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Crisis en las relaciones de pareja

Por: Karolina Flores Oquendo

Cuando empezamos a crecer, cruzamos por una etapa conocida como la pubertad en la

que nuestras hormonas nos alteran emocionalmente y surgen varios cambios físicos, los

hombres empiezan a gustar de las mujeres y viceversa, en todo este proceso con la

madurez mental de un adolescente, empezamos a confundir los sentimientos con los

impulsos naturales, empezamos hablar de amor, cariño y todos esos sentimientos que a

duras penas logramos entender su significado. En la actualidad las relaciones de pareja

se ven envueltas en una crisis de las ligas mayores; los matrimonios se dan a temprana

edad, los divorcios siguen aumentando cada año y los adolescentes empiezan a creer

que al estar con varias chicas esta in lo cual nos lleva a meditar si realmente conocemos

y entendemos que es el amor.

En efecto, según estadísticas del INEC los matrimonios se dan en una edad promedio de

20 a 23 años, edad en la cual muy pocos de nosotros ha alcanzado una madurez mental

adecuada para llevar una relación de matrimonio y mucho menos ser padres. Cuando

somos adolescentes empezamos a explorar la sexualidad de una forma tan abierta y

“segura” que creemos que somos los dueños del mundo y que estamos ejerciendo la

libertad sobre nuestro cuerpo, lo que no nos damos cuenta son las consecuencias que

esto puede acarrear; la mayoría de matrimonios jóvenes se dan por embarazos no

esperados, pensando que la solución es el matrimonio. Todo esto solo produce que la

pareja no tenga la madurez metal y física suficiente para aceptar la responsabilidad de la

convivencia, es aquí cuando surgen los adulterios, algo que en la actualidad se ha

convertido en normal.
Por esta razón, desde 1999 hasta la actualidad los divorcios han aumentado en un 12%

sobretodo en las ciudades capitales. Este es un fenómeno que viene en proporciones

altas; y es como decían los abuelitos: “cuando el hambre entra por la puerta el amor sale

por la ventana”. El registro civil ha hecho publico este fenómeno, lo extraño es que: mas

fácil resulta el casarse que divorciarse y por supuesto mucho mas barato, entonces lo

ideal seria pensarlo bien antes de contraer matrimonio; el error más grande que

cometemos es cuando, por temor a equivocarnos, dejamos de arriesgar en el viaje hacia

nuestras metas y el matrimonio es una de ellas. Para complementar, es necesario

comprender que si queremos mantener un matrimonio, la parte económica no es la

indispensable; la comunicación y la forma como tratamos a nuestros semejantes, es ese

movimiento del nuevo milenio que nos hace mas humanos.

Por otro lado, la promiscuidad en los jóvenes de la actualidad es lago tan común que

tiende a rayar en la normalidad. Si bien es cierto que los hombres todavía piensan que

son ellos los que manejan las cosas, ahora con las modernas tendencias, las mujeres

también han asumido su rol de importancia en la sociedad, algo que choca con la actitud

machista de los ecuatorianos; la promiscuidad no solo es algo “de hombres” ahora el

indicio de traición es mucho mas alto en las mujeres que en los hombres, justificándose

con el alcohol o las drogas, lo que nos lleva también a un alto índice de abortos,

embarazos en adolescentes y graves daños emocionales. Con este análisis podemos

llegar a la reflexión siguiente: crecer es dejar atrás algo a lo cual estuvimos apegados y

de lo cual nos cuesta desprendernos, es atrevernos una vez más y estar dispuestos a ser

diferentes de lo que fuimos ayer, es desarrollarnos y evolucionar desde adentro porque

al final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que hayas

buscado honestamente.
Finalmente, después de lo anteriormente dicho podemos concluir que los matrimonios

jóvenes solo producen una pareja inmadura metal y físicamente donde surgen los

adulterios, maltratos físicos y psicológicos; por lo tanto es necesario entender que si

queremos mantener un matrimonio la parte económica no es la imprescindible; la

comunicación y la forma como tratamos a las personas que están a nuestro alrededor, es

ese lo que nos hace mas humanos y que cuando decidimos corregir un error, estamos

evolucionando, cuando dejamos de hacer algo que nos empequeñece, estamos

desarrollándonos. Todos los días la vida nos presenta oportunidades de crecer y el

matrimonio es una de ellas, por eso es mejor pensar si estamos listos o no para afrontar

una responsabilidad como esta.