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Interdisciplinariedad desde el aula de Lenguas Extranjeras

Si bien el término “interdisciplinariedad” fue en sus orígenes utilizado mayormente


en el campo de la investigación científica, la pedagogía y la didáctica pueden valerse de
esta forma de abordar el objeto de estudio de manera integral.
Podríamos considerarlo un intento de romper y abrir las fronteras de esos
“compartimentos estancos” que constituyen las disciplinas del conocimiento según la
matriz enciclopedista y tendiente a la hiperespecialización característica del siglo XIX,
época en que se pensó y forjó nuestro sistema educativo. Aquella idea de educación
especializada que nació de la especificidad de los procesos de producción logrados con la
Revolución Industrial ya no resulta funcional en el mundo globalizado, cada vez más
complejo y altamente tecnificado de hoy. La profunda transformación del mundo y del
mercado laboral exigen a cada uno de nosotros el desarrollo de nuevas competencias que
incluyen conocimientos técnicos, actitudes; capacidades y valores relacionales y
comunicacionales.
El desafío de la escuela de hoy es formar sujetos autónomos capaces de interpretar,
analizar, argumentar, ser creativos, inferir, deducir, relacionar y transparentar
interdependencias entre datos, hechos, situaciones que pueden parecer aislados,
desconectados, independientes entre sí. Sin duda, una escuela que presente el conocimiento
de la realidad en forma totalmente fragmentada y, frecuentemente, descontextualizada
tendrá grandes dificultades para lograr la formación de un sujeto de tales características.
A pesar de haber transitado un siglo entero de teorías educativas, haber puesto en
práctica metodologías diversas y habernos dejado llevar por novedosas corrientes, más de
una vez en direcciones opuestas, el molde de nuestro sistema escolar actual no ha cambiado
en lo organizacional y la división del horario escolar en materias aisladas sigue siendo
nuestra manera de acercar el conocimiento a nuestros alumnos.
A pesar de todo ésto, no debemos subestimar el poder y los alcances de la escuela
que debe volver a centrarse en su función específica: el proceso de enseñanza aprendizaje
promoviendo experiencias que permitan el desarrollo de competencias diversas y la
construcción de la autonomía.
Para ello, el trabajo interdisciplinario con una visión de apertura e integración es
una herramienta valiosa y un paso que todos los docentes podemos dar, especialmente
elaborando proyectos que contribuyan a articular el trabajo de nuestra área con otras áreas
de conocimiento. Este tipo de trabajo también exigirá que los docentes dejemos de actuar
dentro de los límites de nuestras disciplinas, que no tienen por qué ser rígidos e
infranqueables; que seamos capaces de ver que no hay disciplinas “más importantes” que
otras; que podamos diseñar planificaciones flexibles, abiertas y susceptibles de
modificaciones y que tengamos una actitud que favorezca el diálogo, la cooperación y el
trabajo en equipo. Sería ideal poder pasar, con el tiempo y la experiencia, del proyecto
interdisciplinario de cada docente al proyecto interdisciplinario del equipo docente en su
totalidad.
En el área de Lenguas Extranjeras es el mismo Diseño Curricular el que nos alienta
a seguir este camino de la interdisciplinariedad argumentando: esta “experiencia tiene el
valor inestimable de ofrecer, para todas las áreas involucradas, la oportunidad de llevar a
cabo una evaluación contextualizada – confirmar, aclarar y/o mostrar aspectos nuevos de lo
que ya se tenía como aprendido.”
Aunque tomada rigurosamente la interdisciplinariedad consiste en la transferencia
metodológica de una disciplina a otra también podemos concebirla, con menos rigor, como
una relación entre dos o más disciplinas, como el abordaje y la interpretación de un objeto
de estudio desde distintas disciplinas que, a primera vista, pueden parecernos ajenas e
inconexas entre sí.
La interdisciplinariedad no debe entenderse como una sumatoria de materias o áreas sino
como un proceso integrador de interacción de las partes. “El todo es más que la suma de las
partes”.
Si nos acercamos al conocimiento de la Teoría de las Inteligencias Múltiples del psicólogo
Howard Gardner descubriremos sus posibles puntos de contacto con el trabajo
interdisciplinario en la escuela y una gran llave para abrir las puertas al aprendizaje de
todos nuestros alumnos.
En una época en la que hablamos mucho de diversidad sin saber bien a que alude el término
ni como trabajar para ella, Gardner nos presenta un aspecto esencial de diversidad en
cuanto al concepto de inteligencia y al estilo de aprendizaje de cada persona.
En la teoría que comenzó a desarrollar a partir de 1983, Gardner propone la existencia de
diversas inteligencias: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical corporal cinética,
interpersonal, intrapersonal y naturalista. Este conocimiento tiene una innegable influencia
en el campo de la pedagogía que, desde hace algunos años, es muy tenida en cuenta en la
enseñanza de Lenguas Extranjeras. Gardner postula que los contenidos pueden presentarse,
considerando diferentes recursos para cada estilo de aprendizaje, a partir de cinco
modalidades diferentes que responden a los diferentes tipos de inteligencias: la modalidad
narrativa, que utiliza la narración como soporte del concepto que se desea enseñar y podría
identificarse con la inteligencia lingüística; la modalidad lógico-cuantitativa que utiliza
consideraciones numéricas o razonamientos deductivos y se asocia a la inteligencia lógico-
matemática; una modalidad relacionada con interrogantes de tipo filosófico que refiere a la
inteligencia intrapersonal y/o interpersonal; la modalidad estética orientada a aspectos
sensoriales, comprendiendo a la inteligencia musical y a la espacial; y finalmente la
modalidad experimental que orientada, entre otras cosas, hacia actividades manuales,
podría llegar a vincularse a la inteligencia cinético corporal.
Como podemos ver, el trabajo interdisciplinario presenta innumerables ventajas y, si bien
implica mayor esfuerzo y compromiso por parte de todos los involucrados, vale la pena
intentarlo.

Silvina Iacovino