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Las circunstancias te afectan solamente si permites que influyan en tu

interior.

Por: Pastor Raúl Marroquín

Todo lo que llevamos dentro fue programado por nuestros padres, la


escuela, quienes nos cuidaron, la universidad, la vida, la adversidad o las
circunstancias favorables. Esto me recuerda el proceso de formación de los
diamantes. Gemas muy cotizadas en el mundo, pero de origen sencillo. Los
diamantes son carbón mineral de las profundidades de la tierra que absorbe
energía durante millones de años. Cuando es extraído, no tiene color ni
valor, pero es sometido a presión y calor para darle forma como el material
más duro, cuyo nombre significa “indestructible”. Es decir que el carbón
opaco y negro llega a transformarse en piedra preciosa. Cuando la piedra se
encuentra semitransparente se le llama “diamante en bruto” porque hay que
trabajarlo, pulirlo para encontrarle las facetas que proyectan la luz. Toda la
naturaleza nos habla de la creación.
Los diamantes son raros, no se encuentran fácilmente. Los que pueden
extraerse han llegado a cierta profundidad relativamente cerca de la
superficie, gracias a una erupción volcánica. Luego de extraerse de las
entrañas de la tierra, el carbón debe someterse a factores de
transformación. ¿Qué te ha formado?, ¿qué tienes dentro? Si la vida te ha
dado forma con presión y calor, seguramente es porque hay un diamante en
tu interior.

Lo que contamina
Marcos 7:15 asegura: Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le
pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al
hombre.
Nos contamina lo que tenemos dentro. Es un poco confuso, pero la Palabra
dice que nada de lo externo puede contaminar. Entonces, ¿porqué nos
asustamos de las noticias y los factores externos? Cuando lees el periódico
hasta te cambia el color y tu rostro palidece. Cuando nos levantamos
gozosos, seguros de que lograremos grandes cosas porque Dios está
proveyendo, alguien te llama alguien para darte malas noticias y te da el
“patatus”, te asustas y deprimes.
Los factores externos no nos contaminan, son nuestros sentimientos y
actitudes los que permiten que lo de fuera nos influya y domine. Yo le pedí al
Señor que me aclarara esto porque ciertamente, hay cosas de fuera que
afectan. Entonces, me dijo: “te afecta porque lo dejas entrar”. Con estas
palabras comprendí la diferencia y descubrí que lo que dejamos entrar nos
transforma en algo bueno o malo.
Nuestro Señor espera que todo te bendiga, prospere, sane y convierta en
una persona valiosa. Eres afortunado si estás en medio de una tormenta
porque esas circunstancias te pulen como un diamante, limpian las
impurezas y te hacen una obra de arte que refleja luz. Dios pone dentro de ti
algo fuerte, genuino y poderoso porque desea reflejarse sobre alguien a
través tuyo. De esa forma se cumplirá lo que dice la Biblia, nos pondrá sobre
la mesa, seremos luz y no estaremos por debajo, sino por encima. Tener
influencia en alguien o algo depende de lo que llevamos dentro. Purifiquemos
aquello que nos impida ser lo que Dios quiere.
Marcos 7:20Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al
hombre.
Todo lo malo y también lo bueno está dentro de cada uno.Ese problema de
adulterio no es culpa de una mujer que se interpuso en el camino de la
relación, es culpa de la persona que dio paso al pecado. No eres víctima de
las circunstancias, tú decides lo que piensas y haces. Déjate influenciar sólo
por lo bueno y santo. Si eres renovado, las circunstancias externas no
deben dominar tu vida.
El Pastor Cash dice que todo depende de ti. Nacer en un hogar cristiano no
te hace salvo, sólo te hace conocedor del Señor, la decisión de aceptarlo en
tu vida es tuya. Estar en un garaje no te convierte en carro. Tus
circunstancias no te determinan. Estar sentado en la iglesia o el grupo, no te
garantiza que Dios esté dentro de ti, si no le has entregado tu vida. Debes
darle tu corazón enteramente al Señor si quieres que tus resultados sean de
bendición. Permite que te transforme.
David, el que mató a Goliat era un hombre valiente y temeroso de Dios.
Honraba a su padre, mataba osos y leones, pero dejó que algo de afuera
entrara en él. Entonces dijo en el Salmo 55:4: Mi corazón está dolorido
dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído.
Cuando el corazón se desprotege, queda vulnerable a la angustia y abre la
puerta para que cualquier factor externo te domine. Un corazón adolorido es
presa fácil para el diablo que lanza dardos para lastimarte. Entonces, surgen
las dudas, te preguntas porqué sientes esa depresión y tu ánimo es como un
sube y baja de emociones. Esto sucede porque hay un corto circuito en tu
interior. No sabes si eres carbón o diamante.
El mismo David dijo en el Salmo 42:5: ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te
turbas dentro de mí? espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Cuando llega la angustia, no podemos dormir y sufrimos de ansiedad. Esto
no debería suceder porque lo externo no puede contaminarte. Al
comprenderlo, dije: “No me importa lo que digan las noticias, no permitiré que
la circunstancia me contamine porque mi corazón será renovado por el
Señor”. Ahora hago lo que David hacía, presento mis conflictos delante de
Dios para que me ayude a encontrar soluciones. David no era perfecto, sólo
sabía pedir consejo al Señor. Cada vez que tenía una duda, peguntaba,
buscaba lo que la Palabra tenía para él.
En el Salmo vemos que habla de su futuro de alabanza ya que sabía que lo
venidero era mejor que lo presente. Nuestro futuro es mucho mejor en Cristo
Jesús aunque lo externo diga lo contrario. Cree en la Palabra. Nada externo
puede gobernarte si tienes al Señor en tu corazón.
Elementos para fortalecer tu interior
En el Salmo 51:10 David pide: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y
renueva un espíritu recto dentro de mí.
Espera en Dios. Nuestro corazón se renueva y fortalece con la fe. Debemos
creer lo que no es como si fuese porque todo es posible para nuestro Señor.
La confianza en Él nos refuerza para tomar una consistencia dura que
soporta cualquier presión. Ser cristiano no te aleja de lo externo, pero
garantiza que no te afecte.
Limpia tu corazón. Los diamantes más valiosos son los que tienen menos
impurezas. Son clasificados por su peso, color, corte y claridad. A mayor
transparencia y menor cantidad de rastros de carbón, más valor. Solamente
los que se caracterizan por su pureza y limpieza son usados como gemas
preciosas para sellar compromisos matrimoniales o coronar a la realeza. Lo
mismo sucede con los cristianos. Solo quienes se mantienen en santidad son
utilizados por Dios.
Los diamantes que tienen impurezas son utilizados para perforar pozos.
Prácticamente regresan a su lugar de origen. La presión de hoy, lo que te
atribula es la oportunidad para formar algo precioso. Dios lo hará si lo crees.
El Salmo 122:7 da esperanza: Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso
dentro de tus palacios.
Busca la paz y descanso que dan los caminos del Señor. Ve a la Palabra
para ser formado como piedra preciosa. Dios desea darte fortaleza y reposo
porque te acompaña en todo lo que emprendes.
Salmo 147:11 asegura: Se complace Jehová en los que le temen, y en los
que esperan en su misericordia.
Todos esperamos renovar lo que llevamos dentro, gracias a Su misericordia.
Eres una piedra preciosa en proceso de fortalecerte. Olvida el dolor y la
angustia, entrégale tus cargas al Señor.
Salmo 147: 13 también confirma: Porque fortificó los cerrojos de tus puertas;
bendijo a tus hijos dentro de ti.
Cierra tu puerta por dentro. No permitas que entre nada que te robe la paz
del Señor. El diablo podrá patearla para que le abras pero no logrará entrar
porque no tiene manija por fuera. Hecha llave a las angustias y sé libre de
los factores externos que te contaminan, evitando que vivas plenamente en
Cristo.
Eclesiastés dice que es don de Dios disfrutar del fruto del trabajo. Tienes la
capacidad de ser feliz. Todo depende de ti. Cualquiera puede hacer riquezas
pero disfrutarlas es don de Dios. La alegría no viene de las circunstancias,
sino del interior. La Palabra dice “me alegraré”, es decir, yo decido ser feliz y
sonreír. Ni siquiera Dios se mete en eso, porque es la parte que nos
corresponde. Si le cierras la puerta al Señor y se la abres al mundo, vivirás
como un carbón y terminarás “quemado”. Si quieres terminar con honra y
largura de días, si anhelas que te vaya bien en todo lo que emprendas, deja
entrar a tu corazón sólo aquello que Dios tiene para ti.