975 no se encontró ninguna investigación abierta sobre la denuncia de Delpino respecto a la compra de ambulancias. En los informes correspondientes a los años 1972, 1973, 1974,1975 las auditorías anuales realizadas rutinariamente por la Contraloría arrojaron el mismo dictamen sobre este Instituto: el balance no reflejaba la situación financiera del mismo. Finalmente, el 10 de mayo de 1976 fue publicado en Gaceta Oficial un nuevo reglamento de la Ley del Seguro que suprimía las pocas modalidades de control existentes en la Ley Especial de 1966, la cual preveía en su artículo 57 que en el referido Instituto habría una oficina de Contraloría, cuyo director sería de libre elección y remoción del Contralor General de la República. La nueva ley suprimió, además, la publicación de los balances semestrales del IVSS eliminando la posibilidad de control por parte de la colectividad. La publicación de los balances fue sustituida por la de los balances anuales de los fondos, los cuales no reflejan el movimiento de las cuentas ni la situación financiera del Instituto. Al eliminar la obligación de publicación de los balances semestrales del IVSS, se eliminó también el requisito de certificación por la Contraloría General. Con tales disposiciones, se privó a la colectividad, y especialmente a la Contraloría General de la República, de un efectivo control sobre el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. Hemos de suponer que la situación caótica del Instituto permanece igual hasta nuestros días.

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CASO: SIDOR PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: 1967 DENUNCIANTES: Olavarría, Jorge (Diputado del Partido Liberal); Aguilar, Pedro Pablo (Diputado de COPEI); Mesa Espinoza, Salom; Mendoza Estrella, Marcial INVOLUCRADOS: Alcalá Vásquez, Héctor; Pocaterra, Julio; Leoni, Raúl INVESTIGADORES: Comisión designada por la Cámara de Diputados DENUNCIA: Manejo en torno a licitaciones para cobro de comisiones MAGNITUDES: Bs.700.000.000 (monto de la licitación) MATERIA: Construcción de una planta de laminados planos de acero y otra de hojalata HISTORIA El 10 de noviembre de 1967 la empresa estatal Siderúrgica del Orinoco (SIDOR) abrió una licitación para la construcción en el Estado Bolívar de una planta de laminados de acero y otra de hojalata, que tendrían un costo aproximado de 700 millones de bolívares. Al llamado concurrieron 10 empresas, muchas de las cuales gozaban de alta calificación internacional. El Ejecutivo Nacional designó una comisión encargada de calificar a los participantes, con representantes de los ministerios de Hacienda, Obras Públicas, Fomento, Corporación de Guayana, Colegio de Ingenieros y SIDOR. Esta comisión fue designada mientras se encontraba en Europa el ingeniero Héctor Alcalá Vásquez, directivo de SIDOR, en gestiones y contacto con algunas de las empresas licitantes. A su regreso de Europa, el Presidente de la República, Dr. Raúl Leoni, decidió incorporar a Alcalá Vásquez en esa comisión, para "aligerar y coordinar los trabajos del proceso de licitación", sin que sus miembros supieran el significado, límites y alcances de tales funciones, por demás muy originales, puesto que la Comisión estaba ya nombrada. Alcalá Vásquez, cuñado del secretario de la Presidencia, Manuel Mantilla, y pariente de la esposa de aquél, doña Menea de Leoni, había sido indiciado, dos años antes, de "haber cometido hechos delictuosos durante su ejercicio del cargo de Director General del Ministerio de Obras Públicas" según veredicto de la Contraloría General de la República en expediente N° 154 del 6-7-65, en relación con la compra y suministro de materiales de construcción para el Distribuidor "La Araña". El expediente respectivo estaba pendiente en el Juzgado Tercero de Instrucción del Dtto. Federal, bajo el N° 8738. Bajo la directa intervención de Alcalá Vásquez, la Comisión descartó a 6 de las 10 empresas concurrentes, entre las cuales estaban las más calificadas internacionalmente para realizar las obras requeridas: Innocenti y el

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Consorcio Italo-Americano, que incluía a la Mesta Machine Company, la más competente en cuanto al aspecto eléctrico, que constituía un factor importante para la modernización del nivel técnico de los laminadores. Las 4 empresas seleccionadas, como comprobó después la Cámara de Diputados, estaban íntimamente vinculadas entre sí por nexos financieros y técnicos, con lo cual se desvirtuaba la competencia entre concurrentes, objeto fundamental de una licitación. Entre las empresas admitidas se encontraba la UNITED, empresa que dio las instrucciones técnicas para la construcción de la planta de laminación, dos concesionarios de la misma United, y una empresa japonesa concesionario de una empresa rechazada. El diputado Pedro Pablo Aguilar acusó a altos funcionarios del partido de gobierno de proteger a la empresa escogida a cambio de una cuantiosa comisión, pidiendo investigar la relación de la Comisión de Licitación, antes de los estudios y el llamado a licitación, con las empresas que iban a concurrir a licitación, tomando en cuenta un "viaje de negocios" que en el año 67 habían hecho a Suiza Héctor Alcalá Vázquez, Julio Pocaterra y Carlos Andrés Pérez. A raíz de este viaje, el nombre de Julio Pocaterra había sido vinculado a la empresa inglesa David and United Engineering Company y a la preferencia del gobierno adeco en el sentido de darle la licitación correspondiente a dicha compañía. En aquella oportunidad, se supo que Pocaterra y Alcalá Vásquez tuvieron estrecha relación con Raymond Smith, agente de la compañía metalúrgica. Mediante proceso de investigación se confirmó que, efectivamente, hubo irregularidades, puesto que las empresas postulantes no se acogieron a las condiciones del llamado y las empresas seleccionadas pertenecían a una misma casa matriz, corriéndose el riesgo de que fueran 261 ellas quienes impusieran las condiciones y no al contrario; amén de que no existió comparación de técnicas puesto que las empresas portaban la misma patente. Un representante de una de las empresas descalificadas declaró a Argenis Gamboa, Presidente de SIDOR, que Alcalá Vásquez le había pedido una comisión para permitir la concurrencia de su compañía. La Cámara de Diputados envió una comisión a Italia para interrogar al declarante, pero éste no confirmó su declaración. No pudo, por consiguiente, verificarse la veracidad de la denuncia. RESULTADO En marzo de 1968, cuando estaba a punto de culminar el proceso licitatorio movido por evidentes intereses que lo habían mediatizado, el partido Acción Democrática perdió su dominio mayoritario en la Cámara de Diputados, como consecuencia de la disputa interna por la candidatura presidencial del Partido entre los seguidores del Dr. Prieto Figueroa y los del Dr. Gonzalo Barrios. Gracias a ello, se pudo designar una Comisión investigadora de todo el proceso licitatorio, que al cabo de acaloradas discusiones falló que la designación de Alcalá Vásquez había sido irregular y su actuación no se había ajustado a la Ley. Por consiguiente, se debía proceder a otra licitación; esta vez dentro de parámetros legales y bajo la supervisión de la

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Cámara. El plazo acordado se pautó para mediados el año • 1969, bajo la supervisión del nuevo Presidente de la República. CASO: SIERRA NEVADA PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1977 FECHA DENUNCIA: 1979 DENUNCIANTES: Díaz Bruzual. Leopoldo (Presidente del Fondo de Inversiones) INVOLUCRADOS: Pérez, Carlos Andrés (Presidente de la República); Hatchweli Toledano, Maurice; Hatchweli Toledano, Jack (accionistas principales de HICE); Bendahan, Sidney (asesor técnico de HICE); Hayoz, Franz (representante judicial de HICE); Chocrón Cohén, José (representante de HICE); Raphael, John (Presidente CVF); Octavio, Andrés (Contralor General de la República); Alvarez Domínguez, Luis (Ministro de Fomento); López Oquendo, Anselmo (Director de Tráfico Marítimo Min.Com.); Peña Dávila, Rómulo (Director General CVF); Peñaloza, Eduardo (Contralor Delegado en N.Y.); Cova Arria, Luis (asesor legai de CVF); Alfonso Contreras, Luis F. (Consultor Jurídico de CVF) INVESTIGADORES: CIEI; Comisión de Etica de Acción Democrática; Contraloría General de la República; Comisión Especial de la Cámara de Diputados, Tribunal VII de Primera Instancia en lo Penal DENUNCIA: Responsabilidad política, moral y administrativa en el sobreprecio en la compra de un buque refrigerado, que posteriormente fue considerado innecesario, resultó inútil y se volvió chatarra anclado en Ciudad Bolívar. MAGNITUDES: Bs.34.038.972 ($7.916.040 por sobreprecio); Bs.86.000.000 ($20.000.000 el valor total del buque perdido) MATERIA: Buque frigorífico apto para navegación HISTORIA Las negociaciones para la compra del barco frigorífico se inician a principios de mayo 1977. El 4 de mayo, la firma HICE, S.A. (empresa constituida en Friburgo por el Sr. Frank Hayoz, nunca registrada en Venezuela, teniendo como Director General a Mauricio Hatchwell Toledano, factor del grupo de empresas Hatchwell Toledano que operaban en Venezuela), hace la oferta al Ministro de Fomento venezolano de "un barco refrigerado, el cual podría ser utilizado como almacén refrigerado entre tanto, y servir luego de transporte marítimo". La oferta del Ragni Berg, por 23 millones de dólares, es suscrita por el Sr. Sidney Bendahan quien además comenta sobre la necesidad venezolana de almacenaje refrigerado y le fija plazo al Gobierno para su respuesta hasta el 10 de mayo. En el Acta del Consejo de Ministros del 10 de mayo de 1977, se asienta la oferta del buque refrigerado y la decisión de enviar una Comisión a inspeccionarlo el día 16 de mayo, fecha en la cual dicho buque estaría en Long Beach, California. Según declaraciones posteriores del ministro de Fomento, Dr. Luis Alvarez Domínguez, en esa misma reunión del Consejo

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de Ministros, el Presidente Carlos Andrés Pérez le insistió que actuara con toda celeridad, instruyéndole que procediese sin más dilaciones. Por ello, el Ministro de Fomento se dirigió el mismo día al Presidente encargado de la Corporación Venezolana de Fomento, Sr. John Raphael: "Según instrucciones del señor Presidente de la República debo transmitir a Ud. el interés del Ejecutivo Nacional en adquirir, a la mayor brevedad, un barco refrigerado que sirva de transporte marítimo y de almacén en frío a los fines de las tareas de abastecimiento que se emprendan para satisfacer las situaciones del mercado nacional". Y a continuación le participa la oferta del Ragni Berg por la HICE, S.A., así como le informa de sus comunicaciones al Contralor General de la República, José Andrés Octavio, y al director de Tráfico Marítimo del Ministerio de Comunicaciones, Dr. Anselmo López Oquendo, para que procediesen a la calificación de la oferta. En la misma comunicación se autorizó a la Corporación Venezolana de Fomento para gestionar con alguna entidad bancaria un préstamo por un monto igual al exigido en la primera oferta de la HICE; es decir, 23 millones de dólares. El barco sería adquirido por la Corporación Venezolana de Fomento, en el entendido de que ésta lo transferiría en el futuro a la C.A. Venezolana de Navegación, según comunicaciones del Ministerio de I 'omento al Presidente encargado de la CVF y al Contralor General de la República. La comisión delegada enviada a Long Beach estuvo integrada por: el Dr. Rómulo Peña Dávila (director general de la CVF.); el Dr. y capitán de Altura, Anselmo López Oquendo (del Ministerio de Transporte y Comunicaciones); el Dr. Eduardo Peñaloza (delegado especial de la Contraloría). Por la HICE estaban los Sres. Sidney Bendahan y Jack Hatchweli Toledano; participaron además: el Sr. Berg, representante de los astilleros i onstructores del barco, y el Sr. Paul Kingston, de una lirma de arquitectos navales GIBBS AND COX, quienes ¡uinque no eran expertos en avalúos de barcos, habían sido llamados como expertos. El 16 de mayo la comisión se efectuó el avalúo del barco. Según el Sr. Kingston, dado el número de los misionados, terminaron haciendo la inspección el Dr. Peñaloza y él; y habiendo sido interpelado por el primero ' e si consideraba que el barco valía los 23 millones de dólares, Kingston contestó que podía ser un precio quitativo pero que consultaría con un amigo de Nueva York. Luego de esa consulta, Kingston informa al Dr. Peñaloza que el precio del Ragni Berg bien podía ser 20 millíones de dólares, pero le aconseja simultáneamente nsultar con una firma especialista en avalúos. Era inexplicable, por consiguiente, la presencia de ese avaluador para justificar la adquisición. Sin embargo, el 23 de mayo, los comisionados informan a sus respectivas dependencias que, aunque Venezuela no tiene antecedentes para avaluar el precio de la nave, el cálculo usual, por desplazamiento en rosca, arrojaba un estimado equivalente a $21.315.000. Agregaba el informe que el Ragni Berg era el único barco refrigerado disponible y que convenía la adquisición del mismo, dadas las necesidades urgentes de abastecimiento. Lo cual no resultó cierto pues cuando la Contraloría General de la República, antes de emitir su estimado, indagó sobre la existencia de otros barcos disponibles, recibió el 31 de mayo información de los corredores navieros Simpson, Spence and Young, sobre la existencia de otros buques refrigerados con precios oscilando entre 12 y 16 millones de dólares. Según el Dr. Alvarez

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Domínguez, el Presidente Pérez lo instó a llamar al contralor Octavio para que apurara su veredicto. Este se apuró, pero no suficientemente pues cuando emitió su veredicto, el 3 de junio, fijando como precio máximo para la adquisición del Ragni Berg la cantidad de 20 millones de dólares, ya la operación estaba hecha. No tuvo siquiera tiempo de analizar las otras ofertas. Los otros se habían apurado mucho más: preparándose para la conclusión del negocio, Mauricio Hatchwell Toledano, aunque estaba en Caracas, había otorgado el 20 de mayo, una carta-poder privada, ni notariada ni registrada, al Dr. José Chocrón para la firma del contrato con la CVF. El 24 de mayo el Dr. John Raphael solicita - la Contraloría autorización para la compra del barco en 23 millones de dólares, y el 25 de mayo informa al directori de la CVF que "siguiendo instrucciones del Ministro de Fomento por instrucciones del Presidente de la República se está procediendo a la compra del Ragni Berg. El día 26 Raphael le lleva el contrato al Ministro de Fomento quie como Presidente del Consejo Nacional para el Desarrollo de la Industria Naval, autoriza la compra del barco. El mismo día 26 de mayo, la firma de corredores de barcos Hjalmar Bjorge, de Noruega, solicita al Ministro Real de Comercio y Navegación noruego, en nombre y representación de Shipping Engagement y Dramen, la verdadera dueña del barco, permiso para vender el barco Ragni Berg por $11.853'000. El 27 de mayo, el Ministro Real de Comercio y Navegación da la autorización del gobierno noruego para vender el barco en dicha suma. Simultáneamente, en Caracas se firma, el mismo 27 de mayo de 1977, el contrato entre la HICE, S.A., representada por el doctor José Chocrón, y la CVF, representada por John Raphael, para la compra del Ragni Berg. El precio convenido en el contrato es de 22 millones de dólares sujeto a la aprobación de la Contraloría General de la República. El mismo día, el Dr. Raphael abre una carta de crédito irrevocable y transferible de la Unión de Bancos Suizos en Nueva York, y confirmada por Kristiania Bank y Kreditkasse de Oslo, por la suma de 22 millones de dólares, sujeta a la aprobación de la Contraloría. Tres días después, la firma C.Q. Keefe Ltd. de Londres publica en su boletín de mayo la noticia de la venta a Venezuela del buque Ragni Berg por 11 millones de dólares, agregando que dicho barco había sido comprado unos años antes por la Shipping Engagement en $3.150.000. Similar información dio posteriormente el Daily Freight Register, un diario londinense especializado en cuestiones marinas, carga, compra-venta de barcos y en general el negocio de transporte marítimo, publicando una nota referente al Ragni Berg: "una motonave refrigerada de 9.218 toneladas DW 6682 bruto construido en Drammen 1972 vendido por AS Shipping Engagement Oslo a intereses venezolanos por un precio de 11 millones ile dólares". Como el 3 de junio la Contraloría emite su autorización máxima por 20 millones de dólares, la empresa HICE escribe a la CVF, ese mismo 3 de junio en la mañana, una contraoferta por $20.500.000; el Ministro de Fomento solicita a la Contraloría aceptar la nueva oferta pero, milagrosamente, en la tarde del mismo día en que pasó todo, la HICE se

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ablanda y hace una última oferta por 20 millones de dólares, que es aceptada por todos procediéndose ese mismo 3 de junio a la redacción y suscripción de un nuevo contrato compra-venta del Ragni Berg — rebautizado en Venezuela "Sierra Nevada"— entre la HICE y la CVF, acordándose, ese mismo día, modificar la respectiva carta de crédito. La modificación de esta carta de crédito se hace el día 7 de junio y en ella se omite el precio de compra-venta del buque a Venezuela, habidas cuentas de que ya había aparecido en los boletines navieros internacionales el valor de venta por parte de la Shipping Engagement. El abogado y jurista, Luis Cova Arria, quien había sido llamado como Asesor General y Especial para la formalización legal de la negociación, efectúa junto con los consultores jurídicos y abogados de la CVF dicha modificación. Posteriormente informó que le pareció extraño pero creyó que respondía a cuestiones de evasión de impuestos en Noruega por parte de la Shipping. El 17 de junio, el Ministro de Fomento solicita al Presidente de la República que lo exima del instructivo presidencial N° 24 sobre licitaciones y obtiene en seguida la autorización del Presidente para eximir la operación del proceso de licitación, cuando la operación estaba evidentemente cerrada desde hacía varios días. La distribución de la carta de crédito efectuada por el Cristiania Bank og Kreditkasse de Oslo el 4 de julio de 1977, se hace conforme a instrucciones de la HICE S.A. de la siguiente manera: -A.S.Shipping Engagement (representada por Peter Berg) -HICE S.A. (representada por F.Hayoz y en una cuenta en el Chase Manhattan Bank, de Ginebra-Suiza) -Establecimiento para el Comercio Internacional de Materiales $4.816.040 (Depositados :en una cuenta bancaria Suiza) -Cristiania Bank og Kreditkasse (comisión bancaria) TOTAL: $20.000.000 $11.853.959 $3.100.000

de

Construcción $80.000

En el certificado de comercio o construcción que reposa en el expediente administrativo de la compra del barco, aparece que el costo del Ragni Berg era de $6.532.465 y algunos de los intervinientes en la negociación se habían seguramente enterado del verdadero precio de venta a Venezuela. De manera que resultaba inexplicable, según esta información, que este barco hubiera sido comprado por Venezuela en 20 millones de dólares. Pero hubo silencio respecto al barco durante los siguientes meses hasta que su pobre destino lo trajo de nuevo al interés público, como cuerpo insepulto del delito. El buque había llegado a la Guaira por primera vez el 30 de agosto de 1977, con dos cargamentos de pollo refrigerado lecogidos en Hamburgo y Vigo en su primer viaje a casa. Esa carga, que representaba solamente la cuarta parte de su « apacidad, resultó casi el único servicio prestado por el buque.

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Desde su arribo hasta el 17 de diciembre permaneció anclado e inactivo, fecha en la cual es chocado por una motonave griega, causándole serios daños. Una vez reparado, el buque, que empezaba a ser oneroso e Inútil, fue llevado lejos de la visión público al río Orinoco en ciudad Bolìvar. Aparentemente la pretensión inicial de usarlo como silo refrigerado flotante era inadecuada pues era imposible cargar un barco de tal capacidad anclado en muelle; y hacerlo en bahía también resulto oneroso. Aunque en septiembre de 1977 el Presidente de la CVF había intentado traspasarlo a la CAVN para que el buque fuera usado como transporte marítimo como correspondía a una buena motonave y como había sido previsto desde el principio, el traspaso no se había hecho. Se supo después que el intento de Raphael por traspasar el barco le costó el puesto en la CVF y convertirse en chivo expiatorio de todo el asunto. En mayo de 1978, el periodista Ennio J. Peñalver publicó en la revista Impacto Económico la primera denuncia sobre comisiones cobradas en la compra del Sierra Nevada. En dicha denuncia, quizá tirando palo de ciego en la bruma amortiguadora que había rodeado la negociación, el 270 periodista involucra especialmente a Luis Alvarez Domínguez, por lo cual éste lo pasó a tribunal disciplinario de AD y lo demandó por difamación e injuria ante un tribunal que le dictó auto de detención (no ejecutado pues Ennio Peñalver no se puso a derecho). Posteriormente, en septiembre de 1978, el diputado Leonardo Ferrer hizo también denuncias sobre el caso, pero no hicieron mella en el ambiente electoral. El triunfo de Luis Herrera Campíns en las elecciones presidenciales de 1978 cambió el panorama. El nuevo Presidente de la CVF, Francisco Sananes Carranza propuso a Luis Cova Arria, nuevo Vicepresidente de la CAVN, cumplir un instructivo presidencial anterior en el cual se le ordenaba a CVF transferir el buque a la CAVN, a la cual realmente le correspondía haber comprado el barco. Pero el Dr. Cova sabía o había visto mucho y, preocupado por el patrimonio de su nueva responsabilidad, propone que se haga un avalúo antes de aceptar el traspaso. Se contrató a la firma Rach Jackes & Yerol Ganzon, la cual hizo el avalúo por $7.500.000. De ello informa Cova Arria al Dr. Díaz Bruzual, Ministro-Presidente del Fondo de Inversiones de Venezuela. Y es Díaz Bruzual quien revienta el escándalo por primera vez, entregando documentación a la opinión pública y dando origen a una investigación por parte de la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito de Funcionarios y Empleados Públicos; que sería seguida por la averiguación de la Comisión de Etica de Acción Democrática, la Contraloría General de Venezuela y el Congreso de la República, entre otras instancias de averiguación. Al principio de la polémica en torno al Sierra Nevada, se pensó que los responsables de dicha negociación habían sido los señores John Raphael, de la Corporación Venezolana de Fomento, José Andrés Octavio, ex- Contralor General de la República, y Luis Alvarez Domínguez, ex-Ministro de Fomento. Al paso de los días, cartas enviadas a la prensa por los nombrados, y efervescentes comentarios de corrillo cambiaron el tema de rumbo y se atribuyó la responsabilidad de la compra al ex-Presidente Carlos Andrés Pérez. No obstante tantas discusiones, el núcleo de beligerancia fue el sobreprecio de 8 millones de dólares y a dónde fueron a parar. Se puso en

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la mira, especialmente, al grupo de empresas Hatchweli Toledano que había vendido a Venezuela, a lo largo del gobierno de Carlos Andrés Pérez, una gama variadísima de cosas: barcos refrigerados, muelles flotantes, leche en polvo, cemento (véanse casos respectivos). Según se minoró entonces, esa preferencia se debió a su vinculación con la Sra. Cecilia Matos, lo cual cobró cuerpo cuando la Revista Resumen publicó que una de esas empresas había pagado los gastos de pasaje y alojamiento de ella y sus acompañantes en un viaje a Europa; información que no fue comprobada aunque el mismo director de la revista, Jorge Olavarría, la llevó posteriormente ante el Congreso. RESULTADO El 27 de septiembre de 1979, Carlos Andrés Pérez envía una carta pública al Dr. Ramón J. Velázquez, Director de El Nacional, adelantándose al veredicto que estaba por emitir la Comisión de Etica de Acción Democrática que había sometido el caso Sierra Nevada a una averiguación exhaustiva. En dicha carta y en otra posterior al CEN de AD, el entonces ex-Presidente de Venezuela se desembaraza de toda responsabilidad sobre la compra del buque. Sus argumentos fundamentales pueden ser resumidos así: 1o Sus instrucciones al Ministro de Fomento y al Presidente de CVF fueron relativas exclusivamente a la necesidad de proveer almacenamiento para solucionar el problema de desabastecimiento, hablándoles de adquirir algún "barco viejo que sirviera de silo flotante". En tal sentido, dichos funcionarios son los responsables por adquirir un barco distinto al señalado en sus instrucciones. 2o Nunca presionó a dichos funcionarios para que adquirieran ningún barco específico; sólo para que solucionaran el problema de almacenamiento. 3o El Presidente se enteró de la oferta específica de un barco noruego, apenas el 10 de mayo de 1977 y volvió a tener conocimiento de la materia sólo el 17 de junio, cuando a petición del Ministro de Fomento firmó la resolución eximiendo a la CVF de licitación. 4o Su decisión se fundamentó en la confianza puesta en sus funcionarios y, especialmente, en la aprobación dada a la operación por la Contraloría General de la República, dadas las evaluaciones efectuadas por las firmas GIBB & COX para la Contraloría y SIMPSON SPENCER & YOUNG para la Corporación Venezolana de Fomento. 5o Por todo lo antedicho, y en cuanto el Presidente acepta la existencia de irregularidades en la negociación al declarar: No pretendo con ello esquivar la evidente circunstancia de la equivocada o negligente adquisición del barco Sierra Nevada..." traspasa toda la responsabilidad a las espaldas de los funcionarios: José Andrés Octavio, Luis Alvarez Domínguez y, especialmente, John Raphael. Ante la carta de CAP a Ramón J. Velázquez, y su expresa aceptación de irregularidades, el nuevo contralor, Manuel i ilacl Rivero, ordena el mismo 27 de septiembre la ipertura de averiguaciones en la Contraloría General de

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la pública: "habida consideración de que el error y la negligencia son circunstancias que comprometen la responsabilidad administrativa..." El 11 de octubre de 1979, la Comisión de Etica de AD, integrada por Marcos Falcón Briceño, Blas Bruni Celli, Andrés Eloy Blanco Iturbe, Luis González Herrera y Juan Herrera, terminó sus investigaciones acerca del caso Sierra Nevada y decidió por unanimidad emitir un informe dictaminado que la operación se había efectuado precipitadamente, sin la licitación necesaria para una oinpra de tal magnitud, sin haber considerado otras licitaciones u ofertas y sin haber indagado referencias de la empresa HICE S.A., la cual no estaba registrada en Venezuela, ni había presentado ninguna referencia "inercial ni bancaria. La Comisión de Etica consideró "incidentes las declaraciones efectuadas ante ella por los ciudadanos Luis Alvarez Domínguez, John Raphael y J.A. Octavio, mientras que consideró tener documentación suficiente para demostrar que "la realidad fue otra" a la narrada por Carlos Andrés Pérez, especialmente en lo relativo a su orden de comprar un barco viejo en lugar de uno que sirviera también como transporte marítimo y en cuanto a su desconocimiento total del Ragni Berg hasta el 17 de junio. Finalmente, la Comisión de Etica declara la posibilidad de ui sobreprecio y la "convicción moral que la compra del buque refrigerado SIERRA NEVADA fue apresurada y en gravisímo perjuicio de los intereses nacionales. Quienes decidieron esa compra no actuaron como bueno» administradores, no solicitaron otras ofertas y, por lo contrario, la operación tenía nombre propio desde que se inicia... "Tampoco se llevó a Consejo de Ministros..., no hubo licitación y, en fin se compró un barco que no se ha utilizado". "Esta responsabilidad moral y administrativi recae, a nuestro juicio, en el exPresidente de la Repúblic» Sr. Carlos Andrés Pérez; en el ex-ministro de Fomento, Dr. Luis Alvarez Domínguez y, en menor grado, en el Dr John Raphael, porque aun cuando cumplió la» instrucciones del Ministro de Fomento, ha debido ser más diligente en lo relativo al análisis y evaluación de la oferta" El dictamen de la Comisión de Etica de AD. Generó inmediatamente cartas y declaraciones de los responsabilizados. Carlos Andrés Pérez insistió en culpar a sus ministros y funcionarios, llenó cuestionarios, acudió a interpelaciones, escribió cartas; dio declaraciones ambigüedades e inexactitudes que efectuaron un acto de magia: la desaparición del panorama del Presidente que había sido uno de los más presidenciálistas en la historia de Venezuela; la desaparición de la responsabilidad del Jefe del Estado con respecto a una administración típica de un gobierno por decreto presidencial. Según la defensa del Presidente, durante los acelerados movimientos para cerní el negocio del Sierra Nevada, él se había mantenía totalmente inocente, sin información y al margen de una negociación cuyo perjuicio a la nación, ahora reclamaba opinión pública. Por su parte, John Raphael, José Andrés Octavio y Luís Alvarez Domínguez cargaron sobre sus espaldas las responsabilidades que les soltó su Presidente. No podían evitarlas porque ellos sí firmaron documentos oficiales suscribieron contratos, tomaron decisiones sobre el papel. Ante la opinión pública tuvieron a su favor el haber dado explicaciones coincidentes

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entre los tres; además, las declaraciones de los tres fueron consistentes y sin contradicciones en todas las interpelaciones a las que acudieron ( Contraloria, CIEI, Comisión Especial, Congreso, etc.) También narraron reiteradamente la presión ejercida sobre ellos por el Presidente de la República, por la cual procedieron a cumplir órdenes. Las averiguaciones e interpelaciones produjeron otros veredictos además del de la Comisión de Etica de AD. La Contraloría General de la República levantó un expediente a través de la Dirección de Averiguaciones Administrativas concluyendo que había responsabilidad civil y administrativa en contra de quienes ordenaron la negociación y la ejecución. Con quienes la ordenaron, la Contraloría encontró error, negligencia y omisión por: a) no haber obtenido los estudios técnicos sobre la verdadera necesidad de adquirir un barco frigorífico; b) No haber realizado alguna investigación sobre la HICE; c) haber instruido a la CVF la compra del banco no obstante que, por estatutos reglamentarios, ella noera competente para eso; d) haber saltado el instructivo presidencial sobre licitaciones, puesto que la autorización del Presidente se produce después que la operación estba dada; e) especificamente al Ministro de Fomento, por haber autorizado la compra como Presidente del Consejo Nacional para el Desarrollo de la Industria Naval, sin haberlo sometido a consideración a consideración de dicho concejo. En cuanto a la CVF, ejecutora de la operación, el Informe de Contraloria encontró error, negligencia y omisión por: a) ser incompetente para efectuar la operación; b) no haber hecho ningún estudio sobre la operación contentándose con seguir instrucciones superiores. Concluye el informe de Contraloría considerando la inversión de 20 millones de dólares en la adquisición del Sierra Nevada como un perjuicio para la nación dadas las circunstancia: a) que el barco realizó sólo un viaje, de Noruega a Venezuela, con una carga que no alcanzó a la cuarta parte de su capacidad; b) que la CAVN tenía capacidad ociosa para carga frigorífica y, por tanto, no era necesario el buque refrigerado (debe agregarse, además que CORPOMERCADEO había tomado medidas respecto a la necesidad de almacenamiento y estaba construyendo para esa época el frigorífico de Tazón y ampliando el de Cagua, obras terminadas en 1978; c) que luego de su arribo a La Guaira, el buque fue utilizado sólo espóradicamente para almacenamiento en frío por un lapso que no alcanzó los tres meses y en un porcentaje mínimo de su capacidad; d) que el 26 de noviembre de 1977 finalizó este tipo de operaciones quedando totalmente inactivo desde esa fecha. Por su parte, la Comisión Invesigadora contra el Enriquesimiento Ilícito de Funcionarios o Empleados públicos declara investigados a los siguientes ciudadanos: Carlos Andrés Pérez, Luis Alvarez Domínguez, John Raphael, Rómulo Peña Dávila y otros. Así mismo acordó solicitar a las autoridades judiciales competentes la prohibición de enajenar y grabar bienes pertenecientes a las personas investigadas, así como la prohibición de salida del país. La Comsión acordó también dejar abierta la investigación en relación a todos los demás funcionarios públicos y personas naturales y jurídicas del sector privado que en una u otra forma intervinieron en las negociaciones del Sierra Nevada. Fue nombrada una subcomisión especial

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compuesta por Gilberto Morillo, Simón Jiménez Salas y guillermo Salazar Meneses. El 1 de noviembre de 1979, la Cámara de Diputados inicia la discusión sobre la adquisición del buque y nombra una comisión especial para llevar adelante la investigación compuesta por Ramón Tenorio Sifontes, Anselmo Natale, Leonardo Ferrer, Pedro Tábata Guzmán y Miguel Bellorín quienes declaran que en el proceso de negociación y ejecución del contrato de compra-venta del Ragni Berg, la oferente HICE, S.A. realizó una seri de maniobras engañosas con daño patrimonial a la nación venezolana. La comisión exige a la Cámara de Diputados el establecimiento de la responsabilidad política, administrativa, moral y penal de Carlos Andrés Pérez, Luis Alvarez Domínguez, John Raphael y José Andrés Octavio, quienes cooperaron en distinto grado y manera en la adquisición. También reclama la comisión especial declarar is responsabilidad política, moral y administrativa de l'ómulo Peña Dávila y Anselmo López Oquendo. Con respecto a los representantes de la HICE, la Comisión pide la Cámara exhortar al Ejecutivo para que se haga justicia y se evite la evasión de Franz Hayoz, Mauricio Hatchweli toledano, José Chocrón Cohén y Sidney Bendahan, requeridos por un Tribunal de la República. Salvan su voto en el dictamen de esta Comisión, los diputados de Acción Democrática, Pedro Tábata Guzmán y Miguel Bellorín, cumpliendo instrucciones del CEN de AD. Durante más de seis meses, los diputados, primero, y luego el Congreso en pleno, efectuaron amplia indagatoria y discusión de la documentación y declaraciones de los inculpados, encontrando, además de las irregularidades ya mencionadas, una serie de hechos extraños relacionados con la operación. Primero, se estableció que no era cierto tu que había dicho el Presidente Pérez con respecto a la Intervención de la SIMPSON SPENCER & YOUNG como avaluadora del buque, puesto que esa firma sólo había dado información a la Contraloría sobre la existencia de otros barcos frigoríficos a menor precio; información une, por otra parte, no fue tomada en cuenta. Los ¡iputados encontraron otras inexactitudes en las Aclaraciones del exPresidente y, especialmente, contradicciones con respecto a la información suministrada por sus ministros y funcionarios, quienes, unánime y Moradamente, desmintieron su alegato de desconocimiento y desinformación sobre el tipo de barco adquirido y alrededor de las irregularidades cometidas en la negociación, puesto que todas las comunicaciones de Fomento y CVF mencionaban las instrucciones directas del Presidente de la República, así como la explicación de un barco refrigerado para transporte marítimo y silo flotante. Asimismo, fue considerada la responsabilidad directa del ex presidente al eximir del requisito de licitación a la CVF para una negociación que se había cerrado 14 días antes. Finalmente, cuando se obtuvo la documentación referente a la distribución de la carta de crédito, se descubrió no sóle la magnitud exacta del sobreprecio ($7.916.040 millonea y la tajada cobrada por la HICE mediadora, sino que v supo además que una empresa misteriosa, la ETABLISSEMENT POUR LE COMMERCI INTERNATIONAL DE MATERIAUX DI CONSTRUCTION, la cual no había aparecido para nada durante la negociación, había recibido casi 5 millones de dólares. Las indagaciones de

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los diputados los llevaron tras la pista del ciudadano colombiano Carlos Pérr Norzagaray, de quien el rumor y algunos órganos de prensa decían que era no sólo amigo personal de Carlos Andrés Pérez, sino también su testaferro y socio en muchos negocios. No obstante, la única relación establecida fue una llamada de Pérez Norzagaray a Luis Alvarez Domínguez, en abril de 1977, preguntando si t gobierno estaba interesado en la compra de un buque frigorífico, llamada que Pérez Norzagaray desconoció públicamente contestando de manera insolente a Luis Alvarez Domínguez, quien en ningún momento lo habíal acusado. Igualmente siguieron la pista de la amiga y también posible testaferro del ex-Presidente, Cecilia Matos, pues se había publicado información sobre un viaje a Ginebra que la misma había realizado en septiembre de 1977, acompañada por Elizabeth de Valery Norzagarus y Gladys López de Vásquez (ex-Directora General del Ministerio de la Secretaría de la Presidencia) que fue pagado por Franz Hayoz, Presidente de la HICE S.A. Por declaraciones de Jorge Olavarría a la Comisión Especial de Diputados, fue interpelada en la Cámara la Dra. López de Vásquez, quien negó enfáticamente haber realizado ese viaje, alegando estar en Venezuela en septiembre de 1977; lo cual podía ser corroborado pues en esa misma fecha se había efectuado la fiesta de cumpleaños de una hija suya. El diputado Tenorio mostró a los diputados y ofreció a la prensa documentación de la DIEX comprobando el movimiento migratorio de las damas en cuestión. Pero cuando dicha documentación fue requerida en la Cámara como evidencia, había desaparecido misteriosamente. El Juez Séptimo de Primera Instancia en lo Penal, Dr. Héctor Marcano Battistini, sentenció que hubo estafa en el caso Sierra Nevada porque se simuló la necesidad del buque, y decretó auto de detención judicial como autores de los hechos a los ciudadanos John Raphael Franklin, Anselmo López Oquendo, Rómulo H. Peña Dávila, José Chocrón Cohén, Sidney Bendahan M., Maurice Franklin Hatchwell Toledano y Franz Hayoz por la comisión de delito de estafa a la Nación. El Tribunal se abstuvo de dictar pronunciamiento respecto a Carlos A. Pérez, Luis Alvarez Domínguez y José Andrés Octavio, por considerarse incompetente para ello. Sin embargo, acuerda proseguir la investigación con respecto a: Luis D. Cova Arria, Erwin K. Thomas Chacón, Pastor Delgado I Icrnández, Luis F. Alfonso Contreras, Simón Rodríguez Mazzillo, José A. Lozada Provenzal, Miguel F. Briceño Dunn, Pedro S. Conde R. y Celia de Lima Alvarado. En Mayo de 1980, el diputado Ramón Tenorio Sifontes presenta en el Congreso una serie de recaudos oncernientes a la repartición de la carta de crédito. La documentación establece fechas y nombres creando un círculo vicioso del capital que se hace invisible; indicios más que evidencias, como suele acontecer en investigaciones de esta naturaleza. 1º Para la fecha en que se efectúa la negociación del Ragni Berg, la HICE S.A. ordenó al Kristianía Bank y Kreditkasse, Oslo, transferir entre otras, la suma de $4.816.000 al WERWAR FINGAND PRIVATE BANK, en una cuenta a nombre de ETABLISSEMENT POUR LE COMMERCE INTERNATIONAL DE MATERIAUX DE CONSTRUCTION.

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2º Para junio y julio de 1977, Mauricio Hatchwell Toledano era miembro del Consejo de Administración de esa empresa, con firma autorizada única conjunta con el Dr. Emil Heins Batlier. 3º El 27 de julio de 1978, ya realizada la negociación del Ragni Berg, el Sr. Hatchwell Toledano es desincorporado del Consejo de Administración y Heinz Batlimer es la única firma autorizada. 4º El 30 de julio de 1979, se desincorpora Batlimer y se 280 designan como firmas autorizadas conjuntas a Betty Fole y Lorez Giglio, residentes en Ginebra. 5º Emil Hei'ns Batlier y Lorez Giglio forman parte del Werwar Fingand Prívate Bank. 6º A partir de agosto de 1977, el Chase Manhattan Bank de Ginebra hace cuatro transferencias al Banco Mercantil y Agrícola de Venezuela, a favor de Mauricio Hatchwell Toledano, por la cantidad total de $1.900.000. El 30 de julio de 1979, el mismo banco emite una orden de pago a favor del mismo personaje, por la cantidad de $500.000. 7º De esa cuenta en el Banco Mercantil y Agrícola reciben cheques por cantidades de más de 6 dígitos: Sidney Bendahan, Alberto Belezen, Moisés Benzaquén, Alan Hatchwell Toledano, Mauricio Hatchwell Toledano, Equipos Electrónicos G-2E, Banco de la Construcción y de Oriente e Inversora NIFCO. Parece claro que la evidencia presentada por Tenorio, (al menos en su intervención en el Congreso; no sabemos si los recaudos presentados añadían alguna información que no fue expresada verbalmente) no esclarece la distribución de los $4.816.000 de la cuenta del Werwar Fingand Prívate Bank. La distribución hecha en Caracas a través del Banco Mercantil y Agrícola debía corresponder a los 3 millones obtenidos por la HICE y depositados en su cuenta del Chase Manhattan en Ginebra. No llegó otra información al Congreso antes de emitir sus conclusiones. Dadas, oídas, discutidas y estudiadas las declaraciones, informaciones e indicios, el 8 de mayo de 1980 el Congreso votó de la siguiente manera sobre la responsabilidad política, moral y administrativa de los principales involucrados en el asunto Sierra Nevada. Carlos Andrés Pérez Responsabilidad 132 4 102 Política Responsabilidad 115 10 113 Moral Responsabilidad Adm. 119 8 111 José Andrés Octavio (Contralor) Sí NQ Abst. Total Resultad o 115 13 110 238 neg 239 238 neg neg 238 238 238 apr neg neg Sí No Abst. Total Resultado

Responsabilidad Política Responsabilidad 113 13 112 Moral Responsabilidad Adm. 115 13 110

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Luis Alvarez Domínguez (Ministro de Fomento) Sí No AteL Total Resultado Responsabilidad 132 106 238 apr Política Responsabilidad Moral 115 8 115 238 neg y Responsabilidad Adm. 121 5 112 238 apr John Raphael (Presidente CVF) Sí No Abst. Total Resultad o 102 238 apr 115 112 238 238 neg apr

Responsabilidad 136 Política Responsabilidad Moral 116 7 Responsabilidad Adm. 122 4 Rómulo Peña Dávila Sí No 130

Responsabilidad Política Responsabilidad Moral 114 7 Responsabilidad Adm. 121 4 Anselmo López Oquendo Sí

Abst. Total Resultada 108 238 apr 117 113 238 238 neg apr

Np

Responsabilidad 130 Política Responsabilidad Moral 114 7 Responsabilidad Adm. 121 4

Abst. Total Resultad o 108 238 apr 117 113 238 238 neg apr

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Luis Cova Arria

Sí No Abst. Total Resultado Responsabilidad 129 109 238 apr Política Responsabilidad Moral115 7 116 238 neg Responsabilidad Adm. 122 1 115 238 apr

El diputado Arturo Hernández Grisanti dejó constancia del voto salvado de la fracción parlamentaria de Acción Democrática por mandato del Comité Ejecutivo Nacional del mismo partido. Así se clausuró la memorable y larga sesión permanente del Congreso. La responsabilidad administrativa de Carlos Andrés Pérez se hubiera producido con sólo un voto más afirmativo, lo cual le habría inhabilitado para volver a ser Presidente de la República. Ese hecho no fortuito se produce gracias a la ausencia del Dr. Rafael Caldera y del Dr. David Brillembourg; las abstenciones (voto en blanco) de José Vicente Rangel, Américo Martín, Alonso Ojeda Olachea, Moisés Moleiro, Héctor Pérez Marcano, Pedro Ramón Romera, Armando de Armas Silva, Andrés de Armas Silva y Juán Simón Gandica y los votos negativos de las 8 únicas personas que consideraron "inocente" al ex- Presidente: Antonio Machado, Tirso Tosta, Angel Ramón La Rosa, Rafael Marrero Fernández, Nelson Luis Martínez, Victor Sierra y los representantes de URD, Amilcar Gómez y Angel Brito Villarroel. Es significativo el hecho de que solamente 8 congresantes hayan considerado inocente al ex-Presidente. Los adecos adoptaron una comprensible actitud de abstención, pues por solidaridad partidista no podían condenar a su copartidario, a pesar de la sentencia condenatoria de su Comisión de Etica. El resultado podía considerarse un empate: 119 afirmativos y 111 salvados más 8 negativos. De acuerdo al artículo 80 del Reglamento del Senado y 82 de Diputados procedía realizar una nueva votación. Pero la Fiscalía General de la República cerró el caso Sierra Nevada el 13 de junio de 1980. El Informe de la Fiscalía fue firmado por el fiscal Dr. Víctor Ortega Mendoza (encargado por la ausencia del Fiscal General, Dr. Pedro Mantellini, quien salió de viaje repentinamente poco después de una visita efectuada por el Presidente del Congreso y el Presidente de la Corte Suprema de Justicia que fue reseñada por la prensa). El Informe de la Fiscalía fue redactado en tiempo récord, con apenas unas horas de estudio, pues la Fiscalía recibió el Informe del Congreso en la mañana del 13 de junio de 1989 y ese mismo día dió a conocer a la opinión pública la decisión de la Fiscalía General, confirmadora de la decisión parlamentaria. La opinión pública denominó ese Informe relámpago de la Fiscalía "el Canachazo", pues los medios de comunicación revelaron que Canache Mata había llevado él mismo los documentos al Fiscal encargado, a pocos horas de la decisión del Congreso y sin haber cumplido los requisitos exigidos por la ley de filiación y certificación de los documentos.

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El 11 de junio de 1981, el ciudadano Luis Alvarez Domínguez solicitó a la Corte Suprema de Justicia la anulación de la decisión emanada de la Contraloría, el 16 de diciembre de 1980, confirmatoria de la dictada por la Dirección de Averiguaciones Administrativas de la Dirección General de Control de la Administración Descentralizada del 25 de julio de 1980. El 6 de junio de 1985, la Sala Político-Administrativa de la Corte Suprema de Justicia declaró con lugar la solicitud de nulidad interpuesta por el Dr. Alvarez Domínguez por la incompetencia del órgano que condujo la averiguación administrativa. La Corte anuló la decisión dictada por el Contralor General de la República y anuló parcialmente, en cuanto refiere al recurrente, la decisión emanada de la Dirección de Averiguaciones Administrativas de la Dirección General de Control de la Administración Descentralización de la Contraloría General de la República. El Ciudadano Rómulo Peña Dávila también introdujo ante la Corte Suprema demanda de nulidad de la decisión de la Contraloría. Esta editorial no pudo obtener la sentencia de la Corte pero podemos suponerla similar a la emitida con respecto al ciudadano Luis Alvarez Domínguez.

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CASO: TELEGRAFISTA PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: Julio 1962 FECHA DENUNCIA: Junio 1963 DENUNCIANTES: División de Inspección y fiscalización del Ministerio de Comunicaciones. INVOLUCRADOS: Angulo, José Gregorio Telegráfica del Centro Civil de la Candelaria) General de la República y, posteriormente, Instancia en lo Penal, en la persona del DENUNCIA: Peculado MAGNITUDES: Bs. 15.146 (Encargado de la Estación INVESTIGADORES: Contraloría el Juzgado Cuarto de Primera juez Leopoldo Torres Freites

MATERIA: dinero de la caja de estación telegráfica HISTORIA En 1963 se inició un proceso en contra del Sr. José Gregorio Angulo por la sustracción de la cantidad de Bs.15.146 de la caja de la Estación Telegráfica del Centro Civil de la Candelaria. El acusado afirmó ante los fiscales del Ministerio de Comunicaciones que lo había hecho por motivos familiares, ya que atravesaba una crítica situación económica y necesitaba el dinero con urgencia. El Sr. Gregorio Angulo ofreció pagar la suma sustraída, dando su casa en pago del dinero robado, proposición que no fue aceptada. Lo insólito fue la importancia que le dieron al caso los medios de comunicación y la intransigencia con que trataron al indiciado, más tratándose de una persona de avanzada edad y de una cantidad de dinero relativamente insignificante, en compararación con casos millonarios que ya empezaban a visualizarse, como el de la Caja de Ahorro del MOP o los sobreprecios de los terrenos adquiridos por el IAN, donde nada sucedió. RESULTADO El 10 de julio de 1963 se inicia un proceso que duró tres años, al cabo de los cuales se encontró culpable al indiciado y fue condenado a prisión. Tenía entonces 78 años. Es importante el hecho de ser éste uno de los primeros casos de corrupción administrativa del sistema democrático. De manera casi excepcional, terminó con sentencia de culpabilidad; mientras esa larga cadena concluye con la absolución de ex-Presidente Carlos Andrés Pérez el 8 de mayo de 1980.

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CASO: TERRENOS DE LA AUYAMA PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1976 FECHA DENUNCIA: Abril 1979 DENUNCIANTES: Solazar Meneses, Guillermo (Diputado de AD) INVOLUCRADOS: Avila Vivas, Virgilio (ex- Gobernador del Estado Nueva Esparta, Jefe de "Jóvenes con Piñerúa", actual Gobernador de Caracas); SINUESA (Sindicato de Nueva Esparta S.A.) INVESTIGADORES: Expediente elaborado por un grupo de dirigentes de AD e investigación realizada por el CEN de AD DENUNCIA: Tráfico de influencias y concusión MAGNITUDES: Bs.30.000.000 MATERIA: Carretera HISTORIA SINUESA (Sindicato Nueva Esparta, S.A.) fue constituida el 7 de junio de 1956 con el objeto de realizar todo tipo de operaciones comerciales. Cuatro días después, la empresa adquirió una propiedad llamada La Auyama y no realizó ninguna otra negociación hasta 1966 cuando Virgilio Avila Vivas aparece como socio, desempeñando el cargo de Director Principal con 100 acciones para el día 7 de septiembre de 1970 y con 670 acciones para el 30 de marzo de 1976. En 1974, SINUESA vende a la empresa Hotelera La Auyama S.A. un lote de terreno de 34.796,55 m2, parte de la propiedad de La Auyama, a Bs.30 el m2. En el contrato entre SINUESA y Hotelera La Auyama existía una cláusula sexta en virtud de la cual SINUESA se obligaba a construir, a sus propias expensas, una avenida desde la carretera de Porlamar a Pampatar hasta el terreno vendido. Una cláusula octava establecía una previsión penal por Bs. 800.000 contra la vendedora en caso de incumplimiento de la anterior condición, pero SINUESA nunca construyó dicha carretera y debía pagar la cantidad prevista. En marzo de 1976, Virgilio Avila Vivas vende sus 670 acciones de SINUESA, valoradas en Bs.402.000 (Bs.600 cada una) a la misma empresa. A cambio del valor de dichas acciones, Avila Vivas compra a SINUESA parte de La Auyama: 1.039.478 m2 a Bs.0,38 el metro, aproximadamente. La desproporción del valor del m2 entre la adquisición anterior de Hotelera La Auyama y la de Avila Vivas se produjo, evidentemente, por la promesa que hizo Avila Vivas a los socios de su propia compañía de que él, como Gobernador del Estado Nueva Esparta, efectuaría la construcción de la carretera cuya obligación había contraído SINUESA con Hotelera La Auyama. Una vez nombrado Virgilio Avila Vivas Gobernador del Estado Nueva Esparta, la carretera fue construida por el Ejecutivo del Estado y llamada "Boulevard Bolívar, Prolongación Av. Cedeño". A cambio, Avila Vivas no sólo obtuvo a Bs.0,38 el m2 de unos terrenos valorados en Bs.60 el m2, como mínimo, sino que además se benefició de la construcción de la carretera pues su lote de terrreno era parte de la misma propiedad inicial de La Auyama. Mientras tanto, Renato Campetti, un viejo constructor italiano de los tiempos de Pérez Jiménez, regresa con dinero a Venezuela, después de 15 años de "exilio", e invierte en terrenos de La Auyama. Aparentemente, Giulio Metimano lo había llevado a ver los terrenos que, de una u otra forma, eran de Avila Vivas. Según dijo la prensa y los libros publicados

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sobre el caso Carmona, Metimano era la conexión entre la mafia y los políticos corrompidos, traficante y mediador en todo tipo de mercancía, soborno, comisión o negocio: el hombre de las conecciones. En marzo de 1976, Campetti constituye la compañía Inmobiliaria Recam, luego Urbanización Playa Moreno S.A., y le compra a Sinuesa 1.200.401 mts.2, a Bs.15 el Dirección General de Control de la Administración Descentralizada de la Contraloría General de la República. El ciudadano Rómulo Peña Dávila también introdujo ante la Corte Suprema demanda de nulidad de la decisión de la Contraloría. Esta editorial no pudo obtener la sentencia de la Corte pero podemos suponerla similar a la emitida con respecto al ciudadano Luis Alvarez Domínguez. incumplimiento de la anterior condición, pero SINUESA nunca construyó dicha carretera y debía pagar la cantidad prevista. En marzo de 1976, Virgilio Avila Vivas vende sus 670 acciones de SINUESA, valoradas en Bs.402.000 (Bs.600 cada una) a la misma empresa. A cambio del valor de dichas acciones, Avila Vivas compra a SINUESA parte de La Auyama: 1.039.478 m2 a Bs.0,38 el metro, aproximadamente. La desproporción del valor del m2 entre la adquisición anterior de Hotelera La Auyama y la de Avila Vivas se produjo, evidentemente, por la promesa que hizo Avila Vivas a los socios de su propia compañía de que él, como Gobernador del Estado Nueva Esparta, efectuaría la construcción de la carretera cuya obligación había contraído SINUESA con Hotelera La Auyama. Una vez nombrado Virgilio Avila Vivas Gobernador del Estado Nueva Esparta, la carretera fue construida por el Ejecutivo del Estado y llamada "Boulevard Bolívar, Prolongación Av. Cedeño". A cambio, Avila Vivas no sólo obtuvo a Bs.0,38 el m2 de unos terrenos valorados en Bs.60 el m2, como mínimo, sino que además se benefició de la construcción de la carretera pues su lote de terrreno era parte de la misma propiedad inicial de La Auyama. Mientras tanto, Renato Campetti, un viejo constructor italiano de los tiempos de Pérez Jiménez, regresa con dinero a Venezuela, después de 15 años de "exilio", e invierte en terrenos de La Auyama. Aparentemente, Giulio Metimano lo había llevado a ver los terrenos que, de una u otra forma, eran de Avila Vivas. Según dijo la prensa y los libros publicados sobre el caso Carmona, Metimano era la conexión entre la mafia y los políticos corrompidos, traficante y mediador en todo tipo de mercancía, soborno, comisión o negocio: el hombre de las conecciones. En marzo de 1976, Campetti constituye la compañía Inmobiliaria Recam, luego Urbanización Playa Moreno S.A., y le compra a Sinuesa 1.200.401 mts.2, a Bs.15 el metro para un total de Bs. 18.000.000. La intervención del italiano resultó de mal signo para los participantes en los grandes negocios que se estaban haciendo en esos terrrenos de la isla Margarita. El asesinato de Ramón Carmona, abogado de Campetti, monta la olla de La Auyama ante la opinión pública, que conoció entonces (¿por retruque?) de todos los manejos del Gobernador de la isla. El chofer de Campetti, Antonio D'Antona le había guardado a Renato Campetti un maletín con cierta documentación importante. DAntona quiso retirarse y,

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cuando regresa Campetti de viaje, le pide sus prestaciones sociales reteniendo el maletín como prenda. Aparentemente disgustado por el monto de las prestaciones sociales reconocidas por Campetti, D'Antona le pide ayuda a Giulio Metimano, quien lo pone en contacto con su buen amigo y protector, el Jefe de la Policía Técnica Judicial, Manuel Molina Gásperi. Campetti recibe una llamada de la abogada Mayra Vernet de Molina, esposa del Jefe de la Policía, citándolo para una conferencia en relación a las prestaciones sociales de D'Antona quien pide entonces un millón de bolívares por prestaciones. Campetti se niega a pagar y D'Antona consigna en la PTJ el maletín, supuestamente para que no lo acusaran de robo. D'Antona presenta una denuncia laboral y la PTJ abre una averiguación por estafa y evasión de impuestos, bloquean las cuentas del italiano y piden y efectúan dos allanamientos en las oficinas de Playa Moreno. Campetti se encuentra ante un intento claro de extorsión y acude a un amigo abogado, Ornar Salaverría, quien le recomienda a Ramón Carmona (armona le recomienda a su cliente no pagar un centavo y denuncia ante un Fiscal del Ministerio Público lo que está ocurriendo; el Fiscal lo pasa al Dr. Martínez Moneada, Juez Noveno de Primera Instancia, quien pidió el expediente a la ITJ. El expediente llega finalmente al Tribunal, con mucho Tribunal, con mucho retardo y conteniendo apenas la denuncia de D'Antona por reclamación de prestaciones sociales. Mientras tanto, Carmona se ha movido y obtiene de los Fiscales de Hacienda, que han intervenido Playa Moreno, las solvencias del Impuesto sobre la Renta que desmienten la acusación del Director de la PTJ contra Campetti por evasión de impuestos. Campetti se va a Italia, pues Carmona también había logrado que le liberasen sus cuentas bancadas y le levantaran la prohibición de salida del país; así como un auto de detención contra D'Antona por presunta extorsión, simulación de hechos punibles y apropiación indebida. El abogado anuncia una rueda de prensa para informar sobre los hechos y "desenmascarar" a Molina Gásperi y compañía. El 28 de julio de 1978, Ramón Carmona es asesinado en la Av. Andrés Bello dos días antes de la anunciada rueda de prensa. El asesinato provoca la averiguación correspondiente y Molina Gásperi es el primer señalado, así que éste habla con Campetti y lo convence de volver a Venezuela a declarar a su favor (aparentemente amenazándolo con denunciarlo a la Interpol por tráfico ilegal de divisas). Campetti regresa, es visto cenando en un restaurante con Molina Gásperi y luego declara en la PTJ que él no había denunciado a nadie por extorsión y niega lo dicho y hecho por Carmona. Campetti es citado a declarar ante los tribunales y le dictan orden judicial de permanecer en Venezuela a disposición del Juez; pero Molina Gásperi lo vuelve a sacar del país antes de que rinda declaración. Casi inmediatamente, la investigación policial reveló que los autores materiales del asesinato son hombres de la PTJ, o mejor dicho, agentes del grupo GATO (Grupo de Apoyo Táctico de Operaciones), escuadrón especial creado por Molina Gásperi. Seguidamente, el director de la PTJ es destituido y detenido por haber logrado sacar de Venezuela a Campetti, no por cargos de implicación en el asesinato. Molina Gásperi sale de la cárcel bajo libertad provisional y el 12 de marzo de 1979 le es dictado otro auto de detención, esta vez por cargos de co-autoría material del homicidio de Carmona.

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Molina Gásperi logra huir y evadir la detención, declarando antes de hacerlo que el homicidio de Carmona había sido decidido en Palacio porque Carmona sabía demasiado. RESULTADO Por el asesinato de Ramón Carmona fueron detenidos, procesados, condenados y enviados a prisión los ciudadanos Xavier Anouel Pacheco, Pablo Díaz, Jesús Villaroel y Domingo Sánchez Sánchez, integrantes del grupo GATO, por autoría material de la muerte de Ramón Carmona Vásquez. Posteriormente, Oscar Molina Gásperi muere en un misterioso accidente de aviación. Nunca se supo lo que había en el maletín de Campetti. Según la esposa de Carmona habían chequeras y papeles legales relativos al desarrollo de Playa Moreno, necesarios a Campetti pero no suficiente material de chantaje. Lo cual es creíble, ante la reticencia de Campetti a pagar un millón de bolívares por su maletín; no obstante, otros suponían que Campetti tenía aliados más poderosos que Molina Gásperi. La prensa y la opinión pública especuló mucho sobre ello. Se dijo que en el maletín había otros papeles más importantes que los relativos a Playa Moreno, pues Campetti había participado en el negociado de unas fragatas donde había existido estafa a la nación y en el que estaban involucradas personas importantes del propio Palacio de Miraflores. También se comentó que la Sra. Cecilia Matos era socia de Playa Moreno, (o había recibido de Campetti unas parcelas "de regalo"), y que los documentos del maletín la involucraban. Pero ninguna de estas especulaciones tuvo seguimiento ni corroboración. Hallados, señalados y Por error de imprenta, falta esta página en la edición del Diccionario de la Corrupción en Venezuela, Vol. I FE DE ERRATAS — Pag. 294 castigados unos culpables materiales, el caso fue cerrado, aunque nunca olvidado. En agosto de 1979, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal, anuló la sentencia del Superior Quinto Penal por la cual se había ordenado a Xavier Anouel Pacheco y a Pablo Díaz a 23 y 17 años de presidio respectivamente, por homicidio calificado. Los mismos habían formalizado recurso de casación asistido por la Dra. Mayra Vernet, viuda de Molina Gásperi. La Corte Suprema remitió el expediente al Juez Superior Cuarto de reenvío en lo penal, Dr. Pedro Osmán Maldonado, para que dictase nuevo fallo, pero por homicidio intencional, cuya pena podría ser de doce a dieciocho años de presidio. Los otros procesados, Jesús Villarroel y Domingo Sánchez, no intentaron recurso de casación contra la sentencia que los había condenado a once años de presidio y por eso el fallo del Superior Quinto quedó firme respecto a ellos; lo cual significa que el Juez de Reenvío ordenaría su inmediata libertad por pena cumplida. El desarrollo urbanístico de Playa Moreno, como se conoce hoy la zona donde estaba la finca La Auyama, entre Porlamar y Pampatar, se valorizó enormemente, constituyéndose una de las propiedades inmobiliarias más valiosas de Margarita, gracias a la iniciativa del Presidente del Estado para incorporarla al boom urbanístico de la Isla. El ciudadano Virgilio Avila Vivas fue nombrado Gobernador de Caracas en 1989.

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CASO: TERRENOS DE HIGUEROTE PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1974 FECHA DENUNCIA: 1975 DENUNCIANTES: Celli, Humberto (Vicepresidente de la Cámara de Diputados); González Araujo. Carlos (Asesor Jurídico del Ayuntamiento del Distrito Brión) INVOLUCRADOS: Torres Delgado, Silvestre (Presidente de la Municipalidad de Higuerote); Terán. Oscar (Primer Vicepresidente); Navarro Giral, Carlos (Segundo Vicepresidente); Machado, Eugenio (Concejal); Rodríguez. Cirilo (Concejal); Medrano Rojas, Aquiles José INVESTIGADORES: Cámara de Diputados; Fiscalía General de la República; CEN de Acción Democrático DENUNCIA: Fraude en operación de compraventa de terrenos MAGNITUDES: Bs. 13.330.200 MATERIA: Terrenos en Higuerote vendidos por la Municipalidad HISTORIA Los concejales adeístas de la municipalidad del Distrito Brión del Estado Miranda fueron acusados de haber participado en una operación fraudulenta de compra-venta de terrenos propiedad del Ayuntamiento de Higuerote en diciembre de 1974. Tal denuncia fue formulada por Humberto Celli (Vicepresidente de la Cámara de Diputados) y posteriormente ratificada por Carlos González Araujo (Asesor Jurídico del Ayuntamiento de Higuerote) ante el Fiscal General de la República. Según los involucrados, la acusación de Celli contra sus copartidarios se debía a pugnas internas entre fraccionesdel partido AD, en ocasión de su próxima Convención Nacional. El 11 de diciembre de 1974, el Concejo Municipal del Distrito Brión del Estado Miranda vendió al ciudadano Aquiles José Medrano Rojas un lote de terreno en 100 mil bolívares. El mismo día el comprador vende a la Compañía Anónima Licorera Nacional parte del terreno en 600 mil bolívares y otra parte a los señores Francisco Martínez y Capella Sotillo en Bs. 135.000. El 27 de diciembre de 1974, es decir 16 días después, el Sr. José R. Anderson, actuando como presidente de la Compañía Anónima Licorera Nacional, vende a la Compañía Anónima Costa Azul (Centro Náutico Turístico Nacional) en Bs.13.330.200 los terrenos comprados por Aquiles Medrano, según consta en documento N° 11 folio 18 al 20, protocolo Io, tomo II, adicional segundo, del Registro Público de Higuerote. Según declaró el secretario del 296 Cabildo del Distrito Brión, Sr. Ernesto Ramírez Arteaga, esta última venta a un precio tan desproporcionado no era sino una operación ficticia para revalorizar el terreno con fines urbanísticos, pues Anderson era el propietario de ambas compañías. RESULTADO La fracción irrestricta a relación a la tierra por la copeyana de la mencionada institución apoyó en forma los concejales acciondemocratistas enfrentados a Celli en negociación hecha. Afirmaron que nunca hubo una venta de cantidad de 100 mil bolívares, sino una legalización de la

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titularidad de la propiedad de esas tierras, ocupadas desde hacía mucho tiempo por la sucesión Alvarez, cuyo representante era Medrano Rojas. El Fiscal General de la República, Dr. José Ramón Medina, comisionó al Fiscal Tercero del Ministerio Público, Dr. Carlos Rodríguez Cirimelli, para que realizara as investigaciones pertinentes en el Distrito Brión del Estado Miranda; pero una vez dilucidadas las diferencias surgidas en el seno de Acción Democrática, la denuncia del diputado Celli perdió fuerza y en los informes posteriores de la Fiscalía General de la República no se vuelve a mencionar.

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CASO: TESORO MUNICIPAL PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (19741979) FECHA SUCESO: 1976-1977 FECHA DENUNCIA: DENUNCIANTES: López Acosta, Antonio (Contralor Municipal) 1978,1979

INVOLUCRADOS: Arria Salicetti, Diego (Gobernador del Distrito Federal); Itriago, Teodoro (Director General de Administración); Santander, Gustavo (Cajero Principal de la Administración de Rentas Municipales); Peña, Pedro Adrián (funcionario de la Gobernación y mensajero de la Administración de Rentas Municipales); González, Nelson Enrique y Rojas, Oven (cajeros de la Administración de Rentas); Albujas, Rafael (mensajero de la Dirección General de Administración). INVESTIGADORES: Contraloría del Distrito Federal. DENUNCIA: Malversación MATERIA: Cheques HISTORIA La Contraloría del Distrito Federal descubrió cientos de cheques no justificados, girados contra las cuentas del Tesoro Municipal. La información fue suministrada por el contralor Antonio López Acosta, señalando que en el análisis correspondiente a los años 1976 y 1977 se encontró que la Gobernación de Caracas había girado, de una de las cuentas bancarias del Tesoro Municipal, 454 cheques al portador irregulares, por un valor del 6 millones de bolívares y 197 cheques nominativos, no justificados, por 24 millones de bolívares. Todos estos cheques, afirmó López Acosta, fueron firmados por el Dr. Teodoro Itriago, ex-director general de Administración, y por el Sr. Gustavo Santander, cajero principal de la Administración de Rentas Municipales. Los demás acusados son las personas que aparecieron haciendo efectivos tales cheques. El Contralor López Acosta indicó que entre el Io de enero de 1976 y el Io de julio de 1977 un funcionario de la Gobernación, de nombre Pedro Adrián Peña, aparece haciendo efectivo con su firma ciento diez (110) cheques al portador por un monto total de Bs.4.671.000. Este ciudadano resultó ser un mensajero de la Administración de Rentas Municipales, quien había sido jubilado a partir del Io de agosto de 1977. En la misma forma aparecen cobrando en efectivo cheques al portador por Bs. 1.900.000 y por Bs.180.000, respectivamente, los funcionarios de la Gobernación Nelson Enrique González y Oven Rojas, cajeros de la Administración de Rentas, y por 47 mil bolívares el Sr. Rafael Albujas, mensajero de la Dirección General de Administración. Explicó el Contralor que existían además muchos cheques al portador, emitidos por la Gobernación y luego endosados por el propio cajero principal de la Gobernación, y canjeados por cheques de gerencia a nombre de diversas personas jurídicas y naturales ajenas a la Municipalidad. Entre los cheques al portador canjeados por cheques de gerencia a nombre de personas ajenas a la Municipalidad se encontraron: Bs.785.000 para Zoroghlian Hermanos; Bs.271.000 para Teledatos C.A.; Bs.84.000 para de fondos MAGNITUDES: Bs.40.000.000

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Gaither Internacional y Bs.70.000 para Acción Democrática. En los casos de Zoroghlian y de Teledatos se trataba de empresas que habían tenido contratos de servicios con la Municipalidad que se cancelaban normalmente a través de órdenes de pago aprobadas por la Contraloría; por ello resultaba curioso que por otra vía oculta a la Contraloría se le hubiesen hecho pagos provenientes del mismo Tesoro Municipal. En los casos de Alfredo Sánchez Luna y de Gaither Internacional se trataba de personas naturales o jurídicas con quienes la Municipalidad no había establecido contratos y ni el Consejo Municipal ni la Contraloría les habían aprobado ningún aporte especial. El caso de Acción Democrática resultó también inexplicable ya que los cheques que hacía la Municipalidad para ese partido, por concepto de cuotas de sus militantes, eran descontadas directamente a través de las nóminas de pago. En consecuencia, no tenían por qué pagarse contra una cuenta del Tesoro Municipal y mucho menos con cheques al portador. Según el Contralor, todos estos pagos eran ilegales, violatorios de las Ordenanzas de Presupuesto, de Contraloría, de Hacienda Municipal y de las leyes orgánicas de la Hacienda Pública Nacional, de la Contraloría General de la República y del Distrito Federal. Además de los cheques al portador, el contralor informó que se habían encontrado cheques girados a través de la administración paralela contra dos cuentas bancarias del Tesoro Municipal por 10 millones bolívares, emitidos a nombre de personas naturales o jurídicas ajenas a la Municipalidad. Según el Contralor, ello añadía un elemento nuevo dentro de la investigación sobre la administración paralela, ya que en reiteradas oportunidades la Dirección General de Administración había asegurado que los cheques del Tesoro que fueron ilegalmente girados a través de tal administración paralela, correspondían única y exclusivamente a gastos de personal de las diferentes dependencias municipales y que nunca se habían girado cheques de ese tipo a empresas u otras personas naturales o jurídicas. Entre las personas naturales y jurídicas a nombre de quienes fueron girados cheques nominativos contra las cuentas del Tesoro Municipal, se encontraron: Alfredo Sánchez Luna: Bs.684.000; Hermanos Zoroghlian: Bs.916.000; Teledatos C.A.: Bs. 1.000.000; Levy Russel: Bs. 170.000; Gaither International: Bs.84.000; AD: Bs.100.000; PAS Publicidad: Bs.815.000; Miguel Thodde y Asociados: Bs.233.000; Fundación Habitat: Bs.120.000; y muchos otros entre los cuales figuraban floristerías, bancos, supermercados, agencias de publicidad y hasta empresas constructoras. Ninguno de estos pagos había sido aprobado por la Contraloría Municipal, como establecen las disposiciones legales; y, como los cheques no indicaban los conceptos que justificasen la emisión, los motivos de los pagos eran desconocidos. RESULTADO La citada "administración paralela" había sido creada por el gobernador Arria en el año 1975 y continuó funcionando durante los primeros nueve meses de la administración del gobernador Mantilla. En septiembre de 1977, el Contralor Municipal solicitó a la Gobernación la eliminación de la administración paralela, denunciando serias irregularidades y solicitando la

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apertura de una averiguación. Ante la solicitud del contralor, el gobernador Mantilla canceló la administración paralela; pero a la Contraloría Municipal le quedó un embrollo, pues debía cancelar una deuda por Bs.592.000.000 correspondiente al período 1974-1976, sin saber si la administración paralela había hecho pagos a los legítimos acreedores, que podían resultar cobrando dos veces. La investigación descubrió los nombres y empresas que habían recibido pagos al margen de la Contraloría Municipal, permitiéndole suspender o cancelar la conformidad de órdenes de pago a aquellas personas que hubiesen aparecido cobrando cheques girados ilegalmente. La denuncia y la averiguación tuvieron en este caso repercusiones inmediatas y positivas para la administración municipal, pues se corrigió el error de la administración paralela y se controlaron algunos pagos no efectuados todavía. La Contraloría Municipal del Distrito Federal, a través del contralor municipal, González Herrera, remitió a las autoridades fiscales y penales nacionales correspondientes un expediente con 1.500 folios contentivos de las irregularidades cometidas en la Gobernación de Caracas durante la administración del Dr. Diego Arria. A instancias del Fiscal del Ministerio Público, Luis Rubén Villegas Araujo, el Juzgado XIII en lo penal conoció del expediente N° 210-79 contentivo del proceso seguido al exgobernador Arria y otros funcionarios por erogaciones irregulares del Tesoro Municipal del Distrito Federal hasta por 40 millones de bolívares en forma de cheques al portador sin justificación. El 10 de octubre de 1979, en escrito de acusación dirigido a la Corte Suprema de Justicia, el Fiscal General de la República, Pedro J. Mantellini, señaló este expediente entre los cuatro que se cursaban al Sr. Diego Arria Salicetti. La Contraloría Municipal, la Contraloría General de la República y la Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito encontraron a Diego Arria administrativamente responsable de las irregularidades del Tesoro Municipal del Distrito Federal, considerando la existencia de razones suficientes para considerar los hechos como punibles. Habiendo pasado el expediente a los tribunales penales, la Corte Suprema de Justicia declaró en antejuicio de mérito, el 20 de noviembre de 1979 que había mérito suficiente para proseguir el enjuiciamiento contra el ex-gobemador Diego Arria Salicetti y, a tales efectos, la Corte remite la decisión al Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal y Estado Miranda. La decisión fue adoptada por 10 de los 15 magistrados de la Corte Suprema y hubo 5 votos salvados de los magistrados René De Sola, José Román Duque Sánchez, Ignacio Luis Arcaya, Ezequiel Monsave Casado y Víctor Ortega Mendoza. El exgobernador Arria se ausentó del país por varios años, regresando para las elecciones de Carlos Andrés Pérez en 1988.

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CASO: TRACTORES DEL IAN DE MARACAIBO PRESIDENCIA: Raúl Leoni (1964-1969) FECHA SUCESO: 1966 FECHA DENUNCIA: Noviembre 1966 DENUNCIANTES: Diario Crítica de Maracaibo INVOLUCRADOS: Martínez, Siuberto (Presidente Asamblea Legislativa del Estado Zulia) INVESTIGADORES: Diario Crítica. No se realizó investigación oficial DENUNCIA: Tráfico de influencias y aprovechamiento indebido de bienes de la nación MAGNITUDES: Es difícil estimarla porque no se conoce cuánto tiempo trabajaron los tractores en la finca y la totalidad de la obra realizada. El IAN se negó a presentar los récords correspondientes, informar salarios pagados, etc. MATERIA: Tractores propiedad del IAN de Maracaibo HISTORIA En noviembre de 1966 el diario Crítica de Maracaibo denunciaba en su "Columna de Ulises" que el Presidente de la Asamblea Legislativa del Estado Zulia, Sr. Siuberto Martínez, se había llevado tractores del IAN para trabajos de deforestación, vías de penetración, jagüeyes, etc., en una finca de su propiedad situada en el Km. 175 de la carretera Maracaibo-Perijá. La "Columna de Ulises" había cobrado gran fama por su denuncia de la corrupción administrativa, pero no se sabía el verdadero nombre de quien la escribía. Por lo que se dedujo entonces, dicha sección era escrita por el director del diario, Carlos Capriles Ayala, y el periodista Junio Pérez Blasini. Requerido por el juez Nectario Andrade Labarca y el abogado Quintero Luzardo, conocidos en el Estado Zulia por ser usualmente utilizados por Acción Democrática, Capriles no quiso revelar quién había escrito la columna ese día, fundamentando su actitud en el principio de la libertad de expresión y el derecho de los periodistas a no descubrir la fuente de la noticia. Capriles fue encarcelado por la policía política del régimen (Digepol) a la salida del entierro de un hermano, y no por la PTJ pues ésta se negó a ejecutar la arbitraria medida que, con toda clase de chanchullos y terrorismo judicial, lo mantuvo detenido por varios meses sin que pudiera dársele al juicio un curso legal RESULTADO La Corte Suprema de Justicia ordenó al Juez pasar el expediente a la circunscripción judicial del Estado Lara en la cual casi de inmediato se sentenció a favor de Capriles, 306 ordenándose su liberación. El caso tuvo repercusión nacional y fue determinante en el resultado del cercano proceso electoral, pues la campaña realizada por el diario Crítica, denunciando todas las corruptelas y arbitrariedades de las autoridades políticas, administrativas y judiciales del Zulia, inclinaron la balanza electoral en ese Estado, donde por primera vez Acción Democrática perdió su mayoritario predominio. Como la denuncia sobre los tractores llevados a la hacienda del Presidente de la Asamblea del Estado Zulia se trastocó en la demanda a los

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denunciantes del periódico Crítica, y en la detención de su director, la irregularidad original no fue investigada. Al salir de la cárcel, Carlos Capriles declaró que no pretendería ningún rezarcimiento económico por la arbitrariedad cometida, pues consideraba lo sucedido como un incidente de la lucha política, donde se dan y reciben golpes.

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CASO: UNIVERSIDADES NACIONALES PRESIDENCIA: Carlos Andrés Pérez (1974-1979) FECHA SUCESO: 1975-1979 FECHA DENUNCIA: 1979 DENUNCIANTES: Contraloría General de la República. INVOLUCRADOS: Autoridades de las Universidades Nacionales. INVESTIGADORES: Contraloría General de la República. DENUNCIA: Malversación, desorden contable, corrupción administrativa MAGNITUDES: (imprecisas) MATERIA: cobros irregulares; cheques perdidos; contrataciones indebidas; viáticos, asesorías y pasajes; pérdidas en transacciones varias HISTORIA EN 1979, el Informe de la Contraloría General de la República efectuó un análisis de la gestión cumplida por las universidades nacionales. Con respecto a la Universidad del Zulia el informe del Contralor establecía que la administración de los fondos de esa universidad mostraba gran desorden. El manejo de los 433 millones de bolívares que ingresaron a LUZ en 1978 fue objeto de una contabilidad poco confiable, la cual estaba afectada por numerosos errores, omisiones y tratamientos contables inadecuados de muchas operaciones, fallas que traían como consecuencia no solamente que la institución no conociera el monto verdadero de sus obligaciones, sino tampoco el de sus activos, ingresos y gastos; todo lo cual creaba condiciones propias para la ocurrencia de hechos irregulares. La UCV, por su parte, había obtenido ingresos en 1978 del orden de los 843 millones de bolívares, incluyendo una partida de 24 millones de bolívares para utilidades de fin de año. Según el informe del Contralor, las fallas existentes en la UCV habían creado las condiciones propias para la ocurrencia de hechos irregulares que habían lesionado el patrimonio universitario. Las autoridades de la UCV no sabían cuántas cuentas bancarias tenía la universidad; según los libros de ésta, existían 99 cuentas mientras que los bancos señalaban la existencia de 127 cuentas. En una de las cuentas de cuya existencia no sabían nada las autoridades universitarias, había casi 2 millones de bolívares, suma que no aparecía en los registros de la UCV Igualmente era deficiente el manejo de las chequeras pues entre 1975 y 1978 aparecían 117 cheques perdidos, de los cuales habían sido cobrados 25, emitidos por la Facultad de Humanidades. La Organización de Bienestar estudiantil (OBE) había pagado, en año y medio, sobreprecio por casi 1 millón de bolívares en la adquisición de alimentos y bebidas para el comedor universitario. Más de 300 mil bolívares en libros habían sido pasados a cartel de remate en la aduana aérea de Maiquetía por no haber sido retirados a tiempo. Otro medio millón de bolívares fue pagado a personal contratado indebidamente, pues OBE no podía emplear independientemente. En la Universidad de Carabobo se detectaron errores en los registros contables de 1978 por 23 millones de bolívares y se habían realizado operaciones por 16 millones de bolívares que no aparecían reflejadas en los registros contables.

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En el Balance General de la Universidad de los Andes se reflejaba pasivos inexistentes por más de 11 millones de bolívares y se emitía cargos y créditos a cuenta del activo por 9 millones de bolívares y casi medio millón de bolívares respectivamente. La Universidad Centro Occidental estuvo bajo intensa averiguación de la Contraloría por pagos indebidos de sueldos; pagos de obras con defectos de Construcción; equipos adquiridos por más de 1 millón de bolívares que no habían sido utilizados y se estaban deteriorando; equipos desaparecidos; pagos por relaciones públicas no especificadas y pagos por trabajos en horas extraordinarias sin comprobantes del trabajo realizado. En el Colegio Universitario de Caracas se estableció la presencia de pagos indebidos de sueldos; faltantes de dinero manejado indebidamente por el ex-Director del Instituto; adquisiciones fantasmas de materiales para la universidad, etc. La Universidad Nacional Abierta mostraba serias irregularidades que ya habían sido denunciadas anteriormente por algunos funcionarios de la UNA preocupados con la situación. Numerosas demandas y documentos confidenciales habían llegado a la prensa señalando graves irregularidades: vinculación de las autoridades académicas con las compañías que contrataban con la UNA y un extendido nepotismo de familias enteras que trabajan en la universidad recibiendo grandes sueldos y cobrando sin trabajar. RESULTADO Las denuncias contra una o todas la universidades públicas parecen constituir otro de esos fenómenos periódicos cuyos efectos correctivos, dada la autonomía universitaria, dependen de la buena voluntad y espíritu administrativo que tengan las cambiantes autoridades universitarias. Algunos universitarios han dicho que, visto el desastre administrativo nacional, las universidades no lo hacen tan mal, habidas cuentas del sobrecargo numérico del alumnado, hiperdimensionado para las instalaciones y capacidades docentes.

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INDICE ONOMASTICO Abello, Antonio: Caso Chatarra argentina, 75 Abeiio, Cipriano: Caso Chatarra Argentina, 75 Acosta Hernández, Eduardo: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 Aguilar, Pedro Pablo: Caso SIDOR, 259 Albujas, Rafael: Caso Tesoro Municipal, 299 Alcalá Vásquez, Héctor: Caso SIDOR. 259 Aletti, Mario: Caso Metro de Caracas, 191 Alfonso Contreras, Luis F.: Caso Sierra Nevada, 263 Aliso Ortega, Antonio: Caso El Tablazo 1974,221 Alvarez Chacín, Francisco: Caso Plantas desulfuradoras, 245 Alvarez Domínguez, Luis: Caso CARIVEN, 67; Caso Leche cortada, 177; Caso Sierra Nevada, 263 Alvarez, José Jesús: Caso IAN, 159 Anastassellis, Dimitri: Caso Conexión greco-romana, 93 Andueza, José Guillermo: Caso Ministerio de Justicia, 199 Angulo, José Gregorio: Caso Telegrafista, 287 Antúnez Rincón, Nicomedes: Caso Ministerio de Comunicaciones, 195 Aoún, Alberto: Caso Fragatas italianas, 139; Caso Misiles, 201 Arguello Rosales, Rogelio Antonio: Caso Papa podrida, 227 Armas, Celestino: Caso Acta del Consejo de Ministros, 19 Arráez Guevara, Victor José: Caso Caja de Ahorros de Cadafe, 53 Arria Salicetti, Diego: Caso Autobuses Ikarus y Leyland, 25; Caso Balneario Camuri Chico, 39; Caso BANTRAB, 47; Caso Tesoro Municipal, 299 Arriojas Arredondo, Luis Enrique: Chatarra militar, 81 Aveiián, Joaquín:

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Caso El Tablazo 1974,121 Aviia Vivas, Virgilio: Caso Terrenos de la Auyama, 289 Azpúrua Marturet, Lorenzo: Caso Cordiplan, 99 Baldó Casanova, Alfredo: Caso MOP, 207 Barrera, Carlos Luis: Caso El Mercedes Benz, 117 Barroeta Arria, Carlos Luis: Caso Fertilizantes, 135 Bazurco, Manuel Enrique: Caso Fraude de la leche, 145 Báez Duarte, Fernando: Caso Petarazo 76,235 Báez Vargas, Tito Armando: Caso Caja de Ahorros de Cadafe, 53 Bello Betancourt, Guillermo: Caso Movida de "La Mariposa", 211 Bello Rodríguez, Miguel: Caso Movida de "La Mariposa", 211 Belmonte, Damián Salvador: Caso Chatarra argentina, 75 Bendahan, Sidney: Caso Sierra Nevada, 263 Bentata, José Claudio: Caso Leche cortada, 177 Bermúdez Chaurío, Luis: Caso Fraude de la leche, 145 Bernardoni, Jesús: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 Betancourt Oteiza, Luis: Caso DIEX, 115 Boggiano, Guillermo: Caso Hipódromo, 153 Briceño Navas, Napoleón Ramón: Caso Cordiplan, 99 Briceño Salas, Hugo: Caso Hotel Tamanaco, 157 Briceño, Luis: Caso Papa podrida, 227 Brillembourg, David: Caso Hotel Tamanaco, 157 Brito, Félix María: Caso Caja de Ahorros de Cadafe, 53 Caldera, Alberto J.: Caso MELAPORT, 187 Cardozo, Hilarión: Caso Fraude de la leche, 145; Caso Comisiones maracuchas, 85 Carvallo Hurtado, Pedro Miguel:

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Caso Caja de Ahorros de Cadafe, 53 Casanova, Aura Celina: Caso Hotel Tamanaco, 157 Casañas Díaz, Pedro: Caso ENSAL, ]2J Catalá, José Agustín, hijo: Caso ENSAL, 127 Cedeño, Miguel Armando: Caso Papa podrida, 227 Celli, Humberto: Caso Terrenos de Higuerote, 295 Chelini, Lelio: Caso Conexión greco-romana, 93 Chocrón Cohén, José: Caso Sierra Nevada, 263 Coletta, Edda: Caso El Tablazo 1974,121 Coronil Hartmann, Alfredo: Caso CARIVEN, 67 Correa Romero, Jorge: Caso Movida de "La Mariposa", 211 Cova Arria, Luis, 263 Cubillán, Ramón de Jesús: Caso Fraude de la leche, 145 Curiel, Marcel: Caso CARIVEN, 67 314 D'Erizans, Ricardo: Caso Aviones Aeropostal, 31 D'Erizans, Roberto: Caso Aviones Aeropostal, 31 Del Moral, Juan Pedro: Caso MELAPORT, 187 Delfino. Enrique: Caso Bantrab, 47 Díaz Bruzual, Leopoldo: Caso CAMINA. 63; Caso ENSAL, 127; Caso Muelles flotantes, 215; Caso Sierra Nevada, 263 Díaz Díaz, Manuel Antonio: Caso Metro de Caracas, 191 Díaz Moronta. Alirio: Caso INOS. 163 Domínguez, Francisco: Caso Leche cortada, 177 Echegaray, Ramón: Caso Consejo Supremo Electoral. 97

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Elbittar, Orlando: Caso Petarazo 74,231 Espinoza Prieto, Antonio: Caso Consejo Supremo Electoral, 97 Etchegaray, Marcelo: Caso Movida de "La Mariposa", 211 Faraco, Francisco: Caso El Tablazo 1974,121; Caso Petroquímica 66,241 Faull, Herbert Simón: Chatarra militar, 81 Feo García, Luis: Caso Caja de Ahorro del MOP, 55 Ferrer, Juan Bautista: Caso Caja de Ahorro del MOP, 55 Ferrer, Leonardo: Caso Autobuses Ikarus y Leyland, 25; Caso Fragatas italianas, 139; Caso INOS, 163; Caso Leche cortada, 177; Caso Petarazo 76,235; Comisiones maracuchas, 85 Fossi, José Vicente: Caso Movida de "La Mariposa", 211 Fuguet López: Caso Ei Mercedes Benz, 117 Gallardo Guerrero, Leónidas: Caso Papa podrida, 227 García Cachazo, Jesús: Caso El Tablazo 1974,121 García Navarro, Angel: Caso FUNDALARA, 149 García Regalado, Roberto: Caso Caja de Ahorro del MOP, 55 García Rodríguez, José Domingo: Caso Fraude de la leche, 145 García Vallenilla, Julio: Caso Aviones Aeropostal, 31 García, César: Caso Rottemberg, 253 Gascue Ríos, Federico: Caso CARIVEN, 67 González Alvarado, Félix Ramón: Caso Caja de Ahorros de Cadafe, 53 González Araujo, Carlos: Caso Terrenos de Higuerote, 295 González Molina, Teófilo: CasolPASME, 173 González, Godofredo: Caso Fraude de la leche, 145 González, Manzo:

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Caso MOP, 207 González, Neison Enrique: Caso Tesoro Municipal, 299 Gordon, John Donald: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 Gorrochotegui Acosta, Alfredo: Caso Movida de "La Mariposa", 211 Gómez, Guido: Caso Fraude de la leche, 145 Granados Castillo, Ramón: Chatarra militar, 81 Guanipa Matos, Manuel: Caso Comisiones maracuchas, 85 Guerrero Veiandria, Luis: Caso Papa podrida, 227 Guevara, Vianney: Caso Ministerio de Justicia, 199 Guinand Baldó, Carlos: Caso Caja Municipal de Caracas, 61 Gunz, Tomás: Caso Leche cortada, 177 Hatchweli Toledano, Jack: Caso Leche cortada, 177; Caso Muelles flotantes, 215; Caso Sierra Nevada, 263 Hatchweli Toledano, Maurice: Caso Muelles flotantes, 215; Caso Sierra Nevada, 263 Hayoz, Franz: Caso Sierra Nevada, 263 Henríquez, Rómulo: Caso Leche cortada, 177 Hernández, Antonio: Caso Petroquímica 66,241 Hernández, José Vicente: Caso Ministerio de Comunicaciones, 195 Herrera Campíns, Luis: Caso Acta del Consejo de Ministros, 19 Hómez, Hermágoras: Caso Maíz, 183 Inciarte Lugo, Victor Manuel: Caso Caja de Ahorros de Cadafe, 53 Itriago, Teodoro: Caso INP 78,169; Caso Tesoro Municipal, 299 Izaguirre, Pedro Pablo: Caso FUNDALARA, 149 Jattar Dotti, Braulio: 317 Caso Chatarra argentina, 75 Jiménez Vivas, Humberto: Chatarra militar, 81 La Grave Fry, Cipriano: Caso Ministerio de Comunicaciones, 195 La Riva Araujo, Edecio: Caso Rottemberg, 253 Lares Cordero, Carlos: Caso CAMINA, 63 Larrazábal, Eduardo: Casó Hipódromo, 153 Lauría, Carmelo: Caso Acta del Consejo de Ministros, 19; Caso Multas burladas, 223 Leandro Mora, Francisco José: Caso Ministerio de Comunicaciones, 195 Ledezma Lanz, Antonio: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109; Caso Petroquímica 66,241

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Leoni, Raúl: Carretera y Aeropuerto de la Hacienda "Puedpa", 71 Caso SIDOR, 259 Lezra Serfaty, Moisés: Caso Leche cortada, 177; Caso Muelles flotantes, 215 Liiué, Enrique: Caso NITROVEN, 225 Lodewijk, Edwin: Caso El Tablazo 1974,121 Lovera, lldemaro: Caso Caja Municipal de Caracas, 61 Lozada Provenzali, José Angel: Caso CARI VEN, 67 López Acosta, Antonio: Caso Tesoro Municipal, 299 López Oquendo, Anselmo: Caso Sierra Nevada, 263 López Ortega, Elias: Caso ENSAL, 127 Luca, Mathew: Caso Conexión greco-romana, 93 Machado, Eugenio: Caso Terrenos de Higuerote, 295 Mahler, Alexander: Caso Leche cortada, 177 Malavé Villaiba, Augusto: Caso BANTRAB, 47 Maldonado Savelli, Carlos: Caso Fertilizantes, 135 Mantellini, Pedro J.: Caso Balneario Camuri Chico, 39 Marcano Carrasquel, Manuel: Caso Petarazo 76,235 Marcano Malavé, Juan Salvador: Caso INOS, 163 Mariani, Domingo: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109; Caso NITROVEN, 225 Martínez, Oscar: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 Martínez, Siuberto: Caso Tractores del IAN de Maracaibo, 305 Matos Núñez, Yeroví: Caso Cordiplan, 99 Matos, Cecilia: Caso El Mercedes Benz, 117; Caso Fragatas italianas, 139 Mauriello, Mario: Caso Hipódromo, 153 Márquez, Enrique:

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Caso Chatarra argentina, 75 Medrano Rojas, Aquiles José: Caso Terrenos de Higuerote, 295 Mendoza Estrella, Marcial: Caso MOP, 207; Caso SIDOR, 259 Mendoza, Francisco: Caso Hotel Tamanaco, 157 Mendoza, José Secundino: Caso Papa podrida, 227 Mesa Espinoza, Salom: Caso SIDOR, 259 Méndez Rincón, Nerio: Caso El Tablazo 1974,121 Miliani, Pedro: Caso Ministerio de Comunicaciones, 195 Miquilena, Luis: Caso MOP, 207 Mirabal Borges, Rafael: Caso Chatarra militar, 81 Miralles, Fernando: Caso Aviones Aeropostal, 31 Moleiro, Moisés: Caso Electricidad de Guarenos, 125 Monagos, Aquiles: Caso Fragatas italianas, 139 Montaña Madriz, Valentín: Caso El Tablazo 1974,121; Caso ENSAL, 127 Montero, Manuel: Caso IPASME, 173 Montiel, Oscar: Caso El Tablazo 1974,121 Montserrate Pérez, Eduardo: Chatarra militar, 81 Monzón, Edecio: Caso Papa podrida, 227 Morales, Oscar: Caso Ministerio de Comunicaciones, 195 Muci Abraham, José: Caso Fragatas italianas, 139; Caso INOS, 163 Murillo Font, Francisco: Caso Fragatas italianas, 139; Caso Misiles, 201 320 Naranjo, Hugo: Caso El Tablazo 1974,121 Narváez González, Jesús: Caso INOS, 163 Navarro Giral, Carlos: Caso Terrenos de Higuerote, 295 Neri Mago, Nerio:

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Caso MOP, 207 Noriega, Domingo: Caso ENSAL, 127 Octavio Russa, Miguel: Caso ENSAL, 127 Octavio, Andrés: Caso Sierra Nevada, 263 Ojeda, Roseiiano: Caso Petarazo 76,235 Olavarría, Jorge: Caso Autobuses Ikarus y Leyland, 25; Caso Avión Presidencial, 35; Caso Balneario Camuri Chico, 39; Caso BANTRAB, 47; Caso MOP, 207; Caso Multas burladas, 223; Caso SIDOR, 259 Oliveros, Luis Angel: Caso CAMINA, 63 Olivo, Rafael: Caso Petarazo 74,231; Caso Petarazo 76,235 Oropeza, Domingo: Caso Caja de Ahorro de la Policía de Petare, 59 Orozco, Orlando: Caso MOP, 207 Osío Sandoval, Miguel: Caso Fraude de la leche, 145; Caso Leche cortada, 177 321 Osorio, Alejandro: Caso Maíz, 183 Padilla López, Ana María: Caso Papa podrida, 227 Paiva Piñate, Ramón: Caso Caja de Ahorro del MOP, 55 Paiva, Pedro César: Caso IPASME, 173 Paredes Bello, Fernando: Caso Avión Presidencial, 35 Páreles, Pedro Miguel: Caso Hotel Tamanaco, 157 Parra, Homero: Caso Centro Simón Bolívar, 73 Paúl Delfino, Alfredo: Caso Seguros Sociales, 255 Peña Dávila, Rómulo: Caso Sierra Nevada, 263 Peña, Pedro Adrián: Caso Tesoro Municipal, 299

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Peñaloza, Eduardo: Caso Sierra Nevada, 263 Perozo Zambrano, Ciro: Caso Comisiones Maracuchas, 85 Petkoff, Teodoro: Caso Avión Presidencial, 35; Caso Misiles, 201 Petricca, Humberto: Caso MOP, 207 Pérez Alfonso, Juan Pablo: Caso Plantas desulfuradoras, 245 Pérez Blasini, Junio: Caso INP 78,169 Pérez La Salvia, Hugo: Caso NITROVEN, 225 Pérez Luciani, Gonzalo: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 Pérez Norzagaray, Carlos: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 322 Pérez Simancas, Amable: Caso IPASME, 173 Pérez, Carlos Andrés: Caso Avión Presidencial, 35; Caso El Mercedes Benz, 117; Caso Fragatas italianas, 139; Caso Leche cortada, 177; Caso Muelles flotantes, 215; Caso Sierra Nevada, 263 Picher, Manuel: Caso Reposeros del INP, 249 Pietri, Luis Alberto: Caso MOP, 207 Pietri, Luis Alejandro: Caso Ministerio de Comunicaciones, 195 Pigna Santamaría, José Antonio: Caso Avión Presidencial, 35 Pinto Cohén, Gustavo: Caso Fertilizantes, 135 Pocaterra, Julio: Caso SIDOR, 259 Pocaterra, Roberto: Caso Leche cortada, 177 Prada, Rigoberto: Caso Papa podrida, 227 Prieto Oliveira, Luis: Caso Petroquímica 66,241 Puigbó Morales, José Arnaldo: Caso Chatarra argentina, 75 Pulgar, Juvencio: Caso Movida de "La Mariposa", 211; Caso NITROVEN, 225 Pulido, Manuel Antonio:

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Caso BANTRAB, 47 Quero Morales, Constantino: Caso NITROVEN, 225 Ramírez, Germán: Caso Papa podrida, 227 Ramos, Julio César: Caso El Tablazo 1974,121 Ramos, Tirso: Caso El Mercedes Benz, 117; Caso Multas burladas, 223 Rangel, Rafael: Caso Petarazo 76,235 Raphael, John: Caso Sierra Nevada, 263 Rasquín, Gustavo: Caso I PASME, 173 Regadiz, Ramón Emilio: Caso Papa podrida, 227 Reni, Faciano R.: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 Rey, Luis Esteban: Caso Autobuses Ikarus y Leyland, 25 Rincones Cardozo, Daniel: Caso Caja de Ahorros de Cadafe, 53 Riveroll Romay, Ramón: Caso Caja Municipal de Caracas, 61 Rodríguez Amengual, Gustavo: Caso Centro Simón Bolívar, 73 Rodríguez Amengual, Oscar: Caso Metro de Caracas, 191 Rodríguez Capriles, Félix: Caso Concejo Municipal del Distrito Simón Rodríguez, 89 Rodríguez Jiménez, Enrique: Caso ENSAL, 127 Rodríguez Morillo, Pedro: Caso ENSAL, 127 Rodríguez Trillas, Armando: Caso Maíz, 183 Rodríguez, Cirilo: Caso Terrenos de Higuerote, 295 Rodríguez, José Luis: Caso Petarazo 74,231 Rodríguez, Octavio: Caso Caja de Ahorro de la Policía de Petare, 59 Rojas, Angel Ramón: Caso Petarazo 76,235 Rojas, Oven: Caso Tesoro Municipal, 299 Roquett Hernández, José Rogelio: Caso Chatarra argentina, 75 Rosales, Julio: Caso Caja de Ahorro del MOP, 55 Rottemberg, Miguel: Caso Rottemberg, 253 Ruiz Bolívar, Eliécer: Caso Papa podrida, 227 Rumbos, Ornar: Caso Consejo Supremo Electoral, 97 Ruso Cisneros, Blas: Caso Petarazo 74,231 Salazar Meneses, Guillermo: Caso Terrenos de la Auyama, 289 Salazar, Candelario: Caso Caja de Ahorro de la Policía de Petare, 59 Salazar, Marianelia: Caso Petarazo 76,235 Salcedo Pinto, Jesús Asdrúbal: Caso Papa podrida, 227

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Samaniego, Enrique: Caso INP 78.169 Sananes Carranza, Francisco: Caso CARIVEN, 67 Santander, Gustavo: Caso Tesoro Municipal, 299 Sánchez, Angel: Caso Papa podrida, 227 Sánchez, Damacero: Caso El Tablazo 1974,121 Sánchez, Delfín: Caso NITROVEN, 225 Segnini La Cruz, Pedro: Caso Consejo Supremo Electoral, 97; Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 Segura, Jesús Eduardo: Caso Chatarra argentina, 75 Sermanoukian, Emilio: Caso Chatarra argentina, 75 Silva. Héctor: Caso INOS, 163 Sorzano González, Jesús Rafael: Caso Papa podrida, 227 Sorzano González, Noel Santiago: Caso Papa podrida, 227 Sosa de Terán, L. Josefina: Caso Cordiplan, 99 Sosa Pietri, Andrés: Caso COVENITRO-NITROVEN, 109 Sosa Ríos. Ricardo: Caso CARIVEN, 67 Sosa, Carmen Amalia: Caso CARIVEN, 67 Soto Rosa. José: Caso Caja de Ahorro del MOP, 55 Soucy Villegas, Héctor: Caso Balneario Camuri Chico, 39 Sperandio de Ligarte, Caridad: Caso Petarazo 76,235 Strédel, Juan: Caso Banco Agrícola y Pecuario, 43 Suárez, Ornar Salín: Caso Papa podrida, 227 Sucre Figarella, Leopoldo: Caso MOP. 207 Supervine, Jorge: Caso El Tablazo 1974. 121 Tenorio, Augusto Enrique: Caso Concejo Municipal del Distrito Simón Rodríguez, 89 Terán, Oscar: Caso Terrenos de Higuerote, 295 Tineo Salazar, Helly:

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Caso Cordiplan, 99 Torres Delgado, Silvestre: Caso Terrenos de Higuerote, 295 Tovar, Orlando: Caso Petarazo 76,235 Tsoukatos, Miguel: 326 Caso ENSAL, 127 Urdaneta, Roberto: Caso El Tablazo 1974,121 Uzcátegui, José Miguel: Caso Chatarra argentina, 75 Valdés, Juan: Caso DIEX, 115 Valero García, Alfredo: Caso Movida de "La Mariposa", 211 Vanni Pocci, Adolfo: Caso Chatarra militar, 81 Vegas Benedetti, Luis: Caso Fraude de la leche, 145 Velásquez Acosta, Alfredo: Caso Papa podrida, 227 Velásquez Monroy, Andrés Avelino: Caso Papa podrida, 227 Velásquez, Eulogio Ernesto: Caso Papa podrida, 227 Villegas Araujo, Luis Rubén: Caso Balneario Camuri Chico, 39 Weicker Quevedo, Horst: Caso Leche cortada, 177 Willianson, Jimmy: Caso E! Tablazo 1974,121

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Quienes aparecen involucrados en los casos de corrupción rbf: y t administrativa recopilados en este diccionario son presuntamente inocentes, con excepción de unos pocos personajes quienes, UCa habitantes de un poco poblado conjunto, recibieron sentencia de responsabilidad por algunas de las instancias investigadoras.