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revista literaria

Febrero 2011

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año

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número

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Editorial

AÑO DOS. Empezamos con este número el segundo año de revista mandeb. Y aunque un
poco más atrasados que de costumbre, con las mismas ganas que al comienzo. Es que pese a todos los cambios, el alma de la revista, las ideas e intenciones, se mantienen como el primer día. Por eso, por el tiempo pasado, las mejoras, la posibilidad de ampliar el espectro del arte que toca la revista; por todo eso es que queremos agradecer a los protagonistas de mandeb: los artistas. Así, sean nuevamente bienvenidos. RM.

DE QUIÉN ES MANDEB. Manuel Mandeb es el Pensador de Flores, personaje central en la mitología
del barrio bonaerense de Flores creada por Alejandro Dolina. Junto a Jorge Allen, Ives Castagnino y el ruso Salzman forman el grupo de los hombres sensibles, enfrentado al grupo de los refutadores de leyendas, que se dedican a quitar la belleza, misterio y encanto a las maravillas del barrio con explicaciones racionales y científicas, completamente lógicas, que el grupo de Mandeb desautoriza desde el irracionalismo más radical. Mandeb tiene una obra tan prolífica como variada e inconclusa, citada al principio de “Crónicas del Ángel Gris”. Mandeb nos presta su voz polifacética para dar identidad a esta revista; identidad que no es otra que la Literatura Viva en sí misma con toda su diversidad. Para que cada vez seamos más sensibles y nos dediquemos menos a refutar. Es más, para que tengamos el valor de construir nuevas leyendas, paso a paso.

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EN ESTE NÚMERO:
Editorial . .................................................................................................................................. 2 De Quién es Mandeb. ............................................................................................................ 2 Sumario . ................................................................................................................................... 3 Un Viejo me Dijo Alguna Vez... Mario Pires ....................................................................... 4 Que No Tiemblen. Ganzo Borelli ........................................................................................... 6 He Matado a Mis Hermanos. Ganzo Borelli ......................................................................... 6 El Corazón de la Poesía. Mariella Loza Nieto ....................................................................... 8 Miradas del Sur. Manuel Olcese .......................................................................................... 10 Mar Muerto. Manuel Olcese ................................................................................................. 10 Mar Sabio. Manuel Olcese .................................................................................................... 10 El Loco. Hebert Loza Nieto .................................................................................................... 11 Manjar. Laura Durán ............................................................................................................. 12 Salvaje. Laura Durán ............................................................................................................. 12 Los Influjos de Grinfeld. Laura Durán ............................................................................... 14 Ivette Vian Altarriba y Dulce María Loynaz. May Yudith Serrano ................................ 17 Lo Subjetivo de la Existencia. Nicolás Ariel García Gallego .............................................. 27 Instrucciones del Juego. Diego Sandro ............................................................................... 31 あなたの名前は何か? axel luchilin krustofski ..................................................................... 33 Entrevista: Emma Chaka. Milagros Leiva .......................................................................... 35 El Puente de los Años. Darío Columbich ............................................................................ 40 Dos Caminos. Darío Columbich ........................................................................................... 40 Electrónico. Darío Columbich ............................................................................................... 40 Primavera. Darío Columbich ................................................................................................ 41 Verde. Darío Columbich ........................................................................................................ 41 Historietas. ............................................................................................................................ 42 Sobre la Imagen de Portada. ............................................................................................... 43 ;-) A Quien Pueda Interesar
Mandeb es y será una revista bimensual gratuita, de distribución libre, en formato PDF y diagramada en A4 para facilitar su impresión si así el lector lo desea. Los editores no recibimos nada a cambio de nuestro trabajo excepto dolores de cabeza por las horas pasadas frente al monitor de la computadora y algo de satisfacción artística. Todas las obras que aquí se publican son mérito, responsabilidad y propiedad de sus autores. Por esto, las felicitaciones o críticas a sus contenidos serán derivadas a ellos. Finalmente, la revista, en su totalidad y sin modificaciones, puede ser distribuida y copiada cuanto se quiera; pero para reproducir aisladamente alguno de los textos que la componen se deberá solicitar el permiso expreso del autor. Para esto, basta con enviar un mail a revistamandeb@yahoo.com y nosotros lo pondremos en contacto con él. Los editores Febrero, 2011.

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Mario Pires

Un viejo me dijo alguna vez
"Nene, la gente es extraña, cada uno es sólo uno y viven todos juntos para poblar ciudades" Yo estoy loco mi vecino está loco mi padre, mi madre, mi hermana mis amigos mi mujer los amigos de mi mujer el presidente de este país el presidente del gran país del norte los hipócritas los falsos los idiotas los sabios los imbéciles científicos abogados yo, otra vez mis dos perros mi gato los mosquitos que me joden los empleados los empleadores sicólogos siquiatras ladrones policías los poetas escritores en general el que me cobra la entrada en el cine el que alumbra mi butaca el piloto de alguna afamada aerolínea el amante celoso las putas de mi barrio los chinitos en busca de las putas de mi barrio los sindicalistas sin nuevas ideas los pelotudos que me saludan por saludar nada más 4
Poesía

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los homosexuales en busca de heterosexuales el marido infiel pretendiendo educar a sus hijos su señora esposa quieta alimentada a base de pastillitas de color para soportar a su marido idiota y a sus hijos que nunca aprenderán el basurero que deja la mitad de la basura los diablitos vestidos de santos jodidos por diablitos vestidos de diablitos etc., etc., etc. TODOS ESTAMOS LOCOS Cordura es sólo sinónimo de “el que más se adapta a esta sociedad, loca” El viejo que me había hablado tampoco escapa a su locura pero me gusta es una locura muy lúcida Locuras lúcidas esas son difíciles de encontrar

Mario Pires (1974) Nace en Oporto, Portugal. A los 3 años se traslada con su familia a Alemania. A los 8 se traslada a Montevideo, Uruguay, donde reside actualmente. Comienza a escribir relativamente tarde, allá por los 18 ó 19 años. Antes de esa edad no manifestó ningún interés por la escritura, pero siempre demostró un gran interés por la lectura y la música. Entre otras cosas publicó poemas y cuentos en diferentes revistas under, participó en varios libros colectivos, editó una revista under, publicó dos librillos con textos propios, escribió una novela y un libro de poemas y cuentos que permanecen inéditos, escribió varias obras de teatro que fueron llevadas a los escenarios, produjo varios espectáculos, publicó en diversos sitios web. Más info: maldicionpoeta.blogspot.com.

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QUE NO TIEMBLEN
Ganzo Borelli

Que de los cuarenta minutos de
Odio, No queden sino risas En el reflejo del espejo retrovisor. Que no laven mi cuerpo, Atocigando brutalmente mi alma Con propaganda y dialéctica; Que púber, ruin y sucio Mi esqueleto permanezca. (Que) de entre las sombras, -Fumando entre botellasAcudan las macumbas a interrumpir Mi inocente lectura. Y (que) me fuercen, Sin filtros ni temores, A plasmar en unos versos Lo que en mi mente se imprime: Crueldad.
Poesía

HE MATADO A MIS HERMANOS
Ganzo Borelli

SÁBADO 15 DE AGOSTO DE 2009
He Matado a mis Hermanos Cercana siento una sonrisa, Me cosquillea la comisura de los labios, Me surge desde el fondo, Desde el más hediondo rencor, Siento venir una sonrisa. ¿Recuerdan los paseos por el mar? De la mano tomada la familia, La sonrisa del niño conformista... Inocente basurita nihilista. 6

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Expresión de las Aventuras, Aventura y Diversión. ¿Cómo pudieron unas piernas, Atraparte y excitar tus vicios En un círculo de placer? “Atados los nudos, con lenguas de rapaz... ¡Despegue Capitán!” Y nadie se cree tu soltería, ¡Si estás más agarrado Que puto a una pija! Y la peluca te engañó, A los esperpentos se los odia, Con ferviente rencor. Bah! Desde el asco resurge, Como Fénix de las Desdichas, Un eco desde lo profundo Del ennegrecido corazón. Ámame, Ódiame, Escupime y volveme a odiar. Tócame, Bésame, Masturbame y volveme a odiar. Golpéame, Patéame, Asesiname, ya no me vas a odiar más. Y de despertarse en las puertas Del mismo infierno, Sin comprender qué te rodea, Quién te quiere y quién te quiere matar... De eso te puedo hablar. Y de ver al mismo Diablo, Encaramarse e hincar las pezuñas En los tiernos pétalos de una flor anaranjada... De eso también te puedo hablar. Muchas son las voces que impiden De la Voz de todas las gargantas Escuchar el Canto Final. Ganzo Borelli
Escribo porque me cansé de soñar, y me cansé de contar las estrellas y de mirar como sonríen los demás, como todos sonríen entre todos; y yo, sin encontrar mi solar, sonreír y ser uno más.

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EL CORAZÓN DE LA POESÍA
Mariela Loza Nieto

Y me llamarán el escrutador. El más apto para ser odiado.
Roque Dalton

El corazón de la poesía es el fuego, donde la llamarada fuertes ligaduras de alma apareja; la palabra que, aunque parezca, nunca solitaria late. Sobre un roquedal la iguana, de boca a boca compartida, lengua de volcán bramante. A ras de tierra el corazón de la poesía es: El amor, no la conquista. El agua es el corazón. Néctar que bosquejó en las rocas sus caprichos. Tierna y apacible, manantial; excitada y colérica, tormenta; menstruo de la tierra, cenote; esperma de montaña, cascada. Cellisca contra el acantilado, Tulum, río subterráneo. A ras de tierra el corazón de la poesía es: Sudores, no esclavitud. El viento corazón es. Cuando acaricia de la noche el rostro; si mariposas traslada en la membrana. canto de cenzontle en la revuelta; flor, susurro y profundidad del caracol, una congoera que dibuja el sonreír de la mañana. A ras de tierra el corazón de la poesía es. Caricia, no propiedad privada. 8

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Corazón, la tierra es. Sinuosa, plagada de rugosidades y desvelos. Cuando de maíz el vientre le crece; selva, fascinación y misterio es; si el arco iris sobre su faz las huellas deja; la sierra que reverdece la alegría. tendón, barro, colores. A ras de tierra el corazón de la poesía es. Entraña, no una mercancía. La sangre es. Derramada en dolorosos partos, para despeñar lo que arriba anda sin ser por naturaleza ave; donde no es alimento de dioses y mortales es, si a la historia fecundiza. Aferrada a la vida con ansia. Sangre a ras de tierra, incluso la muerte, el corazón de la poesía es: hacer el amor con la esperanza.

Mariela Loza Nieto (México, 1977 ) Publicaciones: Poemario: Nuestra América: el dolor pariendo a la esperanza, Mandala Ediciones, España, 2010 Esbozo histórico: Ciénega de Zapata, un cocodrilo aprende a leer en las trincheras, Bubok, España, 2009. Esbozo histórico: México: los naturales de la tierra, Bubok, España, 2009 Antologada en: El espacio no es un vacio, incluye todos los tiempos, Asociación Canadiense de Hispanistas, Editorial Broken Jaw Press, Canadá, 2010 Letras Vivas 2010, Editorial Nuevo Ser, Argentina, 2010 Borumballa 2010 , VII Festival de Narrativa de Altea, España, 2010 Colaboradora de las secciones: "Literatura y Derechos Humanos" y "Derechos humanos en América", de la Revista Antropológica: Homo Homini Sacra Res (España). Colaboradora de la Revista de Literatura y Humanidades Gibralfaro (Universidad de Málaga, España). Directora, diseñadora y webmaster de la Revista Internacional de Literatura Molino de letras. Ha publicado en las revistas literarias: Letralia, Tierra de Letras (Venezuela); Resonancias (Francia), Konvergencias literatura (Argentina); La Hojarasca (Colombia); Proyecto Sherezade (Universidad de Manitoba, Canadá); Gotas de Tinta (España); Transversales (España); Revista Cultural Tántalo (España); Creatora (España); Ariadna (España); Arena y Cal (España); Letras Uruguay (Uruguay); Cinosargo (Chile); Mensapiens (Argentina), Pliego Suelto (España), Alrededores (Argentina) Periódico Echando lápiz (Colombia); La Movida literaria (Colombia); Palabras Diversas (España); Letras Fuengirola (España); Lápizlázuli (Colombia); El Canto del Ahuehuete (México), Libros y Letras (Colombia), Revista Fusión, Revista Transparencias, Alborada-Goizaldia, Revista Almiar-Margen Cero (España) e Isla Negra (Italia).

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MIRADAS DEL SUR
Manuel Olcese

Fueron cien barrios porteños uno solo queda ya
Ojos claros pero negros en verdad quieren llorar Pío X estaba cerca lo perdieron en el mar Crucifijos de Castilla los sacaron a pasear Eran cabecitas blancas que miraban hacia el Sur Sacos viejos arruinados conservaban pulcritud Fuiste avenida de Europa perdiste la identidad Mira al piso quien camina y tu espalda ha de observar
Poesía

MAR MUERTO No lloro, mi rostro está tallado

Manuel Olcese

Algún día se romperá y preguntarán por qué Me hicieron de plastilina y me cubrieron de acero Las rocas del mar todo lo pueden, allí voy Me imagino disimulado en una tarde con marea roja Miro atrás esperando ver el suelo mojado y no saltar Es sólo lluvia

MAR SABIO
Manuel Olcese

En la arena no se muere pero es vivir quemado
Las rosas están en medio de un mar desenfrenado Pisar la orilla es fácil, morir tal vez esté al lado Más vale morir ahogado que a la larga e ignorado Las brazadas son pesadas, las corrientes un engaño Pero al cruzar la rompiente, el mar se vuelve manso

Manuel Olcese
Soy Manuel, un porteño nacido en 1992. Vengo de una familia bastante lectora y de un colegio francés con una orientación literaria muy fuerte. Sin embargo ninguno de éstos creo que haya sido el motor de mi incursión en la escritura. Creo en cambio, que sí lo ha sido mi tendencia al malestar gratuito y cualquier infortunio por el que haya pasado, ya que son el verdadero creador de la escritura, y lo tomé para tener un sustento para poder escribir todo lo que no me animé nunca a decir. Nadie que me conozca imaginaría nunca que escribo, y nunca lo 10 reconocería públicamente tampoco, soy un estudiante de abogacía muy simple y que tiene una segunda personalidad para sí mismo.

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EL LOCO
Hebert Loza Nieto

Poesía

A mí me acusan de loco. Pero yo les digo que las locas son las manos.
Son ellas las incoherentes, las delirantes. Sí, deberían cortarlas desde la raíz, a la altura del cuello. A mí me acusan de loco. Pero yo les digo que la loca es la cabeza. Es ella la que busca, entre ambiguas noches, a las sombras con las que platica. Es ella la que espanta a los nítidos sueños y llama a los terribles insomnios. Es ella la confidente de los muros y del techo. Es ella la que insta a las manos a volverse locas. Sí, deberían arrancarla del cuerpo, porque únicamente lo vitupera. A mí me acusan de loco. Pero yo les digo que, a la verdad, las locas son las palabras. Son ellas las que blasfeman, las que no absuelven las mentiras, las que atavían las verdades que sólo ellas conocen. Son ellas las que dicen ser dueñas de todo pensamiento, y las que ufanas vociferan y confiesan gozar de su demencia. Y son ellas las que lastiman los oídos de los que viven bien, de los buenos y mudos hombres que son felices sin pronunciar. Sí, deberían censurarlas, suprimirlas, borrarlas a todas; para que nunca más haya manos locas que puedan pensarlas, ni cabezas locas que puedan escribirlas...

Hebert Loza Nieto

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México, 1979 Poeta y músico mexicano, autodidacta, colaborador de las revistas Molino de letras y El Canto del Ahuehuete, ambas mexicanas. Su poesía ha sido publicada en la revista Isla Negra (Italia).

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Manjar
Laura Durán

Poesía

Noche de justas distancias
y al fin la quietud un blues junto a la calma de tu nuevo silencio Tu cuerpo ha cambiado tu materia es la misma tu aroma y tu forma ven un nuevo amanecer Perdón por las heridas por el filo en tu pecho por la sorpresa y por aquel dolor La mesa está lista para el rito de unión tu sangre en mi copa y vos en mi boca

Salvaje
Laura Durán

Infancia de pichón abrigado en un nido
entre sueños de laberintos, danza mágica y fantasía, contemplación del mundo con ojos de búho o tal vez de águila que prepara un acecho manso Bruscamente lanzada al mundo real a las jaulas de siniestros seres vanos, huecos, ególatras de la nada, las delicadas alas laceradas mudadas en aletas de pez aspirando a nadar en el mar muerto 12

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Libros, música y palabras; la dulzura de una madre; la sabiduría de un par de maestros y un millón de canciones, grietas para salir a respirar entre el agua podrida que apestaba, que apesta Voz, mirada, sonrisa y alma de niña dentro de formas de mujer, movimientos sigilosos y ondulantes de gacela en un mundo de hombres y algunos viejos fachos donde se custodian las ciencias, las herramientas y la física no son saberes para dulces niñas Convite del discurso miserable, a silenciar las lágrimas para poder recibir el nombramiento de organizadora industrial de la gran máquina Esencia primitiva de tierna timidez infiltrada entre primates corporativos que desconcertados examinan la etiqueta de mujer Curiosa flor animal devora sin querer árboles urbanos, pues es parte de su naturaleza silvestre el no congeniar con criaturas de ciudad La suerte guarda un feroz niño para unirse a exasperar el circo juntos como indómitas fieras que hieren, curan y despiojan Me consumo en tinieblas de noche y silencio de tanto distinguir lo real de lo falso, y por tan salvaje aún no consigo domar las palabras

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Los influjos de Grinfeld
Laura Durán

Fueron tres interminables años en los cuales había desconectado su querer y
su sentir. En lo único que pudo pensar todo ese tiempo era a través de qué maldito agujero podría escapar de aquel túnel giratorio en donde se encontraba. Los cristales de la cubierta estaban un poco sucios, sólo mostraban parcialmente la escala de grises de la ciudad. Las puertas interiores permanecían cerradas como siempre. No tenía el coraje de ver qué había allí. La espera había sido más larga de lo planeado, sin embargo finalmente el momento había llegado. Fue hasta el trastero y tomó el viejo manubrio de bicicleta. Era lo único que quedaba de los viajes solitarios por Girona. Lo tomó decidido y lo lanzó con violencia hacia uno de los ventanales. El vidrio se deshizo en asimétricos pedazos de los cuales la mitad quedaron desparramados en el suelo, y al resto de ellos los observó con excitación mientras iban golpeteando contra el agua. “¡¡La puta madre!!”, pensó. Por fin había llegado el tan imaginado día desde el otoño de 2001. Estaba realmente agotado, hastiado de la vida que venía llevando, pero podía sentir cómo su alma comenzaba el tan anhelado proceso de expansión. Con ese sentimiento, se arrojó al agua y empezó a nadar. El paisaje circundante no era precisamente alentador. El agua estaba bastante podrida y el aire rozaba su superficie densamente. A su derecha, la línea de la vereda era alta, gris, y de longitud aparentemente interminable. Tenía unos recovecos oscuros, y a medida que avanzaba le parecía sentir un aliento a muerto pestilente. Ya llevaba unos tres kilómetros de nado, su estado físico obviamente no era el óptimo, después de tantos años en cautiverio. Exhausto, se dejó invadir por un sopor narcoléptico. En el instante en que se durmió, las manos se apuraron a arrastrarlo hacia la alcantarilla. Despertó en medio de una covacha oscura, donde sólo atinó a ver siete escudriñantes ojos naranjas. Su ropa aún estaba húmeda, sin embargo la temperatura del lugar era agradable. Se sentía observado pero a la vez no percibía ningún peligro, más bien todo lo contrario. De pronto alguien encendió un enorme y peculiar cigarro, repentinamente había un poco más de luz y pudo ver a los seres que lo acompañaban. Eran de aspecto y maneras aniñados, pero sus grandes ojos transmitían una sabiduría ancestral, como si esas retinas hubiesen presenciado distintas eras del universo. Los envolvía un halo de luz púrpura sólo perceptible cuando el particular puro se encontraba en determinadas posiciones. De aquel grupo de tres individuos, el que estaba fumando parecía ser una suerte de líder, gurú o guía espiritual. Era el único de ellos con tres ojos, pero observando detenidamente las frentes de los otros dos entes, éstas presentaban en el centro una pequeña cavidad, con un incipiente ojito. El señor Grinfeld y los pequeños espécimenes se miraban con curiosidad y sin temor. Grinfeld notó que de las criaturas con sólo dos ojos desarrollados, uno tenía 14

Narrativa

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abundante pelo enrulado, y el otro usaba anteojos y bigotes. Los bautizó para sí mismo: Humo, Rulo y Mostacho. Humo tenía cabello largo por debajo de los hombros. Las distintas tonalidades de rojo, dorado y castaño producían un efecto tornasolado cambiante según la luz emitida por el blanco cilindrín. Esto sumado al aura púrpura daba un resultado bastante psicodélico. Rulo fue el primero en romper el silencio tras veinte minutos de mero escudriño: -No temas Andrés, sólo queremos conversar con vos. Te estábamos esperando hace tiempo. Sabíamos que a tu ritmo humano de entendimiento llegarías hoy. El señor Grinfeld entre confundido y ansioso por tener respuestas dijo: -¿Dónde estoy? ¿Quiénes o qué son ustedes? ¿Cómo saben mi nombre? ¿Cómo sabían que me escaparía hoy? Mostacho contestó con vos calma y amigable: -No tenés por qué temer Andrés. Comprendemos tus profusos interrogantes, sin embargo sólo podemos decirte cierta información. De otro modo, te resultaría difícil de aceptar, porque está en la naturaleza de tu especie, pero creemos que con un poco de tiempo entenderás nuestro mensaje. El tono y la gracia de la voz de Mostacho le inspiraron una sensación de extrema confianza. Tal ser no podía decir otra cosa que no fuera la verdad. El señor Grinfeld hizo un gesto para indicarles su atención, entonces Humo comenzó a pronunciar palabras sueltas que parecían carecer de sentido: -¡Eras pasadas, ancestros, astros, cosmovisión, madre tierra, evolución, crisis, niños, vibración elevar, cambio, tierra renacer, repetición ciclos, entender círculo, aceptar! La voz del líder era aún más cómica que la de Mostacho, el señor Grinfeld hizo una mueca de decepción y contuvo unas leves ganas de reír. Humo susurró: -Entender, aceptar círculo. Cerró sus tres ojitos y se retiró dándole pitadas a su cigarrito, con un gracioso movimiento succionador de sus gruesos labios. El señor Grinfeld se apuró a preguntar buscando complicidad en los díscipulos del gurú: -¿Ése es todo el mensaje? Sin embargo, las criaturas se retiraron tranquila y silenciosamente, sin mirarlo. Las palabras quedaron resonando en la cabeza de Andrés como el eco de los pasos dentro de una catedral. Aún confundido, decidió salir de ese lugar y continuar el viaje que había emprendido. Las pequeñas rendijas de la abertura de la alcantarilla permitían divisar una escalera que conducía a la salida. Una vez fuera, avanzó unos metros y se zambulló nuevamente en la zanja. La línea de la vereda continuaba a su derecha, sin embargo entre el habitual gris, había unos cristales brillantes realmente hermosos. El paisaje continuaba con el mismo aspecto de siempre, pero concentrarse en los destellos de los vidriecitos le daba fuerzas para continuar. Siguió nadando durante varias horas, asimilando las últimas palabras de los seres. Estaba determinado a continuar el nado hasta la primera edificación que apareciera. Finalmente, después de un par de horas más, lo sacudió lo inimaginable, el mismo túnel del cual -no sé sabe durante cuánto tiempo- se había liberado.

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Desde la entrada, se quedó apreciando la arquitectura del túnel transparente que había padecido durante varios años. El estar allí le despertaba sensaciones nuevas: inciertamente se sentía ajeno y propio a esa jaula de cristal. Se dispuso a entrar, observando con asombro que no le provocaba conflicto alguno. Mientras recorría el hall y los pasillos, se cruzaba con todo tipo de criaturas, muchas de ellas muy parecidas a las que había conocido. Éstas correteaban por el lugar y lo saludaban con un gesto de bienvenida. Sentía una serena inquietud desconocida hasta el momento, que le dio el valor necesario para animarse a lo tan temido durante los años de encierro: abrir una de las puertas internas. Después del viaje, ya no sometería sus ideas a la lógica, por eso permitió que la elección de la puerta a abrir fuera por mera intuición. Su instinto lo condujo frente a una de las puertas del fondo. Finalmente decidido, posó su mano sobre el picaporte, y allí estaban, como no los había visto antes...

Laura Durán Nací en 1980. Viví y crecí en el barrio de Flores. Manuel Mandeb en su libro ‘Personajes de la calle Artigas entre el 400 y el 1100’, menciona al verdulero Don Benito, mi vecino italiano de Artigas al 1000. Solía ser una nena extremadamente introvertida, observadora, que siempre estaba en su mundo de fantasía. Escribí mis primeros textos en la preadolescencia, fue una breve etapa en la que incursioné en los cuentos de terror y misterio. Mi eclecticismo y cierto costado pragmático me llevaron a convertirme en Ingeniera Industrial. Hace unos meses con mi marido, logramos renunciar al trabajo en corporaciones para dedicarnos a otros proyectos personales. El año pasado, el fin de una intensa búsqueda personal me trajo nuevamente a la escritura, y comencé a asistir al taller literario de Vicente Zito Lema en quien encontré un verdadero maestro. Agradezco a las personas que hacen Mandeb por dedicar un espacio a los sensibles.

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Ivette Vian Altarriba y Dulce María Loynaz
Lo femenino en la raíz del intertexto
May Yudith Serrano “El placer del texto es ese momento en que mi cuerpo comienza a seguir sus propias ideas –pues mi cuerpo no tiene las mismas ideas que yo.” Roland Barthes

Ensayo

De acuerdo con la síntesis “Elementos de análisis intertextual” elaborada por
Lauro Zavala: “La intertextualidad es la característica principal de la cultura contemporánea. Si todo producto cultural (un concierto, una mirada, una película, una novela, un acto amoroso, una conversación telefónica) puede ser considerado como un texto, es decir, literalmente, como un tejido de elementos significativos que están relacionados entre sí, entonces todo producto cultural puede ser estudiado en términos de esas redes. Las reglas que determinan la naturaleza de este tejido son lo que llamamos intertextualidad.”i La intertextualidad, entonces, recorre toda nuestra percepción de la cultura desde un periodo bien cercano a la llegada de la modernidad. Todo texto comparte con otros: ideología, conceptos, recursos estructurales y lingüísticos o extralingüísticos, fragmentos o hebras de “tejido” cuya conexión es más o menos evidente de acuerdo con el público receptor. Este parentesco o enlace genético se nos hace familiar a través del análisis de aquellos caracteres aislados, rasgos específicos que comentan acerca de los vínculos entre una y otra realización cultural. “El concepto de intertextualidad presupone que todo texto está relacionado con otros textos, como producto de una red de significación. A esa red la llamamos intertexto. El intertexto, entonces, es el conjunto de textos con los que un texto cualquiera está relacionado.” ii Así, por ejemplo, el intertexto de una novela de Carpentier podría conectar a Homero, Virgilio, Proust, Haendel o Stravinski (tal vez a todos ellos) de una manera sumamente creativa y creadora, suscitando en el lector múltiples sentidos y combinatorias de sentido. Tal vez en ello radica la “utilidad” del análisis intertextual, en enfrentar a los lectores a la abertura significativa de los textos (“el placer del texto”) a un infinito de posibles lecturas. Dos textos, un problema: Es precisamente en esta amplificación de las nociones de lectura que me atrevo a enfocar dos textos desemejantes en género y especie. Se trata de un cuento infantil de la escritora cubana Ivette Vian Altarriba y una “novela lírica” de Dulce María Loynaz. Ambos llevan el nombre de “Jardín”. Lo interesante no es sólo la coincidencia nominativa de la novela de la Loynaz y el cuento de Ivette, ni el hecho de que ambas hayan sido escritas por mujeres. Lo más 17

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sobresaliente es la coincidencia –y la diferencia profunda- entre las obras pese a que “Jardín”-novela no es una obra para niños, y “Jardín”-cuento sí lo es. Al considerar las circunstancias del enlace intertextual, no considero que exista aspecto de mayor sustantividad que la presencia de núcleos significantes de la imagen de lo femenino. Más allá de cualquier nexo estructural, resalta en ambas la perspectiva revolucionaria de la visión de la feminidad, construida y expresada por dos autoras substancialmente originales. Ivette Vian Altarriba es una de las más importantes escritoras para niños y jóvenes con que cuenta la Cuba actual. Su obra ha conseguido desbordar los espacios escriturales y dialogar con el espectador desde los guiones de la conocida teleserie “La sombrilla amarilla”, sin que podamos olvidar a los graciosos y ocurrentes protagonistas de “Tato y Carmina”. En sus libros parece dimensionar la fábula en un mundo de positividad y poesía en el que lo negativo existe sólo como exclusión esporádica de lo bueno y lo adecuado, nunca como permanencia, polaridad o absoluto. En el mundo solidario de Ivette lo negativo, el mal, la maldad, son vistos la mayor parte de las veces como error susceptible de ser corregido por el amor y la amistad. Dulce María Loynaz, por su parte, resulta una de las personificaciones de la poesía y la literatura en nuestra isla. Creadora, en mi discreta opinión, “de importancia infinita”, fue a la vez obra y carne de su propia pasión literaria. Su poesía, sutilísima, parece siempre escapársenos, volatilizarse entre aquellos paisajes de agua que le fueron tan caros. Sucede con ella, que cuando parece que la hemos atrapado en el aspecto erótico de su simbología, ésta se nos presenta ya no en una física sino en una concreción metafísica del cuerpo. Dulce María no sólo se dedicó a la escritura poética, sino que construyó una de las novelas más importantes de la lengua española: la “novela lírica” de un jardín, la novela vegetal de una mujer sumergida en el destiempo de un universo propio, pleno de resurrecciones como la naturaleza. La Loynaz escribió la novela “Jardín” cuya protagonista es el personaje de Bárbara, capaz de canalizar en su movimiento formativo la fuerza subrepticia de una feminidad salvaje, no tanto por vigorosa sino por carente de la sana sociabilidad que cifra, contabiliza años y preenjuicia las experiencias más intensas de la vida de cada ser humano. Bárbara es una planta de invernadero que se niega a perecer cuando es llevada más allá de su islote de seguridad, demostrando que es capaz de inmunizarse frente al mundo que la rapta y fecunda. Ahora bien, inmunizarse sí, adaptarse nunca. Bárbara sigue siendo, pese a los aparentes florecimientos, al mimetismo de algunas entregas, el arbusto pálido, el trozo de jardín que ha salido de su sitio, pero que conoce bien su fatum, la fatalidad que asoma precisamente en lo inexorable del retorno. Así, Bárbara es amada por un hombre que la convierte en su esposa (con toda la intensidad posible en el amor masculino, con toda el ansia de posesión y domesticación que tipifica el encuentro del hombre con la mujer que ha decidido hacer “suya”). Pero Bárbara regresa para ser absorbida en su frágil humanidad, para metamorfosearse en un eterno par de ojos que mira sin necesidad de testificar.

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En “Jardín”-novela el entrecruzamiento hombre-mujer es doble. Véase inicialmente lo que narran las cartas. Recordemos especialmente aquel fragmento del capítulo de la tercera parte de la novela, en el que Bárbara descubre con horror, leyendo las cartas, el verdadero rostro del hombre que escribe: “Él estaba allí, había estado siempre. Y ella había creído en su muerte; él mismo había dicho que iba a morir, la había fatigado hablándole de su muerte, pero no se había muerto nunca, no moriría jamás; mientras creía en su muerte, lo había estado reanimando con su propia vida, nutriéndolo con su propia sangre, cebándolo con la dulzura esquilmada de su corazón. Había creído en el tiempo y el tiempo se le deshacía entre las manos, como un poco más de niebla entre la niebla, había creído en la Naturaleza, y la Naturaleza misma parecía abrirle paso desgarrando el cielo, revolviendo el mar. Y él quedaba solo. Era él siempre, él eternamente; él, invencible; él obstinado, terco, odioso. Bárbara sacudió las manos y abrió los ojos.”iii Y en segundo lugar el encuentro de la propia protagonista con su “marinero”; véanse las siguientes perspectivas: *lo que piensa el hombre: “Más humana y más sencilla la hubiera él querido. Le faltaba vida, le faltaba calor de vida, músculo vivo, fibra íntima, vibración... No se sabía bien qué le faltaba.”iv “Bárbara no le ha costado nada, no proviene de nada, no hay cuentas sobre ella. Nadie se la dio y es suya; y del mismo modo que apareció en su vida podría desaparecer sin dejar huella, sola, extraña, ajena a todo. Aparecería y desaparecería sin intervención de nadie, sin intervención de la sociedad, de la familia, del Estado o del Municipio...”v *lo que percibe y piensa la mujer (Bárbara): “El perfil impecable del hombre recortado sobre el fondo del mar hacía pensar en los viejos mitos griegos. Ágil y bello como un héroe de la Hélade, como un legendario argonauta, se preparaba a escalar al más alto de los mástiles. Bárbara, a su lado, sin atreverse a tocarlo; se borraba, se escurría, seguía reduciéndose hasta no parecer junto a él, entre el ancla y la baranda, más que un angelito de viñeta, rodeando con las gaviotas la hermosa figura central.”vi Más adelante vienen a tornarse evidentes las distancias entre ambos: “Le dio ella la razón en lo del horario y en todo lo demás. ¿No era él la razón misma? Prometió enmendarse, lo procuró sinceramente, hizo cuanto pudo por ligar con agua clara aquel vino fermentado y ardiente que era su corazón. Como al principio de conocerlo, se volvió a calificar a sí misma de salvaje, de tosca, de criatura indigna de la inteligencia, de la cultura y el refinamiento del hombre que tenía al lado; de nuevo se sintió tímida en su presencia y se hizo más silenciosa que de costumbre. (...) Recorriendo las iglesias del Medioevo, encontró Bárbara viejos amigos; eran los Santos, los tenebrosos santos de su infancia, (...) Habló de ellos de manera familiar y 19

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ligera; sus conocimientos en esta materia superaban con mucho a los de él y trató de hacérselo notar... ¡No era ella absolutamente ignorante!... (...) Pero... ¿dónde está él? Se ha quedado atrás, examinando en el muro la estrellada huella de un casco de obús... El calibre y la extensión de los cañones alemanes parecen interesarle algo más que sus viejas historias de Santos... Y Bárbara calla; calla y besa muy despacio los pies taladrados, los corazones sangrantes, con un hondo, largo, entristecido beso, en que hay más amistad, más ternura que unción, más caridad que fe y esperanza... ”vii Se contraponen indudablemente la aspiración y realización particulares de uno y otro. Él está íntimamente ligado al mundo y a los valores generales del mundo mientras que Bárbara sigue de alguna manera ligada a la impregnación paradisíaca y salvaje de su jardín. Es él quien marca la distancia genérica, quien impone –suave y severamente- la tiranía de los roles; es quien –acaso sin saberlo- remarca la escapada de final de Bárbara, ahora su esposa. Dulce María, desde Bárbara, discurre en una crítica (que va de sutil a aguda, y nuevamente a sutil) a su propia fragilidad, a la mundanidad, a los identificados con la tierra, y con las costumbres y falsedades que reproduce el contexto social, asociados con lo masculino y la presencia dominadora y seductora de Él. Traduciendo el pensamiento de su Bárbara, Dulce María vota, finalmente, por la reintegración de Bárbara a su paraíso: “Había querido las luces de los hombres y ya no podía librarse de ellas; tampoco los hombres con tantas luces podrían librarse de la sombra que ella les llevara, sombra de vientre femenino, de cólera divina, de jardín anochecido… Verdaderamente estaba en paz con los hombres; había tenido con ellos –y por su voluntad- un trueque de valores y no había que pensar en devolver lo recibido. Ella era dueña de sus luces como un náufrago es dueño de un tesoro en una isla desierta. (…) Allí estaban su casa y su jardín, donde las vanas luces terrenales nunca habían osado penetrar. Allí podría dormir siquiera un poco… ¡Qué buen sueño se dormiría allí! Dormir, volver, reintegrarse al vientre tibio de la sombra sin nacer todavía, sin saber de las luces de los hombres… Su tierra la llamaba quedamente, la llamaba por su nombre íntimo que nadie sabía, y ella se sentía conmovida ante la insinuación de su tiniebla, ante el olor de su transpiración húmeda y verde. (…) Y ya no lo pensó más. Se echó en el bote, desató la cuerda y, apoyando un remo en el costado del barco, se deslizó ligera entre la noche.”viii

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Ivette Vian, por su parte, dedica a dos personas una atractiva narración titulada “Jardín”. Una de ellas es Dulce María Loynaz. El cuento de Ivette narra el encuentrodesencontrado de un niño y una niña, Nanito y Pinila. Dos niños, escapados del mundo pero no fuera de éste, se encuentran en algún lugar del llano y hacen juntos un jardín. (“Él vivía al norte y ella al sur. Él en las lomas y ella en el llano. De manera que resultaba muy difícil que se encontraran. Pero parece que cada persona siempre tiene su pareja de amor en alguna parte del mundo. (…)”ix) La aporía del encuentro en la obra de Ivette Vian es la pregunta constante de Nanito y la evasiva sinrespuesta de Pinila (ser o no ser novios). Las conversaciones: “De manera que, en la próxima ocasión que se encontraron, él venía ronroneando como los gatos de ella, y llegó diciéndole: -¡Eres mi novia! -Pero, Nanito, primero tienes que preguntármelo. -Eso no lo hacen los inteligentes. -¿Por qué? -Porque los inteligentes se enamoran para siempre. -“Para siempre”, ¡qué frase más extravagante!- exclamó ella con la sonrisa más chula de su colección. (…) Y siempre estaban juntos, él buscaba un rinconcito lejos de los gatos para preguntarle: -¿Ya soy tu novio…? -Qué pregunta más cómica, Nanito- sólo comentaba ella (…) mientras continuaba, incansable, preguntando algo así como: -¿Soy o no soy tu novio? -¡Eso parece una jerigonza!- era la respuesta de ella. (…)Y empezó a enseñarle el modo de sembrar sin olvidarse de preguntar entre lección y lección: -¿Soy tu novio.”- mas ella sólo le contestaba disparates. (…) Cuando hacía tanto tiempo que él estaba esperando esa oportunidad, volvió a creerse inteligente o quizá se puso nervioso y, de sopetón, lo primero que le dijo fue: -¿Cuándo voy a ser tu novio? -¡Ay!- gritó ella y se embutió la pamela hasta la nariz. Nada más.”x La conversación, el jardín, la amistad, el amor, son los pretextos que encadenan el tiempo casi onírico de la narración. El tiempo es el protagonista soterrado del cuento por el que transitan dos figuras ligeras y permanentemente desinteresadas que viajan al acabamiento sin angustias de ninguna clase (“En eso pasaban los meses del calendario, y se terminaban los calendarios completos (…)”xi) Inteligentemente, lvette Vian construye una obra con dos protagonistas: -el niño (representación de lo masculino) que busca a la niña de la foto, que se enamora, que regala las semillas, que enseña cómo cultivarlas, que persiste hasta donde alcanza su coherencia en la idea de ser novios. -la niña (representación de lo femenino) que ¿envía? su imagen en el viento, que es constante en sus gustos y obcecada en sus rechazos, que resiste la pregunta constante del noviazgo hasta el mismísimo instante del fin. 21

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Hasta ese punto pareciera que se transita –perfectamente, sin rebatir ningún estereotipo- por un cosmos en el que cada cosa parece estar en su sitio. Lo masculino busca, propone, enseña, impulsa; mientras lo femenino persiste, resiste, aprende, cuida. Con todo, el final del cuento es de una irresistible disonancia, el día en que Nanito olvida su propósito, el día en que simplemente queda sumido en la contemplación de lo natural, en que se une a lo natural; viene a ser precisamente el día del Sí. En ese día, precisamente en ese día de negación, decide Pinila dar el sí. Es el instante de la abolición de la individualidad, el de la mayor conjunción entre los niños-ancianos: “Lo encontró amodorrado y se acercó a él suavecito, se sentó a su lado y le dijo al oído: -¡Eres mi novio! -¡Ah!- suspiró Nanito en su letargo.”xii No puede hablarse en este caso de una victoria de la masculinidad. De la misma manera en que en la novela de Dulce María Loynaz, lo masculino no puede triunfar sobre algo que es inasible, sobre algo que no puede ser poseído porque es voluntad incoercible, y vitalidad inviolable. La dimensión más profunda de los dos seres queda inmersa en la naturaleza en el cuento de Ivette, queda como un mínimo punto en medio del follaje que ambos crearon. Los creadores se atomizan en su propia creación en una suerte de visión animizada del cosmos. De alguna manera se supera la violencia de los enfrentamientos entre los polos marcados por la sexualidad y la educación desde un sistema de oposición de los géneros. Tal y como se observa, si “Jardín”-Novela el choque alcanza ímpetu, grados de desgarramiento significativos; en el cuento no hay tales, se sustituye el enfrentamiento por el diálogo, por la conversación que se desenvuelve en el tiempo. (“Entonces se pusieron a conversar sobre cómo se forman las galaxias. El lugar donde se guarda la memoria. Por qué duermen las personas. Qué es el magnetismo. Es decir; hablaron sobre otras cosas que también eran muy difíciles de explicar. Y esa vez Nanito se marchó convencido de que el amor era infinito.”xiii) Hablar, en alguna de las dos obras, de una ausencia de contradicción, sería apresurado y falso. En ambas queda implícito el dilema y la polarización. No obstante, la voz de Ivette Vian asoma con el optimismo de un contexto nuevo, dinamizado por los vectores de una humanidad que avanza acortando las distancias sociales entre lo masculino y lo femenino. “El árbol sobre el columpio estaba cargado de flores rosadas, lindas pero efímeras, de modo que, mientras la pareja se mecía cogida de las manos, las flores caían, hasta que las ramas quedaron completamente desnudas. Nanito y Pinila: un puntito de amor en el fondo muy hondo y profundo del jardín.”xiv A quienes pretenden que, después de todo, el propio tema del jardín, compartido por ambas escritoras, basta para subrayar la asignación ubérrima de la mujer a la naturaleza quede la frase de Teixeira de Pascoaes, exergo de “Jardín”novela: “Sólo los animales encuentran natural la Naturaleza.”, frase lo 22

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suficientemente provocativa como para impregnar todo el sentido del texto que continúa y toda la lectura de la subjetividad femenina que implica el enlace intertextual de ambas obras citadas. A manera de conclusión: Es digno de mencionar el hecho de que hasta el momento, la representación de personajes que encarnan mujeres “diferentes” no ha sido demasiado estimada por la crítica literaria. Coincidimos con Gilda Luongo y Alicia Salomone en que: “(…) el discurso crítico suele aplaudir en los textos de mujeres la representación de la mujer-madre o de la que aspira a serlo, como ocurre con los de cierta Gabriela Mistral y María Luisa Bombal. Del mismo modo, valora positivamente otras imágenes femeninas que no contradicen lo hegemónico, como la de la mujer-niña (en Delmira Agustini o Norah Lange), la casadera apasionada pero casta (en Juana de Ibarbourou y Lange) y la de la madre frustrada devenida en madre simbólica a través del magisterio (Mistral). Frente a estas figuras legitimadas, sin embargo, aparecen otras que se sitúan más problemáticamente ante la crítica y el imaginario epocal, extendiendo y a la vez tocando los límites de lo representable. Ellas son la imagen de mujer estéril, que muestra Dulce María Loynaz, la que evita la maternidad (Victoria Ocampo), la madre soltera (Alfonsina Storni), la que expone abiertamente el deseo erótico (Agustini, Storni y Bombal), la mujer-sabia (Ocampo, otra Mistral), la mujer trabajadora (Storni, Marta Brunet), la feminista (Storni, Ocampo), o la que apela a un lenguaje y visión de mundo asociada con lo masculino (Brunet, Storni, Mistral). Sin embargo, aún podríamos ir aún más allá y descubrir esas otras figuras femeninas que, rozando la frontera de lo abyecto en su configuración identitaria, quedan invisibilizadas. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con la sexualidad homoerótica que se filtra en la escritura de Teresa de la Parra e incluso en cierta Mistral; una alternativa que se ubica por fuera de lo tolerable y decible en la trama simbólica de una modernidad que nace signada por el patriarcalismo y el conservadurismo.”xv El aspecto negativo de esta selectividad del discurso crítico es innegable. Las generaciones de lectores y lectoras se adentran en modelos prefijados y cristalizados de lo que “es” la mujer y lo femenino, aprendiendo desde temprano a rechazar los otros por “extraños”, “poco ortodoxos” o simplemente “negativos”. Así, la mujer estéril, la que evita la maternidad, la madre soltera, la que expone abiertamente su deseo erótico, la mujer-sabia, la mujer trabajadora, la feminista, o la que apela a un lenguaje y visión del mundo asociada con lo masculino son abandonadas, ignoradas por la crítica en muchas ocasiones (tal vez porque no entran dentro de los moldes discursivos en los que el propio crítico, o la propia crítica fue educado/a). A qué mencionar el penoso tratamiento dado a las que mencionan a continuación de éstas. En el ámbito de la literatura cubana es notable la frecuencia en que se alude en los perfiles, panoramas y manuales a la “masculinidad” escritural y vital de Gertrudis Gómez de Avellaneda. No faltan estudios que subrayan la actitud masculina de Juana Borrero. La propia figura de Dulce María Loynaz no parece aceptable aún a muchos críticos, incapaces de comprender la forma en que alió a la fragilidad una indiscutible rebeldía. La propia selección de textos de escritoras 23

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femeninas para propósitos educativos, en este y otros ámbitos acude a algunos que favorecen la constitución de estereotipos que no difieren demasiado de los tenidos hace veinte o treinta años. Ha de tenerse en cuenta que, en el aspecto de la formación de los géneros: “El proceso y el procedimiento de la construcción de la identidad generizada no se realiza de la misma manera en las niñas que en los niños, ya que los géneros, o lo que es lo mismo, las normas diferenciadas elaboradas por cada sociedad para cada sexo no tienen la misma consideración social, existiendo una clara jerarquía entre ellas. Esa asimetría se internaliza en el proceso de adquisición de la identidad de género, que se inicia desde el nacimiento con una socialización diferencial, mediante la que se logra que los individuos adapten su comportamiento y su identidad a los modelos y a las expectativas creadas por la sociedad para los sujetos masculinos o femeninos.”xvi Si los individuos se construyen a sí mismos de acuerdo con los modelos y expectativas que tiene cada sociedad, y los protagonistas del enjuiciamiento de las creaciones culturales, asumen el proceso desde una perspectiva prejuiciada y reductora que declara como estables y eternas las estructuraciones de una cultura androcéntrica; todo contribuirá a perpetuar (dentro de los propios ciclos reproductivos de la cultura) la injusticia existente: “La lógica binaria aplicada al par hombre/mujer justifica una concepción asimétrica de los sexos, que el varón (identificado con la Cultura) haya sido considerado superior a la mujer (asimilada a la Naturaleza) y que la mujer haya sido estimada como lo otro, pero lo otro en el sistema dicotómico occidental no accede propiamente al estatuto humano, a la racionalidad, ya que está íntimamente ligado al cuerpo, a la naturaleza, a lo irracional. De hecho desde Platón se piensa que la mujer está distanciada del logos, que sólo participa fragmentariamente e inapropiadamente de la racionalidad. Esto es lo que explica el carácter androcéntrico de nuestra cultura, es decir, el hecho de que el varón se establezca como medida y canon de todas las cosas y que las mujeres hayan sido pensadas como un ser imperfecto, castrado respecto al prototipo de la humanidad.”xvii En sociedades modernas, en el que el constante flujo de información se opone radicalmente a los enciclopedismos, es obvio que los públicos confíen su elección al juicio de los críticos. Los especialistas en cada materia tienden a considerarse el tamiz más acertado para enfrentar el consumo y las necesidades de actualización. De ahí la importancia que alcanza una crítica que no se repliegue ante los poderes simbólicos, que no reproduzca los estereotipos sino que sea consciente de su responsabilidad para con los y las lectoras presentes y futuros. En el ámbito educativo general (que prácticamente abarca la sociedad en pleno y prácticamente a todos los contextos educativos) y específicamente en la educación con conciencia de género, para bien de las mujeres y hombres en formación, es importante siempre recordar las palabras de Simone de Beauvoir cuando afirmaba: “(…) Liberar a la mujer es negarse a encerrarla en las relaciones que sostiene con el hombre, pero no negarlas; aunque se plantee para sí, no por ello dejará de seguir existiendo también para él: reconociéndose mutuamente como sujeto, cada uno seguirá 24

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siendo, no obstante, para el otro, un otro; la reciprocidad de sus relaciones no suprimirá los milagros que engendra la división de los seres humanos en dos categorías separadas: el deseo, la posesión, el amor, la aventura; y las palabras que nos conmueven: dar, conquistar, unirse, conservarán su sentido; por el contrario, cuando sea abolida la esclavitud de una mitad de la Humanidad y todo el sistema de hipocresía que implica, la «sección» de la Humanidad revelará su auténtica significación y la pareja humana hallará su verdadera figura.”xviii

Notas Bibliográfricas: “Elementos de análisis intertextual”: Lauro Zavala. p. 1. Ibídem. p. 2. iii Jardín: Dulce María Loynaz. p. 216. iv Ibídem, p 250. v Idem, p 298. vi Idem, p.281. vii Idem, p.306 y 307. viii Idem, P.334 y 335. ix “Jardín”: Ivette Vian Altarriba (sin paginación). x Ibídem. xi Ídem. xii Ídem. xiii Ídem. xiv Ídem. xv “Crítica literaria y discurso social: feminidad y escritura de mujeres”: Gilda Luongo y Alicia Salomone, P. 60 y 61. xvi “La formación de la Identidad de Género, Una mirada desde la filosofía”: Purificación Mayobre Rodríguez. p.3. xvii Ibídem, p.4. xviii El Segundo Sexo: Simone de Beauvoir, Segundo Tomo, p.355.
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Bibliografía *Zavala, Lauro: “Elementos de análisis intertextual”. *Loynaz, Dulce María: Jardín. Aguilar, S. A. de EDICIONES- Madrid España, 1951. *Vian Altarriba, Ivette: Jardín. Editorial Gente Nueva, 2007. *Luongo, Gilda y Alicia Salomone: “Crítica literaria y discurso social: feminidad y escritura de mujeres” en ÍCONOS 28, 2007. 25

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*Mayobre Rodríguez, Purificación: “La formación de la Identidad de Género, Una mirada desde la filosofía”: Universidad de Vigo. Galicia. España. (Artículo publicado en Esteve Zarazaga, J.M. y Vera Vila, Julio. Educación Social e Igualdad de Género. Págs. 21 a 59. Edita Ayuntamiento de Málaga. Málaga, 2006.) *De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo, Segundo Tomo. Ediciones Siglo XX. (Consultado en una versión digital sin fecha)

May Yudith Serrano Nacida en abril de 1978 en Antilla, Holguín, al Oriente de Cuba. Creció en Nicaro, pueblo vecino, yendo constantemente de un lado a otro a través de la Bahía de Nipe. De ahí sus dos cultos: el del mar y el de la interioridad. Aprendiz de poeta desde tiempos inmemoriales, obtiene un Accésit del Premio Adonais en 1997, con un pequeño cuaderno de poesía (“Poesía” Ediciones Rialp. Madrid). En el 2000 se gradúa de Letras en Santiago de Cuba y en el 2006 publica otro cuaderno de poemas (“Rudeza del estiaje”). Con un par de libros de poesía aún inéditos, se aventura a la crítica ¿en prosa? de tópicos poco reconocidos de la literatura (ahí donde el discurso se enfrenta a la hegemonía cultural).

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LO SUBJETIVO DE LA EXISTENCIA
Narrativa
Nicolás Ariel García Gallego

-¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos? Platón, La república.

penumbras regían la habitación. El único elemento que se atrevía a disputar su dominio era un pequeño rayo de luz que se abría paso a través de un agujero en la persiana, e iba a parar de lleno hacia el ojo de Alberick, que yacía en la cama. Molesto e incapaz de resistir una diminuta claridad entre las sombras reinantes, éste cambió su posición hasta quedar boca abajo, aplastado contra la almohada. La cama emitió un agudo crujido que llevó al hombre a recordar cuánto la odiaba. No sólo por los molestos sonidos que lanzaba ante cualquier simple movimiento, sino por lo incómoda que resultaba para dormir. No recordaba una sola noche de sueño calmo desde que la había conseguido. Sus huesos eran ya simples vestigios de lo que habían sido antes de su llegada, e incluso su aspecto físico se había visto afectado. Una larga y descuidada barba crecía desde el lugar en donde en algún momento hubo un mentón terso y suave; y el cabello parecía ya una mata de paja, resquebrajado y enredado. -La cama es sólo una excusa -se dijo a sí mismo, con voz ronca y amarga. Él lo sabía pero muy pocas veces lo aceptaba, mucho menos en situaciones como aquella. Había ciertos días, variables, indefinidos (pero que siempre volvían a presentarse tras una temporada de ausencia), en los que se aferraba más que de costumbre a la melancolía y la depresión. En lo que duraba su presencia, permanecía desparramado en la cama que tanto odiaba pero a la vez necesitaba, hasta que de nuevo la cotidianeidad tomara control. Por eso es que resultaba extraño que aceptase su condición en un momento como aquel, estando su mente igual de nublada que las incontables anteriores veces. -La conservo porque sé que la necesito, porque no puedo vivir esta vida sin ella, porque... -se detuvo en seco y reflexionó un instante-. ¿Vida? Esto no es vida... Recuerdo haber dicho que aquello a lo que más le tememos las personas es a la muerte, pero que ésta es sólo un estuche contenedor de otros conceptos. Entre ellos, el más destacado es la soledad. Le tememos a la muerte, tanto a la nuestra como la de los seres queridos, porque entre otras cosas tenemos miedo de quedarnos solos. Pero 27

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yo estoy solo desde hace mucho tiempo... Este mueble de la tortura me recuerda que no vivo, simplemente muero un poco más cada día. Lentamente levantó la cabeza en un movimiento doloroso hasta apoyarse sobre el respaldo del lecho sobre el que estaba acostado. El tímido rayo de luz aún no amainaba en su búsqueda. Ahora guiaba su resplandor a la altura del pecho de Alberick. -Esto es mi decisión. La cama se encargó de recordármelo durante todo este tiempo. Aún me acompaña para torturarme con el recuerdo. Para guiarme en mi camino a través de la melancolía. Sí, eso es, ya que yo... -hizo una breve pausa-, ya que yo me decidí a mirar de frente a la tristeza y atravesarla, inmiscuyéndome en sus oscuros paisajes. Alberick se incorporó lenta y gradualmente hasta quedar sentado al borde del lecho, con los pies tocando la superficie del suelo, aún indecisos. -Si decidí esto, lo hice para alivianar mi carga. Para acallar las voces que me persiguen como ecos de la tragedia que me tuvo como protagonista en el pasado. Al sufrir me estoy redimiendo. Así los recuerdos cambian su consistencia, dejan de atormentarme. Se encuentran simplemente en un horizonte lejano donde aún los puedo ver pero no me abruman. La oscuridad que yo mismo creé me abriga ante el pasado. Ante el cruel, funesto e imborrable pasado. Aunque, yo... Alberick comenzaba a dudar de sus propias palabras. No veía ya tan consistente su realidad actual, ni las causas de su solitario y sombrío estilo de vida. Con sus pies trazaba una línea recta en el suelo polvoriento. -¿Imborrable? Ese pasado... ¿Y si ese pasado no existiera? -el hombre frunció el ceño ante aquello que ahora descubría-. Ya que lo único que tengo en este momento es mi tiempo presente. Algo que no es tangible, que no puedo asir, pero que sin embargo cambia constantemente según mi forma de actuar y pensar. Se levantó de la cama, aún dudando. Las piernas le temblaban y a simple vista parecía que iba a perder el equilibrio en cualquier momento. -El futuro... Ese tiempo que vendrá, que veo tan seguro entre las sombras al igual que el tiempo que estoy viviendo, no es más que una proyección. Simple imaginación de mi mente en el lapso actual. Comenzó a caminar hacia la ventana con pasos cortos y airados, pero sus pies ya habían encontrado firmeza. -Y el pasado, lo fundamental, mi pasado... -las palabras tardaban en salir, porque cuando las pronunciaba también se estaba convenciendo de su veracidad, intentando generar un bien para sí mismo-. Son solamente recuerdos que muy pocas 28

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veces llegan a ser verdaderos del todo. Si nuestra mente... Si nuestra propia mente los tergiversa. Yo... Llegó al ventanal que estaba en ese momento y desde hacía mucho tiempo tapado por la persiana, y concentró su visión en el pequeño rayo de luz que aún luchaba por entrar, por cambiarlo todo. La tapó con un dedo, esperó unos segundos y luego la destapó. El rayo seguía ahí. -Quizá yo haya tenido la culpa de la muerte de todas aquellas personas. Sé que no llegué a desactivar la bomba, y que en el último minuto que tenía para hacerlo decidí salir corriendo para salvar mi propia vida, y dejarlos a todos ellos allí encerrados como estaban. Esa culpa que fui engendrando desde aquel mismo día y que se extendió durante un tiempo que ya no recuerdo me llevó hasta la situación en la que estoy ahora. Se detuvo y miró el rayo de luz como si fuera la primera vez que viera uno. -Pero no. Pudo no haber sido tan terrible, o al menos no extenderse tanto a través de mi vida. Pudo haber sido una enfermedad erradicada en vez de resultar una infección permanente. La mente es capaz de disfrazar los recuerdos tanto como a los propios pensamientos. Si incluso puede derribar convicciones e ideologías, ¿cómo podría no extender sus garras sobre las memorias? Entonces todo, todo lo que considero mi pasado puede estar malogrado, vacío o disfrazado. Sólo el núcleo de lo sucedido habrá de quedar en pie, sólo las situaciones concretas. Alrededor girarán subjetividades que determinarán si lo recuerdo como bueno o malo para mí. Alberick asintió con la cabeza y comenzó a levantar la persiana, tirando de la correa. Al fin estuvo arriba del todo y la claridad inundó la habitación. -Entonces, de lo único que me puedo fiar es del presente. El futuro se trata de imaginaciones imprecisas basadas en las decisiones que uno mismo cree que irá a tomar. El pasado radica en memorias tergiversadas por la mente y el paso del tiempo -se detuvo y bajó la cabeza hacia el suelo, reflexionando-. ¿Pero qué es el presente? Si es intangible... Aunque yo tengo la certeza de saber lo que sucedió en estos últimos instantes. Sé que es innegable que hace un momento abrí la persiana. Entonces, aunque eso ya haya sucedido, aunque vulgarmente sea parte del pasado, lo puedo tomar como un constituyente del presente. La mente todavía no actuó sobre ese recuerdo, no actúa sobre el pasado inmediato -su rostro iba adquiriendo un resplandor conocido. Parecía que el pequeño rayo de luz había entrado en él al igual que el brillo del día en la habitación-. Y también habrá, seguramente, un futuro inmediato. No me puedo fiar del concepto amplio de futuro porque es impreciso e inexistente, pero yo sé que ahora estoy hablando y que en la siguiente décima de segundo también estaré haciéndolo. Es tan continuo a lo que se considera presente que podría ser tomado como parte. Levantó el rostro, esbozando una sonrisa que se agrandaba a cada palabra. Aquello significaba para él mucho más de lo que pudiera parecer a simple vista. No 29

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se encontraba buscando conocimiento, ni tampoco desarrollando su punto de vista. Si lo hacía era en segundo plano, porque lo que en verdad estaba logrando era su propia liberación. Estaba consiguiendo dejar la culpa atrás mediante aquel nuevo pensamiento. -Entonces, el presente es un paréntesis que contiene al pasado y futuro inmediatos, pero el futuro más allá de eso no existe en la realidad, y el pasado está totalmente tergiversado, al punto que cuanto más lejano está ubicado respecto a nuestro punto actual, menos certero es, y más inexistente. Mi pasado no es tal como lo recuerdo, y mi presente es algo separado de aquellas memorias que degeneraron en culpa. Ahora estaba convencido de sus propias palabras. Resultaba en realidad un simple cambio de perspectiva que en nada podría variar la constante marcha de los seres vivientes, pero que resultaba para Alberick un lazo de salvación, una escalera que siempre había estado en la caverna a la que estaba atado, mas nunca había podido ver. Ahora ya su pasado no importaba en absoluto. Con una mueca de satisfacción, Alberick se empeñó en intentar tapar la claridad proveniente de la ventana ahora abierta. Sus esfuerzos fueron en vano. Sonrió mostrando todos sus dientes. -También era igual de imposible para mí levantar las persianas estando acostado. Fue en ese momento que se dio cuenta de lo subjetivo de la existencia, o al menos, de la suya propia.

Nicolás Ariel García Gallego Pienso que las biografías son siempre completamente subjetivas. Ni siquiera uno mismo puede captar abiertamente y de forma completa su propia esencia. Cada persona tendrá, entonces, una pequeña parte de nuestro ser guardado entre los recovecos de su mente, pero nunca a nosotros. Por lo tanto, lo que diga de mí mismo puede ser tanto real para algunos, como impreciso y falso para otros. Debo decir que la Literatura es uno de los pilares que sustentan el refugio al que debo acudir en tiempos de necesidad. Eso no significa que conforme únicamente un desahogo en los malos momentos, no. Simplemente, es para mí una hermosa forma de descargar los sentimientos, tanto los eufóricos como los pesarosos. Llevo unos dieciséis años merodeando por la faz del planeta; y adoro la vida que me tocó vivir, o mejor dicho, a las personas con las que la comparto. 30

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INSTRUCCIONES DEL JUEGO
Diego Sandro

Narrativa

tema, mis queridos niños lectores, parece básico, pero a medida que detallemos cada paso verán que requiere de un grupo de disposiciones especiales. Jugar es la inclinación primera de todo chico y, dada su preponderancia, es prudente exponer las condiciones que requiere semejante actividad. Lo primero es destacar que no se juega de cualquier manera ni con cualquier cosa. Esto lo sabemos nosotros, lo aprendimos por ser niños y nos merece el repudio de nuestras maestras y generalmente de nuestros padres. Jugar es un ejercicio de tiempo completo, o full time, como prefieren llamarlo ahora. Por eso no puede hacérselo a medias tintas. Para empezar con la actividad se debe buscar un lugar de lo más amplio posible, preferentemente vacío de elementos frágiles. Siendo niños, las roturas provocadas no serán nuestro problema, pero lo peor del espacio reducido es que puede llegar a enturbiar la actividad que se desarrolla. Por ejemplo, jugar a la pelota será más parecido a una disciplina futbolística en un campito que en un balcón. El espacio reducido condiciona el juego, le pone límites y es éste uno de los peores desalientos que puede sufrir. Una vez que está elegido el lugar menos molesto o más apto, debemos tomar la decisión más importante, el hecho en el que se hace manifiesto el juego: desparramar. Si es el balón, que eche a rodar por todo el terreno. Si son muñequitos, autos o figuritas, que rueden por lo ancho y largo del espacio distinguido para el esparcimiento. Si usted elige pintar o dibujar o escribir, no tenga dudas que para que esa actividad sea jugar hay que echar el cuaderno o las hojas y los lápices por todo el piso. Eso sí: para sacar punta, conviene usar un recipiente acorde o ir hasta el tacho de basura. 31

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Lo cierto es que, con el abanico total de opciones ante nosotros, es donde se presenta el universo al que queremos acceder. El espacio, los planetas, la selva, el desierto, la montaña, la ciudad, un campo de fútbol, una fortificación amurallada... Al desparramar se funden las formas, los colores, los detalles y nuestra imaginación hará el resto. Allí trepará el expedicionario el monte Everest, allí convertirá el crack su mejor gol, allí la tanqueta hundirá el acorazado, antes que el vaquero atrape al indio. Yo tengo la sensación de que el juego no tiene barreras. Será porque hasta hoy he jugado siempre y me ha resultado siempre fácil fantasear. Y los que he sabido que ya no juegan es porque no pueden quebrar sus propios límites. Esto les parecerá raro, pero es mucho más común de lo que se imaginan. Por eso estos párrafos, por eso les recomiendo que, aunque parezcan obvias, guarden en algún cajoncito estas líneas. Por si el tiempo se cuela por alguna hendija, desata su tormenta formal y responsable y nos hace creer que dejamos de ser niños.

Diego Sandro Tengo 33 años cumplidos hace poquito, el 2 de noviembre. Desde muy chico me apasionó todo lo relacionado con la narración oral y escrita. Egresado en periodismo en la Universidad Nacional de la Matanza, mis debilidades son, en la radio, el relato deportivo y en la literatura, autores de todo tipo. Julio Verne es, sin duda, uno de mis escritores preferidos por su enorme frescura en la narración y el optimismo muy característico de su época en el desarrollo técnico. Actualmente, vivo en Ciudadela y pretendo difundir lo que escribo.

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あなたの名前は何か?*
axel luchilin krustofski

los exámenes de idiomas suelen tener varias partes. te evalúan por áreas. un
poco de composición de textos escritos, un poco de gramática, algo de comprensión lectora y de escuchar, y la más temida por muchos, la expresión oral. ésta suele ser al final, cuando ya estás cansado y sudado y no sabés ni cómo hablar tu propio idioma. te hacen entrar a un salón casi vacío y desde el fondo te animan a acercarte y sentarte ante un comité examinador generalmente compuesto por tres miembros. si se tiene suerte, hay un par de profesores pedorros que (según mi experiencia) pronuncian peor que vos, pero con una seguridad que da asco para que te creás que está bien como ellos lo hacen, y un hablante nativo de la lengua en examen. este último miembro suele ser el que gentil pero implacablemente intercede a tu favor cuando se te escapa alguna palabra de ésas que escuchaste en películas under y que te quedó incrustada en el habla más fluidamente que las que te enseñaron por años. las partes escritas de un examen, las que se llevan a cabo en solitario, no son gran cosa. te sentás ante la hoja, completás espacios en blanco con lo poco o mucho que sepás, escribís el textito que te pidan contando las palabras con los dedos para no pasarte ni quedarte corto, apretás los dientes y contenés la respiración para captar algo de una grabación que siempre está demasiado lejos y tiene ruido, pensás cómo copiarte. lo que sea, pero no es nada. el problema, la verdadera prueba (igual que en el resto de la vida), es hablar con los tres tipos del final. porque allí no tenés cómo copiarte, porque no vas a tus tiempos, sino a los de ellos. porque te preguntan cualquier tipo de boludeces y quieren que hablés fluido y natural como ellos no pueden. y ante sus sugerencias de tema vos pensás: “¿¡en serio querés que hable de frutas y viajes!? llevo haciendo eso desde primer grado. ¿no se supone que éste es un examen internacional?” pero hablás de frutas y viajes porque no tenés otra opción, porque no te van a preguntar qué opinás sobre la filosofía kantiana porque no saben quién es kant. porque hablar de cualquier cosa no boluda parece estar mortalmente prohibido por un tribunal interplanetario de exámenes de idiomas. porque hay cuarenta grados a la sombra y ya te querés ir a tu casa a tirarte en bolas en el suelo y a tomar jugo de naranja. pero antes tenés que llegar vivo hasta ese punto. y no me refiero a las pruebitas escritas. tenés que soportar los saludos y presentaciones inútiles, las gentilezas sin sentido que te hacen hablar cuando entrás en el salón semi vacío. tenés que hacerte el bueno y el amable por más cansado que estés, tenés, en resumen, que evitar que vean lo que a esas alturas pensás de ellos, o estás frito. -hola -esto, obviamente, está traducido-, cerrá la puerta y sentate. ¿cómo te llamás? sí, para que entrara allí me llamaron por mi nombre, mi apellido, mi número de cédula, pero igual me preguntan cómo me llamo. respiro hondo, escondo una mueca de desprecio, o al menos la camuflo con expresión de calor. -soy rafael koldowsky.

Narrativa

* anata no namae wa nani ka?: ¿cuál es tu nombre?

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una vieja gorda con un leve olor a refuerzo de mortadela mal escondido bajo un perfume floral, me corrige, y no disimula su cara de desprecio: -soy RALPH koloski. me destroza el apellido, me lo escupe, pisotea, y pasa por una licuadora, pero me enfatiza, pedante, la traducción del nombre. ¿qué hacer? seguir la joda, eso es lo que tendría que hacer. con cualquier otra cosa lo haría. pero con el nombre no puedo. ¿guillermo shakespeare? ¿federico nietzsche? ¿zorro mulder? ¿martín lutero king? ¿o sería martín lutero rey, acaso? -no señora -dije al fin, hablando perfectamente la lengua examinada-, soy rafael KOLDOWSKY. lo siento, pero mi nombre no es ralph. ralph es ralph wiggum, no yo. ¿o me ve sacando piedras lunares de mi nariz? -sabía que la alusión a los simpsons sólo yo la estaba captando, pero no me importó. e incluso reí un par de carcajadas. la gorda estaba roja. le fulgían los ojos. ahora además de olor a mortadela y perfume barato, despedía un profundo vaho de odio. la hablante nativa, una rubia pálida y de tetas grandes y un poco caídas, lo que las hacía más apetecibles aún, nos miraba de ida y vuelta a la gorda, a mí, a la gorda otra vez, a mí otra vez. -disculpame -era mi amiga la gorda-, pero no me faltés el respeto, PORQUE YO NO TE LO ESTOY FALTANDO A VOSS. empezó hablando pero terminó con gritos que le hacían vibrar la papada de un modo hipnótico. aquello me calmó. entonces dije: -lo que estoy tratando de decir es que mi nombre, como ustedes ya saben porque me llamaron por él para entrar acá, es en español. y digamos que no soy de la escuela de traducir los nombres propios. porque, vea, con esa premisa, deberíamos traducirlos a todos, y estoy seguro que nadie podría hacerlo -tomé aire pero no mucho porque sabía que si dejaba empezar a hablar a la gorda estaba perdido-. creo no me equivoco al considerar dos posibilidades en cuanto a los nombres, la equivalencia -juan y john, george y jorge- y la traducción, que ya es más complicada. requiere que se conozca el significado del nombre, lo que quiere decir. digámoslo así, ¿cómo me habría llamado usted si yo fuese japonés y mi nombre no fuese rafael sino ryuu, por ejemplo? ¿entiende japonés? ¿sabe el significado de ese nombre, o conoce algún equivalente, quizá? apostaría mis pulgares a que usted no diferencia japonés de chino o koreano, por lo que no habría tenido más remedio que respetar mi nomenclatura original. en conclusión, lo que ha querido hacer conmigo no es otra cosa que una discriminación racista; trató de violentar mi derecho esencial a un nombre sólo porque soy sudamericano -levanté el índice de mi derecha y tomé otra vez aire-, porque sus conocimientos le permiten enfrentarme poniéndome en inferioridad de condiciones, quiso abusar de su posición de poder en beneficio de su orgullo y amor propio. ¿se da cuenta que en otra circunstancia esto podría haber generado un conflicto internacional? -me levanté, ignoré al tercer miembro de la mesa y a la gorda, dediqué una pequeña reverencia a la hablante nativa y a sus tetas y me despedí-: señora, que tenga un buen día.
axel luchilin krustofski no sé cuál es la bendita gracia de tener que presentarse. es decir, ¿no se supone que es la obra la que habla por el artista? además, en mi caso, hay muy poco para decir. nací, fui a la escuela, dos o tres chotos me pegaban a la salida, las pendejas no querían ser mis novias porque era gordo y feo. ésa fue la infancia. en la adolescencia hubo más de lo mismo. de adulto casi todo me dejó de importar excepto el animé, el ajedrez, internet, y por supuesto la literatura. y como soy un inconformista crónico y la mayor parte de lo que hay escrito no me gusta, escribo para 34 poder leer. página web: http://krustofski.es.tl.

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EMMA CHAKA
Por Milagros Leiva

Entrevista

encontramos haciendo zapping. Crónica TV es una parada obligada cuando lo que se busca es sumergirse un poco en lo bizarro y ver hasta dónde se puede llegar para fabricar noticias. Todos los días en la pantalla del canal, se luce el programa de Anabela, en el que se invita a personajes extrañísimos o ridículos para que “hagan su gracia”. Emma era el invitado del día. Un chico flaco, con la cara pintada de azul, los labios rojos y un vestido blanco por debajo de las rodillas. La placa en la pantalla aclaraba (?) un poco el panorama: “Punk usa polleras y ejecuta la guitarra eléctrica en la calle Florida” (sic) Pero había algo más, algo que desencajaba en toda esa atmósfera de ridículo. Por eso decidimos salir a buscar el contenido detrás de la imagen y ver de qué se trata. Emma toca la guitarra y grita frases punzantes “Hacé lo que quieras, a nadie le importa la verdad”, y tal vez utiliza el cotillón y el disfraz para hacerse notar, para difundir un mensaje que no pasa por los quince minutos de televisión que pueda captar. Charlamos con él y nos cuenta de dónde viene y a dónde quiere llegar. Contanos un poco cómo empezó la idea de Emma Chaka y cómo fue llegando todo a esto que desarrollaste ahora. En realidad empezó cuando tenía trece años y escuché Nirvana. Estaba muy fanatizado y me compraba algunos libros. Leí que Kurt Cobain decía que él siempre tuvo mucha confianza en que podía ser lo que quisiera ser, en entrevistas también lo escuche y pensé: “Yo también puedo hacer eso”. Y ahí empecé con la idea, pero no fue sino hasta hace unos meses que empecé a tocar y a despojarme de un montón de miedos que tenía, de la vergüenza. Tenía vergüenza de lo que dirían los otros y de mi voz, pero llegó un momento en que dije ya no importa, si total me voy a morir en cualquier momento y no importa nada de lo que haya hecho, así que...

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Y pero no, todos nos vamos a morir... Por eso, entonces hay que hacer lo que uno quiere hacer. Y así empezó. Vi todo ese mundo del rock 'n' roll y me quedé fascinado y supe que yo iba a entrar ahí tarde o temprano. ¿Qué fue lo que te fascinó de ese mundo? Y... la belleza, me parece, ¿no? Y la fama y el dinero. ¿Qué podes decir sobre tu música? Es lo que tiene que venir, por eso es como una misión. Nadie hace música así por acá o nadie se hace conocer; por ahí hay muy buenas bandas pero no se conocen. Ése es otro objetivo, que se haga más popular esta música, porque el rock nacional no me gusta, es todo muy parecido, rollinga o suave, nadie le pone distorsión a la guitarra, nadie grita y nadie tiene bronca por toda la mierda que hay en el mundo. Están todos tan conformes que da asco. Por eso tengo que hacerlo yo. ¿Cómo armas los temas? No sé, salen de la nada. Me pongo a tocar y me voy fijando qué sonidos y notas me gustan. Armo algunas partes o riffs y canto o grito algo encima y ya está. Después la batería se encarga de que todo tenga sentido. ¿Tocas vos también? Sí, mi idea es grabar el disco todo yo, batería, bajo, guitarra y voz. ¿Qué es lo que querés decir con tu música? Que en realidad somos todos libres, se resume todo a eso. Quiero decirle a todo el mundo que somos libres y que en realidad todo es una excusa para vivir todo lo que vivimos. Me gustaría que le gente esté más contenta con su vida, siento que la gente está mal, me gustaría decirles que pueden hacer lo que quieran. ¿Cómo llegaste a armar la imagen? ¿Cómo te surgió la idea? Eso es de todo lo que absorbí, todo lo que absorbes te influencia. Yo simplemente tomé lo que me gustaba de varios artistas. Soy el hijo de Marilyn Manson y Kurt Cobain. 36

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Robert Smith decía que después de varios años de usar maquillaje decidió dejarlo, y que cuando lo hizo se sintió incómodo, como desprotegido ante la mirada de miles de fans en los shows. ¿Sentís que por ahí es como una protección para vos? Sí, seguro. Es como una máscara, pero también viene de todo un ideal de belleza que tengo. Me gustaría tener la piel celeste como Krishna. Krishna, para mí, es otra estrella de rock. ¿Qué le ves de eso? Si lees libros de esa religión cuentan que siempre que aparecía en la tierra era un ser divino y lo podían notar y sentir. Era hermoso y era rico, lleno de oro. Tocaba música y enamoraba al mundo con su belleza. Tenía ese poder y me parece que los artistas tienen un poco de eso, como una belleza que los demás no tienen y les gustaría absorber. ¿Y te gustaría tener eso para vos? Sí. Necesito eso. ¿Por qué? No sé, es como una misión o algo así. Llega un momento en que uno se da cuenta para qué vino. Hay gente que vino a tener hijos y ver la tele y comer asado, nada más. Y hay otras personas que no. Es como una misión, sí, una necesidad de tirarse al abismo. ¿Cómo fue que llegaste al programa de Crónica? Después de armar los temas surge la necesidad de darlos a conocer y el medio más eficaz sigue siendo la televisión. Vi a Zulma Lobato y me encantó y dije: “¡Yo tengo que ir a ese programa!” Así simplemente. ¿Y fuiste así lookeado? No, pero fui a llevar el video y se encontraron con un tipo con vestido y todo pintado. Tuve que esperar un tiempo antes que me llamaran y ahora estoy esperando otra vez.

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¿Pensás que te sirvió para lo que vos querías hacer? Sí. Fue todo un éxito me parece. Yo esperaba mucha menos atención. No quedé contento con el resultado, pero la promoción fue buena. ¿Sentís que cambió algo después del programa? No, en realidad no. Me sigo sintiendo igual, pero el haber hecho algo así te da un poco de seguridad. No fue fácil. Cuando haces cosas que la mayoría de la gente no haría por miedo o vergüenza te sentís un poco más fuerte, eso puede haber cambiado un poco. Es un buen signo, te pone bien pensar que ya está hecho. ¿Qué repercusión tuvo en general? Las primeras semanas después de eso la gente me conocía en la calle y eso fue raro. Más allá de eso no cambio nada. ¿Te tiraron buena onda o te dijeron algo? La gente siempre se divide, te tiran buena onda, otros mala onda y otros se ríen. Estuvo bueno, a mí no me importa que se rían. ¿No te importa quedar catalogado como bizarro, por el programa y la gente que invita? No, es necesario que por ahora sea así. Después, cuando tenga los medios para hacer lo que realmente quiero hacer, todo el mundo se dará cuenta de que es todo lo contrario, es una tragedia en realidad. Estoy seguro que va a salir todo bien. Yo quiero grabar algunos discos y formar una banda y tocar en algunos países, salir de acá y nada más. No pretendo mucho. ¿No te molestó que te dijeran punk triste? No me importa, la tristeza es un sentimiento muy profundo y muy bello. En todo caso me tendría que enorgullecer, prefiero tener una imagen triste y no feliz e idiota. ¿Qué esperas de todo esto? Yo espero no traicionarme y llegar al lugar al que quiero llegar, porque la mente es un juego medio perverso, me lo demuestra toda la gente que nunca es lo que quiere ser. O esa creencia. 38

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Yo espero ganar plata y comprarle una casa a mi mamá. Y todo es la plata y me tiene podrido eso. Es un juego perverso, ojalá se termine algún día, pero también es necesario que la gente se dé cuenta de que está así porque quiere. Tienen miedo, pero cuando se den cuenta, ése va a ser el día en que desaparezca el dinero y la infelicidad y eso, por eso me parece que a la gente le encanta revolcarse en su propia mierda. ¿Qué opinión tuvo tu gente cercana al ver el programa? Cada uno tiene un punto de vista diferente. No sé que vieron en realidad. Pero no me importa y no me puse a pensar mucho en eso. Todo lo que hago es con los ojos cerrados porque si me pongo a pensar no hago nada.

Un llamado a la solidaridad Necesito alguien con un estudio o con plata que me ayude porque soy pobre y no tengo dónde grabar. Me estoy muriendo de ganas de grabar y que ya esté todo hecho. Alguien con buena onda que me ayude a despegar. Todos tenemos que ayudar al otro porque si no, no vamos a llegar a ningún lado; eso, ojalá que me ayuden.

Milagros Leiva (mL) 1984, Buenos Aires (Nacida y criada) Voy y vengo y doy vueltas pero siempre me aseguro de llevar alguna libreta para hacer anotaciones y con eso escribir lo que sea. Tengo una fascinación con la idea de “crear algo donde había nada”. Publico lo mío en Todo, nada... y lo que queda en el medio (perdidaenlanada.blogspot.com). También aparecieron algunos de mis textos en Escrituras Indie (escriturasindie.blogspot.com).

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EN EL PUENTE DE LOS AÑOS
Darío Columbich

exhausto y sin refugio, siguió rumbo al destino que las estrellas le marcaban, su única brújula, el puente se presentó detrás de la escarpada cima de un pequeño cerro entre montañas que merecían el nombre de imposibles. Comenzó su paso por el puente en medio de un huracán, pero el diluvio no lo detuvo, sólo lo refrescó, la tormenta no lo tumbó, sólo le impulsó y el sol que aparecía a intervalos no lo desanimó, tan sólo le alimentó...
Narrativa

Killy,

DOS CAMINOS
Darío Columbich

Cuando Killy, en medio de la más desesperante fuga tuvo que decidir entre
dos caminos, le dio al azar su oportunidad, simplemente tiró una moneda a cara o cruz y siguió por ganadora. Si el camino seleccionado por ese simple juego sería una prueba más para su coraje o sería algo aburrido y gris a recorrer sólo el tiempo lo diría, pasaron unas horas de caminata y algo provocó un cambio de humor en Killy, el primer rugido de un animal feroz llamado león...

ELECTRÓNICO
Darío Columbich

Electrónico era un tipo muy inteligente, superaba a la media y sus recursos no
le eran escasos, más bien abundantes, sus cambios de mundos eran súbitos y semejaban al hijo del contador, el de las zapatillas último modelo con contador de centímetros de sus pasos, algo que lo tenía muy orgulloso...

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PRIMAVERA
Darío Columbich

La primavera ha venido nadie sabe cómo ha sido. Machado

En el distrito de Hankelical un grupo de personas se aglomera detrás de una
pared y comienza a recitar de memoria el diario de un día normal como cualquiera, sin causa alguna, era el periódico publicado hacía 425 días. Los transuentes habituados a lo “normal” no sólo en lo relacionado al sentido del oído, comenzaron a preguntarle al grupo de personas de qué se trataba y eran directamente ignorados sea cual sea la pregunta, aquellos sólo seguían recitando en alto noticia por noticia. Al ser el hecho noticiable se dirigen a la prensa, a las autoridades y exigen una respuesta acerca del hecho del cual no entendían. Al presentarse el fiscal al grupo que se encontraba en un predio privado y notificarles que se les estaba indagando por la denuncia de sus conciudadanos, el investigador recibió como respuesta la cita célebre de Machado...

Narrativa

VERDE
Darío Columbich

Killy tenía sus dudas acerca del gran reloj que se le apareció como de la nada
a sus verdes ojos; era el reloj más extraño que conoció, se parecía a él, color verde, un rectángulo y todo lo atraía, en unos minutos un centenar de personas se contaban a su alrededor y el reloj desapareció. Alguien festejó a los pocos minutos la compra de un nuevo vestido por sólo 100 dólares. Killy se acordó de su ex novia y caminó...

Darío Columbich
Estudios de Traducción literaria y técnica-científica de Inglés, Col. Almafuerte, S.M. de Tucumán. Estudios en poesía y su traducción, MIT OCW. Participación de certámenes de poesía, relatos breves e hiperbreves. Redacción de poesía en castellano e inglés, relatos hiperbreves en castellano e inglés.

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El Juego del Miedo

La Era de Hielo

Luciano Giraldez Nací en el año 1990, pero no podría decir cuándo empecé a dibujar porque sinceramente no me imagino sin hacerlo. Desde siempre me apasionó dibujar, y debido a esto, en el año 2008 terminé el secundario en la modalidad Arte y Diseño, y al siguiente empecé el CBC para Diseño Gráfico en la UBA. En el 2010 comencé a un curso de Historieta en la Escuela de Dibujo Garaycochea con Osvaldo Viola (Oswal) como profesor, mientras sigo con mis estudios en la UBA.

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Mi nombre es Jorge Vildoza y firmo mis trabajos como Jorge Gunsett (apellido materno) también firmaba algunas cosas como Mardelaslluvias. Nací en San Miguel de Tucumán. Soy ilustrador, historietista y músico autodidacta. Como historietista he recibido una mención especial en el segundo concurso internacional de la revista Fierro con una historieta llamada "Anselmo, el bandoneonista".

"Tiempo" está realizado con plumín y tinta china sobre papel, coloreado en photoshop. He utilizado como fondo una fotografía del interior de una nave espacial. Luego un filtro de color. La ilustración fue hecha en diciembre del 2010.