Primero aparecieron algunas computadoras sueltas, con algunas experiencias puntuales, aisladas…luego se fue armando la sala de “computación”, en algunos

casos, se fue complementando con computadoras en las aulas. Después vinieron los cables, las redes, la maravilla de las conexiones. Hoy la inclusión de las PCs en la mayoría de las escuelas es una tendencia irreversible, sin que esto nos haga olvidar de las fuertes desigualdades en el acceso a la información, la denominada brecha digital. En principio, quienes tenían el taller de computación, en los ochenta, sólo enseñaban a programar: primero fue el LOGO, luego el BASIC…. en los noventa el eje se corrió de la programación y se incluye el procesador de texto, la planilla de cálculo y algún software específico. Y a partir de ahí, se comienza a pensar en un currículo, en contenidos y en su secuenciación y en la evaluación de los aprendizajes. En los últimos 15 años, la rapidez de los cambios fue impresionante, la irrupción de la multimedia en las computadoras, la difusión masiva de programas para el diseño, edición fotográfica y diseño web. El inconmensurable impacto que tuvo Internet, otorgando disponibilidad de acceso a grandes volúmenes de información, que no siempre están bien organizados y validados. Aquí nos encontramos hoy, con una gran cantidad de herramientas informáticas disponibles que hacen difícil la selección de contenidos, preguntándonos que priorizar en la enseñanza de informática. Progresivamente se avanza en la articulación de los contenidos, que algunos de ellos, como la búsqueda de información en Internet, la elaboración de gráficos, las presentaciones de tipo Power Point, tienen mas sentido si se trabajan en proyecto desde otras disciplinas curriculares como Geografía, Historia, Ciencias Naturales. En esta marea de contenidos y software utilizable, informática se presenta como una asignatura transversal, aunque no hay que olvidar que las condiciones institucionales nos son las mismas en todas las escuelas. Es decir, la estructura de la escuela primaria permite trabajar más articuladamente que la de la escuela media. Hay un núcleo de contenidos que se deben enseñar en la carga horaria asignada a informática (o Tecnología, como la llaman en otras áreas del país) pero se deben trabajar con mas intensidad algunos contenidos desde otras asignaturas. El uso de las nuevas tecnologías constituye un factor de mucha importancia en el proceso educativo, son un medio que sirve para explorar, potenciar y construir el conocimiento, estas consideraciones permiten reconocer en la computadora una serie interesante de oportunidades pedagógicas.

Por un lado, sería interesante enseñar a los alumnos, a programar en un lenguaje determinado, para darles la posibilidad de hacer sus propias creaciones y no ser sólo usuario de un paquete enlatado. Esto les enseñaría a razonar y a desplegar su imaginación, su creatividad y a poner en práctica otras herramientas aprendidas para diseñar sus propios programas. Pero el sistema no prepara docentes a la altura de esos desafíos. Y por otro lado, los docentes de otras asignaturas, deberán incluir en sus currículos el uso de las nuevas tecnologías como estrategia de enseñanza. Incorporarlas en las actividades del aula implica diversificar los modos para la construcción de significados y proveer nuevas opciones para que los alumnos se conecten con los contenidos disciplinares. Se trata de tener un objetivo claro: formar usuarios criteriosos, estamos hartos de ver chicos apilados en los Cyber, jugando, chateando, pero que no conocen la riqueza de Internet. Es tarea nuestra que las descubran. Debemos priorizar por qué y para qué está la computadora en la escuela y a partir de allí, armar un proyecto donde prioricemos la incorporación de informática como otra herramienta de aprendizaje brindando una capacitación de acuerdo al perfil de alumno que queremos formar. De todos modos, la informática es una disciplina y debe ser abordada como tal, esto implica analizar cuales son sus contenidos propios, que van mas allá de la selección de herramientas informáticas, sino que incluye también las técnicas con las cuales se resuelven situaciones de uso de la computadora, por ejemplo, las diversas formas de organizar la información. Esto debe complementarse con trabajos, proyectos con las demás asignaturas donde el docente del área específica pueda realizar actividades con sus alumnos y el uso de la computadora. Si bien es cierto que como se señalaba antes, en primaria es más fácil, en el nivel secundario también es viable la opción de la “pareja pedagógica” aunque haya que lidiar con cuestiones de horarios, disponibilidad de la sala y cuestiones institucionales que a veces obstaculiza el desarrollo del proyecto. El primer elemento a trabajar es la capacitación, en la medida que se conocen las posibilidades de trabajo con la computadora sólo queda buscar entre todos (docentes de área y de informática, directivos) el espacio para trabajar estos proyectos.