EL CATECISMO RACOVIANO - ORÍGENES Y

RESUMEN
por Jaume de Marcos

¿QUÉ ES EL CATECISMO RACOVIANO?
El Catecismo Racoviano es la confesión de fe de la Iglesia Reformada Menor
de Polonia, también conocida como "Hermanos Polacos¨. La IRM fue una iglesia
antitrinitaria establecida en Polonia entre los siglos XVI y XVII). Sus creencias
suelen llamarse también "Socinianismo¨ a causa de Fausto Socino (Sozzini),
quien se convirtió en uno de sus principales líderes. Socino era italiano de
origen y encontró refugio en Polonia tras tener que huir de Italia a causa de
sus creencias antitrinitarias.
El Catecismo toma su nombre de la población de Rákow, donde los
Hermanos Polacos establecieron una universidad. Rákow fue centro de estudios
de gran prestigio, que atrajo a eruditos de toda Europa. Así, sus enseñanzas
antitrinitarias alcanzaron un gran eco y repercusión.
Esta obra fue perseguida y muchos de sus ejemplares fueron quemados
como textos heréticos en Inglaterra y en otros países. El Socinianismo, no
obstante, influyó en gran medida en los filósofos y deístas ingleses,
particularmente en John Locke, así como en los orígenes de la Ilustración.
RESUMEN
El Catecismo Racoviano es muy extenso, por lo que una breve introducción
a este texto es útil para tener una idea aproximada de su contenido y las
razones por las que fue condenado en su tiempo por las iglesias dogmáticas.

SECCIÓN 1 – LAS ESCRITURAS
La Biblia es la Palabra de Dios, que revela la voluntad de Dios a los hombres.
La Biblia, correctamente entendida, es suficiente para descubrir el designio de
Dios para la humanidad. La correcta comprensión de la Biblia procede del uso de
la razón.
Muchas enseñanzas han sido añadidas a la Biblia a lo largo de la historia que son
perjudiciales para la verdadera fe cristiana. Por tanto, hay partes de la Biblia que
han sido corrompidas o alteradas, pero aun así pueden discernirse sus
enseñanzas fundamentales.

SECCIÓN 2 – LA SALVACIÓN
Sólo Dios es inmortal por naturaleza.
El ser humano fue creado mortal por Dios. Carente de Dios y abandonado a sí
mismo, todo ser humano perecerá y desaparecerá para siempre.
El ser humano fue creado por Dios con la intención de que deviniese inmortal.
Esta inmortalidad está reservada a aquéllos que tengan fe en Dios y en Cristo, y
que santifiquen su carácter y su conducta.

SECCIÓN 3 – EL CONOCIMIENTO DE DIOS
Dios es existente por sí mismo, eterno, perfectamente justo, sabio y poderoso.
Dios es Uno, no una Trinidad de Personas.
Jesús es llamado Dios por analogía, ya que su autoridad le ha sido conferida por
Dios mismo.
El Espíritu Santo no es más que el poder de Dios en acción.

SECCIÓN 4 – EL CONOCIMIENTO DE CRISTO
Dios es el Padre de Jesucristo.
Jesús no es Dios, sino un ser humano que es hijo de Dios.
Jesús fue un hombre mortal mientras vivió en el mundo. Tras su resurrección de
entre los muertos por obra de Dios, Jesús devino un ser inmortal.
Aunque Jesús era verdaderamente humano, descendiente de Abraham y de
David, no era un hombre vulgar, sino hijo de Dios, concebido por el Espíritu Santo
y nacido de una virgen.
Cristo no existía antes de su nacimiento humano, salvo como un plan en la mente
de Dios. Este plan fue profetizado en las Sagradas Escrituras.
Jesucristo no tenía naturaleza o sustancia divina durante su vida en el mundo. Su
divinidad es una divinidad adquirida, al haberle sido otorgado el poder y la
autoridad de hablar y actuar en nombre de Dios.
Desde que fue resucitado, a Jesús se le ha concedido el nombre que está por
encima de todos los nombres, y todos debemos inclinarnos ante él para mayor
gloria de Dios, su Padre.
La doctrina de la Trinidad es un forma moderna del espíritu del Anticristo.

SECCIÓN 5 – LA FUNCIÓN PROFÉTICA DE CRISTO, EL CULTO Y EL
EJERCICIO DE LA FE
Jesús ejerció su misión profética revelando la voluntad de Dios a la humanidad,
tanto por sus palabras como por su ejemplo.
Cristo abrogó los aspectos ceremoniales o rituales del Antiguo Testamento. La
Nueva Alianza es de carácter puramente espiritual.
El precepto fundamental de la Nueva Alianza es el amor a Dios y el amor al
prójimo.
Se requiere del cristiano su adherencia estricta a los mandatos de Dios
expresados en la Biblia y a través de la palabra de Jesús, particularmente los Diez
Mandamientos. Estas enseñanzas no siempre deben tomarse literalmente, sino de
acuerdo a la razón y la justicia.
Está permitido el culto a Cristo y que se le dirijan plegarias. Quienes se oponen a
ello no son auténticos cristianos.
La santidad del Séptimo Día es un ritual que debe ser abolido. Para los cristianos
no hay distinción entre los días. De todos modos, es adecuado que un creyente
consagre una séptima parte de su vida al culto religioso. Es adecuado que tanto
los humanos como los animales descansen un día de cada siete.
Está prohibido el matrimonio con personas no creyentes, así como el divorcio,
salvo en caso de adulterio.
El bautismo es un rito externo por el que los creyentes son iniciados en Cristo y
admitidos en la iglesia. Debe realizarse por inmersión. Antes del bautismo, es
necesaria la fe inteligente (reflexiva). Se rechaza el bautismo de los niños, al no
estar aún capacitados para semejante decisión.
La Cena del Señor es un acto en memoria de Cristo. Se rechaza su carácter
sacrificial, así como la doctrina de la transubstanciación. Es obligatorio el ritual de
lavado de los pies durante la Cena del Señor, como signo de humildad.
La vida eterna prometida por Cristo es la inmortalidad del alma. Sólo las almas de
los creyentes bautizados son inmortales. Cristo no murió como sacrificio
sustitutorio por la humanidad. Murió por la redención de los pecadores, mas no en
su lugar.
Las doctrinas del pecado original, la corrupción de la naturaleza humana y la
predestinación son expresamente rechazadas.
Todas las personas cuentan con libre albedrío, que les da la capacidad de elegir
entre el bien y el mal, y por ello Dios les puede rendir cuentas por sus pecados.

SECCIÓN 6 – LA FUNCIÓN SACERDOTAL DE CRISTO
En su función sacerdotal, Cristo se sacrificó, derramando su sangre por nuestros
pecados.
Tras su resurrección, Cristo intercede por nosotros ante Dios. Nos libera de la
culpa y del castigo y ejerce su autoridad sobre la Iglesia.

SECCIÓN 7 – LA FUNCIÓN REAL DE CRISTO
En su función real, Jesús reina en los Cielos tras su resurrección y se le ha
conferido todo el poder en el Cielo y la Tierra para regir, proteger y salvar a
aquéllos que creen en él.
Cristo no se resucitó a sí mismo. Fue resucitado por Dios. Estuvo verdaderamente
muerto. Fue resucitado en su mismo cuerpo, pero hecho incorruptible e inmortal
por el poder de Dios.

SECCIÓN 8 – LA IGLESIA
La Iglesia visible está compuesta por aquellas congregaciones que proclaman la
auténtica doctrina cristiana.
La Iglesia está regida por los apóstoles, los profetas, los evangelistas, los
maestros, los pastores u obispos, y los ancianos.
Es deber de los creyentes el obedecer a quienes les gobiernan en todo aquello
que haya sido ordenado por la palabra de Dios.
Toda infracción de la disciplina será penalizada en primera instancia por un
correctivo privado, y si reincidiera, por castigo público. El último recurso es la
expulsión de la persona de la Cena del Señor (excomunión).
Los que hayan ofendido a la Iglesia no serán considerados como enemigos, sino
como hermanos.
El deseo de la Iglesia es la reconciliación con quienes se han separado de ella.
Existe una Iglesia invisible, compuesta por todos los que tienen verdadera fe en
Cristo y le obedecen en su corazón y en su vida.

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