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De: Los abajo firmantes.

A: Marta Sánchez-Celaya del Pozo. Gerente Asistencial. Gerencia Asistencial de Atención


Primaria de la Consejería de Sanidad

Estimada Marta:

Nos vemos en la necesidad de ponernos en contacto directamente contigo dada la difícil


situación que atravesamos, que está haciendo que una problemática que se está viendo
venir desde hace años esté llegando a un límite no sostenible. Nuestra sensación es de
un gran abismo entre la realidad que vivimos quienes prestamos asistencia en los
centros de salud y la valoración que de la situación se hace en estratos superiores.
Vaya por delante que estamos convencidos de que nuestra dirección asistencial está
haciendo todo lo posible por recoger nuestras necesidades e inquietudes, y sabemos
que nuestras dificultades son también suyas, si bien se encuentran a su vez con límites
que no les permiten dar la respuesta que nosotros precisaríamos.
Si enmarcamos nuestra actividad en el modelo EFQM de calidad, no podemos olvidar
que una de las partes fundamentales tiene que ver con el cliente interno. Las
organizaciones Excelentes se preocupan, comunican, recompensan y dan
reconocimiento a quienes trabajan en ellas para motivarlas y aumentar su compromiso.
Y en ello forma parte fundamental el desarrollo de una correcta gestión de los recursos
humanos.
Desde hace tiempo, mucho antes de la pandemia que nos ha hecho entrar en crisis, el
problema de los recursos humanos es una de nuestras mayores reivindicaciones.
Llevamos años viendo cómo hay una falta cada vez más importante de médicos de
familia y de pediatras, que está llevando a una sobrecarga ya inaceptable a los
profesionales que nos encontramos en activo.
A estas alturas no es suficiente con que se nos oiga, pero se siga aceptando el problema
con la inercia de los últimos tiempos, sin dar una respuesta o, al menos, una posible
planificación para un medio-largo plazo. Es muy desmotivador pensar que cada año va
a ser peor, que cada verano la carga va a ser mayor y que, además, nuestro compromiso
con los pacientes y nuestra vocación de cuidar se utilizan para que hagamos todo aquello
que, en estas circunstancias, es muy difícil ofertar.
Nuestra institución se ha ido acostumbrando a que, con la sobrecarga y el sobreesfuerzo
de los profesionales, se maquille la situación y se escondan las carencias de un sistema
que hace mucho tiempo tiene unas lagunas inaceptables, que están llevando a sus
trabajadores (su mayor valor) al límite.
En estos momentos, a ese problema que viene arrastrándose desde hace tiempo,
sumamos la pandemia. Formas distintas de atención, posibles picos epidémicos,
profesionales con adaptación a puesto que no pueden realizar todo tipo de atención,
con lo que eso supone para el resto de profesionales, y las ausencias, merecidas y
necesarias, por vacaciones. Vacaciones que lo son a costa de los compañeros que se
quedan, ya que no hay suplentes. Porque parece que se olvida que trabajamos a
demanda, no como en especializada, donde se cierran consultas. En el centro de salud,
los pacientes siguen acudiendo y se producen los repartos. Si vienen veinte, vemos
veinte, si vienen cien, vemos cien.
En cuanto a los repartos, una reflexión. No deben ser considerados, en ningún
momento, parte normal de nuestra actividad. Creemos que no se valora correctamente
esta figura, que en su día se consideró remunerable por sí misma, y después pasó a
incluirse de forma indirecta en lo que se denominó ADENDA, ligado a la existencia del
contrato programa y a la accesibilidad. Un reparto es, siempre, asumir una
responsabilidad. Son pacientes que no conocemos, sobre los que tomamos decisiones,
a los que prescribimos, atendemos y seguimos si es preciso hasta que vuelve su médico.
Esa responsabilidad hay que valorarla, reconocerla y, desde luego, remunerarla. No
hacerlo es minusvalorar la importancia de atender a una persona en consulta y restar
valor a nuestro trabajo. No es aceptable que las carencias estructurales sean paliadas a
costa de la sobrecarga diaria de los profesionales, por mucho que se intente compensar
de forma económica, pues es la asistencia la que se ve perjudicada.

Este año nos hemos encontrado con la desagradable sorpresa de la decisión de no pagar
el presupuesto de ADENDA tal y como se estaba haciendo en los últimos años. La excusa,
que no hay contrato programa. En cuanto a la accesibilidad, simplemente decir que
nunca como estos meses pasados hemos estado más accesibles a nuestros usuarios.
Hemos estado en primera línea, poniendo en riesgo nuestra salud, en numerosas
ocasiones con EPIs de dudosa calidad, tanto en el centro como en los domicilios. Hemos
realizado cientos y cientos de llamadas telefónicas, hemos trabajado en semana santa y
fines de semana. Hemos estado para todo aquello que se nos ha solicitado, planificando
y volviendo a planificar la gestión de la atención a medida que surgían nuevos datos y
situaciones. Hemos trabajado en equipo, con solidez, adaptabilidad, generosidad y
profesionalidad cuando había pocos datos o cambiaban de un día para otro. Hemos
hecho incontables horas extras que no constan en ningún registro. Y en ningún
momento nos imaginamos que nuestros últimos responsables nos iban a sustraer un
reconocimiento que merecíamos más que nunca.
Por añadidura, dábamos por hecho que todos los equipos, todos los estamentos, que
han realizado un enorme esfuerzo durante los peores momentos de la pandemia, iban
a ver reconocido, con algún tipo de remuneración económica, el trabajo que han
realizado con sus usuarios. El funcionamiento de los equipos durante este tiempo ha
sido ejemplar, y gracias a todos y cada uno de sus integrantes.
En vez de eso, nos encontramos con que se ha decidido que una parte (que suponemos
pequeña) del presupuesto del ADENDA se va a repartir entre aquellos facultativos que
doblen jornada durante los meses de verano. Para empezar, ni siquiera se informa de
qué cantidades estamos hablando. En segundo lugar, parece una forma de intentar que
los profesionales doblen y que así, como ganancia secundaria, haya médico en las
consultas que no tienen suplente. Por todo, el mecanismo propuesto nos parece
desmerecedor de nuestro trabajo y compromiso. Creemos que los doblajes, en sí
mismos deben estar correctamente remunerados, mejor de lo que lo están, y que el
“suplemento” de este año no debe mezclarse con ese concepto. Repartos y doblajes son
cosas distintas.
Nos gustaría saber hasta dónde piensan que podemos aguantar quienes gestionan
nuestra actividad, y qué medidas se piensan tomar en las próximas semanas para
solventar de alguna forma la situación. Algunos directores, que son quienes están codo
con codo con los profesionales y padeciendo las mismas carencias en el día a día,
empiezan a no sentirse cómodos formando parte de una organización que no resuelve
problemas tan fundamentales.
Queremos, necesitamos, saber si vamos a poder seguir haciendo nuestro trabajo en
condiciones, ya que cada vez se hace más difícil el abordaje integral del paciente y su
seguimiento.

En el tema de la pediatría, que cada vez más nos plantea problemas, no vemos que se
estén planteando posibles soluciones o medidas que puedan paliar la ausencia de
profesionales. Pretender que los médicos de familia vayamos atendiendo cupos de
pediatría al tiempo que nuestras ya sobrecargadas consultas es desconocer la realidad.
Además, los pediatras a los que derivamos niños según el protocolo, previa valoración,
también tienen su límite. Asimismo, se avecina el comienzo del curso, con todo lo que
ello implica a nivel de consultas de pediatría, este año con una intensidad muy elevada,
con toda seguridad, ya que no solo se producirán consultas en relación con posibles
cuadros infecciosos en los niños, sino que eso tendrá una repercusión inevitable en las
ausencias al trabajo de los padres, por lo que es predecible que el número de consultas
aumente de forma muy importante.

No hemos visto ningún refuerzo durante el verano, y nos tememos que esta situación
va a continuar en otoño e invierno, por lo que esperamos se haga un esfuerzo para
dimensionar el problema y poder prestar ayuda a los centros cuando lo necesitemos. No
hacerlo, una vez más, repercutirá en la atención al usuario y, desde luego, en la salud de
los profesionales que se verán sobrecargados.
Si bien llevamos diciéndolo mucho tiempo, la burocracia, en un momento como este, es
un obstáculo para atender las necesidades asistenciales de nuestros pacientes. Las
bajas, informes, volantes de petición, etc. ocupan mucho de nuestro tiempo. En ese
sentido, creemos que la incapacidad temporal debe de orientarse de otra manera. Las
unidades de atención al usuario se llenan de partes de baja y de confirmación. Que, a su
vez, en ocasiones tienen que ser recogidas por el usuario interesado, positivo en COVID,
que no tiene quien lo haga por él, en un procedimiento absurdo en la situación actual.
Es necesario, además, contemplar una nueva prórroga en la caducidad de la receta
electrónica y la implementación del teletrabajo para profesionales que estando en
cuarentena por un contacto positivo, quieran, voluntariamente, acceder a su ordenador
desde su domicilio.
Es imprescindible la adecuación de las personas apuntadas en bolsa de trabajo de
administración. Recursos humanos debe asegurarse a la hora de incluirlos en lista para
poder ser contratados de que tienen al menos unas nociones básicas del trabajo en
atención primaria. En estos momentos es imposible adiestrar y enseñar a las personas
contratadas. Si no tienen conocimientos, deberían recibir una mínima formación antes
de llegar a su puesto de trabajo
Es necesario facilitar mucho del trabajo que se realiza en las UAU. Son muchos los
pacientes que acuden a ser vistos sin la documentación en regla. Lleva tiempo gestionar
su situación, restando tiempo a las llamadas de teléfono. La mayoría son dados de alta
como transeúntes, y desaparecen en 24 horas del sistema de nuevo, por lo que, si
vuelven a precisar algo, hay que repetir toda la gestión, con una pérdida de tiempo
absurda.
Por otra parte, estamos viendo el gran problema que se detecta cuando hay ausencias
por los motivos legalmente establecidos de aquellas personas que tienen claves
permisos o privilegios para realizar determinadas tareas, como dar de alta a usuarios,
hacer pedidos por nexus, manejar ausencias en Jano, etc.
Solicitamos se mantenga el servicio de transporte que actualmente tenemos (Uber,
Cabify…). Desde hace tiempo venimos haciendo esta solicitud de vehículo disponible
para los avisos domiciliarios, ya que no es de recibo que, o bien tengamos que usar
nuestro transporte privado, utilizar el transporte público o realizar los avisos a pie, con
el tiempo que eso supone. En la actualidad, este servicio es imprescindible y de mucha
utilidad. Cada minuto cuenta, y no debemos perderlo en desplazamientos
Es fundamental agilizar todo lo que tiene que ver con pedido de material y de equipos
de protección y de desinfección. La comunicación entre el centro y quienes lo proveen
de material debe ser mucho más fluida y rápida. En determinados momentos, no
podemos enviar un correo para que lo valoren al día siguiente, si la necesidad ya está
ahí.
En cuanto al capítulo de personal, los centros se deben dotar desde ya con personal de
apoyo: médicos, enfermería y administración, ya que en otoño e invierno es previsible
que la situación empeore y que vuelvan a producirse bajas en el personal. Y porque en
la actualidad estamos realizando no solo nuestra tarea habitual sino también el triaje, el
seguimiento de las PCR que se van a realizar por el SUMMA, (sin que ni siquiera los
centros hayamos sido correctamente informados del desarrollo de la medida, y cuando
han acudido los usuarios en busca de información no hemos podido dar respuesta) y la
función de los rastreadores, que brillan por su ausencia. Quizá sería necesario que cada
centro dispusiera de forma física de uno o dos rastreadores, lo cual nos permitiría ocupar
el tiempo de consulta en la verdadera asistencia al paciente.
Las agendas están sobrecargadas y las matrices de las agendas no se adaptan al trabajo
diario, es necesario modificar dietarios para poder adecuar a la realidad e incluir
repartos de consultas sin suplir, que suele ser a diario, con la sobrecarga que conlleva
generar y posteriormente modificar. Este acto debería estar incluido en la matriz
mientras la situación no se resuelva.
Hay muchos puntos de necesidades en los centros, que en los equipos intentamos
solucionar en el día a día pero que tienen mucha posibilidad de mejora. Necesitamos
que se identifiquen esos puntos para facilitar la tarea que nos espera en los próximos
meses, y que podrían servir para un futuro.
También creemos que nuestros líderes deben estar mucho más presentes, visibles y
accesibles en momentos de una crisis como esta. Para los trabajadores es muy
importante sentir y ver que quienes les dirigen no solo saben de sus problemas y
dificultades, sino que dan la cara, y comparten la preocupación y la angustia que vivimos
quienes atendemos a pacientes y vemos que cada día que pasa llegamos con más
dificultad a alcanzar nuestro objetivo.
En general, nos da la impresión de que se toman medidas con el fin de que sean bonitas
y atractivas para la población, que políticamente alguien puede pensar que son
rentables, pero que detrás no hay una gestión rigurosa. Léase pedir profesionales
voluntarios para IFEMA un viernes por la tarde para ir un sábado al día siguiente (con
unos profesionales que al llegar se encontraron con que no tenían tarea asignada y se
pasaron horas esperando un mínimo de organización), o esta medida de realización de
PCR sin información adecuada. Por poner dos ejemplos.

Nuestro trabajo, el de todos los componentes del equipo, debe reconocerse, y deben
dotarnos de los medios y organización necesarios para llevarlo a cabo de forma correcta.
Se debe estipular de manera justa la retribución que debe realizarse por los doblajes y
las coberturas de ausencias, no integrando los repartos como algo normal que no tiene
solución. Insistimos en que no se trata de una cuestión económica, sino de gestión de
recursos humanos y de planificación general.
Queremos hacer bien nuestro trabajo, atender a nuestros pacientes con tiempo, realizar
prevención, seguimiento de los pacientes crónicos… No podemos continuar de forma
que la atención se deteriore, y nos gustaría, también, poder decir que nuestra
organización, que apuesta por la humanización, cuida a sus profesionales.

Madrid, 27 de Agosto de 2020


Este documento está firmado por los directores de los centros de salud de la DASE que
a continuación se detallan por orden alfabético.
1. C.S Adelfas. Mª Luisa Gómez Rábago
2. C.S. Alcalá de Guadaira. Milko Torres Castro
3. C.-S. Ángela Uriarte. Ana Rosa León Casquete
4. C.S. Arganda del Rey. Hervé Valdivia Altamirano
5. C.S. Arganda-Felicidad. Manuel Barroso Fernández
6. C.S. Arroyo de la Media Legua. Leonor González Galán
7. C.S. Artilleros. Eva María Donaire Jiménez
8. C.S. Buenos Aires. Javier Muñoz Gutiérrez
9. C.S. Campo de la Paloma. Ana Isabel Velasco Herrero
10. C.S. Cerro Almodóvar. Mercedes Irazazábal Velasco
11. C.S. Ciudad San Pablo. Elena Monge Navarrete
12. C.S. Doctor Tamames. Begoña Prieto González
13. C.S. El Puerto. Ángel Serrano Vázquez
14. C.S. Ensanche de Vallecas. Mª Jesús Curado-Molini Álvarez
15. C.S. Entrevías. Belén de Llama Arranz
16. C.S. Federica Montseny. Sonsoles Moreno Muñoz
17. C.S. Ibiza. César Lesmes Lora
18. C.S. Jaime Vera Coslada. Esperanza Sánchez Rodríguez
19. C.S. José María Llanos. Francisca Menchero Pinos
20. C.S. La Paz. Mª Jesús Peláez Gómez de Salazar
21. C.S. Martínez de la Riva. Carmen Rodríguez Fernández.
22. C.S. Mejorada. Iván López Quindós
23. C.S. Numancia. Isabel Vázquez Burgos
24. C.S. Pacífico. Pilar Bermejo
25. C.S. Pavones. Iván. J. Valero López
26. C.S. Perales de Tajuña. Mª José Suárez Mochales
27. C.S. Peña Prieta. Antonio del Castillo Cabrera
28. C.S. Rafael Alberti. Concepción Sebastián Fernández
29. C.S. San Fernando. Luis Benito Ortiz
30. C.S. Santa Mónica y Primero de Mayo. Mª Jesús Puente Barral
31. C.S. Torito. Sonsoles Alonso Criado
32. C.S. Valdebernardo. Jesús Alonso Fernández
33. C.S. Vicente Soldevilla. Natividad Montalvo Serrano
34. C.S. Villa de Vallecas. Rafael J. García Delgado
35. C.S. Villablanca. Paloma Martínez de Oporto
36. C.S. Villarejo. Cristóbal Tauler Alcaraz