1.

Síntesis de los aspectos fundamentales de algunos documentos acerca del poblamiento de América, haciendo énfasis de las regiones Norte, Centro y Sur de América.

El evolucionismo cultural o el difusionismo, el avance natural y progresivo del hombre o el adelanto como parte de una reciprocidadde técnicas y materiales de los pueblos de América,han hecho que se planteen diferentes hipótesis de cómo fue el desarrollo de los pueblos en diferentes puntos del continente americano. De esta manera, podemos debatir acerca de dos posturas sobre el desarrollo y crecimiento de los pueblos primigenios de América, dos escuelas de la antropología que son distintas pero que buscan un soloobjetivo: el de conocer de manera más certera cómo acaeció el desarrollo del hombre americano. Podemos ver por una parte al evolucionismoque postula el ³inexorableprogreso de la humanidad, sosteniendo que la humanidad avanza desde lo más bajo hasta lo más alto, lo «civilizado», o sea, que todos los habitantes del mundo van por el mismo camino de µprogreso¶ y de desarrollo, y que sólo es cuestión de tiempo para que alcancen el mismo nivel los pueblos´.1 Por su parte, el difusionismo ³sostiene que existen las civilizaciones y culturas que, dependiendo del lugar y el momento, entraban en contacto y penetraban unas en otras; que a través del préstamo mutuo se producía entre ellas un proceso de fusión y compenetración; que nunca se interrumpió el dinámico proceso de comunicación, traducido en un diálogo fecundo y un intercambio tan vívido como complejo´.2

Con estas dos vertientes de la antropología nos abocaremos a ver cuál es la postura de algunos autores con respecto al desarrollo del hombre americano en sus diferentes áreas. El profesor Luis Felipe Bate hace referencia a que las evidencias sobre el poblamiento temprano de Américahasta hoy existentes, no ³ofrecen la confiabilidad mínima necesaria como para aceptar la pertenencia de supuestos pueblos culturalmente diferentes ni cronológicamente precedentes de los demás pueblos de cazadores recolectores cuya existencia está bien documentada de que eran capaces de producir puntas de proyectil bifacial desde el doceavo milenio A. P.´3
1 2

Kyszard Kapuscinski, Encuentro con el otro, México, Anagrama, 2009,págs.49 y 50. Ibídem.

Luis Felipe Bate, ³Sobre el poblamiento temprano de Sudamérica (resumen)´, en Unión internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas. X congreso. Actas, México, UISPP, 1982, pág. 423-427.

3

Para ello aduce a dos clases de evidencia:1) que los sitios en donde se han encontrado restos arqueológicos ³carecen absolutamente de confiabilidad como argumentos a favor de las interpretaciones de que son objeto´ y 2) que ³el grueso de materiales atribuidos a estos supuestos pueblos µprimitivos¶ proviene de colecciones de superficie y más específicamente de canteras o talleres´.4Añade además 3) los criterios para dichas interpretaciones de la tipología, en el proceso de trabajo y fases de elaboración de instrumentos que implica la talla de la piedra. El profesor Luis Bate supone que cuando el hombre ingresó a América pudo haber traído ya una industria de tipo Paleolítico medio. Ya que la evidencia disponible ³muestra que hacia el 12.000 a. p. había por lo menos tres grandes poblaciones diferenciables en sus manifestaciones culturales y cubriendo ya casi todo el continente´.5 Para ello, el autor nos refiere que existen dos ³horizontes´ aceptados por la mayoría de los arqueólogos que poseen puntas de proyectil distinguibles, pero Luis Felipe Bate propone un tercer conjunto, que se refiere específicamente para la parte Sur de América. El primer conjunto tiene como eje de dispersión la Cordillera de los Andes, cuyo utillaje lítico está realizado exclusivamente del material encontrado a su disposición y su forma se adapta a la explotación de distintos recursos. El segundo conjunto se enmarca en el período tóldense (de los más antiguos de América del Sur); característico de éste son los proyectilestipo ³cola de pescado´,esto es hacia el 11.000 a. p. y se encuentran en el conjunto Cueva Fell, ante esa evidencia el profesor Luis Felipe dice que ³lo único que puede afirmarse es que no constituyen una derivación austral del µcomplejo el Llano¶ en Clovis, cuyas flechas más tempranas son prácticamente contemporáneas a las de la Patagonia´.6 En el tercer conjunto el autor menciona que hubo una ³distribución geográfica en toda la parte septentrional de Sudamérica, desde la costa hasta las tierra altas del interior, entre el extremo norte del Perú por el Pacífico y por Minas Gerais por el Atlántico brasileño´.7 Estas regiones estarían representadas porlos sitios de Chorrillos y Talara en el Perú; el ³complejo vegas´ en Ecuador; El Abra, Sueva-1, Tibitó en Colombia; Guayana en Venezuela; la zona de Lagoa Santa en Brasil.

4

Ibíd. pág. 424. Ibíd. pág. 425 6 Ibíd. pág. 426 7 Ibídem. 426
5

El utillaje lítico localizado en esas zonas no es muy especializado pero sí suficiente para la explotación de los más variados recursos de caza y recolección. Como lo eran cuchillos, raspadores, perforadoresy puntas de proyectil. Además Luis F. Bate hace mención de que se hizo talla de materiales que se encontraban más disponibles, o sea, que estaban cerca de la habitación, a lo cual nos remite a que no es que estuvieran más atrasados tecnológicamente ni que tuvieran menos eficiencia productiva. Ante estos planteamientos profesados por el profesor Luis Bate, podemos deducir que él se vuelca a que fueron respuestas culturaleslas que se expresaron en los primeros pobladores de América del Sur. Las necesidades impuestas por el medio motivaron asimismo respuestas que pudieron haberse extendido por el área como bien menciona Luis Felipe Bate refiriéndose a las puntas ³cola de pescado´: ³es del todo claro que todas las demás manifestaciones de la presencia de los portadores de estas puntas, de amplia dispersión en el área de llanuras orientales del Cono Sur, hayan alcanzando buena parte del sur brasileño´.8 Con respecto al Centro y Norte de América podemos ver, según François Rodríguez-Loubet que podría haberuna manera de establecer pruebas acerca de la asincronía de los fenómenos paleoclimáticos de Europa y América,de los cuales se puede partir para la comprensión de los períodos prehistóricos, sobre todo aquellos que hayan obligado a ciertos grupos de Asia a emigrar hacia el Nuevo Continente.9 La forma de embudo que tiene la parte de América del Norte y Sur permitió un goteo de humanos de la primera parte a la segunda, pero la datación de los restos encontrados tan discontinuo hace difícil hacer una periodización que convenza a todos. Por ello, el autor propone una periodización con un panorama más general a partir de los trabajos de Lorenzo, Mac Neish y NelkenTerner10 A partir de los trabajos de Ales Hrdlick se han dejado pocas esperanzas de situar al hombre en América antes del pleistoceno. Así pues, la prehistoria de Mesoamérica comienza con el descubrimiento del hombre de Tepexpan,aunque tampoco a partir de élpuede situarse una escala cronológica exacta y única. Pero Mac Neish en sus investigaciones ³pone en evidencia un maíz primitivo, estableciendo nexos entre ciertos niveles de sus excavaciones y otros de suroeste de los Estados Unidos´.11

Ibíd. pág. 426 François Rodríguez-Laubet, ³La prehistoria en México y Centroamérica´,Arqueología, México, D. F., jul.dic 1989, pág. 3 10 Ibíd. pág. 4 11 Ibídem.
9

8

Es así que el autor del artículo propone la clasificación siguiente para el estado actual de los conocimientos:12

y

Pleistoceno superior: desde 30000 B. P. hasta 14000 B.P. o Caracterizado por las piezas unifaciales de aspecto burdo en piedra o hueso, asociada a la megafauna. También una característica exclusiva de este período y de los sitios señalados abajo es la presencia de tajaderas y de lascas más o menos irregulares, ausencia de puntas bifaciales; de ahí otro nombre que se le da a este horizonte, ³prepunta´ o de ³las lascas y los núcleos´, o específicamente para la zona de México ³arqueolítico´. Economía basada en la Caza-recolección. o Se encuentran vestigios en sitios como: El Bosque, en Nicaragua y Valsequillo y Cedral en México.  Los restos del Bosque se pueden datar desdefechas de 22644 +/- 1100y alrededor de 32000 B.P.  La datación de El Valsequillo puede ir de 21850 +/- 850 B.P. hasta 23940 +/- 1000 B. P.  El Cedral puede situarse, por sus más antiguos vestigios, de 31850 +/1800 B.P. hasta 33000 +/- 27000 B.P.

y

El pleistoceno final: 14000-10000 B.P. o Este ³horizonte´ se caracteriza por las puntas bifaciales acanaladas de tipo Clovis y Folsom en el Norte de América y en Sur las puntas tipo ³Cola de pescado´. El material sobre lascas sigue siendo burdo. Las Puntas bifaciales aparecen por primera vez. La economía está basada aún en la casa-recolección, pero la caza ya sehace sobre pequeñas presas con una tecnología de punta acanalada. Las puntas comienzan su evolución hacia la perfección de hechura. o Los sitios donde se han encontrado vestigios se extienden de Norte a Sur con diferentes niveles de datación según el sitio.    Cueva Blanca (Oaxaca, México): 11000 +/- 400 B.P. La Calzada (Nuevo León, México): 9670 +/- B.P. Los Tapiales (Guatemala): 10710 B.P.

y

Holoceno antiguo: 10000 a 7000 B.P. o Al ser producto resultado del final de la era pleistocénica, su característica fundamental es el cambio radical en el clima, y es el área de América del Norte donde se concentra el mayor cambio con la desaparición de lago y la desertificación de la zona, la desaparición por completo de algunos

12

Ibíd. p.4 y sigs.

ejemplares de la megafauna. La economía durante esta etapa se basa en una intensificación en la recolección, prueba de ello son la aparición de instrumentos de molienda rudimentarios y la caza,que se hace sobre pequeños animales con una tecnología de puntas foliáceas, las tipo Lerma y la aparición de las puntas con aletas. o Este período se caracteriza también por la utilización más frecuente de refugios naturales durante el constante vaivén del clima. También la intensificación de la recolección en el Norte de México, donde las puntas foliáceas, y las primeras puntas con pedúnculos, se fabrican a partir de madera y hueso. El utillaje lítico se hizo más complejo a medida que la actividad humana se iba diversificando. o Entre los sitios de este horizonte encontramos:  Zohapilco y Chalco que tienen una datación de 9920 +/- 220 B.P. a 7040 +/- 115 B.P. y El Holoceno Medio: 7000 a 4500 B.P. o Las características de este ³horizonte´ en cuestión de clima son similares a las de hoy día. Los accidentes geológicos juegan un papel preponderante al servir de nichos ecológicos muy variados a lo largo de México, sobre el Eje Transversal y la Sierra Madre del Sur. En la economía de esta época se ve ya la domesticación de ciertas plantas, causada en cierta medida por la desaparición de la fauna que se cazaba anteriormente. o En este período es donde las grandes tradiciones culturales preexistentes se afirman y adquieren sus formas precortesianas casi definitivas: en el Norte de México, las culturas del desierto; en las franjas litorales del Pacífico, los concheros, cuyos depósitos principales están en Panamá; y las particularidades regionales de la serranía coadyuvaron a que poco a poco las poblaciones ahí localizadas se orientaran a la agricultura, tal es el caso de Mesoamérica.  Mesoamérica: el valle de Tehuacán nosda un ejemplo de la domesticación de vegetales durante las fasesCoxcatlán (7000-5000 B.P.), época en que ya se conoce el frijol, y Abejas (5500-4300 B.P.). El sistema social en un principio es de microbandas y macrobandas, su economía es de caza de pequeños animales y de recolección, complementada con la horticultura hacia el 5500 +/- 250 B.P., además, ya se conoce el maíz del género Zea.El utillaje lítico alcanza su perfección con la industria de navajas prismáticas de obsidiana.  Las culturas de Concheros: su medio de subsistencia es específicamente la recolección de moluscos marinos. Sus etapas de ocupación se datan

de 5385 B.P. a 3325 +/- 85 B.P. Su industria lítica está representada por lascas burdamente cortadas. Con ellos nace la cerámica.  Las culturas de las Estepas: este horizonte siguió hasta fechas no muy antiguas, sobre todo en la región norte del México actual. Ha durado más de diez mil años, estas culturas se caracterizan por ser panoplias con tendencia micro lítica.Su economía se orienta más a la horticultura. Estas culturas, también llamadas del desierto, dan muestra de cómo era que vivían las antiguas poblaciones prehistóricas de México, sobre todo en los ritos de caza que se hacen en la zona desértica entre la frontera norte de México y sur de los Estados Unidos. y En todo el resto de México durante este período se asiste al nacimiento de nuevas técnicas de agricultura y cerámica. Podemos situar entre 4500 B.P. y 3500 B.P. el primer horizonte cerámico o ³formativo´.

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