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Neurociencia y aprendizaje: ejemplos en la práctica educativa

Jorge Muñoz Ruata


jorgemruata@bigfoot.com

Resumen:

La práctica educativa actual reclama teorías explicativas del desarrollo humano que
permitan integrar las disciplinas relacionadas con ese campo. Los avances realizados en
el conocimiento del sistema nervioso en los últimos años hacen que la investigación
interdisciplinar, sobre los distintos aspectos del desarrollo humano, se aglutine
alrededor de las neurociencias. Especialmente se ha realizado un gran esfuerzo en la
investigación de los problemas que ocasionan trastornos de la lectura, del cálculo, de la
atención, de la memoria y de las funciones ejecutivas que han sido temas de especial
interés dentro del estudio de los trastornos de aprendizaje mientras que las alteraciones
de las funciones emocionales y sociales se han estudiado en relación con la
psicopatología en general y de una manera más específica en relación con los trastornos
del espectro autista.

En la práctica cotidiana de las escuelas hay situaciones que plantean problemas en las
relaciones entre neurociencias y educación. Un caso típico es el trastorno de déficit de
atención con hiperactividad (TDAH). Desde la neurología se propone una
sintomatología, generalmente sistematizada en escalas de observación, que define
provisionalmente el síndrome. Los mundos de la educación y de la psicología elaboran
metodologías y realizan prácticas reeducadoras basadas en esa definición. Sin embargo
una revisión de las causas de los síntomas del TDAH indica que puede tratarse de
distintas situaciones patológicas. Por ejemplo, no es lo mismo ser hiperactivo por falta
del control mediado por el lóbulo frontal, que serlo por un estado irritativo de tipo
epiléptico o presentar los síntomas como resultado de problemas psicológicos o de
convivencia. La falta de un diagnóstico que además de los síntomas considere las
causas, da lugar no solo a conceptos equivocados sino a tratamientos farmacológicos o
psicopedagógicos equivocados. Superar esta situación requiere una relación entre los
profesionales implicados que en la práctica se da difícilmente. Los hospitales, las
universidades y las escuelas suelen estar muy lejos, práctica y conceptualmente, lo que
hace difícil la colaboración tanto asistencial como en investigación. Sin embargo
cuando se encuentran pueden producirse resultados interesantes.

En un estudio reciente sobre el síndrome de Prader-Willi, que cursa con deficiencia


mental en grado variable y un fenotipo conductual característico en el que predomina el
hambre insaciable, el rascado obsesivo y el carácter reivindicativo, la unión entre el
avance de los conocimientos genéticos, neurológicos y psicológicos aporta datos
interesantes para la educación. La genética ha permitido reconocer tres tipos principales
dentro del síndrome, la psicología ha reconocido las diferencias en sus capacidades
cuyo punto clave, en los casos de mejor nivel, es la pérdida de capacidades práxicas.
Los estudios neurológicos, por su parte, permiten establecer que ello se debe a un
trastorno de sistemas que afectan a la memoria espacial. Por otra parte, los genes
alterados parecen estar en relación con el neurotrasmisor GABA lo que abre la puerta a
una posible intervención farmacológica que facilite el aprendizaje y el ajuste personal.
Ahora falta que estos conocimientos se incorporen a un programa de recuperación de las
capacidades práxicas de estas personas que ayude a su integración laboral y social.
Algo similar está pasando en el síndrome Xfragil tras el descubrimiento de que el
glutamato es el neurotransmisor más importantemente afectado.

Otro ejemplo, de gran interés en la orientación de la deficiencia mental y de los


trastornos de aprendizaje, es la simultagnosia o agnosia simultanea que se define como
la incapacidad de reconocer las imágenes complejas mientras que pueden percibirse
detalles, fragmentos o también objetos simples aislados, sin que pueda realizarse una
síntesis coherente de ellos. Los sujetos tienden a percibir un solo objeto a la vez lo que
les dificulta la representación mental de preceptos complejos. Aunque por motivos
prácticos la simultagnosia suele explorarse a través de la vista y del tacto, en principio,
podría afectar a cualquier modalidad sensorial. La simultagnosia se acompaña, en
muchos casos, de alteraciones de los potenciales evocados.
Este defecto perturba el desarrollo intelectual produciendo desde el momento de su
aparición un proceso de “deficienciación”. Ello se debe a que la dificultad para tener en
cuenta varias cosas a la vez obstaculiza el desarrollo de las capacidades para comparar,
establecer semejanzas y diferencias, comprender cantidades y sus transformaciones, las
disyuntivas, la metáforas y el uso de signos icónicos. La merma en la percepción de las
similitudes dificulta la asociación de ideas por semejanza, las inferencias por analogía y
la formación de conceptos.
En consecuencia la simultagnosia es un defecto en un nivel básico del funcionamiento
cerebral que obstaculiza importantemente el desarrollo humano por lo que, cuando está
presente, ha de ser tenido en cuenta en los planes de rehabiliatación. En los casos en los
que la simultagnosia sea el fundamento de una discalculia, incluso aunque esta sea muy
leve, los esfuerzos de rehabilitación están condenados al fracaso si no se ayuda al
alumno a mejorar su capacidad de tener en cuenta varias cosas a la vez.
Solo el trabajo de equipos interdisciplinares dedicados intensamente a la neurociencia
de la educación podrá evitar que fenómenos de este tipo, y sus consecuencias, pasen
desapercibidos a una mayoría de profesionales.