EL CRISTIANISMO Y LA FELICIDAD Juan Martín Velasco Convoca: Foro de Profesionales Cristianos de Madrid Parroquia de S. Estanislao de Kotska.

1 de Marzo del 2010 La felicidad como aspiración universal. La dificultad de alcanzarla “He de decir al comenzar que he leído recientemente un texto que ha estado a punto de echarme a pique la charla; llevo algún tiempo pensando en la felicidad y, entre las cosas que leí, me encontré con la frase de un pensador judío que decía que “una religión que ofrece la felicidad se degrada”. ¿Nos iremos a degradar nosotros cuando hablemos de la felicidad? Yo espero que no. En todo caso, es verdad que no hablamos de ella con demasiada frecuencia y especialmente en cuaresma, cuando se habla más bien de la penitencia y de la conversión. Yo lo voy a hacer porque es útil para lo que nos preocupa tanto a todos: la presencia del cristianismo en el mundo en el que estamos, en la sociedad en que vivimos. Desde luego cualquier reflexión debe comenzar por el reconocimiento de una doble experiencia: por un lado, el deseo de felicidad que tenemos todos, y que es reconocido en todas las culturas, todas las religiones, todas las sabidurías. En el cristianismo podríamos empezar citando a San Agustín, que a la vida feliz la llama Dios, y, a Dios llama vida feliz. San Agustín tiene un texto célebre que comienza así: “Todos nosotros deseamos la felicidad”. A mi me gusta un texto de Pascal por lo que tiene de paradójico: ”Todos los hombres buscan ser felices, esto no tiene excepción, es el propósito de todas las acciones de todos los hombres –y añade- incluso de aquellos que van a ahorcarse”. Porque creen que se liberan, o porque lo que sufren les es intolerable y en ese acto ven una solución al problema que les aqueja. Pero hay al mismo tiempo una segunda experiencia que también está al alcance de todos y es que la aspiración de felicidad no se satisface de ordinario. Es difícil que se satisfaga y algunos dicen que es sencillamente imposible. También de esta segunda experiencia hay numerosos testimonios. Camus lo expresa con esa forma rotunda que tiene él de escribir: “Los hombres mueren y no son felices”. Seguramente la expresión más radical de la dificultad o imposibilidad para el hombre de que se dé la felicidad en el mundo son las cuatro nobles verdades del sermón de Benarés, del Buda al pasar por la iluminación: “Muerte es dolor, vivir como no se quiere es dolor, separación de aquello que se ama es dolor, no tener lo que se desea es dolor… en suma, la vida es dolor”. La raíz del dolor es la sed y la forma de eliminar el dolor es eliminar la sed, es eliminar el deseo; aunque sabemos que el budismo no es tan negativo como parece a primera impresión, el nirvana es una forma de hablar de la felicidad en definitiva; es ir tras la eliminación del deseo, al más allá de todo del que el Buda no se atreve a hablar Es decir, parece que el hombre estuviese traspasado por el deseo de la felicidad pero como si su deseo de la felicidad estuviese radicalmente dañado. ¿Dónde está la raíz de ese daño? ¿Dónde está la raíz de ese virus que parece afectar al deseo de felicidad? Sin duda en la muerte, que extiende su sombra sobre toda la vida, porque la vivimos desde el primer momento como mortales, y que hace que incluso los elementos mas gratos nos causan dolor por el hecho de que son pasajeros.

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así este sistema esta todo él penetrado por el sabor de la salvación”. el antiguo testamento es sumamente elocuente. en un salmo. cuando se pusieron a pensar el cristianismo. Lo propio de las religiones es ofrecer la salvación. Dice Aristóteles “puesto que la mente es un atributo divino. La felicidad en el Antiguo Testamento Hay otros muchos testimonios de otras tradiciones. en los estoicos. es que es Él la salvación. La salvación no es una simple mejora de la vida. en esta materia. De la felicidad hablan también las grandes sabidurías de la antigüedad: pensemos en Confucio en oriente. con el pretexto de que somos hombres. Esa vida es igualmente la vida más perfectamente feliz. muy pronto se empezará a comprender que Dios es un Dios de vivos. pero cuando los profetas depuran lo que es la fe en el Dios único. y. En las religiones. renunciar a las inmortales. Como la muerte es la razón fundamental del sufrimiento. no hay pues que escuchar a quienes aconsejan. los epicúreos y los neoplatónicos… Leo un texto del mismo Aristóteles que nos da idea de por qué los primeros pensadores cristianos. mente. incluso en sus etapas más antiguas. La salvación comporta una transformación radical de la vida. por débil que sea por sus dimensiones. En el pórtico del cristianismo se anuncia “Os ha nacido un salvador”. la vida mas allá era una vida umbrátil en el Sheol. Y ya los enterramientos del paleolítico demuestran que los que enterraban así a sus muertos creían que la muerte no terminaba con la vida. “Tu salvación soy yo mismo”. No es que Dios conceda la salvación. Un texto precioso del Buda dice “como la mar inmensa está toda ella penetrada por el sabor de la sal. Se ve perfectamente en la historia de Israel: durante mucho tiempo. hagamos por el contrario todo lo que nos sea posible para llegar a ser inmortales y para vivir conforme a la parte más excelente de nosotros mismos. dice el Señor. La vida por excelencia será la contemplación. En un primer momento. salvar. con el pretexto de que somos mortales. es lo que hacen las religiones: sencillamente. supera con mucho toda otra cosa por su poder y su valor”. la idea de la felicidad la podríamos resumir en un texto del Deuteronomio: “Reconoce que el Señor es Dios. se ha ido evolucionando mucho y a mí me parece poder afirmar que. como para los griegos el Hades. las religiones comenzaron enseguida a hacer sospechar al ser humano. Sobre qué sucedía después de la muerte. allá arriba en los cielos y 2 .Las religiones y su oferta la salvación como base de la felicidad A esta necesidad de felicidad han respondido las religiones a lo largo de toda su historia con lo que es su verdadera aportación. ya que el principio divino. dijeron que lo que hacía era responder a lo que ya prometía la filosofía griega. en la historia de las religiones. pero pensemos también en Platón y Aristóteles. una existencia conforme al intelecto será verdaderamente divina. que esta vida no podía ser todo y que debería de haber una vida tras la muerte. Me contento con recordar lo que el antiguo testamento dice sobre la felicidad porque es útil para comprender lo que dice el Nuevo Testamento y porque. puesto que el hombres es por excelencia. no pensar más que en las cosas humanas. todo sabe a salvación. solo en la medida en que se depura la idea de Dios se va depurando la idea de salvación y se va llenando de contenido qué significa la salvación.

Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”. Y esos salmos que leemos en el breviario: “Tu gracia vale más que la vida. Marcos que habla: “El evangelio de nuestro Señor Jesucristo” –genitivo subjetivo. El libro de Job supone una ruptura con esta manera de ver las cosas. salmo 33. o la 3 . el mismo nombre de Jesús significa “Yahvé salva”. Y sabemos que este Dios es el Dios padre amoroso del que nos dice el evangelio “Tanto amó Dios al mundo que nos entregó a su hijo unigénito Jesucristo a fin de que todo el que crea en Él no perezca sino que alcance la vida eterna”. ya sabéis la historia: tras defender su conducta. esperaba prosperidad y vino desgracia. Hasta tal punto Jesús es el núcleo mismo del mensaje. porque aun admitiendo que hay fuerzas superiores al hombre de las que dependen el orden del mundo y nuestras vidas miserables. A este misterio del Dios amor revelado en el amor del Hijo se refieren todas las páginas del nuevo testamento. Señor. y la naturaleza de la salvación aparece claramente en el otro nombre que se aplica a Jesús: Emmanuel. en el rostro de Dios que presenta Jesús en su vida y su persona. Releyendo hace poco a un especialista en el nuevo testamento y en el pensamiento y la religión griega. Todos los bienes de la tierra que ofrecen al hombre la felicidad mientras vive están abiertos a una felicidad mayor.. no objetivo. la entraña de la buena nueva está en la idea de Dios que expone Jesús y. se expresaba así: “En el primer siglo de nuestra era se produjo este fenómeno extraordinario: el hombre cree que Dios le ama. Naturalmente. a un bien mayor que es el que Dios ofrece como salvación de los hombres. A. “Dios con nosotros”. “¿no tuve yo clemencia del pobre cuando en su desdicha me imploraba? -está presentando sus méritos ante Dios. “Tu salvación soy yo mismo. me das más alegría que cuando abundan para mí el grano y el mosto”.¿no lloré con quien vivía en la angustia. un par de textos: “Mi felicidad es estar junto a Dios”. a un griego no se le hubiera pasado por la cabeza la idea de que él pudiera ser amado personalmente por la divinidad. o sea. La respuesta a la crisis que supone la puesta en cuestión por el libro de Job de la teoría de la retribución va a ser superada declarando como suma de la felicidad el estar con Dios. Jesús comienza predicando la buena noticia y para que veamos cual es el contenido de esa buena noticia podemos referirnos al comienzo del evangelio de S.aquí abajo en la tierra. Festugière. tú.. no tuve compasión del mendigo?. Así lo expresa una de las mejores formulaciones de lo que es el Evangelio: “Mirad qué amor tan grande tiene el Padre que podemos llamarnos sus hijos porque lo somos. después de la resurrección. será a Él a quien anuncien los discípulos. sobre todo. dice el Señor”. J. Esto. La salvación en el Nuevo Testamento En el nuevo testamento aparecen cumpliéndose las promesas del antiguo. es la revolución más importante de la humanidad. dicen los expertos: el evangelio “que es nuestro Señor Jesucristo”. La felicidad es que el pueblo tenga su tierra y que los hombres vivan en la tierra lo más posible. que. comportándose de acuerdo con la ley de Dios. y que no hay otro. Guarda las leyes y mandamientos que yo te prescribo para que seas feliz tú y tus hijos después de ti y prolongues tus días en la tierra que el Señor te da para siempre”. aguardaba la luz y vino oscuridad”. aunque él comienza anunciando el reino. Todo cambia si el cargador del puerto de Corinto. los cristianos lo hemos escuchado tantísimas veces que yo creo que estamos como vacunados de lo que significa.

la aceptación de resignarse a vivir. La Carta a los Hebreos habla del “ancla de la esperanza” que echamos en la tierra firme de Dios para que no se disipe nuestra vida con el paso de los días.es que superemos la idea de la fe como aceptación de verdades. acepta: “todas mis fuentes están en ti”. refiriéndose. fundamento de la fe y término de la esperanza. admite.que llamamos actitud teologal: fe. bastará con que hagamos una alusión a lo que a mi me parece fundamental. Como hemos hablado mil veces de la fe. la última palabra. un hombre nuevo”. Es pues vivir en la certeza de que la propia vida procede del manantial de amor que reconocemos como Dios y en la certeza igualmente dichosa de que la semilla de ser que la presencia de Dios siembre en nosotros se impondrá a todos los peligros. profundamente dichosa. de que lo mejor tendrá. Tan palpable es la novedad que reside en el evangelio que San Pablo repite constantemente “En Jesús hay una nueva creación. Pero el hecho de creer y de esperar. que es de lo que se trata. el divertimiento y tantas otras formas. tiene ya ahora. Creer en el Dios Padre creador es. la fe-esperanza. que entona un cántico nuevo. el sentido de la vida. ser creyente y vivir esperanzado.prostituta o el esclavo al que hace azotar su dueña. Fe y felicidad: la fe cambia la vida.” En esta página a mí me parece que está contenido lo que es el evangelio como fuente de felicidad y que a lo mejor bastaba con quedarse aquí y con pensar un poco sobre esa novedad. Naturalmente la existencia del creyente no tiene su fundamento ni en nosotros mismos ni en ninguno de los bienes del mundo. Pero vamos a aprovechar un poco más los minutos que nos quedan. no puede tener su origen más que en Dios. -la evasión. la resignación a la crueldad de los humanos y hasta lo más difícil de todo. creer lo que no vimos. se necesita que el sujeto responda a ella en los mismos términos que la buena noticia exige. una humanidad nueva. Todo cambia.llega al fondo de sí mismo y tratando de remontar el curso de su vida. la enfermedad y de la muerte. Y la esperanza es. que él percibe que no se ha dado a sí mismo. vivir en la esperanza y de la esperanza. en una expresión que me encanta de Miguel García-Baró. y -podríamos añadir. incluso a las catástrofes que pueda comportar nuestra vida”. se figuran que son personalmente amados por un Dios que les prepara tras la muerte un lugar de delicias. y que caigamos en la cuenta de que ser creyente. en su centro mismo. Una nueva forma de vivir en la que el hombre. que nos remite al más allá de Dios. La buena noticia no llega a serlo sino cuando es aceptada como tal por el sujeto y por eso. Lo fundamental – ya lo dije el primer día. Al misterio de Dios padre amoroso que se revela en Jesucristo y nos da su Espíritu respondemos con esa actitud de tres dimensiones –tan compleja es y tan rica. “la certeza difícil. superando las formas de vida desperdiciada. la aceptación del sufrimiento. desde luego transforma también nuestra vida en el mundo. La fe-esperanza-amor así entendida no es tan solo un don. haciéndonos superar la radical inseguridad que provoca en nosotros el sometimiento al fluir temporal. naturalmente a Dios. para que llegue a serlo de verdad. a todos los pesares.que tiene un nombre nuevo. constituye una nueva forma de existencia que renueva la raíz misma del hombre viejo y le procura un nuevo nacimiento. esperanza y caridad. reconoce. es toda una nueva forma de vivir. ese del que hablaba Jesús a Nicodemo. 4 .

Con estos antecedentes. y lo ha hecho sin distinguir entre felicidad en la tierra y bienaventuranza. que él vive de la fe: “por ahora en mi vida mortal vivo de la fe en el hijo de Dios”. los creyentes. los discípulos. “dichosos lo que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. y la respuesta es que para Dios nada hay imposible. los evangelios contienen una serie de textos en los que son declaradas bienaventuradas toda una serie de figuras. Muy influido por el 5 . “bienaventurada tú porque has creído”. Lo mismo que se afirma de la fe se afirma de la esperanza: “Para que no os entristezcáis como los que no tienen esperanza”. Más adelante. “bienaventurados los que sin ver crean”. Lo que el Ángel dijo de Dios. alcanzando así la salvación que es el objetivo de vuestra fe”. La primera carta de Pedro en un texto precioso dice "Aún no habéis visto al Señor pero lo amáis y os alegráis con un gozo inefable y radiante. De la que el nuevo testamento está realmente lleno. “bienaventurados vosotros porque habéis visto lo que muchos profetas y justos desearon ver y no vieron”. Al margen de las bienaventuranzas de Mateo y Lucas. de la alegría de las comunidades cristianas: “partían el pan en sus casas. “… cómo va a ser. tomaban el alimento con regocijo y sencillez de corazón”. que lo lleva a insistir excesivamente en el aspecto negativo de la vida en el mundo. La impresión de novedad que difundió el cristianismo en sus orígenes fue realmente extraordinaria y cuando los antiguos autores se preguntaban por la raíz de esa novedad. La fe. por ejemplo María. creo que fue San Ireneo de Lyon el que dijo “Trajo Jesús toda la novedad al ofrecerse a sí mismo al mundo”. no conozco varón”?. dice Pablo a los tesalonicenses. Es una nueva forma de existencia lo que esto origina y por eso el ser creyente y el vivir en la esperanza transforma el horizonte todo de la vida.La radical novedad cristiana. La alegría de ser cristiano: cristianismo y felicidad De esta nueva forma de vida que es la que trae el hecho de ser creyente. San Agustín tiene el no tan pequeño inconveniente de cierto pesimismo a la hora de pensar en el influjo del pecado original. cuando se habla de las primeras comunidades de cristianos se presenta como un rasgo característico de éste de la dicha. podemos decir que la tradición cristiana no ha dejado de hablar de la felicidad y de la bienaventuranza. fue él mismo el centro de esa novedad. el ser creyente dota al ser humano de una nueva forma de existencia que no se añade a la existencia ya dada sino que la transforma del todo. brota una nueva alegría. se ha dicho después por muchos autores. De eso hay muestras en el nuevo testamento que creo que nos pasan desapercibidos. San Agustín es un testigo eminente de esta tradición como lo es también Santo Tomás. Por eso. “aguardamos la feliz esperanza”. como San Pablo. ¿Recordáis la respuesta de Maria al Ángel.se añade: “Todo es posible para el creyente”. hasta tal punto lo de Dios pasa a la vida del que cree en Él. al hablar de lo que puede la fe – y Jesús ya dice que con un poquito de fe podríais trasladar una montaña. hace vivir a los hombres. Por eso. lo dicen los sinópticos a propósito del creyente. Y por eso se puede decir con toda verdad. en los evangelios sinópticos.

lo que quiere decir que la ruptura entre lo mundano y la otra vida en su pensamiento no era tanta como algunos han dicho. Se ha dicho. Y Nietzsche dice: “nosotros hemos inventado la felicidad”. orientada hacia Él como fin último. A pesar de todo. una serie de rechazos de lo cristiano por la modernidad. es la acusación que se dirige al cristianismo de reprimir el deseo de felicidad. y eso lo lleva por una parte a escatologizar. que las religiones son fuente de violencia y por eso hay que eliminarlas. Y es que la edad moderna avanzada es la primera que piensa la felicidad terrena como conquista del ser humano y la que. va a sustituir al plano de lo divino. Y hay una tercera acusación importante por parte de la modernidad. Los pasos que llevan a esa ruptura son muchos pero no nos vamos a detener en ellos. aunque cabe destacar un momento importante. Puesto el hombre en el centro. no busco lo abrazos… pero -luego añadecuando te encuentro a ti encuentro también todo esto”. al pensar en la felicidad como conquista del ser humano.neoplatonismo no valora suficientemente lo corporal. pensando más en la felicidad de la otra vida. Por eso tenia que considerarla no como una conquista del hombre sino que la felicidad era ofrecida por Dios y objeto de esperanza en la medida en que la felicidad culminaba en la vida eterna o la salvación eterna. o por sacrificar la felicidad en esta vida reduciéndola a un medio para lograr la vida eterna. todo lo humano va a ensalzarse y. Santo Tomás presenta las cosas de manera mucho más unitaria. Es importante en la idea de felicidad en la época moderna que el desarrollo de la ciencia y de la técnica ponen por primera vez a disposición del hombre medios suficientes para 6 . y a interiorizarla pensando que se trata sobre todo de la felicidad del alma. por su tendencia a ensalzar lo espiritual en detrimento de lo corporal en el hombre. que es lo propio del pensamiento cristiano. pero alguna razón tienen para afirmar esto. por otra. y la felicidad intramundana. se ha dicho. Está claro que no han inventado la felicidad ni son los primeros hombres que han pensado en ella ni los que más han desarrollado esa idea.“los modernos han descubierto la felicidad” y al hablar de los modernos habla de los ilustrados. y resumo: la visión unitaria del ser humano como criatura de Dios a su imagen y semejanza. por falta tal vez de pureza en la vivencia del cristianismo en la época moderna y por falta de comprensión por los modernos de la esencia del cristianismo. es ese cambio de cosmovisión que hace pasar del teocentrismo de la edad media al antropocentrismo de la edad moderna. etc. Sabemos que en el comienzo de la edad moderna se producen una serie de malentendidos entre la modernidad y el cristianismo. en otros momentos. por una parte. se produce una ruptura entre la idea de bienaventuranza y salvación. que la religión es oscurantismo que reprime el uso de la razón. Es curioso que más de un autor diga –Saint Just. y la salvación entendida como unión con Dios mismo convertido en la felicidad del ser humano. La ruptura entre felicidad y salvación en la época moderna En la época moderna. la contrapone a la salvación y va a terminar haciendo que la búsqueda de la felicidad sustituya a la esperanza de la salvación . sin duda. en algún momento. no busco el sonido dulce. por ejemplo. si leemos textos como aquel espléndido en el que dice San Agustín “Qué es lo que amo cuando te amo? no busco los aromas. interpretaba la beatitudo -que es el nombre de la bienaventuranza o felicidad hasta la época modernacomo salvación.

El dinero se ha convertido en el dios de la vida. Se ha producido lo que se conoce como la dialéctica de la modernidad que. de deprimidos. Y este paso origina la desestabilización radical de la escala de valores en el interior de la persona y en la vida social. y la extensión y radicalización del consumo de toda clase de bienes como medio de satisfacer el deseo humano. al ser criticada. que 7 .que lleva a ver en los otros meros competidores en la búsqueda de la posesión a los que hay que neutralizar. quizás el efecto que ha tenido más éxito. Sólo un individualismo tan radical explica que la felicidad obtenida mediante la satisfacción de los deseos instale al hombre en una felicidad que ignora a los otros y que ignora incluso el sufrimiento que puede causar la propia felicidad a los otros. y la expresión es de Voltaire. Los efectos negativos de la modernidad para la felicidad humana La primacía del deseo en la realización del ser humano y del consumo de bienes como medio de satisfacerlo termina – y esto es la consecuencia mas nefasta que ha tenidosituando el dinero. La civilización del deseo conduce a la búsqueda a toda costa de los bienes capaces de satisfacerlo.responder a todas sus necesidades haciendo así posible el pensar en la felicidad completa. el que más se ha extendido a las masas de población y a escala mundial. Pero el individuo tiene dentro de sí sus propios límites. ¿A dónde ha conducido esto? Resumiendo mucho y pidiendo perdón por la simplificación. ¿Cuál es el resultado de este proyecto? Todos sabemos que la modernidad no ha cumplido sus promesas: íbamos a alcanzar la paz perpetua y el siglo XX se ha enfrentado con dos guerras mundiales atroces. hasta convertirlo en el valor supremo de la vida. el Mammón del que hablaba el evangelio. medio por excelencia para lograr el consumo. pero. esto ha llevado al consumo desenfrenado. íbamos a desarrollar el conocimiento humano y hemos estrechado el saber del hombre al saber científico y nos hemos olvidado del saber sobre los fines. dada la insatisfacción que produce la posesión de cada uno de los bienes. es el establecimiento de lo que se ha llamado la civilización del deseo. que hoy es muy leído. dependientes. La sociedad moderna y democrática se iba a organizar de una forma perfecta y para siempre y en el siglo XX nos hemos encontrado con dos totalitarismos enormes que han causado infinidad de víctimas. produce los movimientos de la transmodernidad. en el centro de las aspiraciones humanas. A partir de ese momento. que desplaza los valores capaces de dar sentido y conduce al encerramiento en un individualismo radical –nada aísla tanto como el interés y el provecho propio constituido en el fin de la vida. Schopenhauer. Fromm escribía “Somos una sociedad de atormentados por angustias. Hay en el siglo XIX un autor que ha previsto esto. La separación entre búsqueda de la felicidad y esperanza de la salvación conduce a la contraposición entre ambas y a la sustitución de la esperanza de salvación por la búsqueda humana de la felicidad. al hiperconsumo. que han cambiado notablemente el proyecto para la humanidad de la época de la Ilustración. hombres contentos cuando logran matar el tiempo que constantemente intentan ahorrar”. la preocupación no es otra que “el cuidado por ser felices” y por tanto el intento de la conquista de la felicidad a ser posible para todos. de ahí surge el mito del progreso indefinido que permitirá al hombre superar las limitaciones y los problemas con los que se había venido enfrentando a lo largo de toda la historia. tenemos no sé cuantos lenguajes humanos y el lenguaje simbólico casi completamente olvidado.

Los análisis. se ha escrito también. cuando nuestros deseos no son satisfechos. 8 . La búsqueda de la felicidad a través de la posesión nos condena a la frustración. lo veréis convertido en un ser desdichado y vacío”. la crisis nos lo muestra con toda claridad. Para salir de ese círculo él no ve otro medio más que tomar distancias en relación con el deseo. ¿Qué hemos hecho cuando hemos caído en la cuenta de dónde estamos? Encontrar la búsqueda de la diversión como solución al problema. dicen que la industria del entretenimiento es una de las más prósperas en las sociedades desarrolladas. y otros autores. ¿Qué podemos hacer los cristianos. tras el fracaso del socialismo real. qué podemos aportar a la búsqueda de la felicidad en nuestro tiempo? Hay que reconocer que nuestro tiempo. la segunda. Vivimos en un clima cultural en el que predomina la desesperanza y es que han ido fracasando uno tras otro los proyectos ideados para encontrar una solución al problema del deseo humano de felicidad. hoy. La Ilustración no ha cumplido sus promesas. La felicidad no es el fin de la aspiración humana sino el efecto de la consecución de un fin. se ha escrito por ejemplo.es que nunca podremos emborracharos suficientemente”. No se trata de demonizar pero sí de demostrar a dónde ha conducido la búsqueda de la felicidad como fin único de la vida y de una felicidad basada en el deseo como único propósito de la existencia. a lo que Ernest Bloch llamaba “la melancolía de la satisfacción”. las críticas a este punto al que ha llevado una desorientación radical de lo que es la cultura humana a partir de la civilización del deseo son permanentes y se remontan a los años treinta. sino la conciencia de los derechos humanos. constatamos que la distancia entre pobres y ricos se hace cada vez mayor. hoy no necesitamos referirnos a Pascal ni a Kierkegaard. la atención al otro. pero la satisfacción lleva al hastío y a crear nuevos deseos que llevan a nuevas satisfacciones y hastíos … Como en todas las etapas de ese proceso circular se da el sufrimiento. A algunos les pareció que. seguramente por la estrechez de sus presupuestos ideológicos. que el crecimiento tiene unos límites y que por tanto también el mercado ha defraudado las esperanzas que algunos habían puesto en él. Y seguramente tiene su razón de ser. que tienen los análisis más finos sobre el peligro del divertimiento. cuando lo son”. quitad todos los objetivos de su vida. ha fracasado. sobre todo en esa otra parte de la modernidad que fue el movimiento obrero y el marxismo. Baudelaire lo expresó de una forma plástica: “lo malo –dijo. Esto no quiere decir que la fuente de todos los males actuales sea la modernidad. ni mucho menos. la elevación del nivel de vida y no sólo eso. el mercado abandonado a sus leyes propiciaría el crecimiento económico indefinido. negarlo. al hastío y en definitiva al sufrimiento. está en una situación paradójica. todos los deseos de un hombre. que hoy hay dos catástrofes para la existencia: “la primera. y por la brutalidad de su aplicación en los países que han estado bajo su dominio.describe el círculo que del deseo lleva a la satisfacción. el marxismo que prometía un mundo justo y nada menos que un paraíso en la tierra. que tuvo cierta influencia en él. como hacia el budismo. en relación con el problema de la felicidad. basados en el materialismo. termina diciendo “es que la vida es sufrir”. que multiplicaría los bien y facilitaría el acceso a ellos a los pueblos hasta ahora marginados. con Bergson o Marcel. Todos reconocemos la infinidad de bienes que ha producido. Satisfaced.

confiando incondicionalmente en Él. de nuestro ser cristiano. derivando la salvación sólo hacia el alma (cuánto hemos hablado de la salvación del alma como si sólo se salvase ella). justamente en relación con el problema de la felicidad. ¿Por qué si el cristianismo posee principios capaces de transformar la existencia como hemos dicho. de los discípulos o de aquellas primeras generaciones de cristianos. que orientaba la vida cristiana sólo a ese especie de segundo estrato de lo humano. mundana. florecería de nuevo la alegría que el nuevo testamento atribuye a los creyentes. si la crisis de Dios no está también vigente entre los que nos llamamos creyentes. tomar conciencia de los errores anteriores. Por otra parte. No creo que sea demasiado pesimista si reconozco que las comunidades cristianas actuales estamos lejos de vivir personalmente la fe que decimos poseer y conservar. formas diluidas de pertenencia a la Iglesia… pero nuestro cristianismo es más. Los rasgos de la felicidad cristiana 3. Creo que durante la época moderna el cristianismo pecó de proponer tres falsos dualismos: el dualismo cuerpo-alma. de la sociedad y de su destino? La primera razón de esto es que nos llamamos cristianos. Recuperada la raíz de la experiencia cristiana en la vida de los cristianos. de ahí surgiría una felicidad con rasgos 9 . más peligroso todavía. la esperanza y el amor constituyen una verdadera fuente de felicidad para los creyentes. Por otra parte. en las sociedades del hiperconsumo y en todas las contradicciones que eso supone para la concepción cristiana del hombre. eso que se ha dicho tantas veces: o somos místicos o no podremos ser cristianos. el dualismo de lo natural y lo sobrenatural. haciendo efectiva la experiencia de la vida teologal. con la fe reducida a creencia. y que continuamos los cristianos actuales. 2.1. Me parece además que si diésemos con esa raíz de la vida cristiana. por qué nos vemos los cristianos también anegados en la civilización del deseo. ¿Qué podemos hacer los cristianos en esta época de desesperanza? Yo creo que lo primero es mirar hacia nosotros y hacer autocrítica. esto explicaría que nuestra condición de creyentes no irradie la alegría de la bienaventuranza. en Cristo. y dejaba el orden de lo meramente natural al funcionamiento de las fuerzas que gobiernan la vida en el mundo. prácticas. si digo que reconocemos que creemos. porque mantenemos elementos del cristianismo. Os recuerdo que a la hora de describir la situación religiosa actual muchos nos preguntamos si la indiferencia ambiental de nuestras sociedades no nos afecta también a nosotros. es probable que sigamos prolongando una forma de vivir la fe-esperanza en unos términos que influyeron en la ruptura entre esperanza de la salvación y búsqueda de la felicidad. como si tuviésemos que tener la mente puesta solo en la otra vida. pero no somos verdaderamente creyentes en Dios. lo sobrenatural. el dualismo de este mundo y el otro. de Maria. el Vaticano II en la preciosa Constitución sobre la Iglesia en el Mundo actual. creencias.1. esta vida y la otra. tal como la describió después de siglos de olvido. en conjunto y sin ofender a nadie. Para estar en disposición de recuperar las fuentes cristianas de la felicidad yo creo que necesitaríamos en primer lugar revitalizar y personalizar nuestro ser cristiano. como sucedió al principio del cristianismo. un cristianismo de bautizados que de convertidos. y. 3. si la fe. Pero necesitamos también recuperar la vocación terrena.

confiaré en ti”. nada sin los otros”. La condición teologal del fundamento de nuestra felicidad hace que ésta no se vea amenazada por nada. la fe esperanza cristiana es fe-esperanza en Dios por la que el cristiano se fía de Dios y se confía a Dios. Porque justamente allí donde parece que todo conduce al desánimo. Como dice el texto precioso del profeta Baruc: “…Aunque el olivo olvida su aceituna y los campos no dan cosechas.4. 3. sino abandonarse a su fuerza de atracción que es infinitamente superior a la que puede ejercer en nosotros la gravedad que nos lleva a querer salvarnos a nosotros mismos o a confiar en cualquiera de los seres mundanos. el “no sin los otros.3. 3. Afirmada en este fundamento. y por encima de todo. 3. con todo el poder que la confianza en Dios tiene para derribar del corazón de los creyentes todos los ídolos que constantemente estamos fabricando: el de los bienes objeto de posesión y consumo. por eso es imposible creer en Él. aunque se acaban las ovejas del redil y no quedan vacas en el establo. el Dios creador que es “Dios mío” para cada ser humano. me gloriaré en Dios mi salvador”. Él iba a seguir creyendo. solo. Y es que confiar en Dios no es reunir todos nuestros esfuerzos para dar el salto hacia Él. ni siquiera por la muerte. “Aunque me mates. abre la posibilidad a otro rasgo característico de la felicidad que se sigue de creer: sólo se puede creer incondicionalmente como Abraham. Creer. no puede serlo mas que siendo a la vez el Dios de todos. y en un islote. contra toda esperanza. 10 . Como dice el texto de Job -en la antigua traducción de la Vulgata-.2. es decir. única realidad que responde al deseo que somos. Imposible por tanto decir “Dios mío” si en mi invocación no están incluidos todos. el del egoísmo que nos encierra en el círculo estrecho de nosotros mismos y los nuestros y nos hace ignorar a los otros y pasar indiferentes ante sus sufrimientos. yo saltaré de gozo en el Señor. Tengo la impresión de que los cristianos. El proyecto de Dios que aceptamos cuando decimos “hágase tu voluntad” incluye a todos los hombres. al deseo que es nuestro corazón. como María. ora a Dios diciéndole ”has hecho lo posible porque perdiera la confianza en ti. en la juventud y en la vejez. No se trata tan sólo de que creer en Él hace imposible pensar la propia felicidad edificada sobre la ignorancia o la exclusión de los otros: es que creer en Dios lleva consigo. como principio rector de la vida. pero no lo vas a conseguir”. el Dios trascendente en el que creemos rompe la atracción que ejerce en nosotros nuestro yo y el mundo en el que vivimos. Por eso es posible confiar en Dios en todas las circunstancias. el del vano honor. el del placer erigido en finalidad de la vida. no hemos descubierto la felicidad que comporta consentir a la fuerza gravitatoria del amor de Dios en nosotros y ser testigos de la liberación de energías en nuestro interior que se sigue de ese consentimiento. en la salud y en la enfermedad. Por ejemplo. a toda su familia y todo lo que lleva consigo.originales. la felicidad de la fe permite descubrir otros rasgos característicos. la vana gloria y el cultivo de la propia imagen. por ejemplo: su condición de felicidad teologal. allí se hace presenta la confianza enteramente peculiar en Dios. contra todas las aparentes razones para no confiar o para desesperar. reconocer su amor e ignorar a los otros. por no haber experimentado de verdad el ser creyentes. en las circunstancias favorables y en las desfavorables. los propios de la felicidad cristiana. confiar en Dios y consentir a su amor con la incondicionalidad de toda relación que se refiere a Dios. allí donde parece que no hay razones más que para desesperar. Y recordáis también el célebre texto del judío expulsado de España que viaja por el Mediterráneo y pierde en una tempestad.

Felicidad cristiana. como Abraham en el sacrificio de Isaac. “vivo de la fe en el hijo de Dios que me amó”. por eso la esperanza solo está a la altura del Dios en el que confía cuando renuncia a todos los apoyos que puedan imaginarse para confiar. como las de los autores de los salmos.Por lo que la felicidad que otorga la fe en Él está reclamando. 3. renuncia. por eso el amor está en la raíz de toda felicidad. dice San Pablo. esperanza y sufrimiento Ahora para terminar. que no es ajeno al mundo pero tampoco se hace presente en él como un poder mayor o un ente supremo que lo rige o lo vigila desde fuera del mundo. ¿proporciona la felicidad una serena reconciliación con uno mismo. auténtica alegría a la vida de los creyentes?. la de Jesús mismo. al Dios en el que esperamos como el Dios que consuela. Otro rasgo de la felicidad cristiana. todo está bien porque mi 11 . La esperanza no se identifica con el optimismo superficial que con una actitud mágica ante Dios hace de Él la respuesta inmediata a las preguntas humanas. desde el mayor abatimiento. precisamente por eso la fe requiere el trascendimiento de todo lo mundano y el descentramiento de sí mismo. es un Dios absolutamente trascendente. a la prueba que Dios mismo le había dado como muestra de su fidelidad. la originalidad del amor como centro de la vida explica la originalidad de la felicidad cristiana: “Hay más alegría en dar que en recibir”. ¿qué clase de alegría es la que aporta? Porque es verdad que la Biblia se refiere a los creyentes como felices. de queja por esa situación. de una felicidad que se basta a sí misma?. las del libro de las Lamentaciones. pero también es verdad que está llena de oraciones. como las de Jeremías. A partir de estas consideraciones se entiende que confiar cuando no se tiene ninguna razón aparente para hacerlo. para ser auténtica. voy a responder a la objeción a que me refería en la anécdota del principio. en la confianza incondicional de que. que confiar contra toda razón. A la vista de todo esto se preguntaba Juan Bautista Metz ¿Hace Dios feliz? ¿Hace feliz en el sentido de una felicidad libre de anhelos y sufrimientos. su sentido. Dicen los escritos de Juan “Creemos en el amor que Dios nos tiene”.5. con oraciones que consisten en preguntas en busca de explicación por lo que están viviendo. la permanente inclusión de los otros en la propia felicidad. como las de Job. desde la angustia. Así entendida la esperanza no consiste en la convicción de que todo me va a ir bien en el futuro sino en la certeza oscura. todos sabemos que el amor es la sal de la vida. en las que se dirigen a Dios desde el abismo del sufrimiento. dice San Pablo en libro de los Hechos atribuyendo la expresión al mismo Jesús. ¿Es verdad que creer en el Dios de Jesucristo aporta alegría. ahora nos explicamos el fracaso de la civilización del deseo que hay que saciar por la posesión y el consumo de bienes porque el amor comporta ciertamente deseo pero lo trasciende en la donación regida por la ley de la gratuidad. suceda lo que suceda en mi vida. un saber sobre nosotros mismos no mediado por la añoranza? Esta pregunta aparentemente desestabilizante es importante para que evitemos una no infrecuente trivialización de la esperanza y de la felicidad que aporta al creyente. es que es la condición indispensable para que la esperanza sea esperanza teologal. no es que sea el grado sumo de la esperanza. El Dios de la fe y de la esperanza cristiana no puede convertirse en objeto de ningún acto humano. pone en Él la satisfacción de nuestros deseos inmediatos.

“largo. Pablo dice de los cristianos: “nos alegramos cuando somos débiles. cuando la vida pasa por la prueba del sufrimiento propio o el de los que amo o el de los inocentes o el de los hombres sin más. el abandono y la muerte en la cruz 12 . no es hora decente para andar caminando. le parece creer que no existe otra realidad más que las nubes que lo envuelven. helado y aterido se llega a la puerta del convento donde está un buen rato llamando. Así. como el de San Francisco. Tengo algunos casos ejemplares. en un texto que está en sus Escritos y en las Florerillas.vida entera está confiada a Dios. ni que el mismo rey de Francia haya visitado la orden. En el Nuevo Testamento hay expresiones muy frecuentes de este estilo: “los discípulos marcharon de la presencia del sanedrín. Y.se ve asaltado por la tempestad. ni que los hermanos hayan convertido a muchos infieles. que sabéis que pasó por una prueba formidable al final de su vida. Esta forma de alegría no es una anécdota en la vida de los creyentes. Voy a terminar con Santa Teresa del Niño Jesús. cuando la vida pasa por momentos felices. la esperanza me evita el peligro de tomarlos por el bien que espero. La experiencia cristiana ha expresado esta convicción en el tema recurrente de la contraposición entre las alegrías consistentes en el disfrute de los bienes que sacian nuestras necesidades y lo que llaman la verdadera alegría. ¿Cuál es entonces? Cuenta San Francisco que un día vuelve de Perusa con tan gran frío que en los bordes de la túnica se forman carámbanos de hielo. pasando por el sufrimiento. me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros” y la primera carta de Pedro dice “os regocijáis. contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por su nombre”. o que él mismo haya recibido la gracia de curar y obrar milagros: eso tampoco es la verdadera alegría. y la alegría que trae esa esperanza es igualmente peculiar. “si he tenido paciencia y no he perdido la calma. Y el bien del alma”. Él ha asumido nuestra condición hasta el fondo. como si en ellos mi vida llegase a su término. Por eso la felicidad que la esperanza aporta a la vida de los creyentes es una felicidad enteramente peculiar. “los hombres mueren y no son felices”? Jesús no nos ha salvado de esa condición humana expuesta a la muerte y al sufrimiento arrebatándonos al cielo y evitándonos la muerte. donde habían sufrido. sumiéndome en la desesperación. Entonces llega la hora de la alegría perfecta para el pobrecito y débil ser: Qué dicha para él permanecer allí no obstante y seguir mirando fijamente a la luz invisible que se oculta a su fe”. aquí no entras”. que eres un simple y un paleto y no vas a vivir con nosotros. Nosotros somos tantos y tales que no te necesitamos”. en eso está la verdadera alegría y también la verdadera virtud. muerte y resurrección de Cristo. Acude por fin el hermano que pregunta. de pensar que el mal en cualquiera de sus formas tiene la última palabra. y escribe: “A veces es verdad que el pajarillo –ella misma. ¿Recordáis lo que decía Camus. el peligro de absolutizarlos. de creer que todo es nada. Y San Francisco vuelve a decir. aunque es preciso todavía por algún tiempo veros afligidos por diversas pruebas”. acogedme por esta noche”. Lo curioso es la cantidad de textos de este tipo que encontramos en el cristianismo. eso entraba dentro de la propuesta del tentador en el desierto. y al insistir vuelve a decir. Y el portero le responde. de la vida. todo embarrado. la esperanza me permitirá superar la tentación del nihilismo. En ellos va desgranando los motivos de su alegría. 18 meses en la más oscura de las noches espirituales. Y termina San Francisco. “por amor de Dios. que hieren sus piernas haciendo brotar sangre. y él lo manda donde los crucíferos. 8. puede verse como la reproducción en ellos mismos del misterio pascual. rebatiendo lo que no son su verdadera causa: no lo es que muchos se hayan hecho franciscanos. Cap. “largo de aquí. “¿quien es?” “El hermano Francisco”.

Está perfectamente estudiado en un libro de Jean Delumeau. Y eso ha hecho un daño inmenso al cristianismo y ha hecho que se conciba al cristianismo no solo como ajeno a la felicidad sino como contrario a la felicidad. El resucitado no iba aterrorizando a los suyos. juicio. en el cementerio y con una calavera. a masas de personas que realmente no eran creyentes. ¿Cómo llevar a la práctica religiosa. les decía. Todo lo que hagamos por evitar eso… lo cual no quiere decir ignorar los novísimos. con el crucifijo en la mano. o incluso. pero sobre todo los tres primeros. traducido al español. en una Iglesia en penumbra. con la idea de salvación y con el cristianismo a secas. Recordemos las pláticas sobre la muerte de las misiones populares. que era donde querían que terminaran. aunque oficialmente lo eran porque estaban bautizados? Había que desarrollar motivaciones fuertes que era lo único que podía llevarlos al confesionario. infierno y gloria. Es algo que todavía no se ha perdido del todo en algunos de los métodos de catequesis y de pastoral en general. En su origen está el concilio de Trento. y cargando los acentos hasta realmente meter el miedo en el cuerpo de las personas.y experimentando en sus carnes crucificadas y de resucitado la victoria definitiva del amor de Dios a la que nos asocia la esperanza. pero los novísimos son un motivo de esperanza no un motivo de miedo. dadas al anocheces. que los inmunizase contra la reforma y contra la modernidad. que se llama “La pastoral del miedo”. muerte. Si en algo nos tenemos que parecer a él sería más bien en esa dirección. Debate ¿Ha abusado la Iglesia del uso del miedo e incluso el terror? Yo creo es que es una de las razones que ha llevado a esa ruptura de la felicidad. eso era algo que tiene muy poco de cristiano o no tiene nada de cristiano. espero que ahora ya no exista. “No tengáis miedo. que daba por supuesto que los católicos europeos eran católicos y por lo tanto creyentes. pero desde luego estaban bastante alejados de la práctica cristiana. Es uno de los comportamientos que más han influido en la época moderna y que ha perdurado hasta el Concilio. 13 . soy yo”. se han estudiado los métodos de las misiones populares y se ha descubierto cómo insistían sobre todo en lo que llamábamos los novísimos.

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