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RENTA AGRICOLA

La economía está inevitablemente articulada con todo el quehacer de una


sociedad. Sea que se trate de aquel que barre la calle, del policía, de la secretaria,
del maestro, de la cocinera, del ama de casa, del industrial, del agricultor; todos y
todas, trabajemos o no, conformamos un conglomerado social dinámico que le da
forma o define la eficiencia o ineficiencia del sistema económico de una nación.
Es así como aquellos que pretenden formarse profesionalmente en el campo
educativo para, a su vez, formar a los hombres y mujeres que en algún momento
estarán llevando las riendas del Sector Primario de la economía, como lo es la
producción de rubros alimenticios; están en la obligación de saber explicar por qué
la producción de cierto rubro incidirá positivamente o no en la economía de una
comunidad y cómo afectará a la economía nacional, y más importante aún, la
economía doméstica.
A tal efecto, los temas que trata este trabajo pretenden dejar claro cómo el
mecanismo del precio actúa como regulador de la producción, regulador del uso y
disposición de los recursos económicos y regulador del consumo, entre otras
funciones. También se explican las rentas agrícolas y sus leyes, y cómo la
intervención del gobierno en los mercados agrícolas a través de una política de
mínimos y máximos propende a sostener el equilibrio económico cuando el
mecanismo del precio no lo logra.

La renta urbana
“La renta urbana aumenta necesariamente, no sólo con el crecimiento
de la población y, con ello, la necesidad creciente de vivienda, -la
necesidad de que la sociedad emplee más fuerza de trabajo social en
la construcción de viviendas-, sino también con el desarrollo del
capital fijo que se incorpora a la tierra o echa raíces en ella o
descansa sobre ella, como ocurre con todos los edificios
industriales, ferrocarriles, almacenes, edificios fabriles, muelles,
etc.”. El Capital. Karl Marx.

Si en los terrenos colindantes de un solar aislado el Estado construye


carreteras, pone el alcantarillado y el tendido eléctrico, todo ese capital
fijo invertido en esos terrenos hace que el precio de ese solar
aumente.  Y no sólo aumenta después de la inversión de ese capital
fijo, sino desde que el Ayuntamiento declara que esos terrenos son
urbanizables   y concede una licencia de obra, por  ejemplo, a una
empresa para instalar un centro comercial.

VALOR DE LA TIERRA
No nos referimos a la Tierra como planeta, sino al suelo rústico. El mismo del que
los agricultores extraen, año a año, sus cosechas, con trabajos que siguen siendo
arduos, a pesar de la cada vez más difundida utilización de la maquinaria agrícola,
la agroquímica, la biotecnología, etc.
Muchas veces se ha dicho aquello de que «la mayoría de los agricultores viven
como pobres y mueren ricos». Lo último, por el alto precio de sus haciendas, y
fundamentalmente de sus fincas de labor. Pero eso era en tiempos en que la tierra
constituía un «valor refugio» frente a la inflación, y cuando muchos españoles, no
agricultores, se hicieron propietarios de cotos de caza, viñedos, olivares, e incluso
tierras calmas de labor.
Frente a los altos precios del suelo rústico, la rentabilidad casi siempre fue escasa;
o incluso negativa en muchos casos, a consecuencia de las inversiones realizadas
para «poner un lazo a las fincas» pensando en su ulterior reventa con importantes
plusvalías. Hasta el punto de que en ocasiones, cuando se preguntaba a esos
nuevos propietarios qué daban sus tierras, si la cosa no les había ido bien,
contestaban sarcásticamente: «Más que nada, disgustos».
Todo lo anterior viene a propósito de que por primera vez en mucho tiempo, los
altos precios de la tierra (11.000 euros por hectárea de promedio en 2008) han
empezado a decrecer (10.000 en 2011). Lo que se debe fundamentalmente a la
coyuntura económica general-casi nadie está para invertir en el campo con fines
cinegéticos, o de otras clases de recreos y asuetos-, y también a una política
agrícola común de la UE (la célebre PAC), que está reduciendo precios agrarios y
abriendo mercados a una competencia exterior cada vez mayor.
En cualquier caso, el valor-tierra seguirá siendo un tema importante. No sólo para
la estimación de la riqueza nacional, sino también a efectos de mantener los
patrimonios rurales y no intensificar el despoblamiento de nuestro campo.

CULTIVO INTENSIVO
Se dan  en relación con la utilización de los recursos naturales y la eficiencia
productiva de los ecosistemas productivos alimentarios o para otros fines .Porque
tiene que ver con las políticas que se aplican.

El rápido desarrollo tecnológico producido en las últimas dos décadas en la


agrotecnología, la biotecnología y la manipulación genética ha permitido un salto
cualitativo y cuantitativo en la agricultura extensiva, no solamente con la soja sino
con otros cultivos que han permitido al país dar un gran salto en los volúmenes de
producción y con ello la entrada de creciente de divisas.
Los beneficios de este modelo no han llegado a los sectores inferiores de la
pirámide socioeconómica (pequeña producción, trabajadores agrarios, etc.) pero
no es éste el motivo de esta reflexión.

Los cultivos intensivos en dicho período también han recibido un impulso en lo que
hace a la productividad y al combate contra las plagas y enfermedades, a partir de
la reconversión de sistemas de plantaciones, nuevas variedades, riego localizado,
agroquímicos menos tóxicos, etc., que alcanzan tanto a la fruticultura como a la
horticultura, particularmente en ésta a partir de la producción bajo cubiertas.