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Y SU RELACIÓN CON LA
ALQUIMIA Y LA
FRANCMASONERÍA
1910





Oswald Wirth


El Simbolismo Hermético

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ÍNDICE DE MATERIAS

Prólogo, página 3.
La Ideografía Alquímica:
La Enseñanza Muda, página 6.
La Geometría Filosofal, página 8.
El Círculo, página 10.
La Luz Creadora, página 12.
Sol y Luna, página 13.
La Cruz, página 15.
La Sal, página 17.
El Nitro, página 18.
El Vitriolo, página 19.
La Sustancia Animadora, página 21.
Júpiter y Saturno, página 24.
El Mercurio, página 25.
El Triángulo, página 27.
El Azufre, página 29.
El Cuadrado, página 32.
La Escuadra, página 32.
La Svástica, página 33.
El Tártaro, página 34.
La Piedra de los Sabios, página 35.
La Iniciación Hermética, página 36.
Un Simbolismo Inquietante, página 40.
Un Cuadro Alquímico, página 61.
Hermetismo y Francmasonería, página 66.
Algunas Aclaraciones Sobre la Medicina Oculta, página 81.
Nociones Elementales de Hermetismo, página 86.
Los Tres Principios, página 86.
El Cuaternario de los Elementos, página 90.
La Obra de los Sabios, página 92.
El Magisterio del Sol, página 94.
El Septenario, página 97.


El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 3


PRÓLOGO

Desde 1894 teníamos la idea de publicar una obra sobre la Alquimia y
la Francmasonería, pues es nuestra opinión que un mismo programa de
iniciación se reconoce en la serie de operaciones de la Gran Obra hermética y
la sucesión de pruebas a que han de someterse los francmasones. Mientras
proseguíamos con nuestros estudios, se nos presentó una ocasión de
comunicar los resultados sucesivos. De este modo fueron apareciendo, uno
tras otro, los artículos publicados hasta fines de 1909 en la primera edición de
este libro.
Un primer tiraje de 500 ejemplares fue tan bien recibido que nuestro
trabajo se agotó rápidamente. ¿Por qué nos demoramos tanto en hacer una
nueva edición?. Nos hemos ocupado de otras tareas. El Libro del aprendiz
exigía ser completado con los manuales del Compañero y del Maestro;
después trabajamos en el Tarot de los imagineros de la Edad Media que,
editado en 1927, nos hubiera permitido volver al Simbolismo hermético, pero
entonces tuvimos que dedicarnos a los Misterios del Arte Real. Tan sólo en
1930, al cabo de veinte años, nos fue posible reiniciar un trabajo en el cual no
habíamos dejado de pensar.
Los comienzos de la obra de 1910 ya no nos satisfacían, y nos
propusimos entrar en materia con una precisión acrecentada, absteniéndonos
de reescribir el libro en su conjunto. Las correcciones se refieren a detalles:
tratan de aclarar los pasajes difíciles sin modificar el sentido original.
Hemos creído necesario un capítulo nuevo, llamado Nociones
elementales de hermetismo, que reproduce con leves cambios la segunda
parte de una obra publicada en 1897, y sólo conserva la Medicina filosofal sin
contar la Imposición de las manos, donde contamos nuestras experiencias en
el campo del magnetismo terapéutico. Por consiguiente, en las páginas que
siguen se encuentra reunido todo lo que hemos escrito sobre la alquimia.
El lector no encontrará aquí un tratado metódico, pero creemos hacerle
un favor obligándolo a coordinar los datos que le presentamos. No deberá
irritarse por las repeticiones inevitables ni por las exposiciones que no
concuerdan a primera vista. Los símbolos no pueden manifestarse en un solo
sentido y pueden, sin contradecirse, decir blanco y negro al mismo tiempo,
pues la realidad es compleja y es nuestra propia simplicidad que la simplifica.
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 4

Las palabras engañan al simplificar, mientras que los símbolos reflejan la
complejidad muchas veces insondable de las cosas.
Permítasenos reproducir aquí la página que nos dedicó el director de
L’Acacia, nuestro amigo C. M. Limousin, en el artículo póstumo que escribió
para su revista:

“...el hermano Wirth es, dentro de la masonería, el jefe de una escuela
que en otros tiempos, en Francia, y otros países, fue poderosa: la Escuela de
Alquimia”.
“La Escuela Masónica de Alquimia es la escuela francesa, totalmente
distinta de la escuela inglesa. Los adeptos franceses de la masonería en el siglo
XVIII, influidos por factores que no hay motivo para tratar aquí, introdujeron
las ciencias ocultas: magia, cábala, astrología, el magnetismo y sobre todo la
alquimia. Basta leer un artículo de Wirth para reconocer en él al alquimista.
No digo esto con intención de denigrarlo: por el contrario, lo tengo por el
representante de una noble tradición. La alquimia no es, y no fue, lo que
piensa el vulgo. Fue eso, pero fue también algo más. En general se cree que la
alquimia consistió en una serie de procedimientos químicos para obtener la
transmutación de los metales y lograr la fabricación del oro: ese oro con el
cual se obtiene todo en el mundo. Así ocurría en otros tiempos. Sin embargo,
digamos de pasada que en el curso de las últimas investigaciones y
experiencias, los alquimistas hicieron descubrimientos interesantes con los
cuales se ha beneficiado la química moderna. La nomenclatura química está
llena todavía de términos de origen alquímico: ázoe, vitriolo, nitro, azufre,
mercurio, sal, etc”.
“Pero la alquimia no era sólo esto: era también un sistema científico
general. Por esta razón los símbolos de notación de los alquimistas eran
empleados por los astrólogos y han sido conservados por los astrólogos”.
“La alquimia era otra cosa, además, y es este aspecto que cultiva Wirth:
era un sistema filosófico. Es esta identidad de la filosofía y de la ciencia ―
por lo menos de lo que se consideraba en otros tiempos ciencia ― que expresa
la fórmula del Hermes Trismegistos: “Lo alto es igual a lo bajo: lo que está
abajo es igual a lo que está en lo alto”, lo que quiere decir que la ciencia es la
imagen de la realidad, y que debe buscarse en la realidad lo que enseña la
ciencia. También era algo más: era un arte, el arte de la cultura intelectual y
moral del hombre. El “oro potable”, que se procuraba producir
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 5

simbólicamente, era la perfección humana. Una metáfora alquímica inversa
fue la que Racine expresó en el verso célebre de Atalie:

“Comment en un plomb vil, l’or pur s’est-il changé?
1
.

“La transmutación de los metales era la transformación de antropoides
ignorantes, groseros, bárbaros e inmorales, en hombres instruidos, corteses y
morales”.
“Puede compararse este programa simbólico con el programa del grado
de maestre masón especulativo”.
“Es esta la alquimia que cultiva el hermano Wirth. El no sopla y no
tiene laboratorio, ni siquiera un diminuto athanor en su domicilio”.

Agregaremos que nuestros conocimientos de química son
rudimentarios, por lo cual no podemos apreciar las teorías de los antiguos
alquimistas desde el punto de vista científico moderno. El simbolismo de la
alquimia no se refiere exclusivamente a las verdades de orden iniciático, pero
preferimos no buscar otra cosa en él. Seguimos convencidos de que éste es el
terreno más sólido.
No tenemos a la alquimia por un fin, pero la consideramos un poderoso
medio de llegar por ella al discernimiento de lo verdadero, y por éste a la
realización del bien. La iniciación es una, aunque cada escuela de iniciación
use símbolos propios. Aprendamos comparando, transponiendo de un
simbolismo a otro, y la luz se hará en nuestro espíritu.

O. W.
París, agosto 1930.









1
¿Cómo ha podido convertirse en vil plomo el oro puro?.
El Simbolismo Hermético

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LA IDEOGRAFÍA ALQUÍMICA

LA ENSEÑANZA MUDA

LA ESCRITURA primitiva se basa en signos que evocan ideas, como
nuestras cifras, que se leen en cualquier idioma conservando siempre el mismo
significado. En Extremo Oriente, la ideografía original se desarrolló por medio
de la adaptación de una serie de caracteres que se vinculan, cada uno por
separado, a un elemento del pensamiento. Esto hace posible que los asiáticos
instruidos puedan comprenderse por escrito, a pesar de que, cuando hablan
idiomas diferentes, no pueden entenderse con palabras.
Una escritura como ésta no es práctica en la vida corriente, pero es
innegable que tiene muchas ventajas desde el punto de vista filosófico, pues
obliga a pensar haciendo abstracción de la palabra. Las palabras permiten
hablar volublemente, se pronuncian sin necesidad de que el espíritu se
represente lo que expresan los sonidos. Se ha dicho que la palabra le fue dada
al hombre para que pudiera disimular su pensamiento. Retengamos más bien
el hecho de que el hombre habla para evitar el pensamiento: hablamos mucho
para no decir nada.
Estos inconvenientes de la palabra no han pasado por alto a los
pensadores serios, que siempre se han negado a dejarse aturdir por el ruido de
las palabras. Persuadidos de que la meditación instruye al hombre en las cosas
que más le interesan, han fundado las Escuelas de Silencio. En ellas el
discípulo no es aleccionado; no recibe ninguna predicación: es puesto en
presencia de sí mismo y de los espectáculos puros. Es posible que las cosas,
las imágenes y los signos no le sugieran nada; espíritu perezoso, no se siente
estimulado a pensar. En ese caso, pierde su tiempo en la Escuela de la
Sabiduría: no tiene vocación, y es mejor que se instruya con pedagogos que le
dirán qué debe pensar.
Pero supongamos que no es este el caso, y que al aspirante se le ocurren
ideas ante todo lo que ve. Esto será normal de parte de un espíritu activo, que
tiende a pensar por sí mismo. Esto nos lleva, pues, a la meditación, que debe
ser nutrida. ¿En qué debe meditar el aspirante?. Por lo pronto, en los actos en
los cuales le harán participar sus maestros. Estos le harán cumplir ritos
significativos, extraños y desconcertantes, precisamente para incitarlo a la
reflexión. ¿Por qué ― se preguntará ― se me hace desempeñar un papel
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 7

enigmático con el pretexto de iniciarme?. ¿En qué se me inicia?. En
formalidades que ― lo sé ― son simbólicas. Heme aquí frente a símbolos
cuyo significado debo descubrir.
Si tal iniciación se realiza con un buen hombre, que no descubre la
vuelta, la ceremonia es formal e inoperante desde el punto de vista iniciático.
Nadie es iniciado en virtud de una ceremonia, ni por la asimilación de
determinadas doctrinas ignoradas por el vulgo. Cada uno se inicia a sí mismo,
trabajando espiritualmente para descifrar el gran enigma que nos plantea la
objetividad.
Los que hablan nos comunican sus propias ideas, interesantes de
conocer desde el punto de vista profano, pero que más vale ignorar a fin de
ponerse en condiciones de buscar independientemente la verdad.
Para descubrir a ésta, tenemos que descender dentro de nosotros
mismos, hasta el fondo del pozo simbólico donde se oculta púdicamente, en su
desnudez, la casta divinidad del pensador. Pero el recogimiento en sí mismo
no es más que un ejercicio transitorio, no un fin. Después de entrar en sí hay
que salir, hay que elevarse por encima de las cosas para volver a ellas, estar
dispuesto a apreciarlas en lo que valen.
La realidad vulgar de las apariencias es el manojo de imágenes que
solicita la perspicacia del iniciado. Para él todo es jeroglífico. La vida lo hace
intervenir como actor del espectáculo que ella misma proporciona. El actor se
interesa en la representación y quiere descifrar el sentido. Iniciarse en la
representación, para actuar mejor como artista que entiende las intenciones del
autor de la obra, ésa es la suprema regla de sabiduría para el que participa en
la divina comedia del mundo.
Pero no todos los ritos son de iniciación: la atención del neófito se
siente atraída por símbolos, que son objetos materiales, tenidos por sagrados,
o imágenes veneradas, cuando no sencillos signos gráficos, figuras
elementales de geometría o dibujos sugestivos que se vinculan a ideas
significativas para la inteligencia del hombre.
En lo que sigue no nos ocuparemos de los ritos iniciáticos, estudio que
hemos hecho al ocuparnos de los Misterios del arte regio. Tampoco
trataremos aquí de los objetos del culto, que muestran los hierofantes, ni
siquiera de las imágenes propiamente dichas, de las cuales nada es más
revelador que las cartas del tarot. Nuestro programa se limita al examen de los
grafismos que favorecen la formación del pensamiento y nos detendremos
especialmente en el análisis de los signos alquímicos, pues en ellos se muestra
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 8

la clave del hermetismo, filosofía muy alejada de las palabras y cuya
comprensión está reservada a los iniciados de verdad.

LA GEOMETRÍA FILOSOFAL

Nadie entra aquí si no conoce la geometría. Esta era la advertencia que
apartaba de la escuela de Platón a los simples oyentes, no preparados a pensar
por sí mismos. La geometría del genial filósofo no era, en efecto, la de
Euclides, ciencia de la medida y del espacio, con sus teoremas y sus
demostraciones. Se trataba de otra geometría, de más sutil espiritualidad, de
un arte más bien que de una ciencia, arte que consistía en vincular las ideas a
las formas y en leer los signos compuestos de líneas como las figuras de los
geómetras.
Es esforzándose en dar un sentido a las figuras más simples que el
espíritu puede elevarse a las concepciones fundamentales de la inteligencia
humana. El espíritu se eleva así con plena independencia, y sin que nada le sea
dictado, encuentra por sí mismo el sentido de un trazo o de un grafismo poco
complicado. Ahora bien, lo que podemos descubrir solos, en virtud del
funcionamiento autónomo de nuestro entendimiento, adquiere un carácter de
verdad, al menos en relación a nosotros mismos. El valor que asignamos al
signo es verdadero para nosotros, y si le somos fieles, asignando otros valores
a otros signos, construimos correctamente, como buenos masones
especulativos.
La materia prima del gran arte, es decir la idea pura, no falseada por la
expresión verbal, debe extraerse de su mina, o sea de nosotros mismos, del
famoso pozo en que se oculta la verdad.
Los hermetistas de la Edad Media han hablado reticentemente de los
procedimientos requeridos para transmutar al plomo en oro. Era prudente que
el vulgo creyera, y sobre todo los inquisidores, que las recetas de los adeptos
debían seguirse al pie de la letra. Así fue que algunos ignorantes se arruinaron
pretendiendo realizar la Gran obra, y que los charlatanes explotaban la avidez
de los ingenuos. De todos modos, estas operaciones insensatas constituyen el
origen de la química moderna, vaya dicho en elogio de la Locura, sierva
atolondrada de la Sabiduría. Sin embargo, no todos los alquimistas se
engañaban con sus propios símbolos. El plomo significaba para ellos la
vulgaridad, la pesadez, la ininteligencia, la imperfección, y el oro es
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 9

exactamente lo contrario. Los iniciados no se interesaban en los bienes
perecederos, en los metales ordinarios que fascinan a los profanos.
Todo lo vinculaban al hombre, que es perfectible y en quien el plomo
puede transmutarse en oro. Pero en aquellos tiempos el hombre era un bien de
la iglesia y ésta, en el pináculo de su poder, era celosa de sus prerrogativas y
sus privilegios; de ahí la discreción de los hermetistas.
Estos tuvieron su alfabeto secreto, formado por signos que tenían los
nombres de las distintas sustancias. Pero las palabras sólo existían para los
profanos, mientras que el simbolismo de los signos informaba a los iniciados
sobre el sentido profundo de los términos empleados.
Por otra parte, no se revelaba al adepto ninguna ideografía iniciática: la
intuición, personificada por Isis, debía instruirlos. A lo sumo, algunas
imágenes podían allanarle el camino (el pentáculo de rebis, redescubierto por
Mylius y Valentín en el siglo XVI).
Abajo vemos un círculo en el cual están inscritos una cruz, un triángulo
y un cuadrado. Son éstos precisamente los elementos básicos de la ideografía
hermética:





Estas figuras se vinculan a las nociones pitagóricas de la Unidad, del
Binario, del Ternario y el Cuaternario.
Hay que observar que tres de estas figuras circunscriben superficies,
mientras que la Cruz simple I no designa en la Alquimia una sustancia, pues
el signo del Vinagre (Disolvente)  es una Cruz con los extremos
ensanchados. La Cruz simple + nunca se encuentra aislada, sino combinada
con una figura cerrada:



El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 10


Esto se debe a que las figuras cerradas corresponden a
diferentes órdenes de sustancias, que pueden cambiar de estado o de destino
de acuerdo a la indicación de la Cruz I que se les añada. Más adelante
daremos explicaciones a este respecto.
Comprobaremos simplemente aquí que la Cruz con brazos iguales se
une fácilmente al Círculo en el cual se inscribe t para realizar una
conciliación ideal de los contrarios. Por otra parte, hay un claro parentesco de
forma entre la Cruz I y el Cuadrado cuyos dos lados forman la Escuadra
g z y a f.
Hay menos afinidad entre la Cruz I y el Triángulo . Tan sólo
la base horizontal de esta figura se encuentra en la Cruz I, que es el gran
elemento de conciliación, el signo, religioso por excelencia, el que liga, por el
hecho de que vivifica y pone en movimiento.
Pero no nos adelantaremos en la exposición antes de examinar
sucesivamente cada uno de los factores de la tetrada hermética:






EL CÍRCULO

Para representar a la Unidad lo más conveniente es trazar una línea
única cuyos extremos se juntan desapareciendo. Una línea simple | es menos
feliz, porque reconocemos en ella una línea cortada, imagen del Ternario, si se
tiene en cuenta su cuerpo o sus dos extremos. Es verdad que dicho Ternario se
encuentra en toda representación, dado que el Círculo determina un límite
que separa al contenido limitado de un ambiente infinito. Hablando
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 11

estrictamente, la Unidad no es representable: se concibe pero no se ve en
ninguna parte. Su mejor símbolo es el punto matemático estrictamente
imperceptible, que debemos situar en forma abstracta en la intersección de dos
líneas o en el centro de un círculo. Es este punto inexistente materialmente que
engendra la línea al desplazarse en el espacio. Nacida de la nada, la línea, al
avanzar de frente o al girar sobre sí misma, nos hace concebir la superficie
que, a su vez, se eleva, baja, oscila sobre uno de sus lados para darnos la idea
del cuerpo de tres dimensiones. Esta generación es intelectual y lo que el
espíritu humano saca así de la nada es la geometría.
La imposibilidad de formarnos una idea fiel de la Unidad nos obliga a
volver al círculo, emblema tradicional de lo que no tiene ni comienzo ni fin.
Ante la necesidad de animar una figura geométrica demasiado esquemática,
los alquimistas griegos vieron en el círculo a una serpiente que se muerde la
cola, el Uróboros.
La divisa EN TO IIAN, Uno el Todo, que acompaña al símbolo
ofídico, afirma la fe en la unidad global de lo que existe y se puede concebir.
Los griegos partían de esta unidad en sus
especulaciones y volvían a ella siempre para apreciar, en
su relación, el valor de las cosas. No se ocultaban que ese
Todo equivale a Nada para el empirista que sólo tiene
por real lo que constata objetivamente; de ahí la idea de
la materia primera de la Gran Obra, que los tontos no ven
en ninguna parte y que los sabios adivinan en todo. Es el
Todo-Nada, o la Nada-Todo sobre los cuales sólo se
puede divagar con palabras.
Sin embargo, no conviene disertar en el vacío sobre el Cero vacío
que, no obstante, no es la Nada, porque el Todo-Uno no deja nada fuera de sí.
Vacío y Nada son palabras engañadoras: todo está lleno de “alguna cosa”. Es
verdad que esta cosa puede escapar a nuestros sentidos, aunque se imponga al
intelecto. Se la ha figurado como una sustancia diluida al extremo, sin más
cualidad que la de extenderse indefinidamente. Los babilonios no dieron
nombre a esta sustancia, aunque la poetizaron en Tiamath, la esposa de Apsú,
el abismo sin fondo, el dios negro primordial, que duerme, se complace en sí
mismo, y rehúsa crear cualquier cosa que sea. Este dios inactivo de la noche
no puede representarse más que con un disco negro , porque es el dios de
las tinieblas increadas, que se suponen anteriores a todo el devenir.
El Simbolismo Hermético

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Para agradarle y unirse a él, Tiamath, su esposa, se volatiliza. Es como
si ella no fuera, de tal modo se ha extendido y sutilizado. Es, en este estado, la
Sustancia primordial, impalpable y transparente, uniforme y no diferenciada,
precisamente lo que representa el Alumbre de los alquimistas. Sal
filosófica por excelencia, principio de las otras Sales, de los minerales y de los
metales, según la definición de Dom Antoine Joseph Pernéty, en su
Dictionnaire mytho-hermétique.
2


Ninguna propiedad del alumbre vulgar justificaría esta preeminencia;
parecería también que hubiera un juego de palabras, porque Alumbre (Alun en
francés) evoca Lo Uno, sustancia fundamental, análoga al Eter que constituye
la esencia íntima de las cosas, su trama sutil desprovista de cualidades
diferenciales; dicho de otra manera: el sustrato, inmaterial en cierto modo, de
toda materialidad.
En las cosmogonías es el Caos primitivo, en el que se confunde,
ahogado en la homogeneidad, todo lo que toma forma y cualidades distintivas.
Es Tiamath antes del furor que turba bruscamente su limpidez, por
condensación, y transforma a la esposa de Apsú en agua densa y salada, de
donde surgirá la creación.

LA LUZ CREADORA

Crear significa sacar de la nada. Pero, para que los seres y las cosas
puedan ser sacados de esa pretendida Nada, es necesario que ésta sea
sustancial en cierto modo. Cuando el espíritu humano evoca la imagen de un
Abismo sin fondo, llamándolo Apsú, o bien el abismo del espacio infinito
personificado por Urano, se ve siempre obligado a colmar el vacío que ha
imaginado, con Tiamath o con Rea, divinizaciones de la sustancia etérica
extendida en el infinito.
Esta sustancia no es todavía algo, es decir, una cosa propiamente dicha,
susceptible de distinguirse: es la Cosa en sí, anterior a toda particularización
distintiva. Si imaginamos muerta a esta sustancia nos equivocamos, porque
está esencialmente viva y, con razón, Tiamath ha sido cantada como la madre
de toda vida. Para colmar el Universo hay que vibrar sin reservas, bajo la
acción del dinamismo infinito. Las vibraciones se transmiten integralmente en

2
París, 1758.
El Simbolismo Hermético

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un medio homogéneo, como el que se atribuye a la sustancia primordial. Nada
detiene las ondas del Océano cósmico, que sigue uniformemente fluido, sin
que nada se forme en su seno.
¿Cuál es, pues, el misterio de la Creación?. ¿Cómo ha sido fecundada la
esterilidad O ?. Gráficamente, la respuesta es fácil, y está dada por un punto
marcado en el Círculo s.
Parece que éste es el esquema de la fecundación del óvulo; pero los
alquimistas ignoraban la embriología, y es el Sol quien representa a sus ojos el
nuevo signo. Un centro que emana ondas circulares, como una piedra lanzada
al agua, es la imagen evocada. Así se han imaginado los antiguos sabios el
movimiento animador del Cosmos. Han imaginado una radiación que parte de
un centro y se propaga interminablemente en todos los sentidos a través del
espacio, como la luz que emana de una lámpara luminosa. Pero el término Luz
fue escogido por analogía, porque la Verdadera Luz no es aquella que golpea
la retina. Los cabalistas entienden por Aor Ensoph, Luz infinita, el agente
que desenreda el caos antes de las luces celestes, centros para nosotros de luz
física. Hay que representarse esta radiación inicial como partiendo
simultáneamente de todas partes, no de un centro único, sino de centros
luminosos de emanación, multiplicados hasta el infinito.
En la realidad pura, O no es anterior a s porque la luz data del
comienzo; pero las palabras se burlan de los pensamientos que hacen surgir
los encuentros de logomaquia. ¿Qué es el comienzo, cuando se trata de algo
que no tiene principio ni fin?.
Filósofos prudentes y taciturnos, los herméticos se han trazado límites al
tratar la solución del problema del origen de las cosas. Si bien se refieren a la
Luz en sí, preexistente a los objetos iluminados, no se han detenido en este
fantasma subjetivo. Para ellos, sólo la Luz que ilumina es digna de atraer la
atención. Pero no confundamos: Luz que ilumina significa aquí agente activo.
Pero, ¿cómo hemos de representarnos una acción efectiva, sea lo que sea?.
Conviene distinguir ante todo un centro del cual parte la acción (punto central
del círculo), después la acción misma en su actividad (ondulación o
irradiación), y finalmente el resultado de la acción (circunferencia del círculo).
Visto de esta manera, el Signo s se relaciona con el Gran Agente
primordial, que se opone a sí mismo para engendrar en primer lugar formas y,
progresivamente, apariencias compactas. Este agente es el creador de todas las
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 14

cosas, pero, en el orden de los metales, realiza su obra maestra al reflejarse en
el Oro, que tiene el mismo signo que el Sol s.

SOL Y LUNA

En relación a s, que es masculino, o son femeninos; al
agente fecundante se opone el paciente fecundado. Es posible partir de aquí
para establecer, por analogía, una lista inagotable de oposiciones, como Día-
Noche, Luz-Tinieblas, Lleno-Vacío, Lingam-Yoni, Positivo-Negativo,
Espíritu-Materia, etc.
Los alquimistas son aficionados a comparar al Sol y Luna, dualidad
para ellos indisoluble, pues a su modo de ver, la Luna se vuelve reveladora del
verdadero Sol espiritual, cuya claridad no afecta directamente ni a los sentidos
ni al entendimiento. La Luna tiene su espejo que nos devuelve la luz
solar. Es convertir a la Luna en Isis, madre de toda objetividad, y al Sol,
oculto como Osiris, en padre de la espiritualidad.

Considerada de este modo, la Luna es llena , mientras que en forma de
creciente , como aparece en la ideografía alquímica, representa la
plata d en el orden de los metales. Esta vez los signos solares y lunares,
opuestos antagónicamente, indican las ideas siguientes:

s d
Sol Luna
Oro Plata
Luz directa Claridad refractada
Razón Imaginación
Discernir Creer
Inventar, descubrir Asimilar, comprender
Obrar Sentir
Dar Recibir
Mandar Obedecer
Fundar, crear Conservar, mantener
Engendrar Concebir
Fecundación Gestación
Jakin Bohas
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 15


Otras distinciones surgen del binario Sol-Luna, pero conviene no
apartarse aquí del campo específico del hermetismo. Nos detenemos en Jakin
y Bohas para no ocuparnos de la serie de antagonismos que se vinculan a las
dos Columnas del Discernimiento Constructivo. Tomando este camino uno
tiene tentaciones de establecer una correspondencia entre el Sol masculino s
con el Agente, y la Luna femenina d con el Paciente. Ahora bien, las dos
luminarias son activas, puesto que iluminan, pero el Sol s es el foco
permanente de una constante radiación, siempre idéntica a sí misma, fija e
inmóvil como el brillo del oro. En cuanto a la Luna d, refleja lo que capta su
disco cambiante, que no cesa de crecer y crecer: de aquí la inestabilidad de las
influencias lunares, representadas por el carácter alterable de la Plata, metal
noble pero que puede empañarse.
Que las puntas del Creciente estén a la izquierda d o la derecha a ,no
tiene importancia, aunque la imagen de la Luna Creciente puede aludir a la
juventud y la luna en su último menguante a la vejez. En cambio no es
indiferente que las puntas del Creciente señalen arriba o abajo. Las puntas
hacia arriba , como en el signo de la Sal Alcalí, quieren decir que
domina el éter caótico o para forzarlo a entrar dentro de la corriente de
involución.
Las puntas vueltas hacia abajo designan
por el contrario la Sal Gema , es decir, un éter
evolucionado, coordinado dinámicamente, cuya
influencia es cristalizante, análoga a la del cristal ya
formado, que por simple acción y presencia
determina cristalización de una solución salina que ha
alcanzado el grado de saturación requerida. Debe
observarse que el famoso Polvo de Proyección obra
de este modo, mientras que la Piedra Filosofal, que
es cúbica, recuerda la Sal Gema, conglomerado
cristalino de cubos.
La materia prima de los sabios, con la cual trabajan, está simbolizada
por la Gran Serpiente que ya no forma círculo para morderse la cola
(uróboros) sino que rodea totalmente a la Luna y parcialmente al Sol. Se trata
del agente fluídico, uno en su esencia, pero doble en su polarización, por lo
cual el monstruo tiene dos cabezas que se oponen. Una de ellas es el León
El Simbolismo Hermético

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terrestre, fijo en su ardor condensador; la otra corresponde al Águila de la
volatilidad, que tiende a la disolución de los cuerpos y a la dispersión de su
sustancia en el Eter. La energía condensadora de involución (León) está en
lucha constante en el seno del Gran Agente con la tensión expansiva (Águila).
La Luna y el Sol desempeñan el papel de bobinas de inducción, estimuladoras
de la eterna corriente vital.

LA CRUZ

Ningún grafismo es tan espontáneo como el Tau arcaico de los fenicios
X o I. El nombre semítico de esta letra del alfabeto significa marca, sello,
signo gráfico por excelencia. No hace más que tres mil años que tomó el valor
de T y sólo se identificó con un instrumento de suplicio en el omento de
expansión del cristianismo. Actualmente evoca una idea de muerte, lo cual es
absolutamente arbitrario y está en contradicción flagrante con los fundamentos
racionales de la ideografía.
En el análisis, conviene distinguir el signo aritmético de multiplicación
X del signo de sumar I.
Aparte estas funciones convencionales, extrañas al simbolismo
hermético, la llamada Cruz de San Andrés X representa el encuentro de los
factores similares, pero opuestos en su acción, uno que se inclina a la derecha
y otro a la izquierda.
Esto hace pensar en dos espadas cruzadas; de ahí el sentido bélico que
se atribuye a la cruz oblicua, de la cual no nos ocuparemos, pues es un signo
que los alquimistas no usaban.
La importancia de la cruz derecha I es, en cambio, muy importante en
la doctrina hermética. El trazo horizontal (signo de sustracción en
aritmética) es pasivo, como el hombre que duerme descansa echado en el
suelo. Por el contrario, el trazo vertical es activo, como un hombre de pie,
despierto, consciente. La actividad | que atraviesa la pasividad sugiere
una idea de fecundación, y efectivamente la Cruz se refiere filosóficamente a
la unión sexual, siempre que se amplíe en forma noble la noción vulgar de
cohabitación. La idea que penetra en la inteligencia receptiva, la fecunda. Dios
se une a la Naturaleza para engendrar lo que es. Nuestra energía se casa con
nuestro organismo para que éste trabaje. Una fuerza sólo vale por su
aplicación; esto explica la Cruz I, signo de acción y de trabajo efectivo.
El Simbolismo Hermético

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Esté este trabajo por hacerse, o ya realizado, los alquimistas indican
dicho estado trazando la Cruz encima de un elemento gráfico o
por debajo de él Q ; a estos signos se agrega el del Mercurio 3 que
es más complejo, ya que puede descomponerse en . Es precisamente al
analizar este signo en sus distintos aspectos que uno llega a percibir el alcance
y la sutileza de las concepciones alquímicas. Como si hubieran presentido las
teorías más avanzadas sobre la inmaterialidad última de la “materia”, los
hermetistas no vieron nunca en el Universo otra cosa que energía en acción. El
Gran Agente transmutador, fundamento de su Arte, es un fluido sutil que llena
el Espacio y todo lo penetra. El jeroglífico 3 es revelador para quien sabe leer
el lenguaje mudo de los signos.
Pero procedamos ordenadamente, analizando una a una las asociaciones
del Círculo, de la Cruz, o de sus elementos.



LA SAL

Los derivados del Alumbre O, sustancia primordial no diferenciada,
son muy numerosos. Toman el nombre de Sales; pero la Sal, por excelencia la
más indispensable y la más extendida, es la Sal Marina r. Guardémonos bien
de identificarla con nuestra vulgar Sal de cocina. La Sal de los Filósofos
proviene del Océano cósmico por desdoblamiento del Alumbre O. El
diámetro horizontal divide el círculo y se convierte en el firmamento
separador de las Aguas superiores y de las Aguas inferiores. Ya no estamos
pues en presencia de ese Caos indeterminado, en cierto modo abstracto, al cual
no puede atribuirse ninguna cualidad. La barra horizontal que atraviesa el
Cero le da a éste el valor de una sub-stancia, todavía no sensible, pero
inteligible. Las palabras traducen muy torpemente lo que los símbolos invitan
a concebir. Nos expresamos con una pesadez enojosa al hablar de una trama
inmaterial que proporcionaría a las cosas, el sub-stratum de su aparente
estabilidad.
La Sal r está en la base de todo lo que toma forma. Todo se engendra
por su intermedio, gracias a la acción combinada del Azufre Q y del
Mercurio K, como tendremos que explicar más adelante. Contentémonos con
El Simbolismo Hermético

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saber aquí que es el principio estabilizador de los cuerpos. Esta función erige
en símbolo de sabiduría y de ponderación a la Sal, que proviene del océano de
la infinita sabiduría. Los hombres deben aprender a extraerla de las aguas
estancadas de los pantanos salobres que evapora el sol.
Una vez cristalizada, su sustancia se convierte en el cuerpo de la Piedra
de los Sabios. La piedad de los filósofos la ha consagrado a la Virgen celeste,
la Madre Universal fecundada eternamente por el espíritu.
A decir verdad, la parte superior de la Sal corresponde a la idealidad
virginal que domina toda concreción y cuya imagen se ofrece a nosotros en la
Emperatriz (arcano III) del Tarot. Pero las aguas celestiales son el resultado
de la evaporación de lo que se ha condensado a expensas de la masa caótica
primordial. En ésta se concibe la intervención de dos tendencias opuestas: la
condensación concretizante y la sublimación expansiva. Bajo esta doble
influencia, el cosmos naciente se separa de la Nada; pero en la base de su
construcción se distinguen dos factores constructivos tradicionalmente
representados por dos columnas que se yerguen como menhires u obeliscos.
Los constructores del Templo de Salomón se plegaron a la costumbre,
flanqueando la entrada del edificio con las dos columnas llamadas Jakin y
Bohas. Para los hermetistas, el Caos se interrumpe por la separación de lo sutil
de lo espeso, de lo cual surge la creación del Cielo y de la Tierra, acto inicial
de la génesis bíblica. Pero la unidad del plan creador persiste bajo la infinita
variedad de las cosas. Por lo tanto, todo lo que existe tiene su cielo y su tierra,
como lo indica el signo de la Sal r.


EL NITRO

A la placidez constructiva de la Sal, fundamento de los sedimentos
geológicos y de las rocas más estables, se opone una sustancia esencialmente
inestable que representa el nitro , llamado Sal Infernal desde el momento
de la invención de los explosivos. No es éste el símbolo de una sabiduría
tranquila, sino el ideograma de todas las rebeliones, empezando por la de
Lucifer. El Infinito-Nada O era forzosamente apacible y no se entiende por
qué razón Parabram decidió diferenciarse y perturbar el Nirvana primitivo. Por
ilógica que sea, una rebelión celestial fue la solución que encontraron los
poetas al problema cosmogónico. Ideográficamente, un simple trazo vertical
El Simbolismo Hermético

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da una solución silenciosa al misterio. He aquí una acción que desciende y
asciende, una involución y una evolución.
Esto nos lleva a las dos columnas del simbolismo de los Constructores,
pues una corresponde a la Sal r y la otra al Nitro . Si dudáramos, bastaría
remontarnos al Nivel y a la Perpendicular o plomada de los francmasones.
Estos instrumentos recomiendan la calma, el recogimiento, el apaciguamiento
de las pasiones, el equilibrio plácido que debe realizarse intelectualmente,
después la profundización, la penetración hasta el fondo de las cosas, lo
mismo que la elevación más allá de toda chatura. De una parte disciplina,
sumisión a todo lo admitido, docilidad, receptividad; por otro lado autonomía,
crítica de lo convencional, búsqueda de la verdad en sí misma y sublimación
constante del pensamiento individual. Hay aquí las oposiciones realmente
constructivas de una mentalidad filosófica.
Horizontal y vertical se concilian constructivamente en la Escuadra,
emblema de la Sabiduría práctica aplicada a las realidades de la vida. En
Alquimia, como hemos visto más arriba, es la Cruz I que une
inseparablemente el activo y el pasivo, lo fecundante y lo fecundado. La Cruz
se forma en el centro del Círculo por la superposición de la Sal r y del Nitro
o, si se prefiere, por su enlace.
¿Por qué se atribuye este nuevo signo al Verdete?. ¿Qué significa aquí
el Cardenillo?. Es probable que se haya elegido el óxido de cobre a causa de
su color, que es el de la vegetación, es decir el de la vida manifestada, pues el
ideograma es, desde el punto de vista fisiológico, el esquema del óvulo
fecundado. En forma más filosófica, los hermetistas han visto en él el símbolo
de la Sustancia cósmica vitalizada, tal como se encuentra activa en los
organismos vivientes. Inscrita en el Círculo y limitada por éste, la Cruz alude
a la vida concreta, animadora de los individuos. En sí misma la Cruz, cuyos
brazos pueden prolongarse al infinito, se refiere a la vida indefinida, no
aplicada, es decir abstracta.


EL VITRIOLO

La vitalización rigurosamente equilibrada, activa y pasiva en
proporciones iguales, caracteriza al reino vegetal, en relación con el cual los
animales parecen desequilibrados a favor de la actividad, mientras que los
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minerales están estabilizados por el predominio de una vitalidad pasiva.
Gráficamente, estas tres modalidades vitales se traducen de este modo:

Animal. - Inestabilidad por exceso de vitalidad.

 Vegetal. - Equilibrio;

Mineral. - Estabilidad por el predominio de la pasividad.

Los signos y no designan ninguna sustancia del laboratorio
alquímico; pero y se vinculan al Vitriolo verde y azul. No nos
detengamos aquí en el sulfato de cobre y en el sulfato de hierro, pues la
química operativa aleja del hermetismo puramente especulativo. Los signos se
refieren, únicamente, a la sabiduría oculta. En el Vitriolo nos muestran la
Vitalidad animal bajo su doble aspecto de fluido femenino y de fluido
masculino . Mesmer ha tomado de la Alquimia su concepción del
magnetismo animal. El conocía la fórmula que se vincula a la palabra
VITRIOLUM, cuyas letras dan las iniciales de la famosa frase: Visita
Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem, Veram
Medicinam ― Visita las entrañas de la Tierra es una invitación al descenso
en sí mismo y al ahondamiento de la naturaleza humana. Encerrados en el
laboratorio secreto de nuestra personalidad, en nuestro Huevo filosófico
herméticamente cerrado, rectifiquemos, destilemos, separemos lo sutil de lo
denso. De esta manera encontraremos la Piedra oculta en la cual reside la
Verdadera Medicina.
El secreto del Vitriolo convierte al hombre en el objeto de la Gran Obra
de los filósofos. Cada uno de nosotros esconde en sí la Piedra de los Sabios,
la Verdadera Medicina, que posee el poder de curar todos los males.
En esto no hay nada absurdo, ni ingenuamente milagroso, sino la
afirmación de que todo está en el Hombre, siempre que éste aprenda a
conocerse y a aprovechar sabiamente, los recursos inagotables de su propia
naturaleza.

El Simbolismo Hermético

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A la vitalidad mineral se refiere el ideograma del Mundo, que designa
la mineralidad como soporte de la vida ilimitada. Lo que aquí se esquematiza
no es tanto el Universo objetivo, es el Alma del Mundo, pues en el
hermetismo no hay mucha preocupación por lo que es apreciable por los
sentidos. Por mineralidad no entendemos la síntesis de las propiedades
aparentes de los minerales, que en forma profana se los tiene por inertes. Los
hermetistas les atribuyen un alma determinada, que se exterioriza en sus
cuerpos. Los hermetistas adivinan muchas cosas especulativamente y, sin
conocer las aplicaciones de la electricidad o las teorías últimas sobre la
constitución de la materia, puede decirse que sus espíritus gravitaban en torno
a las nebulosas aún no constituidas en conceptos netamente inteligibles. El
ideografismo les planteaba problemas que sólo podían resolver
algebraicamente, sin discernir los valores positivos que entrañaban sus
fórmulas.
El Globo terrestre coronado de la Cruz es la insignia del poder
imperial considerado iniciáticamente, ya que se trata de un imperio ejercido
sobre el Alma del Mundo, es decir sobre el fluido vital universal que anima a
los cuerpos siderales. La escuela de Paracelso da a este agente el nombre de
Luz Astral y se lo representa como una irradiación invisible, que general
alrededor de nuestro planeta una nube psíquicamente fosforescente. El que
sabe coagular este fluido, y disolver luego las coagulaciones domina el Alma
del Mundo y posee el supremo poder mágico.
El Simbolismo Hermético

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Se puede uno preguntar qué significan los signos y , no usados
en Alquimia. Debe tratarse de sustancias materialmente activas, parecidas al
radio. Una influencia destructiva está implícita: no es el alma, sino el cuerpo
el que está en juego, acaso como en los “sujetos” que producen fenómenos
metapsíquicos, que se traducen en disociaciones anormales.
Ya hemos encontrado el signo , que designa al Vitriolo azul, o sea la
vitalidad animal polarizada pasivamente, en modo femenino, en oposición al
Vitriolo verde, , que es masculino-agresivo.
Por una parte hay atracción centrípeta, que acumula, retiene, economiza
y condensa la energía vital, para utilizarla tranquilamente. Por la otra, está la
vehemencia masculina, indicada por la flecha marciana , que proyecta
violentamente el fluido anímico gastado pródigamente.


LA SUSTANCIA ANIMADORA

Antes de analizar el signo del Mundo , hubiera sido más lógico
ocuparnos del ideograma más sencillo del Antimonio , pero la simplicidad
gráfica oculta aquí el carácter complicado de la concepción simbolizada. La
sustancia primordial no-diferencia o se presenta como el Basamento de la vida
infinita I. Se trata de un fluido ultra-sutil, animado de un dinamismo
ilimitado, de un Agua permanente y celestial, que limpia, purifica y lava al
Oro filosófico, como el antimonio común purifica al oro vulgar. En su Carro
Triunfal del Antimonio, Basilio Valentino sostiene que, preparada
espagíricamente, esta sustancia es un antídoto contra todos los venenos. Le
llama el Gran Arcano, la Piedra de Fuego, y le atribuye tantas virtudes que
ningún hombre es capaz de descubrir todas. La Piedra Filosofal, en cambio, no
tiene propiedades superiores ni para la curación de las enfermedades del
cuerpo humano ni para la transmutación metálica.
En realidad se trata de lo que tiende a elevarnos y a espiritualizarnos,
librándonos de la opacidad de la materia. Es el Alma Celestial, fuente de
inteligencia y de nobles sentimientos. En el Tarot figura como el Triunfador
del Carro (Arcano VII) y como la Fuerza (Arcano XI) personificada por una
mujer que, suavemente, domina un león embravecido.
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Para hacer hablar a los ideogramas y discernir más completamente su
alcance, conviene compararlos, oponiéndolos unos a otros. Por lo tanto, es
conveniente meditar sobre las nociones siguientes:

Alma Celestial, intelectual y sentimental.
Influencia espiritualizante.
Espíritu que se separa de la materia que domina.
Evolución. Redención.

Alma vegetativa.
Vitalidad física.
A Espíritu encarnado, unido a la materia.
Salud, equilibrio vital.

Alma Instintiva.
Atracción materializante, Sexualidad.
l Caída del Espíritu en la Materia.
Involución, Génesis.

No tenemos por qué volver sobre el Verdete A; pero Venus o el Cobre
? merece retener nuestra atención. La diosa que otorga la voluptuosidad atrae
el alma al cuerpo por la perspectiva de una existencia lánguida, sensual y
blanda, exenta de esfuerzos heroicos. Enseña a amar a la vida por ella misma,
gozando de sus encantos, esquivando sus durezas. Seductora, volvería inerte a
la vida si no fuera la antagonista de alguien que le inspira amor, Marte o, que
es el dios del Hierro para los alquimistas.
Este amante de Venus corresponde a la movilidad, a la necesidad de
gastar la energía acumulada, sea muscular, intelectual o psíquica. Se convierte
en el espíritu activo en los cuerpos, en los cuales el alma sensitiva mantiene la
vida. Esta acumula las reservas puestas a disposición de su consumidor. Sin
Venus, el ardor de Marte se extinguiría por falta de alimento; sin el estímulo
de Marte, Venus vegetaría en la inacción y la plétora. Los atributos de los dos
genios planetarios y metálicos son los siguientes:

o ?
Marte Venus
El Simbolismo Hermético

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Hierro Cobre
Motricidad Sensibilidad
Cólera Dulzura
Impaciencia Paciencia
Vivacidad Calma
Energía activa Apatía, pereza
Voluntad Docilidad
Dominio Seducción
Proyección Atracción
Brutalidad Gracia
Ferocidad Ternura
Destrucción Conservación
Fuego anímico o vital Agua vital o fluido anímico
Ardor sulfúrico Humedad radical

Los alquimistas griegos representaban al Cobre, dedicado a Venus, con
el signo , que en general es el ideograma de la mujer, que se encuentra en
Asia bajo una forma apenas diferente Añadiendo una barra tenemos ?, de
donde deriva a la vez nuestro signo de Venus ? y la cruz de los egipcios .
Pasando a Cartago encontraremos a Tanith , cuya forma recuerda la de las
vírgenes españolas.
El signo de Marte es, originalmente, un circulito atravesado por una
flecha oblicua . Una ligera simplificación nos da o.
Digamos de pasada que nuestros actuales símbolos de Júpiter-Estaño 1
y de Saturno-Plomo ¹ se encuentran en los manuscritos griegos bajo la forma
de una hoz para el último y de una Z, inicial de Zeus, para el primero, con el
agregado de un trazo fulgurante .
Estos dos signos han quedado asimilados en las combinaciones
antagónicas de la Cruz + y del Creciente ¯.


JÚPITER Y SATURNO

La coordinación ideográfica no ha sido preconcebida: hay evolución en
el terreno del simbolismo como en todos los otros. Incluyendo los símbolos de
El Simbolismo Hermético

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Júpiter 1 y de Saturno ¹, a las combinaciones de la Cruz + y del Creciente
¯, nos adentramos en la lógica constructiva de todo ideografismo hermético.

1 ¹
Júpiter Saturno
Cruz inferior del Creciente: Cruz que domina el Creciente:
Trabajo de transformación virtual Trabajo transformador efectuado
Cambio provocado pasivamente, Cambio provocado activamente
por acción sobre la vitalidad plácida por acción sobre la vitalidad
actuante
(Trazo horizontal de la Cruz) (Trazo vertical de la Cruz)
Crecimiento Desagregación
Desarrollo Detención, declinación
Iniciativa corporizante Desmaterialización
Encarnación Desencarnación
Generación de vida material Decrepitud
Animación Transformación
Juventud, Presunción Edad madura, Experiencia
Vida Muerte

Metal ligero, el estaño jupiteriano 1 corresponde al Aire que da la vida,
por oposición al Plomo pesado ¹, cuya pesadez lleva a la tumba. Pero la
ligereza de Júpiter lo vuelve frívolo, mientras que Saturno es el dios grave y
serio por excelencia.
Resulta que el Plomo saturnino se convierte para los hermetistas en el
fundamento de su arte. Este metal vil encierra al Oro en potencia. El Sabio lo
pone en movimiento, pues está maduro para la transmutación, como el
anciano dispuesto al rejuvenecimiento natural por la operación alquímica de la
disolución del cuerpo, proceso renovador que no asusta al Iniciado, que se
llama a sí mismo Hijo de la Putrefacción.


EL MERCURIO

Ningún signo alquímico tiene una importancia igual a la del mercurio v.
En cierta manera, toda la doctrina hermética se sintetiza en él. Se está muy
El Simbolismo Hermético

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cerca de poseer el secreto del Gran Arte cuando se llega a discernir lo que los
Filósofos han velado bajo este símbolo que usan con tanta frecuencia.
El misterio, sustraído voluntariamente al conocimiento del vulgo, se
aclara en forma notable en cuanto se aplica un análisis metódico al ideograma
del mercurio v.
Puede distinguirse, en efecto, el signo de Venus ? al cual se añade el
o signo de la Sal Alcali o con el agregado de la Cruz I abajo.
En el primer caso, Venus ? indica una sustancia que encierra como en
un germen, las energías vitales destinadas a desenvolverse, y la superposición
del Creciente indica que la evolución deberá efectuarse en el dominio
sublunar, es decir, en la esfera de la materialidad sometida a cambios
perpetuos.
El Mercurio K se nos presenta así como la esencia fundamental de la
vida de las cosas, como el principio por el cual éstas se producen, se
desarrollan y se transforman. Es el agente universal de la naturaleza, el
mensajero de los dioses, es decir, el intermediario siempre indispensable de
las manifestaciones de la existencia, o el eterno mediador.
Si volvemos ahora a lo que se ha dicho sobre la Sal Alcali o
entenderemos en qué sentido el signo se encuentra modificado por el añadido
de la Cruz I, que es aquí el índice de una fecundación. La Materia prima de
los sabios o, apta virtualmente a someterse a todas las metamorfosis, se
encuentra animada, gracias a este acontecimiento generador de vida, y puede
realizar todas sus potencialidades por medio del acto.
Los filósofos herméticos han empleado numerosos términos para
designar al mercurio K, pero se han dedicado principalmente a la palabra Azoe
que, según Planiscampi, debería escribirse AZ.  t a fin de componerse
cabalísticamente de la inicial común a todos los alfabetos, A, seguida de la
última letra latina Z, griega  y hebrea t: el Azoe representa a la vez el
principio y el fin de todo cuerpo.
Cuando el signo del Azoe está invertido , se vincula al esquema del
Arcano III del Tarot, que representa a la Emperatriz, la Reina de los Cielos, o
Virgen Alada del Apocalipsis. Si analizamos el ideograma reconoceremos al
Antimonio encima de un Creciente vencido (pureza soberana que
escapa a todas las influencias modificadoras y que, sin embargo, ejerce un
irresistible poder purificador sobre todo lo que le es inferior). Por otra parte,
El Simbolismo Hermético

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podemos representar a la Sal Gema coronada por la Cruz I es decir,
espiritualizada, sublimada o glorificada después de haber adquirido las
virtudes más grandiosas.
En definitiva, ya no se trata del alma de las cosas o de la vitalidad
universalmente corporizadora K sino del alma celestial, que tiende a
desprendernos de la materia, elevándonos y espiritualizándonos . Pero es
menester recordar que nos encontramos aquí en el terreno de la universalidad,
es decir en las esferas más altas del pensamiento que domina al mundo. Nos
encontramos efectivamente en Binah (Inteligencia o Comprensión), que
corresponde al tercer término del primer ternario del árbol de los Sefiroth, o
números cabalísticos. La Mujer, celestial a causa de su ascensión, se identifica
con la Venus Urania o la Ishtar babilónica en su condición de generadora de
las formas ideales o de las ideas-tipos que ordenan la creación. Reina en las
regiones sublimes de la intelectualidad pura, por encima del mundo cambiante
o sublunar, que sin embargo está destinado a sometérsele
3
.
Debe observarse que, en su condición de mediador universal, el
mercurio K sirve de vínculo entre los otros metales o planetas sin manifestar
ninguna afinidad particular; de aquí su carácter neutro, o más exactamente
andrógino, indicado por la posición central que ocupa en el septenario
siguiente: (Ver página siguiente).
Esto significa que el Mercurio K participa de todas las cualidades o es el
principio sobre el cual se engendran en sus variedades y sus oposiciones. Se
cumple esto especialmente en lo que los hermetistas han decidido llamar ázoe
K, ideograma formado por el Signo de Venus ? (la Cruz de los egipcios )
coronada por la Media Luna de la Isis .
Ahora bien, la Media Luna, que recuerda a los cuernos de la Vaca
Sagrada o del toro del Zodíaco, se reemplaza a veces por el signo de Aries +,
que es su contrario, pues la Media Luna , traza un vaso o un recipiente
abierto, es receptiva y, en consecuencia, pasiva o femenina: alude a la
fecundidad y a las transformaciones que ella entraña. El signo del equinoccio
de primavera + evoca, por contraste, la idea de una punta de flecha que se
clava en la tierra o, inversamente, un brote vegetal que se expande al salir del
suelo. De cualquier manera que se lo considere, es un símbolo del poder
generador masculino.

3
Victoria final de la Mujer que aplastará la cabeza de la Serpiente.
El Simbolismo Hermético

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En esas condiciones, el Mercurio de los Sabios K representa por
excelencia el estímulo de toda vitalidad, el fluido universal que penetra en
todas las cosas y une a todos los seres con los lazos de una secreta simpatía.
Es por su intermedio como se realizan las operaciones mágicas y más
especialmente los milagros de la medicina oculta.


EL TRIÁNGULO

En el orden de las figuras cerradas 9 ¯ p el triángulo O se encuentra
situado entre el Círculo 9 y el cuadrado p. Se puede deducir que representa
una entidad intermedia entre la sustancia casi abstracta, que podría llamarse
espiritual 9 y la materia perceptible por nuestros sentidos p. En la práctica el
Triángulo es el símbolo de los elementos ocultos, a saber: fuego O, agua N,
aire M y tierra L. No son éstos cuerpos simples, sino modalidades de la
sustancia única 9, que determinan en el seno de ésta las particularidades
corporizadoras. Los elementos herméticos son abstracciones inteligibles que
El Simbolismo Hermético

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escapan enteramente a nuestras percepciones físicas. No hay que confundirlos
con las cosas elementales, que son los efectos de los cuales los elementos son
la causa. Por otra parte, toda materialidad no puede ser más que la resultante
de un equilibrio realizado entre los elementos, que se oponen de dos en dos,
como muestra el siguiente esquema:



Es necesario entender aquí que el aire M, ligero y sutil, aligera,
contrabalanceando la acción de la Tierra L, espesa y pesada, que densifica. El
agua N, fría y húmeda, contrae, por otra parte, lo que dilata el Fuego O, seco
y caliente.
El símbolo del Fuego O recuerda la llama que asciende y termina en
punta. Por lo tanto, hace alusión a un movimiento ascendente, de crecimiento
o de dilatación, a una acción centrífuga, invasora y conquistadora. Por otra
parte, el Fuego O, en sí mismo tiene las tendencias impetuosas de la energía
masculina; incita a la cólera y sería destructor si no estuviera compensado por
los otros Elementos combinados.
A la fuerza ascendente del Fuego O se opone, en primer lugar, el Agua
N, que corre hacia abajo y llena todo espacio vacío o hueco. El Agua aprieta
lo que el Fuego distiende. Por lo tanto su acción es centrípeta o constrictiva.
En vez de elevarse verticalmente como el Fuego, se extiende horizontalmente.
El Agua tiende así al reposo, a la calma, lo que permite establecer un
acercamiento entre su pasividad y la suavidad femenina.



El Simbolismo Hermético

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Si juzgamos por su ideograma M, el Aire no es más que Fuego detenido
en su ascenso, sofocado, apagado por la línea horizontal que atraviesa y
decapita al triángulo ígneo. No queda más que humo, vapor o gas, una
sustancia que se diluye y se extiende en todos sentidos, a la manera del Agua.
En cuanto a la Tierra L, es un Agua densificada, que no circula ya y ha
realizado la inercia completa en la solidez.
Sin extendernos aquí sobre la teoría del antagonismo conjugado de los
Elementos, nos limitaremos a resumir sus correspondencias con la ayuda del
cuadro analógico de la página anterior.


EL AZUFRE

A cualquier reino que pertenezca, un individuo procede siempre de un
centro interno de iniciativa y de acción expansiva. La existencia individual
toma, efectivamente, su origen en esta rebelión original, inspirada por el
egoísmo radical que opone la parte al todo del cual participa, sin embargo, por
su vida.
Si partimos de esta vitalidad general, debemos representarnos que ésta
comunica por todas partes sus vibraciones a la sustancia, aún pasiva, que se
despertará luego, a la vida individual. Es lo que representamos,
esquemáticamente, de la manera siguiente:
El Simbolismo Hermético

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O



El círculo central representa una sustancia salina O, o pasiva G o
neutra en consecuencia, hacia la cual converge, en el sentido de las flechas, un
rayo de luz y de calor vitales que parte del ambiente.



Supongamos ahora que, después de refractarse en el centro del glóbulo
salino, la radiación vital se da vuelta contra sí misma, en cierto sentido. Así
habremos concebido la génesis de lo que los alquimistas llamaban el Azufre
Q.
Como nos revela el ideograma Q, con este término designaban ellos al
Fuego realizador encerrado en el centro de cada ser. Este ardor vital, que se
manifiesta de dentro hacia fuera por los fenómenos de desarrollo y
crecimiento, es en realidad el principio constructor de todo organismo. Es el
obrero al cual rinden homenaje los francmasones por medio del emblema del
Delta luminoso.
En efecto, ellos piensan que el Fuego Interior, del cual depende la
fijeza individual, no es más que una particularización de la Luz creadora s.
El masón puede considerar así que él mismo es una emanación directa o una
encarnación del Gran Arquitecto del Universo. Por otra parte, no debe olvidar
que, en la escala de los seres, no ocupa un lugar privilegiado, pues toda
individualidad microcósmica, en la cual se manifiesta un centro de vida
El Simbolismo Hermético

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autónoma, proviene, como él, de la única e idéntica esencia luminosa, cuya tri-
unidad se traduce por el ternario alquímico: Azufre Q, Sal G y Mercurio K.
Efectivamente, para el hermetismo todo es luz. Esto se comprende
fácilmente en lo referente al azufre y al mercurio, pues estos dos principios
representan la luz interior o microcósmica Q, opuesta a la luz exterior o
macrocósmica K. ahora bien, la Sal G proviene de la interferencia de dos
radiaciones contrarias que se neutralizan en una zona relativamente estable de
la luz condensada o corporizada. La Sal G se vuelve así el receptáculo
sustancial, expandido por la expansión sulfurosa interna Q, que contrarresta la
compresión mercurial exterior K.
He aquí, también, cómo los tres principios alquímicos pueden
interpretarse los unos con relación a los otros.

Q G K
Azufre Sal Mercurio
Arca Hyle Azoth
Principio Sustancia Verbo
Espíritu Cuerpo Alma
Interior Medio Exterior
Contenido Continente Ambiente
Expansión Neutralidad Compresión
Movimiento centrífugo Estabilidad, reposo Movimiento centrípeto
Salir Quedar Entrar

Si el signo del Azufre Q es el símbolo de un Fuego constructor,
encerrado en el germen que ha de desarrollarse, al invertirlo obtenemos el
ideograma de un Agua que ha sufrido la serie completa de destilaciones
purificadoras, por lo cual sus cualidades propias han sido exaltadas. Desde el
punto de vista iniciático, se trata de un alma integralmente purificada,
fortificada por las pruebas de la existencia y que ha alcanzado un estado de
santidad que le permite realizar milagros. Se concibe que, en estas
condiciones, el signo que nos ocupa haya sido asociado, en el hermetismo, al
Cumplimiento de la Gran Obra . En el Tarot esto está representado por la
El Simbolismo Hermético

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figura del Ahorcado (Arcano XII) del mismo modo que la del Emperador
(Arcano IV) se vincula con el signo plutónico del Azufre Q.


EL CUADRADO

La materia concreta, en otras palabras lo perceptible por los sentidos,
tiene como símbolo el rectángulo, cuyos lados corresponden al cuaternario de
los Elementos.
Cuando esta figura toma la forma de un Cuadrado perfecto p,
representa la Piedra Cúbica, es decir el individuo perfectamente equilibrado,
en plena posesión de sí mismo, y cuyo organismo se adapta precisamente en
todo a las exigencias del espíritu. Este ideal debe ser realizado por el artista en
la fase más genial de su producción, mientras que el vigor físico está todavía
unido en él a la delicadeza primera de las impresiones. En el programa
iniciático de la masonería, la condición de Compañero corresponde a este
período, más favorable que otro al trabajo y a la acción. Es así como el
Compañero ha de transformarse alegóricamente en un cubo impecable, cuyas
aristas tienen una longitud absolutamente idéntica, y cuyas superficies forman
entre ellas los ángulos de una absoluta rectitud.
Estas exigencias geométricas no pueden dejar de adquirir un alto
sentido moral ante los ojos de los Obreros simbólicos, que se consideran a sí
mismos como los materiales vivientes del Templo que construyen. Además
indican con cuánta minuciosidad hay que trabajar la materia que ha de servir a
la Gran Obra.
Nada arbitrario o aproximativo puede subsistir: todo debe ser regulado y
coordinado en proporciones y números, de acuerdo con las leyes de esta
Geometría filosofal, de la cual nos hemos ocupado al comienzo del capítulo, y
que es el Conocimiento fundamental (Gnosis) de los Iniciados.


LA ESCUADRA

Como ya hemos hecho notar, la Cruz I y el Cuadrado p pueden
considerarse formados por dos escuadras de brazos iguales, que se han reunido
por sus vértices o por sus extremos .
El Simbolismo Hermético

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Estas indicaciones bastan a dar una idea del papel constructivo que
desempeña el ángulo recto en las combinaciones del simbolismo geométrico.
Toda construcción deriva, en efecto, de la asociación de dos contrarios,
representados por la línea vertical (energía, acción, fuerza) y la horizontal
(extensión, inercia, resistencia). El constructor está llamado a poner en
movimiento lo que, por naturaleza, es inmóvil. Reúne lo que está disperso y, a
fin de constituir un todo estable y sólido, combina y trabaja sus materiales.
Ahora bien, para responder plenamente a su propósito, éstos deben dar
satisfacción al control de la Escuadra, que determina la configuración
indispensable para que las piedras puedan ajustarse exactamente entre ellas.
Sin este instrumento, los masones consideran que no habría masonería posible.
La han convertido en la insignia del Maestro que dirige sus trabajos, pues éste
tiene por misión esencial mantener una buena armonía entre todos sus
colaboradores. A este fin, debe tener habilidad para conciliar los
antagonismos, según las enseñanzas que se derivan de la Escuadra,
combinación de la horizontal y la vertical. Además, debe hacer que se observe
la disciplina, base de toda asociación. Aquí, la Escuadra es un emblema que
habla, puesto que, fuera de ella, no puede haber ninguna coordinación. Regla,
ley, orden, equidad, justicia, organización, todo se relaciona, efectivamente,
con la alegoría constructiva de la necesidad de encuadrar correctamente las
piedras destinadas a juntarse sin solución de continuidad, para realizar una
construcción perfecta.


LA SVASTICA

El simbolismo de la Escuadra arroja una luz insospechada sobre el
misterio del más antiguo signo sagrado de la raza indoeuropea. Nos referimos
a la Cruz gamada , llamada Svástica en la India y Fyrfos en la antigua
Escandinavia. Está formada por dos escuadras que parecen emanar de un
centro común para formar una rueda, la de la Creación o del Devenir, pues
estamos frente a un emblema conocido que representa el Fuego creador de
todas las cosas. Nuestros antepasados prehistóricos identifican a ese fuego,
animador y constructor a la vez, con su Divinidad suprema, que los
francmasones debían honrar con el nombre de Gran Arquitecto del Universo.
Principio de inteligencia y de actividad fecunda, informa al Caos original,
llevando de la potencia al acto al cuaternario de los Elementos. Estos, que son
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las emanaciones directas de la Causa productora, corresponden a las escuadras
de la Svástica, cuyo brazo vertical engendra a la vez el Aire M y la Tierra
L, mientras que del brazo horizontal , se desprende el Fuego B y el Agua
C.






Estos dos últimos Elementos ocultos actúan, uno en el sentido
ascendente y expansivo a B, y el otro a la inversa, por derramamiento y
constricción f C. Los dos se aplican a la pasividad (trazo horizontal de la
Cruz), para determinar las alternativas del movimiento vital.
Los otros dos elementos (Aire M y Tierra L) son, por el contrario, los
resultados pasivos de una intervención activa: uno corresponde a la
volatilidad, a la ligereza, que ha alcanzado las alturas, donde se mantiene z; el
otro es engendrado por el depósito de sedimentos pesados que, al volverse
más densos, se han solidificado g.


EL TÁRTARO

La teoría de los Elementos, tal como acabamos de presentarla se
completa con las aproximaciones que podrían establecerse entre la Cruz I, la
Svástica y el Cuadrado p.
A esta última figura está vinculado el rectángulo alargado que, con
el nombre de Cuadrado largo, representa para los francmasones el plan de la
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habitación en que se realizan sus trabajos. Es la imagen del espacio limitado,
en el seno del cual se tienen las percepciones. Se extiende de oeste a este y de
norte a sur. El universo infinito se refleja en él en pequeño, reducido a las
proporciones artificiales del Mundo que podemos conocer. Cuando el
Iniciado, partiendo del Occidente, aprende a marchar por un rectángulo, recibe
una lección de sana filosofía positiva. Para avanzar hacia la luz, debe
abstenerse de toda precipitación y quedarse prudentemente en la zona angosta
de las cosas que puede comprobar.
El rectángulo más ancho que alto indica, por otra parte, un predominio
de la pasividad. Y se encuentra en el signo del Tártaro , materia que los
Filósofos saben extraer de su Magisterio. En masonería, es la Piedra bruta,
que los aprendices deben pulir. Se ofrece en el estado de naturaleza, ruda y
grosera exteriormente, pero en el interior de tesitura compacta, apreciada por
el artista que deberá tallar el bloque informe, quitándole sus asperezas, para
pulirlo después y transformarlo por fin en una Piedra cúbica perfecta p.


LA PIEDRA DE LOS SABIOS

El cuadrado perfecto p es la imagen del individuo realizando la
perfección de su especie, porque la armonía reina para él entre el espíritu y la
materia, si bien el obrero espiritual esté en plena posesión de su instrumento
físico.
Se trata, sin embargo, de un estado de perfección esencialmente
efímero, porque nuestra declinación empieza en el momento mismo en que
llegamos al apogeo de la fuerza de acción. Estrictamente hablando, nuestra
vida se divide, en un primer período de crecimiento o de corporización gradual
del espíritu, seguido inmediatamente por la fase contraria de decrepitud
material, consecutiva a la desencarnación progresiva del principio espiritual.
En verdad distinguimos tres fases en la vida humana, pero la edad adulta
comprende en realidad el fin del período de crecimiento, que se demora cada
vez más, y el comienzo de la decrepitud, aunque ésta todavía no se manifieste
demasiado claramente.
A medida que el espíritu se libera de los vínculos de la carne empieza a
desarrollar los poderes propios. Los ascetas conocen un estado de
desprendimiento favorable a todas las energías del pensamiento y de la
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voluntad. El intelecto puede volverse cada vez más fuerte, en proporción a la
debilidad del cuerpo. ¿No hemos visto acaso viejos, y especialmente
moribundos, que dan pruebas de una lucidez de espíritu extraordinaria?. Por
un entrenamiento apropiado, las facultades extraordinarias han sido
desarrolladas frecuentemente. Los individuos que logran adquirirlas obran
maravillas. Pueden sorprender a la multitud con hechos que se ha convenido
en llamar milagros. No se trata siempre de Sabios, porque el verdadero
Iniciado no se dirige a las masas, cuya admiración no solicita jamás: es en
medio del silencio y el recogimiento como trabaja en la preparación de la
Piedra filosofal.
Ésta tiene como ideograma el Cuadrado coronado por la Cruz , signo
que indica claramente, después de lo que ya se ha dicho sobre el signo de
Saturno ¹, el del Antimonio y el de la Realización de la Gran Obra . El
lector verá el esquema de la materialidad a tal punto sublimada, depurada y
superada, que ya no es más que el apoyo estrictamente indispensable para la
manifestación del espíritu, el cual desde este vínculo, que lo retiene aún en el
plano físico, toma empuje definitivo hacia el reino de la emancipación
absoluta.
Resumiremos como sigue las principales correspondencias de los tres
aspectos de la Piedra:

p
Piedra Bruta Piedra Cúbica Piedra Filosofal
Aprendiz Compañero Maestro
J B M
Juventud Virilidad Vejez
Aprender Practicar Enseñar
Adquirir Administrar Restituir
Llegar Actuar Partir
Nacer Vivir Morir
Brahma Vishnou Shiva
1 o ¹



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LA INICIACIÓN HERMÉTICA

No pretendemos dar la clave de todas las interpretaciones posibles en el
simbolismo hermético. Un símbolo puede siempre ser considerado desde
infinitos puntos de vista, y todo pensador está autorizado a descubrirle un
sentido según la lógica de sus propias concepciones.
Los símbolos, en efecto, están destinados a despertar las ideas que
dormitan en nuestro entendimiento. Estimulan el pensamiento por vía de la
sugestión y nos hacen descubrir así las verdades enterradas en las
profundidades de nuestro espíritu.
Por consiguiente, para que los símbolos puedan hablar, es indispensable
que exista en nosotros el germen de las ideas que los símbolos tienen como
misión hacer surgir. Ningún surgimiento sería posible si el espíritu estuviera
vacío, inerte o estéril.
Los símbolos no se dirigen a no importa quién. Desorientan,
especialmente, a esos supuestos espíritus positivos, que se han acostumbrado a
fundar sus razonamientos en la rigidez de fórmulas dogmáticas o científicas.
No discutimos la utilidad práctica de esas fórmulas, que nos han permitido
levantar, piedra a piedra, todo el edificio de la ciencia moderna: a ellas
debemos todas las comprobaciones del experimentalismo científico y todos
los descubrimientos maravillosos que son gloria de nuestra época. Pero, desde
el punto de vista filosófico, las fórmulas precisas corresponden de todos
modos al pensamiento fijado, artificialmente delimitado, demorado,
inmovilizado, que aparece como muerto frente al pensamiento vivo,
indefinido, complejo y móvil que se refleja en los símbolos.
Estos no están evidentemente hechos para traducir lo que nosotros
llamamos verdades científicas. Por su naturaleza deben ser elásticos, vagos y
ambiguos como las sentencias de los oráculos, cuyo papel consistía en revelar
los misterios, dejando al espíritu toda su libertad.
En este sentido, un abismo separa al símbolo del dogma. Este se presta
al adoctrinamiento tiránico, es el instrumento de una disciplina intelectual
rígida y absoluta, tal como la comprenden las iglesias, las escuelas y las
sectas. El símbolo, por el contrario, favorece la independencia en detrimento
de las ortodoxias despóticas. Por lo tanto, no es extraño que todas las
iniciaciones los hayan utilizado, porque sólo los símbolos permiten llegar a
una liberación real del pensamiento. Y no puede ser de otra manera si se
quiere penetrar en los misterios, es decir, en esas verdades rodeadas de
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oscuridad, que se transforman demasiado fácilmente en errores monstruosos
cuando se procura expresarlas en un lenguaje que no sea el de las alegorías
simbólicas. Se justifica así el silencio impuesto a los iniciados. Los arcanos,
efectivamente, requieren ser concebidos por un esfuerzo de la inteligencia:
aclaran interiormente el espíritu del verdadero iluminado; pero no podrían
servir de tema a las disertaciones de un profesor. El conocimiento oculto no se
comunica ni por discurso ni por escrito. Sólo puede conquistarse en la
meditación: es necesario penetrar hasta el fondo de nosotros mismos para
descubrirla, y se equivocan de camino quienes la buscan fuera. Es en este
sentido cómo debemos entender el Gnwqi se-auton de Sócrates.

* * *

Estas consideraciones bastarán, sin duda, para aclarar las cosas.
Interpretando de la manera que nos ha parecido más racional los símbolos
fundamentales del Hermetismo, sólo hemos buscado orientar los espíritus,
mostrando cómo es posible hacer hablar a una serie de figuras geométricas.
Pero, lejos de hacerles decir todo lo que son susceptibles de revelarnos, sólo
les hemos solicitado las indicaciones más indispensables, para darnos cuenta
del lenguaje gráfico que usaban, entre ellos, los discípulos de Hermes.
Es evidente que al espíritu de nuestros lectores se han presentado otras
interpretaciones y, siempre que estén construidas con lógica, se justifican
plenamente. El Sr. Limousin, exdirector de la revista masónica L’Acacia, ha
hecho observaciones muy interesantes sobre el signo del Mercurio, visto bajo
sus dos aspectos A y . Nuestro ilustre corresponsal considera que los dos
signos son andróginos. “A lo sumo ― nos escribe ― la Emperatriz es un
recuerdo de la ctonolatría, de los tiempos en que se creía que la mujer
concebía por inmanencia, por una virtud prolífica que en ella estaba: la
capacidad de parir por partenogénesis. Mercurio simboliza la creación
intelectual. El recipiente, vuelto hacia arriba, recibe las aguas del cielo, que
caen en la cavidad generadora o conceptiva, para realizarse en abstracciones y
entidades (la cruz, símbolo de la creación para el contacto de los planos). La
Emperatriz tiene el recipiente vuelto hacia abajo para recibir el rocío que sale
de la Tierra: ésta pasa a la cavidad infernal y se resuelve en ideas por medio de
la cruz. Los dos símbolos se sintetizan en la fórmula de la Mesa de Esmeralda:
“Lo que está arriba es igual a lo que está abajo”.
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Observemos aquí que los signos alquímicos se prestan a la composición
de pentáculos, es decir, de figuras evocadoras de concepciones complejas.
Superponiendo A a B y C a obtenemos dos figuras, de las cuales una
es inversión de la otra:



La primera hace pensar en el Espíritu divino llevado sobre las aguas,
cuya influencia se ejerce desde arriba sobre el alma; el segundo exalta al fuego
activo, al Azufre purificado F, dominador de la Sal Gema .
Por una parte, la Materia primera se glorifica por el cumplimiento de
la Gran Obra ; por la otra, la Virgen celeste inspira el santo ardor del
amor supremo B.
Es menester que se medite sobre estas dos figuras, jeroglíficos del
descenso de lo Divino en el alma purificada y del ascenso del Fuego infernal
divinizado por el cumplimiento de su obra de purificación.










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UN SIMBOLISMO INQUIETANTE

Investigación en torno a un cuadro alquímico, expuesto por mucho
tiempo en una iglesia para edificación de los creyentes, y que más
adelante inspiró temores de ser una obra perversa, hecha por los
francmasones.



EL Courrier de la Champagne era un periódico que atacaba la
francmasonería de la provincia, y el 26 de enero de 1907 recibió la siguiente
carta, que publicó sin demoras:

“Señor Director:

Me considero en el deber de llamar la atención de su
colaborador, el padre Curieux, sobre un cuadro que tiene un
gran interés a los fines de probar la hipocresía de la
francmasonería y la persistencia de sus propósitos
antirreligiosos, bajo la pantalla de la religión más ferviente.
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Hace varios años que este cuadro se exhibía aún en la
iglesia Saint Maurice de Reims. El canónigo Cerf lo ha
descrito en el tomo III, pág. 85 del “Boletín de la Diócesis”, y
hace grandes esfuerzos para descubrir en él una inspiración
cristiana. Hace poco más de dos años, el abate X..., transmitió
a la parroquia el resultado de sus largos estudios sobre ese
mismo cuadro. Y llegaba a la conclusión de que hasta los
menores detalles del cuadro eran símbolos francmasones. Su
explicación fue tan plausible que, a partir de ese momento, el
cuadro fue retirado de la iglesia y guardado en la sacristía. El
Sr. Malhomme, fotógrafo, calle des Moulins, publicó una
fotografía, creo.
Espero que estas indicaciones tendrán alguna utilidad
para documentar a su corresponsal.
Con la seguridad de mi respeto y consideración, me
despido del señor Director.

EMILE PECK
Cura de Fligny

Al día siguiente, 27 de enero, el Sr. Henri Jadart, bibliotecario y
conservador de los museos de pintura y arqueología de la ciudad de Reims, se
creyó en el deber de tomar la defensa del cuadro incriminado, que le
interesaba especialmente en su condición de antiguo técnico de la iglesia de
San Mauricio.
Este cuadro, afirmó, procedía de los jesuitas que salieron de la iglesia en
1762; ateniéndose a su composición y a la decoración de sus elementos se
remontaba a principios del siglo XVII. Un cuadro del mismo género, que
puede verse en el Museo, lleva la fecha de 1624, y ésta debe ser también
aproximadamente la fecha del cuadro de los jesuitas.
“Esta proveniencia y esta fecha sirven para descartar absolutamente y a
priori el pretendido carácter masónico, que tampoco surge ante un examen
atento y sin idea preconcebida de la obra en sí misma”.
Esta obra, según M. Jadart, está netamente consagrada a la glorificación
de la Virgen que ha concebido al Cristo. Es verdad que algunos atributos
simbólicos siguen siendo enigmáticos, pero esto se debe únicamente a la
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“mística singular de los jesuitas”, cuyas imaginaciones se complacen a veces
en las más extrañas complicaciones.
Sabemos que, bajo la iniciativa del abad Nanquette, se trató el tema de
esta mística desconcertate en el Congreso científico de Reims en 1845, sin que
se llegara precisar ningún punto.
Después, M. Lacatte-Joltrois y el señor abad Cerf han dado algunas
explicaciones; otras han sido recopiladas por el Repertorio arqueológico de
las parroquias de Reims (1889), pero el sentido exacto del cuadro no ha sido
todavía revelado.
Para interpretar el simbolismo del cuadro de San Mauricio de Reims
sería quizás interesante estudiar simultáneamente otra pintura de la misma
factura, de la misma época y, sin duda, del mismo origen que la expuesta en la
iglesia de Sillery.
M. A. C. de la Rive, director de Francia Cristiana, intervino en el
debate para declarar que los símbolos del cuadro de San Mauricio son los del
Martinismo, y que el pintor ha querido representar el triunfo de Isis, que
concibió a Horus.
Es evidente que este hombre, que combate diariamente la masonería, la
conoce muy bien.
M. Jadard explica que no puede tratarse de Martinismo, ya que el
cuadro sospechoso es manifiestamente anterior a la época en que se hicieron
conocer Martinez Pasqualis y Claude de Saint Martin, llamado el filósofo
desconocido.
Un archivista, M. L. Demaison, ha testimoniado además que el cuadro
de la iglesia de San Mauricio tiene, para todo experto, el carácter de una obra
de fines del reinado de Enrique IV, o del tiempo de Luis XIII. Añade que
algunos artistas de esa época nos sorprenden por las alegorías sutiles,
refinadas y oscuras.
Sin embargo, otro sacerdote que interviene igualmente en el debate
pregunta si estamos ante una pintura del siglo XVII, afirmando que la figura
principal está inspirada en la Virgen de San Sulpicio. Al igual que un
arqueólogo tan competente como M. Didron, este sacerdote opina en
consecuencia que la obra puede ser del siglo XVIII, no viendo ninguna
imposibilidad de que sea masónica.
Hay para él un punto que no puede discutirse: la Virgen representada
allí no es la madre de Cristo. El artista, en efecto, le hace decir: He concebido
siendo virgen, teniendo un hijo no tengo padres. La segunda parte del verso
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griego se presta a la ambigüedad, pero parecería afirmar que la virgen que ha
concebido carece de padres, lo cual no es el caso en la madre de Jesús, hija de
San Joaquín y de Santa Ana. Por lo tanto se trata de Isis, personificación de la
Naturaleza eterna, que jamás ha sido adorada por los reverendos padres
jesuitas. De ahí la necesidad de atribuir la tela a un artista pagano, martinista o
francmasón.
La polémica sobre el carácter masónico del cuadro de la iglesia de San
Mauricio de Reims se enardeció y L’Acacia, en su número 51 (1er. Volumen,
1907, pagina 224) se sorprendió de que los masones no hubieran sido
llamados para pronunciarse sobre la cuestión.
M. de la Rive quiso entonces recurrir a nuestra experiencia e hizo llegar
a la dirección de L’Acacia una serie de fotografías del conjunto y de los
detalles del cuadro tan discutido. Adjuntaba también un manuscrito en el que
procuraba demostrar que todo era masónico en esa composición, tenida hasta
entonces por una pintura religiosa.
Estamos dispuestos a conceder inmediatamente a M. de la Rive que no
se trata de un vulgar cuadro piadoso. Estamos realmente ante una pintura
esotérica y hasta iniciática, pero la Francmasonería no aparece por ninguna
parte.
El simbolismo en cuestión no es el nuestro, sino el de la Alquimia. Es
sorprendente que los eruditos que se han ocupado del cuadro de la iglesia de
San Mauricio no se hayan dado cuenta inmediatamente.
Ninguno de ellos tuvo la curiosidad de hojear tratados de arte
espagírico, o de filosofía hermética, como las Doce Claves de Basilio
Valentín, cuyas ediciones se multiplicaron precisamente en el curso del siglo
XVII. Es en esta literatura especial que debemos buscar la explicación de un
cuadro que los jesuitas han podido fácilmente aceptar, ya que la Alquimia no
fue nunca castigada con la excomunión.
Esta difícil filosofía, que solamente se enseñaba bajo el velo de un
simbolismo muy complicado, contó con un buen número de dignatarios de la
iglesia entre sus adeptos. Cierto es que todo no prueba gran cosa, pues lo
mismo puede decirse de la francmasonería del siglo XVIII. Sin embargo, una
cosa sigue siendo cierta: el clero no siempre ha sido lo que es actualmente. En
otro tiempo, había sacerdotes muy sabios, que conocían mejor que los laicos
las ciencias de su época. Ahora bien, al comienzo del siglo XVII los espíritus
estaban preocupados por especulaciones de las cuales, actualmente, nos resulta
difícil hacernos una idea. Un misticismo especial, desarrollado bajo la
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influencia de la cábala y de la alquimia, había creado un Cristianismo
esotérico de un interés muy grande. La razón se conciliaba en él con la fe,
gracias a las interpretaciones trascendentes que se atribuía entonces a los
símbolos tradicionales y populares del catolicismo. Las inteligencias sin
excepción no se sentían entonces chocadas por las puerilidades del catecismo,
se mantenían en el seno de la santa Iglesia, cuyas doctrinas parecían entonces
racionales a muchos incrédulos y herejes. En ese momento los jesuitas
quisieron sacar partido del hermetismo para convertir a protestantes, judíos y
musulmanes, por poco interés que tuvieran por las ciencias secretas, que en
esa época estaban en boga.
La doctrina secreta esotérica, que atrajo a algunos miembros de la
Compañía de Jesús ― no de los menos ilustres ― no era por cierto de una
ortodoxia muy rigurosa. Esto no importaba, pues no se la predicaba
públicamente
4
. El esoterismo no podía dirigirse a las multitudes, que exigen
un alimento espiritual mucho más grosero. Pero hay una aristocracia
intelectual a la cual es posible satisfacer, sin ceder en nada, gracias a los
admirables recursos del simbolismo. “No hablemos inútilmente, observemos
el silencio preferido por los Iniciados y tracemos las figuras, que son enigmas
que se proponen a la sagacidad del observador”. Este fue el método tradicional
que los jesuitas decidieron aplicar.
En rigor, el método sirve para la propagación de las verdades
trascendentes. Los que tienen ojos para ver, las perciben. Los otros
contemplan beatamente, sin entender nada. Cada uno percibe, en realidad, de
acuerdo con su grado de iniciación. Esta es la pura iniciación, la iniciación
isíaca o natural, independiente de toda organización concreta.
Esta iniciación está en la naturaleza misma de las cosas. Siempre ha
existido, por encima de las iglesias y las asociaciones iniciáticas,
necesariamente incapaces de realizar el ideal supremo de iniciación.
En otro tiempo se creía que ― sobre el esoterismo y la libertad de
interpretación ― debía basarse un día una Iglesia del Espíritu Santo,
vinculada a San Juan Evangelista, del mismo modo que la Iglesia de
Jesucristo, conservadora del esoterismo y de la disciplina dogmática, está

4
Cuando los intereses superiores de la Iglesia parecían estar en juego, los jesuitas podían ser
muy flexibles. Así fue que, para conquistar la China, no vacilaron en catolizar el culto de los
antepasados.
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construida sobre el nombre de San Pedro
5
. Ahora bien, algunos jesuitas, al
parecer, concibieron el audaz proyecto de ponerse a la cabeza de una Iglesia
ampliada, una Iglesia que realizara el catolicismo integral, es decir, el
verdaderamente universal.
Si han fracasado en su intento, es porque no supieron ponerse en las
condiciones indispensables para trabajar útilmente en pro de la realización de
la Gran Obra. Han debido pasar el estandarte a otros, que tal vez tengan mejor
fortuna.
Examinemos ahora el famoso cuadro que el Sr. de la Rive se apresuró a
tildar de masónico, empleando una palabra poco apropiada.
En efecto, un símbolo no es necesariamente masónico por el hecho de
que los francmasones lo hayan empleado. Lo que hemos tomado de otros no
se convierte, por eso, en propiedad nuestra. Hay que tratar de ser honrados y
de dar a cada uno lo que es suyo.
A este respecto, no contamos con un patrimonio muy grande.
Enteramente nuestros tenemos tan sólo a nuestros útiles de constructores: las
columnas J y B, la Estrella Resplandeciente y eso es todo. El Triángulo
equilátero, con ojo o sin él, no nos pertenece especialmente, del mismo modo
que la Acacia, nuestra planta sagrada, que también lo es de los judíos de
oriente.
Ahora bien, entre todos los símbolos acumulados en la tela de la iglesia
de San Mauricio, no hay uno solo que sea masónico en el sentido preciso de la
palabra. A lo sumo, podría atribuirse este carácter al templo que la Virgen
sostiene con su mano izquierda. De una de sus ventanas sale un largo palo
horizontal, de cuyo extremo cuelga una plomada. Es poca cosa para
excomulgar por esto a toda la composición.
Sin embargo, el Sr. de la Rive ha encontrado casi todos los otros
símbolos en los documentos masónicos. De acuerdo, pero también los hubiera
podido encontrar en otra parte, por poco trabajo que se hubiera tomado.
Aclarado este punto, ocupémonos del enigma gráfico que se nos
propone. No tenemos la pretensión de explicar todo, y nuestra ambición se
limita a despejar el terreno para los que, por venir después de nosotros, podrán
ir más allá con sus investigaciones.

5
Para prestigiar esta iglesia ante la posteridad el fundador hizo uso de un juego de palabras,
muy ingenioso sin duda, pero poco serio dadas las circunstancias. Después se ha supuesto que
la Iglesia de San Pedro era una buena concesión hecha a la estulticia humana, y que la
verdadera tradición había sido confiada a Juan, el discípulo preferido.
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Como observa acertadamente el Sr. de la Rive, el pintor debe haberse
inspirado en la IV égloga de Virgilio, que anuncia el próximo advenimiento de
la Edad de Oro, profetizada por la Sibila de Cumas. El poeta tiene la intuición
de que el siglo de hierro va a terminar, gracias a la intervención de una nueva
raza que bajará de los altos cielos. Astrea, la Virgen, ha de concebir al
Salvador, que establecerá en todo el mundo el reino bendito de Saturno.
Ese reino corresponde, según el Sr. de la Rive, al Dios de los Cristianos,
y a él se hace alusión en el adveniat regnum tuum del Padre Nuestro.
También los filósofos herméticos, en su condición de iniciados, creían
en la posibilidad de que reinara la felicidad sobre la Tierra, por medio de la
inteligencia, la justicia y la virtud. Su Gran Obra no buscaba otra cosa, pues
la transmutación del plomo en oro era para ellos un símbolo, que tan sólo los
ignorantes y los avarientos tomaban al pie de la letra.
En estas condiciones, no es sorprendente que figure, en el cuadro de San
Mauricio de Reims, a la derecha del espectador, el templo de la sibila de
Cumas. Este edificio circular es el dominio de Saturno, como lo indica el
atributo del Dios, la guadaña, que pasa por una ventanita. Saturno ciega lo que
ya ha vivido; provoca la descomposición de lo que ya no tiene razón de ser, y
se convierte así en el gran transformador.
La Sibila está en el umbral del templo, con la derecha puesta sobre un
arpa, mientras que con la mano izquierda sostiene un libro abierto marcado
con la cifra 9.
Ese número también es el número de Saturno, al cual se refiere el
Arcano IX del Tarot
6
, lo mismo que la novena de las sephirot, Jesod el
Fundamento
7
.
Este es, por excelencia, el número del misterio que nuestra inteligencia
está llamada a penetrar. El libro de la Sibila, por consiguiente, es el libro de la
ciencia de las cosas ocultas. Es posible que su arte adivinatorio se base en la
percepción de la música de las nueve esferas celestes, de la cual el arpa recibe
los acordes.
Las monedas de oro, que caen a los pies de la Sibila, aluden a los
oráculos que fueron vendidos a Tarquino el soberbio. ¿O son, como en el

6
La novena clave del Tarot representa un ermitaño de barba blanca, que personifica la
experiencia y la tradición. Es el pensador que, profundizando en sí mismo, ha llegado a
descubrir los misterios más inalcanzables.
7
Es la trama invisible de las cosas, el plan oculto de acuerdo al cual los organismos se
onstruyen.
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Arcano XII del Tarot, un símbolo de desinterés?. No olvidemos que la
condición indispensable para dedicarse a la adivinación es saber despojarse de
las materias valiosas.
Es sorprendente ver a los tritones, que soplan trompetas, trepados a la
cúspide de la cúpula que forma el techo del templo sibilino. ¿Cómo es posible
que esos monstruos acuáticos hayan buscado una posición tan aérea?. Es
menester admitir que son habitantes de ese Océano que forman las aguas
superiores del firmamento, representado por el techo del templo.



La misión de ellos consiste en susurrar a las almas
sensibles la premonición de lo que se preparan a realizar.
Por otra parte, las trompetas se dirigen hacia un navío que
boga sobre un mar agitado, cuyas velas parecen estar
henchidas por el soplido de los tritones.
Volveremos a ocuparnos de esta nave y de su
equipaje, después de indicar el sentido de la figura
principal del cuadro que nos interesa.


Esta vez el pintor debe haberse inspirado en el Apocalipsis, que en el
Capítulo XII reza así: “Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer
vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de
doce estrellas.
“Y estando preñada, clamaba con dolores de parto, y sufría tormentos
por parir”.

Se habla luego de un gran dragón rojo, cuya cola barre la
tercera parte de las estrellas del cielo y las tira a la tierra. Este
monstruo se detuvo delante de la mujer que debía parir, con
la intención de devorar a su hijo en cuanto lo hubiera dado a
luz.
Pero hubo una batalla en el cielo “y fue lanzado fuera
aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y
Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en
tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.



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“Y cuando vio el dragón que él había sido arrojado a la tierra, persiguió
a la mujer que había parido al hijo varón.
“Y fueron dadas a la mujer dos alas de grande águila, para que de la
presencia de la serpiente volase al desierto...”
Para los iniciados, esta mujer representa la sustancia sublimada en la
cual se encarna el pensamiento divino.
Esta emana de Dios Padre, visto como el punto de partida eterno y
omnipotente de toda actividad y, en consecuencia, como el Principio
universal de pensamiento.
Su Hijo es la irradiación inmediata de sí mismo, de donde sale su
Pensamiento en tanto que acto, su Palabra o Verbo, que es la acción misma
de la divinidad.
Del Padre y del Hijo procede simultáneamente el Espíritu Santo,
resultado directo del pensamiento divino, todavía no expresado o formulado,
pero concebido espiritualmente por la mentalidad divina, si así puede decirse.
Este pensamiento trascendente, inaccesible en su esencia propia, sólo
puede manifestarse a condición de tomar cuerpo en un entendimiento que se
ha vuelto receptivo en virtud de su pureza excepcional. De este modo se
explica la operación del Espíritu Santo, que fecunda a la Virgen inmaculada
del catolicismo.
Si esta Virgen presenta esotéricamente analogías con Isis y muchas
otras divinidades paganas, la causa es que, en el fondo, hay un solo
esoterismo
8
, que se manifiesta de diversas maneras, de acuerdo con la fantasía
de los poetas-filósofos, creadores de los mitos primitivos. En esas
condiciones, los católicos actuales carecen de sincretismo, cuando se niegan a
reconocer a su propia Virgen en la Reina del Cielo glorificada en el cuadro de
San Mauricio de Reims, pues es sin duda la Madre del Cristo que el artista ha
querido representar. Es verdad que el Cristo de los reverendos padres del siglo
XVII no coincidía, tal vez, con el Niño Jesús de nuestras devotas:
correspondía a una concepción infinitamente más elevada.
En definitiva, si la imagen sospechada peca en algún sentido desde el
punto de vista religioso, es precisamente por su exceso de catolicismo, en el
sentido propio de la palabra. Se ha querido catolizar o universalizar más allá

8
En el cual reside el catolicismo (universalismo) de la comprensión y de la gnosis, dicho de
otro modo, del espíritu vivificador, opuesto al sectarismo estrecho, esclavo de la letra muerta.
El Simbolismo Hermético

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de lo que puede admitir la fe poco iluminada de un rebaño, que no hace honor
a su pastor divino.
Para interpretar con cierta precisión el simbolismo iniciático de la Edad
Media y del Renacimiento, nada puede servirnos mejor que las veintidós
claves cabalísticas del Tarot. Hay que ver en ellas al verdadero Alfabeto de los
iniciados, mediante el cual un espíritu sagaz puede aprender a descifrar ciertos
enigmas gráficos que tienen la misión de traducir secretos que sería peligroso
difundir sin discernimiento.
Despleguemos ante nosotros, pues, las figuras de este misterioso tratado
de alta filosofía, y busquemos en él a nuestra Virgen del cuadro de San
Mauricio.

La reconoceremos inmediatamente en la Emperatriz del Arcano III.
Esta Reina del Cielo nos es presentada como la Madre virginal de todas las
cosas. Lleva el cetro de la fecundidad universal, y se vincula así a la Venus-
Uranis y a la Ishtar babilónica, considerada como la generadora de las formas
ideales o de las ideas tipos de acuerdo con las cuales todo se crea.




Su dominio es el océano luminoso en el cual se refleja
el pensamiento creador, y cuyas ondas corresponden a las
Aguas superiores del Génesis, separadas de las aguas
inferiores del firmamento. Tiene las alas que le atribuye el
vidente de Patmos, doce estrellas que forman una corona
resplandeciente, mientras que su pie descansa sobre una
media luna. Efectivamente, se trata de un personaje etéreo,
que reside en las regiones sublimes de la intelectualidad
pura, por encima del mundo cambiante o sublunar.


Poco al corriente de los refinamientos simbólicos, la mayor parte de los
artistas se permiten colocar el pie de la Madona en el hueco de la media luna,
con las puntas vueltas hacia arriba. Sin embargo, se encuentran vírgenes que
apoyan el pie en la convexidad de una media luna con las puntas hacia abajo.
Desde el punto de vista hermético, esto es mucho más correcto, pues el
conjunto del Arcano III, simplificado en la sequedad del ideograma, se
sintetiza en el signo del Mercurio con puntas hacia abajo .
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 51

El elemento central de este signo, el círculo vacío, representa la
sustancia primordial, universal y necesariamente una. Según Pernéty es el
Alumbre, “principio salino de las otras sales, de los minerales y de los
metales”.
Según esté la media luna situada por abajo o por arriba de este círculo,
se obtiene la Sal Alcali o la Sal Gema , que participan igualmente de la
sustancia caótica universal. Pero la primera es una sustancia dominada por la
luna, y por lo tanto transformable al infinito; es la materia primera de la Gran
Obra, el terreno de todas las metamorfosis de la naturaleza y del arte. En
cuanto a la segunda, representa una sustancia que se ha vuelto inmóvil, porque
toda clase de posible elaboración en ella se ha realizado, en el sentido que
escapa a todas las influencias exteriores, volviéndose apta para ejercer una
poderosa acción modificadora sobre todo lo que está sujeto a cambio.


Ahora bien, ¿en qué sentido se agrega la cruz junto a
estos elementos, tan significativos ya? Lejos de aludir a
la muerte, como podría imaginarse, ésta es el símbolo
de la vida. Pero surge de la interferencia de dos
contrarios: el Agente, representado por el trazo |
vertical y el Paciente, al cual corresponde el trazo
horizontal. No hay vida sin trabajo, sin una elaboración
del pasivo por el activo, de la materia inerte por una
fuerza inteligente.
Del mismo modo que la media luna, la cruz se dibuja
tanto arriba como debajo de un elemento de signo
alquímico. En el primer caso, indica un trabajo realizado
una perfección adquirida definitivamente. En el
segundo, se trata, por el contrario, de una acción vital
que quiere ejercerse, de virtualidades latentes,
concretadas como en un germen, a la espera de que
puedan desarrollarse.


El signo no puede referirse nada más que a una
entidad sutil, que ha llegado a su supremo grado de
evolución, de pureza y de poder activo. Los hermetistas
han atribuido este símbolo a su Antimonio, que designa

Virgen de la Sacristía de
la Iglesia de Santo
Tomás de Aquino, en
París. Escultura en
madera del siglo XVII.
El artista español se ha
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 52

el Agua permanente, el agua celestial, por medio de la
cual purifican el oro filosófico y lo limpian de toda
impureza.
mostrado juicioso en la
aplicación del
simbolismo tradicional

Si buscamos este principio en nuestra personalidad, reconoceremos lo
que nuestros padres llamaban el Alma Intelectual, que tiende a separarnos de
la materia
9
, elevándonos y espiritualizándonos.
A este principio de ascenso desmaterializado se opone Venus ?, el
Alma instintiva, que solicita continuamente al espíritu a que descienda a la
materia para encarnarse.






En resumen, los signos y se combinan en ,
ideograma de la virgen celeste, que personifica la
espiritualidad más alta, la Inteligencia (Binah) o la
comprensión (Gnosis), en oposición a la brutalidad, a la
ininteligencia, a la no-comprensión o a la tontería,
representadas por la Bestia del Apocalipsis, por la Serpiente
Pitón o el Dragón, cuya rabia ciega resulta impotente contra la
serenidad de la Soberana del reino del espíritu.


Este monstruo es una especie de esfinge surgida de los cuatro
elementos. La parte anterior de su cuerpo es un león que echa fuego por la
boca (Tierra y Fuego); pero tiene alas (Aire) y el resto es un animal acuático
(Agua). Representa la materia elemental, que debe ser vencida, dominada y
domesticada por la Inteligencia.
En el Arcano XI del Tarot encontramos a la mujer del Arcano III, que
mantiene abiertas, sin ningún esfuerzo, las fauces de un león furioso. Es la
Fuerza, no la energía física, sino el poder irresistible del pensamiento, que ha
sabido triunfar sobre toda brutalidad.

9
Se observará que la posición de los brazos de la Virgen del cuadro de San Mauricio forman
una cruz, por encima del círculo indicado por el drapeado que envuelve la parte inferior del
cuerpo, en forma intencional o no, el signo ha sido insinuado por el pintor.
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 53

Esta misma mujer está en el Arcano VIII, bajo el aspecto de la
Justicia
10
. Aquí personifica la lógica necesaria, la razón ineluctable que
formula la ley universal según la cual todo se realiza en la naturaleza. Es el
principio director de toda la vida orgánica, por el cual se aclara el caos
primitivo, y del cual surge ese orden admirable que vale a la octava sephira el
nombre de Hod, significando Esplendor, Gloria.
Es posible preguntarse si esta sephira no está aludida en las ocho
estrellas que, en el cuadro de San Mauricio, rodean la cabeza de la Virgen.
En contraste con esa coronación de pentagramas, vemos a los pies de la
Virgen, y en el ángulo justo de la figura, un globo alado, que un gran círculo
divide lateralmente en dos hemisferios. Este detalle tiene su importancia, pues
nos vuelve al Nitro , también llamado Cerbero o Sal Infernal por los
alquimistas.

A este respecto no olvidemos que una de las
interpretaciones más misteriosas de las iniciales INRI: Igne
Nitrium Roris Invenitur ― Por medio del fuego se descubre
el nitro del rocío ― supone que el rocío es el agua celestial
que se condensa en la superficie de los cuerpos. Es el depósito
del espíritu universal de la naturaleza, que se concentra en el
nitro, que se nos presenta así como una sustancia
esencialmente activa, vehículo de las energías más activas. En
la entidad humana, es lo que podría llamarse el Alma Motriz,
que estimula todos los impulsos irresistibles.




El Nitro del Rocío es el Diablo que tenemos en el cuerpo y que hemos
puesto al servicio de la idealidad celestial: es la acción impaciente que
obedece a la inspiración.
El ardor impulsivo se manifiesta especialmente bajo el influjo de
Venus, la mujer que, con un corazón inflamado en la mano, se escapa, por así
decirlo, del globo alado. Es la pasión que se exterioriza, dando nacimiento al
Amor, es decir a una fuerza ciega ― Cupido tiene los ojos vendados ―
sometida a leyes rigurosas. Esta sentimentalidad, de orden más bien

10
Los Arcanos III, VIII y IX del Tarot muestran a la Virgen del Zodíaco, representada
aisladamente en el Arcano III (mes de agosto), con la balanza, equinoccial (septiembre) en el
Arcano VIII, y calmando los ardores del León de julio en el Arcano XI.
El Simbolismo Hermético

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fisiológico, está contenida en el dominio sublunar por encima del cual se eleva
la pura espiritualidad.
Esta tiene por mensajeros a dos ángeles mofletudos cuyas cabezas
aparecen a ambos lados de la cabeza de la Virgen. Estos soplan el viento del
Espíritu. El de la derecha tiene un ala roja, el de la izquierda un ala blanca.
Estos colores corresponden respectivamente a las columnas Jakin y Bohas,
pues la inspiración puede incitar a los actos (rojo) o iluminar el entendimiento
(blanco).
El conjunto del cuadro de San Mauricio toma en cuenta, por otra parte,
a este dualismo. Todo lo que está a la derecha de la Virgen se vincula a la
práctica de la Gran Obra, a su realización por el camino húmedo o místico,
representado por el navío que mueven las olas del Océano cósmico. La
izquierda, por el contrario, está reservada a la teoría, a la contemplación por la
cual el adepto conquista los secretos de una Sabiduría que le basta por sí
misma
11
. En este sentido, obra de acuerdo con la vía seca o racional, sin
abandonar la tierra firme, cuya solidez ofrece las bases de un positivismo
trascendente.

* * *


Quedémonos, por el momento, sobre el terreno de la Gnosis o de la
iluminación espiritual, cuyo templo nos presenta la Virgen.
Este edificio circular muestra cuatro ventanas en medio de las cuales
están los emblemas de los cuatro elementos: la hoz de Saturno (Tierra), el
tridente de Neptuno (Agua), el rayo de Júpiter (Fuego) y el caduceo de
Mercurio (Aire). Pero este cuaternario está unificado por el Gallo, encima de
la cúpula del santuario. Este pájaro, dedicado a Mercurio e su condición de
dios de la sutileza, de la inteligencia, anuncia el alba del día que debe apuntar
en los espíritus. Hace alusión aquí a la misteriosa Quintaesencia que se
sustrae a toda percepción sensible y que sólo podemos concebir profundizando
cada vez más. La necesidad de descender en sí mismo y de penetrar hasta el
centro del cual surge la luz interior, la que ilumina a todo hombre que viene a
este mundo, está indicada por la plomada suspendida de un palo horizontal

11
Conocida de quienes han visto la Estrella Resplandeciente y han profundizado el sentido de
la letra G.
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 55

que sale de una de las nueve ventanas superiores del lado derecho del templo,
como el brazo de una horca.
Inmediatamente debajo del templo y bajo la plomada está un personaje
vestido de rojo, en el cual es difícil reconocer a San Joaquín, el abuelo
materno de Jesús. ¿Por qué razón habría de tener un gorro de doctor el marido
de Santa Ana?. ¿Por qué figura el caduceo entre sus atributos?.
El Sr. de la Rive se ha preguntado si no estábamos frente al arquitecto
del templo de Salomón; pero como nada abona esta hipótesis, el director de la
France Chretienne pone a un sacerdote de Isis en lugar de Hiram. En esto nos
parece que ha acertado, pues aquí debe tratarse de un adepto, instruido en la
ciencia de Hermes y armado de los poderes que confiere la alta iniciación. Los
instrumentos del personaje no dejan ninguna duda a este respecto.
Lo más notable es el caduceo, varita de oro alrededor de la cual se
enroscan dos serpientes que representan las corrientes de polaridad contraria
del gran agente mágico, conocido por los ocultistas con el nombre de Luz
Astral. El iniciado tiene que saber captar las fuerzas, a fin de aplicarlas
12
a la
producción de efectos considerados milagrosos por el vulgo, que ignora la
causa natural, aunque misteriosa.
El que es a la vez hijo y amante de Isis, en otras palabras, discípulo y
confidente de la naturaleza, une al caduceo la varita mágica y el anillo de
Hermes.
La varita es la imagen del conductor sutil, que establece la relación con
el mundo suprasensible. El que la posee está dotado de una especie de sexto
sentido, guía indispensable de las operaciones mágicas.
En cuanto al anillo provisto del Sello hermético, implica la
participación en la alianza universal de quienes conocen los secretos de la
eterna tradición, o Cábala.
A esos instrumentos, reunidos en la mano izquierda, lado pasivo o
receptivo, se agregan el libro cerrado y el cuchillo de sacrificador, que están
en la mano derecha, lado activo.
El libro encierra la obra personal del iniciado, que ha consignado en
este resumen la suma de su fe secreta, las verdades que han llegado a discernir
por sus propios esfuerzos de meditación.

12
Cuando nos ponemos a la orden de Comp. (Rito Ec.) atraemos hacia nosotros, con la mano
izquierda, las fuerzas difusas en el ambiente (Eter, Mercurio de los Filósofos) y, con la mano
derecha, las concentramos en nosotros (coagulación y fijación de Mercurio).
El Simbolismo Hermético

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El cuchillo sirve para disolver, del mismo modo que el caduceo permite
coagular y fijar. El adepto debe, en efecto, saber intervenir a tiempo para
dispersar las acumulaciones de energías inconscientes cuya explosión traería
las peores catástrofes.
La espada mágica desempeña un papel análogo, apartando a los
fantasmas, pues amenaza con atravesar la envoltura que los rodea, una película
semejante a una pompa de jabón. El gladio Verbo (Razón) es el arma del
Sabio.
Si el adepto está representado con los pies descalzos, es porque se lo ha
admitido en el Santo de los Santos: se le permite pisar suelo santificado,
mortal para los profanos, pero con la condición de que se ponga en
comunicación directa con la materialidad divinizada, con lo divino traducido
en imágenes y en símbolos. El calzado hace insensible a lo que emana de las
profundidades, desde el interior de la (Tierra) Isis inspiradora.
Delante del adepto hay una canasta con unos útiles de escriba o de
grabador. Se ve, entre otras cosas, un haz difícil de describir, en el cual el
señor de la Rive reconoce a unas espigas de trigo. El pintor, que en general
sabe caracterizar a los objetos, debe haber representado otra cosa aquí. No
creemos que haya una alusión a la contraseña de los Compañeros
13
.
Probablemente se trata de unos lápices, una regla, un borrador y un cálamo.
Las dos piedras que están al lado pueden ser materia de piedra filosofal,
materia vil y común en apariencia, que sólo el Sabio sabe descubrir y apreciar.
A la izquierda del adepto, vestido con una especie de hábito rojo
(actividad masculina, Jakin) hay una mujer enteramente vestida de blanco
(receptividad femenina, Bohas). Es la sacerdotisa de Isis, compañera
inseparable del adepto, puesto que representa sus facultades intuitivas. La
llama que brilla a la altura del hombro izquierdo ilumina al espíritu con su luz
filosofal, dirigiéndose al sentimiento más que a la fría razón. Hay verdades, en
efecto, que exigen ser sentidas, pues si bien escapan al control de la lógica
estricta, no por eso dejan de imponerse al corazón con un poder irresistible.
Son las verdades que nos protegen del escepticismo estéril, destructor de toda
convicción. Al lado izquierdo de la sacerdotisa cuelga una bolsa, alusión a las
limosnas, a la caridad, al sentimiento de conmiseración por el prójimo, sin el
cual los iniciados más brillantes no serían más que bronce resonante y
címbalos atronadores.

13
Schibboleth significa espiga.
El Simbolismo Hermético

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La compañera del adepto tiene finalmente un espejo en la mano
derecha, en el cual se reflejan las imágenes de la luz astral. Esas imágenes son
vivas: rondan las imaginaciones, provocan los sueños, se alimentan de los
pensamientos que sugieren, de los deseos que excitan y las aspiraciones que
fomentan. Se renuevan sin cesar a través de las edades, fantasmas mentales
que sirven de vehículo a esta Tradición imperecedera, independiente de la
memoria, de los hombres o de los documentos materiales, que está escrita en
caracteres etéreos en el libro misterioso de la gran Reveladora.
Los símbolos que quedan por examinar son más típicamente
alquímicos, como por ejemplo, el vaso ovoide que la Virgen sostiene en su
mano derecha. Este es el huevo de los filósofos, dicho de otro modo el vaso de
la naturaleza, en el cual se cumplen las operaciones de la Gran Obra, que
llevan al nacimiento del Niño Filosófico, destinado a “enriquecer y
perfeccionar a sus hermanos”.
Este Huevo encierra el Sujeto de la Obra, que se introduce después de
haber sido elegido cuidadosamente, limpiado de todo cuerpo extraño que
hubiera adherido accidentalmente a su superficie. Se trata en otros términos,
de la elección del prof… que se despoja de sus metales antes de ser encerrado
en la Cámara de las reflexiones.
La muerte simbólica del recipiendario corresponde a la putrefacción de
la materia, que ha tomado color negro (Prueba de la Tierra).
La descomposición pútrida, fase indispensable de toda regeneración,
tiene por fin separar lo sutil de lo denso. Lo que es inerte y pesado cae al
fondo y se convierte en presa del Cuervo de Saturno, pájaro voraz, símbolo de
una energía ávida y constrictiva, base del egoísmo individual. En cambio, los
principios etéreos se desprenden para alcanzar las alturas (Prueba del Aire).
Este desdoblamiento no es definitivo, pues al elevarse las partes
evaporadas se condensan para recaer en forma de lluvias sucesivas, que lavan
progresivamente la materia, haciéndola pasar del negro al blanco, pasando por
los matices intermediarios del gris (Prueba del Agua).
La materia que ha alcanzado el grado de pureza que señala una blancura
perfecta, sólo le falta alcanzar el rojo, por medio de la exaltación del ardor
sulfúrico (Prueba del Fuego).
La obtención de este color indica el cumplimiento de la Obra Simple,
que corresponde a la medicina del primer orden o a la iniciación al grado de
aprendiz.

El Simbolismo Hermético

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El recipiente filosófico termina en un tubo que se
ensancha y del cual salen unos claveles que recuerdan con
sus colores las transformaciones que han ocurrido en la
materia de la Gran Obra. Los matices cambiantes que se
producen en forma efímera entre el negro y el blanco,
están caracterizados por la cola de pavo real, cuyo
despliegue corona al Huevo de los Sabios. Como manijas,
éste tiene cuatro cabezas de águila en forma de Cruz, que
indican la fijación cuaternaria, por la cual el mercurio
más sublimado toma cuerpo con la materia elemental
íntegramente purificado (Iluminación del Compañero)
que, después de ver la luz, la ha atraído a sí para saturarse
y transformarse en Estrella Resplandeciente.





El Huevo está rodeado de una especie de esfera celeste,
oblicuamente atravesada por una banda horizontal, en la
cual hay sólo cuatro signos que se suceden en orden
anormal. Al Cáncer y al León sucede, en efecto, la Balanza,
y ésta es seguida por los Peces.

Las operaciones de la Gran Obra que corresponden a estos signos son la
disolución, la digestión, la sublimación y la proyección. Por medio de esta
última se realiza la suprema transmutación, objetivo de la medicina del tercer
orden (Maestría).
El centro del círculo zodiacal coincide con el del huevo filosófico y este
centro está marcado por el signo del alun 9, como si se quisiera decir que el
punto matemático central de cada ser se confunde con el infinito 9. Un
segundo círculo dorado interfiere sobre el primero y lo domina. Esta es una
alusión al resultado de su sublimación de la personalidad.
Nuestra tarea se vuelve sumamente difícil al tener que aclarar los
misterios del navío que boga a la derecha de la Virgen. Este es el barco de Isis,
que hace posible la travesía del Océano vital; sus velas henchidas por el soplo
del Espíritu Universal recogen el entusiasmo propulsor, que provocó la caída
del cíclope al mar.
Este personaje, que debía ocupar el mirador del palo mayor, ha perdido
el equilibrio, por influencia de la embriaguez astral.
El Simbolismo Hermético

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Del mismo modo que el loco del Tarot, se convierte en el
instrumento pasivo de la fuerza que se apodera de él. No se
controla y se abandona con tanta menos reserva a sus impulsos,
sin razonar. Su único ojo, en efecto, sólo le permite distinguir a
medias, pero lo que pierde en clarividencia lo gana en fuerza
bruta; dispone de un tremendo poder a medias ciego, cuya
insignia es el bastón que tiene en la mano izquierda (Poder del
Creyente incapaz de dudar). La flauta que lleva, colgada del
cuello le permite desempeñar su papel en la orquesta del dios Pan
(talento del encantador de animales salvajes).



Este impulsivo inquietante tiene que ser arrojado fuera del navío
místico: su presencia a bordo hace peligrar la travesía. Para que ésta pueda
realizarse con seguridad, es menester que el vigía sea un hombre sensible y en
posesión plena de sí mismo. Es lo que ocurre con el hombre que está trepado
al segundo mástil, ligado por una cuerda que Mercurio desata, mientras sigue
con la mirada al Cíclope en su caída, destino que sólo podrá evitar para sí
mismo mediante un desinterés absoluto. Sin embargo, la tiranía de los apetitos
instintivos se opone, como contrapeso necesario, al total olvido de sí mismo.
De aquí resulta un conflicto doloroso, al cual alude el cuervo que picotea el
pecho del iluminado, para castigarlo por haber imitado a Prometeo, robando el
fuego celestial.
Este fuego, por otra parte, es el que hace precipitar al Cíclope, del
mismo modo que provoca en el Tarot la catástrofe del Arcano XVI. La silueta
del Cíclope coincide, además, con la del rey que cae de lo alto de la torre
fulminada, la llamada Casa-Dios. En el cuadro de Reims el rayo es
reemplazado por una especie de cometa, que tiene en la cola un cuerno de
abundancia, que surge en el centro de un círculo luminoso, inscrito en un
triángulo que tiene el signo alquímico del Fuego B. El conjunto tiene por
objeto recordarnos que la felicidad perfecta, que confiere la suprema riqueza y
la verdadera prosperidad, encuentra su origen en el fuego celestial que abrasa
a las almas puras. Igne Natura Renovatur Integra
14
.


14
Integra (íntegra, pura), es adjetivo, vinculado a Natura y no debe traducirse por
íntegramente. La naturaleza purificada es renovada por el fuego.
El Simbolismo Hermético

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En la popa del navío sagrado, junto a un tercer mástil roto, está
el Niño filosófico sentado sobre un corazón irradiante. Este
timonel es la Razón (Verbo encarnado Hijo de Dios de los
cristianos, Buddhi de los teósofos), que se apoya sobre el
sentimiento y la luz que de él se desprende para manifestarse
como principio de la conciencia, directora de las acciones
humanas.

El Globo del mundo, que el Redentor tiene sobre las rodillas, es el
símbolo del alma universal de las cosas, cuyo destino es evolucionar para
alcanzar finalmente la perfección. Ese es el sentido del signo alquímico ,
en el cual la cruz domina al ideograma de la mineralidad, de la Tierra como
ser animado.
A bordo del navío la responsabilidad del mando corresponde al Rey,
que representa a la Voluntad, cuyas órdenes son terminantes. Por encima de
su corona se lee el número 1266, y entre su cetro y el hombro derecho el
número 1137.
Hemos renunciado a aclarar el alcance de estas dos cifras, que se
inscriben de nuevo en el globo alado que está a los pies de la Virgen. Puede
ser que tengan un valor convencional de contraseñas, que el primero se refiera
al acto que formula teóricamente las voliciones y el segundo a su ejecución
práctica. Estas hipótesis interpretativas carecen de base sólida. Cuando
hayamos comprobado que 1 + 2 + 6 + 6 = 15 y que 1 + 1 + 3 + 7 = 12, no
habremos avanzado mucho: el enigma subsiste.
Ante el Rey y el Niño-Timonel, un anciano vestido con una especie de
túnica se inclina sobre la borda. En la mano derecha tiene una rama florida de
avellano y en la izquierda dos avellanas verdes, que ofrece sin duda al dragón
de la vida elemental. Es el Maestro de la Vitalidad (Prana o Jiva de los
budistas) y, en su condición de tal, domina al Alma corporal (Venus ). Tiene
el arte de expandir la vida (rama florecida) o de concentrarla (frutos).
En la mitad del barco hay otro anciano vestido de negro. En su mano
izquierda hay un libro abierto, sobre el cual se eleva una minúscula cabaña.
Estamos aquí ante ese nudo de la personalidad, sobre el cual todo se apoya,
llamado Cuerpo astral por los ocultistas occidentales y Linga Sharira por los
budistas. Por otra parrte, el personaje no es otro que el Ermitaño del Tarot
(Arcano IX), que equivale a Twashtri, el Carpintero de los Vedas, a quien
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 61

corresponde la tarea de construir la forma astral, el Fundamento (Jesod, 9ª.
Sephira) del organismo material.
Los dos mástiles que sostienen las velas se unen, por la base, detrás de
un guerrero con casco y coraza, que tiene en la mano un bastón simple, y en la
izquierda presenta una estatua de Minerva al viejo ya citado. Este es Marte, el
entusiasmo activo, que pone su energía al servicio de una voluntad sabiamente
equilibrada.
Como último de los navegantes, citaremos al joven Hércules
identificado por su maza y la piel de león que le sirve de tocado. Las patas
delanteras del animal se cruzan sobre el pecho del adolescente, que recuerda
así al Enamorado del Tarot (Arcano VI), que está a las órdenes del Buen
Pastor. Por otra parte ¿Cómo explicar, sin la ayuda de esta figura, la Y dada
vuelta , que se destaca claramente en la borda del navío, frente a nuestro
personaje?. Esta letra indica la bifurcación de la ruta, ante la cual el
Enamorado se detiene, perplejo, sin saber si debe tomar a la izquierda o a la
derecha, dado que se ve solicitado por dos mujeres igualmente bellas que
simbolizan, una: Goce, Complacencia, Molicie, y la otra: Trabajo, Austeridad,
Virtud. Hércules, al comienzo de su carrera, tuvo que elegir entre dos maneras
de ver la vida. Por lo tanto, el joven héroe representa el libre arbitrio, y está
situado, apropiadamente, en la parte delantera del barco, arriba de Marte, pues
éste sólo ejerce su energía por medio del determinismo voluntario.
Ese barco representa al organismo que transporta el septenario de la
personalidad consciente, liberada de sus instintos primitivos (el Cíclope que
cae al mar). En realidad, hay ocho personajes que quedan a bordo, y uno de
ellos es un rey coronado y con el cetro en la mano. Es el capitán que manda la
tripulación, es decir el espíritu individual, señor del conglomerado personal.
Está cerca del timonel, que es la conciencia, que se basa en el sentimiento de
piedad que la liga a lo Universal (religión en el sentido más elevado de la
palabra). Un anciano vestido de blanco forma un triángulo con los dos
primeros personajes. Se inclina sobre el océano, depósito de vida, y hacia el
dragón, condensador de la energía vital. Tiene en la mano una rama florida,
ofrece frutos, como si quisiera mantener a bordo una vitalidad que florece en
la castidad. El segundo anciano vestido de oscuro es la experiencia
constructiva. Tiene la tradición (el libro), que representa la protección
orgánica. Marte defiende la personalidad contra el enemigo exterior. Es el
ejecutor de las órdenes del rey, que le comunica el libre arbitrio, simbolizado
por el joven Hércules, en la proa, bajo la mirada de la conciencia-timonel.
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 62

Queda el vigía, atado por Mercurio a la parte alta del gran mástil, con el cual
forma unidad, a fin de estar atentos al canto de las sirenas. Es la intuición, que
presiente y adivina con una juiciosa sutileza mercurial. Las velas se hinchan
con el soplo intrépido del Espíritu.
De lo que precede, resulta que el cuadro que hemos analizado revela un
simbolismo que, si bien no es el de la mística cristiana corriente, no deja de
ser religioso. Es iniciático, pero se inspira en el hermetismo más elevado, sin
relacionarse directamente con las alegorías masónicas. Estamos en presencia
de un ejemplo de arte católico que no debería escandalizar a los creyentes.


UN CUADRO ALQUÍMICO

Bajo este título, el Vrijmetselaar
15
de febrero de 1908 se ocupa, en
forma extensa, de nuestro estudio: “Un simbolismo inquietante”. (Véase el
capítulo anterior).
Algunas de nuestras interpretaciones han determinado comentarios, de
los cuales queremos hacer un rápido análisis.
La atención del crítico holandés se dirige todo al templo de Saturno, que
está a la derecha del cuadro de la iglesia de San Mauricio de Reims.
La hoz y el reloj de arena no siempre han sido atributos de Saturno, que
los latinos representaban primitivamente sin alas y con una simple sierpe. Dios
de los campos, Saturno enseñaba el arte de la jardinería, sin desdeñar la poda
de los viñedos y de los árboles frutales. Como siempre, la mitología popular
servía de velo a un profundo esoterismo. Gobernar la savia vital, ser
económico en su uso, dirigirla tan sólo a las ramas que deben fructificar, es la
misión del dios, que es implacable con la madera muerta y los brotes
improductivos. Ya no es el destructor ciego que siega sin discernimiento, sino
el agente del progreso por selección, principio regulador de la producción
vital. Esto quiere decir que la muerte solo sirve para reforzar la vida fecunda y
productiva, que es la ley universal.
La Sibila es la sacerdotisa del Templo de Saturno, porque la adivinación
se basa en la comprensión de las causas ocultas en las profundidades que son
el dominio de ese dios. La unidad fundamental de las cosas se revelaría a
nosotros si pudiéramos penetrar hasta la causa de las causas, clave de todos los

15
Revista masónica trimestral publicada en Amsterdam.
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 63

misterios. Pero éstos no podrían ser revelados si las cuerdas del arpa en que se
apoya la sibila no se pusieran a vibrar. Esto significa que no basta al adivino
con desarrollar su penetración de espíritu, su facultad de razonar y de
comprender. Pues, ¿En dónde estaría el adivino si no tuviera esa sensibilidad
musical que percibe los acordes de la sutil armonía de las cosas?. Para ser más
sensibles, seamos desinteresados como la Sibila, indiferentes a las monedas de
oro que caen a sus pies; sepamos despojarnos de nuestros metales, como lo
exige el ritual masónico. El egoísmo, el amor a las riquezas y la sed de
honores paralizan la lucidez y se yerguen como un biombo ante nuestra visión
espiritual. Es la venda simbólica puesta sobre los ojos del profano que no ha
podido conquistar la luz.
Los dos tritones que tocan la trompeta sobre la cúpula del templo de
Saturno han inspirado a nuestro colega una extensa disertación sobre los
Elementos, asimilados a los Cuatro Vientos del Espíritu. Al respecto, nunca se
podrá deplorar bastante las modificaciones que se han hecho en los antiguos
rituales masónicos. Se ha perdido, dice nuestro comentarista, lo que no se
comprendía, y ― algo más desastroso aún ― lo que se creía comprender.
Empecinándose en confundir los Elementos de los antiguos con los cuerpos
simples de la química moderna, no han sabido remontarse a la noción del
Cuaternario elemental, agente de diferenciación de la sustancia primordial,
una en su esencia. Tierra, Agua, Aire, Fuego, representan lo que provoca el
estado sólido, líquido, gaseoso y etéreo. Además, se han establecido relaciones
de analogía entre la Tierra y el Cuerpo, el Agua y el Alma, el Aire y el
Espíritu, el Fuego y el Principio Motor universal.
Estas equivalencias permiten examinar la prueba del Agua, en la forma
en que se la empleaba en todas las iniciaciones, como la imagen del pasaje de
la vida sensual a la vida espiritual. El hombre animal, sumido en las corrientes
de la objetividad, no logra liberarse si no vence su animalidad. Surge del Agua
al estado de hombre propiamente dicho, de hombre plenamente Hombre.
Al atravesar los elementos, les dejamos lo que a ellos pertenece, es
decir, lo que en nosotros hay de inferior; sacrificando nuestro egoísmo nos
dejamos penetrar cada vez más por lo divino que nos acerca a la Unidad. Un
sentimiento nuevo se desarrolla entonces en nosotros: el del amor universal.
Mientras no lo experimentemos, no seremos más que falsos iniciados, pese a
nuestra sabiduría y a nuestros talentos adquiridos.
Si nos preguntamos ahora cuál es esa agua en la cual nadan los tritones
más aéreos que acuáticos, nos conviene referirnos a la mitología india. Esta
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nos muestra a Varuna, que ya no es un simple Neptuno “señor de las aguas”,
como dice el Purana, sino el Rey primitivo de todas las cosas, cuyo dominio,
como el de Uranus, es la totalidad del mundo extenso. Es él quien, al
concretizar la sustancia fluida universal ― el Agua simbólica ― ha hecho
surgir del caos el Cielo y la Tierra.
Esta Agua, que es el medio natural de los tritones, corresponde a la
materia independiente de todas las formas y de todos los aspectos que es capaz
de revestir. En sí misma encierra todas las posibilidades de formación y de
transformación; pero ninguna arbitrariedad determina sus formas o las
modificaciones de las mismas. El futuro está encerrado en esta materia, de tal
modo que basta con conocer la ley que la gobierna para poseer el don de
adivinación y de profecía.
Al soplo de Varuna corresponde el viento que aviva el fuego del sol y lo
hace arder, del mismo modo que provoca el brillo de las estrellas, que sin él se
extinguirían como carbones apagados. Este soplo gobierna hasta el menor acto
de las criaturas, pues ninguna puede, sin él, cerrar los ojos una vez. Se trata
pues del espíritu, que realiza en la naturaleza la ley de la manifestación divina,
y por esto se dice de Varuna que conoce todo lo que ha sido y todo lo que ha
de ser. Ahora bien, lo que fue, lo que es y lo que será, todo eso es una cosa,
pues está comprendido dentro de la unidad de naturaleza misma.
Ahora podemos entender por qué motivo los tritones, desde el seno de
la materia, confieren el presentimiento del porvenir a las almas fuertes, que
son capaces de no dejarse distraer por lo que la Naturaleza les quiere enseñar.
En efecto, la Naturaleza quiere revelar sus secretos ― incluso los del futuro
― a quien busca fielmente en ella la verdad. El que quiere escuchar, oye su
voz, percibe las advertencias de los tritones.
El redactor del Vrijmetselaar hace algunas observaciones interesantes
sobre la plomada suspendida del extremo del palo que emerge de una de las
ventanas del pequeño templo que la Virgen del cuadro de Reims levanta en su
mano izquierda. Reconoce que nosotros hemos hecho una interpretación
inédita hasta ahora de esa plomada, refiriéndola a la necesidad de descender en
sí mismo y penetrar hasta el centro de donde surge la luz interior, la cual,
según el Evangelio de San Juan, ilumina a todo hombre que viene a este
mundo. En efecto, todos los autores que tratan del simbolismo masónico no
consideran a la plomada más que en su carácter de instrumento del arte de
construir. Han considerado, en consecuencia, que es el instrumento de la
construcción en altura, sin observar que también sirve para el trabajo en
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profundidad. Es al ahondamiento de un pozo vertical, que va hasta el fondo de
la Tierra, que alude la plomada de la pintura alquímica. Está suspendida por
encima de la cabeza del adepto, que ha de recogerse en sí mismo para alcanzar
el centro de su personalidad, donde descubrirá la misteriosa quintaesencia, es
decir, la esencia de su yo real, librado de toda contingencia en forma.
“Conócete a tí mismo” dice la plomada, pues el que, socráticamente, llega a
conocerse a sí mismo, aprende a discernir la Unidad fundamental en la
identidad del Todo; a fuerza de profundizar, el pensador llega a entender
mentalmente algo, a apropiárselo y amarlo, no sólo aisladamente sino también
en relación con la universalidad.
El Vrijmetselaar considera que nuestra interpretación de la plomada
merece ser adoptada por la masonería, pues tiene la ventaja de explicar por
qué este instrumento es la insignia del segundo Centinela, puesto junto a la
Columna del Norte.
Adaptándose maravillosamente, es más profunda esta interpretación que
la dada por Klein en un estudio publicado en Ars Quator Coronaturum, vol.
IX.
Nuestra interpretación no contradice la admitida generalmente, pues en
la masonería práctica la plomada controla la verticalidad, trátese de
excavaciones o de una torre; para ser sólido, un edificio no debe inclinarse a
ningún lado.
En masonería filosófica o especulativa, la plomada es el símbolo de una
fuerza centrípeta, de una acción exterior, penetrante, como la que los
alquimistas atribuyen a su Mercurio. En oposición, el nivel, cuya forma
recuerda el ideograma del Azufre Q, alude al principio de expansión
individual, que se traduce por una radiación que parte del centro para
propagarse hacia el exterior.
Los masones nunca han tenido dudas en cuanto a la atribución de esos
juguetes móviles que son la Escuadra del Maestro, el Nivel, insignia del
Primer Centinela y la Perpendicular vinculada al Segundo Inspector. Pasar de
la Perpendicular al Nivel significa ser ascendido del primer al segundo grado.
Los Aprendices se vinculan así al Segundo Inspector y los Compañeros al
Primero. Como los Aprendices se establecen en el Norte y los Compañeros en
el Sur, la lógica quiere que los Inspectores sean colocados en forma de
observar. El Primero a los Compañeros y el Segundo a los Aprendices. Según
los ritos, las exigencias se satisfacen de distinta manera. Queda establecido
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que el Nivel-Azufre Q, iniciativa masculina activa, corresponde al Sol 1 y la
Perpendicular-Mercurio, receptividad femenina pasiva, a la Luna c.
Sin embargo, el simbolismo masónico tiene contradicciones que
parecen deliberadas. Es así que el Nivel, insignia del Primer Compañero,
corresponde al Aprendizaje y a la Columna Jakin, junto a la cual los
Aprendices reciben su salario. Estos pasan por las pruebas de la antigua
iniciación solar, masculina o dórica. Tienen que concentrarse en sí mismos,
descender hasta el centro sulfúrico en el cual arde su fuego interior. Aislado
cuidadosamente del exterior, este ardor individual debe ser exaltado en forma
progresiva. Sustraído a todas las influencias externas, el Aprendiz se dedica al
dorismo, procurando llegar a la posesión de sí mismo. Hijo de Apolo, combate
contra las tinieblas que lo rodean y termina por conquistar la luz después de
una serie de victorias sobre sí mismo, ganadas con su energía propia. Cuando
ha ganado, exaltando al fuego solar que está en él, el Primer Inspector lo
recompensa y lo admite al grupo de Compañeros que están bajo la égida del
Nivel.
La perpendicular, que tiene el segundo Inspector, invita al neófito a no
contar más que consigo mismo, con su energía propia, y a bajar después a su
interior, a los lugares infernales en donde los héroes se inician en los secretos
de la acción. Pero el Iniciado se levanta después de haber descendido y al
elevarse descubre una luz que ya no es la del Azufre Q, pues proviene de
todas partes, del ambiente infinito, dominio de Mercurio. En su condición de
Compañero, a Mercurio corresponde concentrar esa difusa claridad para
condensarla en torno a él, como atmósfera luminosa. Coagulando a Mercurio
v, se transforma finalmente en Estrella Resplandeciente. Entonces, si trabaja
bajo la dirección del Primer Inspector, no por eso deja de estar en deuda con el
Segundo Inspector, que siempre guiará sus pasos. La atracción de Mercurio es
una operación femenina, el Compañerismo es jónico-lunar, y la Columna
Bohas también lo es, por oposición al rojo de Jakin.


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HERMETISMO Y FRANCMASONERIA

Como continuación de nuestro estudio sobre el cuadro alquímico de la
iglesia de San Mauricio de Reims, es oportuno referirnos a un libro alemán,
cuyo autor, Wilhelm Höhler, trata de demostrar que la francmasonería se
relaciona estrechamente con la alquimia, o, más exactamente, con la filosofía
hermética. El trabajo al cual nos referimos fue publicado por Weiss y
Hameier, en Ludwigshafen, en 1905, con el título de Hermetische Philosophie
und Freimaurerei. En realidad no es más que una selección de textos
atinadamente elegidos entre los alquimistas más conocidos, como Basilio
Valentín, Miguel Maier (Sendivogius), el abate Juan Tritemo, Raimundo
Lulio, Rogerio Bacon, Arnaldo de Villeneuve, Juan d’Espagnet, Roberto
Fludd y otros menos conocidos, como Benedictus Figulus, Egidius Gutmann,
J. Stellatus, Alex von Suchten, Mylius, Janus Lacinius, Tanck, Leonhardt
Thurneiser, etc. Estas citas nos han dado material para los capítulos siguientes:
El Universo y el Hombre ― Astrología ― Teosofía ― Magia ― Cábala ―
Alquimia, este último dividido en subcapítulos: Significado de la palabra
Alquimia ― Los aspirantes ― La tradición ― Símbolos ― La materia ― Los
trabajos ― Colores, fuego, instrumentos ― Oro potable ― Christus lapis.
El F Höhler no ha querido dirigirse más que a los francmasones. Por
lo tanto deja a sus lectores el cuidado de establecer las aproximaciones entre
los textos alquímicos que él reproduce y las enseñanzas masónicas que deben
serle familiares. Este método puede dejar perplejos a los espíritus perezosos,
que jamás se han preocupado de buscar el sentido de todos los enigmas que
propone la francmasonería. Por el contrario, el método responde a la exigencia
de los pensadores, que, no temiendo el trabajo de reflexionar, prefieren que se
les den los elementos de un problema, y no una solución formulada más o
menos dogmáticamente. En el dominio del simbolismo no es necesario
precisar demasiado, ya que los símbolos iniciáticos corresponden a
concepciones poco aprehensibles por naturaleza, y que en modo alguno son
reductibles a las definiciones escolásticas.
En último análisis, éstas no conducen más que a las palabras, entidades
enteramente falaces, con las que saben jugar los sofistas. La palabra es,
esencialmente, el instrumento de la paradoja. Toda tesis es defendible por la
argumentación, que puede demostrar el pro tan triunfalmente como el contra.
Porque, lejos de referirse a realidades efectivas, concebidas en sí mismas, toda
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dialéctica sólo pone en causa las imágenes verbales, fantasmas de nuestro
espíritu, que se deja deslumbrar por esta falsa moneda corriente del
pensamiento.
No es sorprendente, en estas condiciones, que dos filósofos opuestos se
hayan dividido la intelectualidad de los siglos pasados. Un lado tomaba como
punto de partida la lógica de Aristóteles y pretendía llegar a la verdad
procediendo por razonamientos rigurosos, basados en premisas supuestas
incontestables. Era la filosofía oriental, la que se enseñaba públicamente en las
escuelas, de ahí su nombre de Escolástica.
Como antagonista tenía una filosofía que, más o menos, fue siempre
oculta, porque se rodeaba de misterio y representaba sus enseñanzas bajo el
velo de enigmas, de alegorías o de símbolos. A través de Platón y de Pitágoras
pretendía remontarse hasta los hierofantes egipcios, y hasta el fundador mismo
de la ciencia, Hermes Trismegistos, o sea Tres veces Grande, por quien la
ciencia fue llamada Hermética.
Esta segunda filosofía se distinguía por pretender hacer abstracción de
las Palabras, por absorberse en la contemplación de las cosas, tomadas en sí
mismas, en su propia esencia. El discípulo de Hermes era silencioso: no
argumentaba jamás y no buscaba convencer a nadie. Encerrado en sí mismo,
reflexionaba profundamente y terminaba por penetrar así en los secretos de la
naturaleza.
Se convertía entonces en el confidente de Isis y entraba en la comunión
de los verdaderos iniciados: la Gnosis le revelaba los principios de las antiguas
ciencias sagradas que, en consecuencia, tomaron cuerpo bajo la forma de
Astrología, de Alquimia, de Magia y de Cábala.
Estas ciencias, actualmente consideradas como muertas, se aplican
todas a un mismo objeto: el discernimiento de las leyes ocultas que rigen el
universo. Se diferencian de la Física, ciencia oficial de la naturaleza, por su
carácter a la vez misterioso y más trascendente; así, constituyen todas en su
conjunto una especie de Hiper-Física, llamada con más frecuencia Filosofía
Hermética.
Lo que distingue además a esta filosofía es que no se contenta con ser
puramente especulativa. En efecto, siempre ha perseguido un fin práctico,
tenía en cuenta un resultado efectivo, su ambición suprema era lo que se dio
en llamar la realización de la Gran Obra.
Aquí se impone una comparación con la Francmasonería, que parece ser
una transfiguración moderna del antiguo Hermetismo. El simbolismo
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masónico constituye en efecto una extraña mezcla de tradiciones tomadas de
las antiguas ciencias iniciáticas. Toma en cuenta el valor cabalístico de los
nombres sagrados y rige el ceremonial según los principios mismos de la
Magia; por otra parte, dispone del Sol, la Luna y las Estrellas, tal como lo
desea la Astrología. Pero es la Alquimia filosófica, tal como la concebían los
Rosacruces del siglo XVII, la que presenta las analogías más sorprendentes
con la Masonería. Hay, de una y otra parte, identidad de esoterismo, los
mismos dominios iniciáticos se traducen por alegorías tomadas, las unas a la
metalúrgica, y las otras al arte de construir. La Francmasonería no es, desde
este punto de vista, más que una transposición de la Alquimia.
Un lector prevenido encuentra numerosas pruebas en los textos citados
por F Höhler. Creemos, sin embargo, que él procedió con demasiada
discreción y, para dar un paso adelante en el asunto, abordaremos, en las
páginas que siguen, francamente la cuestión.
Para restringir este estudio no nos ocuparemos más que del ritualismo
de la Masonería clásica, llamada de San Juan, que no tiene más que tres
grados. Esto nos permitirá, del punto de vista alquímico, hacer abstracción de
los símbolos considerados en sí mismos, para dedicarnos exclusivamente a las
operaciones sucesivas que llevan a la realización de la Gran Obra.
Al no hacerse nada con nada, el punto de partida de la obra filosófica es
el descubrimiento y la elección del sujeto. La materia a considerar, dicen los
alquimistas, es muy común y podemos encontrarla en cualquier parte; lo único
necesario es saberla distinguir y en esto reside toda la dificultad. Hacemos
continuamente la experiencia de la Masonería, pues a veces emprendemos
experiencias profanas que deberíamos haber rechazado de antemano, si
hubiéramos sido lo bastante perspicaces.
Toda madera no es buena para hacer un Mercurio. La Obra sólo puede
tener éxito cuando se ha logrado encontrar un sujeto conveniente. Por eso la
Masonería multiplica las investigaciones antes de admitir un candidato a las
pruebas.




Se inician en primer término por la limpieza de los
metales. La Alquimia recomienda, una vez discernida la
materia propicia, una vez minuciosamente examinada y
reconocida, limpiarla exteriormente, para librarla de todo
cuerpo extraño que pudiera adherirse accidentalmente a la
superficie. En suma: la materia debe ser reducida a sí misma.
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Y es de manera análoga que el recipiente es llamado a despojarse de
todo lo que posee artificialmente: él también debe quedar estrictamente
reducido a sí mismo.
En este estado de inocencia primitiva, de candor filosófico
reencontrado, el sujeto es encerrado en un espacio reducido, donde no penetra
ninguna luz exterior. Es el Gabinete de Reflexión, que corresponde al recinto
del alquimista, a su Huevo Filosófico herméticamente cerrado. El profano
encuentra allí la tumba tenebrosa, donde voluntariamente, debe morir a su
existencia pasada. Descomponiendo las capas que se oponen a la libre
expansión del germen de la individualidad, esta muerte simbólica es preludio
del nacimiento del ser nuevo, que será el Iniciado. Este nace de la
putrefacción, representada por el color negro de los alquimistas.
El ritual masónico establece que, entre los objetos encerrados en la
cámara de reflexiones, debe haber dos recipientes conteniendo el uno Sal y, el
otro Azufre. ¿Por qué?. Era imposible contestar sin dirigirse a la teoría de los
tres principios alquímicos: Azufre, Mercurio y Sal.
El Azufre Q corresponde en efecto a la energía expansiva que parte del
centro de todo ser (Columna J rojo, iniciativa individual). Su acción se
opone a la de Mercurio v que penetra en todas las cosas por una influencia que
proviene del exterior (columna B blanca, receptividad, sensibilidad). Estas
dos fuerzas antagónicas se equilibran en la Sal G principio de cristalización,
que representa la parte estable del ser, aquella donde la condensación se
efectúa en la zona donde las emanaciones sulfurosas escapan a la comprensión
mercurial ambiental.


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Por sumarias que sean estas indicaciones no justifican menos la práctica
ritual en lo concerniente a la Sal y el Azufre. La exclusión de Mercurio se
impone en efecto, porque el Recipendario de realizar el aislamiento total. Para
llegar a conocerse, según el principio socrático Gnw qi seauton es necesario
que haga abstracción de todo lo que le es exterior, a fin de absorberse en sí
mismo y de encontrarse finalmente en presencia del centro de su
individualidad.
Esta operación corresponde a la prueba de la Tierra, representada
poéticamente por un descenso a los Infiernos, a la cual hace alusión la palabra
VITRIOLO, cuyas letras forman las iniciales de una fórmula muy querida
para los alquimistas: VISITRA INTERIORA TERRAE RECTIFICANDO
INVENIES OCCULTUM LAPIDEM. Visita el interior de la Tierra (las
tinieblas infernales, el Scheol de los judíos, el Aral de los caldeos) y,
rectificando (por medio de purificaciones integrales y reiteradas) encontrarás
la Piedra Escondida.
Esta piedra es un símbolo esencialmente masónico, y es probable que
los alquimistas hayan tomado este emblema de los Iniciados constructores.
En efecto, normalmente una piedra no está en su lugar en un
simbolismo de metalurgistas; por el contrario, es natural que sea limpiada y
cuidadosamente tallada y pulida por los masones. Por otra parte, éstos tienen
muchos menos misterios en relación a su Piedra que los hermetistas. Por esto
declaran sin ambages que su Piedra bruta es el mismo Iniciado en su primer
estado. Este se adiestra en tanto que Aprendiz, a fin de tener merecimientos
para llegar a ser Compañero, por el solo hecho de su transformación en Piedra
cúbica. Rectangulada rigurosamente, esta Piedra posee, al menos en potencia,
todas las virtudes de la famosa Piedra filosofal. Pero es menester poseer el
Arte integralmente, ser Obrero perfecto o Maestro, para realizar las
transmutaciones.
Naturalmente, éstas no se aplican a la producción de tesoros de un valor
puramente convencional. Se trata aquí de realizaciones mucho más preciosas
que las que pueden tentar a los codiciosos.
Dejado a sí mismo, privado de toda ayuda, el sujeto encerrado en el
Huevo filosófico no demora en ser presa de la tristeza. Languidece: sus
fuerzas lo abandonan, y empieza la descomposición. Bajo la influencia de
ésta, lo sutil se desprende de lo espeso. Es la primera fase de la prueba del
Aire. Después de descender hasta el centro del mundo, donde están las raíces
de toda individualidad, el espíritu asciende: se eleva, aligerado del caput
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mortuum que está ennegrecido en el fondo del vaso hermético. Este residuo
está representado por las vestimentas, de las cuales ha debido librarse el
recipiendario para salir de su in pace. Ahora podrá abrirse un camino en medio
de la oscuridad, sin dejarse asustar por los obstáculos que se multiplican. Las
alturas atraen: huyendo del infierno, él quiere ganar el cielo y se empecina en
subir la pendiente abrupta de la montaña ideal, cuya cumbre debe resplandecer
de luz.
Su ascenso se ve interrumpido por una terrible tormenta, que estalla
bruscamente. Estalla el trueno y el torbellino de un huracán envuelve al
temerario, que, precipitado a través de los aires, es arrastrado hasta su punto
de partida.
Es ésta una imagen de la circulación que se establece en el vaso cerrado
del alquimista, recipiente al cual corresponde la Logia, cubierta por lo general.
El recipiente, sometido a las pruebas, reproduce a su manera el
desdoblamiento del sujeto alquímico, cuya emanación volátil se desprende a
medida que se eleva, hasta que el frío de las alturas la condensa. De aquí surge
una lluvia que lava el residuo pútrido, cuya ablución progresiva aparece en la
Alquimia con el nombre de purificación por el agua, que él mismo realiza, en
la masonería, después de abandonar la tumba funeraria en la cual ha debido
morir simbólicamente. Si no puede evitarse cierta confusión al respecto, esto
se debe a que las operaciones de la Gran Obra se realizan todas en el mismo
vaso, mientras que las distintas fases de la iniciación masónica se desarrollan
en una serie de locales apropiados. Esta divergencia es insignificante desde el
punto de vista esotérico, pero es menester tenerla en cuenta cuando se
establecen relaciones entre los símbolos usados por unos y otros.
Alternativamente evaporada por la acción del fuego, después
condensada por el frío, el Agua atraviesa incesantemente la parte terrosa del
sujeto, al cual los lavados repetidos hacen pasar insensiblemente del negro al
gris y finalmente al blanco, no sin antes hacerle adquirir, en un momento
dado, toda la gama de brillantes matices de la cola del pavo real.
Cuando alcanza el blanco, la materia purificada es muy preciosa. Es el
símbolo del sabio que sabe resistir a todos los impulsos. Pero es muy
importante no contentarse con las virtudes negativas únicamente; queda por
soportar la prueba del Fuego.
Para el alquimista se trata de la calcinación del sujeto, que es expuesto a
un calor tan intenso que todo en él se quema, a pesar de que la destrucción
sólo alcanza a la parte de él que debe ser destruida.
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Desde el punto de vista iniciático, esta parte está formada por los
gérmenes de pasiones mezquinas, los indicios de estrecho egoísmo, los
residuos de bajeza o de corrupción. La Sal queda completamente purificada:
su transparencia es perfecta, pues ya ninguna sustancia extraña se mezcla a los
cristales. Mientras el Recipiendario no alcanza el estado correspondiente, no
lo alcanza la luz masónica. Es necesario, pues, que se concluya el ciclo de sus
purificaciones para que la venda simbólica le caiga de los ojos, pues la
claridad no puede penetrar en él si no se vuelve permeable a su irradiación.
Todas las pruebas de primer grado toman en cuenta esta permeabilización de
las envolturas terrestres o salinas, que aíslan al centro del fuego interno, fuente
del ardor sulfuroso o individual. Liberar la luz interior, exaltarla, para quebrar
la costra que la oculta y tiende a sofocarla, tal es el programa de la Obra
Simple o de la Medicina de Primer Orden, o sea del grado de Aprendiz.
Este grado se limita a hacernos ver la Luz exterior o universal. Nos
pone sencillamente en relación con esta fuente de iluminación en que
debemos, como Compañeros, inspirarnos en la Gnosis, con todas sus
prerrogativas iniciáticas. Trayendo hacia nosotros y saturándonos de esa Luz
ambiente, que Paracelso llamó sideral o astral, obtendremos el color rojo de la
Obra, el cual es un signo de realización de la Piedra perfecta, que llamamos
cúbica.
La Piedra filosofal es una Sal G perfectamente purificada, que coagula
al Mercurio  a fin de fijarlo en un Azufre Q extremadamente activo.
Esta fórmula sintética resume la Gran Obra en tres operaciones que son
la purificación de la Sal G, la coagulación del Mercurio v y la fijación del
Azufre Q.
Hemos indicado aquí las fases de la primera de las operaciones, que en
masonería se vinculan con el grado de Aprendiz. Nos queda por demostrar la
forma en que la Obra prepara para el grado de Compañero, y cómo termina
con la Maestría. Este último grado nos aparece como la coronación de la
jerarquía iniciática, lo que parece negar todo valor a los grados llamados
superiores, que muchas veces han sido representados como agregados inútiles
y perniciosos.
De pasada, conviene poner a este respecto las cosas en su sitio.
La totalidad del esoterismo masónico se concentra en los tres grados
que llaman de San Juan, si sabemos comprenderlos en toda su amplitud. Por
desgracia, son estos grados demasiado profundos, y por lo tanto, no están al
alcance de las inteligencias medias. Por lo tanto, fue en atención a los espíritus
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mediocres que los grados se multiplicaron durante el curso del siglo XVIII.
Extrayendo el contenido esotérico condensado en los tres primeros grados, ha
habido un esfuerzo por que se comprendiera, empleando nuevas formas y
recurriendo a alegorías variadas, los fundamentos de la doctrina, olvidando las
imágenes que se refieren propiamente al arte de la construcción. Es así que se
ha pretendido que los grados elevados eran caballerescos, templarios,
alquímicos, cabalísticos, etc., en una palabra: todo menos masónicos.
Si no fuera necesario considerar a la masonería nada más que desde el
punto de vista abstracto o teórico, estos críticos severos, que han protestado
contra la “embriaguez de las altas cumbres”, tendrían mucha razón. Pero hay
que tomar en cuenta las contingencias, y mostrarse indulgente con lo que trata
de ayudar a la debilidad humana. La mayor parte de los adeptos del Arte Real
se contentan con recibir los grados simbólicos; pero, como no llegan a
asimilarlos, nunca los poseen efectivamente. Ellos están en posesión de un
tesoro, pero ignorar el valor del mismo y no le sacan partido. Ahora bien, los
grados elevados no tienen otra misión fuera de hacer comprender
esotéricamente los tres grados fundamentales de la francmasonería.
No tienen la pretensión de revelar secretos nuevos, extraños a la
masonería simbólica: toda su ambición se limita, al contrario, a comprender
bien a ésta, a valorizarla en el espíritu de sus adeptos, a convencerlos de la
importancia del Aprendizaje, para que se conviertan en Compañeros de
verdad, que puedan aspirar a la verdadera Maestría. Este último grado
corresponde necesariamente a un ideal que se nos propone, al cual debemos
tender, aunque su realización no está a nuestro alcance. Nuestro Templo no se
podrá terminar nunca, y nadie puede aspirar a que resucite plenamente en él el
auténtico y eterno Hiram.
Volvamos ahora a las operaciones de la Gran Obra.
Hemos visto que la purificación integral de la Sal r es realizada por el
masón en el curso de su Aprendizaje. Terminada esta purificación, empieza la
Camaradería. Entonces se manifiesta el color rojo, que es el que el ritual
atribuye a las tinturas de la cámara de los Compañeros. El adepto del 2do.
grado debe exteriorizar, efectivamente, su ardor sulfuroso F, su Fuego interior,
constructivo y realizador, al cual alude la columna J., activa, roja y masculina.
Como es lógico, el Aprendiz recibe su salario junto a esta columna, a la cual
llega después de cumplir su aprendizaje. Para vencer en sus pruebas, ha tenido
que desarrollar una actividad constante, a fin de rechazar las influencias
exteriores que tendían a dominarle. La prueba del Fuego entraña la exaltación
El Simbolismo Hermético

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del Azufre F, cuyo ardor penetra en el Recipiente, a fin de constituir
finalmente en él una atmósfera ígnea. En estas condiciones, el rojo conviene
sin duda al mismo Aprendiz, y aún más a la columna J., a la cual debe
acercarse para ser recibido como Compañero. Pero la Logia del primer grado
debe estar cubierta de azul, pues representa al Universo en su inmensidad
ilimitada.
En cuanto a la Cámara del Compañero, techada de rojo, representa un
dominio mucho más restringido: la esfera de acción de nuestra individualidad
medida por la extensión de nuestra radiación sulfurosa.
Esta radiación engendra una especie de medio refringente, que refracta
la luz difusa ambiente para concentrarla en el centro espiritual del sujeto. Este
es el mecanismo de la iluminación, del cual se benefician los que han visto
brillar la Estrella Resplandeciente.
La Iniciación se convierte en la vestal de este Fuego interior, Principio
de toda individualidad. Sabe mantenerlo mientras éste yace bajo las cenizas;
después aprende a alimentarlo en forma apropiada y lo atiza finalmente para
que venza los obstáculos que lo rodean y que pretenden reducirlo al
aislamiento. En efecto, es importante que el Hijo se ponga en relación con el
Padre, que el Interior F comunique con el Exterior, es decir, que el individuo
entre en comunión con la Colectividad de la cual proviene.
Librados únicamente a nuestros recursos personales, sólo podemos
obrar sobre nosotros mismos. Asimismo, esto es lo que se nos pide en nuestra
condición de Aprendices. Pero una vez que nuestra Piedra bruta está
desbastada, tallada y pulida de acuerdo con las reglas, ya no tenemos que
ocuparnos de nuestra personalidad que, desde el punto de vista de la
purificación de la Sal r, es ya lo que debe ser.
Pero en cuanto está perfeccionado el instrumento de acción, debemos
actuar sobre lo que nos es exterior e iniciar así el trabajo propiamente dicho, al
cual nos dedicamos como Obreros o Compañeros.
Pero lo que realizaríamos en nuestra condición de tales sería
insignificante: debemos poseer el secreto de apelar a fuerzas que son
exteriores a nosotros. ¿En dónde absorber estas fuerzas misteriosas?. ¿No será
en la Columna B., cuyo nombre significa: En él está la fuerza?. Elevada ante
el norte, frente a la luna, de la cual refleja la blancura suave y femenina, esta
columna corresponde al Mercurio de los alquimistas, principio de esa esencia
vivificante que penetra en los seres para animar continuamente en ellos el
ardor central F.
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Cuando este ardor se exterioriza con violencia, como lo exige la
rubefacción de la materia (prueba del Fuego), surge en el centro un vacío
relativo que, obrando como un imán, ejerce una atracción sobre el Acero de
los Sabios F. Esta sustancia, cuyo ideograma combina el Azufre con el
Alumbre 9, o el Fuego con el Antimonio, corresponde al manto llameante que
envuelve al Iniciado cuando es purificado por el Fuego. Es la atmósfera etérea
o el nimbo ígneo, que sirve de receptáculo a las virtudes superiores. Los
adeptos han visto en él “la clave de toda la obra filosófica, el milagro del
mundo, que Dios ha marcado con su sello”. Y añaden que es la mina de oro
filosófica, un espíritu primordialmente puro, un fuego infernal y secreto, muy
volátil en su género, asimilable a la quintaesencia de las cosas del Universo.
Este Fuego exteriorizado o celestial es uno de los dos aspectos actuales,
o efectivamente activos, de la Gran Obra; el otro es el Fuego central, que se
exalta hasta el punto de ser atractivo para el primero, como un imán. Se
establece entonces una circulación, por la cual los dos agentes se reducen a
uno solo, que es el Fuego filosófico, del cual se habla en la Mesa de
Esmeralda, cuando allí leemos: “El (el agente hermético por excelencia) sube
de la Tierra al Cielo y después baja del Cielo a la Tierra, y recibe la fuerza de
las cosas de arriba y de abajo. Tendrás así la gloria del universo entero; de este
modo, toda oscuridad te abandonará. En esto reside la fuerza bruta de toda
fuerza que habrá de vencer todas las cosas sutiles y habrá de penetrar toda
cosa sólida”.



El Fuego filosófico es mantenido por el Azufre rojo
de los Sabios, cuya imagen es el Fénix que renace
continuamente de sus cenizas. Si este pájaro fabuloso,
de plumaje escarlata, era consagrado al Sol, es porque
representaba el principio de la fijeza individual.
Además, desde el punto de vista iniciático, simboliza
en forma más especial, la inmutabilidad adquirida por
el adepto, cuya iniciativa individual se ejerce en
perfecto acuerdo con la impulsión que todo constructor
recibe del poder regulador de la construcción universal,
dicho de otro modo, del gran Arquitecto del Universo.

El Simbolismo Hermético

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Para el Compañero que tiene la ambición de saber trabajar, se trata de
transformar al Fénix. Si no lo logra, no será nunca más que un obrero
mediocre, y es justamente por esto que se dirá de él: “no es un Fénix”.
Por otra parte, trabajar no quiere decir agitarse mucho, gastando
brutalmente las fuerzas, como los cíclopes, cuya falta de discernimiento está
simbolizada por el ojo único que les atribuye la mitología. El Iniciado trabaja
con inteligencia, iluminado por esa comprensión que le permite asimilarse a la
Gnosis. En esto no ha de ser siempre activo (como el cíclope) pues para
entender es necesario volverse pasivo o receptivo desde el punto de vista
intelectual. La condición indispensable de toda acción fecunda es la
combinación acertada de la actividad y la pasividad.
Es por esta razón que el Compañero debe poseer profundamente la
teoría de las dos columnas, mientras que el Aprendiz sólo tiene que conocer la
suya, cuyo nombre deletrea penosamente.
El Iniciado, que en cierto sentido se vuelve andrógino, porque en él se
unen la energía viril con la sensibilidad femenina, se representa en alquimia
con el Rebis (de resbina, la cosa doble). Esta sustancia, a la vez masculina y
femenina, es un Mercurio v animado por su Azufre F y transformado por ello
en Azoe , es decir, en esa Quintaesencia de los elementos (quintaesencia,
simbolizada por la Estrella Resplandeciente.

Conviene observar que este astro siempre está
colocado de tal manera que recibe la doble irradiación del
Sol masculino s y de la Luna femenina; su luz tiene por lo
tanto una naturaleza bisexuada, andrógina o hermafrodita.
Por otra parte, el Rebis corresponde a la Materia
preparada para la Obra definitiva, o sea al Compañero que
se ha hecho digno de elevarse hasta la Maestría.


En este sentido, nada es más curioso que un pentáculo aparecido hacia
1659-60 en el tratado del Azoe que continúa las Doce claves de Filosofía del
hermano Basilio Valentín, religioso de la Orden de San Benito. Como puede
juzgarse por la copia que mostramos aquí del grabado en madera original, el
Andrógino alquímico aparece como triunfador del dragón de la vida
elemental, o sea como Iniciado de segundo grado, vencedor del cuaternario de
los elementos. Una de sus cabezas está gobernada por el Sol s (Razón) y la
otra por la Luna ¯ (Imaginación); entre ellas se muestra la estrella de
El Simbolismo Hermético

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Mercurio v (Inteligencia, Comprensión, Gnosis). Marte o y Venus ? (Hierro
y Cobre, metales duros) ejercen luego su influencia sobre el lado derecho
(actividad); el lado izquierdo (pasividad) recibe influencia de Júpiter 1 y de
Saturno ¹ (Estaño y Plomo, metales blandos). Marte o (Energía,
Movimiento, Acción) está por otra parte en relación directa con el brazo
derecho, que golpeando, ejecuta el acto decidido, mientras que el brazo
izquierdo, que tiene la misión de retener la escuadra firmemente, y de
mantener moralmente, se vincula a Júpiter 1 (Conciencia, Respeto de sí
mismo). En todo esto no habría más que hermetismo puro si no fuera que para
subrayar la dualidad unificada del Rebis, su personificación tiene en la mano
derecha un Compás (Verdad, Razón, Intelectualidad) y en la izquierda una
Escuadra (Equidad, Sentimiento, Moralidad).
Uno se sorprende de encontrar estos emblemas típicos del arte real en
un opúsculo que pretende enseñar “la manera de hacer el oro oculto de los
filósofos” y cuyo autor vivía en una época muy anterior al renacimiento de la
francmasonería moderna.
El adepto no puede realizar el Rebis sin haber dominado las atracciones
elementales. Todo lo que en él hay de inferior, de brutal y de bajamente
instintivo debe ser domeñado antes de que le sea permitido llamar al Fuego
del Cielo para incorporárselo. En otras palabras, se trata de sobrepasar la
animalidad para poner al Hombre propiamente dicho en posesión de sí mismo.
Ahora bien, el Pentagrama o la Estrella Resplandeciente son justamente
emblemas del Hombre librado de todo lo que le impide ser Hombre
únicamente, y plenamente Hombre.
Los cinco puntos de esta figura, llamada también Estrella del
Microcosmos, corresponden a los cuatro miembros y a la cabeza del hombre.
Y de la misma manera que los miembros ejecutan lo que la cabeza
ordena, el Pentagrama también es símbolo de la voluntad soberana, a la que
nada puede resistirse, siempre que sea inquebrantable, justa y desinteresada.



Para que la estrella de cinco puntas conserve esa
significación, es necesario que se la trace de manera que
pueda dibujarse dentro de ella una figura humana en
posición normal, con la cabeza en alto. Al revés, toma un
sentido diametralmente opuesto.

El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 79

No es ya el Pentalfa luminoso o Estrella de los Magos,
emblema del genio humano y de la libertad, sino más bien
el oscuro astro de los instintos groseros, de los ardores
lúbricos que subyugan a los animales; se ve en ella el
esquema de una cabeza de macho cabrío.


Desde el punto de vista iniciático, poseer el Compañerazgo significa ya
poder realizar lo que el vulgo llama milagros. Provisto de la Regla y de la
Palanca, el Iniciado levanta el mundo, el mundo moral, naturalmente, que es
por otra parte, el único que importa levantar.
¿Qué hará el Maestro luego?. Se identificará con el Gran Arquitecto del
Universo, para actuar en El y por El. Evidentemente se trata de la mística pura,
estoy de acuerdo. Pero esto tiende a probar que la mística religiosa concuerda
en sus finalidades con la alta iniciación. Procediendo por los tres caminos
sucesivos, llamados purgativo, iluminativo y unitivo, la mística no es menos
lógica que imponiendo sus modificaciones que, si estuvieran bien
comprendidas, cumplirían la misma finalidad que las pruebas iniciáticas.
Mortificarse ― la palabra lo dice ― significa morir para alguna cosa. Dos
veces se nos impone la muerte en la Masonería, una vez al principio de
nuestra carrera, en el Gabinete de Reflexión, después en el momento de la
iniciación definitiva y completa en la Cámara del Medio.
Esta segunda muerte corresponde al cumplimiento de la Gran Obra.
Equivale al sacrificio total de sí mismo, basado en la renuncia a todo deseo
personal. Es la extinción del Egoísmo radical, que provoca la caída adánica,
ejerciendo sobre la espiritualidad la Atracción original, para determinarla a
que se incorpore a la materia. El Yo estrecho, mezquino, se desvanece frente
al Ser superior, impersonal, que simboliza Hiram. El pecado mítico del Adán
universal es así rescatado. Porque no hay que equivocarse: el Arquitecto del
Templo es para el Gran Arquitecto del Universo lo que el Verbo encarnado, o
Cristo, es para el Padre Eterno de la concepción cristiana
16
.
La fijación del Azufre filosófico, llamado de otro modo Matriz, está
representado por el suplicio de Prometeo, encadenado al Cáucaso por haber
robado el Fuego del Cielo, y también por el Cristo Redentor, colgado de tres
clavos al cuaternario de las ramas de la cruz.

16
El Dr. Lauer señala en este sentido las siguientes correspondencias: Hiram – Hermes –
Logos – Cristo – JHSVH; G.·. A.·. de la U.·. – Zeus/Pater – Demiurgo – Padre – JHVH.
El Simbolismo Hermético

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El Tarot no es menos explícito en este sentido. Su duodécima llave nos
ofrece, en efecto, la imagen de un Colgado que se balancea sonriente entre el
cielo y la tierra. Está unido por el pie izquierdo a un travesaño que sostienen
dos árboles sin ramas, que corresponde a las columnas J y B.
La Cabeza y los brazos forman un triángulo al revés, que se eleva sobre
una cruz formada por la pierna derecha plegada detrás de la izquierda,
conjunto que forma así el signo clásico de cumplimiento de la Gran Obra. Este
extraño condenado lleva dos bolsas, de donde escapan monedas de oro y plata.
Son los tesoros de su inteligencia, porque ese soñador que parece reducido a la
impotencia, porque sus manos están atadas, siembra de todos modos las ideas
fecundas de las cuales surgirá el porvenir.
Este es también el papel del Maestro, que, para dirigir útilmente el
trabajo de la construcción universal, debe entrar en una estrecha comunión de
intención y de voluntad con el Gran Arquitecto. Es aquí llamado a realizar el
ideal místico del Hombre-Dios, que está investido de soberano poder
espiritual, en razón de su desprendimiento de las cosas de abajo
17
. No siendo
ya esclavo de nada, se convierte en amo de todo y su voluntad sólo se ejerce
en perfecto acuerdo con la voluntad que rige el Universo.

Colocado entre lo Abstracto y lo Concreto, entre
la Inteligencia creadora y la Creación objetiva, el
Hombre así concebido aparece como Mediador por
excelencia o el verdadero Demiurgo de las escuelas
gnósticas. Pero en este sentido, no bastará llevar la
luz a su fuente primordial, le es necesario todavía
estar unido de manera estrecha a los obreros que
debe formar y dirigir. El vínculo indispensable es
aquí el de la simpatía. El maestro debe hacerse amar,
y no podrá tener éxito más que amando él mismo
con una generosidad que lo lleve hasta la devoción
absoluta, hasta el sacrificio de sí mismo.




El Pelícano es desde este punto de vista el emblema de esa caridad, sin
la cual, en la iniciación, todo sería irremediablemente vano.

17
Y de su unión con las cosas de arriba, como lo indica el Colgado.
El Simbolismo Hermético

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Los dones más brillantes de la inteligencia y de la voluntad no harán
nunca otra cosa que un falso mago del adepto que no haya cultivado las
cualidades de su corazón. En cuanto a la recompensa de aquel que por el
sentimiento se ha elevado tanto como por la ciencia, reside en la Escuadra de
Salomón.



Los dos triángulos entrelazados forman la Estrella del
Macrocosmos o del Mundo en Grande. Simbolizan la unión del
Padre y de la Madre, de Dios y de la Naturaleza, del Espíritu
único y del Alma universal, del Fuego procreador y del Agua
generadora. Es el pentáculo por excelencia, el signo del poder
al cual nada resiste, y que poseeremos si alcanzamos
efectivamente el grado de Maestro.














El Simbolismo Hermético

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ALGUNAS ACLARACIONES SOBRE
LA MEDICINA OCULTA

La Medicina Oculta se basa en el conocimiento del hombre, en lo que
éste tiene de invisible y de inexplorable por la ciencia oficial de nuestros días.
Esta medicina emplea medios que parecen irracionales a quienes no están
iniciados en las leyes secretas que gobiernan la naturaleza.
Estas leyes han sido analizadas, en lo que se refiere a su aplicación
práctica, por los sabios intuitivos de la más remota antigüedad. Más adelante
han inspirado la ciencia tradicional, que se conoce con el nombre de Magia.
Este es, en efecto, un conocimiento serio, profundo, arduo, difícil de
asimilar, aunque sólo sea en teoría: tanto más temerario es llevarlo a la
práctica. Hay ciertas condiciones de orden intelectual, moral y físico que
deben cumplir los que aspiran a levantar el velo de los misterios que la
prudente naturaleza esconde a los ojos del común de los mortales. Las
Ciencias Ocultas constituyen un laberinto en el cual se pierde el imprudente
que se aventura sin una preparación adecuada. Pone en peligro su razón, su
equilibrio fisiológico, su salud, sin hablar de su fortuna o la salvación de su
alma.
Esto no quiere decir que la Iniciación no pueda ser emprendida por los
espíritus valientes que aceptan sus riesgos. Los que tienen la vocación llegarán
a la iluminación, pero tendrán que pasar por arduas pruebas. No pensamos
aquí en las ceremonias más o menos extrañas y aterradoras de las asociaciones
iniciáticas, ni en los exámenes que se imponen a los candidatos de las escuelas
profanas. Es en espíritu y en verdad que conviene hacerse iniciable; si uno se
limitara a las apariencias y a las formas exteriores, el resultado no sería más
que una engañosa ilusión. Si tantas personas extraviadas han caído en los
errores de una falsa magia es porque, satisfechas de sí mismas, han creído que
podían evitar las pruebas de rigor. Impacientes por conocer, no se han vuelto
refractarias a lo falso antes de atraer hacia ellas mismas lo que consideraban
verdadero. De aquí se deduce que se han equivocado y que han construido
demasiado rápidamente sobre un terreno aún no despejado. Como no hay peor
error que la verdad mal entendida, el iniciado presuntuoso y equivocado
deshonra a la Iniciación. Inclusive puede caer en la perversión corruptora de
las cosas mejores, justificando la máxima: corruption optimi pessima.
Temiendo cualquier forma de profanación, los verdaderos iniciados
siempre se han impuesto la disciplina del silencio. Sólo han hablado
El Simbolismo Hermético

Oswald Wirth Page 83

imponiéndose una prudente reserva y únicamente en presencia de discípulos
probados. Sin embargo, la verdad reconocida debía ser puesta al alcance de
quienes están en condiciones de apreciarla. Es así que las mitologías y los
poemas más antiguos contienen enseñanzas misteriosas, que se encuentran en
las tradiciones religiosas de todos los pueblos, en los emblemas usados por los
diferentes cultos y hasta en las fábulas o cuentos de hadas de las leyendas
populares.
“Los que se parecen, se unen entre ellos”: esto siempre ha sido cierto.
Desde el momento en que se han constituido las sociedades humanas, siempre
ha habido en el seno de ellas, grupos particulares reservados a los
especialistas. Los taumaturgos primitivos tenían dotes de adivinación y
curaban a los enfermos, y se asociaron entre ellos para instruirse
recíprocamente y transmitirse sus misteriosos poderes; éste fue el origen de
todas las asociaciones iniciáticas, que se formaban en condiciones
determinadas y practicaban ritos más o menos secretos.
Salidas de la misma base primitiva, estas diversas asociaciones se
diferenciaban entre ellas de acuerdo con el fin perseguido. Unas tenían por
objeto el desarrollo, el ejercicio y la transmisión de los poderes mágicos
latentes en la naturaleza humana. Otras pretendían iniciar en los secretos de
los dioses y los misterios del otro mundo: fueron los creadores de las escuelas
sacerdotales. A estos místicos, que desdeñaban el trabajo, se oponían los
trabajadores, orgullosos de sus iniciaciones profesionales, a las cuales se
vinculaban las religiones de profesión, que glorificaban y santificaban el
trabajo; después estaban los filósofos que ansiaban descubrir verdades
inaccesibles al vulgo. También ellos se organizaron en atención a su disciplina
y a sus búsquedas. Y se llamaron adeptos de un arte superior a todos, el arte de
pensar, que se convirtió en el Gran Arte, aplicable a la Gran Obra.
Ese Trabajo supremo, en efecto, no es otro que el que se cumple
eternamente en la creación divina, sometida a la ley de evolución y de
constante progreso. Para asociarse a ese trabajo, el Sabio se esfuerza en
realizar en sí mismo toda la perfección de la cual es susceptible la naturaleza
humana. No queda en estado de Piedra bruta y se talla a sí mismo en Piedra
rigurosamente cúbica, en otras palabras, en Piedra filosofal.
Los símbolos que usaban los antiguos constructores concuerdan, en
efecto, con los de los alquimistas, al menos en lo que a la Piedra se refiere,
que, según Eliphas Levi, el genial ocultista del siglo pasado, representa “en el
orden divino, la religión verdadera; en el orden humano, la verdadera ciencia
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universal, cuadrada en su fundamento, sólida como el cubo, absoluta como las
matemáticas; en el orden natural, la verdadera física, la que hace posible para
el hombre la realeza y el sacerdocio de la naturaleza, convirtiéndolo en rey y
sacerdote de la Luz que perfecciona el alma y termina las formas, cambia las
bestias en hombres, las espinas en rosas y el plomo en oro”.
Los espíritus groseros no recuerdan más que esta última atribución.
Personas incomprensivas se libraron, pues, a manipulaciones químicas, sin
darse cuenta que el lenguaje de los filósofos herméticos no debe tomarse al pie
de la letra. Sin embargo, ellos podían decir que “los metales de los filósofos
no son los metales vulgares”, que su Azufre, su Mercurio y su Sal no tienen
nada en común con las sustancias generalmente designadas así, que su Fuego,
finalmente, no es el de las cocinas, las forjas o las usinas.
Todo el simbolismo hermético se refiere a lo que está oculto,
especialmente a las fuerzas que los Sabios deben poner en acción con un
objetivo mucho más digno de sus preocupaciones y de sus afanes que la
transmutación de los metales ordinarios, cosa que glorificaron los avarientos.
Es posible que el oro maleable haya sido producido realmente, porque
el dogma de la fijación de los cuerpos simples ha perdido autoridad científica.
Pero la industria de las transmutaciones se sitúa de todos modos, junto al
desdén profesado por todo filósofo verdadero, a toda riqueza perecedera. Para
el Iniciado el Oro es sólo un símbolo de perfección, el medio de ejercer una
acción bienhechora para los seres humanos, aclarándolos, para moralizarlos y
evitarles los males de que sufren. Curar era el objeto de la Gran Obra, que se
aplicaba a la Medicina Universal.
La panacea que remediaba todos los males intelectuales, morales o
físicos, residía en la Piedra Filosofal, preparación que no debemos buscar
fuera del hombre mismo: porque la Piedra que se talla por sus propios medios
no es otra que la individualidad humana. El aprendiz masón trabaja sobre sí
mismo cuando, armado del Cuchillo y de la Red, despoja su Piedra bruta de
asperezas. Cuando se ha convertido en Piedra cúbica rectangular y pulida, ha
llegado a ser Compañero; después corona su carrera de iniciado con el
Maestrazgo, que exige de él las virtudes que se atribuyen a la Piedra filosofal.
Por tanto, ésta representa un estado, una manera de ser del Sabio
completo.
En este estado se realizan maravillas, porque nada, en el reino de la
realización del bien, es imposible al hombre instruido en el mecanismo de
todas las posibilidades. Indudablemente la teoría es más fácil de aprehender,
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mucho más en todo caso que la práctica efectiva del Arte. Los principios de la
Ciencia son abordables y las reglas a seguir se formulan sin dificultad. Pero la
aplicación de los unos y de las otras exige un raro talento, el único que
conduce al verdadero Magisterio de los Sabios.
No olvidemos que se trata de curar todas las enfermedades, tanto las del
espíritu como las del alma, y también las del cuerpo, ya sean enfermedades
de individuos aislados o de colectividades, porque el mal social corresponde a
la Medicina universal, al igual que las enfermedades de los seres particulares.
El Arte de aquí es el de los sacerdotes y los reyes, considerados como agentes
de una suprema armonía, que todo adepto debe realizar en sí mismo, a fin de
poder después armonizar a los demás.
Lo que comúnmente llamamos Medicina Oculta es la aplicación del
Gran arte de los Iniciados. La terapéutica basada en la influencia que un
sistema nervioso ejerce sobre otro no representa más que una rama aislada de
la práctica operatoria familiar a los iniciados más antiguos. Nuestros
magnetizadores encuentran colegas en toda tribu salvaje. Los efectos de la
imaginación igualmente han sido explotados desde los tiempos más antiguos
por sugestionadores que apenas tomaban en cuenta la teoría; eran muy
poderosos, porque estaban ellos mismos sugestionados en alto grado.
Pero un empirismo grosero domina el pasado, que se ha debatido en la
penumbra de las creencias, sin llegar a la luz de la ciencia razonada. Los
mismos Iniciados no se hacían ninguna ilusión sobre la importancia de sus
conocimientos. El discernimiento los instruía sobre todo negativamente, de ahí
la confesión del Sabio verdadero, reconociendo que no sabe nada. Sin saber
con precisión llega, al menos, a adivinar, a entrever y a sospechar preciosas
verdades, justificadas por una larga experiencia. Así nació la Tradición, que
ha seguido siendo vaga, pero en la que se inspira todo investigador serio de
conocimientos ocultos.
Esta Tradición verdadera no ha sido jamás formulada en doctrina; no
está consignada en ningún libro, y nadie puede recibirla de boca a oreja: lo
objetivamente transmisible no es nada más que humo, no luz.
La Claridad espiritual no se comunica como la llama de una hoguera.
Nuestro espíritu no es una lámpara que se ilumina artificialmente: es un hogar
que, por sí mismo, debe vencer la oscuridad para que, dejando de arder bajo
las cenizas, pueda arder y brillar libremente.
Enseñar a conquistar la luz es el objeto de la Iniciación propiamente
dicha, que se eleva por encima de las múltiples iniciaciones de detalle, sobre
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las aplicaciones de procedimientos iniciáticos y sobre las enseñanzas de
importancia secundaria. De este orden son las iniciaciones formalistas, que
impresionan sin embargo útilmente dentro de su reino restringido. Su
modestia las coloca por encima de las iniciaciones ocultistas, que proceden
muchas veces de ambiciones mezquinas: deseo de brillar por conocimientos
ignorados de las masas, ambición de poseer poderes excepcionales. El
verdadero Iniciado sólo aspira a iluminarse para poder actuar al servicio de la
realización de un gran bien. No tiene curiosidad por nada extraordinario, sólo
quiere guardar silencio, sin hacerse valorar jamás, mientras se consagra
oscuramente a la tarea que le ha sido asignada en la realización de la Gran
Obra.
Desde los tiempos más remotos la conquista de la Luz ha sido enseñada
por imágenes. Los poemas babilónicos más antiguos aluden
18
a esto, lo mismo
que ciertos enigmas de la mitología. Los Hermetistas de la Edad Media han
codificado en cierto modo estos conocimientos dispersos al describir las
operaciones de la Gran Obra. Retomando el programa de la transmutación del
plomo profano en oro iniciático, los Francmasones han adoptado ritos
conforme a las más pura Tradición.
Misteriosamente creados por desconocidos, estos ritos son demasiados
sabios para que puedan apreciarlos todos los adeptos de una asociación que
cuenta con más de cuatro millones de adherentes. Por lo tanto, la
Francmasonería participa de la suerte de las religiones: enseña, con ayuda de
símbolos, cosas que son solo comprendidas por un grupo escogido. Tiende al
progreso por medio de la Regeneración, que se parece a la Redención de la
que hablan los cristianos. El Redentor de los Masones está representado por la
Luz que, según el Evangelio, ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
Esta Luz interior, llamada Logos, es decir Pensamiento-Razón, corresponde al
Niño Filosófico de los discípulos de Hermes. Conviene ayudar a crecer al
Dios nacido débil en nuestro intelecto oscurecido, de ahí las operaciones
alegóricas del Magisterio de los Sabios y las pruebas prescritas por el ritual
masónico.
Por una y otra parte se trata del Salvador del Género Humano que es
menester criar en cada uno de nosotros, porque, según la convicción de los
Sabios, el Padre celestial no interviene en la tierra sino por medio de su Hijo,
encarnado en nosotros. Es porque tenemos en nosotros el germen de la Razón

18
Ver Paul Dhorme: Choix de textes religieux assyro-babiloniens. París, Gabalda, 1907.
El Simbolismo Hermético

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divina que nos volvemos razonables y buenos, generosos, entregados al bien
de los demás.
Oro espiritual, Piedra filosofal, Panacea universal, representan la idea
de un mismo remedio para todos los males que sufre la humanidad.
Para curar ¿Basta acaso tener confianza en un medicamento?. Esta es la
creencia de los que predican las doctrinas de la fe. Los Iniciados no se atienen
a la terapéutica sugestiva. Creen que el individuo debe aprender a curarse por
sí mismo por medio de purificaciones destinadas a librarlo de todo lo que se
opone a su salud física, moral e intelectual. Cuando está sano propagará la
salud a su alrededor, como si fuera un contagio. Así, pagará la salud a su
alrededor, como si fuera un contagio.
Así, pues, nada de ruidosa prédica contra los vicios: lo que debe hacerse
es matar en uno mismo todo lo que sea vicioso. Es inútil convencer a otro de
un punto de vista determinado; basta con vivir ejemplarmente, dejando a cada
uno sus opiniones. Huir de la discusión y obrar bien, trabajar en todas las
cosas para el bien general.
¿Cómo dudar de que estén ahí los principios de la Medicina Verdadera,
que ejercen los que poseen la Piedra de los Sabios?. Buscad esa Piedra en
vosotros mismos y la encontraréis; demandad la Luz en la sinceridad más
honda de vuestro corazón, y la obtendreís; llamad finalmente a la puerta del
santuario de la Tradición pura y la puerta se abrirá.
Pero contad con vosotros mismos, con vosotros buenos sentimientos, y
no os dejéis confundir por pontífices charlatanes. Ora et labora.










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NOCIONES ELEMENTALES DE HERMETISMO

LOS TRES PRINCIPIOS

Es una tesis presentada ante la Facultad de Medicina de París, el doctor
Ch. de Vauréal, en 1864, hizo mención de las teorías de los Alquimistas sobre
los fermentos
19
. He aquí como comenzaban estas explicaciones:
“Los alquimistas hacen que todo derive de un primer principio: la Luz.
La claridad y el calor no son más que los accidentes de este principio. Es el
que forma el Aire y el Agua. Como el agua es el compuesto por excelencia,
que puede unir lo volátil a lo fijo, lo tienen como Tales como el principio
elemental de todas las sustancias que llamamos inorgánicas y orgánicas. La
obra que se proponen es la misma obra de la creación, que se inició con el
soplo de Dios sobre las aguas y el Fiat Lux. Pero no pretenden hacer algo de
nada; sólo se proponen hallar de nuevo la materia primera o elemental, que
para ellos no es la Tierra, sino el Azufre. Obtenido este Azufre, ellos quieren
maridarlo con el volátil o el Mercurio mediante una serie de sublimaciones,
con la finalidad de formar una materia espiritual, es decir, extremadamente
activa: a ésta materia llaman la Piedra de los Sabios.
“Proceden de la siguiente manera: hacen su paciente con una sustancia
que no designan y lo tratan con un agente que llaman fuego, pero que en
realidad es un agua en la cual creen haber condensado la luz astral. Este
agente, según ellos, tiene un poder fermentativo y, mediante esfuerzos
continuos, que ellos llaman los Trabajos de Hércules, confían en determinar la
fermentación del paciente y su separación en Azufre y en Mercurio. Esta es la
primera operación, que termina en Putrefacción, que llaman, por el color, el
negro o las alas del cuervo. Pero no creen obtener de buenas a primeras su
Azufre y su Mercurio; el primero está unido a una gran cantidad de escorias y
el segundo se oculta en la Sal que se ha formado: sólo mediante sucesivas
disoluciones, fermentaciones y sublimaciones es posible dar fin a la obra.
“Estas operaciones, que se supone logradas, han conseguido el mercurio
blanco o agua viva
20
y el Azufre que llaman Sangre de la Tierra o Sangre de
Dragón; entonces se presenta un nuevo trabajo que consiste en unir el Azufre

19
Doctor Ch. de Vauréal: Essai sur l’Histoire des Ferments, de leur raprochement avec les
miasmes et les virus. París, Adrien Delahaye, 1864.
20
Agua vitae, alcaold o alcohol, alkaest significan lo mismo: una materia sutil, activa y pura
que no es otra que el mercurio de los alquimistas.
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al Mercurio, o el hombre rojo a la mujer blanca, y es de esta unión que
proviene la Medicina Universal de los filósofos herméticos”.
Como la Luz primordial es el agente creador, no podemos concebirla
más que irradiando simultáneamente por todas partes. Emana de un centro que
no está localizado en parte alguna, pero que cada ser puede encontrar en sí
mismo. Hay unidad en la multiplicidad, omnipresencia de la fuente infinita de
toda existencia, de toda vida y de todo pensamiento.
En cada individuo, provenga del reino que provenga, la Luz universal se
manifiesta como un hogar de energía expansiva. Hace arder en nosotros un
fuego interno, mantenido por lo que los Alquimistas llaman Azufre F.
Este Fuego vital, inherente a toda célula orgánica y también a los
átomos minerales, propaga indefinidamente sus rayos, de tal modo que, de
todos los seres individualizados se desprende una radiación luminosa
difundida a través del espacio. Este nuevo aspecto de la Luz, una en su
esencia, toma en el Hermetismo el nombre de Mercurio v porque, de la misma
manera que ese metal se infiltra a través de los poros y tiende a penetrar hasta
el centro mismo de los cuerpos orgánicos, se reconoce a la Luz ambiente
como centrípeta y universalmente penetrante.
Pero hay distinción entre los rayos luminosos que se propagan desde
adentro o desde afuera (Azufre F) y aquellos que, partiendo de adentro, se
concentran en cada foco de emisión (Mercurio v). Pero ¿Cómo hablar de
adentro y de afuera sin concebir un contenido intermedio, un límite donde los
rayos opuestos se equilibran y se condensan por su estabilización?. De esta
concepción nace la Sal P, tercer aspecto de la Luz que llena el Universo, sin
dejar lugar a las tinieblas negativas, que corresponden a una inconcebible
Nada.
Azufre F, Mercurio v y Sal P son los tres principios que los Sabios
distinguen como absolutamente necesarios en todo lo que existe, porque no se
puede imaginar nada que no tenga su sustancia propia, su esfera limitativa (Sal
P), sometida simultáneamente a las influencias internas (Azufre F) y externas
(Mercurio v).
Considerado en su universalidad como el dinamismo etérico animador
de todas las cosas, el Mercurio actuante toma el nombre de Azoth de los
Sabios. Su ideograma se modifica entonces ligeramente: la media luna pasiva
que lo corona deja paso al signo zodiacal del carnero . Estamos tentados de
decir que todo reside originariamente en ese Azoth, comienzo y fin de la
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creación. Es el Soplo divino (Ruach Elohim) que desde toda la eternidad flota
sobre las aguas salinas P. es él quien se encarna en el seno de la sustancia
virginal para hacer nacer la Luz redentora.
Más preciosa que todos los tesoros, esta Luz ilumina la conciencia y
guía la voluntad. Nace de Mercurio (Soplo Divino) que penetra hasta el
Azufre (centro de la iniciativa individual) a través de la envoltura purificada
de la Sal (Personalidad anímica).
Las purificaciones iniciáticas atacan la capa opaca del centro sulfuroso;
las abluciones repetidas vuelven transparentes las capas salinas libradas
gradualmente del barro oscurecedor. Cumplida esta operación, cae la venda de
los ojos del que se inicia, que en ese momento ve la Luz.
Está sobreentendido que ningún ceremonial tiene poder de conferir
efectivamente la Luz Verdadera. En lo que se realiza ritualmente, todo es
imagen y símbolo. Purifiquémonos en espíritu y en verdad si queremos
conquistar la Luz real que, al penetrarnos, nos iluminará iniciáticamente.
Y ¿Qué es esta iluminación sino el maridaje en nosotros del Azufre y
del Mercurio, del hombre rojo y de la mujer blanca, de que ya henos hablado?.
Por “hombre rojo” el querer particular y, por “mujer blanca” la voluntad
general, la de la Reina del Cielo, representada en el Tarot por la Emperatriz.
Si aprendemos a querer de perfecto acuerdo con el gobierno del Universo,
realizaremos el ideal alquímico de la Sal purificada, cámara nupcial del
Azufre y del Mercurio.
En la naturaleza humana el Azufre F corresponde a la masculinidad. Su
predominio exalta la iniciativa individual, favoreciendo el valor
inquebrantable, el ardor perseverante, la energía orgullosa, el gusto del mando.
El Azufre es inventivo; crea, funda, establece (Columna Jakin). Incita al
movimiento, a la acción exteriorizada, a la conquista; nos hace tomar y dar, no
recibir pasivamente. Intelectualmente, esta influencia rechaza la fe dócil,
receptiva de las ideas de otro; exalta la independencia de espíritu que elabora
las nociones discernidas por uso mismo.
La femineidad de Mercurio inspira, por el contrario, la dulzura, la
calma, la meditación retraída, el sueño, la timidez prudente, la modestia, la
resignación y la obediencia. Vuelve comprensivo, sensible a todo lo que es
sutil, apto para la adivinación, crédulo con lucidez, cuando la imaginación ha
sido afinada, de manera que no deforma las imágenes que se reflejan en su
espejo.
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En cuanto a la Sal P, simboliza realmente la Sabiduría, siempre que
esté asegurado el equilibrio, la justa ponderación y la estabilidad. Debe
obtenerse y mantenerse su limpidez, porque es sobre ella que descansa la Gran
Obra.


EL CUATERNARIO DE LOS ELEMENTOS

A la Sal P corresponde toda la esfera de nuestra personalidad, en la cual
se distingue un cielo fluido envolviendo un centro compacto. Éste está
figurado en el ideograma de la Sal P por el semicírculo interior, que alude al
reino heterogéneo sometido a la acción de los Elementos.
Estos no son cuerpos, sujetos pasivos, sino por el contrario agentes cuya
actividad constante mantiene el equilibrio inestable de la materia elemental,
sustrato de las cosas elementales que caen bajo nuestros sentidos.
Causa constante de pesadez, de conglomeración y de relativa fijeza, la
Tierra L escapa a nuestras percepciones no menos que el Aire M, agente
volatilizador, y el Agua N, que contrae los cuerpos, mientras el Fuego O los
dilata.
Los elementos se distinguen por sus cualidades elementales, que son: lo
seco, lo húmedo, lo frío y lo caliente.
Fría y seca, la Tierra tiene por símbolo el Buey de San Lucas, o el Toro
zodiacal de la primavera. Es negra y pertenece a Saturno.
En el Aire, cálido y húmedo, se eleva el Águila de San Juan, que es
también el pájaro de Júpiter, visible en el firmamento entre las constelaciones
otoñales. El color azul, color de la atmósfera, se atribuye a este Elemento.
Fría y húmeda, el Agua, corre desde el ánfora de Acuario, signo del
invierno, de quien el Ángel de San Mateo toma cristianamente el lugar. Al
Agua conviene el color verde, que es el color de Venus.
El Fuego, en el cual llamea el ardor de Marte, es cálido y seco. Parece
soltarse de la melena roja del León de San Marcos, que señala en el zodíaco la
mitad del verano.
Los cuatro elementos se reencuentran psicológicamente en el hombre,
en el cual la materia corpórea corresponde a la Tierra, el Aire representa el
soplo animador que mantiene la vida, que tiene por vehículos los líquidos
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orgánicos, representados por el Agua, mientras que la energía vital, fuente de
calor y de movimiento, se representa por el Fuego.





La Tierra desempeña el papel de un recipiente poroso que contiene al
Fuego, el cual es avivado por el Aire y alimentado por el Agua, como si éste
fuera aceite. Es menester que estos dos últimos elementos puedan penetrar
hasta el Fuego central para que se establezca el círculo vital.

Estimulado por el Aire exterior, el Fuego interno
se anima consumiendo una parte del Agua que
evapora. El vapor se abre camino a través de los
poros de la corteza terrestre y se eleva en la
atmósfera; pero el frío lo condensa, se forman nubes,
éstas se disuelven en lluvia; ésta cae sobre el suelo,
que la absorbe y se infiltra de nuevo hasta el centro,
alimentado de este modo por un Agua que tiene el
Aire en disolución.


Este es el mecanismo de la circulación ininterrumpida que sostiene a la
vida individual, cuya duración sería ilimitada si no se endureciera la corteza
terrestre y no se agotaran las reservas líquidas.
No se trata pues de un Elixir de Vida que permitiría prolongar
indefinidamente nuestra existencia fisiológica. El Sabio sabe que debe morir,
y no teme a la muerte, a la cual se somete voluntariamente. Sin atribuir pues, a
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la vida material más importancia de lo que se debe, se dedica a dirigirla. Para
economizar el líquido vital, evita todo gasto excesivo o superfluo, es decir,
todo exceso. Administrando su Fuego con discernimiento, atiende al
funcionamiento normal de su organismo, que se gasta así lenta pero
fatalmente, pues la regeneración de nuestros tejidos está limitada. Existe, sin
embargo, un arte de envejecer, de retardar la decrepitud, manteniéndose joven
pese a los años.
La fuente de Juvencia reside en la parte etérea de la Sal P en el cielo de
nuestra personalidad. Mantengámonos jóvenes de alma y de espíritu, seamos
serviciales de buen grado, amemos, pensemos en los demás, olvidémonos de
nosotros mismos, no nos endurezcamos: nuestra higiene moral asegurará así
nuestro mantenimiento.
Lo que el magnetizador llama “fluido” es el Agua vital exteriorizada en
forma de vapor. Cuando la atmósfera del enfermo es muy seca, la humedad
del terapeuta restablece las condiciones normales y el paciente se beneficia de
la nueva vitalidad.
Por otra parte, es posible obrar directamente sobre el Fuego de otro,
comunicándole un ardor insólito. En ese caso, pueden producirse efectos
extraordinarios y a veces instantáneos.
La sensibilidad al magnetismo depende de la permeabilidad de la
corteza corporal. Los “sujetos” son permeables: de aquí sus sorprendentes
reacciones. Cada cual puede tratar de hacerse accesible a las buenas
influencias, sin abandonarse por eso en modo alguno al dominio del otro. Es
en este espíritu que se forman los adeptos, tanto del Hermetismo como de la
Francmasonería.


LA OBRA DE LOS SABIOS

La Piedra Filosofal es una Sal P íntegramente purificada, que coagula
al Mercurio volátil a fin de fijarlo, uniéndose a un Azufre ardiente Q que se
ha vuelto fuertemente activo.
Por lo tanto, la Obra está compuesta por tres fases:
 Purificación de la Sal.
 Coagulación del Mercurio.
 Fijación del Azufre.
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Como la Sal está contenida en la Materia Filosófica, es ésta que
conviene obtener en primer término. La Sal está por todas partes y no cuesta
nada, pese a tener un valor incalculable. Lo importante es saber descubrirla,
porque no se puede extraer un Mercurio de cualquier sustancia, y la primera
roca que vemos no posee la resistencia que los Constructores exigen de la
piedra que quieren emplear en la Obra. Hay ciertos vicios previos que hacen
desechar al profano antes de cualquier prueba.
Supongamos que las primeras dificultades han sido vencidas: el artista
ha encontrado la materia que sirve a sus proyectos. En primer lugar la limpia,
a fin de que ningún cuerpo extraño se adhiera a la superficie (pulimento de los
metales). Realizado esto, el sujeto queda encerrado en el Huevo filosófico
cerrado herméticamente (gabinete de reflexión). Así sustraído a toda
excitación mercurial, el Fuego vital encerrado disminuye, languidece y
termina por extinguirse (Muerte del Recipiendario).
Al morir, el sujeto se desdobla: lo etéreo que hay en él se desprende,
abandona un residuo “informe y vacío” ya, como la Tierra antes de ser
impregnada por el Soplo divino (Génesis I, 2).
Es el Caos filosófico, cuyo color negro es el mismo del Cuervo de
Saturno, pájaro que simboliza las tinieblas que estaban sobre la faz del
abismo.

Privado de vida, sumido en la putrefacción, el sujeto
vuelve al caos en el seno del cual todos los elementos
se confunden. Todo terminaría si no fuera por el
germen que se siembra en la materia putrefacta. La
disolución libera a ese Hijo de la Putrefacción, que
nace libre para desarrollarse. Su innato calor no tarda
en secar la sustancia caótica más cercana, a fin de
hacerse una corteza vital que signa su papel a cada
elemento. Alternativamente exteriorizada, luego
reabsorbida, el Agua lava la nueva Tierra, que pasa del
negro al gris, después al blanco, pasando por los tonos
que caracterizan a la cola del pavo real.




La blancura está simbolizada por el Cisne, del cual tomó Júpiter el
aspecto para unirse a Leda. El padre de los dioses representa en esto al
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Espíritu que fecunda a la Materia purificada por las sucesivas abluciones: es el
Soplo aéreo que penetra en la Tierra para engendrar el Niño filosófico.
Se trata del Fuego individual, agente interno que se relaciona con su
fuente exterior de acción. Divinizado, este Fuego se exalta y arde con un
fervor generoso, manifestado por el color rojo de los alquimistas. Es la
realización de la Obra simple que pone en posesión de la Medicina de primer
orden. Se obtiene el Azufre filosófico puro, por el cual el adepto puede ser
asimilado al Fénix.
Consagrado al Sol, que es fijo, este pájaro, que tiene plumaje escarlata,
representa la fijeza del ser vivo en su muerte continua, fuente de renacimientos
simultáneos. El Sabio aspira a una fijeza espiritual de un orden más elevado,
haciendo coincidir a su voluntad particular con la voluntad que rige todas las
cosas. Si realiza este ideal, coagula el Mercurio mezclando al Fuego celeste
con el de su hogar infernal de acción individual.
Al llegar a esta altura, el adepto ha vencido al dragón de las atracciones
elementales. Posee la verdadera libertad, pues en él el espíritu domina a la
materia. Habiendo alcanzado la plena humanidad, ha vencido a la animalidad.
Purificado por la Tierra, el Aire, el Agua y el Fuego, ha pasado por la
putrefacción, de la cual se ha liberado por la Sublimación, que lleva a la
Ablución y a la Espiritualización. Entonces los francmasones le muestran la
Estrella Resplandeciente, cuyo emblema hermético es la Rosa de cinco
pétalos, que sale de la piedra mercurial por influencia del Espíritu universal, si
nos referimos a la figura de Nicolás Flamel.


EL MAGISTERIO DEL SOL

Cuando la corteza salina individual, purificada, se vuelve transparente,
la Luz ambiente se percibe desde el interior; el hombre rojo (Azufre Q) se
enamora de la mujer blanca (Mercurio). Pero el casamiento del Rey Q y de la
Reina aún no se ha efectuado. Habrá de realizarse por la atracción del
Mercurio, que simpatizando con el Azufre sublimado se dejará captar y
coagular por él. Como el Azufre-Rey es lo que manda en nosotros, se trata
aquí de nuestro querer, liberado de toda mezquindad y afirmándose verdadero
Rey de su dominio individual. Esta Realeza no es la del mundo vulgar: es
adquirida espiritualmente por el verdadero adepto del Arte Regio, que se hace
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digno de la Reina, la Virgen celestial que invocan los devotos de Nuestra
Señora.
Los Artistas poseídos por un puro ideal no son místicos que han perdido
la cabeza. Han tenido que sacrificar su yo ávido renunciando a todo deseo
personal. Indiferentes a todo lo que ambiciona el esclavo terrestre, se han
librado de la tiranía de los instintos egoístas. Vencedores del Egoísmo radical,
escapan a la marca hereditaria del pecado original. Dotados de suficiente
energía para morir voluntariamente a la vida común inferior, han nacido a una
vida superior de libertad, que les confiere realmente un carácter de soberanos.
Como ya no son esclavos de nada, tienden a convertirse en amos de Todo. La
voluntad de ellos ya sólo se inspira en las intenciones más elevadas, en las
intenciones divinas.
Este es el matrimonio del espíritu encarnado, obrero terrestre, con la
princesa divina, que se efectúa en nosotros cuando nuestro querer se santifica,
cuando Hijos del Padre, adoptamos la causa paterna, dedicándonos a la Gran
Obra de la creación. Pues la verdadera Gran Obra es la que se realiza desde
toda la eternidad, es el Trabajo redentor del cual surgen la evolución, el
progreso, la coordinación del caos y la construcción de una humanidad mejor.
Su objetivo inmediato es la preparación del Oro filosófico, símbolo de
la perfección individualmente realizable. Cada uno de nosotros puede operar
en sí mismo la transmutación del mal en bien si, después de haber aclarado su
conciencia, actúa de acuerdo con lo que ésta le ordena. ¿Qué se nos ha
pedido?. Que aprendamos a conocernos en medio de la confusión mantenida
por la agitación personal de los individuos. Busquemos la calma y
reconcentrémonos. Si se nos ofrece un asilo, aprovechémoslo. Dejemos el
bullicio y entremos en nosotros mismos: sometámonos enseguida a las
pruebas iniciáticas y trabajemos para aclararnos íntegramente.
Reconoceremos entonces que nos incumbe una tarea determinada: los
acontecimientos y las circunstancias nos la dictan. Sepamos discernirla y
cumplámosla religiosamente. Trabajaremos así bien y, por pequeño que pueda
parecer nuestro logro, formará de todos modos parte integrante de la Gran
Obra. Seamos buenos y verdaderamente ejemplares en nuestra pequeña esfera,
y produciremos entonces el Oro y nuestro medio se beneficiará con las
virtudes de nuestra Piedra filosofal.
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Esta es, a la vez, simultáneamente humana y divina. Es humana en su
sustancia, en su Sal P purificada, pero está divinizada por el Espíritu
mercurial que la penetra, exaltando el Azufre Q individual. En ella se realiza
la Escuadra de Salomón: el Agua celeste C se casa con el Fuego infernal B
convertido, puesto al servicio de la Gran Obra pura. El Matrimonio no puede
hacerse sin amor: es necesario que el azufre sulfuroso interno sea amoroso
para que el Mercurio celeste consienta en unirse a él. Pero un deseo egoísta
sería inoperante: el amor debe ser completo, absoluto, debe llevar al don
entero, sin reservas, de uno mismo.
La personalidad llegada a la iluminación de la Estrella Resplandeciente
brilla con resplandor y dispone del Pentagrama, emblema del poder
consecutivo al desarrollo de la voluntad del adepto.



Pero el más deslumbrante de los Magos no es más que
un simple taumaturgo junto al Santo que se olvida de sí
mismo y sólo actúa en unión con lo divino. La obra del
primero es su obra y, por admirable que sea, es siempre
particular; el segundo puede dar impresión de no producir
nada cuando en realidad está dedicado a la realización de la
Gran Obra universal. La Fuerza más fuerte de todas las
fuerzas procede del sentimiento por el cual el individuo
renuncia a sí mismo para guardar en sí la Energía total,
fusión de las virtudes de lo alto y de lo bajo.

Para los rosacruces, el Pelícano, que alimenta a sus hijos con su propia
sangre, enseña el amor sin el cual el más sabio no será más que un cuerno que
resuena o un címbalo retumbante. Siempre ha sido reconocido que el Sabio
más perfecto será aquel que ame más.


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EL SEPTENARIO

El Azufre Q, el Mercurio v y la Sal P corresponden en la personalidad
humana a lo que se ha convenido en llamar Espíritu, Alma y Cuerpo. Pura
actividad, el Espíritu-Azufre no actúa sobre la pasividad del Cuerpo-Sal más
que por intermedio del Alma-Mercurio, que es pasiva en su relación al
Espíritu, aunque activa en relación al Cuerpo.
Para que haya equilibrio y, por lo tanto, salud, funcionamiento normal,
conviene que los tres principios se armonicen en el individuo. Si
representamos a cada uno de los principios por un círculo, obtenemos, por la
penetración mutua de estos tres círculos, hasta encontrar sus centros, el
esquema de la constitución septenaria del hombre.



Las interferencias de los tres círculos engendran
una combinación del Espíritu y del Alma que
podemos llamar Espíritu químico o Alma
espiritual. Penetrando en el Cuerpo, el Espíritu
desarrolla el Espíritu Corporal, en el cual el Alma
que invade al Cuerpo, da como hermana, el Alma
corporal. Queda en el centro un espacio en que el
Espíritu, Alma y Cuerpo se fusionan para constituir
el Cuerpo Etéreo o astral, el Linga Sharira de la
Teosofía. Es el nudo de la personalidad, sobre el
cual todo repercute. Cumpliendo el papel de
intermediario, este nudo fluídico central es
asimilado al dios Mercurio de la mitología y, entre
los metales, se le atribuye la Plata-viva. Los otros
metales-planetas se distribuyen como sigue:

s Espíritu puro – Oro incorruptible, Sol, Apolo, Atma;
c Alma etérea – Plata, Luna, Diana, Manas;
1 Espíritu anímico o alma espiritual – Estaño, el más ligero de los
metales, Júpiter unido a Juno, Buda;
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o Espíritu corporal – Hierro, Marte, Kama Rupa;
? Alma corporal – Cobre, Venus, Prana o Jiva;
¹ Cuerpo – Plomo, Saturno, Rupa.

El Sol espiritual s representa la Luz divina que aclara sin desfallecer
nuestra personalidad, más especialmente nuestro Espíritu anímico, al que se
dirige nuestra conciencia jupiteriana 1. Lo que manda en nosotros procede, en
efecto, del Espíritu y del Alma, formadora de sentimientos y de imágenes
ideales, gracias a los cuales pensamos y recordamos. Del Espíritu corporal o
nacen los impulsos vehementes, a veces feroces, que estimulan la motricidad.
En cuanto al Alma inmaterial ? es el fundamento del edificio vital. Sin
su pesadez, no se podría realizar ningún trabajo, el Espíritu carecería de punto
de apoyo y el Alma se perdería en lo ilimitado.
Al Septenario de los metales-planetas se une el simbolismo de los
colores fundamentales: rojo, azul, amarillo, y de sus derivados: violeta, verde,
anaranjado. El rojo se atribuye al círculo del Espíritu, el Azul al del Alma y el
amarillo al del Cuerpo. De ahí que el violeta se convierta en el color del
Espíritu anímico, el verde en el del Alma corporal y el anaranjado en el del
Espíritu corporal; el blanco sintético representa al Cuerpo etéreo mercurial,
mientras el negro queda reservado al Caos ambiente, que no ha sido
luminosamente organizado.
La tradición enseña a distinguir siete tipos planetarios, según la
influencia que domina en cada personalidad. Es posible determinar
gráficamente siete tipos análogos desplazando uno de los tres círculos que
representan el Espíritu, el Alma y el Cuerpo.


EL REALIZADOR

Es así que rebasando el círculo corporal hasta hacerle interferir con el
área normal de los otros dos, Mercurio v, Venus ? y Marte o son favorecidos
a expensas de Júpiter 1, de Saturno ¹, del Sol s y de la Luna c.

Estamos aquí en presencia de una
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individualización muy acentuada, gracias a que el
Cuerpo astral v dispone de una abundante
vitalidad ?, que explota una impaciente
impulsividad activa o. Moverse, actuar
infatigablemente para satisfacer la exigencia de
las pasiones, desplegando gran inteligencia
práctica, será la característica de estas naturalezas
impetuosas y movedizas. La debilidad del
Espíritu anímico 1 se traducirá en una atenuación
de los escrúpulos de conciencia; por otra parte, la
disminución de la materialidad ¹ les hará carecer
de positivismo y de solidez física: el organismo
se cansará rápidamente. Habrá más energía
marcial oque idealidad solar s y más
sensualidad grosera ? que sentimiento puro c.




EL SOÑADOR



Al tipo del agitado vivaz se opone el
flemático, cuyo círculo corporal está en
retroceso. De ahí resulta que Mercurio v, Marte
o y Venus ? no tienen voz cantante, la
personalidad v se borra, los instintos o están
retenidos y la vitalidad ? es lánguida. En
cambio, el organismo vasto ¹ funciona
apaciblemente, sin la menor fiebre; se adormila,
pero obedece a la conciencia 1 cuyo dominio se
agranda en detrimento de la personalidad
sintética v. Una hermosa idealidad s y un alma
buena, sentimental y soñadora c se unen a ese
cuerpo espeso, relativamente inerte.



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EL PACIFICO

Empujemos ahora el círculo del Alma en
dirección a Marte o cuyo terreno será así
notablemente sacrificado en beneficio de
Mercurio v, con ganancia para Júpiter 1 y Venus
? en detrimento del Espíritu s y del cuerpo ¹.
Se trata de una personalidad fuerte en su centro
v, gobernada por una conciencia iluminada
racionalmente s y disponiendo de una vitalidad
generosa, de fluido altruista, pero tímida,
temerosa, sin atreverse a actuar, carente de
iniciativa y de energía marcianas o, no
encontrando utilización, la sentimentalidad se
convierte en piedad plena de conmiseración,
pero es prácticamente estéril. El Espíritu s
pierde lucidez mientras que el organismo ¹ se
vuelve demasiado sensible y siente repugnancia
ante la fatiga.





EL CONQUISTADOR

La operación inversa, haciendo avanzar a
Marte o sobre Mercurio v, hace perder a Júpiter
1 y a Venus ? lo que gana el Alma c, el
Espíritu s y el cuerpo ¹. Esta vez la actividad
es devoradora o; no actúa ciegamente, porque
está esclarecida por la razón s que no paraliza
ningún escrúpulo de la conciencia; está además
ayudada por un organismo vigoroso sin exceso
de sensibilidad; por el contrario, el Alma c se
entrega a los sueños más ambiciosos.



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EL EGOISTA


El círculo del Espíritu s rechazando a Venus
? refuerza el centro de la personalidad v, lo
mismo que el dominio de Júpiter 1 y de Marte
o; pero Espíritu s, Alma c y Cuerpo ¹ sufren
una disminución de la influencia que les
corresponde. Así, nuestro personaje se siente
alguien: es inteligente para satisfacer su ambición
jupiteriana; pero carece de sensibilidad ?, aunque
utiliza bien su organismo parsimoniosamente
vitalizado. Su lucidez de juicio s es defectuosa
por otra parte, y sus sueños c están turbados por
aspiraciones ambiciosas.

EL ALTRUISTA


El desprendimiento del Espíritu s asegura el
predominio de Venus ?, que gana ventaja sobre
Mercurio v, mientras que Júpiter 1 y Marte
oceden ante el Alma c y el Cuerpo ¹. La
ternura, la buena voluntad, el afecto, ?, hacen
olvidar el yo central v; la ambición se
sentimentaliza 1, y los impulsos actuantes o se
moderan para ventaja del organismo ¹. Los
sueños c son desinteresados y la luz de un
idealismo elevado rodea la personalidad,
resplandeciente por su generosidad.


EL INDIVIDUO ESTRICTAMENTE NORMAL

No son más que seis tipos, pero se agrupan alrededor del séptimo, que
corresponde al hombre idealmente equilibrado, al Hombre-modelo, adámico,
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que realiza la perfecta asociación del Espíritu s, del Alma c y del Cuerpo
¹, o del Azufre Q, el Mercurio v y la Sal P.
Los individuos humanos pueden aproximarse a este tipo, cuya
generalización sería nociva, porque conviene que seamos diferenciados y que
nos especialicemos según la tarea que nos incumbe. No nos apartemos de
todos modos de la norma humana, porque un exceso de diferenciación nos
volvería inhumanos. Para quedar en la nota justa evitemos toda exageración
deformante, corrijamos nuestro carácter tomando como modelo a aquellos
prójimos que se distingan por su sabiduría, es decir, por su feliz equilibrio.
No demos importancia exagerada a las determinaciones gráficas que
acabamos de trazar. Pueden dar lugar a otras interpretaciones, porque nada es
absoluto en este terreno.
Sin embargo, las construcciones de este género tienen la ventaja de
ayudar al espíritu a descubrir ciertas analogías y permitir a veces al médico
llegar a la raíz de ciertos desequilibrios morbosos. En estos tiempos de
psicoanálisis, estos sugestivos esquemas no son materia desdeñable.
Pero lo que lógicamente puede deducirse de un grafismo convencional
no podría adquirir una importancia comparable a la de los clásicos tipos
planetarios. No abordaremos aquí el exámen de ese septenario que
corresponde más especialmente al Simbolismo Astrológico, al cual
consagraremos una obra especial, que seguirá al Simbolismo Hermético.

El Simbolismo Hermético

ÍNDICE DE MATERIAS
Prólogo, página 3. La Ideografía Alquímica: La Enseñanza Muda, página 6. La Geometría Filosofal, página 8. El Círculo, página 10. La Luz Creadora, página 12. Sol y Luna, página 13. La Cruz, página 15. La Sal, página 17. El Nitro, página 18. El Vitriolo, página 19. La Sustancia Animadora, página 21. Júpiter y Saturno, página 24. El Mercurio, página 25. El Triángulo, página 27. El Azufre, página 29. El Cuadrado, página 32. La Escuadra, página 32. La Svástica, página 33. El Tártaro, página 34. La Piedra de los Sabios, página 35. La Iniciación Hermética, página 36. Un Simbolismo Inquietante, página 40. Un Cuadro Alquímico, página 61. Hermetismo y Francmasonería, página 66. Algunas Aclaraciones Sobre la Medicina Oculta, página 81. Nociones Elementales de Hermetismo, página 86. Los Tres Principios, página 86. El Cuaternario de los Elementos, página 90. La Obra de los Sabios, página 92. El Magisterio del Sol, página 94. El Septenario, página 97.

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PRÓLOGO
Desde 1894 teníamos la idea de publicar una obra sobre la Alquimia y la Francmasonería, pues es nuestra opinión que un mismo programa de iniciación se reconoce en la serie de operaciones de la Gran Obra hermética y la sucesión de pruebas a que han de someterse los francmasones. Mientras proseguíamos con nuestros estudios, se nos presentó una ocasión de comunicar los resultados sucesivos. De este modo fueron apareciendo, uno tras otro, los artículos publicados hasta fines de 1909 en la primera edición de este libro. Un primer tiraje de 500 ejemplares fue tan bien recibido que nuestro trabajo se agotó rápidamente. ¿Por qué nos demoramos tanto en hacer una nueva edición?. Nos hemos ocupado de otras tareas. El Libro del aprendiz exigía ser completado con los manuales del Compañero y del Maestro; después trabajamos en el Tarot de los imagineros de la Edad Media que, editado en 1927, nos hubiera permitido volver al Simbolismo hermético, pero entonces tuvimos que dedicarnos a los Misterios del Arte Real. Tan sólo en 1930, al cabo de veinte años, nos fue posible reiniciar un trabajo en el cual no habíamos dejado de pensar. Los comienzos de la obra de 1910 ya no nos satisfacían, y nos propusimos entrar en materia con una precisión acrecentada, absteniéndonos de reescribir el libro en su conjunto. Las correcciones se refieren a detalles: tratan de aclarar los pasajes difíciles sin modificar el sentido original. Hemos creído necesario un capítulo nuevo, llamado Nociones elementales de hermetismo, que reproduce con leves cambios la segunda parte de una obra publicada en 1897, y sólo conserva la Medicina filosofal sin contar la Imposición de las manos, donde contamos nuestras experiencias en el campo del magnetismo terapéutico. Por consiguiente, en las páginas que siguen se encuentra reunido todo lo que hemos escrito sobre la alquimia. El lector no encontrará aquí un tratado metódico, pero creemos hacerle un favor obligándolo a coordinar los datos que le presentamos. No deberá irritarse por las repeticiones inevitables ni por las exposiciones que no concuerdan a primera vista. Los símbolos no pueden manifestarse en un solo sentido y pueden, sin contradecirse, decir blanco y negro al mismo tiempo, pues la realidad es compleja y es nuestra propia simplicidad que la simplifica.
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cábala. además. y es este aspecto que cultiva Wirth: era un sistema filosófico. y no fue. el jefe de una escuela que en otros tiempos. nitro. lo que piensa el vulgo.el hermano Wirth es. “La alquimia era otra cosa. el arte de la cultura intelectual y moral del hombre. sal. totalmente distinta de la escuela inglesa. introdujeron las ciencias ocultas: magia. “La Escuela Masónica de Alquimia es la escuela francesa. lo que quiere decir que la ciencia es la imagen de la realidad. Fue eso. Por esta razón los símbolos de notación de los alquimistas eran empleados por los astrólogos y han sido conservados por los astrólogos”. nuestro amigo C. influidos por factores que no hay motivo para tratar aquí. No digo esto con intención de denigrarlo: por el contrario. mientras que los símbolos reflejan la complejidad muchas veces insondable de las cosas. La nomenclatura química está llena todavía de términos de origen alquímico: ázoe. La alquimia no es. fue poderosa: la Escuela de Alquimia”. en el artículo póstumo que escribió para su revista: “. Limousin. “Pero la alquimia no era sólo esto: era también un sistema científico general. dentro de la masonería. Así ocurría en otros tiempos. pero fue también algo más. Sin embargo. Permítasenos reproducir aquí la página que nos dedicó el director de L’Acacia. mercurio. El “oro potable”. lo tengo por el representante de una noble tradición. y otros países.El Simbolismo Hermético Las palabras engañan al simplificar. Basta leer un artículo de Wirth para reconocer en él al alquimista. el magnetismo y sobre todo la alquimia.. y que debe buscarse en la realidad lo que enseña la ciencia. También era algo más: era un arte. En general se cree que la alquimia consistió en una serie de procedimientos químicos para obtener la transmutación de los metales y lograr la fabricación del oro: ese oro con el cual se obtiene todo en el mundo. Es esta identidad de la filosofía y de la ciencia ― por lo menos de lo que se consideraba en otros tiempos ciencia ― que expresa la fórmula del Hermes Trismegistos: “Lo alto es igual a lo bajo: lo que está abajo es igual a lo que está en lo alto”. azufre. astrología. Los adeptos franceses de la masonería en el siglo XVIII. los alquimistas hicieron descubrimientos interesantes con los cuales se ha beneficiado la química moderna. M.. etc”. digamos de pasada que en el curso de las últimas investigaciones y experiencias. que se procuraba producir Page 4 Oswald Wirth . en Francia. vitriolo.

El no sopla y no tiene laboratorio. El simbolismo de la alquimia no se refiere exclusivamente a las verdades de orden iniciático. transponiendo de un simbolismo a otro. La iniciación es una. aunque cada escuela de iniciación use símbolos propios. 1 ¿Cómo ha podido convertirse en vil plomo el oro puro?. y por éste a la realización del bien. Una metáfora alquímica inversa fue la que Racine expresó en el verso célebre de Atalie: “Comment en un plomb vil. París.El Simbolismo Hermético simbólicamente. No tenemos a la alquimia por un fin. Aprendamos comparando. “Es esta la alquimia que cultiva el hermano Wirth. Page 5 Oswald Wirth . groseros. “La transmutación de los metales era la transformación de antropoides ignorantes. era la perfección humana. O. ni siquiera un diminuto athanor en su domicilio”. por lo cual no podemos apreciar las teorías de los antiguos alquimistas desde el punto de vista científico moderno. Seguimos convencidos de que éste es el terreno más sólido. agosto 1930. pero la consideramos un poderoso medio de llegar por ella al discernimiento de lo verdadero. Agregaremos que nuestros conocimientos de química son rudimentarios. pero preferimos no buscar otra cosa en él. bárbaros e inmorales. y la luz se hará en nuestro espíritu. W. corteses y morales”. en hombres instruidos. “Puede compararse este programa simbólico con el programa del grado de maestre masón especulativo”. l’or pur s’est-il changé?1.

Persuadidos de que la meditación instruye al hombre en las cosas que más le interesan. a pesar de que. pues. que debe ser nutrida.El Simbolismo Hermético LA IDEOGRAFÍA ALQUÍMICA LA ENSEÑANZA MUDA LA ESCRITURA primitiva se basa en signos que evocan ideas. cada uno por separado. precisamente para incitarlo a la reflexión. la ideografía original se desarrolló por medio de la adaptación de una serie de caracteres que se vinculan. Por lo pronto. no se siente estimulado a pensar. extraños y desconcertantes. no pueden entenderse con palabras. Es posible que las cosas. cuando hablan idiomas diferentes. Esto será normal de parte de un espíritu activo. Se ha dicho que la palabra le fue dada al hombre para que pudiera disimular su pensamiento. En ellas el discípulo no es aleccionado. Retengamos más bien el hecho de que el hombre habla para evitar el pensamiento: hablamos mucho para no decir nada. En Extremo Oriente. en los actos en los cuales le harán participar sus maestros. Una escritura como ésta no es práctica en la vida corriente. Pero supongamos que no es este el caso. pues obliga a pensar haciendo abstracción de la palabra. a un elemento del pensamiento. Esto nos lleva. ¿En qué debe meditar el aspirante?. y que al aspirante se le ocurren ideas ante todo lo que ve. Estos le harán cumplir ritos significativos. no recibe ninguna predicación: es puesto en presencia de sí mismo y de los espectáculos puros. y es mejor que se instruya con pedagogos que le dirán qué debe pensar. espíritu perezoso. a la meditación. las imágenes y los signos no le sugieran nada. Esto hace posible que los asiáticos instruidos puedan comprenderse por escrito. que siempre se han negado a dejarse aturdir por el ruido de las palabras. Estos inconvenientes de la palabra no han pasado por alto a los pensadores serios. que se leen en cualquier idioma conservando siempre el mismo significado. En ese caso. pierde su tiempo en la Escuela de la Sabiduría: no tiene vocación. ¿Por qué ― se preguntará ― se me hace desempeñar un papel Oswald Wirth Page 6 . han fundado las Escuelas de Silencio. pero es innegable que tiene muchas ventajas desde el punto de vista filosófico. como nuestras cifras. que tiende a pensar por sí mismo. Las palabras permiten hablar volublemente. se pronuncian sin necesidad de que el espíritu se represente lo que expresan los sonidos.

Si tal iniciación se realiza con un buen hombre. En formalidades que ― lo sé ― son simbólicas. Nadie es iniciado en virtud de una ceremonia. Tampoco trataremos aquí de los objetos del culto. estar dispuesto a apreciarlas en lo que valen. que no descubre la vuelta. o imágenes veneradas. Pero el recogimiento en sí mismo no es más que un ejercicio transitorio. La vida lo hace intervenir como actor del espectáculo que ella misma proporciona.El Simbolismo Hermético enigmático con el pretexto de iniciarme?. la casta divinidad del pensador. ¿En qué se me inicia?. Los que hablan nos comunican sus propias ideas. Pero no todos los ritos son de iniciación: la atención del neófito se siente atraída por símbolos. ni siquiera de las imágenes propiamente dichas. que muestran los hierofantes. Después de entrar en sí hay que salir. la ceremonia es formal e inoperante desde el punto de vista iniciático. hasta el fondo del pozo simbólico donde se oculta púdicamente. La realidad vulgar de las apariencias es el manojo de imágenes que solicita la perspicacia del iniciado. Nuestro programa se limita al examen de los grafismos que favorecen la formación del pensamiento y nos detendremos especialmente en el análisis de los signos alquímicos. para actuar mejor como artista que entiende las intenciones del autor de la obra. pues en ellos se muestra Oswald Wirth Page 7 . interesantes de conocer desde el punto de vista profano. tenidos por sagrados. trabajando espiritualmente para descifrar el gran enigma que nos plantea la objetividad. figuras elementales de geometría o dibujos sugestivos que se vinculan a ideas significativas para la inteligencia del hombre. cuando no sencillos signos gráficos. En lo que sigue no nos ocuparemos de los ritos iniciáticos. Para descubrir a ésta. Heme aquí frente a símbolos cuyo significado debo descubrir. ni por la asimilación de determinadas doctrinas ignoradas por el vulgo. Iniciarse en la representación. hay que elevarse por encima de las cosas para volver a ellas. estudio que hemos hecho al ocuparnos de los Misterios del arte regio. pero que más vale ignorar a fin de ponerse en condiciones de buscar independientemente la verdad. no un fin. Para él todo es jeroglífico. ésa es la suprema regla de sabiduría para el que participa en la divina comedia del mundo. en su desnudez. El actor se interesa en la representación y quiere descifrar el sentido. tenemos que descender dentro de nosotros mismos. de las cuales nada es más revelador que las cartas del tarot. que son objetos materiales. Cada uno se inicia a sí mismo.

Ahora bien. que las recetas de los adeptos debían seguirse al pie de la letra. construimos correctamente. del famoso pozo en que se oculta la verdad. y sobre todo los inquisidores. De todos modos. la pesadez. LA GEOMETRÍA FILOSOFAL Nadie entra aquí si no conoce la geometría. vaya dicho en elogio de la Locura. de más sutil espiritualidad. la de Euclides. sierva atolondrada de la Sabiduría. arte que consistía en vincular las ideas a las formas y en leer los signos compuestos de líneas como las figuras de los geómetras. Se trataba de otra geometría. lo que podemos descubrir solos. como buenos masones especulativos. y sin que nada le sea dictado. Sin embargo. en efecto. La geometría del genial filósofo no era. al menos en relación a nosotros mismos. Esta era la advertencia que apartaba de la escuela de Platón a los simples oyentes. Los hermetistas de la Edad Media han hablado reticentemente de los procedimientos requeridos para transmutar al plomo en oro. El espíritu se eleva así con plena independencia. estas operaciones insensatas constituyen el origen de la química moderna. y que los charlatanes explotaban la avidez de los ingenuos. debe extraerse de su mina. de un arte más bien que de una ciencia. no falseada por la expresión verbal. y el oro es Oswald Wirth Page 8 . La materia prima del gran arte. en virtud del funcionamiento autónomo de nuestro entendimiento. asignando otros valores a otros signos. es decir la idea pura. Así fue que algunos ignorantes se arruinaron pretendiendo realizar la Gran obra. ciencia de la medida y del espacio. la ininteligencia. con sus teoremas y sus demostraciones. no todos los alquimistas se engañaban con sus propios símbolos. El plomo significaba para ellos la vulgaridad. Era prudente que el vulgo creyera.El Simbolismo Hermético la clave del hermetismo. o sea de nosotros mismos. la imperfección. no preparados a pensar por sí mismos. Es esforzándose en dar un sentido a las figuras más simples que el espíritu puede elevarse a las concepciones fundamentales de la inteligencia humana. encuentra por sí mismo el sentido de un trazo o de un grafismo poco complicado. filosofía muy alejada de las palabras y cuya comprensión está reservada a los iniciados de verdad. adquiere un carácter de verdad. y si le somos fieles. El valor que asignamos al signo es verdadero para nosotros.

que es perfectible y en quien el plomo puede transmutarse en oro. personificada por Isis. Por otra parte. formado por signos que tenían los nombres de las distintas sustancias.El Simbolismo Hermético exactamente lo contrario. debía instruirlos. La Cruz simple + nunca se encuentra aislada. Estos tuvieron su alfabeto secreto. mientras que el simbolismo de los signos informaba a los iniciados sobre el sentido profundo de los términos empleados. del Binario. pues el signo del Vinagre (Disolvente)  es una Cruz con los extremos ensanchados. Abajo vemos un círculo en el cual están inscritos una cruz. sino combinada con una figura cerrada: Oswald Wirth Page 9 . Pero las palabras sólo existían para los profanos. un triángulo y un cuadrado. mientras que la Cruz simple I no designa en la Alquimia una sustancia. Los iniciados no se interesaban en los bienes perecederos. Hay que observar que tres de estas figuras circunscriben superficies. A lo sumo. en los metales ordinarios que fascinan a los profanos. redescubierto por Mylius y Valentín en el siglo XVI). no se revelaba al adepto ninguna ideografía iniciática: la intuición. Todo lo vinculaban al hombre. era celosa de sus prerrogativas y sus privilegios. del Ternario y el Cuaternario. Son éstos precisamente los elementos básicos de la ideografía hermética: Estas figuras se vinculan a las nociones pitagóricas de la Unidad. en el pináculo de su poder. Pero en aquellos tiempos el hombre era un bien de la iglesia y ésta. algunas imágenes podían allanarle el camino (el pentáculo de rebis. de ahí la discreción de los hermetistas.

hay un claro parentesco de forma entre la Cruz I y el Cuadrado cuyos dos lados forman la Escuadra g z y a f. Pero no nos adelantaremos en la exposición antes de examinar sucesivamente cada uno de los factores de la tetrada hermética: EL CÍRCULO Para representar a la Unidad lo más conveniente es trazar una línea única cuyos extremos se juntan desapareciendo. dado que el Círculo determina un límite que separa al contenido limitado de un ambiente infinito. que es el gran elemento de conciliación. imagen del Ternario. Hablando Oswald Wirth Page 10 . el signo. Por otra parte. Más adelante daremos explicaciones a este respecto. Tan sólo la base horizontal de esta figura se encuentra en la Cruz I. Es verdad que dicho Ternario se encuentra en toda representación. Comprobaremos simplemente aquí que la Cruz con brazos iguales se une fácilmente al Círculo en el cual se inscribe t para realizar una conciliación ideal de los contrarios. Una línea simple | es menos feliz. el que liga.El Simbolismo Hermético Esto se debe a que las figuras cerradas corresponden a diferentes órdenes de sustancias. por el hecho de que vivifica y pone en movimiento. religioso por excelencia. si se tiene en cuenta su cuerpo o sus dos extremos. Hay menos afinidad entre la Cruz I y el Triángulo . que pueden cambiar de estado o de destino de acuerdo a la indicación de la Cruz I que se les añada. porque reconocemos en ella una línea cortada.

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estrictamente, la Unidad no es representable: se concibe pero no se ve en ninguna parte. Su mejor símbolo es el punto matemático estrictamente imperceptible, que debemos situar en forma abstracta en la intersección de dos líneas o en el centro de un círculo. Es este punto inexistente materialmente que engendra la línea al desplazarse en el espacio. Nacida de la nada, la línea, al avanzar de frente o al girar sobre sí misma, nos hace concebir la superficie que, a su vez, se eleva, baja, oscila sobre uno de sus lados para darnos la idea del cuerpo de tres dimensiones. Esta generación es intelectual y lo que el espíritu humano saca así de la nada es la geometría. La imposibilidad de formarnos una idea fiel de la Unidad nos obliga a volver al círculo, emblema tradicional de lo que no tiene ni comienzo ni fin. Ante la necesidad de animar una figura geométrica demasiado esquemática, los alquimistas griegos vieron en el círculo a una serpiente que se muerde la cola, el Uróboros. La divisa EN TO IIAN, Uno el Todo, que acompaña al símbolo ofídico, afirma la fe en la unidad global de lo que existe y se puede concebir. Los griegos partían de esta unidad en sus especulaciones y volvían a ella siempre para apreciar, en su relación, el valor de las cosas. No se ocultaban que ese Todo equivale a Nada para el empirista que sólo tiene por real lo que constata objetivamente; de ahí la idea de la materia primera de la Gran Obra, que los tontos no ven en ninguna parte y que los sabios adivinan en todo. Es el Todo-Nada, o la Nada-Todo sobre los cuales sólo se puede divagar con palabras. Sin embargo, no conviene disertar en el vacío sobre el Cero vacío que, no obstante, no es la Nada, porque el Todo-Uno no deja nada fuera de sí. Vacío y Nada son palabras engañadoras: todo está lleno de “alguna cosa”. Es verdad que esta cosa puede escapar a nuestros sentidos, aunque se imponga al intelecto. Se la ha figurado como una sustancia diluida al extremo, sin más cualidad que la de extenderse indefinidamente. Los babilonios no dieron nombre a esta sustancia, aunque la poetizaron en Tiamath, la esposa de Apsú, el abismo sin fondo, el dios negro primordial, que duerme, se complace en sí mismo, y rehúsa crear cualquier cosa que sea. Este dios inactivo de la noche no puede representarse más que con un disco negro , porque es el dios de las tinieblas increadas, que se suponen anteriores a todo el devenir.
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Para agradarle y unirse a él, Tiamath, su esposa, se volatiliza. Es como si ella no fuera, de tal modo se ha extendido y sutilizado. Es, en este estado, la Sustancia primordial, impalpable y transparente, uniforme y no diferenciada, precisamente lo que representa el Alumbre de los alquimistas. Sal filosófica por excelencia, principio de las otras Sales, de los minerales y de los metales, según la definición de Dom Antoine Joseph Pernéty, en su Dictionnaire mytho-hermétique.2 Ninguna propiedad del alumbre vulgar justificaría esta preeminencia; parecería también que hubiera un juego de palabras, porque Alumbre (Alun en francés) evoca Lo Uno, sustancia fundamental, análoga al Eter que constituye la esencia íntima de las cosas, su trama sutil desprovista de cualidades diferenciales; dicho de otra manera: el sustrato, inmaterial en cierto modo, de toda materialidad. En las cosmogonías es el Caos primitivo, en el que se confunde, ahogado en la homogeneidad, todo lo que toma forma y cualidades distintivas. Es Tiamath antes del furor que turba bruscamente su limpidez, por condensación, y transforma a la esposa de Apsú en agua densa y salada, de donde surgirá la creación.

LA LUZ CREADORA
Crear significa sacar de la nada. Pero, para que los seres y las cosas puedan ser sacados de esa pretendida Nada, es necesario que ésta sea sustancial en cierto modo. Cuando el espíritu humano evoca la imagen de un Abismo sin fondo, llamándolo Apsú, o bien el abismo del espacio infinito personificado por Urano, se ve siempre obligado a colmar el vacío que ha imaginado, con Tiamath o con Rea, divinizaciones de la sustancia etérica extendida en el infinito. Esta sustancia no es todavía algo, es decir, una cosa propiamente dicha, susceptible de distinguirse: es la Cosa en sí, anterior a toda particularización distintiva. Si imaginamos muerta a esta sustancia nos equivocamos, porque está esencialmente viva y, con razón, Tiamath ha sido cantada como la madre de toda vida. Para colmar el Universo hay que vibrar sin reservas, bajo la acción del dinamismo infinito. Las vibraciones se transmiten integralmente en
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un medio homogéneo, como el que se atribuye a la sustancia primordial. Nada detiene las ondas del Océano cósmico, que sigue uniformemente fluido, sin que nada se forme en su seno. ¿Cuál es, pues, el misterio de la Creación?. ¿Cómo ha sido fecundada la esterilidad O ?. Gráficamente, la respuesta es fácil, y está dada por un punto marcado en el Círculo s. Parece que éste es el esquema de la fecundación del óvulo; pero los alquimistas ignoraban la embriología, y es el Sol quien representa a sus ojos el nuevo signo. Un centro que emana ondas circulares, como una piedra lanzada al agua, es la imagen evocada. Así se han imaginado los antiguos sabios el movimiento animador del Cosmos. Han imaginado una radiación que parte de un centro y se propaga interminablemente en todos los sentidos a través del espacio, como la luz que emana de una lámpara luminosa. Pero el término Luz fue escogido por analogía, porque la Verdadera Luz no es aquella que golpea la retina. Los cabalistas entienden por Aor Ensoph, Luz infinita, el agente que desenreda el caos antes de las luces celestes, centros para nosotros de luz física. Hay que representarse esta radiación inicial como partiendo simultáneamente de todas partes, no de un centro único, sino de centros luminosos de emanación, multiplicados hasta el infinito. En la realidad pura, O no es anterior a s porque la luz data del comienzo; pero las palabras se burlan de los pensamientos que hacen surgir los encuentros de logomaquia. ¿Qué es el comienzo, cuando se trata de algo que no tiene principio ni fin?. Filósofos prudentes y taciturnos, los herméticos se han trazado límites al tratar la solución del problema del origen de las cosas. Si bien se refieren a la Luz en sí, preexistente a los objetos iluminados, no se han detenido en este fantasma subjetivo. Para ellos, sólo la Luz que ilumina es digna de atraer la atención. Pero no confundamos: Luz que ilumina significa aquí agente activo. Pero, ¿cómo hemos de representarnos una acción efectiva, sea lo que sea?. Conviene distinguir ante todo un centro del cual parte la acción (punto central del círculo), después la acción misma en su actividad (ondulación o irradiación), y finalmente el resultado de la acción (circunferencia del círculo). Visto de esta manera, el Signo s se relaciona con el Gran Agente primordial, que se opone a sí mismo para engendrar en primer lugar formas y, progresivamente, apariencias compactas. Este agente es el creador de todas las

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madre de toda objetividad. pero. pues a su modo de ver. representa la plata d en el orden de los metales. la Luna es llena . en el orden de los metales. Es posible partir de aquí para establecer. SOL Y LUNA En relación a s. opuestos antagónicamente.El Simbolismo Hermético cosas. que tiene el mismo signo que el Sol s. por analogía. mientras que en forma de creciente . la Luna se vuelve reveladora del verdadero Sol espiritual. Esta vez los signos solares y lunares. y al Sol. cuya claridad no afecta directamente ni a los sentidos ni al entendimiento. como aparece en la ideografía alquímica. crear Engendrar Fecundación Jakin Oswald Wirth d Luna Plata Claridad refractada Imaginación Creer Asimilar. comprender Sentir Recibir Obedecer Conservar. realiza su obra maestra al reflejarse en el Oro. descubrir Obrar Dar Mandar Fundar. en padre de la espiritualidad. Positivo-Negativo. Espíritu-Materia. como DíaNoche. Los alquimistas son aficionados a comparar al Sol y Luna. Lingam-Yoni. o son femeninos. Es convertir a la Luna en Isis. que es masculino. Luz-Tinieblas. dualidad para ellos indisoluble. Lleno-Vacío. indican las ideas siguientes: s Sol Oro Luz directa Razón Discernir Inventar. La Luna tiene su espejo que nos devuelve la luz solar. mantener Concebir Gestación Bohas Page 14 . Considerada de este modo. una lista inagotable de oposiciones. etc. oculto como Osiris. al agente fecundante se opone el paciente fecundado.

El Simbolismo Hermético Otras distinciones surgen del binario Sol-Luna. En cuanto a la Luna d. representadas por el carácter alterable de la Plata. Se trata del agente fluídico. las dos luminarias son activas. aunque la imagen de la Luna Creciente puede aludir a la juventud y la luna en su último menguante a la vejez. es decir. Una de ellas es el León Oswald Wirth Page 15 . coordinado dinámicamente. que por simple acción y presencia determina cristalización de una solución salina que ha alcanzado el grado de saturación requerida. Tomando este camino uno tiene tentaciones de establecer una correspondencia entre el Sol masculino s con el Agente. pero doble en su polarización. pero conviene no apartarse aquí del campo específico del hermetismo. recuerda la Sal Gema. uno en su esencia. que no cesa de crecer y crecer: de aquí la inestabilidad de las influencias lunares. mientras que la Piedra Filosofal. por lo cual el monstruo tiene dos cabezas que se oponen. cuya influencia es cristalizante. puesto que iluminan. En cambio no es indiferente que las puntas del Creciente señalen arriba o abajo. metal noble pero que puede empañarse. análoga a la del cristal ya formado. Las puntas vueltas hacia abajo designan por el contrario la Sal Gema . quieren decir que domina el éter caótico o para forzarlo a entrar dentro de la corriente de involución. Debe observarse que el famoso Polvo de Proyección obra de este modo. siempre idéntica a sí misma. con la cual trabajan. fija e inmóvil como el brillo del oro.no tiene importancia. Nos detenemos en Jakin y Bohas para no ocuparnos de la serie de antagonismos que se vinculan a las dos Columnas del Discernimiento Constructivo. Las puntas hacia arriba . y la Luna femenina d con el Paciente. que es cúbica. como en el signo de la Sal Alcalí. La materia prima de los sabios. refleja lo que capta su disco cambiante. pero el Sol s es el foco permanente de una constante radiación. Ahora bien. conglomerado cristalino de cubos. está simbolizada por la Gran Serpiente que ya no forma círculo para morderse la cola (uróboros) sino que rodea totalmente a la Luna y parcialmente al Sol. un éter evolucionado. Que las puntas del Creciente estén a la izquierda d o la derecha a .

LA CRUZ Ningún grafismo es tan espontáneo como el Tau arcaico de los fenicios X o I. lo cual es absolutamente arbitrario y está en contradicción flagrante con los fundamentos racionales de la ideografía. la llamada Cruz de San Andrés X representa el encuentro de los factores similares. siempre que se amplíe en forma noble la noción vulgar de cohabitación. Oswald Wirth Page 16 . de ahí el sentido bélico que se atribuye a la cruz oblicua. de la cual no nos ocuparemos. la otra corresponde al Águila de la volatilidad. No hace más que tres mil años que tomó el valor de T y sólo se identificó con un instrumento de suplicio en el omento de expansión del cristianismo. El trazo horizontal (signo de sustracción en aritmética) es pasivo. estimuladoras de la eterna corriente vital. El nombre semítico de esta letra del alfabeto significa marca. Esto hace pensar en dos espadas cruzadas. La importancia de la cruz derecha I es. signo gráfico por excelencia. En el análisis. La idea que penetra en la inteligencia receptiva. pero opuestos en su acción. Aparte estas funciones convencionales. La energía condensadora de involución (León) está en lucha constante en el seno del Gran Agente con la tensión expansiva (Águila). que tiende a la disolución de los cuerpos y a la dispersión de su sustancia en el Eter. pues es un signo que los alquimistas no usaban. la fecunda. consciente. sello. signo de acción y de trabajo efectivo.El Simbolismo Hermético terrestre. Por el contrario. esto explica la Cruz I. conviene distinguir el signo aritmético de multiplicación X del signo de sumar I. Una fuerza sólo vale por su aplicación. el trazo vertical es activo. uno que se inclina a la derecha y otro a la izquierda. despierto. Actualmente evoca una idea de muerte. extrañas al simbolismo hermético. y efectivamente la Cruz se refiere filosóficamente a la unión sexual. en cambio. La actividad | que atraviesa la pasividad sugiere una idea de fecundación. La Luna y el Sol desempeñan el papel de bobinas de inducción. muy importante en la doctrina hermética. Nuestra energía se casa con nuestro organismo para que éste trabaje. fijo en su ardor condensador. como el hombre que duerme descansa echado en el suelo. Dios se une a la Naturaleza para engendrar lo que es. como un hombre de pie.

pero la Sal. Contentémonos con Oswald Wirth Page 17 . analizando una a una las asociaciones del Círculo. fundamento de su Arte. o ya realizado. los alquimistas indican dicho estado trazando la Cruz encima de un elemento gráfico o por debajo de él Q . pero inteligible. ya que puede descomponerse en . es un fluido sutil que llena el Espacio y todo lo penetra. gracias a la acción combinada del Azufre Q y del Mercurio K. al cual no puede atribuirse ninguna cualidad. como tendremos que explicar más adelante. son muy numerosos. el sub-stratum de su aparente estabilidad. sustancia primordial no diferenciada.El Simbolismo Hermético Esté este trabajo por hacerse. Como si hubieran presentido las teorías más avanzadas sobre la inmaterialidad última de la “materia”. Es precisamente al analizar este signo en sus distintos aspectos que uno llega a percibir el alcance y la sutileza de las concepciones alquímicas. todavía no sensible. por excelencia la más indispensable y la más extendida. Guardémonos bien de identificarla con nuestra vulgar Sal de cocina. La Sal r está en la base de todo lo que toma forma. Toman el nombre de Sales. La Sal de los Filósofos proviene del Océano cósmico por desdoblamiento del Alumbre O. Nos expresamos con una pesadez enojosa al hablar de una trama inmaterial que proporcionaría a las cosas. en cierto modo abstracto. El diámetro horizontal divide el círculo y se convierte en el firmamento separador de las Aguas superiores y de las Aguas inferiores. LA SAL Los derivados del Alumbre O. los hermetistas no vieron nunca en el Universo otra cosa que energía en acción. a estos signos se agrega el del Mercurio 3 que es más complejo. La barra horizontal que atraviesa el Cero le da a éste el valor de una sub-stancia. de la Cruz. Todo se engendra por su intermedio. El Gran Agente transmutador. Pero procedamos ordenadamente. Las palabras traducen muy torpemente lo que los símbolos invitan a concebir. es la Sal Marina r. El jeroglífico 3 es revelador para quien sabe leer el lenguaje mudo de los signos. Ya no estamos pues en presencia de ese Caos indeterminado. o de sus elementos.

Los hombres deben aprender a extraerla de las aguas estancadas de los pantanos salobres que evapora el sol. La piedad de los filósofos la ha consagrado a la Virgen celeste. empezando por la de Lucifer. el cosmos naciente se separa de la Nada. Por lo tanto. la parte superior de la Sal corresponde a la idealidad virginal que domina toda concreción y cuya imagen se ofrece a nosotros en la Emperatriz (arcano III) del Tarot. todo lo que existe tiene su cielo y su tierra. Por ilógica que sea. En ésta se concibe la intervención de dos tendencias opuestas: la condensación concretizante y la sublimación expansiva.El Simbolismo Hermético saber aquí que es el principio estabilizador de los cuerpos. fundamento de los sedimentos geológicos y de las rocas más estables. Los constructores del Templo de Salomón se plegaron a la costumbre. se opone una sustancia esencialmente inestable que representa el nitro . Para los hermetistas. de lo cual surge la creación del Cielo y de la Tierra. un simple trazo vertical Oswald Wirth Page 18 . No es éste el símbolo de una sabiduría tranquila. EL NITRO A la placidez constructiva de la Sal. Ideográficamente. como lo indica el signo de la Sal r. la Madre Universal fecundada eternamente por el espíritu. flanqueando la entrada del edificio con las dos columnas llamadas Jakin y Bohas. el Caos se interrumpe por la separación de lo sutil de lo espeso. sino el ideograma de todas las rebeliones. Una vez cristalizada. El Infinito-Nada O era forzosamente apacible y no se entiende por qué razón Parabram decidió diferenciarse y perturbar el Nirvana primitivo. acto inicial de la génesis bíblica. una rebelión celestial fue la solución que encontraron los poetas al problema cosmogónico. que proviene del océano de la infinita sabiduría. llamado Sal Infernal desde el momento de la invención de los explosivos. A decir verdad. pero en la base de su construcción se distinguen dos factores constructivos tradicionalmente representados por dos columnas que se yerguen como menhires u obeliscos. Bajo esta doble influencia. Pero las aguas celestiales son el resultado de la evaporación de lo que se ha condensado a expensas de la masa caótica primordial. Esta función erige en símbolo de sabiduría y de ponderación a la Sal. su sustancia se convierte en el cuerpo de la Piedra de los Sabios. Pero la unidad del plan creador persiste bajo la infinita variedad de las cosas.

Esto nos lleva a las dos columnas del simbolismo de los Constructores.El Simbolismo Hermético da una solución silenciosa al misterio. lo mismo que la elevación más allá de toda chatura. animadora de los individuos. el recogimiento. por su enlace. pues el ideograma es. si se prefiere. Estos instrumentos recomiendan la calma. el equilibrio plácido que debe realizarse intelectualmente. Si dudáramos. es decir el de la vida manifestada. emblema de la Sabiduría práctica aplicada a las realidades de la vida. lo fecundante y lo fecundado. Horizontal y vertical se concilian constructivamente en la Escuadra. caracteriza al reino vegetal. el esquema del óvulo fecundado. no aplicada. pues una corresponde a la Sal r y la otra al Nitro . He aquí una acción que desciende y asciende. después la profundización. por otro lado autonomía. La Cruz se forma en el centro del Círculo por la superposición de la Sal r y del Nitro o. búsqueda de la verdad en sí misma y sublimación constante del pensamiento individual. receptividad. sumisión a todo lo admitido. el apaciguamiento de las pasiones. mientras que los Oswald Wirth Page 19 . Inscrita en el Círculo y limitada por éste. En Alquimia. es decir abstracta. crítica de lo convencional. como hemos visto más arriba. En sí misma la Cruz. Hay aquí las oposiciones realmente constructivas de una mentalidad filosófica. De una parte disciplina. que es el de la vegetación. ¿Qué significa aquí el Cardenillo?. los hermetistas han visto en él el símbolo de la Sustancia cósmica vitalizada. la Cruz alude a la vida concreta. Es probable que se haya elegido el óxido de cobre a causa de su color. una involución y una evolución. bastaría remontarnos al Nivel y a la Perpendicular o plomada de los francmasones. cuyos brazos pueden prolongarse al infinito. activa y pasiva en proporciones iguales. la penetración hasta el fondo de las cosas. EL VITRIOLO La vitalización rigurosamente equilibrada. es la Cruz I que une inseparablemente el activo y el pasivo. En forma más filosófica. se refiere a la vida indefinida. ¿Por qué se atribuye este nuevo signo al Verdete?. en relación con el cual los animales parecen desequilibrados a favor de la actividad. tal como se encuentra activa en los organismos vivientes. docilidad. desde el punto de vista fisiológico.

Los signos se refieren. Veram Medicinam ― Visita las entrañas de la Tierra es una invitación al descenso en sí mismo y al ahondamiento de la naturaleza humana. Estabilidad por el predominio de la pasividad. en nuestro Huevo filosófico herméticamente cerrado. destilemos. pues la química operativa aleja del hermetismo puramente especulativo. El conocía la fórmula que se vincula a la palabra VITRIOLUM. Los signos y Inestabilidad por exceso de vitalidad. Mesmer ha tomado de la Alquimia su concepción del magnetismo animal. únicamente. sino la afirmación de que todo está en el Hombre. separemos lo sutil de lo denso. El secreto del Vitriolo convierte al hombre en el objeto de la Gran Obra de los filósofos.  Mineral. pero y se vinculan al Vitriolo verde y azul. No nos detengamos aquí en el sulfato de cobre y en el sulfato de hierro. siempre que éste aprenda a conocerse y a aprovechar sabiamente. a la sabiduría oculta. Cada uno de nosotros esconde en sí la Piedra de los Sabios. En el Vitriolo nos muestran la Vitalidad animal bajo su doble aspecto de fluido femenino y de fluido masculino . Gráficamente. que posee el poder de curar todos los males. la Verdadera Medicina. Oswald Wirth Page 20 . De esta manera encontraremos la Piedra oculta en la cual reside la Verdadera Medicina. estas tres modalidades vitales se traducen de este modo: Animal. no designan ninguna sustancia del laboratorio alquímico. cuyas letras dan las iniciales de la famosa frase: Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem. los recursos inagotables de su propia naturaleza. En esto no hay nada absurdo. ni ingenuamente milagroso. Encerrados en el laboratorio secreto de nuestra personalidad.El Simbolismo Hermético minerales están estabilizados por el predominio de una vitalidad pasiva.  Vegetal. rectifiquemos. Equilibrio.

sin conocer las aplicaciones de la electricidad o las teorías últimas sobre la constitución de la materia. pues en el hermetismo no hay mucha preocupación por lo que es apreciable por los sentidos. El Globo terrestre coronado de la Cruz es la insignia del poder imperial considerado iniciáticamente. y disolver luego las coagulaciones domina el Alma del Mundo y posee el supremo poder mágico. Por mineralidad no entendemos la síntesis de las propiedades aparentes de los minerales. ya que se trata de un imperio ejercido sobre el Alma del Mundo. puede decirse que sus espíritus gravitaban en torno a las nebulosas aún no constituidas en conceptos netamente inteligibles.El Simbolismo Hermético A la vitalidad mineral se refiere el ideograma del Mundo. El que sabe coagular este fluido. Oswald Wirth Page 21 . El ideografismo les planteaba problemas que sólo podían resolver algebraicamente. que designa la mineralidad como soporte de la vida ilimitada. que general alrededor de nuestro planeta una nube psíquicamente fosforescente. que en forma profana se los tiene por inertes. es decir sobre el fluido vital universal que anima a los cuerpos siderales. Lo que aquí se esquematiza no es tanto el Universo objetivo. La escuela de Paracelso da a este agente el nombre de Luz Astral y se lo representa como una irradiación invisible. que se exterioriza en sus cuerpos. Los hermetistas les atribuyen un alma determinada. sin discernir los valores positivos que entrañaban sus fórmulas. es el Alma del Mundo. Los hermetistas adivinan muchas cosas especulativamente y.

en cambio. preparada espagíricamente. sino el cuerpo el que está en juego. no tiene propiedades superiores ni para la curación de las enfermedades del cuerpo humano ni para la transmutación metálica. que proyecta LA SUSTANCIA ANIMADORA Antes de analizar el signo del Mundo .El Simbolismo Hermético Se puede uno preguntar qué significan los signos y . Le llama el Gran Arcano. y le atribuye tantas virtudes que ningún hombre es capaz de descubrir todas. En el Tarot figura como el Triunfador del Carro (Arcano VII) y como la Fuerza (Arcano XI) personificada por una mujer que. Una influencia destructiva está implícita: no es el alma. Ya hemos encontrado el signo . Oswald Wirth Page 22 . animado de un dinamismo ilimitado. la Piedra de Fuego. que limpia. fuente de inteligencia y de nobles sentimientos. hubiera sido más lógico ocuparnos del ideograma más sencillo del Antimonio . que es masculino-agresivo. La sustancia primordial no-diferencia o se presenta como el Basamento de la vida infinita I. pero la simplicidad gráfica oculta aquí el carácter complicado de la concepción simbolizada. purifica y lava al Oro filosófico. que se traducen en disociaciones anormales. en oposición al Vitriolo verde. Por una parte hay atracción centrípeta. en modo femenino. librándonos de la opacidad de la materia. Es el Alma Celestial. retiene. economiza y condensa la energía vital. . como el antimonio común purifica al oro vulgar. está la vehemencia masculina. parecidas al radio. indicada por la flecha marciana violentamente el fluido anímico gastado pródigamente. En realidad se trata de lo que tiende a elevarnos y a espiritualizarnos. o sea la vitalidad animal polarizada pasivamente. para utilizarla tranquilamente. no usados en Alquimia. acaso como en los “sujetos” que producen fenómenos metapsíquicos. En su Carro Triunfal del Antimonio. La Piedra Filosofal. de un Agua permanente y celestial. suavemente. . domina un león embravecido. Se trata de un fluido ultra-sutil. Debe tratarse de sustancias materialmente activas. esta sustancia es un antídoto contra todos los venenos. Basilio Valentino sostiene que. que acumula. Por la otra. que designa al Vitriolo azul.

El Simbolismo Hermético Para hacer hablar a los ideogramas y discernir más completamente su alcance. Marte . intelectual o psíquica. Seductora. A l No tenemos por qué volver sobre el Verdete A. conviene compararlos. gozando de sus encantos. Influencia espiritualizante. Génesis. Evolución. volvería inerte a la vida si no fuera la antagonista de alguien que le inspira amor. Caída del Espíritu en la Materia. esquivando sus durezas. Alma Instintiva. Este amante de Venus corresponde a la movilidad. el ardor de Marte se extinguiría por falta de alimento. sea muscular. equilibrio vital. en los cuales el alma sensitiva mantiene la vida. Redención. sensual y blanda. sin el estímulo de Marte. Esta acumula las reservas puestas a disposición de su consumidor. Se convierte en el espíritu activo en los cuerpos. Venus vegetaría en la inacción y la plétora. Por lo tanto. Salud. Los atributos de los dos genios planetarios y metálicos son los siguientes:   Marte Oswald Wirth      Venus Page 23 . pero Venus o el Cobre  merece retener nuestra atención. es conveniente meditar sobre las nociones siguientes: Alma Celestial. Alma vegetativa. oponiéndolos unos a otros. Espíritu que se separa de la materia que domina. exenta de esfuerzos heroicos. Enseña a amar a la vida por ella misma. Sin Venus. Sexualidad. Vitalidad física. que es el dios del Hierro para los alquimistas. a la necesidad de gastar la energía acumulada. La diosa que otorga la voluptuosidad atrae el alma al cuerpo por la perspectiva de una existencia lánguida. Atracción materializante. unido a la materia. intelectual y sentimental. Involución. Espíritu encarnado.

Una ligera simplificación nos da . para el primero. JÚPITER Y SATURNO La coordinación ideográfica no ha sido preconcebida: hay evolución en el terreno del simbolismo como en todos los otros. con el agregado de un trazo fulgurante . un circulito atravesado por una flecha oblicua . El signo de Marte es. con el signo . Incluyendo los símbolos de Oswald Wirth Page 24 . inicial de Zeus. Estos dos signos han quedado asimilados en las combinaciones antagónicas de la Cruz + y del Creciente . Pasando a Cartago encontraremos a Tanith . que en general es el ideograma de la mujer. cuya forma recuerda la de las vírgenes españolas.El Simbolismo Hermético Hierro Motricidad Cólera Impaciencia Vivacidad Energía activa Voluntad Dominio Proyección Brutalidad Ferocidad Destrucción Fuego anímico o vital Ardor sulfúrico Cobre Sensibilidad Dulzura Paciencia Calma Apatía. que se encuentra en Asia bajo una forma apenas diferente Añadiendo una barra tenemos . originalmente. pereza Docilidad Seducción Atracción Gracia Ternura Conservación Agua vital o fluido anímico Humedad radical Los alquimistas griegos representaban al Cobre. de donde deriva a la vez nuestro signo de Venus  y la cruz de los egipcios . dedicado a Venus. Digamos de pasada que nuestros actuales símbolos de Júpiter-Estaño  y de Saturno-Plomo  se encuentran en los manuscritos griegos bajo la forma de una hoz para el último y de una Z.

nos adentramos en la lógica constructiva de todo ideografismo hermético. El Sabio lo pone en movimiento. Presunción Vida Metal ligero. Se está muy Oswald Wirth Page 25 .        Saturno Cruz que domina el Creciente: Trabajo transformador efectuado Cambio provocado activamente por acción sobre la vitalidad actuante (Trazo vertical de la Cruz) Desagregación Detención. pues está maduro para la transmutación. mientras que Saturno es el dios grave y serio por excelencia. por acción sobre la vitalidad plácida (Trazo horizontal de la Cruz) Crecimiento Desarrollo Iniciativa corporizante Encarnación Generación de vida material Animación Juventud. En cierta manera. Resulta que el Plomo saturnino se convierte para los hermetistas en el fundamento de su arte. declinación Desmaterialización Desencarnación Decrepitud Transformación Edad madura. como el anciano dispuesto al rejuvenecimiento natural por la operación alquímica de la disolución del cuerpo. toda la doctrina hermética se sintetiza en él. el estaño jupiteriano  corresponde al Aire que da la vida. EL MERCURIO Ningún signo alquímico tiene una importancia igual a la del mercurio . Este metal vil encierra al Oro en potencia. a las combinaciones de la Cruz + y del Creciente . Experiencia Muerte Júpiter Cruz inferior del Creciente: Trabajo de transformación virtual Cambio provocado pasivamente. que se llama a sí mismo Hijo de la Putrefacción. por oposición al Plomo pesado . Pero la ligereza de Júpiter lo vuelve frívolo.El Simbolismo Hermético Júpiter  y de Saturno . proceso renovador que no asusta al Iniciado. cuya pesadez lleva a la tumba.

se vincula al esquema del Arcano III del Tarot. en la esfera de la materialidad sometida a cambios perpetuos. Los filósofos herméticos han empleado numerosos términos para designar al mercurio K. que es aquí el índice de una fecundación.El Simbolismo Hermético cerca de poseer el secreto del Gran Arte cuando se llega a discernir lo que los Filósofos han velado bajo este símbolo que usan con tanta frecuencia. En el primer caso. seguida de la última letra latina Z.  t a fin de componerse cabalísticamente de la inicial común a todos los alfabetos. o el eterno mediador. se encuentra animada. Cuando el signo del Azoe está invertido . se desarrollan y se transforman. y la superposición del Creciente indica que la evolución deberá efectuarse en el dominio sublunar. Si analizamos el ideograma reconoceremos al Antimonio encima de un Creciente vencido (pureza soberana que escapa a todas las influencias modificadoras y que. ejerce un irresistible poder purificador sobre todo lo que le es inferior). debería escribirse AZ. Por otra parte. las energías vitales destinadas a desenvolverse. El misterio. gracias a este acontecimiento generador de vida. que representa a la Emperatriz. La Materia prima de los sabios . y puede realizar todas sus potencialidades por medio del acto. es decir. se aclara en forma notable en cuanto se aplica un análisis metódico al ideograma del mercurio . sin embargo. en efecto. griega  y hebrea t: el Azoe representa a la vez el principio y el fin de todo cuerpo. Venus  indica una sustancia que encierra como en un germen. Puede distinguirse. A. el signo de Venus  al cual se añade el o signo de la Sal Alcali  con el agregado de la Cruz I abajo. es decir. Si volvemos ahora a lo que se ha dicho sobre la Sal Alcali  entenderemos en qué sentido el signo se encuentra modificado por el añadido de la Cruz I. o Virgen Alada del Apocalipsis. Es el agente universal de la naturaleza. el mensajero de los dioses. El Mercurio K se nos presenta así como la esencia fundamental de la vida de las cosas. el intermediario siempre indispensable de las manifestaciones de la existencia. Oswald Wirth Page 26 . apta virtualmente a someterse a todas las metamorfosis. como el principio por el cual éstas se producen. sustraído voluntariamente al conocimiento del vulgo. la Reina de los Cielos. según Planiscampi. pero se han dedicado principalmente a la palabra Azoe que.

que corresponde al tercer término del primer ternario del árbol de los Sefiroth. pasiva o femenina: alude a la fecundidad y a las transformaciones que ella entraña.El Simbolismo Hermético podemos representar a la Sal Gema coronada por la Cruz I es decir. es un símbolo del poder generador masculino. que tiende a desprendernos de la materia. elevándonos y espiritualizándonos . que sin embargo está destinado a sometérsele3. por encima del mundo cambiante o sublunar. inversamente. indicado por la posición central que ocupa en el septenario siguiente: (Ver página siguiente). Reina en las regiones sublimes de la intelectualidad pura. o más exactamente andrógino. en su condición de mediador universal. pues la Media Luna . De cualquier manera que se lo considere. la Media Luna. o números cabalísticos. traza un vaso o un recipiente abierto. es decir en las esferas más altas del pensamiento que domina al mundo. que recuerda a los cuernos de la Vaca Sagrada o del toro del Zodíaco. celestial a causa de su ascensión. por contraste. que es su contrario. la idea de una punta de flecha que se clava en la tierra o. se reemplaza a veces por el signo de Aries . ideograma formado por el Signo de Venus  (la Cruz de los egipcios ) coronada por la Media Luna de la Isis . en consecuencia. El signo del equinoccio de primavera  evoca. un brote vegetal que se expande al salir del suelo. Nos encontramos efectivamente en Binah (Inteligencia o Comprensión). es receptiva y. de aquí su carácter neutro. Debe observarse que. 3 Victoria final de la Mujer que aplastará la cabeza de la Serpiente. se identifica con la Venus Urania o la Ishtar babilónica en su condición de generadora de las formas ideales o de las ideas-tipos que ordenan la creación. sublimada o glorificada después de haber adquirido las virtudes más grandiosas. La Mujer. ya no se trata del alma de las cosas o de la vitalidad universalmente corporizadora K sino del alma celestial. Oswald Wirth Page 27 . Se cumple esto especialmente en lo que los hermetistas han decidido llamar ázoe K. el mercurio K sirve de vínculo entre los otros metales o planetas sin manifestar ninguna afinidad particular. Ahora bien. En definitiva. espiritualizada. Pero es menester recordar que nos encontramos aquí en el terreno de la universalidad. Esto significa que el Mercurio K participa de todas las cualidades o es el principio sobre el cual se engendran en sus variedades y sus oposiciones.

agua N. sino modalidades de la sustancia única 9. Es por su intermedio como se realizan las operaciones mágicas y más especialmente los milagros de la medicina oculta. a saber: fuego O. el Mercurio de los Sabios K representa por excelencia el estímulo de toda vitalidad.El Simbolismo Hermético En esas condiciones. No son éstos cuerpos simples. EL TRIÁNGULO  En el orden de las figuras cerradas 9  p el triángulo O se encuentra situado entre el Círculo 9 y el cuadrado p. Los elementos herméticos son abstracciones inteligibles que Oswald Wirth Page 28 . el fluido universal que penetra en todas las cosas y une a todos los seres con los lazos de una secreta simpatía. En la práctica el Triángulo es el símbolo de los elementos ocultos. que podría llamarse espiritual 9 y la materia perceptible por nuestros sentidos p. Se puede deducir que representa una entidad intermedia entre la sustancia casi abstracta. aire M y tierra L. que determinan en el seno de ésta las particularidades corporizadoras.

hace alusión a un movimiento ascendente.El Simbolismo Hermético escapan enteramente a nuestras percepciones físicas. Por otra parte. Por lo tanto. el Agua N. espesa y pesada. como muestra el siguiente esquema: Es necesario entender aquí que el aire M. que corre hacia abajo y llena todo espacio vacío o hueco. que son los efectos de los cuales los elementos son la causa. de crecimiento o de dilatación. El Agua aprieta lo que el Fuego distiende. seco y caliente. incita a la cólera y sería destructor si no estuviera compensado por los otros Elementos combinados. se extiende horizontalmente. toda materialidad no puede ser más que la resultante de un equilibrio realizado entre los elementos. en sí mismo tiene las tendencias impetuosas de la energía masculina. El Agua tiende así al reposo. lo que permite establecer un acercamiento entre su pasividad y la suavidad femenina. Por otra parte. que densifica. ligero y sutil. a una acción centrífuga. contrabalanceando la acción de la Tierra L. que se oponen de dos en dos. En vez de elevarse verticalmente como el Fuego. Oswald Wirth Page 29 . invasora y conquistadora. contrae. el Fuego O. a la calma. Por lo tanto su acción es centrípeta o constrictiva. No hay que confundirlos con las cosas elementales. aligera. fría y húmeda. A la fuerza ascendente del Fuego O se opone. El agua N. por otra parte. en primer lugar. lo que dilata el Fuego O. El símbolo del Fuego O recuerda la llama que asciende y termina en punta.

Si partimos de esta vitalidad general. de la manera siguiente: Oswald Wirth Page 30 . que se despertará luego. que no circula ya y ha realizado la inercia completa en la solidez. En cuanto a la Tierra L. apagado por la línea horizontal que atraviesa y decapita al triángulo ígneo. esquemáticamente. una sustancia que se diluye y se extiende en todos sentidos. sofocado.El Simbolismo Hermético Si juzgamos por su ideograma M. inspirada por el egoísmo radical que opone la parte al todo del cual participa. a la manera del Agua. EL AZUFRE A cualquier reino que pertenezca. a la vida individual. aún pasiva. Sin extendernos aquí sobre la teoría del antagonismo conjugado de los Elementos. nos limitaremos a resumir sus correspondencias con la ayuda del cuadro analógico de la página anterior. No queda más que humo. efectivamente. por su vida. sin embargo. Es lo que representamos. un individuo procede siempre de un centro interno de iniciativa y de acción expansiva. La existencia individual toma. su origen en esta rebelión original. vapor o gas. es un Agua densificada. debemos representarnos que ésta comunica por todas partes sus vibraciones a la sustancia. el Aire no es más que Fuego detenido en su ascenso.

Supongamos ahora que. que se manifiesta de dentro hacia fuera por los fenómenos de desarrollo y crecimiento. del cual depende la fijeza individual.El Simbolismo Hermético O El círculo central representa una sustancia salina O. Como nos revela el ideograma Q. Es el obrero al cual rinden homenaje los francmasones por medio del emblema del Delta luminoso. Este ardor vital. un rayo de luz y de calor vitales que parte del ambiente. en el sentido de las flechas. en la escala de los seres. con este término designaban ellos al Fuego realizador encerrado en el centro de cada ser. en cierto sentido. no ocupa un lugar privilegiado. El masón puede considerar así que él mismo es una emanación directa o una encarnación del Gran Arquitecto del Universo. o pasiva G o neutra en consecuencia. En efecto. después de refractarse en el centro del glóbulo salino. pues toda individualidad microcósmica. es en realidad el principio constructor de todo organismo. en la cual se manifiesta un centro de vida Oswald Wirth Page 31 . no debe olvidar que. no es más que una particularización de la Luz creadora s. la radiación vital se da vuelta contra sí misma. ellos piensan que el Fuego Interior. hacia la cual converge. Así habremos concebido la génesis de lo que los alquimistas llamaban el Azufre Q. Por otra parte.

expandido por la expansión sulfurosa interna Q. proviene. cómo los tres principios alquímicos pueden interpretarse los unos con relación a los otros. la Sal G proviene de la interferencia de dos radiaciones contrarias que se neutralizan en una zona relativamente estable de la luz condensada o corporizada. encerrado en el germen que ha de desarrollarse. Se concibe que. fortificada por las pruebas de la existencia y que ha alcanzado un estado de santidad que le permite realizar milagros. Esto se comprende fácilmente en lo referente al azufre y al mercurio. de la única e idéntica esencia luminosa. Q Azufre Arca Principio Espíritu Interior Contenido Expansión Movimiento centrífugo G Sal Hyle Sustancia Cuerpo Medio Continente Neutralidad Estabilidad. también. como él. al Cumplimiento de la Gran Obra . Desde el punto de vista iniciático. el signo que nos ocupa haya sido asociado. cuya triunidad se traduce por el ternario alquímico: Azufre Q. opuesta a la luz exterior o macrocósmica K. La Sal G se vuelve así el receptáculo sustancial. Sal G y Mercurio K. en estas condiciones. ahora bien. que contrarresta la compresión mercurial exterior K.El Simbolismo Hermético autónoma. al invertirlo obtenemos el ideograma de un Agua que ha sufrido la serie completa de destilaciones purificadoras. en el hermetismo. He aquí. pues estos dos principios representan la luz interior o microcósmica Q. En el Tarot esto está representado por la Page 32 Oswald Wirth . se trata de un alma integralmente purificada. por lo cual sus cualidades propias han sido exaltadas. reposo K Mercurio Azoth Verbo Alma Exterior Ambiente Compresión Movimiento centrípeto Salir Quedar Entrar Si el signo del Azufre Q es el símbolo de un Fuego constructor. para el hermetismo todo es luz. Efectivamente.

que se consideran a sí mismos como los materiales vivientes del Templo que construyen. la Cruz I y el Cuadrado p pueden considerarse formados por dos escuadras de brazos iguales. más favorable que otro al trabajo y a la acción. en otras palabras lo perceptible por los sentidos. En el programa iniciático de la masonería. LA ESCUADRA Como ya hemos hecho notar. cuyos lados corresponden al cuaternario de los Elementos.El Simbolismo Hermético figura del Ahorcado (Arcano XII) del mismo modo que la del Emperador (Arcano IV) se vincula con el signo plutónico del Azufre Q. Cuando esta figura toma la forma de un Cuadrado perfecto p. mientras que el vigor físico está todavía unido en él a la delicadeza primera de las impresiones. EL CUADRADO La materia concreta. de la cual nos hemos ocupado al comienzo del capítulo. Estas exigencias geométricas no pueden dejar de adquirir un alto sentido moral ante los ojos de los Obreros simbólicos. de acuerdo con las leyes de esta Geometría filosofal. Este ideal debe ser realizado por el artista en la fase más genial de su producción. y cuyo organismo se adapta precisamente en todo a las exigencias del espíritu. Es así como el Compañero ha de transformarse alegóricamente en un cubo impecable. es decir el individuo perfectamente equilibrado. y que es el Conocimiento fundamental (Gnosis) de los Iniciados. Nada arbitrario o aproximativo puede subsistir: todo debe ser regulado y coordinado en proporciones y números. y cuyas superficies forman entre ellas los ángulos de una absoluta rectitud. Page 33 . tiene como símbolo el rectángulo. cuyas aristas tienen una longitud absolutamente idéntica. la condición de Compañero corresponde a este período. representa la Piedra Cúbica. Además indican con cuánta minuciosidad hay que trabajar la materia que ha de servir a la Gran Obra. que se han reunido por sus vértices Oswald Wirth o por sus extremos . en plena posesión de sí mismo.

equidad. que los francmasones debían honrar con el nombre de Gran Arquitecto del Universo. Nuestros antepasados prehistóricos identifican a ese fuego. resistencia). acción. que determina la configuración indispensable para que las piedras puedan ajustarse exactamente entre ellas. El constructor está llamado a poner en movimiento lo que. combina y trabaja sus materiales. Además. ley. animador y constructor a la vez. la Escuadra es un emblema que habla. Sin este instrumento. no puede haber ninguna coordinación. según las enseñanzas que se derivan de la Escuadra. de la asociación de dos contrarios.El Simbolismo Hermético Estas indicaciones bastan a dar una idea del papel constructivo que desempeña el ángulo recto en las combinaciones del simbolismo geométrico. éstos deben dar satisfacción al control de la Escuadra. Nos referimos a la Cruz gamada . pues éste tiene por misión esencial mantener una buena armonía entre todos sus colaboradores. fuerza) y la horizontal (extensión. La han convertido en la insignia del Maestro que dirige sus trabajos. puesto que. debe tener habilidad para conciliar los antagonismos. representados por la línea vertical (energía. con la alegoría constructiva de la necesidad de encuadrar correctamente las piedras destinadas a juntarse sin solución de continuidad. por naturaleza. Principio de inteligencia y de actividad fecunda. LA SVASTICA El simbolismo de la Escuadra arroja una luz insospechada sobre el misterio del más antiguo signo sagrado de la raza indoeuropea. la de la Creación o del Devenir. para realizar una construcción perfecta. organización. base de toda asociación. efectivamente. Ahora bien. que son Oswald Wirth Page 34 . inercia. informa al Caos original. llevando de la potencia al acto al cuaternario de los Elementos. es inmóvil. para responder plenamente a su propósito. justicia. Aquí. A este fin. pues estamos frente a un emblema conocido que representa el Fuego creador de todas las cosas. Regla. debe hacer que se observe la disciplina. los masones consideran que no habría masonería posible. con su Divinidad suprema. orden. a fin de constituir un todo estable y sólido. fuera de ella. llamada Svástica en la India y Fyrfos en la antigua Escandinavia. combinación de la horizontal y la vertical. en efecto. todo se relaciona. Estos. Está formada por dos escuadras que parecen emanar de un centro común para formar una rueda. Toda construcción deriva. Reúne lo que está disperso y.

corresponden a las escuadras de la Svástica. cuyo brazo vertical engendra a la vez el Aire M y la Tierra L. por el contrario. se desprende el Fuego B y el Agua C.El Simbolismo Hermético las emanaciones directas de la Causa productora. la Svástica y el Cuadrado p. los resultados pasivos de una intervención activa: uno corresponde a la volatilidad. representa para los francmasones el plan de la Oswald Wirth Page 35 . se han solidificado g. Los otros dos elementos (Aire M y Tierra L) son. donde se mantiene z. A esta última figura está vinculado el rectángulo alargado que. Estos dos últimos Elementos ocultos actúan. al volverse más densos. que ha alcanzado las alturas. uno en el sentido ascendente y expansivo a B. para determinar las alternativas del movimiento vital. Los dos se aplican a la pasividad (trazo horizontal de la Cruz). mientras que del brazo horizontal . a la ligereza. y el otro a la inversa. EL TÁRTARO La teoría de los Elementos. por derramamiento y constricción f C. con el nombre de Cuadrado largo. tal como acabamos de presentarla se completa con las aproximaciones que podrían establecerse entre la Cruz I. el otro es engendrado por el depósito de sedimentos pesados que.

El universo infinito se refleja en él en pequeño. pero en el interior de tesitura compacta. en el seno del cual se tienen las percepciones. Estrictamente hablando. partiendo del Occidente. es la Piedra bruta. y el comienzo de la decrepitud. El rectángulo más ancho que alto indica. sin embargo. en un primer período de crecimiento o de corporización gradual del espíritu. para pulirlo después y transformarlo por fin en una Piedra cúbica perfecta p. Se ofrece en el estado de naturaleza. recibe una lección de sana filosofía positiva. un predominio de la pasividad. Cuando el Iniciado. seguido inmediatamente por la fase contraria de decrepitud material. ruda y grosera exteriormente. Para avanzar hacia la luz. Es la imagen del espacio limitado. A medida que el espíritu se libera de los vínculos de la carne empieza a desarrollar los poderes propios. Se extiende de oeste a este y de norte a sur. que se demora cada vez más. pero la edad adulta comprende en realidad el fin del período de crecimiento. quitándole sus asperezas. LA PIEDRA DE LOS SABIOS El cuadrado perfecto p es la imagen del individuo realizando la perfección de su especie. Se trata. consecutiva a la desencarnación progresiva del principio espiritual. En verdad distinguimos tres fases en la vida humana. debe abstenerse de toda precipitación y quedarse prudentemente en la zona angosta de las cosas que puede comprobar. Los ascetas conocen un estado de desprendimiento favorable a todas las energías del pensamiento y de la Oswald Wirth Page 36 . En masonería. aunque ésta todavía no se manifieste demasiado claramente. si bien el obrero espiritual esté en plena posesión de su instrumento físico. materia que los Filósofos saben extraer de su Magisterio. reducido a las proporciones artificiales del Mundo que podemos conocer. que los aprendices deben pulir. de un estado de perfección esencialmente efímero. nuestra vida se divide. porque la armonía reina para él entre el espíritu y la materia. apreciada por el artista que deberá tallar el bloque informe. Y se encuentra en el signo del Tártaro .El Simbolismo Hermético habitación en que se realizan sus trabajos. por otra parte. aprende a marchar por un rectángulo. porque nuestra declinación empieza en el momento mismo en que llegamos al apogeo de la fuerza de acción.

el del Antimonio y el de la Realización de la Gran Obra . el cual desde este vínculo. depurada y superada. Por un entrenamiento apropiado. Pueden sorprender a la multitud con hechos que se ha convenido en llamar milagros. cuya admiración no solicita jamás: es en medio del silencio y el recogimiento como trabaja en la preparación de la Piedra filosofal. signo que indica claramente. y especialmente moribundos. que dan pruebas de una lucidez de espíritu extraordinaria?. que ya no es más que el apoyo estrictamente indispensable para la manifestación del espíritu. El lector verá el esquema de la materialidad a tal punto sublimada. No se trata siempre de Sabios. después de lo que ya se ha dicho sobre el signo de Saturno . El intelecto puede volverse cada vez más fuerte. ¿No hemos visto acaso viejos. Ésta tiene como ideograma el Cuadrado coronado por la Cruz . las facultades extraordinarias han sido desarrolladas frecuentemente. Los individuos que logran adquirirlas obran maravillas. toma empuje definitivo hacia el reino de la emancipación absoluta. en proporción a la debilidad del cuerpo. porque el verdadero Iniciado no se dirige a las masas. que lo retiene aún en el plano físico.El Simbolismo Hermético voluntad. Resumiremos como sigue las principales correspondencias de los tres aspectos de la Piedra: p Piedra Cúbica Compañero B Virilidad Practicar Administrar Actuar Vivir Vishnou Piedra Bruta Aprendiz J Juventud Aprender Adquirir Llegar Nacer Brahma Piedra Filosofal Maestro M Vejez Enseñar Restituir Partir Morir Shiva           Oswald Wirth Page 37 .

Por consiguiente. favorece la independencia en detrimento de las ortodoxias despóticas. El símbolo. es el instrumento de una disciplina intelectual rígida y absoluta. Estos no están evidentemente hechos para traducir lo que nosotros llamamos verdades científicas. Los símbolos. a esos supuestos espíritus positivos. que se han acostumbrado a fundar sus razonamientos en la rigidez de fórmulas dogmáticas o científicas. Y no puede ser de otra manera si se quiere penetrar en los misterios. Los símbolos no se dirigen a no importa quién. en efecto. inmovilizado. que aparece como muerto frente al pensamiento vivo. Ningún surgimiento sería posible si el espíritu estuviera vacío. demorado. No discutimos la utilidad práctica de esas fórmulas. las escuelas y las sectas. que nos han permitido levantar. En este sentido. tal como la comprenden las iglesias. no es extraño que todas las iniciaciones los hayan utilizado. Por su naturaleza deben ser elásticos. porque sólo los símbolos permiten llegar a una liberación real del pensamiento. todo el edificio de la ciencia moderna: a ellas debemos todas las comprobaciones del experimentalismo científico y todos los descubrimientos maravillosos que son gloria de nuestra época. especialmente. Pero. Un símbolo puede siempre ser considerado desde infinitos puntos de vista. desde el punto de vista filosófico. inerte o estéril. dejando al espíritu toda su libertad. están destinados a despertar las ideas que dormitan en nuestro entendimiento. Este se presta al adoctrinamiento tiránico. es indispensable que exista en nosotros el germen de las ideas que los símbolos tienen como misión hacer surgir. piedra a piedra. para que los símbolos puedan hablar. vagos y ambiguos como las sentencias de los oráculos. es decir. y todo pensador está autorizado a descubrirle un sentido según la lógica de sus propias concepciones. complejo y móvil que se refleja en los símbolos. las fórmulas precisas corresponden de todos modos al pensamiento fijado. artificialmente delimitado.El Simbolismo Hermético LA INICIACIÓN HERMÉTICA No pretendemos dar la clave de todas las interpretaciones posibles en el simbolismo hermético. en esas verdades rodeadas de Oswald Wirth Page 38 . indefinido. cuyo papel consistía en revelar los misterios. Estimulan el pensamiento por vía de la sugestión y nos hacen descubrir así las verdades enterradas en las profundidades de nuestro espíritu. por el contrario. Desorientan. Por lo tanto. un abismo separa al símbolo del dogma.

se justifican plenamente. para realizarse en abstracciones y entidades (la cruz. Los dos símbolos se sintetizan en la fórmula de la Mesa de Esmeralda: “Lo que está arriba es igual a lo que está abajo”. sólo les hemos solicitado las indicaciones más indispensables. por una virtud prolífica que en ella estaba: la capacidad de parir por partenogénesis. para darnos cuenta del lenguaje gráfico que usaban. * * * Estas consideraciones bastarán. Mercurio simboliza la creación intelectual. los discípulos de Hermes. siempre que estén construidas con lógica. para aclarar las cosas. entre ellos. El recipiente. requieren ser concebidos por un esfuerzo de la inteligencia: aclaran interiormente el espíritu del verdadero iluminado. vuelto hacia arriba. Es en este sentido cómo debemos entender el Gnwqi se-auton de Sócrates. Sólo puede conquistarse en la meditación: es necesario penetrar hasta el fondo de nosotros mismos para descubrirla. “A lo sumo ― nos escribe ― la Emperatriz es un recuerdo de la ctonolatría. símbolo de la creación para el contacto de los planos). Pero. ha hecho observaciones muy interesantes sobre el signo del Mercurio. Es evidente que al espíritu de nuestros lectores se han presentado otras interpretaciones y. visto bajo sus dos aspectos A y . El conocimiento oculto no se comunica ni por discurso ni por escrito. recibe las aguas del cielo. que caen en la cavidad generadora o conceptiva. Oswald Wirth Page 39 .El Simbolismo Hermético oscuridad. Limousin. y se equivocan de camino quienes la buscan fuera. mostrando cómo es posible hacer hablar a una serie de figuras geométricas. El Sr. sólo hemos buscado orientar los espíritus. pero no podrían servir de tema a las disertaciones de un profesor. de los tiempos en que se creía que la mujer concebía por inmanencia. que se transforman demasiado fácilmente en errores monstruosos cuando se procura expresarlas en un lenguaje que no sea el de las alegorías simbólicas. Se justifica así el silencio impuesto a los iniciados. sin duda. Interpretando de la manera que nos ha parecido más racional los símbolos fundamentales del Hermetismo. lejos de hacerles decir todo lo que son susceptibles de revelarnos. exdirector de la revista masónica L’Acacia. La Emperatriz tiene el recipiente vuelto hacia abajo para recibir el rocío que sale de la Tierra: ésta pasa a la cavidad infernal y se resuelve en ideas por medio de la cruz. Nuestro ilustre corresponsal considera que los dos signos son andróginos. efectivamente. Los arcanos.

la Materia primera se glorifica por el cumplimiento de la Gran Obra . la Virgen celeste inspira el santo ardor del amor supremo B. cuya influencia se ejerce desde arriba sobre el alma. Superponiendo A a B y C a es inversión de la otra: obtenemos dos figuras.El Simbolismo Hermético Observemos aquí que los signos alquímicos se prestan a la composición de pentáculos. Oswald Wirth Page 40 . jeroglíficos del descenso de lo Divino en el alma purificada y del ascenso del Fuego infernal divinizado por el cumplimiento de su obra de purificación. de figuras evocadoras de concepciones complejas. es decir. al Azufre purificado F. dominador de la Sal Gema . Por una parte. el segundo exalta al fuego activo. Es menester que se medite sobre estas dos figuras. de las cuales una La primera hace pensar en el Espíritu divino llevado sobre las aguas. por la otra.

y que más adelante inspiró temores de ser una obra perversa. bajo la pantalla de la religión más ferviente. que publicó sin demoras: “Señor Director: Me considero en el deber de llamar la atención de su colaborador.El Simbolismo Hermético UN SIMBOLISMO INQUIETANTE Investigación en torno a un cuadro alquímico. hecha por los francmasones. y el 26 de enero de 1907 recibió la siguiente carta. el padre Curieux. EL Courrier de la Champagne era un periódico que atacaba la francmasonería de la provincia. Page 41 Oswald Wirth . sobre un cuadro que tiene un gran interés a los fines de probar la hipocresía de la francmasonería y la persistencia de sus propósitos antirreligiosos. expuesto por mucho tiempo en una iglesia para edificación de los creyentes.

según M. a partir de ese momento. que tampoco surge ante un examen atento y sin idea preconcebida de la obra en sí misma”. y ésta debe ser también aproximadamente la fecha del cuadro de los jesuitas.. bibliotecario y conservador de los museos de pintura y arqueología de la ciudad de Reims. afirmó. publicó una fotografía. fotógrafo. pero esto se debe únicamente a la Page 42 Oswald Wirth . pág. que puede verse en el Museo.El Simbolismo Hermético Hace varios años que este cuadro se exhibía aún en la iglesia Saint Maurice de Reims. Hace poco más de dos años. 85 del “Boletín de la Diócesis”. EMILE PECK Cura de Fligny Al día siguiente. Y llegaba a la conclusión de que hasta los menores detalles del cuadro eran símbolos francmasones. 27 de enero. Malhomme. Su explicación fue tan plausible que. Este cuadro. procedía de los jesuitas que salieron de la iglesia en 1762. el cuadro fue retirado de la iglesia y guardado en la sacristía. lleva la fecha de 1624. y hace grandes esfuerzos para descubrir en él una inspiración cristiana. se creyó en el deber de tomar la defensa del cuadro incriminado. Espero que estas indicaciones tendrán alguna utilidad para documentar a su corresponsal. está netamente consagrada a la glorificación de la Virgen que ha concebido al Cristo. calle des Moulins. Es verdad que algunos atributos simbólicos siguen siendo enigmáticos. ateniéndose a su composición y a la decoración de sus elementos se remontaba a principios del siglo XVII. que le interesaba especialmente en su condición de antiguo técnico de la iglesia de San Mauricio. me despido del señor Director. Jadart. Henri Jadart. El canónigo Cerf lo ha descrito en el tomo III.. Un cuadro del mismo género. el abate X. Con la seguridad de mi respeto y consideración. el Sr. “Esta proveniencia y esta fecha sirven para descartar absolutamente y a priori el pretendido carácter masónico.. creo. Esta obra. transmitió a la parroquia el resultado de sus largos estudios sobre ese mismo cuadro. El Sr.

Un archivista. Hay para él un punto que no puede discutirse: la Virgen representada allí no es la madre de Cristo. otro sacerdote que interviene igualmente en el debate pregunta si estamos ante una pintura del siglo XVII. llamado el filósofo desconocido. Jadard explica que no puede tratarse de Martinismo. cuyas imaginaciones se complacen a veces en las más extrañas complicaciones. intervino en el debate para declarar que los símbolos del cuadro de San Mauricio son los del Martinismo. Sin embargo. y que el pintor ha querido representar el triunfo de Isis. afirmando que la figura principal está inspirada en la Virgen de San Sulpicio. sin que se llegara precisar ningún punto. que combate diariamente la masonería. director de Francia Cristiana. Al igual que un arqueólogo tan competente como M. A. este sacerdote opina en consecuencia que la obra puede ser del siglo XVIII. le hace decir: He concebido siendo virgen. Sabemos que. teniendo un hijo no tengo padres. bajo la iniciativa del abad Nanquette. M. se trató el tema de esta mística desconcertate en el Congreso científico de Reims en 1845. Añade que algunos artistas de esa época nos sorprenden por las alegorías sutiles.El Simbolismo Hermético “mística singular de los jesuitas”. la conoce muy bien. no viendo ninguna imposibilidad de que sea masónica. en efecto. M. El artista. Didron. Después. La segunda parte del verso Oswald Wirth Page 43 . Es evidente que este hombre. que concibió a Horus. refinadas y oscuras. ha testimoniado además que el cuadro de la iglesia de San Mauricio tiene. ya que el cuadro sospechoso es manifiestamente anterior a la época en que se hicieron conocer Martinez Pasqualis y Claude de Saint Martin. para todo experto. sin duda. otras han sido recopiladas por el Repertorio arqueológico de las parroquias de Reims (1889). el carácter de una obra de fines del reinado de Enrique IV. o del tiempo de Luis XIII. M. de la misma época y. Para interpretar el simbolismo del cuadro de San Mauricio de Reims sería quizás interesante estudiar simultáneamente otra pintura de la misma factura. pero el sentido exacto del cuadro no ha sido todavía revelado. de la Rive. C. del mismo origen que la expuesta en la iglesia de Sillery. L. M. Demaison. Lacatte-Joltrois y el señor abad Cerf han dado algunas explicaciones.

sino el de la Alquimia. La polémica sobre el carácter masónico del cuadro de la iglesia de San Mauricio de Reims se enardeció y L’Acacia. hija de San Joaquín y de Santa Ana. Por lo tanto se trata de Isis. Adjuntaba también un manuscrito en el que procuraba demostrar que todo era masónico en esa composición. De ahí la necesidad de atribuir la tela a un artista pagano. pagina 224) se sorprendió de que los masones no hubieran sido llamados para pronunciarse sobre la cuestión. de la Rive que no se trata de un vulgar cuadro piadoso. 1907. Es en esta literatura especial que debemos buscar la explicación de un cuadro que los jesuitas han podido fácilmente aceptar. Sin embargo. M. martinista o francmasón. Volumen. tenida hasta entonces por una pintura religiosa. en su número 51 (1er. desarrollado bajo la Oswald Wirth Page 44 . como las Doce Claves de Basilio Valentín. había sacerdotes muy sabios. o de filosofía hermética. de la Rive quiso entonces recurrir a nuestra experiencia e hizo llegar a la dirección de L’Acacia una serie de fotografías del conjunto y de los detalles del cuadro tan discutido. En otro tiempo.El Simbolismo Hermético griego se presta a la ambigüedad. Un misticismo especial. pero parecería afirmar que la virgen que ha concebido carece de padres. que jamás ha sido adorada por los reverendos padres jesuitas. nos resulta difícil hacernos una idea. Cierto es que todo no prueba gran cosa. Estamos realmente ante una pintura esotérica y hasta iniciática. Es sorprendente que los eruditos que se han ocupado del cuadro de la iglesia de San Mauricio no se hayan dado cuenta inmediatamente. pues lo mismo puede decirse de la francmasonería del siglo XVIII. que conocían mejor que los laicos las ciencias de su época. pero la Francmasonería no aparece por ninguna parte. que solamente se enseñaba bajo el velo de un simbolismo muy complicado. al comienzo del siglo XVII los espíritus estaban preocupados por especulaciones de las cuales. ya que la Alquimia no fue nunca castigada con la excomunión. Ninguno de ellos tuvo la curiosidad de hojear tratados de arte espagírico. Esta difícil filosofía. lo cual no es el caso en la madre de Jesús. una cosa sigue siendo cierta: el clero no siempre ha sido lo que es actualmente. actualmente. Estamos dispuestos a conceder inmediatamente a M. cuyas ediciones se multiplicaron precisamente en el curso del siglo XVII. personificación de la Naturaleza eterna. contó con un buen número de dignatarios de la iglesia entre sus adeptos. El simbolismo en cuestión no es el nuestro. Ahora bien.

Esto no importaba. Este fue el método tradicional que los jesuitas decidieron aplicar. independiente de toda organización concreta. Cada uno percibe. había creado un Cristianismo esotérico de un interés muy grande. Oswald Wirth Page 45 . vinculada a San Juan Evangelista. que atrajo a algunos miembros de la Compañía de Jesús ― no de los menos ilustres ― no era por cierto de una ortodoxia muy rigurosa. necesariamente incapaces de realizar el ideal supremo de iniciación. sin entender nada. gracias a los admirables recursos del simbolismo. “No hablemos inútilmente. Así fue que. por encima de las iglesias y las asociaciones iniciáticas. las perciben. judíos y musulmanes. conservadora del esoterismo y de la disciplina dogmática. el método sirve para la propagación de las verdades trascendentes. gracias a las interpretaciones trascendentes que se atribuía entonces a los símbolos tradicionales y populares del catolicismo. Las inteligencias sin excepción no se sentían entonces chocadas por las puerilidades del catecismo. se mantenían en el seno de la santa Iglesia. para conquistar la China. pues no se la predicaba públicamente4. no vacilaron en catolizar el culto de los antepasados. cuyas doctrinas parecían entonces racionales a muchos incrédulos y herejes. que exigen un alimento espiritual mucho más grosero.El Simbolismo Hermético influencia de la cábala y de la alquimia. En ese momento los jesuitas quisieron sacar partido del hermetismo para convertir a protestantes. En rigor. que son enigmas que se proponen a la sagacidad del observador”. Pero hay una aristocracia intelectual a la cual es posible satisfacer. que en esa época estaban en boga. del mismo modo que la Iglesia de Jesucristo. En otro tiempo se creía que ― sobre el esoterismo y la libertad de interpretación ― debía basarse un día una Iglesia del Espíritu Santo. La razón se conciliaba en él con la fe. está 4 Cuando los intereses superiores de la Iglesia parecían estar en juego. sin ceder en nada. por poco interés que tuvieran por las ciencias secretas. Siempre ha existido. de acuerdo con su grado de iniciación. Esta es la pura iniciación. observemos el silencio preferido por los Iniciados y tracemos las figuras. los jesuitas podían ser muy flexibles. Esta iniciación está en la naturaleza misma de las cosas. en realidad. Los que tienen ojos para ver. La doctrina secreta esotérica. El esoterismo no podía dirigirse a las multitudes. la iniciación isíaca o natural. Los otros contemplan beatamente.

5 Para prestigiar esta iglesia ante la posteridad el fundador hizo uso de un juego de palabras. de la Rive ha encontrado casi todos los otros símbolos en los documentos masónicos. es decir. con ojo o sin él. Es poca cosa para excomulgar por esto a toda la composición.El Simbolismo Hermético construida sobre el nombre de San Pedro5. un símbolo no es necesariamente masónico por el hecho de que los francmasones lo hayan empleado. el discípulo preferido. No tenemos la pretensión de explicar todo. El Triángulo equilátero. De acuerdo. En efecto. nuestra planta sagrada. Lo que hemos tomado de otros no se convierte. Hay que tratar de ser honrados y de dar a cada uno lo que es suyo. Enteramente nuestros tenemos tan sólo a nuestros útiles de constructores: las columnas J y B. por venir después de nosotros. y nuestra ambición se limita a despejar el terreno para los que. algunos jesuitas. que tal vez tengan mejor fortuna. entre todos los símbolos acumulados en la tela de la iglesia de San Mauricio. Si han fracasado en su intento. Examinemos ahora el famoso cuadro que el Sr. Después se ha supuesto que la Iglesia de San Pedro era una buena concesión hecha a la estulticia humana. podría atribuirse este carácter al templo que la Virgen sostiene con su mano izquierda. Han debido pasar el estandarte a otros. y que la verdadera tradición había sido confiada a Juan. una Iglesia que realizara el catolicismo integral. A lo sumo. A este respecto. al parecer. de la Rive se apresuró a tildar de masónico. es porque no supieron ponerse en las condiciones indispensables para trabajar útilmente en pro de la realización de la Gran Obra. ocupémonos del enigma gráfico que se nos propone. podrán ir más allá con sus investigaciones. no nos pertenece especialmente. no contamos con un patrimonio muy grande. concibieron el audaz proyecto de ponerse a la cabeza de una Iglesia ampliada. pero poco serio dadas las circunstancias. Sin embargo. la Estrella Resplandeciente y eso es todo. muy ingenioso sin duda. que también lo es de los judíos de oriente. pero también los hubiera podido encontrar en otra parte. Ahora bien. empleando una palabra poco apropiada. De una de sus ventanas sale un largo palo horizontal. Aclarado este punto. el verdaderamente universal. Ahora bien. no hay uno solo que sea masónico en el sentido preciso de la palabra. por eso. en propiedad nuestra. el Sr. del mismo modo que la Acacia. de cuyo extremo cuelga una plomada. por poco trabajo que se hubiera tomado. Oswald Wirth Page 46 .

con la derecha puesta sobre un arpa. ha de concebir al Salvador. creían en la posibilidad de que reinara la felicidad sobre la Tierra. Ese reino corresponde. la guadaña. ha llegado a descubrir los misterios más inalcanzables. La Sibila está en el umbral del templo. que tan sólo los ignorantes y los avarientos tomaban al pie de la letra. por consiguiente. Es el pensador que. El poeta tiene la intuición de que el siglo de hierro va a terminar. de la Rive. Es posible que su arte adivinatorio se base en la percepción de la música de las nueve esferas celestes. En estas condiciones. gracias a la intervención de una nueva raza que bajará de los altos cielos. en el cuadro de San Mauricio de Reims. por medio de la inteligencia. es el libro de la ciencia de las cosas ocultas. no es sorprendente que figure. provoca la descomposición de lo que ya no tiene razón de ser. Ese número también es el número de Saturno. Oswald Wirth Page 47 . por excelencia. según el Sr. y a él se hace alusión en el adveniat regnum tuum del Padre Nuestro. Las monedas de oro. Saturno ciega lo que ya ha vivido. Astrea. como en el 6 La novena clave del Tarot representa un ermitaño de barba blanca.El Simbolismo Hermético Como observa acertadamente el Sr. y se convierte así en el gran transformador. Jesod el Fundamento7. el templo de la sibila de Cumas. que pasa por una ventanita. a la derecha del espectador. Este edificio circular es el dominio de Saturno. que caen a los pies de la Sibila. de la Rive. Su Gran Obra no buscaba otra cosa. También los filósofos herméticos. como lo indica el atributo del Dios. profundizando en sí mismo. el pintor debe haberse inspirado en la IV égloga de Virgilio. profetizada por la Sibila de Cumas. de la cual el arpa recibe los acordes. Este es. al cual se refiere el Arcano IX del Tarot6. lo mismo que la novena de las sephirot. en su condición de iniciados. el plan oculto de acuerdo al cual los organismos se onstruyen. 7 Es la trama invisible de las cosas. el número del misterio que nuestra inteligencia está llamada a penetrar. que anuncia el próximo advenimiento de la Edad de Oro. aluden a los oráculos que fueron vendidos a Tarquino el soberbio. que establecerá en todo el mundo el reino bendito de Saturno. al Dios de los Cristianos. El libro de la Sibila. ¿O son. que personifica la experiencia y la tradición. la justicia y la virtud. mientras que con la mano izquierda sostiene un libro abierto marcado con la cifra 9. la Virgen. pues la transmutación del plomo en oro era para ellos un símbolo.

las trompetas se dirigen hacia un navío que boga sobre un mar agitado. La misión de ellos consiste en susurrar a las almas sensibles la premonición de lo que se preparan a realizar. un símbolo de desinterés?. que soplan trompetas. y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. que se llama Diablo y Satanás. No olvidemos que la condición indispensable para dedicarse a la adivinación es saber despojarse de las materias valiosas. el cual engaña a todo el mundo. Es sorprendente ver a los tritones. y sufría tormentos por parir”. que en el Capítulo XII reza así: “Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol. y la luna debajo de sus pies. Volveremos a ocuparnos de esta nave y de su equipaje. Es menester admitir que son habitantes de ese Océano que forman las aguas superiores del firmamento. representado por el techo del templo. Por otra parte. con la intención de devorar a su hijo en cuanto lo hubiera dado a luz. Pero hubo una batalla en el cielo “y fue lanzado fuera aquel gran dragón. después de indicar el sentido de la figura principal del cuadro que nos interesa. “Y estando preñada. la serpiente antigua. cuya cola barre la tercera parte de las estrellas del cielo y las tira a la tierra. Page 48 Oswald Wirth . fue arrojado en tierra. clamaba con dolores de parto. y sus ángeles fueron arrojados con él. Se habla luego de un gran dragón rojo. ¿Cómo es posible que esos monstruos acuáticos hayan buscado una posición tan aérea?. Esta vez el pintor debe haberse inspirado en el Apocalipsis.El Simbolismo Hermético Arcano XII del Tarot. Este monstruo se detuvo delante de la mujer que debía parir. cuyas velas parecen estar henchidas por el soplido de los tritones. trepados a la cúspide de la cúpula que forma el techo del templo sibilino.

Del Padre y del Hijo procede simultáneamente el Espíritu Santo. en el sentido propio de la palabra. Su Hijo es la irradiación inmediata de sí mismo. opuesto al sectarismo estrecho. tal vez. del espíritu vivificador. esclavo de la letra muerta.” Para los iniciados. de acuerdo con la fantasía de los poetas-filósofos. persiguió a la mujer que había parido al hijo varón. es precisamente por su exceso de catolicismo. Es verdad que el Cristo de los reverendos padres del siglo XVII no coincidía. De este modo se explica la operación del Espíritu Santo. que es la acción misma de la divinidad.El Simbolismo Hermético “Y cuando vio el dragón que él había sido arrojado a la tierra. pues es sin duda la Madre del Cristo que el artista ha querido representar. resultado directo del pensamiento divino. creadores de los mitos primitivos. como el Principio universal de pensamiento. “Y fueron dadas a la mujer dos alas de grande águila. para que de la presencia de la serpiente volase al desierto. Esta emana de Dios Padre. pero concebido espiritualmente por la mentalidad divina. en consecuencia.. En esas condiciones. todavía no expresado o formulado. de donde sale su Pensamiento en tanto que acto. sólo puede manifestarse a condición de tomar cuerpo en un entendimiento que se ha vuelto receptivo en virtud de su pureza excepcional. Se ha querido catolizar o universalizar más allá 8 En el cual reside el catolicismo (universalismo) de la comprensión y de la gnosis. Si esta Virgen presenta esotéricamente analogías con Isis y muchas otras divinidades paganas. con el Niño Jesús de nuestras devotas: correspondía a una concepción infinitamente más elevada. visto como el punto de partida eterno y omnipotente de toda actividad y. su Palabra o Verbo. que se manifiesta de diversas maneras. si la imagen sospechada peca en algún sentido desde el punto de vista religioso. cuando se niegan a reconocer a su propia Virgen en la Reina del Cielo glorificada en el cuadro de San Mauricio de Reims. Oswald Wirth Page 49 . En definitiva. dicho de otro modo. los católicos actuales carecen de sincretismo. hay un solo esoterismo8. Este pensamiento trascendente. en el fondo. que fecunda a la Virgen inmaculada del catolicismo. inaccesible en su esencia propia. la causa es que. si así puede decirse.. esta mujer representa la sustancia sublimada en la cual se encarna el pensamiento divino.

pues el conjunto del Arcano III. con las puntas vueltas hacia arriba. las figuras de este misterioso tratado de alta filosofía. por encima del mundo cambiante o sublunar. Oswald Wirth Page 50 . se encuentran vírgenes que apoyan el pie en la convexidad de una media luna con las puntas hacia abajo.El Simbolismo Hermético de lo que puede admitir la fe poco iluminada de un rebaño. Desde el punto de vista hermético. nada puede servirnos mejor que las veintidós claves cabalísticas del Tarot. mediante el cual un espíritu sagaz puede aprender a descifrar ciertos enigmas gráficos que tienen la misión de traducir secretos que sería peligroso difundir sin discernimiento. que reside en las regiones sublimes de la intelectualidad pura. esto es mucho más correcto. y se vincula así a la VenusUranis y a la Ishtar babilónica. que no hace honor a su pastor divino. la mayor parte de los artistas se permiten colocar el pie de la Madona en el hueco de la media luna. doce estrellas que forman una corona resplandeciente. Esta Reina del Cielo nos es presentada como la Madre virginal de todas las cosas. mientras que su pie descansa sobre una media luna. Poco al corriente de los refinamientos simbólicos. La reconoceremos inmediatamente en la Emperatriz del Arcano III. se trata de un personaje etéreo. considerada como la generadora de las formas ideales o de las ideas tipos de acuerdo con las cuales todo se crea. Despleguemos ante nosotros. pues. separadas de las aguas inferiores del firmamento. Lleva el cetro de la fecundidad universal. Hay que ver en ellas al verdadero Alfabeto de los iniciados. y cuyas ondas corresponden a las Aguas superiores del Génesis. Efectivamente. Para interpretar con cierta precisión el simbolismo iniciático de la Edad Media y del Renacimiento. Su dominio es el océano luminoso en el cual se refleja el pensamiento creador. simplificado en la sequedad del ideograma. Tiene las alas que le atribuye el vidente de Patmos. se sintetiza en el signo del Mercurio con puntas hacia abajo . Sin embargo. y busquemos en él a nuestra Virgen del cuadro de San Mauricio.

tan significativos ya? Lejos de aludir a la muerte. Según Pernéty es el Alumbre. En el segundo. Según esté la media luna situada por abajo o por arriba de este círculo. es la materia primera de la Gran Obra. de virtualidades latentes. de la materia inerte por una fuerza inteligente. se obtiene la Sal Alcali o la Sal Gema . al cual corresponde el trazo horizontal. de una acción vital que quiere ejercerse. representa la sustancia primordial. “principio salino de las otras sales. sin una elaboración del pasivo por el activo. El artista español se ha Page 51 . la cruz se dibuja tanto arriba como debajo de un elemento de signo alquímico. Ahora bien. que designa Oswald Wirth Virgen de la Sacristía de la Iglesia de Santo Tomás de Aquino. ¿en qué sentido se agrega la cruz junto a estos elementos. porque toda clase de posible elaboración en ella se ha realizado. que participan igualmente de la sustancia caótica universal. se trata. en el sentido que escapa a todas las influencias exteriores. que ha llegado a su supremo grado de evolución. Pero surge de la interferencia de dos contrarios: el Agente. volviéndose apta para ejercer una poderosa acción modificadora sobre todo lo que está sujeto a cambio. Pero la primera es una sustancia dominada por la luna. de los minerales y de los metales”. ésta es el símbolo de la vida. En el primer caso.El Simbolismo Hermético El elemento central de este signo. No hay vida sin trabajo. en París. Del mismo modo que la media luna. representa una sustancia que se ha vuelto inmóvil. Escultura en madera del siglo XVII. de pureza y de poder activo. el terreno de todas las metamorfosis de la naturaleza y del arte. Los hermetistas han atribuido este símbolo a su Antimonio. como podría imaginarse. y por lo tanto transformable al infinito. indica un trabajo realizado una perfección adquirida definitivamente. a la espera de que puedan desarrollarse. El signo no puede referirse nada más que a una entidad sutil. por el contrario. universal y necesariamente una. representado por el trazo | vertical y el Paciente. En cuanto a la segunda. concretadas como en un germen. el círculo vacío.

que ha sabido triunfar sobre toda brutalidad. pero tiene alas (Aire) y el resto es un animal acuático (Agua). En resumen. que solicita continuamente al espíritu a que descienda a la materia para encarnarse. La parte anterior de su cuerpo es un león que echa fuego por la boca (Tierra y Fuego). las fauces de un león furioso. el agua celestial. por la Serpiente Pitón o el Dragón. por medio de la cual purifican el oro filosófico y lo limpian de toda impureza. Oswald Wirth Page 52 . ideograma de la virgen celeste. el signo ha sido insinuado por el pintor. elevándonos y espiritualizándonos. que mantiene abiertas. a la no-comprensión o a la tontería. Representa la materia elemental. a la ininteligencia. 9 Se observará que la posición de los brazos de la Virgen del cuadro de San Mauricio forman una cruz. que debe ser vencida. cuya rabia ciega resulta impotente contra la serenidad de la Soberana del reino del espíritu. los signos y se combinan en . que personifica la espiritualidad más alta. mostrado juicioso en la aplicación del simbolismo tradicional Si buscamos este principio en nuestra personalidad. el Alma instintiva. representadas por la Bestia del Apocalipsis. sin ningún esfuerzo. en forma intencional o no. dominada y domesticada por la Inteligencia. Es la Fuerza. sino el poder irresistible del pensamiento. la Inteligencia (Binah) o la comprensión (Gnosis). reconoceremos lo que nuestros padres llamaban el Alma Intelectual. no la energía física. En el Arcano XI del Tarot encontramos a la mujer del Arcano III. Este monstruo es una especie de esfinge surgida de los cuatro elementos. que tiende a separarnos de la materia9. en oposición a la brutalidad. por encima del círculo indicado por el drapeado que envuelve la parte inferior del cuerpo.El Simbolismo Hermético el Agua permanente. A este principio de ascenso desmaterializado se opone Venus .

Esta sentimentalidad. en el cuadro de San Mauricio. que un gran círculo divide lateralmente en dos hemisferios. también llamado Cerbero o Sal Infernal por los alquimistas. En la entidad humana. Es el depósito del espíritu universal de la naturaleza. es decir a una fuerza ciega ― Cupido tiene los ojos vendados ― sometida a leyes rigurosas. vehículo de las energías más activas. VIII y IX del Tarot muestran a la Virgen del Zodíaco. En contraste con esa coronación de pentagramas. bajo el aspecto de la Justicia10. rodean la cabeza de la Virgen. que se concentra en el nitro. la mujer que. y del cual surge ese orden admirable que vale a la octava sephira el nombre de Hod. la razón ineluctable que formula la ley universal según la cual todo se realiza en la naturaleza. Es la pasión que se exterioriza. se escapa. de orden más bien 10 Los Arcanos III. equinoccial (septiembre) en el Arcano VIII.El Simbolismo Hermético Esta misma mujer está en el Arcano VIII. y calmando los ardores del León de julio en el Arcano XI. Es el principio director de toda la vida orgánica. con un corazón inflamado en la mano. y en el ángulo justo de la figura. con la balanza. es lo que podría llamarse el Alma Motriz. por así decirlo. El ardor impulsivo se manifiesta especialmente bajo el influjo de Venus. pues nos vuelve al Nitro . del globo alado. un globo alado. por el cual se aclara el caos primitivo. Aquí personifica la lógica necesaria. dando nacimiento al Amor. representada aisladamente en el Arcano III (mes de agosto). significando Esplendor. El Nitro del Rocío es el Diablo que tenemos en el cuerpo y que hemos puesto al servicio de la idealidad celestial: es la acción impaciente que obedece a la inspiración. Gloria. Este detalle tiene su importancia. vemos a los pies de la Virgen. Oswald Wirth Page 53 . que se nos presenta así como una sustancia esencialmente activa. que estimula todos los impulsos irresistibles. Es posible preguntarse si esta sephira no está aludida en las ocho estrellas que. A este respecto no olvidemos que una de las interpretaciones más misteriosas de las iniciales INRI: Igne Nitrium Roris Invenitur ― Por medio del fuego se descubre el nitro del rocío ― supone que el rocío es el agua celestial que se condensa en la superficie de los cuerpos.

pues la inspiración puede incitar a los actos (rojo) o iluminar el entendimiento (blanco). obra de acuerdo con la vía seca o racional. Este pájaro. Estos colores corresponden respectivamente a las columnas Jakin y Bohas. a la contemplación por la cual el adepto conquista los secretos de una Sabiduría que le basta por sí misma11. dedicado a Mercurio e su condición de dios de la sutileza. representado por el navío que mueven las olas del Océano cósmico. cuya solidez ofrece las bases de un positivismo trascendente. por el contrario. El conjunto del cuadro de San Mauricio toma en cuenta. está indicada por la plomada suspendida de un palo horizontal 11 Conocida de quienes han visto la Estrella Resplandeciente y han profundizado el sentido de la letra G. encima de la cúpula del santuario. de la inteligencia. sobre el terreno de la Gnosis o de la iluminación espiritual. La necesidad de descender en sí mismo y de penetrar hasta el centro del cual surge la luz interior. Hace alusión aquí a la misteriosa Quintaesencia que se sustrae a toda percepción sensible y que sólo podemos concebir profundizando cada vez más. el de la izquierda un ala blanca. Esta tiene por mensajeros a dos ángeles mofletudos cuyas cabezas aparecen a ambos lados de la cabeza de la Virgen. está contenida en el dominio sublunar por encima del cual se eleva la pura espiritualidad. la que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Oswald Wirth Page 54 . por otra parte.El Simbolismo Hermético fisiológico. anuncia el alba del día que debe apuntar en los espíritus. Pero este cuaternario está unificado por el Gallo. En este sentido. Todo lo que está a la derecha de la Virgen se vincula a la práctica de la Gran Obra. Estos soplan el viento del Espíritu. a este dualismo. a su realización por el camino húmedo o místico. sin abandonar la tierra firme. cuyo templo nos presenta la Virgen. La izquierda. Este edificio circular muestra cuatro ventanas en medio de las cuales están los emblemas de los cuatro elementos: la hoz de Saturno (Tierra). está reservada a la teoría. el rayo de Júpiter (Fuego) y el caduceo de Mercurio (Aire). El de la derecha tiene un ala roja. el tridente de Neptuno (Agua). * * * Quedémonos. por el momento.

discípulo y confidente de la naturaleza. el director de la France Chretienne pone a un sacerdote de Isis en lugar de Hiram. conocido por los ocultistas con el nombre de Luz Astral. El iniciado tiene que saber captar las fuerzas. en otras palabras. aunque misteriosa. Inmediatamente debajo del templo y bajo la plomada está un personaje vestido de rojo. En esto nos parece que ha acertado. El que la posee está dotado de una especie de sexto sentido. las verdades que han llegado a discernir por sus propios esfuerzos de meditación. une al caduceo la varita mágica y el anillo de Hermes. lado activo. Oswald Wirth Page 55 . 12 Cuando nos ponemos a la orden de Comp. el abuelo materno de Jesús. pues aquí debe tratarse de un adepto. que ignora la causa natural. El libro encierra la obra personal del iniciado. Mercurio de los Filósofos) y. o Cábala. como el brazo de una horca. varita de oro alrededor de la cual se enroscan dos serpientes que representan las corrientes de polaridad contraria del gran agente mágico. se agregan el libro cerrado y el cuchillo de sacrificador. instruido en la ciencia de Hermes y armado de los poderes que confiere la alta iniciación. que ha consignado en este resumen la suma de su fe secreta. pero como nada abona esta hipótesis. Los instrumentos del personaje no dejan ninguna duda a este respecto. ¿Por qué figura el caduceo entre sus atributos?. Lo más notable es el caduceo. de la Rive se ha preguntado si no estábamos frente al arquitecto del templo de Salomón. a fin de aplicarlas12 a la producción de efectos considerados milagrosos por el vulgo. En cuanto al anillo provisto del Sello hermético. implica la participación en la alianza universal de quienes conocen los secretos de la eterna tradición. A esos instrumentos. que están en la mano derecha. en el cual es difícil reconocer a San Joaquín. las concentramos en nosotros (coagulación y fijación de Mercurio). (Rito Ec.) atraemos hacia nosotros. El Sr. guía indispensable de las operaciones mágicas. con la mano izquierda. La varita es la imagen del conductor sutil.El Simbolismo Hermético que sale de una de las nueve ventanas superiores del lado derecho del templo. reunidos en la mano izquierda. las fuerzas difusas en el ambiente (Eter. El que es a la vez hijo y amante de Isis. con la mano derecha. que establece la relación con el mundo suprasensible. ¿Por qué razón habría de tener un gorro de doctor el marido de Santa Ana?. lado pasivo o receptivo.

El gladio Verbo (Razón) es el arma del Sabio.El Simbolismo Hermético El cuchillo sirve para disolver. desde el interior de la (Tierra) Isis inspiradora. A la izquierda del adepto. puesto que representa sus facultades intuitivas. que exigen ser sentidas. Jakin) hay una mujer enteramente vestida de blanco (receptividad femenina. debe haber representado otra cosa aquí. Al lado izquierdo de la sacerdotisa cuelga una bolsa. pero con la condición de que se ponga en comunicación directa con la materialidad divinizada. una película semejante a una pompa de jabón. Se ve. destructor de toda convicción. al sentimiento de conmiseración por el prójimo. Oswald Wirth Page 56 . un borrador y un cálamo. Probablemente se trata de unos lápices. no por eso dejan de imponerse al corazón con un poder irresistible. No creemos que haya una alusión a la contraseña de los Compañeros13. El calzado hace insensible a lo que emana de las profundidades. una regla. del mismo modo que el caduceo permite coagular y fijar. es porque se lo ha admitido en el Santo de los Santos: se le permite pisar suelo santificado. La espada mágica desempeña un papel análogo. Bohas). en efecto. en el cual el señor de la Rive reconoce a unas espigas de trigo. a la caridad. que sólo el Sabio sabe descubrir y apreciar. materia vil y común en apariencia. Hay verdades. dirigiéndose al sentimiento más que a la fría razón. con lo divino traducido en imágenes y en símbolos. 13 Schibboleth significa espiga. El pintor. entre otras cosas. Las dos piedras que están al lado pueden ser materia de piedra filosofal. que en general sabe caracterizar a los objetos. Si el adepto está representado con los pies descalzos. El adepto debe. Es la sacerdotisa de Isis. apartando a los fantasmas. vestido con una especie de hábito rojo (actividad masculina. La llama que brilla a la altura del hombro izquierdo ilumina al espíritu con su luz filosofal. sin el cual los iniciados más brillantes no serían más que bronce resonante y címbalos atronadores. Delante del adepto hay una canasta con unos útiles de escriba o de grabador. compañera inseparable del adepto. en efecto. Son las verdades que nos protegen del escepticismo estéril. mortal para los profanos. saber intervenir a tiempo para dispersar las acumulaciones de energías inconscientes cuya explosión traería las peores catástrofes. pues si bien escapan al control de la lógica estricta. alusión a las limosnas. un haz difícil de describir. pues amenaza con atravesar la envoltura que los rodea.

como por ejemplo. pájaro voraz. de los hombres o de los documentos materiales. La muerte simbólica del recipiendario corresponde a la putrefacción de la materia. Este Huevo encierra el Sujeto de la Obra. fantasmas mentales que sirven de vehículo a esta Tradición imperecedera. símbolo de una energía ávida y constrictiva. que está escrita en caracteres etéreos en el libro misterioso de la gran Reveladora. sólo le falta alcanzar el rojo. en el cual se cumplen las operaciones de la Gran Obra. La materia que ha alcanzado el grado de pureza que señala una blancura perfecta. el vaso ovoide que la Virgen sostiene en su mano derecha. que ha tomado color negro (Prueba de la Tierra). tiene por fin separar lo sutil de lo denso. Lo que es inerte y pesado cae al fondo y se convierte en presa del Cuervo de Saturno. Este desdoblamiento no es definitivo. haciéndola pasar del negro al blanco. En cambio. que corresponde a la medicina del primer orden o a la iniciación al grado de aprendiz. Se trata en otros términos. destinado a “enriquecer y perfeccionar a sus hermanos”. Los símbolos que quedan por examinar son más típicamente alquímicos. dicho de otro modo el vaso de la naturaleza. La descomposición pútrida. provocan los sueños. de la elección del prof… que se despoja de sus metales antes de ser encerrado en la Cámara de las reflexiones. en el cual se reflejan las imágenes de la luz astral. Esas imágenes son vivas: rondan las imaginaciones. La obtención de este color indica el cumplimiento de la Obra Simple. Se renuevan sin cesar a través de las edades.El Simbolismo Hermético La compañera del adepto tiene finalmente un espejo en la mano derecha. pues al elevarse las partes evaporadas se condensan para recaer en forma de lluvias sucesivas. independiente de la memoria. Page 57 Oswald Wirth . base del egoísmo individual. los principios etéreos se desprenden para alcanzar las alturas (Prueba del Aire). de los deseos que excitan y las aspiraciones que fomentan. que lavan progresivamente la materia. que llevan al nacimiento del Niño Filosófico. limpiado de todo cuerpo extraño que hubiera adherido accidentalmente a su superficie. Este es el huevo de los filósofos. se alimentan de los pensamientos que sugieren. por medio de la exaltación del ardor sulfúrico (Prueba del Fuego). que se introduce después de haber sido elegido cuidadosamente. fase indispensable de toda regeneración. pasando por los matices intermediarios del gris (Prueba del Agua).

que debía ocupar el mirador del palo mayor. Un segundo círculo dorado interfiere sobre el primero y lo domina. en la cual hay sólo cuatro signos que se suceden en orden anormal. que hace posible la travesía del Océano vital. Esta es una alusión al resultado de su sublimación de la personalidad. en efecto. por la cual el mercurio más sublimado toma cuerpo con la materia elemental íntegramente purificado (Iluminación del Compañero) que. Este es el barco de Isis. Como manijas. por influencia de la embriaguez astral. que indican la fijación cuaternaria. Al Cáncer y al León sucede.El Simbolismo Hermético El recipiente filosófico termina en un tubo que se ensancha y del cual salen unos claveles que recuerdan con sus colores las transformaciones que han ocurrido en la materia de la Gran Obra. Oswald Wirth Page 58 . cuyo despliegue corona al Huevo de los Sabios. la digestión. la ha atraído a sí para saturarse y transformarse en Estrella Resplandeciente. están caracterizados por la cola de pavo real. como si se quisiera decir que el punto matemático central de cada ser se confunde con el infinito 9. después de ver la luz. ha perdido el equilibrio. Este personaje. oblicuamente atravesada por una banda horizontal. Las operaciones de la Gran Obra que corresponden a estos signos son la disolución. la sublimación y la proyección. Los matices cambiantes que se producen en forma efímera entre el negro y el blanco. Nuestra tarea se vuelve sumamente difícil al tener que aclarar los misterios del navío que boga a la derecha de la Virgen. la Balanza. sus velas henchidas por el soplo del Espíritu Universal recogen el entusiasmo propulsor. que provocó la caída del cíclope al mar. El Huevo está rodeado de una especie de esfera celeste. El centro del círculo zodiacal coincide con el del huevo filosófico y este centro está marcado por el signo del alun 9. y ésta es seguida por los Peces. éste tiene cuatro cabezas de águila en forma de Cruz. objetivo de la medicina del tercer orden (Maestría). Por medio de esta última se realiza la suprema transmutación.

Sin embargo. pura). en efecto. Es lo que ocurre con el hombre que está trepado al segundo mástil. destino que sólo podrá evitar para sí mismo mediante un desinterés absoluto. La flauta que lleva. sólo le permite distinguir a medias. se convierte en el instrumento pasivo de la fuerza que se apodera de él. para castigarlo por haber imitado a Prometeo. mientras sigue con la mirada al Cíclope en su caída. dispone de un tremendo poder a medias ciego. al cual alude el cuervo que picotea el pecho del iluminado. Su único ojo. que surge en el centro de un círculo luminoso.El Simbolismo Hermético Del mismo modo que el loco del Tarot. es adjetivo. De aquí resulta un conflicto doloroso. con la del rey que cae de lo alto de la torre fulminada. 14 Integra (íntegra. robando el fuego celestial. Igne Natura Renovatur Integra14. del mismo modo que provoca en el Tarot la catástrofe del Arcano XVI. la tiranía de los apetitos instintivos se opone. la llamada Casa-Dios. En el cuadro de Reims el rayo es reemplazado por una especie de cometa. La silueta del Cíclope coincide. que tiene en la cola un cuerno de abundancia. al total olvido de sí mismo. Este fuego. vinculado a Natura y no debe traducirse por íntegramente. Oswald Wirth Page 59 . es el que hace precipitar al Cíclope. como contrapeso necesario. sin razonar. es menester que el vigía sea un hombre sensible y en posesión plena de sí mismo. El conjunto tiene por objeto recordarnos que la felicidad perfecta. colgada del cuello le permite desempeñar su papel en la orquesta del dios Pan (talento del encantador de animales salvajes). La naturaleza purificada es renovada por el fuego. cuya insignia es el bastón que tiene en la mano izquierda (Poder del Creyente incapaz de dudar). Este impulsivo inquietante tiene que ser arrojado fuera del navío místico: su presencia a bordo hace peligrar la travesía. por otra parte. Para que ésta pueda realizarse con seguridad. No se controla y se abandona con tanta menos reserva a sus impulsos. inscrito en un triángulo que tiene el signo alquímico del Fuego B. pero lo que pierde en clarividencia lo gana en fuerza bruta. encuentra su origen en el fuego celestial que abrasa a las almas puras. ligado por una cuerda que Mercurio desata. además. que confiere la suprema riqueza y la verdadera prosperidad.

que representa a la Voluntad. En la mitad del barco hay otro anciano vestido de negro. a quien Oswald Wirth Page 60 . En su mano izquierda hay un libro abierto. que el Redentor tiene sobre las rodillas. de la Tierra como ser animado. un anciano vestido con una especie de túnica se inclina sobre la borda. en su condición de tal. que se apoya sobre el sentimiento y la luz que de él se desprende para manifestarse como principio de la conciencia. Por otra parrte. Hemos renunciado a aclarar el alcance de estas dos cifras. y entre su cetro y el hombro derecho el número 1137. Puede ser que tengan un valor convencional de contraseñas. es el símbolo del alma universal de las cosas. Tiene el arte de expandir la vida (rama florecida) o de concentrarla (frutos). Cuando hayamos comprobado que 1 + 2 + 6 + 6 = 15 y que 1 + 1 + 3 + 7 = 12. sobre el cual todo se apoya. que equivale a Twashtri. Por encima de su corona se lee el número 1266. Estamos aquí ante ese nudo de la personalidad. domina al Alma corporal (Venus ). en el cual la cruz domina al ideograma de la mineralidad. que el primero se refiera al acto que formula teóricamente las voliciones y el segundo a su ejecución práctica. junto a un tercer mástil roto. no habremos avanzado mucho: el enigma subsiste. En la mano derecha tiene una rama florida de avellano y en la izquierda dos avellanas verdes. llamado Cuerpo astral por los ocultistas occidentales y Linga Sharira por los budistas. el personaje no es otro que el Ermitaño del Tarot (Arcano IX). Ese es el sentido del signo alquímico . El Globo del mundo. Este timonel es la Razón (Verbo encarnado Hijo de Dios de los cristianos. Es el Maestro de la Vitalidad (Prana o Jiva de los budistas) y. Buddhi de los teósofos). está el Niño filosófico sentado sobre un corazón irradiante. A bordo del navío la responsabilidad del mando corresponde al Rey. Ante el Rey y el Niño-Timonel. directora de las acciones humanas.El Simbolismo Hermético En la popa del navío sagrado. que ofrece sin duda al dragón de la vida elemental. que se inscriben de nuevo en el globo alado que está a los pies de la Virgen. Estas hipótesis interpretativas carecen de base sólida. cuyas órdenes son terminantes. cuyo destino es evolucionar para alcanzar finalmente la perfección. sobre el cual se eleva una minúscula cabaña. el Carpintero de los Vedas.

Este es Marte. Virtud. el joven héroe representa el libre arbitrio. Hércules. bajo la mirada de la conciencia-timonel. Oswald Wirth Page 61 .El Simbolismo Hermético corresponde la tarea de construir la forma astral. dado que se ve solicitado por dos mujeres igualmente bellas que simbolizan. En realidad. arriba de Marte. depósito de vida. Por lo tanto. Complacencia. y hacia el dragón. Ese barco representa al organismo que transporta el septenario de la personalidad consciente. por la base. Se inclina sobre el océano. que representa la protección orgánica. Sephira) del organismo material. y la otra: Trabajo. condensador de la energía vital. El segundo anciano vestido de oscuro es la experiencia constructiva. que se basa en el sentimiento de piedad que la liga a lo Universal (religión en el sentido más elevado de la palabra). señor del conglomerado personal. frente a nuestro personaje?. y en la izquierda presenta una estatua de Minerva al viejo ya citado. que se destaca claramente en la borda del navío. Molicie. 9ª. que pone su energía al servicio de una voluntad sabiamente equilibrada. y está situado. tuvo que elegir entre dos maneras de ver la vida. el Fundamento (Jesod. una: Goce. Es el capitán que manda la tripulación. hay ocho personajes que quedan a bordo. Está cerca del timonel. en la proa. pues éste sólo ejerce su energía por medio del determinismo voluntario. la Y dada vuelta . Tiene en la mano una rama florida. que le comunica el libre arbitrio. es decir el espíritu individual. sin saber si debe tomar a la izquierda o a la derecha. perplejo. que es la conciencia. el entusiasmo activo. y uno de ellos es un rey coronado y con el cetro en la mano. Un anciano vestido de blanco forma un triángulo con los dos primeros personajes. sin la ayuda de esta figura. detrás de un guerrero con casco y coraza. citaremos al joven Hércules identificado por su maza y la piel de león que le sirve de tocado. Como último de los navegantes. ante la cual el Enamorado se detiene. Austeridad. Tiene la tradición (el libro). liberada de sus instintos primitivos (el Cíclope que cae al mar). que tiene en la mano un bastón simple. Por otra parte ¿Cómo explicar. al comienzo de su carrera. Las patas delanteras del animal se cruzan sobre el pecho del adolescente. Es el ejecutor de las órdenes del rey. que recuerda así al Enamorado del Tarot (Arcano VI). apropiadamente. ofrece frutos. Los dos mástiles que sostienen las velas se unen. en la parte delantera del barco. Esta letra indica la bifurcación de la ruta. Marte defiende la personalidad contra el enemigo exterior. simbolizado por el joven Hércules. como si quisiera mantener a bordo una vitalidad que florece en la castidad. que está a las órdenes del Buen Pastor.

Oswald Wirth Page 62 . Esto quiere decir que la muerte solo sirve para reforzar la vida fecunda y productiva. Dios de los campos. Estamos en presencia de un ejemplo de arte católico que no debería escandalizar a los creyentes. sin relacionarse directamente con las alegorías masónicas. que está a la derecha del cuadro de la iglesia de San Mauricio de Reims. con el cual forma unidad. Ya no es el destructor ciego que siega sin discernimiento. Las velas se hinchan con el soplo intrépido del Espíritu. de nuestro estudio: “Un simbolismo inquietante”. ser económico en su uso. a fin de estar atentos al canto de las sirenas. La atención del crítico holandés se dirige todo al templo de Saturno. pero se inspira en el hermetismo más elevado. Como siempre. es la misión del dios. (Véase el capítulo anterior). Saturno enseñaba el arte de la jardinería. no deja de ser religioso. Algunas de nuestras interpretaciones han determinado comentarios. sino el agente del progreso por selección. Es la intuición. clave de todos los 15 Revista masónica trimestral publicada en Amsterdam. Es iniciático. dirigirla tan sólo a las ramas que deben fructificar. que presiente y adivina con una juiciosa sutileza mercurial. De lo que precede. que los latinos representaban primitivamente sin alas y con una simple sierpe. Gobernar la savia vital.El Simbolismo Hermético Queda el vigía. si bien no es el de la mística cristiana corriente. de los cuales queremos hacer un rápido análisis. La hoz y el reloj de arena no siempre han sido atributos de Saturno. sin desdeñar la poda de los viñedos y de los árboles frutales. UN CUADRO ALQUÍMICO Bajo este título. resulta que el cuadro que hemos analizado revela un simbolismo que. en forma extensa. que es implacable con la madera muerta y los brotes improductivos. porque la adivinación se basa en la comprensión de las causas ocultas en las profundidades que son el dominio de ese dios. la mitología popular servía de velo a un profundo esoterismo. que es la ley universal. La unidad fundamental de las cosas se revelaría a nosotros si pudiéramos penetrar hasta la causa de las causas. principio regulador de la producción vital. La Sibila es la sacerdotisa del Templo de Saturno. atado por Mercurio a la parte alta del gran mástil. el Vrijmetselaar15 de febrero de 1908 se ocupa.

seamos desinteresados como la Sibila. Pero éstos no podrían ser revelados si las cuerdas del arpa en que se apoya la sibila no se pusieran a vibrar. sepamos despojarnos de nuestros metales. Se ha perdido. nos conviene referirnos a la mitología india. Es la venda simbólica puesta sobre los ojos del profano que no ha podido conquistar la luz. no han sabido remontarse a la noción del Cuaternario elemental. les dejamos lo que a ellos pertenece. Mientras no lo experimentemos. asimilados a los Cuatro Vientos del Espíritu. su facultad de razonar y de comprender. de hombre plenamente Hombre. Aire. Esto significa que no basta al adivino con desarrollar su penetración de espíritu. sacrificando nuestro egoísmo nos dejamos penetrar cada vez más por lo divino que nos acerca a la Unidad. sumido en las corrientes de la objetividad. ¿En dónde estaría el adivino si no tuviera esa sensibilidad musical que percibe los acordes de la sutil armonía de las cosas?. Para ser más sensibles. Esta Oswald Wirth Page 63 . dice nuestro comentarista. Empecinándose en confundir los Elementos de los antiguos con los cuerpos simples de la química moderna. lo que no se comprendía. Fuego. representan lo que provoca el estado sólido. lo que en nosotros hay de inferior. el Agua y el Alma. pese a nuestra sabiduría y a nuestros talentos adquiridos. Además. nunca se podrá deplorar bastante las modificaciones que se han hecho en los antiguos rituales masónicos. Tierra. el Fuego y el Principio Motor universal. Pues. y ― algo más desastroso aún ― lo que se creía comprender. una en su esencia. indiferentes a las monedas de oro que caen a sus pies. Al atravesar los elementos. el amor a las riquezas y la sed de honores paralizan la lucidez y se yerguen como un biombo ante nuestra visión espiritual. se han establecido relaciones de analogía entre la Tierra y el Cuerpo. El hombre animal.El Simbolismo Hermético misterios. Un sentimiento nuevo se desarrolla entonces en nosotros: el del amor universal. gaseoso y etéreo. el Aire y el Espíritu. Surge del Agua al estado de hombre propiamente dicho. Al respecto. como lo exige el ritual masónico. Si nos preguntamos ahora cuál es esa agua en la cual nadan los tritones más aéreos que acuáticos. en la forma en que se la empleaba en todas las iniciaciones. es decir. no logra liberarse si no vence su animalidad. líquido. no seremos más que falsos iniciados. Los dos tritones que tocan la trompeta sobre la cúpula del templo de Saturno han inspirado a nuestro colega una extensa disertación sobre los Elementos. Estas equivalencias permiten examinar la prueba del Agua. como la imagen del pasaje de la vida sensual a la vida espiritual. El egoísmo. Agua. agente de diferenciación de la sustancia primordial.

Se trata pues del espíritu. confieren el presentimiento del porvenir a las almas fuertes. oye su voz. sino el Rey primitivo de todas las cosas. cerrar los ojos una vez. como el de Uranus. Al soplo de Varuna corresponde el viento que aviva el fuego del sol y lo hace arder. del mismo modo que provoca el brillo de las estrellas. Ahora bien. Esta Agua. todos los autores que tratan del simbolismo masónico no consideran a la plomada más que en su carácter de instrumento del arte de construir. Han considerado. que sin él se extinguirían como carbones apagados. ilumina a todo hombre que viene a este mundo. pues está comprendido dentro de la unidad de naturaleza misma. sin él. lo que es y lo que será. que realiza en la naturaleza la ley de la manifestación divina. que es el instrumento de la construcción en altura. Este soplo gobierna hasta el menor acto de las criaturas. según el Evangelio de San Juan. En efecto. En sí misma encierra todas las posibilidades de formación y de transformación. de tal modo que basta con conocer la ley que la gobierna para poseer el don de adivinación y de profecía. la Naturaleza quiere revelar sus secretos ― incluso los del futuro ― a quien busca fielmente en ella la verdad. cuyo dominio. percibe las advertencias de los tritones. Ahora podemos entender por qué motivo los tritones. que ya no es un simple Neptuno “señor de las aguas”. En efecto. como dice el Purana.El Simbolismo Hermético nos muestra a Varuna. Es él quien. El futuro está encerrado en esta materia. pero ninguna arbitrariedad determina sus formas o las modificaciones de las mismas. lo que fue. sin observar que también sirve para el trabajo en Oswald Wirth Page 64 . al concretizar la sustancia fluida universal ― el Agua simbólica ― ha hecho surgir del caos el Cielo y la Tierra. pues ninguna puede. Reconoce que nosotros hemos hecho una interpretación inédita hasta ahora de esa plomada. corresponde a la materia independiente de todas las formas y de todos los aspectos que es capaz de revestir. El redactor del Vrijmetselaar hace algunas observaciones interesantes sobre la plomada suspendida del extremo del palo que emerge de una de las ventanas del pequeño templo que la Virgen del cuadro de Reims levanta en su mano izquierda. en consecuencia. y por esto se dice de Varuna que conoce todo lo que ha sido y todo lo que ha de ser. refiriéndola a la necesidad de descender en sí mismo y penetrar hasta el centro de donde surge la luz interior. que es el medio natural de los tritones. El que quiere escuchar. es la totalidad del mundo extenso. que son capaces de no dejarse distraer por lo que la Naturaleza les quiere enseñar. todo eso es una cosa. desde el seno de la materia. la cual.

las exigencias se satisfacen de distinta manera. de una acción exterior. es decir. El Vrijmetselaar considera que nuestra interpretación de la plomada merece ser adoptada por la masonería. insignia del Primer Centinela y la Perpendicular vinculada al Segundo Inspector. un edificio no debe inclinarse a ningún lado. llega a conocerse a sí mismo. Según los ritos. En masonería filosófica o especulativa. la esencia de su yo real. Queda establecido Oswald Wirth Page 65 . Nuestra interpretación no contradice la admitida generalmente. la plomada es el símbolo de una fuerza centrípeta. pues en la masonería práctica la plomada controla la verticalidad. el Nivel. el nivel. como la que los alquimistas atribuyen a su Mercurio. “Conócete a tí mismo” dice la plomada. Los Aprendices se vinculan así al Segundo Inspector y los Compañeros al Primero. IX. el pensador llega a entender mentalmente algo. Como los Aprendices se establecen en el Norte y los Compañeros en el Sur. aprende a discernir la Unidad fundamental en la identidad del Todo. alude al principio de expansión individual. que va hasta el fondo de la Tierra. pues tiene la ventaja de explicar por qué este instrumento es la insignia del segundo Centinela. librado de toda contingencia en forma. En oposición. Adaptándose maravillosamente. para ser sólido. donde descubrirá la misteriosa quintaesencia. cuya forma recuerda el ideograma del Azufre Q. que alude la plomada de la pintura alquímica. a apropiárselo y amarlo. penetrante. que se traduce por una radiación que parte del centro para propagarse hacia el exterior. vol. pues el que. Es al ahondamiento de un pozo vertical. a fuerza de profundizar. trátese de excavaciones o de una torre. Está suspendida por encima de la cabeza del adepto. es más profunda esta interpretación que la dada por Klein en un estudio publicado en Ars Quator Coronaturum. socráticamente. Los masones nunca han tenido dudas en cuanto a la atribución de esos juguetes móviles que son la Escuadra del Maestro. El Primero a los Compañeros y el Segundo a los Aprendices. puesto junto a la Columna del Norte. que ha de recogerse en sí mismo para alcanzar el centro de su personalidad. la lógica quiere que los Inspectores sean colocados en forma de observar. no sólo aisladamente sino también en relación con la universalidad. Pasar de la Perpendicular al Nivel significa ser ascendido del primer al segundo grado.El Simbolismo Hermético profundidad.

Pero el Iniciado se levanta después de haber descendido y al elevarse descubre una luz que ya no es la del Azufre Q. el Primer Inspector lo recompensa y lo admite al grupo de Compañeros que están bajo la égida del Nivel. Sin embargo. descender hasta el centro sulfúrico en el cual arde su fuego interior. masculina o dórica. que siempre guiará sus pasos. el Aprendiz se dedica al dorismo. este ardor individual debe ser exaltado en forma progresiva. receptividad femenina pasiva. corresponde al Aprendizaje y a la Columna Jakin. como atmósfera luminosa. Sustraído a todas las influencias externas. Cuando ha ganado. junto a la cual los Aprendices reciben su salario. Es así que el Nivel. corresponde al Sol 1 y la Perpendicular-Mercurio. La atracción de Mercurio es una operación femenina. En su condición de Compañero. combate contra las tinieblas que lo rodean y termina por conquistar la luz después de una serie de victorias sobre sí mismo. el simbolismo masónico tiene contradicciones que parecen deliberadas. Tienen que concentrarse en sí mismos. insignia del Primer Compañero. si trabaja bajo la dirección del Primer Inspector. el Compañerismo es jónico-lunar. con su energía propia. exaltando al fuego solar que está en él. procurando llegar a la posesión de sí mismo. Hijo de Apolo. y la Columna Bohas también lo es. La perpendicular. Estos pasan por las pruebas de la antigua iniciación solar. iniciativa masculina activa. dominio de Mercurio. que tiene el segundo Inspector. Oswald Wirth Page 66 . pues proviene de todas partes. Entonces. invita al neófito a no contar más que consigo mismo. a los lugares infernales en donde los héroes se inician en los secretos de la acción. del ambiente infinito.El Simbolismo Hermético que el Nivel-Azufre Q. se transforma finalmente en Estrella Resplandeciente. a la Luna c. Coagulando a Mercurio . por oposición al rojo de Jakin. ganadas con su energía propia. no por eso deja de estar en deuda con el Segundo Inspector. Aislado cuidadosamente del exterior. a Mercurio corresponde concentrar esa difusa claridad para condensarla en torno a él. y a bajar después a su interior.

con la filosofía hermética. Roberto Fludd y otros menos conocidos. Rogerio Bacon. este último dividido en subcapítulos: Significado de la palabra Alquimia ― Los aspirantes ― La tradición ― Símbolos ― La materia ― Los trabajos ― Colores. Mylius. Por lo tanto deja a sus lectores el cuidado de establecer las aproximaciones entre los textos alquímicos que él reproduce y las enseñanzas masónicas que deben serle familiares. Leonhardt Thurneiser. entidades enteramente falaces. Egidius Gutmann. que. éstas no conducen más que a las palabras. trata de demostrar que la francmasonería se relaciona estrechamente con la alquimia. En último análisis. no temiendo el trabajo de reflexionar. Tanck. J. que puede demostrar el pro tan triunfalmente como el contra. Por el contrario. Janus Lacinius. más exactamente. con el título de Hermetische Philosophie und Freimaurerei. ya que los símbolos iniciáticos corresponden a concepciones poco aprehensibles por naturaleza. el método responde a la exigencia de los pensadores. en Ludwigshafen. En el dominio del simbolismo no es necesario precisar demasiado. Arnaldo de Villeneuve. o. Raimundo Lulio. prefieren que se les den los elementos de un problema. etc. y que en modo alguno son reductibles a las definiciones escolásticas. Toda tesis es defendible por la argumentación. concebidas en sí mismas. La palabra es. El trabajo al cual nos referimos fue publicado por Weiss y Hameier. instrumentos ― Oro potable ― Christus lapis. cuyo autor. toda Oswald Wirth Page 67 . y no una solución formulada más o menos dogmáticamente. esencialmente. que jamás se han preocupado de buscar el sentido de todos los enigmas que propone la francmasonería. como Basilio Valentín.El Simbolismo Hermético HERMETISMO Y FRANCMASONERIA Como continuación de nuestro estudio sobre el cuadro alquímico de la iglesia de San Mauricio de Reims. Alex von Suchten. en 1905. Estas citas nos han dado material para los capítulos siguientes: El Universo y el Hombre ― Astrología ― Teosofía ― Magia ― Cábala ― Alquimia. Stellatus. Miguel Maier (Sendivogius). Juan d’Espagnet. El F Höhler no ha querido dirigirse más que a los francmasones. el abate Juan Tritemo. el instrumento de la paradoja. con las que saben jugar los sofistas. fuego. Este método puede dejar perplejos a los espíritus perezosos. como Benedictus Figulus. En realidad no es más que una selección de textos atinadamente elegidos entre los alquimistas más conocidos. lejos de referirse a realidades efectivas. Wilhelm Höhler. es oportuno referirnos a un libro alemán. Porque.

por quien la ciencia fue llamada Hermética. fue siempre oculta. de alegorías o de símbolos. más o menos. su ambición suprema era lo que se dio en llamar la realización de la Gran Obra. Como antagonista tenía una filosofía que. Se diferencian de la Física. Estas ciencias. A través de Platón y de Pitágoras pretendía remontarse hasta los hierofantes egipcios. reflexionaba profundamente y terminaba por penetrar así en los secretos de la naturaleza. que dos filósofos opuestos se hayan dividido la intelectualidad de los siglos pasados. en su propia esencia. que se deja deslumbrar por esta falsa moneda corriente del pensamiento. por su carácter a la vez misterioso y más trascendente. o sea Tres veces Grande. actualmente consideradas como muertas. que parece ser una transfiguración moderna del antiguo Hermetismo. de Alquimia. No es sorprendente. de Magia y de Cábala. la que se enseñaba públicamente en las escuelas. Un lado tomaba como punto de partida la lógica de Aristóteles y pretendía llegar a la verdad procediendo por razonamientos rigurosos. El discípulo de Hermes era silencioso: no argumentaba jamás y no buscaba convencer a nadie. tomaron cuerpo bajo la forma de Astrología. Era la filosofía oriental. se aplican todas a un mismo objeto: el discernimiento de las leyes ocultas que rigen el universo. ciencia oficial de la naturaleza. fantasmas de nuestro espíritu. El simbolismo Oswald Wirth Page 68 . tomadas en sí mismas. así. basados en premisas supuestas incontestables. Hermes Trismegistos. Lo que distingue además a esta filosofía es que no se contenta con ser puramente especulativa. Se convertía entonces en el confidente de Isis y entraba en la comunión de los verdaderos iniciados: la Gnosis le revelaba los principios de las antiguas ciencias sagradas que. porque se rodeaba de misterio y representaba sus enseñanzas bajo el velo de enigmas. de ahí su nombre de Escolástica. constituyen todas en su conjunto una especie de Hiper-Física. y hasta el fundador mismo de la ciencia. Encerrado en sí mismo. siempre ha perseguido un fin práctico. en estas condiciones. tenía en cuenta un resultado efectivo. en consecuencia. Aquí se impone una comparación con la Francmasonería. En efecto. Esta segunda filosofía se distinguía por pretender hacer abstracción de las Palabras.El Simbolismo Hermético dialéctica sólo pone en causa las imágenes verbales. llamada con más frecuencia Filosofía Hermética. por absorberse en la contemplación de las cosas.

la que presenta las analogías más sorprendentes con la Masonería. tal como la concebían los Rosacruces del siglo XVII. limpiarla exteriormente. Por eso la Masonería multiplica las investigaciones antes de admitir un candidato a las pruebas. para dedicarnos exclusivamente a las operaciones sucesivas que llevan a la realización de la Gran Obra. es muy común y podemos encontrarla en cualquier parte. si hubiéramos sido lo bastante perspicaces. Toma en cuenta el valor cabalístico de los nombres sagrados y rige el ceremonial según los principios mismos de la Magia. La Alquimia recomienda. La materia a considerar. francamente la cuestión. que no tiene más que tres grados. Oswald Wirth Page 69 . Hacemos continuamente la experiencia de la Masonería. En suma: la materia debe ser reducida a sí misma. más que una transposición de la Alquimia. por otra parte. las unas a la metalúrgica. Pero es la Alquimia filosófica. una vez discernida la materia propicia. la Luna y las Estrellas. hacer abstracción de los símbolos considerados en sí mismos. dispone del Sol. de una y otra parte. lo único necesario es saberla distinguir y en esto reside toda la dificultad. abordaremos. los mismos dominios iniciáticos se traducen por alegorías tomadas. dicen los alquimistas. una vez minuciosamente examinada y reconocida. para librarla de todo cuerpo extraño que pudiera adherirse accidentalmente a la superficie. Creemos. para dar un paso adelante en el asunto. Esto nos permitirá. el punto de partida de la obra filosófica es el descubrimiento y la elección del sujeto. Se inician en primer término por la limpieza de los metales. en las páginas que siguen. que él procedió con demasiada discreción y. Para restringir este estudio no nos ocuparemos más que del ritualismo de la Masonería clásica. Al no hacerse nada con nada. sin embargo. Hay. La Obra sólo puede tener éxito cuando se ha logrado encontrar un sujeto conveniente.El Simbolismo Hermético masónico constituye en efecto una extraña mezcla de tradiciones tomadas de las antiguas ciencias iniciáticas. Toda madera no es buena para hacer un Mercurio. pues a veces emprendemos experiencias profanas que deberíamos haber rechazado de antemano. Un lector prevenido encuentra numerosas pruebas en los textos citados por F Höhler. del punto de vista alquímico. desde este punto de vista. La Francmasonería no es. llamada de San Juan. identidad de esoterismo. y las otras al arte de construir. tal como lo desea la Astrología.

entre los objetos encerrados en la cámara de reflexiones. ¿Por qué?. En este estado de inocencia primitiva. Este nace de la putrefacción. donde no penetra ninguna luz exterior. Era imposible contestar sin dirigirse a la teoría de los tres principios alquímicos: Azufre.El Simbolismo Hermético Y es de manera análoga que el recipiente es llamado a despojarse de todo lo que posee artificialmente: él también debe quedar estrictamente reducido a sí mismo. receptividad. a su Huevo Filosófico herméticamente cerrado. Estas dos fuerzas antagónicas se equilibran en la Sal G principio de cristalización. donde voluntariamente. debe morir a su existencia pasada. el sujeto es encerrado en un espacio reducido. El ritual masónico establece que. que corresponde al recinto del alquimista. Su acción se opone a la de Mercurio  que penetra en todas las cosas por una influencia que proviene del exterior (columna B blanca. que será el Iniciado. El Azufre Q corresponde en efecto a la energía expansiva que parte del centro de todo ser (Columna J rojo. iniciativa individual). El profano encuentra allí la tumba tenebrosa. el otro Azufre. esta muerte simbólica es preludio del nacimiento del ser nuevo. Mercurio y Sal. debe haber dos recipientes conteniendo el uno Sal y. Es el Gabinete de Reflexión. representada por el color negro de los alquimistas. de candor filosófico reencontrado. que representa la parte estable del ser. aquella donde la condensación se efectúa en la zona donde las emanaciones sulfurosas escapan a la comprensión mercurial ambiental. Oswald Wirth Page 70 . sensibilidad). Descomponiendo las capas que se oponen a la libre expansión del germen de la individualidad.

Rectangulada rigurosamente. el espíritu asciende: se eleva. éstos tienen muchos menos misterios en relación a su Piedra que los hermetistas. Naturalmente. Después de descender hasta el centro del mundo. el Aral de los caldeos) y.El Simbolismo Hermético Por sumarias que sean estas indicaciones no justifican menos la práctica ritual en lo concerniente a la Sal y el Azufre. a fin de absorberse en sí mismo y de encontrarse finalmente en presencia del centro de su individualidad. rectificando (por medio de purificaciones integrales y reiteradas) encontrarás la Piedra Escondida. aligerado del caput Oswald Wirth Page 71 . Por otra parte. Para llegar a conocerse. donde están las raíces de toda individualidad. Es la primera fase de la prueba del Aire. Se trata aquí de realizaciones mucho más preciosas que las que pueden tentar a los codiciosos. lo sutil se desprende de lo espeso. Bajo la influencia de ésta. porque el Recipendario de realizar el aislamiento total. es natural que sea limpiada y cuidadosamente tallada y pulida por los masones. éstas no se aplican a la producción de tesoros de un valor puramente convencional. el Scheol de los judíos. ser Obrero perfecto o Maestro. a la cual hace alusión la palabra VITRIOLO. La exclusión de Mercurio se impone en efecto. normalmente una piedra no está en su lugar en un simbolismo de metalurgistas. Languidece: sus fuerzas lo abandonan. Visita el interior de la Tierra (las tinieblas infernales. representada poéticamente por un descenso a los Infiernos. por el solo hecho de su transformación en Piedra cúbica. para realizar las transmutaciones. por el contrario. esta Piedra posee. al menos en potencia. Este se adiestra en tanto que Aprendiz. todas las virtudes de la famosa Piedra filosofal. privado de toda ayuda. Esta operación corresponde a la prueba de la Tierra. Por esto declaran sin ambages que su Piedra bruta es el mismo Iniciado en su primer estado. cuyas letras forman las iniciales de una fórmula muy querida para los alquimistas: VISITRA INTERIORA TERRAE RECTIFICANDO INVENIES OCCULTUM LAPIDEM. según el principio socrático Gnw qi seauton es necesario que haga abstracción de todo lo que le es exterior. a fin de tener merecimientos para llegar a ser Compañero. el sujeto encerrado en el Huevo filosófico no demora en ser presa de la tristeza. Pero es menester poseer el Arte integralmente. Dejado a sí mismo. En efecto. Esta piedra es un símbolo esencialmente masónico. y es probable que los alquimistas hayan tomado este emblema de los Iniciados constructores. y empieza la descomposición.

Pero es muy importante no contentarse con las virtudes negativas únicamente. él quiere ganar el cielo y se empecina en subir la pendiente abrupta de la montaña ideal. mientras que las distintas fases de la iniciación masónica se desarrollan en una serie de locales apropiados. la materia purificada es muy preciosa.El Simbolismo Hermético mortuum que está ennegrecido en el fondo del vaso hermético. de las cuales ha debido librarse el recipiendario para salir de su in pace. que él mismo realiza. Alternativamente evaporada por la acción del fuego. reproduce a su manera el desdoblamiento del sujeto alquímico. queda por soportar la prueba del Fuego. Esta divergencia es insignificante desde el punto de vista esotérico. sometido a las pruebas. Las alturas atraen: huyendo del infierno. cubierta por lo general. Si no puede evitarse cierta confusión al respecto. Su ascenso se ve interrumpido por una terrible tormenta. Oswald Wirth Page 72 . Para el alquimista se trata de la calcinación del sujeto. después de abandonar la tumba funeraria en la cual ha debido morir simbólicamente. que estalla bruscamente. en la masonería. cuya cumbre debe resplandecer de luz. Es el símbolo del sabio que sabe resistir a todos los impulsos. hasta que el frío de las alturas la condensa. no sin antes hacerle adquirir. toda la gama de brillantes matices de la cola del pavo real. El recipiente. cuya ablución progresiva aparece en la Alquimia con el nombre de purificación por el agua. esto se debe a que las operaciones de la Gran Obra se realizan todas en el mismo vaso. en un momento dado. precipitado a través de los aires. De aquí surge una lluvia que lava el residuo pútrido. sin dejarse asustar por los obstáculos que se multiplican. después condensada por el frío. que. pero es menester tenerla en cuenta cuando se establecen relaciones entre los símbolos usados por unos y otros. Estalla el trueno y el torbellino de un huracán envuelve al temerario. el Agua atraviesa incesantemente la parte terrosa del sujeto. cuya emanación volátil se desprende a medida que se eleva. a pesar de que la destrucción sólo alcanza a la parte de él que debe ser destruida. que es expuesto a un calor tan intenso que todo en él se quema. Este residuo está representado por las vestimentas. Cuando alcanza el blanco. recipiente al cual corresponde la Logia. Es ésta una imagen de la circulación que se establece en el vaso cerrado del alquimista. Ahora podrá abrirse un camino en medio de la oscuridad. es arrastrado hasta su punto de partida. al cual los lavados repetidos hacen pasar insensiblemente del negro al gris y finalmente al blanco.

Todas las pruebas de primer grado toman en cuenta esta permeabilización de las envolturas terrestres o salinas. De pasada. que aíslan al centro del fuego interno. que Paracelso llamó sideral o astral. La Piedra filosofal es una Sal G perfectamente purificada. Por lo tanto. que llamamos cúbica. lo que parece negar todo valor a los grados llamados superiores. que muchas veces han sido representados como agregados inútiles y perniciosos. Este grado se limita a hacernos ver la Luz exterior o universal. obtendremos el color rojo de la Obra. Mientras el Recipiendario no alcanza el estado correspondiente. la coagulación del Mercurio  y la fijación del Azufre Q. Esta fórmula sintética resume la Gran Obra en tres operaciones que son la purificación de la Sal G. Trayendo hacia nosotros y saturándonos de esa Luz ambiente. para quebrar la costra que la oculta y tiende a sofocarla. inspirarnos en la Gnosis. Nos pone sencillamente en relación con esta fuente de iluminación en que debemos. Este último grado nos aparece como la coronación de la jerarquía iniciática. Liberar la luz interior. y por lo tanto. fuente del ardor sulfuroso o individual. como Compañeros. o sea del grado de Aprendiz. los indicios de estrecho egoísmo. el cual es un signo de realización de la Piedra perfecta. no están al alcance de las inteligencias medias. no lo alcanza la luz masónica. con todas sus prerrogativas iniciáticas. y cómo termina con la Maestría. Por desgracia. conviene poner a este respecto las cosas en su sitio. que se concluya el ciclo de sus purificaciones para que la venda simbólica le caiga de los ojos. que en masonería se vinculan con el grado de Aprendiz. Es necesario. Hemos indicado aquí las fases de la primera de las operaciones.El Simbolismo Hermético Desde el punto de vista iniciático. son estos grados demasiado profundos. fue en atención a los espíritus Oswald Wirth Page 73 . pues ya ninguna sustancia extraña se mezcla a los cristales. pues la claridad no puede penetrar en él si no se vuelve permeable a su irradiación. que coagula al Mercurio a fin de fijarlo en un Azufre Q extremadamente activo. los residuos de bajeza o de corrupción. La Sal queda completamente purificada: su transparencia es perfecta. exaltarla. esta parte está formada por los gérmenes de pasiones mezquinas. La totalidad del esoterismo masónico se concentra en los tres grados que llaman de San Juan. si sabemos comprenderlos en toda su amplitud. tal es el programa de la Obra Simple o de la Medicina de Primer Orden. pues. Nos queda por demostrar la forma en que la Obra prepara para el grado de Compañero.

Si no fuera necesario considerar a la masonería nada más que desde el punto de vista abstracto o teórico. cabalísticos. constructivo y realizador. ha tenido que desarrollar una actividad constante. los grados elevados no tienen otra misión fuera de hacer comprender esotéricamente los tres grados fundamentales de la francmasonería. Nuestro Templo no se podrá terminar nunca. Ellos están en posesión de un tesoro. alquímicos. etc. No tienen la pretensión de revelar secretos nuevos. olvidando las imágenes que se refieren propiamente al arte de la construcción. grado debe exteriorizar. al contrario. los fundamentos de la doctrina. estos críticos severos. efectivamente.El Simbolismo Hermético mediocres que los grados se multiplicaron durante el curso del siglo XVIII. su ardor sulfuroso F. el Aprendiz recibe su salario junto a esta columna. al cual debemos tender. y nadie puede aspirar a que resucite plenamente en él el auténtico y eterno Hiram. tendrían mucha razón. empieza la Camaradería. a convencerlos de la importancia del Aprendizaje. Como es lógico. en una palabra: todo menos masónicos. pero. aunque su realización no está a nuestro alcance. La prueba del Fuego entraña la exaltación Oswald Wirth Page 74 . que puedan aspirar a la verdadera Maestría. La mayor parte de los adeptos del Arte Real se contentan con recibir los grados simbólicos. Entonces se manifiesta el color rojo. Extrayendo el contenido esotérico condensado en los tres primeros grados. pero ignorar el valor del mismo y no le sacan partido. Volvamos ahora a las operaciones de la Gran Obra. Para vencer en sus pruebas. nunca los poseen efectivamente. como no llegan a asimilarlos. a la cual llega después de cumplir su aprendizaje. activa. Hemos visto que la purificación integral de la Sal r es realizada por el masón en el curso de su Aprendizaje. y mostrarse indulgente con lo que trata de ayudar a la debilidad humana. Terminada esta purificación. Este último grado corresponde necesariamente a un ideal que se nos propone. roja y masculina. su Fuego interior. Es así que se ha pretendido que los grados elevados eran caballerescos. a valorizarla en el espíritu de sus adeptos. que es el que el ritual atribuye a las tinturas de la cámara de los Compañeros. ha habido un esfuerzo por que se comprendiera.. que han protestado contra la “embriaguez de las altas cumbres”. El adepto del 2do. empleando nuevas formas y recurriendo a alegorías variadas. a comprender bien a ésta. a fin de rechazar las influencias exteriores que tendían a dominarle.. para que se conviertan en Compañeros de verdad. templarios. extraños a la masonería simbólica: toda su ambición se limita. Pero hay que tomar en cuenta las contingencias. al cual alude la columna J. Ahora bien.

es ya lo que debe ser. representa un dominio mucho más restringido: la esfera de acción de nuestra individualidad medida por la extensión de nuestra radiación sulfurosa. cuyo nombre significa: En él está la fuerza?. esto es lo que se nos pide en nuestra condición de Aprendices. a fin de constituir finalmente en él una atmósfera ígnea. debemos actuar sobre lo que nos es exterior e iniciar así el trabajo propiamente dicho. La Iniciación se convierte en la vestal de este Fuego interior. que el Interior F comunique con el Exterior. frente a la luna. Asimismo. Oswald Wirth Page 75 . techada de rojo. Esta radiación engendra una especie de medio refringente. En cuanto a la Cámara del Compañero. Pero en cuanto está perfeccionado el instrumento de acción. Sabe mantenerlo mientras éste yace bajo las cenizas. Pero la Logia del primer grado debe estar cubierta de azul. al cual nos dedicamos como Obreros o Compañeros. Pero lo que realizaríamos en nuestra condición de tales sería insignificante: debemos poseer el secreto de apelar a fuerzas que son exteriores a nosotros. En estas condiciones. esta columna corresponde al Mercurio de los alquimistas. desde el punto de vista de la purificación de la Sal r. Este es el mecanismo de la iluminación. tallada y pulida de acuerdo con las reglas. cuyo ardor penetra en el Recipiente. principio de esa esencia vivificante que penetra en los seres para animar continuamente en ellos el ardor central F. de la cual refleja la blancura suave y femenina. En efecto.. Elevada ante el norte. es decir.El Simbolismo Hermético del Azufre F. Principio de toda individualidad. ¿No será en la Columna B. que refracta la luz difusa ambiente para concentrarla en el centro espiritual del sujeto. ya no tenemos que ocuparnos de nuestra personalidad que. a la cual debe acercarse para ser recibido como Compañero. Librados únicamente a nuestros recursos personales. que el individuo entre en comunión con la Colectividad de la cual proviene.. después aprende a alimentarlo en forma apropiada y lo atiza finalmente para que venza los obstáculos que lo rodean y que pretenden reducirlo al aislamiento. es importante que el Hijo se ponga en relación con el Padre. el rojo conviene sin duda al mismo Aprendiz. ¿En dónde absorber estas fuerzas misteriosas?. sólo podemos obrar sobre nosotros mismos. del cual se benefician los que han visto brillar la Estrella Resplandeciente. pues representa al Universo en su inmensidad ilimitada. y aún más a la columna J. Pero una vez que nuestra Piedra bruta está desbastada.

cuando allí leemos: “El (el agente hermético por excelencia) sube de la Tierra al Cielo y después baja del Cielo a la Tierra. del gran Arquitecto del Universo. obrando como un imán. Los adeptos han visto en él “la clave de toda la obra filosófica. cuyo ideograma combina el Azufre con el Alumbre 9. y recibe la fuerza de las cosas de arriba y de abajo. Este Fuego exteriorizado o celestial es uno de los dos aspectos actuales. corresponde al manto llameante que envuelve al Iniciado cuando es purificado por el Fuego. El Fuego filosófico es mantenido por el Azufre rojo de los Sabios. que se exalta hasta el punto de ser atractivo para el primero. desde el punto de vista iniciático. cuya imagen es el Fénix que renace continuamente de sus cenizas. o el Fuego con el Antimonio. Se establece entonces una circulación. simboliza en forma más especial. Y añaden que es la mina de oro filosófica. era consagrado al Sol. es porque representaba el principio de la fijeza individual. surge en el centro un vacío relativo que. muy volátil en su género. ejerce una atracción sobre el Acero de los Sabios F. Esta sustancia. el milagro del mundo. del cual se habla en la Mesa de Esmeralda.El Simbolismo Hermético Cuando este ardor se exterioriza con violencia. que Dios ha marcado con su sello”. de plumaje escarlata. asimilable a la quintaesencia de las cosas del Universo. que sirve de receptáculo a las virtudes superiores. un espíritu primordialmente puro. de la Gran Obra. que es el Fuego filosófico. dicho de otro modo. En esto reside la fuerza bruta de toda fuerza que habrá de vencer todas las cosas sutiles y habrá de penetrar toda cosa sólida”. Además. por la cual los dos agentes se reducen a uno solo. como lo exige la rubefacción de la materia (prueba del Fuego). un fuego infernal y secreto. cuya iniciativa individual se ejerce en perfecto acuerdo con la impulsión que todo constructor recibe del poder regulador de la construcción universal. Si este pájaro fabuloso. el otro es el Fuego central. o efectivamente activos. como un imán. de este modo. toda oscuridad te abandonará. Oswald Wirth Page 76 . la inmutabilidad adquirida por el adepto. Tendrás así la gloria del universo entero. Es la atmósfera etérea o el nimbo ígneo.

El Simbolismo Hermético
Para el Compañero que tiene la ambición de saber trabajar, se trata de transformar al Fénix. Si no lo logra, no será nunca más que un obrero mediocre, y es justamente por esto que se dirá de él: “no es un Fénix”. Por otra parte, trabajar no quiere decir agitarse mucho, gastando brutalmente las fuerzas, como los cíclopes, cuya falta de discernimiento está simbolizada por el ojo único que les atribuye la mitología. El Iniciado trabaja con inteligencia, iluminado por esa comprensión que le permite asimilarse a la Gnosis. En esto no ha de ser siempre activo (como el cíclope) pues para entender es necesario volverse pasivo o receptivo desde el punto de vista intelectual. La condición indispensable de toda acción fecunda es la combinación acertada de la actividad y la pasividad. Es por esta razón que el Compañero debe poseer profundamente la teoría de las dos columnas, mientras que el Aprendiz sólo tiene que conocer la suya, cuyo nombre deletrea penosamente. El Iniciado, que en cierto sentido se vuelve andrógino, porque en él se unen la energía viril con la sensibilidad femenina, se representa en alquimia con el Rebis (de resbina, la cosa doble). Esta sustancia, a la vez masculina y femenina, es un Mercurio  animado por su Azufre F y transformado por ello en Azoe , es decir, en esa Quintaesencia de los elementos (quintaesencia, simbolizada por la Estrella Resplandeciente. Conviene observar que este astro siempre está colocado de tal manera que recibe la doble irradiación del Sol masculino s y de la Luna femenina; su luz tiene por lo tanto una naturaleza bisexuada, andrógina o hermafrodita. Por otra parte, el Rebis corresponde a la Materia preparada para la Obra definitiva, o sea al Compañero que se ha hecho digno de elevarse hasta la Maestría. En este sentido, nada es más curioso que un pentáculo aparecido hacia 1659-60 en el tratado del Azoe que continúa las Doce claves de Filosofía del hermano Basilio Valentín, religioso de la Orden de San Benito. Como puede juzgarse por la copia que mostramos aquí del grabado en madera original, el Andrógino alquímico aparece como triunfador del dragón de la vida elemental, o sea como Iniciado de segundo grado, vencedor del cuaternario de los elementos. Una de sus cabezas está gobernada por el Sol s (Razón) y la otra por la Luna  (Imaginación); entre ellas se muestra la estrella de
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Mercurio  (Inteligencia, Comprensión, Gnosis). Marte  y Venus  (Hierro y Cobre, metales duros) ejercen luego su influencia sobre el lado derecho (actividad); el lado izquierdo (pasividad) recibe influencia de Júpiter  y de Saturno  (Estaño y Plomo, metales blandos). Marte  (Energía, Movimiento, Acción) está por otra parte en relación directa con el brazo derecho, que golpeando, ejecuta el acto decidido, mientras que el brazo izquierdo, que tiene la misión de retener la escuadra firmemente, y de mantener moralmente, se vincula a Júpiter  (Conciencia, Respeto de sí mismo). En todo esto no habría más que hermetismo puro si no fuera que para subrayar la dualidad unificada del Rebis, su personificación tiene en la mano derecha un Compás (Verdad, Razón, Intelectualidad) y en la izquierda una Escuadra (Equidad, Sentimiento, Moralidad). Uno se sorprende de encontrar estos emblemas típicos del arte real en un opúsculo que pretende enseñar “la manera de hacer el oro oculto de los filósofos” y cuyo autor vivía en una época muy anterior al renacimiento de la francmasonería moderna. El adepto no puede realizar el Rebis sin haber dominado las atracciones elementales. Todo lo que en él hay de inferior, de brutal y de bajamente instintivo debe ser domeñado antes de que le sea permitido llamar al Fuego del Cielo para incorporárselo. En otras palabras, se trata de sobrepasar la animalidad para poner al Hombre propiamente dicho en posesión de sí mismo. Ahora bien, el Pentagrama o la Estrella Resplandeciente son justamente emblemas del Hombre librado de todo lo que le impide ser Hombre únicamente, y plenamente Hombre. Los cinco puntos de esta figura, llamada también Estrella del Microcosmos, corresponden a los cuatro miembros y a la cabeza del hombre. Y de la misma manera que los miembros ejecutan lo que la cabeza ordena, el Pentagrama también es símbolo de la voluntad soberana, a la que nada puede resistirse, siempre que sea inquebrantable, justa y desinteresada. Para que la estrella de cinco puntas conserve esa significación, es necesario que se la trace de manera que pueda dibujarse dentro de ella una figura humana en posición normal, con la cabeza en alto. Al revés, toma un sentido diametralmente opuesto.

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No es ya el Pentalfa luminoso o Estrella de los Magos, emblema del genio humano y de la libertad, sino más bien el oscuro astro de los instintos groseros, de los ardores lúbricos que subyugan a los animales; se ve en ella el esquema de una cabeza de macho cabrío. Desde el punto de vista iniciático, poseer el Compañerazgo significa ya poder realizar lo que el vulgo llama milagros. Provisto de la Regla y de la Palanca, el Iniciado levanta el mundo, el mundo moral, naturalmente, que es por otra parte, el único que importa levantar. ¿Qué hará el Maestro luego?. Se identificará con el Gran Arquitecto del Universo, para actuar en El y por El. Evidentemente se trata de la mística pura, estoy de acuerdo. Pero esto tiende a probar que la mística religiosa concuerda en sus finalidades con la alta iniciación. Procediendo por los tres caminos sucesivos, llamados purgativo, iluminativo y unitivo, la mística no es menos lógica que imponiendo sus modificaciones que, si estuvieran bien comprendidas, cumplirían la misma finalidad que las pruebas iniciáticas. Mortificarse ― la palabra lo dice ― significa morir para alguna cosa. Dos veces se nos impone la muerte en la Masonería, una vez al principio de nuestra carrera, en el Gabinete de Reflexión, después en el momento de la iniciación definitiva y completa en la Cámara del Medio. Esta segunda muerte corresponde al cumplimiento de la Gran Obra. Equivale al sacrificio total de sí mismo, basado en la renuncia a todo deseo personal. Es la extinción del Egoísmo radical, que provoca la caída adánica, ejerciendo sobre la espiritualidad la Atracción original, para determinarla a que se incorpore a la materia. El Yo estrecho, mezquino, se desvanece frente al Ser superior, impersonal, que simboliza Hiram. El pecado mítico del Adán universal es así rescatado. Porque no hay que equivocarse: el Arquitecto del Templo es para el Gran Arquitecto del Universo lo que el Verbo encarnado, o Cristo, es para el Padre Eterno de la concepción cristiana16. La fijación del Azufre filosófico, llamado de otro modo Matriz, está representado por el suplicio de Prometeo, encadenado al Cáucaso por haber robado el Fuego del Cielo, y también por el Cristo Redentor, colgado de tres clavos al cuaternario de las ramas de la cruz.
El Dr. Lauer señala en este sentido las siguientes correspondencias: Hiram – Hermes – Logos – Cristo – JHSVH; G.·. A.·. de la U.·. – Zeus/Pater – Demiurgo – Padre – JHVH.
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El maestro debe hacerse amar. le es necesario todavía estar unido de manera estrecha a los obreros que debe formar y dirigir. en la iniciación. como lo indica el Colgado. de donde escapan monedas de oro y plata. El Pelícano es desde este punto de vista el emblema de esa caridad. que se eleva sobre una cruz formada por la pierna derecha plegada detrás de la izquierda. y no podrá tener éxito más que amando él mismo con una generosidad que lo lleve hasta la devoción absoluta. Su duodécima llave nos ofrece. en razón de su desprendimiento de las cosas de abajo17. 17 Y de su unión con las cosas de arriba. no bastará llevar la luz a su fuente primordial. conjunto que forma así el signo clásico de cumplimiento de la Gran Obra. el Hombre así concebido aparece como Mediador por excelencia o el verdadero Demiurgo de las escuelas gnósticas. Este es también el papel del Maestro. Es aquí llamado a realizar el ideal místico del Hombre-Dios. hasta el sacrificio de sí mismo. Este extraño condenado lleva dos bolsas. se convierte en amo de todo y su voluntad sólo se ejerce en perfecto acuerdo con la voluntad que rige el Universo.El Simbolismo Hermético El Tarot no es menos explícito en este sentido. siembra de todos modos las ideas fecundas de las cuales surgirá el porvenir. que corresponde a las columnas J y B. porque sus manos están atadas. No siendo ya esclavo de nada. debe entrar en una estrecha comunión de intención y de voluntad con el Gran Arquitecto. en efecto. todo sería irremediablemente vano. porque ese soñador que parece reducido a la impotencia. Oswald Wirth Page 80 . Pero en este sentido. que. entre la Inteligencia creadora y la Creación objetiva. la imagen de un Colgado que se balancea sonriente entre el cielo y la tierra. Está unido por el pie izquierdo a un travesaño que sostienen dos árboles sin ramas. Colocado entre lo Abstracto y lo Concreto. para dirigir útilmente el trabajo de la construcción universal. que está investido de soberano poder espiritual. Son los tesoros de su inteligencia. La Cabeza y los brazos forman un triángulo al revés. sin la cual. El vínculo indispensable es aquí el de la simpatía.

Es el pentáculo por excelencia. reside en la Escuadra de Salomón. del Fuego procreador y del Agua generadora. del Espíritu único y del Alma universal.El Simbolismo Hermético Los dones más brillantes de la inteligencia y de la voluntad no harán nunca otra cosa que un falso mago del adepto que no haya cultivado las cualidades de su corazón. En cuanto a la recompensa de aquel que por el sentimiento se ha elevado tanto como por la ciencia. Oswald Wirth Page 81 . Simbolizan la unión del Padre y de la Madre. de Dios y de la Naturaleza. Los dos triángulos entrelazados forman la Estrella del Macrocosmos o del Mundo en Grande. el signo del poder al cual nada resiste. y que poseeremos si alcanzamos efectivamente el grado de Maestro.

Este es. Inclusive puede caer en la perversión corruptora de las cosas mejores. Hay ciertas condiciones de orden intelectual. en lo que se refiere a su aplicación práctica. Estas leyes han sido analizadas. moral y físico que deben cumplir los que aspiran a levantar el velo de los misterios que la prudente naturaleza esconde a los ojos del común de los mortales. difícil de asimilar. sin hablar de su fortuna o la salvación de su alma. si uno se limitara a las apariencias y a las formas exteriores. un conocimiento serio. han creído que podían evitar las pruebas de rigor. pero tendrán que pasar por arduas pruebas. por los sabios intuitivos de la más remota antigüedad. profundo. el resultado no sería más que una engañosa ilusión. Las Ciencias Ocultas constituyen un laberinto en el cual se pierde el imprudente que se aventura sin una preparación adecuada. justificando la máxima: corruption optimi pessima. aunque sólo sea en teoría: tanto más temerario es llevarlo a la práctica. Sólo han hablado Oswald Wirth Page 82 . Pone en peligro su razón.El Simbolismo Hermético ALGUNAS ACLARACIONES SOBRE LA MEDICINA OCULTA La Medicina Oculta se basa en el conocimiento del hombre. en efecto. los verdaderos iniciados siempre se han impuesto la disciplina del silencio. en lo que éste tiene de invisible y de inexplorable por la ciencia oficial de nuestros días. arduo. De aquí se deduce que se han equivocado y que han construido demasiado rápidamente sobre un terreno aún no despejado. Es en espíritu y en verdad que conviene hacerse iniciable. Más adelante han inspirado la ciencia tradicional. Impacientes por conocer. el iniciado presuntuoso y equivocado deshonra a la Iniciación. su salud. Como no hay peor error que la verdad mal entendida. ni en los exámenes que se imponen a los candidatos de las escuelas profanas. Si tantas personas extraviadas han caído en los errores de una falsa magia es porque. que se conoce con el nombre de Magia. satisfechas de sí mismas. no se han vuelto refractarias a lo falso antes de atraer hacia ellas mismas lo que consideraban verdadero. Esto no quiere decir que la Iniciación no pueda ser emprendida por los espíritus valientes que aceptan sus riesgos. Los que tienen la vocación llegarán a la iluminación. No pensamos aquí en las ceremonias más o menos extrañas y aterradoras de las asociaciones iniciáticas. su equilibrio fisiológico. Esta medicina emplea medios que parecen irracionales a quienes no están iniciados en las leyes secretas que gobiernan la naturaleza. Temiendo cualquier forma de profanación.

que glorificaban y santificaban el trabajo. Desde el momento en que se han constituido las sociedades humanas. Los símbolos que usaban los antiguos constructores concuerdan. que se encuentran en las tradiciones religiosas de todos los pueblos. orgullosos de sus iniciaciones profesionales. la verdad reconocida debía ser puesta al alcance de quienes están en condiciones de apreciarla. grupos particulares reservados a los especialistas. en los emblemas usados por los diferentes cultos y hasta en las fábulas o cuentos de hadas de las leyendas populares. sometida a la ley de evolución y de constante progreso. no es otro que el que se cumple eternamente en la creación divina. que. al menos en lo que a la Piedra se refiere. éste fue el origen de todas las asociaciones iniciáticas. Ese Trabajo supremo. que se convirtió en el Gran Arte. el Sabio se esfuerza en realizar en sí mismo toda la perfección de la cual es susceptible la naturaleza humana. “Los que se parecen. Los taumaturgos primitivos tenían dotes de adivinación y curaban a los enfermos. el arte de pensar. Unas tenían por objeto el desarrollo. Sin embargo. A estos místicos. Otras pretendían iniciar en los secretos de los dioses y los misterios del otro mundo: fueron los creadores de las escuelas sacerdotales. estas diversas asociaciones se diferenciaban entre ellas de acuerdo con el fin perseguido. se oponían los trabajadores. representa “en el orden divino. se unen entre ellos”: esto siempre ha sido cierto. según Eliphas Levi. No queda en estado de Piedra bruta y se talla a sí mismo en Piedra rigurosamente cúbica. la verdadera ciencia Oswald Wirth Page 83 . Para asociarse a ese trabajo. Es así que las mitologías y los poemas más antiguos contienen enseñanzas misteriosas. en efecto. la religión verdadera. después estaban los filósofos que ansiaban descubrir verdades inaccesibles al vulgo. en Piedra filosofal.El Simbolismo Hermético imponiéndose una prudente reserva y únicamente en presencia de discípulos probados. También ellos se organizaron en atención a su disciplina y a sus búsquedas. en efecto. Salidas de la misma base primitiva. Y se llamaron adeptos de un arte superior a todos. siempre ha habido en el seno de ellas. a las cuales se vinculaban las religiones de profesión. y se asociaron entre ellos para instruirse recíprocamente y transmitirse sus misteriosos poderes. en otras palabras. con los de los alquimistas. que desdeñaban el trabajo. el genial ocultista del siglo pasado. en el orden humano. el ejercicio y la transmisión de los poderes mágicos latentes en la naturaleza humana. aplicable a la Gran Obra. que se formaban en condiciones determinadas y practicaban ritos más o menos secretos.

Los espíritus groseros no recuerdan más que esta última atribución. sin darse cuenta que el lenguaje de los filósofos herméticos no debe tomarse al pie de la letra. ha llegado a ser Compañero. su Mercurio y su Sal no tienen nada en común con las sustancias generalmente designadas así. la verdadera física. Por tanto. en el orden natural. Curar era el objeto de la Gran Obra. especialmente a las fuerzas que los Sabios deben poner en acción con un objetivo mucho más digno de sus preocupaciones y de sus afanes que la transmutación de los metales ordinarios. Personas incomprensivas se libraron. La panacea que remediaba todos los males intelectuales. Pero la industria de las transmutaciones se sitúa de todos modos. es imposible al hombre instruido en el mecanismo de todas las posibilidades. preparación que no debemos buscar fuera del hombre mismo: porque la Piedra que se talla por sus propios medios no es otra que la individualidad humana. que exige de él las virtudes que se atribuyen a la Piedra filosofal. a manipulaciones químicas.El Simbolismo Hermético universal. que su Fuego. ellos podían decir que “los metales de los filósofos no son los metales vulgares”. las espinas en rosas y el plomo en oro”. armado del Cuchillo y de la Red. para moralizarlos y evitarles los males de que sufren. en el reino de la realización del bien. El aprendiz masón trabaja sobre sí mismo cuando. Sin embargo. Todo el simbolismo hermético se refiere a lo que está oculto. morales o físicos. el medio de ejercer una acción bienhechora para los seres humanos. que su Azufre. una manera de ser del Sabio completo. cambia las bestias en hombres. porque nada. finalmente. convirtiéndolo en rey y sacerdote de la Luz que perfecciona el alma y termina las formas. despoja su Piedra bruta de asperezas. absoluta como las matemáticas. ésta representa un estado. sólida como el cubo. no es el de las cocinas. Para el Iniciado el Oro es sólo un símbolo de perfección. Indudablemente la teoría es más fácil de aprehender. residía en la Piedra Filosofal. pues. la que hace posible para el hombre la realeza y el sacerdocio de la naturaleza. cuadrada en su fundamento. que se aplicaba a la Medicina Universal. a toda riqueza perecedera. junto al desdén profesado por todo filósofo verdadero. Cuando se ha convertido en Piedra cúbica rectangular y pulida. después corona su carrera de iniciado con el Maestrazgo. aclarándolos. porque el dogma de la fijación de los cuerpos simples ha perdido autoridad científica. Es posible que el oro maleable haya sido producido realmente. las forjas o las usinas. cosa que glorificaron los avarientos. Oswald Wirth Page 84 . En este estado se realizan maravillas.

que se eleva por encima de las múltiples iniciaciones de detalle.El Simbolismo Hermético mucho más en todo caso que la práctica efectiva del Arte. a fin de poder después armonizar a los demás. a adivinar. sobre Oswald Wirth Page 85 . Sin saber con precisión llega. debe vencer la oscuridad para que. que se ha debatido en la penumbra de las creencias. Esta Tradición verdadera no ha sido jamás formulada en doctrina. dejando de arder bajo las cenizas. El discernimiento los instruía sobre todo negativamente. de ahí la confesión del Sabio verdadero. ya sean enfermedades de individuos aislados o de colectividades. Los principios de la Ciencia son abordables y las reglas a seguir se formulan sin dificultad. al menos. Así nació la Tradición. a entrever y a sospechar preciosas verdades. Nuestros magnetizadores encuentran colegas en toda tribu salvaje. pueda arder y brillar libremente. Nuestro espíritu no es una lámpara que se ilumina artificialmente: es un hogar que. pero en la que se inspira todo investigador serio de conocimientos ocultos. eran muy poderosos. La Claridad espiritual no se comunica como la llama de una hoguera. porque el mal social corresponde a la Medicina universal. no está consignada en ningún libro. sin llegar a la luz de la ciencia razonada. por sí mismo. considerados como agentes de una suprema armonía. Los efectos de la imaginación igualmente han sido explotados desde los tiempos más antiguos por sugestionadores que apenas tomaban en cuenta la teoría. el único que conduce al verdadero Magisterio de los Sabios. Pero la aplicación de los unos y de las otras exige un raro talento. Pero un empirismo grosero domina el pasado. No olvidemos que se trata de curar todas las enfermedades. Lo que comúnmente llamamos Medicina Oculta es la aplicación del Gran arte de los Iniciados. justificadas por una larga experiencia. al igual que las enfermedades de los seres particulares. Enseñar a conquistar la luz es el objeto de la Iniciación propiamente dicha. reconociendo que no sabe nada. La terapéutica basada en la influencia que un sistema nervioso ejerce sobre otro no representa más que una rama aislada de la práctica operatoria familiar a los iniciados más antiguos. y también las del cuerpo. que todo adepto debe realizar en sí mismo. que ha seguido siendo vaga. no luz. El Arte de aquí es el de los sacerdotes y los reyes. Los mismos Iniciados no se hacían ninguna ilusión sobre la importancia de sus conocimientos. y nadie puede recibirla de boca a oreja: lo objetivamente transmisible no es nada más que humo. tanto las del espíritu como las del alma. porque estaban ellos mismos sugestionados en alto grado.

Por lo tanto. llamada Logos. El Redentor de los Masones está representado por la Luz que. Los poemas babilónicos más antiguos aluden18 a esto. París. 1907. que se parece a la Redención de la que hablan los cristianos. ambición de poseer poderes excepcionales.El Simbolismo Hermético las aplicaciones de procedimientos iniciáticos y sobre las enseñanzas de importancia secundaria. según el Evangelio. de ahí las operaciones alegóricas del Magisterio de los Sabios y las pruebas prescritas por el ritual masónico. Es porque tenemos en nosotros el germen de la Razón 18 Ver Paul Dhorme: Choix de textes religieux assyro-babiloniens. El verdadero Iniciado sólo aspira a iluminarse para poder actuar al servicio de la realización de un gran bien. cosas que son solo comprendidas por un grupo escogido. los Francmasones han adoptado ritos conforme a las más pura Tradición. encarnado en nosotros. sólo quiere guardar silencio. mientras se consagra oscuramente a la tarea que le ha sido asignada en la realización de la Gran Obra. la Francmasonería participa de la suerte de las religiones: enseña. ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Conviene ayudar a crecer al Dios nacido débil en nuestro intelecto oscurecido. porque. Oswald Wirth Page 86 . No tiene curiosidad por nada extraordinario. De este orden son las iniciaciones formalistas. Retomando el programa de la transmutación del plomo profano en oro iniciático. sin hacerse valorar jamás. que proceden muchas veces de ambiciones mezquinas: deseo de brillar por conocimientos ignorados de las masas. Desde los tiempos más remotos la conquista de la Luz ha sido enseñada por imágenes. es decir Pensamiento-Razón. Misteriosamente creados por desconocidos. Por una y otra parte se trata del Salvador del Género Humano que es menester criar en cada uno de nosotros. con ayuda de símbolos. Los Hermetistas de la Edad Media han codificado en cierto modo estos conocimientos dispersos al describir las operaciones de la Gran Obra. corresponde al Niño Filosófico de los discípulos de Hermes. Esta Luz interior. Su modestia las coloca por encima de las iniciaciones ocultistas. según la convicción de los Sabios. Gabalda. lo mismo que ciertos enigmas de la mitología. Tiende al progreso por medio de la Regeneración. que impresionan sin embargo útilmente dentro de su reino restringido. estos ritos son demasiados sabios para que puedan apreciarlos todos los adeptos de una asociación que cuenta con más de cuatro millones de adherentes. el Padre celestial no interviene en la tierra sino por medio de su Hijo.

Los Iniciados no se atienen a la terapéutica sugestiva. Creen que el individuo debe aprender a curarse por sí mismo por medio de purificaciones destinadas a librarlo de todo lo que se opone a su salud física. como si fuera un contagio. Pero contad con vosotros mismos. que ejercen los que poseen la Piedra de los Sabios?. Así. Huir de la discusión y obrar bien. Buscad esa Piedra en vosotros mismos y la encontraréis. Oswald Wirth Page 87 . Oro espiritual. basta con vivir ejemplarmente. moral e intelectual. y no os dejéis confundir por pontífices charlatanes. Ora et labora. dejando a cada uno sus opiniones. ¿Cómo dudar de que estén ahí los principios de la Medicina Verdadera. como si fuera un contagio. pagará la salud a su alrededor. trabajar en todas las cosas para el bien general. entregados al bien de los demás. Así. y la obtendreís. con vosotros buenos sentimientos. Esta es la creencia de los que predican las doctrinas de la fe. llamad finalmente a la puerta del santuario de la Tradición pura y la puerta se abrirá. Piedra filosofal.El Simbolismo Hermético divina que nos volvemos razonables y buenos. Es inútil convencer a otro de un punto de vista determinado. representan la idea de un mismo remedio para todos los males que sufre la humanidad. demandad la Luz en la sinceridad más honda de vuestro corazón. pues. Cuando está sano propagará la salud a su alrededor. nada de ruidosa prédica contra los vicios: lo que debe hacerse es matar en uno mismo todo lo que sea vicioso. Para curar ¿Basta acaso tener confianza en un medicamento?. Panacea universal. generosos.

el negro o las alas del cuervo. Como el agua es el compuesto por excelencia. fermentaciones y sublimaciones es posible dar fin a la obra. según ellos. que para ellos no es la Tierra. extremadamente activa: a ésta materia llaman la Piedra de los Sabios. que puede unir lo volátil a lo fijo. hizo mención de las teorías de los Alquimistas sobre los fermentos19. por el color. “Proceden de la siguiente manera: hacen su paciente con una sustancia que no designan y lo tratan con un agente que llaman fuego. es decir. alkaest significan lo mismo: una materia sutil. La obra que se proponen es la misma obra de la creación. activa y pura que no es otra que el mercurio de los alquimistas. Pero no pretenden hacer algo de nada. La claridad y el calor no son más que los accidentes de este principio. Esta es la primera operación. He aquí como comenzaban estas explicaciones: “Los alquimistas hacen que todo derive de un primer principio: la Luz. alcaold o alcohol. entonces se presenta un nuevo trabajo que consiste en unir el Azufre Doctor Ch. Obtenido este Azufre. ellos quieren maridarlo con el volátil o el Mercurio mediante una serie de sublimaciones. lo tienen como Tales como el principio elemental de todas las sustancias que llamamos inorgánicas y orgánicas. de Vauréal. sino el Azufre. Es el que forma el Aire y el Agua. que se supone logradas. el primero está unido a una gran cantidad de escorias y el segundo se oculta en la Sal que se ha formado: sólo mediante sucesivas disoluciones. el doctor Ch. 20 Agua vitae. que llaman. pero que en realidad es un agua en la cual creen haber condensado la luz astral. tiene un poder fermentativo y. han conseguido el mercurio blanco o agua viva20 y el Azufre que llaman Sangre de la Tierra o Sangre de Dragón. con la finalidad de formar una materia espiritual. que ellos llaman los Trabajos de Hércules. en 1864. confían en determinar la fermentación del paciente y su separación en Azufre y en Mercurio. Adrien Delahaye. sólo se proponen hallar de nuevo la materia primera o elemental. 19 Oswald Wirth Page 88 . “Estas operaciones.El Simbolismo Hermético NOCIONES ELEMENTALES DE HERMETISMO LOS TRES PRINCIPIOS Es una tesis presentada ante la Facultad de Medicina de París. que termina en Putrefacción. 1864. Pero no creen obtener de buenas a primeras su Azufre y su Mercurio. que se inició con el soplo de Dios sobre las aguas y el Fiat Lux. de leur raprochement avec les miasmes et les virus. Este agente. París. de Vauréal: Essai sur l’Histoire des Ferments. mediante esfuerzos continuos.

omnipresencia de la fuente infinita de toda existencia. De esta concepción nace la Sal P. sin dejar lugar a las tinieblas negativas. Hace arder en nosotros un fuego interno. pero que cada ser puede encontrar en sí mismo. En cada individuo. Pero hay distinción entre los rayos luminosos que se propagan desde adentro o desde afuera (Azufre F) y aquellos que. Como la Luz primordial es el agente creador. inherente a toda célula orgánica y también a los átomos minerales. se reconoce a la Luz ambiente como centrípeta y universalmente penetrante. Emana de un centro que no está localizado en parte alguna. Mercurio  y Sal P son los tres principios que los Sabios distinguen como absolutamente necesarios en todo lo que existe. comienzo y fin de la Oswald Wirth Page 89 . tercer aspecto de la Luz que llena el Universo.El Simbolismo Hermético al Mercurio. Este Fuego vital. Pero ¿Cómo hablar de adentro y de afuera sin concebir un contenido intermedio. porque no se puede imaginar nada que no tenga su sustancia propia. Hay unidad en la multiplicidad. su esfera limitativa (Sal P). una en su esencia. de todos los seres individualizados se desprende una radiación luminosa difundida a través del espacio. Estamos tentados de decir que todo reside originariamente en ese Azoth. el Mercurio actuante toma el nombre de Azoth de los Sabios. Su ideograma se modifica entonces ligeramente: la media luna pasiva que lo corona deja paso al signo zodiacal del carnero . Considerado en su universalidad como el dinamismo etérico animador de todas las cosas. de toda vida y de todo pensamiento. mantenido por lo que los Alquimistas llaman Azufre F. de la misma manera que ese metal se infiltra a través de los poros y tiende a penetrar hasta el centro mismo de los cuerpos orgánicos. un límite donde los rayos opuestos se equilibran y se condensan por su estabilización?. Azufre F. y es de esta unión que proviene la Medicina Universal de los filósofos herméticos”. la Luz universal se manifiesta como un hogar de energía expansiva. provenga del reino que provenga. partiendo de adentro. de tal modo que. se concentran en cada foco de emisión (Mercurio ). que corresponden a una inconcebible Nada. no podemos concebirla más que irradiando simultáneamente por todas partes. o el hombre rojo a la mujer blanca. propaga indefinidamente sus rayos. Este nuevo aspecto de la Luz. toma en el Hermetismo el nombre de Mercurio  porque. sometida simultáneamente a las influencias internas (Azufre F) y externas (Mercurio ).

la de la Reina del Cielo. cae la venda de los ojos del que se inicia. es él quien se encarna en el seno de la sustancia virginal para hacer nacer la Luz redentora. funda. la calma. cámara nupcial del Azufre y del Mercurio. por el contrario. cuando la imaginación ha sido afinada. La femineidad de Mercurio inspira. sensible a todo lo que es sutil. a la conquista. la modestia. En la naturaleza humana el Azufre F corresponde a la masculinidad. Está sobreentendido que ningún ceremonial tiene poder de conferir efectivamente la Luz Verdadera. esta Luz ilumina la conciencia y guía la voluntad. Incita al movimiento. Cumplida esta operación. nos hace tomar y dar. nos iluminará iniciáticamente. Más preciosa que todos los tesoros. receptiva de las ideas de otro. crédulo con lucidez. Es el Soplo divino (Ruach Elohim) que desde toda la eternidad flota sobre las aguas salinas P. Y ¿Qué es esta iluminación sino el maridaje en nosotros del Azufre y del Mercurio. Oswald Wirth Page 90 . exalta la independencia de espíritu que elabora las nociones discernidas por uso mismo. Nace de Mercurio (Soplo Divino) que penetra hasta el Azufre (centro de la iniciativa individual) a través de la envoltura purificada de la Sal (Personalidad anímica). esta influencia rechaza la fe dócil.El Simbolismo Hermético creación. el ardor perseverante. que en ese momento ve la Luz. la resignación y la obediencia. establece (Columna Jakin). favoreciendo el valor inquebrantable. Su predominio exalta la iniciativa individual. de manera que no deforma las imágenes que se reflejan en su espejo. la dulzura. representada en el Tarot por la Emperatriz. Por “hombre rojo” el querer particular y. Las purificaciones iniciáticas atacan la capa opaca del centro sulfuroso. por “mujer blanca” la voluntad general. Vuelve comprensivo. Purifiquémonos en espíritu y en verdad si queremos conquistar la Luz real que. del hombre rojo y de la mujer blanca. la timidez prudente. Si aprendemos a querer de perfecto acuerdo con el gobierno del Universo. no recibir pasivamente. crea. al penetrarnos. la meditación retraída. la energía orgullosa. todo es imagen y símbolo. apto para la adivinación. a la acción exteriorizada. realizaremos el ideal alquímico de la Sal purificada. de que ya henos hablado?. el gusto del mando. el sueño. las abluciones repetidas vuelven transparentes las capas salinas libradas gradualmente del barro oscurecedor. En lo que se realiza ritualmente. Intelectualmente. El Azufre es inventivo.

Causa constante de pesadez. y el Agua N. que es también el pájaro de Júpiter. el Aire representa el soplo animador que mantiene la vida. color de la atmósfera. en el cual la materia corpórea corresponde a la Tierra. Parece soltarse de la melena roja del León de San Marcos. signo del invierno. que es el color de Venus. porque es sobre ella que descansa la Gran Obra. Al Agua conviene el color verde. que señala en el zodíaco la mitad del verano. es cálido y seco. Los cuatro elementos se reencuentran psicológicamente en el hombre. la Tierra L escapa a nuestras percepciones no menos que el Aire M. EL CUATERNARIO DE LOS ELEMENTOS A la Sal P corresponde toda la esfera de nuestra personalidad. Debe obtenerse y mantenerse su limpidez. en la cual se distingue un cielo fluido envolviendo un centro compacto. El color azul. Estos no son cuerpos. agente volatilizador. visible en el firmamento entre las constelaciones otoñales. lo frío y lo caliente. siempre que esté asegurado el equilibrio. que contrae los cuerpos. la Tierra tiene por símbolo el Buey de San Lucas. sujetos pasivos. Éste está figurado en el ideograma de la Sal P por el semicírculo interior. el Agua. sino por el contrario agentes cuya actividad constante mantiene el equilibrio inestable de la materia elemental. Es negra y pertenece a Saturno. se eleva el Águila de San Juan. El Fuego. de conglomeración y de relativa fijeza. lo húmedo. o el Toro zodiacal de la primavera. sustrato de las cosas elementales que caen bajo nuestros sentidos. corre desde el ánfora de Acuario.El Simbolismo Hermético En cuanto a la Sal P. que tiene por vehículos los líquidos Oswald Wirth Page 91 . Fría y seca. Fría y húmeda. la justa ponderación y la estabilidad. se atribuye a este Elemento. que alude al reino heterogéneo sometido a la acción de los Elementos. cálido y húmedo. mientras el Fuego O los dilata. En el Aire. en el cual llamea el ardor de Marte. de quien el Ángel de San Mateo toma cristianamente el lugar. que son: lo seco. Los elementos se distinguen por sus cualidades elementales. simboliza realmente la Sabiduría.

como si éste fuera aceite. el cual es avivado por el Aire y alimentado por el Agua. representados por el Agua. ésta cae sobre el suelo. a la cual se somete voluntariamente. Sin atribuir pues. y no teme a la muerte. se representa por el Fuego. el Fuego interno se anima consumiendo una parte del Agua que evapora. cuya duración sería ilimitada si no se endureciera la corteza terrestre y no se agotaran las reservas líquidas. pero el frío lo condensa. El Sabio sabe que debe morir. Este es el mecanismo de la circulación ininterrumpida que sostiene a la vida individual. La Tierra desempeña el papel de un recipiente poroso que contiene al Fuego. El vapor se abre camino a través de los poros de la corteza terrestre y se eleva en la atmósfera. que la absorbe y se infiltra de nuevo hasta el centro. alimentado de este modo por un Agua que tiene el Aire en disolución.El Simbolismo Hermético orgánicos. éstas se disuelven en lluvia. se forman nubes. Estimulado por el Aire exterior. mientras que la energía vital. a Oswald Wirth Page 92 . fuente de calor y de movimiento. No se trata pues de un Elixir de Vida que permitiría prolongar indefinidamente nuestra existencia fisiológica. Es menester que estos dos últimos elementos puedan penetrar hasta el Fuego central para que se establezca el círculo vital.

todo exceso. Lo que el magnetizador llama “fluido” es el Agua vital exteriorizada en forma de vapor.  Coagulación del Mercurio. Administrando su Fuego con discernimiento. es decir. evita todo gasto excesivo o superfluo. que se gasta así lenta pero fatalmente.  Fijación del Azufre. Por lo tanto. En ese caso. un arte de envejecer. Cada cual puede tratar de hacerse accesible a las buenas influencias. Para economizar el líquido vital. pues la regeneración de nuestros tejidos está limitada. Oswald Wirth Page 93 . tanto del Hermetismo como de la Francmasonería. Existe. pensemos en los demás.El Simbolismo Hermético la vida material más importancia de lo que se debe. seamos serviciales de buen grado. amemos. la humedad del terapeuta restablece las condiciones normales y el paciente se beneficia de la nueva vitalidad. es posible obrar directamente sobre el Fuego de otro. uniéndose a un Azufre ardiente Q que se ha vuelto fuertemente activo. de retardar la decrepitud. La fuente de Juvencia reside en la parte etérea de la Sal P en el cielo de nuestra personalidad. manteniéndose joven pese a los años. se dedica a dirigirla. LA OBRA DE LOS SABIOS La Piedra Filosofal es una Sal P íntegramente purificada. Es en este espíritu que se forman los adeptos. Cuando la atmósfera del enfermo es muy seca. La sensibilidad al magnetismo depende de la permeabilidad de la corteza corporal. no nos endurezcamos: nuestra higiene moral asegurará así nuestro mantenimiento. comunicándole un ardor insólito. sin abandonarse por eso en modo alguno al dominio del otro. Mantengámonos jóvenes de alma y de espíritu. Los “sujetos” son permeables: de aquí sus sorprendentes reacciones. la Obra está compuesta por tres fases:  Purificación de la Sal. atiende al funcionamiento normal de su organismo. pueden producirse efectos extraordinarios y a veces instantáneos. que coagula al Mercurio volátil a fin de fijarlo. sin embargo. Por otra parte. olvidémonos de nosotros mismos.

La disolución libera a ese Hijo de la Putrefacción. languidece y termina por extinguirse (Muerte del Recipiendario). cuyo color negro es el mismo del Cuervo de Saturno. a fin de hacerse una corteza vital que signa su papel a cada elemento. Supongamos que las primeras dificultades han sido vencidas: el artista ha encontrado la materia que sirve a sus proyectos. es ésta que conviene obtener en primer término. como la Tierra antes de ser impregnada por el Soplo divino (Génesis I. 2). sumido en la putrefacción. Al morir. y la primera roca que vemos no posee la resistencia que los Constructores exigen de la piedra que quieren emplear en la Obra. Es el Caos filosófico. abandona un residuo “informe y vacío” ya. luego reabsorbida. el Fuego vital encerrado disminuye. el sujeto vuelve al caos en el seno del cual todos los elementos se confunden. Realizado esto.El Simbolismo Hermético Como la Sal está contenida en la Materia Filosófica. Su innato calor no tarda en secar la sustancia caótica más cercana. Hay ciertos vicios previos que hacen desechar al profano antes de cualquier prueba. del cual tomó Júpiter el aspecto para unirse a Leda. que nace libre para desarrollarse. Alternativamente exteriorizada. Lo importante es saber descubrirla. El padre de los dioses representa en esto al Page 94 Oswald Wirth . pájaro que simboliza las tinieblas que estaban sobre la faz del abismo. que pasa del negro al gris. después al blanco. La Sal está por todas partes y no cuesta nada. a fin de que ningún cuerpo extraño se adhiera a la superficie (pulimento de los metales). porque no se puede extraer un Mercurio de cualquier sustancia. pasando por los tonos que caracterizan a la cola del pavo real. Todo terminaría si no fuera por el germen que se siembra en la materia putrefacta. En primer lugar la limpia. el sujeto se desdobla: lo etéreo que hay en él se desprende. el sujeto queda encerrado en el Huevo filosófico cerrado herméticamente (gabinete de reflexión). La blancura está simbolizada por el Cisne. el Agua lava la nueva Tierra. pese a tener un valor incalculable. Así sustraído a toda excitación mercurial. Privado de vida.

Es la realización de la Obra simple que pone en posesión de la Medicina de primer orden. Se trata del Fuego individual. El Sabio aspira a una fijeza espiritual de un orden más elevado. Pero el casamiento del Rey Q y de la Reina aún no se ha efectuado. agente interno que se relaciona con su fuente exterior de acción. pues en él el espíritu domina a la materia. ha vencido a la animalidad. que sale de la piedra mercurial por influencia del Espíritu universal. Entonces los francmasones le muestran la Estrella Resplandeciente. el Aire. de la cual se ha liberado por la Sublimación. el hombre rojo (Azufre Q) se enamora de la mujer blanca (Mercurio). cuyo emblema hermético es la Rosa de cinco pétalos. Si realiza este ideal. liberado de toda mezquindad y afirmándose verdadero Rey de su dominio individual. Divinizado. manifestado por el color rojo de los alquimistas. que simpatizando con el Azufre sublimado se dejará captar y coagular por él. Como el Azufre-Rey es lo que manda en nosotros. la Luz ambiente se percibe desde el interior. el adepto ha vencido al dragón de las atracciones elementales.El Simbolismo Hermético Espíritu que fecunda a la Materia purificada por las sucesivas abluciones: es el Soplo aéreo que penetra en la Tierra para engendrar el Niño filosófico. Purificado por la Tierra. que tiene plumaje escarlata. Se obtiene el Azufre filosófico puro. representa la fijeza del ser vivo en su muerte continua. este Fuego se exalta y arde con un fervor generoso. Consagrado al Sol. este pájaro. coagula el Mercurio mezclando al Fuego celeste con el de su hogar infernal de acción individual. que se hace Oswald Wirth Page 95 . Esta Realeza no es la del mundo vulgar: es adquirida espiritualmente por el verdadero adepto del Arte Regio. Habiendo alcanzado la plena humanidad. Habrá de realizarse por la atracción del Mercurio. si nos referimos a la figura de Nicolás Flamel. haciendo coincidir a su voluntad particular con la voluntad que rige todas las cosas. Al llegar a esta altura. Posee la verdadera libertad. por el cual el adepto puede ser asimilado al Fénix. se vuelve transparente. que lleva a la Ablución y a la Espiritualización. ha pasado por la putrefacción. que es fijo. el Agua y el Fuego. fuente de renacimientos simultáneos. EL MAGISTERIO DEL SOL Cuando la corteza salina individual. purificada. se trata aquí de nuestro querer.

Oswald Wirth Page 96 . que se efectúa en nosotros cuando nuestro querer se santifica. con la princesa divina. Indiferentes a todo lo que ambiciona el esclavo terrestre. escapan a la marca hereditaria del pecado original. Trabajaremos así bien y. y produciremos entonces el Oro y nuestro medio se beneficiará con las virtudes de nuestra Piedra filosofal. la Virgen celestial que invocan los devotos de Nuestra Señora. Han tenido que sacrificar su yo ávido renunciando a todo deseo personal. obrero terrestre. Que aprendamos a conocernos en medio de la confusión mantenida por la agitación personal de los individuos. Como ya no son esclavos de nada. actúa de acuerdo con lo que ésta le ordena. Seamos buenos y verdaderamente ejemplares en nuestra pequeña esfera. Su objetivo inmediato es la preparación del Oro filosófico. Vencedores del Egoísmo radical. por pequeño que pueda parecer nuestro logro. Los Artistas poseídos por un puro ideal no son místicos que han perdido la cabeza. cuando Hijos del Padre. Cada uno de nosotros puede operar en sí mismo la transmutación del mal en bien si. aprovechémoslo. símbolo de la perfección individualmente realizable. adoptamos la causa paterna. ¿Qué se nos ha pedido?. Este es el matrimonio del espíritu encarnado. que les confiere realmente un carácter de soberanos.El Simbolismo Hermético digno de la Reina. Reconoceremos entonces que nos incumbe una tarea determinada: los acontecimientos y las circunstancias nos la dictan. después de haber aclarado su conciencia. es el Trabajo redentor del cual surgen la evolución. Dotados de suficiente energía para morir voluntariamente a la vida común inferior. en las intenciones divinas. dedicándonos a la Gran Obra de la creación. se han librado de la tiranía de los instintos egoístas. Sepamos discernirla y cumplámosla religiosamente. Si se nos ofrece un asilo. Pues la verdadera Gran Obra es la que se realiza desde toda la eternidad. la coordinación del caos y la construcción de una humanidad mejor. Busquemos la calma y reconcentrémonos. La voluntad de ellos ya sólo se inspira en las intenciones más elevadas. han nacido a una vida superior de libertad. tienden a convertirse en amos de Todo. Dejemos el bullicio y entremos en nosotros mismos: sometámonos enseguida a las pruebas iniciáticas y trabajemos para aclararnos íntegramente. el progreso. formará de todos modos parte integrante de la Gran Obra.

El Simbolismo Hermético Esta es. En ella se realiza la Escuadra de Salomón: el Agua celeste C se casa con el Fuego infernal B convertido. que alimenta a sus hijos con su propia sangre. a la vez. Siempre ha sido reconocido que el Sabio más perfecto será aquel que ame más. el segundo puede dar impresión de no producir nada cuando en realidad está dedicado a la realización de la Gran Obra universal. Es humana en su sustancia. La obra del primero es su obra y. enseña el amor sin el cual el más sabio no será más que un cuerno que resuena o un címbalo retumbante. por admirable que sea. el Pelícano. exaltando el Azufre Q individual. sin reservas. Para los rosacruces. simultáneamente humana y divina. El Matrimonio no puede hacerse sin amor: es necesario que el azufre sulfuroso interno sea amoroso para que el Mercurio celeste consienta en unirse a él. La Fuerza más fuerte de todas las fuerzas procede del sentimiento por el cual el individuo renuncia a sí mismo para guardar en sí la Energía total. Pero el más deslumbrante de los Magos no es más que un simple taumaturgo junto al Santo que se olvida de sí mismo y sólo actúa en unión con lo divino. debe llevar al don entero. La personalidad llegada a la iluminación de la Estrella Resplandeciente brilla con resplandor y dispone del Pentagrama. de uno mismo. Pero un deseo egoísta sería inoperante: el amor debe ser completo. es siempre particular. emblema del poder consecutivo al desarrollo de la voluntad del adepto. pero está divinizada por el Espíritu mercurial que la penetra. en su Sal P purificada. Oswald Wirth Page 97 . fusión de las virtudes de lo alto y de lo bajo. absoluto. puesto al servicio de la Gran Obra pura.

hasta encontrar sus centros. Pura actividad. Los otros metales-planetas se distribuyen como sigue: s c  Espíritu puro – Oro incorruptible. Si representamos a cada uno de los principios por un círculo. Júpiter unido a Juno. Es el nudo de la personalidad. Diana. aunque activa en relación al Cuerpo. Alma y Cuerpo se fusionan para constituir el Cuerpo Etéreo o astral. el Espíritu-Azufre no actúa sobre la pasividad del Cuerpo-Sal más que por intermedio del Alma-Mercurio. Apolo. Page 98  Oswald Wirth . Espíritu anímico o alma espiritual – Estaño. obtenemos.El Simbolismo Hermético EL SEPTENARIO El Azufre Q. Penetrando en el Cuerpo. Buda. Queda en el centro un espacio en que el Espíritu. el Alma corporal. se le atribuye la Plata-viva. Manas. el Mercurio  y la Sal P corresponden en la personalidad humana a lo que se ha convenido en llamar Espíritu. funcionamiento normal. sobre el cual todo repercute. por lo tanto. el Linga Sharira de la Teosofía. este nudo fluídico central es asimilado al dios Mercurio de la mitología y. Luna. el más ligero de los metales. Sol. por la penetración mutua de estos tres círculos. el Espíritu desarrolla el Espíritu Corporal. conviene que los tres principios se armonicen en el individuo. que es pasiva en su relación al Espíritu. Alma y Cuerpo. Alma etérea – Plata. Las interferencias de los tres círculos engendran una combinación del Espíritu y del Alma que podemos llamar Espíritu químico o Alma espiritual. el esquema de la constitución septenaria del hombre. Atma. Cumpliendo el papel de intermediario. salud. Para que haya equilibrio y. entre los metales. da como hermana. en el cual el Alma que invade al Cuerpo.

Prana o Jiva. Es posible determinar gráficamente siete tipos análogos desplazando uno de los tres círculos que representan el Espíritu. en efecto. Marte. anaranjado. El rojo se atribuye al círculo del Espíritu. Venus. al que se dirige nuestra conciencia jupiteriana . Rupa. Estamos Oswald Wirth aquí en presencia de una Page 99 . verde. formadora de sentimientos y de imágenes ideales. Sin su pesadez. Kama Rupa. el blanco sintético representa al Cuerpo etéreo mercurial. gracias a los cuales pensamos y recordamos. del Espíritu y del Alma. El Sol espiritual s representa la Luz divina que aclara sin desfallecer nuestra personalidad. de Saturno . más especialmente nuestro Espíritu anímico. el verde en el del Alma corporal y el anaranjado en el del Espíritu corporal. que no ha sido luminosamente organizado. amarillo. no se podría realizar ningún trabajo. según la influencia que domina en cada personalidad. a veces feroces. azul. La tradición enseña a distinguir siete tipos planetarios. En cuanto al Alma inmaterial  es el fundamento del edificio vital. Alma corporal – Cobre. Al Septenario de los metales-planetas se une el simbolismo de los colores fundamentales: rojo. el Alma y el Cuerpo. Venus  y Marte son favorecidos a expensas de Júpiter . Del Espíritu corporal  nacen los impulsos vehementes. Cuerpo – Plomo. que estimulan la motricidad. Saturno. del Sol s y de la Luna c. el Azul al del Alma y el amarillo al del Cuerpo. Mercurio . De ahí que el violeta se convierta en el color del Espíritu anímico. mientras el negro queda reservado al Caos ambiente. y de sus derivados: violeta.El Simbolismo Hermético       Espíritu corporal – Hierro. el Espíritu carecería de punto de apoyo y el Alma se perdería en lo ilimitado. Lo que manda en nosotros procede. EL REALIZADOR Es así que rebasando el círculo corporal hasta hacerle interferir con el área normal de los otros dos.

cuyo círculo corporal está en retroceso. que explota una impaciente impulsividad activa . será la característica de estas naturalezas impetuosas y movedizas. Moverse. De ahí resulta que Mercurio . los instintos  están retenidos y la vitalidad  es lánguida. se adormila. actuar infatigablemente para satisfacer la exigencia de las pasiones. la disminución de la materialidad  les hará carecer de positivismo y de solidez física: el organismo se cansará rápidamente. Una hermosa idealidad s y un alma buena.El Simbolismo Hermético individualización muy acentuada. sin la menor fiebre. por otra parte. La debilidad del Espíritu anímico  se traducirá en una atenuación de los escrúpulos de conciencia. el organismo vasto  funciona apaciblemente. Oswald Wirth Page 100 . Habrá más energía marcial que idealidad solar s y más sensualidad grosera  que sentimiento puro c. la personalidad  se borra. EL SOÑADOR Al tipo del agitado vivaz se opone el flemático. sentimental y soñadora c se unen a ese cuerpo espeso. pero obedece a la conciencia  cuyo dominio se agranda en detrimento de la personalidad sintética . En cambio. relativamente inerte. Marte y Venus  no tienen voz cantante. desplegando gran inteligencia práctica. gracias a que el Cuerpo astral  dispone de una abundante vitalidad .

pero es prácticamente estéril. la sentimentalidad se convierte en piedad plena de conmiseración. con ganancia para Júpiter  y Venus en detrimento del Espíritu s y del cuerpo . por el contrario. el Espíritu s y el cuerpo . Se trata de una personalidad fuerte en su centro . carente de iniciativa y de energía marcianas . haciendo avanzar a Marte  sobre Mercurio . Esta vez la actividad es devoradora . hace perder a Júpiter  y a Venus lo que gana el Alma c. porque está esclarecida por la razón s que no paraliza ningún escrúpulo de la conciencia. de fluido altruista. Oswald Wirth Page 101 . no encontrando utilización. temerosa. pero tímida. gobernada por una conciencia iluminada racionalmente s y disponiendo de una vitalidad generosa. EL CONQUISTADOR La operación inversa. sin atreverse a actuar. El Espíritu s pierde lucidez mientras que el organismo  se vuelve demasiado sensible y siente repugnancia ante la fatiga. el Alma c se entrega a los sueños más ambiciosos. está además ayudada por un organismo vigoroso sin exceso de sensibilidad. no actúa ciegamente.El Simbolismo Hermético EL PACIFICO Empujemos ahora el círculo del Alma en dirección a Marte  cuyo terreno será así notablemente sacrificado en beneficio de Mercurio .

Así. adámico. que gana ventaja sobre Mercurio . aunque utiliza bien su organismo parsimoniosamente vitalizado. y sus sueños c están turbados por aspiraciones ambiciosas. EL ALTRUISTA El desprendimiento del Espíritu s asegura el predominio de Venus . hacen olvidar el yo central . Los sueños c son desinteresados y la luz de un idealismo elevado rodea la personalidad.El Simbolismo Hermético EL EGOISTA El círculo del Espíritu s rechazando a Venus refuerza el centro de la personalidad . que corresponde al hombre idealmente equilibrado. la buena voluntad. mientras que Júpiter  y Marte ceden ante el Alma c y el Cuerpo . al Hombre-modelo. . nuestro personaje se siente alguien: es inteligente para satisfacer su ambición jupiteriana. pero Espíritu s. Page 102 Oswald Wirth . Alma c y Cuerpo  sufren una disminución de la influencia que les corresponde. resplandeciente por su generosidad. EL INDIVIDUO ESTRICTAMENTE NORMAL No son más que seis tipos. lo mismo que el dominio de Júpiter  y de Marte . y los impulsos actuantes  se moderan para ventaja del organismo . la ambición se sentimentaliza . el afecto. La ternura. Su lucidez de juicio s es defectuosa por otra parte. pero carece de sensibilidad . pero se agrupan alrededor del séptimo.

Pueden dar lugar a otras interpretaciones. o del Azufre Q. porque conviene que seamos diferenciados y que nos especialicemos según la tarea que nos incumbe. al cual consagraremos una obra especial. Los individuos humanos pueden aproximarse a este tipo. Pero lo que lógicamente puede deducirse de un grafismo convencional no podría adquirir una importancia comparable a la de los clásicos tipos planetarios. el Mercurio  y la Sal P. No nos apartemos de todos modos de la norma humana. Oswald Wirth Page 103 . es decir. por su feliz equilibrio. corrijamos nuestro carácter tomando como modelo a aquellos prójimos que se distingan por su sabiduría. Sin embargo. porque nada es absoluto en este terreno.El Simbolismo Hermético que realiza la perfecta asociación del Espíritu s. No demos importancia exagerada a las determinaciones gráficas que acabamos de trazar. En estos tiempos de psicoanálisis. las construcciones de este género tienen la ventaja de ayudar al espíritu a descubrir ciertas analogías y permitir a veces al médico llegar a la raíz de ciertos desequilibrios morbosos. cuya generalización sería nociva. estos sugestivos esquemas no son materia desdeñable. que seguirá al Simbolismo Hermético. No abordaremos aquí el exámen de ese septenario que corresponde más especialmente al Simbolismo Astrológico. del Alma c y del Cuerpo . porque un exceso de diferenciación nos volvería inhumanos. Para quedar en la nota justa evitemos toda exageración deformante.

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