HÁBITAT, IMPACTO AMBIENTAL Y EL PARADIGMA DE LA SOSTENIBILIDAD.

Grupo EMAT. Facultad de Arquitectura. Universidad Nacional de Colombia. Sede Medellín. 2001.
Documento actualizado el 15 de Enero de 2011 …………………………………………………………………… …………………………………………………………………… …………………………………………………………………… …………………………………………………………………… …………………………………………………………………… Matrícula A0570049534 …………………………………………………………………… …………………………………………………………………… …………………………………………………………………… Teléfonos. 57-(9)4-511 46 56 / 513 17 48 …………………………………………………………………… Fax. 57-(9)4-5719062. Medellín, COLOMBIA. …………………………………………………………………… Email. jhsalaza@unal.edu.co …………………………………………………………………… …………………………………………………………………… …………………………………………………………………… ………………………………………………………5

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Arq. Jorge Hernán Salazar Trujillo

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Prefacio

En un territorio plano se presentan diversas alternativas que permiten conectar dos lugares; algunas de estas posibles rutas pueden ser la más corta, la más cómoda, la más evidente, la de mejor paisaje... algunos irrenunciablemente buscan la ruta conocida y transitan siempre por sus mismas huellas. Similarmente, al abordar ciertos temas se pueden encontrar varios rumbos posibles para conectar las ideas de carácter introductorio con aquellas otras de carácter conclusivo. En medio de estos dos grupos quien lleva el mando del discurso puede trazar numerosos caminos. Pero no todas las geografías son planas, no siempre todos los caminos son posibles. De igual forma, frente a ciertos temas no todos los discursos presentan las mejores alternativas de desarrollo, lo que se hace particularmente notorio cuando se trabaja con muchas variables e interesa hacer una apropiada ponderación de las mismas. El abordaje del tema que hoy nos espera es precisamente uno de estos casos en que surgen inquietudes acerca de la variable que debería ser expuesta primero, del concepto subordinante que debe ser planteado antes que los otros, de aquellas salvedades que deberían anteceder al discurso. De los caminos posibles que ahora vislumbro comenzaré por uno de los posibles principios, no porque esta forma clásica de empezar por el principio me seduzca particularmente, sino porque en este caso, justo allí, en el principio, el número de variables y las interacciones entre ellas fue menor. De esta forma las complejas relaciones que se tejen hoy entre el habitar y el medio ambiente resultarán más abordables.

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Clima, Refugio y Proto-arquitectura
Voy entonces empezar por el principio; no por la crisis ambiental o los orígenes de la preocupación medio ambiental, tampoco por el informe Burtland o la cumbre de Río, sino por el verdadero principio, que fue nuestra divergencia con respecto a un proyecto biológico de escala planetaria y que bien le podemos otorgar a la aparición de la conciencia y la mente humana. Allá, en ese mítico estado previo a cualquier impacto o alteración ambiental, en el origen mismo del concepto de la artificialidad, me detengo para plantear las relaciones existentes entre los dos elementos básicos en que centraré mi discurso: el medio ambiente y la sociedad humana. Abordo precisamente así porque son las relaciones no siempre felices entre estas dos grandes dimensiones las que revientan luego en la más explosiva y compleja multiplicidad de fenómenos en la contemporaneidad. Por ello podré concluir, al finalizar el texto, que nuestra gran tarea, nuestro gran reto, es la obtención de mejores formas de relación entre el medio ambiente y la sociedad humana para la satisfacción de las necesidades propias del habitar. Pero volvamos al principio.

Gráfico 1: Vivienda flotante vietnamita. Cambodia. Fuente: www.corbis.com. Las viviendas en zonas húmedas tropicales aprovechan al máximo la ventilación natural, al punto de tener ventanas y cerramientos tan permeables al viento como sea posible. El uso de materiales vegetales, livianos y de color claro, así como dispositivos de sombra, son una constante.

Las características ambientales de los sitios donde prosperaron nuestros antepasados fueron muy similares al clima tropical cálido húmedo, único lugar donde un animal carente de pelo podría haber soportado las "inclemencias" de un clima no exageradamente riguroso. Sin forzar exageradamente esta hipótesis, puedo intentar convencerles de que la arquitectura de un supuesto clima perfecto es precisamente la no arquitectura; allí los muros no hacen falta y por lo tanto las ventanas y las puertas tampoco. Un plano base seco y adecuada sombra son los dos requerimientos básicos que todavía hoy permiten satisfacer los refugios primitivos de muchas partes del mundo.

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No le exijo demasiado a nuestra incursión antropológica afirmando que a mayor distanciamiento de las condiciones ambientales de un lugar determinado respecto a ese clima primigenio, mayor responsabilidad tuvieron la vestimenta y el refugio a la hora de garantizar la prosperidad y éxito competitivo de una colonia de seres humanos.

Gráfico 2: Vivienda en San Juan de Urabá. Antioquia, Colombia. Foto: Jorge Hernán Salazar Las viviendas tradicionales en las zonas cálidas del país son similares a ejemplos de otras naciones; sombra, aleros, colores claros y paredes permeables. Materiales y técnica de ejecución difieren, pues cada cultura halló su propia forma de adaptarse, depurando tipologías que han sido inventadas muchas veces.

Polarizando el asunto y yéndome al extremo, difícilmente seríamos capaces de imaginar un esquimal sin todo el desarrollo tecnológico que le permite sobrevivir a un clima polar. Defino desarrollo tecnológico no sólo como las habilidades para la construcción de las herramientas apropiadas para trabajar el hielo, sino también capacidad de orientación, capacidad de identificar las especies animales aptas para alimentarse, capacidad de cazar y preparar alimentos, y por supuesto, la habilidad de modificar el entorno en que se habita para no morir congelado.

Gráfico 3: Refugio temporal de hielo. Canadá. Fuente: www.corbis.com Es precisamente nuestra cultura tropical la que nos impide entender cómo es posible que alguien habite dentro de un refugio que si se calienta por encima del punto de congelación, comienza a derretirse. Por pertenecer a una cultura diferente, disponer de un albergue temporal en hielo no nos permitiría sobrevivir a unas condiciones ambientales donde 22 grados centígrados bajo cero es una temperatura normal.

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Hoy viven personas en los lugares más insólitos, afrontando los climas y las condiciones ambientales más rigurosas. Es cierto que de por medio se presentan procesos de aclimatación, pero nuestra capacidad biológica para adaptarnos a las condiciones ambientales que nos impone un lugar es absolutamente reducida. Más bien lo que hemos desarrollado es la inmensa capacidad tecnológica de adaptar el medio ambiente a nuestras necesidades biológicas, sólo por ello nuestros antepasados fueron capaces de colonizar prácticamente todo el planeta. Por estas razones es que se pueden encontrar estrechas relaciones entre las condiciones climáticas y medio ambientales de un lugar y los desarrollos tecnológicos de las comunidades que allí habitan; la dieta se conforma con lo que el entorno ofrece, se edifica con los materiales disponibles en la región, se aprovechan las inundaciones y a medida en que el desarrollo tecnológico lo permite, se canaliza el agua para regular algo que de manera natural se presenta no del todo acorde con los intereses humanos. Presentada así, la historia de la humanidad no sería más que la historia de la tecnología misma.

Gráfico 4: Playas en la ciudad de Colombo, Sri Lanka. Fuente: www.corbis.com

Gráfico 5: Refugio Alpino en la localidad de Motjoie, Suiza Fuente: www.corbis.com

Pero no forzaré tanto el simplísimo modelo entre medio ambiente y sociedad humana que acabo de exponer, me contentaré concluyendo que el desarrollo de mecanismos adaptativos a una realidad ambiental concreta hacen que toda cultura sea fuertemente condicionada y modelada por las circunstancias ambientales del lugar donde dicha cultura se arraigó, desarrolló y habita. Los refugios y las costumbres son los mecanismos adaptativos que, para las condiciones ambientales en que vive cada cultura, resultaron eficaces en transformar las condiciones ambientales al rango operativo de nuestros requerimientos biológicos. Si entendemos la edificación únicamente como el interfaz entre el cuerpo y el medio ambiente podríamos definir la historia del hábitat como la historia misma del bienestar humano. Pero ya continuaré involucrando más variables para relativizar esta burda afirmación.

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Sociedad y Territorio
Para una comunidad humana el hábitat es mucho más que sus refugios y el pedazo de tierra que cubren; de hecho no es posible separar los conceptos de hábitat y territorio. Sin embargo, el inmenso desarrollo tecnológico de los últimos siglos hizo posible disimular los estrechos lazos que les vinculan y por ello resulta más fácil resaltar estos vínculos utilizando como ejemplo una comunidad nómada, en la cual las relaciones con el territorio resultan patentes. Por este motivo vuelvo nuevamente al principio. El nomadismo es condición irremediable para todo ser vivo que requiera para su alimentación una mayor cantidad de energía de la que puede disponer quedándose estático en el sitio donde se encuentra. No es el caso de los vegetales, por supuesto. Multitud de animales se desplazan para recolectar los nutrientes que requieren para su normal desarrollo, pues lo que permite satisfacer sus necesidades energéticas se encuentra de manera dispersa, más o menos según la riqueza del ecosistema en que habita. Los fenómenos de desplazamiento y transporte son pues cotidianos para todo animal heterótrofo, mucho más en la medida en que su fuente alimenticia tenga una mayor concentración energética, razón por la cual un animal herbívoro suele desplazarse mucho menos que un carnívoro.

Gráfico 6: Un zorro marca su territorio de caza en una reserva biológica de los Estados Unidos. Fuente: www.corbis.com Las reservas biológicas de la biosfera o los parques nacionales naturales tienen una finalidad social: su destino y existencia es consecuencia de unas políticas ambientales que están por encima de los intereses territoriales del zorro y el resto de animales que ocupan un territorio protegido.

Una sociedad nómada se desplazaba con todos sus integrantes hacia el alimento y requería para moverse un trozo de planeta lo suficientemente grande como para que la cantidad de alimento recolectado alcanzara para la satisfacción de sus necesidades. El tamaño de dicho pedazo, su territorio energético, dependía fundamentalmente de dos cosas; la riqueza del ecosistema, y el tamaño de la comunidad. Si el tamaño o riqueza del territorio energético resultaba insuficiente, había sólo dos salidas posibles; o se reducía el número de miembros de la comunidad o se expandía el territorio. Cuando esta misma sociedad alcanzó el nivel tecnológico que le permitió no desplazar todos sus miembros hasta el alimento, comenzó a transportar el alimento hasta el sitio donde los miembros de la comunidad se hallaban localizados. La noción y tamaño del territorio para una sociedad nómada y otra sedentaria es teóricamente idéntica, pero

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varían radicalmente las relaciones que se establecen entre dicha comunidad y el medio ambiente. Lo que logra una sociedad sedentaria, desde una óptica energética, es concentrar alimentos, es decir energía, en trozo muy pequeño de territorio. Para ello se requieren tecnologías de transporte y conservación, muchos caminos y sobre todo estar en capacidad de defender sus fronteras y mantener el control sobre el territorio del cual depende el bienestar de la comunidad. Cualquier agresión sobre el territorio es una agresión directa al bienestar de una sociedad, sea esta nómada o no.

Gráfico 7: Monte Bental en Israel. Fuente: www.viewimages.com Asignar nombres a lugares geográficos, trazar caminos, medir los recorridos, establecer rutas y finalmente elaborar mapas y definir las propiedades de cada nación fue el proceso por el cual la tierra terminó transformada en numerosos territorios. Pocas cosas quedan hoy por bautizar.

Gráfico 8: Un palestino en la frontera Siria. Al fondo el Mar de Galilea, territorio israelita. Fuente: www.viewimages.com El control de las fuentes de nacimiento de agua, el derecho de explotación de yacimientos de minerales escasos y valiosos, la presencia de avanzadas militares en puntos geográficamente estratégicos para el control de rutas comerciales.... Las fronteras son probablemente un invento humano más antiguo que la ciudad.

Numerosas ventajas competitivas tiene el sedentarismo, si no fuera así las comunidades nómadas no habrían quedado atrás en la historia ni constituirían hoy curiosidades antropológicas. El pueblo, la ciudad, resultaron eficaces mecanismos de adaptación cultural a las condiciones ambientales y el resultado fue una progresiva expansión de lo urbano y una complejización de las relaciones entre el medio ambiente y la sociedad humana, al punto que para muchos el hábitat de la sociedad contemporánea es estrictamente el hábitat urbano. Pero aún así, el territorio sigue estando presente, las vías y los medios de transporte son igual o más importantes, la concentración de energía sigue presentándose. Sin embargo, hasta hace un par de décadas para muchos el problema del hábitat era un fenómeno urbano, una enfermedad que aqueja a las ciudades, en especial a las muy grandes. Tantos años de urbanización facilitaron que muchos ciudadanos olvidaran que los materiales con que se construyen sus ciudades se obtienen de algún lado o que las
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papas y agua que bebemos vienen “untados” de tierra. Ese afán aséptico, que tiene su mejor expresión en la zona de verduras de un supermercado, oculta el origen natural de todo lo que ingerimos y hace parte de la burbuja de artificialidad en la que pretendemos encerrarnos. Esta tajante separación entre el campo y la ciudad, entre lo rural y lo urbano, entre el suministro y el consumo es un tema sobradamente tratado y sobre el cual no ha vuelto a escribirse, al menos con el mismo enfoque, desde que fue evidente que el bienestar de las personas que habitan una ciudad depende de la calidad y salud del territorio que la nutre.

Territorio y Bienestar
La senda que iría a ser recorrida por toda comunidad sedentaria sería luchar para garantizar la permanencia de su nivel de bienestar y de ser posible, elevarlo. Los resultados evolucionaron en políticas expansionistas, esclavismo, colonialismo, imperialismo y concentración de la riqueza, ampliando siempre las redes que recolectaban todo tipo de productos que necesitaba un pueblo, una ciudad, una nación entera para satisfacer unos requerimientos que nunca menguaban.

Gráfico 9: Territorio norte, Australia. Fuente: microsoft map En el modelo de apropiación vigente en la actualidad cada territorio nutre un variable número de ciudades y poblados, pero siempre cuenta con una ciudad capital, encargada de administrar el territorio. El trazado de los límites aéreos, terrestres y acuáticos constituye un tema trascendental para toda sociedad contemporánea.

Esta expansión se hizo a costa de la depredación de territorios naturales que dejaron de serlo, o de la enajenación de los territorios que hacían parte de la infraestructura de bienestar de comunidades vecinas, lo que originó buena parte de las guerras entabladas en el planeta. Una vez la humanidad terminó por domesticar prácticamente toda la tierra, la llamada crisis ambiental hizo evidentes las estrechas ligazones entre campos y ciudades, y las relaciones de interdependencia que les unen. Se comenzó a entender ambos escenarios como dos instancias, dos fragmentos de un único aparato productivo de la humanidad; conjunto de tecnologías que hicieron posible convertir en recurso desde un trozo de metal hasta un ecosistema entero, encauzando la transformación de estos recursos hacia el fortalecimiento de la industria del bienestar.

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Llegados a este punto la humanidad se demostró a si misma que el modelo del perpetuo desarrollo era imposible, que los países en vías de desarrollo, hoy llamados países menos desarrollados (LDC por sus siglas en inglés) no podrán nunca alcanzar los niveles de bienestar que alcanzaron las naciones actualmente desarrolladas, y en fin, que el modelo de apropiación y uso del planeta resultaba incapaz de garantizar su propia existencia futura, es decir, que era completamente insostenible.

Gráfico 10: Territorios Sagrados en Australia. Fuente: microsoft map La delimitación de un territorio es acompañada por la definición del conjunto de normas de conducta para aquellos que ingresan. Estas conductas, las prohibidas, las obligatorias, las aceptables y su apropiado dominio permiten que una cultura se reconozca como tal y se diferencie de sus vecinos.

Se trata del mismo aparato productivo que con un impresionante desarrollo tecnológico se expandió hasta que hoy prácticamente todo rincón del planeta tiene alguna finalidad humana, asignando propietario a los territorios energéticos disponibles y ampliando las fronteras de la ciencia para explorar nuevas fuentes de materia y energía que permitan aplacar una insaciable necesidad de garantizar el bienestar de un número creciente de personas. Resulta ahora sencillo argumentar porqué no se trata de una crisis de lo natural, ni del medio ambiente, ni siquiera una crisis de la ciudad contemporánea o del sistema capitalista. Padecemos hoy los impactos ambientales ocasionados por aquellos que alcanzaron el nivel de bienestar que hoy disfrutamos; estamos viviendo la crisis del modelo de apropiación de territorios que logró elevarnos del fango y llevarnos hasta las estrellas. La cultura del bienestar ha sido el motor del progreso y el desarrollo humanos, pero paradójicamente esa misma cultura se encuentra hoy en entredicho so pena de continuar con el deterioro irreversible del planeta y la amenaza directa de nuestra permanencia en la tierra. La redefinición de los conceptos de progreso, desarrollo y bienestar ocupa hoy buena parte de los horizontes disciplinares de muchas profesiones, no en términos de consecución de más bienestar sino en el establecimiento de relaciones sostenibles con el medio ambiente. En el mediano plazo padeceremos entonces también los difíciles ajustes culturales necesarios para reestructurar las relaciones entre nuestra sociedad y el medio ambiente.

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Bienestar y Utopías de Futuro
Los territorios fueron durante milenios el escenario donde se dieron a efecto los intercambios de productos necesarios para establecer, afianzar y expandir el proyecto social de la comunidad o comunidades que controlaban dicho territorio. Aquella estrecha relación entre un campesino y su tierra, el sentido de pertenencia, la noción misma de nacionalidad hacen parte de un legado cultural donde país y territorio eran una misma cosa. Las relaciones comerciales tejieron en los territorios las redes que permitían los ingresos y egresos de mercaderías, la redistribución de excedentes para afrontar las malas cosechas y aprovechar las abundancias. Fueron el tipo de relaciones comerciales propias de sociedades donde las mercancías exóticas tenían valores exorbitantes y el contacto e intercambio cultural con pueblos o naciones distantes bastante escaso.
Gráfico 11: Africa, Madagascar y la Península Arábiga desde el espacio exterior. Fuente: www.corbis.com El territorio de la humanidad hoy se ha expandido hasta las órbitas alrededor del planeta en que es posible instalar satelites artificiales. Las misiones espaciales con fines científicos y de exploración son los siguientes pasos con que la humanidad continuará ampliando su territorio en la medida en que los desarrollos tecnológicos así lo permitan.

Pero estos mismos territorios terminaron por revelar su desgaste, las contaminaciones y alteraciones ambientales consecuencia de un excesivo tránsito, de una excesiva explotación, de muchos malos manejos acumulados en el tiempo, obligaron a entender que en una economía globalizada el territorio no tiene ya tanto que ver con los límites políticos de un país y que el territorio de la humanidad es uno solo.

Gráfico 12: Sabana de Bogotá. Foto: Jorge Hernán Salazar Trazo sobre la superficie de la tierra de las líneas de propiedad que inicialmente sólo se encontraban asentadas en las escrituras. Superposición de las tramas que se imponen al territorio, caminos y demás huellas de la presencia humana, terminan por hoyar la superficie de un territorio llenándolo de cicatrices.

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Gráfico 13: Valle de Aburrá. Foto: Jorge Hernán Salazar Aquellos que habitan un territorio urbanizado experimentan niveles de alteracion del paisaje natural preexistente tan severos que el sustrato natural en que se asienta su ciudad termina siéndoles casi imperceptible. El proceso de crecimiento y expansión de la sociedad humana se dirige hacia la completa artificialización del planeta.

En la última década se hicieron grandes inversiones de capital internacional en la preservación de bosques y especies en peligro de extinción. Esta y otras muchas políticas de inversión constituyen termómetros acerca del nivel de sensibilidad que han alcanzado los diferentes gobiernos nacionales en entender que el problema medio ambiental está por encima de cualquier frontera, que la atmósfera, el mar son uno solo y que los seres humanos tenemos una sola casa para compartir con los demás. Por este motivo los paradigmas de futuro que apuntaban a la consecución de ciudades sostenibles, aisladas y con su problemática ambiental supuestamente resuelta ha ido quedando atrás. En su reemplazo encontramos que el paradigma vigente es la consecución de un hábitat sostenible que sobrepasa los límites urbanos y las fronteras nacionales.

Gráfico14: Líricas de una canción de Cat Stevens, 1970. Album: Tea for the Tillerman “.... si, consigue aquello que deseas, si así lo quieres, porque puedes obtener lo que quieras. Sé que hemos recorrido un largo camino y que estamos cambiando día a día, pero dime, dónde juegan los niños?....” “... desenrollas caminos sobre el césped verde y fresco, camiones... ...tu los haces largos y sólidos, pero ellos van por siempre y parece que tu no puedes detenerte...”

La idea del planeta como una fuente inagotable de recursos es ya cosa del pasado, hoy somos conscientes que satisfacer las necesidades de generaciones futuras sólo es posible si se garantizan los niveles de calidad ambiental apropiados y que la salud

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ambiental del planeta es tal vez nuestro más importante reto histórico. Esta postura se pudo lograr cuando comenzamos a entender las relaciones con el planeta de manera bidireccional, considerando por un lado la finitud de los recursos y por otro, los impactos ambientales consecuencia de la explotación de los mismos.

Gráfico 15: Fuente: www.corbis.com “...se consideró la problemática ambiental como un asunto de inmadurez tecnológica; una exagerada capacidad de transformación ambiental que hacía uso de máquinas y procedimientos no del todo apropiados para una realidad ambientalmente frágil.”

Durante algún tiempo se consideró la problemática ambiental como un asunto de inmadurez tecnológica; una exagerada capacidad de transformación ambiental que hacía uso de maquinas y procedimientos no del todo apropiados a una realidad ambientalmente frágil. El camino de un progresivo y continuado mejoramiento de las técnicas y tecnologías que utilizamos en la satisfacción de nuestras múltiples necesidades arroja ya grandes beneficios o al menos permite mitigar significativamente las alteraciones ambientales que de otro modo se podrían presentar, pero es claro que la utopía de la sostenibilidad no podrá alcanzarse únicamente con la aplicación de “técnicas sostenibles”. Esto requiere complementarse con la construcción de una sociedad que tenga conductas ambientalmente sanas, lo cual resulta mucho más difícil y lento que el desarrollo de nuevas máquinas para desechar las obsolescencias tecnológicas que hoy padecemos.

Figura 16: Líricas de una canción de Marillion, 1989. Album: Seasons End “.... y le diremos a los hijos de nuestros hijos porqué nos hicimos tan grandes y llegamos tan alto que dejamos nuestras huellas en la tierra e hicimos un agujero que atraviesa el cielo.”

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Líneas de Acción
La conformación de un hábitat ambientalmente comprometido o de alta calidad ambiental, como lo tituló el Premio Corona en su última versión, requiere reconocer el carácter eminentemente transformador de todo hecho humano. La mayor parte de las veces la discusión ya no se centra en si transformar o no, sino en la forma misma en que se transforma. La constitución de un mejor hábitat requerirá de mejores procedimientos tecnológicos, mejores materiales y mejores normativas constructivas, pero tambien de mejores mecanismos para la gestión de la demanda, la normalización y estandarización de procesos. El resultado será el fortalecimiento cualitativo y cuantitativo del sector de la arquitectura, la construcción y el urbanismo ambientalmente comprometidos y energéticamente eficientes. Pero vale recordar aquí que no basta tener una maravillosa herramienta si no se cuenta con el equipo humano preparado para utilizarla. Estoy hablando entonces que también se requiere de una mejor sociedad, que esté preparada para tomar decisiones ambientalmente comprometidas, incluso a costa de sacrificar los niveles de bienestar de que dispone. Por esta razón, todo desarrollo tecnológico se acompaña de programas masivos de educación ambiental, labores de sensibilización y retorno a la comunidad que resaltan los beneficios que se pueden obtener gracias a la aplicación de prácticas ambientalmente comprometidas. En el seno de la Academia se requiere de la producción, aplicación e intercambio de teorías y técnicas para lograr atender las dos tareas que le corresponden en este escenario, que son el Mejoramiento de los contenidos curriculares y la Investigación y desarrollo en Arquitectura, Urbanismo y Gestión Territorial. No se trata de una tarea solitaria o que pueda ser atendida sólo por la Universidad; son necesarias alianzas estratégicas entre entidades gubernamentales, la empresa privada y las universidades, pues la sociedad y sus complejas dinámicas sólo podrán transformarse en la medida en que todos los participantes se sientan comprometidos, se cuestionen de qué forma pueden aportar a la solución y decidan actuar en consecuencia.

Arte Rupestre. Caverna de Chauvet, Sur de Francia Fuente: E. Encarta

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Bibliografía
Aicher, Otl. El mundo como proyecto. Ediciones Gustavo Gili, México, Segunda Edición, 1997, 183 p. Carmona Maya, Sergio Iván. Antropología y desarrollo sostenible. Posgrado en Gestión Ambiental. Facultad de Minas, Instituto de Estudios Ambientales – IDEA. Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, Medellín, 1998, 162 p. Gallo, C. M. Sala, A.M.M. Sayigh. Architecture, Comfort and Energy. Elsevier Science Ltd. Pergamon Press, Oxford, 1988, 234 p. Gómez, Luis Jair. El concepto de sostenibilidad ecológica: génesis y límites. Posgrado en Gestión Ambiental. Facultad de Minas, Instituto de Estudios Ambientales – IDEA. Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, Medellín, 1998, 144 p. Grupo EMAT. http://www.unalmed.edu.co/~emat Manzini, Ezio. Artefactos, Hacia una nueva ecología del ambiente artificial. Celeste Ediciones y Experimenta Ediciones de Diseño, Madrid, 1992, 206 p. Tillman Lyle, John. Regenerative design for sustainable development. John Willey & Sons, Inc. New York, 1994, 338 p.

Fin del documento.

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