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c a n t e r a

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5 HOGAR
Yonel Hernández

6 La casa
Jacqueline Goldberg

créditos 8 En torno a mi habitación


Jesús Velasco

12 feral

índice
Andrea Paola Hernández

Cantera
14 La casa es un cuerpo que se habita
Ivette Díaz

18
Revista Literaria
Número 10 Tweets del encierro
Septiembre 2020
www.revistacantera.com Margo Glantz
@revistacantera

Editor principal
Alejandro Martínez
@alexm 24 ¿Qué hacer con el tiempo?
Juan Soto

28
Editora adjunta
Gabriela La Rosa La jarra de agua
@G_lrs
Isa Saturno
Diseño

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Mónica Mata Blanca
@Mon_Mat Cascada verde
Portada Alonso Burgos
Gustavo Talavera

34 La casa naranja
Gustavo Talavera

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La casa ha sido durante meses nuestro único

paisaje. Es la casa, con todo lo que contie-

ne –el baño, la almohada, la jabonera, los

cubiertos-, revelación y hastío. Algunos, des-

de sus balcones, pueden asomarse a retazos

de la calle o de las ventanas de otros que

también los miran, pero es la casa con sus

pocos o muchos metros, con sus cajones y

lámparas, la que se vuelve hoy más prota-

gónica que nunca.

Yonel Hernández

4 5
La casa. La casa.

Conciencia de ritos inútiles.

Lavar loza / barrer pisos / desempolvar ventanas / coletear / enjuagar almuerzos / labrar cenas.

De nuevo piso ventanas baños platos. De nuevo todo, para nada.

Sinfín. Sísifo sin remedio, sin fin.

La casa también pide a gritos su vieja paz, sus horas sola.

Jacqueline Goldberg

Fotografía de Jacqueline Goldberg

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EN TORNO A MI HABITACIÓN Jesús Velasco
Fotografía de Jesús Velasco

A yer mismo –poco importa cuál sea la fecha


de ayer, siempre es ayer o a lo sumo hoy, en
estos días–, ayer mismo mi compañera me recor-
Nueva York, nos vemos obligados a abandonar
el hogar y recorrer la ciudad hacia el sur, bor-
deando Central Park y luego la calle 59, para
daba que era la primera vez que entraba en un alcanzar nuestro destino en un hospital de Mid-
supermercado en cuatro meses exactos. Así que town. Las calles fantasmalmente vacías parecen
ese entrar era salir. Salir al interior de un lugar sugerir que la ciudad que nunca duerme tiene
inesperado, cuyos receptáculos sobrepoblados los ojos hinchados de un insomne; si no duerme
de alimentos parecen ahora una fantasía. Una ahora no es porque le urja la actividad, sino
fiesta. El cuerno de la abundancia. porque toda misión ha sido suspendida mien-
tras las tiendas de campaña alojan personas
Durante tres meses, cuatro, ya no sé, solo hemos moribundas, las unidades de cuidados inten-
abundado en viajes interiores. Cada rincón de sivos están sobrepasadas, los pasillos de los
la casa, que no es muy grande, ha sido ex- centros de salud parecen campos de batalla.
plorado minuciosamente. Las mayores aventuras Pienso en un poema de César Vallejo.
que hemos vivido se las debemos a un ratoncito
que durante unas semanas de invierno anduvo “Al fin de la batalla, 
olisqueando nuestra cocina, hasta que un día y muerto el combatiente, vino hacia él un
se vio atrapado en una sustancia pegajosa hombre 
de la que ya no se pudo mover hasta que lo y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!» 
liberamos en el exterior. Ni le dijimos adiós. No Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.”
lo echamos de menos. Y luego, otra aventura:
la aventura del recuerdo. Recuerdos que con- Y todos los cadáveres, de verdad, seguían
sisten en doblar el calendario y hacer coinci- muriendo. La ciudad habría querido echarse
dir el día de hoy –hoy siempre es hoy—con el a dormir, pero no pudo. Así que seguimos va-
mismo día de hace un año. Nuestro hijo mayor gando en el interior de nuestros hogares, de
recordaba que hace un año, con la exactitud nuestra pequeña o gran vida interior, como en
que se le puede pedir a un cronista de cuatro, los claustros de un monasterio abandonado, en
surcábamos unos canales junto al Mediterráneo, ruinas, y ahora gestionado por una fundación
y que cada uno de los puentes bajo los que para el turismo cultural –lo peor de lo peor.
navegábamos evocaba una historia que a él
le gustaba contar y luego repetir: Scylla y Ca- Pero aún no he dicho que la razón por la que
ribdis, las sirenas, las vacas del sol… fuimos al hospital aquel de Midtown no era, ni
muchos menos, que estuviéramos enfermos, sino
Quizá convenga añadir otra aventura. Algo que nuestra pequeña llamaba a su modo y de-
que no sucede todos los días. ¿Un prodigio? Sin seaba salir del útero materno para, en medio de
duda. En la peor semana de la pandemia en la muerte, aliarse con la vida. Eso fue hace tres

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meses, quizá exactamente, raron entre tres minutos y
si es que alguien supiera la tres siglos—estaríamos ante
fecha que es hoy. toda una época de con-
finamiento, de relativa so-
Deambulé entorno al edifi- ledad a cuatro, en cuatro
cio del hospital, ya que no tiempos, en un compás de
me dejarían entrar hasta cuatro por cuatro. Nuestras
que la madre estuviera lista familias al otro lado de va-
en la sala de partos. rias fronteras. Nuestras
Dos horas durante las amigas y amigos al
cuales me encontré otro lado de una serie
con esculturas que de puertas que no nos
serán justamente de- atreveríamos a cruzar.
rruidas en un futu-
ro próximo, visitadas Volvería, tras la expe-
ahora por nadie. En riencia excepcional,
pequeños recodos de el reposo, el pasear
los edificios, me crucé en torno al aparta-
también con algunas mento, el mirar afuera
de las miles de perso- por las ventanas, el
nas que en esta ciu- escuchar la radio in-
dad se ven forzadas cesantemente y con-
a vivir al raso, y para sumir las noticias y sus
quienes un refugio pú- contrarios, el intentar
blico en este momento leer durante un rato al
supone una condena día, el suponer que las
al virus. cosas ya no podrían
ir a peor –cuánto
Cuando me echaron nos equivocamos--, el
del hospital, a pocos mi- imaginar el instante en que
nutos del nacimiento, volví se produjera una revela-
a casa rendido, pensando ción que nunca se produ-
en los días que nos espera- jo, el reservar unos minutos
ban por delante. Una vez de tiempo para escribir a
volvieran a casa madre e mano, para tomar una foto-
hija a los brazos de hijo y grafía, para dormir. Tal vez
padre –tres días que du- soñar.

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FERAL
Andrea Paola Hernández
y cuando digo muerta por dentro

realmente digo entrañas en carne viva

hago dos agujeros en mi pared digo culto al dolor silencioso digo

excavo con la punta de mis dedos tragos de vómito ácido digo duele

busco la forma de minar estos muros duele duele cuando digo muerta por

un ejercicio alquímico de cambiar su material dentro digo ojalá fuese posible dejar

que ya no sean telarañas de supurar fuegos regresar a mis ojos

de las que se pegan al cuerpo mientras las rompo ponerme zapatos caminar derecha

la red inteligente que no me deja huir ojalá no saber cómo suenan los

no tiene sentido el confinamiento órganos cuando se deshacen

me convierto en una niña salvaje ***

de esas que salen en el periódico dicen que la muerte más lenta va por el

aparecen 13 años después sin manos estómago antes de morir desangrado tus ácidos

habilidades lingüísticas o sueños con forma deshacen tus órganos tus miedos deshacen tus

a veces pienso que son más felices huesos los ácidos de una gastritis crónica

sin inflación ni antidepresivos que trato de contener en mi lengua los miedos de no

entre ramas de especies anónimas volver de no saber de no sentir siempre soy

entregadas a un alma en desuso estado líquido un caso médico perdido las

*** navajas y su vaivén a la altura de mi estómago

sobre un charco de bases químicas han

deshecho mi ropa

***

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LA CASA ES UN CUERPO QUE SE HABITA Ivette Díaz
Fotografía de Ivette Díaz

H ace un año que dejé la ciudad donde


nací. Dejé la ciudad, el país y el apar-
tamento que había habitado siempre. Con
La manera en que nos relacionamos con estos espacios, (nuestro
cuerpo incluido como la casa que nos contiene como individuos)
es similar en todas sus dimensiones. Habitamos estos recintos a
ello dejé atrás una serie de “casas” que través del sentido de pertenencia y de identidad. Esta actividad
había estado construyendo desde hacía placentera, casi terapéutica de cambiar la disposición de los
mucho tiempo. Meses antes de comenzar muebles de la casa, se asocia directamente con una sensación
la mudanza y los procesos previos al viaje integral de cambio, una apertura para cambiar nuestros puntos
comencé a esbozar un proyecto escénico Al mirar nuestras casas (físicas o no) en de vista. Mirar hacia otro punto cuando se toma el café de la
llamado “Domus Fracta: Casa Quebrada” conjunto con todos los elementos que la mañana o dormir por la noche con los pies en dirección opuesta
que con cierto sabor propiciatorio ilustró el constituyen, cualquier cosa o ente exter- a la habitual. Es muy parecido a cuando cortar el cabello pa-
quiebre que dio inicio al viaje. Ahora tras no a ella es una representación de la rece un mensaje de cambio: Ahora que te ves diferente, puede
todo el proceso migratorio se han dispara- intemperie que una vez dentro de esta que seas capaz de actuar distinto a aquello que es ajeno a la
do aún más las preguntas en torno a qué es estructura representa un elemento dis- dimensión corporal. Se es el color de las cortinas de la casa que
La Casa como un concepto ampliado. ruptivo, un cuerpo que invade. se habita y el material del jersey que se escoge para llevar pues-
to. La decoración de estos espacios habla de los habitantes, lo
mismo que sus olores y sus sonidos. Así como un cuerpo se modi-
Entendiendo La Casa como un sujeto am- fica mediante su alimentación o sus hábitos, lo de afuera mueve
bivalente: Toda aquella estructura que nos lo de adentro, hasta por la reflexión de su imagen.
contiene (física o emocionalmente) dentro
de otro lugar.

Todo fuera de este lugar, acaba represen- Todo aquello que toca como estímulo puede dar y modificar la
tando siempre una intemperie, pero la figura forma
de intemperie se hace aquí igual de ambi-
valente, pues una casa en sí misma puede
ser tanto casa como intemperie dependien-
do de la dimensión en la que se ubica la Construir.
materia que contiene, un sistema a modo Del lat Construere
de muñecas rusas. Por ejemplo, la casa en Con- (unión, todo, junto) Struere (juntar, amontonar)
la que se habita físicamente (en su sentido
menos metafórico) tiene como intemperie la Por otra parte, en este juego de muñecas rusas dimensionales las
calle, pero la calle, que forma parte de una casas son estructuras que pueden ampliarse o contraerse. Como
ciudad, de un país, puede ser en una di- las casas oníricas, casas cuyas formas visualmente desconocidas
mensión más amplia otra casa. Asimismo la representan sensorialmente casas que hemos habitado en la vida
existencia de otras casas menos tangibles, despierta. Soñar con la casa de la infancia con una apariencia
casas representativas que se generan a completamente diferente, ampliada o reducida en la cantidad
través de los vínculos de orden emocional. de habitaciones, su tamaño o su ubicación. Ocurre también en
las casas metafóricas que toda otredad no siempre permanece
La familia / el barrio / sus habitantes / la in- siendo otredad e Intemperie. Las puertas y las ventanas de una
teracción con un otro-cuerpo / el lenguaje casa pueden permanecer abiertas o cerradas de forma circuns-
/ el vínculo tancial para dar o negar la bienvenida a visitantes, pero de
vez en cuando aparecen inquilinos, elementos que se introducen
para formar parte de la casa en su nueva forma compleja.

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Para construir una casa se parte de la necesi-
dad de adaptación a un entorno de confort y
familiaridad. Generar estas construcciones (que
caben en posibilidades infinitas de proyección:
relaciones interpersonales, dinámicas, lugares,
estados permanentes) busca satisfacer la ne-
cesidad ancestral de habitar en resguardo y
refugio, en un lugar cuya estructura cuide lo
que somos, y de vez en cuando también nos lo
muestre. La casa es un lugar donde podemos
vernos a nosotros mismos.

Ídem
Del lat Idem
1. Pron. El mismo, lo mismo
2. Adverbio
También o tampoco

Mientras más tiempo permanecemos dentro de


una casa, más nos asociamos a sus formas y
sus formas a uno mismo, nos hacemos parte de Las casas tienden a pasar por dimensiones de quiebre
sus esquinas, de la sensación de sus paredes, porque nuestro cuerpo blando, intangible, la idea de no-
el olor de sus pasillos. De un modo orgánico sotros y la proyección de lo que nos representa, pasa
hacemos espejo en sus superficies y este reflejo constantemente por estados de quiebre y transformación.
nos reafirma lo que pasa y lo que somos. Cuando una casa se endurece y su estructura ya no pue-
de contenernos, la casa debe quebrarse. Somos arroja-
dos a un momento de total intemperie en el que tenemos
que valernos instintivamente de las herramientas disponi-
bles para re-construir un espacio habitable. Reconstruir
una casa es reconstruir la idea de si mismo.

Construimos constantemente bunkers, chozas, edificamos


estructuras en medio de grandes ciudades y de sus tu-
multos desde donde nos sentarnos a mirar la intemperie
por las ventanas.
Puede que sentarnos a mirar hacia fuera sea un ejercicio
para encontrar cosas que arrojen pistas de lo que sucede
dentro de nuestra casa propia, de la Casa fundamental.

Sentarse a mirar desde el interior de una casa puede


llevar al ejercicio constante de mirarse las ventanas y las
puertas de sí mismo.

Barcelona, Abril 2020.

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Margo Glantz

TWEETS DEL ENCIERRO


E l 18 de mayo me comuniqué por correo electrónico con Margo Glantz. Se-
manas antes, había leído y discutido su libro Saña en el curso doctoral de
Javier Guerrero en la Universidad de Princeton. Por curiosidad, visité el twitter
de Margo Glantz. Durante la pandemia, me fijé que Twitter se había vuelto
su espacio de contacto con el mundo exterior (Glantz twittea: “!Llevo hoy 61
días sin salir a la calle ! ¿hazaña homérica?“), pero también un nuevo soporte
de escritura literaria (twittea el 5 de abril: “La cuarentena me vuelve locuaz
virtualmente”).
En esta breve selección de sus tweets, suerte de microficciones del encierro,
Glantz repasa en pocos caracteres su vida, sus lecturas, sus afectos, sellando
su estela narrativa al tiempo de los algoritmos. Sobrepasando las miles de
reacciones, sus tweets desplazan una virtualidad plagada de fake news y de
mensajes efímeros. A Margo Glantz, muchas gracias por sus tweets, y por su
escritura.

Alejandro Martínez

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TWEETS DEL ENCIERRO
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TWEETS DEL ENCIERRO
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¿QUÉ HACER CON
Lo más notable en este tiempo de confinamiento,
quizás sea el hecho de tener más tiempo para esa
reflexión. Sin afán por ir al cine, ni ver a nadie, a uno
le queda tiempo para sentarse en la ventana, mirar
a un punto fijo y respirar por largo rato hasta que
algo dentro se empieza a aquietar y el ruido de los

EL TIEMPO?
pensamientos baja su volumen.

Estando así, en ese estado de confinamiento inte-


rior, tan físico e íntimo, recordé unos prismáticos que
estaban por ahí acumulando polvo y tiempo (que
bonita palabra es “prismáticos”), y recordé también
que mi madre, como a los 12 años, me regaló un pe-
queño libro de poemas del siglo XV que me abrió la
cabeza en dos: leemos para fantasear y esa fanta-
sía tan física que producen los Sonetos Lujuriosos de
Juan Soto Pietro Aretina, se convertiría en una fiel compañera,
así que con todo eso, más la invitación del Máster
en Documental de Creación de la Universidad Au-
tónoma de Barcelona, decidí sextear este mensaje
al hondo océano que es el internet. La fantasía no
cesa, ni desaparecerá infectada por un virus o car-
comida por un cáncer.

S oy montador y de vez en cuando hago pelícu-


las con el archivo involuntario que vamos acu-
mulando en las cámaras digitales y en los celula-
Ps. Después de escribir esto me di cuenta que la
pregunta no era sobre “el tiempo”, sino sobre “la
casa”, el espacio, pero de repente me pareció que
res. Lo hago por reflexión más que por nostalgia, en estos días de confinamiento son la misma cosa.
porque disfruto de ver la huella que deja el tiempo
cuando pasa.

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Sexting
Cortometraje - 2 minutos - DCP - Spanish

Aporte al Abecedario Audiovisual del Coronavirus del
Máster en Teoría y Práctica del Documental Creativo -
Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Disponible en: https://vimeo.com/418507102

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LA JARRA DE AGUA Isa Saturno

Amarte

es llenar la jarra de agua.

Dios sabe
No soy ese hombre.
lo que eso cuesta.

Cargo la jarra de agua


El hombre
la transporto
no llena jarras de agua.
la llevo a la fuente
Las olvida
abro la fuente y espero
y toma agua de los charcos.
cargo la jarra y la guardo.

Amarte
Amarte como hombre.
es llenar la jarra de agua.
Dios sabe lo que eso cuesta.
No pienses

que soy ese hombre.

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E n el verano del 2018 participé en
una excursión como parte de un
seminario de la universidad a la que
lo que estaba pasando, así
como descubriendo la bre-
cha abismal que se había
lir. No que me importe. No
que haga una diferencia.
Creo que me preocuparía
desparramado en los 100m2 de imi-
tación de madera del departamen-
to y yo estaría arrastrándome y vien-
asistía. Los alumnos nos encontramos abierto entre lo que hasta o tendría más posibilidad do abajo de los muebles intentando
temprano frente a una de las entra- ese momento creía saber de perder la cordura si no recogerla, persiguiéndola como a un

Cascada verde
das del edificio principal, abajo de sobre lugares y momentos tuviera al menos algunos ratón prófugo. Ya me habría puesto
las letras de la institución donde re- de la tragedia, y lo que es- indicios de que el tiempo a pintar manos y ojos en las paredes
cién graduados, familiares orgullosos taba viendo y experimen- está pasando. Me parece blancas o a entonar el himno nacio-
y algunos turistas perdidos llegaban tando ese día. que hay una diferencia en- nal de algún país que ya no existe
a tomarse fotos de vez en cuando. Al- tre encontrarse perdido en mientras los vecinos de la cuadra
guien comentó que nunca había es- De eso ya casi habrán sido el paso del tiempo y tener cantan alguna cursilería como Ima-
tado en la universidad tan temprano, un par de años, y ahora la impresión de que el tiem- gine o We are the World.
y lo dijo con un tono de orgullo que que estoy encerrado y solo Alonso Burgos po no pasa, y por ahora,
yo no pude distinguir si era de bur- en mi departamento mien- resulta al menos un poco Por lo pronto, no sé qué día es. No
la o completamente serio. Ya había tras la humanidad parece reconfortante identificar- sé cuánto tiempo llevo sin bañarme
amanecido, y no se podía adivinar el estar pasando por una me más con lo primero. No o cuánto tiempo llevo sin rasurar-
calor intenso que iba a hacer duran- nueva pesadilla colecti- es difícil darse cuenta de me, y la ridícula mancha de mugre
te el resto del día, como para querer va, de pronto me viene a que el tiempo pasa, inclu- y pelos ralos que tengo sobre los
meterse en un hoyo profundo en la la memoria la visita a Bu- so si uno se encuentra en labios podría dar indicaciones en-
tierra. La profesora que organizó el chenwald. ¿Por qué? ¿A qué el encierro; incluso si uno in- gañosas. Tampoco sé hace cuánto
viaje llegó un par de minutos antes viene al caso mi recuerdo tenta activamente no estar tiempo fue que abrí las noticias y de
de que apareciera el minibús blanco del encuentro con uno de al pendiente del desarrollo pronto decidí que todo era dema-
que nos llevaría hacia el interior de los lugares marcados por de las cosas en el mundo siado, que ya no aguantaría más
Alemania, a la colina de Ettersberg, la atrocidad en este mo- de afuera; incluso si uno sin sentir un vacío irreparable en el
entre Erfurt y Weimar, donde desde mento que, más que atroz, no tiene pegada la mira- alma, el jodido Weltschmerz que a mí
1937 hasta 1945 estuvo en funcio- me sabe llano y anodino? primaveral alrededor del encercado, berg habrá sido el mismo, así como el da al segundero del reloj siempre me había parecido un sen-
namiento el campo de concentración No es que piense que se la vista espectacular sobre Weimar y cielo azul matizado por el sol poten- de la sala. Bueno, eso sería timiento falso invocado por el tipo
de Buchenwald. deba comparar la magni- las cercanías y el cielo azul matizado te y la vista espectacular a Weimar asumiendo que el reloj tu- de gente que describiría un atar-
tud de la atrocidad de Bu- por el sol potente. con su insignificante gente llevando a viera baterías y no llevara decer como doloroso o a un com-
Fue mi primera visita a un campo de chenwald con lo que está cabo sus vidas y fingiendo no saber parado en las 7:43 de al- pleto desconocido como hermano
concentración y, como tal, la expe- pasando, ni mucho menos Lo que me sorprendió más fue darme lo que estaba pasando tan cerca. gún día olvidado de 2017, de miserias. La corriente constante
riencia quedó grabada en mi me- que mi experiencia perso- cuenta de algo evidente que hasta cuando aún seguían aquí de catástrofes cotidianas arremetió
moria como algo sumamente intenso, nal en este momento tenga entonces no había concebido, tal vez Ahora que por razones y en maneras Daniel y Diego y había más de pronto con la marejada de la
deprimente y desgastante. Recorrimos el más mínimo parecido con simplemente por ingenuo o por una muy distintas se respira este aire raro gente en este departamen- nueva gran catástrofe que hizo que
el imponente memorial a las víctimas lo que experimentaron las tendencia medio estúpida de imagi- de la catástrofe y la tragedia en to- to, en alguna de esas ce- todo se desbordara y que se res-
construido por el gobierno de la RDA miles de personas que pa- narme todo lo relacionado al Holo- das partes del mundo, la naturaleza nas de demasiado vino, de quebrajara el hormigón de todos los
y la enorme superficie cercada donde saron por ahí. No obstante, causto y sobre todo a los campos de no parece haber cambiado su indife- guitarrazos desafinados, rompeolas, y yo me encontraba ahí,
se encontraban las barracas de los estoy sentado aquí frente concentración como si estuviera vien- rencia hacia el sufrimiento humano. En cigarros y cantos de galli- observando el derrumbe. De pronto
prisioneros y los pocos edificios que a mi escritorio desordena- do La lista de Schindler, o Shoah o todo caso, hoy en día parece tener na viuda. me vi a mí mismo a punto de llorar
siguen en pie, como el cuartel princi- do y mi taza de café de alguna otra representación tradicio- aún menos razón para dejar de ser desconsoladamente con el video de
pal de la administración del campo y hace quién sabe cuántos nal en la que la tragedia no sólo está indiferente a lo que nos pasa. Aho- Ahora que lo pienso, este una enfermera que no conozco que
el crematorio. Recuerdo que, para en- días y me cuesta trabajo en lo que le hacen unas personas a ra yo mismo puedo ver a través de mismo reloj detenido quizá grabó una sala de cuidados inten-
tonces, luego del largo viaje, el sol se pensar en otra cosa. Des- otras, sino también en el ambiente os- la ventana de mi cuarto y constatar sea la prueba de lo que sivos en un pueblo que no conozco,
encontraba en su cenit. Mientras ha- de aquí puedo ver el jardín curo, en la lluvia, en el lodo sobre el que lo terrible no está sucediendo en creo que estoy intentando que estaba llena de gente que no
cíamos pausas cortas para escuchar de las viviendas cercanas que invariablemente caen los cuerpos blanco y negro, en el lodo y con el decir de que el paso del conozco con más aparatos conec-
las presentaciones que todos había- y la enorme pared del edi- cansados y raquíticos y en el cielo soundtrack de algún violín deprimen- tiempo en realidad está tados a sus cuerpos asediados que
mos preparado sobre algunos de los ficio de junto cubierta por nublado y gris; la catástrofe en sinto- te y abúlico sumergiendo todo en el donde uno menos se lo es- una computadora de café internet.
muchos artistas, escritores y músicos la enredadera que está nía con todos sus objetos y entornos. aire de la miseria y el sufrimiento. Al pera; en lo pequeño y en No sé cuándo fue eso, pero desde
hombres y mujeres que habían estado reverdeciendo de arriba Creo que estar en un día objetiva- contrario. Lo único que se escucha lo insignificante. Si el reloj entonces metí mi celular en el con-
internados en Buchenwald durante a abajo, como queriendo mente precioso -aunque caluroso- aparte del silencio es el canto oca- detenido de la sala fuera gelador donde sigue la botella de
sus ocho años de maligna existencia, ser una cascada lenta y en Buchenwald en 2018 me hizo de sional de algún pájaro y la vista de la única referencia a la que cerveza reventada y decidí sumergir
el efecto del calor y del agotamien- verde. Quizá lo que pasa pronto darme cuenta de que durante la cascada verde frente a mi ventana pudiera recurrir para com- la cabeza en todos los libros de mi
to emocional y físico fue haciéndose es que todo esto me re- los meses cálidos de los varios años comparte algo de la belleza aterra- probar el paso del tiempo librero y más tarde, del departamen-
visible en las caras de todos. Varias cuerda a lo que más me en los que se desenvolvió ahí la tra- dora de la colina de Ettersberg. en estos días de monotonía to en general. Empecé con las ficcio-
personas lloraron en algún momento impactó de toda la visita gedia diaria, debió de haber habido encerrada, o de monótono nes dignas y sesudas que llevaban
durante la visita. Yo todo el tiempo a Buchenwald: la belleza decenas, quizá cientos de días así. El El día de hoy he perdido la cuen- encierro, seguro que mi cor- rato esperando a que tuviera tiem-
estuve más bien intentando entender casi aterradora del paisaje verdor de la vegetación de la Etters- ta de cuánto tiempo llevo sin sa- dura restante ya se habría po para leer con calma; esos mamo-

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tretos decimonónicos de nombres modado una delgada capa de polvo que le de que todo cambiara, pero no tanto como a ser normales, y el precio de no
de la literatura inevitables que he da una apariencia opaca y tersa a todo. De para hacer ese reconocimiento del hábito y de experimentar el sufrimiento de la
invocado demasiadas veces sin eso me di cuenta hace no mucho que me puse la vida dejados atrás imposible. Podrá sacar su tragedia es volverse invisible ante
haber leído uno sólo de ellos. El a hacer uno de mis recorridos por los cuartos guitarra del estuche sobre el piso y los tonos de los ojos de todos los que sí fueron
canon se me agotó pronto, y la del departamento ensayando discusiones con las cuerdas desafinadas aún le podrán sugerir cambiados por lo trágico.
verdad sin haberme cambiado los cabrones anónimos que en algún momen- algo. Sus dedos guardarán aún la memoria de
mucho la vida, así que hace no to van a querer aprovecharse de mí cuando cómo moverse por los trastes rozando el acero Hasta que todas esas cosas pue-
mucho (aunque una vez más, no las puertas de las casas se tenso y oxidado hasta tocar dan saberse, seguiré siendo tes-
sé hace cuánto), acabé leyendo hayan vuelto a abrir y cuan- el comienzo de alguna de las tigo del paso del tiempo sin sa-
los libros de cocina que dejaron do quizá este mundo sea un canciones ya gastadas de ber cuánto tiempo ha pasado de
los inquilinos anteriores. Eso en lugar un poco más rancio y y decidió evacuar a miles de fami- se han vuelto tan serias como para tanto que las ha tocado, y yo esta catástrofe matizada y lejana.
cierto sentido fue bastante más despiadado. Estaba en una lias. (Por cierto, en la historia de esa partir, uno alberga la esperanza de podré también escuchar ese Incluso podré seguir haciéndome
interesante y gracioso. Tal vez in- de esas discusiones hipotéti- otra gran tragedia también se sabe regresar, o de que al menos existirá comienzo y reconocerlo. Po- a la idea de que el sufrimiento no
cluso me hizo pensar más acerca cas que luego dejo correr en de varias personas que se opusieron la posibilidad de rescatar lo que se dré inventar alguna melodía es tan grande, que lo incierto no
del significado de las cosas. Hice mi cabeza en las que hago a abandonar sus casas y se escon- dejó atrás. Por lo menos sé que mis que no me puedo imaginar si durará tanto y que cuando todo
una nota para recordarme que un uso de la razón y la retóri- dieron del ejército cuando llegó el compañeros de piso dejaron sus co- tomo mi guitarra y me pongo pase, cuando pueda lanzarme
en algún momento alguien que no ca como para dejar a Sócra- momento de la evacuación. La ra- sas así y aquí antes de lanzarse a a tocar solo en este momento. fuera de estos 100m2 de objetos
sea yo va a tener que escribir una tes tartamudeando, cuando zón era que pensaban que todo era cruzar el Atlántico pensando que en abandonados, muebles baratos y
disertación sobre la poética de entré al cuarto de Diego y me mentira. No se podían creer el cuento algún momento regresarían y que las Así como Diego y Daniel an- libros hasta el hartazgo, seguirá
las recetas de cocina contempo- puse a ver las cosas sobre su del riesgo existencial y de lo catas- cosas no habrían cambiado tanto helan el reconocimiento de habiendo un mundo que pueda
ráneas. Quizá la clave para en- escritorio. No era la primera trófico de la situación porque los días como para que ya no hubiera un hilo sus cosas al momento incierto recordar de antes, tanto por lo
tender el ahora se encuentre en vez que lo hacía desde el co- primaverales después del accidente de sentido que retomar de sus super- de su retorno, todo lo que es bueno como por lo malo. Tal vez
la lista de ingredientes de algún mienzo del encierro. En algún seguían siendo tan cálidos, lindos y ficies. La promesa que imagino que dejado atrás en la huida de yo también pueda encontrar al-
platillo de cocina fusion perua- momento empezó a causarme soleados. Tal vez en alguna pared anhelan ellos y muchas otras personas la catástrofe espera ser re- gún hilo de sentido colgado de
no-etiope-japonesa. Quizá sólo cierta fascinación entrar a los de ahí también estaba reverdecien- que huyeron ante esta rara amenaza conocido. Yo también espero una esquina en la calle, amarrado
estoy muy aburrido y sin querer- cuartos de mis compañeros do una enredadera que hizo que el de lo invisible y todos los demás que ser reconocido por ambos a la puerta de algún vagón de
lo, estoy haciendo un esfuerzo que escaparon antes de que anuncio de la tragedia resultara tan huyen y han huido por otras razones cuando regresen. Más que metro, o asomándose por la comi-
exagerado por alejar mis pensa- la cosa se pusiera tan mal y inverosímil). También pensé en las imá- desde siempre, es no sólo que habrá enfermarme, pasar hambre sura de los labios de una persona
mientos de lo que sea que esté ver el estado en el que ha- genes de pueblos que fueron siendo un regreso, sino también un reconoci- o perder la cordura, lo que que me sonría. Será un hilo que
sucediendo afuera. Intento con- bían dejado sus enseres en la abandonados familia por familia a miento de aquello a lo que se regre- temo es volverme un fantasma. sólo yo pueda ver y que sólo yo
vencerme de que este departa- huida: los ganchos de ropa causa de la violencia descontrolada sa. Diego entrará en el futuro incierto Temo ser olvidado mientras pueda tomar para hallar la sali-
mento que se ha vuelto mi mundo en el piso o en la cama, los hasta que sólo quedaron casas con a su cuarto y verá el caos de pa- todos tienen cosas más serias da del laberinto raro y brumoso
contiene alguna totalidad ence- cajones de algún escritorio las puertas y las ventanas abiertas, peles, notas y documentos en su es- de qué preocuparse y yo me de este encierro anodino en me-
rrada que aún está por descubrir- abiertos, la superficie de una como desnudas y esperando el mo- critorio, pero seguirá en facultad de dedico a estudiar la acumu- dio de la tragedia, de esto que
se. Desafortunadamente no tengo mesa cubierta por documen- mento del ultraje. reconocer lo que dicen y a qué se re- lación del polvo y el reverde- se siente como una inversión del
acceso al sótano del edificio. Si tos hacinados y algún libro a fieren y recordará de acuerdo a qué cer de la pared del edificio verso de Baudelaire que tanto le
no, ya me habría ido a acostar medio leer. La verdad es que Creo que lo que me intentan sugerir criterio privado y sagrado estaban de junto. Mientras veo cómo fascinaba a Bolaño; este oasis de
sobre el piso de baldosas en la no me tardé en decidir que, las cosas dejadas por Diego y Daniel clasificados y organizados antes; a las señas del abandono ha- aburrimiento en medio de un de-
oscuridad esperando ver el lu- salvo por los platos sucios es que, cuando se plantean seriamen- qué parte del archivo de su memoria cen su conquista sobre los sierto de horror.
gar donde están, sin confundirse, que dejaron en la cocina o te las posibilidades de la catástrofe correspondían. Daniel verá las pren- objetos que anhelan el reco-
todos los lugares del orbe, vistos en la sala, dejaría las cosas y se tienen que tomar decisiones que das tiradas sobre su cama de agua nocimiento de sus dueños, no No sé qué día es y no sé cuánto
desde todos los ángulos. de ambos exactamente de en circunstancias normales conlleva- destendida desde hace semanas, o puedo evitar pensar que yo tiempo ha pasado desde que co-
esa forma, no porque no tu- rían bastante premeditación, como la meses o años, y podrá ponerlas en sus también me estoy cubriendo menzó todo esto. Tampoco sé si lo
Lo que sé es que a pesar de mi viera la confianza con ellos o decisión de abandonar la casa y huir ganchos y recordar en qué tipo de de polvo aunque me esté mo- que está pasando afuera se haya
distanciamiento voluntario de en teoría la disposición y el sin rumbo certero, incluso en ese mo- ocasiones le gustaba ponerse la pla- viendo todo el día entre las vuelto más o menos catastrófico y
cualquier información acerca de tiempo de arreglar el desor- mento en el que las circunstancias ya yera negra con cuello redondo antes paredes del departamento. terrible. Por lo pronto, lo que sé es
lo que está pasando afuera y a den del departamento ahora No sólo veo que mi cabello que la cascada verde a través
pesar de la desorientación tem- que soy y seré su único habi- crece junto con mi bigote ri- de la ventana y el sol primave-
poral, en desafío a mi aparente tante hasta quién sabe cuán- dículo y que a mi mirada len- ral que brilla y se pone todos los
soledad en estos 100m2, el tiem- do. El asunto es más bien que hay algo en los tamente se le está agregando la profundidad días no descartan que siempre,
po también se ha pasado por los cuartos de Daniel y Diego que me hace pensar de la locura. Mi piel también parece estarse en cualquier lugar, se pueda es-
cuartos vacíos del departamen- en las imágenes del abandono de las cosas a cubriendo de una capa que le da una apa- tar desenvolviendo la tragedia,
to como un mal ladrón; dejando raíz de otras tragedias, como las imágenes de riencia cada vez más opaca y tersa. Quizá por y que poder preocuparse de ni-
huellas y pistas de su presencia los cientos de cuartos y edificios abandonados mucho que lo queramos yo y los enseres de Da- miedades como el raro paso del
pasajera sobre las cosas. En los en Pripyat el día que el gobierno soviético co- niel y Diego, el reconocimiento nunca llegará, in- tiempo y el abandono de los ob-
muebles y los objetos de los cuar- menzó a reaccionar de manera seria a la ex- cluso si ambos regresan. Tal vez nunca se volve- jetos es seña de que uno todavía
tos de Diego y Daniel se ha aco- plosión del reactor 4 de la planta de Chernobyl rá a la normalidad incluso si las cosas vuelven no se vuelve parte del reparto.

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LA CASA NARANJA
Gustavo Talavera

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Ivette Díaz Espín
IG @la.raya.ilustrada
Ivette Díaz Espín es ilustra-
dora, artista visual y poe-
ta. Licenciada en Artes Margo Glantz
Visuales, egresada de la @Margo_Glantz
Armando Reverón, mención Margo Glantz es escritora
Medios Mixtos. Inicia su ca- y doctora en letras por La
Andrea Paola Hernández rrera en cine, dedicándose Sorbonne. Ha publicado
@andreapaolahg posteriormente de lleno a más de veinte libros, entre Juan Soto
Andrea Paola Hernández las artes visuales y a la fo- los que destacan Las mil www.juansoto.co.uk
es actriz y activista de gé- tografía. y una calorías, novela die- Juan Soto es realizador
nero. Fundadora y coordi- En 2017 ilustra el poema- tética, Las genealogías, y montajista colombiano
Jacqueline Goldberg nadora del proyecto poé- rio Medulla Oblongata Síndrome de naufragios, residente en Londres, gra-
Jacqueline Goldberg es es- Jesús Velasco tico «199X». Coordinadora de Kelly Martínez-Grandal Zona de derrumbe, El ras- duado de la Escuela Inter-
critora y editora. Licencia- Jesús Velasco dedica una Editorial en la sección de publicado por CAAW Edi- tro, Saña. Ha sido profesora nacional de Cine y Televi-
da en Letras por la Univer- gran parte de su existen- narrativa de la revista di- ciones. En 2019 colabora visitante en las universida- sión de San Antonio de los
sidad del Zulia y doctora cia al estudio de cosas gital Digo.Palabra.Txt. For- como ilustradora en la re- des de Princeton, Harvard, Baños, Cuba. Ha enfocado Isa Saturno
en Ciencias Sociales por antiguas, como las técnicas ma parte de la antología vista Alba Londres Issue 9. Yale, Berkeley, Stanford, Pa- su práctica en los archivos. @PetipuaSaturno
la Universidad Central de de escritura del derecho. poética Amanecimos sobre Su trabajo ha ido gradual- rís. También es miembro de Sus películas han sido ex- Isa Saturno es poeta y es-
Venezuela. Goldberg ha Ha escrito libros y artículos. la palabra publicada por mente amalgamando diver- número de la Academia hibidas internacionalmente critor venezolano de lite- Gustavo Talavera
publicado numerosos libros También hace fotos, y de Team Poetero y de la anto- sas disciplinas convirtién- Mexicana de la Lengua. Ha en festivales, universidades, ratura infantil. Actualmente Gustavo Talavera nació
de poesía, narrativa, ensa- vez en cuando las expone logía audiovisual “Página = dose en una exploración recibido numerosas conde- galerías de arte y en cir- reside en Miami, Estados en Venezuela. Hace fotos
yo y biografía. Entre sus pu- y las subasta para causas Pantalla” reunida por Fran- cotidiana de los lenguajes coraciones, entre las que cuitos comerciales inde- Unidos. El poema “La ja- desde los 14 años, estudia
blicaciones recientes están de justicia social. Por lo cisco Catalano. Ha sido (Imagen/Palabra/Sonido). destacan el doctorado pendientes. Entre sus films rra de agua” pertenece a cine, escribe. Su trabajo
Las horas claras y El cuarto demás, es el feliz progenitor traducida al italiano y al Actualmente reside en Bar- honoris causa de la UNAM recientes están Revelacio- Transcripciones, su segundo ha sido expuesto en Bue-
de los temblores. de dos churumbeles. inglés. celona, Catalunya. (2011). nes y Parábola del retorno. poemario. nos Aires y Caracas.

Yonel Hernández Alonso Burgos


IG @yonelhernandez Alonso Burgos nació y creció en la periferia de la
Yonel Hernández es diseñador gráfico e ilustrador vene- Ciudad de México. Estudió la licenciatura en las ca-

CANTERA 10
zolano, egresado de la Escuela de Comunicación Visual rreras de literatura comparada y ciencias políticas en
y Diseño Prodiseño, donde posteriormente ejerció como la Universidad Libre de Berlín y actualmente está en
profesor. En el 2013 funda junto a la diseñadora Eddymir el programa de doctorado de literatura comparada
Briceño el estudio de diseño gráfico e ilustración Inés & de la Universidad de Princeton. A Alonso le interesa
Bernardo. Ha recibido numerosas condecoraciones, entre entender el fenómeno contemporáneo de la violencia

COlABORADORES
ellas haber resultado ganador junto a Eddymir Briceño en México y sus repercusiones en el discurso estéti-
del Latin American Design Awards, plata, en la catego- co, así como en la producción literaria mexicana. En
ría Branding, por el proyecto «Plan B: Caracas ciudad 2015, Alonso recibió la primera mención honorífica en
de salida» (Lima, 2019). Parte de su investigación como el concurso nacional de cuento preuniversitario de
ilustrador se mostró en una exposición titulada «Gestos la Universidad Iberoamericana y en junio de 2019,
mínimos. Yonel Hernández», curaduría de Carmen Alicia publicó su primera colección de cuentos, Nada más
Di Pasquale, museografía de Yonel Hernández. Fundación que diablos.
Sala Mendoza, (Caracas, 2018).

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CANTERA
Revista Literaria

1. f. Sitio de donde se saca piedra, greda u


otra sustancia análoga para obras varias.
2. f. Talento, ingenio y capacidad que muestra
alguna persona.
3. f. Lugar, institución, etc., de procedencia
de individuos especialmente dotados para
una determinada actividad.
4. Revista literaria
www.revistacantera.com | @revistacantera

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