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Dignidad
Órgano de Expresión del Movimiento de Bases Magisteriales
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Fue un dirigente popular, ex normalista rural que nunca claudicó

Misael Núñez Acosta un crimen de Estado que sigue impune
A los 31 años fue asesinado el 30 de enero de 1981 por pistoleros contratados por la dirección nacional del SNTE

Monumento a Misael en la escuela donde trabajó y fue director, en la Loma de Tulpetlac

MISAEL NÚÑEZ ACOSTA EN UNA TIENDA DE CONSUMO EN TECUEXCÒMAC, ECATEPEC, MÉXICO

Misael con una exalumna

Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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Por considerar que aporta un valioso bagaje teórico y de línea, reproducimos el presente material, en estos momentos de orfandad político-ideológica de la mayoría de los

grupos que forman parte del magisterio democrático independiente en Jalisco y que reivindican la CNTE.

1. SURGIMIENTO DEL SINDICALISMO. A casi 250 años de surgimiento de la clase obrera a partir de la Revolución Industrial iniciada en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, debido a sus precarias condiciones de vida, que históricamente ha sido sumida por la burguesía a la más despiadada explotación, obligados a trabajar jornadas exageradas de 12 a 16 horas diarias, percibiendo salarios miserables, laborando en condiciones de insalubridad, analfabetismo y aún tratados peor que animales irracionales. Del producto de la degradante situación de la clase obrera mundial, provienen las inmensas fortunas de las burguesías financieras que han generado el imperialismo internacional, que hoy domina el planeta, y de ahí emanan las cuantiosas riquezas de las burguesías nacionales, criollas, compradoras y burocráticas que como fieles sirvientes del gran capital custodian los intereses imperiales. La burguesía de cualquier país, ya sea francesa, inglesa, italiana, yanqui, japonesa, suiza, sueca, canadiense, colombiana, peruana, mexicana, brasileña, guatemalteca y del resto del orbe no puede ufanarse de humana, justa o democrática, todas son buitres que han medrado y se han enriquecido del sudor, la sangre, el hambre, la miseria y la sobreexplotación del proletariado. Sus políticas, llámense liberalismo económico, keynesianismo, harvardiana u otra escuela, y el ―neoliberalismo‖ no es ni puede ser la excepción; su finalidad siempre será la de mejorar el capital, mantener el sistema capitalista, buscando siempre la forma de perfeccionar los mecanismos de explotación de los generadores de la riqueza: el proletariado y demás clases sociales explotadas y oprimidas.

El proletariado, se recluta entre todas las clases de la población y sus propias condiciones de existencia lo obligan a buscar formas de organización para luchar por su liberación. El proletariado pasa por diferentes etapas de desarrollo; desde su surgimiento luchó contra la burguesía, acumulando hasta ahora un extraordinario arsenal de experiencias de unidad, organización y combatividad. Carlos Marx y Federico Engels, en el Manifiesto del Partido Comunista, señalan: ―Al principio, la lucha es entablada por obreros aislados, después, por los obreros de una misma fábrica, más tarde, por los obreros del mismo oficio de la localidad contra el burgués aislado que los explota directamente. No se contentan con dirigir sus ataques contra las relaciones burguesas de producción, y los dirigen contra los mismos instrumentos de producción: destruyen las mercancías extranjeras que les hacen la competencia, rompen las máquinas, incendian las fábricas intentan reconquistar por la fuerza la posición perdida del trabajador de la Edad Media. ―En esta etapa, los obreros forman una masa diseminada por todo el país y disgregada por la competencia. Si los obreros forman en masas compactas, esta acción no es todavía la consecuencia de su propia unidad, sino de la unidad de la burguesía, que para alcanzar sus propios fines políticos debe –y por ahora puede- poner en movimiento a todo el proletariado. Durante esta etapa, los proletarios no combaten, por lo tanto, contra sus propios enemigos, sino contra los enemigos de sus enemigos, es decir, contra los vestigios de la monarquía absoluta, los propietarios territoriales, los burgueses no industriales y los pequeños burgueses. Todo el movimiento histórico se concentra, de esta suerte, en manos de la burguesía; Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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cada victoria alcanzada en estas condiciones es una victoria de la burguesía. ―Pero la industria, en su desarrollo, no sólo acrecienta el número de proletarios, sino que los concentra en masas considerables; su fuerza aumenta y adquiere mayor conciencia de la misma. Los intereses y las condiciones de existencia de los proletarios se igualan cada vez más a medida que la máquina va borrando las diferencias en el trabajo y reduce el salario, casi en todas partes, a un nivel igualmente bajo. Como resultado de la creciente competencia de los burgueses entre sí y de las crisis comerciales que ella ocasiona, los salarios son cada vez más fluctuantes; el constante y acelerado perfeccionamiento de la máquina coloca al obrero en situación cada vez más precaria; las colisiones individuales entre el obrero y el burgués adquieren más y más el carácter de colisiones entre dos clases. Los obreros empiezan a formar coaliciones contra los burgueses y actúan en común para la defensa de sus salarios. Llegan hasta a formar asociaciones permanentes para asegurarse los medios necesarios, en previsión de estos choques circunstanciales. Aquí y allá la lucha estallará en sublevación. ―A veces los obreros triunfan; pero es un triunfo efímero. El verdadero resultado de sus luchas no es el éxito inmediato, sino la unión cada vez más extensa de los obreros. Esta unión es favorecida por el crecimiento de los medios de comunicación creados por la gran industria y que ponen en contacto a los obreros de diferentes localidades. Y basta ese contacto para que las numerosas luchas locales, que en todas partes revisten el mismo carácter, se centralicen en una lucha nacional, en una lucha de clases. Más toda lucha de clases es una lucha política. Y la unión que los habitantes de las ciudades de la Edad Media, con sus caminos vecinales, tardaron siglos en establecer, los proletarios modernos, con los ferrocarriles, la llevan a cabo en unos pocos años. ―Esta organización del proletariado en clase y, por tanto, en partido político, es sin cesar socavada por la competencia entre los propios obreros. Pero surge de nuevo, y siempre más fuerte, más firme, más potente. Aprovecha las disensiones intestinas de los burgueses para obligarles a reconocer por la ley algunos intereses de la clase obrera;... ―En general, las colisiones en la vieja sociedad favorecen de diversas maneras el proceso de desarrollo del proletariado. La burguesía vive en lucha permanente: al principio, contra la aristocracia; después, contra aquellas fracciones de la misma burguesía, cuyos intereses entran en contradicción con los progresos de la industria, y siempre, en fin, contra la burguesía de todos los demás países. En todas estas luchas se ve forzado a apelar al proletariado, a reclamar su ayuda y a arrastrarse así al movimiento político. De tal manera, la

burguesía proporciona a los proletarios los elementos de su propia educación, es decir, armas contra ella misma. ―De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar.‖ (págs. 43, 44, 45, 46, ELE, Pekín 1991). Como expresan con claridad Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, el proletariado desde su surgimiento buscó distintas formas de organización y emprendió infinidad de luchas por mejorar sus condiciones de existencia. De ahí, que haya pasado por el proceso del ludismo o maquinismo, enfrentando a las máquinas, haciéndolas responsables del despido de miles de trabajadores y de los males del sistema capitalista, que por su inexperiencia e infancia aún no distinguía. Vivió la práctica del mutualismo y el cooperativismo, procesos que le permitieron acumular conocimientos del sistema y del enemigo de clase, así como experiencias de organización y lucha en contra de ellos. En los años veinte y treinta del siglo XIX, paulatinamente, con el extraordinario desenvolvimiento de las luchas obreras en Inglaterra, pero sobre todo en Francia en 1830 y 1848 surgió y se cimentó el sindicalismo, con experiencias insurreccionales, tomas de fábricas, amotinamientos, enfrentamientos con las fuerzas represivas; luchas que permitieron al proletariado (clase obrera) pasar de clase en sí a clase para sí, es decir, de la inconsciencia a la conciencia de clase, sobre todo con el gran salto cualitativo que permitió arribar a la concepción del Partido, que para los maestros del proletariado Marx y Engels, desde un principio fue el Comunista, como un deslinde con las viejas concepciones tan manoseadas del ―socialismo‖, lo que permitió definir con claridad el socialismo científico. En los años cuarenta del mismo siglo surgió el marxismo, coronado con la elaboración del Manifiesto del Partido Comunista por Marx y Engels en diciembreenero de 1847-48 y su publicación en varios idiomas en febrero de este año. Las insurrecciones obreras de 1848, sirvieron de marco para corroborar los avances organizativos y teóricos de la clase obrera. De 1864 a 1872 la Primera Internacional, permitió la difusión mundial del marxismo y la aceptación generalizada de la necesidad del partido proletario, así como la posibilidad de que la clase obrera pueda ascender al poder económico y político. En marzo-mayo de 1871, la Comuna de París, demostró por primera vez en la historia que el proletariado en alianza con el campesinado y otras clases explotadas y oprimidas, son los únicos capaces de resolver los problemas de la humanidad, estableciendo una sociedad libre de la explotación. La Comuna de París, aunque haya sido en un breve tiempo, demostró Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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que la clase obrera es capaz de organizar superiormente a la sociedad, la única que puede resolver las contradicciones de clase, que puede unir a las razas y pueblos, que el capitalismo y el imperialismo y las burguesías financiera y criollas han sido incapaces – como hoy lo sigue confirmando— de sacar a la humanidad de sus terribles males, y al contrario lo promueven y se benefician de ellos; los obreros, en menos de dos meses eliminaron la inseguridad, aseguraron el abasto, impulsaron la producción, defendieron a la patria francesa cuando la burguesía y los terratenientes la traicionaban –como hoy a diario se repite—, desarrollaron planes sobre educación y cultura, salubridad, etc. Las luchas sindicales, la participación en los parlamentos, la lucha por la jornada laboral de ocho horas, en un clima de ―estabilidad‖ capitalista, crearon la imagen de que por medios pacíficos era posible ascender al poder, lo que favoreció el encumbramiento del revisionismo, ideología y política dominante en la II Internacional de 1889 a 1914. El triunfo de la revolución proletaria en la Rusia zarista en octubre de 1917 y el surgimiento de la III Internacional en 1919,confirmaron la potencialidad de la alianza obrera-campesina, bajo la dirección del Partido Comunista y la unidad del pueblo en el Frente Único y el accionar del Ejército Popular. La intensa lucha de clases internacional, a pesar de la reacción burguesa expresada principalmente por el fascismo, el proletariado como clase dirigente condujo a la instauración del socialismo, además de Rusia, que se fundió en la URSS, en China, Alemania Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia, Rumania, Bulgaria, Albania, Corea del Norte, Vietnam, Kampuchea, Cuba y más de una decena de países de África y Asia. Lamentablemente, todos los triunfos arrancados a base de sacrificios fueron trastocados por la acción del revisionismo y por errores cometidos de burocratismo, el abandono de la forja de cuadros y educación de masas, la renuncia a la democracia proletaria y al centralismo democrático y otros principios fundamentales en el proceso de construcción socialista; que hoy debe servirnos de lecciones, para organizar mejor la lucha presente, en la perspectiva de la transformación de la sociedad actual. Ante la formidable fuerza desarrollada por el proletariado, la burguesía internacional buscó a toda costa frenar sus luchas, para ello comenzó a infiltrar las filas del movimiento obrero, sobre todo en el seno de las organizaciones sindicales, con la finalidad de desviarlas de sus objetivos, mediatizarlas para finalmente derrotar los procesos democráticos y revolucionarios. Después de varias décadas, sobre todo en los países europeos, en Estados Unidos y en Latinoamérica, la burguesía logró sus objetivos. Actualmente, en Europa los sindicatos están muy debilitados, dispersos, controlados por los partidos

burgueses, alienados y mediatizados, a tal grado, que ante la caída del nivel de vida y la pérdida de conquistas históricas, no han sido capaces de enfrentar dicha ofensiva burguesa, y menos aún han podido responder a las agresiones imperialistas a Irak, Afganistán, Irán, Palestina, Cuba, Honduras y otros. Los imperialistas están de plácemes por su victoria sobre el sindicalismo y el socialismo. Para el proletariado, la situación es muy difícil, pero las condiciones de existencia impondrán con seguridad nuevas formas de organización, que auguran pronto un renacer del movimiento proletario. El sindicalismo como ideología de los trabajadores y los sindicatos como estructura orgánica, surgió como una necesidad de los mismos para la lucha por mejorar sus condiciones materiales, económicas, políticas, sociales y profesionales de existencia. Surgió como armas, como instrumento de lucha de los trabajadores para la mejor venta de su fuerza de trabajo. La lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones es permanente, primero por arrancar conquistas, segundo por mantenerlas y, tercero por acrecentarlas.

2. EL SINDICALISMO EN MÉXICO
En México, la situación de la clase obrera no ha sido distinta, en esencia es la misma, las diferencias son de época y de matices. La industrialización es tardía y supeditada al imperialismo internacional, principalmente al yanqui, lo que impide que se desarrolle una burguesía nacional, dando paso a una burguesía burocrática, agente directa del imperialismo. El surgimiento de la clase obrera, también fue tardío, las primeras formas de organización, como las mutualidades y el cooperativismo y posteriormente el sindicalismo, fueron profundamente influidos por el socialismo utópico impulsado por Plotino Rhodakanaty, de origen griego y educado en Alemania, quien escribió para los mexicanos la Cartilla Socialista, o sea el Catecismo elemental de la Escuela de Carlos Fourier. Del grupo que él creó surgieron destacados luchadores como Francisco Zalacosta, Santiago Villanueva, Julio López Chávez y otros más. Además del socialismo utópico, en fechas posteriores el anarco sindicalismo influyó decididamente en el sindicalismo, sobresaliendo la corriente Flores Magonista, que prevaleció hasta después del triunfo definitivo de la burguesía en los años veinte del siglo XX, participando en la fundación de la CROM. El marxismo arribó igualmente en forma tardía, desvirtuado y nunca logró consolidarse como la alternativa real y efectiva para el proletariado y todos los explotados y oprimidos mexicanos. Sin embargo, debido a las terribles condiciones en que se ha debatido el pueblo mexicano, lo ha obligado a luchar, Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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protagonizando heroicos y trascendentales movimientos huelguísticos y luchas que conmovieron a la sociedad, en las décadas de los años veinte, treintas, cuarentas y cincuentas, sin dejar de señalar las luchas de los últimos cuarenta años. Después de la etapa armada de la llamada ―revolución mexicana‖, la clase obrera vivió un extraordinario auge, con las luchas de los obreros textiles, tranviarios, mineros, electricistas, petroleros y ferrocarrileros, período en que también despuntó el magisterio que buscaba construir su organización, desarrollando experiencias que le permitió enfrentar con éxito al naciente Estado burgués-terrateniente de los ―caudillos‖ de la Revolución, construyendo su primer sindicato nacional el STERM en 1938, época en que la línea clasista alcanzó su mayor auge, pero que finalmente fue derrotada, consolidándose el charrismo sindical por la intromisión directa del Estado en la organización de los trabajadores. Las ricas experiencias acumuladas por el proletariado internacional, en particular de México, a pesar de las infiltraciones de la burguesía, del charrismo sindical, han permitido fortalecer un nuevo tipo de sindicalismo, que se opone a la conciliación de clases, al corporativismo y al fascismo, que postula esencialmente: que los trabajadores adopten el principio universal de lucha de clases, que se rijan en lo orgánico por el centralismo democrático, reitera la necesidad de la forja de la conciencia de clase, lo que impone como tarea impostergable la forja de cuadros (teoría y práctica) y la educación ideológica y política de las masas. Este sindicalismo, producto de las ricas experiencias en la intensa lucha de clases se denomina Sindicalismo Clasista, que en México, en la práctica ha existido desde los años veinte, y que en las últimas décadas ha ido tomando forma en algunas experiencias del Sindicalismo Independiente y Democrático, sobre todo en las portentosas luchas libradas en los años setentas y ochentas en cientos de Sindicatos del Estado de México, Distrito Federal, Monterrey, Puebla, Monclova, Cananea y otros lugares, sobresaliendo algunos sindicatos mineros, acereros, la UOI, SUTAUR-100, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otros muchos más. La CNTE, en sus 31años de existencia, ha aportado grandes experiencias para el conjunto del sindicalismo, enfrentando la política general del Estado, combatiendo al charrismo sindical y a las desviaciones burguesas, revisionistas, reformistas, liquidacionistas y claudicantes en su seno.

Vladimir Ilich Ulianov Lenin, en un escrito titulado “Sobre las huelgas”, expresa: ―En los últimos años, las huelgas obreras son extraordinariamente frecuentes en Rusia. No existe ni una sola provincia industrial donde no haya habido varias huelgas. En cuanto a las grandes ciudades, las huelgas no cesan. Se comprende, pues, que los obreros conscientes y los socialistas se planteen cada vez más a menudo la cuestión del significado de las huelgas, de los modos de llevarlas a cabo y de las tareas que los socialistas se proponen participar en ellas. ―Queremos intentar hacer una exposición de algunas de nuestras consideraciones sobre estos problemas. En el primer artículo pensamos hablar del significado de las huelgas en el movimiento obrero en general; en el segundo, de las leyes rusas contra las huelgas, y en el tercero, de cómo se han desenvuelto y se desenvuelven las huelgas en Rusia y cuál debe ser la actitud de los obreros conscientes ante ellas. ―En primer término, es preciso ver cómo se explica el nacimiento y la difusión de las huelgas. Quien recuerde todos los casos de huelga conocidos por su propia experiencia personal, por los relatos de otros o a través de los periódicos, verá en seguida que las huelgas surgen y se extienden allí donde aparecen y se extienden las grandes fábricas. De las fábricas más importantes, en las que trabajan centenares (y a veces miles) de obreros, apenas si se encontrará una donde no haya habido huelgas. Cuando en Rusia eran pocas las grandes fábricas, escaseaban las huelgas, pero desde que aquéllas crecen con rapidez, tanto en las antiguas localidades fabriles como en las nuevas ciudades y pueblos industriales, las huelgas son cada vez más frecuentes. ―¿Por qué la gran producción fabril conduce siempre a las huelgas? Ello se debe a que el capitalismo lleva necesariamente a la lucha de los obreros contra los patronos, y cuando la producción se transforma en una producción hecha en gran escala esa lucha se convierte necesariamente en lucha huelguística. ―Aclaremos esto. Se denomina capitalismo a la organización de la sociedad en que la tierra, las fábricas, los instrumentos de producción, etc., pertenecen a un pequeño número de terratenientes y capitalistas, mientras la masa del pueblo no posee ninguna o casi ninguna propiedad y debe, por lo mismo, alquilar su fuerza de trabajo. Los terratenientes y los fabricantes contratan a los obreros, les obligan a producir tales o cuales artículos, que ellos venden en el mercado. Los patronos abonan a los obreros únicamente el salario imprescindible para que éstos y sus familiares puedan bien que mal subsistir, y todo lo que el obrero rinde por encima de esa cantidad de productos necesaria para su mantenimiento se lo embolsa el patrono; esto constituye su ganancia. Por tanto, en la economía capitalista, la masa del pueblo trabaja a jornal para otros, no trabaja para sí, sino para los patronos, y lo hace por un salario. Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

3. ESTRUCTURA IDEOLÓGICA, TEÓRICA, POLÍTICA Y ORGÁNICA DEL SINDICALISMO CLASISTA.

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Se comprende que los patronos traten siempre de reducir el salario: cuanto menos entreguen a los obreros, más ganancias les queda. En cambio, los obreros tratan de recibir el mayor salario posible, para poder sostener a su familia con una alimentación abundante y sana, vivir en una buena casa y no vestirse como pordioseros, sino como se viste todo el mundo. Por tanto, entre patronos y obreros se libra una lucha constante por el salario: el patrono tiene libertad para contratar al obrero que le venga en gana, por lo que busca el más barato. El obrero tiene libertad para alquilarse al patrono que quiera y busca el más caro, el que más pague. Trabaje el obrero en el campo o en la ciudad, alquile sus brazos a un terrateniente, a un labrador rico, a un contratista o a un fabricante, siempre regatea con el patrono, luchando contra él por el salario. ―Pero ¿puede el obrero, por sí sólo, sostener esta lucha? Cada vez es mayor el número de obreros: los campesinos se arruinan y huyen de las aldeas a las ciudades y a las fábricas. Los terratenientes y los fabricantes introducen máquinas, que dejan sin trabajo a los obreros. En las ciudades aumenta sin cesar el número de parados y en las aldeas, el de gente reducida a la miseria; la existencia de un pueblo hambriento hace que bajen más y más los salarios. Al obrero le es imposible luchar él sólo contra el patrono. Si el obrero exige mejor salario o no acepta la rebaja del mismo, el patrono contestará: Vete a otra parte, son muchos los hambrientos que esperan a la puerta de la fábrica y se verán contentos de trabajar aunque sea por un salario bajo. ―Cuando la ruina del pueblo llega a tal grado que en las ciudades y en los pueblos hay siempre masas de parados, cuando los patronos amasan enormes fortunas y los pequeños propietarios son desplazados por los millonarios, entonces el obrero aislado se transforma en un hombre absolutamente desvalido frente al capitalista. El capitalista obtiene la posibilidad de aplastar por completo al obrero, de condenarle a muerte en un trabajo de forzados, y no sólo a él, sino también a su mujer y a sus hijos. En efecto, ved las industrias en las que los obreros no han conseguido aún estar amparados por la ley y no pueden ofrecer resistencia a los capitalistas y comprobaréis que la jornada es increíblemente larga, hasta de 17 y 19 horas, que criaturas de cinco a seis años ejecutan un trabajo extenuador y que los obreros padecen hambre constantemente, condenados a una muerte lenta. Un ejemplo es el de los obreros que trabajan a domicilio para los capitalistas; ¡pero cada obrero recordará otros muchos ejemplos! Ni siquiera bajo la esclavitud y bajo el régimen de servidumbre existió jamás una opresión tan tremenda del pueblo trabajador como la que sufren los obreros cuando no pueden oponer resistencia a los capitalistas ni conquistar leyes que limiten la arbitrariedad patronal.

―Pues bien, para no permitir verse reducidos a esta situación tan extremada, los obreros inician la lucha más porfiada. Viendo que cada uno de ellos por sí sólo es impotente en absoluto y vive bajo la amenaza de perecer bajo el yugo del capital, los obreros empiezan a alzarse juntos contra sus patronos. Dan comienzo las huelgas obreras. Al principio es frecuente que los obreros no tengan ni siquiera una idea clara de lo que tratan de conseguir, no comprenden por qué actúan así: simplemente rompen las máquinas y destruyen las fábricas. Lo único que desean es dar a conocer a los patronos su indignación, prueban sus fuerzas mancomunadas para salir de una situación insoportable, sin saber aún por qué su situación es tan desesperada y cuáles deben ser sus aspiraciones. ―En todos los países, la indignación de los obreros comenzó con disturbios aislados, con motines, como los llaman en nuestro país la policía y los patronos. En todos los países, estos disturbios dieron lugar, de un lado, a huelgas más o menos pacíficas y, de otro, a una lucha multifacética de la clase obrera por su emancipación. ―¿Qué significado tienen las huelgas en la lucha de la clase obrera? Para responder a esta pregunta debemos detenernos primero a examinar con más detalle las huelgas. Si el salario del obrero se determina –como hemos visto- por un convenio entre el patrono y el obrero, y si cada obrero por sí sólo es del todo impotente, resulta claro que los obreros deben necesariamente defender juntos sus reivindicaciones, deben necesariamente declararse en huelga para impedir que los patronos rebajen el salario o para lograr un salario más alto. Y efectivamente, no existe ningún país capitalista en el que no estallen huelgas obreras. En todos los países europeos y en América, los obreros se sienten por doquier impotentes cuando actúan individualmente y sólo pueden oponer resistencia a los patronos si están unidos, bien declarándose en huelga, bien amenazando con la huelga. Y cuanto más se desarrolla el capitalismo, cuanto mayor es la rapidez con que crecen las grandes fábricas, cuanto más se ven desplazados los pequeños capitalistas por los grandes, más imperiosa es la necesidad de una resistencia conjunta de los obreros, porque se agrava el paro forzoso, se agudiza la competencia entre los capitalistas, que tratan de producir las mercancías del modo más barato posible (para lo cual es preciso pagar a los obreros lo menos posible), y se acentúan las oscilaciones de la industria y la crisis. Cuando la industria prospera, los patronos obtienen grandes beneficios y no piensan repartírselos con los obreros; pero durante la crisis los patronos tratan de cargar las pérdidas sobre los obreros. La necesidad de las huelgas en la sociedad capitalista está tan reconocida por todos en los países europeos, que allí la ley no prohíbe la declaración de huelgas; sólo en Rusia han quedado leyes salvajes contra las huelgas. ―Pero las huelgas, por dimanar de la propia naturaleza de la sociedad capitalista, significan el Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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comienzo de la lucha de la clase obrera contra esta estructura de la sociedad. Cuando con los potentados capitalistas se enfrentan obreros desposeídos que actúan individualmente, esto equivale a la plena esclavización de los obreros. Pero cuando estos obreros desposeídos se unen, la cosa cambia. No hay riquezas que puedan reportar provecho a los capitalistas si éstos no encuentran obreros dispuestos a trabajar con los instrumentos y los materiales de los capitalistas y a producir nuevas riquezas. Cuando los obreros se enfrentan a solas con los patronos, siguen siendo verdaderos esclavos, que trabajan eternamente para un extraño por un pedazo de pan, como asalariados eternamente sumisos y silenciosos. Pero cuando los obreros proclaman juntos sus reivindicaciones y se niegan a someterse a quien tiene la bolsa de oro, entonces dejan de ser esclavos, se convierten en hombres y comienzan a exigir que su trabajo no sólo sirva para enriquecer a un puñado de parásitos, sino que permita a los trabajadores vivir como personas. Los esclavos comienzan a presentar la reivindicación de transformarse en dueños: a trabajar y vivir no como quieran los terratenientes y los capitalistas, sino como quieran los propios trabajadores. Las huelgas infunden siempre tal espanto a los capitalistas porque comienzan a hacer vacilar su dominio. ―Todas las ruedas se detienen, si así lo quiere tu brazo vigoroso‖, dice sobre la clase obrera una canción de los obreros alemanes. En efecto: las fábricas, las fincas de los terratenientes, las máquinas, los ferrocarriles, etc., etc., son, por decirlo así, ruedas de un enorme mecanismo: este mecanismo suministra distintos productos, los transforma, los distribuye donde es menester. Todo este mecanismo lo mueve el obrero, que cultiva la tierra, extrae el mineral, elabora las mercancías en las fábricas, construye casas, talleres y líneas férreas. Cuando los obreros se niegan a trabajar, todo este mecanismo amenaza con paralizarse. Cada huelga recuerda a los obreros que su situación no es desesperada y que no están solos. Ved que enorme influencia ejerce una huelga tanto sobre los huelguistas como sobre los obreros de las fábricas vecinas o próximas o de las fábricas de la misma rama de industria. En los tiempos corrientes, pacíficos, el obrero arrastra en silencio su carga, no rechista ante el patrono, no reflexiona sobre su situación. Durante una huelga el obrero proclama en voz alta sus reivindicaciones, recuerda a los patronos todos los atropellos de que ha sido víctima, proclama derechos, no piensa en sí solo ni en su salario exclusivamente, sino que piensa también en todos sus camaradas, que han abandonado el trabajo junto con él y que defienden la causa obrera sin temor a las privaciones. Toda huelga acarrea al obrero gran número de privaciones, y además tan terribles que sólo pueden compararse con las calamidades de la guerra: hambre en la familia, pérdida del salario, a menudo detenciones, expulsión de la ciudad en que residía y donde trabajaba. Y a pesar de todas estas calamidades, los obreros desprecian a los

que se apartan de sus camaradas y entran en componendas con el patrono. A pesar de las calamidades de la huelga, los obreros de las fábricas inmediatas sienten entusiasmo siempre que ven que sus camaradas han iniciado la lucha. ―Los hombres que resisten tales calamidades para quebrar la oposición de un burgués, sabrán quebrar también la fuerza de toda la burguesía‖, decía un gran maestro del socialismo, Engels, hablando de las huelgas de los obreros ingleses. Con frecuencia, basta que se declare en huelga una fábrica para que inmediatamente comience una serie de huelgas en otras muchas fábricas. ¡Así de grande es la influencia moral de las huelgas, así de contagioso es el influjo que sobre los obreros ejerce el ver a sus camaradas que, aunque sólo sea temporalmente, se transforman, se transforman de esclavos en personas con los mismos derechos que los ricos! Toda la huelga infunde con enorme fuerza a los obreros la idea del socialismo: la idea de la lucha de toda la clase obrera por su emancipación del yugo del capital. Es muy frecuente que, antes de una gran huelga, los obreros de una fábrica o de una industria o una ciudad cualquiera no conozcan apenas el socialismo ni piensen en él, pero que después de la huelga se extiendan cada vez más entre ellos los círculos y las asociaciones y sean más y más los obreros que se hacen socialistas. ―La huelga enseña a los obreros a comprender dónde radica la fuerza de los patronos y dónde la de los obreros, enseña a pensar no sólo en su patrono ni en sus camaradas próximos, sino en todos los patronos, en toda la clase capitalista y en toda la clase obrera. Cuando un patrono que ha amasado millones a costa del trabajo de varias generaciones de obreros no accede al más modesto aumento del salario e incluso intenta reducirlo todavía más y, en el caso de que los obreros ofrezcan resistencia, arroja a la calle a miles de familias a todo trance a los obreros, de presentarse ante ellos como un bienhechor, de encubrir la explotación de sus obreros con una fútil dádiva cualquiera, con cualquier promesa falaz. Cada huelga destruye siempre de golpe este engaño, haciendo ver a los obreros que su ―bienhechor‖ es un lobo con piel de cordero. ―Pero la huelga abre los ojos a los obreros no sólo en lo que se refiere a los capitalistas, sino también en lo que se refiere al gobierno y a las leyes. Del mismo modo que los patronos se esfuerzan por aparecer como bienhechores de los obreros, así también los funcionarios y sus lacayos se esfuerzan por convencer a los obreros de que el zar y el gobierno zarista se preocupan de los patronos y de los obreros por igual, con un espíritu de justicia. El obrero no conoce las leyes y no se codea con los funcionarios, en particular con los altos, por lo que frecuentemente da crédito a todo esto. Pero estalla una huelga, se presentan en la fábrica el fiscal, el inspector fabril, la policía y a menudo las tropas, y es entonces cuando los obreros se enteran de que han infringido la ley: ¡la ley permite a los fabricantes Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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reunirse y tratar abiertamente de cómo reducir el salario de los obreros, mientras que los obreros son tachados de delincuentes por ponerse de acuerdo juntos!… ―…Tras cada huelga asoma la hidra de la revolución‖. Durante cada huelga crece y se desarrolla en los obreros la conciencia de que el gobierno es su enemigo y de que la clase obrera debe prepararse para luchar contra él por los derechos del pueblo‖. ―…, las huelgas enseñan a los obreros a unirse, las huelgas les hacen ver que solo unidos pueden sostener la lucha contra los capitalistas, las huelgas enseñan a los obreros a pensar en la lucha de toda la clase obrera contra toda la clase patronal y contra el gobierno autocrático y policiaco. Por eso mismo, los socialistas llaman a las huelgas ―escuela de guerra‖, escuela en la que los obreros aprenden a librar la guerra contra sus enemigos por la emancipación de todo el pueblo y de todos los trabajadores del yugo de los funcionarios y del yugo del capital.‖ ―…Las huelgas son uno de los medios de lucha de la clase obrera por su emancipación, pero no el único, y si los obreros no prestan atención a otros medios de lucha, con ello demoran el desarrollo y los éxitos de la clase obrera. En efecto para que las huelgas tengan éxito son necesarias las cajas de resistencia, a fin de mantener a los obreros mientras dure el conflicto.‖ ―…, las huelgas sólo son victoriosas donde los obreros poseen ya bastante conciencia, donde saben elegir el momento para declararlas, donde saben presentar reivindicaciones, donde mantienen contacto con los socialistas para recibir octavillas y folletos.‖ ―…, las huelgas muestran a los obreros, como hemos visto, que el gobierno es su enemigo y que es preciso luchar contra él. En efecto, las huelgas han enseñado gradualmente a la clase obrera, en todos los países, a luchar contra los gobiernos por los derechos de los obreros y por los derechos de todo el pueblo.‖ ―…; las huelgas sólo son uno de los medios de lucha, una de las formas del movimiento obrero. De las huelgas aisladas los obreros pueden y deben pasar, y pasan realmente en todos los países, a la lucha de toda la clase obrera por la emancipación de todos los trabajadores. Cuando todos los obreros conscientes se hacen socialistas, es decir, cuando tienden a esta emancipación, cuando se unen en todo el país para propagar entre los obreros el socialismo y enseñarles todos los medios de lucha contra sus enemigos, cuando forman el Partido Obrero Socialista, que lucha por liberar a todo el pueblo de la opresión del gobierno y por emancipar a todos los trabajadores del yugo del capital, sólo entonces la clase obrera se incorpora plenamente al gran movimiento de los obreros y enarbola en alto la bandera roja en la que están inscritas estas palabras: ―¡Proletarios de todos los países, uníos!‖

Como todo partido político –burgués o proletario— u organización de masas, el sindicato tiene su estructura ideológica, que es la concepción científica del universo, el mundo y la vida, fundamentada en el materialismo dialéctico-histórico, que al mismo tiempo es un método, una guía, conocida hoy universalmente como marxismoleninismo-maoísmo. La ideología de los sindicalistas de todos los trabajadores conscientes es la proletaria. Su teoría, entendida como la interpretación científica de la realidad, no es otra que la aplicación de la ciencia proletaria para explicarse sus condiciones de existencia, los modos de producción, la sociedad de clases y la lucha de clases, para conocer a sus enemigos los explotadores y sus agentes y crear las condiciones para la transformación social. La política proletaria, se sustenta en la utilización de todas las formas de lucha, poniendo el acento en la movilización política, que en el caso del sindicalismo la huelga constituye su máxima arma de lucha. La organización proletaria, se sustenta en la unidad, organización, dirección, disciplina y combatividad proletaria, fundamentada en el centralismo democrático. El artículo de Lenin ―Sobre las huelgas‖, es muy elocuente al respecto.

4. CONCEPTOS Y CARACTERÍSTICAS DEL SINDICALISMO CLASISTA
4.1. ¿Qué es el sindicalismo?

El sindicalismo, es un cuerpo de doctrina del proletariado, basado en la teoría proletaria, que parte de considerar que la sociedad desde hace aproximadamente 9,000 años, desde que la humanidad se escindió en clases sociales: explotadores y explotados, surgió al mismo tiempo la lucha de clases, por lo tanto los intereses de las clases dominantes son unos y los de los explotados otros; son intereses irreconciliables hasta la desaparición definitiva de las clases, y esa misión grandiosa le corresponde al proletariado, que como ―clase verdaderamente revolucionaria‖, al luchar contra el capitalismo y por el socialismo, lucha por la extinción de las clases, por lo tanto de sí mismo. El sindicalismo, pone el acento en la organización de sindicatos, en la primera escuela en donde aprenden sus primeras lecciones sobre cómo organizarse, cómo enfrentar a la patronal, así como reciben educación ideológica y política, apropiándose de su pensamiento. En el sindicalismo, los obreros y demás asalariados aprenden sus primeras lecciones de unidad, democracia, independencia, solidaridad, autosuficiencia y combatividad clasista. Lucha por los intereses inmediatos de las masas (demandas económicas, sociales, políticas, laborales y profesionales) sin desdeñar, sino al contrario privilegiar la lucha por los derechos políticos, que sin ellos hubiera sido imposible arrancar conquistas a la Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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burguesía y su Estado. Los sindicalistas, no son ni pueden ser apolíticos; el enemigo de clase siempre ha trabajado por marginar a la clase obrera de la lucha política, por el miedo pánico que le tiene, de que comprenda que la única lucha política válida para los explotados es la toma del poder político y económico. El Sindicato, es la estructura orgánica de los trabajadores, son éstos los que lo hacen posible. El Sindicato, es la agrupación de los propios trabajadores, sin éstos no puede existir, de ahí que sea una mentira y una gran patraña del Estado mexicano y del charrismo sindical, de crear un ―sindicato‖, cuando apenas está surgiendo una Empresa, cuando ni siquiera han contratado trabajadores; es una trampa, porque de antemano ―encarcelan‖ al trabajador, imponiéndole a ―sus dirigentes‖, sin siquiera darle la posibilidad de decidir si desea o no sindicalizarse y decidir sobre su propia estructura orgánica y sobre sus dirigentes. 4.2. ¿Qué es el sindicalismo clasista?

de un centro de trabajo, empresa o rama de industria u oficio y que sirve de instrumento de lucha fundamentalmente para defender las conquistas logradas en sus jornadas de lucha y que aparecen formalizadas en leyes o convenios colectivos, y para alcanzar nuevas y mejores reivindicaciones, mediante la revisión de convenios sobre aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo. Sirve también para respaldar organizadamente el movimiento revolucionario y emancipador de nuestros pueblos.” ―El Sindicato, como organización es un Frente Único, en que participan todos los trabajadores que se afilian, independientemente de su color político o tendencia religiosa, ya que la condición principal para organizarse es el común denominador que los une: el capitalismo que los explota y oprime.‖ “El Sindicato no debe exigir de sus afiliados sino la aceptación del principio clasista. Dentro del sindicato caben así los socialistas, los reformistas, los sindicalistas, los comunistas y los libertarios. El sindicato constituye fundamental y exclusivamente un órgano de clase. La praxis, la táctica, dependen de la corriente que predomine en su seno. Y no hay por qué desconfiar del instinto de las mayorías. La masa sigue siempre a los espíritus creadores, realistas, seguros y heroicos. Los mejores prevalecen cuando saben ser verdaderamente los mejores.‖ (José Carlos Mariátegui. Primer Congreso Obrero de 1925…). Está claro que el sindicalismo clasista: “es el conjunto de conocimientos teóricos y prácticos que enseña y orienta a los trabajadores a luchar consecuentemente en la defensa de sus derechos e intereses de clase y a mantener su autonomía orgánica e independencia política de clase frente al Estado y el capital. Con tal fin, aplica en forma permanente, invariable y disciplinada el principio del sindicalismo clasista. El sindicalismo clasista no permite la intromisión de los elementos de la burguesía ni menos del Estado, bajo ningún pretexto o motivo, defendiendo siempre su autonomía orgánica…”. Y el sindicato, por lo tanto, es instrumento de organización de los trabajadores para la defensa de sus intereses inmediatos; para la lucha por el mejoramiento de sus condiciones de vida materiales, laborales y profesionales. El sindicato no puede abanderar la lucha por acabar con la explotación del hombre por el hombre, no lucha por abolir la explotación, sino amainarla, pero sí puede ser una escuela para la revolución proletaria. El sindicalismo clasista, sostiene que la única condición de existencia de un sindicato es la aceptación voluntaria de sus miembros. La política, la estrategia, las tácticas y todo el quehacer sindical lo decide la mayoría de sus afiliados. Tiene como principio rector la lucha de Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

Los sindicatos surgieron como una necesidad de los obreros industriales por defenderse de manera organizada de la voracidad de los capitalistas. Los sindicatos surgieron y se desarrollaron en el modo de producción capitalista. Los sindicatos, son inevitables, pues, la burguesía, clase dominante que detenta el capital, sólo le es posible incrementar su riqueza a condición de explotar implacablemente a la clase obrera y a los trabajadores en general, sin importarle en lo más mínimo que los explotados vivan en la miseria, la inanición y el hambre, o que la mayoría de la población sobreviva en el analfabetismo, la insalubridad, el desempleo y la falta de viviendas. ―Para enfrentarse contra la explotación y los abusos, arbitrariedades y prepotencia de la burguesía, la clase obrera y los trabajadores en general requieren de una capacitación y preparación sistemática y ordenada. En una palabra, necesitan de una verdadera educación proletaria. Sin los conocimientos indispensables, los trabajadores de la ciudad y del campo, principalmente sus dirigentes, no estarán en condiciones de comprender que sus intereses y sus derechos de clase son diferentes y contradictorios a los intereses de los capitalistas, ni podrán comprender a cabalidad la impotencia, objetivos y fines de sus organizaciones sindicales, y menos aún estarán en condiciones de efectuar verdaderos análisis de sus luchas, de sus errores, deficiencias y debilidades para fortalecer sus órganos de clase‖. Para enfrentar a la opresión capitalista, después de décadas de experiencia en que transitaron desde formas artesanales de organización, como las cajas de ahorros, las sociedades mutualistas y otras; los obreros accedieron a una forma de organización superior que es el Sindicato. “Podríamos definir el sindicato, como una organización que agrupa a los trabajadores

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clases, cuyas características principales, de cuya observancia y aplicación permanente y disciplinada depende el éxito de la lucha sindical, son las siguientes: a) Lucha consecuente. b) Unidad sindical. c) Democracia sindical. d) Crítica y autocrítica. e) Independencia ideológica y política de clase. f) Solidaridad de clase. g) Autosuficiencia de clase. h) Centralismo democrático. i) Forja de cuadros y educación de masas. a). La lucha consecuente. El sindicato, es un arma e instrumento de los trabajadores para la lucha y defensa de sus intereses de clase, para hacer respetar sus conquistas plasmadas en leyes, convenios o Contratos Colectivos de Trabajo (CCT), para mejorarlas y acrecentarlas. El sindicato, enfrenta los abusos de los capitalistas, que constantemente se atreven a desconocer las conquistas proletarias ―despidiendo injustificadamente a los dirigentes y trabajadores más conscientes, consecuentes y combativos, imponiendo medidas disciplinarias, recargando el trabajo en forma unilateral sin la correspondiente remuneración para aumentar la productividad, que significa exprimir las últimas energías de los trabajadores para aumentar sus ganancias en beneficio exclusivo de los capitalistas…‖. La lucha consecuente, impone tanto a dirigentes como al conjunto de los miembros del sindicato, para los primeros estar atentos del comportamiento de la patronal respecto al trato a los trabajadores, el cumplimiento al CCT y a las leyes y convenios pactados, de las maniobras posibles de las autoridades y patronos, hacer que se cumplan los acuerdos de las asambleas y de todas las instancias de dirección y organización del sindicato, garantizar la forja de cuadros y la educación ideológica y política de las masas. Las bases trabajadoras del sindicato a su vez, están obligadas a participar en todo el quehacer sindical, estar vigilantes de sus dirigentes para evitar desviaciones, claudicaciones y traiciones, asimismo estar dispuestos a cumplir todas las tareas que se le asignen, de acuerdo a las necesidades de la organización y de acuerdo a sus facultades. El sindicato, no es propiedad ni potestad de los dirigentes, sino de todos sus miembros, de ahí que todos tengan la obligación de velar por su integridad y buen funcionamiento. La lucha sindical exige mantener la vigilancia permanente; los patronos y el Estado, en cualquier momento por necesidades del sistema, por una crisis económica, social y política, devalúan la moneda, provocan inflaciones y otras tantas medidas para

arrebatar a los trabajadores sus conquistas. Para los trabajadores y sus organizaciones sindicales, es muy difícil arrancar una conquista, pero es mucho más difícil preservarla. Por ello es que es indispensable tener un trabajo sindical permanente, exigiendo de cada uno consecuencia de clase, férrea disciplina, lo que permita enfrentar con éxito al enemigo de clase. b). Unidad sindical. Es una condición indispensable para poder librar una lucha consecuente de los trabajadores en contra del capital, para lograr mejores conquistas y preservarlas. A los patronos y al gobierno no solo les conviene que los sindicalistas se dividan, sino que aprovechan las fisuras, las pugnas internas e inclusive las promueven. ―El deber y la obligación de todos y cada uno de los militantes del sindicato es cuidar de su unidad‖, las contradicciones en el seno del sindicato son normales; entre los explotados. Las contradicciones no son de clase, no son antagónicas por lo tanto deben ser resueltas internamente y por ningún motivo o pretexto debe permitirse la injerencia externa. La unidad sindical, se garantiza en la medida de que todos los trabajadores participen en todas las tareas del sindicato, que los dirigentes respondan a los intereses de las bases trabajadoras, que exista una estrecha comunicación y vinculación entre dirigentes y representados, que haya democracia sindical, que se practique la crítica y la autocrítica. La lucha ideológica y política y la lucha entre dos líneas, en el seno de los sindicatos fortalecen a los mismos, siempre y cuando sea conducida correctamente poniendo el acento en los principios, debatiendo las distintas posiciones respecto a cómo conducir y fortalecer la lucha sindical, debe ser de altura y debidamente preparada. c). Democracia sindical. No es posible luchar consecuentemente, sin la unidad del conjunto de los trabajadores sindicalizados de un centro de trabajo, empresa o rama de industria u oficio. Pero para lograr la unidad no es suficiente la voluntad y buen deseo de los dirigentes y trabajadores más consecuentes, que muchas veces se limitan a hacer llamamientos o invocaciones a favor de la unidad sindical. Es necesario e indispensable para forjar la unidad que se practique amplia y libremente la democracia interna, conscientes de que todos los trabajadores, sin distingos ni diferencias de ninguna clase, el derecho y la libertad de participar directa y activamente en todos los aspectos de la vida del sindicato, con igualdad de oportunidad; pero asimismo exigiendo de todos el cumplimiento de sus obligaciones. Todos los problemas del sindicato deben ser conocidos por dirigentes y afiliados sin ocultar nada a nadie y con oportunidad.

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En el ejercicio de la democracia sindical, los trabajadores y sus dirigentes deben emplear el método de la crítica y la autocrítica como medio eficaz para superar los errores, deficiencias y debilidades en sus luchas cotidianas. d). Crítica y autocrítica. La crítica, debe ser aplicada en determinadas condiciones. En primer lugar la crítica debe ser oportuna, es decir, a tiempo para señalar los errores que se cometen, las debilidades y deficiencias que se observan en el trabajo sindical y de ninguna manera dejar pasar el tiempo hasta el olvido, o hasta que los errores o deficiencias hagan estragos en el órgano sindical, cuando debieron ser corregidos y superados a tiempo, si se quiere trabajar con honestidad y lealtad de clase. En segundo lugar, la crítica debe ser constructiva lo que significa que deben señalarse las causas por las que se cometieron los errores, los factores que determinaron las deficiencias en el trabajo, y además, sugiriendo y formulando los medios o formas para superarlos a efecto de que no se vuelvan a cometer. En tercer lugar, la crítica debe ser fraternal y de altura sin ánimo e intenciones de dañar a quienes se critique, porque en la práctica sindical se observa a menudo que quienes formulan las críticas, lo hacen con la intención de aplastar y liquidar al dirigente o trabajador que se critica, sin considerar que no son enemigos de clase. En otros casos las críticas se hacen empleando los peores epítetos. No, la crítica debe ser utilizada para ayudar y contribuir de forma positiva y constructiva a mejorar el trabajo sindical, pensando siempre en los altos y nobles intereses de la clase trabajadora y sin hacer el juego al enemigo de clase. La autocrítica, es la aceptación de la crítica; el reconocimiento de que se han cometido errores de que hay deficiencias y debilidades en el trabajo sindical, si es que realmente los hay. Del reconocimiento y aceptación de los errores cometidos, debe corresponder el compromiso, la promesa sincera y honesta de no volver a incurrir en los mismos y de esforzarse por superarlos, porque la práctica nos ha demostrado que muy pocas son las personas que aceptan de buen grado la crítica que se les hace, y por otro lado, muchas no son capaces de esforzarse por superarlos. Si no hay autocrítica sincera y responsable, la crítica tampoco surtiría los efectos deseados. La práctica de la crítica y la autocrítica son sumamente importantes para lograr y mantener la unidad sindical, de ahí que deban ser aplicados, evitando hacerlos en forma personal en plan de amiguismo, porque hacerlo de esta manera, muchas veces degenera en pleitos personales o en grillas, que cambian el objetivo buscado. La crítica y sobre todo la autocrítica ennoblecen y fortalecen al individuo y a la organización. e). Independencia ideológica y política de clase. Significa que el movimiento sindical se organiza, conduce y administra en cumplimiento estricto de la

voluntad de los trabajadores sin interferencias ajenas, pues no depende de los capitalistas ni del Estado. Claro está que los trabajadores en actividad sindical actúan políticamente, pero la acción política de la clase trabajadora en lo sindical es únicamente en defensa de sus intereses inmediatos de clase y no debe confundirse con la política proletaria. “Los sindicatos no deben someterse a decisiones de los partidos políticos, aunque algunos dirigentes y trabajadores pertenezcan a ellos. El sindicato, como frente único de clase no debe llevar una política partidista al seno de la organización sindical, porque esto conduciría al sectarismo y provocaría la desunión de los trabajadores, ya que cada uno se disputaría el derecho de imponer sus consignas partidarias. Es por lo tanto nocivo querer utilizar el órgano sindical como si se tratara de una organización política partidaria. Esto no significa que se deba practicar el apoliticismo, el antipartidismo o neutralidad al interior del sindicato. Está claro que éste no puede prescindir de la lucha política e ideológica, ya que indudablemente a los trabajadores les interesan los problemas nacionales, pronunciándose a través de sus organizaciones sindicales, expresando y defendiendo sus puntos de vista. El apoliticismo, es una actitud política reaccionaria, preconizada por la burguesía para apartar a los trabajadores de la lucha de clases y en general de la vida política nacional. La independencia política de clase significa además, que los trabajadores tienen su propia política de acuerdo a sus intereses de clase, así como la burguesía tiene su política para defender sus intereses‖. Los militantes de un partido, ya no se diga el Partido Comunista, intervienen en la vida de los sindicatos haciendo análisis de la realidad internacional y nacional, presentando propuestas, criticando la práctica sindical, buscando formas de mejorar la organización para lograr triunfos en la lucha, pero no lo hacen a nombre del partido, sino a título personal, lo que permite que si los planteamientos son correctos las masas los hacen suyos. Un partido proletario que no actúa políticamente en los sindicatos comete un craso error, ya que deja en libertad a la burguesía para que a través de los patronos y sus agentes mediaticen a los trabajadores. Un partido comunista, actúa consecuentemente en los sindicatos, a través de sus cuadros, forjando cuadros y desarrollando la educación ideológica y política de las masas, buscando que éstas hagan suya la línea, programa y planteamientos comunistas. La ideología y la política de las masas en los sindicatos, no puede ser otra que la proletaria, que debido a más de 100 años de desclasamiento en México, predomina la línea burguesa, haciendo que ésta las controle para sus fines, como se comprueba con la teoría y la práctica en las organizaciones corporativas, de la CTM, CTC, CROC, CROM, FSTSE, SNTE, etc. El Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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proletariado y todos los asalariados mexicanos tienen que apropiarse de su ideología y política, combatiendo férreamente a la burguesía, puesto que no pueden combatir y derrotar a sus enemigos de clase en tanto enarbolen su propia bandera, aunque parezca a los señoritos reformistas y oportunistas muy ―radical‖, los explotados y oprimidos tienen que desarrollar el odio de clase, que los burgueses sí desarrollan, de ahí los asesinatos constantes de los dirigentes clasistas más destacados, la cancelación de contrato a los comités sindicales combativos, los despidos de activistas y el acabar con el CCT y desaparecer por ende al sindicato, por lo tanto los trabajadores deben ser irreconciliables en el combate. La independencia ideológica y política de los trabajadores en los sindicatos es determinante, para librar con éxito las luchas y poder arrancar conquistas. Toda la práctica sindical deber ser una verdadera escuela para la futura transformación de la sociedad. f). La solidaridad de clase, ―emana del hecho de que todos los trabajadores son hermanos de clase, son parte de la misma clase, independientemente del gremio, industria y oficio al que pertenezcan y tienen un común denominador: el de ser explotados por los capitalistas, sean éstos nacionales o extranjeros, grandes o pequeños. Es decir, tienen el mismo enemigo común contra quien luchar‖. ―De esto se desprende que todos los trabajadores deben apoyarse y ayudarse mutua y recíprocamente en todos sus combates para que de esta forma puedan vencer la resistencia de los capitalistas. Con tal fin deben coordinar sus luchas y mantenerse siempre unidos teniendo en cuenta que los capitalistas no actúan ni golpean aisladamente, están unidos en torno a la defensa de sus intereses comunes, en diversas organizaciones, de acuerdo al sector de la producción o actividad a la que pertenezcan sus capitales. Asimismo, debe tenerse presente que siempre que una organización sindical o central sindical se lanza a la lucha por reivindicaciones importantes, no lucha únicamente contra su empresario o un patrón, sino que su lucha es contra el sistema capitalista, quienes disponen del poder del Estado a través de sus representantes en el gobierno. Como muy bien lo señalan Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista: “El Gobierno del estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. La solidaridad de clase debe ser: material, real, efectiva y consecuente. Debe ser oportuna y permanente. La solidaridad es recíproca, ya que eso permite mantener la unidad de la clase trabajadora, permitiendo enfrentar con mayor éxito al enemigo de clase. Debe ser material, real, efectiva y consecuente, porque los huelguistas enfrentan inmediatamente el poder de la patronal, quien de inmediato suspende los salarios, buscando doblegar por hambre a los trabajadores y su familia, por lo tanto todos los demás

trabajadores deben responder unitariamente con el respaldo económico, con víveres, material de propaganda, incorporándose a las guardias, a las brigadas de propaganda y de autodefensa, impulsando asambleas, difusión de la huelga, participando en movilizaciones, y en los casos en que existan condiciones, hay que trabajar para conseguir, impulsar huelgas de solidaridad, que representan un salto cualitativo en la lucha sindical. La solidaridad consecuente debe aportarse consecuentemente, es decir desde que comienza la huelga hasta que termina. Sólo la fuerza unificada de los trabajadores podrá vencer el poder de la burguesía y de su Estado. En síntesis la solidaridad de clase debe ser: material, económica, política y moral, ésta es la menos recomendable y en nuestro medio la más socorrida. g). El autosostenimiento de clase. Es un principio que enseña que para enfrentarse en las luchas contra el enemigo de clase, hay que prepararse, fortalecer, valorar las propias fuerzas de la organización, apreciando sus deficiencias y debilidades en la perspectiva del combate. Asimismo hay que evaluar cuidadosamente la fuerza y los lados débiles del enemigo. Hay que partir del principio de que la lucha debe basarse en primera instancia en la propia organización, en su propia fuerza, y en segunda instancia en la solidaridad de clase. En síntesis, la lucha sindical, tiene que ser una lucha científica, que exige planeación, premeditación, enemiga de la anarquía, la improvisación, el espontaneismo. Por ello, es una exigencia la definición correcta de la línea, el programa, los estatutos, los planes de trabajo y de lucha, la forja de cuadros y la educación ideológica y política de las masas. La lucha sindical, es parte de la lucha de clases, es parte de la lucha general del pueblo por su emancipación. El enemigo de clase posee una maquinaria de guerra para explotar y oprimir al pueblo, que es su Estado. Por lo tanto los trabajadores, para enfrentar esa máquina enemiga, tienen que construir una dirección, organización y disciplina proletarias, que constituye su máquina de combate, capaz de arrancar conquistas inmediatas y pavimentar el camino para luchas de mayor envergadura, que permitan su propia emancipación. h). Centralismo Democrático. El sindicalismo clasista, sostiene como elemento vital la práctica del centralismo democrático, entendiéndose como el régimen de dirección colectiva, responsabilidad individual, disciplina consciente, el carácter permanente y selectivo de los dirigentes. La práctica del centralismo democrático se expresa en las siguientes normas: Las decisiones y la autoridad emanan de las bases. La estructura organizativa obedece a un mando centralizado. Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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Las mayorías respetan a las minorías y éstas acatan las decisiones de aquéllas. La permanente relación entre las bases y la dirección. La organización se rige por sus principios, programa, estatutos y las decisiones de sus eventos orgánicos de consulta y decisión. La dirigencia es elegible según la calidad y es revocable. Se practica la crítica y la autocrítica.

lucha, desarrollando tareas, que les permitan practicar lo que están estudiando. La práctica es riquísima y variada, es tanto en el interior del sindicato como en la solidaridad con otros sindicatos y organizaciones de masas, así como en el contexto general de la lucha de clases en el país. Es vital la preparación teórica, recomendándose como fundamental el estudio de la teoría del proletariado: el marxismo-leninismo-maoísmo, cuyas partes integrantes son la Filosofía Marxista, la Economía Política Marxista y el Socialismo Científico; además del Movimiento Comunista Internacional. El estudio de la Realidad Nacional, es decir la historia económica, social, política y cultural de México, desde la época de los primeros pobladores del territorio nacional hasta la actualidad. El objetivo es lograr, que los obreros o los trabajadores hagan suya la problemática social, que todos los problemas del pueblo lo sientan parte de su clase, dispuestos a comprometerse en las tareas por su reivindicación y solución definitivas. El proletariado y todos los trabajadores mexicanos, deben rescatar su ideología, su política y su organización proletarias. El sistema, sus ideólogos, sus agentes y testaferros, pregonan que el socialismo ha muerto, demostrándose según ellos, en sus sueños guajiros que el capitalismo es superior y eterno, y por lo mismo el marxismo revolucionario ha muerto, confirmándose también su inoperancia, en tanto, según ellos, lo máximo es el liberalismo burgués, en sus variantes neoliberales, globalizadores, que buscan ocultar la esencia opresiva del capital y el avasallamiento mundial imperialista. Para desgracia de los jilgueros del capital el socialismo y su teoría marxista-leninista-maoísta, gozan de muy buena salud. IV.- BIBLIOGRAFÍA. 1.- Losovski. Marx y los sindicatos. Colección 70, Editorial Grijalbo, S. S. México, D. F., 1969. 2.- Academia de Ciencias de la URSS. El Leninismo y el movimiento obrero revolucionario mundial. Editorial Progreso, Moscú, 1971. 3.- B. Ponomariov, E. Kuskov, T. Timoféiev. El movimiento revolucionario internacional de la clase obrera. Editorial Progreso, Moscú, 1974. 4.- Lenin: ¿Por dónde empezar? ¿Qué hacer? Carta a un camarada. Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática. Un paso adelante, dos pasos atrás. El Estado y la Revolución. El imperialismo, fase superior del capitalismo. La Enfermedad Infantil del izquierdismo en el Comunismo. Acerca de los sindicatos. Antología. Jefe, Partido, Clase, Masas. Diversas ediciones. Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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i). Forja de cuadros y educación ideológica y política de masas. El sindicalismo clasista exige que los dirigentes estén preparados científicamente y capacitados, sean firmes ideológica y políticamente, preparados en teoría y práctica para enfrentar con mayores posibilidades de éxito a los enemigos de clase, al mismo tiempo de que las masas sean debidamente informadas y educadas, para elevar su nivel de conciencia, para que hagan suyo el sindicato y comprendan que su lucha es tan sólo parte de la lucha general del pueblo por su emancipación. En la actualidad el sindicalismo enfrenta una nueva ofensiva del capitalismo. El imperialismo triunfante, principalmente el yanqui, en el caso particular de México, en amasiato con el Estado, pretende destruir a toda costa a los sindicatos, sobre todo hoy, que ante la crisis del sistema, las clases dominantes, principalmente el capital financiero no tiene otra alternativa que la reestructuración, con la cual avanza en la cancelación de todas las conquistas arrancadas en más de 150 años de luchas y sacrificios de los trabajadores. En México, está muy socorrida la actitud en los sindicatos, de que al despedirse a uno o varios obreros, son ellos quienes individualmente tienen que defenderse, sin ser una obligación del sindicato, lo que es aprovechado por la patronal para eternizar los conflictos legales, hasta desgastar al trabajador y derrotarlo por cansancio y aceptar las limosnas que arroja la patronal. Esta política errónea debe superarse imponiéndose la línea clasista sindical, en que la agresión a un trabajador debe entenderse como una agresión al conjunto por lo tanto debe enfrentarse colectivamente, esto requiere el trabajo permanente de educación sindical a las masas. En la forja de cuadros, es indispensable seleccionar a los obreros o trabajadores más inquietos, más decididos, más comprometidos con la colectividad, dispuestos a prepararse y a sacrificarse, es decir con mayor conciencia de clase. Estos elementos, son observados durante un determinado tiempo, ya sea corto o largo, darles trabajo práctico, ponerlos a prueba, observar su disciplina y su consecuencia de clase. Posteriormente unirlos y formar células o círculos, en donde estudien colectivamente y elaboren los planes de

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5.- Maldonado Edelmiro. Breve Historia del Movimiento Obrero. Colección Realidad Nacional, 8. Universidad Autónoma de Sinaloa.

Ramón Couoh Cutz 2.1. Construcción de la Organización sindical. El ―sindicalismo‖ en México, particularmente entre los trabajadores de la educación, exige un estudio y una revisión profunda, ya que encierra una rica experiencia, de cuyas lecciones es obligado para las actuales generaciones abrevar en ellas. Alcanza tal importancia la práctica sindical de este sector de trabajadores, por tratarse principalmente de maestros, quienes laboran con niños, adolescentes y jóvenes, relacionados directamente con los padres de familia, sobre todo tratándose de escuelas públicas, mayoritariamente son obreros, campesinos, pequeños propietarios y comerciantes, empleados y burócratas, que forman el pueblo, sumando actualmente aproximadamente el 90% de los más de 112 millones que conforma la población nacional; además de que su materia prima es fundamentalmente el cerebro humano y sobre todo porque en el sistema, su función es la de reproducir la ideología y transmitir la cultura de las clases dominantes (burguesía y terratenientes) para formar los cuadros científicos, técnicos, administrativos y manuales de acuerdo a los intereses de dichas clases. Los maestros, desde la época de la revolución democrática burguesa de viejo tipo de 1910-17, se empeñaron en la construcción de su organización sindical, abriéndose camino en un duro batallar que les exigió muchos sacrificios, por la represión constante del Estado, como la enfrentada en 1919 con el gobierno de Carranza, las persecuciones cristeras en que cientos de maestros fueron asesinados, desorejados y reprimidos, sirviendo sin embargo de arietes para el combate al analfabetismo tan extendido en aquellos años, asumiendo un rol social de guías en las comunidades, prestigiando la extraordinaria experiencia de la escuela rural mexicana. En su larga experiencia, en los años treinta del siglo pasado, sus luchas lograron un gran auge, que les permitió establecer los cimientos de su organización sindical, destacando la Confederación Mexicana de Maestros (CMM) en 1932; la Liga de Trabajadores de la Enseñanza (LTE) en 1934; el Frente Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (FUNTE), con la unión de la Confederación de Organizaciones Magisteriales -COM-, la Federación de Maestros Socialistas -FMS-, la LTE y la CMM en 1935; la Confederación Nacional de Trabajadores de la Enseñanza -CNTE- en 1936; la Federación Mexicana de Trabajadores de la Enseñanza (FMTE) en 1937; el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM) en 1938, siendo mayoritariamente de tendencias clasistas, fuertemente influenciadas por socialistas, comunistas, organizaciones de izquierda y el movimiento revolucionario y comunista internacional, dirigida por la III Internacional de Lenin y Stalin, en aquellos años en auge, en defensa de la patria socialista (URSS), en contra del fascismo en ascenso (Alemania, Italia, Japón, Estados Unidos, etc.) y en el preludio de la II Guerra Mundial (1939-45). El STERM, fue ―sin lugar a dudas, un sindicato representativo de la inmensa mayoría del magisterio nacional. Pero si bien logró integrar un Comité Ejecutivo Nacional de composición, lo cierto es que las pugnas entre las distintas corrientes continuaron en pie, y al calor de los cambios en la política nacional e internacional, tendieron a agudizarse‖ (Peláez Gerardo, Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, 1984). Ante el crecimiento y empuje de los clasistas, las fuerzas retrógradas, que en ese momento ya encabezaba la Confederación Mexicana de Maestros (CMM) escindido del FUNTE, junto con los representantes del naciente corporativismo (padres del charrismo sindical) Vicente Lombardo Toledano y los Cinco ―Lobitos‖ (Fidel Velázquez Sánchez, Jesús Yurén, Alfonso Sánchez Madariaga, Fernando Amilpa y Luís Quintero), el avance de la derechización del país sobre todo en los gobiernos de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés (1940-52), ―la ofensiva reaccionaria se manifestaba en todos los órdenes aunque especialmente en el terreno educativo, como son las acciones del 17 de diciembre de 1939, encabezadas por el Partido Acción Nacional (PAN), la Asociación Nacional de Maestros Independientes, la Confederación de Jóvenes independientes y el Partido Nacional Agrarista, que organizaron un mitin en contra de la educación socialista en pleno Zócalo de la capital de la república. Ese mismo día, la Unión de Padres de Familia celebraba un acto con el mismo contenido en la Arena México‖ (Ibíd.). En diciembre de 1940, al amparo de la CNC, la reacción en ascenso creó el Frente Nacional Revolucionario de Maestros de México (FNRMM), que de revolucionario tenía sólo el nombre, puesto que era representativo de la reacción clerical; éste, en 1941, ―organizó una provocación ridícula: acusó a los alumnos y maestros del STERM de haber quemado una bandera Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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nacional, el primero de mayo, en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Gro. La burda acusación sirvió para montar un proceso a los estudiantes comunistas y para armar un gran escándalo anticomunista a nivel nacional‖ (Ibíd.). ―En noviembre, el SNATE y el FNRMM, con la participación de la Unión de Padres de Familia, efectuaron un mitin en apoyo al titular de la SEP (un reaccionario, fascista, clerical) Octavio Vejar Vázquez; en San Luis Potosí, el PAN realizó un mitin en contra del artículo tercero constitucional; en la ciudad de México, la Liga Nacional Defensora de la Libertad llevó a cabo una gigantesca manifestación con el mismo objetivo; en Puebla, el Centro Patronal, Acción Revolucionaria Mexicanista y la Confederación Nacional de Partidos Independientes celebraron una gran manifestación en repudio al artículo ya mencionado y se expresaron otras formas de acción derechista‖ (Ibíd.). En esta época se recrudeció la presión en contra del STERM, de parte de la CTM (en proceso de consolidación del charrismo), de la FSTSE (en similares condiciones), de la SEP y finalmente con la intervención presidencial directa. El 30 de septiembre se firmó entre el STERM y el fascista FNRMM un pacto que dio origen a la Comisión de Unidad del Magisterio, que citó a un congreso, que habría de realizarse del 27 al 29 de diciembre de 1941 en Querétaro. La división se profundizó. De una fracción del FNRMM surgió el Sindicato Mexicano de Maestros y Trabajadores de la Educación (SMMTE), bajo la tutoría directa del Secretario de Educación Octavio Vejar Vázquez, respaldado por la iniciativa privada y el clero político mexicano. Otra franja del FNRMM y una parte del STERM constituyeron el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (SUNTE), que a su vez se dividió surgiendo el SUNTE bis o SUNTITO; a la vez que otra parte, mayoritaria, del STERM decidió mantenerlo nombrándose un nuevo CEN. El Estado interesado en terminar con las pugnas magisteriales, paulatinamente fue minando a las fuerzas clasistas, a la vez que fortalecía a las de derecha, reaccionarias y fascistas; en ese contexto el gobierno del General Manuel Ávila Camacho, instruyó al presidente del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) Licenciado Antonio Villalobos, para buscar la unidad, al no lograrlo, nuevamente el Presidente Manuel Ávila Camacho decidió intervenir, hoy más directamente, imponiendo un Comité Coligado de Unificación Magisterial (CCUM), con cinco representantes de cada sindicato: SUNTE, SMMTE y STERM, además de que el gobierno sacrificó al Secretario de Educación reaccionario y fascista. En estas condiciones el CCUM, luego de vencer muchas dificultades, convocó a realizarse del 24 al 30 de diciembre de 1943, el Congreso Nacional de Unificación Magisterial, de donde se constituyó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

En el Congreso hubo muchas desavenencias, divisiones y enfrentamientos, que finalmente, con la intervención del gobierno fueron superadas. El primer CEN fue de composición, estando al frente Luis Chávez Orozco, y el Comité integrado por todas las facciones y tendencias. Antes de terminar su período por presiones, divisiones y una lucha interna intensa Chávez Orozco renunció, siendo sustituido por Gaudencio Peraza Esquiliano, declarado PRIista, quien corporativizó al sindicato al partido oficial allanando el camino para la charrificación total del SNTE, eliminando a todas las fuerzas de izquierda, y que finalmente en el II Congreso Ordinario realizado del 28 de febrero al 3 de marzo de 1949, el ingeniero Jesús Robles Martínez, fue nombrado Secretario General, abriéndose un nuevo período en la historia del SNTE. ―Robles Martínez, aprovechando la charrificación del movimiento obrero, la derechización del régimen del PRI y la política de guerra fría del imperialismo, burocratizaría el Sindicato, golpearía a la izquierda y entronizaría una camarilla de líderes patronales, gobiernistas y antidemocráticos.‖ Con el Ing. Jesús Robles Martínez (JRM), se inaugura la era de los cacicazgos, el suyo de 1949— 1972, que terminaría con el golpe de mano el 22 de septiembre de 1972 de otra camarilla que encabezaría Carlos Jonguitud Barrios. Carlos Jonguitud Barrios (CJB), que se había formado en las filas de JRM, sobresaliendo como golpeador, impuso su cacicazgo de 1972—1989, siendo un fiel servidor e incondicional de los gobiernos de Luís Echeverría Álvarez, de José López Portillo, de Miguel De La Madrid Hurtado; siendo a su vez es derrocado y defenestrado por el Presidente Carlos Salinas de Gortari, aprovechando la efervescencia del movimiento magisterial de 1989 y la Primera Huelga Nacional de los Trabajadores de la Educación, dirigida y organizada por la disidencia organizada en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); para imponer facciosamente a Elba Esther Gordillo Morales, que había sido cuadro prominente de CJG. Elba Esther Gordillo Morales, impuesta por el Estado el 23 de abril de 1989, hasta hoy mantiene su cacicazgo (1989—2011), con una fuerza económica y política, lograda no por capacidad e ―inteligencia‖, sino por servir fielmente los intereses del imperialismo yanqui, de la reacción nacional y del Estado burgués terrateniente mexicano. El SNTE, nace con el ascenso en el movimiento sindical magisterial de la reacción, del fascismo, de la derecha; el debilitamiento de las fuerzas clasistas por la represión del estado, por las divisiones internas y la incapacidad de generar una alternativa consecuente, y sobre todo por la intromisión del Estado en la vida de los Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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sindicatos, cuya mejor expresión lo constituye el charrismo sindical. 2.2. El charrismo sindical en el SNTE. Con el nombre de ―charrismo sindical‖ se conoce en el movimiento obrero mexicano al corporativismo. Es la negación del sindicalismo. Es la intromisión de la patronal y del Estado en la vida interna de las organizaciones de los trabajadores. Es la política de la patronal, en que su ideología domina el cerebro de los explotados y todos los trabajadores asalariados, llevándolos a la plena alienación (―La alienación es un proceso de deshumanización que lo conceptuamos como la carencia de la conciencia para poder explicar científicamente los fenómenos religiosos, morales, artísticos, jurídicos, políticos, educativos, naturales, sociales y filosóficos.‖...‖La alienación, además de residir en la carencia de la conciencia de la capacidad de explicar la problemática referente a la naturaleza y a la sociedad, se manifiesta tanto en un conjunto de formas de comportamiento, de conducta, de actitudes prácticas, etc., como en cada una de las esferas ideológicas o en cada una de las formas de la conciencia social. La burguesía naturalmente no se mantiene ―neutral‖ en este proceso, sino que trata por todos los medios, formas, métodos, procedimientos, de ―implementar‖, de ―introducir‖ la alienación en la conciencia social de la clase asalariada, desde la manipulación de las costumbres, de los deportes, de los medios de comunicación (televisión, radio, prensa, publicaciones, etc.), hasta la utilización ―maravillosamente‖ diagramada de cada una de las formas de la conciencia social; nada escapa a la burguesía.‖ (José F. W. Lora Cam, Filosofía, págs. 233-234, México, D. F. 2001), para su fácil control y sometimiento, y de esta manera poderlos explotar y oprimir, aceptando su condición de sumisos esclavos o lacayos. El ―charrismo sindical‖ se manifiesta, por la eliminación de toda práctica sindical. En lo ideológico, se supedita a la ideología burguesa expresada en la ideología de la revolución mexicana, en la dependencia a los intereses de las clases dominantes y el colaboracionismo de clase, que forman parte de su Declaración de Principios y de su práctica permanente. En lo teórico, defienden todas las tesis, todos los planteamientos, todas las explicaciones y justificaciones de la política patronal, que en el caso del magisterio, es el propio estado. En lo político, defienden furibundamente como estrategia el sostenimiento del capitalismo, la aplicación del llamado ―neoliberalismo‖, de la ―globalización‖, del ―libre mercado‖, la política de ―privatizaciones‖ y la sumisión al imperialismo; en lo táctico, imponen la desmovilización de las masas y la aceptación ciega de los dictados de los patrones y del gobierno. En lo orgánico, parten de la verticalidad,

haciendo recaer todo el poder en unas cuantas personas, particularmente en el Secretario General o en el Presidente, en el caso de la modificación estatutaria en el SNTE (con dedicatoria para Elba Esther Gordillo Morales), negando toda posibilidad de democracia, y menos, de que las masas decidan todo el quehacer sindical. La práctica cotidiana del ―charrismo sindical‖, es la antidemocracia, la corrupción, la represión y violación permanente de los derechos de los trabajadores, la división de los mismos por los métodos de generar y propagar el chisme, la intriga, el cohecho, el chantaje, la frivolidad, llevarlos a la competencia banal, es decir la perversidad extrema. El ―charrismo‖ en el SNTE, es el responsable principal de la crisis educativa en el país, responsable directo de mantener alienados, desclasados y tener uncidos a los más de un millón cuatrocientos mil maestros y trabajadores, sirviendo los intereses del sistema. En esta labor de traición y claudicación radica su importancia, de ahí la explicación del apoyo del Estado al charrismo, y es ahí en donde radica su fuerza, como apéndice de la patronal. Los ―charros‖ del SNTE, en los 67 años de existencia del mal llamado sindicato, han ejercido el férreo control sobre los trabajadores, siendo autoridades educativas y representantes ―sindicales‖, es decir: juez y parte, utilizando la represión permanente, sobre todo administrativa y jurídica, y en casos más difíciles cuando crece el descontento de los trabajadores recurren al asesinato (cientos de casos lo testimonian), al recurso de las instancias laborales y judiciales, y al apoyo directo y descarado de las policías y el ejército. En estos años, se han disputado el control, a través de cacicazgos, imponiéndose de 1949 a 1972 la de Jesús Robles Martínez; de 1972 a 1989 la de Carlos Jonguitud Barrios y su ―Vanguardia Revolucionaria del SNTE‖ y el actual de Elba Esther Gordillo Morales, desde 1989 y con la posibilidad de extenderse varios años más, cobijados por los gobiernos PRIistas, y en los últimos dos sexenios por los PANistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. Las conquistas logradas por la fuerza del magisterio nacional a base de tantos sacrificios, paulatinamente se han ido perdiendo. En 1974, los ―charros‖ de Jonguitud impusieron la doble plaza como ―conquista histórica‖; en 1978 aceptaron la eliminación de la basificación automática; en los años ochenta aceptaron y promovieron el servicio civil de carrera aceptando la homologación y compactación salarial; en 1992 por el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) impusieron la ―Carrera Magisterial‖, la descentralización educativa disfrazada en la federalización, cuya esencia es la división de los trabajadores y el inicio de la pulverización del SNTE, convirtiéndolo en una multitud de ―sindicatitos‖, sin Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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poder real, proceso que está culminando al convertirlo en los hechos en una Federación; en marzo de 2007, aceptaron dar el golpe mortal a los trabajadores con la reforma a la Ley del ISSSTE, cuyo proyecto establece eliminar los 28-30 años de servicio a 40 ó 45 años para la jubilación o hasta los 60 años de edad, con posibilidad de incrementarse a 65 años, incrementar la cuota de los trabajadores a 15% y más del salario; eliminar la jubilación o que el trabajador ahorre, y en base a su ahorro reciba su pensión correspondiente; asimismo que los ahorros y cuotas de los trabajadores sean manejados por AFOREs por la empresa privada e incorporada a la Bolsa de Valores; en mayo de 2008 en amasiato charros y Estado impusieron la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), que atenta contra la educación, vulnera los derechos de los trabajadores y avanza en la privatización de la educación; ya anuncian cínicamente la reforma laboral, que será la culminación de la criminal agresión sobre el conjunto de los trabajadores. El ―charrismo sindical‖, no es sindicalismo, es corporativismo, es traición a los trabajadores, al pueblo y a la patria. La alternativa única para los trabajadores es la construcción del sindicalismo de clase, que implica rescatar a las masas, mediante un trabajo consecuente de forja de cuadros y educación de masas, es decir la desalienación, la forja de la conciencia de clase, la unidad, la organización y la lucha de los trabajadores. 2.3. El “charrazo” en el SNTE. En el colmo del cinismo y la perversidad, los charros pregonan que ―Ahora el SNTE es un ejemplo de democracia y de unidad‖, y la señora cacique en el marco del Congreso realizado en Tonatico, Estado de México, ante los ataques de la prensa y la disidencia declaró: ―Basta de descalificaciones de que somos corruptos y sinvergüenzas, porque estamos cambiando‖, después de haberse ungido Presidenta del CEN del SNTE, cargo creado ex profeso para ella, y para su cancerbero Rafael Ochoa Guzmán, el de Secretario General Ejecutivo. Este supuesto Congreso fue realizado en la clandestinidad y con fuertes medidas de seguridad, garantizadas por más de 2,000 maestros incondicionales que no eran delegados, sino los clásicos ―golpeadores‖ sacados de las filas de ―directivos‖ y maestros de educación física que gozan de canonjías y ―centaveados‖, acarreados ex profeso de varios estados, sobre todo de Veracruz, Puebla y Estado de México, rodeados a su vez por cientos de golpeadores y paramilitares, contratados especialmente, y cientos de policías federales y del Estado de México, precipitadamente los charros del SNTE, consumaron los días 15, 16 y 17 de marzo de 2004 en Tonatico e Ixtapan de la Sal su V Congreso Nacional Extraordinario,

con la supuesta participación de cerca de 3,000 delegados, que fueron previamente ―paseados‖ a distintos lugares como Veracruz, Puebla, Querétaro y Aguascalientes, ocultándoles el lugar definitivo, para supuestamente ―despistar‖ a la disidencia de la CNTE, en ―un ejemplo de democracia y unidad‖, que confirma la ilegalidad e ilegitimidad de la dirección charra del SNTE, que regentea la camarilla de delincuentes que encabeza Elba Esther Gordillo Morales, con el apoyo cínico del gobierno federal y en particular del Gobierno del Estado de México, que encabezaba el PRIista Arturo Montiel Rojas, y que hoy sigue apuntalando el sobrino de éste Enrique Peña Nieto. Es ilegal, porque el período del CEN que encabezaba Rafael Ochoa Guzmán como Secretario General había vencido en diciembre de 2003, y ante la debacle de EEGM en la Cámara de Diputados y en el PRI, en que fue destituida como Coordinadora de la fracción PRIista de los diputados, y su séquito de testaferros también destituidos de sus comisiones (con los mismos métodos de EEGM) y su fracaso en cumplirle a su amo el gobierno de Fox de sacar adelante las reformas estructurales (privatizaciones de PEMEX, electricidad, IMSS, ISSSTE; reforma fiscal, laboral y la grabación con el IVA de alimentos y medicinas...), convocaron precipitadamente, en plenas vacaciones, a la XVI Sesión Extraordinaria del Consejo Nacional del SNTE el 22 de diciembre, en donde concluyeron: ―Exigir al Gobierno Federal cumpla con la meta del 8% del PIB para educación (cuanta farsa...), aprobaron la realización del V Congreso Nacional Extraordinario de la Reforma Estatutaria, poniendo como límite para su realización el último día de enero de 2004, además el Consejo Nacional apoya y aprueba la determinación del CEN con respecto a su desafiliación de la FSTSE‖ (Gaceta 36, 2004, p. 4). Es ilegítimo, porque los cerca de 1,400,000 trabajadores no fueron tomados en cuenta, quienes mayoritariamente hasta ahora, no conocen el contenido de las reformas estatutarias, no tienen explicación sobre las pérdidas de las conquistas históricas (basificaciones, atención médica, prestaciones, etc.) y de los bajos salarios, sobre los planes de lucha para defender sus derechos, sobre el uso de sus cuotas que le son atracadas quincenalmente y que ascienden a 150 millones de pesos, y sobre todo por qué el apoyo de las dirigencias charras a las políticas del gobierno que atentan en contra de los trabajadores, hipotecan el país al imperialismo, socavan la soberanía y la independencia nacional, hunden al pueblo en la miseria, constituyendo una traición al pueblo y a la patria. El congreso espurio, sólo confirmó la complicidad del gobierno federal y estatales con el charrismo sindical, ―legalizando‖ y ―legitimando‖ las reformas estatutarias que violan normas internacionales y constitucionales, que atentan contra los derechos de asociación, sindicalización, huelga y libre determinación de los Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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trabajadores, apoyando la reelección de Elba Esther Gordillo, ahora como Presidenta, cargo creado a su gusto, de Rafael Ochoa Guzmán, ahora como Secretario Nacional Ejecutivo (¡vaya cinismo!) y de la mayoría de los otros componentes, quienes tienen más de 20 y 30 años de no trabajar como maestros, sino medrar de éstos. En los últimos años, en franco amasiato con Fox y Calderón, el poder de la mafia gangsteril de EEGM se ha acrecentado. Económicamente disponen anualmente de casi dos mil millones de cuotas atracadas a los trabajadores, de los cientos de miles de millones de pesos de los Fondos del ISSSTE, de recursos que les aporta ilegalmente el Estado para diversos proyectos, y hoy en el extremo de la perversidad, promueven préstamos leoninos a los trabajadores de base supliendo las funciones del ISSSTE, engrosando las bolsas

personales de EEGM y secuaces. Políticamente, disponen de varias Senadurías, Diputaciones, Gubernaturas, Secretarías de Estado, y de su Partido Nueva Alianza (PANAL), una verdadera agencia electorera al servicio de cualquier postor, utilizando a los miles de comisionados de que disponen, de decenas de miles de maestros y trabajadores que coyunturalmente en procesos electorales dejan su trabajo para hacer campaña, etc. Aun así el charrismo sindical Elbista no es invencible, es fácil de derrotar. Su fortaleza radica en la fuerza del Estado y en la debilidad transitoria de la CNTE, pues la huelga nacional insurreccional que está gestándose, podrá derrotarlos.

3.1. Antecedentes (1900-1979). La CNTE, surgida hace 31 años en Chiapas, es la continuación de las luchas de los maestros de los años 10, 20s y 30s del siglo pasado, por la construcción de su organización sindical, que alcanzó su mayor cima con la fundación de la Confederación Mexicana de Maestros (CMM) en 1932; la Liga de Trabajadores de la Enseñanza (LTE) en 1934; el Frente Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (FUNTE) en 1935; la Confederación Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (CNTE) en 1936; la Federación Mexicana de Trabajadores de la Enseñanza (FMTE) en 1937 y el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM) en 1938, que avanzaron en medio de enconadas luchas en la vertiente de unidad por construir su sindicato, en que participan todos los trabajadores conformando un frente de clase, que sirva a sus intereses y se vincule con las necesidades y luchas del pueblo. En estas organizaciones confluyeron mayoritariamente tendencias clasistas, fuertemente influenciadas por socialistas, comunistas, organizaciones de izquierda y el movimiento comunista internacional, de Lenin y Stalin, en auge en aquellos años en lucha en contra del fascismo. Estas organizaciones habían arribado a la concepción de un sindicalismo de clase; ansiosos de disponer de un sindicato que sea arma de lucha para arrancar conquistas, preservarlas y acrecentarlas. Sin embargo esta tendencia fue derrotada por la reacción nacional, por la intromisión directa del Estado y de la CTM, durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, que cobijó al naciente charrismo sindical, persiguiendo la consolidación del corporativismo,

aunando a dicha ofensiva del enemigo las divisiones internas, lo que favoreció el surgimiento del SNTE en diciembre de 1943, hegemonizado por las tendencias reaccionarias, incluyéndose algunos socialistas, elementos de izquierda, que pronto fueron eliminados. La CNTE, es la continuación de las luchas de los maestros del Distrito Federal, que en octubre de 1948 en pleno período de consolidación del charrismo sindical, oponiéndose a la política de traición, claudicación y sumisión de las direcciones charras, realizó paros y movilizaciones obligando a la dirección nacional a intervenir, convirtiéndose en un triunfo, porque arrancó al gobierno de Miguel Alemán un aumento salarial importante. Es la continuación de las luchas de los maestros de la Sección 9ª, de 1956-60, que fue un ejemplo de combatividad por la democratización sindical, desarrollando la extraordinaria iniciativa de las masas, realizando ―paradas permanentes‖ (plantones), la toma de las instalaciones centrales de la SEP, la vinculación con los padres de familia y con sectores importantes de obreros, demostrando la gran fortaleza de los maestros, que les permitió conquistar su Sección, siendo finalmente derrotados por la represión del Estado. Es la continuación de las luchas de los maestros de Chihuahua, que en 1966-75 conquistaron la Sección 8ª.; de las Normales Rurales, Regionales y Superiores que en los años sesentas y setentas fueron núcleos importantes de lucha contra el charrismo sindical. Sobresalen las luchas de la Escuela Normal Superior de México (ENSM), que después de derrotar al charrismo en los turnos vespertino (1968), matutino (1972) y en los Cursos Intensivos de Verano (1974), se convirtió en el centro aglutinador de la insurgencia magisterial, logrando con la huelga de 62 días en abril-junio de 1976 el derecho a Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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generar su propia reforma educativa, enfrentó la política educativa de LEA que sustituyó las asignaturas por áreas, desenmascaró la esencia de las dobles plazas aceptadas como ―triunfo histórico‖ por la camarilla ―vanguardista‖ de Carlos Jonguitud Barrios (1974) y potenció las luchas de las Normales Superiores de Guerrero, Tepic, La Laguna, Monterrey, Chiapas y otras; hasta la dispersión de los Cursos de Verano de la ENSM, creándose las Normales Superiores de Veracruz, Campeche, Morelia y Santana, Sonora; y las instalaciones centrales (Fresno 15) tomadas por la policía y trasladados los cursos ordinarios a la exhacienda de El Rosario en 1983, constituyendo para el movimiento un fuerte golpe. Con esta represión el Estado amortiguó temporalmente el golpe al charrismo sindical por la ofensiva del magisterio clasista, pero también enseñó y confirmó, que la fuerza del charrismo radica en el respaldo del gobierno, y que es sólo un instrumento del mismo, además de que demostró una vez más que el corporativismo no es sindicalismo, y por lo mismo el SNTE no es un sindicato, sino una corporación al servicio de la patronal, urgiendo a los trabajadores la construcción en los hechos del auténtico sindicato. 3.2. Breve Historia de la CNTE (1979-2011). a. Surgimiento. La CNTE, surgió en diciembre de 1979 en Chiapas, como conjunción de las luchas que venían desarrollando los maestros de la Montaña de Guerrero, de los maestros de las Escuelas Secundarias Técnicas Agropecuarias de la Región de La Laguna, de los maestros de Telesecundarias de varios Estados, de delegaciones democráticas de maestros del Distrito Federal y el Estado de México, de varias Escuelas Normales Superiores, pero cuyo detonante fundamental fue la lucha que libraron los maestros de Chiapas y Tabasco que en abril y mayo y septiembre y octubre de dicho año, protagonizaron huelgas por los bajos salarios, la inflación galopante en sus regiones por el auge petrolero durante el gobierno de José López Portillo, por basificación de plazas (conquista recién nulificada por el Estado con la complicidad del charrismo sindical), por la rezonificación por vida cara; que ante la inercia, la traición y la sumisión de las dirigencias charras, las rebasaron, principalmente en la Sección 7 de Chiapas, quienes convocaron a la Primera Asamblea Nacional del magisterio y organizaciones democráticas del SNTE, realizada en Tuxtla Gutiérrez, los días 17 y 18 de diciembre, de donde emergió la CNTE. La CNTE, surge en lucha contra la política de hambre y miseria del gobierno, contra la política educativa ajena a los intereses de la educación del pueblo, contra la cancelación de conquistas como la

basificación automática y contra la política del charrismo sindical en el SNTE, hegemonizado en esos años por el cacicazgo de Carlos Jonguitud Barrios (1972-89), camarilla charra organizada en ―Vanguardia revolucionaria del SNTE‖, filial del PRI, caracterizado por la antidemocracia, la corrupción, la represión, la violación permanente a los derechos de los trabajadores, el servilismo a la política oficial, el robo a las cuotas sindicales. Política que en esencia es la misma en la actualidad, pero con diferente máscara, que pretende ser más ―moderna‖, supuestamente más democrática, pero sí más mañosa y perversa, hegemonizada por la camarilla gansteril de Elba Esther Gordillo Morales, ayer instrumento incondicional del PRIismo, pero que con la derrota en el 2000 del PRI, el corporativismo magisterial, lo mismo negocia con el PAN, con el PRI, o con quien sea, que por tal de conservar sus cotos de poder para sus fines personales y de mafia, no le ha importado dividir a la FSTSE, prohijando su nueva Federación (FDTSE), golpeando a sus propios correligionarios PRIistas, impulsando los proyectos Foxistas de reformas constitucionales, laborales, fiscales, aceptando las reformas a la educación que atentan contra los intereses de los trabajadores y del pueblo, como la Reforma Integral a la Educación Secundaria (RIES), la ACE; apoyando las reformas a la ley del IMSS y del ISSSTE, hasta la fundación de su nuevo Partido Nueva Alianza (PANAL), para chantajear y usufructuar canonjías, utilizando los recursos del SNTE, las cuotas que ilegal e ilegítimamente atracan quincenalmente a los más de 1,400,000 trabajadores de la educación. b. Auge de la CNTE de 1979 a 1983. La CNTE, en su primera etapa de 1979 a 1983, tuvo que enfrentar la ofensiva represiva del Estado y del charrismo sindical, sufriendo el asesinato de cerca de 150 de sus militantes, la represión judicial de decenas de dirigentes y la represión administrativa de miles de maestros; a pesar de ello, fue extraordinaria la incorporación de más de 200,000 trabajadores, principalmente de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Morelos, Hidalgo y Valle de México, desarrollando movilizaciones, paros parciales, huelgas, tomas de carreteras e instalaciones públicas y sindicales, caminatas, plantones y tantas acciones de fuerza, que posibilitaron debilitar el férreo control del charrismo sindical. Desafiando la política represiva del Estado, en Chiapas y Oaxaca, fueron desconocidos los CES y realizados Congresos democráticos, obligando al charrismo a convocarlos. En el Valle de México (13 de noviembre de 1980), se realizó un Congreso de Masas, se desconoció al CES de la 36 y se nombró un CES democrático. En Hidalgo (S. 15), en 1981 y 82 se realizaron Congresos de Masas. En Morelos (S. 19) y en Guerrero (S. 14), los movimientos se desarrollaron Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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enormemente. En las Secciones 14, 15 y 36 los charros se vieron obligados a integrar CES ampliados y aceptar el compromiso de realizar Congresos Seccionales democráticos, mismo que nunca cumplieron. En Morelos, un Congreso con mayoría democrática, fue desconocido y charrificado. Es importante destacar que en esta etapa, el magisterio aún influenciado por el movimiento comunista y revolucionario internacional, como las guerras de liberación nacional, la guerra de Vietnam, la revolución cubana y el auge revolucionario en Latinoamérica, asimismo por la experiencia revolucionaria mexicana de los años 60s y 70s, desarrolló un intenso activismo político, se vinculó prioritariamente con los padres de familia, y en varias regiones, principalmente con el campesinado y la clase obrera. Estas luchas permitieron arrancar conquistas sindicales, principalmente las Secciones 7 y 22 de Chiapas y Oaxaca, aumentos salariales y una serie de prestaciones para los trabajadores, que hizo posible que en la mayoría del magisterio nacional, que aunque no participen en las acciones de la CNTE, reconozcan que toda conquista es por sus luchas. Los movimientos de Guerrero, Morelos, Hidalgo y Valle de México, fueron derrotados por la represión del Estado y el charrismo sindical, por la corrupción a amplios sectores del magisterio, por la traición de cientos de dirigentes y activistas y por errores, limitaciones, divisiones e incapacidad de la dirección política de dar las alternativas correctas. c. La Resistencia de 1983 a 1988. De 1983 a 1988, después del auge reseñado y la derrota de varios movimientos, la situación de la CNTE se tornó sumamente difícil, siendo fundamentalmente las Secciones 7 y 22 de Chiapas y Oaxaca, las que con mayor fuerza y mejor organización mantuvieron la resistencia, enfrentando la política del Estado y el charrismo sindical, que a toda costa trataban de golpearlos y destruir a la CNTE, siendo dichas secciones las que mantuvieron la llama de la insurgencia sindical. En Oaxaca, el Congreso Seccional no fue autorizado, manteniéndose por 8 años la misma representación, lo que permitió también consolidar la experiencia de organización de base, que hasta hoy es garantía de unidad y fortaleza. En Chiapas, los Congresos fueron autorizados, apostándole el charrismo a desgastar al movimiento, contando con la influencia de ―Línea Proletaria‖, una organización burguesa (reformista, oportunista) que hegemonizaba la dirección del movimiento, organización que finalmente degeneró en el PT, e inclusive prohijó, después de la ―insurrección‖ zapatista, la formación de grupos paramilitares. La Sección 7 finalmente la recuperó el charrismo en 1992, pero que con la acción de las fuerzas democráticas y clasistas, hoy fundamentalmente ha sido restaurada

para la CNTE. En 1998 y 2001, la Sección 7 fue recuperada, y ante la imposibilidad del charrismo de ganarse a las bases, aprovechando el Congreso de renovación en 2008 impusieron un charrazo. d. Primavera Magisterial de 1989. En 1988, con la lucha por un bono sexenal, aun no siendo determinante sirvió de detonante para que el magisterio del Distrito Federal se movilizara masivamente, generando condiciones para el desarrollo del movimiento nacional de 1989, conocida como la ―Primavera Magisterial‖, que se caracterizó por protagonizar la Primera Huelga Nacional en la historia del magisterio mexicano, con una fuerza formidable que incorporó a más de 800,000 trabajadores, entre ellos más de 500,000 en huelga indefinida, que obligó al Estado a romper el tope salarial de 10% otorgando el 25%, la solución de los conflictos de las Secciones 7 de Chiapas y 22 de Oaxaca, y sobre todo la conquista de la Sección 9ª., y la integración paritaria de la Sección 10, además de recomposiciones en varias secciones del país. Aunque se puso en jaque al charrismo, lamentablemente a la caída prohijada por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari del cacicazgo de Carlos Jonguitud, no fue posible impedir la imposición del nuevo cacicazgo de Elba Esther Gordillo Morales, procedente del mismo fango del sistema PRIista, de donde procede ―Vanguardia Revolucionaria‖, situación que hasta hoy prevalece, causante en mucho de la crisis de la educación nacional, del deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores, de la división y alienación de los mismos, de la imposición de la homologación salarial, la mal llamada carrera magisterial, la descentralización y la ―modernización‖ educativa. Después de las grandes acciones de 1989, la CNTE, realizó su Primer Congreso Nacional Ordinario, en donde aprobó los documentos de línea, que representan la síntesis de una extraordinaria experiencia de lucha desarrollada, reivindicando el sindicalismo clasista, línea que hasta hoy se mantiene firme. El charrismo en su nueva versión enmascarada, con Elba Esther Gordillo Morales regenteando el ―nuevo‖ cacicazgo, intentó por todos los medios destruir a la Coordinadora, a través de la cooptación de sus dirigentes, ofreciendo su incorporación al CEN, lográndolo con algunos adeptos del PRD, entre ellos Jesús Martín del Campo; a la vez que fortaleció a ―Nuevo Sindicalismo‖ que dirige el PRDista Miguel Alonso Raya, y después el proyecto de ―Fracciones Democráticas‖ de Jesús Martín del Campo, para destruir desde dentro a la Coordinadora, proyectos que fueron derrotados, y dichas organizaciones repudiadas en el IV Congreso Nacional realizado en Oaxaca.

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La CNTE, después de la ―Primavera Magisterial‖ de 1989, no pudo consolidar la fuerza y expansión desarrollada, sin embargo, hasta hoy, se ha constituido en la única alternativa de unidad, organización y lucha clasista, independiente, democrática de los trabajadores de la educación del país, siendo un referente importante para las luchas que libran amplios sectores de obreros, campesinos, trabajadores universitarios, estudiantes, colonos, etc., sirviendo como ejemplo los intentos de unificar los movimientos populares en los distintos proyectos de frentes, que hoy están dándose, que con todas las limitaciones y desviaciones, confiamos en que pronto pueda arribar a un verdadero frente nacional de clase. e. Situación Actual de la CNTE. En estos 31 años de lucha, la CNTE ha ido construyendo sobre la base de la práctica concreta su proyecto de sindicalismo, logrando en miles de eventos como Asambleas y Congresos Nacionales cimentar su concepción de sindicalismo de clase, entendida en la aceptación del principio universal de lucha de clases como fundamental; la práctica del centralismo democrático en lo orgánico; la independencia ideológica, política y orgánica frente a las clases dominantes, el Estado, el charrismo sindical y los partidos políticos; la estrategia de la movilización-negociación-movilización; la práctica de la crítica y la autocrítica; superar el gremialismo y avanzar en la lucha conjunta con las luchas del pueblo; el autosostenimiento y la solidaridad de clase; para mantener la unidad y fuerza del movimiento se privilegia la lucha ideológica y la unidad política. Sobre esta base, para la CNTE, es primordial la conquista ideológica y política de la mayoría de los trabajadores para la transformación del SNTE, en un auténtico sindicato, que sirva a los trabajadores y no a la patronal, que sirva a las luchas e intereses del pueblo. La CNTE, en sus 31 años, desde sus inicios no sólo ha tenido que enfrentar la ofensiva represiva del Estado y el charrismo sindical, sino también al oportunismo, que no pierde oportunidad de entrar en componendas con el charrismo, para arribar a puestos seccionales y nacionales, a componendas con gobiernos estatales para fines personales o de grupo, hasta la utilización por algunas corrientes, vinculadas a diferentes partidos políticos, del capital político de la CNTE para fines electoreros en su interior, o para servir a sus proyectos de secta o grupo. La CNTE ha podido mantenerse durante estos años, por su carácter de frente de clase, en donde participan trabajadores, indistintamente de su sexo, religión o ideología política, estableciéndose como única condición la unidad política para la lucha por los intereses inmediatos de clase; se respeta la libre militancia, cualquier compañero puede profesar la ideología que más le convenza, puede militar en

cualquier corriente, grupo, secta o partido político, siempre y cuando no comprometa o anteponga los intereses de su tendencia a los de la Coordinadora. Actualmente la CNTE, atraviesa por problemas de dirección, y aunque los principios permanecen intactos en el papel, en la práctica varias corrientes que se asumen como dirección de importantes contingentes han ido relegándolos, en aras de capitalizar el prestigio y la capacidad de la misma. Así como en el pasado, las fuerzas clasista enfrentaron a los oportunistas y traidores de ―Línea Proletaria‖, ―Populistas‖ y demás socios de Chiapas (hoy cuadros importantes de EEGM, del Partido del Trabajo, y reaccionarios apoyadores de grupos paramilitares), a los oportunistas PRDistas de ―Nuevo Sindicalismo‖ y ―Fracciones Democráticas‖, actualmente enfrentan a los MULPistas, autotransformados en Organización Nacional del Poder Popular (ONPP) y en Movimiento de Liberación Nacional (MLN), quienes con discurso supuestamente de izquierda, han pretendido liquidar a la CNTE, tratando de llevarla al carro electorero, que aunque lo niegan, los hechos los desmienten, ya que en Zacatecas, Guerrero y Michoacán, están uncidos al PRD, y en otros Estados han negociado carteras en los CES con el charrismo de EEGM, que tanto dicen combatir. También se enfrenta, la política de derechización de varias corrientes políticas, que en aras supuestamente de revisar la estrategia y tácticas de la CNTE, sirven a los mismos objetivos de claudicación. Además, es importante destacar que con el abandono del trabajo de formación de cuadros dirigentes y la educación ideológica y política de las masas trabajadoras, amplios sectores de trabajadores que no participaron en la fundación de la CNTE, los auges de la misma, y sobre todo porque actualmente la integración del personal en todas las secciones del movimiento son mayoritariamente de compañeros jóvenes, que no rebasan los 10 ó 15 años de servicio, comienza a manifestarse apatía, desinterés por la participación política. f. Perspectivas de la CNTE.

La CNTE, continúa siendo la única alternativa de unidad, organización y lucha de los trabajadores de la educación, y para consolidar su proyecto es determinante: Recuperar y practicar consecuentemente principios que le dieron vida y prestigio. Reivindicar la práctica del activismo político. Poner atención en la forja permanente de cuadros dirigentes y la educación de las masas trabajadoras. En las condiciones actuales del país, con la política proimperialista del régimen y la opresión y traición nacional, así como generalizada en contra de los Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág. los

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trabajadores con la complicidad y tácito apoyo del charrismo sindical, es urgente discutir y decidir entre las bases trabajadoras la posibilidad de la construcción en los hechos del sindicato independiente (entendido por independencia ideológica, teórica, política y orgánica de clase). La lucha por la defensa de las conquistas históricas de los trabajadores, enfrentar y derrotar las reformas estructurales, particularmente la abrogación de la Ley del ISSSTE, la cancelación de la ACE, la defensa de la educación pública, etc. Partiendo de la realidad concreta de nuestro país, que es multinacional, sometido al imperialismo, principalmente al yanqui, con fuertes resabios de semifeudalidad, elaborar desde las masas un Proyecto Educativo, que conlleve desarrollarlo entre el magisterio cuyo objetivo inmediato sea educarlo desde la posición proletaria, lo que permita aplicarlo conscientemente entre los más de 30 millones de educandos, y entre las masas explotadas y oprimidas de la sociedad. g. Carácter de clase de la CNTE. Pero, ¿cuál es la esencia clasista de la CNTE, que tanto molesta y preocupa al Estado, al charrismo y a los oportunistas? Mencionaremos, tan sólo unas perlas. Caracterización de la CNTE. ―La CNTE es una organización de masas conformada por los trabajadores de la educación democráticos del país, independientemente de la burguesía y su estado, del charrismo sindical y de cualquier organismo político, es decir, no es propiedad de nadie más que de los propios trabajadores de la educación.‖ ―Es un frente de clase, porque participan en ella trabajadores de la educación que aceptan el principio universal de lucha de clases, independientemente del color, sexo, credo religioso e ideología política, lo fundamental, es que estén dispuestos a luchar por sus intereses de clase, por la solución de sus demandas económicas, sociales, laborales, profesionales y políticas. No es anti-partido, al contrario, respeta la libre militancia de sus miembros en cualquier organismo político, pero aclarando (que su militancia) que es de carácter individual y que respete las decisiones e intereses del propio movimiento.‖ ―La CNTE aglutina a las masas conscientes y su objetivo es reconquistar al SNTE, para que sirva a los intereses de las bases y no los de la patronal.‖ ―La CNTE no es otro sindicato, tampoco otro CEN, es una organización de masas, no de membretes, que lucha al interior del SNTE por su democratización. Principios de la CNTE. ―No se niega ninguna forma de lucha y organización y sus posibles combinaciones, siempre que no obstruya la educación de las bases, no

rebaje su nivel combatividad.‖

político,

su

conciencia

y

su

―No se plantea la destrucción del Sindicato, sino la recuperación de su contenido revolucionario que la burguesía y sus agentes le han destruido.‖ ―Busca destruir al charrismo.‖ ―Elige democráticamente a sus dirigentes. Su dirección es colectiva, rechaza la afiliación forzosa y obligatoria a cualquier partido, construye órganos permanentes de vigilancia y fiscalización.‖ ―Se rige Democrático.‖ por el principio del Centralismo

―Combina la movilización con la negociación de los pliegos petitorios.‖ ―Es una escuela preparatoria para la lucha general contra la burguesía y su estado en su objetivo de destrucción del sistema capitalista.‖ “Eleva la conciencia de clase y educa políticamente. No concilia ni trata de armonizar sus intereses con los del enemigo. No mediatiza ni divide la organización y la lucha.”(Subrayado nuestro) ―Lucha constante y consecuentemente por el mejoramiento de las condiciones de vida y la defensa de sus intereses y derechos de clase.‖ “Lucha contra el charrismo sin hacer alianza y componendas con él, identifica a la burguesía y su estado como el enemigo principal. Reconoce a la clase obrera y al campesino como la principal fuerza social para el cambio estructural de la sociedad.”(Subrayado nuestro) ―Comprende el estrecho vínculo entre la lucha económica y la política. Combate el apoliticismo y reconoce que el destino histórico de la humanidad es la sociedad sin explotados ni explotadores. Utiliza toda las formas de lucha de manera creativa, sin sectarismos ni desviaciones gremiales.‖ ―Practica la crítica y la autocrítica oportunas, constructivas y fraternales, así como la solidaridad de clase. ―Las bases tienen el poder de decisión, impulsa la formación de cuadros políticos. ― ―Tiene conciencia de la necesidad de la construcción de la organización que encabece la lucha general de la clase trabajadora.‖ ―Conserva la unidad entre los miembros de nuestra organización y promueve con las demás organizaciones la unidad, para lograr la integración en los hechos de un sindicalismo de clase.‖ ―Pondera la importancia de la estructura estatutaria desde los centros de trabajo para ponerlas al servicio de Dignidad, MBM. Núm. 23, febrero de 2011, Pág.

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los trabajadores, sin menospreciar de ninguna manera la importancia fundamental de la estructura no estatutaria.‖ ―Respeto absoluto a los acuerdos emanados de las asambleas como foros nacionales de la CNTE.‖ ―Practica la libre elección y revocabilidad en las diferentes instancias de dirección de la CNTE.‖ ―Reivindica el principio universal de la lucha de clases.‖ ―La CNTE es solidaria con la lucha de otros pueblos y reivindica el principio del internacionalismo proletario, puntualizando que en la actualidad existen tres fuerzas motrices que pugnan por el cambio en el mundo: la clase obrera en los países industrializados, la lucha de liberación de las naciones oprimidas y los países que continúan reivindicando el socialismo como una sociedad justa y democrática.‖ ―Retoma la lucha ideológica como elemento importante para el avance del movimiento bajo el principio de unidad-lucha ideológica–unidad.‖ ―Ningún contingente tiene la facultad de revocar un acuerdo de asamblea nacional y aun cuando no se coincida, se deben acatar los acuerdos mayoritarios, ya que de que no hacerlo, se agudiza el problema de la unidad.‖ Táctica de la CNTE. ―La CNTE, debe establecer mecanismos que garanticen la plena solidaridad entre los trabajadores de la educación y demás trabajadores del país.‖ ―La CNTE, debe impulsar la formación de Frentes Regionales y Estatales, con miras a formar un gran Frente Nacional, para enfrentar la política antipopular del Estado.‖ ―La CNTE, reconoce la lucha de todos los Frentes del mundo por lograr una sociedad más justa, por lo que debe establecer vínculos estrechos con sindicatos y organizaciones de otros países.‖ ―La CNTE, debe realizar acciones nacionales coordinadas, demandas conjuntas y negociaciones unitarias.‖ ―La CNTE, debe mantener por sobre todas las cosas la unidad en la acción y la táctica de MovilizaciónNegociación-Movilización.‖ ―La CNTE, utilizará las formas de lucha posibles, siempre y cuando éstas sean resultado de las consultas de base.‖ ―La CNTE, por su mismo carácter de movimiento de masas que lucha por conquistar el SNTE, y ante los embates del gobierno y los charros con diferentes medios, que van desde la cooptación hasta el asesinato de militantes del movimiento democrático, ha aplicado por esa misma circunstancia diferentes tácticas que

corresponden necesariamente a la correlación de fuerzas en las secciones a nivel nacional.‖ ―Por eso debe quedar claro que no puede existir una táctica única y para todo momento dentro de la CNTE, sin embargo, en la historia en la CNTE se han aplicado tácticas, que aunque se asumen por algunos contingentes como particulares afectan el desarrollo de la CNTE en lo general.‖ Estrategia de la CNTE. ―Democratizar al SNTE. Para lograrla, la CNTE debe desarrollar trabajo permanente desde los centros de trabajo a través de los Consejos Centrales de Lucha, las Coordinadoras Estatales, las Promotoras etc. combinados con la estructura estatutaria.‖ ―Democratizar la Enseñanza. Para lograrla, la CNTE debe apoyar cotidianamente en un gran Plan Nacional, que incluya una serie de actividades donde los principales actores sean los maestros, los padres de familia y los alumnos. En el entendido de que esta gran empresa se inicia con el cambio de actitud profesional de los compañeros.‖ ―Democratizar el País. Para lograrlo, la CNTE debe participar en la más amplia convergencia con los demás sectores de trabajadores del país y en la lucha cotidiana contra los estragos de la explotación.‖ La línea ideológica, teórica, política y orgánica de la CNTE, cuyos postulados fundamentales, son los planteados anteriormente, con una práctica de lucha consecuente durante más de 31 años, lo confirman como un auténtico sindicato, que el SNTE como tal nunca ha sido, sirviendo de ejemplo a todos los trabajadores del país, que con los ejemplos de las luchas campesinas y las huelgas y acciones impulsadas por los mineros, los cañeros, sectores de electricistas y del IMSS, etc., atisban un futuro de combatividad proletaria. Por esta posición de la CNTE, es que los enemigos de clase y el oportunismo, pretenden destruirla, constituyendo un reto para todos los clasistas del país, que siguen siendo mayoritarios, defenderla, consolidarla y llevarla al triunfo.

Trabajo de reproducción, tomado de ―Escuela sindical CCL Sinaloa‖, enero de 2011.

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