Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios

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DESDE ADENTRO Y DESDE AFUERA: DEFENDAMOS LA UPR QUE TENEMOS CON NUESTRO ACTIVISMO
La APPU comunica a sus miembros y a toda la comunidad docente que al reinicio de este segundo semestre de clases encontramos un panorama nunca antes experimentado en la UPR:  Presencia de cuerpos policiacos en los campus, contraviniendo la Política de No Confrontación de fuerte arraigo en la comunidad universitaria. Una cuota de $800 como colateral a una extensión de una línea de crédito de 100 millones que puso en sindicatura a la UPR con el Banco Gubernamental de Fomento. Un proceso huelgario estudiantil extendido por la incapacidad de la Administración universitaria de cobrar las deudas con la institución, defender el presupuesto universitario y estar dispuesta a poner en vigor recomendaciones y propuestas de la comunidad universitaria para atender la crisis presupuestaria. Las moratorias del Informe CAFI (2007) aplicadas a más de 20 programas académicos por la Certificación #92 de la Junta de Síndicos bajo la presidencia de Antonio García Padilla y ahora llegan a 60 “pausas” por obra de un documento que nadie se atribuye. Efectos de la Ley #7 en el presupuesto de la UPR y en las condiciones laborales de los docentes y demás trabajadores universitarios. Amenaza sostenida a la autonomía universitaria y una reforma universitaria diseñada por el mismo bufete de la Ley #7, Mc Connell & Valdés. Diez recintos sin acreditar a consecuencia de un insólito informe consolidado por la Vice Presidencia de Asuntos Académicos, y su efecto en acreditaciones profesionales. Limitaciones a la libertad de expresión, asociación, manifestaciones, protestas y festivales culturales, entre otras. Discurso oficial de criminalización de los estudiantes y de los docentes. 10,000 estudiantes menos que no pudieron pagar la cuota, especialmente los graduados. Un plan institucional intencionado de reducir aún más los estudiantes admitidos (-14,000). Una meta institucional de internacionalización que contrasta con la práctica de no aceptar solicitudes de estudiantes de intercambio. Reducción de la oferta académica y el cierre indiscriminado de secciones. Dramática reducción de la plantilla de profesores por contrato. Gastos millonarios -en medio de la crisis- para pagar los servicios de bufetes de $250.00 la hora, exorbitantes gastos en publicidad y relaciones públicas.

7 febrero 2011

ACTIVIDADES
Lunes, 7 de febrero am Actividades educativas y culturales en los recintos. Vestimenta negra y la banda “UPR sin policía” en protesta por la presencia policial y la situación de desmantelamiento y pérdida de autonomía universitaria. Piquete ciudadano frente al portón del Museo.

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12:00

Martes, 8 de febrero 10:00am Martes de poesía en la Placita Antonia Martínez, frente al Teatro. Prof. Iván Silén. Miércoles, 9 de febrero 6:00pm. Vigilia en cada recinto. Vestimenta negra y traer velas. (Mensajes sugeridos: vela por la UPR, derecho a la educación). En Río Piedras, se llevará a cabo frente Plaza Universitaria. Convoca CONCA. Sábado 12 de febrero 2:00pm Marcha Nacional “Yo amo a la UPR”- Desde la Plaza de la Convalecencia de Río Piedras, bordeando el recinto hasta llegar frente a Plaza Universitaria.

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Este cuadro típico de “terapia del shock” se impone como norma, es un ataque total y frontal a la universidad pública por parte del mismo gobierno en su afán de achicar la UPR, volverla más costosa y elitista, desviando sus fondos hacia las universidades privadas. Mientras tanto, los docentes vemos el deterioro acelerado de nuestras condiciones laborales y la reducción de los apoyos para la docencia. Hemos dejado de devengar cerca de 50 millones por concepto de suspensión de ascensos, obvenciones y aumentos salariales, suspensión del pago por exceso de licencia de enfermedad, sin contar la reducción de 10 millones en la aportación patronal al Sistema de Retiro, reducción a la aportación patronal al Plan Médico, entre otras “medidas cautelares” que aprietan por lo más fino: los trabajadores y los estudiantes. No obstante, las bonificaciones escandalosas de la Alta Gerencia universitaria y de los rectores y decanos, solo se rebajaron en un 5% anual. Aunque el discurso es de crisis, se crean nuevos puestos en Presidencia en vez de reducirlos, se disparan los gastos de bufetes de abogados, pago a compañías privadas de seguridad y otras asesorías. Tampoco se informa lo que aporta a cada recinto la DECEP ni lo que hace la Administración Central (50%) y las rectorías (25%) con los fondos para gastos generales que genera cada propuesta y con qué criterios se distribuyen dichos fondos. DECEP, ahora por ley, se convertirá en la versión UMET dentro de la UPR: con cursos regulares a precios más altos para el estudiante regular, con paga inferior para los profesores, algo que debe investigar la Oficina de Ética institucional y Gubernamental. En la academia hay un norte, y un sur que también existe: son las disciplinas y concentraciones cuyos docentes sufren de una campaña de descrédito sostenida por desarrollar el pensamiento crítico, la creación artística, o sencillamente, no silenciar las percepciones/ teorías/ visiones alternas que contrastan con los discursos oficiales o la falta de investigaciones serias como fundamento a las políticas gubernamentales que afectan de forma diversa a la ciudadanía. La universidad pública, debe generar, propiciar o estimular el pensamiento y la acción divergente, pues es el espacio ideal para que lo diverso se manifieste, se discuta, se analice y se divulgue. Si los rectores asumen posturas represivas contra disciplinas, contra el pensamiento libre y la expresión de esa diversidad, muere la universidad misma bajo el rigor de la ignorancia y la fuerza, encapuchada siempre de una falsa “ley y orden”.

Es el tiempo preciso de acciones concertadas y colectivas, no de sobrevivencias individuales o delegación de responsabilidades a los otros. Es momento de sacudirnos el papel de hijos obedientes en espera de que el padre/madre abusador nos trate mejor y nos devuelva lo que nos arrebató. Es hora de crecer con el reto de un ataque que no pedimos los universitarios. Ser educador no es ni puede convertirnos en mercaderes, un estudiante tampoco puede ser visto como un mero “cliente”, ni la universidad debe ser considerada un gasto, porque es la mejor inversión que este pueblo ha tenido para su progreso en todos los órdenes. Si este pueblo ha perdido en calidad de vida, en valores, en ética y respeto a la vida, no se busquen culpas en la universidad sino en los que toman decisiones contrarias a la inteligencia, las investigaciones y la sabiduría. Búsquese la deficiencia en la manera da anular las voces que presentan otras miradas o alternativas viables, sensibles, justas y responsables. ¿Quiénes atacan a quiénes y por qué? ¿Quiénes son los enemigos de la UPR, adentro o afuera de sus recintos? ¿Quiénes defienden con sus acciones a la UPR? ¿Cuántos serán capaces de salir de sus zonas cómodas para defender este espacio de libertad del cual deberían disfrutar los hijos talentosos de este país? ¿Cuántos saldrán de la teoría para caminar en las acciones sindicales y de protesta desde la praxis, para denunciar que nuestra universidad está bajo ley marcial y mordaza, sin democracia ni participación? ¡Ojalá que venzamos el miedo, la apatía, y que seamos capaces de llegar a nuestros trabajos a exigir lo que nos han arrebatado, a defender nuestros logros, a respetar la lucha de los que no han tenido miedo, a unirnos a las actividades y acciones en defensa de nuestros derechos adquiridos, los que nos quedan! ¡Solo unidos, lograremos detener las intenciones de la Administración Universitaria de despojarnos de nuestros derechos adquiridos! Unidos, aunque diversos, venceremos el discurso oficial de desprecio a la UPR, que sustenta su afán de control, su ataque a la cultura puertorriqueña que se forja en ella, y su transformación “desde los cimientos” por entes extraños a la academia que no nos representan!