EL MISTERIO DE LA VIDA HUMANA “POR REVELACION ME FUE DADO A CONOCER EL MISTERIO”. (Nota 1) 1.

EL PROPOSITO DE LA EXISTENCIA DEL HOMBRE ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué vive en este mundo y cuál es el propósito de la vida humana? No importa qué clase de persona sea usted o cuál sea su profesión, hay algunas cosas con las cuales usted, tal como la mayoría de la gente, estará de acuerdo, esto es: El dinero no puede satisfacer Ni la educación puede satisfacer Ni el placer puede satisfacer Ni el buen éxito puede satisfacer al hombre. ¿POR QUE? Porque usted no se ha dado cuenta todavía de: 2. EL PLAN DE DIOS Dios tiene un plan. Este plan se relaciona totalmente con el hombre. En la Biblia este plan es llamado la economía de Dios (Nota 2). La economía de Dios es precisamente el plan entero de Dios para el hombre. Explica el origen y el destino del hombre así como el significado de la existencia humana. ¿COMO PUEDE CONOCER USTED LA ECONOMIA DE DIOS? 3. LAS CUATRO CLAVES Dios ha preparado cuatro claves para que usted descubra la economía de Dios. Estas cuatro claves constan en la Biblia. Cada una de ellas es de igual importancia, e imprescindible. Por favor, abra su corazón ahora mismo para leer silenciosa y cuidadosamente hasta el final de este folleto; entonces captará estas cuatro claves, entenderá la economía de Dios, descubrirá el propósito de la existencia del hombre y empezará una vida humana satisfactoria. al al al hombre, hombre, hombre,

(Nota 1) Efesios 3:3 (Nota 2) O, dispensación (Efesios 1:10), la cual en la lengua original es oikonomía, refiriéndose al plan de Dios. LA PRIMERA CLAVE DIOS CREA AL HOMBRE

REVELA EL MISTERIO DE LA EXISTENCIA HUMANA 1. EL HOMBRE TIENE LA IMAGEN DE DIOS Por favor, lea el versículo siguiente: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...” Génesis 1:26a La manera en que Dios creó al hombre es diferente de la manera en que creó todas las otras cosas. El creó al hombre a Su propia imagen. Un guante es hecho conforme a la semejanza de la mano con el propósito de contener la mano. Igualmente, el hombre fue creado a la imagen de Dios con el propósito de contener a Dios. 2. EL HOMBRE ES UN VASO Ahora lea el próximo versículo: Que Dios diera a conocer “las riquezas de Su gloria sobre los vasos de misericordia, que El preparó de antemano para gloria”. Romanos 9:23-24 Somos vasos para Dios. Dios quiere ser nuestro contenido. Tal como las botellas se hacen para contener agua, nosotros fuimos hechos para contener a Dios. ¡No es de extrañar que el conocimiento, la riqueza, el placer y los logros nunca pueden satisfacerle, porque usted fue creado para contener a Dios! 3. EL HOMBRE SE COMPONE DE TRES PARTES Por favor, continúe leyendo el próximo versículo:

“Y vuestro espíritu y vuestra alma y vuestro cuerpo sean guardados”. 1 Tesalonicenses 5:23 El hombre es el vaso de Dios. La Biblia divide este vaso en tres partes: el espíritu, el alma y el cuerpo. Véase el esquema abajo:

El CUERPO es sencillamente el cuerpo físico. Pertenece al nivel fisiológico y tiene contacto con las cosas de la esfera material. Es la parte más superficial. El ALMA es la facultad mental. Pertenece al nivel psicológico y tiene contacto con las cosas de la esfera mental. Es una parte más profunda. El ESPIRITU es la parte más profunda del hombre. Pertenece al nivel espiritual y tiene contacto con las cosas de Dios. Para los problemas del cuerpo uno puede acudir a un médico. Para los problemas de la mente uno puede consultar a un psiquíatra. Pero sólo Dios puede resolver los problemas del espíritu. 4. LA ECONOMIA DE DIOS Dios quiere entrar en el espíritu del hombre, para llegar a ser su contenido y su satisfacción. ¡Este es el propósito de la existencia humana! Usted no fue creado meramente para contener comida en su estómago ni para contener conocimiento en su mente, sino: para contener a Dios en su espíritu.

LA SEGUNDA CLAVE

EL HOMBRE CAE

REVELA EL MISTERIO DE LAS DOS NATURALEZAS DEL HOMBRE: LA BUENA Y LA MALA 1. LAS DOS NATURALEZAS DEL HOMBRE Puesto que el hombre fue hecho a la imagen de Dios, posee una naturaleza buena que corresponde a la naturaleza de Dios, con virtudes tales como veracidad, bondad, hermosura, sabiduría, amabilidad y valor. Sin embargo, también hay una naturaleza mala en el hombre, la cual hace guerra contra su naturaleza buena. Los metafísicos chinos se refieren a esta guerra como una batalla entre la razón y la lujuria. Durante toda la historia, tanto en el Oriente como en el Occidente, los que entienden la naturaleza humana reconocen la existencia de esta naturaleza mala que la Biblia llama: 2. EL PECADO Debido a que el pecado está en el hombre, éste es incapaz de llevar a cabo sus buenas intenciones. A nadie le gusta ser codicioso, celoso ni asesino. Nadie desea ser jactancioso, arrogante ni embustero. A nadie le agrada ser irritable, licencioso ni lujurioso. A nadie le gusta murmurar, quejarse ni maldecir.

No obstante, el hombre no puede escapar de su naturaleza mala. Por favor, lea los versículos siguientes: “Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”. Romanos 7:18 “Mas si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”. Romanos 7:20 Este es un retrato del hombre. 3. LA CAIDA DEL HOMBRE El pecado entró en el hombre e hizo que cayera. Véase el esquema abajo:

(1) El pecado causó que el espíritu del hombre quedase en un estado de muerte: “Y vosotros estabais muertos en vuestros delitos y pecados”. Efesios 2:1 (2) El pecado causó que la mente del hombre se rebelara: “Y a vosotros también, aunque erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente por vuestras malas obras”. Colosenses 1:21 (3) El pecado causó que el cuerpo del hombre pecara: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que obedezcáis a las concupiscencias del cuerpo”. Romanos 6:12 El hombre caído es como: Un radio dañado que no se puede sintonizar, el cual no puede recibir ni emitir música, sino sólo un ruido sin sentido.

También él es como: Una taza que ha caído a la basura; aunque su forma queda intacta, está completamente sucia. 4. EL HOMBRE NO PUEDE SALVARSE A SI MISMO Durante toda la historia, el hombre ha hecho lo posible por escapar del pecado, pero se ha dado cuenta de que: Las buenas obras no pueden salvarle del pecado. La educación no puede salvarle del pecado. La ética no puede salvarle del pecado. Rezar no puede salvarle del pecado. La religión no puede salvarle del pecado. Este cuadro del hombre sencillamente describe la batalla entre su naturaleza buena y su naturaleza mala. LA TERCERA CLAVE CRISTO REDIME AL HOMBRE

REVELA EL MISTERIO DE LA VIDA Y LA MUERTE DEL DIOS-HOMBRE 1. ¿QUIEN ES CRISTO? Cristo es el Salvador que Dios envió al mundo para resolver los problemas de la vida humana. El es la corporificación del Dios Triuno. “Porque en El habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Colosenses 2:9 El también es Dios encarnado: “El Verbo era Dios ... El Verbo se hizo carne y fijó tabernáculo entre nosotros ... lleno de gracia y de realidad”. Juan 1:1, 14 Por lo tanto, El es el Dios completo y el hombre perfecto. Véase el esquema siguiente:

¡El es más que un buen hombre! ¡El es más que un gran hombre! ¡El es más que un hombre moral! ¡El es más que un hombre santo! ¡El es el Dios-hombre! 2. LA MUERTE DEL DIOS-HOMBRE Este Dios-hombre fue clavado en la cruz para efectuar la obra de redención. El murió en tres aspectos: (1) Como el Cordero de Dios, El murió para quitar el pecado del hombre. “... el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29 (2) Como la serpiente de bronce que había sido levantada, El murió para aplastar a la serpiente antigua, Satanás, y para tratar con el veneno de la serpiente, el cual está dentro del hombre: su naturaleza pecaminosa. “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”. Juan 3:14 (3) Como un grano de trigo, El murió para liberar la vida divina. “...el grano de trigo ... muere, lleva mucho fruto”. Juan 12:24 AHORA: ¡Su muerte ha quitado el pecado que el hombre tiene, pero que no debería tener!

¡Su muerte imparte dentro del hombre la vida que él necesita, pero que no tiene!

LA CUARTA CLAVE

DIOS SE IMPARTE AL HOMBRE

REVELA EL MISTERIO DE LA FE EN CRISTO 1. LAS DOS TRANSFORMACIONES DE CRISTO Dios se hizo carne, nacido como un hombre llamado Jesús. Por favor, lea el versículo siguiente: “Y el Verbo se hizo carne, y fijó tabernáculo entre nosotros”. Juan 1:14 El Señor se hizo el Espíritu que es llamado el Espíritu que da vida, por Su resurrección de los muertos. Lea el versículo siguiente: “El postrer Adán ... [fue hecho] Espíritu vivi- ficante”. 1 Corintios 15:45 Ya que este Espíritu es el Espíritu vivificante, El imparte a Dios con Su vida dentro de Sus creyentes.

Por tanto, la Biblia dice:

“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. 1 Juan 5:12 2. LA REGENERACION DEL HOMBRE En su primer nacimiento, el hombre obtiene la vida física. Pero cuando el hombre recibe la vida de Dios por medio de Cristo, experimenta un segundo nacimiento, el cual la Biblia llama regeneración. “Dios ... nos ha regenerado ... mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”. 1 Pedro 1:3 Jesús dijo: “El que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Juan 3:3 Un cerdo no puede participar en el reino de las ovejas ni llevar una vida de oveja por educación, mejoras o reglamentos; él necesita poseer la vida de una oveja. Del mismo modo, el hombre no puede participar en el reino de Dios ni llevar una vida divina por educación, mejoras o reglamentos; ¡él necesita recibir la vida de Dios!

3. EL SIGNIFICADO DE SER CRISTIANO Un cristiano es uno que recibe la dispensación de Dios. Dios primero se imparte a nuestro espíritu, luego se extiende de nuestro espíritu a nuestra alma, y finalmente llena y satura nuestro espíritu, nuestra alma y nuestro cuerpo consigo mismo. La Biblia llama esta etapa final: glorificación. “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”. Romanos 8:30

Por medio de esto, podemos ser conformados a la imagen de Cristo.

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de Su Hijo”. Romanos 8:29 ¡Este es el propósito de la vida humana! ¡Este es el significado de ser un cristiano! ¡Esto es lo que Dios ha planeado para usted! ¿QUE DEBE HACER USTED AHORA? Ahora que usted se ha dado cuenta del plan de Dios, debe hacer cuatro cosas: 1. VOLVER SU CORAZON A DIOS: ARREPENTIRSE El arrepentimiento no es estar lleno de remordimiento. El arrepentimiento tampoco es enmendarse. El arrepentimiento es tener un cambio en la manera de pensar. Anteriormente usted estaba de espaldas a Dios. Ya sea que usted hiciera el bien o el mal, usted estaba separado de Dios. Su mente estaba desviada de Dios. Ahora escuche lo que dijo el Señor Jesús: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 4:17 2. CREER: RECIBIR Creer no es asentir con la cabeza, ni estar de acuerdo ni sólo mostrar admiración.

Si alguien le regala un reloj a usted, no es suficiente que sólo asienta con la cabeza, estando de acuerdo y que admire el reloj. Usted necesita recibirlo. Creer es simplemente recibir. Lea el versículo siguiente: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12 3. CONFESAR: INVOCAR Ser cristiano es abrir nuestro ser a Dios. El requiere que uno crea en su corazón y que confiese con su boca. Si su corazón no cree, usted no puede ser salvo. Si su boca no confiesa, tampoco puede usted ser salvo. Pero: “... si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. Romanos 10:9 4. SER BAUTIZADO: TESTIFICAR El bautismo es un testimonio ante los hombres. Todos los creyentes deberían ser bautizados para ser salvos no sólo ante Dios, sino también ante los hombres. El Señor Jesús dijo: “El que crea y sea bautizado, será salvo; mas el que no crea, será condenado”. Marcos 16:16 Por medio del bautismo, Dios nos traslada del reino de Satanás al reino de Dios. Por esta razón, el Señor Jesús dijo: “De cierto, de cierto te digo. El que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Juan 3:5 AHORA POR FAVOR ORE: “¡Señor Jesús! Yo soy pecador. Te necesito. Entra en mi espíritu. Quita mi pecado. Lléname para que yo tenga la vida de Dios. Te recibo ahora mismo como mi Salvador y mi vida. Me entrego a Ti. Pido esto en Tu nombre, ¡Amén!” ¡Ahora usted entiende claramente el misterio de la vida humana! ¡Que el Señor le bendiga y permita que continúe viviendo en el plan de Dios!

Si desea aprender más acerca de la economía de Dios y tener una experiencia más profunda de la salvación de Cristo, por favor, póngase en contacto con nosotros para dialogar más sobre ello.

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