L’OSSERVATORE ROMANO

EDICIÓN SEMANAL
Unicuique suum
Año XLIII, número 5 (2.196) - 30 de enero de 2011

EN LENGUA ESPAÑOLA
Non praevalebunt

Ciudad del Vaticano

Número suelto € 1,00. Número atrasado € 2,00

En la basílica de San Pablo Extramuros Benedicto

XVI

concluye la Semana de oración

La unidad de los cristianos imperativo moral

Por la recuperación del «alma» de la sociedad y de las instituciones públicas
«Los nuevos desafíos que se asoman al horizonte exigen que Dios y el hombre vuelvan a encontrarse, que la sociedad y las instituciones públicas recuperen su “alma”, sus raíces espirituales y morales, para dar nueva consistencia a los valores éticos y jurídicos de referencia y, por tanto, a la acción práctica». Lo afirmó Benedicto XVI en su discurso a los directivos y agentes de Policía de Roma. Nuestro mundo —explicó Su Santidad—, «se caracteriza por la impresión de que se está perdiendo el consenso moral y, por consiguiente, las estructuras en las que se basa la convivencia ya no logran funcionar plenamente». Los cristianos —recordó Benedicto XVI— «tenemos la responsabilidad de recobrar nueva determinación a la hora de profesar la fe y hacer el bien, para seguir estando cerca de los hombres, con valentía, en sus alegrías y en sus sufrimientos». Por último, el Papa pidió a los funcionarios públicos que den un buen ejemplo de positiva y provechosa interacción entre sana laicidad y fe cristiana.
PÁGINA 5

El camino hacia la unidad, explicó el Papa en su homilía de clausura de la Semana de oración, requiere un diálogo serio y riguroso, un conocimiento recíproco, la formación ecuménica de las nuevas generaciones y, sobre todo, la conversión del corazón y la oración. PÁGINAS 6-7

El Papa a los miembros del Tribunal de la Rota romana

Mensaje del Papa para la Jornada de las comunicaciones sociales

Prevenir las nulidades matrimoniales

La verdad también en el mundo virtual
Una invitación a la coherencia con el estilo cristiano que es preciso mantener y testimoniar en la era digital. Es el sentido del mensaje del Santo Padre para la 45ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales —publicado en la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de la prensa católica—, que se celebrará el 5 de junio sobre el tema: «Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital». Benedicto XVI pone de relieve tres aspectos importantes de la vida moderna: la comunicación digital, la imagen de sí y la coherencia de vida.

El derecho a casarse no puede ser una pretensión subjetiva que los pastores deban satisfacer mediante un mero reconocimiento formal, independientemente del contenido efectivo de la unión. Por eso, es necesario verificar la capacidad de constituir un vínculo jurídico y de amor entre los cónyuges, con las características de la unidad y la indisolubilidad. Para eso sirven la preparación y el examen matrimonial. Lo afirmó Benedicto XVI a los miembros del Tribunal de la Rota romana, a los que recibió en audiencia el sábado 22 de enero, para la inauguración del año judicial. El Santo Padre insistió en la necesidad de prevenir las nulidades matrimoniales, mediante una actividad pastoral de preparación y admisión al sacramento. Es preciso ayudar a los contrayentes a verificar sus convicciones sobre los compromisos irrenunciables para la validez del sacramento del matrimonio.
PÁGINAS 8-9

PÁGINA 2

El director de la Libreria Editrice Vaticana: «Luz del mundo» y la presentación en marzo del segundo volumen sobre Jesús

Más de un siglo del Pontificio Colegio Español de Roma

Sencillez y profundidad de un Romano Guardini
PÁGINA 12

Planta robusta con flores rojo sangre
Por él han pasado 3.500 sacerdotes —105 mártires— y 123 obispos
MARTA LAGO
EN PÁGINA

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L’OSSERVATORE ROMANO

edición en lengua española - número 5

En el mensaje para la Jornada de las comunicaciones sociales el Papa exhorta a una vida coherente con el Evangelio

La verdad también en el mundo virtual
Una invitación a la coherencia con el estilo cristiano que es preciso mantener y testimoniar en la era digital. Es el sentido del mensaje del Papa para la 45ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales —publicado en la fiesta del patrono de la prensa católica—, que se celebrará el 5 de junio sobre el tema: «Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital». Benedicto XVI pone de relieve tres aspectos importantes de la vida moderna: la comunicación digital, la imagen de sí y la coherencia de vida. el ámbito de intercambios personales. Se relativiza la distinción entre el productor y el consumidor de información, y la comunicación ya no se reduce a un intercambio de datos, sino que se desea compartir. Esta dinámica ha contribuido a una renovada valoración del acto de comunicar, considerado sobre todo como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas. Por otro lado, todo ello tropieza con algunos límites típicos de la comunicación digital: una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia. De modo especial, los jóvenes están viviendo este cambio en la comunicación con todas las aspiraciones, las contradicciones y la creatividad propias de quienes se abren con entusiasmo y curiosidad a las nuevas experiencias de la vida. Cuanto más se participa en el espacio público digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello lleve a plantearse no sólo la cuestión de la corrección del propio actuar, sino también la de la autenticidad del propio ser. La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposición al mundo virtual. El anhelo de compartir, de establecer «amistades», implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio «perfil» público. Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Esta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y tomar conciencia de los posibles riesgos. ¿Quién es mi «prójimo» en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? ¿Tenemos el peligro de caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada y absorta en un mundo «diferente» al que vivimos? ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo con las personas, en todos los aspectos de nuestra vida. También en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva. Además, las redes sociales muestran que uno está siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro. Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él. Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia. En los nuevos contextos y con las nuevas formas de expresión, el cristiano está llamado de nuevo a responder a quien le pida razón de su esperanza (cf. 1 P 3, 15). El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital exige a todos estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas lógicas típicas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la «popularidad» o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento. La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, siempre está llamada a encarnarse en el mundo real y en relación con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, en la transmisión de la fe siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas. Con todo, deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad consciente y responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común. También en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aquel en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (cf. Ef 1, 10). La proclamación del Evangelio supone una forma de comunicación respetuosa y discreta, que incita el corazón y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jesús resucitado cuando se hizo compañero de camino de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), a quienes mediante su cercanía condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza de que manifestaran lo que tenían en el corazón. La Verdad, que es Cristo, es en
SIGUE EN LA PÁGINA 5

Queridos hermanos y hermanas: Con ocasión de la XLV Jornada mundial de las comunicaciones sociales, deseo compartir algunas reflexiones, motivadas por un fenómeno característico de nuestro tiempo: la propagación de la comunicación a través de internet. Se extiende cada vez más la opinión de que, así como la revolución industrial produjo un cambio profundo en la sociedad, por las novedades introducidas en el ciclo productivo y en la vida de los trabajadores, la amplia transformación en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural. Junto a ese modo de difundir información y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión. Se presentan a nuestro alcance metas hasta ahora impensables, que asombran por las posibilidades de los nuevos medios, y que a la vez exigen con creciente urgencia una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital. Esto se ve más claramente aún cuando nos confrontamos con las extraordinarias potencialidades de internet y la complejidad de sus aplicaciones. Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnologías de comunicación deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de toda la humanidad. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satis facer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano. Transmitir información en el mundo digital significa cada vez más introducirla en una red social, en la que el conocimiento se comparte en

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número 5 - edición en lengua española

L’OSSERVATORE ROMANO

domingo 30 de enero de 2011 - página 3

Experiencia mística y misión política en Juana de Arco, subraya el Papa en la audiencia general del 26 de enero

Juana y el nombre de Jesús
Queridos hermanos y hermanas: Hoy quiero hablaros de Juana de Arco, una joven santa de finales del Medievo, fallecida a los 19 años, en 1431. Esta santa francesa, citada varias veces en el Catecismo de la Iglesia católica, es particularmente cercana a santa Catalina de Siena, patrona de Italia y de Europa, de quien hablé en una catequesis reciente. En efecto, son dos mujeres jóvenes del pueblo, laicas y consagradas en la virginidad; dos místicas comprometidas, no en el claustro, sino en medio de las realidades más dramáticas de la Iglesia y del mundo de su tiempo. Quizás son las figuras más características de las «mujeres fuertes» que, a finales de la Edad Media, llevaron sin miedo la gran luz del Evangelio a las complejas vicisitudes de la historia. Podríamos compararlas con las santas mujeres que permanecieron en el Calvario, cerca de Jesús crucificado y de su Madre María, mientras los Apóstoles habían huido y Pedro mismo había renegado de él tres veces. La Iglesia, en ese período, vivía la profunda crisis del gran cisma de Occidente, que duró casi 40 años. Cuando muere Catalina de Siena, en 1380, hay un Papa y un Antipapa; cuancibe una buena educación religiosa, con notable influjo de la espiritualidad del Nombre de Jesús, que enseñaba san Bernardino de Siena y los franciscanos difundieron en Europa. Al Nombre de Jesús se une siempre el Nombre de María y así, en el marco de la religiosidad popular, la espiritualidad de Juana es profundamente cristocéntrica y mariana. Desde su infancia demuestra una gran caridad y compasión hacia los más pobres, los enfermos y todos los que sufren, en el contexto dramático de la guerra. Por sus propias palabras sabemos que la vida religiosa de Juana madura como experiencia mística a partir de la edad de 13 años (PCon, I, pp. 47-48). A través de la «voz» del arcángel san Miguel, Juana percibe que el Señor la llama a intensificar su vida cristiana y también a comprometerse en primera persona por la liberación de su pueblo. Su respuesta inmediata, su «sí», es el voto de virginidad, con un nuevo compromiso en la vida sacramental Dante Gabriel Rossetti, «Juana de Arco» (1863) y en la oración: participación diaria en la misa, confesión y comunión frecuentes, largos momentos de oración silenciosa ses, que al haber hecho una opción política ante el Crucifijo o la imagen de la Virgen. La opuesta a la de Juana, a priori tienen un juicio compasión y el compromiso de la joven campesi- negativo sobre su persona y sobre su misión. Este na francesa frente al sufrimiento de su pueblo se proceso es una página desconcertante de la histohacen más intensos por su relación mística con ria de la santidad y también una página iluminaDios. Uno de los aspectos más originales de la dora sobre el misterio de la Iglesia que, según las santidad de esta joven es precisamente este víncu- palabras del concilio Vaticano II, es «a la vez sanlo entre experiencia mística y misión política. ta y siempre necesitada de purificación» (Lumen gentium, 8). Es el encuentro dramático Después de los años de vida oculta y de maduraentre esta santa y sus jueces, que ción interior sigue el bienio breve, pero intenso, son eclesiásticos. Acusan y juzgan de su vida pública: un año de acción y un año de a Juana, a quien llegan a conpasión. denar como hereje y manA comienzos del año 1429, Juana inicia su obra de liberación. Los numerosos testimonios nos muestran a esta joven de sólo 17 años como una persona muy fuerte y decidida, capaz de convencer a hombres inseguros y desmoralizados. Superando todos los obstáculos, se encuentra con el Delfín de Francia, el futuro rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de alguLa firma de Juana de Arco nos teólogos de la universidad. Su juicio es positivo: no ven en ella nada malo, sólo a una buena dan a la muerte terrible de la hoguecristiana. ra. A diferencia de los santos teólogos El 22 de marzo de 1429, Juana dicta una imque habían iluminado la Universidad de portante carta al rey de Inglaterra y a sus homParís, como san Buenaventura, santo Tobres que asedian la ciudad de Orleans (ib., pp. más de Aquino y el beato Duns Scoto, de 221-222). Su propuesta es una paz verdadera en quienes hablé en algunas catequesis, estos la justicia entre los dos pueblos cristianos, a la jueces son teólogos carentes de la caridad y la luz de los nombres de Jesús y de María, pero humildad para ver en esta joven la acción de es rechazada, y Juana debe luchar por la liDios. Vienen a la mente las palabras de Jesús beración de la ciudad, que acontece el 8 de según las cuales los misterios de Dios son revelamayo. El otro momento culminante de su acdos a quien tiene el corazón de los pequeños, ción política es la coronación del rey Carlos VII mientras que permanecen ocultos a los sabios e en Reims, el 17 de julio de 1429. Durante un año inteligentes que no tienen humildad (cf. Lc 10, entero, Juana vive con los soldados, llevando a 21). Así, los jueces de Juana son radicalmente incabo entre ellos una auténtica misión de evangeli- capaces de comprenderla, de ver la belleza de su zación. Son numerosos sus testimonios acerca de alma: no sabían que estaban condenando a una la bondad de Juana, de su valentía y de su ex- santa. traordinaria pureza. Todos la llaman y ella misma El tribunal rechaza, el 24 de mayo, la apelación se define «la doncella», es decir, la virgen. de Juana al juicio del Papa. La mañana del 30 de La pasión de Juana comienza el 23 de mayo de mayo, recibe por última vez la santa Comunión 1430, cuando cae prisionera en manos de sus ene- en la cárcel e inmediatamente la llevan al suplicio migos. El 23 de diciembre la llevan a la ciudad de en la plaza del antiguo mercado. Pide a uno de Rouen. Allí tiene lugar el largo y dramático Proce- los sacerdotes que sostenga delante de la hoguera so de condena, que se inicia en febrero de 1431 y una cruz de procesión. Así muere mirando a Jesús acaba el 30 de mayo con la hoguera. Es un proce- crucificado y pronunciando varias veces y en voz so grande y solemne, presidido por dos jueces alta el Nombre de Jesús (PNul, I, p. 457; cf. Cateeclesiásticos, el obispo Pierre Cauchon y el inqui- cismo de la Iglesia católica, n. 435). Cerca de 25 sidor Jean le Maistre, pero en realidad enteramen- años más tarde, el Proceso de nulidad, iniciado bate dirigido por un nutrido grupo de teólogos de jo la autoridad del Papa Calixto III, se concluye la célebre Universidad de París, que participan en SIGUE EN LA PÁGINA 4 el proceso como asesores. Son eclesiásticos france-

do nace Juana, en 1412, hay un Papa y dos Antipapas. Además de esta laceración en el seno de la Iglesia, había continuas guerras fratricidas entre los pueblos cristianos de Europa, la más dramática de las cuales fue la interminable «Guerra de los cien años» entre Francia e Inglaterra. Juana de Arco no sabía leer ni escribir, pero podemos conocer profundamente su alma gracias a dos fuentes de valor histórico excepcional: los dos Procesos contra ella. El primero, el Proceso de condena (PCon), contiene la transcripción de los largos y numerosos interrogatorios a Juana durante los últimos meses de su vida (febrero-mayo de 1431), y refiere literalmente las palabras de la santa. El segundo, el Proceso de nulidad de la condena, o de «rehabilitación» (PNul), contiene las declaraciones de cerca de 120 testigos oculares de todos los períodos de su vida (cf. Procès de Condamnation de Jeanne d'Arc, 3 vol. y Procès en Nullité de la Condamnation de Jeanne d'Arc, 5 vol., ed. Klincksieck, París 1960-1989). Juana nace en Domremy, una pequeña aldea situada en la frontera entre Francia y Lorena. Sus padres son campesinos acomodados, conocidos por todos como excelentes cristianos. De ellos re-

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edición en lengua española - número 5

Bendecidos en la basílica romana de Santa Inés

De febrero a abril de 2011

La presentación de los corderos al Pontífice

Calendario de las celebraciones litúrgicas presididas por el Papa
Febrero
MIÉRCOLES 2 Fiesta de la presentación del Señor Jornada de la vida consagrada

lla «Redemptoris 9.00.
II

Mater»,
DE

a

las

D OMINGO
DÍA

CUARESMA

20

Celebración de Vísperas con los miembros de los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, en la basílica vaticana, a las 17.30. SÁBAD O 5 Misa y rito de ordenación episcopal, en la basílica vaticana, a las 10.00. LUNES 21 Consistorio para algunas causas de canonización, en la sala del Consistorio, a las 12.00.

Misa y rito de dedicación de la nueva parroquia romana de San Corbiniano en el Infernetto - Casal Palocco, a las 9.00.

Abril
D OMINGO
DE

RAMOS,

DÍA

17

Bendición de los ramos, procesión y santa misa, en la plaza de San Pedro, a las 9.30. JUEVES
SANTO, DÍA

21

Misa crismal, en la basílica de San Pedro, a las 9.30. Misa en la Cena del Señor, en la basílica de San Juan de Letrán. Inicio del Triduo pascual, a las 17.30. VIERNES
SANTO, DÍA

Marzo
MIÉRCOLES
DE

CENIZA,

DÍA

9

En la capilla de Urbano VIII del palacio apostólico vaticano, Benedicto XVI presidió, el viernes 21 de enero por la mañana, la ceremonia de presentación de los corderos —bendecidos en la basílica romana de Santa Inés, en la vía Nomentana—, cuya lana se utilizará para confeccionar los palios. El rito, que se lleva a cabo en la memoria litúrgica de santa Inés, virgen y mártir, fue dirigido por monseñor Guido Marini, maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias. Se hallaban presentes, entre otras personalidades, el obispo Antoni Stankiewicz, decano del Tribunal de la Rota romana, con monseñor Antonio Bartolacci; los monseñores Giacomo Ceretto y Aldo Grassi, canónigos del cabildo de la basílica de San Juan de Letrán, así como el párroco y el vicario parroquial de la basílica de Santa Inés. Participaron las dos religiosas de la Sagrada Familia de Nazaret que se ocuparon de preparar los corderos para la ceremonia, y dos monjas del convento de Santa Cecilia en Trastévere, cuya comunidad confeccionará los palios arzobispales. Al final, dos sediarios pontificios, juntamente con el decano de Sala, entregaron los corderos al monasterio de Santa Cecilia.

Procesión penitencial desde la basílica de San Anselmo, a las 16.30. Misa, bendición e imposición de la ceniza en la basílica de Santa Sabina, a las 17.00.
I

22

Celebración de la Pasión del Señor, en la basílica vaticana, a las 17.00. Vía crucis en el Coliseo, a las 21.15. SÁBAD O
SANTO, DÍA

D OMINGO
DÍA

DE

CUARESMA

23

13

Comienzo de los ejercicios espirituales del Santo Padre junto con la Curia romana, en la capilla «Redemptoris Mater», a las 18.00. SÁBAD O 19 Conclusión de los ejercicios espirituales del Santo Padre, en la capi-

Vigilia pascual en la Noche santa, en la basílica vaticana, a las 21.00. D OMINGO
DE

PASCUA,

DÍA

24

Santa misa en la plaza de San Pedro, a las 10.15. Bendición «Urbi et orbi» desde el balcón central de la basílica vaticana, a las 12.00.

Juana y el nombre de Jesús
VIENE DE LA PÁGINA 3

con una solemne sentencia que declara nula la condena (7 de julio de 1456; PNul, II, pp. 604610). Este largo proceso, que recogió las declaraciones de los testigos y los juicios de muchos teólogos, todos favorables a Juana, pone de relieve su inocencia y la perfecta fidelidad a la Iglesia. Más tarde, en 1920, Juana de Arco fue canonizada por Benedicto XV. Queridos hermanos y hermanas, el Nombre de Jesús, invocado por nuestra santa hasta los últimos instantes de su vida terrena, era como el continuo respiro de su alma, como el latido de su corazón, el centro de toda su vida. El «Misterio de la caridad de Juana de Arco», que tanto fascinó al poeta Charles Péguy, es este amor total a Jesús, y al prójimo en Jesús y por Jesús. Esta santa había comprendido que el amor abraza toda la realidad de Dios y del hombre, del cielo y de la tierra, de la Iglesia y del mundo. Jesús siempre ocupa el primer lugar en su vida, según su hermosa expresión: «Nuestro Señor debe ser el primer servido» (PCon, I, p. 288; cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 223). Amarlo significa obedecer siempre a su voluntad. Ella afirma con total confianza y abandono: «Me encomiendo a Dios mi Creador, lo amo con todo mi corazón» (ib., p. 337). Con el voto de virginidad, Juana consagra de modo exclusivo toda su persona al único Amor de Jesús: es «su promesa hecha a nuestro Señor de custodiar bien su virginidad de cuerpo y de alma» (ib.,

pp. 149-150). La virginidad del alma es el estado de gracia, valor supremo, para ella más precioso que la vida: es un don de Dios que se ha de recibir y custodiar con humildad y confianza. Uno de los textos más conocidos del primer Proceso se refiere precisamente a esto: «Interrogada si sabía que estaba en gracia de Dios, responde: si no lo estoy, que Dios me quiera poner en ella; si lo estoy, que Dios me quiera conservar en ella» (ib., p. 62; cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 2005). Nuestra santa vive la oración en la forma de un diálogo continuo con el Señor, que ilumina también su diálogo con los jueces y le da paz y seguridad. Ella pide con confianza: «Dulcísimo Dios, en honor de vuestra santa Pasión, os pido, si me amáis, que me reveléis cómo debo responder a estos hombres de Iglesia» (ib., p. 252). Juana contempla a Jesús como el «rey del cielo y de la tierra». Así, en su estandarte, Juana hizo pintar la imagen de «Nuestro Señor que sostiene el mundo» (ib., p. 172): icono de su misión política. La liberación de su pueblo es una obra de justicia humana, que Juana lleva a cabo en la caridad, por amor a Jesús. El suyo es un hermoso ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles. La fe es la luz que guía toda elección, como testimoniará, un siglo más tarde, otro gran santo, el inglés Tomás Moro. En Jesús Juana contempla también toda la realidad de la Iglesia, tanto la «Iglesia triunfante» del cielo, como la «Iglesia militante» de la tierra. Según sus palabras:

«De Nuestro Señor y de la Iglesia, me parece que es todo uno» (ib., p. 166). Esta afirmación, citada en el Catecismo de la Iglesia católica (n. 795), tiene un carácter realmente heroico en el contexto del Proceso de condena, frente a sus jueces, hombres de Iglesia, que la persiguieron y la condenaron. En el amor a Jesús Juana encuentra la fuerza para amar a la Iglesia hasta el final, incluso en el momento de la condena. Me complace recordar que santa Juana de Arco tuvo una profunda influencia sobre una joven santa de la época moderna: Teresa del Niño Jesús. En una vida completamente distinta, transcurrida en clausura, la carmelita de Lisieux se sentía muy cercana a Juana, viviendo en el corazón de la Iglesia y participando en los sufrimientos de Cristo por la salvación del mundo. La Iglesia las ha reunido como patronas de Francia, después de la Virgen María. Santa Teresa había expresado su deseo de morir como Juana, pronunciando el Nombre de Jesús (Manuscrito B, 3r), y la animaba el mismo gran amor a Jesús y al prójimo, vivido en la virginidad consagrada. Queridos hermanos y hermanas, con su luminoso testimonio, santa Juana de Arco nos invita a una medida alta de la vida cristiana: hacer de la oración el hilo conductor de nuestras jornadas; tener plena confianza al cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que sea; vivir la caridad sin favoritismos, sin límites y sacando, como ella, del amor a Jesús un profundo amor a la Iglesia. Gracias.

número 5 - edición en lengua española

L’OSSERVATORE ROMANO Audiencia del Papa a los dirigentes y agentes de la Policía de Roma

domingo 30 de enero de 2011 - página 5

Por la recuperación del «alma» de la sociedad y de las instituciones públicas
«Los nuevos desafíos que se asoman al horizonte exigen que Dios y el hombre vuelvan a encontrarse, que la sociedad y las instituciones públicas recuperen su “alma”, sus raíces espirituales y morales, para dar nueva consistencia a los valores éticos y jurídicos de referencia y, por tanto, a la acción práctica». Lo afirmó Benedicto XVI en su discurso a los directivos y agentes de Policía de Roma, a quienes recibió en audiencia el viernes 21 de enero en la sala de las Bendiciones. Ilustre jefe del cuerpo de Policía, ilustres directivos y funcionarios, queridos agentes y personal civil de la Policía del Estado: Me alegra verdaderamente tener este encuentro con vosotros y os doy la bienvenida a la Casa de Pedro, esta vez no por servicio, sino para vernos, para hablar y saludarnos de modo más familiar. Saludo en particular al jefe del cuerpo de Policía, agradeciéndole sus amables palabras, así como a los demás directivos y al capellán. Un saludo cordial a vuestros familiares, especialmente a los niños. Deseo ante todo daros las gracias por todo el trabajo que lleváis a cabo en favor de la ciudad de Roma, de la cual soy Obispo, para que su vida se desarrolle con orden y seguridad. Expreso mi reconocimiento también por el esfuerzo añadido que a menudo conlleva para vosotros mi actividad. La época en la que vivimos está marcada por profundos cambios. También Roma, a la que justamente se denomina «ciudad eterna», ha cambiado mucho y evoluciona; lo experimentamos cada día y vosotros sois testigos privilegiados de

civil, al final están abocadas al fracaso. Frente a esta tentación, especialmente nosotros, que somos cristianos, tenemos la responsabilidad de recobrar nueva determinación a la hora de profesar la fe y hacer el bien, para seguir estando cerca de los hombres, con valentía, en sus alegrías y en sus sufrimientos, en las horas felices y en las tristes de la existencia terrena. En nuestros días se da gran importancia a la dimensión subjetiva de la existencia. Esto, por una parte, es un bien, porque permite poner al hombre y su dignidad en el centro de la consideración tanto en el pensamiento coSe está debilitando la percepción de los principios mo en la acción histórica. Pero no hay que olvidar nunca que el hombre encuenéticos sobre los que se funda el derecho tra su dignidad profundísima en la miray de las actitudes morales personales da amorosa de Dios, en la referencia a él. La atención a la dimensión subjetiva tamque dan fuerza a esos ordenamientos bién es un bien cuando se pone de relieve el valor de la conciencia humana. Pero ello. Estos cambios a veces generan una sensación aquí encontramos un grave riesgo, porque en el de inseguridad, debida en primer lugar a la preca- pensamiento moderno se ha desarrollado una viriedad social y económica, pero agudizada por un sión limitada de la conciencia, según la cual no cierto debilitamiento de la percepción de los prin- existen puntos de referencia objetivos a la hora de cipios éticos sobre los que se funda el derecho y determinar lo que vale y lo que es verdadero, sino de las actitudes morales personales, que siempre que es el individuo con sus intuiciones y sus exdan fuerza a esos ordenamientos. periencias quien se convierte en el metro para meNuestro mundo, con todas sus nuevas esperan- dir; cada uno, pues, tiene su propia verdad, su zas y posibilidades, se caracteriza al mismo tiem- propia moral. La consecuencia más evidente es po por la impresión de que se está perdiendo el que se tiende a confinar la religión y la moral al consenso moral y, por consiguiente, las estructu- ámbito del sujeto, de lo privado; es decir, la fe ras en las que se basa la convivencia ya no logran con sus valores y sus comportamientos, ya no tenfuncionar plenamente. Por lo tanto, en numerosas dría derecho a un lugar en la vida pública y civil. personas se insinúa la tentación de pensar que las Por tanto, si, por una parte, en la sociedad se da fuerzas movilizadas para la defensa de la sociedad gran importancia al pluralismo y a la tolerancia,

La verdad también en el mundo virtual
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definitiva la respuesta plena y auténtica a ese deseo humano de relación, de comunión y de sentido, que se manifiesta también en la participación masiva en las diversas redes sociales. Los creyentes, dando testimonio de sus más profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportación, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los demás. Por el contrario, los creyentes animan

a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida auténticas, dignas de vivirse. Esta tensión espiritual típicamente humana es precisamente la que fundamenta nuestra sed de verdad y de comunión, que nos impulsa a comunicarnos con integridad y honradez. Invito sobre todo a los jóvenes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital. Les reitero nuestra cita en la próxima Jornada mundial de la juventud, en Madrid, cuya preparación debe mucho a las

ventajas de las nuevas tecnologías. Para quienes trabajan en la comunicación, pido a Dios, por intercesión de su patrono, san Francisco de Sales, la capacidad de ejercer su labor conscientemente y con escrupulosa profesionalidad, a la vez que imparto a todos la bendición apostólica. Vaticano, 24 de enero de 2011, fiesta de San Francisco de Sales.

por otra, se tiende a marginar progresivamente la religión y a considerarla carente de relevancia y, en cierto sentido, extraña al mundo civil, casi como si debiera limitar su influencia sobre la vida del hombre. Por el contrario, para los cristianos, el verdadero significado de la «conciencia» es la capacidad del hombre de reconocer la verdad, y, antes aún, la posibilidad de sentir su llamada, de buscarla y de encontrarla. El hombre debe abrirse a la verdad y al bien, para poderlos acoger libre y conscientemente. La persona humana, por lo demás, es expresión de un designio de amor y de verdad: Dios la ha «ideado», por decirlo así, con su interioridad, con su conciencia, a fin de que encuentre en esta las orientaciones para custodiarse y cultivarse a sí misma y a la sociedad humana. Los nuevos desafíos que se asoman al horizonte exigen que Dios y el hombre vuelvan a encontrarse, que la sociedad y las instituciones públicas recuperen su «alma», sus raíces espirituales y morales, para dar nueva consistencia a los valores éticos y jurídicos de referencia y, por tanto, a la acción práctica. La fe cristiana y la Iglesia nunca dejan de dar su contribución a la promoción del bien común y de un progreso auténticamente humano. El mismo servicio religioso y de asistencia espiritual que, en virtud de las disposiciones normativas vigentes, el Estado y la Iglesia se comprometen a procurar también al personal de la Policía del Estado, testimonia la perenne fecundidad de este encuentro. La singular vocación de la ciudad de Roma requiere hoy que vosotros, que sois funcionarios públicos, deis un buen ejemplo de positiva y provechosa interacción entre sana laicidad y fe cristiana. La eficacia de vuestro servicio, de hecho, es el fruto de la combinación entre la profesionalidad y la cualidad humana, entre la actualización de los medios y de los sistemas de seguridad y el bagaje de dotes humanas como la paciencia, la perseverancia en el bien, el sacrificio y la disponibilidad a la escucha. Todo esto, bien armonizado, redunda en beneficio de los ciudadanos, especialmente de las personas que pasan dificultades. Sabed siempre considerar al hombre como el fin, para que todos puedan vivir de forma verdaderamente humana. Como Obispo de esta ciudad, quiero invitaros a leer y meditar la Palabra de Dios, para encontrar en ella la fuente y el criterio de inspiración para vuestra acción. Queridos amigos, cuando estéis de servicio por las calles de Roma, o en vuestras oficinas, pensad que vuestro Obispo, el Papa, reza por vosotros, que os quiere. Os agradezco vuestra visita, y os encomiendo a todos a la protección de María santísima y del arcángel san Miguel, vuestro protector celestial, mientras os imparto de corazón a vosotros, y para vuestra tarea, una bendición apostólica especial.

número 5 - edición en lengua española

L’OSSERVATO En la basílica de San Pablo Extramuros Benedicto
XVI

concluye la Semana de oración

La unidad de los cristianos, imperat
El camino hacia la unidad de los cristianos «se debe percibir como imperativo moral». Por eso, «es necesario vencer la tentación de la resignación y del pesimismo, que es falta de confianza en el poder del Espíritu Santo». En ello insistió el Papa durante las segundas vísperas celebradas el martes 25 de enero, solemnidad de la Conversión de San Pablo, en la basílica de San Pablo Extramuros al concluir la Semana de oración por la Queridos hermanos y hermanas: Siguiendo el ejemplo de Jesús, que en la víspera de su pasión oró al Padre por sus discípulos «para que todos sean uno» (Jn 17, 21), los cristianos siguen invocando incesantemente de Dios el don de la unidad. Esta petición se hace más intensa durante la Semana de oración que hoy concluye, cuando las Iglesias y comunidades eclesiales meditan y rezan juntas por la unidad de todos los cristianos. Este año el tema ofrecido a nuestra meditación ha sido propuesto por las comunidades cristianas de Jerusalén, a las que quiero expresar mi vivo agradecimiento, acompañado por la seguridad del afecto y de la oración tanto por mi parte como por parte de toda la Iglesia. Los cristianos de la ciudad santa nos invitan a renovar y reforzar nuestro compromiso por el restablecimiento de la unidad plena meditando sobre el modelo de vida de los primeros discípulos de Cristo reuniunidad de los cristianos. A su llegada a la basílica ostiense fue recibido por el abad y los cardenales diáconos Cordero Lanza di Montezemolo y Monterisi, quienes lo acompañaron en la procesión. Al comienzo de la celebración el cardenal Koch, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, presentó al Papa a los «representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas de Roma y de otras partes del mundo». Leyeron las dos oraciones sálmicas el metropolita Gennadios, arzobispo ortodoxo de Italia y Malta, exarca para el sur de Europa del Patriarcado de Constantinopla, y David Richardson, representante del arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede, director del Centro anglicano de Roma, quienes igualmente entraron en procesión con el Papa, cuya homilía publicamos. primera comunidad de Jerusalén. La unidad a la que Cristo, mediante su Espíritu, llama a la Iglesia no se realiza sólo en el plano de las estructuras organizativas, sino que se configura, en un nivel mucho más profundo, como unidad expresada «en la confesión de una sola fe, en la celebración común del culto divino y en la concordia fraterna de la familia de Dios» (ib., 2). La búsqueda del restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos, por tanto, no puede reducirse a un reconocimiento de las diferencias recíprocas y a la consecución de una convivencia pacífica: lo que anhelamos es la unidad por la que Cristo mismo oró y que por su naturaleza se manifiesta en la comunión de la fe, de los sacramentos, del ministerio. El camino hacia esta unidad cimiento, católica, universal, capaz de abrazar a gentes de lenguas y culturas distintas, como nos atestigua el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles. Una comunidad no fundada sobre un pacto entre sus miembros, ni surgida simplemente de compartir un proyecto o un ideal, sino de la comuLa unidad que Cristo quiere para su nión profunda con Dios, que se reveló en su Hijo, del enIglesia se debe expresar en la confesión cuentro con Cristo muerto y de una sola fe, en la celebración común resucitado. del culto divino y en la concordia En un breve sumario, que concluye el capítulo iniciado fraterna de la familia de Dios con la narración de la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, el evangelista san comunidad, nacida en Jerusalén el mis- Lucas presenta de modo sintético la vimo día de Pentecostés, suscitada por la da de esta primera comunidad: quienes predicación que el apóstol san Pedro, habían acogido la palabra predicada lleno del Espíritu Santo, dirige a todos por san Pedro y habían sido bautizaaquellos que habían llegado a la ciudad dos, escuchaban la Palabra de Dios, santa para la fiesta. Una comunidad no transmitida por los Apóstoles; estaban cerrada en sí misma, sino, desde su na- juntos de buen grado, haciéndose cargo de los servicios necesarios y compartiendo libre y generosamente los bienes materiales; celebraban el sacrificio de Cristo en la cruz, su misterio de muerte y resurrección, en la Eucaristía, repitiendo el gesto del partir el pan; alababan y daban gracias continuamente al Señor, invocando su ayuda en las dificultades. Esta descripción, sin embargo, no es simplemente un recuerdo del pasado ni tampoco la presentación de un ejemplo a imitar o de una meta ideal por alcanzar. Es más bien la afirmación de la presencia y de la acción del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. Es un testimonio, lleno de confianza, de que el Espíritu Santo, uniendo a todos en Cristo, es el principio de la unidad de la Iglesia y hace que los fieles creyentes sean uno. La enseñanza de los Apóstoles, la comunión fraterna, el partir el pan y la oración son las formas concretas de vida de la primera comunidad cristiana de Jerusalén reunida por la acción del Espíritu Santo, pero al mismo tiempo constituyen los rasgos esenciales de todas las comunidades cristianas, de todo tiempo y de todo lugar. En otras palabras, podríamos decir que representan también las dimensiones fundamentales de la unidad del Cuerpo visible de la Iglesia. Debemos reconocer que, en el curso de las últimas décadas, el movimiento ecuménico, «surgido con la ayuda de la gracia del Espíritu Santo» (Unitatis redintegratio, 1), ha dado significativos pasos adelante, que han permitido alcanzar convergencias alentadoras y consensos sobre diversos puntos, desarrollando entre las Iglesias y las comunidades eclesiales relaciones de estima y respeto recíproco, así como de colaboración concreta frente a los desafíos del mundo contemporáneo. Con todo, sabemos bien que aún estamos lejos de la unidad por la que Cristo oró, y que encontramos reflejada en el retrato de la dos en Jerusalén, los cuales —como leemos en los Hechos de los Apóstoles— «perseveraban en la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones» (Hch 2, 42). Este es el retrato de la primera

T

ORE ROMANO

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tivo moral
se debe percibir como imperativo moral, respuesta a una llamada precisa del Señor. Por eso es necesario vencer la tentación de la resignación y del pesimismo, que es falta de confianza en el poder del Espíritu Santo. Nuestro deber es proseguir con pasión el camino hacia esta meta con un diálogo serio y riguroso para profundizar en el patrimonio teológico, litúrgico y espiritual común; con el conocimiento recíproco; con la formación ecuménica de las nuevas generaciones y, sobre todo, con la conversión del corazón y con la oración. De hecho, como declaró el concilio Vaticano II, el «santo propósito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de una sola y única Iglesia de Cristo, supera las fuerzas y las capacidades humanas» y, por ello, nuestra esperanza debe ponerse en primer lugar «en la oración de Cristo por la Iglesia, en el amor del Padre por nosotros y en el poder del Espíritu Santo» (ib., 24). En este camino de búsqueda de la unidad plena visible entre todos los cristianos nos acompaña y nos sostiene el apóstol san Pablo, de quien hoy celebramos solemnemente la fiesta de la Conversión. Antes de que se le apareciera Cristo resucitado en el camino de Damasco diciéndole: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (Hch 9, 5), era uno de los más encarnizados adversarios de las primeras comunidades cristianas. El evangelista san Lucas describe a Saulo entre aquellos que aprobaron la muerte de Esteban, en los días en que estalló una violenta persecución contra los cristianos de Jerusalén (cf. Hch 8, 1). Saulo partió de la ciudad santa para extender la persecución de los cristianos hasta Siria y, después de su conversión, volvió allí para ser presentado a los Apóstoles por Bernabé, el cual se hizo garante de la autenticidad de su encuentro con el Señor. Desde entonces san Pablo fue admitido, no sólo como miembro de la Iglesia, sino también como predicador del Evangelio junto con los demás Apóstoles, habiendo recibido, como ellos, la manifestación del Señor resucitado y la llamada especial a ser «instrumento elegido» para llevar su nombre a los pueblos (cf. Hch 9, 15). En sus largos viajes misioneros, san Pablo, peregrinando por ciudades y regiones diversas, no olvidó nunca el vínculo de comunión con la Iglesia de Jerusalén. La colecta en favor de los cristianos de esa lugar aquí en Roma en estos días. Encomunidad, los cuales, muy pronto, tu- comendamos al Señor el éxito de vuesvieron necesidad de ayuda (cf. 1 Co 16, tro encuentro, para que pueda repre1), ocupó un lugar importante entre las sentar un paso adelante hacia la unidad preocupaciones de san Pablo, que la tan deseada. consideraba no sólo una obra de cariQuiero dirigir un saludo particular dad, sino el signo y la garantía de la unidad y de la comunión entre las Igle- también a los representantes de la Iglesias fundadas por él y la primitiva co- sia evangélica luterana alemana, que munidad de la ciudad santa, un signo han llegado a Roma encabezados por de la unidad de la única Iglesia de el obispo de la Iglesia de Baviera. Cristo. En este clima de intensa oraEl camino hacia la unidad requiere un ción, dirijo mi cordial saludo a diálogo serio y riguroso, un conocimiento todos los presentes: al cardenal Francesco Monterisi, arcipreste recíproco, la formación ecuménica de las de esta basílica, al cardenal nuevas generaciones y, sobre todo, la Kurt Koch, presidente del Consejo pontificio para la proconversión del corazón y la oración moción de la unidad de los cristianos, y a los demás cardenales, a los hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, al abad Queridos hermanos y hermanas, cony a los monjes benedictinos de esta an- fiando en la intercesión de la Virgen tigua comunidad, a los religiosos y las María, Madre de Cristo y Madre de la religiosas, a los laicos que representan a Iglesia, invocamos, por tanto, el don de toda la comunidad diocesana de Roma. la unidad. Unidos a María, que el día De modo especial quiero saludar a los de Pentecostés estaba presente en el hermanos y hermanas de las demás Cenáculo junto a los Apóstoles, nos diIglesias y comunidades eclesiales aquí representadas esta tarde. Entre ellos me rigimos a Dios, fuente de todo bien es particularmente grato dirigir mi salu- para que se renueve para nosotros hoy do a los miembros de la Comisión mix- el milagro de Pentecostés y, guiados ta internacional para el diálogo teológi- por el Espíritu Santo, todos los cristiaco entre la Iglesia católica y las Iglesias nos restablezcan la unidad plena en orientales ortodoxas, cuya reunión tiene Cristo. Amén.

En el Ángelus del domingo 23 de enero el Papa habla de la Semana de oración por la unidad de los cristianos

Toda división en la Iglesia es una ofensa a Cristo
Queridos hermanos y hermanas: En estos días, del 18 al 25 de enero, se está llevando a cabo la Semana de oración por la unidad de los cristianos. El tema de este año es un pasaje del libro de los Hechos de los Apóstoles, que resume en pocas palabras la vida de la primera comunidad cristiana de Jerusalén: «Perseveraban en la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones» (Hch 2, 42). Es muy significativo que hayan propuesto este tema las Iglesias y comunidades cristianas de Jerusalén, reunidas en espíritu ecuménico. Sabemos cuántas pruebas deben afrontar los hermanos y hermanas de Tierra Santa y Oriente Medio. Por tanto, su servicio es todavía más valioso, avalorado por un testimonio que, en ciertos casos, ha llegado hasta el sacrificio de la vida. Por eso, mientras acogemos con alegría los puntos de reflexión que nos dan las comunidades que viven en Jerusalén, les expresamos nuestra cercanía, y esto se convierte en un factor más de comunión para todos. También hoy, para ser en el mundo signo e instrumento de íntima unión con Dios y de unidad entre los hombres, los cristianos debemos basar nuestra vida en estos cuatro «ejes»: la vida fundada en la fe de los Apóstoles transmitida en la Tradición viva de la Iglesia, la comunión fraterna, la Eucaristía y la oración. Sólo de este modo, permaneciendo firmemente unida a Cristo, la Iglesia puede cumplir eficazmente su misión, pese a los límites y las faltas de sus miembros, pese a las divisiones, que ya el Apóstol Pablo tuvo que afrontar en la comunidad de Corinto, como recuerda la segunda lectura bíblica de este domingo, donde dice: «Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir» (1, 10). El Apóstol, en efecto, había sabido que en la comunidad cristiana de Corinto habían surgido discordias y divisiones; por eso, con gran firmeza, añade: «¿Está dividido Cristo?» (1, 13). Al decir esto, afirma que toda división en la Iglesia es una ofensa a Cristo; y, al mismo tiempo, que es siempre en él, única Cabeza y único Señor, en quien podemos volver a encontrarnos unidos, por la fuerza inagotable de su gracia. Esta es, pues, la llamada siempre actual del Evangelio de hoy: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos» (Mt 4, 17). El compromiso serio de conversión a Cristo es el camino que lleva a la Iglesia, con los tiempos que Dios disponga, a la plena unidad visible. Un signo de ello son los encuentros ecuménicos que en estos días se multiplican en todo el mundo. Aquí, en Roma, además de estar presentes varias delegaciones ecuménicas, comenzará mañana una sesión de encuentro de la Comisión para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y las antiguas Iglesias orientales Y pasado mañana concluiremos la Semana de oración por la unidad de los cristianos con la solemne celebración de las Vísperas en la fiesta de la Conversión de San Pablo. Que en este camino nos acompañe siempre la Virgen María, Madre de la Iglesia.

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L’OSSERVATORE ROMANO

edición en lengua española - número 5

En la audiencia a la Rota romana el Papa habla de la relación entre derecho y pastoral

Prevenir las nulidades matrimoniales
El derecho a casarse no puede ser una pretensión subjetiva que los pastores deban satisfacer mediante un mero reconocimiento formal, independientemente del contenido efectivo de la unión. Por eso, es necesario verificar la capacidad de constituir un vínculo jurídico y de amor entre los cónyuges, con las características de la unidad y la indisolubilidad. Para eso sirven la preparación y el examen matrimonial. Lo dijo el Papa a los miembros del Tribunal de la Rota romana, a los que recibió en audiencia el sábado 22 de enero, para la inauguración del año judicial. Queridos componentes del Tribunal de la Rota romana: Me alegra encontrarme con vosotros para esta cita anual con ocasión de la inauguración del año judicial. Dirijo un cordial saludo al Colegio de los prelados auditores, comenzando por el decano, monseñor Antoni Stankiewicz, a quien agradezco sus amables palabras. Saludo a los oficiales, a los abogados y a los demás colaboradores de este Tribunal, así como a todos los presentes. Este momento me brinda la oportunidad de renovar mi estima por la obra que lleváis a cabo al servicio de la Iglesia y de animaros a un compromiso cada vez mayor en un sector tan delicado e importante para la pastoral y para la salus animarum. La relación entre el derecho y la pastoral ocupó el centro del debate posconciliar sobre el derecho canónico. La célebre afirmación del venerable siervo de Dios Juan Pablo II, según la cual «no es verdad que, para ser más pastoral, el derecho deba hacerse menos jurídico» (Discurso a la Rota romana, 18 de enero de 1990, n. 4: AAS 82 [1990] 874; L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 28 de enero de 1990, p. 11) expresa la superación radical de una aparente contraposición. «La dimensión jurídica y la pastoral —decía— están inseparablemente unidas en la Iglesia peregrina sobre esta tierra. Ante todo, existe armonía entre ellas, que deriva de la finalidad común: la salvación de las almas» (ib.). En el primer encuentro que tuve con vosotros en 2006, traté de evidenciar el auténtico sentido pastoral de los procesos de nulidad del matrimonio, fundado en el amor a la verdad (cf. Discurso a la Rota romana, 28 de enero de 2006: AAS 98 [2006] 135-138). Hoy quiero detenerme a considerar la dimensión jurídica que está inscrita en la actividad pastoral de preparación y admisión al matrimonio, para tratar de poner de relieve el nexo que existe entre esa actividad y los procesos judiciales matrimoniales. La dimensión canónica de la preparación al matrimonio quizás no es un elemento que se percibe inmediatamente. En efecto, por una parte se observa que en los cursos de preparación al matrimonio las cuestiones canónicas ocupan un lugar muy modesto, cuando no insignificante, puesto que se tiende a pensar que los futuros esposos tienen muy poco interés en problemáticas reservadas a los especialistas. Por otra, aunque a nadie se le escapa la necesidad de las actividades jurídicas que preceden al matrimonio, dirigidas a comprobar que «nada se opone a su celebración válida y lícita» (CIC, can. 1066), se ha difundido la mentalidad según la cual el examen de los esposos, las publicaciones matrimoniales y los demás medios oportunos para llevar a cabo las necesarias investigaciones prematrimoniales (cf. ib., can. 1067), entre los cuales se hallan los cursos de preparación al matrimonio, constituyen trámites de naturaleza exclusivamente formal. De hecho, a menudo se considera que, al admitir a las parejas al matrimonio, ciertamente lugar a una variedad de enfoques, pero sin que se pierda su identidad esencial. El aspecto jurídico está intrínsecamente vinculado a la esencia del matrimonio. Esto se comprende a la luz de una noción no positivista del derecho, sino considerada en la perspectiva de la relacionalidad según justicia. El derecho a casarse, o ius connubii, se debe ver en esa perspectiva. Es decir, no se trata de una pretensión subjetiva que los pastores deban satisfacer mediante un mero reconocimiento formal, independientemente del contenido efectivo de la unión. El derecho a contraer matrimonio presupone que se pueda y se quiera celebrarlo de verdad y, por tanto, en la verdad de su esencia tal como la enseña la Iglesia. Nadie puede reivindicar el derecho a una téntica verdad, porque el daño que se les hace provoca de hecho una herida a la convivencia humana como tal» (Sacramentum caritatis, 22 de febrero de 2007, n. 29: AAS 99 [2007] 130). La preparación al matrimonio, en sus varias fases descritas por el Papa Juan Pablo II en la exhortación apostólica Familiaris consortio, tiene ciertamente finalidades que trascienden la dimensión jurídica, pues su horizonte está constituido por el bien integral, humano y cristiano, de los cónyuges y de sus futuros hijos (cf. n. 66: AAS 73 [1981] 159-162), orientado en definitiva a la santidad de su vida (cf. Código de derecho canónico, can. 1063, n. 2). Sin embargo, no hay que olvidar nunca que el objetivo inmediato de esa preparación es promover la libre celebración de un verdadero matrimonio, es decir, la constitución de un vínculo de justicia y de amor entre los cónyuges, con las características de la unidad y la indisolubilidad, ordenado al bien de los cónyuges y a la procreación y educación de la prole, y que entre los bautizados constituye uno de los sacramentos de la Nueva Alianza. Con ello no se dirige a la pareja un mensaje ideológico extrínseco, ni mucho menos se le impone un modelo cultural; más bien, se ayuda a los novios a descubrir la verdad de una inclinación natural y de una capacidad de comprometerse que ellos llevan inscritas en su ser relacional hombremujer. De allí brota el derecho como componente esencial de la relación matrimonial, arraigado en una potencialidad natural de los cónyuges que la donación consensuada actualiza. Razón y fe contribuyen a iluminar esta verdad de vida, aunque debe quedar claro que, como enseñó también el venerable Juan Pablo II, «la Iglesia no rechaza la celebración del matrimonio a quien está bien dispuesto, aunque esté imperfectamente preparado desde el punto de vista sobrenatural, con tal de que tenga la recta intención de casarse según la realidad natural del matrimonio» (Discurso a la Rota romana, 30 de enero de 2003, n. 8: AAS 95 [2003] 397; L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 7 de febrero de 2003, p. 6). En esta perspectiva debe ponerse un cuidado particular en acompañar la preparación al matrimonio tanto remota como próxima e inmediata (cf. Juan Pablo II, Familiaris consortio, 22 de noviembre de 1981, n. 66: AAS 73 [1981] 159-162). Entre los medios para asegurar que el proyecto de los contrayentes sea realmente conyugal destaca el examen prematrimonial. Ese examen tiene una finalidad principalmente jurídica: comprobar que nada se oponga a la celebración válida y lícita de las bodas. Jurídico, sin embargo, no quiere decir formalista, como si fuera un trámite burocrático consistente en rellenar un formulario soSIGUE EN LA PÁGINA 9

los pastores deberían proceder con liberalidad, al estar en juego el derecho natural de las personas a casarse. Conviene, al respecto, reflexionar sobre la dimensión jurídica del matrimonio mismo. Es un tema al que aludí en el contexto de una reflexión sobre la verdad del matrimonio, en la que afirmé, entre otras cosas: «Ante la relativización subjetivista y libertaria de la experiencia sexual, la tradición de la Iglesia afirma con claridad la índole naturalmente jurídica del matrimonio, es decir, su pertenencia por naturaleza al ámbito de la justicia en las relaciones interpersonales. Desde este punto de vista, el derecho se entrelaza de verdad con la vida y con el amor como su intrínseco deber ser» (Discurso a la Rota romana, 27 de enero de 2007, AAS 99 [2007] 90; L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 2 de febrero de 2007, p. 6). No existe, por tanto, un matrimonio de la vida y otro del derecho: no hay más que un solo matrimonio, el cual es constitutivamente vínculo jurídico real entre el hombre y la mujer, un vínculo sobre el que se apoya la auténtica dinámica conyugal de vida y de amor. El matrimonio celebrado por los esposos, aquel del que se ocupa la pastoral y el regulado por la doctrina canónica, son una sola realidad natural y salvífica, cuya riqueza da

ceremonia nupcial. En efecto, el ius connubii se refiere al derecho de celebrar un auténtico matrimonio. No se negaría, por tanto, el ius connubii allí donde fuera evidente que no se dan las premisas para su ejercicio, es decir, si faltara claramente la capacidad requerida para casarse, o la voluntad se planteara un objetivo que está en contraste con la realidad natural del matrimonio. A propósito de esto, quiero reafirmar lo que escribí tras el Sínodo de los obispos sobre la Eucaristía: «Debido a la complejidad del contexto cultural en que vive la Iglesia en muchos países, el Sínodo recomendó tener el máximo cuidado pastoral en la formación de los novios y en la verificación previa de sus convicciones sobre los compromisos irrenunciables para la validez del sacramento del matrimonio. Un discernimiento serio sobre este punto podrá evitar que los dos jóvenes, movidos por impulsos emotivos o razones superficiales, asuman responsabilidades que luego no sabrían respetar (cf. Propositio 40). El bien que la Iglesia y toda la sociedad esperan del matrimonio, y de la familia fundada en él, es demasiado grande como para no ocuparse a fondo de este ámbito pastoral específico. Matrimonio y familia son instituciones que deben ser promovidas y protegidas de cualquier equívoco posible sobre su au-

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Discurso a la Rota romana
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bre la base de preguntas rituales. Se trata, en cambio, de una ocasión pastoral única —que es preciso valorar con toda la seriedad y la atención que requiere— en la que, a través de un diálogo lleno de respeto y de cordialidad, el pastor trata de ayudar a la persona a ponerse seriamente ante la verdad sobre sí misma y sobre su propia vocación humana y cristiana al matrimonio. En este sentido, el diálogo, siempre realizado separadamente con cada uno de los dos contrayentes —sin disminuir la conveniencia de otros coloquios con la pareja— requiere un clima de plena sinceridad, en el que se debería subrayar el hecho de que los propios contrayentes son los primeros interesados y los primeros obligados en conciencia a celebrar un matrimonio válido. De esta forma, con los diversos medios a disposición para una esmerada preparación y verificación, se puede llevar a cabo una eficaz acción pastoral dirigida a la prevención de las nulidades matrimoniales. Es necesario esforzarse para que se interrumpa, en la medida de lo posible, el círculo vicioso que a menudo se verifica entre una admisión por descontado al matrimonio, sin una preparación adecuada y un examen serio de los requisitos previstos para su celebración, y una declaración judicial a veces igualmente fácil, pero de signo inverso, en la que el matrimonio mismo se considera nulo solamente basándose en la constata-

ción de su fracaso. Es verdad que no todos los motivos de una posible declaración de nulidad pueden identificarse o incluso manifestarse en la preparación al matrimonio, pero, igualmente, no sería justo obstaculizar el acceso a las nupcias sobre la base de presunciones infundadas, como la de considerar que, a día de hoy, las personas son generalmente incapaces o tienen una voluntad sólo aparentemente matrimonial. En esta perspectiva, es importante que haya una toma de conciencia aún más incisiva sobre la responsabilidad en esta materia de aquellos que tienen cura de almas. El derecho canónico en general, y especialmente el matrimonial y procesal, requieren ciertamente una preparación particular, pero el conocimiento de los aspectos básicos y de los inmediatamente prácticos del derecho canónico, relativos a las propias funciones, constituye una exigencia formativa de relevancia primordial para todos los agentes pastorales, en especial para aquellos que actúan en la pastoral familiar. Todo ello requiere, además, que la actuación de los tribunales eclesiásticos transmita un mensaje unívoco sobre lo que es esencial en el matrimonio, en sintonía con el Magisterio y la ley canónica, hablando con una sola voz. Ante la necesidad de la unidad de la jurisprudencia, confiada al cuidado de este Tribunal, los demás tribunales eclesiásticos deben adecuarse a la jurisprudencia rotal (cf. Juan Pablo II, Discurso a la Rota romana, 17 de enero de 1998, n. 4: AAS 90 [1998] 783). Recientemente

insistí en la necesidad de juzgar rectamente las causas relativas a la incapacidad consensual (cf. Discurso a la Rota romana, 29 de enero de 2009: AAS 101 [2009] 124-128). La cuestión sigue siendo muy actual, y por desgracia aún persisten posiciones incorrectas, como la de identificar la discreción de juicio requerida para el matrimonio (cf. Código de derecho canónico, can. 1095, n. 2) con la deseada prudencia en la decisión de casarse, confundiendo así una cuestión de capacidad con otra que no afecta a la validez, pues concierne al grado de sabiduría práctica con la que se ha tomado una decisión que es, en cualquier caso, verdaderamente matrimonial. Más grave aún sería el malentendido si se quisiera atribuir eficacia invalidante a las decisiones imprudentes tomadas durante la vida matrimonial. En el ámbito de las nulidades por la exclusión de los bienes esenciales del matrimonio (cf. ib., can. 1101 § 2) es necesario también un serio esfuerzo para que las sentencias judiciales reflejen la verdad sobre el matrimonio, la misma que debe iluminar el momento de la admisión a las nupcias. Pienso, de modo particular, en la cuestión de la exclusión del bonum coniugum. Con respecto a esa exclusión parece repetirse el mismo peligro que amenaza la recta aplicación de las normas sobre la incapacidad, es decir, el de buscar motivos de nulidad en los comportamientos que no tienen que ver con la constitución del vínculo conyugal sino con su realización en la vida. Es necesa-

rio resistir a la tentación de transformar las simples faltas de los esposos en su existencia conyugal en defectos de consenso. De hecho, la verdadera exclusión sólo puede verificarse cuando se menoscaba la ordenación al bien de los cónyuges (cf. ib., can. 1055 § 1), excluida con un acto positivo de voluntad. Sin duda, son del todo excepcionales los casos en los que falta el reconocimiento del otro como cónyuge, o bien se excluye la ordenación esencial de la comunidad de vida conyugal al bien del otro. La jurisprudencia de la Rota romana deberá examinar atentamente la precisión de estas hipótesis de exclusión del bonum coniugum. Al concluir estas reflexiones, vuelvo a considerar la relación entre derecho y pastoral, la cual a menudo es objeto de malentendidos, en detrimento del derecho, pero también de la pastoral. Es necesario, en cambio, favorecer en todos los sectores, y de modo especial en el campo del matrimonio y de la familia, una dinámica de signo opuesto, de armonía profunda entre pastoralidad y juridicidad, que ciertamente se revelará fecunda en el servicio prestado a quien se acerca al matrimonio. Queridos componentes del Tribunal de la Rota romana, os encomiendo a todos a la poderosa intercesión de la santísima Virgen María, para que nunca os falte la asistencia divina al llevar a cabo con fidelidad, espíritu de servicio y fruto vuestro trabajo diario, y de buen grado os imparto a todos una especial bendición apostólica.

Miembros y consultores del Consejo pontificio para la pastoral de la salud
El Santo Padre ha nombrado miembros del Consejo pontificio para la pastoral de la salud a los cardenales: GEORGE PELL, arzobispo de Sydney (Australia); JEAN-BAPTISTE PHAM MINH MÂN, arzobispo de Thàn-Phô Hô Chí Minh (Vietnam); STANISŁAW DZIWISZ, arzobispo de Cracovia (Polonia); a los monseñors: BERNARD BLASIUS MORAS, arzobispo de Bangalore (India); PATRICIO H. ALO, obispo de Mati (Filipinas); RAFAEL PALMERO RAMOS, obispo de Orihuela-Alicante (España); STEFAN REGMUNT, obispo de Zielona GóraGorzów (Polonia); LUIS ARTEMIO FLORES CALZADA, obispo de Valle de Chalco (México); al padre RENATO SALVATORE, M.I., superior general de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos; a los religiosos: D ONATUS FORKAN, O.H., prior general de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios; MARIO BONORA, P S.D.P presidente del Hospital «Sa. ., grado Corazón Don Calabria» de Negrar (Verona) y presidente nacional de la Asociación religiosa de institutos socio-sanitarios - ARIS (Italia); a las religiosas: MARIA MAURIZIA GIOVANNA BIANCUCCI, R.S.V su., periora general de la congregación de religiosas Benedictinas Reparadoras de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo; MARIA LUISA COLOMBO, S.D.C., de las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret; a los señores: profesor GIAN CARLO CESANA, miembro del Comité científico de la Escuela de dirección de salud de la Región Lombardía; profesor ANDREA RICCARDI, fundador de la Comunidad de San Egidio (Italia); doctor JOSÉ MARÍA SIMÓN CASTELLVÍ, presidente de la Federación internacional de las Asociaciones de médicos católicos F I.A .M.C. (España); doctor PIERO . URODA, presidente de la Federación internacional de farmacéuticos católicos - F.I.P.C. (Italia); señora MARYLEE J. MEEHAN, presidenta del Comité internacional católico de enfermeras y asistentes médico-sociales C.I.C.I.A .M.S. (Estados Unidos). El Papa ha nombrado consultores del mismo Consejo pontificio a los monseñores: D OMENICO CALCAGNO, arzobispo-obispo emérito de Savona-Noli, secretario de la Administración del patrimonio de la Sede apostólica y presidente del Fondo de Asistencia Sanitaria – FAS (Ciudad del Vaticano); PIERGIUSEPPE VACCHELLI, arzobispo titular de Minturno, secretario adjunto de la Congregación para la evangelización de los pueblos y presidente de las Obras Misionales Pontificias; LUIS FRANCISCO LADARIA FERRER, S.J., arzobispo titular de Tibica, secretario de la Congregación para la doctrina de la fe; PETER LIU CHENG-CHUNG, arzobispo-obispo de Kaohsiung (Taiwan); JEAN LAFFITTE, obispo titular de Entrevaux, secretario del Consejo pontificio para la familia; a los monseñores: LIVIO MELINA, director del Instituto pontificio «Juan Pablo II» para estudios sobre el matrimonio y la familia (Italia); ANDREA PIO CRISTIANI, fundador del Movimiento «Shalom» (Italia); KRZYSZTOF JÓZEF NYKIEL, oficial de la Congregación para la doctrina de la fe; JACQUES SUAUDEAU, oficial de la Academia pontificia para la vida; a los sacerdotes: PIERRE JEAN WELSCH, consiliario eclesiástico de la Federación internacional de farmacéuticos católicos – F.I.P.C. (Bélgica); padre MAURIZIO PIETRO FAGGIONI, O.F.M., consiliario eclesiástico internacional de la Federación internacional de las Asociaciones de médicos católicos – F I.A .M.C. (Italia); a los señores: pro. fesor D OMENICO ARDUINI, director de la Clínica de obstetricia y ginecología de la Universidad de Tor Vergata – Roma (Italia); profesor FILIPPO MARIA BOSCIA, presidente de la «Sociedad italiana para la bioética y los comités éticos» – S.I.B.C.E. (Italia); profesor VINCENZO BUONOMO, decano de la Facultad de derecho civil de la Pontificia Universidad Lateranense; profesor CHRISTOPH VON RITTER, director de la «RoMed Klinik Prien am Chiemsee» (República federal de Alemania); profesor JOHN M. HAAS, presidente del «National Catholic Bioethics Center» de Filadelfia (Estados Unidos); profesor JEAN-MARIE LE MÉNÉ, presidente de la «Fondation Jérôme Lejeune» de París (Francia); profesor MASSIMO PETRINI, docente Ordinario y vicedirector del Instituto internacional de teología pastoral sanitaria «Camillianum» (Italia); profesor JACEK RYSZ, profesor en la facultad de medicina de la Universidad de Łódz (Polonia); doctor ROBERTO SEGA, director de la sección de medicina general I en el Complejo hospitalario de Vimercate (Italia); profesor ANTONIO GIOACCHINO SPAGNOLO, director del Instituto de bioética de la Universidad católica del Sagrado Corazón de Roma (Italia); profesor STANISŁAW SZCZEPAN GÓŹDŹ, director del Hospital de oncología de Kielce (Polonia); doctor MARIO R. ANGI, responsable del Servicio de oftalmología preventiva de la Universidad de Padua (Italia); doctor MARCO BREGNI, director de la Unidad operativa de oncología médica del Hospital San José de Milán (Italia); doctor DANIEL A. CABEZAS GÓMEZ, psiquiatra en el Hospital «Fatebenefratelli» de la Isla Tiberina de Roma (Italia); doctor AUGUSTO MOSCA, dirigente médico en la División de urología del Hospital «CTO» de Roma (Italia); doctor FABIO RODIA, director sustituto de la II D ivisión de ortopedia del Hospital «CTO» de Roma (Italia); a las señoras: profesora KUO-INN TSOU, decana de la Facultad de medicina de la Universidad católica «Fu Jen», de Taipei (Taiwan); doctora ROSA MEROLA, psicóloga del Instituto penitenciario «Rebibbia» de Roma.

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L’OSSERVATORE ROMANO

edición en lengua española - número 5

Colegio episcopal
Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, obispo de Málaga-Soatá (Colombia)
RENUNCIAS: El Papa ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de San Marco Argentano-Scalea (Italia) que monseñor D OMENICO CRUSCO le había presentado en conformidad con el canon 401 § 1 del Código de derecho canónico. Domenico Crusco nació en Grisolia, diócesis de San Marco Argentano-Scalea, el 19 de agosto de 1934. Recibió la ordenación sacerdotal el 16 de julio de 1961. Juan Pablo II lo nombró obispo de Oppido Mamertina-Palmi el 7 de febrero de 1991; recibió la ordenación episcopal el 20 de abril sucesivo. El mismo Papa lo trasladó a San Marco ArgentanoScalea el 6 de marzo de 1999. El Papa ha aceptado la renuncia a la función de auxiliar de la archidiócesis de Bombay (India) que monseñor PERCIVAL JOSEPH FERNANDEZ, obispo titular de Bulla, le había presentado en conformidad con los cánones 411 y 401 § 1 del Código de derecho canónico. Percival Joseph Fernandez nació en Mangalore el 20 de diciembre de 1935. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de diciembre de 1960. Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Bulla y auxiliar de la archidiócesis de Bombay el 13 de marzo de 2001; recibió la ordenación episcopal el 21 de abril del mismo año. El Papa ha aceptado la renuncia a la función de auxiliar de la diócesis de Varsovia-Praga (Polonia) que monseñor STANISŁAW KĘDZIORA, obispo titular de Tucci, le había presentado en conformidad con los cánones 411 y 401 § 1 del Código de derecho canónico. Stanisław Kędziora nació en Seligów, diócesis de Łowicz, el 6 de diciembre de 1934. Recibió la ordenación sacerdotal el 3 de agosto de 1958. Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Tucci y auxiliar de Varsovia-Praga el 11 de marzo de 1987; recibió la ordenación episcopal el 25 de marzo sucesivo. EL PAPA
HA NOMBRAD O:

de 2006; recibió la ordenación episcopal el 1 de abril del mismo año. —Obispo de Damongo (Ghana) a monseñor PETER PAUL ANGKYIER. Peter Paul Angkyier nació en Nandon, diócesis de Wa, el 26 de noviembre de 1961. Cursó los estudios eclesiásticos en el seminario de Tamale. Recibió la ordenación sacerdotal el 15 de agosto de 1992. En 1995 se incardinó en la recién creada diócesis de Damongo. Se licenció en psicología religiosa en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Inició su ministerio como vicario parroquial y párroco, luego fue capellán para los estudiantes africanos en de Viena (Austria); al regresar a su país, desempeñó su ministerio como profesor y director espiritual en el seminario de Tamale, y vicario general de la diócesis de Damongo. —Obispo de Paranavaí (Brasil) a monseñor GEREMIAS STEINMETZ. Geremias Steinmetz nació en Sulina, diócesis de Palmas-Francisco Beltrão, el 26 de febrero de 1965. Cursó los estudios filosóficos en Palmas y los teológicos en Florianópolis. Recibió la ordenación sacerdotal el 9 de febrero de 1991. Se licenció en liturgia en el Pontificio Ateneo San Anselmo de Roma. Ha desempeñado su ministerio como vicario parroquial, párroco, rector del seminario, profesor en el Instituto de teología de Cascavel; desde 2006 era vicario general de su diócesis y miembro del colegio de consultores y del consejo presbiteral. —Obispo de Cape Palmas (Liberia) a monseñor ANDREW JAGAYE KARNLEY . Andrew Jagaye Karnley nació en Jawejeh, archidiócesis de Monrovia,

—Obispo de San Marco ArgentanoScalea (Italia) a monseñor LEONARD O BONANNO. Leonardo Bonanno nació en San Giovanni in Fiore, archidiócesis de Cosenza-Bisignano, el 18 de octubre de 1947. Cursó los estudios eclesiásticos en Cosenza. Recibió la ordenación sacerdotal el 27 de junio de 1971. Se doctoró en derecho canónico en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. En su ministerio ha desempeñado, entre otros, los siguientes cargos: vicerrector y, más tarde, rector del seminario; vicario parroquial; secretario y, luego, miembro del consejo presbiteral y del colegio de consultores; defensor del vínculo en el Tribunal eclesiástico de Calabria; párroco; vicario judicial; rector del seminario; vicario general y moderador de la curia. —Obispo de Málaga-Soatá (Colombia) a monseñor VÍCTOR MANUEL O CHOA CADAVID, hasta ahora obispo titular de San Leone y auxiliar de la arquidiócesis de Medellín. Víctor Manuel Ochoa Cadavid nació en Bello, arquidiócesis de Medellín, el 18 de octubre de 1962. Recibió la ordenación sacerdotal, de manos del Papa Juan Pablo II, el 5 de julio de 1986 en Medellín. Benedicto XVI lo nombró obispo titular de San Leone y auxiliar de la arquidiócesis de Medellín el 24 de enero

el 29 de abril de 1967. Cursó los estudios filosóficos en su país y los teológicos en Ghana. Recibió la ordenación sacerdotal el 9 de julio de 1995. En su ministerio ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial; vicerrector y, más tarde, rector del seminario menor de Monrovia; párroco; rector del seminario mayor; administrador apostólico «sede vacante» de la archidiócesis de Monrovia; desde 2009 estudiaba historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. —Obispo titular de Fidoloma y auxiliar de la archidiócesis de Eeger (Hungría) al presbítero FERENC PALÁNKI. Ferenc Palánki nació en Balassagyarmat el 11 de marzo de 1964. Cursó los estudios filosóficos y teológicos en Esztergom. Se doctoró en derecho canónico en la Universidad católica de Budapest. Recibió la ordenación sacerdotal el 18 de junio de 1994, incardinado en la diócesis de Vác. Ha desempeñado su ministerio como vicario parroquial, párroco, director espiritual en el seminario diocesano y defensor del vínculo en el Tribunal de la diócesis. —Obispo titular de Vissalsa y auxiliar del Ordinariato militar para Estados Unidos al presbítero NEAL J. BUCKON. Neal J. Buckon nació en Columbus 3 de septiembre de 1953. Cursó los estudios filosóficos en Ohio y los teológicos en Cleveland. Recibió la ordenación sacerdotal el 25 de mayo de 1995, incardinado en la diócesis de Cleveland. Comenzó su ministerio pastoral como vicario parroquial; desde 1998 presta servicio como capellán en el Ordinariato militar para Estados Unidos y desde 2008 era capellán militar en Corea.

Audiencias pontificias
EL SANTO PADRE
HA RECIBID O EN AUDIENCIA:

Lutos en el episcopado
—Su Beatitud JEAN PIERRE XVIII KASPARIAN, patriarca emérito de Cilicia de los armenios (Líbano), falleció el 16 de enero. Había nacido en El Cairo (Egipto) el 20 de enero de 1927. Era sacerdote desde el 13 de abril de 1952. Fue elegido obispo de Bagdad de los armenios el 6 de diciembre de 1972; recibió la ordenación episcopal el 25 de febrero de 1973. Fue elegido patriarca de Cilicia de los armenios en el Sínodo celebrado en Roma el 5 de agosto de 1982; el Papa le concedió la comunión eclesiástica el 7 de agosto de dicho año. El Santo Padre, acogiendo la indicación del Sínodo de los obispos de la Iglesia armenia católica, aceptó la renuncia al oficio patriarcal el 28 de noviembre de 1998. —Monseñor REINALD ERNST PÜNDER, obispo de Coroatà (Brasil), falleció el 16 de enero. Había nacido en Berlín (Alemania) el 12 de enero de 1939. Era sacerdote desde el 10 de octubre de 1964. Pablo VI lo nombró primer obispo de la nueva diócesis de Coroatà el 5 de mayo de 1978; recibió la ordenación episcopal el 29 de julio de dicho año. —Monseñor JACQUES SARR, obispo de Thiès (Senegal), falleció el 18 de enero. Había nacido en Fadiouth, archidiócesis de Dakar, el 11 de octubre de 1934. Era sacerdote desde el 28 de mayo de 1964. El Papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Thiès el 17 de octubre de 1986; recibió la ordenación episcopal el 1 de marzo de 1987. —Monseñor SAMUEL RUIZ GARCÍA, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas (México), falleció el 24 de enero. Tenía 86 años. Había nacido en Irapuato el 3 de noviembre de 1924. Era sacerdote desde el 2 de abril de 1949. Juan XXIII lo nombró obispo de San Cristóbal de Las Casas el 14 de noviembre de 1959; recibió la ordenación episcopal el 25 de enero de 1960. Juan Pablo II aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas el 31 de marzo de 2000. El funeral se celebró el miércoles 26.

Curia romana
El Santo Padre ha nombrado, por un trienio, vicecamarlengo de la santa Iglesia romana a monseñor SANTOS ABRIL Y CASTELLÓ, arzobispo titular de Tamada, nuncio apostólico. Santos Abril y Castelló nació en Alfambra, diócesis de Teruel (España), el 21 de septiembre de 1935. Recibió la ordenación sacerdotal el 19 de marzo de 1960. Juan Pablo II lo nombró arzobispo titular de Tamada y nuncio apostólico en Bolivia el 29 de abril de 1985; recibió la ordenación episcopal el 16 de junio del mismo año. El Santo Padre lo nombró pro-nuncio apostólico en Camerún, Gabón y Guinea Ecuatorial el 2 de octubre de 1989; lo trasladó como nuncio apostólico a la República federal de Yugoslavia el 24 de febrero de 1996; a Argentina el 4 de marzo de 2000; a Eslovenia y Bosnia y Herzegovina el 9 de abril de 2003, y a la República de Macedonia el 12 de abril sucesivo. En el último período era nuncio en Eslovenia y en la República de Macedonia.

Sábado 22 de enero —Al cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los obispos.
P S.S., .

—Al cardenal Angelo Bagnasco, arazobispo de Génova (Italia), presidente de la Conferencia episcopal italiana. —A monseñor Antoni Stankiewicz, obispo titular de Novapietra, decano del Tribunal de la Rota romana. Lunes, día 24 —Al cardenal Stanisław Ryłko, presidente del Consejo pontificio para los laicos. —Al cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo pontificio para el diálogo interreligioso.

número 5 - edición en lengua española

L’OSSERVATORE ROMANO Más de un siglo del Pontificio Colegio Español de Roma

domingo 30 de enero de 2011 - página 11

Planta robusta con flores rojo sangre
Sus autores son testigos de excepción: monseñor ViPostración. Es la situación en la que había caído cente Cárcel Ortí —historiael clero secular de España a lo largo del siglo XIX . dor, veterano alumno y reLa complejidad político-religiosa del país y la sidente del Colegio— ha reanemia intelectual del presbiterado llevaron a que dactado la primera parte de los sacerdotes fueran poco estimados, tanto por la historia de la institución su pobreza en formación académica como en va- en el Palazzo Altemps, añalores humanos. Es mucho lo que deben a otros diendo la cronología y los hijos de esta tierra y herederos de su patrimonio apéndices, valiosa fuente espiritual; a su enérgica reacción, que no sólo pu- documental; la segunda so freno al abatimiento sacerdotal, sino que trazó parte es obra de quien fue una auténtica reforma de los seminarios españo- rector del Colegio, don Loles. Con realismo y sentido práctico. Como el que pe Rubio Parrado, quien impulsó al beato Manuel Domingo y Sol, cuya aporta una crónica de los razón existencial fue «dar a la Iglesia muchos y últimos cincuenta años —ya santos sacerdotes» —como él mismo escribía— y desde la sede junto a Villa cultos, que se transformaran a su vez en profeso- Carpegna— y un epílogo-reres cualificados, que vivieran un elevado nivel es- flexión sobre la casa y la repiritual y, sobre todo, que promovieran «los inte- novación del clero español. reses de Jesús». Mosén Sol estaba convencido de Cuatrocientas páginas sin Al día siguiente de su elección como Papa, Pablo VI visitó al cardenal Pla y Deniel que la renovación de la Iglesia en España y de la atisbo de triunfalismo. Apeen la sede del Colegio Español en el palacio Altemps (22 de junio de 1963) propia nación vendría por la renovación del clero. gadas al rigor histórico. EnUna ebullición de inquietudes que concretó en el riquecidas con la presentanacimiento de la Hermandad de Sacerdotes Ope- ción del actual rector, don Mariano Herrera Frai- ña en el siglo XX, varios ya beatificados. Con el rarios Diocesanos del Corazón de Jesús y en la le, y de un prólogo colectivo de los tres arzobis- Colegio Español comenzó una verdadera renovafundación del Pontificio Colegio Español de San pos patronos del Colegio Español: el cardenal ción de la Iglesia en España que además se preJosé, de Roma. Antonio María Rouco Varela —de Madrid, presi- paraba con solidez al azote de los años treinta, Hace 118 años que esta casa y escuela de amis- dente de la Conferencia Episcopal Española—, hasta el derramamiento de sangre. Un siglo de tad y fraternidad sacerdotal abrió sus puertas. Por monseñor Braulio Rodríguez Plaza —de Toledo, historia que muestra cómo emergió, de esta instiellas han pasado unos 3.500 sacerdotes diocesanos primado de España— y monseñor Juan José Asen- tución, un clero culto y orante; capaz de discernir —105 mártires—, 123 obispos y numerosísimos pres- jo Pelegrina —arzobispo de Sevilla—. los cambios sociales y científicos de cada momenbíteros que han servido, y siguen haciéndolo, a la Hojas vigorosas y dinámicas, como fue la intui- to; evangelizador; unido a la voz del Papa y a su Iglesia desde su labor docente, sus altas responsa- ción de Mosén Sol. No sin razón se califica al deseo de unidad eclesial. bilidades y sus deberes pastorales. Todos tienen Colegio Español como una de las instituciones La fraternidad sacerdotal configura el DNA del una deuda de gratitud. Que se traduce en el li- eclesiales que, en la historia de los siglos XIX al Colegio. Su vinculación con el arzobispado de bro-homenaje a Mosén Sol —fruto maduro del XXI, más ha contribuido a la formación de gran Sevilla responde a la profunda amistad de Mosén centenario de su muerte— y al Año sacerdotal número de sacerdotes de todas las diócesis de Es- Sol con el también beato y cardenal sevillano convocado por Benedicto XVI. «Pontificio Cole- paña y de otras naciones. Más aún: los colegiales Marcelo Spínola y Maestre. Lazos igualmente gio Español de San José de Roma. Aproximación conseguían su especialización académica y otro fuertes unieron al sacerdote con el cardenal Ciriaa su historia» (Ediciones Sígueme, Salamanca «doble título»: el de Roma y el de la vida de la co María Sancha y Hervás, primado toledano 2010) se presenta el 28 de enero en la casa sacer- Iglesia junto al Sucesor de Pedro. De la fidelidad beatificado en 2009. Era compartido el apremio dotal de Via di Torre Rossa, pórtico de la fiesta, al aprendida en el Colegio son ejemplo los más de de renovación de los seminarios, tarea que contó día siguiente, del beato Manuel Domingo y Sol. cien mártires de la persecución religiosa en Espa- con el empuje de los Operarios, hijos espirituales de Mosén Sol. Una ingente labor cuyo referente fue el Colegio Español, destinado a consolidar y dar continuidad a esta empresa. La publicación de esta aproximación histórica ilumina, con reconocimiento, personalidades de la talla del cardenal Rafael Merry del Val, quien allanó en Roma los caminos de la fundación del Colegio Español convirtiéndose en su primer director espiritual. Al Papa León XIII se le recuerda como «el mejor propagandista del Colegio». El título de «pontificio» lo concedió san Pío X, enormemente solícito con los colegiales españoles. Otro gran protector fue monseñor Giacomo della Chiesa, futuro Benedicto XV. Y aunque Pío XI deJosé Aznar, «Panorámica de Roma» (refectorio del Colegio Español) legó la relación con el Colegio, no le faltaban palabras emocionadas sobre el fundador, el sacerdocio y la entonces tan atribulada España. Pío XII tuvo frecuentes contactos con los alumnos del Colegio, pontificio y español, «cuajado precisamente —decía— al calor de dos grandes corazones» —el de un Pontífice, León XIII, y el de un español, Mosén Sol—, que «plantaron la semilla» ya En 2011 «L’Osservatore Romano» celebra su audio de diez minutos, en los cuales se sintetiza convertida «en planta robusta cuyas flores, ilumi150° aniversario. Entre los fundadores de este la edición de la semana. El contenido del semanadas con resplandores de martirio, esparcen su periódico decisivo para el mandato pontificio re- nal lo ilustra un redactor y se difunde en varios benéfico aroma por toda España». Juan XXIII y cordamos, entre otros, a Marcantonio Pacelli, medios de comunicación social. Parte de los artíPablo VI visitaron el Colegio en Altemps. El Papa abuelo del Papa Pío XII (1939-1958). Desde 1971 culos se puede leer en la página web de «L’O sMontini inauguró la nueva sede de Torre Rossa. se publica la edición semanal en lengua alema- servatore Romano» en alemán. Allí estuvo en dos ocasiones Juan Pablo II, defina, redactada en Roma, pero impresa en Alema«L’Osservatore Romano» publica las interniendo el Colegio como «Cenáculo sacerdotal». nia. En sus cuatro principales secciones «Desde venciones y las comunicaciones oficiales del PaEn 1987 beatificó, en la misma ceremonia, a Moel Vaticano», «Cultura», «Iglesia en el mundo» pa, así como decisiones, disposiciones y docusén Sol y al cardenal Spínola. y «Documentación» esta edición aporta infor- mentos de la Curia romana. Asimismo, comenta Más de un siglo de historia, tan fatigosa como maciones y relatos desde la Ciudad eterna. Su los actuales acontecimientos eclesiales y mundiaapasionante, que se sintetiza en este nuevo volupágina web (www.osservatore-romano.de) ofrece les y contiene artículos sobre temas históricos y men. Memoria y conciencia de una institución viuna visión de conjunto de la edición actual, a culturales relacionados con el cristianismo. En la va que, en palabras de Jesús Rico —director genemenudo con extractos de los artículos publica- página web del Vaticano www.vatican.va parte de ral de los Operarios—, será «motor de nuevos lodos. Desde hace poquísimo tiempo el periódico los contenidos de la edición diaria de «L’O ssergros que enriquezcan aún más el patrimonio espivaticano ofrece un servicio innovador y muy vatore Romano» siguen a disposición hasta la ritual, científico y pastoral» de la Iglesia en Espaparticular. En colaboración con una emisora ra- publicación de la edición sucesiva. (Ulrich Nerña. Y ello desde «un pasado agradecido, un presente realista y un futuro comprometido». diofónica católica, se realiza una presentación singer) MARTA LAGO

La edición alemana de L’Osservatore Romano en radio

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L’OSSERVATORE ROMANO

edición en lengua española - número 5

El director de la Libreria Editrice Vaticana: «Luz del mundo» y la presentación en marzo del segundo volumen sobre Jesús

Sencillez y profundidad de un Romano Guardini
SILVIA GUIDI Hace dos meses, el 20 de noviembre, las anticipaciones sobre el libro Licht der Welt daban la vuelta al mundo. «Numerosos lectores, incluidos muchos no cristianos, han sentido la necesidad de dar las gracias al acabar de leer el libro» explica a «L'Osservatore Romano» don Giuseppe Costa, director de «Libreria Editrice Vaticana», preguntándose por las razones del éxito del libro entrevista de Peter Seewald al Papa, un éxito no sólo cuantitativo —con cifras reales verdaderamente considerables: dos ediciones y una reedición en menos de dos meses, catorce acuerdos con otras editoriales y negociaciones en curso para publicar las traducciones en otras once lenguas—, sino también cualitativo, en la capacidad de llegar al lector y fascinarlo con un tono sencillo, directo y coloquial. Que no renuncia, sin embargo, a ser osadamente anticonformista en el sentido pleno del término y no transige con el Zeitgeist (el «espíritu del tiempo»); «¿qué significa, en efecto, ir al paso de los tiempos —escribía hace algunos días de modo provocador el escritor napolitano Ruggero Guarini— sino ser, sic et simpliciter, unos perfectos conformistas? En la Rusia estalinista quería decir aprobar los gulags, en la Alemania nazi los campos de concentración; si un hombre tiene un deseo verdadero, tiene en sí mismo algo que siempre tiende a resistir o a contraponerse al espíritu del tiempo». Los resultados de las ventas del libro son sorprendentes, pero no hay tiempo para detenerse a hacer balances; está previsto que se publique dentro de poco la segunda parte del Jesús de Nazaret. ¿En qué fase se encuentra el trabajo? Acabo de enviar el texto, esta mañana, a los diversos editores. El objetivo es presentarlo en marzo próximo; hasta ahora, en las relaciones con los demás editores, se han cerrado veinte acuerdos, y otros cinco están in fieri. El texto de Luz del mundo nació de la transcripción de una grabación de veinte horas de conversación; Peter Seewald planteó al Papa preguntas sobre todos los aspectos de la vida. ¿Con qué criterio se ha seleccionado y ordenado el material? Las preguntas del libro no son un centenar, como habíamos decidido en un primer momento, sino el doble; la lectura fluye rápida y no fue necesario acortar demasiado el texto. Como se ha dicho a menudo durante las presentaciones que han
El título autógrafo de Benedicto XVI

tenido lugar en Italia, es un libro en el cual no impresionan sólo las respuestas del Papa sino también las preguntas que él mismo plantea al Señor. El «¿qué podría decir?» formulado con ocasión de la primera bendición como sucesor de Pedro, pero también los interrogantes sobre la realidad actual: «¿Cómo podemos encontrar una solución para un mundo en el cual el progreso se convierte en un peligro?»; así como preguntas sobre la Iglesia y sobre sí mismo. El estilo de las respuestas sugiere un cambio de método a nuestra época que lo funda todo sobre la autonomía, la «autoestima», la «autodeterminación»; concebirse a sí mismos como relación con Dios es quizás el verdadero «leitmotiv» del libro. Las páginas más hermosas, en mi opinión, son precisamente las respuestas en las cuales el Papa nos revela su relación personal con Dios, con la sencillez y la profundidad de un Romano Guardini, pero el libro no pasa por alto temas importantes de la actualidad, como la relación entre el hombre y la creación, o la situación actual de la Iglesia. Y cuando se ponen de relieve los problemas siempre es con el fin de un ulterior crecimiento. En definitiva, es la crítica de un creyente a quien le importa el bien de sus hermanos, los hombres; incluso cuando se condena algo siempre es para la vida del pecador, este es un aspecto que se reconoce perfectamente en el texto. La forma del libro entrevista seguramente ha favorecido la difusión del volumen y un acercamiento más familiar a temas «elevados» que se perciben como poco accesibles para el hombre de la calle. Las ventas también permiten entender muchas cosas en este sentido: entre los compradores hay tanto hijos que han regalado el libro a sus padres como viceversa; numerosas personas han comprado más de un ejemplar para regalarlo a familiares y amigos. En este volumen emerge el rostro humano de un Pontífice de quien a menudo se subraya la discreción; lo cual va acompañado de la extraordinaria libertad de Benedicto XVI, que no retrocede ante ninguna pregunta. Luz del mundo es apreciado porque en su amplia perspectiva toca varios aspectos de la vida del cristiano, hasta convertirse en un verdadero itinerario espiritual; esto es lo que hace que no sea un libro de temporada y lo convertirá en un long-seller. Y la inmediatez del lenguaje en las respuestas se transparenta también en la traducción italiana. La atención de la prensa no ha faltado, pero no siempre ha sido grata. Los anuncios y las anticipaciones fueron útiles porque contribuyeron a atraer la atención de la opinión pública sobre el libro; luego algunos, como sucede siempre, quisieron enfatizar una parte mínima de todo el mensaje del volumen. Pero esto muchos lectores lo entendieron, tanto es así que pronto Luz del mundo fue apreciado en su integridad. Después de las numerosísimas recensiones, los programas de radio y televisión, los debates, seguimos recibiendo peticiones de presentaciones en toda Italia. ¿Cómo han recibido Luz del mundo los no cristianos? En general, muy bien; me ha impresionado particularmente la carta de agradecimiento de un escritor judío de Milán, conmovido por la claridad y la sencillez de las respuestas del Papa.

505 años de la Guardia Suiza pontificia

En marcha para renovar la misión

Una «opción de vida» fruto de la fe en Cristo y en su Iglesia. Así definió el arzobispo Fernando Filoni, sustituto de la Secretaría de Estado, el fiel servicio prestado por la Guardia Suiza pontificia. Lo hizo en la celebración anual de la fundación oficial del cuerpo: el 22 de enero de 1506 llegaron a Roma los primeros 150 soldados suizos, llamados por el Papa Julio II para su defensa. Monseñor Filoni presidió la misa en la iglesia de Santa María en Campo Santo, en el Vaticano, en la que participaron todos los guardias libres de servicio con sus familiares. Durante la homilía, el prelado, después de transmitir el saludo del Papa, explicando el pasaje evangélico de la liturgia, subrayó que no debe sorprendernos el hecho de que «el Señor dirige a todos la invitación a seguirlo y llama a algunos a compartir y colaborar en su misión, encomendando a alguno una tarea particular. Por ese motivo —añadió— vosotros, al servir al Santo Padre, participáis de modo específico en la misión universal de la Iglesia. Que esto os dé

un renovado impulso en la fidelidad y en el servicio». Ese mismo día, por la tarde, para recordar los 505 años de la fundación de la Guardia Suiza pontificia, tuvo lugar una marcha: un grupo de alabarderos y la banda musical, precedidos por la bandera del Cuerpo, salieron del Campo Santo Teutónico en el Vaticano, atravesando la plaza de San Pedro, para llegar al patio de honor del cuartel. Llegados al barrio suizo, el comandante del Cuerpo, Daniel Anrig, dirigió un breve saludo a los presentes, en el que tuvo un emotivo recuerdo de los guardias que murieron por proteger al Sumo Pontífice y están enterrados en la zona del Campo Santo Teutónico. Asimismo, puso de relieve que «la verdadera fuerza de la Guardia Suiza está en los valores que vivimos desde hace 505 años». Para la ocasión se ha realizado también una refinada publicación que, mediante fotografías inéditas, ofrece un panorama sobre la vida cotidiana de los Guardias suizos en el Vaticano.

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