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Wainerman, Catalina. Conyugalidad y paternidad ¿Una revolución estancada?.

En publicación: Género,
familias y trabajo: rupturas y continuidades. Desafíos para la investigación política. Gutiérrez, María Alicia.
CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. 2007. ISBN: 978-987-1183-72-2

Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/grupos/gutierrez/09Wainerman.pdf

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Catalina Wainerman*

Conyugalidad y paternidad
¿Una revolución estancada?**

INTRODUCCIÓN
Familia y trabajo fueron temas tratados por separado durante mucho
tiempo por los científicos sociales, a pesar de que la división del tra-
bajo en nuestras sociedades funciona “simultánea e indisolublemente
en las dos instancias [y, por lo tanto] no se puede disociar el estudio
del lugar de los hombres y de las mujeres en la producción de su lugar
dentro de la familia. Se remiten constantemente uno al otro” (Barrère-
Maurisson, 1999: 35). Muy recientemente, la relación entre ambos cam-
pos ha aparecido como una nueva preocupación motorizada por el gran
aumento de la fuerza de trabajo femenina, que en las últimas décadas
en Argentina comprometió sobre todo a mujeres casadas y unidas con
cargas de familia. Actualmente son muchas las mujeres que entran y
permanecen en el mercado de trabajo –sea como ocupadas o buscando

* Directora del Doctorado en Educación, Escuela de Educación, Universidad de San
Andrés, Buenos Aires, Argentina. Ex investigadora principal del CONICET con sede
en el Centro de Estudios de Población (CENEP), Buenos Aires.
** El presente artículo es un resultado parcial del Proyecto ANPCYT, CENEP-BID 1201/
OC-AR, No.4-6228 (2000-2003) “Reestructuración económica y dinámica familiar:
explorando las transformaciones en la conyugalidad y la paternidad”, dirigido por la
autora con la colaboración de Gabriela Benza.

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Género, familias y trabajo: rupturas y continuidades

trabajo–, casi como los varones, cualquiera sea su situación familiar. Lo
mismo da que formen o no una pareja, tengan o no hijos, y si los tie-
nen, sean bebés, niños o adolescentes. Y en esto Argentina no está sola.
Sigue el camino que ya han recorrido los países más desarrollados de
América y Europa, en los que la trayectoria laboral de las mujeres se ha
asimilado a la de los varones. Esta transformación ha ido paso a paso
con otras que tuvieron lugar en las vidas de los individuos y en las vidas
de las familias en las últimas tres décadas.
La historia laboral, incluyendo la de la ocupación y desocupación,
es distinta para las mujeres y los varones. Desde la segunda posguerra
hasta los sesenta y más aceleradamente después de los setenta, las mu-
jeres aumentaron su participación en la fuerza de trabajo. Este movi-
miento de la casa al trabajo actuó como una contracorriente dentro del
panorama de una fuerza de trabajo global decreciente, panorama al que
contribuyeron los varones reduciendo sustancialmente su participación
laboral vía los jóvenes (que prolongaron su escolaridad y retrasaron su
ingreso al mundo del trabajo) y los mayores (que adelantaron su salida
del mercado en pos de la jubilación y el retiro). A estos grupos se les aña-
dieron, desde mediados de la década del setenta y más aceleradamente
desde los ochenta, los varones adultos jefes de hogar que redujeron su
participación en el mercado laboral por efecto de la crisis.
Llegados los noventa, las tendencias en el empleo femenino y
masculino se acentuaron. Entre 1991 y 1996, es decir, desde la insta-
lación del nuevo modelo económico y el momento en que su impacto
sobre el mercado de trabajo alcanzó su pico más alto con elevadísimas
tasas de desocupación, la tasa de crecimiento de la población activa
del área metropolitana de Buenos Aires de entre 15 y 69 años de edad
(9,4%) duplicó a la de la población total de esas mismas edades (4,2%).
Pero el aporte de ambos sexos fue disímil. Las mujeres contribuyeron
mucho más que los hombres; especialmente las de 20-24 a 40-44 y las
de 50 a 55 años de edad (Sautu, 1997). En contraste, las tasas de par-
ticipación económica masculina prácticamente no variaron en ese pe-
ríodo, excepto ligeramente entre el grupo de 50-54 años de edad. Más
precisamente, en estos años las mujeres activas del área metropolitana
de Buenos Aires de entre 15 y 64 años crecieron a tasas tres veces mayo-
res que los varones (38 a 53% mientras ellos se mantuvieron alrededor
del 85%). Esto continuó intensificando el proceso de feminización de la
fuerza de trabajo, fundamentalmente vía las mujeres casadas y unidas,
en su mayoría cónyuges del jefe de hogar.
El cambio en el comportamiento laboral se produjo en Argentina,
como en la mayoría de los países desarrollados y en desarrollo, simultá-
neamente con un aumento de la esperanza de vida y del envejecimiento
de la población, expansión de la educación, disminución de la natali-

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Catalina Wainerman

dad y de las uniones matrimoniales legales, y aumento de la edad para
contraer matrimonio, así como de las uniones de hecho, los divorcios y
las separaciones (Wainerman y Geldstein, 1994). Todos estos cambios
afectaron a ambos, mujeres y varones, pero más, o más directamente,
a las primeras que a los segundos. En estas últimas tres décadas las
mujeres han recorrido un largo camino en dirección a la igualación de
sus oportunidades con las de los varones. Han alcanzado niveles más
altos de educación, en el ámbito de la escuela secundaria primero y de
la universidad después, mientras han avanzado sobre la matrícula de
carreras antes privativas de los varones como ingeniería, veterinaria o
ciencias económicas, al punto de que sólo en un grupo reducido de ca-
rreras ellas no son hoy mayoría. El hecho tiene una trascendencia que
va más allá de la educación en sí y de las oportunidades laborales que
potencialmente abre. Es que las mujeres con mayor educación tienen
pautas maritales y reproductivas bien diferentes a las que no alcanzaron
a superar el nivel primario (Wainerman, 1979). Las primeras postergan
por más años su casamiento, más de entre ellas permanecen solteras,
son más de entre ellas las que postergan la maternidad, sea no teniendo
hijos o teniéndolos en menor número y más tardíamente en sus vidas.
Finalmente, estas mujeres tienen una propensión significativamente
mayor a participar del mercado de trabajo que quienes tienen menores
niveles de educación. La posibilidad de las mujeres de ganar su propio
dinero y de alcanzar algún grado de independencia económica, aun en
los sectores más desposeídos, es un motor de cambios potenciales en
la distribución del poder conyugal, en la toma de decisiones, en la edu-
cación de los hijos y, por supuesto, en la formación y disolución de las
familias (Geldstein, 1994).
Las transformaciones reseñadas se han dado en las últimas dos
décadas juntamente con nuevas formas de vivir en familia que aparecie-
ron, o se extendieron, a otros sectores sociales (Wainerman y Geldstein,
1994). Estos ingredientes han auspiciado la multiplicación de parejas
que eligieron no tener hijos; de mujeres solteras que, en cambio, eli-
gieron tenerlos y criarlos solas; de familias formadas por una madre
y sus hijos, sin padre conviviente; de otras formadas por padres sepa-
rados, que comparten la tenencia de sus hijos y conviven con ellos en
sus respectivos domicilios la mitad de la semana; de hogares formados
(muchos menos) por un padre y sus hijos; de hogares ensamblados o
reconstituidos; de hogares encabezados por mujeres que son las princi-
pales proveedoras económicas; de hogares formados por parejas homo-
sexuales sin hijos, o de otras que adoptaron uno o dos hijos.
Como consecuencia de los cambios sintetizados, disminuyó la
frecuencia del modelo de familia patriarcal tradicional, de proveedor
único (varón), al tiempo que se expandió el modelo de familia de dos

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aunque también lo compartieran como aspiración.3% (Wainerman y Cerrutti. juventud o ya entrando en la vida adulta. tanto en los sectores socioeconómicos bajos como en los medios y los altos. El cambio se ha producido por diversas razones. entre los hogares nucleares completos.7%. Entre 1980 y 2001. y tanto entre las familias en la etapa de formación o de expansión. con mujeres cónyuges de entre 20 y 60 años de edad. En el área metropolitana de Buenos Aires. la búsqueda de la realización personal. en la que ambos cónyuges aportan su trabajo al sustento del hogar. para los hijos y también para la esposa. El modelo de proveedor único1 responde a una división rígi- da entre un esposo/padre que aporta su trabajo productivo al sustento económico y una esposa/madre que aporta su trabajo reproductivo al mantenimiento del hogar y el cuidado de los hijos. Este mo- delo prevaleció en Argentina hasta hace no más de un par de décadas. familias y trabajo: rupturas y continuidades proveedores. 2001. y aún continúa vigente (al menos en la mitología) entre algunos sectores de población cada vez más arrinconados por el cambio cultural. 1981. significa para las mujeres extenuantes jornadas de trabajo doméstico que se suman al extrado- 1 El modelo cristalizó en Estados Unidos tras la revolución industrial y comenzó a resque- brajarse tras la Segunda Guerra Mundial (ver Bernard. desde 25. una que pone en cuestión los valores establecidos acerca de la definición de los roles de género y de la división del trabajo extradoméstico. adolescencia. 182 . a la maternidad y paternidad. Fue con- secuencia de la crisis económica. desde 74. en tanto el de dos proveedores aumentó más de tres cuartos. bebés re- cién nacidos. con hijos. con sólo uno o con dos o más hijos. La problemática con que nos enfrentan las transformaciones mencionadas es: en qué medida la redefinición del lugar de ellas en el afuera ha sido acompañada por una redefinición equivalente del lugar de ellos en el adentro.Género. 1987). los datos son muy elocuentes. en el marco de un cambio de valores más básico acerca de la individua- lidad.5 a 53.5 hasta 46. Se trata de una transformación social casi revolucionaria. la aglomeración ma- yor y más moderna del país. Wainerman. y en momentos y con ritmos diferentes. dentro de un modelo en el que el hombre era la autoridad inapelable. lo que de no ser así. 2002). La capaci- dad de proveer económicamente al hogar se asociaba estrechamente con la masculinidad. tanto entre las mujeres con mayor como con menor nivel de educación formal. en la niñez. el modelo del proveedor varón único (esposo activo y esposa inactiva) perdió popularidad decreciendo en casi un tercio. Se trata de un ideal que no podía ser actuado por amplios sectores de entre los más caren- ciados. y también de cambios en los valores ligados a la femineidad y masculinidad. de las metas y los medios de búsqueda del bienestar individual por sobre el societal. Pleck.

México. que guió la investigación motivo del presente texto. Catalina Wainerman méstico. en parte mediante la estrategia de bola de nieve. Requerimos que los proveedores tuvieran la condición de ocupados por un mínimo de 20 horas semanales. salvo. Establecimos varios criterios de selección. Francia. Szinovacz (1984). Hochschild (1989) ha bautiza- do revolución estancada a este aumento de mujeres con doble jornada (laboral y doméstica) no acompañada por un aumento equivalente de la participación de los varones en la esfera doméstica. 3 Por eso Blumberg (1991: 9) señala que “el trabajo doméstico es el aspecto de la vida fa- miliar más resistente a los cambios de las mujeres en la posición económica y en la fuerza de trabajo”. La respuesta a que ha dado lugar sistemá- ticamente es que las mujeres dedican muchas más horas en promedio que sus cónyuges al trabajo doméstico. entre otras sociedades en las últimas dos décadas2. Inglaterra. Esta pregunta. La mitad en cada ni- vel socioeconómico habrían de ser hogares con un proveedor (varón) y la mitad con dos proveedores (ambos miembros de la pareja conyugal). nos interesó indagar si las pautas de división del trabajo re- productivo difieren entre los hogares de uno y de dos proveedores. Suecia. establecimos una edad menor para las parejas conyugales de sectores bajos que para las de los sectores medios. Smit (2002). EL ESCENARIO Y LOS ACTORES En el curso del año 2002 entrevistamos a 200 mujeres esposas-madres de 200 familias residentes en el área metropolitana de Buenos Aires. con niveles ba- jos (primaria completa y menos) y altos de educación (universitaria in- completa y más). en la etapa de for- mación. Hass (1993). Espa- ña. Coltrane (2000). amigos y conocidos. Morris (1990). Buscamos que fueran familias nucleares completas. China y Rusia. Tomando en cuenta las diferencias en las pautas matrimoniales y repro- ductivas. Durán (1988). y ningún otro miembro conviviente. Las seleccionamos de manera intencional dado que. Hood (1986). entre otros. También requerimos que tuvieran residencia prolongada en el área metropolitana de Buenos Aires y que fueran nativos de la misma área o de jurisdicciones de la zona litoral. uno al menos de no más de 4 años de edad. Las contactamos a través de instituciones educacionales y barriales. si lo hubiera. Sudáfrica. 2 Ver. aunque participen del mercado laboral a tiempo completo. de sectores bajos y medios muy contrastantes. 183 . En lo que sigue exa- minaremos en qué medida esta es la situación en la Argentina de hoy. Ramos Torres (1990). Salles y Tuirán (1997). como ellos3. Warshofsky Lapidus (1988). en distintos sectores sociales. todas con niños pequeños. personal de servicio doméstico con cama adentro. ya fue enfrentada en Estados Unidos. quien revisa más de 200 trabajos académicos sobre el trabajo doméstico publicados entre 1989 y 1999. Dunn (1997). Zhang y Farley (1995). más allá de la des- cripción.

3 y 34.Género. Las diferencias en las pautas reproductivas también están presentes. difiere en algo de lo que nos propusimos inicialmente. de donde migraron al área metro- politana de Buenos Aires. Algo más de tres cuartos de las mujeres y de sus esposos son nati- vos de la Capital Federal.8 años respectivamente. inferior a las correspondientes en NES medio. en tanto en los de NES medio. entre las cuales lo más frecuente es haber tenido sólo un hijo (45%) al momento del estudio. Así. especialmente en cuanto a las características ocupacionales. el Gran Buenos Aires.9 años.7. casi exclusivamente con hijos de uniones anteriores de ellas. fue necesario relajar los criterios de selección. fundamentalmente a las horas de trabajo y al lugar de nacimiento de las entrevistadas y sus cónyuges. lo que con- trasta con las parejas de NES medio. la pareja actual (con- sensual o legal) no es la primera. seguidas muy de cerca por las que tenían 2 hijos (41%). La realidad con la que contamos. en los hogares de NES bajo encontramos 3.7 años respecti- vamente). lo que marca una diferencia sustancial con las de NES medio. A pesar de la menor edad promedio de las parejas conyugales de NES bajo. la provincia de Buenos Aires y otras zonas del litoral. Para alrededor del 17% de los cónyuges varones en ambos sectores sociales. Como consecuencia de esta situa- ción. que alcanzan a 33. familias y trabajo: rupturas y continuidades Debido a las serias dificultades que enfrentaba el mercado la- boral en el momento de llevar a cabo el trabajo. la media de edad de las mujeres es de 30. en las que domina el matrimonio legal (86%).7 hijos. El en- samblaje caracteriza a 22% de los hogares de NES bajo pero sólo a 2% de los de NES medio. En promedio. cerca de la mitad (43%) tienen cuatro hijos y más. entonces. con mayor número de hijos en los primeros que entre los segundos (45% 184 . Sólo un cuarto de las y los cónyuges de nivel económico social (NES) bajo nacieron en las provincias más po- bres del noroeste y noreste del país. Entre los primeros. la edad media de las mujeres y de los varones (31. los cuatro grupos –dos de sectores bajos (uno de un pro- veedor y otro de dos proveedores) y dos de sectores medios (uno de uno y otro de dos proveedores)– quedaron formados de la manera que describimos a continuación.5 años y la de los varones de 33. cerca de un quinto de hogares de NES bajo son ensamblados.1 y 35. La frecuencia de uniones consensuales predomina entre las parejas de NES bajo (61%).0 años) es algo inferior a la de las mujeres y varones de los hogares de dos proveedores (32. 1. aunque más atenuadas.4 y 35. con mucha mayor frecuencia que sus congéneres de NES medio (7%). También hay diferencias entre los hogares de uno y de dos proveedores. En casi un cuarto de los hogares de NES bajo las mujeres han tenido uniones anteriores (22%). en los hogares de uno y de dos proveedores. En los hogares de NES bajo.

Los hogares de NES bajo están formados por parejas conyugales más jóvenes y con más hijos. En dos tercios de los hogares de NES medio (67%) el hijo mayor es una criatura que no supera los 5 años de edad. Los niveles de educación alcanzados por las parejas conyugales de uno y otro NES. en el caso de las mujeres. situación bien diferente a la de los de NES medio. que tienen más demandas filiales y.1 años) y las del hijo mayor (20 y 21 años respectiva- mente). las diferencias entre las pautas maritales y repro- ductivas son mayores entre hogares de diversos NES que entre los de uno y de dos proveedores. Como podía esperarse. 35 y 43% y. la situación difiere radicalmente en cuanto a la etapa del ciclo vital de los hijos mayores. la familiar y la laboral. Catalina Wainerman versus 36% tenían tres y más hijos hasta el momento de las entrevistas) lo que hacía un promedio de 2. Entre las de NES bajo. y en el escaso resto (8%) son preadolescentes y adolescentes de 11 y más años de edad. con pocas excepciones. En los hogares de NES bajo las cifras respectivas son 22. en un cuarto son niños de entre 6 y 10 años. el hijo mayor llega a tener 21 años de edad. En resumen. Los de NES bajo no sólo son más prolíficos.4 y 7. que pueden disponer de ayuda de los ma- yores para el cuidado de los menores. en algunos casos) tiene 2 años o menos.9 y de 2. Si bien en ambos sectores sociales son mayoría (61 y 70%) los hogares en los que el hijo menor (o único. además tienen hijos de más edad. A ello hay que agregar que estos hogares no cuentan con ayuda doméstica remunerada. circunstancias que hacen más difícil la articulación entre las demandas familiares y las la- borales para los hogares menos favorecidos. Casi no hay diferencia entre los hogares de uno y de dos proveedores en cuanto a las edades promedio de los hijos (7. en cuanto a sus posibilidades de concurrir al mercado de trabajo y compatibilizar am- bas esferas. a la disponibilidad de ayuda en la reproducción cotidiana y.5 hijos respectivamente. el mayor de los cuales tiene 16 años. en este último caso. dicha ayuda es más frecuente entre los hogares de dos proveedores (67%) que entre los de un proveedor (55%). Las diferencias entre sectores sociales se reflejan también en las edades de los hijos. entre los cuales el 61% cuenta con ella. dado que la presencia de un mayor o menor número de hijos y de hijos más o menos pequeños crea circunstancias diferentes en cuanto a las demandas de la maternidad-paternidad. Estos datos tienen importancia para la temática que tratamos. lo que significa. por otra. la mayoría en un solo turno. el 80% de las mujeres y el 87% de los varones no sobrepasaron el nivel secundario incompleto 185 . La experiencia del doble turno es casi exclusiva de los hogares de NES medio (28 versus 5% de NES bajo). Para completar el panorama hay que notar que la mayoría absoluta de los hogares tenían al menos un hijo en el sistema escolar (88% en NES bajo y 75% en NES medio). satisfacen el criterio de se- lección de la muestra. por una parte.

Entre ellos. además. entre otras cuali- dades. ana- 186 . de música. o en otras tareas no calificadas como vigiladores de la seguridad. entrevistamos a personas tan débilmente vinculadas al mercado de trabajo como beneficiarios de los Planes Trabajar. como entre las muje- res. partícipes del true- que y cartoneros. Así. bizcochos para intercambiar por otros bienes en un mercado totalmente informal de base comunitaria. tanto entre las mujeres como entre los varo- nes. Un número mucho mayor de mujeres que de varones de los sectores bajos estaban ocupados de este modo tan precario. Como es dable esperar ya que el mercado laboral recluta selectivamente a las mujeres (pero no a los varones) según su educación.Género. diseñadoras gráficas de publici- dad. por unas 20 horas se- manales de trabajo. La situación ocupacional de las mujeres y varones de NES medio es muy contrastante. psicólogas y psicopedagogas. la escolaridad de las mujeres de los hogares de dos proveedores es superior a la de un proveedor. aunque de marcada informalidad. en tanto en el NES medio la totalidad de las mujeres y el 85% de los varones posee universitaria incompleta y más. intentando paliar la extrema miseria a que han sido reducidos por el deterioro del mercado de trabajo. que atienden un kiosco o despensa de su propiedad o en su propio hogar. Los equivalentes entre sus cónyuges varones están ocupados en tareas de mantenimiento en casas particulares o en instituciones. a la enorme masa de desocupados que dejó la crisis económica de fines de los noventa y comienzos de 2000. Entre quienes lograron una inserción algo más estable. que venden cosmé- ticos a domicilio. profesoras del nivel polimodal. tortas. productoras de TV o empleadas bancarias. abogadas. la ocupación en la que se concentra gran parte de las mujeres de NES bajo es el servicio doméstico. Todos ellos están insertos en el sector formal de la economía como profesionales científicos y técnicos. cartón y metales (cartoneros) y al trueque como forma de lucha contra la exclu- sión del mercado. gerentes administrativos. El trueque ha sido refugio en especial de las mujeres que fabrican pan. El deterioro extremo del mercado laboral que caracterizaba el momento en que llevamos a cabo el trabajo de campo fue visible en la notoria frecuencia de trabajadoras y trabajadores que eran beneficiarios de los Planes Trabajar para jefas y jefes de hogar desocupados que puso en marcha el Estado para dar un salario mínimo. científicos y profesionales como programadores informáticos. Hay entre ellas analistas programadores. directores de empresa o jefes de área en empresas de servicios grandes y medianas. A ellos se añaden. en general en casas particulares y por horas. familias y trabajo: rupturas y continuidades de educación. changuistas de albañilería. pintura y reparaciones de neumáticos o bicicletas. También en los excluidos del sistema que recurrieron a la recolección de papel. Las hay. o que trabajan como modistas por su cuenta.

9 20.0 46 horas y más 18.8 24.9 8. como se 187 .0 13.8 6.5 10. Pero el promedio oculta un hecho digno de destacar que revela el Cua- dro 1: en el total de las mujeres. menos de 30 horas semanales. No ha- bía diferencias ni entre ellas ni entre ellos según pertenecieran a uno u otro sector social. profesores de nivel polimodal. Las mujeres en los hogares de dos proveedores (101) tenían al momento de la entrevista una (o más de una) ocupación a la que de- dicaban en promedio 32 horas semanales.0 0. pediatras. formas extremadamente débiles de inserción en el mercado de trabajo. más en los hogares de NES bajo que medio.5% trabaja menos de 30 horas semanales en prome- dio.6 42.5%). en promedio.0 40-45 horas 11.7 56. y de entre ellas.7 56. Los varones en la totalidad de los hogares (200) estaban ocupados en promedio 49 horas. Cuadro 1 Duración de la jornada laboral en horas por semana según sexo y NES (%) Duración jornada Mujeres Varones laboral semanal Total NES bajo NES medio Total NES bajo NES medio Tiempo parcial 49.0 -19 horas 13.5%) ambos están ocupados a tiempo completo.4 5.0 29.5%) y más (56.5 12.5 19. son muchas (la mitad) las que trabajan a tiempo parcial.5 15.7 14. Entre los varones.7 24.0 30. dedicaban un 50% menos de tiempo a las actividades productivas que los varones.0 30-39 horas 19.0 Tiempo completo 31.0 59.8 24.0 2.8 1. La alta ocupación horaria de los varo- nes está notoriamente más extendida en los sectores medios (89%) que en los bajos (73%).4 12. Hay que recordar que casi un tercio de las mujeres de NES bajo están ocupadas en los Planes Trabajar y en el trueque.2 6.0 37.0 34.0 Total hogares (101) (50) (51) (200) (100) (100) A pesar de las diferencias entre mujeres y varones en la duración pro- medio del tiempo de trabajo productivo. en casi la mitad de las parejas conyugales (46. pero no guarda ninguna relación con el hecho de ser único proveedor o de compartir el trabajo productivo con sus esposas.0 33. la extensión del tiempo de trabajo es bien diferente: sólo un 6.1 37.0 7.0 1. un 14% lo hace de manera casi intersticial. kinesiólogos y agentes de viaje.0 1.0 59.0 Tiempo supercompleto 18.0 49.5 62.0 20-29 horas 35.0 10. periodistas. Esto significa que las mujeres.5 54.0 13.0 40. abogados. y son mayoría absoluta (81%) quienes lo hacen entre 40 y 45 horas semanales (24.5 54. Catalina Wainerman listas de sistema. menos de 19 horas a la semana.0 15.

El tiempo de trabajo.5% de los varones debe insumir 65 minutos y más en viajar a y desde su trabajo.0 6. se trata de un modelo más popular entre los sectores bajos (54%) que entre los medios (37%).0 60. aunque de modo menos marcado. *** Tiempo completo: completo + supercompleto = 30 a 45 horas + 46 horas y más. es una experiencia más frecuente entre los últimos (casi la mitad de ellos –47%– tiene 65 minutos y más de viaje) que entre los primeros (37%).3 Él a tiempo parcial.0 Ambos a tiempo completo*** 46. ocurre entre los varones. Una cifra igual (46%) de parejas si- guen el modelo del varón proveedor principal con ocupación de tiempo completo y mujer de tiempo parcial.5 32. Género.0 37. Son las mujeres de NES bajo las que más frecuentemente trabajan muy cerca de sus hogares: el 62% consume menos de 25 minutos diarios en desplazarse al lugar de trabajo. ** Tiempo parcial: menos de 30 horas. en cambio la mitad (51%) de las mujeres de NES medio gasta de 30 a 60 minutos en viajar diariamente.5 54.0 2. en cambio. Cuadro 2 Duración de la jornada laboral semanal de las parejas conyugales* según NES (%) Duración jornada laboral parejas conyugales Total NES bajo NES medio Ambos a tiempo parcial** 4. El hecho es el doble de frecuente en los sectores medios (61%) que en los bajos (32%). En cambio. ella a tiempo parcial 45.0 0. situación que sólo ocurre para el 18. Al tiempo dedicado al trabajo productivo hay que incorporarle el del viaje de ida y vuelta al lugar de trabajo. Nuevamente. Con mucha mayor frecuencia que los varones. Algo similar.5% de los varones. el 42. las mujeres trabajan cerca de su hogar: el 41% del total de las mujeres dedica menos de 25 minutos diarios a ir y volver de su trabajo.0 Total parejas conyugales (101) (50) (51) * El universo está integrado por parejas en hogares de dos proveedores. ella a tiempo completo 4.0 8. familias y trabajo: rupturas y continuidades observa en el Cuadro 2. la cercanía entre el lugar de trabajo y el hogar es una experiencia más conocida en NES bajo que en medio: los que dedican menos de 25 minutos diarios al viaje al tra- bajo llegan a 23% en NES bajo y a 14% en NES medio.7 Él a tiempo completo. dado que se suma al tiempo en que uno y otros cónyuges están fuera de su hogar (ver Cuadro 3). pone límites “objetivos” a las posibilidades de mujeres y de varones de hacerse cargo de la reproducción cotidiana de la casa y del cuidado de los hijos (sin entrar en la discusión sobre las decisiones iniciales. sumado al que insume diariamente el viaje. de 188 . La lejanía entre trabajo y hogar.

0 Total hogares (101) (50) (51) (200) (100) (100) LOS HECHOS Confrontamos a las 200 entrevistadas con una serie de actividades que se realizan en sus hogares y les pedimos nos dijeran quiénes las hacían y en qué medida.0 39.7 22.0 35.0 Total hogares (101) (50) (51) (200) (100) (100) Cuadro 4 Grado de disponibilidad horaria laboral para cubrir emergencias familiares según NES (%) Grado de disponibilidad Mujeres Varones horaria laboral Total NES bajo NES medio Total NES bajo NES medio Mucha 55.0 52.7 16.0 30-60 minutos 33.5 35.3 44.0 11.0 51.5 23. que llevan a más varones a trabajar más horas que sus esposas).0 42.0 65 minutos y más 25.0 10. respectivamente.4 58. que los varones (23% en NES bajo y 44% en NES me- dio).7 24.0 14.5 37.8 22.0 46.5 23. en NES bajo –50%– que en NES medio –14%– y.0 19.0 47. menos las empleadas u obreras –48 versus 80%– con horarios a cumplir de modo más estricto o inflexible.0 Ninguna 14.0 40.0 Poca 29. en el sector informal de la economía y como servicio doméstico por horas o en los Planes Trabajar o en el trueque. Pero al tiempo simple hay que agregarle la flexibilidad o rigidez de los horarios. Desde el punto de vista objetivo son muchas más las que trabajan por su cuenta. el hecho es que son muchas más las mujeres que trabajan en ocupaciones que les permiten mucha flexibilidad para enfrentar emergencias fami- liares cuando las circunstancias lo demandan (58% en NES bajo y 53% en NES medio). Lo formulamos de la siguiente manera: 189 .4 42.6 18.0 39.0 29.0 44. Cuadro 3 Duración del viaje diario de ida y vuelta al trabajo en minutos según sexo y NES (%) Duración viaje al Mujeres Varones trabajo diario Total NES bajo NES medio Total NES bajo NES medio -25 minutos 40.9 18. Sea por razones objetivas que tienen que ver con la naturaleza del trabajo y de las relaciones sociales de producción o por razones culturales relativas a lo que es apropiado y/o aceptable desde el punto de vista social para mujeres y varones.6 62. Catalina Wainerman base fundamentalmente cultural.9 33.

organizar la limpieza de la casa (lavar los vidrios. pagar las cuentas. Luego.Género. Indagamos acerca de tareas en dos ámbitos de reproducción co- tidiana y ocasional: doméstico y cuidado de los hijos. pa- rientes o ayuda paga (empleada doméstica. Piense sólo en los días de semana comunes. las cotidianas eran: cocinar. comedor escolar. y en quiénes delegan y en quiénes no qué actividades. y mantener el auto (cambios y arreglos). abuelos) cuando es- tán enfermos. En el primer caso nos interesa conocer el elenco total de partícipes de las tareas de la reproducción doméstica. y hacer las compras. etcétera). Más adelante les preguntamos por los arreglos en los días no labora- bles. hacer las camas. decidir qué ropa se ponen. lavar los platos. carpintero. darles de comer. llevarlos al médico. etc. Pueden ser miembros del hogar. ayudarlos con los deberes. En el primero. asistir a reuniones de padres en la escuela. y repren- derlos cuando no hacen las tareas escolares o si cometen travesuras. etc. A continuación miraremos primero a la dinámica de la reproduc- ción doméstica. electricista. las tareas cotidianas incluían: cambiarles los pañales. reparar en- chufes. quedarse en casa cuando están enfermos. comprarles ropa. focalizando exclusi- vamente en la pareja conyugal. quiénes son los principales organizadores. contratar a un pintor. y conocer los nombres de los amigos y compañeros de juego de los hijos. planchar. En el segundo caso. decidir qué cocinar cada día. que podían coincidir o no con los fines de semana. La última y la más central de las preguntas que enfrentamos es en qué medida el panorama es diverso en los hogares en los que sólo el varón o en los que ambos 190 . lo que nos permi- tirá conocer en qué medida están segregadas por género y cuáles más que otras. cuidar a los mayores (padres. familias y trabajo: rupturas y continuidades Ahora le voy a preguntar por una serie de tareas y le voy a pedir que me indique quién o quiénes las realizan. incluían cambiar los cueritos de las canillas que pierden. cambiar las sábanas. hacerlos dormir o que se vayan a la cama. llevarlos y traerlos de la escuela. hacer que se cepillen o cepillarles los dientes. limpiar la casa. suegros. cómo se distri- buye cada una de las actividades entre ambos cónyuges. En cuanto al cuidado de los niños. quiénes los principales ejecutantes. etc. la- var la ropa..). albañil. quienes tuvieran uno. detectar cuándo tienen necesidad de cortarse las uñas o el pelo. poner y/o levantar la mesa. a su vez. cuáles son las actividades marcadas por el género (como femeninas o masculinas) y cuáles no. es decir. hablar con los maestros si andan mal en la escuela. bañarlos o hacer que se ba- ñen. quiénes son las y los actores que llevan a cabo el mantenimiento del hogar y el cuidado de los hijos. Las ocasionales. controlar cuántas horas de televisión y/o qué programas ven. etc. detectar cuándo hace falta cambiar enchufes.. Las ocasionales. vestirlos o hacer que se vistan. cueritos.. hacer las compras.

en tanto las de planeamiento u organización6 están a cargo de uno y/o del otro. no dan importancia a planchar la ropa. hacer las compras. además de la composición de sus hogares. 191 . Los hay que. Antes de comenzar. que son innecesarias. hacer las camas. que para algunos es diaria y para otros semanal. pagar las cuentas o cuidar de los mayores. Catalina Wainerman cónyuges están ocupados en actividades productivas en el mercado de trabajo. la necesidad que satisfacen (supervivencia biológica o socialización). que los grupos sociales difieren en cuanto a las pautas y a los hábitos de limpieza. limpieza de la casa. por razones culturales o por falta de recursos. las necesarias para el mantenimiento del hogar– están a cargo de las mujeres y de sus cónyuges (entre el 66 y el 99% de cada tarea). como hacer que se cepillen los dientes o que vayan a dormir o cambiar pañales o asistir a reuniones escolares. poner la mesa. con- tratar un pintor. planchado. las tareas domésticas –es decir. 6 Detectar cuándo hay que hacer pequeñas reparaciones de plomería o electricidad. las que son cotidianas. cocina. limpiar la casa. Depen- 4 Cocinar. lavar la ropa y planchar. el grado de energía que demandan (pesadas o livianas). En los hogares en que los niños son muy pequeños (o ya grandes) hay actividades. la lavan y doblan (o no) y está lista para usar. satisfacen la supervivencia y son instrumentales4 están con mayor frecuencia a cargo de las pri- meras (48 a 81% de cada tarea). de ges- tión y demandan calificación técnica5. et- cétera. lo que determina necesidades diversas de lavado. Hay que tener en cuenta. LA REPRODUCCIÓN DEL HOGAR: LOS ACTORES DEL ELENCO LA ESFERA DOMÉSTICA En la mayoría de los hogares. la función que involucran (ejecución o planificación). el gra- do de creatividad (rutinarias o creativas). no así las variaciones individuales entre los hogares. lo mismo ocurre con la limpieza de la casa. Pero hay cierto grado de delegación en otros. ritmo (una o más de una vez al día). hay quienes hacen las compras una vez a la semana (quienes dis- ponen de dinero suficiente y utilizan los servicios de los supermercados) y quienes las hacen todos los días en el almacén o panadería del barrio. 5 Cambiar los cueritos de las canillas o reparar enchufes y mantener el auto. el grado de calificación que requieren (con o sin cali- ficación técnica). ade- más. y las que son ocasionales. lavar platos. organizar la lim- pieza. conviene tener presente que las tareas pueden clasificarse de modos diversos según su frecuencia (diaria u ocasional). Más precisamente. albañil o plomero. y si esto difiere o no en los distintos sectores sociales. de los segundos (69 a 84%). Estas variaciones entre grupos de hogares (de diverso nivel económico-social y de uno y dos proveedores) las tomamos en cuenta.

pagar las cuentas. lavar la ropa y planchar. el servicio doméstico (ver Cuadro 6). poner y sacar la mesa. pintores. hacer las camas o lavar los platos (con las cuales muchas familias inician el entrenamiento de la conducta responsable de los niños). En términos generales. 192 . Los de nivel medio delegan en el servicio doméstico las actividades más pesadas. En cambio los hogares de ambos sectores sociales coinciden en no dele- gar casi ninguna tarea ocasional. electricistas. o hijos mayores. limpiar la casa. Es el caso de organizar la limpieza de la casa. vecinos o amigos (ver Tabla 1 del Anexo). En los hogares de nivel bajo se delegan con menor frecuencia que en los de nivel medio activi- dades reproductivas cotidianas como cocinar o lavar la ropa o inclusive una que involucra decisiones como organizar la limpieza de la casa. abuelas-abuelos. los otros actores que ejecutan tareas son: personal de servicio doméstico. los elegidos son los hijos. o atención de la salud que. ¿Qué delegan en los hijos los hogares de nivel bajo? Las activida- des más livianas como poner y sacar la mesa. como limpiar la casa. plomeros. se delegan más las actividades de ejecución cotidiana que las ocasionales (varias de las cuales demandan la toma de decisiones) y esto es así casi sin excepciones en ambos NES. Hay bastante consenso entre los hogares de niveles bajo y medio en relación a cuáles son algunas de las actividades cuya ejecución es res- ponsabilidad de ambos cónyuges y que no se delegan en otros. pero hay diferencias sustanciales en el número de actividades que se concentran o se delegan y en quiénes (ver cuadros 5 y 6). Las actividades domésticas que más frecuentemente se delegan7 fuera de la pareja conyugal son las que involucran ejecución cotidiana y que son susceptibles de ritualizar –lavar los platos. muy eventualmente.Género. son ocasionales. 8 Medidas en términos de las actividades que son realizadas en un 90% y más por ambos cónyuges. albañil o electricista. que en los de nivel medio se resuelven comprando servicios en el mercado. hacer las camas. lavadero. tías-tíos) o. además. parientes (madres-padres. de- tectar cuándo se necesita hacer reparaciones. transporte y comedor escolar. cuidar de parientes cuando están enfermos o mantener el auto entre quienes tienen uno. contratar un pintor. suegros-suegras. Las actividades que la pareja conyugal delega con menor frecuencia8 son las que requie- ren decisiones sobre organización y/o manejo de dinero. si bien con mayor propensión a la dele- gación en los hogares de NES medio que bajo. Las y los actores en quienes se delega con mayor frecuencia varían de modo sistemático según el nivel econó- mico-social de los hogares: en los de nivel bajo. 7 Medidas en términos de las actividades que son realizadas en un 10% y más por “otros” actores que no son los cónyuges. en los de nivel medio. familias y trabajo: rupturas y continuidades diendo del nivel económico-social.

además de que estos hogares no cuentan con servicio doméstico. sin participación alguna de los hijos.9 Cuidar mayores cuando enferman 94. 93.9 -- Fuente: Tabla 1 del Anexo. etc. en menor medida. 193 . En estos últimos hogares la tarea la asume el servicio doméstico (32%). Hay indicaciones de que esto es así.0 98. Por ejemplo. se les asigna hacer las camas. las mujeres de los niveles más bajos están mucho más exigidas que las de nivel medio. dado que se trata de tareas tradicionalmente femeninas en las que los esposos varones no participan. Catalina Wainerman planchar y. 94. que en los hogares de nivel bajo es realizada en un 25% por los hijos. en los hogares con hijos mayores de entre 6 y 10 años de edad. con igual frecuencia con que en los de nivel medio está a cargo del servicio doméstico. 91.9 96.2 100. Cuadro 5 Actividades domésticas que no delegan (o que concentran)* las parejas conyugales según NES (%) NES Actividades Total Bajo Medio Contratar pintor. casi cuatro veces más frecuentemente en NES bajo (27%) que en NES medio (7%).9 92.7 -- Lavar la ropa -. 98.3 Mantener el auto 98.5 94. 90. de la que participan en cerca de un tercio los hijos de los hogares de nivel bajo.6 100. * Sólo se incluyen las actividades que concentran (no delegan) en un 90% y más la mujer y el cónyuge de hogares de NES bajo y/o de NES medio. además de algu- nas livianas como hacer las camas y lavar los platos.0 Detectar cuándo cambiar cueritos.0 Pagar las cuentas 97.2 91.6 Hacer las compras 94.2 -- Organizar la limpieza -. Pero también es probable que sean atribuibles a diferencias en la concepción de la infancia y la crianza de los hijos. y el servicio doméstico con idéntica frecuencia en los de nivel medio.6 98.5 -. Como quienes delegan estas actividades son casi siempre las esposas.3 96. Es paradigmática la tarea de lavar los platos. etc. lavar la ropa o cocinar. Lo mismo ocurre con hacer las camas. además de a las capacidades asignadas en las diferentes eta- pas evolutivas.0 98.4 Cocinar -. la mitad de la frecuencia (41%) con que en el nivel medio se delega en el servicio doméstico. Las diferencias según sectores sociales son atribuibles en parte a que en los de nivel bajo son más los hijos (mayores demandas domésti- cas y filiales) y son más los de mayor edad. 100. La limpieza de la casa –tarea pesada– se delega en los hijos en sólo un 20% en el nivel bajo.

12. 20.7 -- Hacer las camas 17.7 Hacer las camas 16. -. -. 16.3 Parientes Cuidar mayores cuando enferman -.0 Organizar la limpieza -.6 Cocinar -. 13.0 Poner la mesa -. Esto contrasta con la cifra de 6 sobre 15 actividades de cuidado del hogar (40%) que no se delegan.1 -.1 -. etc. 25.2 32. EL CUIDADO DE LOS HIJOS El cuidado de los hijos es.6 20. una actividad que se concibe diferente al cuidado de la casa: son menos las tareas parentales y menos los hogares en los que los cónyuges delegan su ejecución.3 Lavar la ropa 12. alcanzan a 11 (casi dos tercios. Género. 61%) aquellas respecto de la cuales no hay evidencias de delegación en algún grado significativo9. 25.6 Lavar los platos 12. 34.8 -- Otros servicios pagos Cambiar cueritos.3 -.9 30.2 Limpiar la casa 19. * Sólo se incluyen las actividades que delegan en 10% y más la mujer y el cónyuge de hogares de NES bajo y/o de NES medio. por NES (%) NES Actores y actividades Total Bajo Medio Hijos Poner la mesa 20. 10. 9 Como en la esfera doméstica. 11. en muchos sentidos. 40.7 -.3 -- Limpiar la casa 10. 18.0 -- Planchar -. 194 .9 -.7 Fuente: Tabla 1 del Anexo. -.8 -- Lavar los platos 12.7 -- Servicio doméstico Planchar 25. 46.5 -. actividades que se delegan son las realizadas en un 10% y más por “otros” que no son los progenitores. So- bre 18 actividades de cuidado de los hijos que indagamos. familias y trabajo: rupturas y continuidades Cuadro 6 Actividades domésticas que delegan* las parejas conyugales según actores. Los otros actores que participan del cuidado de los hijos son los hijos mayores.8 25. otros parientes –en especial las abuelas y tías– y el servicio doméstico (ver Tabla 2 del Anexo y Cuadro 7).

pelo 98.7 99.8 Hacerlos dormir 97.6 98.0 100.6 94.0 Conocer nombres amigos 99. A diferencia de lo que se encontró en la esfera doméstica. darles de comer.8 Fuente: Tabla 2 del Anexo. -. -.7 Ayudarlos con deberes -. 100.3 96. 92. * Sólo se incluyen las actividades que concentran (no delegan) en 90% y más la mujer y el cónyuge de hogares de NES bajo y/o medio. hacer que se cepillen los dientes– o de seguimiento del crecimiento y desarrollo de la salud y la escola- ridad –asistir a reuniones en la escuela.7 97. 195 . aunque con una leve tendencia a delegar menos actividades entre los sectores medios (4 versus 7 sobre 18).6 94.0 100.6 97.2 100. los hogares de sectores bajos.7 91. Las mayores diferencias entre sectores sociales en el cuidado de la casa comparado con el de los hijos. reprender- los.2 99.0 100.0 Hablar con maestros 100. Nuevamente.2 97.4 -. Las que no se delegan están ligadas a la instalación de hábitos de higiene.5 Decidir qué ropa se ponen 90. o de obediencia –como hacerlos dormir.4 99. como cambiarles los pañales. en tanto los de sectores medios lo hacen en el servicio doméstico (ver Cuadro 8).5 93.0 Bañarlos/se bañen -. cuando delegan.1 Detectar cortar uñas. de responsabilidad. sumado a que el número de hoga- Cuadro 7 Actividades del cuidado de los hijos que no delegan (o que concentran)* las parejas conyugales según NES (%) NES Actividades Total Bajo Medio Controlar TV 100.0 98. lo ha- cen en los hijos mayores.0 100.6 99.0 Quedarse en casa 94.6 Llevarlos al médico 98.3 Comprarles ropa 92. Catalina Wainerman Las actividades de cuidado de los hijos que entre un 12 y un 23% se delegan en otros son de tipo instrumental. como en el caso de lo doméstico.8 97. 90. los hogares de sectores bajos y medios coinciden en su concepción de (el escaso número de) las tareas que son delegables del cuidado de los hi- jos.4 95.4 Asistir reuniones escuela 98. hablar con los maestros o llevarlos al médico.6 Reprenderlos 97.7 Cepillar los dientes 96.6 97. bañarlos o vestirlos (ver Cuadro 8). controlar los horarios de TV.

Como sabemos que las mujeres han sido tradicionalmente la pri- ma donna en este escenario. * Sólo se incluyen las actividades que delegan en 10% y más la mujer y el cónyuge de hogares de NES bajo y/o de NES medio. Cuadro 8 Actividades del cuidado de los hijos que delegan* las parejas conyugales según actores por NES (%) NES Actividades Total Bajo Medio Hijos Cambiarles pañales -.0 -- Darles de comer -.3 -- Bañarlos/se bañen -.2 -- Servicio doméstico Cambiarles pañales -. cuánto se abstienen los varones de participar en cada una de las actividades y. 14. LA DIVISIÓN DEL TRABAJO ENTRE LOS CÓNYUGES: ¿SEGREGACIÓN O NEUTRALIDAD GENÉRICA? Hemos visto quiénes son las y los actores que en los hogares se hacen cargo de la ejecución y/o planeamiento de las actividades reproductivas de la casa y del cuidado de los hijos. 12. en la mayoría de los hogares y en la mayoría de las actividades. en primer lugar. optamos por enfrentar la pregunta desde la perspectiva de los varones preguntándonos. los actores principales del elenco son los dos cónyuges. 14. y luego. 13. Esto significa iden- tificar. la casa sí. primero. La pregunta que enfrentamos ahora es quién de ellos desempeña el papel protagónico en cada una de las dos esferas y en cada una de las actividades que involucran. Género. -. Como dijimos. 11. familias y trabajo: rupturas y continuidades res que delegan tareas domésticas es mucho mayor que los que delegan la atención de los hijos (en ambos sectores sociales).0 -- Ayudarlos con deberes -. -.1 Darles de comer -. revela mayor con- senso social respecto de la maternidad-paternidad que de la domestici- dad: los hijos no se delegan.8 -- Decidir qué ropa se ponen -.7 Fuente: Tabla 2 del Anexo. 15. 11. 12. Otra manera de pensarlo es en términos de cuáles de las actividades tienen marca gené- rica. en cuáles de ellas el protagonismo se invierte y son ellos los divos y las mujeres los personajes secundarios. en qué actividades ellos hacen nada o parte. -. en segundo lugar.7 -- Vestirlos/se vistan -.9 Vestirlos/se vistan -. en 196 . 16.

lo que significa que también en esas tareas las mujeres invierten energía y ocupan su pensamiento. en alrededor de tres cuartos (77% o más) de los hogares ellos se abstienen de cocinar. lavar platos. En el resto de las actividades ocasionales no hay una marca genérica clara. No obstante. sobre todo en los hijos mayores y en el servicio doméstico). Entre las actividades ocasionales el panorama es distinto. hacer las camas. no hace suposiciones sobre homogeneidad ni sobre un modelo ideal final sino que constata el gra- do de alejamiento (o abandono) del modelo tradicional de división del trabajo reproductivo. lo que supondría (ingenuamente) esperar que el modelo al que se dirigen los hogares modernos es uno homogéneo. los varones son quienes más participan en su ejecución. En efecto. Algo similar ocurre con hacer pequeñas reparaciones en el hogar como cambiar cueritos o enchufes: aunque no es una tarea masculina. masivamente rechazada por los varones. en cambio. junto con otros actores en quienes la delegan. La mirada que adoptamos. Esta mirada es más adecuada que una que interrogue cuán frecuentemente cada actividad es compar- tida en mitades por ambos cónyuges. en 43% es definida como no masculina (los varones hacen nada o sólo parte de ella) y en 17% no está definida 197 . en la ma- yoría de los casos. en forma contraria. Sí hay. Por un lado. al delegar la ejecución no se delega. son las únicas tareas domésticas no femeninas. una tarea mas- culina: los varones son los encargados casi exclusivos de mantener el auto (en 83% de los hogares). poner la mesa. Lo dicho no significa que sean las mujeres las que las realicen en su totalidad. sino más bien diversidad de modelos de organización. en actividades como detectar cuándo es necesario hacer pequeñas repara- ciones en el hogar aparecen tres modelos de organización: en 41% de los hogares es una tarea definida como sí masculina (los varones hacen todo o la mayor parte de ella). son no masculinas (ver Cuadro 9). LA ESFERA DOMÉSTICA Los varones participan nada o sólo muy poco de las actividades do- mésticas cotidianas involucradas en la vida de la casa. limpiar la casa. lavar la ropa y planchar. Todas ellas son tareas marcadas por el género. Estas dos tareas –mantener el auto y cambiar cueritos– son las únicas vinculadas al mantenimiento del hogar en las que las mujeres se abstienen de par- ticipar. organizar la limpieza. En este caso ninguna de las tareas es no masculina. ya que en la mayoría de los casos las delegan más o menos parcialmente en otros (como ya vimos. de igualdad plena de participación de ambos cónyuges (al menos en los hogares de dos proveedores) en la reproducción del ho- gar. es decir. es decir. Catalina Wainerman cuáles ellos hacen todo o la mayor parte. la responsabilidad por la ejecución.

0 11.0 6.0 Parte + nada 94.7 1.0 92.0 29.5 38.0 2.0 Mitad 4.5 11.5 65.0 15.0 66.0 20.0 Mitad 7.3 87.0 Poner la mesa (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 4.0 22.0 74.0 0.6 198 .0 6.0 0.2 Lavar la ropa (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 1.0 Organizar la limpieza (198) (100) (98) (198) (100) (98) Todo + mayor parte 1.0 33.1 53.5 2.0 90.6 7.0 12.0 34.0 80.0 87.4 91.0 Planchar (186) (87) (99) (186) (87) (99) Todo + mayor parte 1.0 3.0 6.0 29.0 15.0 Parte + nada 90.1 7.5 40.0 93.0 Mitad 19.0 6.0 45.5 0.1 6.0 56.0 8.0 16.0 8.9 9.1 4.0 92.4 6.0 98.0 1.5 89.0 14.0 71.0 7.1 10.8 3.5 87.0 Parte + nada 87.0 15.0 72.8 87.5 9.0 15.0 2.0 Parte + nada 87.0 12.0 91.0 50.0 82.5 42.0 62.0 49.0 73. familias y trabajo: rupturas y continuidades Cuadro 9 Distribución de las actividades domésticas entre cónyuges según grado de participación de ellas y ellos por NES (%) Actividades y grado Varones Mujeres de participación Total NES bajo NES medio Total NES bajo NES medio Cocinar (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 5.5 Mitad 6.0 3.0 15.1 1.0 2.0 Mitad 8.0 2.0 35.0 29.0 4.0 30.9 9.0 61.0 11.0 Limpiar la casa (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 1.0 11.5 9.0 Hacer las camas (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 1.5 7.0 20.0 38.0 6.0 13.0 40.0 28.5 8.0 20.0 26.0 Parte + nada 96.4 Mitad 2.0 Mitad 9.0 3.0 12.0 30.0 Parte + nada 77.0 12.0 3.0 13.0 40.0 55.0 67.0 57.0 16.3 Parte + nada 92.3 97.8 95.0 8.0 89.0 Parte + nada 91.0 56.5 10. Género.0 13.0 31.0 85.0 32.5 0.0 Mitad 7.5 13.0 Lavar los platos (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 4.5 92.0 27.0 80.

(199) (99) (100) (199) (99) (100) Todo + mayor parte 70.5 33.2 ni como masculina ni como femenina (es hecha en una mitad por los varones y en otra mitad por las mujeres).9 8.0 36.0 4.0 14. (114) (25) (89) (114) (25) (89) Todo + mayor parte 50.0 45.9 52.0 12.0 1.5 44.0 8.8 3.1 0.8 0.0 47. etc.3 17. electricistas o albañiles.0 Mitad 4.2 37.1 22.5 Parte + nada 35.0 Mitad 16.0 45.0 Pagar las cuentas (195) (98) (97) (195) (98) (97) Todo + mayor parte 47.0 Parte + nada 42.0 72.0 7.0 4.0 40.2 43.0 7.0 4. o a pagar las cuentas. etc.0 48.0 48. Catalina Wainerman Cuadro 9 .9 50.2 50.0 56. hay actividades en las 199 .9 8.7 25.0 8.2 29.3 100.0 48.8 Parte + nada 27.0 Mitad 16.0 25.0 47.0 Parte + nada 60.1 4.0 20.0 84.2 45.0 52.0 39.0 16.0 16.7 Mitad 10.8 30.6 11.8 0.0 31.5 Cuidar mayores cuando enferman (50) (25) (25) (50) (25) (25) Todo + mayor parte 8.1 85.4 43.0 25.8 0.4 100.1 10.0 42.0 Contratar pintor.5 11.7 80.0 44. Por otra parte.0 Mitad 42.0 49.0 Hacer las compras (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 8.0 13.0 20.4 52. (199) (99) (100) (199) (99) (100) Todo + mayor parte 40.0 11.2 12.9 21.5 16.0 90.4 35.1 Parte + nada 5.9 16.0 48.0 29.0 24.9 80. La misma diversidad aparece en relación a contratar servicios pagos como pintores.0 Mitad 32.9 0.1 21.9 37. etc.0 41.0 43.0 Mantener el auto (102) (18) (84) (102) (18) (84) Todo + mayor parte 83.7 46.9 39.8 32.1 21.9 16.0 51.9 70.7 71.0 Parte + nada 50.4 12.0 49.0 36.7 42.continuación Actividades y grado Varones Mujeres de participación Total NES bajo NES medio Total NES bajo NES medio Cambiar cueritos.0 79.0 2.0 12.0 Detectar cuándo cambiar cueritos.2 Mitad 21.5 35.6 12.3 17.9 95.0 5.0 82.0 43.0 Parte + nada 25.5 4.0 13.

la marca genérica femenina también es más frecuente en los hogares de niveles bajos que en los medios (8 versus 3 sobre 15). y cuidar de los mayores cuando se enferman (en el 60% de los hogares es no masculina y en cerca del 32% es hecha en su mitad por los varones y en otra mitad por las mujeres). con gran frecuencia de hogares en los que los va- rones (y las mujeres) realizan la mitad de cada actividad. con la sola excepción de poner y sacar la mesa. EL CUIDADO DE LOS HIJOS Como ya dijimos. sólo dos en lugar de tres modelos de división del trabajo. Hay menos consenso en relación a las actividades ocasionales. Hay que tomar en cuenta que estas son actividades que en general no se delegan en otros (a diferencia de las cotidianas) por lo que es una arena donde se juega más claramente la concepción de la división del trabajo doméstico entre los cónyuges. el cuidado de los hijos está más frecuentemente a cargo de los progenitores o. Cuando se trata de las actividades cotidianas. y un poco más entre los sectores bajos que entre los medios. 8 están marcadas como no masculinas en los sectores bajos y 7 en los sectores medios. Vea- mos ahora si el panorama se repite en los distintos sectores sociales. se delega menos en otros actores que el cuidado de la casa. Así. pero hay una regularidad destacable: en la casi totalidad de las actividades. consensualmente en los hogares de sectores ba- jos y en los de sectores medios se las define como no masculinas. en los que las mujeres de- legan más actividades y en mayor proporción en el servicio doméstico. son más los varones en los hogares de sectores medios que en los bajos los que comparten por mitades las tareas con sus esposas. la marca genérica de las tareas o. familias y trabajo: rupturas y continuidades que aparece diversidad pero menor. posi- blemente hacia una menor marcación genérica. la concepción de qué actividades domésticas no son de va- rones y cuáles son sólo de varones es muy hegemónica en la actualidad. mientras que 2 actividades están marcadas como sí masculinas entre los primeros y sólo 1 entre los segundos. para decirlo de otro modo. Las diferencias en el grado de diversidad de modelos o de consenso entre los hogares en cuanto a la segregación genérica de las actividades sugiere que son actividades en estado de cambio. Sobre las 15 actividades del cuidado de la casa por las que indagamos. como es hacer las compras (en el 50% de los hogares es no masculina y en alrededor del 42% es hecha por la mitad por ambos cónyuges). Lo dicho hasta aquí se refiere a la totalidad de los hogares. Por otro lado. En resumen. dicho de otro modo. es tres veces mayor en los sectores medios que en los bajos.Género. Pero hay similitudes entre los dos ámbitos de la reproducción: son muchas más las actividades recha- 200 . o cuidar a los mayores. la frecuencia de hogares en los que ambos cónyuges comparten por mitades contratar un pintor o un albañil.

decidir qué ropa se habrán de poner –todas actividades cotidianas– de ayudarlos con sus deberes o de hablar con sus maestros o de quedarse en casa cuando están enfermos. como sí la hay en relación al cuidado de la casa. controlan su consumo de TV. Las preferidas para compartir por más hogares son reprenderlos y conocer los nombres de los amigos. alude a la involucración de los progenitores en la sociabilidad y emocionalidad de la vida de los hijos. Ocupan un segundo lugar en orden de la popularidad que tiene compartir tareas: hacerlos dormir. las que menos comparten padres y madres son cambiarles los pañales. Las actividades que aparecen como irrenunciablemente femeninas son. 201 . Por otro lado. en cambio. que son hechas por mitades en un tercio de los hogares. los llevan a la escuela. Catalina Wainerman zadas por los varones. y las femeninas sólo 3 sobre 18. de hablar con los maestros. tres. hecho digno de destacar dado que en las generaciones precedentes esta era una función casi exclusiva de los padres. además de indicar que el cuida- do de los hijos está menos frecuentemente marcado por el género que el cuidado de la casa. No hay ninguna actividad. Conocer los nombres de los amigos. que las ejecutadas en forma casi exclusiva por las mujeres. Las madres se ocupan de modo exclusivo en la mayoría de los hogares de decidir qué ropa vestirán sus hijos. vestirlos y quedarse en casa para cuidarlos cuando están enfermos. y de quedarse en casa cuando los niños están enfermos. marcadas como femeni- nas. Era harto frecuente que las madres amenazaran a sus hijos con la frase: ya verás cuando se entere o cuando venga tu padre. como dijimos. Más de la mitad de las actividades (10 so- bre 18) son compartidas por mitades entre ambos progenitores en al menos cerca de un cuarto de todos los hogares. y asisten a las reuniones escolares. revelan que en esta esfera ambos progenitores son socios más igualitarios. que encarnaban la autoridad patriarcal. En más de tres cuartos de los hogares los varones no se ocupan nada o sólo en una pequeña medida de cambiarles los pañales a sus hijos. es decir. que sea ejecutada principalmente por los varones. no masculinas. decidir con qué ropa vestirlos (provincia absolutamente de la madre). es decir. comprarles ropa y llevarlos al médi- co. En casi la mitad de los hogares las mamás y los papás reprenden a sus hijos por igual. Finalmente. de darles de comer. Los testimonios que recogimos. en tercer lugar (entre un quinto y un cuarto de los hogares) madres y padres por igual se ocupan de que sus hijos se cepillen los dientes. Las no masculinas son 8 sobre 18. bañarlos. la que tradicionalmente era una provincia femenina. vestirlos. los ayudan con los deberes.

7 32.0 65. 2.7 94.6 11.5 37.3 45.1 9. 84.6 Mitad 22.1 16.9 Parte + nada 65.4 31.3 7.9 25.1 1.0 86.9 88.3 54.0 8.5 12.2 9.3 11.8 9.8 59.2 18.8 21.2 1.1 45.8 Mitad 14.8 74.2 55.6 16.2 18.2 9.9 14.9 73.9 61.7 85. Género.0 12.2 82.3 3.0 Parte + nada 76.2 13.0 22.0 7.0 8.5 Parte + nada 84.2 25.4 Mitad 8.2 47.0 Vestirlos/se vistan (197) (97) (100) (197) (97) (100) Todo + mayor parte 1.1 60.0 56.3 15.0 39.8 Llevarlos a escuela (157) (83) (74) (157) (83) (74) Todo + mayor parte 8.7 8.0 6.8 29.7 29.0 Cepillar los dientes (155) (85) (70) (155) (85) (70) Todo + mayor parte 9.4 77.1 24.7 31.7 40.6 18.3 11.0 12.0 Decidir qué ropa se ponen (196) (96) (100) (196) (96) (100) Todo + mayor parte -.0 Parte + nada 93.5 13.8 32.5 49.4 62.0 Parte + nada 82.0 26.3 14.3 58.8 91.5 -.0 Mitad 38.0 24. -.8 26.6 4.7 8.5 11.5 16.0 Parte + nada 52.0 47.0 67.4 95.8 74. familias y trabajo: rupturas y continuidades Cuadro 10 Distribución de las actividades de cuidado de los hijos entre cónyuges según grado de participación de ellas y ellos por NES (%) Actividades y grado Varones Mujeres de participación Total NES bajo NES medio Total NES bajo NES medio Cambiarles pañales (126) (57) (69) (126) (57) (69) Todo + mayor parte 1.0 Hacerlos dormir (193) (93) (100) (193) (93) (100) Todo + mayor parte 8.3 82.0 51.7 8.0 68.1 9. -.1 62.9 65.3 90.3 7.7 5.0 Mitad 16.2 29.6 14.0 76.6 -.8 24.7 12.4 86.8 9.1 12.8 19.4 35.8 Parte + nada 69.8 13.9 65.7 Bañarlos/se bañen (199) (99) (100) (199) (99) (100) Todo + mayor parte 5.0 11.0 7.6 202 .1 Parte + nada 89.7 8.0 1.0 17.0 1.3 Mitad 25.0 Mitad 17.0 Mitad 6.4 76.0 9. 11.9 12.9 70.7 59.8 54.1 56.5 Darles de comer (175) (80) (95) (175) (80) (95) Todo + mayor parte 1.6 20.3 29.

2 73.3 Mitad 26.0 38.8 73.7 33.8 44.1 19.0 11.2 14.0 25.3 38.7 71.0 2.3 7.1 7.0 60.0 Mitad 30.7 8.7 33.0 31.3 24.4 Mitad 24.3 Parte + nada 72.0 80.3 Parte + nada 70.5 2.0 Mitad 18.9 Parte + nada 62.8 24.7 5.4 9.5 9.1 48.1 21.7 26.0 61.4 43.5 74.0 Mitad 8.0 34.8 14.7 64.0 8.9 2.6 23.6 2.8 14.7 65.continuación Actividades y grado Varones Mujeres de participación Total NES bajo NES medio Total NES bajo NES medio Ayudarlos con deberes (114) (76) (38) (114) (76) (38) Todo + mayor parte 6.6 5.4 26.8 12.6 1.8 42.0 67.7 7.7 34.7 Asistir reuniones escuela (161) (88) (73) (161) (88) (73) Todo + mayor parte 3.0 Parte + nada 68.1 19.0 3.3 66.5 60.3 27.4 4.6 39.7 26.3 24.6 5.5 21.3 24.0 Comprarles ropa (198) (98) (100) (198) (98) (100) Todo + mayor parte 13.4 5.5 18.4 26.6 Parte + nada 88.0 38.7 62.0 203 .0 Parte + nada 56.6 85.2 25.2 60.2 80. Catalina Wainerman Cuadro 10 .2 14.4 13.9 24.3 66.3 6.0 86.2 73.0 31.6 77.3 34.0 5.9 10.2 34.6 1.4 Hablar con maestros (149) (86) (63) (149) (86) (63) Todo + mayor parte 4.1 48.2 77.8 22.5 60.6 56.3 38.0 1.4 54.4 18.1 3.1 Mitad 21.5 11.1 9.2 82.8 1.7 64.0 10.0 5.7 71.0 Mitad 29.6 Reprenderlos (186) (97) (89) (186) (97) (89) Todo + mayor parte 8.0 25.1 18.9 76.7 7.3 61.0 24.0 2.4 Parte + nada 77.5 77.2 90.8 73.0 1.3 24.7 3.2 80.7 Mitad 53.0 4.3 Parte + nada 38.4 Llevarlos al médico (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 2.0 50.0 Quedarse en casa (195) (100) (95) (195) (100) (95) Todo + mayor parte 3.6 Controlar TV (120) (61) (59) (120) (61) (59) Todo + mayor parte 13.8 1.0 18.1 68.

5 45. cuando se trata de la conyugalidad (en el cui- dado de la casa).6 41.0 9.5 17. en cambio.9 Mitad 41.3 37.0 69.0 71.0 69.continuación Actividades y grado Varones Mujeres de participación Total NES bajo NES medio Total NES bajo NES medio Detectar cortar uñas. la de la casa. las mujeres utilizan con frecuencia el término ayudar.0 24. -. por otro lado. los días en que está de franco los va a buscar a la escuela y los ayuda con los deberes.0 7.5 También en esta esfera. pelo (200) (100) (100) (200) (100) (100) Todo + mayor parte 9. cuando se trata de la paternidad. es frecuente que se hable de compartir entre marido y mujer.0 70.6 Parte + nada 58. 57. pero muy de vez en cuando.5 12.5 62.0 Parte + nada 70.5 17. o el domingo como el 204 . juega a la pelota con él. Debe señalarse que. por ahí hace las camas. cuando está con ganas limpia y cocina.3 37. son consistentemente más los padres en los hogares de sectores medios que de bajos los que comparten con sus esposas el cuidado de los hijos por mitades. familias y trabajo: rupturas y continuidades Cuadro 10 . y eventualmente colaborar.0 24. Las diferencias entre los hogares de distintos sectores sociales en cuanto a la división del trabajo habitual se reitera en los días no labo- rables. El lenguaje codifica bajo la forma de a veces hace un asado.0 Mitad 20.5 45.0 20. con la sola excepción de comprarles ropa. para referirse a la participación del cónyuge de los fines de semana (en las tareas que hacen de todos modos ellas). En cambio.0 7.5 72. a veces cocina. los padres de los sectores medios participan más frecuentemente que los de los sectores bajos (7 versus 13 actividades sobre 18 son no masculinas en uno y otro sector social) y. o a su carácter eventual y sujeto a la inspira- ción y a las ganas.0 11. lo saca a pasear. Género. -.0 Conocer nombres amigos (167) (88) (79) (167) (88) (79) Todo + mayor parte -. En cuanto a la primera esfera.2 -. que pueden o no coincidir con los fines de semana. sin que importe si las esposas-madres salen o no a trabajar. lava algún plato.5 51.5 54. Tanto en la esfera doméstica como del cuidado de los niños son más frecuentes los cambios de arreglos en NES medio que en NES bajo.7 62. Cuando se trata de los hijos. 2. el lenguaje codifica pautas más regulares bajo la forma de los fines de semana él lo cuida más al nene. cocina.4 1. y más que en la de la casa. a menudo las esposas hacen referencia al carácter esporádico de la ayuda del marido.

que es menos frecuen- temente delegado. vestirlos. ¿En qué medida la incorporación del doble rol productivo por un número creciente de mujeres está siendo acompañada por la asunción del doble rol reproductivo por parte de sus cónyuges en el hogar? Dicho de otro modo. En cambio. una actividad más creativa que limpiar. siguiendo pautas similares a las que se encuentran en la vida cotidiana: más fre- cuente en relación a la paternidad que a la conyugalidad y más entre los sectores medios que entre los bajos. sobre todo cuando se trata de ju- gar a la pelota. En relación a los hijos hay una definida participación mayor de los padres de los sectores medios que de los bajos. los varones (y muchas mujeres) participan más del cuidado de la casa en reemplazo de lo que hacen las y los hijos mayores durante los días laborables. el cuidado de los hijos. Cocinar. El asa- do del domingo aparece como una provincia masculina irrenunciable. bañarlos. la división del trabajo entre los cónyuges cambia en los días no laborables. Y hay una activi- dad (que no habíamos indagado pero que surgió espontáneamente) que también aparece como una provincia masculina: jugar y salir a pasear con los hijos. en los términos de Hochschild? Para responderla examinamos. parece ser preferida por los varones. Pero también hay mucha mayor participación que en los hogares de sectores bajos en tareas cotidianas como darles de comer. a menudo sin la mamá. y hasta cambiarles los pañales. seguido de hacer las camas y lavar los platos. con un esposo-padre proveedor econó- 205 . en los hogares de los sectores bajos. hogar por hogar. ¿Cuáles son las actividades más sujetas a cambios y en las que más se incluyen los varones en los días no laborables? En lo doméstico. ¿la revolución que han llevado a cabo las mujeres en el mercado de trabajo está dando lugar a una revolución en la familia (en cuanto a la inclusión de los varones en el mantenimiento de la casa y los hijos). cuando se rompe la rutina semanal. En los sectores bajos. cuántas de las parejas conyugales en los hogares que adoptaron el modelo de dos proveedores organizan su reproducción cotidiana y ocasional de una manera más (o menos) igualitaria que las que mantienen el modelo patriarcal de un proveedor. En suma. o enfrentamos una revolución estancada. Catalina Wainerman papá está acá les prepara el desayuno a los chicos. en primer lugar cocinar. en los sectores medios los varones (y muchas más mujeres) incrementan su participación en reemplazo del servicio doméstico que tiene franco. EQUIDAD EN LA DIVISIÓN DE LA REPRODUCCIÓN EN LAS PAREJAS Estamos ahora en condiciones de enfrentar la pregunta que ha sido el motivo central de nuestro estudio. es compartido entre los padres y las madres. hacer las camas o lavar los platos –cuando no es para ali- mentarse cotidianamente–.

ellas son la prima donna de la obra. o el baño de los niños).5%) de los varones hace menos de un tercio del cuidado de la casa (ver Cuadro 11). Para dar una respuesta de mayor contundencia y certeza. las mujeres no tienen opción.3%) entre los esposos que son proveedores únicos que entre aquellos cuyas esposas salen a trabajar (18. en caso de hacerlo. La escasa contribución de los varones en el día a día de la casa no varía sustancialmente entre los hogares de los distintos sectores sociales: 21% de los varones de los hogares de NES medio no participan nada en ninguna tarea.5% de las parejas conyugales) y esa mayor participación apenas representa hacerse cargo sólo de entre un tercio y un medio de la totalidad del trabajo cotidiano que requiere llevar adelante la casa. tienen opción de participar o no y. a la vez. en cambio. En cambio sí hay diferencias entre los hogares según las esposas salgan o no a trabajar: la prescindencia total de los varones es mayor (29. no así a los hijos– las hay consensual o tradicional- mente marcadas genéricamente como masculinas. básicamente la alimentación y la limpieza.8%).0 (no hace nada de ninguna de las actividades) a 4. En segundo lugar. el lavado de la ropa. examinamos lo que ocurre en relación a las tareas ocasionales porque entre ellas –en especial en relación a la casa. porcentaje muy cercano al 27% de los que tam- poco hacen nada entre los de NES bajo. Privilegiamos como indicador el grado de participación de los varones ya que.0 (hace todo de todas las actividades domésticas cotidianas). Quienes más participan son una proporción casi insignificante de los varones (en 6. Y en eso están tanto ellas como ellos alentados por las pautas culturales relativas a lo que es esperable y deseable de ambos en la vida social. En casi un cuarto del total de las parejas conyu- gales (24%) los varones no participan absolutamente nada de ninguna de las tareas cotidianas que demanda el cuidado de la casa. comen- zamos por concentrarnos en un sector de las tareas reproductivas: las cotidianas y las tradicionalmente marcadas como femeninas del cuida- do de la casa y los hijos. en la mayoría de las familias. familias y trabajo: rupturas y continuidades mico único y una esposa-madre de tiempo completo. sea que las ejecuten ellas mismas o que asuman la responsabilidad de que las ejecuten otros (en quienes delegan la limpieza de la casa. los pocos hogares en los que ellos tienen una participación relativa mayor sólo alcanzan al 8 y 5% respectivamente. El grado de participación en la reproducción cotidiana mide la combinación entre el número de tareas y la porción de ellas que rea- lizan los varones en una escala cuyo rango va de 0. de modo que una alta participación de los varones en su realización no significa una rees- tructuración de la división del trabajo por género. la mayoría cercana a tres cuartos (69. Los varones. en diversos grados. 206 .Género.

Catalina Wainerman Cuadro 11 Estructura de los hogares en términos del grado de participación de los varones en las actividades cotidianas y ocasionales de cuidado de la casa y los hijos.2) 69.5 70.1 Cuidado de los hijos**** Nada (0. hablar con maestros.0 3.0) 90.3 1/3 y más (1.0 89.0 16.8) 21. cepillar los dientes.2 23. lo que contrasta con el 10% de quienes hacen lo mismo en los sec- 207 . Lo dicho es más así en los hoga- res de sectores medios que bajos.0 16. contratar pintor. vestirlos/se vistan. lavar la ropa.0 27. cuidar mayores cuando enferman y mantener el auto.5 10.0 86.4 1/3 y más (1.0 18. Los padres de los sectores medios se involucran más en la paternidad.1-1.2) 73.0 9.0 27.0 3.1-1. darles de comer. NES Nº de proveedores Total ámbito y tipo de actividades Bajo Medio Uno Dos COTIDIANAS Cuidado de la casa* Nada (0.5 77.8 Menos de 1/3 (0. poner la mesa. controlar TV y reprenderlos.0 7.3-2.0) 2.7 72.1 6.1 11.3-2. según NES y número de proveedores (%) Grado de participación de los varones.1 6.0 3. decidir qué ropa se ponen.3 1/3 y más (1.0) 9.0 21.3-4.0 29. bañarlos/se bañen.2 20. hacerlos dormir.6 74.3-2. organizar la limpieza.1 6. llevarlos al médico.8) 6.0 Menos de 1/3 (0.0 8.9 1/3 y más (1.4) 18.5 2.5 68.0 70. lavar los platos.0 6. quedarse en casa cuando enferman. ayudarlos con deberes. llevarlos a la escuela.9 Menos de 1/3 (0.0 8. hacer las camas. alrededor de un cuarto (27%) se hacen cargo de más de un tercio y hasta de casi un medio de las tareas cotidia- nas.2) 69.9 90.0 64. planchar y hacer las compras.8 OCASIONALES Cuidado de la casa*** Nada (0. *** Incluye cambiar cueritos.0 3.1-1.8 * Incluye cocinar.7 64.1-1.5 5.8 Menos de 1/3 (0.0 5. comprarles ropa. **** Incluye asistir a reuniones en la escuela.0 94.5%). detectar cuándo cortarles uñas y pelo y conocer nombres de amigos.0 74.0 26.0 2.0 74.5 12. detectar cuándo cambiar cueritos.3 18.0 71.2) 7.0 13. son menos los varones (8%) en el total de los hogares que no hacen nada de ninguna de las tareas que demanda su sustento cotidiano y son más los que tienen a su cargo entre un tercio y un medio de todas las tareas (18.9 Cuidado de los hijos** Nada (0.0) 8.0 69.0) 24.5 14. ** Incluye cambiar los pañales. limpiar la casa. pagar las cuentas. Cuando se trata de los hijos.

Son pocos los hogares en los que los varones no se ocupan de algo o mucho de las pequeñas reparaciones de plomería o electricidad que demanda el funcionamiento de la casa. pero sí las hay entre sec- tores sociales. comprarles ropa o conocer el nombre de sus amigos que en cambiarles los pañales a los más pequeños. En la segunda. familias y trabajo: rupturas y continuidades tores bajos. el varón promedio participa apenas en un décimo de la totalidad del cuidado cotidiano de la casa (0.Género. en cambio. donde se juega la pater- nidad-maternidad.44) y en cerca de un cuarto (0. Estas tareas son claramente masculinas. cualquiera sea el sector social. lo que es igual.79) del cuidado cotidiano de los hijos. acompa- ñarlos al médico. La situación contrasta con el ejercicio de la paternidad. darles de comer. el varón promedio participa menos (0. Allí donde el esposo es quien sale a trabajar y la esposa no. hablar con los maestros de sus hijos. ayudarlos con los deberes.36) de cocinar. las diferencias entre la vida cotidiana y la ocasional están 208 . El mayor involucramiento con la paternidad de los varones no es sustancialmente sensible a que las madres salgan o no a trabajar (ver Cuadro 11). que se supone tienen más los hombres que las mujeres. Si bien en este caso los padres se involucran algo más en tareas como asistir a reuniones escolares. hay que recordar que combinan su carácter de ocasional con el de demandar cierta calificación. en cam- bio. en el 90% de los hogares los varones rea- lizan entre un tercio y la totalidad de las demandas. En suma. Como puede verse en el Cuadro 11. Ambos valores muestran cuán baja es esa participación. controlar su consumo de TV o re- prenderlos.53). lavar los platos. con alguna mayor participación en los sectores medios que en los bajos. tanto en los hogares de NES bajo como en los de NES medio. pero con muy poca diferencia entre los hogares en los que ellos son el único o uno de los dos sostenes económicos de la familia. llevarlos a la es- cuela. bañarlos. hacer que se cepillen los dientes. no hay mayores diferencias si es uno o ambos progenitores los que salen a trabajar. Como se puede ver en el Cuadro 12. donde se juega más la conyugalidad. El manejo cotidiano del hogar diverge del ocasional. vestirlos. la división del trabajo de la casa entre los cónyuges es más segregada o.63) que los de sectores medios (0. Las hay. sea que la madre salga o no a trabajar. la que tiene relación con los hijos es más compartida. o de contratar un pintor. En la primera. hacer las camas y de otras tareas cotidianas que allí donde la esposa también sale a trabajar (0. no hay diferencias apreciables entre sectores sociales. Los padres de los sectores bajos participan menos de la paternidad (0.95). pagar las cuentas y otras tareas que no requieren ser hechas cotidianamente pero sí cier- tas habilidades técnicas o de manejo de decisiones o de dinero. entre los hogares de un único y de dos proveedores.

3 2 prov.46 Hijos Cotidianas 0. En una escala de 0.78 0.8 2.2 209 .46) es mucho mayor que en la del cuidado de los hijos (0.8 Hijos NES B – NES M 50.95 0. = NES B-NES M 50.47 0. = NES B-NES M 5.3 -10.58 0. En términos del varón promedio (ver cuadros 12 y 13).44 Ocasionales 2.35 0.78 0.1 NES M = 1-2 prov.75 0.79 Ocasionales 0.0 1 prov.1 17.1 -7.80 0.7 NES M = 1-2 prov. = NES B-NES M 23.7 1-2 proveedores -2.41 0.62 0.58 2. -3.36 0.81).0 a 4.63 0.2 -4.72 0.41 2.52 2. 34. -3.5 6. Cuadro 12 Coeficientes de “grado de participación promedio” de los varones en las actividades cotidianas y ocasionales de la casa y de los hijos según NES y número de proveedores Ámbito y tipo NES bajo NES medio NES Nº prov.81 Cuadro 13 Diferencias porcentuales entre coeficientes de “grado de participación promedio” de los varones en las actividades cotidianas y ocasionales de la casa y de los hijos según NES por número de proveedores Ámbito y diferencias % Cotidianas Ocasionales Casa NES B – NES M 14.4 7.0 29. el grado de partici- pación en la reproducción ocasional de la casa (2.8 14. 2 prov.0 1.7 1 prov.8 1-2 proveedores 47. los padres están claramente a cargo de más de la mitad de las tareas ocasionales de la casa pero por debajo de la mitad de las igualmente ocasionales de los hijos.47 0.45 2. 1 prov.78 0. Catalina Wainerman mucho menos marcadas que en el caso de las demandas de la casa.50 2.37 0.83 0. 2 prov.93 0.79 0.47 2. Total de actividades 1 prov. Bajo Medio 1 2 Casa Cotidianas 0.86 0.0.96 0. = NES B-NES M 50.93 0.4 NES B = 1-2 prov.53 0.64 0.32 2.45 2.6 0. 56.4 NES B = 1-2 prov.0 2 prov.7 -5.

lo que contrasta con la situación de las mujeres. madres de sus hijos. los varones están ocupados en actividades laborales en promedio un 50% de tiempo más que sus esposas. se vuelve muy plausible la hipótesis de que es la diferente disponibilidad de tiempo que tienen varones y mujeres para la reproducción lo que ex- plica la inequidad de la participación. por la mayor disponibilidad de tiempo de las mujeres que no trabajan o trabajan por menos horas que sus es- posos) antes que por su definición de la división del trabajo reproducti- vo según género. En el universo de ho- gares de dos proveedores que estudiamos. también los varones de los sectores medios cuyas esposas. lo que es lo mismo. podría explicarse en parte por la menor disponibilidad de tiempo de los varones (o. los varones no han hecho hasta el momento cambios equi- parables a los de las mujeres. tanto en relación a la conyugalidad como a la paternidad. ellos 49 horas semanales y ellas 32 horas. en cambio el de los hijos sigue siendo de las mujeres. En este caso. salen a trabajar son quienes entran en arreglos más equitativos. y más en los sectores medios que en los bajos. debería haber fuertes diferencias en la participación de los varones cuando sus esposas salen a trabajar un número similar de horas a las de ellos. La escasa equidad entre los cónyuges en llevar adelante la em- presa familiar. como ya dijimos. Dadas estas circunstancias. con alguna par- ticipación mayor de ellos cuando sus esposas salen a trabajar. Ambas circunstancias –la ligada a la situación socioeconómica o a que la pro- visión económica sea o no una responsabilidad compartida– interac- túan: la participación más igualitaria de los esposos-padres se da en los hogares de sectores medios y dos proveedores. más en lo que hace a lo doméstico que a la paternidad.Género. El manejo ocasional de la casa es más una empresa de los varones. Por otra parte. familias y trabajo: rupturas y continuidades En suma. que a la mayoría de ellas y ellos les in- sume 30 minutos o más de tiempo cotidiano. algo más de la mitad de las cuales dijo tener mucha flexibilidad en igual situación. Pero el tiempo que están fuera de sus hogares es mayor porque hay que agregar el que dedican al viaje al trabajo. con excepción de las mu- jeres de NES bajo entre las cuales son una mayoría que alcanza a dos tercios las que trabajan muy cerca de sus hogares. El cui- dado de los hijos es más una empresa de ambos. pero sin que el ejercicio de la paternidad sea mayormente sensible a que las madres salgan o no a trabajar. son muchos más los varones –y sobre todo los de los sectores bajos– que están ocupados en actividades que les brindan poca o ninguna flexibili- dad de tiempo para cubrir emergencias familiares. Si así fuera. dado que el tiempo que se dedica al trabajo productivo compite con el que se dedica a la reproducción. por lo que invierten menos de 25 minutos en ir y volver de su casa al trabajo. El manejo cotidiano de la casa es una empresa de las mujeres de modo muy generalizado. 210 .

es en los hogares de dos proveedo- res donde debería acusarse un mayor involucramiento de los esposos cuando sus esposas salen a trabajar.58 ver- sus 0. Casa Total de hogares 0. examinamos el grado de participación de los varones que trabajan 40 horas y más semanales en dos situaciones claramente contrastantes: cuando integran parejas conyugales en las que ambos esposos trabajan a tiempo completo el mismo número de horas. con la participación de los varones en todos los hogares de dos proveedores.42 mujeres trabajan tiempo completo Hijos Total de hogares 0.96 0.93 0. Las diferencias que encontremos pueden contrastarse.29 0.80 mujeres trabajan tiempo completo 211 .62 0.34 en NES medio) sino también algo más que cuando ellas salen a trabajar cualquier número de horas a la semana (0.80 versus 0.84 versus 0. 2 prov.47 en NES bajo y 0.58 0.90 0.84 0.58 en NES medio).34 0.64 0.98 versus 0.58 versus 0.61 0.79 Hogares en que varones y 0.35 0. que ya comentamos más arriba. Como se observa en el Cuadro 14. Catalina Wainerman Si la disponibilidad de tiempo relativa entre los cónyuges expli- cara la menor participación de los varones que de las mujeres en la re- producción de sus hogares.58 0.37 0.80 0. Para indagar si esto es así.98 0. Lo hacen no sólo más que aquellos cuyas esposas no salen a trabajar (0.84 versus 0.44 Hogares en que varones y 0. efectivamente son los varones cuyas esposas asumen el doble rol productivo a tiempo completo igual que ellos quienes más participan en el día a día de la casa. Los varones participan más de la paternidad cuando sus esposas trabajan a tiempo completo (0. en horarios extensos. según NES y número de proveedores Ámbito y tiempo NES bajo NES medio Total de trabajo semanal 1 prov. Algo similar ocurre en relación al cuidado de los hijos. y teniendo en cuenta que casi todos los va- rones trabajan a tiempo completo.29 en NES bajo y 0.47 0. 1 prov. y cuando es el esposo el único que sale a trabajar y su esposa es inactiva.90 en NES medio) y también más cuando ellas lo hacen por cualquier núme- Cuadro 14 Coeficientes de “grado de participación promedio” de los varones en las actividades cotidianas de la casa y de los hijos en total de hogares y en hogares de dos proveedores a tiempo completo. como ellos. 2 prov. no sólo en los que lo hacen a tiempo completo. ade- más.61 en NES bajo y 0.

y más intenso tras la instalación de la crisis. muy distante de repartirse por mitades incluso cuando el turno laboral sea similar. a comienzos de los ochenta. la disponibilidad de tiempo relativo de sus esposas tiene menos efecto en sus comportamientos reproductivos. la precariedad y la exclusión masiva que los pocos y magros planes sociales no logran paliar. la flexibilización extrema.62 en NES bajo y 0. CONCLUSIONES El aumento de la participación de las mujeres en el mercado laboral en Argentina ha sido continuo a lo largo de las tres últimas décadas.98 versus 0. las diferencias que encontra- mos obedecen básicamente a si las mujeres tienen más o menos tiempo disponible para las tareas reproductivas. Lo dicho parece sustentar la hipótesis de que la menor disponi- bilidad de tiempo de las mujeres para el turno reproductivo afecta deci- didamente el grado de participación de los varones haciéndola mayor. familias y trabajo: rupturas y continuidades ro de horas (0. Pero en la esfera de la paternidad.93 en NES medio). están lejos por ahora de hacerlo de forma equitativa. aun de aquellas que trabajan como los hombres. Quizás las mujeres que trabajan a tiempo completo y/o casi tantas horas como sus maridos tengan mayor poder para negociar en la pareja una división del trabajo más equitativa. Como la mayoría de los varones en los hogares que estudiamos trabajan a tiempo completo –a diferencia de sus esposas que varían en- tre un tiempo intersticial y uno completo–. ahora son sus madres las que voluntaria o compulsivamente se lanzaron a poblar el mercado laboral. algunas con éxito y muchas otras sin lograrlo o logrando condiciones de 212 . así como la equidad de la división del trabajo entre ambos cónyuges. es una empresa inequitativa. a tiempo completo.58 y 0. Si bien los varones comparten con sus esposas la paternidad en mayor medida que la do- mesticidad. La equidad aparece aquí como resultado de una negociación entre los cónyuges.98 respectivamente).80 versus 0. para todos los hogares en los que las mujeres tenían diversos grados de involucramiento en el mundo del trabajo productivo.84 respectivamente). cuando eran las hijas las que poblaban el mercado de trabajo femenino antes de formar una familia o de ingresar en la maternidad. más aún en los niveles bajos que en los medios (0.80 y 0. También lo es el cuidado cotidiano de los hijos. A diferencia de lo que ocurría hasta los setenta. que como ya dijimos reite- radamente los varones rehuyen mucho menos que la domesticidad. acom- pañando el deterioro también continuo de un mercado laboral caracte- rizado por la informalidad.Género. nuevamente más en los sectores bajos que en los medios (0. El manejo coti- diano de la casa es una empresa mayoritariamente de las mujeres. De todos modos. sub- sisten los hallazgos que habíamos puesto en descubierto anteriormente. es decir.

La pregunta claramente se dirige a los varones. El cuidado cotidiano de los hijos. la pregunta que intentamos responder con nuestro estudio fue en qué me- dida la redistribución de roles según género que tuvo lugar en el mundo de la producción está siendo acompañada por una redistribución equi- tativa dentro del ámbito de la familia. pero sin que haya mayores diferencias si las madres salen o no a trabajar. Hemos examinado si la mayor o menor disponibilidad de tiempo relativa entre ambos cónyuges para tareas reproductivas es una razón de peso en la falta de equidad al llevar adelante la empresa familiar. de la sociedad total. y algo más del de los hijos. el primero a cargo del esposo proveedor. entre otras. que en los hogares en los que son proveedores únicos. El movimiento de las más pobres es respuesta a la creciente desocupación de los varones jefes de hogar hasta niveles poco igualados en la historia del país. se ha operado una reestructuración del trabajo productivo según género. y a medida en que sus esposas asumen el doble rol se opera en ellos una transformación si- milar que hace de la división del trabajo de la casa y de los hijos una empresa más equitativa de lo que es hoy. y esto ocurre en los diversos sectores so- ciales. En el ámbito de la familia. La conclusión es que lo es. El resultado de comparar cuánto participan los varones en el mantenimiento de la casa y en el cuidado de los hijos no es alentador. Pero de todos modos la menor inequidad está lejos de ser equidad plena. En la nueva situación. Los esposos cuyas mujeres desempeñan el doble rol no han hecho cam- bios en la conyugalidad equiparables a los hechos por ellas en el mundo laboral. Los hogares en los que la equidad entre los cónyuges es mayor son los que pertenecen a los sectores medios de dos proveedores. Al hacerlo. El manejo del día a día de la casa sigue siendo una empresa de mujeres. pero sólo hasta cierto punto. es más em- presa de ambos. lo que significa asumir un doble rol. Conjeturamos que la mayor equidad sea producto. En los hogares de dos proveedores de tiempo completo. esto ha significado para las mujeres sumar a su trabajo reproductivo un segundo turno de trabajo productivo. en el mundo de la reproducción. del mayor poder que les concede a las mujeres el ejercicio del doble rol para negociar la distribución de las responsabilidades domésticas y parentales. los varones participan más del cuidado de la casa. Catalina Wainerman trabajo que apenas las sacan de la miseria. está teniendo lugar una transformación radical del modelo de organización del hogar establecido de larga data. más en los hogares de los sectores medios que de los bajos. algo más compartida cuando ellas asumen el segundo turno productivo. en cambio. En el ámbito de la economía. El manejo cotidiano de la casa y de los hijos sigue 213 . y el segundo de la esposa madre. el del hogar patriarcal en el que los roles productivo y reproductivo están netamente segregados por género.

mujeres y va- rones. 214 . tengan mayor conciencia de su poder. no excepcional. más frecuentes en los hogares de menores recursos. M. Bernard. 1981 “The good provider role: Its rise and fall” en American Anthropologist (Arligton) Vol. la sobrecarga material y emocional de las mujeres doble rol era grande. y las relaciones entre todos los miembros del grupo familiar. las estrategias para articular familia y trabajo eran producto de creaciones individuales más o menos formalizadas. entre otras cosas. Mientras las mujeres tienen un menor capital cultural que sus cónyuges. Ahora que las mujeres doble rol se han instalado en la sociedad como un hecho habitual. familias y trabajo: rupturas y continuidades siendo una empresa de la socia mujer. El doble turno en que han quedado atrapadas más y más mujeres madres. contribuye a mantener la responsabilidad de las mujeres por las tareas domésti- cas y el cuidado de los hijos. mientras dependen económicamente de ellos. sea como ejecutoras o como organizadoras o planificadoras del trabajo reproductivo. también los hijos y los esposos. donde es posible que la ideología de la igualdad de género haya penetrado más y donde las mujeres. J. Pero con más o con menos. y este. BIBLIOGRAFÍA Barrère-Maurisson. aun de la que sale a trabajar como un hombre. Las consecuencias de que esta revolución no se complete no sólo las sufren las mujeres. las estrategias para articular familia y trabajo plantean un desafío que requiere una respuesta social. En ellas participaban el servicio doméstico y otros servicios pagos en los hogares con mayor bienestar económico. 36. los hom- bres detentan un poder superior. cualquiera sea la involucración de ellas en el mundo del trabajo extradoméstico. 1999 La división familiar del trabajo. Esto es mucho más así en los hogares de los sectores bajos que en los de los sectores medios. Cuando el doble rol era una experiencia de relativamente pocas mujeres. a tiempo completo. El peligro de que se dé una revolución estancada (paradójicamente favorecida por la aumentada equidad genérica afuera) que no sólo perpetúe sino que ahonde la in- equidad genérica en el adentro debe ser advertido y controlado. requiere una reformulación de la división por las respon- sabilidades del trabajo doméstico entre ambos cónyuges. con niveles de educación altos. con hijos y con todas las demandas domésticas que ocasiona llevar adelante una familia. más o menos productoras de tensiones y conflictos. La vida doble (Buenos Aires: Lumen/Humanitas). además de los parientes y las redes de amigos y vecinos. ya no individual.Género. Nº 1.

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por NES (%) NES Actores y actividades Total Bajo Medio Cocinar (298) (136) (162) Mujer + cónyuge 84.0 1.0 0.3 Otros servicios pagos 0.8 3.0 Parientes 2.7 0.0 40.2 32.0 25.6 Servicio doméstico 7.3 77.5 Hijos 17.6 Otros servicios pagos 0.9 30.0 0.5 0.0 0.0 Otros servicios pagos 2.0 Hacer las camas (279) (149) (130) Mujer + cónyuge 65.9 0.4 Servicio doméstico 12.2 80.6 20.7 3.3 Otros servicios pagos 0.6 69.9 Parientes 0.5 Lavar los platos (296) (150) (146) Mujer + cónyuge 74.2 0.3 91.0 0.0 57.0 13.0 34.0 0.2 78.7 Servicio doméstico 19.0 217 .0 0.0 74.3 2.0 Limpiar la casa (302) (155) (147) Mujer + cónyuge 69.4 0.0 0.7 Otros servicios pagos 0.1 Parientes 0.7 8.0 0.0 0.0 0.7 73.7 5.2 Hijos 20.1 0.7 Parientes 0. Catalina Wainerman ANEXO Tabla 1 Distribución de las actividades domésticas según actores.0 Poner la mesa (342) (155) (180) Mujer + cónyuge 72.3 0.2 61.0 0.7 0.3 Hijos 12.2 2.3 0.8 Servicio doméstico 16.1 Servicio doméstico 8.4 Hijos 2.6 67.0 0.9 Hijos 10.8 25.0 16.0 Parientes 0.0 0.9 0.0 0.

7 84.9 92.8 0. (232) (116) (116) Mujer + cónyuge 81.0 0.6 0.4 76.3 0.6 Servicio doméstico 3. (263) (116) (148) Mujer + cónyuge 93.0 5.3 0.0 98.0 18.0 Lavar la ropa (245) (121) (124) Mujer + cónyuge 80. Género.7 80.0 0.9 12.1 1.0 Parientes 2.0 0.0 0.0 0. etc.0 0.3 Hijos 5.9 70.3 1.0 Otros servicios pagos 10.5 Servicio doméstico 25.0 0.0 0.0 20.0 46.5 94.7 0.3 51.0 25.0 3.3 Hijos 0.2 Otros servicios pagos 0.8 0.0 0.8 Parientes 0.7 Detectar cuándo cambiar cueritos.0 Cambiar cueritos. familias y trabajo: rupturas y continuidades Tabla 1 .0 Parientes 1.8 Servicio doméstico 12. (145) (28) (117) Mujer + cónyuge 98.0 Otros servicios pagos 0.4 90.5 0.6 Servicio doméstico 0.3 6.3 0.0 Parientes 0.5 94.0 0.0 2.6 5.7 Hijos 4.6 Hijos 2.0 1.3 2.1 85.0 218 .0 Contratar pintor.6 100.0 2.4 0.0 Parientes 4.2 Planchar (219) (102) (117) Mujer + cónyuge 66.6 Hijos 2.0 0.6 0. etc.7 Servicio doméstico 0.4 0.7 4.0 Otros servicios pagos 1.continuación NES Actores y actividades Total Bajo Medio Organizar la limpieza (231) (113) (118) Mujer + cónyuge 87.7 0.6 Otros servicios pagos 0. etc.0 0.4 Parientes 0.0 0.5 8.8 0.4 Otros servicios pagos 0.0 0.8 Servicio doméstico 9.3 8.2 Hijos 4.8 0.0 0.0 0.

0 Parientes 0.0 0.5 88.0 1.0 Hijos 7.0 0.0 0.0 0.0 Servicio doméstico 0.8 Servicio doméstico 9.2 0.0 Otros servicios pagos 0.continuación NES Actores y actividades Total Bajo Medio Hacer las compras (326) (160) (166) Mujer + cónyuge 94.6 Otros servicios pagos 0.8 0.0 0.8 0.0 Hijos 0.0 Parientes 0.0 Otros servicios pagos 0.3 2.8 77.0 Parientes 1.7 1.0 0.0 Servicio doméstico 1.0 Servicio doméstico 0.8 3.2 100.2 91.4 0.9 Hijos 0.0 0.0 8.2 100.7 219 .6 98.0 0.0 0.0 15.8 Otros servicios pagos 0.0 3. Catalina Wainerman Tabla 1 .4 16.0 Mantener el auto (114) (18) (96) Mujer + cónyuge 98.5 11.2 0.4 Parientes 4.1 Otros servicios pagos 1.8 0.3 5.0 0.0 0.3 77.1 0.8 1.0 Tabla 2 Distribución de las actividades del cuidado de los hijos según actores.4 0.5 Servicio doméstico 0.0 0.0 2.3 96.8 Cuidar mayores cuando enferman (72) (34) (38) Mujer + cónyuge 94.8 0.0 0.4 Hijos 4.9 96. por NES (%) NES Actores y actividades Total Bajo Medio Cambiarles pañales (229) (90) (139) Mujer + cónyuge 77.0 0.0 Hijos 0.0 0.0 0.0 Pagar las cuentas (249) (119) (130) Mujer + cónyuge 97.0 0.0 Parientes 5.0 0.0 98.7 0.

0 Decidir qué ropa se ponen (239) (117) (122) Mujer + cónyuge 90.9 14.0 1.0 Vestirlos/hacer que se vistan (288) (126) (162) Mujer + cónyuge 86.0 0.0 Parientes 0.0 0.1 Bañarlos/hacer que se bañen (283) (130) (153) Mujer + cónyuge 88.7 Otros servicios pagos 0.0 0.6 Hijos 1.6 97.0 2.7 0.7 Servicio doméstico 1.6 94.3 85.4 Hijos 4.0 0.6 1.7 0.4 4.0 220 .8 Otros servicios pagos 0.continuación NES Actores y actividades Total Bajo Medio Darles de comer (291) (116) (175) Mujer + cónyuge 80.0 0.4 0.0 Hacerlos dormir (291) (127) (164) Mujer + cónyuge 97.0 0.9 87.8 7.6 99.0 0.8 11.6 0.0 Parientes 4.0 Parientes 0.4 0.0 0.5 12.0 0.0 0.3 0.2 Servicio doméstico 6.0 Hijos 2.7 Servicio doméstico 4.4 81.0 3.4 Otros servicios pagos 0.0 Otros servicios pagos 0.1 Hijos 6.0 0.7 0.8 0.7 2.8 Hijos 6.3 14.0 0.0 Cepillar los dientes (208) (110) (98) Mujer + cónyuge 96.3 Otros servicios pagos 0.3 Parientes 0.9 Otros servicios pagos 1.3 0.7 Hijos 7.4 90.9 0. familias y trabajo: rupturas y continuidades Tabla 2 .0 3.6 Servicio doméstico 9.9 5.7 Parientes 0.0 0.4 0.0 0. Género.4 0.0 92.0 Parientes 0.0 Servicio doméstico 0.4 13.0 0.0 2.9 79.2 0.5 11.0 Servicio doméstico 1.6 97.4 88.1 84.0 0.5 0.1 3.0 1.

0 0.0 0.0 Parientes 0.0 Controlar TV (158) (72) (86) Mujer + cónyuge 100.6 98.5 3.0 100.0 Asistir reuniones escuela (221) (109) (112) Mujer + cónyuge 98.0 1.0 Parientes 0.0 0.0 Otros servicios pagos 2.0 0.0 0.8 0.0 2.0 Hijos 0.3 Otros servicios pagos 0.0 Hijos 8.0 0. Catalina Wainerman Tabla 2 .0 0.0 Reprenderlos (330) (154) (176) Mujer + cónyuge 97.7 5.0 0.5 7.2 1.0 100.0 0.0 Servicio doméstico 1.0 100.0 Servicio doméstico 0.0 0.0 0.0 0.0 0.5 0.9 0.7 Hijos 1.2 99.9 Otros servicios pagos 3.0 Otros servicios pagos 0.0 100.8 97.0 0.0 0.0 Otros servicios pagos 0.9 0.0 Parientes 0.0 0.9 0.0 Servicio doméstico 0.7 0.0 83.0 0.9 Servicio doméstico 0.0 0.0 0.2 0.5 3.0 Hijos 0.1 Hijos 0.7 100.0 Parientes 1.2 Ayudarlos con deberes (161) (109) (52) Mujer + cónyuge 87.3 96.0 Parientes 0.6 5.8 0.9 1.2 0.0 0.0 0.continuación NES Actores y actividades Total Bajo Medio Llevarlos a la escuela (235) (116) (119) Mujer + cónyuge 84.2 5.0 Hablar con maestros (186) (101) (85) Mujer + cónyuge 100.0 0.0 Otros servicios pagos 0.0 Hijos 3.0 0.7 4.0 0.6 84.0 Servicio doméstico 0.0 221 .0 Parientes 5.7 12.6 81.8 0.0 0.9 Servicio doméstico 3.0 0.

0 0.0 1.8 1.8 0.0 Parientes 0.2 97.0 0.8 0. pelo (258) (122) (136) Mujer + cónyuge 98.7 97.9 5.7 1.6 Servicio doméstico 0.0 Llevarlos al médico (293) (130) (163) Mujer + cónyuge 98.7 1.0 0.0 Parientes 1.0 Conocer nombres amigos (259) (125) (134) Mujer + cónyuge 99.7 Servicio doméstico 0.0 0.0 0.0 222 .0 1.0 Detectar cortarles uñas.2 100.0 0.3 0.0 Parientes 0.0 0.0 0.3 0.9 1.7 1.0 0.5 Hijos 0. Género. familias y trabajo: rupturas y continuidades Tabla 2 .0 Parientes 6.8 Hijos 0.continuación NES Actores y actividades Total Bajo Medio Quedarse en casa (230) (111) (119) Mujer + cónyuge 94.4 99.0 0.0 Comprarles ropa (283) (150) (152) Mujer + cónyuge 92.5 0.5 Servicio doméstico 0.0 0.5 93.0 Otros servicios pagos 0.0 0.0 0.8 0.0 Servicio doméstico 0.8 0.0 Parientes 0.0 98.0 Otros servicios pagos 0.0 Otros servicios pagos 0.6 Hijos 0.0 0.4 Hijos 0.5 Otros servicios pagos 0.4 95.0 0.6 94.8 0.3 0.3 Hijos 0.4 0.0 0.0 0.7 91.4 0.0 8.0 0.7 4.4 Otros servicios pagos 0.0 0.7 Servicio doméstico 3.7 99.