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SOBRE EL TRABAJO CON EL ACTOR.

Este ensayo versa sobre cuatro problemas que me parecen muy importantes
para el pensamiento del director de hoy: las dificultades de comunicación con
el actor, el reparto, la marcación y el rol.
Comúnmente el director administra el tiempo de sus ensayos hacia tres tipos
de actividades: a los ajustes de su propia versión interpretativa del drama; al
trabajo de la puesta en escena; y al trabajo con el actor. En mi opinión, esta
tercera actividad es la más importante. El actor piensa de modo muy diferente
al director; mientras el director generalmente habla, el actor siempre quiere
hacer cosas. La construcción de un personaje es algo palpable y concreto. Por
eso el arte teatral, ha elaborado lenguajes que permiten facilitar esta
comunicación, que no siempre es eficaz, porque por un lado los directores
usan palabras de variados diccionarios artísticos, y por el otro, los actores no
quieren escuchar estos planteamientos. Pero, ¿cómo llegar a una buena
comunicación? Muchas veces parece que las partes están entendiendo y, de
repente, después de un tiempo explota la bomba, y lo que parecía que
marchaba bien, corría en direcciones totalmente contrarias. Cuando se trabaja
como director, es muy bueno tomar conciencia de que el autentico creador del
espectáculo teatral, es el actor y esto hace parte de la esencia del teatro, pero
el performance del actor, siempre queda velado por un misterio, como un
secreto. Esto significa que el resultado del arte actoral nace sólo en el
momento de presentarse o rodarse la obra y no antes, ya que emerge
precisamente del contacto con el público o ante las cámaras. Y lo peor para el
director, es que en cada presentación o en cada repetición, la escena sale
diferente. Como ya se dijo antes, el actor piensa distinto al director. Al actor es
muy difícil definirlo, pero el verdadero actor es una persona un poco diferente;
vale decir, que esta es una profesión en donde hay que estudiar por largos
años y luego, practicar estos conocimientos por muchos años más. En
conclusión, esta profesión requiere de una técnica específica. El actor es un
tipo de talento que tiene su propia visión del mundo, y no solamente un hábil
manejo de su cuerpo, voz y una gran memoria, sino que también poseen
talento y técnica.
Hoy se ven muchas personas que se dicen actores y que en verdad no los son.
Generalmente, ellos mismos elaboran la opinión de que cualquiera puede ser
actor, y que actuar es muy fácil, algo así como “la necesidad mimética” de la
que habla Francis Ferguson. Entonces vemos poetas, políticos, modelos o
cualquier persona que se disfrazan de actores. Y muchos de ellos crean el
convencimiento, de que no es necesario acudir a la escuela teatral, porque allí
únicamente se enseñan problemas técnicos, y que es posible aprender solo. La
falta de respeto por el arte de la actuación, parece originarse en el hecho, de
que cualquier Ego, se considera un critico autorizado. El caos de hoy, sobre la
noción o el pensamiento de la actuación es cada día más grande, por se han
propagado diferentes conceptos vanguardistas, a las que hay que sumar el
cine y la televisión. El problema radica, en que la mayoría no sabe en que
consiste el arte actoral. La actuación es un arte muy singular porque para este
artista, la materia de su creación es él mismo, en todo su conjunto. Jean
Copeau escribió: “… el actor rompe un tabú, juega con su humanidad y juega
con él. Los sentidos, el intelecto su cuerpo y su alma inmortal, no en vano le
fueron ofrecidos para que los usara como herramienta; los violara, los
retorciera, estirara o enderezara como él quisiera”. Tal vez, por ese motivo
fueron marginados de la sociedad, pero al mismo tiempo fueron tratados con
una inconmensurable admiración y adulación, comparable solamente a la
adulación para con los dioses. Es por todo esto que decimos, qué la obra del
actor es misteriosa. El actor está contra natura: por un lado con sus terribles
dramas, y por el otro lado milagroso y hasta la palabra monstruoso, como nos
lo presenta William Shakespeare en “Hamlet”, escena II del acto II. También es
muy conocida la anécdota sobre el un gran actor europeo, que al conocer la
noticia de la muerte de su padre, lanzó un grito tan conmovedor, tan sincero y
tan bello, que el actor que vivía en él, le despertó la necesidad de memorizar
este momento para luego repetirlo en el escenario. Tal vez eso sea inhumano,
pero también puede ser muy humano, porque el genero humano tiene mucho
más de farsante de lo quiere aceptar. Marlon Brando decía: “No siento respeto
por el actor, a la larga es la expresión de un impulso neurótico. Aunque ser
neurótico no es malo, tampoco produce satisfacción alguna. Actuar es una
cosa de vagos, porque induce a la autoindulgencia. Te pagan por no hacer
nada y todo se reduce a nada”. Todo esto nos induce, a que el oficio de la
actuación no sea muy claro. Por un lado es un misterio y por el otro, es un
oficio concreto, que está al alcance de nuestras manos.
Desde la perspectiva del director, el trabajo con el actor radica en la capacidad
de comunicarse con él, una relación por demás única. Si a una persona común
y corriente, le damos la tarea de que supere el obstáculo de un muro, buscará
las maneras mas económicas e inteligentes posibles para realizarlo. En
cambio, el actor destruirá el muro con su propia cabeza. Tal vez de este hecho,
nace el merito de todo artista, sus éxitos dependen de su desadaptación y de
su riesgo. Y estos riesgos de los actores son mucho grandes que en cualquier
otra actividad artística. En el actor los nervios son permanentes, y cuando los
pierde, pierde también su arte. El director debe entender que sus creaciones,
solo se puede realizar gracias a estas raras criaturas. Y el mayor problema, es
que los directores no saben casi nada sobre los actores; no saben con el actor
construye sus personajes, siempre hablan “que el actor agarró al personaje”, y
esto puede suceder de un día para otro, ya que cada actor trabaja con un
método diferente al de los demás.
La primera etapa del trabajo con los actores está en hacer el casting y el
reparto, pero recordemos que ésta es una situación de especial privilegio para
el director. Para el actor es una situación estresante y por momentos,
desagradable. Y cuando ya se han repartido sus deberes, el actor es el
responsable del personaje y el director es responsable de la obra. Pero el
director debe tener en cuenta, que para un actor es muy importante el reparto
de los personajes. Aunque todos hayamos escuchado la famosa frase de
Meiningen que “No hay papeles pequeños, sino actores pequeños”, o sea, que
en cada papel se puede obtener el mismo éxito, y eso no es así, o pregúntenle
a un actor si quiere ser el protagonista o un actor de reparto. No se puede
conseguir el éxito con cualquier personaje con la misma facilidad. El actor
siente esto porque es vanidoso, y este es su privilegio. Casi todos los actores
quieren ser populares y salvar al mundo. Pero esto coloca al director en una
difícil decisión: ¿quién puede hacer los personajes de los extras y los
figurantes? Porque no se equivoquen, estos personajes los deberían hacer los
mejores actores que logremos contratar ya que se necesita de mucha maestría
para realizarlos. Goethe le exigía a sus mejores actores, que realizaran los
personajes secundarios. Pero el director debe tener en cuenta, que cuando
hace el reparto, se está comunicando con sus actores. El reparto dice mucho,
por sí solo, de la interpretación de la obra; de la visión y la intuición del director
con respecto al tema o idea que está trabajando. Desde ésta primera
escogencia, el director está dejando entrever cómo se van a construir las
simpatías y antipatías del público frente a la trama, sin hablar del nivel artístico
que se busca. Un mal reparto siempre toma venganza al confrontarse con los
espectadores y con los críticos. Dirán que tal o cual actor no hace bien su
personaje, que la obra es aburrida o poco creíble, pero todos estos reclamos
han sido culpa del director. Así que lo mejor es, darse el tiempo para escoger
en la audición; y aunque los amigos actores del director se molesten con las
decisiones, es mejor esto, a crear un gran fracaso y esto casi nadie lo perdona.
Un actor nunca los perdonará si lo llevan al fracaso artístico. Y cuando se
escoge mal a un elenco, es mejor empezar de nuevo, porque es muy difícil
sacarle a un actor lo que no tiene, eso es como esperar un milagro. Claro que a
veces pasan cosas, como que un director vea en un actor algo que los demás
no pueden ver, y lo puede llevar al éxito, pero estos descubrimientos pocas
veces suceden. Por eso los actores tienen sus directores preferidos, con
quienes sienten que pueden hacer lucir todo su talento. De igual forma, los
directores tienen a sus actores preferidos. Y deben tener en cuenta, que ningún
reparto puede satisfacer a un elenco de actores, siempre habrá dos o tres, que
consideren que puedan hacer otros personajes. Se empiezan a visualizar las
primeras rivalidades entre los actores, pero creo que es algo sano, ya que la
competencia en ésta profesión es muy natural. Andrej Wayda dice que: “El
director debe tener dos momentos de iluminación: cuando elije el tema y
cuando escoge a sus actores. Lo demás no tiene gracia, es como cortar un
gran tubo, con un segueta pequeña, siempre es igual… largo y aburrido”. Y no
podemos pasar por alto, que también hay actores que se eligen solos, como
cuando Marlon Brando hizo su famosa audición para “El Padrino”.
Luego vienen los ensayos. La palabra ensayo tiene dos acepciones: una es
repetición de algo y otra, es prueba. Creo que es más interesante la segunda,
ya que habla de un acercamiento a algo, de probar, saborear, de verificar, un
test de experimento, control o investigación. El tiempo de los ensayos es para
que el director trabaje y pruebe varias opciones con sus actores. El primer
ensayo debe ser un trabajo de mesa, donde se lea y se analice la obra. Luego
de aclarar las preguntas del equipo, pasamos a los ensayos prácticos. En
estos, cada director los maneja y los encamina de una manera personal
dependiendo de su temperamento: pueden ser silenciosos o con gritos, pueden
invitar a toda la cuidad o no permitirle la entrada a nadie. Pero lo más
importante, es que el director debe llegar preparado a los ensayos, debe saber
todos los pormenores de la obra, y lo que no sabe, lo debe inventar. Deben
tenar en cuenta que los ensayos producen incomodidad y pánico, en los
actores, como en el director. Si comprenden esta situación, pueden superar
muchos malentendidos. Algunos directores buscan pretextos para retardar los
ensayos, ya que el iniciar un ensayo, requiere de un gran esfuerzo psíquico,
sabiendo que hay miedo a la confrontación, a la toma de decisiones y frente a
las varias preguntas que le formularan los actores.
Cuando el director quiere instaurar el respeto en su grupo, lo más probable es
que empiece a marcar a sus actores. Algunos directores piensan que la
marcación es la forma más simple y segura de comunicarse con el actor. La
marcación nos indica que el director está preparado, determina los confines
artísticos de la obra y pone las fronteras del espacio en la búsqueda de sus
actores. Aquí entramos en la problemáticas artísticas, como la de la libertad del
actor, frente a la autoridad del director; sobre el profesionalismo de ambos, etc.
Comunicarse con el actor desde una marcación preconcebida, limita las
posibilidades creativas del actor. Los movimientos pueden ser marcados por el
director hasta el último momento (no olviden la inclinación de los actores a fijar
la marcación), como recurso natural, rápido y eficaz que ayudará a los actores.
Mass que la puesta en escena, que es como la firma del director, el sello que
los distingue y como construye su mundo, es el trabajo de creación con los
actores es el más importante, porque solamente el actor con su interpretación
puede decir alguna verdad sobre el mundo. Si tenemos algo que decir, es más
complicado hacerlo desde la puesta en escena, que desde la actuación.
Ahora pasemos al último punto. Si aceptamos que el arte actoral se basa en la
capacidad de construir y crear personajes que juegan con los otros personajes,
debemos hablar del rol. En la vida real, el ser humano está siempre involucrado
en sucesos, y el rol es la forma en que la persona o personaje participa del
movimiento de los sucesos; entonces cambia y actúa. La palabra rol viene del
latín rotula, que era un rodillo donde se introducían las páginas de la pieza
teatral; el rol era algo secreto y escondido. Podemos definir al rol como
actividad, que construye de una persona, los elementos que la distinguen y
descubren su personalidad en los momentos de una reacción especifica o en
alguna situación precisa. El rol es una representación simbólica de ésta
actividad. El rol se actúa como la condición de la identificación del hombre con
el mundo, y la expresión del carácter individual y espontáneo, pero también
social y convencional. El rol se juega y se vuelve a jugar. La palabra jugar tiene
varias acepciones, pero la que más nos interesa, es esta: jugar = actuar,
participar en el juego, divertirse, tocar un instrumento o emociones. Así, la
actuación puede ser: jugar con alguien (partenaire o espectador), o tocar el
cuerpo como instrumento y provocar emociones. Y debemos entender, que lo
que siempre está en juego, es el rol. El personaje juega un rol y tiene que usar
el rol para entrar en las reglas del juego. Juego y Rol son inseparables. En el
teatro griego, tenían una visión del hombre como rol y no como personaje
(argumento-objetivo de Edipo, Antígona y Orestiada). El argumento de la obra
guía y encamina el rol. Por ejemplo, la improvisación se trata sobre el rol y no
sobre el personaje. Shakespeare es un ejemplo del mejor equilibrio entre rol y
personaje.
El problema del rol, el personaje y el juego es muy importante, y sobre esta
relación están basados los géneros dramáticos. La tragedia, la farsa y la obra
didáctica se basan en el rol; la pieza naturalista, la comedia y el melodrama se
basan en el personaje. Los géneros son eternos y reflejan una forma de ver al
mundo. Y cuando descubrimos la convención de la obra, descubrimos el juego.
Para aclarar el rol, debemos definir: ¿qué quiere o desea el personaje en este
momento? El rol es la única forma segura, en la cual el director puede basar su
trabajo, al formular las tareas actorales: ¿Qué quiere o desea el personaje? El
actor espera del director, una tarea clara y una buena formulación del rol. El rol
contiene siempre la misma pregunta: ¿Quién soy? Esto determina las reglas
del juego que el actor y director deben aceptar. El rol significa siempre quién
soy y no cómo estoy. El personaje en cambio, hace referencia a cómo soy.
Sobre el esqueleto del rol, se construye el personaje, y el rol aclara o determina
las reglas de juego del personaje.
Pero cuando trabajen con actores recuerden, que cada actor trabaja sobre su
propio método y su particular forma de trabajar debe ser entendida por el
director, como si fuera un psicoanalista que esta tratando a un paciente. Así
que paciencia y mucho entendimiento para los actores.