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Lo importante de es rámico ra- de la integración cultural que se produce en

dica en que en su decoración ha sido utili- Los Andes Meridionales, hacia la fecha se-
zada, para obtener el color negro, una pin- ñalada.
tura con un componente de hierro especu-
lar, elemento que prácticamente no se en- Durante el Siglo X d. C. se produce una
cuentra en otros complejos, aun cuando serie de movimientos de pueblos en el área
existe alguna evidencia de que en El Molle andina, desde el Noroeste argentino a tra-
se habría conocido. vés de los diversos pasos cordilleranos, y
que repercuten en nuestra Región.
El Complejo LAS ANIMAS se distingue
especialmente en los Valles de Copiapó, Ya hemos visto que el COMPLEJO LAS
Huasco, Elqui y Limarí, pero conocemos ANIMAS hunde sus raíces en una dinámica
muy poco todavía sobre otras característi- cultural compartida en ambos lados de la
cas culturales y el tipo físico de su pobla- cordillera, y está sentando las bases de las
ción, tarea que representa un desafío para diversas tradicionks cerámicas que caracte-
las investigaciones del futuro. En todo caso, rizarán al Diaguita.
aquí se dan las bases para la Cultura Dia-
guita Chilena. El fechado radiocarbónico Las investigaciones de la arqueología ar-
logrado en La Serena, y que entregó comÓ gentina demuestran que el área inmediata al
resultado el año 905, mas o menos 95 d. C., territorio chileno y a la que pertenecen las
marcaría el momento en que se están gene- provincias de Catamarca, La Rioja y San
rando los inicios de esta cultura. Juan, era habitada por diversos Complejos
Culturales, entre los que se destacan espe-
Los estilos de decoración tricolor, basa- cialmente las culturas La Aguada, Condor-
dos en diseños geométricos con franjas es- huasi, San José y Santa María. Esta Última
caleradas, cruces, etc., y que fueron en un fue la que se utilizó para asignarle una iden-
principio adjudicados a un estilo “Chin- tificación con el Diaguita Chileno, pero gra-
cha” , son más bien propios y demostrativos cias a las modernas investigaciones sólo

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permite una comparación a nivel de algunos ANIMAS, definido por Montane. Ademárs,
diseños que son generales en el desarrollo se han sumado a esta fase los tipos “Transi- 3

cerámico del mundo andino. ción” , que en forma muy afortunada pudi-
mos estudiar en el sitio arqueológico de
Con diversas motivaciones,’surge entob- Punta de Piedra. En diversas temporadas se
ces la PRIMERA FASE de la Cultura Dia- aisló un cementerio con dos niveles super-
guita, al comienzo ubicada en numerosos puestos de sepulturas, siendo el inferior co-
cementerios y confundida un tanto con el rrespondiente a esta fase, y en donde las
Complejo LAS ANIMAS, el que hemos lo- sepulturas más profundas se encontraban
grado determinar. con los cuerpos en posición flectada de cÚ-
bito lateral, con el ajuar caracterizado por
Tanto la pasta utilizada para su confección una o dos piezas cerámicas y cubiertos con
como el proceso de cocción demuestran una trozos de alfarería de gran tamaño, de prefe-
notoria diferencia con la cerámica típica- rencia protegiendo la cabeza, y pertene-
mente Diaguita. cientes a urnas u otras especies dispuestas
ex-profeso sobre los cuerpos. También se
La Fase l. Se caracteriza por Po- pudo determinar la presencia de sepulturas
similares a las descritas por Cornely para su
seer un estilo y técnica cerámica bien de-
terminada, con elementos que se pueden fase Transición, ya mencionada, sumados,
asimilar, en algunos casos, al período ante- además, los elementos propios de su con-
rior, y con formas de platos subglobulares, texto, y con una mayor variedad de formas
profusamente decorados en su interior, en en los platos, algunos de ellos con represen-
los que predomina, como color base, el rojo taciones antropomorfas, además de la ce-
y sobre el que se pintan los motivos geome- rámica utilitaria o de cocina.
tricos sobre bandas blancas con diseño rojo La excavación de este importante sitio,
y negro. Corresponden, de acuerdo a un conjuntamente con los estudios realizados
criterio tipológico, al tipo IV del sitio LAS en Puerto Aldea, h n t a de Teatinos y La

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Detalle de una sepultura con evidencia de su-
perposición de los períodos Diaguita 1-2.

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Serena, permitieron unificar un criterio de
acuerdo con indicadores arqueológicosmás
precisos. Si bien la “secuencia” tipológica
de la cerámica decorada fue acertadamente
descrita, la moderna metodología permitió
deducir de sus resultados que el estilo
“Transición’ ’ era prácticamente contempo-
ráneo de la cerámica del tipo LAS ANIMAS
IV. E n ambas se desarrolla la característica
Cuenco de labio restringuido y decoración geo- decoración diaguita: franjas dispuestas en
métrica. Cultura Diaguita,fase II. Procedencia: las paredes o en el interior de los platos, con
Estadio Fiscalde Ovalle (Museo Arqueológico,
Ovalíe). la utilización de 7 u 8 elementos fundamen-
tales, que se multiplican en un sinfím de
variedades, que Gan desde el simple.escale-
rado rojo-negro, separado por líneas que-
bradas, hasta una compleja disposición de
trazos negro-rojo sobre blanco, que utilizan
gran variedad de líneas quebradas, escale-
radas, rombos y círculos.
Las formas se enriquecen con la apari-
ción de representaciones antropomorfas,en
platos y jarros, la metalurgia, apenas cono-
cida en el Complejo LAS ANIMAS,es ahora
más abundante, con evidencias de anzue-
los, pinzas depilatorias, adornos, etc.. . De-
safortunadamente, las informaciones que
poseemos hasta el momento son demasiado

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específicas y se refieren más bien a sitios denotan un buen relieve muscular. El cro-
antes que a un desarrollo general del com- nista que acompaña a Pedro de Valdivia en
plejo
- - cultural. la conquista del territorio dirá hacia 1558
que: “Es gente de buen tamaño, y ellas de
En pleno Siglo XII, los Diaguitas habita- buen parecer,,.
ban los principales valles delNorte Chico, y
sus restos nosdemuestran que se ocupaban
principalmente en labores agrícolas y gana- En conclusión, esta Primera Fase, que
deras, sitrdescuidar la pesca en caletas y engloba por lo menos dos variedades tipo-
ensenadas de la costa. Las diferencias cul- lógicas de la cerámica decorada, nos obliga
turales con los pueblos trasandinos son evi- a señalar que nuevas investigaciones debe-
dentes, y, al parecer, sus relaciones sonmás rán afinar en mejor forma su contenido. Los
bien simples intercambios. Los hábitos análisis tipológicos son muy relativos
transhumantes han perdido en gran parte su cuando se fundamentan en colecciones y no
importancia como esquema económico y la en excavaciones estratigráficas. Sólo el si-
ganadería se circunscribe en especial a los tio de h n t a de Piedra nos ha permitido
flancos occidentales de la cordillera, en postular una cierta unidad, según los com-
temporadas de verano. ponentes señalados.

L a población es aparentemente más nu-


merosa y sus restos demuestran un tipo fí- Fase I1. Corresponde al momento
sico mesocéfalo a braquicéfalo, que prac- más brillante en el desarrollo estilístico de la
tica la deformación craneana intencional, cerámica diaguita, y se le ha denominado
de la variedad tubular erecta, como un ele- “Clásico”, para resaltar este hecho.
mento más de sus valores culturales. Son de
estatura regular (1,65 - 1,68m.), las diferen- Los diseños y formas de la Fase anterior
cias entre hombre y mujer (dimorfismo se- se desarrollan en una enorme variedad de
xual) son marcadas y los huesos del cráneo motivos, que, en el fondo, siguen siendo los

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Representación cerámica de un au
dos cabezas. Diaguita 111. Valle de
seo Arq. de La Serena).

t
mismos diseños, recreados con singular especial los “jarros zapatos” o asimétricos,
maestría. Los platos, como ya se ha obser- aparece decorada con incisiones y aplica-
vado, se estructuran en una forma com- ciones sobre relieve, algunas de las cuales
puesta, con paredes rectas y bases redon- son de gran originalidad.
deadas, con una mayor utilización de moti-
vos antropomorfos en las bandas decoradas Las variedades son enormes, y el con-
externas; jarros y “urnas” de singular be- texto se enriquece con una fina artesanía del
lleza, que aparentemente comienzan a ser hueso, representada por espátulas, cucha-
utilizadas en la Fase anterior, y los famosos ras y diversas herramientas decoradas; la
“jarros patos”, cuya denominación poco metalurgia está señalada por nuevas formas
acertada señala formas de jarros antropo- de aretes y adornos y, por Último, la moda-
morfos, ligeramente elipsoidales, con una lidad de sepultación, que acertadamente
asa que une la cabeza representada con la distinguió Cornely, y que nosotros regis-
abertura del jarro. La cerámica utilitaria, en tramos en el sitio ya mencionado de Punta

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durante seis años combatieron entre Co- para este período y, al contrario de lo seña-
piapó y Aconcagua, alcanzando a disponer lado por otros autores, demuestra que la
de unos 50.000 soldados, lo que evidente- ocupación del territorio por los lncas evi-
mente es una cantidad exagerada. dentemente transformó la cultura de los
Diaguitas, enriqueciendola con nuevas téc-
En todo caso, no cabe duda de que la nicas de regadío, metalurgia y motivaciones
conquista del territorio no se logró en forma artísticas, lo que está demostrado clara-
pacífica y probablemente este hecho ex- mente e-n la utilización de formas y diseños
plica la escasa población que encontraron provenientes del Cuzco en la alfarería local.
Diego de Almagro y Pedro de Valdivia,
cuando inician la conquista española, se- La cerámica, en este período, raramente
tenta años más tarde. Esta situación llegó a se representa en estilos puros de la alfarería
ser tan grave que Valdivia, cuando decide peruana, aunque las formas como escudi-
fundar la ciudad de La Serena en 1544, debe llas, aríbalos, jarros de asa vertical, y otros
hacer merced de indios a los soldados co- diseños, como los triángulos antepuestos
mandados por Juan BohÓn en cantidadades por el vértice, reticulados y guardas en cua-
ínfimas, “porque desde el Valle de Concon- driculados o “tablero de ajedrez”, apare-
cagua hasta Copayapo no hay 3.000 in- cen profusamente. En la mayoría de los ca-
dios”. sos está presente el elemento diaguita, lo
que evidencia un proceso de transcultura-
Este hecho no deja de ser significativo, ción importante y una aceptación de los al-
por cuanto en el territorio chileno son los fareros locales, que copian y revitalizan es-
diaguitas el Único pueblo que demuestra una tos elementos andinos.
clara utilización de los diversos componen-
tes culturales que representa el Incanato, y Este proceso no se produce en las cultu-
que son introducidos en la región. ras contemporáneas del Norte Grande.
Quizás la distancia de la metrópoli imperial
La evidencia arqueológica es muy rica y la rica tradición cultural del pueblo dia-

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guita hicieron posible que estas motivacio-
nes estilísticas fueran recogidas y adaptadas
en forma armónica.
La alfarería se enriquece, no sólo ‘porel
: aporte incásico., sino que. también por la
aparición de nuevos estilos, como es elcaso
de nuevas formas de los “jarrospatos”, los
Jarro-Rato con decoración aeométrica. Acusa
platos campanuliformes o tronco-cónicos, iduencia incaica. Diagulta-U,
la transformación de las clásicas formas
cuzqueñas y, en fin, una variada represen-
tación de los diseños en las formas propias
del diaguita.
Excepcionalmente, se han encontrado en
el área formas evidentedente “importa-
das”, y que implican la presencia de la reli-
giosidad de los quechuas. En el Cerro Las
Tórtolas (6.332 m. de altura) existen todavía
los restos de un antiguo “altar” dedicado al
culto del sol, construido por los Incas, simi-
lar en su contexto al encontrado en el Cerro
El Plomo, frente a Santiago, y del cual he-
mos podido rescatar, hastael momento, una
figurilla de plata y dos elaboradas en spondi-
lus (valva de un molusco de aguas tropica-
les), todas ricamente ataviadas, junto a
@ros elementos evidentemente traídos del

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Plato con decoración geométrica, cubriendo su
exterior. Diaguita, Fase I.

territorio peruano. Otro tanto ocurre con


algunos hallazgos de un cementerio exca-
vado en la ciudad de Ovalle, en donde se
destaca la presencia de una “packchd’ , en
este caso una representación en cerámica
de una cabeza humana, que formaba parte
de un ceremonial destinado al culto del agu
y la fertilidad, tradición que todavía se co
serva en la población indígena de raíz que-
chua en el Perú.
Plato de cerámica con decoración interna, co- Otra pieza destacada es una escultura de
rrespondiente al Complejo Las Animas (tipo
Animas III).Procedencia: Tongoicillo. (Museo piedra de extraordinaria factura, encon-
Arqueológico, Ovalle.) trada en Illapel.
Un cementerio perteneciente a este pe-
ríodo, que excavamos en el Fundo ‘Co-
quimbo, en la ribera norte del río Elqui, a
pocos kilómetros al interior de La Serena,
nos permite definir algunos aspectos intere-
santes referentes a las transformaciones de
los patrones culturales. Todas las sepultu-
ras aparecen con su eje en dirección a la
cordillera; los ajuares son más ricos en el
número de los objetos cerámicos; se sigue
utilizando la sepultación en cistas de piedra,
generalmente colectivas, y los diseños de la
alfarería y sus formas representan clara-

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mente la mezcla de los estilos diaguita e bosquejado. Al parecer fueron el vestuario
Inca. La metalurgia evidencia el uso de he- y el idioma los que mas resaltaron a los ojos
rramientas andinas, como es el caso de cin- de los conquistadores.
celes, tumis (cuchillos semilunares) y topus
(prendedores), confeccionados en cobre o Con respecto a esto último, ya hemos
bronce. El oro es poco abundante y sólo adelantado el hecho de que la lengua “ka-
aparece utilizado en piezas de estilos neta- kan” que postularon Schuller y Latcharn no
mente cuzqueños o en aretes. aparece en los registros de la moderna lin-
guistica. Aún más, la denominación “Diu-
Destaca, por Último, un rico contexto de guita” no se menciona en las primera cróni-
instrumentos musicales, confeccionados en cas, lo cual ha sido utilizado como base para
piedra, cerámica, y madera, como son las cuestionarla. Etnograficamente se cono-
llamadas “flautas de pan”, silbatos y oca- cen, a trates de la documentación colonial,
rinas, algunos de los cuales, sospechamos, los diaguitas argentinos, término que hace
deben haber sido conocidos en la Fase ante- algunos años se generalizaba como deno-
rior. Espátulas y herramientas de hueso son minativo para diversos complejos arqueo-
también abundantes, pero presentan Poca lógicos.
variación con las ya conocidas por 10s dia-
guitas. No obstante lo anterior, existen algunos
datos que permiten afianzar el término y su
A la llegada de los españoles, y de aplicación en elNorte Chico. Por de pronto,
acuerdo con las observaciones realizadas está el hecho de que en este territorio el
por el conquistador don Pedro de Valdivia y proceso cultural se desarrolla de modo uni-
cronistas contemporáneos al hecho, las tri- forme en torno a una etnia bien definida. En
bus que poblaban el Norte Chico se diferen- 1605 un documento firmado por un descen-
ciaban de valle en valle, incluso en el len- diente del conquistador Francisco de Agui-
guaje. Este hecho contrasta con la homoge- rre identifica a grupos aborígenes en el Valle
neidad del registro arqueológico que hemos de Elqui. Otro documento muy importante

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y que se refiere a la Probanza de los méritos de Bibar que encabezaeste trabajo. Por otra
y servicios de Santiago de Azoca, que parti- parte, es muy posible que el cálculo reali-
cipó en la defensa de la ciudad de Santiago zado por los españoles sólo haya tomado en
ante el asalto perpetrado por los indígenas cuenta a los pobladores de los valles princi-
en 1541, señala que “... toda la gente de pales, desestimando aquellos que habitaban
guerra desta provincia y mucha parte de los la franja costera y las quebradas y sectores
indios diaguitas a quienes ellos habían en- precord illerano s.
viado a llamar.. .” Por Último, . todavía
existe en el interior del Valle de Elqui un
pequeño poblado con esa denominación,
cercano a la ciudad de Vicuña. La arqueología nos demuestra por Último
Para entenderse con los naturales, los es- una distribución especial que ocupa casi
pañoles utilizaron a traductores o “len- toda el área considerada. La riqueza de los
guas” que hablaban quechua, idioma que ajuares sepulcrales, cuyo volumen pod&
según señalan los cronistas era entendido mos apreciar con el aumento y variedad de
por los indígenas del Norte Chico. las piezas cerámicas que contienen, indican
una creciente actividad económica, nuevas
La población, hacia el momento del pro- motivaciones artísticas y, por ende, una po-
eso de conquista, aparece muy dismi- blación relativamente abundante. Si es po-
nuida, calculándose que no alcanzaba a más sible comprobar el uso de esta población
de 30.000 indios distribuidos entre los valles por los Incas como “mitimaes” (soldados o
de Copiapó y Aconcagua. Esta cifra, que ha colaboradores en las actividades guerre-
sido obtenida de diversas fuentes, nos pre- ras), en la conquista de los territorios veci-
senta un cuadro muy negativo y difícil de nos (Chile Central y Provincia de Mendoza
xplicar. Por un lado, la ocupación del terri- y San Juan), entonces sería este hecho un
rio por los Incas debió haber sido muy factor que podría explicar lo despoblado de
iolenta, como lo señala la cita de Gerónimo la Región a la llegada de los españoles.

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