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Tabernáculo Bíblico Bautista “Amigos

de Israel”
Colegio Bautista de Teología de El Salvador

Antiguo Egipto

Historia Universal
Ciclo 01/2011
Profesor: Lic. Juan Carlos Cárcamo

Alumno: José Dagoberto Oliva López

San Salvador, 18 de Enero de 2011


Egipto

Egipto es, sin duda, uno de los países más atrayentes de África por haber
albergado en su seno una de las más brillantes civilizaciones de todos los
tiempos.
Su particular posición geográfica también ha influido para que el paso de
otras civilizaciones y culturas, como la helénica, la romana, la cristiana y
especialmente el Islam en varias de sus formas, hayan dejado un rastro
visible no sólo en los magníficos edificios que aún continúan en pie.

Ha sido una de las tierras cuya importancia económica en el


Mediterráneo las han hecho deseables para todas y cada una de las
grandes civilizaciones que han dominado dicho espacio geográfico; la
tierra de las pirámides, la tierra del Nilo, el granero del imperio romano,
el paso más próximo de Europa hacia Oriente ha formado un país cuyos
logros son tan impresionantes que incluso los tiempos contemporáneos
han de plegarse, en obligado reconocimiento, a la historia de sus
habitantes y sus esfuerzos por superar constantemente las
peculiaridades geográficas del país.

Geografía

Egipto se encuentra en el extremo noreste del continente africano, posee


costas sobre el mar Mediterráneo y el mar Rojo. Limita al oeste con Libia,
al sur con Sudán, al norte con el Mediterráneo y al este con el mar Rojo e
Israel. Su territorio ocupa una superficie de 1.001.450 km² (que a efectos
comparativos corresponde a la mitad
de México).

Está ocupado en su inmensa mayoría


por el desierto del Sahara, que es
surcado por un único río, el Nilo, que
riega la única tierra fértil del país y que
ha sido la principal fuente de riqueza y
ha permitido el desarrollo de varias
culturas a lo largo de la historia de
Egipto. Desemboca en el Mediterráneo
formando un delta de unos 200 km de extensión en dirección norte-sur y
entre Alejandría y Damieta en dirección este-oeste.
El clima es desértico en la mayoría del territorio con escasez de lluvias,
días calurosos y noches frías. Por lo inhóspito del territorio la población se
asienta principalmente a orillas del Nilo, aunque también son importantes
algunas localidades mediterráneas y del mar Rojo.

En Egipto se encuentra el canal de Suez, que conecta el mar


Mediterráneo con el Rojo, y separa la parte principal del territorio egipcio
de la Península del Sinaí, que limita al este con Israel.

Organización Política y Social

La organización socio-política del


pueblo egipcio obedeció a la relación
primaria que, desde un principio, se
estableció entre la dimensión religiosa
y el aspecto económico de la
subsistencia básica: nos referimos a la
divinización del Nilo como fuente
primordial de sustento. Este esquema
mental prefigura como una forma de mando en la que es un solo
individuo el que reúne en sí los poderes político, judicial y administrativo,
así como la autoridad religiosa. De aquí que fuera el faraón ("Gran Casa")
quien ocupara el puesto supremo en el gobierno, en la escala social, en
la jerarquía sacerdotal y que, además, fuera venerado como una
divinidad, siendo este último aspecto de gran relevancia. A esta forma de
gobierno, cuyo fundamento es la religión, se le conoce con el nombre de
teocracia.

Eje de todas las actividades y revestido de poder absoluto, el faraón y su


familia se destacaban claramente respecto de los demás hombres. La
rígida división de clases egipcia obedecía, también, a la necesidad de
organizar y controlar, hasta en sus más mínimos detalles, la vida de los
súbditos de un imperio tan vasto. Por debajo del faraón y la familia real,
la influyente clase sacerdotal desempeñó un papel decisivo en los
acontecimientos que constituyen la historia de Egipto. En el siguiente
peldaño social hallamos la clase de los funcionarios o cuerpo
administrativo, integrada por nobles que contaban con amplios
privilegios e influían, como los sacerdotes, poderosamente en el faraón.
Dentro de este sector, los escribas se señalaban como figuras claves del
imperio, ya que en sus manos -provistas con cálamos para escribir, tintas
y papiros- estaba la tarea de consignar por escrito leyes y edictos
imperiales, informes administrativos, actividades comerciales y textos
sagrados.

Venía en seguida la clase de los soldados profesionales, en tanto que


comerciantes y artesanos constituían el quinto estrato de la jerarquía
social egipcia. Los comerciantes, sobre todo, se destacaban como
elementos de valor inapreciable dentro de un imperio rico y próspero, ya
que mediante sus actividades de importación y exportación de
mercancías eran quienes, en gran parte contribuían a mantener la
supremacía egipcia. Los campesinos formaban la sexta clase social, y es
fácil reconocer su importancia teniendo presente que Egipto era un país
fundamentalmente agrícola. Por debajo del campesino se encontraban
los esclavos. Éstos carecían de derechos y tenían a su cargo las labores
más pesadas.

La sucesión de faraones y la historia del propio Egipto vienen


indisolublemente unidas y son tan complementarias entre sí que es
imposible desconocer una de ellas y ser experto en la otra. Tanto es así
que incluso en los periodos más críticos, cuando la anarquía reinaba en
muchas zonas del país, siempre había, al menos, un faraón que afirmaba
ser el legítimo gobernante de la caótica nación en toda su extensa
totalidad.

Religión

Los antiguos egipcios creían que después de morir podían sobrevivir


parcialmente. Tenían la creencia de que el alma (o el Ka - personalidad
humana -) podía sobrevivir a la muerte si el cuerpo era preservado. Por lo
tanto, se practicaba el embalsamamiento y momificación. Inicialmente,
los cadáveres se enterraban directamente en el desierto, por lo que la
momificación era un proceso natural. Más adelante, con el uso de
sarcófagos, fue necesario preparar el cuerpo para lograr el mismo
resultado. A medida que pasaba el tiempo, el embalsamamiento se fue
complicando y mejorando, hasta el punto de requerir 70 días
en las épocas de esplendor egipcio. Eran también 70 días los
que se suponía que duraba el viaje del finado por el Duat, el
mundo de ultratumba.

Entre los dioses principales de los egipcios se encontraban Osiris, Isis,


Horus, Ra y Anubis, aunque existían muchos otros. La influencia y
predominancia de cada uno de ellos dependía de la ciudad así como de la
época; hay que tener en cuenta que la religión egipcia comprende un
periodo de casi tres mil años, por lo que la posición de los dioses en el
'panteón' egipcio fue variando con el tiempo.
Economía

La vida en Egipto dependía de los cultivos de las tierras inundadas por el


Nilo. Las cosechas principales eran el trigo, la cebada y el lino. En los
huertos cultivaban judías, lentejas, cebollas, puerros, pepinos y lechugas,
además de uvas, dátiles, higos y granadas.

Entre los animales que criaban por su carne había cerdos, ovejas, cabras,
gansos y patos.

A los antiguos egipcios les encantaban los higos de sicómoro.

Un sistema de diques, estanques y canales de riego se extendía por


todas las tierras de cultivo.

El suelo fértil a orillas del Nilo permitía a los campesinos egipcios cultivar
muchas clases de cereales. El grano cosechado se guardaba en graneros
y luego se usaba para hacer pan y cerveza.

Para la siega, mientras que unos campesinos segaban el grano y lo


cargaban en cestos, otros lanzaban el grano al aire para separarlo de la
barcia.

Los escribas anotaban las cantidades, ya que cada año efectuaban un


recuento de ganado. Era un modo de valorar la riqueza de una persona.
El ganado era presentado ante el escriba, quien anotaba el número para
fijar los impuestos que tenía que pagar el propietario.

Los campesinos utilizaban el chaduf para hacer subir agua del río.
Regaban la tierra a través de un sistema de canales y de diques.
Miles de campesinos no tenían nada que hacer durante las inundaciones,
por lo que se empleaban en la construcción de templos y pirámides.

Durante la mayor parte de su existencia, el antiguo Egipto fue el país


más rico del mundo.

Los egipcios cultivaban más alimentos de los que necesitaban, por lo que
exportaban el excedente: lino, papiro y pescado seco, a cambio de
artículos de lujo como incienso, plata y madera fina de cedro.

Los caballos procedían de Asia, mientras que del sur, de Nubia y de Punt,
les llegaba oro, marfil, ébano e incienso.

Las plumas y los huevos de avestruz eran los regalos que los egipcios
ofrecían a faraones de países del sur.

Los nubios ofrecían regalos a la corte egipcia. Nubia era rica en cobre,
oro y piedras semipreciosas.

Los mercaderes también suministraban a Egipto artículos exóticos, como


incienso y animales salvajes, procedentes de tierras más lejanas del sur.

Gran parte del comercio se realizaba por barco. Las embarcaciones


navegaban por el Nilo y por el mar Mediterráneo, transportando
mercancías de un lugar a otro.

Las expediciones que pasaban por el mar Rojo para llegar a Punt
(supuestamente Somalia actual) regresaban cargadas de marfil, incienso
y mirra.

Cultura, Ciencia, Arte, Arquitectura


Una de las características del Antiguo Egipto fue
su singular arte, con monumentales obras que
generalmente tenían carácter simbólico,
funerario o religioso. Aunque el concepto de Arte
es moderno, es perfectamente utilizable en la
arquitectura, escultura, pintura y joyería egipcias,
siendo muchas de sus realizaciones auténticas
obras de arte y no simples trabajos de artesanía.

El arte egipcio se caracterizó por la fijación de pilares o motivos


constantes desde el inicio de la historia del Egipto unificado hasta el final
de la dominación romana. Este lapso de tiempo de casi tres mil años
implicó un desarrollo en los patrones artísticos, los motivos, las figuras y
las formas de expresión, con quiebres o innovaciones revolucionarias
como fue el periodo amarniense, donde el arte sería totalmente
innovador respecto a su herencia artística centenaria.

Una faceta que caracteriza a la cultura egipcia es el constante esfuerzo


por transmitir un concepto de tradición. Este esfuerzo se traduce en la
adopción de ciertos modelos o imágenes a modo de iconos que se
repiten en la sucesión de faraones. Entonces, a pesar que la historia
egipcia puede clasificarse en grandes etapas como los Imperios Antiguo,
Medio y Nuevo, muchos de estas formas artísticas pueden repetirse ya
que han sido transformadas en iconos.

Los egipcios construyeron monumentales templos dedicados a los dioses,


como los de Karnak o Abu Simbel, destacando en ellos su gran impacto
simbólico, el tamaño y la gran armonía y funcionalidad de sus espacios.

Y lo más célebre de Egipto, motivo de investigaciones y atracción de


turistas, las pirámides, mastabas y cenotafios, cuya grandiosidad
dependía de la clase social del personaje a enterrar.
Las tumbas de varios faraones fueron construidas
como pirámides, para su gloria. Las mayores son las
atribuidas a Seneferu, Keops (la Gran Pirámide de
Guiza) y Kefrén.

También construían grandes palacios para


comodidad del faraón, pero la vida terrenal era
menos importante que la de ultratumba, por lo que
no eran de piedra y no han tenido la duración que tumbas y templos.

La escultura se practicó en el Antiguo Egipto ya


desde el periodo Predinástico, con admirable
perfección en estatuaria y bajorrelieves,
conservándose millares de objetos labrados en
madera, marfil, bronce (a veces dorado y con
incrustaciones de oro y plata), fayenza y sobre
todo en piedra, a veces de gran dureza. Las
estatuas representan por lo general divinidades,
faraones, personajes importantes y a veces, personajes anónimos
ocupados, así como maquetas de viviendas o talleres cuyo destino era
una tumba, donde representaban las posesiones del difunto.

Los egipcios se sirvieron de la pintura desde las primeras dinastías no


sólo para decorar las cámaras sepulcrales, los templos y palacios, sino
para conseguir mayor realismo en estatuas y bajorrelieves, en las
momias y ataúdes, y para embellecimiento de vasijas y rollos de papiro.
La ciencia del antiguo Egipto gozó de gran prestigio desde tiempos
remotos. Es enormemente significativo el alto nivel que desarrolló esta
civilización y la amplitud de conocimientos que sus escribas habían
llegado a dominar. La tradición refleja que los hombres sabios de la
antigua Grecia iban a aprender a Egipto, en donde existía una ciencia
venerable y un elevado nivel de conocimientos científicos, aunque
algunas veces mezclados con prácticas mágicas.

Los jeroglíficos fueron un sistema de escritura inventado y utilizado por


los antiguos egipcios desde la época predinástica hasta el siglo IV. El
sistema de escritura egipcio comprende tres tipos básicos: jeroglífica,
hierática y demótica, esta última correspondiente al periodo tardío de
Egipto. Los más antiguos documentos de escritura conocidos fueron
encontrados en el enterramiento del soberano predinástico Horus
Escorpión, hallado el año 1997, en Umm el-Qaab, Abidos, datados
mediante carbono 14 de 3300 a 3200 a. C.

Entre todas las ramas de la ciencia que desarrollaron, la que más


avanzaron fueron las matemáticas. La necesidad de volver a marcar los
límites de los terrenos al bajar el nivel del agua del Nilo, tras de las
inundaciones anuales, impulsó el desarrollo de la geometría y los
instrumentos de medición, tanto del terreno como del tiempo, que fueron
bastante precisos.