Una minga para el postdesarrollo

:
lugar, medio ambiente y movimientos sociales en las
transformaciones globales
Una minga para el postdesarrollo:
lugar, medio ambiente y movimientos sociales
en las transformaciones globales
Arturo Escobar
Programa Democracia y Transformación Global
Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Facultad de Ciencias Sociales
Una minga para el postdesarrollo:
lugar, medio ambiente y movimientos sociales
en las transformaciones globales
Lima, febrero de 2010
© Arturo Escobar
© Programa Democracia y Transformación Global
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Cuidado de la edición: Álvaro Maurial
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ISBN:978-612-45667-1-4
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Impreso en el Perú
Printed in Peru
Contenido
PresentaciónporHéctorAlimonda 9
Introducción 21
1. El desarrollo y la antropología de la modernidad 33
2. Más allá del Tercer Mundo: globalidad imperial,
colonialidad global y movimientos sociales
contra la globalización 57
3. Unaecologíadeladiferencia:igualdadyconficto
enunmundoglocalizado 95
4. Laculturahabitaenlugares:refexionessobreel
globalismo y las estrategias subalternas de localización 127
5. Otros mundos (ya) son posibles: autoorganización,
complejidad, y culturas postcapitalistas 181
Bibliografayfuentes 197
9
Presentación
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
AugustoMonterroso,1959
T
omamos prestado este epígrafe de un artculo de Arturo Es-
cobar
1
, porque quizás este texto, el cuento más corto de la
lengua castellana (y tal vez de la literatura universal) connote
lo más íntmamente implícito y reiterado en su obra, la necesidad
de afrmar el fragmento, el lugar, con todas sus partcularidades y
temporalidades propias, pero al mismo tempo como fundamento
de un esfuerzo de imaginación teórico y metodológico que nos lleve
aremontarnosaloglobal.Ningunanarratvaestápredeterminada,
ningunaidentdadtenecarácteresencial,ningúnpoderglobaldeja
de enfrentar resistencias.
Arturo Escobar nació en Manizales, Colombia. Se formó en Inge-
niería Química en la Universidad del Valle, donde también comple-
tósupostgradoenBioquímica.Peroluegodepartciparenalgunos
proyectos de desarrollo social en Colombia, acabó realizando su
doctorado en ciencias sociales en la Universidad de California (Ber-
keley), y, en una primorosa carrera interdisciplinaria, ha llegado a ser
unadelasreferenciasactualesenlascienciassocialeslatnoameri-
canas.Ensurefexiónerudita,siempreestápresentelaexperiencia
deidentdadyderesistenciadelascomunidadesnegrasdelPacífco
colombiano y de sus protagonistas
Su tesis de doctorado fue publicada en inglés (Encountering De-
velopment, The Making and Unmaking of the Third World, Princeton
1 «Otras antropologías y antropologías de otro modo: elementos para una red de
antropologías del mundo», incluido en Más allá del Tercer Mundo: Globalización y
Diferencia (2005). Según Escobar, este artculo, escrito en colaboración, con Eduardo
Restrepo, es un intento de «indisciplinar a una disciplina».
10
Unamingaparaelpostdesarrollo
UniversityPress,1996)yencastellano(La invención del Tercer Mun-
do: construcción y deconstrucción del desarrollo, Norma, Santafé de
Bogotá,1996).Estelibroconsttuyeunadelasobrasdepesodela
refexióncrítcadelaúltmadécadaennuestraregión,yesmuyim-
portante la inclusión en esta antología de su primer capítulo intro-
ductorio, «El desarrollo y la antropología de la modernidad».
Desde mediados del siglo XX, el desarrollo fue un fantasma reco-
rriendoAméricaLatna,yengeneraltodoelTercerMundo.Erauna
especie de panacea universal que no solamente resolvería nuestros
problemas, sino que nos diría cuáles eran nuestros problemas. Era,
enverdad,unaespeciedegramátcageneradoradelascaracteriza-
cionesdenuestrassociedades,undiagnóstcodesituacionesypa-
tologías, y el recetario de soluciones deseables. El desarrollo sería la
soluciónparalasdesigualdadesregionales,paralasinjustciassocia-
les, para los bloqueos productvos y comerciales, y, en las visiones
másinfuenciadasporlaguerrafría,seríaelantdotoparalospeli-
gros que afectaban a la seguridad nacional.
Contraesanociónfantasmátcayomnipresenteembisteellibro
deArturoEscobar,localizadoenlarefexióncrítcadelaantropolo-
gíadelamodernidad.Setratadeunprogramadetrabajoinfuencia-
do por la crítca postestructuralista y postmoderna, y también por
el postcolonialismo, con la referencia del clásico de Edward Said,
Orientalismo.
La crítca contemporánea de la antropología de la modernidad
concentra sus ataques en la noción de desarrollo como uno de sus
blancos preferidos, destacando su aparición en un momento, la se-
gunda postguerra, de profunda redefnición de los poderes mun-
diales.Escobarponedemanifestoeneldesarrollosucarácterins-
ttuyentedeunrégimen de representación, que propone una nueva
lectura del mundo. Así como se construyó una geografa imaginaria
como representación de la sociedad mundial, también se estable-
cieron las representaciones que los habitantes de los países consi-
derados subdesarrollados tendrían de ellos mismos y de su lugar en
el mundo. La antropología de la modernidad insiste en el carácter
vertcal de la imposición de esas representaciones, en el carácter
acrítcoconquesepublicitaalamodernidad,enlospresupuestos
11
Presentación
de que sería posible impartr lecciones de transformación social a
partrdelasublimaciónteorizadadeexperienciaseurocéntricas,pa-
sandoporencimadecualquierespecifcidadlocal.
LacrítcadeEscobaresabsolutamenteseverayradicalenrela-
ción con la herencia de esas décadas de predominio ideológico del
desarrollo,yesoparecejustfcado.Repetdamente,lascaracteriza-
ciones del subdesarrollo se concentran en su descripción, pero no
lo relacionan como los efectos del sistema mundial sobre nuestras
sociedades, a lo largo de cinco siglos de colonialidad. Esas causas
permanecen ocultas, el subdesarrollo siempre sería causado por las
propias limitaciones y errores de los pueblos subdesarrollados, infan-
tlizados, inconsecuentes, inmaduros. Hay una sistemátca oclusión
delahistoriaconcretayunasistemátcanaturalizacióndelascaren-
cias del subdesarrollado, como fundamento de los discursos del de-
sarrollo.Basadoenelanálisisdeldiscursocomoconfguracionesdel
poder,Escobarpasaenrevistalasformulacionespolítcascanónicas
del desarrollo, su caracterización de la pobreza, las falacias de la eco-
nomía del desarrollo y su aplicación en proyectos sectoriales y temá-
tcos:género,ambiente,desarrollorural.Diceensuprefacio:
El presente libro narra el surgimiento de ese sueño, y cómo poco a
poco se tornó en pesadilla. Porque en vez de la tan anhelada trans-
formación, parece que el desarrollo sólo hubiera logrado mult-
plicaralinfnitolosproblemassocio-económicosdeAsia,Áfricay
América Latna. Basta una mirada superfcial a los paisajes biof-
sicos, económicos y culturales de la mayor parte del Tercer Mun-
do para darse cuenta de que el desarrollo está en crisis, y que la
violencia, pobreza y deterioro social y ambiental crecientes son el
resultado de cincuenta años de recetas de crecimiento económi-
co, ‘ajustes estructurales`, macroproyectos sin evaluación de im-
pacto, endeudamiento perpetuo, y marginamiento de la mayoría
de la población de los procesos de pensamiento y decisión sobre
lapráctcasocial (pág. 13).
CompartototalmenteestacrítcadeEscobar,ysuscribomiconfor-
midad con cada página de su libro. Sin embargo, no puedo dejar de
12
Unamingaparaelpostdesarrollo
registrarunaobservación.Creoqueloquetambiéndeberíaserex-
plicadoeseléxitoquealcanzóesaconstruccióndeldesarrollocomo
paradigma referencial para el conjunto de los latnoamericanos.
Durante generaciones, nacimos, crecimos, nos formamos, comen-
zamos a representarnos al mundo en sociedades que proclamaban
comoobjetvocentraldesuspolítcasaldesarrollo.Mepareceque
elanálisiscrítcopropuestoporEscobarnosecompletasinrefexio-
narenqueparaqueesapropuestahegemónica,esageografaima-
ginariaqueaterrizósobreloslatnoamericanosapartrdemediados
del siglo XX, tuviera tanto éxito, para que llegase a ser adoptada
comogramátcainterpretatvadenuestrosproblemasydenuestras
necesidadesporunaampliageneralidaddeactorespolítcosysocia-
les, fue porque de alguna forma se vinculó con ansiedades, con an-
gustaspresentesennuestroimaginariopolítcoysocial,quequizás
hastaesemomentonohabíanrecibidounnombre,unselloident-
fcador.Eldesarrollopudo«colonizarlarealidad»porqueseinstaló
en un lugar de deseo en relación con las esperanzas y las frustracio-
nesdeloslatnoamericanos.Elprofundoybiendocumentadolibro
de Escobar deja a veces la impresión de que el desarrollo apareció
ennuestraslattudesapenascomounaconstrucciónunilateral,im-
puestadearribahaciaabajo,yquegobiernos,polítcos,intelectua-
lesypuebloslatnoamericanoslohubieranaceptadocasicomopor
excesodepasividad(conloquevolveríamosalanaturalizaciónde
lascarenciasdelsubdesarrolladoinfantl).
Corresponderecordar,también,quelaproblemátcadeldesarro-
llo en el pensamiento latnoamericano admite otras genealogías, lo
que Escobar no desconoce. Desde la primera guerra mundial y, espe-
cífcamente,apartrde1930,algunospaísesdelaregión(justamente
aquellosqueenlaclasifcaciónclásicadeFernandoHenriqueCardoso
yEnzoFaletotuvieronelmayorgradodecontrolnacionaldelsector
exportador), comenzaron a aplicar espontáneamente una serie de
instrumentosdepolítcaeconómicaant-cíclica,intentandomantener
elniveldeactvidadfrentealacaídadelvolumenydelvalordesus
exportaciones,peroquetambiénimplicaronpráctcaseinsttuciones
deregulación.Comoefectosdeestaspolítcas,inicialmenteempíricas
y defensivas, pero que gradualmente se consolidaron como orienta-
13
Presentación
ciones artculadasdepolítcaseconómicas decrecimiento,entrelas
décadas de 1930 y 1950 se produce una signifcatva diversifcación
delasestructurasproductvas,incluyendoprocesosdeindustrializa-
ción, nacionalización de recursos naturales y de servicios públicos, in-
versionessocialesyredistribucióndeingresos,queconsttuyenhasta
hoy el período de mayor inclusión social registrado en esos países.
Como todo principio artculador de discursividad, el desarrollo
esuncampodedisputa,yseprodujounahibridaciónyresignifca-
ciónentrelaspropuestascosmopolitasylasexperienciaslatnoame-
ricanas en curso. El énfasis latnoamericano en la problemátca de
la industrialización, de las industrias de base y de la infraestructura
o de la redistribución de ingresos fue una incorporación propia, no
estaba contenida en la noción de desarrollo como régimen de repre-
sentación propuesto por los organismos internacionales. Claro está
queEscobarnodesconoceestahistoria,nilatradiciónlatnoameri-
canacrítcaenrelaciónalanociónhegemónicadedesarrollo,pero
su evaluación no aparece en el primer capítulo de su libro.
ElanálisiscrítcodeldesarrollopropuestoporEscobarenlain-
troducciónacabadestacandounmatzexcesivamenteunilateral,lo
que puede llevar al lector que no tenga acceso al resto del libro a
perderdevistaunatradiciónlatnoamericanadepensamientoque
iba incorporando el debate internacional y las propuestas hegemó-
nicas a través de operaciones «antropofágicas», que tenían como
resultadoreelaboracionesapartrdeconsideracionessobrelosorí-
genes«histórico-estructuralesdelsubdesarrollolatnoamericano».
Durante las décadas de sesenta y setenta, existó un esfuerzo
teórico regional por construir una noción de desarrollo que incor-
porase la complejidad de contextos históricos globales, regionales
y nacionales determinados, y que estaban referidos a estructuras y
clasessociales.Esdecir,setratabadeelaboraralternatvasalavisión
lineal del desarrollo como crecimiento económico o cualquier otra
simplifcaciónnegadoradelahistoricidaddelosprocesossocialesy
polítcosdelospaísesdelaregión.Puedentomarsecomoreferencia
deépocalaselaboracionesdelaCEPAL,peroexisterontambiénver-
sionesmásradicalizadas,infuenciadasporlarefexiónmarxistade
Paul Baran, por ejemplo. Probablemente los ataques más incisivos
14
Unamingaparaelpostdesarrollo
a la noción hegemonista de desarrollo fueron los de André Gunder
Frank, en su libro El desarrollo del subdesarrollo, y en su artculo
«Sociología del desarrollo, subdesarrollo de la sociología».
Escobar analiza el caso de la CEPAL en el tercer capítulo de su li-
bro, «La economía y el espacio del desarrollo: fábulas de crecimien-
to y capital».
No puede negarse que los economistas de la CEPAL pusieron en tela
dejuicioalgunasdelascreenciasdelateoríaeconómicaortodoxa
(enpartcularlateoríadelcomerciointernacional),proporcionaron
una visión más compleja del desarrollo que daba cabida a consi-
deraciones estructurales, y mostraron mayor preocupación por el
nivel de vida de las masas. Pese a estas diferencias, el desarrollo
económico siguió siendo a los ojos de los economistas, en esen-
cia, un proceso de acumulación de capital y de progreso técnico.
Esto quiere decir que las propuestas de la CEPAL fueron fácilmen-
te asimilables en las opiniones establecidas, en la medida en que
seprestabanparaunprocesodemodernizaciónquelosexpertos
internacionales y las elites nacionales estaban ansiosos por comen-
zar. Las propuestas estaban condenadas a ser absorbidas por la red
de poder del discurso dominante. Hablando en general, podría de-
cirse que, para efectos de las regularidades discursivas, la doctrina
delaCEPALnoplanteóuncuestonamientoradical.Sinembargo,lo
anteriornosignifcaquecarecieradeefectosimportantes.Desdeel
punto de vista de la historia de las ideas deberíamos reconocer la
impresionantecontribucióndeloseconomistaslatnoamericanos,
quienesartcularonunavisiónmuypropiadeldesarrollismocomo
modelo durante los años cuarenta y cincuenta. La elección del de-
sarrollismo estlo CEPAL entre varios modelos posibles refeja la
inventvadeloseconomistasydiseñadoresdepolítcalatnoameri-
canosdelaépocaanteoportunidadesyrestriccionesdoméstcase
internacionalesencontnuocambio»(págs.161/162).
AisladalaCEPALporlasorientacionespolítcasdelosgobiernosau-
toritariosy«occidentalistas»latnoamericanosapartrdelosaños
setenta, y extnta su elocuencia crítca, con las ‘redemocratzacio-
15
Presentación
nes» cayeron sobre nosotros los ajustes estructurales, la violencia
de la globalización imperial, los rigores del pensamiento único. An-
thony Giddens nos decía que así era la modernidad, el único camino
posible,yqueasíseríahastaelfnaldelostempos,aunquedejaba
abierta la esperanza de la «tercera vía» de Tony Blair (¡mientras se
armaban las bombas que caerían en Afganistán, en Iraq y sobre los
palestnos,siempre!).
Escribiendoestapresentaciónenabrilde2009,nohacefaltare-
cordarqueel«Imperiosincentro»teníacentro,queinfnitosbillones
de dólares están disponibles para socorrer al gran capital internacio-
nal, que Allan Greenspan se confesó sorprendido y decepcionado con
el comportamiento de los operadores fnancieros, que las bombas
caen en «pequeñas guerras crueles» a lo largo y a lo ancho del tercer
mundo(¡sobrelospalestnos,siempre!),quelasmetrópolislatnoa-
mericanas viven entre el colapso y la guerra civil, mientras en millones
dehectáreasdelaregiónlosmonocultvostransgénicossecomenala
genteyalosecosistemas…¿Paraquécontnuar?
Paracontnuar,valelapenaentonceslalecturadelosrestantes
artculosdeArturoEscobar.ProvienendellibroMás allá del Tercer
Mundo,quereúnetextosdediferentesorígenesproducidosenlos
primeros años de este siglo. La crisis actual no ha hecho más que ac-
tualizarestasrefexiones,cuyalecturahoyesurgente.DiceEscobar
en la introducción de este libro:
No sólo no es inevitable el modelo de globalización presente, sino
que es posible postular la idea de que la globalización devenga
en un pluriverso, es decir, en un espacio plural donde, al decir del
sub-comandante Marcos, muchos mundos sean posibles, y con
la salvedad de que estamos hablando de mundos en plural, una
verdaderamultplicidaddeconfguracionespolítco-culturales,di-
señossocio-ambientalesymodeloseconómicos(…)Labúsqueda
dealternatvasalamodernidadnoesunproyectohistóricamente
obsoleto, impensable o imposible. Por el contrario, siempre está
presenteenlospensamientosypráctcasdeunavariedaddeacto-
ressociales,ylascondicionesactualespodríanpropiciarunaact-
vación más amplia y decidida de estos proyectos (págs. 11/12).
16
Unamingaparaelpostdesarrollo
LaargumentacióndeEscobaralolargodeestosartculossefunda-
mentaendosapoyosprincipales.Porunlado,losaportesefectvos
de movimientos sociales que se oponen y denuncian al modelo de
globalidad imperial. Esto supone una crítca a los problemas de la
modernidad, para los cuales, en una era de postdesarrollo, ya no
tenesentdobuscarsolucionesmodernas,yunareconstrucciónde
narratvas que partan desde los lugares, y no desde la perspectva
delaglobalidad.Suponetambién,másqueunadefensadeident-
dades esencializadas, la valorización de las diferencias, potenciadas
justamente por el escenario global en que vivimos.
Esta perspectva se complementa con el aporte del programa
de investgación modernidad/colonialidad. Es necesario remon-
tarse a los orígenes de la modernidad y poner de manifesto su
vinculación con la colonialidad, que subalternizó nuestros pueblos
y naturalezas en los cinco siglos anteriores. Esto implica también
desconstruir las narraciones eurocéntricas, y aprender a escuchar
las voces silenciadas que, desde el otro lado de las fronteras co-
loniales, nos instruyen sobre «mundos y conocimientos de otro
modo». Afortunadamente, casi como una excepción en una co-
rriente crítca que tende a desvalorizar el espacio de la polítca,
Escobar reivindica la necesidad de actuar también sobre el Estado,
einclusiveincorporaensuanálisislaperspectvadeaccióndelos
gobiernos postneoliberales de la región.
Aquítambiénquierodesarrollarunaobservación.Enunartculo
publicadoen1999
2
, que devino clásico, Arturo Escobar propuso una
concepcióndeecologíapolítca,partendodel«carácter entretejido
de las dimensiones discursivas, material, social y cultural de la rela-
ción social entre el ser humano y la naturaleza». Siendoasí,prefere
sortearladicotomíasociedad/naturaleza,buscandounadefnición
2 «Afer Nature: Steps to an Ant-essentalist Politcal Ecology», Current Anthropology,
40(1): 1-30. Fue publicado en castellano como capítulo 10 («El mundo post-natural:
elementos para una ecología polítca ant-esencialista») de El fnal del salvaje –
Naturaleza, cultura y polítca en la antropología contemporánea, CEREC/ICAN, Santafé
deBogotá,1999.Publicadoenportuguéscomo«Depoisdanatureza–Passosparauma
EcologíaPolítcaantessencialista»,enCléliaParreiraeHéctorAlimonda(orgs.),«Polítcas
Públicas Ambientais Latno-Americanas», FLACSO/Abaré, Brasilia, 2005 (traducción de
Camila Moreno).
17
Presentación
deecologíapolítcaque«desplaza a la naturaleza y la sociedad de
su posición privilegiada en el análisis occidental». Propone entonces
que «la ecología polítca puede ser defnida como el estudio de las
múltples artculaciones de la historia y de la biología, y las inevita-
bles mediaciones culturales a través de las cuales se establecen tales
artculaciones». «La ecología polítca tene como campo de estudio
las múltples práctcas a través de las cuales lo biofsico se ha incor-
porado a la historia o, más precisamente, aquellas práctcas en que
lo biofsico y lo histórico están mutuamente implicados».
Pero unos años después, Escobar se ha aproximado a la pers-
pectvadeJoanMartnezAlier(laecologíapolítcacomoestudiode
losconfictosdedistribuciónecológica),yhaoptadoexplícitamente
por profundizarla. Así, dice en la introducción a Más allá del Tercer
Mundo: globalización y diferencia:
El capítulo 5 comienza la tarea prospectva de pensar lugar, dife-
rencia y globalización desde una perspectva amplia de ecología
polítca. Este capítulo propone una visión de la ecología polítca
que incorpore sistemátcamente lo económico, lo ecológico y lo
cultural,defniendoestecampocomoelestudiodelosconfictos
distributvoseconómicos,ecológicosyculturales.Conestadefni-
ción, extendo la noción de ecología polítca propuesta por Joan
MartnezAlieralcampodelocultural.
Mi impresión es que ganamos muy poco con el cambio, ya que la
defnicióndeMartnezAliervealaecologíapolítcacomounaderi-
vación de la economía, con lo que estamos nuevamente en el cam-
po discursivo que fue critcado en La invención del Tercer Mundo,
mientras que la propuesta de Afer Nature arriesgaba otros puntos
departda,máscomplejos,yjustamenteporesomásinstgantes.
Sinembargo,enelartculoreferidoEscobarnointegraestasdi-
mensiones de análisis en una ecología polítca estructurante. Para
sorpresadellector,eneltextodelcapítulo5(incluidoenestaselec-
cióncomo«Unaecologíadeladiferencia:igualdadyconfictoenun
mundoglocalizado»),laecologíapolítcaseocupasolamentedeuna
de las dimensiones de la distribución:
18
Unamingaparaelpostdesarrollo
Siladistribucióneconómicasubyacealadimensiónpolítcadela
economía, dando pie a la economía polítca, y si la distribución
ecológicaidentfcalasestrategiaseconómicasdominantescomo
fuente de pobreza y destrucción ambiental originando así el cam-
podelaecologíapolítca,entoncesladistribuciónculturaldespla-
za el estudio de la diferencia cultural de su estricta relación con
la diversidad hacia los efectos distributvos de la predominancia
cultural y luchas en torno a ésta. Este últmo aspecto de nuestra
concepcióntriparttadelosconfictosdedistribucióngenerauna
antropologíapolítcacentradaenlarelaciónentreelpodersocial
ylaspráctcasculturalescontrastantes.Elpoderhabitaelsentdo
yelsentdoesfuentedepoder.
Conloquelaecologíapolítcaquedalimitadaalanálisisdeestrate-
giaseconómicas(¡!¿?),ylaespecifcidaddelopolítcosediluyeen
elvacío.Esciertoqueelpoderhabitaelsentdo,¡peronosóloenel
sentdoestáelpoder!
Desde nuestra perspectva, nos parece que antes de aparecer
comoproblemasdedistribución,lascuestonesdelaecologíadelas
sociedadeshumanasconsttuyencuestonesdeapropiación,como
el establecimiento de relaciones de poder que permiten proceder
al acceso a recursos por parte de algunos actores, a la toma de de-
cisionessobresuutlización,alaexclusióndesudisponibilidadpara
otros actores. Se trata de una matriz de relaciones de poder social,
queestávigenteenAméricaLatnadesdeelperíodocolonial,yque
tuvo como predicado central el acceso a la terra y su control. El
poder polítco y el Estado, a través de sus múltples mecanismos
(el derecho, para empezar), de sus insttuciones, de sus polítcas
visibleseinvisibles,desusrutnas,eselgranDistribuidororigina-
rio, que ahora reproduce los actuales confictos de distribución. Y
estambiénquiénestablecelaslíneasgeneralesmacropolítcasde
la gestón ambiental de los territorios que le están subordinados.
Esaperspectvahistórica,informadaporlahistoriaambiental,pero
también por la historia económica, social y polítca de la región,
profundizayfundamentateóricamente,nosparece,laperspectva
deunaecologíapolítcaconstruidaapenasdesdeelpresente,pri-
19
Presentación
vilegiando la lectura de los confictos ambientales actuales como
disputasdistributvas.
Parairaunejemplo,seríaunamiradadeexcesivocortoplazola
que analice la eclosión de movimientos indígenas que recorre toda
América apenas como un problema de «distribución», cuando en
realidadesosconfictoshansidoconfguradosalolargodecomple-
jos procesos de explotación y exclusión de más de cinco siglos de
vigencia.Enestecaso,pordetrásdelosactualesconfictosdedis-
tribución, subyacen historias demasiado largas de colonialidad, que
supusierongenocidiofsicoycultural,mecanismosdeexpropiación
yexclusióndelosrecursosnaturales,subalternizaciónodestrucción
racistadeidentdades.Ylarecuperacióndeidentdadesenconficto
pasaenunsentdoestratégicoporlarevaloracióndelasrelaciones
con la naturaleza.
Dichoesto,sólomerestadesearaloslectoresunafértlypro-
longadaconvivenciaconestosartculosdeArturoEscobar.
Héctor Alimonda
3

3 Profesor asociado del Postgrado em Ciencias Sociales, Universidad Federal Rural de Rio
deJaneiro(CPDA/UFRRJ).CoordinadordelGTEcologíaPolítca,ConsejoLatnoamericano
de Ciencias Sociales. Investgador internacional de FLACSO. Profesor orientador,
UniversidaddeBuenosAires.InvestgadordelCNPq,Brasil.
21
Introducción
Una minga para el postdesarrollo
El Proyecto que amenaza la vida no respeta fronteras, por eso lo
llaman Globalización […] No solamente están a riesgo nuestras cul-
turas, nuestras comunidades, nuestros pueblos y familias. Es peor,
la vida misma corre el riesgo de ser destruida
1
.
D
esdelaperspectvadelarecienteMingaSocialyComunitaria
convocada por los pueblos indígenas de la región del Cauca
en Colombia (Octubre 2008), la globalización es un Proyecto
de Muerte, y una de sus principales armas es el desarrollo, al menos
como convencionalmente concebido.
El presente libro se publica por el Programa Democracia y Trans-
formación Global en Lima en un momento en el cual, me parece, los
debates sobre el desarrollo y postdesarrollo se vuelven de nuevo cru-
ciales. Junto con Eduardo Gudynas (CLAES, Montevideo), esta creen-
cia nos motvó a organizar un número de la revista América Latna
en Movimiento, de ALAI, sobre el postdesarrollo (Nº 445, Junio de
2009).AgradezcoalaRevistaALAIporpermitrutlizarpartedelma-
terialdemiartculoparaestenúmeroenestabreveintroducción.
La pertnencia de la crítca al desarrollo
En mi artculo para este número de la revista, resumo brevemente
algunas de las conclusiones sobre el desarrollo a las que han llegado
muchosmovimientossocialeseintelectualesyacadémicoscrítcosen
1 Consulta Popular en el Cauca frente al TLC, Proclama Pública del Congreso Indígena y
Popular, 2005. htp://www.nasaacin.org/consulta.htm
22
Unamingaparaelpostdesarrollo
las ultmas dos décadas. Los comentarios que siguen están basados
endichoartculo,cuyaversióncompletapuedenverenlarevista.
Primero, el hecho de que el desarrollo es un proyecto tanto eco-
nómico (capitalista e imperial) como cultural. Es cultural en dos sen-
tdos:surgedelaexperienciapartculardelamodernidadeuropea;
y subordina a las demás culturas y conocimientos, las cuales preten-
de transformar bajo principios occidentales. Segundo, el desarrollo
y la modernidad involucran una serie de principios: el individuo ra-
cional, no atado ni a lugar ni a comunidad; la separación de natu-
raleza y cultura; la economía separada de lo social y lo natural; la
primacíadelconocimientoexpertoporencimadetodootrosaber.
Estaformapartculardemodernidadtendeacrearloquelaecólo-
gahindúVandanaShivallama«monocultvosmentales».Erosionala
diversidad humana y natural. Por esto el desarrollo privilegia el cre-
cimientoeconómico,laexplotaciónderecursosnaturales,lalógica
delmercadoylabúsquedadesatsfacciónmaterialeindividualpor
sobre cualquier otra meta.
ComolomanifestaranactvistasindígenasduranteelForoSocial
Mundial de Belem, este modelo ha entrado en crisis; no es la pri-
mera vez que se apela a «la crisis de civilización», pero esta vez hay
algo nuevo: la combinación de crisis económica, ambiental y cultu-
ral crea una mayor conciencia de la necesidad de un cambio signif-
catvo de modelo;llamaareconsttuirelmundodesdeladiversidad
y la diferencia, desde abajo.
Nos encontramos ante una situación en que el lenguaje limita
nuestrosintentosdeimaginarotrasformasdepensar,seryhacer;
nos atrapa en las del pasado. Por ejemplo, no pensamos aún que so-
mos‘pobresysubdesarrollados’,que‘tenemosquedesarrollarnos’?
Esto constata la vigencia del ‘desarrollo’ como forma naturalizada
de soñar, de pensar, hasta de ser. Y no es para menos: la creación
deÁfrica,Asia,yAméricaLatnacomo‘subdesarrollados’hainvolu-
cradounprofundoprocesosimbólicoymaterial;aestoapuntanlos
crítcoscuandodicenquefuimos«inventados»comosubdesarrolla-
dos. Como lo constata el Capítulo uno de este libro, esta invención
comenzó después de la Segunda Guerra Mundial, y desde entonces
no hemos logrado salir de su discurso —especialmente las elites y
23
Introducción
las clases medias—, pero afecta en mayor a o menor medida a todos
los grupos sociales.
Ahora bien, una invención cultural de esta naturaleza no se des-
mantelafácilmente,puesinvolucrainsttuciones,individuosycomu-
nidades,práctcassociales,económicas,yambientales;sedespliega
entodoslosrinconesdelavidasocial,ynosconvocaafectvamente,
ennuestrassubjetvidadesycuerpos.Peronadadeestoesnatural.
ParaparafrasearaMarx,losdiosesylasdiosasnocreanporunlado
«pueblos desarrollados» y por otro «subdesarrollados». Estos han
sido construidos como tales en procesos históricos.
Lo más importante a resaltar es que en su afán por superar el
modelo neoliberal, los gobiernos progresistas han revitalizado el de-
sarrollismo en nombre del cambio radical. Lo llamado «postneolibe-
ral» acarrea muchos de los lastres del período que supuestamente
habría terminado, más muchas trampas del desarrollismo conven-
cional. Un estudio detallado de los planes de desarrollo de los países
progresistasdelcontnentenospermitríanverquetodossinexcep-
ciónpuedenserconsideradoscomoneo-desarrollistas.
Consideremos brevemente uno de los casos más avanzados,
como es el del Ecuador. Bien sabido es que la nueva Consttución
2008delEcuadorestpulaqueelobjetvodeldesarrolloeselsumak
kawsay, o buen vivir. Esta «ruptura conceptual» con los modelos de
desarrollo de las últmas décadas ya estaba anunciada en el Plan
NacionaldeDesarrollo2007-2010(p.11).ElPlanesnovedoso,pero
evidenciacontnuidadesconelpasadoqueseconviertenenverda-
deras trampas para la acción estatal y los movimientos.
Antes de pasar al Plan, unas palabras sobre las consttuciones
deEcuadoryBolivia.ComobienloafrmaAlbertoAcosta,«ElBuen
Vivir, más que una declaración consttucional, se presenta como
una oportunidad para construir colectvamente un nuevo régimen
de desarrollo» (2009). Para Catherine Walsh, la visión integral del
‘buen vivir’ha orientado las cosmovisiones ypráctcas de los pue-
blos de Abya Yala y de los descendientes de la diáspora africana
durante siglos (2009). Para Eduardo Gudynas (2009), los derechos
delanaturalezareconocidosenlacartaecuatorianaconsttuyenun
giro del antropocentrismo moderno a un biocentrismo que encuen-
24
Unamingaparaelpostdesarrollo
tra resonancia en las cosmovisiones indígenas y afro y en la ecología
contemporánea.Todosestosautores,sinembargo,enfatzanlasdi-
fcultadesparallevarestasvisionesalapráctca.Lamayoríadelas
polítcas de los gobiernos están aún en contradicción con el Buen
Vivir, pues contnúan encarnando una visión modernista del desa-
rrollo. El Plan ecuatoriano ilustra este punto.
ElPlandefneeldesarrollocomosigue:
Entendemos por desarrollo la consecución del buen vivir de todos
y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación in-
defnida de las culturas humanas. El buen vivir presupone que las
libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de
los individuos se amplíen de modo que permitan lograr simultánea-
menteaquelloquelasociedad,losterritorios,lasdiversasidentda-
descolectvasycadauno—visto como un ser humano universal y
partcular a la vez—valoracomoobjetvodevidadeseable(p.59)
2
.
Es una defnición interesante, aunque el lector atento detectará
conceptos del pasado que se van colando en ella (los cuales he in-
dicadoenletracursiva).Primero,elPlanenfatzaelcrecimiento,así
«nosuscribaúnicamentecomoobjetvolabúsquedadelcrecimien-
toeconómico»(59).Elcrecimientosecuestonacomometaperono
como medio. El Plan habla de «áreas estratégicas para potenciar el
crecimiento económico que sustenta el desarrollo humano (energía,
petróleo, telecomunicaciones, ciencia y tecnología, minería, agua y
desarrollo rural), de especial atención por parte del Estado» (73).
Estanociónesproblemátcapuesestasáreasparecieranestarexen-
tas de los criterios culturales y ambientales necesarios para el Buen
Vivir. Noporcasualidad lapolítcamineradelgobierno operabajo
este principio. Cabe preguntarse, ¿acaso no hay otras «áreas estra-
tégicas»quedebanfortalecerseporqueconsttuyenelementosfun-
damentalesdelBuenVivir?Aquívemosunaprofundaasimetríaen
el Plan, entre los elementos que contribuyen al «crecimiento eco-
2 Ver la versión digital del Plan, htp://www.senplades.gov.ec/images/stories/
descargas/2snp/1pnd/DLFE-205.pdf
25
Introducción
nómico» y aquellos que harían viable una polítca socio-ambiental
para el Buen Vivir. Esta asimetría remite a una visión economicista y
técnica, que podría ilustrarse con muchos otros aspectos del Plan.
En resumen, el actual Plan y la Consttución 2008 abren la po-
sibilidad de «disputar el sentdo histórico del desarrollo» (Acosta).
Estabúsquedaharevitalizadoladiscusiónpolítcaydeldesarrollo,
abriéndolaaotrossaberesypráctcasculturales(interculturalidad).
En relación al modelo dominante, el desarrollo como Buen Vivir: 1)
cuestonael‘maldesarrollo’(Tortosa,enelnúmerodeALAI)basado
en el crecimiento y el progreso material como metas rectoras; 2)
desplazaeldesarrollocomofnhaciaeldesarrollocomoprocesode
cambio cualitatvo; 3) permite ir más allá de modelos basados en
laexportaciónderecursosprimarios,ycombatelareprimarización
enbogaenelcontnente(p.68),abordandoconciertaseriedadla
sustentabilidad del patrimonio natural.
Otros aspectos innovadores que han sido resaltados incluyen:
1) al acoger la visión del Buen Vivir, asume que no hay un estado de
‘subdesarrollo’ a ser superado, ni uno de ‘desarrollo’ a ser alcanzado,
puesrefereaotraflosofadevida;2)mueveeldebatedelantro-
pocentrismo al biocentrismo, y reinserta la economía en la sociedad
y los ecosistemas (siguiendo a la economía ecológica). Intuye una
‘nueva étca de desarrollo’quesubordinelosobjetvoseconómicos
a los criterios ecológicos, la dignidad humana, y el bienestar de la
gente.3)Enestesentdo,buscaartculareconomía,medioambien-
te, cultura y sociedad. Esto demanda la construcción de economías
mixtasysolidarias
3
;4)recuperalopúblico,ladiversidad,ylajustcia
socialeintergeneracionalcomoprincipios;5)reconocediferencias
culturalesydegénero;6)permitenuevosénfasis,incluyendolaso-
beranía alimentaria y el control de los recursos naturales.
Vale preguntarse: ¿consttuyen estos rasgos una ‘ruptura con-
ceptual’ capaz de potenciar el cambio radical que la Consttución
presume? Aquí hay que apuntar a varios problemas persistentes:
1) hay una serie de concepciones contradictorias, especialmente al-
rededordelpapeldelcrecimiento,yaanotadas;2)faltaclaridaden
3 Ver revista ALAI Nº 430 (18 marzo 2008), dedicado a la «Economía Social y Solidaria».
26
Unamingaparaelpostdesarrollo
losprocesosparallevaracaboelPlandadasestascontradicciones;
3) se mantenen los lineamientos macro desarrollistas; 4) persiste
una orientación individual fuerte —inherente a las concepciones de
‘desarrollo humano’ en base a ‘capacidades’— opuesta al potencial
colectvistayrelacionaldelBuenVivir.Habríaquepreguntarse,fnal-
mente,porlavoluntadpolítcaparaimpulsarloscambiosnecesarios
paraunapolítcasocialyambientalefectva para el Buen Vivir. Como
lo apuntan Gudynas, Guevara y Roque (2008) en su análisis de las
polítcas sociales de los gobiernos progresistas, en todos ellos hay
unagrandistanciaentrelospronunciamientosylapráctca.
Esta distancia ocurre porque los gobiernos siguen atrapados en
concepciones desarrollistas. Para resumir: aunque en estos discur-
sos el ‘desarrollo’ ha sido descentrado hasta cierto punto al abrir
espacio para la cultura, la naturaleza, y aspectos no económicos, el
modelopropuestosiguesiendomodernizanteydirigidoporexper-
tos. De esta forma, aunque vislumbra el postdesarrollo, no se aden-
trahaciaelconpasofrme.
Algunos criterios para el postdesarrollo
¿Cómodistnguirentoncesentreneodesarrollismoypostdesarrollo?
Como hemos visto, los gobiernos progresistas no han logrado una
reconversión signifcatva de los modelos de sociedad, economía y
vidanecesariosparaenfrentarlacrisis;estoaplicaamuchasdelas
izquierdasdelcontnente.Esnecesarioqueestasseabranalaidea
de que la transformación requerida va mucho más allá del Estado
ylasestructurassocio-económicas;involucratodaunatransforma-
ción cultural y epistémica, de modos de conocimiento y modelos de
mundo, hacia «mundos y conocimientos de otro modo.» La desco-
lonización epistémica debe acompañar la transformación de estruc-
turas.FaltaclaridadaestenivelenlosEstados,loscualesaúntenen
que abordar «el reto central de imaginar una sociedad diferente»
4
.
Esto también aplica a los socialismos del siglo XXI y al «capitalismo
4 Edgardo Lander en: «Conversación con el politólogo Edgardo Lander». Correo Semanal.
Informatvoelectrónicodesocialismorevolucionario,febrero6,2009.
27
Introducción
andino-amazónico»boliviano.Desdesuposicióndeautonomía,los
movimientos sociales están en capacidad de abanderar el proceso
deimaginaralternatvasrealesalcapitalismoneoliberalysusfunda-
mentosculturalesenciertotpodemodernidad.
La difcultad de imaginar una sociedad diferente la explica
Boaventura de Sousa Santos (2007), cuando dice que «lo que no
existe»esactvamenteproducidocomonoexistente,«ocomoal-
ternatvanocreíblealoqueexiste».Tantolaspráctcasdemuchos
grupos indígenas, campesinos y afrodescendientes, como las pro-
puestas de sus organizaciones, son construidas como «alternat-
vas no creíbles» por los modelos imperantes (esto ocurre con las
propuestas de Vía Campesina y otros a favor de sistemas agrícolas
localizados y biodiversos como solución a la crisis de alimentos,
energía, y cambio climátco). El desarrollismo del Estado y las iz-
quierdastenemuchoqueverconestaproducciónsocialdelain-
visibilidad y la ignorancia.
Muchosmovimientosindígenas,deafro-descendientesydegru-
pos rurales o urbanos con base territorial o comunal fuerte, marcan
un quiebre mucho más profundo que un simple ‘giro a la izquierda’
en la medida que a través de ellos emergen mundos, conocimientos
y práctcas que se diferencian de las formas liberales, estatales y
capitalistasdelaEuro-modernidad.Apuntanamundospostliberales
ypostcapitalistas;aunqueaúnnolleguenallí,desordenanelorden
epistémicodelapolítcamodernabasadoenunavisiónquesepara
naturaleza y cultura, individuo y comunidad. Estas cosmovisiones
dualistas—ysumatrizpolítcaliberal—estánsiendocuestonadas
por el resurgimiento de lo que podrían llamarse cosmovisiones re-
lacionales,enlaquetodoexisteenrelación,incluyendohumanosy
no-humanos
5
.
5 Hay una convergencia auspiciosa alrededor de tendencias y nociones como lógicas
comunales y nuevas territorialidades (Mamani, Patzi Paco), formas no-liberales y no-
estatalesdelapolítca(Zibechi,GutérrezAguilar,ColectvoSituaciones),reconsttución
del ayllu (Taller de Historia Oral Andina), procesos autonómicos en Chiapas, Oaxaca, y
Cauca,Colombia,ladecolonialidad(Mignolo,Quijano,Lander,Walsh),ylarelacionalidad
(delaCadena,Blaser).Estastendenciasayudanapensar-hacermásalládel‘desarrollo’.
AgradezcoaMarisoldelaCadenayMarioBlaserporelfructferointercambioquehemos
mantenidosobrelasontologíasrelacionales,queseencuentrarefejadoenestasnotas.
28
Unamingaparaelpostdesarrollo
Darle «derechos» a la Pachamama de este modo no solo es
una expresión ambientalista; la Pachamama es una presencia di-
ferente que altera fundamentalmente el sentdo del desarrollo y
delEstado.Siignoramosestadimensión,osilacalifcamosde‘in-
fantlismoambientalistaeindígena’comolohizoelPresidenteCo-
rrea, es porque semejante supuesto es históricamente impensable
dentro de una perspectva moderna.Queesteartculoaparezcaen
la Consttución Ecuatoriana es un evento polítco-epistémico que
trastocalahistoriamodernayalospolítcosquelahabitan—inclu-
yendo las izquierdas— porque desafa al liberalismo, al Estado, y
al capital. Ambas ideas —los derechos de la Pachamama y el buen
vivir— se basan en nociones de vida en las que todos los seres (hu-
manos o no humanos) existen siempre en relación entre sujetos
—no entre sujeto y objeto, y de ninguna manera individualmente
(Walsh 2009; de la Cadena 2008). La relacionalidad que subyace
a estas propuestas también explicaría el «mandar obedeciendo»
zapatsta,quebuscaevitarlaseparaciónentrelasociedad/comu-
nidadyunentequelarepresenta.Consttuyeunafuerzavitalpara
transformarlasinsttucionesyhacervisibleaquelloquehabíasido
producido como no creíble.
Hay que aclarar que la noción del Buen Vivir, aunque anclada
encosmovisionesrelacionales,esunproyectopolítcoquesurgeen
tensión con nociones desarrollistas de la ‘buena vida’, aun dentro
delasmismascomunidadesindígenasyafro,causandoconfictoen
ellas.Esimportanteverlasenelfujohistóricodelpoderylossigni-
fcados para entender cómo se proyectan polítca y culturalmente
más allá de formas liberales y antropocéntricas.
A menos que reconozcamos estas dinámicas culturales y polí-
tcas, seguiremos en una «época de cambios» dentro del desarro-
llismo moderno, pero no el ‘cambio de época’ que anunciara Rafael
Correa en su discurso inaugural, muchos menos un Pachakut. El
‘postdesarrollo’ busca avanzar en la transición cultural de cambio
de época, resolviendo las contradicciones entre neodesarrollismo y
postdesarrolloafavordeesteúltmo.
29
Introducción
Algunos principios del postdesarrollo
Para concluir, el postdesarrollo puede entenderse tanto como un
cambio de imaginarios, una serie de preguntas y principios teóri-
cos, como formas de acción y práctca polítca y social diferentes.
Presentamos algunos criterios sobre postdesarrollo para concluir, y
sin pretender establecer una fórmula. El postdesarrollo signifca la
creacióndeunespacio/tempocolectvoenelcual:
• El «desarrollo» cese de ser el principio central que organiza la
vida económica y social.
• Se cuestone efectvamente la pre-eminencia del concepto de
crecimiento económico y este como meta.
• Se deconstruye la matriz cultural de donde proviene el
desarrollo y su historicidad (visión dominante europea de la
modernidad).
• Sedesartculapaulatnamenteen la práctca el modelo de desa-
rrollobasadoenlapremisadelamodernización,laexplotación
delanaturalezacomosernovivo,losmercados,laexportación,
y la acción individual
• Se reconozca una multplicidad de defniciones e intereses al-
rededor de las formas de sustento, las relaciones sociales, y las
práctcaseconómicas.
• Sediseñenpolítcasdesdelarelacionalidadentregruposhuma-
nosyentreestosylanaturaleza;esdecir,seprocededesdeun
principio de cosmovisiones relacionales (como las que subyacen
lascosmovisionesypráctcasdemuchosgruposindígenas,ne-
gros, y campesinos, y de las formas comunales de algunos gru-
pos urbanos, así como la ecología), en vez de la cosmovisión
dualista que separa seres vivientes de no vivientes, humano de
lo no humano, individuo y comunidad.
• Seestablezcaundiálogointer-culturalalrededordelascondi-
ciones que podrían devenir en un pluriverso de confguracio-
nessocio-naturales,esdecir,unamultplicidaddepropuestas
y visiones (ej., liberales y comunales, capitalistas y no capitalis-
tas, etc.)
30
Unamingaparaelpostdesarrollo
• Sepropendaporformasdeintegraciónregionalautónomaba-
sadas en criterios ecológicos (por ejemplo el biorregionalismo),
de desarrollo autocentrado (no dictado por los requerimientos
delaeconomíamundial),anivelessub-nacionales,nacionales,
regionales y globales.
Los capítulos del presente volumen
Con excepción del Capítulo 1, ya mencionado, todos los demás
textos incluidos aquí fueron escritos en los últmos diez años. El
Capítulo 2, publicado en el 2004, entreteje dos marcos teóricos:
la perspectva de modernidad/colonialidad/decolonialidad (MCD)
—siendo uno de sus arquitectos principales el sociólogo peruano
Aníbal Quijano— y una perspectva emergente que ve a los mo-
vimientossocialesentérminosdeprocesosdeauto-organización.
Estaperspectvadelaauto-organizaciónylaemergenciaquesurge
de las ciencias de la complejidad se retoma en el Capítulo 5 de for-
maunpocomásextensa.Esunalíneadeinvestgaciónqueapenas
comienza y que, me parece, puede ser muy fructfera. El Capítulo
3 presenta un marco de ecología polítca en términos de confic-
tosdistributvosenloeconómico,loecológico,ylocultural.Aeste
marco se refere Héctor Alimonda en su Presentación a este libro
conciertoniveldedetalle,asíquereferoaloslectoresaesteaná-
lisis. El Capítulo 4, fnalmente, es un intento de ubicar al «lugar»
—tanto en lo teórico como en lo polítco— como un espacio de
pensamiento y acción no solamente aún válido y vital para los mo-
vimientos,sinoesencialparapensarenlaspráctcasapartrdelas
cualespodemosre-imaginaryre-construirelmundo—olosmun-
dos, hacia ‘mundos y conocimientos de otro modo’, como sugiere
el programa MCD—. Estos mundos y conocimientos de otro modo
enactuarían —para usar el término de Francisco Varela— una mul-
tplicidaddepráctcasdediferenciaenloeconómico,loecológico,
ylocultural;seorientaríanhaciaunpluriversodeconfguraciones
socio-naturales,comobiennosantcipanlascompañerasycompa-
ñerosdelamingasocialycomunitariadelCaucaenColombia;sería
difcildecirloconmayorelocuencia:
31
Introducción
La memoria nos enseña y nos muestra el camino: todos resist-
mos juntos la agresión que nos maltrata, pero cada uno respeta
la diversidad y la diferencia para que la terra del futuro sea un
conjuntodeconcienciascolectvasydeautonomíasenequilibrioy
armonía con todos los seres de la vida
6
.
6 Organizaciones Indígenas de Colombia, Propuesta polítca y de acción de los Pueblos
Indígenas.Mingaporlavida,lajustcia,laalegría,laautonomíaylalibertadymovilización
contra el proyecto de muerte y por un Plan de Vida de los pueblos (2004). htp://www.
nasaacin.org/propuesta_politca_pueblos_indigenas.htm
CAPÍTULO 1
El desarrollo y la antropología de
la modernidad
35
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
E
n su discurso de posesión como presidente de Estados Unidos
el20deenerode1949,HarryTrumananuncióalmundoente-
ro su concepto de «trato justo». Un componente esencial del
concepto era su llamado a Estados Unidos y al mundo para resolver
105 problemas de las «áreas subdesarrolladas» del globo:
Más de la mitad de la población del mundo vive en condiciones cer-
canasalamiseria.Sualimentaciónesinadecuada,esvíctmadela
enfermedad.Suvidaeconómicaesprimitvayestáestancada.Su
pobreza consttuye un obstáculo y una amenaza tanto para ellos
como para las áreas más prósperas. Por primera vez en la historia,
la humanidad posee el conocimiento y la capacidad para aliviar el
sufrimiento de estas gentes [...] Creo que deberíamos poner a dis-
posicióndelosamantesdelapazlosbenefciosdenuestroacervo
de conocimiento técnico para ayudarlos a lograr sus aspiraciones
de una vida mejor... El que tenemos en mente es un programa de
desarrollobasadoenlosconceptosdeltratojustoydemocrátco
[...]Producirmáseslaclaveparalapazylaprosperidad.Ylaclave
para producir más es una aplicación mayor y más vigorosa del co-
nocimientotécnicoycientfcomoderno(Truman,1964).
La doctrina Truman inició una nueva era en la comprensión y el
manejodelosasuntosmundiales,enpartculardeaquellosquese
referían a los países económicamente menos avanzados. El propó-
sito era bastante ambicioso: crear las condiciones necesarias para
reproducir en todo el mundo los rasgos característcos de las so-
ciedades avanzadas de la época: altos niveles de industrialización y
urbanización,tecnifcacióndelaagricultura,rápidocrecimientode
la producción material y los niveles de vida, y adopción generaliza-
da de educación y los valores culturales modernos. En el concepto
de Truman, el capital, la ciencia y la tecnología eran los principa-
les componentes que harían posible tal revolución masiva. Sólo el
sueño americano de paz y abundancia podría tenderse a todos los
pueblos del planeta.
EstesueñonoeracreaciónexclusivadeEstadosUnidos,sinore-
sultadodelacoyunturahistóricaespecífcadefnalesdelaSegunda
36
Unamingaparaelpostdesarrollo
Guerra Mundial. En pocos años, recibió el respaldo universal de los
poderosos.Sinembargo,noseconsiderabaunprocesofácil;como
era de esperarse, los obstáculos contribuyeron a consolidar la mi-
sión.Unodelosdocumentosmasinfuyentesdelaépoca,prepara-
doporungrupodeexpertoscongregadosporNacionesUnidascon
el objeto diseñar polítcas y medidas concretas «para el desarrollo
económicodelospaísessubdesarrollados»loexpresabaasí:
Hayunsentdoenelqueelprogresoeconómicoaceleradoesim-
posiblesinajustesdolorosos.Lasflosofasancestralesdebenser
erradicadas; las viejas insttuciones sociales tenen que desinte-
grarse;loslazosdecasta,credoyrazadebenromperse;ygrandes
masas de personas incapaces de seguir el ritmo del progreso de-
berán ver frustradas sus expectatvas de una vida cómoda. Muy
pocas comunidades están dispuestas a pagar el precio del progre-
soeconómico(UnitedNatons:1951:15)
1
.
Lo que proponía el informe era nada menos que la reestructuración
total de las sociedades «subdesarrolladas». La declaración podría pa-
recernos hoy sorprendentemente etnocéntrica y arrogante, ingenua
enelmejordeloscasos;sinembargo,loquerequiereexplicaciónes
precisamenteelhechodequeseemiteraytuvierasentdo.Demos-
trabalavoluntadcrecientedetransformardemaneradrástcados
terceras partes del mundo en pos de los objetvos de prosperidad
material y progreso económico. A comienzos de los años cincuenta,
esta voluntad era ya hegemónica en los círculos de poder.
Este libro
2
narra la historia de aquel sueño, y de como poco a
pocoseconvirtóenpesadilla.Porqueenvezdelreinodeabundancia
prometdoporteóricosypolítcosdelosañoscincuenta,eldiscurso
y la estrategia del desarrollo produjeron lo contrario: miseria y sub-
desarrollomasivo,explotaciónyopresiónsinnombre.Lacrisisdela
1 Parauninteresanteanálisiscontemporáneodeestedocumento,véaseFrankel,1953,en
especiallaspágs.82-110.
2 Elautorsereferealapublicacióndelacualsehaextraídoelprimercapítulo:Escobar,
Arturo. 1996. La invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción del
desarrollo. Bogotá: Norma.
37
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
deuda, la hambruna (saheliana), la creciente pobreza, desnutrición
y violencia son apenas los síntomas más patétcos del fracaso de
cincuenta años de desarrollo. De esta manera, el libro puede leerse
como la historia de la perdida de una ilusión que muchos abrigaban
sinceramente. Pero se trata, sobre todo, de la forma en que se creó
el«TercerMundo»atravésdelosdiscursosylaspráctcasdeldesa-
rrollo desde sus inicios a comienzos de la segunda posguerra.
Orientalismo, africanismo, desarrollismo
Hastafnalesdelosañossetenta,elejedelasdiscusionesacercade
Asia,ÁfricayLatnoaméricaeralanaturalezadeldesarrollo.Como
veremos, desde las teorías del desarrollo económico de los años cin-
cuenta hasta el «enfoque de necesidades humanas básicas» de los
años setenta, que ponía énfasis no solo en el crecimiento económico
per se como en décadas anteriores, sino también en la distribución
desusbenefcios,lamayorpreocupacióndeteóricosypolítcosera
ladelostposdedesarrolloabuscarpararesolverlosproblemasso-
ciales y económicos en esas regiones. Aun quienes se oponían a las
estrategiascapitalistasdelmomentoseveíanobligadosaexpresar
suscrítcasentérminosdelanecesidaddeldesarrollo,atravésde
conceptoscomo«otrodesarrollo»,«desarrollopartcipatvo»,«de-
sarrollosocialista»,yotrosporelestlo.Enresumen,podíacritcarse
undeterminadoenfoque,yproponermodifcacionesomejorasen
concordancia con este, pero el hecho mismo del desarrollo y su ne-
cesidad, no podían ponerse en duda. El desarrollo se había conver-
tdoenunacertezaenelimaginariosocial.
Dehecho,parecíaimposiblecalifcarlarealidadsocialenotros
términos. Por doquier se encontraba la realidad omnipresente y
reiteratva del desarrollo: gobiernos que diseñaban y ejecutaban
ambiciososplanesdedesarrollo,insttucionesquellevabanacabo
porigualprogramasdedesarrolloenciudadesycampos,expertos
de todo tpo estudiando el «subdesarrollo» y produciendo teorías
ad nauseam. El hecho de que las condiciones de la mayoría de la
población no mejoraran sino que más bien se deterioraran con el
transcurso del tempo no parecía molestar a muchos expertos. La
38
Unamingaparaelpostdesarrollo
realidad, en resumen, había sido colonizada por el discurso del de-
sarrollo, y quienes estaban insatsfechos con este estado de cosas
tenían que luchar dentro del mismo espacio discursivo par porcio-
nes de libertad, con la esperanza de que en el camino pudiera cons-
truirse una realidad diferente
3
.
Más recientemente, sin embargo, el desarrollo de nuevas ins-
trumentosanalítcos,engestacióndesdefnalesdelosañossesenta
pero cuyo empleo sólo se generalizó durante los ochenta, ha per-
mitdo el análisis de este tpo de «colonización de la realidad» en
formatalqueponedemanifestoestemismohecho:comociertas
representaciones se vuelven dominantes y dan forma indeleble a
los modos de imaginar la realidad e interactuar con ella. El trabajo
de Michel Foucault sobre la dinámica del discurso y del poder en la
representacióndelarealidadsocial,enpartcular,hacontribuidoa
mostrar los mecanismos mediante los cuales un determinado or-
den de discurso produce unos modos permisibles de ser y pensar
al tempo que descalifca e incluso imposibilita otros. La profundi-
zación de los análisis de Foucault sobre las situaciones coloniales
ypostcolonialesrealizadaporautorescomoEdwardSaid,V.Y.Mu-
dimbe, Chandra Mohanty y Homi Bhabha, entre otros, ha abierto
nuevas formas de pensamiento acerca de las representaciones del
TercerMundo.Laautocrítcadelaantropologíaysurenovacióndu-
rante los años ochenta también han sido importantes al respecto.
Pensar el desarrollo en términos del discurso permite concen-
trarse en la dominación como lo hacían, por ejemplo, los primeros
análisis marxistas —y, a la vez, explorar más productvamente las
condiciones de posibilidad y los efectos más penetrantes del desa-
3 En los años sesenta y setenta existeron, claro está, tendencias que presentaban una
posicióncrítcafrentealdesarrollo,aunque,comoveremospronto,fueroninsufcientes
paraartcularunrechazodeldiscursosobreelquesefundaban.Entreellasesimportante
mencionarla«pedagogíadeloprimido»dePauloFreire(Freire,1970);elnacimientode
lateologíadelaliberacióndurantelaConferenciaEpiscopalLatnoamericanacelebrada
enMedellín en1968;ylas crítcasal «colonialismo occidental»(Fals Borda,1970)yla
dependenciaeconómica(CardosoyFaleto,1979)defnalesdelossesentaycomienzo
delossetenta.LacrítcaculturalmásagudacorrespondeaIlich(1968,1970).Todasellas
fueron importantes para el enfoque discursivo de los años noventa que se analiza en
este libro.
39
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
rrollo—. El análisis del discurso crea la posibilidad de «mantenerse
desligado de él [discurso del desarrollo], suspendiendo su cercanía,
paraanalizarelcontextoteóricoypráctcoconquehaestadoaso-
ciado» (Foucault, 1986: 3). Permite individualizar el «desarrollo»
como espacio cultural envolvente y a la vez abre la posibilidad de
separarnos de él, para percibirlo de otro modo. Esto es lo que trata
de llevar a cabo este libro.
Ver el desarrollo como discurso producido históricamente impli-
caexaminarlasrazonesquetuvieron,paracomenzaraconsiderar-
se subdesarrollados a comienzos de la segunda postguerra, como
«desarrollarse»seconvirtóparaellosenproblemafundamentaly
cómo, por últmo, se embarcaron en la tarea de «des-subdesarro-
llarse» sometendo sus sociedades a intervenciones cada vez más
sistemátcas,detalladasyextensas.Amedidaquelosexpertospolí-
tcosoccidentalescomenzaronavercomoproblemaciertascondi-
ciones de Asia, África y Latnoamérica —en su mayor parte lo que
se percibía como pobreza y atraso— apareció un nuevo campo del
pensamiento y de la experiencia llamado desarrollo, todo lo cual
desembocó en una estrategia para afrontar aquellos problemas.
Creada inicialmente en Estados Unidos y Europa occidental, la estra-
tegiadeldesarrolloseconvirtóalcabodepocosañosenunafuerza
poderosa en el propio Tercer Mundo.
El estudio del desarrollo como discurso se asemeja al análisis de
Said de los discursos sobre el Oriente. «El Orientalismo», escribe Said,
«puedediscutrseyanalizarsecomoinsttucióncorporatvaparatratar
aOriente,tratarlomedianteafrmacionesreferentesaél,autorizan-
doopinionesalrespecto,describiéndolo,enseñándolo,defniéndolo,
diciendosobreél:enresumen,elorientalismocomoestlooccidental
dedominación,reestructuración,yautoridadsobreOriente…Miafr-
mación es que sin examinar el Orientalismo como discurso posible-
mentenologremosentenderladisciplinainmensamentesistemátca
de la cual se valió la cultura europea para manejar —e incluso crear—
polítca,sociológica,cientfcaeimaginatvamenteaOrientedurante
elperíodoposterioralaIlustración»(I979:3).
Desde su publicación, Orientalismo ha generado estudios e in-
formes originales sobre las representaciones del Tercer Mundo en
40
Unamingaparaelpostdesarrollo
varios contextos, aunque pocos de ellos han hecho referencia ex-
plícita a la cuestón del desarrollo. No obstante, los interrogantes
generales que algunos plantean sirven de pauta para el análisis del
desarrollo como régimen de representación. En su excelente libro
TheInventonofAfricaelflósofoafricanoV.Y.Mudimbe,porejem-
plo,seproponeelobjetvode«Estudiareltemadelosfundamentos
del discurso sobre el África ... (cómo) se han establecido los mun-
dos africanos como realidades para el conocimiento» (pág. xi) en
el discurso occidental. Su interés trasciende «la ‘invención’ del afri-
canismo como disciplina cientfca» (pág. 9), partcularmente en la
antropologíaylaflosofa,afndeinvestgarla«amplifcación»por
parte de los académicos africanos del trabajo de algunos pensado-
rescrítcoseuropeos,enpartcularFoucaultyLevi-Strauss.Aunque
Mudimbe encuentra que aun las perspectvas mas afrocéntricas
mantenen el método epistemológico occidental como contexto y
referente, encuentra también, no obstante, algunos trabajos en los
cualeslosanálisiscrítcoseuropeossellevanmásalládeloquees-
tos trabajos originales podrían haber esperado. Lo que está en juego
en estos últmos trabajos, explica Mudimbe, es la reinterpretación
crítcadelahistoriaafricanacomosehavistodesdesuexterioridad
(epistemológica, histórica, geográfca), es decir, un debilitamiento
de la noción misma de África. Esto, para Mudimbe, implica un corte
radical en la antropología, la historia y la ideología africanas.
Un trabajo crítco de este tpo, cree Mudimbe, puede abrir el
camino para «el proceso de volver a fundar y asumir dentro de las
representaciones una historicidad interrumpida» (pág. 183); en
otras palabras, el proceso mediante el cual los africanos pueden lo-
grar mayor autonomía sobre la forma en que son representados y
la forma en que pueden construir sus propios modelos sociales y
culturales de modos no tan mediatzados por una episteme y una
historicidad occidentales, –así sea dentro de un contexto cada vez
mastransnacional–.EstanociónpuedeextendersealTercerMundo
como un todo, pues lo que está en juego es el proceso mediante
el cual, en la historia occidental moderna, las áreas no europeas
hansidoorganizadasytransformadassistemátcamentedeacuerdo
con los esquemas europeos. Las representaciones de Asia, África y
41
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
AméricaLatnacomo«TercerMundo»y«subdesarrolladas»sonlas
herederas de una ilustre genealogía de concepciones occidentales
sobre esas partes del mundo
4
.
Timothy Mitchell muestra otro importante mecanismo del en-
granaje de las representaciones europeas sobre otras sociedades.
Como para Mudimbe, el objetvo de Mitchell es «explorar los mé-
todos peculiares de orden y verdad que caracterizan al Occidente
moderno»(1988:pág.IX),ysuimpactoenelEgiptodelsigloXIX.La
construccióndelmundocomoimagen,enelmodelodelasexposi-
ciones mundiales del siglo pasado, sugiere Mitchell, consttuye el
núcleodeestosmétodosydesuefcaciapolítca.Paraelsujeto(eu-
ropeo)moderno,elloimplicabaexperimentarlavidamanteniéndo-
seapartadodelmundofsico,comoelvisitantedeunaexposición.
El observador «encuadraba» inevitablemente la realidad externa
a fn de comprenderla; este encuadre tenía lugar de acuerdo con
categorías europeas. Lo que surgía era un régimen de objetvismo
en el cual los europeos estaban sujetos a una doble exigencia: ser
imparcialesyobjetvos,deunaparte,ysumergirseenlavidalocal,
de la otra.
Una experiencia tal como observador partcipante era posible
a través de un truco curioso: eliminar del cuadro la presencia del
observadoreuropeo(véasetambiénCliford,1988:145);entérmi-
nos más concretos, observar el mundo (colonial) como objeto desde
unaposicióninvisibleyaparte»(Mitchell,1988:28).Occidenteha-
bía llegado a vivir «como si el mundo estuviera dividido en dos: un
campodemerasrepresentacionesyuncampodelo‘real’;exhibicio-
4 «De acuerdo con Iván Ilich, el concepto que se conoce actualmente como ‘desarrollo’
haatravesadoseisetapasdemetamorfosisdesdelaspostrimeríasdelaantgüedad.La
percepcióndelextranjerocomoalguienquenecesitaayudahatomadosucesivamentelas
formasdelbárbaro,elpagano,elinfel,elsalvaje,el‘natvo’yelsubdesarrollado»(Trinh,
1989:54).Paraunaideayunconjuntodetérminossimilaresalanterior,véaseHirschman
(1981:24). Debería señalarse, sin embargo, que el término «subdesarrollado», ligado
desdeciertaóptcaalaigualdadyalosprospectosdeliberaciónatravésdeldesarrollo,
puede tomarse en parte como respuesta a las concepciones abiertamente más racistas
del«primitvo»yel«salvaje».Enmuchoscontextos,sinembargo,elnuevotérminono
pudo corregir las connotaciones negatvas implícitas en los califcatvos anteriores. El
mitodel«natvoperezoso»(Alatas,1977)sobreviveaúnenmuchoslugares.
42
Unamingaparaelpostdesarrollo
nes,porunlado,yunarealidadexterna,porelotro;enunordende
simples modelos, descripciones o copias, y un orden de originales»
(pág.32).Talrégimendeordenyverdadconsttuyelaquintaesencia
de la modernidad, y ha sido profundizado por la economía y el de-
sarrollo.Serefejaenunaposiciónobjetvistayempiristaquedicta-
minaqueelTercerMundoysugenteexisten«alláafuera»,paraser
conocidosmedianteteoríaseintervenidosdesdeelexterior.
Las consecuencias de esta característca de la modernidad
han sido enormes. Chandra Mohanty, por ejemplo, se refere a
ella cuando plantea la pregunta de quién produce el conocimien-
to acerca de Ia mujer del Tercer Mundo, y desde dónde; descu-
brequeengranpartedelabibliografafeministalasmujeresdel
Tercer Mundo son representadas como llenas de «necesidades» y
«problemas», pero, carentes de opciones y de libertad de acción.
Lo que surge de tales modos de análisis es la imagen de una ‘mujer
promedio’ del Tercer Mundo, construida mediante el uso de esta-
dístcasydeciertascategorías:
Esta mujer promedio del Tercer Mundo lleva una vida esencial-
mente frustrada basada en su género femenino {léase: sexual-
mente restringida} y en su carácter tercermundista (Iéase igno-
rante, pobre, sin educación, tradicionalista, doméstca, apegada
a la familia, victmizada, etcétera.) Esto, sugiero, contrasta con la
representación (implícita) de la mujer occidental como educada,
moderna,quecontrolasucuerpoysusexualidad,ylibreparato-
marsuspropiasdecisiones(1991b:56).
Tales representaciones asumen implícitamente patrones occidenta-
les como parámetro para medir la situación de la mujer en el Tercer
Mundo.Elresultado,opinaMohanty,esunaacttudpaternalistade
parte de la mujer occidental hacia sus congéneres del Tercer Mun-
do, y en general, la perpetuación de la idea hegemónica de la supe-
rioridad occidental. Dentro de este régimen conceptual, los trabajos
sobre la mujer del Tercer Mundo adquieren una cierta «coheren-
cia de efectos» que refuerza tal hegemonía. «Es en este proceso de
homogeneizaciónysistematzaciónconceptualdelaopresióndela
43
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
mujer en el Tercer Mundo», concluye Mohanty (pág. 54), «donde
el poder se ejerce en gran parte del discurso feminista occidental
recienteydichopoderdebeserdefnidoynombrado»
5
.
Sobra decir que la crítca de Mohanty se aplica con mayor fre-
cuenciaalacorrienteprincipaldelabibliografasobreeldesarrollo,
para la cual existe una verdadera subjetvidad subdesarrollada do-
tada con rasgos como la impotencia, la pasividad, la pobreza y la ig-
norancia, por lo común de gente oscura y carente de protagonismo
como si se estuviera a la espera de una mano occidental (blanca), y
no pocas veces hambrienta, analfabeta, necesitada, oprimida por
su propia obstnación, carente de iniciatva y de tradiciones. Esta
imagen también universaliza y homogeneiza las culturas del Tercer
Mundo en una forma histórica. Solo desde una cierta perspectva
occidental tal descripción tene sentdo; su existencia consttuye
más un signo de dominio sobre el Tercer Mundo que una verdad
acerca de él. Lo importante de resaltar por ahora es que el desplie-
guedeestediscursoenunsistemamundialdondeOccidentetene
cierto dominio sobre el Tercer Mundo tene profundos efectos de
tpopolítco,económicoyculturalquedebenserexplorados.
La producción de discurso bajo condiciones de desigualdad en el
poder es lo que Mohanty y otros denominan «la jugada colonialista».
Jugada que implica construcciones específcas del sujeto colonial/
tercermundista en/a través del discurso de maneras que permitan el
ejerciciodelpodersobreél.Eldiscurso‘colonial’,sibienconsttuye
«la forma de discurso más subdesarrollada teóricamente», según
Homi Bhabha, resulta «crucial para ejercer una gama de diferencias
ydiscriminacionesquedanformaalaspráctcasdiscursivasypolít-
casdejerarquizaciónracialycultural».(1990:72).Ladefniciónde
Bhabhadeldiscursocolonial,aunquecompleja,esilustratva:
(El discurso colonial) es un aparato que pone en marcha el reco-
nocimiento y la negación de las diferencias raciales/culturales/his-
5 El trabajo de Mohanty puede ubicarse dentro de una crítca creciente de parte de
las feministas, especialmente del Tercer Mundo, del etnocentrismo implícito en el
movimientofeministayensucírculoacadémico.VéasetambiénMani,1989;Spelman,
1988;Hooks,1990.
44
Unamingaparaelpostdesarrollo
tóricas. Su función estratégica predominante es la creación de un
espacio para una «población sujeto», a través de la producción de
conocimientos en términos de los cuales se ejerce la vigilancia y
seincitaaunaformacomplejadeplacer/displacer[...]Elobjetvo
del discurso colonial es interpretar al colonizado como una pobla-
ción compuesta por clases degeneradas sobre la base del origen
racial, a fn de justfcar la conquista y de establecer sistemas de
administración e instrucción [...] Me refero a una forma de go-
bernabilidad que, en el acto de demarcar una «nación sujeto», se
apropiadesusdiversasesferasdeactvidad,lasdirigeylasdomina
(1990:75).
Aunqueensentdoestrictoalgunosdelostérminosdeladefnición
anterior serían más aplicables al contexto colonial, el discurso del
desarrolloserigeporlosmismosprincipios;haproducidounapa-
ratomuyefcienteparaproducirconocimientoacercadeejercerel
poder sobre el Tercer Mundo. Dicho aparato surgió en el período
comprendido entre 1945 y 1955, y desde entonces no ha cesado
de producir nuevas modalidades de conocimiento y poder, nuevas
práctcas,teorías,estrategias,yasísucesivamente.Enresumen,ha
desplegadoconbuenéxitounrégimendegobiernosobreelTercer
Mundo, un «espacio para los «pueblos sujeto» que asegura cierto
control sobre él.
Este espacio es también un espacio geopolítco, una serie de
«geografas imaginarias», para usar el término de Said (1979). El
discursodeldesarrolloinevitablementeconteneunaimaginación
geopolítcaquehadominadoelsignifcadodeldesarrollodurante
más de cuatro décadas. Para algunos autores, esta voluntad de po-
der espacial es uno de los rasgos esenciales del desarrollo (Slater,
1993) y está implícita en expresiones tales como primer y Tercer
Mundos, Norte y Sur, centro y periferia. La producción social del
espacio implícita en estos términos está ligada a la producción de
diferencias,subjetvidadesyórdenessociales.Apesardeloscam-
biosrecientesenestageopolítca—eldescentramientodelmun-
do, la desaparición del segundo mundo, la aparición de una red
de ciudades mundiales, y la globalización de la producción cultu-
45
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
ral— ella contnúa ejerciendo infuencia en el imaginario. Existe
unarelaciónentrehistoria,geografaymodernidadqueseresiste
a desintegrarse en cuanto al Tercer Mundo se refere, a pesar de
losimportantescambiosquehandadolugarageografasposmo-
dernas(Soja,1989).
Para resumir me propongo hablar del desarrollo como una ex-
periencia históricamente singular, como la creación de un dominio
delpensamiento ydelaacción,analizando lascaracterístcas ein-
terrelacionesdelostresejesquelodefnen:lasformasdeconoci-
mientoqueaélsereferen,atravésdelascualesllegaaexistryes
elaboradoenobjetos,conceptosyteorías;elsistemadepoderque
regulasupráctcaylasformasdesubjetvidadfomentadasporeste
discurso, aquellas por cuyo intermedio las personas llegan a reco-
nocerse a sí mismas como «desarrolladas» o «subdesarrolladas». El
conjuntodeformasquesehallanalolargodeestosejesconsttuye
el desarrollo como formación discursiva, dando origen a un aparato
efcientequerelacionasistemátcamentelasformasdeconocimien-
to con las técnicas de poder
6
.
El análisis se establecerá, entonces en términos de los regíme-
nes del discurso y la representación. Los «regímenes de represen-
tación» pueden analizarse como lugares de encuentro en los cuales
lasidentdadesseconstruyenperodondetambiénseorigina,sim-
bolizaymanejalaviolencia.Estaútlhipótesis,desarrolladaporuna
estudiosacolombianaparaexplicarlaviolenciaensupaísduranteel
sigloXIX,ybasadaespecialmenteenlostrabajosdeBajtn,Foucault
y Rene Girard, concibe los regímenes de representación como lu-
gares de encuentro de los lenguajes del pasado y del futuro (tales
comoloslenguajesde«civilización»y«barbarie»delaAméricalat-
naposindependentsta),lenguajesexternoseinternos,ylenguajes
desíydelosotros(Rojas,1994).Unencuentrosimilarderegímenes
6 ElestudiodeldiscursoalolargodeestosejesespropuestoporFoucault(1986:4).Las
formasdesubjetvidadproducidasporeldesarrollonoseexploranenformasignifcatva
enestelibro.Unilustregrupodepensadores,incluyendoaFranzFanon(1967,1968),
Albert Memmi (1967), Ashis Nandy (1983) y Homi Bhabha (1983, 1990) ha producido
recuentoscadavezmáscompletossobrelacreacióndelasubjetvidadylaconciencia
bajo el colonialismo y el postcolonialismo.
46
Unamingaparaelpostdesarrollo
derepresentacióntuvolugarafnalesdelosañoscuarenta,conel
surgimiento del desarrollo, también acompañado de formas especí-
fcasdeviolenciamodernizada
7
.
La noción de los regímenes de representación es otro principio
teóricoymetodológicoparaexaminarlosmecanismosyconsecuen-
cias de la construcción del Tercer Mundo a través de la represen-
tación. La descripción de los regímenes de representación sobre el
Tercer Mundo propiciados por el discurso del desarrollo representa
unintentodetrazar«lascartografasomapasdelasconfguraciones
delconocimientoyelpoderquedefnenelperíodoposterioralase-
gundaposguerra»(Deleuze,1988).Setratatambiéndecartografas
deresistenciacomoañadeMohanty(1991a).AItempoquebuscan
entender los mapas conceptuales usados para ubicar y describir la
experienciadelasgentesdelTercerMundo,revelantambién—aun-
que a veces en forma indirecta— las categorías con las cuales ellas
se ven obligadas a resistr. Este libro se propone brindar un mapa
general que permita orientarse en el ámbito de los discursos y de las
práctcas que justfcan las formas dominantes de producción eco-
nómicaysocio-culturaldelTercerMundo.
Las metas de este libro son precisamente examinar el estable-
cimiento y la consolidación del discurso del desarrollo y su aparato
desde los albores de la segunda posguerra hasta el presente; ana-
lizar la construcción de una noción de «subdesarrollo» en las teo-
ríasdeldesarrolloeconómicodelasegundaposguerra;ydemostrar
cómofuncionaelaparatoatravésdelaproducciónsistemátcadel
conocimientoyelpoderencamposespecífcos,talescomoeldesa-
rrollo rural, el desarrollo sostenible, y la mujer y el desarrollo. Por
últmo,laconclusiónabordarálapreguntadecómoimaginarunré-
gimenderepresentación,«postdesarrollo»,ydecómoinvestgary
llevaracabopráctcas«alternatvas»enelcontextodelosactuales
movimientos sociales del Tercer Mundo.
Loanterior,podríadecirse,consttuyeunestudiodel«desarro-
llismo» como ámbito discursivo. A diferencia del estudio de Said
acerca del orientalismo, la presente obra presta más atención al
7 AcercadelaviolenciadelarepresentaciónvéasetambiénDeLaurents(1987).
47
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
despegue del discurso a través de sus práctcas. Me interesa mos-
trarquetaldiscursodevieneenpráctcasconcretasdepensamiento
y de acción mediante las cuales se llega a crear realmente el Tercer
Mundo.Paraunexamenmásdetalladoheescogidocomoejemplo
la ejecución de programas de desarrollo rural, salud y nutrición en
Latnoaméricaduranteladécadadelossetentaycomienzosdelos
ochenta. Otra diferencia con Orientalismo se origina en la adverten-
ciadeHomiBhabhadeque«siempreexiste,enSaid,lasugerencia
de que el poder colonial es de posesión total del colonizador, dadas
su intencionalidad y unidireccionalidad» (1990: 77). Intento evadir
este riesgo considerando también las formas de resistencia de las
gentes del Tercer Mundo contra las intervenciones del desarrollo, y
cómoluchanparacrearalternatvasdeserydehacer.
Como en el estudio de Mudimbe sobre el africanismo, me pro-
pongo poner de presente los fundamentos de un orden de conoci-
miento y un discurso acerca del Tercer Mundo como subdesarrolla-
do.Quierocartografar,porasídecirlo,lainvencióndeldesarrollo.
Sinembargo,envezdeenfocarmeenlaantropologíaylaflosofa,
contextualizo la era del desarrollo dentro del espacio global de la
modernidad, y más partcularmente desde las práctcas económi-
cas modernas. Desde esta perspectva, el desarrollo puede verse
como un capítulo de lo que puede llamarse «antropología de la mo-
dernidad»,esdecir,unainvestgacióngeneralacercadelamoder-
nidadoccidentalcomofenómenoculturalehistóricoespecífco.Si
realmente existe una «estructura antropológica» (Foucault, 1975:
198)quesostenealordenmodernoysuscienciashumanas,debe
investgarsehastaquépuntodichaestructuratambiénhadadoori-
genalrégimendeldesarrollo,talvezcomomutaciónespecífcade
lamodernidad.Yasehasugeridounadirectrizgeneralparalaan-
tropologíadelamodernidad,enelsentdodetratarcomo«exót-
cos» los productos culturales de Occidente para poderlos ver como
lo que son:
Necesitamos antropologizar a Occidente: mostrar lo exótco de
suconstruccióndelarealidad;ponerénfasisenaquellosámbitos
tomados más comúnmente como universales (esto incluye a la
48
Unamingaparaelpostdesarrollo
epistemologíaylaeconomía);hacerlosvertanpeculiareshistó-
ricamentecomoseaposible;mostrarcómosuspretensionesde
verdadestánligadasapráctcassocialesyportantosehancon-
vertdo en fuerzas efectvas dentro del mundo social (Rabinow,
1986:241).
La antropología de la modernidad se apoyaría en aproximaciones
etnográfcas,quevenlasformassocialescomoelresultadodeprác-
tcashistóricas,quecombinanconocimientoypoder.Buscaríaestu-
diarcómolosreclamosdeverdadesestánrelacionadosconpráct-
cas y símbolos que producen y regulan la vida en sociedad. Como
veremos,laconstruccióndelTercerMundopormediodelaartcu-
lación entre conocimiento y poder es esencial para el discurso del
desarrollo.
Vistas desde muchos espacios del Tercer Mundo, hasta las prác-
tcas sociales y culturales más razonables de Occidente pueden
parecer bastante peculiares, incluso extrañas. Ello no obsta para
que todavía hoy en día, la mayoría de la gente de Occidente (y de
muchoslugaresdelTercerMundo)tengagrandesdifcultadespara
pensar en la gente y las situaciones del Tercer Mundo en términos
diferentes a los que proporciona el discurso del desarrollo. Términos
como la sobrepoblación, la amenaza permanente de hambruna, la
pobreza,elanalfabetsmoysimilaresoperancomosignifcantesmás
comunes, ya de por sí estereotpados y cargados con signifcados
del desarrollo. Las imágenes del Tercer Mundo que aparecen en los
mediosmasivosconsttuyenelejemplomásclarodelasrepresen-
taciones desarrollistas. Estas imágenes se niegan a desaparecer. Por
ello es necesario examinar el desarrollo en relación con las expe-
riencias modernas de conocer, ver, cuantfcar, economizar y otras
porelestlo.
La deconstrucción del desarrollo
El análisis discursivo del desarrollo comenzó a fnales de los años
ochentayesmuyprobablequecontnúeenlosnoventa,acompa-
ñadodeintentosporartcularregímenesalternatvosderepresen-
49
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
taciónypráctca.Sinembargo,pocostrabajoshanencaradolade-
construcción del discurso del desarrollo
8
.
El reciente libro de James Ferguson sobre el desarrollo en Leso-
tho(1990)esunejemplosofstcadodelenfoquedeconstruccionis-
ta. En él, Ferguson ofrece un análisis profundo de los programas de
desarrollo rural implementados en ese país bajo el patrocinio del
Banco Mundial. El fortalecimiento del Estado, la reestructuración
de las relaciones sociales rurales, la profundización de las infuen-
ciasmodernizadorasoccidentalesyladespolitzacióndelosproble-
mas son algunos de los efectos más importantes de la organización
del desarrollo rural en Lesotho, a pesar del aparente fracaso de los
programasentérminosdesusobjetvosestablecidos.Esendichos
efectos,concluyeFerguson,quedebeevaluarselaproductvidaddel
aparato del desarrollo.
Otro enfoque deconstructvista (Sachs, ed., 1992) analiza los
conceptos centrales (o «palabras clave») del discurso del desarro-
llo, tales como mercado, planeación, población, medio ambiente,
producción, igualdad, partcipación, necesidades y pobreza. Luego
de seguirle la pista brevemente al origen de cada uno de estos con-
ceptosenlacivilizacióneuropea,cadacapítuloexaminalosusosy
la transformación del concepto en el discurso del desarrollo desde
la década del cincuenta hasta el presente. La intención del libro es
ponerdemanifestoelcarácterarbitrariodelosconceptos,suespe-
cifcidadculturalehistórica,ylospeligrosquesuusorepresentaen
elcontextodelTercerMundo
9
.
Unproyectocolectvoanálogosehaconcebidoconunenfoque
de «sistemas de conocimiento». Este grupo opina que las culturas
no se caracterizan sólo por sus normas y valores, sino también por
susmanerasdeconocer.Eldesarrollosehabasadoexclusivamente
en un sistema de conocimiento, es decir, el correspondiente al Occi-
dente moderno. La predominancia de este sistema de conocimiento
8 Escobar(1984,1988);Mueller(1987b);Dubois(1990);Parajuli(1991)presentanartculos
extensossobreelanálisisdeldesarrollo.
9 El grupo responsable de este «diccionario de palabras tóxicas» en el discurso del
desarrollo incluye a Iván Ilich, Wolfang Sachs, Barbara Duden, Ashis Nandy, Vandana
Shiva, Majid Rahnema, Gustavo Esteva y este autor, entre otros.
50
Unamingaparaelpostdesarrollo
hadictaminadoelmarginamientoydescalifcacióndelossistemas
de conocimiento no occidentales. En estos últmos, concluyen los
autores, los investgadores y actvistas podrán encontrar racionali-
dadesalternatvasparaorientarlaacciónsocialconcriteriodiferen-
te a formas de pensamiento economicistas y reduccionistas
10
.
En los años setenta, se descubrió que las mujeres habían sido ig-
noradas por las intervenciones del desarrollo. Tal «descubrimiento»
trajocomoresultadodesdefnalesdelosañossetenta,laapariciónde
unnovedosoenfoque,«mujereneldesarrollo»(MYD),elcualhasido
estudiadocomorégimenderepresentaciónporvariasinvestgadoras
feministas,entrelascualessedestacanAdeleMueller(1986,1987a,
1991)yChandraMohanty.Enelcentrodeestostrabajossehallaun
análisisprofundodelaspráctcasdelasinsttucionesdominantesdel
desarrolloenlacreaciónyadministracióndesuspoblaciones-cliente.
Para comprender el funcionamiento del desarrollo como discurso se
requierecontribucionesanalítcassimilaresencamposespecífcosdel
desarrolloyseguramentecontnuaránapareciendo
11
.
Un grupo de antropólogos suecos trabaja sobre cómo los con-
ceptos de «desarrollo» y «modernidad» se usan, interpretan, cues-
tonan o reproducen en diversos contextos sociales de distntos
lugares del mundo. Esta investgación muestra una constelación
completa de usos, modos de operación y efectos locales asociados
a los conceptos. Trátese de una aldea de Papua Nueva Guinea o de
pequeñospobladosdeKenyaoEtopía,lasversioneslocalesdelde-
sarrollo y la modernidad se formulan siguiendo procesos complejos
queincluyenpráctcasculturalestradicionales,historiasdelpasado
10 El grupo congregado bajo el patrocinio del United Natons World Insttute for
Development Economics Research (wider), y encabezado por Stephen Marglin y
Frédérique Apfel Marglin, se ha reunido durante varios años, e incluye a algunas de
las personas mencionadas en la nota anterior. Ya se publicaron dos volúmenes como
resultadodelproyecto(MarglinyApfelMarglin,1990y1994).
11 Está en proceso de compilación una selección de discursos sobre el desarrollo a cargo
de Jonathan Crush (Queens University, Canada). Incluye análisis de «lenguajes del
desarrollo»(Crush,ed.1994).Análisisdediscursodecamposdedesarrolloeseltema
del proyecto «Development and Social Science Knowledge», patrocinado por Social
Science Research Council (SSRC) y coordinado por Frederich Cooper (Universidad de
Michigan)yRandallPackard(TufsUniversity).
51
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
colonialista, y la ubicación contemporánea dentro de la economía
globaldebienesysímbolos(DahlyRabo,eds,1992).Estasetnogra-
faslocalesdeldesarrolloylamodernidadtambiénsonestudiados
porPigg(1992)ensutrabajoacercadelaintroduccióndepráctcas
de salud en Nepal.
Por últmo, es importante mencionar algunos trabajos que se
referenalroldelasdisciplinasconvencionalesdentrodeldiscurso
deldesarrollo.IreneGendzier(1985)examinaelpapelquedesem-
peñólacienciapolítcaenlaconformacióndelasteoríasdelamo-
dernización, en partcular en los años cincuenta, y su relación con
asuntos importantes de ese entonces, como la seguridad nacional y
los imperatvos económicos. También dentro dela ciencia polítca,
KathrynSikkink(1991)estudiórecientementelaaparicióndeldesa-
rrollismoenBrasilyArgentnadurantelasdécadasdelcincuentay
el sesenta. Su principal interés es el rol de las ideas en la adopción,
implementación y consolidación del desarrollismo como modelo de
desarrollo económico.
ElchilenoPedroMorande(1984)analizacómolaadopciónyel
predominio de la sociología norteamericana de los años cincuenta
ysesentaenLatnoaméricapreparólaescenaparaunaconcepción
puramente funcional del desarrollo concebido como la transforma-
ción de una sociedad «tradicional» en una «moderna» y desprovista
porcompletodeconsideracionesculturales.KateManzo(1991)pre-
sentauncasosimilarensuanálisisdelasdefcienciasdelosenfo-
ques modernistas del desarrollo, como la teoría de la dependencia,
yensullamadoaprestaratenciónaalternatvas«contramodernis-
tas»basadasenlaspráctcasdeactorespopularesdelTercerMun-
do. Nuestro estudio también aboga por el retorno a la cultura, en
partcularalaslocales,enelanálisiscrítcodeldesarrollo.
Comolodemuestraestabrevereseña,existeunnúmeropeque-
ñoperorelatvamentecoherentedetrabajosquecontribuyenaar-
tcularunacrítcadiscursivadeldesarrollo.Estetrabajopresentael
enfoquemásgeneralalrespecto;intentapresentarunapanorámi-
ca general de la construcción histórica del «desarrollo» y el «Tercer
Mundo» como un todo, y muestra el mecanismo de funcionamien-
to del discurso para un caso partcular. El propósito del análisis es
52
Unamingaparaelpostdesarrollo
contribuir a liberar el campo discursivo para que la tarea de imagi-
naralternatvaspuedacomenzar(oparaquelosinvestgadoreslas
perciban bajo otra óptca). Las etnografas locales ya mencionadas
brindanelementosútlesparaello.Enlaconclusión,ampliamoslos
análisis de dichos trabajos e intentamos elaborar una visión de «lo
alternatvo»comoproblemadeinvestgaciónycomohechosocial.
La antropología y el encuentro del desarrollo
En su conocida compilación acerca de la relación entre antropología
y colonialismo, Anthopology and the Colonial Encounter(1973),Ta-
lalAsadplanteóelinterrogantedesinoseguíaexistendounaextra-
ñaretcenciaenlamayoríadelosantropólogossocialesatomaren
serio la estructura de poder dentro de la cual se ha estructurado su
disciplina»(pág.5),esdecir,todalaproblemátcadelcolonialismo
yelneocolonialismo,sueconomíapolítcaysusinsttuciones.¿No
posibilita el desarrollo hoy en día, como en su época lo hiciera el
colonialismo,«eltpodeintmidadhumanaquesirvedebasealtra-
bajo de campo antropológico, y que dicha intmidad siga teniendo
un cariz unilateral y provisional» (pág. 17), aunque los sujetos con-
temporáneosseresistanyrespondan?Además,siduranteelperio-
do colonial «la tendencia general de la comprensión antropológica
noconsttuíaunretoesencialanteelmundodesigualrepresentado
por el sistema colonial» (pág. 18), no es este también el caso del
«sistemadedesarrollo»?Ensíntesis,¿nopodemoshablarconigual
propiedadde«laantropologíayelencuentrodeldesarrollo»?
Por lo general resulta cierto que en su conjunto la antropología
no ha encarado en forma explícita el hecho de que su práctca se
desarrolla en el marco del encuentro entre naciones ricas y pobres
establecido por el discurso del desarrollo de la segunda posguerra.
Aunque algunos antropólogos se han opuesto a las intervenciones
del desarrollo, en partcular en representación de los pueblos in-
dígenas
12
, un número igualmente apreciable ha estado comprome-
12 Este también es el caso de la organización cultural Survival, por ejemplo, y su
antropología en nombre de los pueblos indígenas (Maybury-Lewis, 1985). Su trabajo
53
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
tdo con organizaciones de desarrollo como el Banco Mundial y la
Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos. Este
nexo problemátco fue muy notable en la década 1975-1985, y ha
sidoestudiadoenotrotrabajo(Escobar,1991).Comobienloseñala
StaceyLeighPigg(1992),lamayoríadelosantropólogoshaestado
dentro del desarrollo, como antropólogos aplicados, o fuera de él,
decididamente a favor de lo autóctono y del punto de vista del «na-
tvo». Con ello, desconocen los modos en que opera el desarrollo
como escenario del enfrentamiento cultural y la construcción de la
identdad.Sinembargo,algunospocosantropólogoshanestudiado
las formas y los procesos de resistencia ante las intervenciones del
desarrollo(Taussig,1980;FalsBorda,1984;Scot,1985;Ong,1987;
véasetambiénComarof,1985;véaseacercadelaresistenciaenel
contextocolonial,ComarofyComarof,1991).
La ausencia de los antropólogos en las discusiones sobre el de-
sarrollo como régimen de representación es lamentable porque, si
bien es cierto que muchos aspectos del colonialismo ya han sido su-
perados, no por ello las representaciones del Tercer Mundo a través
del desarrollo son menos incisivas y efectvas que sus homólogas
coloniales y tal vez lo sean más. También resulta inquietante, como
lo señala Said, que «existe una ausencia casi total de referencias
al intervencionismo estadounidense como factor que infuye en la
discusión teórica» en la bibliografa antropológica reciente (1989:
214;véasetambiénFriedman,1987;Ulin,1991).Dichaintervención
imperialsucedeamuchosniveles—económico,militar,polítco,cul-
tural— que integran el tejido de las representaciones del desarrollo.
También resulta inquietante, como lo contnúa afrmando Said, la
falta de atención de los académicos occidentales a la abundante y
comprometdabibliografadeautoresdelTercerMundosobrecolo-
nialismo, la historia, la tradición y la dominación, y, podríamos aña-
dir aquí del desarrollo. Cada vez aumentan más las voces del Tercer
Mundo que piden el desmonte del discurso del desarrollo.
reciclaalgunasconcepcionesproblemátcasdelaantropología,comosupretensiónde
hablar a nombre de «los natvos» (Escobar, 1991). Véase también en Price (1989) un
ejemplo de antropólogos que se opusieron a un proyecto del Banco Mundial en defensa
de poblaciones indígenas.
54
Unamingaparaelpostdesarrollo
ComolosugiereStrathern(1988:4)losprofundoscambiosex-
perimentados por la antropología durante los años ochenta abrieron
laposibilidaddeexaminarlamaneraenqueestáligadaa«modos
occidentales de crear el mundo», y quizás a otras formas posibles de
representarlosinteresesdelospueblosdelTercerMundo.Talexa-
mencrítcodelaspráctcasantropológicasllevóalaconclusiónde
que«yanadiepuedeescribirsobreotroscomosisetrataradetex-
tos u objetos aislados». Se insinuó entonces una nueva tarea: buscar
«manerasmássutlesyconcretasdeescribiryleerotrasculturas…
nuevas concepciones de la cultura como hecho histórico e interac-
tvo»(Cliford,1986:25).Dentrodeestecontexto,lainnovaciónen
la escritura antropológica era vista como «un enfoque de [la etno-
grafa] hacia una sensibilidad polítca e histórica sin precedentes,
transformando así la forma en que es representada la diversidad
cultural»(MarcusyFisher,1986:I6).
Esta re-imaginación de la antropología, emprendida «a me-
diadosdelosañosochentasehaconvertdoenobjetodecrítcas,
opiniones y alcances diversos, por parte de feministas, académicos
yfeministasdelTercerMundo,«antposmodernistas»,economis-
tas polítcos y otros. Algunas de estas crítcas son más objetvas y
constructvasqueotras,ynovienealcasoanalizarlasaquí
13
. Hasta
ahora, «el momento experimental» de los años ochenta ha sido
fructferoysehapuestoenpráctcaconrelatvafrecuencia.Sinem-
bargo,elprocesodere-imaginarlaantropologíaestáenprocesoy
deberá profundizarse, tal vez llevando los debates a otros campos
yenotrasdirecciones.Laantropología,searguyeactualmente,te-
ne que «volver a entrar» en el mundo real, luego del auge de la
critca textualista de los años ochenta. Para lograrlo, debe volver
a historiografar su propia práctca y reconocer que esta se halla
determinadapormuchasfuerzasexternasalcontroldeletnógrafo.
Másaún,debeestardispuestaasometeraunescrutniomásradi-
calsusnocionesmáspreciadas,comoetnografa,cienciaycultura
(Fox,ed.,1991).
13 Véase,porejemplo,Ulin(1991);Suton(1991);Hooks(1990);Said(1989);Trinh(1989);
Mascia-Lees,SharpeyCohen(1989);Gordon(1988,1991);Friedman(1987).
55
Eldesarrolloylaantropologíadelamodernidad
ElllamadodeStrathemparaquetalcuestonamientoseadelan-
te en el contexto de las práctcas de las ciencias sociales occiden-
tales y de su «adhesión a ciertos intereses en la descripción de la
vida social» reviste importancia fundamental. En el centro de estos
debates dentro de las ciencias sociales se encuentran los límites que
existenparaelproyectooccidentaldedeconstrucciónyautocrítca.
Cada vez es más evidente, al menos para los que luchan por diversas
formas para ser oídos, que el proceso de deconstrucción y desman-
telamiento deberá estar acompañado por otro análogo destnado
a construir nuevos modos de ver y de actuar. Sobra decir que este
aspecto es decisivo para las discusiones sobre el desarrollo, porque
lo que está en juego es la supervivencia de los pueblos. Mohanty
(199Ia) insiste en que ambos proyectos, la deconstrucción y la re-
construcción, deben ser simultáneos. El proyecto simultáneo podría
enfocarseestratégicamenteenlaaccióncolectvadelosmovimien-
tossociales;estosnosololuchanpor«bienesyservicios»sinoporla
defniciónmismadelavida,laeconomía,lanaturalezaylasociedad.
Se trata, en síntesis, de luchas culturales.
Como Bhabha nos lo pide reconocer la deconstrucción y otros
tpos de crítca no conducen automátcamente a una «lectura no
problemátca de otros sistemas discursivos y culturales». Tales crí-
tcaspodríansernecesariasparacombatreletnocentrismo,«pero
no pueden, por sí mismas, sin ser reconstruidas, representar la alte-
ridad»(Bhabha,1990:75).Másaún,endichascrítcasexistelaten-
dencia a presentarla en términos de los límites del logocentrismo
occidental,negandoasíladiferenciarealligadaauntpodeotredad
cultural que se encuentra «implicada en condiciones históricas y
discursivasespecífcas,requiriendopráctcasdelecturadiferentes»
(Bhabha,I990:73).EnAméricaLatnaexisteunainsistenciaparecida
respecto de que las propuestas del posmodernismo, para ser fruc-
tferas en el contnente, deberán evidenciar su compromiso con la
justciaylaconstruccióndeórdenessocialesalternatvos
14
.
14 LasdiscusionesacercadelamodernidadylaposmodernidadenAméricaLatnaseestán
convirtendoenunodelospuntosprincipalesdelainvestgaciónylaacciónpolítca.Véase
Calderón ed. (1988); Quijano (1988, 1990); García Canclini (1990); Sarlo (1991); Yudice,
FrancoyFlores(1992).Paraunareseñadelosanteriores,véaseaMontaldo(1991).
56
Unamingaparaelpostdesarrollo
Tales correctvos del Tercer Mundo indican la necesidad de in-
terrogantes y estrategias alternatvas para la construcción de dis-
cursosantcolonialistas(yla«reconstrucción»delassociedadesdel
Tercer Mundo en/a través de representaciones que puedan devenir
enpráctcasalternatvas).Alcuestonarlaslimitacionesdelaauto-
crítcaoccidental,comosehaceengranpartedelateoríacontem-
poránea, permiten ver la «insurrección discursiva» de la gente del
Tercer Mundo, propuesta por Mudimbe en relación con la «sobera-
nía del mismo pensamiento europeo del cual deseamos liberarnos»
(citadoenDiawara,1990:79).
La necesaria liberación de la antropología del espacio delimita-
do por el encuentro del desarrollo (y, más generalmente, la moder-
nidad), a ser lograda mediante el examen profundo de las formas
como se ha visto implicada en él, consttuye un paso importante
hacia el logro de regímenes de representación más autónomos a
talpuntoquepodríamotvaralosantropólogosyaotroscientfcos
paraexplorarlasestrategiasdelasgentesdelTercerMundoensu
intentopordarsignifcadoytransformarsurealidadatravésdela
práctcapolítcacolectva.Esteretopodríabrindarcaminoshaciala
radicalizacióndelaaccióndere-imaginarlaantropología,empren-
dida con entusiasmo durante los años ochenta.
CAPÍTULO 2
Más allá del Tercer Mundo:
globalidad imperial, colonialidad global y
movimientos sociales ant-globalización
59
«
Más allá del Tercer Mundo» indica tanto el fnal de una era
y modalidad de pensamiento como el nacimiento de nuevos
retos, sueños y posibilidades reales. Ambas observaciones, sin
embargo,puedenserapasionadamentediscutdas.Deunlado,¿qué
esloquerealmentehaterminado?Asumiendoqueelhorizontehis-
tóricoquefnalmentehaconcluidoeseldelasluchasant-coloniales
en el Tercer Mundo, ¿cómo entender los otros, tal vez menos in-
asibles, aspectos del tercermundismo? Por ejemplo, ¿cómo com-
prender la tremenda solidaridad internacional que suscitó entre las
gentesexplotadas,susapasionadosllamadosporjustciaosuselo-
cuentesdemandasporunnuevoordeneconómicointernacional?Y
¿eslacentralidaddelopolítco,enlacualesteespíritusebasó,una
cosa del pasado? ¿Todos estos rasgos son ineluctablemente deja-
dosatrásporlaaplanadoradelahistoriamodernacapitalista?Para
comenzar, muchas de las condiciones que dieron origen al tercer-
mundismo no han desaparecido. Hoy el mundo es confrontado por
un sistema capitalista —un imperio global liderado por Estados Uni-
dos—queparecemásinhumanoquenunca;elpoderdeesteimpe-
riohacequeelfuerteclamorporjustciadeloslíderesdeBandung
aparezcahoyparanosotroscomotmido.Másaún,lainhumanidad
delimperiolideradoporEstadosUnidoscontnúasiendomáspaten-
temente visible en lo que hasta hace poco fuera denominado como
el Tercer Mundo. Así, puede ser argumentado que la necesidad por
una solidaridad internacional es más grande ahora que nunca, aun-
que en nuevas formas, por no hablar acerca de la imperiosa nece-
sidad de resistr el mercado global que demanda, en un tono más
irrefutablequeenelpasado,queelmundotenequeserorganizado
parasuexplotaciónyquenosepodráhacernadaparaevitarlo.
Deotrolado,sielfndelTercerMundoindicaalgonuevo,nohay
acuerdosobresunovedadylasnecesidadesteóricasypolítcasque
demanda. Para algunos, un paradigma enteramente nuevo no sólo
se necesita sino que ya se encuentra emergiendo. Otros hablan de
la necesidad de un nuevo horizonte de signifcado para las luchas
polítcasdespuésdelocasodelsueñodelasoberaníanacionalme-
diante la revolución popular. Otros argumentan incluso que como
lamayoríadelasvisionesalternatvasdelpasadoreciente—desde
60
Unamingaparaelpostdesarrollo
la liberaron nacional hasta el socialismo— operaron en un marco
modernista,losparadigmasdelfuturotenenquedistanciarsecui-
dadosamente de los conceptos modernos. Como reza el dicho: más
fácil decirlo que hacerlo. El hecho es que hay muchos buenos aná-
lisis del impasse contemporáneo, pero no parecen cristalizar o con-
vergerenpropuestascompartdasoformulacionestersas,nimucho
menos defnir direcciones claras de la acción polítca que podrían
capturarlaimaginacióncolectva.DavidScotloplanteófuerte,pero
constructvamente,aldecirquelasituaciónglobalactualseasocia
a un nuevo espacio-problema al cual ni el tercermundismo ni el
consiguiente(enlosochentaynoventa)critcismopostcolonialpro-
veenbuenasrespuestas;loquesenecesita,afrmaba,es«unanue-
va conceptualización de las polítcas postcoloniales» que permitan
imaginar«launióndelatradiciónpolítcaradical[…]enunethosde
respeto agnóstco por pluralizaciones de la diferencia subalterna»
(Scot,1999:224).
Las conclusiones de Scot tenen resonancia, en mayor o me-
nor medida, en un número de propuestas teórico-polítcas recien-
tes, como el «posmodernismo opositor» de Boaventura de Sousa
Santos (2003), los llamados a nuevos imaginarios ant-capitalistas
como Aníbal Quijano (2002) y Samir Amin (2003), y el énfasis en
perspectvasno-eurocéntricassobrelaglobalidaddelgrupolatno-
americano de investgación de modernidad/colonialidad, que será
discutdo con algún detalle en este capítulo. La noción de diferen-
cia subalterna como una importante fuente para los nuevos para-
digmas también resuena constructvamente para quienes abogan
por unas epistemologías, economías y ecologías basadas-en-lugar
(i.e. Harcourt y Escobar, 2002; Gibson-Graham, 2003; McMichael,
2001), y para quienes ven en los movimientos ant-globalización o
de justcia global una nueva lógica teórica y polítca creciente. Un
númerodeobservadores,fnalmente,encuentranenelmovimiento
delForoSocialMundial,apesardemuchascrítcas,unaexpresióny
promulgacióndeestenuevoparadigma,visiónpolítcaoimaginario
ant-capitalista,inclusosisuscontornossonapenasdiscerniblesen
el presente (i.e. Santos, 2003; Sen, 2003; Fischer y Ponniah, 2003;
Sen et al., 2004).
61
MásalládelTercerMundo
Este capítulo teje algunos de estos iluminadores planteamientos
en un argumento que se centra en los límites de imaginar el «más
allá del Tercer Mundo» en el orden del conocimiento y la polítca
que nos dio la noción del Tercer Mundo y sus formaciones sociales
asociadas. Mark Berger está en lo cierto cuando dice que las condi-
cionesquevieronlaemergenciadelosnacionalismosant-colonia-
les esbozados en el tercermundismo han sido superados, y que sus
tropos(visionesromántcasdetradicionespre-coloniales,utopismo
marxista, y nociones occidentales de modernización y desarrollo)
deben ser entonces descartados.
La pregunta es, entonces, ¿qué lenguajes y visiones serán los
apropiadosparaelactualespacio-problemadelahegemoníacapita-
listaylasluchascontrahegemónicas?¿Cuálseríaelrol,sihayalgu-
no,deloquehasidodenominado«tradiciones»enesterespecto?
¿Puedenserinventadasnuevasformasdeutopismo?¿Cuáldebería
ser la contribución de la modernidad occidental en este esfuerzo?
A la inversa, ¿en qué punto debemos intentar ir más allá de dicha
modernidad? Intentaré demostrar que en los lenguajes de la dife-
renciasubalterna,utopismocrítcoyunamodernidadreinterpreta-
da (una en la cual la modernidad no es sólo «reducida a su tamaño
real» sino re-contextualizada para permitr que otras formaciones
culturales sean visibles) estaremos en posibilidad de hallar un nuevo
marco teórico para imaginar el «más allá del Tercer Mundo» en for-
masque,almenos,re-elaborenalgunasdelastrampasmodernistas
del pasado.
Elargumentoquepuedehacersealrespectotenetrescompo-
nentes, desarrollados en las subsecuentes partes del capítulo:
1. La habilidad de la modernidad para proveer soluciones a los
problemas modernos ha sido crecientemente comprometda.
En efecto, puede ser argumentado que no existen soluciones
modernas a muchos de los problemas de hoy (Santos, 2002;
Lef,1998;Escobar,2003).Esteesclaramenteelcaso,porejem-
plo, de los desplazamientos masivos y la destrucción ecológica,
perotambiéndelainhabilidaddeldesarrolloparasatsfacersus
promesas de un mínimo bienestar a la población del mundo.
Enlabasedeestaincapacidadmodernasubyacetantolahiper-
62
Unamingaparaelpostdesarrollo
tecnifcacióndelaracionalidadylahiper-mercantlizacióndela
vidasocial—loqueSantos(2002)referecomolacrecientein-
congruencia entre las funciones de la emancipación social y la
regulación social—. El resultado es una globalidad opresiva en
la cual múltples formas de violencia toman crecientemente la
función de regulación de la gente y las economías. Este rasgo
ha sido central para el enfoque neoliberal del imperio estado-
unidense (más aún después de la invasión a Irak). Esta tenta-
tva modernista de combatr los síntomas mas no la causa de
lascrisissociales,polítcasyecológicasresultaenmúltples«pe-
queñasguerrascrueles»(Joxe,2002)enlascualeselcontrolde
territorios, poblaciones y recursos está en juego. Regímenes de
inclusiónselectvaydehiper-exclusión—deaumentadapobreza
para los más y de inusitada riqueza para los menos— operando
atravésdelógicasespacio-militares,creanunasituacióndeex-
tendido fascismo social. La ampliación de territorios y personas
objeto de precarias condiciones de vida bajo el fascismo social
sugiere la validez de cierta noción de Tercer Mundo, aunque no
reducibleaestrictosparámetrosgeográfcos.
En síntesis, la crisis moderna es una crisis de los modelos de
pensamiento y las soluciones modernas, al menos bajo la globa-
lización neoliberal (GNL), sólo agudizan los problemas. Moverse
más allá o por fuera de la modernidad deviene, entonces, en un
sine qua non para imaginar el más allá del Tercer Mundo.
2. Si aceptamos que lo que está en juego es el reconocimiento de
que no hay soluciones modernas a muchos de los problemas
modernos de hoy, ¿dónde buscaremos nuevas ideas? En este
plano,resultacrucialcuestonarlaideaampliamenteaceptada
de que la modernidad es ahora una fuerza universal e inescapa-
ble, que la globalización implica la radicalización de la moderni-
dad, y de que en adelante la modernidad está en todas partes.
Unfructferomododepensarescuestonarlainterpretaciónde
que la modernidad es un fenómeno intra-europeo. Esta rein-
terpretación visibiliza el lado oculto de la modernidad, esto es,
aquellosconocimientossubalternosypráctcasculturalesenel
mundo que la modernidad misma ha suprimido, eliminado, invi-
63
MásalládelTercerMundo
sibilizadoydescalifcado.Entendidocomo«colonialidad»,este
otro lado ha coexistdo con la modernidad desde la conquista
de América; es la misma colonialidad del ser, conocimiento y
poder que el imperio liderado por Estados Unidos intenta si-
lenciarycontener;lamismacolonialidadqueseafrmaenlos
bordes del sistema mundo moderno/colonial, y desde el cual
los grupos subalternos intentan reconsttuir los imaginarios
basados-en-lugarylosmundoslocales.Desdeestaperspectva,
la colonialidad es consttutva de la modernidad, y el «Tercer
Mundo»espartedesulógicaclasifcatoria.Hoy,unanuevaar-
tculación global de la colonialidad está haciendo obsoleto el
TercerMundo,ynuevasclasifcacioneshansidoacuñadaspara
emergerenunmundonuncamáspredicadoenlaexistenciade
tres mundos.
3. Este análisis sugiere la necesidad de desplazarse de la sociología
delasausenciasdelosconocimientossubalternosalapolítca
de la emergencia de los movimientos sociales; esto requiere
examinar los movimientos sociales contemporáneos desde la
diferencia colonial. En sus mejores momentos, los movimien-
tos de hoy, partcularmente los movimientos antglobalización
y de justcia global, promueven una nueva lógica de lo social
basadaenformasauto-organizadasyengranparteestructuras
no-jerárquicas.
Estosmovimientostendenamostrarpropiedadesemergentes
yuncomplejocomportamientoadaptatvoquelosmovimientos
del pasado, con su inclinación por la centralización y jerarquía,
nunca fueron capaces de manifestar.
Esta lógica es parcialmente reforzada por las dinámicas de au-
toorganización de las nuevas tecnologías de información y co-
municación (NTIC), resultando en lo que podría ser denominado
«comunidades inteligentes subalternas». Situadas en un lado
contrapuesto de las zonas limítrofes moderno/ coloniales, estas
comunidades artculan práctcas de la diferencia social, econó-
micayecológicaquesonútlesparapensarsobremundosloca-
lesyregionalesalternatvos,eimaginarasíelmásalládelTercer
Mundo.
64
Unamingaparaelpostdesarrollo
Los fracasos de la modernidad y la
emergencia de la globalidad imperial
Lo que estoy intentando argumentar es que para imaginar el más
allá del Tercer Mundo necesitamos también imaginar de alguna
manera el más allá de la modernidad. De ahí que empezaré por
discutrlastendenciasdominantesenelestudiodelamodernidad
desdeloquepodríamosllamar«lasperspectvasintra-modernas»
antes de pasar a ofrecer componentes de un marco alternatvo.
Soyconscientedequelavisióndemodernidadpresentadaacont-
nuaciónesterriblementeparcialycontrovertble.Lapresentosólo
para resaltar el contraste con los encuadres que buscan ir más allá
delamisma.Enúltmainstancia,lametadeestabrevedigresión
espolítca.Si,comolamayoríadeladiscusiónintra-modernasu-
giere, la globalización implica la universalización y radicalización
delamodernidad,entonces¿quénosqueda?¿Unaalteridadradi-
calesimposible?Demodomásgeneral,¿queleestásucediendo
al desarrollo y la modernidad en tempos de globalización? ¿Está
lamodernidad,fnalmente,siendouniversalizadaohasidodejada
atrás? La pregunta es más conmovedora porque se puede argu-
mentar que el presente es un momento de transición: entre un
mundo defnido en términos de modernidad y sus corolarios (el
desarrolloylamodernización),ylacertdumbreporellosinstalada
—un mundo que ha operado mayoritariamente bajo la hegemonía
europea en los pasados doscientos años, si no más— y una nue-
va realidad (global) que es aún difcil de asir pero que, en extre-
mos opuestos, puede ser vista ya sea como la profundización de
la modernidad sobre el mundo o, al contrario, como una realidad
profundamentenegociadaquecomprendemúltplesformaciones
culturales heterogéneas y, por supuesto, muchos matces entre
ellas.Estesentdodetransiciónestábiencaptadoporlapregunta:
¿eslaglobalizaciónelúltmoestadodelamodernidadcapitalistao
elcomienzodealgonuevo?Comoveremos,lasperspectvasintra-
modernas y las no-eurocéntricas ofrecen una respuesta sustant-
vamente diferente a esta serie de preguntas.
65
MásalládelTercerMundo
Globalización como radicalización de la modernidad:
una visión intra-moderna de la modernidad
Laideadeunprocesodeglobalizaciónrelatvamentesingularque
emane de unos pocos centros hegemónicos permanece dominan-
te. La raíz de esta idea subyace en la concepción de la modernidad
como un fenómeno esencialmente europeo. Desde esta perspec-
tva, la modernidad puede ser caracterizada de la siguiente ma-
nera: Históricamente, la modernidad tene orígenes temporal y
espacialmente identfcados; el siglo XVII de la Europa del norte,
alrededor de los procesos de la Reforma, la Ilustración y la Revolu-
ción Francesa. Estos procesos cristalizaron al fnal del siglo XVIII y
se consolidaron con la Revolución Industrial. Sociológicamente, la
modernidad es caracterizada por ciertas insttuciones, partcular-
mente el Estado-nación, y por algunos rasgos básicos, tales como
larefexividad,ladescontextualizacióndelavidasocialdelcontex-
tolocalyeldistanciamientoespacio/tempo,dadoquerelaciones
entre «ausentes otros» devienen más importantes que la interac-
cióncaraacara(Giddens,1990).Culturalmente,lamodernidades
caracterizada en términos de la creciente apropiación de las hasta
entonces dadas por sentadas competencias culturales, por formas
de conocimiento experto asociadas al capital y a los aparatos ad-
ministratvosdelEstado—loqueHabermas(1987)describecomo
una creciente racionalización del mundo-vida—. Filosófcamente,
la modernidad implica la emergencia de la noción de «Hombre»
como fundamento de todo conocimiento del mundo, separado de
lonaturalylodivino(Foucault,1973;Heidegger,1977).Lamoder-
nidadestambiénvistaentérminosdeltriunfodelametafsica,en-
tendida como una tendencia —extendida desde Platón y algunos
presocrátcos hasta Descartes y los pensadores modernos, y crit-
cada por Nietzsche y Heidegger entre otros—, que encuentra en
la verdad lógica el fundamento para una teoría racional del mundo
compuestoporcosasyserescognosciblesycontrolables.Vatmo
(2000)enfatzalalógicadeldesarrollo—lacreenciaenelperpetuo
mejoramiento y superación— como crucial para la fundación flo-
sófcadelordenmoderno.
66
Unamingaparaelpostdesarrollo
¿Existeunanecesidadlógicaparacreerqueelordentanesque-
mátcamentecaracterizadoarribaeselúnicocapazdedevenirglo-
bal?Paralamayoríadelosteóricos,entodoslosmatcesdelespec-
tropolítco,ésteesexactamenteelcaso.
Giddens(1990)lohaargumentadoenfátcamente:laglobaliza-
ción implica una radicalización y universalización de la modernidad.
La modernidad no es más un puro asunto de Occidente, sino que la
modernidad está en todas partes, el triunfo de lo moderno subya-
ce precisamente en haber devenido universal. Esto podría denomi-
narse «el efecto Giddens»: desde ahora mismo, la modernidad está
en todas partes, hasta el fnal de los tempos. No sólo la alteridad
radicalesexpulsadaporsiempredelámbitodeposibilidades,sino
que todas las culturas y sociedades del mundo son reducidas a ser
la manifestación de la historia y cultura europea. No importa cuán
variadamente sea caracterizada, una «modernidad global» ha lle-
gadoparaquedarse.Investgacionesantropológicasrecientesdela
«modernity at large»
1
(Appadurai,1996)hanmostradoquelamo-
dernidaddebeservistacomodes-territorializada,hibridizada,con-
frontada,desigual,heterogéneaeinclusomúltple.Noobstante,en
últmainstancia,estasmodernidadesterminansiendounarefexión
de un orden eurocentrado bajo el supuesto de que la modernidad
está ahora entodas partes,consttuyendo un ubicuo eineluctable
hecho social
2
. Esta incapacidad para ir más allá de la modernidad
es enigmátca y necesita ser cuestonada como parte de cualquier
esfuerzo para imaginar un más allá del Tercer Mundo.
1 ExpresióndeArjunAppaduraitraducidaalcastellanocomo«modernidaddescentrada»
(por Fondo de Cultura Económica) o «modernidad desbordada» (por Prometeo Libros)
(N.T.).
2 Creo que una visión eurocentrada de la modernidad está presente en el grueso de sus
conceptualizaciones tanto como en las de globalización, en la mayoría de los campos y
entodoslosladosdelespectropolítco,incluyendoaquellostrabajosquecontribuyen
connuevoselementosarepensarlamodernidad(i.e.HardtyNegri2000).Enesteúltmo
caso, su eurocentrismo se manifesta en su identfcación de las fuentes potenciales
para la acción radical, y en su creencia de que no hay un afuera de la modernidad
(nuevamente, a la Giddens). En otros casos, las nociones eurocéntricas de la modernidad
estánimplícitasenvisionesdelaglobalizaciónqueenotrossentdossoniluminadoras
(i.e.Wallerstein2000).
67
MásalládelTercerMundo
Más allá de la modernidad: posmodernismo opositor
Boaventura de Sousa Santos ha argumentado enfátcamente que
nos estamos desplazando más allá del paradigma de la modernidad
endossentdos:epistemológicaysocio-polítcamente.Epistemoló-
gicamente, este movimiento implica una transición de la dominan-
cia de la ciencia moderna a un panorama plural de formas de cono-
cimiento. Socialmente, la transición es entre el capitalismo global y
las formas emergentes, de las cuales sólo tenemos destellos en los
movimientos sociales de hoy y en eventos tales como el Foro Social
Mundial. El punto clave de esta transición, en la rigurosa conceptua-
lización de Santos, está en la insostenible tensión entre las funcio-
nes centrales de la modernidad de la regulación y la emancipación
social,entornoalcrecientedesbalanceentreexpectatvasyexpe-
riencia. Tendiente a garantzar el orden en sociedad, la regulación
social comprende una serie de normas, insttuciones y práctcas a
través de las cuales las expectatvas son estabilizadas, basadas en
los principios del Estado, el mercado y la comunidad.
La emancipación social reta el orden creado por la regulación en
nombre de un ordenamiento diferente; para este fn, ha recurrido
alaracionalidadestétca,cientfco-cognitvayétca.Estasdosten-
dencias se han vuelto tan contradictorias, derivando en un número
de excesos y defciencias nunca antes tan evidente, en partcular
con la globalización neoliberal. El manejo de estas contradicciones
—principalmente en las manos de la ciencia y la ley—, está él mis-
moencrisis.Elresultadohasidolahiper-cientfzacióndelaeman-
cipación (las demandas por una mejor sociedad han sido fltradas
a través de la racionalidad de la ciencia), la hiper-mercantlización
de la regulación (la regulación moderna es cedida al mercado, ser
libre es aceptar la regulación del mercado) y, más aún, el colapso
de la emancipación en la regulación. De ahí la necesidad de una
transiciónparadigmátcaquenospermitapensardenuevosobrela
problemátcadelaregulaciónylaemancipaciónsocial,conlameta
últma de desoccidentalizar la emancipación social (Santos, 2002:
1-20).Paraestefn,esrequeridounnuevoenfoquedelateoríaso-
cial, el «posmodernismo opositor»:
68
Unamingaparaelpostdesarrollo
Las condiciones que trajeron la crisis de la modernidad no son
todavía las condiciones para superar la crisis más allá de la mo-
dernidad. De ahí la complejidad de nuestro periodo de transición
retratado por la teoría oposicional posmoderna: estamos enfren-
tando problemas modernos para los cuales no hay soluciones
modernas. La búsqueda de una solución posmoderna es lo que
denomino posmodernismo opositor [...] Es necesario comen-
zar desde la disyunción entre la modernidad de los problemas
ylaposmodernidaddelasposiblessoluciones,yconvertrtales
disyunciones en el impulso para fundamentar teorías y práct-
cascapacesdereinventarlaemancipación socialapartrdelas
destruidas promesas de emancipación de modernidad (Santos,
2002:13-14).
3
Santosapuntaentonceshaciaotroparadigma,distntodelamoder-
nidad, incluso si no es aún totalmente visible, que haga plausible la
imaginación del más allá de la modernidad. Su lectura de la moder-
nidaddistngueentrelasposicionesquepostulanunfnalalcapita-
lismo, incluso si es en un largo término, que abogan por práctcas
transformatvas y aquellas otras que conciben el futuro como una
metamorfosis del capitalismo, que favorecen estrategias adaptat-
vasdentrodeéste(Castells,1996;Santos,2002:165-193).Paraeste
últmogrupo,unopuededecirquelaglobalizacióneselmásrecien-
teestadodelamodernidadcapitalista;paraelprimero,laglobaliza-
ción es el comienzo de algo nuevo. Como veremos prontamente, la
perspectvalatnoamericanadelamodernidad/colonialidadsugiere
quelaspráctcastransformatvasestánproduciéndoseahora,yne-
cesitanseramplifcadassocialmente.
3 Santos diferencia su posición de quienes piensan que hay mejores soluciones modernas
a problemas modernos (Habermas, Giddens) y de aquellos «celebradores posmodernos»
(Baudrillard, Lyotard, Derrida), para quienes la falta de soluciones modernas a los
problemas modernos no es en sí misma un problema, sino antes bien una solución de
ciertotpo.
69
MásalládelTercerMundo
La nueva fase del imperio global y el crecimiento del fascismo social
Para Santos (2002), una de las principales consecuencias del colapso
de la emancipación en la regulación es la predominancia estructural
delaexclusiónsobrelainclusión.Yaseaporlaexclusióndemuchos
de quienes estaban anteriormente incluidos, o porque a aquellos
que en el pasado eran candidatos a la inclusión se les impide ahora
ser incluidos, el problema de la exclusión ha venido a acentuarse
terriblemente, con un número creciente de personas arrojadas en
unauténtco«estadodenaturaleza».Eltamañodelaclaseexcluida
varía por supuesto con la centralidad del país en el sistema mundial,
peroespartcularmenteasombrosaenAsia,ÁfricayLatnoamérica.
Elresultadoesunnuevotpodefascismosocialcomo«unrégimen
social y civizacional» (Santos, 2002: 453). Este régimen, paradójica-
mente, coexiste con sociedades democrátcas, de ahí su novedad.
Estefascismopuedeoperardevariosmodos:entérminosdeexclu-
siónespacial;territoriosdisputadosporactoresarmados;elfascis-
modelainseguridad;yporsupuestoelmortalfascismofnanciero,
el cual a veces dicta la marginalización de regiones y países enteros
que no cumplen con las condiciones necesitadas por el capital, se-
gúnelFMIysusfelesasesores(Santos,2002:447-458).Alanterior
Tercer Mundo corresponden los más altos niveles de fascismo social
deestetpo.Estoes,ensuma,elmundoqueestásiendocreadopor
la colonización desde arriba o la globalización hegemónica.
Antes de contnuar, es importante completar esta escueta re-
presentacióndelamodernidadcapitalistaglobaldehoyalexaminar
la invasión a Irak liderada por Estados Unidos a principios de 2003.
Entre otras cosas, este episodio presenta dos aspectos partcular-
mente claros: primero, la voluntad de usar niveles de violencia sin
precedentesparaaplicarunadominacióndeescalaglobal;segundo,
la unipolaridad del imperio actual. En ascenso desde los años de
Thatcher-Reagan, esta unipolaridad ha alcanzado su clímax con el
régimenpostseptembre11,basadaenunanuevaconvergenciade
interesesmilitares,económicos,polítcosyreligiososenlosEstados
Unidos. En la convincente visión de Alain Joxe (2002) de una glo-
balidad imperial, lo que hemos visto desde la Guerra del Golfo es
70
Unamingaparaelpostdesarrollo
el desarrollo de un imperio que opera crecientemente a través del
manejo de una violencia asimétrica y espacializada, del control terri-
torial,delasmasacressub-contratadasydelas«pequeñasguerras
crueles», las cuales en conjunto buscan la imposición del proyecto
capitalistaneoliberal.Enjuegoestáuntpoderegulaciónqueopera
mediante la creación de un nuevo horizonte de violencia global. Este
imperioregulaeldesordenatravésdemediosfnancierosymilita-
res, empujando el caos hasta sus afueras, creando una paz «preda-
toria»quebenefciaaunacastanobleglobal,dejandoincalculable
sufrimiento en su camino. Es un imperio que no asume responsabi-
lidad por el bienestar de aquellos sobre los cuales gobierna. Como
Joxehaargumentado:
El mundo está hoy unido por una nueva forma de caos, un caos
imperial, dominado por el imperium de los Estados Unidos, aun-
que no por ellos controlado. Carecemos de palabras para describir
este nuevo sistema, mientras estamos rodeados por sus imágenes
[...] El mundo dirigido a través del caos, una doctrina que una es-
cuela racional europea haría difcil de imaginar, necesariamente
conduce al debilitamiento de los estados —incluso en los Estados
Unidos— a través de la emergente soberanía de las corporaciones
y mercados (2002: 78, 213).
El nuevo imperio opera entonces no tanto a través de conquista,
sino a través de la imposición de normas (mercados libres, demo-
craciaestloEstadosUnidos,nocionesculturalesdeconsumo,entre
otros).LoqueanteriormentesedenominabaTercerMundoconst-
tuye el principal teatro de una multplicidad de pequeñas guerras
crueles que, antes que retornos bárbaros, se enlazan a la actual ló-
gica global. Desde Colombia y Centroamérica a Argelia, África subs-
ahariana y el Medio Este, estas guerras se producen en los Estados
o regiones, sin amenazar el imperio pero fomentando condiciones
que le son favorables. Para gran parte del anterior Tercer Mundo
(y por supuesto para el Tercer Mundo en el centro), se reserva «el
caos-mundial»(Joxe,2002:107),laesclavituddelmercadolibreyel
genocidioselectvo.Enalgunoscasos,estollegaauntpode«paleo-
71
MásalládelTercerMundo
micro-colonialismo»enregiones,enotrosalabalcanización,yalgu-
nos a las más brutales guerras internas y el desplazamiento masivo
hastavaciarregionesenterasparaelcapitaltransnacional(partcu-
larmente en el caso del petróleo, pero también diamantes, madera,
agua,recursosgenétcosyterrasagrícolas).Amenudoestaspeque-
ñas guerras crueles son atzadas por redes de mafa y tenden ha-
cia la globalización macroeconómica. Es claro que el nuevo imperio
global
4
artculala«expansiónpacífca»delaeconomíademercado
con la violencia omnipresente de un nuevo régimen de globalidad
económica y militar —en otras palabras, la economía global viene
siendo sustentada por una organización global de la violencia y vi-
ceversa (Joxe, 2002: 200)—. En el lado de la subjetvidad, lo que
crecientemente se encuentra en los Sures (incluyendo el Sur en el
Norte)son«identdadesfragmentadas»ytransformacióndelascul-
turas de la solidaridad en culturas de la destrucción.
El caso colombiano: modernidad, desarrollo y la lógica del
desplazamiento
Colombia ejemplifca la visión de Joxe, y de esta manera creo que
en Colombia se presentan situaciones que podrían volverse más co-
munes en el mundo. A pesar de la complejidad de la situación, es
posible realizar unas pocas observaciones generales. Primero, este
paísrepresentapatronesdeexclusiónhistóricahalladosenmuchas
partes de América Latna, pero raramente tan profundos. Esta si-
tuaciónsehaagravadoenlosúltmosveinteañosporlossucesivos
regímenesneoliberales,peroexisteunalargahistoriadeexclusión,
partcularmenteenlaestructuradelapropiedaddeterras.Hoy,el
1,1%delosgrandespropietarioscontrolanel55%detodalaterra
cultvable(yalrededordelatercerapartedeéstapuedeestaraso-
ciada con el dinero de la droga). Más del 60% de la población colom-
bianateneuningresopordebajodelalíneadepobreza;25%vive
enpobrezaabsoluta,estosignifcaquesusingresossoninferioresa
un dólar al día. La pobreza rural es de 80% y la pobreza urbana ha
4 «ElNuevoOrdenMundialdelaimperialmonarquíaestadounidense»(Joxe2002:171).
72
Unamingaparaelpostdesarrollo
alcanzado también altos niveles, con al menos dos consecuencias
de partcular relevancia: la creación de vastos barrios de pobreza
absoluta, con escasa o nula presencia del Estado, los cuales son
principalmente gobernados por leyes locales, incluyendo persisten-
teviolencia;ylaemergenciadeunnuevogrupodepersonascono-
cidas como desechables que son a menudo objeto de «limpiezas
sociales» por escuadrones de la muerte de derecha. Desde los años
ochenta,mafasdelasdrogashanadquiridotremendapresenciaen
todoslosplanosdelasociedad,impulsadasporelbastantelucratvo
negociointernacional.Elconfictoarmadoqueafectaactualmentea
Colombiaesbienconocido.Esteconfictoreúneadiferentesactores
—principalmente guerrillas de izquierda, el ejército y los grupos pa-
ramilitares de derecha— en una compleja disputa militar, territorial
ypolítca,quenointentoanalizaraquí
5
.Essufcientedecirque,des-
delaperspectvadelaglobalidadimperial,estosgrupospuedenser
vistos como maquinas más interesadas en su propia sobrevivencia
yesferadeinfuenciaqueenunasoluciónpacífcaalconficto.Ma-
sacres y violaciones a los derechos humanos están al orden del día,
por parte de los paramilitares pero también por las guerrillas, y la
poblacióncivilesfrecuentementeintroducidaenelconfictocomo
partcipantesforzososovictmassacrifcadas.Lasguerrillasnohan
tenido la voluntad de reconocer y respetar las necesidades autóno-
mas y las estrategias de otras luchas, como aquellas de las gentes
negras e indígenas y de los ambientalistas.
Lasdinámicassub-nacionalesdelaglobalidadimperialsonpa-
tétcamente ilustradas por la experiencia de la región del Pacífco
colombiano. Esta área de bosque húmedo tropical, rica en recursos
naturales, ha sido la habitación de cerca de un millón de personas,
95%deellasafrocolombianas,concercade50.000indígenasdeva-
riosgruposétnicos. En1991,una nuevaConsttución garantzó los
derechos territoriales de las comunidades negras. Desde la mitad de
los noventa, sin embargo, guerrillas y paramilitares se han estado
5 Para un tratamiento reciente de la actual situación en Colombia, ver Garay (2002);
Ahumadaetal.(2000);Leal(1999)yelnúmeroespecialdelaRevistaForo(No46,enero
de 2003).
73
MásalládelTercerMundo
moviendo progresivamente en la región, para ganar el control de
los territorios que son ricos en recursos naturales o sito de futu-
ros megaproyectos de desarrollo. En muchas comunidades ribere-
ñas, tanto guerrillas como paramilitares han impulsado a la gente a
plantar coca o a salir. El desplazamiento ha alcanzado proporciones
increíbles, con muchos cientos de miles de personas desplazadas
sólodeestaregión.EnlapartemássurdelaregióndelPacífco,el
desplazamiento ha sido causado en gran parte por los paramilitares
pagadosporlosricoscultvadoresdepalmaafricana,enunintento
porexpandirsuspropiedadeseincrementarlaproducciónparalos
mercados mundiales. Esto se ha hecho en el nombre del desarrollo
con recursos provistos por el Plan Colombia
6
.
EspococonocidoqueColombiatenehoycercadetresmillones
de personas desplazadas internamente consttuyendo una de las
mayores crisis de refugiados en el mundo. Cerca de 400.000 perso-
nas fueron desplazadas internamente sólo en el 2002. Un altsimo
porcentaje de los desplazados son afrocolombianos e indígenas, los
cuales hacen evidente un aspecto poco discutdo de la globalidad
imperial, esto es, su dimensión racial y étnica. Un aspecto de esto
es que, como ocurre en el Pacífco, las minorías étnicas a menudo
habitan los territorios ricos en recursos naturales que son ahora de-
seados por el capital nacional y transnacional. Más allá de esta ob-
servación empírica, subyace el hecho de que la globalidad imperial
es referida también a la defensa del privilegio blanco en el mundo.
6 El Plan Colombia es una estrategia multmillonaria que busca el control tanto de la
producción de drogas y su tráfco como de la actvidad guerrillera. Liderado por los
gobiernos colombiano y estadounidense consttuye una estrategia de militarización y
control en la totalidad de la región Andina (incluyendo la región Amazónica ligada a los
países andinos). Su primera asignación de mil trescientos millones de dólares (2000-
2002) fue mayormente destnada a ayuda militar. Incluso el pequeño porcentaje de
los fondos destnados al desarrollo social fue en su mayoría capturado por las ONG
soportadasporgruposcapitalistasparaextendersucontrolsobreterritoriosyrecursos
valiosos, como en el caso de los cultvadores de palma en la región del Pacífco sur.
Entre los aspectos más critcados del Plan Colombia por organizaciones colombianas
e internacionales están los programas de fumigación indiscriminada, el fomento del
incrementodelamilitarizaciónyelescalamientodelconficto.Aunqueconotronombre
(«Plan Patriota»), esta estrategia es una pieza central de la administración de Uribe
(2002-2006).
74
Unamingaparaelpostdesarrollo
Por privilegio blanco quiero decir aquí no tanto lo fenotpicamen-
te blanco, sino la defensa de la forma de vida eurocéntrica que ha
privilegiadohistóricamentealosblancosaexpensasdelagenteno-
europea y de color en el mundo en general. Como veremos, esta di-
mensión de la globalidad imperial es mejor captada por el concepto
de colonialidad global.
El caso de Colombia y de su región Pacífca, entonces, refeja
tendencias cruciales de la globalidad imperial y la colonialidad glo-
bal. La primera tendencia es la artculación entre la economía y la
violencia armada, partcularmente en el aún prominente papel de
lasguerrasnacionalesysub-nacionalesporelcontroldelterritorio,
la gente y los recursos. Estas guerras contribuyen a la dispersión del
fascismosocial,defnidocomolacombinacióndelaexclusiónsocial
y polítca por la cual se produce el incremento de largos sectores
de la población viviendo bajo terribles condiciones materiales y a
menudo bajo la amenaza de desplazamiento o incluso de muerte.
En Colombia, la respuesta del gobierno ha sido escalar la represión
militar, la vigilancia y la paramilitarización dentro de una concep-
ciónde«seguridaddemocrátca»querefejalaestrategiaglobalde
los Estados Unidos como ha sido visto en el caso iraquí: democracia
por la fuerza y sin derecho a disentr. El fascismo social y el fascis-
mopolítco(redesdeinformantespagados,supresióndederechos)
confuyenenestaestrategiademantenerunpatróndeacumulación
del capital que benefcia a un cada vez más estrecho sector de la
población mundial.
Segundo, Colombia también muestra que, a pesar de reunir con-
dicionesexcelentesparalaconstruccióndeunasociedadpacífcay
una democracia capitalista (i.e. muy ricas reservas naturales y una
amplia y altamente entrenada clase profesional), en la práctca ha
sucedido lo contrario en parte porque la guerra local es, al menos
parcialmente, un subrogado de los intereses globales (especialmen-
te de los Estados Unidos), en parte porque con una rapaz voracidad
laelitenacionalserehúsaaentrarenunademocraciamássignifca-
tva,ytambiénporquelalógicadelaguerra(incluyendolasmafas
deladroga)hatomadounadinámicadeauto-perpetuación.Final-
mente, y más importante para nuestro argumento, el caso colom-
75
MásalládelTercerMundo
biano hace más claro el agotamiento de los modelos modernos. El
desarrollo y la modernidad, con seguridad, fueron siempre inheren-
temente procesos creadores de desplazamiento.
Loquesehavueltoevidenteconelexcesodelaglobalidadim-
perial es que la brecha entre las tendencias productoras de despla-
zamiento y los mecanismos preventores de desplazamiento no sólo
ha crecido sino que se ha vuelto insostenible —esto es, inmanejable
en el marco moderno—
7
.Enresumen,mientrasqueexistenrasgos
socio-económicosypolítcosqueaúnpodríanhablarlegítmamente
de un Tercer Mundo (pobreza, exclusión, opresión, desarrollo des-
igual, imperialismo por supuesto y demás), estos han sido reart-
culados de formas que no permiten hablar del Tercer Mundo, sino
imaginar un más allá del Tercer Mundo más apropiadamente. Esta
artculación debe preservar las condiciones sociales que permitan
hablardeunTercerMundoenunperiodoanterior.Peroellastenen
queserreactualizadasatravésdeconceptosmásatnadosparalas
problemátcascontemporáneas.Hastaahorahemosdiscutdoalgu-
nos de estos conceptos, partcularmente el de imperialidad global
y el de fascismo social. También hemos comenzado la discusión de
loquesignifcaríaelpensamientodemásalládelamodernidad.Es
tempo de ampliar esta idea con la introducción del programa de
investgacióndelamodernidad/colonialidad.
Más allá de la modernidad: subalternidad y
la problemátca de la colonialidad
El aparente triunfo de la modernidad eurocentrada puede ser visto
como una imposición de un designio global por una historia local, de
tal modo que ha subalternizado otras historias locales y designios.
7 LosmovimientossocialeslocalesenelPacífcoparecenestarclarosenesto.Paraellos,el
desplazamientoespartedeunconcertadocontra-ataquesobreloslogrosterritorialesde
lascomunidadesétnicasatravésdelcontnente,desdeloszapatstashastalosmapuches.
Estoocurreporquelosproyectossocio-económicosdelosactoresarmadosnocoinciden
con los de las comunidades étnicas. Esta es la razón por la cual los movimientos sociales
enfatzanunprincipioporelretornocomopolítcageneralparalosgruposdesplazados
delPacífco,yladeclaracióndeestaregióncomounterritoriodepaz,felicidadylibertad,
descartando todas las formas de violencia armada.
76
Unamingaparaelpostdesarrollo
Si este es el caso, ¿podría uno postular la hipótesis de que alterna-
tvasradicalesalamodernidadnosonunaposibilidadhistóricace-
rrada?Ysiesasí,¿cómopodríamosartcularunproyectoentornoa
estanoción?,¿podríapensarsesobre,y(diferentemente)desdeuna
«exterioridad»alsistemamundomoderno?,¿puedeunoimaginar
alternatvasalatotalidadimputadaalamodernidad,yesbozarno
una totalidad diferente hacia diferentes designios globales, sino una
red de historias locales/ globales construidas desde la perspectva
de una alteridad polítcamente enriquecida? Esta es precisamente
la posibilidad que puede ser vislumbrada desde el grupo de teóricos
latnoamericanos que en la problematzación de la modernidad a
través de los lentes de la colonialidad cuestonan los orígenes es-
paciales y temporales de la modernidad, desatando así el potencial
radical para pensar desde la diferencia y hacia la consttución de
mundos locales y regionales alternatvos. En lo que sigue, presen-
taré sucintamente algunos de los argumentos principales de estos
trabajos.
8

La conceptualización de la modernidad/colonialidad se asienta
en una serie de operaciones que la distnguen de las teorías esta-
blecidas de la modernidad. Estas incluyen: 1) la localización de los
orígenes de la modernidad en la conquista de América y el con-
trol del Atlántco a partr de 1492, antes que los más comúnmen-
8 En el mejor de los casos, esta es una muy sintétca presentación de las ideas de
este grupo. Este grupo está asociado con el trabajo de unas pocas fguras centrales,
principalmente, el flósofo argentno/mexicano Enrique Dussel, el sociólogo peruano
AníbalQuijanoy,másrecientemente,elargentno/estadounidensesemiótcoyteórico
cultural Walter Mignolo. Sin embargo, hay un creciente número de académicos
asociadosconelgrupo,partcularmenteenlospaísesandinosylosEstadosUnidos.En
años recientes, el grupo se ha reunido en torno a numerosos proyectos y lugares en
Quito,CiudaddeMéxicoyChapelHill/DruhamyBerkeleyenlosEstadosUnidos.Paralas
principalesideaspresentadasacá,verDussel(1983,1992,1993,1996,2000);Quijano
(1993, 2000); Mignolo (2000, 2001a, 2000b); Lánder (2000); Castro-Gómez (1996);
Castro-GómezyMendieta(1998);Castro-Gómez(2000);Walsh,SchiwyyCastro-Gómez
(2002).Pocosdeestosdebateshansidotraducidosalinglés.VerBeverlyyOviedo(1993)
para algunos de los trabajos de estos autores en inglés. Un volumen en este idioma ha
sidorecientementededicadoaltrabajodeDussel(AlcofyMendieta,2000).Larevista
Nepantla.Views fromSouth, fundada recientemente enlaUniversidad deDuke,tene
un foco parcial en los trabajos de este grupo. Ver especialmente el Vol. 1, No 3 de 2000.
Otro volumen en inglés, por Grosfogel y Saldívar, se encuentra en preparación.
77
MásalládelTercerMundo
te aceptados mojones de la Ilustración o el fnal del siglo XVIII; 2)
la atención al colonialismo, poscolonialismo e imperialismo como
consttutvosdelamodernidad;estoincluyeunadeterminaciónde
nopasarporaltolaeconomíaysusconcomitantesformasdeexplo-
tación;3)laadopcióndeunaperspectvaglobalenlaexplicaciónde
la modernidad, en lugar de una visión de la modernidad como un
fenómeno intra-europeo; 4) la identfcación de la dominación de
otros afuera del centro europeo como una necesaria dimensión de
lamodernidad;5)unareconceptualizacióndeleurocentrismocomo
la forma de conocimiento de la modernidad/colonialidad —una re-
presentación hegemónica y modo de conocimiento que arguye su
propia universalidad, «derivada de la posición europea como cen-
tro»(Dussel,2000:471;Quijano,2000:549)—.Ensíntesis,hayuna
re-lecturadel«mitodelamodernidad»entérminosdelladooculto
(la colonialidad) que implica una denuncia del supuesto de que el
desarrollo europeo debe ser seguido unilateralmente por cualquier
otra cultura, y por la fuerza si es necesario —lo que Dussel (1993,
2000) denominó la «falacia desarrollista»—. Las conclusiones prin-
cipalesson,primero,quelaunidadanalítcapropiaparaelexamen
de la modernidad es la modernidad/colonialidad —en suma, no hay
modernidad sin colonialidad, siendo esta últma consttutva de la
primera—. Segundo, el hecho de que la «diferencia colonial» es un
espacioepistemológicoypolítcoprivilegiado.Enotraspalabras,lo
queemergedeesteencuadrealternatvoeslanecesidaddetomar
seriamente la fuerza epistemológica de las historias locales y pensar
loteóricoatravésdelapraxispolítcadelosgrupossubalternos.
Algunas de las nociones clave que consttuyen el cuerpo con-
ceptualdeesteprogramadeinvestgaciónsonentonces:elsistema
mundo moderno colonial como el ensamblaje de procesos y for-
maciones sociales que acompañan el colonialismo moderno y las
modernidades coloniales. La colonialidad del poder (Quijano) es
entendida como un modelo hegemónico global de poder instaura-
dodesdelaconquistaqueartcularazaytrabajo,espacioygentes,
de acuerdo con las necesidades del capital y para el benefcio de
los blancos europeos. La diferencia colonial y la colonialidad global
(Mignolo)sereferenalconocimientoydimensionesculturalesdel
78
Unamingaparaelpostdesarrollo
proceso de subalternización efectuado por la colonialidad del po-
der;ladiferenciacolonialresaltalasdiferenciasculturalesenlases-
tructurasglobalesdelpoderexistentesactualmente.Lacolonialidad
del ser (Nelson Maldonado-Torres), como la dimensión ontológica
delacolonialidad,enambosladosdelencuentro;lacolonialidaddel
ser apunta hacia el «exceso ontológico» que ocurre cuando seres
partcularesseimponensobreotrosy,además,encaracrítcamente
la efectvidad de los discursos con los cuales el otro responde a la
supresión como un resultado del encuentro. Eurocentrismo como el
modelodeconocimientoquerepresentalaexperienciahistóricaeu-
ropea, que ha devenido globalmente hegemónica desde el siglo XVII
(Dussel,Quijano);deahílaposibilidaddepensamientoyepistemo-
logíasno-eurocéntricos.Unadetenidaeiluminadoracaracterización
delacolonialidadespresentadaporWalterMignolo:
Dado que la modernidad es un proyecto, el proyecto triunfal del
Occidentecristanoysecular,lacolonialidades,deunlado,loque
el proyecto de modernidad necesita eliminar y borrar en aras de
implantarseasímismacomomodernidady,delotrolado,eselsito
de enunciación donde la ceguera del proyecto moderno es revelado
y,concomitantemente,estambiénelsitodesdedondelosnuevos
proyectos comienzan a desplegarse. En otras palabras, la coloniali-
dadeselsitodeenunciaciónquerevelaydenuncialacegueradela
narratvadelamodernidaddesdelaperspectvadelamodernidad
misma,yesalmismotempolaplataformadelapluriversalidad,de
proyectosdiversosprovenientesdelaexperienciadehistoriasloca-
lestocadasporlaexpansiónoccidental(comoelForoSocialMundial
demuestra); así la colonialidad no es un nuevo universal abstracto
(elmarxismoestáincrustadoenlamodernidad,buenoperomiope),
sino el lugar donde la diversalidad como proyecto universal puede
serpensado;dondelacuestóndelenguajesyconocimientosdevie-
nen cruciales (el árabe, el chino, el aymará, el bengalí, etc.) como el
sitodelopluriversal—estoes,lo«tradicional»quelo«moderno»
está borrando y eliminando (Mignolo. Correo electrónico, mayo 31
del 2003).
Lapreguntadesiexisteonouna«exterioridad»alsistemamun-
do moderno colonial es de alguna manera peculiar a este grupo, y
79
MásalládelTercerMundo
puede ser fácilmente malentendida. Esta pregunta fue originalmen-
tepropuestaporDusselensuclásicotrabajosobrelaflosofadela
liberación (1976) y re-trabajada en los años recientes. De ninguna
maneraestaexterioridaddebepensarsecomounafuerapurointo-
cadoporlomoderno.Lanocióndeexterioridadnoimplicaunafuera
ontológico,sinoquerefereaunafueraqueesprecisamenteconst-
tuido como diferencia por el discurso hegemónico. Con la apelación
desdelaexterioridadenlacualeslocalizado,elOtrodevieneenla
fuenteoriginaldeldiscursoétcovisavisunatotalidadhegemóni-
ca. Esta interpelación del Otro viene como un desafo étco desde
afuera o más allá del marco insttucional y normatvo del sistema.
Esto es precisamente lo que el grueso de los teóricos europeos y
euro-americanosparecenpocodispuestosaaceptar;tantoMignolo
como Dussel encuentran acá un límite estricto a la deconstrucción y
alascrítcaseurocéntricasdeleurocentrismo.
La noción de Dussel de transmodernidad indica la posibilidad de
undiálogono-eurocéntricoconlaalteridad,undiálogoquepermita
plenamente «la negación de la negación» por la cual los subalter-
nos otros han sido sujetados. En este sentdo son importantes las
nociones de pensamiento de frontera, epistemología de frontera y
hermenéutca pluritópica de Mignolo. Estas nociones apuntan a la
necesidad de «una especie de pensamiento que se mueva a lo largo
de la diversidad de los procesos históricos» (Mignolo, 2001a: 9) y
que «enfrente el colonialismo de la epistemología occidental (de la
izquierdaydeladerecha)desdelaperspectvadelasfuerzasepis-
témicasquehansidoconvertdasenformassubalternasdeconoci-
miento (tradicional, folclórico, religioso, emocional, etc.)» (2001a:
11).MientrasMignoloreconocelacontnuadaimportanciadelacrí-
tcamonotópicadelamodernidadporeldiscursocrítcooccidental
(crítcadesdeunúnicoyespaciounifcado),élsugierequeéstatene
queserpuestaendiálogoconlascrítcasemergentesdesdeladife-
renciacolonial.Elresultadoesuna«hermenéutcapluritópica»,que
hace posible el pensamiento desde diferentes espacios que fnal-
menterompeconeleurocentrismocomolaúnicaperspectvaepis-
temológica(sobrelaaplicacióndelanocióndehermenéutcadiató-
pico a tradiciones culturales inconmensurables, ver también Santos,
80
Unamingaparaelpostdesarrollo
2002:268-274).Queseaclaro,sinembargo,queelpensamientode
fronteraimplica«desplazamientoypartda»(Mignolo,2000:308),
doblecrítca(tantodeOccidentecomodelasotrastradicionesdes-
de las cuales la crítca es lanzada), y la afrmación positva de un
alternatvoordenamientodeloreal.
Elcorolarioeslanecesidaddeedifcarnarratvasdesdelapers-
pectvadelamodernidad/colonialidad«dirigidashacialabúsqueda
de una lógica diferente» (Mignolo, 2001a: 22). Este proyecto se re-
ferealareartculacióndelosdesigniosglobalesporydesdehisto-
riaslocales,alaartculaciónentreconocimientosubalternoyhege-
mónico desde la perspectva de lo subalterno, y al remapeo de la
diferencia colonial hacia una cultura de alcance mundial —tal como
enelproyectozapatstaqueremapeaelmarxismo,eltercermundis-
moyelindigenismo,sinserningunodeellos,enunexcelenteejem-
plo de pensamiento de frontera—. Mientras «no hay nada afuera de
la totalidad… la totalidad es siempre proyectada desde una historia
local dada», por lo que es posible pensar en «otras historias locales
produciendo ya sea totalidades alternatvas o una alternatva a la
totalidad»(Mignolo,2000:329).Estasalternatvasnojugaríanenel
par «globalización/civilización» inherente a la modernidad/colonia-
lidad,sinoquemásbienedifcaríanenlarelación«mundialización/
cultura» centrada en historias locales en las cuales los designios glo-
bales coloniales son necesariamente transformados. La diversidad
de la mundialización es contrastada acá con la homogeneidad de
laglobalización,tendientehaciamúltplesydiversosórdenessocia-
les —en síntesis, pluriversalidad—. Uno puede decir, con Mignolo
(2000:309),queesteenfoque«esciertamenteunateoríadesde/del
Tercer Mundo, pero no sólo para el Tercer Mundo […] La teorización
del Tercer Mundo es también para el Primer Mundo en el sentdo
de que la teoría crítca es subsumida e incorporada en una nueva
locación neocultural y epistemológica».
Algunas conclusiones parciales: la colonialidad incorpora el co-
lonialismo y el imperialismo pero va más allá de ellos; es por esto
quelacolonialidadnoterminaconelfnaldelcolonialismo(lainde-
pendenciaformaldelosEstadosnación),sinoquehasidore-artcu-
lada en términos del imaginario de los tres mundos surgido tras la
81
MásalládelTercerMundo
SegundaGuerraMundial(elcualesasuvezreemplazodelasart-
culaciones previas en términos de Occidentalismo y Orientalismo).
Porlomismo,el«fndelTercerMundo»implicaunareartculación
de la colonialidad del poder y del conocimiento. Como hemos visto,
estareartculacióntomalaformatantodeunaglobalidadimperial
(un nuevo enlace entre el poder económico y militar) como de una
colonialidadglobal(emergentesórdenesclasifcatoriosyformasde
alterización que están remplazando el orden de la Guerra Fría). El
nuevorégimendecolonialidadesaúndifcildediscernir.Raza,clase
yetnicidadcontnuaránsiendoimportantes,peroreconfguradas;y
recientemente,prominentesáreasdeartculaciónseestángeneran-
do, tales como la religión (y el género asociado a ésta, especialmen-
te en el caso de las sociedades Islámicas como lo pudimos apreciar
en la guerra contra Afganistán). Sin embargo, el más prominente
vehículo de la colonialidad hoy parece ser ambiguamente dibujado
por la fgura del «terrorista». Asociado más usualmente al Medio
Oriente, y en consecuencia a los más inmediatos intereses petrole-
ros y estratégicos de los Estados Unidos (vis a vis la Unión Europea y
Rusia, de un lado, y China e India, del otro), el imaginario del terro-
rista puede tener un amplio campo de aplicación (lo ha sido ya a los
militantes vascos y a las guerrillas colombianas, por ejemplo). Más
aún,despuésdeseptembre11,todossomosterroristaspotencia-
les,amenosqueustedseaestadounidense,blanco,cristano,con-
servador, y republicano —en realidad o epistemológicamente (esto
es, en el modo de pensamiento)—.
Estosignifcaqueenlabúsquedaporsuperarelmitodelamo-
dernidad, es necesario abandonar la noción del Tercer Mundo como
unaartculaciónpartculardetalmito.Delmismomodo,laproble-
mátca de la emancipación social necesita ser refractada a través
de los lentes de la colonialidad. La emancipación (y también la eco-
nomía), como se mencionó, necesita ser des-occidentalizada. Si el
fascismo social ha devenido en condición permanente de la globa-
lidadimperial,laemancipacióntenequeenfrentarlacolonialidad
global.Estosignifcaconcebirladesdelaperspectvadeladiferencia
colonial.¿Quésignifcalaemancipación—oliberación,enellengua-
je preferido de algunos autores de la modernidad/colonialidad—,
82
Unamingaparaelpostdesarrollo
cuando uno la aprecia a través de los lentes de la colonialidad, esto
es,másalládelaexclusióndefnidaentérminossociales,económi-
cosypolítcos?
Finalmente,sinoelTercerMundo,¿entoncesqué?Pues«mun-
dos y conocimientos de otro modo» basados en las polítcas de la
diferenciadesdelaperspectvadelacolonialidaddelpoder
9
.
Otros mundos son posibles: Movimientos sociales, polítca
basada-en-lugar y colonialidad global
«Mundos y conocimientos de otro modo» resalta el doble aspecto
delesfuerzoqueestáenjuego:construirpolítcasapartrdeladi-
ferenciacolonial,partcularmenteenelniveldelconocimientoyla
cultura, e imaginar y construir mundos verdaderamente diferentes.
Como el eslogan del Foro Mundial Social de Porto Alegre lo plantea-
ba: «otro mundo es posible». En el pensamiento más allá del Tercer
Mundo está en juego la habilidad de imaginar tanto «otros mundos»
como «mundos de otro modo» —esto es, mundos que sean más
justosysustentablesy,almismotempo,mundosqueseandefni-
dosmedianteprincipiosdistntosaaquellosdelamodernidadeuro-
centrada—. Para hacer esto, al menos dos consideraciones son cru-
ciales:¿cuálessonlossitosdedondeprovendránlasideasdeestas
imaginacionesalternatvasydisidentes?Y,¿cómosonlasimagina-
cionesdisidentespuestasenmovimiento?Sugieroqueunaposible,
ytalvezprivilegiada,maneramediantelacualestasdoscuestones
puedenserrespondidasesenfocarseenlaspolítcasdeladiferencia
representada por muchos movimientos sociales contemporáneos,
partcularmenteaquellosmásdirectaysimultáneamenteengrana-
dos con la globalidad imperial y la globalidad colonial.
La razón para esta creencia es relatvamente simple. Primero,
como es entendido aquí, «diferencia» no es un rasgo esencialista de
las culturas no conquistadas aún por la modernidad, sino más bien
9 «Mundos y conocimientos de otro modo» («Worlds and knowledges otherwise») es
el nuevo subttulo de la revista Nepantla, publicada en Duke University. Estoy en gran
deudaconWalterMignoloporsusaportesaestospárrafos.
83
MásalládelTercerMundo
laartculaciónmismadelasformasglobalesdepoderconmundos
basados-en-lugar;enotraspalabras,existenpráctcasdediferencia
quepermanecenenlaexterioridad(nuevamente,noafuera)delsis-
tema mundo moderno/colonial, incompletamente conquistadas y
transformadas, si así se quiere, y también producidas parcialmente
atravésdeantguaslógicasbasadas-en-lugarquesonirreductbles
al capital y a la globalidad imperial. Sugiero que pensemos esta di-
ferencia en términos de diferencia cultural, económica y ecológica,
correspondiendo a los procesos de conquista cultural, económica
y ecológica por la globalidad imperial (como vimos en el caso del
Pacífco colombiano). Segundo, muchos de los movimientos socia-
les actuales no sólo son construidos a partr de estas práctcas de
diferencia,sinoquellevanacabounalógicadiferentedepolítcay
movilizacióncolectva.Estalógicatenedosdimensionesrelaciona-
das: primero, ellos a menudo implican la producción de unas redes
auto-organizatvas,nojerárquicas.Segundo,enmuchoscasosestos
movimientosllevanacabounapolítcadellugarquecontrastacon
laspolítcasgrandiosasdelaRevoluciónyconlasconcepcionesde
polítcasant-imperialesquerequierenqueelimperioseaconfron-
tadoensutotalidad(Gibson-Graham,2003).Enotraspalabras,me
gustaría pensar que estos movimientos sugieren su novedad en dos
dimensiones:ladelalógicaorganizatvamisma(autoorganizacióny
complejidad),yladelasbasessocialesdelamovilización(basadas-
en-lugaraunqueengranadasconredestransnacionales).Permítan-
me explicar brevemente estas dos dimensiones antes de formular
algunas conclusiones sobre el concepto de Tercer Mundo.
La nueva lógica de los movimientos ant-globalización
Al ser confrontados con fenómenos como el de los recientes movi-
mientos sociales, los teóricos hacen bien en preguntarse si contamos
con las herramientas apropiadas para analizarlos. En el caso de los
movimientosant-globalización(MAG),sehaidoevidenciandoque
lasteoríasexistentesseencuentranendifcultadesparaexplicarlas
movilizacionesglobalesdelosúltmosaños(Osterweil,2003;Esco-
bar, 2000). La búsqueda de nuevas teorías y lenguajes, sin embargo,
84
Unamingaparaelpostdesarrollo
ha empezado en serio. En el comienzo de la ardua tarea de entender
losactualesMAG,heencontradopartcularmenteútleslasteorías
de la complejidad en las ciencias naturales (y, en menor medida,
las teorías del ciberespacio). Introduciré acá apenas el mínimo de
elementos necesarios para plantear por qué estos movimientos
—provisionalmente interpretados mediante los lentes teóricos de
la autoorganización—, ofrecen tal vez nuestra mejor esperanza de
imaginar «mundos y conocimientos de otro modo». En el examen
de la reciente ola de protesta global del doble movimiento de la
transformación económica y la protección social, McMichael (2001)
plantea que, ya que ellos se oponen tanto al proyecto modernista
como a su epistemología de mercado, deben también ir más allá del
clásico contra-movimiento de Polanyi. En otros términos, «un mo-
vimiento proteccionista está emergiendo», pero no uno que podría
simplementeregularmercados:alcontrarioes«unoquecuestona
laepistemologíadelmercadoenelnombredealternatvasderiva-
das desde y más allá del sistema de mercado (2001: 3). Por esta
razón, estos movimientos pueden ser propiamente denominados
«ant-globalización», pues implican una negación del proyecto de
globalización en términos de la universalización de la modernidad
capitalista —al menos en su forma neoliberal (incluso si, por supues-
to,otrasetquetastambiénhacensentdo)—.
En los últmos siglos, la modernidad y el capitalismo han orga-
nizado la vida económica y social en gran parte en torno a la lógica
del orden, la centralización y la construcción jerárquica (esto tam-
bién aplica en gran parte a los socialismos realmente existentes).
En décadas recientes, el ciberespacio (como el universo de redes
digitales, interacciones e interfases) y las ciencias de la complejidad,
han visibilizado un modelo diferente para la organización de la vida
social
10
.Entérminosdelacomplejidadenpartcular,hormigueros,
enjambres,ciudades,ciertosmercados,porejemplo,exhibenloque
los cientfcos denominan «comportamiento adaptatvo complejo»
10 Paraunamayorexplicacióndeestemodeloyparareferenciasadicionales,vercapítulo5.
Peltonen(2003)haceunaaplicacióndelacomplejidadaunmovimientosocialpartcular
en Finlandia.
85
MásalládelTercerMundo
(miles de invisibles unidades formadas por células singulares oca-
sionalmente se funden en un enjambre y crean una visible forma
amplia. Las colonias de hormigas perduran y se desarrollan sin un
planifcadorcentral.Mercadosmedievalesenlazaronefectvamente
a una multtud de productores y consumidores con precios defni-
dos por ellos mismos en una forma que fue entendida localmente).
Enestetpodesituación,loscomienzossimplesconducenaentda-
descomplejassinlaexistenciadeunplanmaestroounainteligencia
centralplanifcadora.Estosprocesossegenerandeabajohaciaarri-
ba, donde los agentes que trabajan en una escala (local) producen
comportamientos y formas de más altas escalas (i.e. las grandes de-
mostracionesant-globalizacióndelosúltmosaños).Reglassimples
enunniveldanorigenasofstcaciónycomplejidadenotronivelde
emergencia:lasaccionesdemúltplesagentesqueinteractúandiná-
micamente y siguiendo reglas locales antes que comandos de arriba
hacia abajo, resultan en comportamientos macro o estructuras. Al-
gunasvecesestossistemasson«adaptatvos»;vanaprendiendoalo
largodeltempo,yrespondendemodomásefectvoalosdesafos
de su entorno.
Unadistnciónútl entrediferentes tpos deestructuras dered
es aquella entre jerarquías y mallas (meshworks) (de Landa 1997,
n.d.). Las jerarquías involucran un alto grado de centralización y
control, rangos, planifcación abierta, homogeneización, así como
metas y reglas de comportamiento conducentes a aquellas metas.
Las mallas (meshworks), por el contrario, están basadas en una des-
centralizacióndelatomadedecisiones,estructurasno-jerárquicas,
autoorganización,yheterogeneidadydiversidad—dosflosofasde
la vida muy diferentes—. Debería ser claro, sin embargo, que estos
dos principios se encuentran mezclados y en operación en la ma-
yoría de los ejemplos de la vida real, y uno puede ser origen del
otro. La lógica de la jerarquía y el control, sin embargo, ha tendido
a predominar en el capitalismo y militarismo como totalidad. El mo-
delodelaautoorganización,no-jerarquía(oheteroarquía),compor-
tamientocomplejoadaptatvo,escercanoenespíritualanarquismo
flosófco y al anarco-socialismo y puede proveer guías generales
para la interconexión internacionalista. Podría decirse, nuevamen-
86
Unamingaparaelpostdesarrollo
te de forma provisional, que este modelo también confronta a la
izquierdaconunanuevapolítcadelaemergenciaquedeberíaser
considerada
11
.
La polítca del lugar como una nueva lógica de lo polítco
Lametademuchas(nodetodas)lasluchasantglobalizaciónpue-
deservistacomoladefensadeconcepcioneshistóricaspartcula-
resbasadas-en-lugardelmundoydepráctcasdeproduccióndel
mundo —más precisamente, como una defensa de construcciones
partculares de lugar, incluyendo la reorganización de lugar que
podrían ser consideradas necesarias de acuerdo con las luchas de
poder en el lugar—. Estas luchas están basadas en lugares, aunque
hayan sido transnacionalizadas (Harcourt y Escobar, 2002). Las po-
lítcas de lugar consttuyen una forma emergente de polítca, un
nuevoimaginariopolítcoenelcualseafrmaunalógicadeladi-
ferenciayunaposibilidadquedesarrollanmultplicidaddeactores
y acciones que operan en el plano de la vida diaria. En esta pers-
pectva, los lugares son sitos de culturas vivas, economías y me-
dio ambientes antes que nodos de un sistema capitalista global y
totalizante.EnlaconceptualizacióndeGibson-Graham(2003),es-
taspolítcasdelugar—amenudoapoyadaspormujeres,ambien-
talistas, y aquellos que luchan por formas alternatvas de vida—,
sonunalúcidarespuestaaltpode«polítcasdelimperio»quees
también común en la izquierda y que requiere que el imperio sea
confrontado en el mismo plano de totalidad y que, en cuanto tal,
devalúa todas las formas de acción localizada, reduciéndolas a aco-
modación o reformismo. Como nos recuerdan permanentemente,
«los lugares nunca son totalmente capitalistas, y en esto subyace
supotencialdedevenirenalgodiferente»(Gibson-Graham2003:
11 Una advertencia debe ser tenida en mente: a menudo, las minorías étnicas, las mujeres
y los pobres son los más marginados dentro de estas tendencias, especialmente en el
nivel de las NTIC. No obstante, estos mismos agentes son muchas veces la avanzada de
las luchas por NTIC (ver, por ejemplo, el trabajo de María Suárez con la red de radio e
internetelFIREenCostaRica,2003;Harcourt(1999)paralosusosempoderadoresen
gruposdemujeresdelasICT;Ribeiro(1998);Waterman(2003).
87
MásalládelTercerMundo
15). O, en el lenguaje del proyecto de la modernidad/colonialidad,
existeunaexterioridadalaglobalidadimperial—unresultadotan-
todelacolonialidadglobalydelasdinámicasculturalesbasadas-
en lugar que son irreductbles a los términos de la modernidad
capitalista—.
La lucha de los movimientos sociales de las comunidades negras
delPacífcocolombianoilustralaspolítcasdelugarenelcontexto
de la globalidad imperial. Este movimiento, que emergió a principios
de los noventa como respuesta a la profundización del modelo neo-
liberalyenlaesteladelanuevaConsttuciónde1991quegarantza
los derechos culturales y territoriales de las minorías étnicas tales
como las comunidades negras del Pacífco, fue desde el principio
mismo concebido como una lucha por la defensa de la diferencia
culturalydelosterritorios.Elmovimientodesdeentonceshaenfat-
zadocuatroderechos:asuidentdad(deahí,elderechodeserdife-
rente);asusterritorios(comoelespacioparaejercerlaidentdad),a
su autonomía local y a su propia visión de desarrollo. En el encuen-
troconlosagentesdelEstado,expertos,ONG,redesinternacionales
de la biodiversidad, etc., el movimiento ha desarrollado un singular
encuadredeecologíapolítcaqueartculaelproyectodevidadelas
comunidadesderío—imbuidoenlasnocionesbasadas-en-lugarde
territorio, sistemas de producción y del ambiente—, con la visión
polítcadelmovimientosocial,encarnadoenunavisióndelPacífco
comoun«territorio-regióndegruposétnicos».Deestamanera,el
movimientopuedelegítmamenteserinterpretadoentérminosde
ladefensadelaspráctcasdeladiferenciacultural,económicayeco-
lógica. Emergiendo desde la exterioridad del sistema mundo mo-
derno/colonial —en el cual los negros de regiones marginales han
estadosiempreentrelosmásexcluidosy«olvidados»—,estegrupo
deactvistaspuedetambiénservistocomopractcantesdeunacla-
sedepensamientodefronteradesdeelcualellosseartculancon
sus comunidades, de un lado, y con los agentes de la modernidad,
delotro.Enlaconexiónconotrosmovimientoscontnentalesoglo-
bales(i.e.afro-latnoamericanosymovimientosant-globalización),
ellos también vienen siendo parte del movimiento transnacional de
redes (meshworks) analizado en esta sección.
88
Unamingaparaelpostdesarrollo
Dos aspectos más del movimiento de redes (meshworks) antes
de fnalizar: primero, al confrontar la globalización neoliberal y la
globalidad imperial, los movimientos locales, nacionales y transna-
cionalespuedenservistoscomoconsttuyendounaformadegloba-
lizacióncontra-hegemónica(Santos,2002:459ss).Estosmovimien-
tos no sólo retan la racionalidad de la globalización neoliberal en
muchos planos, sino que también proponen nuevos horizontes de
signifcado(claramenteencasoscomoeldeloszapatstasconsuén-
fasis en la humanidad, dignidad y respeto de la diferencia) y concep-
cionesalternatvasdeeconomía,naturalezaydesarrollo,entreotras
(como en el caso del movimiento social de comunidades negras en
elPacífcocolombianoymuchosotros).Laglobalizacióncontra-he-
gemónica es un movimiento tremendamente diverso, y no es este
el espacio para analizarlo. Basta decir que a menudo ellos buscan al
mismotempometasporlaigualdad(yjustciasocialengeneral)y
la diferencia. Esta lucha por diferencia-en-igualdad e igualdad-en-
diferencia es un rasgo de muchos movimientos contemporáneos,
quelosdistnguendeaquellosdelrecientepasado.
Peroestotambiénsignifcaqueesunanecesidadtremenda,por
loqueSantos(2003)haargüidoporunateoríadelatraducciónque
propicie el mutuo entendimiento e inteligibilidad entre los movimien-
tos que confuyen en las redes, pero con cosmovisiones, mundos-
vida y concepciones que son a menudo diferentes y extrañas entre
sí, si no plenamente inconmensurables. ¿Cómo puede ser promovido
el aprendizaje mutuo y la transformación entre las práctcas subal-
ternas? Esto es crecientemente reconocido como un elemento im-
portante para el avance de la globalización contra-hegemónica (por
ejemplo, por la red mundial de movimientos sociales que emergió
del proceso del Foro Social Mundial). Si es cierto que muchos de los
movimientos subalternos de hoy son productores de conocimientos
quehansidomarginalizadosyexcluidos,¿nollegaráestodealguna
manera a una situación de «terceros mundos transnacionales de gen-
tes y conocimientos» (Santos, 2002: 234), cuya artculación podría
producir nuevos tpos de agencia contra-hegemónica? Nunca más
concebidoscomounrasgoclasifcatorioenelordenepistémicomo-
derno, estos «terceros mundos de gentes y conocimientos» podrían
89
MásalládelTercerMundo
funcionar como la base para una teoría de la traducción que, mientras
respeta la diversidad y la multplicidad de los movimientos (aunque
cuestonandosusidentdadespartculares),podríapermitrunacre-
cienteinteligibilidaddeexperienciasentrelosmundosyconocimien-
tosexistentes,haciendoasíposibleunmásaltogradodeartculación
de «mundos y conocimientos de otro modo». Como lo ha planteado
Santos:
Tal proceso incluye la artculación de luchas y resistencias, así
comolapromocióndeunasalternatvasmáscomprensivasycon-
sistentes [...] Un esfuerzo enorme de reconocimiento mutuo, diá-
logo y debate puede ser requerido para realizar la tarea […] Tal
tarea implica un amplio ejercicio de traducción que acreciente la
inteligibilidadreciprocasindestruirlaidentdaddeloqueestra-
ducido. El punto es crear, en todo movimiento o ONG, en toda
práctca o estrategia, en todo discurso o conocimiento, una zona
de contacto que puede representar poros y de ahí ser permeable a
otraspráctcas,estrategias,discursos,yconocimientos.Elejercicio
detraducciónapuntaaidentfcarypotenciarloqueescomúnen
ladiversidaddelarutacontra-hegemónica(2003:25).
Conclusión: más allá del Tercer Mundo
ImaginarmásalládelTercerMundotenemuchoscontextosysigni-
fcados.Heresaltadoalgunosdeellos,comolossiguientes:
1. Entérminosdecontexto,lanecesidaddeirmásalládelparadig-
ma de la modernidad en el cual el Tercer Mundo ha funciona-
do,eselelementoclaveenlajerarquíaclasifcatoriadelsistema
mundo moderno/colonial. Si aceptamos ya sea la necesidad de
ir más allá de la modernidad o el argumento de que estamos
realmenteenunperiododetransiciónparadigmátca,estosig-
nifcaqueelconceptodelTercerMundoesalgopasado.Queen
paz descanse, y con más tristeza que gloria. En este plano, ne-
cesitamos estar perplejos ante lo que parece ser una tremenda
inhabilidad de parte de los pensadores eurocéntricos para ima-
ginar un mundo sin y más allá de la modernidad. La modernidad
no puede más ser tratada como la Gran Singularidad, el atractor
90
Unamingaparaelpostdesarrollo
gigante hacia el cual todas las tendencias gravitan ineluctable-
mente, el camino a ser andado por todas las trayectorias con-
duciendoaunestadofjoeinevitable.Antesbien,«lamoderni-
dadysusexterioridades»siunoasílodesea,debensertratados
como una verdadera multplicidad, donde las trayectorias son
diversasypuedenconduciramúltplesestados.
2. Es importante empezar a pensar en serio sobre los mecanismos
introducidos por el nuevo asalto de la colonialidad del poder y el
conocimiento.Hastaahora,estareartculacióndelaglobalidad
y la colonialidad es principalmente efectuada a través de discur-
sosypráctcassobreelterrorismo.Estasnosoncompletamente
nuevas,porsupuesto;enalgunasformas,sonedifcadas(¡aún!)
sobreelrégimendeclasifcaciónqueemergióenlosalboresde
lamodernidad,cuandoEspañaexpulsóalosmorosyjudíosde
lapenínsulayestablecióladistnciónentrecristanosenEuropa
y moros en África del Norte y en otras partes. «Más allá del Ter-
cerMundo» implicaentoncesquenuevasclasifcacionesestán
emergiendo que no son basadas en una división del mundo en
tres. La imaginación más allá del Tercer Mundo puede contribuir
enesteprocesodesdeunaposicióncrítca.
3. Elanálisisarribarealizadotambiénsugierequelaspolítcasde
lugar deberían ser un ingrediente importante de imaginar el
más allá del Tercer Mundo (miedos de «localismos» no obs-
tante, pero por supuesto tomando en consideración los ries-
gos).Laspolítcasdelugarsonundiscursodeldeseoylaposi-
bilidad que se construye sobre las práctcas subalternas de la
diferencia para la re/construcción de mundos socio-naturales
alternatvos.Laspolítcasdelugarsonunimaginarioapropiado
paraelpensamientosobreel«espacioproblema»defnidopor
laglobalidadimperialylacolonialidadglobal.Laspolítcasde
lugar también se pueden artcular con aquellos movimientos
sociales y redes que confrontan la globalización neoliberal. En
estaartculaciónsubyaceunadelasmejoresesperanzaspara
reimaginar y re-hacer mundos locales y regionales —en bre-
ve, para «mundos y conocimientos de otro modo»—. Las po-
lítcas de lugar también dan nuevos sentdos a conceptos de
91
MásalládelTercerMundo
globalización contra-hegemónica, globalizaciones alternatvas
o transmodernidad.
4. Ciertascondicionessocialescontnúansugiriendoqueelconcep-
todeTercerMundopodríaserútl.Ylanocióndefascismosocial
resulta valiosa para pensar sobre este asunto. En este caso, sería
necesario hablar de «terceros mundos», los cuales estarían com-
puestos de un vasto archipiélago de zonas reducidas a precarias
condiciones de vida, a menudo (pero no siempre) marcadas por
la violencia. Si este escenario es correcto, será crucial hallar for-
mas reales sin antecedentes de pensamiento sobre estos «ter-
ceros mundos» y la gente que los habita, que vayan más allá de
los predominantes lenguajes patologizados (guetos, potenciales
criminales y terroristas, desechables, los pobres absolutos, etc.,
todos los cuales son siempre completamente racializados). Ellos
bien podrían ser la mayoría del mundo, y entonces tendrían que
resultar imprescindibles en cualquier intento de hacer del mun-
do un mejor lugar. ¿Qué clases de lógicas están apareciendo de
tales mundos? Estos necesitan ser entendidos en sus propios
términos, no como ellos son construidos por la modernidad
12
.
Existenporsupuestomuchosaspectosimportantesparaimagi-
nar el «más allá del Tercer Mundo» que han sido dejados por fuera,
desdeelroldelEstadohastalaeconomíanacionalylaspolítcasde
desarrollo. Creo, sin embargo, que el encuadre presentado arriba
teneimplicacionessobreelmodoenqueestossonpensados.Me
gustaríaalterminarsugerirunaspocasmedidasqueharíansentdo
a este respecto, por ejemplo:
1. Enelniveldelaglobalidadimperial,nuevostposdecoaliciones,
ya sean basadas regionalmente (i.e. los países andinos, África
12 Charles Price (2002) está intentando una esperanzadora reconceptualización del
concepto «lumpenproletariado» para explicar los denominados «garrisons» en las
afueras de Kingston; estos son barrios gobernados por jefes a través de un régimen
armado que combina partculares modalidades de apoyo a los desempleados, formas
reguladas de violencia y poca o ninguna presencia del Estado. Los «garrisons» se han
convertdo,deestaforma,enenclavesurbanosrelatvamenteauto-gobernadosyauto-
organizados.
92
Unamingaparaelpostdesarrollo
Occidental) o interconectados según otros criterios (i.e. tamaño,
existenciadeampliaselitestecnocrátcasybaseseconómicasy
tecnológicas;porejemplo,unacoalicióndealgunosdelosma-
yores países en el anterior Tercer Mundo, incluso en el plano de
elitesreformistasvisavislosexcesosdelaglobalidadimperial).
Por nuevo quiero decir problematzando los ensamblajes exis-
tentesdefnidosentérminosdeEstado-naciónydeeconomías
regionales, por ejemplo. ¿Es impensable imaginar, por ejemplo,
unaconfederaciónpan-Andinaderegionesautónomasusando
consideraciones culturales-ecológicas, antes que los tradicio-
nales intereses geo-polítcos? Esta sería una confederación sin
Estados-nación,porsupuesto.Dadoelrolactualdemuchoses-
tados en la globalidad imperial no es impensable que el anterior
Tercer Mundo podría estar mejor en un mundo sin Estados, con
la condición de que ambas formas locales/regionales y meta-
nacionales de estructuración y gobierno sean creadas para que
eviten las trampas mortales del Estado-nación mientras crean
nuevas formas de protección y negociación.
2. Paraahoraesclaroquelacrisisargentnanofuecausadanopor
suinsufcienteintegraciónalaeconomíaglobalsino,alcontrario,
porunexcesodeesta.Inclusosisiguiendoelconsejoneoliberal
de FMI o de economistas de cosecha propia no salvaron este
importante país de una profunda crisis, ¿por qué no podemos
atrevernosaimaginarloinimaginable,queArgentnapodríate-
ner una mejor oportunidad al colocarse de alguna forma afuera
y más allá de la globalidad imperial, antes que permaneciendo
totalmenteenella?¿Puedeunadesvinculaciónparcial–unades-
conexión selectva y una reartculación selectva– ofrecer una
víaalternatva,talvezenelniveldelasregionesdelmundo(i.e.
ConoSur)oderedesderegionesdelmundo?Estosignifcaque
podríaserposiblerepensarlapropuestadedesconexiónintro-
ducida por Samir Amin en los setenta para adecuarse a las nue-
vas condiciones
13
. No sobra decir que todo parece militar contra
13 La idea de repensar la propuesta original del profesor Amin en términos de
«desartculación selectva y selectvo re-engranamiento» surgió en una conversación
93
MásalládelTercerMundo
de esta posibilidad. El propósito de una Área de Libre Comercio
de las Américas (ALCA, como es conocida en América Latna y
FTAA como es conocida en Norte América) ha sido empujado
con una considerable fuerza por los Estados Unidos y la mayoría
deloslídereslatnoamericanos.Ycualquierpaísoregiónquese
atreva a intentar la vía de la autonomía es objeto de la ira del
imperio, arriesgándose a la acción militar. Por esto la oposición
en contra del ALCA se encuentra indisolublemente asociada a
la oposición al militarismo por parte de la mayoría de los act-
vistas de las organizaciones. Estos son solamente dos ejemplos
deltpodepensamiento«macro»quesinseraúnradicalpodría
crear mejores condiciones para la lucha en contra de la globali-
dad imperial y la colonialidad global. Si es enfocado desde esta
perspectva,ellospodríancontribuirenelavancedelaideade
que otros mundos son posibles. Los movimientos sociales de la
pasada década son, en efecto, un signo de que esta lucha ya está
dándose. Imaginar el «más allá del Tercer Mundo» podría deve-
nir en un imaginario más integral de estos movimientos; esto
involucraría, como hemos visto, la imaginación del más allá de la
modernidad y de los regímenes de economía, guerra, coloniali-
dad,explotacióndelagenteylanaturaleza,ydelfascismosocial
que han sido desarrollados en su encarnación global imperial.
conAhmadSamataryAmparoMenéndez-CarriónenMacalasterCollegeenMinnesota
(abril de 2002).
CAPÍTULO 3
Una ecología de la diferencia:
igualdad y conficto en un mundo glocalizado
97
Unaecologíadeladiferencia
Introducción: nueva lectura de la problemátca de la alteridad
H
ace casi veinte años, el crítco literario búlgaro Tzvetan To-
dorov(1984)formulóunapreguntaimportantealacualse
refriócomo«laproblemátcadelaalteridad»odelaotre-
dad: ¿Cómo podemos aceptar al otro, que es distnto a nosotros,
comoigualycomodiferente?Lahistoria,argumentaba,noshadado
incontables ejemplos en los cuales uno de los dos términos es ne-
gado para lograr la igualdad-en-la-diferencia. En el pasado, se re-
conocía con frecuencia la diferencia pero se negaba la igualdad, lo
que llevaba a la dominación (el otro es diferente a mí, pero inferior,
y por tanto puedo dominarlo). En otros casos se reconocía la igual-
dad, pero se negaba la diferencia, llevando a la asimilación. Tal fue
el caso de los misioneros españoles en el momento de la conquista,
que afrmaban que los indios eran iguales a los europeos ante los
ojos de Dios, pero esta igualdad sólo podía obtenerse al precio de su
conversión(Todorov,1984).Estasituaciónparecierasermáscomún
hoy, aunque la primera forma no ha desaparecido. Los actuales de-
bates en Europa sobre inmigrantes, por ejemplo, se sustentan en la
idea de que es la diferencia cultural de los inmigrantes lo que ame-
naza la estabilidad de la sociedad europea, de donde se desprende
la demanda de asimilación total como prerrequisito de una integra-
ciónexitosa,negandodeestaformaelderechodelosinmigrantesa
supropiacultura(Stolcke,1995).
La diferencia-en-la-igualdad es pocas veces alcanzada. La pre-
gunta no sólo es cada vez más acuciante. Puede decirse, incluso, que
es clave sobre la relación entre globalización, cultura y desarrollo.
Cada vez es más reconocido, para comenzar, que la diversidad está
aquí para quedarse. Muchos están de acuerdo actualmente en el
hecho que nuevas formas de diferencia cultural han sido creadas,
incluso como una reacción a la globalización imponente. Esta obser-
vación,sinembargo,escomúnmenteacompañadaconlaextendida
creenciadequeladiferenciageneraconfictoeinestabilidadantes
quelaposibilidadderegímenespluralistasyunamedidadejustcia
e igualdad. De allí la importancia de pensar nuevamente las condi-
ciones para la coexistencia de diferencia e igualdad en las nuevas
98
Unamingaparaelpostdesarrollo
circunstancias, las cuales parecieran no sólo separarlas sino lanzar-
las en direcciones opuestas: mientras más se afrme la diversidad,
especialmenteporlosgrupossubalternosqueconsttuyenlamayo-
ría del mundo, crecela tendencia a la exclusión o a la dominación
por parte de aquellos que controlan el acceso a las oportunidades
y recursos para la sobrevivencia y el desarrollo. Y entre mayor sea
la disponibilidad de considerar en pie de igualdad a los grupos sub-
alternos, mayor es la presión ejercida sobre ellos para que nieguen
su diferencia a través de confictvas formas de asimilación. En re-
sumidas cuentas, la «problemátca de la alteridad» planteada por
Todorov se ha agudizado al comienzo del milenio.
Hayunaparadojamásalenunciarelcontextodeestemodo.Esta
paradoja se origina en el hecho de que nuestros marcos teóricos son
cómplices inconscientes de la voluntad globalizadora que caracte-
riza el fenómeno que buscamos describir, es decir, la globalización.
Dichodeotromodo,lamayoríadelasexplicacionesdelaglobali-
zacióndelascienciassocialesylaspolítcaspúblicaspartcipande
loqueelflosofoEdwardCasey(1997)hadenominado«eldesem-
poderamiento del lugar». Las teorías de la globalización asumen a
priori una relación de poder entre lo global y lo local en la cual lo
global siempre predomina. Los lugares se ven como irrelevantes en
términos sociales, culturales y económicos. Las comunidades loca-
les y los movimientos sociales basados-en-lugar pueden intentar
resistrsealineluctableavancedelaglobalización,peroestaresis-
tencia será fútl en últma instancia. Tarde o temprano, todos los
lugares serán absorbidos en la meta-red creada por los fujos de
capital, los medios masivos y las mercancías. Pero si tomamos la
diversidad en serio, ¿no debemos ser reacios ante este imagina-
rio de un mundo sin lugares en el cual las «culturas locales» son
tansólounamanifestacióndelascondicionesglobales?Podríamos
establecer aquí un paralelo con la visión dominante de la biodiver-
sidad, según la cual se da un lugar predominante a la biotecnología
para que conserve e incluso cree la biodiversidad. De forma simi-
lar, en un mundo de «diversidad cultural» sin lugares, las culturas
serían consideradas como creadas y fomentadas principalmente
por las condiciones de la globalización. Hay algo que no encaja en
99
Unaecologíadeladiferencia
esta representación. ¿Sería imposible imaginar culturas locales que
nosonpartcularistas,lugaresquenosonexcluyentes?¿Esposible
entrever identdades transnacionalizadas que sin embargo estén
basadas-en-lugaryquenoderivensulógicasólodelasfuerzasglo-
bales?¿Yseríaimposiblepensarenlacreacióndeconfguraciones
culturales diferentes de las «identdades programadas», que son
vistas como la principal reacción cultural a la globalización y como
el más claro ejemplo de lo que son los fundamentalismos religiosos
(Castells, 1997)? Es por esto que en este capítulo prefero hablar
de «glocalidades» para referir el hecho de que el mundo no es solo
global,sinoquetambiéncontnúasiendolocal,yquelaslocalida-
descuentanparalostposdeglobalidadquedesearíamoscrear.
Para desarrollar este punto de vista —una teoría de identda-
des basadas en- lugar comprometda con una apertura e igualdad
incluso en un mundo que se globaliza— es necesario repensar las
condicionesquenieganladiferencia-enigualdad.Sugieroqueesútl
pensar simultáneamente sobre estas condiciones en tres dominios
diferentes pero interrelacionados: económico, cultural y ambiental.
¿Dequéformalasdiferencias-en-igualdadeconómicas,ecológicasy
culturalessonpropiciadasorechazadas?¿Cómosonorganizadasla
economía, el ambiente y la cultura para negar la diferencia o para
producirladeacuerdoconunordenjerárquico?¿Cómoserelacio-
nanestasnegacionesyjerarquíasconaspectosdeigualdad?¿Qué
confictos se desprenden de esta negación? Para muchos analistas
crítcos,ladistribucióndesigualdelingresoydelosrecursosmate-
rialesseencuentraenlabasedelconficto,lainestabilidadylanega-
cióndeladiferencia-en-igualdad.Nosehaenfatzadolosufciente
la importancia de los factores económicos. Recientemente, algunos
estudiososhancomenzadoaresaltarlosconfictosrelacionadoscon
el acceso y control de los recursos naturales como un factor clave en
las actuales crisis locales y globales. En otras palabras, las crisis eco-
nómicasyculturalesdehoytenenunadimensiónecológicafunda-
mental.Sonpocosloscrítcos,sinembargo,queparecenenfocarse
en lo que podría llamarse «confictos de distribución cultural», es
decir,losqueseoriginanenelpoderrelatvo,ofaltadepoder,dado
avariasculturasypráctcasculturalesenuncontextohistórico–con
100
Unamingaparaelpostdesarrollo
laexcepcióndequieneshablandelconfictoculturalentérminosde
homogeneizacióncomoel«choquedecivilizaciones»(Huntngton)
o«elfnaldelahistoria»(Fukuyama).
Mienfoqueaquíessugestvo.Nopretendopresentarunacon-
ceptualizaciónrigurosadelosconfictosdedistribucióneconómi-
ca, ecológica y cultural y sus interrelaciones, sino indicar la im-
portanciadehacerloyproporcionarunoslineamientostentatvos
para realizar dicha tarea. El concepto de distribución, a mi manera
dever,esútlparaunirladiversidad,elconfictoylaigualdadde
acceso. Sin embargo, para hacerlo, la distribución debe abordarse
desdelaperspectvacultural,ecológicayeconómica.Ladimensión
cultural permite neutralizar la tendencia penetrante de reducir
todoaloeconómico;laecológicaresultafundamentalpuestoque
los temas sobre acceso y control de los recursos naturales no son
sólo aspectos centrales de muchos problemas y luchas actuales,
sinoqueademásresaltanconcepcionesypráctcasculturalescon-
trastantes de la naturaleza, y porque las crisis ecológicas tenden
a ser crisis generalizadas. La interrelacionada prominencia de los
confictos de distribución económica, ecológica y cultural es evi-
dente en el caso de muchos movimientos sociales, como lo ilus-
traré en la cuarta parte del capítulo con un breve análisis de un
movimiento social en una región colombiana de bosque húmedo
tropical.
Confictos de distribución económica, ecológica y cultural
Desde Smith y Ricardo hasta Marx y Srafa, los economistas han
prestado singular importancia a la distribución económica. Puede
decirse que la economía polítca es el estudio de los confictos de
distribución económica. La defnición supone que la distribución
económicaesunaspectopolítco,esdecir,relacionadoconelpoder
social. Los economistas no han tratado las dimensiones ecológica y
cultural de la distribución y de la igualdad. Hace pocos años, el deba-
te entre los economistas ambientales y los economistas ecológicos
sobreelasuntodela«internalizacióndelasexternalidades»condu-
jo a la búsqueda de conceptos que dieran cuenta adecuada de los
101
Unaecologíadeladiferencia
aspectos ecológicos y sociales de la producción que se encuentran
ocultos. Para los economistas neoclásicos, el problema se resuelve
alinternalizarloscostosecológicoso«externalidades»previamente
no contemplados en el sistema económico (como la contaminación
delasaguasporlospestcidas,loscostosdelimpieza,loscostosde
reduccióndelasemisionesdebióxidodecarbono,olosbenefcios
perdidos en la generación futura al destruir la biodiversidad). Esto
se resuelve asignando derechos de propiedad y precios de mercado
a todos los servicios y recursos ambientales. La internalización de las
externalidades ha dado lugar al campo de las economías ambien-
tales que supone que la estmación de los recursos naturales está
sujeta únicamente a las condiciones económicas y que todos los as-
pectos naturales se pueden reducir completamente a los precios del
mercado(realesofctcios).
Para el relatvamente nuevo campo de la economía ecológica,
por el contrario, el valor de la naturaleza no se puede evaluar sólo
en términos económicos. Existen procesos económicos y polítcos
quecontribuyenadefnirelvalordelosrecursosnaturalesqueno
sepuedenrefejarenlospreciosdelmercado.Dehecho,enmuchos
casos los procesos económicos y ecológicos son inconmensurables
hasta el punto de que las comunidades valoran el medio ambiente
porrazonesdistntasalaseconómicas—porejemplo,cuandocon-
sideranlanaturalezasagradacomonomercadeable—.Losconfic-
tos sobre el acceso y el control de los recursos adoptan un carácter
complejodesdeelpuntodevistaecológicoypolítco,sisesuprime
la idea ampliamente reconocida de que todo puede ser reducido a
términos monetarios. Los economistas ecológicos han sugerido la
categoría de distribución ecológica como medio para hacer visible
estacomplejidadyunnuevocampo,laecologíapolítca,paraeles-
tudio de los confictos de distribución ecológica. Los confictos de
distribuciónecológicasereferenalasluchasporelaccesoa,ypor
la distribución de, los recursos y los servicios ambientales. Bajo las
condiciones de una distribución desigual de la riqueza, la producción
y el crecimiento económicos ocasionan la negación de los procesos
ecológicos,yaqueeltempoylosrequisitosdelaproduccióncapita-
lista y los de los procesos naturales no son los mismos. Como resul-
102
Unamingaparaelpostdesarrollo
tado, se obtenen confictos de distribución ecológica, manifestos
en las luchas por la protección de la selva, los ríos, los manglares,
por el acceso a las minas de carbón y por la biodiversidad. El hecho
dequeestosconfictosaparecenconfrecuenciacuandolascomuni-
dades pobres se movilizan por la defensa del medio ambiente como
fuente de sustento, ha llevado a los ecologistas económicos a verlos
como una forma de «ambientalismo de los pobres». El ambienta-
lismo de los pobres combina la preocupación por el ambiente con
la de la justcia social. Por lo general, integra los aspectos locales
con los globales de formas inusitadas y con frecuencia se basa en la
abrumadorapartcipacióndelamujer(MartnezAlier,1995;Guhay
MartnezAlier,1997).
Pero si la producción bajo una distribución desigual niega los
procesos ecológicos, también niega los procesos culturales que se
encuentran en la base de la valorización y la relación de la gente con
el mundo natural. Los ecosistemas no sólo precisan unas condicio-
nes y unos requisitos ecológicos diferentes para su mantenimiento,
sinoquelascomunidadesenelmundoenterotenenpercepciones
ypráctcasdelanaturalezaquesediferencianmuchoentresíyque
son primordiales para la salud o la degradación de los entornos na-
turales. Esta diferencia es más pronunciada cuando se comparan los
modelos culturales de la naturaleza en muchas selvas y comunida-
desruralesdeAsia,ÁfricayAméricaLatnaconlasformasdominan-
tes de percibirla y de relacionarse con esta naturaleza característ-
casdelamodernidadcapitalista,bienejemplifcadaconelsistema
de plantaciones y la biotecnología agrícola del momento (Escobar,
1999a).Enlosúltmosaños,losantropólogoshandocumentadocon
una elocuencia creciente que muchos grupos sociales en el mundo
«construyen»lanaturaleza—yporlotantolautlizan—demaneras
muyespecífcas,quenocoincidenenmuchoscasosconlosparáme-
tros de la naturaleza moderna. En muchas localidades no modernas
o no occidentales, no existe la estricta separación entre el mundo
biofsico, el humano y el supernatural que caracteriza a las socie-
dades urbanas y modernas. Por el contrario, la «naturaleza» es un
componenteintegraldeloscamposhumanoysobrenatural.Existe
enununiversodensoderepresentacionescolectvasenlasquees-
103
Unaecologíadeladiferencia
triban formas distntas de hacer las cosas con/sobre la naturaleza.
Dicho de manera concisa, muchas comunidades en el mundo dan
unsignifcadoasuentornonatural,yportantolousanfuertemente
de maneras que contrastan con la manera más aceptada de conce-
birlanaturaleza,estoes,comounafuenteexternaaloshumanos
y de la que éstos se pueden apropiar de cualquier forma que los
satsfaga(DescolayPalsson,1996).Lasconsecuenciasdeestacon-
cepción para la sostenibilidad y la conservación quedan todavía por
determinar.
En otras palabras, no son sólo los factores económicos y las
condiciones ecológicas, sino también los sentdos culturales, los
que defnen las práctcas que determinan cómo la naturaleza es
apropiadayutlizada.Hastaahora,lasostenibilidadsehareferido
básicamente a las variables tecnológicas y económicas. Los econo-
mistas ecológicos, entre otros, agregaron la dimensión ecológica
hace pocos años, pero la completa inclusión de las condiciones
culturales sigue siendo eludida (Lef, 1995, 1999). Sin embargo,
hace poco, las nuevas tendencias de la ecología polítca y las es-
trategias de los movimientos sociales han resaltado este aspecto.
Para ellos la pregunta de la sostenibilidad ya no está centrada en lo
económico,lotecnológicoyloadministratvosinoqueloplantean
en los planos ecológico y cultural. Como veremos con el análisis
del caso colombiano, las luchas por la diferencia cultural, las iden-
tdadesétnicasylaautonomíalocalporunterritoriocontribuyen
a redefnir la agenda del conficto sobre el medio ambiente, más
allá de los campos de la economía y la ecología. Nos llevan direc-
tamente al terreno de lo cultural ya que elaboran una compleja
demanda para concebir los lugares en términos de la diferencia
económica, ecológica y cultural.
Pararesumir,podemosvisualizarahoralosdistntosnivelesdel
análisisdelimitadosporlosconfictosambientales.Enprimerains-
tancia,laeconomíaambientaltendeadarcuentadelasllamadas
externalidades,asociadasconlosprocesoseconómicos,perosinal-
terardemanerasignifcatvalosparámetrosactualesdelmercadoy
laeconomía.Esteesunobjetvovaliosoenciertamedida,aunque
contribuye a consolidar las ideologías neoliberales dirigidas por el
104
Unamingaparaelpostdesarrollo
mercado sobre el medio ambiente y el desarrollo. El siguiente nivel
de análisis y acción es presentado por los economistas ecológicos,
quienes concluyen que los procesos socio-ambientales no se pue-
den reducir a valores de mercado y que es imposible encontrar una
medida estándar para estmar todos los casos y situaciones (prin-
cipio de inconmensurabilidad). Los economistas ecológicos pueden
así plantear la necesidad de una igualdad de ingresos y una distri-
bución ecológica más justa (como lo hace mediante el concepto de
deudaecológica:paísesogrupossocialesqueseapropianenexceso
de la biomasa de su producción biológica, o que contaminan más
allá de sus capacidades de procesar los contaminantes y así incurren
en una deuda ecológica con los que tenen que soportarla); polí-
tcamente, confuyen con los movimientos sociales para la justcia
ambiental y para la defensa del medio ambiente como fuente de
supervivencia (ambientalismo de los pobres). Esta tendencia tene
granimportanciaacadémica,socialypolítcaenlaactualidad.Enun
una tercera instancia, y aún por desarrollar más en detalle, la diver-
sidad cultural se agrega a la diversidad ecológica como una fuente
deredefnicióndelaproducción,lasostenibilidadylaconservación.
Perolaidentfcacióndediversosmodelosculturalesdenaturaleza
como uno de los tres pilares de la distribución ecológica, es una op-
ción que está por fuera del campo de la economía. Así, esta terce-
ra propuesta aumenta la inconmensurabilidad de la economía y la
ecología postulada por los economistas ecológicos. Esta hipótesis
plantea que la inconmensurabilidad emerge de los sentdos cultu-
rales asignados a la naturaleza y de las estrategias de poder conco-
mitante desarrolladas por los movimientos sociales en defensa de la
naturaleza, considerada como fuente de supervivencia y referente
de identdad cultural. En últma instancia, lo que está en juego es
unaredefnicióndelaproducciónydelaeconomíaenlíneaconlas
dimensiones ecológica y cultural del medio ambiente (Lef, 1995;
1999;Escobar,1999a).Estoasuvezimplicaunapluralidaddeestlos
dedesarrolloyunaeradepostdesarrollo,defnidacomounasitua-
ción en la que los enfoques economistas y tecnocrátcos, que han
dominadoenlaexperienciadeldesarrollo,dejanfnalmentedeser
hegemónicos. De esta forma, los grupos sociales y las comunidades
105
Unaecologíadeladiferencia
puedencomprometerseconotrostposdeenfoquesdeldesarrollo
y las economías.
Latabla1presentalasíntesisdelasdistntasposicionespresen-
tadas hasta ahora. Otras partes serán explicadas más adelante. En
la tabla no se incluyen las respuestas sociales de la derecha, como
el ecofascismo.
Tabla 1. UNA ECOLOGÍA DE LA DIFERENCIA. LAS TRES
DIMENSIONES DE LOS CONFLICTOS DISTRIBUTIVOS
ConCepto
problema
ConCepto distri-
butivo
diversidad algunas respuestas
Capitalismo
global
Distribución econó-
mica (negación
de la diferencia
económica y
conficto económico
distributivo)
Economías
diversas (ej.,
capitalistas
y no capitalistas)
Re-contextualizar la
economía en la
sociedad (internalización
de externalidades;
«desarrollo sostenibles»;
programas paliativos;
algunos
movimientos sociales)
Ciencia y
tecnología
reduccionista
Distribución ecoló-
gica (negación de
la diferencia ecoló-
gica y conficto
ecológico distribu-
tivo)
Ecologías
diversas (formas
diferentes
de acercarse a la
naturaleza, los
paisajes, el cuer-
po, etc.)
Re-contextualizar la
economía en el
ambiente y la sociedad
(ej., ecología
económica; ambientalis-
mo de los
pobres, justicia ambien-
tal)
Modernidad
hegemónica
Distribución cultural
(diferencia
cultural y confictos
culturales
distributivos)
Interculturalidad
(diálogo efectivo
de culturas en
contextos de
poder;
mundos y conoci-
mientos de otro
modo; pluriversa-
lidad)
Re-contextualizar la
economía en el
ambiente, la sociedad y
la cultura
(ecología política, racio-
nalidad ambiental
alternativa, movimientos
radicales contra la globa-
lización,
«otro mundo es posible»)
106
Unamingaparaelpostdesarrollo
Confictos de distribución cultural y la cuestón de los derechos
Losconfictosdedistribuciónculturalhansidodefnidosaquícomo
aquellosqueprovienendeladiferenciadelpoderefectvoasociado
con valores y práctcas culturales partculares. No provienen de la
diferencia cultural por sí misma, sino de la diferencia que esta dife-
rencia marca en términos de control sobre la defnición de la vida
social: quién —cuál perspectva cultural— defne las normas y los
valoresqueregulanlaspráctcassocialesrelacionadas,porejemplo,
con las personas, las economías y las ecologías; quién controla la
producción del conocimiento, la concepción de la propiedad, etc. La
distribución cultural implica un estrecho vínculo entre el poder cul-
turalyelsocial.Elestudiodelosconfictosdedistribucióncultural
busca, por lo tanto, averiguar cómo las diferencias culturales crean
o propagan las desigualdades en el poder social, por lo general me-
diante la imposición de un conjunto de normas culturales asumidas
como «naturales» y universales
1
. Si la distribución económica sub-
yacealadimensiónpolítcadelaeconomíadandopiealaeconomía
polítca,ysiladistribuciónecológicaidentfcalasestrategiaseconó-
micas dominantes como fuente de pobreza y destrucción ambiental
originandoasíelcampodelaecologíapolítca,entoncesladistribu-
ción cultural desplaza el estudio de la diferencia cultural de su es-
trictarelaciónconladiversidadhacialosefectosdistributvosdela
predominanciaculturalyluchasentornoaésta.Esteúltmoaspecto
denuestraconcepcióntriparttadelosconfictosdedistribuciónge-
neraunaantropologíapolítcacentradaenlarelaciónentreelpoder
socialylaspráctcasculturalescontrastantes.Elpoderhabitaelsen-
tdoyelsentdoesfuentedelpoder.Laformaenqueunossentdos
culturales partculares se ven revestdos de poder consttuye en el
objetvo de esta antropología polítca. Los aspectos relacionados
con el acceso, la destrucción o la deshabilitación de los recursos cul-
1 Estaesunadefniciónprovisional.Soyconscientedequeladefnicióndepoderestáen
símismaculturalmentedeterminada.Porahora,«podersocial»refereprincipalmente
a los procesos que regulan el control sobre el establecimiento de normas y valores
sociales, y sus relaciones con aspectos de acceso a estructuras de decisión, bienes y
servicios.
107
Unaecologíadeladiferencia
turalesparaladefnición delasnormasylosobjetvossociales,se
conviertenenlapreguntaclaveenrelaciónconestadefnición.Yal
igual que en los casos económicos y ecológicos, la distribución cultu-
ralsugiereunconjuntodiferentedeaspectosredistributvos.
El concepto de distribución cultural muestra de manera más cla-
ra los efectos de hacer ciertos valores y práctcas culturales incon-
secuentes a través de efectos de dominancia y hegemonía. Existe
una geopolítca en este efecto (entre los países ricos con culturas
predominantes y los países pobres con concepciones culturales sub-
alternas), al igual que las dimensiones de clase, etnia y género (en
el interior de los países, regiones y las comunidades). Aunque la di-
mensióndegéneroenlosconfictoseconómicosyecológicoshasido
discutdaampliamenteenlosúltmosaños,ladimensiónculturales
de suma importancia dado que el género es un aspecto central de
muchos procesos culturales, al cual se debe dedicar todavía mucha
atención. El género se ha mostrado como una variable clave para el
acceso a los recursos naturales, para su conocimiento y organización
(Rocheleau, Thomas-Slayter y Wangari, 1996), así como lo es para
los recursos culturales. Así el género y la etnicidad hacen resaltar
los aspectos entrelazados de la distribución económica, ecológica y
cultural. Además, son las mujeres y los grupos étnicos organizados
quienes con frecuencia lideran hoy en día la transformación de esos
patrones de distribución económica, ecológica y cultural, que gene-
rantantoladesigualdaddeaccesocomolaspolítcasquerefuerzan
dichos patrones sesgados.
Los confictos de distribución cultural existen práctcamente
en todas las áreas de la vida social. Entre los más prominentes se
encuentran los que surgen de las nociones predominantes sobre el
individuo,lanaturalezaylaeconomía.Estasáreastenenunasim-
plicaciones sobresalientes al pensar en aspectos como los derechos,
la igualdad y la diferencia en el mundo de hoy. Veamos brevemen-
te de qué manera. Uno de los constructos claves de las sociedades
occidentales es el individuo. Desde Hobbes, Locke, Smith y Mill en
elperiodoformatvodelaeramoderna,hastaHayek,Macpherson,
FreedmanyvariosflósofosmoralesdelsigloXX,ladoctrinaliberal
encierra una noción de «individualismo posesivo», que no sólo se
108
Unamingaparaelpostdesarrollo
hizo predominante, sino que ha tenido uno de los efectos más po-
derosos en la distribución. De acuerdo con esta noción, el individuo,
ysólohechosynormasexpresadosentérminosdelindividuo,son
el fundamento del orden social. Desde el inicio de la era capitalista
hasta la época neoliberal de las dos últmas décadas, no se ha ce-
sado de naturalizar progresivamente este orden. La sociedad pasó
a ser considerada como una asociación de individuos libres, sobre
todo cuando entran en las relaciones de mercado. Esta doctrina
liberal dio lugar a la sociedad burguesa, a la generalización de los
mercados y mercancías y al Estado liberal basado en los derechos
individuales. Es bien conocido, gracias al trabajo de Michel Foucault,
por ejemplo, que el Estado era el mecanismo principal a través del
cual muchos aspectos de la vida económica, social y cultural fueron
progresivamente transformados y relacionados con práctcas indi-
vidualizadoras (lo que Foucault llamó «gubernamentalidad»). Los
individuosfueronnormalizadosatravésdeestaspráctcas.Elpoder
social fue naturalizado y despolitzado en este arreglo basado en
la propiedad privada. Las polítcas de redistribución se incluyeron
de manera forzada en este ámbito tal como está sucediendo hoy
enmuchoslugaresendondelaspolítcasdebienestarsebasanen
la identfcación de los individuos «verdaderamente necesitados»,
cuya «responsabilidad» sobre su propio progreso ya no se plantea
entérminossocialesocolectvos.Sólocomoresultadodeunatrans-
formación histórica única, se tejieron los conceptos y las práctcas
de necesidad, producto, individuo, propiedad, Estado y derechos
dentro de un régimen cultural complejo.
Lassiguientesobservacionessonimportantesparalosconfictos
de distribución. Primero, el régimen cultural del individuo como pro-
pietario se apoya en estructuras de dominación y regulación unidas
alasrelacionessocialesdelcapitalismo,enpartcularlasdelapro-
piedadprivada.Segundo,losregímenesbasadosenelindividuoex-
cluyen todas las demás concepciones de sociedad, propiedad y per-
sona,talescomolasrelacionalesyholístcas,enlasquelapersona
no se considera como una entdad autónoma, autoconfnada, sino
en términos de sus relaciones con los demás y con conjuntos sociales
más grandes. Estas concepciones prevalecieron en la Europa medie-
109
Unaecologíadeladiferencia
val y todavía son fuertes en algunas partes del mundo, como los an-
tropólogosinsistenendemostrar(Strathern,1988).Alolargodecasi
toda la historia de la humanidad, la sociedad ha asumido una priori-
dad ontológica sobre el individuo (en cierta medida, este es todavía
el caso en algunos mundos modernos ibéricos y mediterráneos, en
oposición a los de Europa del norte y Norteamérica). Tercero, el or-
den predominante basado en el individualismo modela las nociones
convencionales de derechos, propiedad y concepciones de lo bueno.
Losderechosylapropiedaddebenserconsideradoscomobenefcios
para los individuos, no para las colectvidades; la propiedad, inclu-
so la propiedad intelectual, también está limitada por la camisa de
fuerza individualista, como en el caso de los derechos de propiedad
intelectual promulgados por la Organización Mundial del Comercio.
Estas práctcas culturales son, por supuesto, desafadas de vez
en cuando, como ocurre hoy en día, sobre todo por parte de pobla-
ciones indígenas y algunos grupos étnicos. El llamado a los derechos
colectvosporunterritorioyunosrecursosnaturalesquehacenes-
tosgrupos;suinsistenciaenelcaráctercolectvodelconocimiento
«tradicional»; su solicitud para una representación colectva y una
autonomíaculturalypolítca,etc.,soninstanciasdedesafoalorden
liberal de la propiedad individual y los derechos burgueses. Aunque
el Estado y las insttuciones internacionales traten, en los ámbitos
nacional y global, de manipular estas solicitudes en términos indi-
vidualistas, o tratándolas de «casos especiales», esto corrobora la
regla,ymuestraqueestosdesafosmerecensertomadosenserio,
pues comprueban la persistencia de declaraciones de sociedades
que no están completamente ligadas al individuo posesivo, con im-
plicaciones importantes para las concepciones de economía, bien-
estarcolectvo,propiedad,entreotros(Gledhill,1997).Estonodebe
entenderse como una ausencia o negación total de formas de indi-
vidualidad en dichas comunidades. De hecho, en el caso de América
Latna, muchas comunidades rurales sirven de ejemplo. Lo que se
encuentra con frecuencia es una combinación compleja de formas
deindividualidadycolectvidad,comoenelcasodelacoexistencia
de formas de propiedad comunitaria y privada, o mecanismos de
mercadoyreciprocidadenlaeconomía.Loqueestosignifca,porun
110
Unamingaparaelpostdesarrollo
lado, es que la racionalidad que va unida a la noción de «individual»
(especialmente en la teoría de la economía liberal) no es predomi-
nante o exclusiva y, por otro, que la dicotomía individual/comuni-
tario no es muy útl. Es más importante tener en cuenta cómo los
grupos sociales están tratando de recrear tanto las formas indivi-
dualescomolascomunales,enlapráctcaculturalyeconómicayen
la organización polítca para satsfacer la demanda de la época. La
experienciadeunattulacióncolectvadelaterra,comoveremos,
esinstructvaenesteaspecto.
El problema de decidir sobre «las concepciones comprensivas
del bienestar» en las sociedades pluralistas, por ejemplo a través
delacreacióndeun«consensosuperpuesto»(Rawls),odepráct-
cascomunicatvasracionales(Habermas),siguesiendounproblema
no resuelto en la teoría polítca contemporánea. Sin embargo, es
raro que estos debates intenten tener en cuenta la alteridad radical
planteada por Todorov y por un número creciente de movimientos
sociales. Muchos dan por sentado las normas y las formas de la so-
ciedad moderna liberal. Algunos, claro está, son conscientes de que
«lasinfuenciassocialesquefavorecenalgunasdoctrinasnosepue-
denevitarmedianteningunavisióndelajustciapolítca[…]Deplo-
ramos mucho el espacio limitado de los mundos sociales, y de los
nuestrosenpartcular;ytalvezlamentemosalgunosdelosefectos
inevitables de nuestra cultura y nuestra estructura social» (Rawls,
1993:197,citadoenGledhill,1997:85).Esto,enpocaspalabras,es
unadescripcióndeloquellamamosconfictodedistribucióncultu-
ral. Una cultura predominante se abalanza contra las demás y, pro-
gresivamente, socava sus bases culturales, económicas y ecológicas.
Las polítcas de redistribución deben considerar esta importante
dimensión cultural. De lo contrario, predominarán las discusiones
sobre la justcia y la igualdad. Al igual que con todos los intentos
de multculturalismo, equivaldrán primero a asimilación, y luego a
la creación de diferencias entre los regímenes culturales del indivi-
duo como propietario y el hombre económico. Impondrán a todas
las demás sociedades una estructura de poder en la que un código
cultural ha sido inscrito. Lo mismo sucederá con las concepciones de
naturaleza y economía, entre otras.
111
Unaecologíadeladiferencia
¿La alteridad radical no excluyente es una posibilidad histórica
perdida?Algunosmovimientossocialesnocreenqueesteseaelcaso.
Luchanporconservarlasdiferenciasensupráctcacultural.Sussolici-
tudes no se pueden acomodar fácilmente a los términos de la teoría
liberal. ¿De dónde vienen estas personas relacionales, estos discursos
de conocimiento y propiedad colectvos, estas palabras sobre auto-
nomía cultural y desarrollo alternatvo sino de una historia cultural
diferente? Con seguridad que sus «comunidades» son el resultado
deunasrelacionesmuycontrovertdasentreelpoderylossentdos
culturales, como cualquiera. Tampoco se puede pasar por alto que
ellosencarnanposibilidadesculturalesdistntas,delascualespuede
surgirlademandade«derechoscolectvos»,inclusocomounainven-
cióncontemporáneaperoconalgunasreferenciasapráctcasdeaños
atrás. Durante mucho tempo, mientras se construía el régimen del
individuo, las visiones relacionales del mundo —como las que se en-
cuentran en la vida comunitaria— fueron retrocediendo (Strathern,
1992).Ahoracomprendemos,comoresultadodelascrítcasinternas
a la modernidad occidental, los problemas creados en el proceso. Con
los recientes movimientos sociales, nos damos cuenta de que muchos
grupossocialeshanresistdoalacompletadestrucciónenlíneapor
parte de los regímenes individualistas liberales. Para tener una posi-
bilidaddevivir,estasluchastenenqueartcularseconmovimientos
más amplios por la justcia, la redistribución de los recursos econó-
micos y ecológicos, y contra la individualización. A largo plazo, esos
movimientosdebenpropenderporunasalternatvasmáspopulares
contra el neoliberalismo. Al hacer énfasis en su propia alteridad ra-
dical,puedencontribuiradefnirunnuevomarcoparaotrasident-
dadespopularesyotrasacttudessociales.Dehecho,esteredimen-
sionamiento es esencial para la supervivencia de las formas étnicas
comprometdasconlajustciasocialyladiferencia-en-igualdad.Esto
para decir que tales movimientos deben resistr a las tendencias de
esencialización de la diferencia y de individualización de muchos de
los debates sobre los derechos indígenas y étnicos.
La posición del Estado es importante en muchos de estos pro-
cesos. En algunos casos de comunidades indígenas, el aspecto de
losderechoscolectvoshasidoconsideradoporelEstado—algunas
112
Unamingaparaelpostdesarrollo
veces incluso inventando por él— pero con una fórmula esencializa-
dora que considera a los indígenas como personas que pertenecen
puramente a tradiciones comunitarias. Esta es una visión no histó-
ricayromántca,paradecirlomenos.PeroelEstadopuedecumplir
una función importante. El Estado necesita crear espacios para lle-
varacabounadiscusiónconstructvadelasidentdadessubnacio-
nales (étnicas, populares, dominantes), una vez que se abandone el
proyectodeconstruirunaidentdadnacionalhomogeneizada,como
enelcasodemuchospaísesdeAméricaLatna,cuandoelsueñode
una identdad mestza unifcada dio paso a una fuerza emergente
de pluriculturalismo. Estos espacios deben plantearse con base en
el hecho de que todas las identdades son híbridas, como se reco-
noceampliamentehoyendía(GarcíaCanclini,1990),esdecir,que
noexistenidentdades«puras»quedebanconservarseenunesta-
doprístno;queexistendinámicasdepoderenjuegodentrodelas
identdades; que es importante tratar estos aspectos de poder sin
promover la violencia ni el odio; y que, como un actor cultural, el
Estado necesita trabajar seriamente en esta tarea. A pesar de la de-
cadenciadelEstado,elhechoesqueéstecontnúadesempeñando
unfuertepapelpolítcoycultural.ElneoliberalismoenChilefueun
asunto del Estado, muchas veces en unión con las ONG que llevaron
a cabo la tarea de la reconversión cultural de grupos populares a in-
dividuos económicamente mentalizados predicados por el modelo
(Schild,1998).PeroelEstadopuededesempeñarunpapelmáspro-
gresivo posibilitando las condiciones para la interculturalidad.
Elcasocolombianoejemplifcaalgunosdeestosaspectossobre
losconfictosdedistribución,puestoqueinvolucralacultura,elEs-
tado y los movimientos sociales. Miremos brevemente cómo se han
representado los aspectos en el caso de un movimiento social par-
tcular,comprometdoconrestablecerlosmedianteunapolítcade
diferencia e igualdad.
Un ejemplo colombiano
En Colombia, las luchas por la defensa de los recursos naturales
hantomadodecididamenteuncaráctercultural,enpartcularenel
113
Unaecologíadeladiferencia
contexto de los debates sobre la biodiversidad. Tal es el caso del
movimiento social de comunidades negras ribereñas en la selva del
Pacífcocolombianocaracterizadaporunagrandiversidad.Lacon-
solidación de este movimiento desde 1990, aproximadamente, se
llevó a cabo en un complejo contexto. En el ámbito nacional, hay
que mencionar hechos signifcatvos como la apertura de la eco-
nomía colombiana a los mercados internacionales en 1990 y una
substancialreformapolítcaadelantadaenlaConsttuciónNacional
en1991,queotorgabaalascomunidadesdelaregióndelPacífco
derechoscolectvossobrelosterritoriosquehabíanocupadotradi-
cionalmente.Yenelámbitointernacional,lasáreasdeselvatropi-
cal se encontraban en la primera plana, por su importancia como
los principales centros de biodiversidad del planeta. La emergencia
delasidentdadesétnicascolectvasenelPacífcocolombianoyen
regionessimilaresrefejaasíundoblemovimientohistórico:elsur-
gimientodelobiológicocomounproblemaglobalylaexplosiónde
identdadesétnicasculturales
2
.
El movimiento social de las comunidades negras que se ha de-
sarrollado en la región comprende una red de más de 140 organi-
zaciones, agrupadas en torno a lo que se conoce como el Proceso
de Comunidades Negras (PCN). El PCN hace énfasis en el control
del territorio como una condición previa para la supervivencia y el
refuerzo de la cultura y la biodiversidad. En las comunidades ribe-
reñas, los actvistas y las comunidades han trabajado juntos para
comprenderelsignifcadodelanuevaConsttuciónyparadesarro-
llarconceptossobreelterritorio,eldesarrollo,laspráctcastradicio-
nales de producción y el uso de los recursos naturales. Este proceso
2 La región del Pacífco colombiano cubre una vasta área (cerca de 70.000 km
2
), que
se extende desde Panamá hasta el Ecuador, desde la más occidental cadena de
los Andes hasta el océano. Es una región única de bosque húmedo tropical, una de
las más biodiversas del mundo. Cerca del 60% de los 900.000 habitantes (800.000
afrocolombianos, cerca de 50.000 embera, waunana y otros grupos indígenas, y colonos
mestzos)vivenenlosmayorespoblados;elrestohabitaenlasmárgenesdemásde240
ríos,lamayoríadeloscualesfuyendelosAndeshaciaelocéano.Losnegroseindígenas
hanconservadopráctcasmaterialesyculturalesdistntvas.Paraunavisióngeneralde
laregión,verEscobaryPedrosa(1996);laspolítcasdelabiodiversidadsondiscutdasen
Escobar(1997),yelmovimientonegroenGrueso,RoseroyEscobar(1998).
114
Unamingaparaelpostdesarrollo
llevó a la elaboración de una propuesta para la ley de derechos cul-
turalesyterritoriales,contempladaporlaConsttuciónde1991(Ley
70,aprobadaen1993)yelafanzamientodeunaseriedeprincipios
polítco-organizacionales que destacan en cuatro derechos funda-
mentales:alaidentdad,alterritorio,aunproyectodeautonomía
polítcayasupropiavisióndedesarrollo.
Por su riqueza en recursos naturales, la región del Pacífco de
Colombia es un foco de atención de establecimientos de desarrollo
nacionales einternacionales.Los actvistashan buscado insertarse
en las discusiones relacionadas con la biodiversidad en todas los
ámbitos. Uno de los más importantes trabajos ha sido el compromi-
soactvodelascomunidadesribereñasylosactvistasdelPCNcon
elProyectoBiopacífco(PBP),unproyectoparalaconservaciónde
la biodiversidad de la región, que aceptó a los movimientos negros
e indígenas como dos de los más importantes interlocutores para
el diálogo. Es también de creciente importancia la transnacionaliza-
cióncadavezmayordelmovimiento,mediantelapartcipaciónen
instanciasofcialescomolaConvenciónparalaDiversidadBiológica
(CDB) y en varios movimientos de redes internacionales de oposi-
ción. Al mismo tempo, los actvistas del PCN se han lanzado a las
eleccioneslocales;hanseguidoorganizándoselocalynacionalmen-
te;yhanbuscadofondosparasudemarcaciónterritorial.Entretan-
to, ha habido una escalada de violencia en la región, en parte contra
los actvistas y las comunidades para desmotvarlos de su presión
por las demandas territoriales. Estas tensiones están relacionadas
conlaintensifcacióngeneraldeldesarrollo,delcapitalismoylamo-
dernidad en la región.
Los actvistas del PCN han desarrollado progresivamente un
marcodeecologíapolítcaatravésdesuinteracciónconlacomuni-
dad, el Estado, las ONG y los sectores académicos. En este marco de
referencia, el territorio es considerado como un espacio fundamen-
talymultdimensionalparalacreaciónyrecreacióndelaspráctcas
ecológicas, económicas y culturales de las comunidades. El territo-
rioseconsideraentérminosdeartculacionesentrepatronesdepo-
blamiento,usosdelespacioylosrecursosypráctcassimbólicas.Las
poblaciones locales han sido presentadas como comunidades que a
115
Unaecologíadeladiferencia
travésdelossigloshandesarrolladounmodelolocalsofstcadode
naturalezaqueintegraelmundobiofsico,elhumanoyelsobrena-
tural, de una manera bastante diferente de las concepciones moder-
nas
3
. Una de las contribuciones más importantes de PBP consistó
eninvestgarsobrelossistemastradicionalesdeproduccióndelas
comunidades ribereñas. Estos sistemas están más orientados hacia
el consumo local que hacia el mercado, y por esta razón han sido, en
general, sostenibles. Las práctcas se caracterizan por una explota-
cióndebajaintensidad,rotandoelusodelespacioproductvoentre
diferentesáreasecológicas,condiversasactvidadesagrícolasymi-
neras. En muchas de las cuencas de los ríos estos sistemas no sólo
están bajo una fuerte presión, sobre todo por las crecientes presio-
nesdelaextracción,sinoporquesoninsosteniblesyrequierenunas
estrategias tecnológicas y económicas nuevas que también generen
recursos de conservación.
Los actvistas han introducido una serie de innovaciones con-
ceptuales importantes. La primera es la defnición de la biodiver-
sidadcomoterritoriomáscultura.Íntmamenteligadaconésta,se
encuentralavisióndelaregiónselvátcadelPacífcocomounterri-
torio-regióndegruposétnicos;estorepresentaunaunidadecológi-
cayculturalqueseproducelaboriosamenteatravésdelaspráctcas
diariasdelascomunidades.Elterritorio-regiónseconcibetambién
en términos de corredores de vida que vinculan a las comunidades,
susactvidadesyelentornonatural.Loscorredoresdevidapueden
unir los ecosistemas de manglares con los de los cursos medios de
losríosoextendersedesdeestoshaciaelinteriordelaselva.Algu-
nosseformanentornoaciertasactvidadesenpartcular,comola
tradicional extracción del oro o la recolección de las conchas por
parte de las mujeres en los manglares. El territorio-región es una
categoría de manejo que señala la construcción de unos modelos
alternatvosdevidaysociedad.Esunintentoporexplicarladiver-
sidadbiológicadesdelalógicaecoculturaldelPacífco.Elterritorio,
porelcontrario,eselespaciousadoactvamenteparasatsfacerlas
3 El modelo local de las comunidades negras ribereñas es descrito con detenimiento en los
trabajosdeRestrepo(RestrepoydelValle,1996)yLosonzcy(1997b).
116
Unamingaparaelpostdesarrollo
necesidades de la comunidad. Para una determinada comunidad
ribereña, el área de apropiación efectva de los recursos tene di-
mensiones longitudinales y horizontales, algunas veces comprende
diferentestposdeterrenosydiferentescuencasderíos.Elterrito-
rio, por tanto, encarna el proyecto de vida de una comunidad. Se
debehacerénfasisenqueelterritorio-regiónnoesunaestrategia
separatsta.Porelcontrario,ycomoenelcasodeloszapatstasde
ChiapasodelmovimientoculturalistaMayadeGuatemala(Warren,
1998),elllamadoaunaformadeautonomíaesunapropuestadeun
pluralismo nacional genuino que responde al reconocido carácter
multcultural de la sociedad. Es una contribución por parte de los
movimientossocialesaunproyectodemayordemocratzación,que
incorpore a las comunidades rurales de una forma que nunca antes
se había considerado.
Si el territorio es el espacio para una apropiación efectva del
ecosistema, el territorio-región se concibe como una construcción
polítcaparaladefensadelosterritoriosysusostenibilidad.Dicho
de otra manera, y en sentdo contrario a los enfoques tradiciona-
les, la sostenibilidad no puede ser concebida en términos de cier-
tasactvidades,osóloentérminoseconómicos.Deberesponderal
caráctermultdimensionaldelaspráctcasdeapropiaciónefectvas
delecosistema.Porlotanto,sepuededecirqueelterritorio-región
artcula el proyecto de vida de las comunidades con el proyecto
polítcodelmovimientosocial.Deigualforma,ladefnicióndebio-
diversidad comprende los principios locales de autonomía, conoci-
miento,identdadyeconomía.Lanaturalezanoessolounaentdad
alláafuera,sinoqueestáprofundamentearraigadaenlaspráctcas
colectvas de los humanos, que se ven a sí mismos como seres in-
tegralmente conectados a ella. Dentro de esta concepción, la visión
reduccionistadelabiodiversidadentérminosderecursosgenétcos
que han de ser protegidos, a través de la propiedad intelectual, se
muestra insostenible. La lucha por el territorio es, ante todo, una
lucha cultural por la autonomía y la autodeterminación. El refuerzo
y la transformación de los sistemas de producción tradicionales y de
laseconomíaslocales;lanecesidaddepresionarparalograrlattu-
lacióncolectvayeltrabajohaciaunaorganizaciónfuerteyundesa-
117
Unaecologíadeladiferencia
rrollo de las formas de gobernabilidad territorial son componentes
importantes de una amplia estrategia centrada en la región.
Al igual que en otros casos, el movimiento social de las comu-
nidades negras se enfrenta a intersecciones nuevas y mal com-
prendidas de conocimiento genétco, intereses comerciales, cons-
truccionesculturalesantguas—comolos«derechosdepropiedad
intelectual»—ylaglobalización.Comoenelcasotandebatdodela
agriculturatransgénica,latecnologíagenétcaseutlizaenlasestra-
tegias de biodiversidad para consolidar el poder sobre la comida y
la naturaleza. Las compañías y los organismos internacionales como
la Organización Mundial del Comercio juegan un papel primordial
en la propagación de estas ideas penetrantes. El caso colombiano
revela otras formas de manejar la conservación y la producción de
alimentos que no depende de genes, patentes o propiedad indivi-
dual,deformaaisladadelcontextocultural.Losactvistasproponen
que lo que está en juego en la lucha por los «genes» son trasfondos
culturales distntos, comprensiones diversas de la naturaleza y los
alimentos, y unos intereses divergentes respecto a la globalización,
la autonomía cultural y los modelos de economía.
Lasdiscusionessobreladiversidadtendenaexacerbarloscon-
fictosdedistribuciónculturalentrelaculturaeuropea/norteameri-
cana y otras. Se supone que mediante la biotecnología, el mercado
y los derechos de propiedad intelectual los pueblos indígenas y los
campesinos puedan obtener provecho de la riqueza de sus recursos.
Pero para muchas sociedades campesinas e indígenas, los genes y
los derechos de propiedad intelectual no son categorías o concep-
tossignifcatvos.Lascategoríasquetenensentdolocal—incluyen-
do parientes, reciprocidad, terrenos, y formas no mercadeables de
compensación— no se pueden traducir a los conceptos occidentales
de genes y de propiedad individual. Los movimientos sociales plan-
teanquepuedehaberlugarparallegaradistntasinterpretaciones
de estos conceptos —por ejemplo, incluyendo la idea de la propie-
dadcolectvayotrosproductosdevidacolectvaendebatessobrela
propiedadintelectual—.Estecambiopermitríavolveracontemplar
la propiedad en la vida cultural. De igual forma, el conocimiento y
lainnovaciónsonenfatzadosporlosmovimientossociales.Laseco-
118
Unamingaparaelpostdesarrollo
nomías comunitarias están ubicadas en un lugar (aunque no estén
limitadas por éste) y con frecuencia cuentan con unos territorios
conformados por terra, recursos naturales, conocimientos, ances-
tros, espíritus, etc. Al imponer el lenguaje de la propiedad intelec-
tualenlossistemasdecampesinos,losbenefciosdelasinnovacio-
nescomunitariassehacenparaincrementarelcapitalexterno.Por
estoexistelanecesidaddeprotegerlosespacioscomunitariospor
fuera del mercado, de tal forma que se preserve el lugar para las
innovaciones locales y los resultados se puedan disfrutar localmente
(Gudeman,1996).
A pesar de las fuerzas negatvas que se oponen a estos movi-
mientos, ellos pueden representar una real defensa de los paisa-
jessocialesybiofsicos,medianteformasquenoestánatravesadas
por el reduccionismo genétco, el individualismo y el economismo
que caracteriza a las tendencias predominantes. Los movimientos
muestran que la vida, el trabajo, la naturaleza y la cultura se pue-
denorganizardemaneradistntaalosmodelospredominantesde
cultura y mandato económico. Por el contrario, negar a los pobres
sus identdades autónomas y su diversidad cultural signifca incre-
mentar su impotencia. Como se mencionó anteriormente, dado que
dichas comunidades están limitadas por procesos de globalización y
reestructuración económica, que son también procesos de transfor-
mación cultural, en partcular los asociados con el neoliberalismo,
es imperatvo que ellas desarrollen unas estrategias polítcas más
amplias.Enseguidaseproponenunaspautasbásicaspararefexio-
narsobrelascondicionesnecesariasparaalcanzaresteobjetvoan-
tes de pasar a la conclusión.
Diferencia, igualdad y las polítcas de escala
La lucha por el control del territorio llevada a cabo por los movimien-
tos sociales se puede considerar como una estrategia de defensa del
lugar y la cultura. En el caso colombiano, la noción de territorio es
movilizadapolítcamenteparalacreacióndeunaidentdadcolectva
y la producción de un lugar de acuerdo con tres estrategias. 1. Una
estrategia basada-en-lugar para la defensa de los modelos locales
119
Unaecologíadeladiferencia
denaturalezaydelaspráctcasculturaleslocales;2.Unaestrategia
de localización más profunda mediante un compromiso creatvo y
actvoconlasfuerzasexternas(losdiscursosglobalessobrelabiodi-
versidad,losrecursosgenétcosylosderechosdepropiedadintelec-
tual);y3.Unaestrategiapolítcaintermediaqueestablecevínculos
entrelaidentdad,elterritorioylacultura,enelámbitoregionaly
elnacional.Losmovimientossocialesdeestetposecomprometen
conloquelosgeógrafosllaman«laspolítcasdeescala»,queimplica
elpasodeunaescalaaotracomoformasdemovilizaciónpolítca.
Losresultadossedanendistntasescalas,desdelosterritoriosloca-
les hasta la construcción de mundos socio-naturales, como el que
losactvistascolombianosllamanel«territorio-regióndelosgrupos
étnicos».
Como mencionamos en la introducción, los discursos de la glo-
balizacióncrean,porlogeneral,elsentdodequeloglobalpreva-
lece sobre lo local. Esta asimetría ha conducido a algunos acadé-
micosyactvistasaformularunadefensadellugarcomoproyecto
intelectualypolítco
4
. Intelectualmente, es importante aprender a
ver las práctcas culturales, ecológicas y económicas basadas-en-
lugar como fuentes importantes de visiones y estrategias posibles
para la reconstrucción de mundos locales y regionales. Polítca-
mente, es necesario pensar las condiciones para que la defensa de
unlugarespecífcoseaunproyectorealizable.Esciertoqueelca-
pital y la globalización logran tener unos efectos de escala dramá-
tcos, pues controlan los lugares mediante el control del espacio.
Comoloseñalanlosgeógrafos(Swyngedouw,1997),actualmente
se evidencia una nueva escala geográfca mediante el capital, en
la que se cambia el poder a un nivel global y las formas globales
de gobierno (por ejemplo NAFTA, la Unión Europea, el Tratado de
Libre Comercio y la Organización Mundial del Comercio, etc.). La
mayoríadelasvecesestasmaniobrasnosondemocrátcasyestán
animadas por discursos de libre comercio, desarrollo y mercados
no restringidos.
4 Ver el número especial de Development 41(2) sobre las «polítcas de lugar» con un
iluminadorartculodeArifDirlik.
120
Unamingaparaelpostdesarrollo
Sin embargo, los movimientos sociales y las ONG progresistas
muchasvecestambiéncreanredesquelogransignifcatvosefectos
más allá del lugar, a propósito son bien conocidas las redes de los
pueblos indígenas de América, pero hay nuevas redes que emergen
cada día. Estas redes propician la reorganización del espacio desde
abajo y cierta simetría entre lo local y lo global. Podemos decir que
estas redes producen «glocalidades» —confguraciones culturales
que conectan lugares entre sí para crear espacios y mundos regio-
nales.Nosóloelcapitalsinotambiénlasluchasbasadas-en-lugares,
reorganizan el espacio a través de redes. Glocalidad signifca que
todo es local y global, con certeza, pero no global y local en el mismo
sentdo (Dirlik, 1998). Las redes de movimientos sociales se cons-
truyen a partr de la resistencia y las práctcas basadas-en-lugar, y
contribuyen reconfgurar el mundo de acuerdo con diferentes pa-
rámetroseinquietudes.Elterritorio-regióndelosgruposétnicoses
una expresión concreta de los efectos de escala que producen las
redes de los movimientos sociales.
Esto para decir que la polítca de los lugares tene que encon-
trarse en la intersección de los efectos de escala de las redes, por
un lado, y de las identdades emergentes, como las de los negros
e indígenas del Pacífco colombiano, por el otro. Los movimientos
sociales y las comunidades locales no se encuentran atrapados en
lugares, esperando la mano liberadora del capital, la tecnología y
eldesarrolloparapoderunirsealosfujostransnacionalesdepro-
ductos e información, entre otros. Al construir redes y localidades
propias,inclusoartculadasconredesdominantes,losmovimientos
socialescontribuyenademocratzarlasrelacionessociales,adebatr
las visiones de la naturaleza (como en los debates sobre la biodiver-
sidad), a desafar las tendencias actuales tecnocientfcas (como la
agriculturatransgenétcaylosorganismosgenétcamentemodifca-
dos OGM), e incluso a sugerir que la economía puede ser organizada
de manera diferente a la del dogma neoliberal, como lo sugieren
el resurgimiento del interés en economías regionales, locales o de
truequeylasupervivenciadepráctcasnocapitalistas.
Una polítca de la diferencia-en-igualdad sustentada en redes
basadas en-lugar y coaliciones se ve impulsada por el uso creat-
121
Unaecologíadeladiferencia
vo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
(NTIC). Se ha visto que la información y las redes son de vital impor-
tancia para las estrategias polítcas de unos cuantos movimientos
de derechos culturales, incluyendo los movimientos culturalistas de
los zapatstas y los Maya (Nelson, 1996). Puede ser paradójico, en
principio,utlizarlasNTIC,dadoslosconocidosefectosdedesloca-
lización al servicio de los medios globales y de capital, para la de-
fensadelasculturasylaspráctcasbasadas-en-lugar.Peroelhecho
es que la gente arraigada en las culturas locales encuentran interés
en la sociedad global y la nacional, precisamente en la medida en
que se comprometen con las condiciones de transnacionalismo en
defensadelasculturaslocalesylasecologías(Arizpe,1999).Estose
debe a la existencia de estas redes —de mujeres, la ambiental, la
étnica, entre otras de movimientos sociales— en las que se ubican
losnuevosactorespolítcosyquesonfuentedepráctcasyposibili-
dadesculturalesprometedoras.Sonmásefectvascuandosebasan
enunacontnuaretroalimentaciónentrelaciberpolítcaylapolítca
local—esdecir,unactvismopolítcoeninternetyotrasredesyun
actvismo en la localidad en la que los trabajadores en red viven y
se ubican. Por su apego histórico a los lugares y por la diferencia
cultural y ecológica que ellos encarnan, los movimientos de muje-
res, los ambientalistas y los movimientos sociales en algunas partes
del mundo son aptos para esta tarea de entrelazar lo real con lo
virtual, y la cultura, el género, el medio ambiente y el desarrollo en
unapráctcapolítcayculturalinnovadora(Escobar,1999b;Ribeiro,
1998;Harcourt,1995)
5
.
5 Soy perfectamente consciente de que la defensa del lugar puede también llevar a
polítcasreaccionarias,yqueel«lugar»yla«comunidad»sondominioscontrovertdos
de pensamiento y acción. Ver Escobar (1999b) para una discusión más comprensiva,
y Harcourt (1999b) para una discusión de género y polítcas del lugar. Aquí estoy
partcularmente interesado en aquellos movimientos sociales que artculan unas
polítcas culturales progresistas para la defensa de práctcas ecológicas, económicas y
culturalesbasadas-en-lugar
122
Unamingaparaelpostdesarrollo
Conclusión
Comencé este capítulo enfatzando la necesidad de reexaminar la
relaciónentrediversidadeigualdaddeacceso,desdelasperspect-
vassimultáneaseinterrelacionadasdelosconfictosdedistribución
económica,ecológicaycultural.Hablardepolítcasdediversidade
igualdad desde nociones restrictvas de «derechos» originadas en
la misma tradición liberal que alimenta sus actuales encarnaciones
neoliberales resulta claramente insufciente. Esto no signifca que
tengamosqueabandonarlaspolítcasdederechos.Setrataderem-
plazarsudependenciaexclusivaconrespectoainsttucioneslibera-
les que apuntalan las relaciones sociales capitalistas y los regímenes
de individuación, pues estos niegan la diversidad y limitan grande-
mente las posibilidades de acceder en condiciones de igualdad a las
estructuras de toma de decisión, bienes y servicios. Sólo mediante
el ahondamiento en el problema del dominio cultural, el principio
étcopolítcodeigualdaddeaccesopuedeserrevigorizado.
Desdeestaperspectva,losprocesoseconómicosaparentemen-
te neutrales y universales de la globalización y el libre comercio son
elecciones culturales partculares. Esta es la razón por la cual los
movimientos sociales y muchas ONG progresistas e intelectuales
han hallado cada vez más necesario concebir una defensa de lugar
ydelaspráctcasbasadas-en-lugarcontralaavalanchaeconómica
y cultural de las recientes décadas. Muchas veces este proyecto no
adquiere la forma de una defensa intransigente de la «tradición»,
sinomásbiendeunengranajecreatvoconlamodernidadyeltras-
nacionalismo, a menudo apoyado por las NTIC. Estos actores socia-
lesnobuscaninclusiónenlasociedadderedglobal(Castells,1996),
sinosureconfguracióndeformatalquesusvisionesdelmundoen-
cuentren las condiciones mínimas de existencia. Ellos crean redes
y glocalidades con un carácter más decisivamente plural: glocali-
dadesenlascualesmuchaspolítcasculturalesyculturaspolítcas
puedancoexistr,dandonuevosentdoalademocracia,apesarde
las tensiones y los confictos. Las glocalidades populares podrían
establecer estructuras de poder que no impongan concepciones
123
Unaecologíadeladiferencia
homogéneasdebienestarparatodossuspartcipantes.Aquípuede
encontrarse una nueva esperanza para un pluralismo razonable. El
hecho de que un creciente número de personas y grupos deman-
den el derecho a sus propias culturas, ecologías y economías, como
parte de nuestros mundos sociales modernos, no puede seguir
siendo negado. Tampoco estas demandas pueden ser acomodadas
fácilmente dentro del estándar liberal o la doctrina neoliberal. Ya
no se puede confrontar desposesión y argumentar por igualdad
desdeunaperspectvadeinclusiónenlaculturayeconomíadomi-
nantes. Al contrario, la posición de la diferencia y la autonomía está
siendo tan valida, si no más, para esta confrontación. Apelar a la
sensibilidadmoraldelpoderosodejódeserefectvo,sialgunavez
lofue.Estempodeprobarotrasestrategias,comolasdelpoderde
culturas conectadas en redes y en glocalidades, para negociar con-
cepciones contrastantes del bienestar y el valor de las diferentes
formasdevida,yparaafrmarunpredicamentodelargoalientode
la diferencia-en-igualdad. Es tempo de pensar más abiertamente
enlospotencialesefectosbenéfcosdeunaalteridadpolítcamente
enriquecida.
De acuerdo con lo planteado en este capítulo, es necesario fo-
mentar la equidad de la distribución económica, ecológica y cultural.
Elpostdesarrollopuede,enefecto,serdefnidoentérminosdeeste
momento de equidad. La modernidad y el desarrollo han sido pre-
dicados sobre una distribución injusta y en un intercambio desigual
enestostresniveles,yestempoderevertresto.Losmovimientos
porlajustciaeconómica,lasustentabilidadecológicayladiferencia
cultural están moviéndose en esta dirección. Los campos renovados
delaeconomíapolítca,laecologíapolítcaylaantropologíapolítca
(estaúltmaenfocadaenelestudiodelaspolítcasculturalesdelos
movimientos sociales) están ofreciendo algunos conceptos claves
para llevar a cabo esta tarea. ¿Sobre qué base podrían los movi-
mientos sociales transnacionales, las ONG, y las agencias diseñado-
rasdepolítcasfomentarunapolítcadeladiferencia-en-igualdad?
Nuevamente, esto requiere un triple esfuerzo que enfrente las con-
diciones materiales, ecológicas y culturales de la desigualdad, que
considere con seriedad la existencia de práctcas de la diferencia
124
Unamingaparaelpostdesarrollo
basadas-en-lugarenmuchaspartesdelmundoasícomosusapoyos
en propuestas concretas. Siguiendo esta meta general, sería posible
pensaralgunasposiblesorientacionesdepolítcas:
1. Es necesario limitar el predominio de una visión cultural única
en las insttuciones claves. Esto es partcularmente importante
enaquellasentdadesqueregulanlapolítcaglobalconcernien-
te, por ejemplo, a los derechos intelectuales, la conservación y a
otras formas de organización económica y de desarrollo. Es im-
portanteintroducirenestasinsttucionesunmínimodepluralis-
mo cultural genuino
6
. Lo mismo aplica al Estado. Los esfuerzos
estatales para la construcción de espacios pluri e interculturales
deben ser apoyados.
2. Esimportantecrearespaciosparalaactvaciónpermanentede
formas culturales no dominantes, como aquellas que suponen
nocionesrelacionalesdepersonayconcepcionesmáscolectvas
u holístcas de derechos, responsabilidades y organizaciones.
Algodeestoestásucediendo,porsupuesto(comoconelArtcu-
lo 8j de la CBD, que hace un llamado por la defensa y promoción
del conocimiento indígena de la biodiversidad). Pero aún faltan
muchas acciones por emprender. Lo mismo aplica para formas
menos individualistas de economía y ecología. Las polítcas re-
distributvas en el plano de la economía y el medio ambiente
(como acuerdos sobre la deuda ecológica) deben ser pronta-
mentelogradas.Noobstante,debeexistrsiempreunasinergia
entrelaspolítcaseconómicas,ecológicasyculturalesderedis-
tribución,siladiferencia-en-igualdadesefectvamentelograda.
3. Debenexistrestrategiaseducatvaspararedefniracttudesso-
cialesyparareconfgurarlasidentdadespopularesyconvencio-
nalesenasociaciónconlasidentdadesemergentesculturalmen-
te ancladas, como las de los movimientos étnicos. La alteridad
6 Soren Hvalkof está escribiendo un reporte para el Banco Inter Americano de Desarrollo
sobrelasexperienciasdettulacióncolectvaenAméricaLatna.Elinforme(«Titulación
de terras y poblaciones indígenas en América Latna») explora las condiciones para la
ttulaciónexitosa,lasconsecuenciasdelattulaciónindividualylafunciónpolítcadelas
comunidadesquepodríantenereneléxitodelattulacióncolectva.AgradezcoaSoren
Hvalkofporlasútlesdiscusionesdealgunosdeestosasuntosparaelpresentetexto.
125
Unaecologíadeladiferencia
noaplicasoloparalosgrupossubalternos;debenserredefnidas
lasidentdades«populares»engeneral(Gledhill,1997).Aquellas
demandas de los movimientos sociales que no se corresponden
con el dogma liberal no deben entenderse como una amenaza
sinocomounaposibilidad.Esimportantecrearuncontextopara
una entera pedagogía de la alteridad con este propósito. Como
en los casos de racismo y sexismo, aquellas culturas predomi-
nantes deben empezar a ser percibidas, y ojalá desaprendidas,
desde los privilegios que han disfrutado dada la naturalización y
universalizacióndesuspartcularesconstructosculturales.
4. Estoresultaválidoparalaspolítcasdegénero.Lasmujeresson
el más visible reto de los injustos patrones distributvos en los
planos del cuerpo, el hogar, la localidad y la globalidad (ver Har-
court,1999b).Aquílasinergiaseríaentrelatrasformacióndelas
identdadesdegéneroylaspopulares.
5. Unadelasformasmásefectvasdepromoverladiferencia-en-
igualdad es mediante el apoyo a las redes y glocalidades creadas
por los movimientos sociales y por algunas ONG, entre otras or-
ganizaciones.Estasredesestáncreandovisionesalternatvasde
los derechos (como el derecho a la subsistencia básica, a la auto-
nomía y a la diferencia), de la economía (en términos de obliga-
ciones y reciprocidades que no son enteramente capitalistas), y
de la naturaleza (en términos de diseñar principios que integren
procesos ecológicos y humanos). Estos esfuerzos deberían ser
apoyadospuestoqueafrontanlasdimensionessocio-económi-
casquelasdiferentesvisionesexpresan,inclusosiestosignifca
resguardaralgunosaspectosdelavidasocialdelatraníadelos
mercados,preciosylassupuestaspolítcasdelibrecomercio.
Estas orientaciones sugieren un proyecto democratzador revi-
talizado que toma sus ejemplos de las luchas de muchos actores
socialesquetenenreconocidamentediferentesformasdehacerlas
cosas.Enelprocesodereinventarcontnuamentesuscomunidades,
estos actores están demandando a las sociedades dominantes una
mayorfexibilidadensusdiseñosymodosdeacción,porejemploen
términosdearregloseconómicos,ecológicosypolítcos.Contrarioa
126
Unamingaparaelpostdesarrollo
la creencia convencional, los seres humanos no son inherentemente
etnocéntricos y las relaciones entre las culturas no son necesaria-
mentehostles.Elconfictoyladominacióngeneranelantagonismo
entre las culturas (Stolcke, 1995). Es innegable que las culturas se
entremezclan cada vez más. Ahora es necesario convertr este he-
cho histórico en una oportunidad para reestablecer el sueño de la
diferencia-en-igualdad.
CAPÍTULO 4
La cultura habita en lugares:
refexiones sobre el globalismo y las estrategias
subalternas de localización
129
Laculturahabitaenlugares
No estoy preocupado con la apertura de las fronteras, no soy un
nacionalista. Por otro lado, no me preocupo por la eliminación de
lasfronterasodelanocióndelímitesgeográfcos.Estosesumaa
una negación de la localización que va de la mano con la inmedible
naturalezadelastecnologíasdeltemporeal.Cuandounafrontera
es eliminada, reaparece en algún otro lugar. Si hay una posible solu-
ción hoy en día, reside en la reorganización del lugar para una vida
comunal… la gran pregunta es cómo recuperar el contacto.
PaulVirilio(1999).
Introducción: la cultura y la marginalización del lugar
1
L
a pregunta por el «lugar» ha sido nuevamente planteada en
añosrecientesdesdeunavariedaddeperspectvas—desdesu
relación con el entendimiento básico del ser y del conocer, has-
tasudestnobajolaglobalizaciónyelgradoenquecontnúasiendo
una ayuda o un obstáculo para pensar la cultura y la economía. Este
cuestonamiento, por supuesto, no es coincidencial. Para algunos,
laausenciadellugarsehaconvertdoenelatributoesencialdela
condición moderna, muy agudo y doloroso en algunos casos, como
1 Este capítulo es, de muchas maneras, más personal de lo común; ha dado muchas
vueltas y giros. El argumento debe mucho al trabajo y al diálogo con los historiadores
Arif Dirlik y Wendy Harcourt, cuyo apoyo e interés agradezco mucho. Fue presentado
por primera vez en la reunión bianual de la Society for Cultural Anthropology en San
Francisco, en mayo de 1997. Entre 1997 y 1999 presenté este documento en varios
lugaresyrecibíunaretroalimentaciónmuyfructfera.Ladiscusiónfuepartcularmente
útlenuniversidadesdeChicago,ChapelHill,Bogotá,Coopenhagen,Oxford,Barcelona
y Manchester. Debo también mencionar las discusiones en las reuniones anuales de la
AmericanAssociatonofGeographers(AAG)en1998yenel2000,yenuntallersobre
«ProducingPlace(s)»,organizadoporScotSalmonenlaUniversidaddeMiamienmayo
12-13, 2000. Creo que este documento cambió signifcatvamente como resultado de
este proceso, y agradezco a quienes lo enriquecieron con sus apreciaciones. También
quieroagradeceraTerryEvensporsusútlescomentariosyalosgeógrafosJulieGraham,
Eric Swyngedouw, Dianne Rocheleau, David Slater y Doreen Massey por su iluminador
trabajo y su interés en el documento, así como a los tres evaluadores anónimos de la
revista. Aunque este documento está escrito principalmente desde una perspectva
ecológica y antropológica, soy sólo un neófto en el campo de la geografa. Espero
que pueda contribuir al diálogo creciente entre la antropología y la geografa, que ha
tenido periodos actvos e improductvos desde principios del siglo, si no antes, y que
hoy promete enriquecer a ambas disciplinas. Por ejemplo, alrededor del trabajo que se
realiza en la intersección entre el ambiente y el desarrollo, el espacio y el lugar, la cultura
y la economía.
130
Unamingaparaelpostdesarrollo
losdeaquellosexiliadosyrefugiados.Yaseacelebradaodesacredi-
tada,elsentdodeatopíapareceyahaberseasentado.Estoparece
ciertoendiscusionesflosófcas,dondeellugarhasidoignoradopor
lamayoríadelospensadores(Casey,1993,1997);enlateoríasdela
globalización,quehanefectuadounborramientodiscursivosignif-
catvodellugar(Dirlik,2000);oenlosdebatesantropológicos,que
han señalado un cuestonamiento radical del lugar y de la produc-
ción del lugar. Sin embargo, el hecho es que el lugar todavía sigue
siendo importante en las vidas de muchas personas, quizás la ma-
yoría, si lo entendemos como experiencia de una locación en par-
tcularconalgunamedidadeanclaje(inestable,sinembargo),con
un sentdo de fronteras (permeables, sin embargo) y de conexión
conlavidacotdiana,aunsisuidentdadesconstruida,atravesada
por el poder, y nunca fja. Hay una «lugarización» que cuenta más
de lo que queremos reconocer, que lo hace a uno ponderar de si la
ideade«retornarallugar»—parausarlaexpresióndeCasey—ola
defensa del lugar como un proyecto —en el caso de Dirlik— no son
tan irrelevantes después de todo
2
.
Paraestarseguros,lacrítcadellugarenantropología,geogra-
fa, comunicaciones y estudios culturales en tempos recientes ha
sidoproductvaeimportante,ycontnúasiéndolo.Nuevosconcep-
tos espaciales y metáforas de movilidad —desterritorialización, des-
plazamiento, diáspora, migración, viajar, cruzamiento de fronteras,
nomadología, etc.— han evidenciado el hecho de cómo las princi-
pales dinámicas de la cultura y la economía han sido alteradas signi-
fcatvamenteporprocesosglobalessinprecedentes.Sinembargo,
hay una cierta asimetría en estos debates. Como Arif Dirlik (1998,
2000) argumenta, esta asimetría es más evidente en los discursos
de la globalización, donde lo global es usualmente equivalente al
espacio, al capital, a la historia y a la agencia, mientras que lo local
se equipara al lugar, al trabajo y a la tradición. El lugar no es visibili-
zado en medio de «la locura de la globalización» de años recientes, y
2 Un resumen detenido del concepto de «lugar» está más allá del alcance de este
documento.VerCassey(1993,1997)paratalintentodesdelaflosofa.Tomoelconcepto
delugarenunsentdoanalítcoyempírico–estoes,comounacategoríadelconocimiento
ycomounarealidadconstruida–.
131
Laculturahabitaenlugares
esteborramientodellugarteneprofundasconsecuenciasennues-
tro entendimiento de la cultura, el conocimiento, la naturaleza y la
economía.Quizásestempoderevertrestaasimetríaalenfocarse
nuevamente—ydesdelaperspectvaproporcionadaporlasmismas
crítcasallugar—enlacontnuavitalidaddellugarydelaproduc-
ción del lugar para la cultura, la naturaleza y la economía. Restaurar
en alguna medida esta simetría, como veremos, no implica un bo-
rramiento del espacio como dominio de resistencia y de alteridad,
yaqueambos,lugaryespacio,soncrucialesenestesentdo,como
losonenlacreacióndeformasdedominación.Loquesísignifca,
sinembargo,eselcuestonamientodelprivilegiootorgadoalespa-
cio en el análisis de la cultura, el poder y la economía.
Estoes,ciertamente,unanecesidadcadavezmássentdapara
quienes trabajan en la intersección del ambiente, la cultura y el de-
sarrollo, dejando a un lado el hecho de que la experiencia del de-
sarrollo ha signifcado para la mayoría de las personas, con mayor
profundidad que antes, una separación de la vida local del lugar. No
sólolosacadémicosyactvistasenestudiosambientalessevencon-
frontados con movimientos sociales que comúnmente mantenen
un fuerte referente con el lugar y el territorio, sino que también se
ven enfrentados con una creciente comprensión de que cualquier
curso de acción debe considerar los modelos de naturaleza, cultura,
ypolítcabasados-en-lugar.Auncuandoesevidentequelasecono-
mías y culturas «locales» no están por fuera del alcance del capital y
la modernidad, también es necesario tener en cuenta nuevamente
quelosprimerosnosonproducidosexclusivamenteporlosúltmos.
Estaespecifcidaddellugar,comoveremos,permiteunalecturadi-
ferente de la economía y la cultura, del capitalismo y la moderni-
dad. La pregunta por el lugar es de igual importancia para renovar
la crítca al eurocentrismo en la conceptualización de las regiones
del mundo, de los estudios de área y de la diversidad cultural. La
marginalización del lugar en la teoría social europea desde los siglos
XIXyXXhasidopartcularmentenocivaparaaquellasformaciones
sociales que otorgan importancia a los modos de conciencia y las
práctcas basadas-en-lugar. Esto incluye a muchas sociedades con-
temporáneas,quizásconlaexcepcióndeaquellasmásexpuestasa
132
Unamingaparaelpostdesarrollo
lainfuenciades-localizada,desencajadayuniversalizantedelaeco-
nomía, la cultura y el pensamiento modernos. La reafrmación del
lugarapareceentoncescomounaarenaimportanteparare-pensar
yre-trabajarlasformasdeanálisiseurocéntricas.
Enloquesigue,intentoartcularlosrudimentosdetaldefensa
del lugar contando, principalmente, con dos conjuntos recientes de
trabajos:lageografapostestructuralfeministaylaeconomíapolít-
ca,porunlado,yporelotro,unrelatvamentepequeño,perocre-
ciente, número de trabajos en antropología que ya han empezado
a delinear una antropología del lugar. Comienzo con estos trabajos
ylosdiscutodesdeladobleperspectvadelaproducciónsocialyla
construcción cultural del lugar. Ilustro algunos de estos puntos con
unabrevediscusióndeunmovimientoetno-ecológicoenColombia
quedefnesuestrategiaentérminosdelterritorioycultura.Estoes
seguidoporunadiscusióndelosgrandescontextossocialesypolí-
tcos que permitrían una defensa del lugar polítca y socialmente
signifcatva. Se incluye la pregunta por el grado en que el debate
dicotomizador de lo local y lo global puede transformarse al intro-
ducirconceptosútlesparadeterminarlosefectosdelsupra-espacio
de las polítcas basadas en-lugar, tales como la red y la glocalidad.
Enlasconclusiones,discutrélasimplicacionesmásgeneralesdela
«repatriación» del lugar dentro de la antropología —y, en menor
grado,delageografa—paralosdebatessobrelarelaciónentrela
teoríaylapráctcayparalasconcepcionesdecultura.Muchodelo
que habría que considerarse para un marco más comprensivo en
aras de la defensa del lugar es dejado por fuera, incluyendo asuntos
importantescomoladimensiónhistóricadelaproduccióndellugar;
elimpactodelatecnologíadigitalsobreloslugares;lasartculacio-
nesconlanación,laraza,laclaseyelgénero;y,laconsideraciónde
una teoría de la diferencia basadas-en-lugar, de gran importancia
pero que está más allá del alcance de este escrito.
En últma instancia, la meta del presente capítulo es examinar
el grado en que nuestros marcos de análisis nos permiten o no vi-
sualizar formas actuales o potenciales para reconcebir o reconstruir
el mundo desde una perspectva de múltples práctcas basadas-
en-lugar. ¿Qué nuevas formas de «lo global» pueden ser imagina-
133
Laculturahabitaenlugares
das desde esta perspectva? ¿Podemos trasladar los imaginarios
basados-en-lugar —incluyendo modelos locales de naturaleza— a
los lenguajes de la teoría social, y proyectar su potencial hacia nove-
dosostposdeglocalidad,paraquepuedanaparecercomoformas
alternatvas de organizar la vida social? En suma, ¿en qué medida
podemos reinventar a la vez el conocimiento y el mundo, de acuer-
doconlalógicadeunamultplicidaddeculturasbasadas-en-lugar?
¿Es posible lanzar una defensa del lugar asumiendo el lugar como
un punto para integrar la construcción de la teoría y la acción po-
lítca? ¿Quién habla por el lugar? ¿Quién lo defende? ¿Es posible
encontrarenlaspráctcasbasadas-en-lugarunacrítcaalpoderya
lahegemoníasinpasarporaltosuartculaciónconloscircuitosdel
patriarcado,elcapitalylamodernidad?
La primera parte del capítulo hace un recorrido por el tratamien-
to reciente del lugar en la antropología, desde aquellos trabajos que
se enfocaron en la relación entre la identdad, el lugar y el poder
en un mundo desterritorializado, hasta aquellos que reafrman su
compromiso intelectual con el lugar, tales como la perspectva fe-
nomenológica del lugar y el paisaje. La segunda parte se enfoca en
un grupo de autores de la geografa postestructuralista feminista
y de la economía polítca; quienes artculan conscientemente una
defensa del lugar y de práctcas económicas basadas-en-lugar. La
tercera parte presenta los atributos más relevantes del movimien-
tosocialdecomunidadesnegrasdelPacífcocolombiano,comoun
movimiento cultural y ecológicamente atado al territorio. La cuarta
parte,fnalmente,sugierealgunasguíasparaladefensadelasiden-
tdades basadas-en-lugar y de las práctcas en los contextos de la
globalización.
La cultura se asienta en lugares: los avatares del lugar
en la literatura antropológica reciente
La falta de atención al lugar en la teoría occidental y por parte de
la ciencia social ha sido sutlmente apuntado por los fenomenolo-
gistas. Para el flósofo Edward Casey, este hecho ha sido endémi-
co y perdurable. Desde Platón, la flosofa occidental —en algunas
134
Unamingaparaelpostdesarrollo
épocasconlaayudadelateologíaydelafsica—haconsagradoel
espacio como absoluto, ilimitado y universal, a la vez que proscribió
el lugar como el dominio de lo partcular, lo limitado, lo local, y lo
cerrado.LosflósofosdelossiglosXVIIyXVIII,desdeDescarteshasta
Leibniz, asumieron que los lugares son sólo subdivisiones momentá-
neas de un espacio universal y homogéneo. Para que eso pasara, el
espacio tenía que desligarse de los cuerpos que lo ocupan y de las
partcularidadesqueesoscuerposledanaloslugaresquehabitan.
Elconocimientocientfcodiolabienvenidaaestanocióndevacío,
inclusiveunvacíoconextensiónyestructuraquehicieraposibleel
proyectocartesianodeunamathesisuniversalesydelamatemat-
zación de la naturaleza (ver también Foucault, 1973: 71-77). A pe-
sar de la hegemonía del espacio, y nuevamente siguiendo a Casey,
siempre ha existdo una tendencia oculta interesada en el lugar y
teorizando sobre él, que no ha sido estudiada desde esta perspec-
tva y que se extende desde Aristóteles hasta Irigaray, Bachelard,
Foucault, Deleuze y Guatari en nuestro tempo y que incluye, por
supuesto,autoresunpocoanterioresaestosúltmoscomoHeideg-
geryMerleau-Ponty.Esteinterésporellugarsehaextendidoadis-
ciplinas tales como la arquitectura, la arqueología, la antropología,
la geografa y la ecología histórica. Y aunque «este interés deja al
lugarensímismocomounanociónnoclarifcada»(Casey,1997:xii),
superflempiezaaserapreciado.Comúnamuchasdeestastenden-
ciasesunanociónno-esencialistadellugar,uninteréssobrecómo
se lo construye, imagina y lucha. Se puede decir que hoy en día hay
una flosofa emergente y una polítca del espacio aun cuando, es
claro, todavía esté en construcción.
Este descuido del lugar en las ciencias humanas y sociales es aún
másenigmátcoyaque,comoCaseyargumentaapasionadamente,
es nuestra inevitable inmersión en el lugar —y no lo absoluto del es-
pacio—laqueteneprioridadontológicaenlageneracióndelavida
ydeloreal.Ciertamente,esasíenlasconcepcionesypráctcasdela
mayoríadelasculturas,haciendoecodelaafrmaciónfenomenoló-
gica de que, dada la primacía de la percepción corporal, siempre nos
encontramos en lugares. Somos, en suma, seres de lugares. «Vivir es
vivir localmente, y el conocer es primero que todo conocer los luga-
135
Laculturahabitaenlugares
resenloscualesunoestá»(Casey,1996:18).Ellugar,comoesobvio,
esconsttuidoporestructurassocialessedimentadasypráctcascul-
turales.Elsentryelmoversenosonpresociales;elcuerpoenelque
se vive es el resultado de procesos culturales y sociales habituales.
Es entonces imperatvo que nosotros «volvamos al lugar» (Casey,
1993)yrevirtamoselyalargodesempoderamientodellugar,tanto
enlateoríamodernacomoenlavidasocial.Estosignifcareconocer
queellugar,elcuerpoyelambienteseintegranunosconotros;que
loslugaresrecogencosas,pensamientosymemoriasencon-fgura-
cionespartculares;yqueellugar,uneventomásqueunacosa,es
caracterizadoporsuaperturaynoporunaidentdadunitaria.Des-
deunaperspectvaantropológica,esimportantellamarlaatención
sobreelemplazamientodetodaslaspráctcasculturales,algoque
se desprende del hecho de que la cultura es llevada a los lugares
por cuerpos. Así, los cuerpos son enculturalizados, y a la inversa,
establecenpráctcasculturales.Portanto,«laidentdadpersonaly
culturalestáatadaaunespacio;untopoanálisisexploralacreación
delaidentdadatravésdellugar.Laexperienciageográfcaempieza
en lugares, alcanza a los otros a través de espacios, y crea paisajes o
regionesparalaexistenciahumana»(Tilley,1994:15).
Esto también signifca que las personas no son sólo «locales».
Todos estamos indisolublemente atados a lugares locales y extra-
locales a la vez, a través de lo que podemos llamar redes –de las
cuales el anillo del kula y las redes del Internet serían variaciones
contrastantes en términos de las maneras en que conectan a las per-
sonas y lugares. Los lugares se concatenan unos a otros para formar
regiones, lo que sugiere que la porosidad de las fronteras es esen-
cial para el lugar, así como lo es para las construcciones locales de
intercambio. La localidad, de esta manera, se encuentra marcada
porlaacciónrecíprocaentrelaposición,ellugar,ylaregión;porla
porosidaddelasfronteras;yporelroldelcuerpoenelquesevive
entrelaenculturalizaciónylalugarización(Casey,1996:44),oentre
la incorporación y la mentalización (enmindment), como lo planteó
Ingold (1999) al hablar de la relación entre personas, organismos
y ambiente. En contra de esta visión militan las migraciones, las
guerras, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
136
Unamingaparaelpostdesarrollo
(NTIC) y, como es obvio, las abstracciones del lugar y muchos aspec-
tosdelpensamientooccidental(Virilio,1997,1999).Las«regiones
delugares»deCaseysonloopuestoal«espaciodefujos»deCas-
tells(1996),queesconsideradocomocaracterístcodelaSociedad
de la Red
3
.
Argumentaré que algunos movimientos sociales están asumien-
do este «volver al lugar» al cual nos llama Casey. Pero no sólo los
movimientossociales,comoesobvio.Haymúltplesaccionesquese
orientanenestesentdo:laspolítcasfeministasdelcuerpo,labiolo-
gía fenomenológica, las novedosas propuestas de habitar sugeridas
porlaarquitectura,ylospensamientosalternatvossobrelaterray
la comunidad, y otros similares. Al comentar de los prejuicios eco-
nómicos sobre los pequeños productores, la profanación de la natu-
ralezaylascomunidadesruralesenEstadosUnidos,WendelBerry
(1996)subraya,porejemplo,lasmanerasenqueseesenraizadoen
laterraeimaginalaposibilidadhistóricadecrear«elpartdodela
comunidad local», esto es, de comunidades locales preocupándose
cadavezmásporsímismasensuoposiciónalmundopost-agrícola
ypost-humanoquesehaconsolidadopaulatnamente.Estepartdo
tene un doble cometdo: la preservación de la diversidad e inte-
gridad ecológica, y la renovación de las economías y comunidades
3 El primer volumen de Manuel Castells, The Rise of the Network Society, un libro esencial
para entender la economía y la sociedad contemporáneas, provee sin embargo un
ejemplo del borramiento del lugar del cual Dirlik habla. Para Castells el auge de un
nuevo paradigma tecnológico basado en la información, las tecnologías electrónicas
y biológicas está generando una sociedad en red en la cual el «espacio de los fujos»
alcanza al «espacio de los lugares», y donde «ningún lugar existe por sí sólo, ya que
las posiciones son defnidas por fujos... Los lugares no desaparecen pero su lógica y
signifcado terminan absorbidos en la red... el signifcado estructural desaparece
subsumido en la lógica de la metared» (Castells, 1996: 412). En esta nueva situación,
los lugares pueden ser cambiados, hasta llegar a su declive y deterioro. Las personas
y el lugar son fragmentados en el espacio de los lugares, mientras que los lugares se
desconectan unos de otros («las elites son cosmopolitas, mientras que las personas son
locales» (Castells, 1996: 415). La cultura global se impone a las culturas locales, y el
mundo resultante es uno de pura Cultura y no Naturaleza, el cual lleva al verdadero
comienzo de la Historia. Mientras que Castells parece mantener cierta nostalgia por
lugares donde la interacción cara a cara y las acciones locales cuentan (como el cuartel
Beville en París que lo vio crecer como un joven intelectual), es claro que para él el nuevo
paradigma está aquí para quedarse. Esta es una de las muchas instancias de asimetría en
los discursos de la globalización de las cuales habla Dirlik.
137
Laculturahabitaenlugares
locales.Comoveremos,estadoblefnalidaddetransformarlaeco-
logía y la economía puede proveer una poderosa interfase para la
renovacióndelasteoríasypráctcasbasadasenellugar.
Entrelosesfuerzosacadémicos,lageografaylaarqueologíahan
evidenciado avances considerables en años recientes. Luego de un
periododeinterésinicialenellugarporpartedelageografadesde
distntas perspectvas (Relph, 1976; Tuan, 1977; Pred, 1984; Keith
y Pile, 1993; para un útl resumen ver Entrikin, 1991) la disciplina,
al menos la geografa económica, tendió a enfocarse, en términos
generales,enlarelaciónentrelaeconomíapolítcaylascaracteríst-
cas espaciales del capitalismo del siglo XX. Esta prominente tenden-
ciaincluíaelanálisisdelpostordismo,deldesarrollodesigualyde
lapreguntaporlourbano,asícomolaartculaciónentreelcapital
global y la cultura local propia de locaciones partculares geográf-
camente(ver,entrelostrabajosmásconocidos,Harvey(1989);Smi-
th(1996);PredyWats(1992).Temastalescomolaglobalidadyla
localidad, la modernidad y la posmodernidad, el capital, la región y
elespaciourbanotuvieronunateorizaciónmuyfructferadesdela
economíapolítcareforzadaconconsideracionessobrelacultura,la
modernidad y novedosas formas de interrogar sobre la dinámica de
la reestructuración urbana. La preocupación guía de estos análisis
siguieron siendo los cambios espaciales del capital característcos
deloscrecientesórdenesglobales.Lageografadellugarhareapa-
recidonuevamentedentroestaimportanteescueladelageografa
polítca y económica a través de una variedad de preocupaciones.
Estas incluyen, entre otras, una revaloración de las luchas alrede-
dordelareconfguracióndelaescalaporelEstado,elcapitalylos
movimientossocialesdemanerasquedesafanlapreminenciadelo
global(Swyngedouw,1998);unrenovadointerésen«laproducción
del lugar» a través de una compleja, y muchas veces contradictoria,
seriededinámicasespacialesdecapitalydegobierno;unaatención
alimpactodelaspolítcasneoliberalessobrelareconfguraciónde
lugares y regiones, como las ciudades internas o los esquemas mo-
delosdedesarrollourbanoylarespuestalocalalasmismas;yuna
teorizaciónmuyagudadelasescalasydelaspolítcasdelaescala
(Swyngedouw, 1998, 2000; Peck, 2000). Más allá de estas tenden-
138
Unamingaparaelpostdesarrollo
cias, algunos geógrafos se hallan de vuelta en sus preocupaciones
porellugar,ydesdeunamultplicidaddeperspectvas,incluyendo
el psicoanálisis (Pile, 1996), el postestructuralismo de Deleuze y
Guatari (Doel, 1999), y la fenomenología y el postestructuralismo
delageografafeminista,quesediscutráconmayorextensiónmás
adelante
4
. No sobra mencionar que algunas de estas tendencias se
encuentranentensiónunasconotras,sinoenabiertoconficto
5
.
Una notable corriente de la arqueología, desarrollada principal-
menteenGranBretaña,partedeltrabajodeRaymondWilliamspero
infuenciadaporlafenomenologíayelfeminismo,hateorizadolos
paisajesentérminosdelosdiferentesentendimientosyartculacio-
nesquetenelagenteconelmundo.Estosarqueólogosconsideran
quelasdistntasformasderesidenciaestánligadasaunempodera-
miento diferencial y a imposición de formas dominantes de mirar. Al
estudiarloslugaresprehistóricoscomoStonehenge,hanexaminado
cómo las personas prehistóricas se apropiaban y disputaban el pai-
sajeyelpasado,desarrollandoenelprocesounsentdodeident-
dad y un entendimiento de su mundo. Los paisajes surgen de estos
4 Si los programas académicos de las reuniones anuales de la American Associaton of
Geographers (AAG) consttuyen algún indicador, el interés en el lugar por parte de la
geografa se disparó recientemente. En el Encuentro Anual en Boston de 1998, hubo
cinco sesiones que incluían el término de «lugar» en el ttulo. En las reuniones del
2000enPitsburg,elnúmeroporlomenosseduplicó,yhuboalgunasponenciassobre
lugaresenotrassesiones(comoenlasseriesdeecologíapolítca).Estonosignifca,sin
embargo,untratamientosubstancialdeltemaniunaperspectvaunifcada.Entreel12
y el 13 de mayo se realizó la conferencia «Producing Place(s): Economy, Governance and
ResistanceintheNewGlobalContext»enlaUniversidaddeMiamienOxford,OH.Esta
conferencia,alacualasist,fueorganizadaporScotSalmonyasisteron16personas.La
reuniónestuvodedicadaadesarrollarnuevasformasdeanálisissobreeconomíapolítca
delastransformacionesurbanasyeconómicas,desdelaperspectvadelosanálisisde
escala centrados en el lugar.
5 Para Doel (1999), por ejemplo, quien habla desde la perspectva de la caosofa o la
nomadaología, muchas de las aproximaciones feministas y fenomenológicas del lugar
(desdeTuanyEntrekinaMassey)sonproblemátcasporsu«fjaciónsedentaria»que,
desdesupuntodevista,debeserabandonadaporlageografa.ElplanteamientodeDoel
no es necesariamente contrario a la visión de lugar como evento o locación desarrollada
en este artculo. Dominado por la «insaciable desterritorialización» preconizada por
un número de escritores postestructuralistas, pienso que el provocador libro de Doel
contnúa privilegiando, sin embargo, el espacio y el capital, aún de acuerdo con un
procesualismoposmodernoquediferedeunoderivadodelaeconomíapolítca.
139
Laculturahabitaenlugares
trabajos como sitos vivientes que recrean sus pasados de mane-
ra diferente, mientras se van renovando constantemente (Bender,
1998, 1993; Tilley, 1994; Hirsch y Hanlon, 1995). Los antropólogos
culturales han empezado a interesarse en estas teorías para mostrar
el grado en que el engranaje local de las personas con su paisaje, en
algunas comunidades de los Andes por ejemplo, revela que el paisa-
jeesdotadodeagenciaypersonalidad.Laconexiónduraderadelas
personasconlaterraresultadeunactvoengranajeconésta;envez
deserunrefejodela«tradición»,esunaparteintegraldelavida
moderna contemporánea de estas comunidades, aún en los casos
enqueestaconexiónpuedeserunvehículoparaejercerpoderso-
breellos.Laspersonasysusambientes,loslugaresylasidentdades,
sonconsttuidosmutuamente(Harvey,1999).Unaaproximaciónre-
lacionada, pero no fenomenológica, es elaborada por los ecólogos
históricosquemiranladialéctcaentreloshumanosylosambientes
naturales,ycómosemanifestaenelpaisaje(Crumley,1994).
Es bien sabido cómo la preocupación creciente por la globali-
zación de la economía y la cultura ha producido importantes cam-
bios en la manera en que los antropólogos socioculturales perciben
al lugar. Desde fnales de los años cincuenta, la antropología de la
economía polítca subrayó formas regionales y transnacionales de
conexión, en parte como una crítca a las nociones de la cultura
atadasalterritorio (i.e. Cole yWolf,1999).Estafueuna tendencia
fructfera, que llegó a su cumbre más alta con el trabajo magistral
de Wolf (1982). De igual manera, las preocupaciones por la repre-
sentación etnográfca en los ochenta contribuyeron a desmantelar
las ideas sobre la cultura como una totalidad autocontenida y co-
herente, complicando así la asumida confuencia entre el lugar, la
cultura y la identdad. Estas tendencias ya están bien establecidas
y derivaron en el descentramiento del lugar y la localidad como los
sitos privilegiados de la cultura. Las consecuencias de estas crít-
cas han sido trabajadas en diversas direcciones. La más clara parece
apuntar hacia el énfasis en la producción de la diferencia cultural,
comoloquedebeexplicarseynotomarsecomodado.Aquíelenfo-
quesecentraenlarelaciónentreidentdad,lugarypoder,entrela
coproduccióndellugarydelaspersonas(GuptayFergusson,1997).
140
Unamingaparaelpostdesarrollo
Losfujostransnacionalesdepersonas,deimágenesmediátcasyde
las mercancías característcas del capitalismo global signifcan que
la cultura y el lugar se desterritorializan cada vez más (Appadurai,
1996,1991;Hannerz,1989).Lalocalidadylacomunidaddejaronde
serobvios,yciertamentenohabitadosporidentdadesnaturaleso
enraizadas, sino por complejas relaciones entre la cultura y el poder
que van más allá de las fronteras locales. Más claras en el caso de
los refugiados y de las personas en diáspora, estas condiciones afec-
tan a todas las comunidades del mundo en mayor o menor grado.
Nuevas metáforas de movilidad (diáspora, desplazamiento, viajar,
desterritorialización, entrecruzamiento de fronteras, hibridez, no-
madología)sonprivilegiadasenlasexplicacionessobrelaculturay
laidentdad.Algunosautoresvenaestaspersonascomo«migrantes
deidentdad»,dondelaidentdad«estratadacomounabúsqueda
concebidaentérminosdefuidez—detempoyespacio,tempoo
espacio—»(RapportyDawson,1998:4).Estosuponelapérdidadel
lugar como una metáfora para comprender la cultura. Aún más, la
desterritorialización y los «no-lugares» (Augé, 1995) se convierten
enfgurasparadigmátcasdenuestrostempos.
Estascrítcasantropológicashansidoextremadamenteproduc-
tvas. En ellas se asumía usualmente que los lugares contnuaban
siendo importantes tanto para la etnografa como para la produc-
cióndecultura(GuptayFergusson,1992).Sinembargo,esposible
decir que la preocupación por la movilidad y la desterritorialización,
aunquenecesaria,hahechoquemuchosinvestgadorespierdande
vistalapermanenteimportanciadepráctcasbasadas-en-lugaryde
modos de conciencia para la producción de la cultura. Se han pre-
ocupadomásporelespaciodelaeconomíapolítcaylageografa,
algo que se comprende dado su enfoque en los efectos locales de las
relacionesdepoderglobales.Alparecer,haexistdounciertoexce-
sodiscursivoenlascrítcasalasnocioneslimitadasdelaculturaque
ha signifcado que los investgadores alejen su atención del hecho
que junto a los efectos deslocalizadores de las formas translocales
de poder hay también, aun como reacción, los efectos de la produc-
ción de fronteras y territorialidades atadas a lugares. Las personas
contnúanconstruyendodiferentestposdefronterasalrededorde
141
Laculturahabitaenlugares
lugares, aunque permeables, fundamentadas en práctcas socio-
naturales locales sin importar cuán híbridas o cambiantes esas prác-
tcaspuedanllegaraser.Capturarlaespecifcidaddelaproducción
de lugar y de la cultura se reconvierte entonces en el otro lado de la
necesaria reconceptualización de la cultura como desterritorializada
y transnacionalmente. Parafraseando a Basso (1996), la cultura se
asientaenlugares(yencuerposyecologíasbiofsicas,sisequiere)
aun cuando de ninguna manera se restringe a estos. La antropología
del lugar es el otro y necesario lado de la antropología de los no
lugares y de las culturas desterritorializadas. Es importante ser cons-
cientes del poder del lugar aun en estudios sin lugar (y viceversa).
Hacerestaafrmaciónnosignifcaqueellugares«elotro»delespa-
cio —el lugar como lo puro y lo local en oposición a la dominación
del espacio global— dado que el lugar está ciertamente conectado
con, y en cierta medida es producido por lógicas espaciales. Por el
contrario,quelasdinámicasbasadas-en-lugarpuedenserigualmen-
te importantes para la producción del espacio, o al menos, están en
la visión de algunos actores sociales basados en el lugar.
Megustaríaenfatzarquealhablardellugardeestamanerano
signifca que éste sea fjo, permanente, no-construido y no-conec-
tado.ComoMassey(1997)tanlúcidamentelomostró,«unsentdo
global del lugar», que reconoce a la vez la construcción global y la
especifcidadlocal,noesniunoxímoronnirequiereserreacciona-
rio.Debidoaquelaexperienciadelmovimientoydelno-lugarseha
vueltofundamentalparalaidentdadmodernaylacotdianidad,la
experiencia del lugar contnúa siendo importante por muchas per-
sonas en todo el mundo. El lugar y el no-lugar son más que mo-
dalidades contrastantes. Hay apuestas culturales y polítcas muy
altasalafrmarunauotra.Puedellegaraserciertoqueloslugares
y las culturas han vivido siempre en, y aceptando, una inevitable
hibridación. Esto no las hace menos locales, ni más globales necesa-
riamente,sinosólodiferentes;elpuntoesencontrarcómolasper-
sonas, como Jonathan Friedman lo planteó, «practcan lo local en
loglobal»(1997:276),estoes,examinarlaspráctcasmediantelas
cuales las personas construyen lugares, aun cuando partcipan en
redes translocales. En otras palabras, lo que estoy sugiriendo es que
142
Unamingaparaelpostdesarrollo
puede ser posible aproximarse a la producción de la cultura y del
lugarnosólodelladodeloglobal,sinotambiéndelolocal;nodesde
laperspectvadesuabandonosinodesuafrmacióncrítca;nosólo
considerando el viaje desde los lugares, ya sea voluntario o forzado,
sino desde el estar atados a ellos. Como veremos, esto es lo que la
ecología permite, e incluso fuerza a hacer. Es lo que algunos movi-
mientos sociales están demandando del análisis teórico. Aunque los
movimientos sociales originan redes transnacionales, esto puede
ser una operación estratégica para la defensa del lugar. En algunos
casos,sepuedehablarconlageógrafaSaraRadclife(1998),cuando
hace referencia a las redes indígenas de Sur América, de «ident-
dadestrasnacionalesno-diaspóricas»
6
.Enesteprovocatvotérmino
queda la posibilidad de ligar el lugar, el espacio y la identdad de
maneras que no son tenidas en cuenta ni en los modelos conven-
cionalesdeidentdad,endondeconfuyenelespacioylaidentdad,
nienlosmásnuevosquerelacionanlaidentdadconlamovilidady
la diáspora.
Uncuestonamientoalainvisibilidadcreadasobreellugarenla
literatura más transnacionalmente orientada ya está posicionándo-
seenlaantropología,partcularmenteenaquellostrabajosquemás
toman en cuenta el trabajo de los fenomenologistas o de geógrafas
feministas (i.e. Massey, 1999; Moore, 1998; Rafes, 1999; Kirsch,
2000).Algunasetnografasrecientesparecenhabertenidoencuen-
ta este hecho, sin denegar la noción desterritorializada de la cultura.
Algunos, por ejemplo, enfatzan la dialéctca del lugar y del mun-
do, del hogar y el movimiento (Rapport y Dawson, 1997). ¿Cómo
lagenteconstruyenarratvasypráctcasdehogarenunmundoen
movimiento?Enestostrabajos,elsentdodepertenenciaydemo-
vimiento o desplazamiento son producidos relacionalmente. Esta
visión del lugar está de alguna manera condicionada al centrarse
encasosdeetnografaseuro-americanas,loqueimplicaunainten-
sifcación histórica del desencaje (de disgregar al espacio lejos del
6 VertambiénRadclife(1999)paraunadiscusióndelaambivalenciaenlosprocesosde
recomunalizaciónycambiodelsentdodenaciónydeidentdadétnicaeneldespertar
de una movilización indígena sin precedentes.
143
Laculturahabitaenlugares
lugar,loqueGiddens identfcócomounafacetaparadigmátcade
lamodernidad,1990);esteaspecto,segúnestosautores,pareciera
empujaralaspersonasainvertrenellugaryenelhogarconuna
agencia personal para contradecir estas tendencias.
De manera más general, los lugares pueden ser vistos como
construidos conscientemente por personas, a través de procesos
actvos de trabajo (Wade, 1999), narratvas (Rafes, 1999; Berger
1979) y movimiento (Harvey, 1996)
7
. En el campo ambiental, el
sentdo que tene la gente del lugar ha cambiado con el deterioro
delospaisajeslocales,luegodelimpactoambientaldeactvidades
como la minería
8
.Estatendencia,apenasvisible,seaproximacons-
cientementealaexcitanteydifciltareadeuniralafenomenología
y a la economía polítca
9
. La importancia crucial de esta tendencia
para la defensa del lugar como proyecto debería ser crecientemente
apreciada. El objetvo de estos trabajos no es solamente mostrar
cómo el residir por un largo periodo y el compromiso con el lugar
sondescompuestosporpolítcaseconómicasmayores,sinoestudiar
cómo los grupos locales desarrollan «contramedidas estratégicas al
espacio desterritorializado», representado por estas fuerzas (Kuletz,
7 Tim Ingold comentó cómo una vez abandonada la noción abstracta del espacio, es
necesario y sufciente mapear la relación entre el lugar, el ambiente y el movimiento
para una conceptualización adecuada de la producción del lugar (comentario hecho
duranteelperiododediscusiónluegodemicharlaenManchester,mayo161999).En
PigEarth,JohnBerger(1979)diounamaravillosadescripcióndelroldelanarratvaen
laproduccióndellugar.Aldiscutrsobresurelacióncomoescritorconellugarsobreel
cualestabaescribiendo,argumentóque«loquedistnguelavidadeunpobladoesque
también es un retrato viviente de sí mismo: un retrato comunal, en el cual todos son
retratados y todos retratan [...] Y uno debe recordar que hacer este contnuo retrato
comunal no es una vanidad ni un pasatempo; es una parte orgánica de la vida del
pueblo.Sicesara,elpueblosedesintegraría»(Berger,1979:9,11).Yagrega,refriéndose
asímismo:«Lacontribucióndelextranjeroespoca,perotambiénesesencial»(Berger,
1979: 11). Debe ser anotado, sin embargo, que las narratvas basadas-en-lugar son
raramenteautocontenidas;alcontrario,estánusualmenteligadasa,yenconversación
con,narratvaspasadasypresentesmayores,comolomuestranGudemanyRivera(1990)
ensuanálisisdelasnarratvaseconómicascampesinasenlosAndescolombianos.
8 VerKirsch(2000)paraunejemploenPapuaNuevaGuinea,asícomoKuletz(1995)para
elimpactodelamineríadeuranioydedespojosnuclearesenterritoriosdelosnatvos
americanosydesentdosdellugarenlasregionesoccidentalesdeEstadosUnidos.
9 SobrelascontribucionesaestaintersecciónquetomaeltrabajodeIngoldcomopunto
departda,verCampbellyMilton(2000).
144
Unamingaparaelpostdesarrollo
1998:239).Desdeunrelacionadoperodistntoángulo,PramodPa-
rajuli (1996, 1997) ha desarrollado una substancial y prometedora
conceptualizacióndeformasdegobiernobasadas-enlugar,cimen-
tadas en etnicidades ecológicas y en una revitalización simultánea
de la ecología y la democracia, muy en contraste con las fuerzas des-
tructvastranslocales.
Otros intentos recientes se centran en el campo de relaciones
que adquieren importancia para las personas de un grupo social
dado, mientras se movilizan por diferentes regiones del mundo
(Olwig y Hastrup, 1997). Al examinar los sitos culturales que han
sidoidentfcadosconlugarespartcularesyque,sinembargo,aco-
modan las condiciones globales de la vida de las personas, estos au-
torestransmitenunsentdodetexturaparaambosprocesoslocales
yno-localesquetrabajanenlaproduccióndellugarydelacultura.
LoscaribeñosdelaisladeNevis,porejemplo,«sostenenunhogar»
a través de procesos de desterritorialización y de atadura al lugar, a
la vez que integran a los nevisianos de la isla con aquellos que han
migrado a Nueva Haven, Leeds o las Islas Vírgenes para mantener el
conjuntodelaterrafamiliarydelhogarensuisla. Estasredesde
relaciones,aunquetransnacionalizadas,evidencianlaexistenciade
sitos culturales sostenibles y permanentes (Olwig, 1997). Aunque
estaaproximación,comoesevidente,teneclarosprecedentesenla
teoríaantropológica,partcularmenteenlostrabajosmásrecientes
sobre redes y migraciones, ha alcanzado una gran coherencia teó-
rica al abarcar en esferas muy variadas y contradictorias en las que
las personas están envueltas hoy en día, incluyendo las de residir y
viajar,localizaryglobalizar(vertambiénCliford,1992).
Algunasaproximacionesrelacionadassubrayanlosesfuerzosde
grupos sociales para construir fronteras a su alrededor, y de maneras
creatvasenquelaspersonasutlizanlascondicionesexternasoglo-
bales para futuros intentos de localización defensiva. Estos autores
encuentranquelapertenenciaesusualmenteexpresadaentérminos
deestaratadosalalocalidad.Sinembargo,estonosignifcaquelas
expresionessonsacadasfueradecontexto.Resultainteresantepre-
guntarsecómolaspersonasmovilizanpolítcamentelasnocionesde
estaratadosydepertenenciaparalaconstruccióndeidentdadesin-
145
Laculturahabitaenlugares
dividualesycolectvas,incluyendoelconfictoqueestamovilización
localpuedatenerconinteresespolítcosyeconómicosmásamplios
(Lovell,1999).Nosobramencionarqueesnecesariotenerencuenta
laimportanciasocialdelsentdodeestaratadosydepertenenciade
lospoderosos,ydesuintensifcaciónencoyunturashistóricaspart-
culares. En estos casos, el establecimiento de fronteras alrededor de
los lugares está ligado usualmente a una polítca reaccionaria. Con
frecuencia,lasfronterasautorizanunapolítcadefjaciónydeinter-
dicciónqueenlapráctcallevaalaexclusión.Elintentodemantener
aloslatnosporfueradeCaliforniayTexas,oelconceptodeForta-
lezaEuropeaqueincorporalaoladexenofobiademuchospaísesde
Europa occidental, son sólo los casos mejor conocidos al respecto.
Una vez más, aunque estos procesos son ciertamente prominentes
entemposglobales,nosondeningunamaneralosúnicosproyectos
posibles para construir lugares e identdades, mundos locales o re-
gionales.Haycasosdondeunapolítcaculturalprogresivaenlapro-
duccióndellugarestábasadaenobjetvosdemocrátcos,pluralesy
no-excluyentes.LoszapatstasdeChiapasolosmovimientossociales
delPacífcocolombiano,sonilustracionesdeproyectosemancipato-
rios ligados a la construcción de lugares y regiones.
Unaaproximaciónmuydiferenteeselaboradaporotratenden-
cia de conocimiento —minoritaria aunque no marginal en antropo-
logía,yderivadadeunaramamenordelaflosofaoccidental—que
sugiere otro enfoque sobre el lugar. Para los antropólogos fenome-
nológicos,lacrecienteyaparentecomplejidaddelaexperienciacot-
diana no implica necesariamente la construcción de marcos teóricos
mássofstcados—ciertamentenodeaquellosqueledanunestatus
ontológico y casi mágico a conceptos como «la globalización»— sino
unamayorsensibilidadparacapturarlosprocesosintersubjetvosde
experienciascompartdas,lasmanerasenqueelmundoestásiem-
preenelhacer,enfocándoseeneldominiodelaactvidadpráctca
cotdianaeinmediatayenlaincorporaciónybasadaenellugardel
mundovividodelapráctcaylavidasocial.Paraestosantropólogos,
«la realidad social del mundo vivido y la conciencia social resultan de
crítcointerés»(Jackson,1996:19).Noesquelasestructurassocia-
les y los discursos no sean importantes, sino que el sujeto, el lugar,
146
Unamingaparaelpostdesarrollo
siemprepartcipan,almenosenlamaneraenqueestasfuerzasson
desplegadas. El mundo fenomenológico nunca puede ser reducido
a fuerzas externas (Jackson, 1996: 22). En efecto, «el lugar es una
parteirreductbledelaexperienciahumana,unapersonaestá‘enel
lugar’tantocomoestá‘enlacultura’»(Tilley,1994:18).Aquíestáen
juegoelpoderqueelanalistaleasignaalosfactoresexistencialesen
oposiciónalosestructurales.Paralosfenomenólogos,laexperiencia
está localizada dentro de las relaciones y las personas, y no es pro-
ducidasolamenteporestructurasobjetvasointencionessubjetvas.
La tarea de la antropología es, entonces, recobrar los aspectos prác-
tcos,corporalesybasadosenellugardelavidasocial,amenosque
partcipemosconnuestraspropiasabstraccionessobrelosprocesos
yestructurasglobalizadorasenloqueRanajitGuja(1988)hallamado
«laprosadelacontra-insurgencia».Paraunfenomenologistacomo
Jackson, la supresión discursiva que acompaña a los marcos globa-
locéntricos y eurocéntricos se suma a la opresión polítca (volveré
sobreestepuntocuandomereferaaunacrítcacontemporáneaal
capitalocentrismoyalglobalocentrismo;tambiénargumentaréque
lairreductbilidaddellugarseñaladaporlafenomenologíateneim-
portantesimplicacionespolítcasyteóricas).
Aquellos que estudian «los sentdos del lugar» siguiendo esta
tradición, están menos interesados en el lugar como un sito de
contenda, que en algo que consideran más básico: la percepción
y la experiencia del lugar y las construcciones locales de localida-
despartculares.ParafraseandoaGeertz,sepuededecirqueestos
académicos lamentan que aunque los antropólogos han estudia-
do en lugares, no han estudiado los lugares. Porque, como Feld y
Bassoafrman,losrecuentosetnográfcosque«secentraronenlas
construcciones natvas de localidades partculares —lo que quiere
decir en la percepción y la experiencia del lugar— [son] escasos y
dispersos» (1996: 16). El objetvo de estos etnógrafos es subrayar
losprocesossocialesenloscualesloslugaresresultansignifcatvos:
laobservacióndelosconocimientoslocales,lasexpresiones,ellen-
guaje,lapoétcaylaperformancialocalizadas.¿Cómolaspersonas
encuentranloslugares,losperciben,ylesotorganunasignifcación?
Apelando a posiciones fenomenológicas y hermenéutcas para sus
147
Laculturahabitaenlugares
recuentos de percepciones, signifcado y experiencia, estos antro-
pólogos discuten con gran lucidez el sentdo del lugar, del empla-
zamientoydelosmodossignifcatvosderesidir.Unproyectomuy
diferentealqueloslingüistasyantropólogoslingüistasdesarrollan
desde una perspectva que relaciona el lenguaje, el nombrar y el
lugar(i.e.Samuels,1999;Gnerre,1998).
Una tendencia fnal en la investgación sobre el lugar se en-
cuentra en la antropología ecológica, la cual se orienta al estudio
del conocimiento local y de modelos locales de naturaleza
10
. En tér-
minos generales, los polítcos ecólogos y los antropólogos ecológi-
cos han reabierto, con creciente decisión y elocuencia, el proyecto
de demostrar que muchas comunidades rurales del Tercer Mundo
«construyen» la naturaleza de formas notablemente diferentes a las
formas modernas prevalecientes. Sus habitantes dotan de sentdo
—y,portanto,utlizan—susambientesdeformasmuypartculares.
Los estudios etnográfcos realizados en contextos del Tercer Mun-
dodevelanunaseriedepráctcassignifcatvamentediferentespara
pensarsobre,yrelacionadascon,elconstruiryexperimentarlobio-
lógico y lo natural. Este proyecto fue formulado algunos años atrás
(Strathern, 1980) y ha logrado un notable nivel de sofstcación en
añosrecientes(i.e.DescolayPalsson,1996).Nohay,comoesobvio,
unavisiónunifcadasobreexactamentequéesloquecaracterizaa
los modelos locales de naturaleza. Quizás, la noción mejor estable-
cida hoy en día es que muchos modelos locales no dependen de
la dicotomía naturaleza/sociedad. Más aún, en contraposición a las
construccionesmodernasconsuestrictaseparaciónentrelobiofsi-
co, lo humano y los mundos supernaturales, se aprecia comúnmen-
tequelosmodeloslocalesencontextosno-occidentalessonvistos
comopredicadosdeunionesdecontnuidadentrelastresesferas.
Esta contnuidad puede, sin embargo, ser experimentada como
problemátca e insegura; es culturalmente establecida a través de
símbolos,ritualesypráctcasyseencuentrainmersaenlasrelacio-
10 VerIngold(1992,1993),MacCormack(1980),GudemanyRivera(1990),Hobart(1993),
Milton (1993, 1996), Restrepo y del Valle (1996), Descola (1994), y Descola y Palsson
(1996).Esteúltmoestádedicadoaexaminarlosmodelosculturalesdenaturalezaya
cuestonarladicotomíanaturaleza/cultura.
148
Unamingaparaelpostdesarrollo
nessocialespartcularesquetambiéndiferendeltempocapitalis-
tamoderno.Deestamanera,losseresvivos,no-vivosy,devezen
cuando, los sobrenaturales, no son vistos como consttuyendo do-
miniosseparadosydistntos—ciertamentenosetratadosesferas
opuestas de naturaleza— y las relaciones sociales abarcan no sólo a
los humanos. En términos generales, puede decirse que los mode-
loslocalesdeculturaconsttuyenensamblajesdesignifcados-usos
que,aunqueexistenencontextosmayoresdepoder,nopuedenser
reducidos a construcciones modernas, ni considerados al margen de
alguna referencia a la cultura local y a los efectos territoriales y de
frontera. Los modelos culturales y el conocimiento están basados en
procesos históricos, lingüístcos y culturales que, aunque nunca se
hallan aislados de historias más amplias, conservan una cierta espe-
cifcidaddellugar.Además,muchosdelosmecanismosypráctcas
en juego en las construcciones de la naturaleza, tales como fron-
teras,clasifcaciones,representaciones,aprehensionescognitvasy
relacionesespaciales,sonespecífcasalugares.
Este breve vistazo sobre los avatares de la conceptualización del
lugarenlarecienteliteraturarevelaunaseriedeaproximacionesy
preocupaciones cada vez más coherentes, incluso diversas, relacio-
nadasconlaproblemátcadellugarylacultura.Estaconvergencia
tene lugar en un mundo que es bien diferente en términos polít-
cos y ontológicos al de nuestro pasado más reciente —el mundo
deidentdadeshibridizadasydedominioshibridizadosdelserydel
pensamiento que acompañan lo que muy a la ligera llamamos «la
globalización»—. Hay preguntas sobre estas tendencias que debe-
rían ser respondidas en una ocasión futura. Por ejemplo, la aparente
diferenciaciónepistemológicaygeográfcadelaspresentestenden-
cias;losinteresespolítcosyacadémicosenellugarparecieranser
más fuertes en Inglaterra y en algunos países escandinavos que en
otras partes del mundo, aunque también están emergiendo en algu-
naspartesdeAsia,ÁfricayAméricaLatna(dealgunamanera,siem-
pre estuvo ahí). También habría que ponderar el aparente regreso
pujante de la fenomenología en los estudios de la cultura y la na-
turaleza, y pensar si está relacionado con la percibida acentuación
deladesnaturalizacióndelcuerpoydelanaturalezaartculadaala
149
Laculturahabitaenlugares
destrucción penetrante del ambiente y las nuevas biotecnologías.
Contnuando con esta veta de análisis, también es necesario pre-
guntarse por el aparente desinterés de muchos fenomenólogos para
resituarsusinterrogantessobreellugarencontextosdepodermás
amplios. Esto ya ha empezado a ser remediado en aquellos trabajos
ya mencionados que integran la fenomenología y la economía polí-
tca.Porahora,esimportanteregistrarymapearprovisionalmente
la antropología del lugar que parece ir en ascenso.
En estos trabajos es notable la habilidad para diferenciar entre
el lugar y «lo local». Lo local y lo global son escalas, procesos, inclu-
so niveles de análisis, pero no lugares o locaciones como ha sido
discutdo aquí. La reciente teorización de la escala y de la polítca
delaescalaengeografahasidomuyútlalrespecto(Swyngedouw,
1998;Peck,2000).Sinembargo,esimposibleproveerunadefnición
del lugar que funcione desde todas y para todas las perspectvas.
Como ha sido indicado anteriormente, en este documento el lugar
se refere a la experiencia de y desde una locación partcular con
algún sentdo de fronteras, territorialidad y ligado a práctcas cot-
dianas. Con el riesgo de ser redundante, es necesario reiterar que
todasestassonconstruidas,ynosolamenteporprocesosbasados-
en-lugar.Lasfronterasylasatadurasaloslugaresnosonnaturales
nifjas,yauncuandolasfronterasnoexistenenunsentdo«real»,
suconstrucciónesunaspectoimportantedelasactvasproduccio-
nes materiales y culturales del lugar realizadas por grupos de perso-
nas que, aunque heterogéneas y diversas, comparten lo que Virilio
(1997,1999)llamaelhicetnunc(elaquíyelahora)delapráctca
social. Comparten muchas otras cosas también con los «ausentes
otros»,comoGiddens(1990)loplanteóocomoloindicaViriliocon
la noción de telepresencia. Ingold (1993) ha señalado que los lu-
gares no sólo tenen fronteras en relación a las actvidades de las
personas («los paisajes de las actvidades», taskscapes) o los ani-
males, que son reconocidos y experimentados como tal. También
«las fronteras naturales» como los ríos y las montañas, siguen esta
lógica de construcción. Que los lugares también son construidos por
el capital y «lo global» debe ser claro ahora, aspecto que se ampliará
más adelante.
150
Unamingaparaelpostdesarrollo
Parasintetzarlospuntosmásimportantesindicadoshastaaho-
ra,laliteraturaacadémicaactualsobreellugarenfatzadosaspec-
tos: (1) la producción del lugar por parte de fuerzas globales del ca-
pital, desde una aproximación económica, o (2) los «sentdos», la
construcción cultural del lugar —es decir, cómo los lugares son dota-
dosconsignifcadosylaconsttucióndeidentdades,subjetvidades,
diferenciayantagonismo—,apartrdelosparadigmasfenomenoló-
gicos,interpretatvosyconstructvistas.Lasventajasdelintercambio
de estas dos corrientes debe ser ahora claro, con el concomitante
borramiento de las fronteras entre la geografa y la antropología,
la economía polítca y las tendencias postestructuralistas y episte-
mológicas.Finalmente,lacontnuavitalidaddellugarparalaprác-
tcasocialesatestguadaporlosfenomenologistas,paraquienesel
cuerpo y el lugar son ineluctablemente las bases de la existencia
humana;porlosantropólogosecologistas,ensudiscusiónsobrelos
modelosbasados-en-lugardelanaturaleza;yporunnúmerodelu-
chas y movimientos sociales que, en mayor o menor medida, toman
ellugarylosmodosdeconcienciabasados-enlugarcomoelpunto
departdaymetadesusestrategiaspolítcas.
El lugar, lo local y lo global
Elconocimientolocalesunmododeconcienciabasada-en-lugar,una
manera específca del lugar (aunque si el lugar no sea limitado ni
determinado)quedotadesignifcadoalmundo.Sinembargo,per-
dura el hecho de que en nuestra preocupación por la globalización
se deja de lado el lugar. Algunos trabajos recientes tratan de supe-
rarestaparadojaproblematzandolastrampasepistemológicasque
constriñenlasteoríasdelaglobalización.Almismotempo,proveen
elementos para pensar más allá del desarrollo, esto es, para una
conceptualización del postdesarrollo que está dirigida a la creación
denuevostposdelenguajes,entendimientosyacciones
11
. Debates
11 Lanociónde«postdesarrollo»sehaconvertdoenunheurístcoparare-aprenderaver
yredeterminarlarealidaddecomunidadesdeAsia,ÁfricayAméricaLatna.¿Esposible
reducir el dominio de las representaciones del desarrollo cuando nos aproximamos a
esta realidad? El postdesarrollo es un camino que señala esta posibilidad, un intento
151
Laculturahabitaenlugares
sobrelaeconomíayellugarpropuestosdesdelageografapostes-
tructural feminista parecen partcularmente útles al respecto. En
estostrabajos,ellugaresafrmadoencontradeladominacióndel
espacio, y los no-capitalismos en contra del capitalismo como un
imaginario de la vida social.
Empecemosentoncesconunacrítcadelcapitalocentrismoilus-
trada en los recientes discursos de la globalización. La crítca bus-
ca permitrnos abrir el espacio para pensar en el valor potencial
de otros modelos locales de la economía desde perspectvas que
también se aplican a los modelos de la naturaleza y el desarrollo.
Las geógrafas Julie Graham y Katherine Gibson son representantes
de una tendencia, compartda por teorías convencionales y de iz-
quierda, que considera al capitalismo tan hegemónico que aparece
como la única forma de economía en el presente y que contnua-
rá siéndolo en el futuro que se alcanza a vislumbrar. El capitalismo
ha sido dotado de tal poder de dominación y hegemonía por estas
teorías, que ha sido imposible pensar la realidad social de manera
diferente, y mucho menos imaginar la supresión del capitalismo. Las
otras realidades (economía de subsistencia, «economías biodiver-
sas», formas de resistencia del Tercer Mundo, cooperatvas e ini-
ciatvas locales menores, recientes economías del trueque y de la
solidaridad en varias partes del mundo, etc.) son vistas como opues-
tas, subordinadas o complementarias al capitalismo, y nunca como
fuentes de una signifcatva diferencia económica. Sus crítcas son
válidas para la mayoría de las teorías de la globalización e, incluso,
paralasdeldesarrollo,puestoqueestasúltmassitúanalcapitalis-
mocomo«elcentrodelasnarratvasdeldesarrollo,tendiendoen-
tonces a desvalorar o marginalizar las posibilidades de un desarrollo
no-capitalista»(Gibson-Graham,1996:41).Alcritcarelcapitalocen-
trismo, estas autoras buscan liberar nuestra habilidad para ver los
no-capitalismosyconstruirimaginarioseconómicosalternatvos
12
.
para pensar otros conocimientos, ver otras cosas, escribir en otros lenguajes (Crush,
1995;Escobar,1995;RahemayBawtree,1997).
12 El argumento es más complejo de lo que aquí se presenta, e implica una redefnición
de la clase en terrenos ant-esencialistas, que se construye a partr del trabajo de
AlthusserydelpostestructuralismomarxistadeResnickyWolf(1987).Ensíntesis,está
152
Unamingaparaelpostdesarrollo
Esta reinterpretación reta la idea de la inevitabilidad de la «pe-
netración» capitalista, asumida en gran parte de la literatura sobre
la globalización:
En el libreto de la globalización […] sólo el capitalismo tene la
habilidad para expandirse e invadir. El capitalismo es presentado
como inherentemente espacial y como naturalmente más fuerte
quelasformaseconómicasno-capitalistas(economíastradiciona-
les,economíasdel«TercerMundo»,economíassocialistas,expe-
rimentos comunales) por su presunta capacidad de universalizar
el mercado para las mercancías capitalistas […] La globalización,
según este libreto, envuelve la violación y eventual muerte de
«otras»formasdeeconomíano-capitalistas.Todaslasformasno-
capitalistas se vuelven dañadas, violadas, caídas y subordinadas al
capitalismo […] ¿Cómo podemos retar una representación similar
de la globalización como capaz de «tomar» la vida de los sitos
no-capitalistas, partcularmente del «Tercer Mundo»? (Gibson-
Graham,1996:125-130).
Desdeestaperspectva,notodoloqueemergedelaglobalización
puede considerarse que se conforma al libreto del capitalismo. De
hecho, la globalización y el desarrollo pueden propiciar una variedad
de caminos de desarrollo económico que pueden ser teorizados en
términos del postdesarrollo de la manera en que «la naturalidad de
laidentdadcapitalistacomolaplantlladetodalaidentdadeconó-
micapuedesercuestonada»(Gibson-Graham,1996:146).También
puedenserconcebidos,comoMayfairYanglohaceensuperspicaz
aplicación de Gibson-Graham a las cambiantes y múltples econo-
mías chinas, en términos de la hibridez de las economías. La autora
encuestónunareinterpretacióndelaspráctcascapitalistascomosobredeterminadas
y de la liberación del campo discursivo económico del capital como el único principio
determinante. Artculada con una defnición transformada de clase centrada en los
procesos de producir, apropiar y distribuir trabajo excedente, esta reinterpretación
produce una visión de la economía consttuida por diversos procesos de clase
—capitalistas y no-capitalistas—, haciendo así visibles una variedad de práctcas no-
capitalistas de mujeres asalariadas, de campesinos, de organizaciones de ayuda propia,
comunalofamiliar,decooperatvas,deeconomíasdesubsistencia,etc.
153
Laculturahabitaenlugares
quiere decir que muchas de las formaciones económicas de la China
de hoy en día están compuestas a la vez por formas capitalistas y por
unaformacióncompletadeformasno-capitalistas.Conestareinter-
pretación,Yangnosretaapensarque«laseconomíasindígenasno
siempre quedan aplanadas por la entrada del capitalismo, sino que
pueden experimentar incluso una renovación y poner un reto a la
expansióndelosprincipioscapitalistas,yasíestmularnosarepen-
sarytrabajarlascrítcasexistentesalcapitalismo»(Yang,1999:5).
Lo cierto es que ya no podemos estar tan seguros sobre lo que
«hay en el terreno» después de siglos de capitalismo y cinco déca-
das de desarrollo. Podemos preguntarnos, incluso, si sabemos mirar
la realidad social de manera en que nos permita detectar elementos
de diferencia que no son reducibles a las construcciones del capi-
talismoylamodernidad.Elpapeldelaetnografahasido,comoes
obvio,partcularmenteimportantealrespecto.Enlosañosochenta,
algunasetnografasdocumentaronlaresistenciaactvaycreatvaal
capitalismo yla modernidad en varios sitos
13
. La resistencia por sí
sola, sin embargo, es apenas sugerente sobre lo que está pasando
en muchas comunidades, y no alcanza a mostrar cómo las personas
contnúancreandoyreconstruyendolosmundosvividosylosluga-
res. Sucesivos trabajos caracterizaron los modelos híbridos locales
de la economía y del entorno natural mantenidos por campesinos
y comunidades indígenas. Esta atención puesta a la hibridación cul-
tural,partcularmenteenlaantropologíadeLatnoaméricaydelos
estudios culturales, es otro intento de hacer visible el encuentro
dinámico de práctcas originadas en muchas matrices culturales y
temporales, y el grado en que los grupos locales, lejos de ser recep-
tores pasivos de las condiciones transnacionales, dan forma actva
aprocesosdeconstruccióndeidentdades,derelacionessocialesy
depráctcaseconómicas.Estaslíneasdeinvestgaciónhanalcanza-
do sofstcados niveles en la presentación de recuentos matzados
13 Entre los más importantes están los de Taussig (1980), Scot (1985), Ong (1987), y
ComarofyComarof(1991).FoxyStarn(1997)fueronmásalládelasformascotdianas
de resistencia para considerar aquellas formas de movilización y de protesta que toman
lugar «entre la resistencia y la revolución». Para un resumen de alguna de esta literatura,
verEscobar(1995).
154
Unamingaparaelpostdesarrollo
del encuentro entre el desarrollo, la modernidad y la cultura local
encontextospostcoloniales(ver,porejemplo,Gupta(1998),Arcey
Long (2000)). Esta literatura, sin embargo, está todavía por relacio-
narsesistemátcamenteconelproyectoderepensarellugardesde
la perspectva de las práctcas culturales, ecológicas y económicas
diferentesentrelascomunidadesdelTercerMundoencontextosde
globalización y postcolonialidad. Este vínculo puede permitr a los
investgadoresresaltarlosaspectospolítcosdesucrítca,frecuen-
temente dejados de lado debido a su énfasis en la heterogeneidad,
lahibridez,lalocalización,yladiferenciacióndeformasypráctcas.
SilametadeGibson-Grahameraproveerunlenguajealternat-
vo—unanuevaclasedelenguajeenpartcular—paradedicarseal
signifcadoeconómicodelaspráctcaslocales,ysilametadelalite-
raturadelpostdesarrollobuscatambiénhacervisibleslaspráctcas
de diferencia cultural y ecológica que puedan servir como susten-
toparaalternatvas,esnecesariotenerencuentaqueestasmetas
están inextricablemente unidas a concepciones de la localidad, el
lugarylaconscienciabasada-en-el-lugar.Ellugarescentralenasun-
tos del desarrollo, la cultura y el ambiente y, por otro lado, es esen-
cial para imaginar otros contextos, para pensar en la construcción
depolítcas,conocimientoeidentdad.Elborramientodellugaren
gran parte de la literatura contemporánea de la globalización es un
refejo de la asimetría que existe entre lo global y lo local. En ella
lo global se asocia con el espacio, el capital, la historia y el agen-
ciamiento, mientras que lo local, al contrario, es ligado al lugar, al
trabajo y la tradición —al igual que con las mujeres, las minorías,
los pobres y, se puede agregar, otras culturas—
14
. Algunos geógrafos
feministas han intentado corregir esta asimetría al argumentar que
ellugartambiénpuedellevaraartculacionesatravésdelespacio,
porejemplomedianteredesdedistntaclase(Chernaik,1996).Esto
14 Este es claramente el caso de los discursos ambientalistas, por ejemplo, sobre la
conservación de la biodiversidad, donde las mujeres y los pueblos indígenas son
acreditados de tener el conocimiento para «salvar la naturaleza». Massey (1994) ya
denunció la feminización del lugar y de lo local en las teorías sobre el espacio. Para un
buen ejemplo de la asimetría de la cual Dirlik habla, ver la cita del libro de Castells más
arriba.
155
Laculturahabitaenlugares
deja sin resolver, sin embargo, la relación ente el lugar y la locación,
aligualquelacuestóndelasfronteras.
Quizás lo más fundamental en el análisis de Dirlik son las con-
secuencias de la negligencia del lugar en las categorías actuales de
análisis social tales como clase, género y raza (y deberíamos agregar
aquíelambiente),quelashacesusceptblesdeserinstrumentosde
lahegemonía.Enlamedidaenqueestánsignifcatvamentesepara-
das del lugar en los discursos de la globalización y la desterritoriali-
zación, las nociones contemporáneas de cultura no son capaces de
escapar a este dilema, pues tenden a asumir la existencia de una
estructura global de poder en la cual lo local ocupa necesariamente
unaposiciónsubordinada.Bajoestascondiciones,¿esposibleart-
cular una defensa del lugar, en la cual el lugar y lo local no deriven
susignifcadoúnicamentedesuyuxtaposiciónconloglobal?Unpri-
mer paso para resistr a la marginalización del lugar, contnuando
con la exposición de Dirlik, es ofrecido por la noción de lugar de
Lefebvre como una forma de espacio vivido y anclado. De ahí que su
reapropiacióndebeserpartedecualquieragendapolítcaradicalen
contradelcapitalismoydeunaglobalizaciónsintemponiespacio.
Lapolítca,enotraspalabras,estátambiénlocalizadaenellugar,y
noúnicamenteenlossupra-nivelesdelcapitalyelespacio.Ellugar,
sepuedeagregar,eslalocacióndeunamultplicidaddeformasde
polítca cultural, esto es, de lo cultural que se hace polítco, como
ha sido evidente en el caso de los movimientos sociales de la selva
pluvial y de otros movimientos sociales y ecológicos
15
.
15 LadistncióndeLefebvrehasidotomadarecientementeporSojacomounamanerade
ir más allá de los binarismos de gran parte de la teoría social y reconsttuir la polítca
a partr de consideraciones sobre el lugar. Sobre la base del trabajo de Lefebvre y de
teóricos poscoloniales y feministas, Soja sugiere la noción del tercer espacio, que
trasciende el binarismo del primer espacio (espacio material) de las ciencias positvas
(geografa, planeación, etc.) y del segundo espacio de las teorías interpretatvas (el
espacio concebido desde la teoría y el diseño). El tercer espacio implica lo material y
lo simbólico a la vez; está más cerca al «espacio directamente vivido... el espacio de
‘habitantes’y‘usuarios’»(Soja,1996:67).La«trialéctca»deespaciosvividos,percibidos
yconcebidos—aunqueprovisional—puedeprepararelterrenoparaunaopciónpolítca
estratégica en defensa del lugar y del espacio vivido. ¿Sería posible pensar en primeras,
segundas y terceras «naturalezas» de una manera similar (la primera naturaleza como la
realidadbiofsica,lasegundanaturalezacomoaquelladelasconstruccionessimbólicas,
156
Unamingaparaelpostdesarrollo
Dirlik sugiere que lo «glocal» puede ser una primera forma de
aproximarse equilibradamente a la localización de lo global y a la
globalizacióndelolocal.Eltérmino«glocal»fueacuñadoafnales
de los años ochenta en asociación a los procesos de reestructura-
cióncapitalista(ErikSwyngedouw,comunicaciónpersonalen1998).
Enlaactualidadescadavezmásutlizado,dadoquesedistanciade
las divisiones binarias entre lo local y lo global, como se verá. Pero
lasformasconcretasenqueestetráfcodedoblevíaentrelagloba-
lizaciónylalocalizacióntenelugarnoseconceptualizanfácilmente.
Incluso lo local de los movimientos sociales que se oponen al capi-
tal y las naturalezas modernas está globalizado de alguna manera,
puesto que, por ejemplo, los movimientos sociales toman presta-
dosdiscursosmetropolitanosdelaidentdadyelambiente(Brosius,
1997).Porelcontrario,muchasformasdelolocalsonofrecidaspara
el consumo global, desde el parentesco hasta las artesanías, la mú-
sica y el ecoturismo.
Elpuntoconsisteendistnguiraquellasformasdeglobalización
delolocalquepuedenconvertrseenfuerzaspolítcasefectvaspara
ladefensadellugarydelasidentdadesbasadas-en-lugar,asícomo
aquellas formas de localización de lo global que desde lo local se
pueden llegar a utlizar para su propia ventaja. Como Virilio lo ex-
presó, «amo lo local cuando le permite a uno ver lo global, y amo lo
localcuandounolopuedeverdesdeloglobal»(Virilio,1999:112).
Para construir el lugar como un proyecto, para hacer de los ima-
ginariosbasados-en-lugarenunacrítcaradicalalpoder,yparaali-
near la teoría social con una crítca al poder en favor del lugar, se
requiere que nos aventuremos en otros terrenos. Esta propuesta re-
suena y adquiere mayor alcance en la idea de Jane Jacob de que «al
atender a lo local, al tener en cuenta lo local seriamente, es posible
ver cómo las grandes ideas del imperio se convierten en tecnologías
inestablesdepoderatravésdeltempoydelespacio»(1995:158).
Ciertamente, «el lugar» y «el conocimiento local» no son panaceas
que solucionarán los problemas del mundo. El conocimiento local
de los planeadores, de los teóricos, y la tercera naturaleza como aquella vivida por las
personasensucotdianidad)?
157
Laculturahabitaenlugares
noespuronilibrededominación;loslugarespuedenllegaratener
susformaspropiasdeopresióneinclusivedeterror;sonhistóricos
y están conectados con el mundo más amplio a través de relacio-
nes de poder, que de muchas formas los determinan. La defensa
delconocimientolocalqueseproponeesalavezpolítcayepiste-
mológica, y surge del compromiso con un discurso de la diferencia
decarácterant-esencialista.Encontradeaquellosquepiensanque
la defensa del lugar y del conocimiento local es indiscutblemente
romántca, se puede decir con Jacobs que «es una forma de nos-
talgiaimperial,undeseoporel‘natvonotocado’,laquepresume
que estos encuentros [entre lo local y lo global] sólo marcan otra
fase del imperialismo» (1996: 161). Sería necesario, sin embargo,
extender nuestra cuestón sobre el lugar para considerar aspectos
más amplios tales como la relación del lugar con las economías re-
gionalesytransnacionales;ellugarylasrelacionessociales;ellugar
y la identdad; el lugar, las fronteras y el entrecruzamiento de las
fronteras;ellugarylasmodernidadesalternatvas;yelimpactode
latecnologíadigital,partcularmentedelinternet,sobreloslugares.
¿Qué cambios ocurren en lugares partculares como resultado de
la globalización? O, al contrario, ¿qué nuevas formas de pensar el
mundo emergen de los lugares como resultado de estos encuen-
tros?¿Cómoentendemoslarelaciónentrelasdimensionesbiofsi-
cas,culturalesyeconómicasdellugar?
Lanocióndemodelosculturalesdenaturalezaydepráctcasno-
capitalistas no dejan a un lado la necesidad de repensar el capitalismo
y la globalización. Esta es una pregunta molesta que apunta a la debi-
lidaddelcapitalocentrismo.Sinembargo,elhechodequeelmarxis-
mo y otros marcos de pensamiento progresivos hayan evidenciado su
imposibilidad de transformar este sistema ha llevado a suponer que
el capitalismo es inmune a una reconceptualización radical y a una
oposición que, al parecer, esta cada vez más atrincherada en el mismo
actodelacrítca.¿Peroesposibleverlodeotramanera?
¿Qué tal si teorizamos el capitalismo no cómo algo grande y abar-
cador,sinocomoalgoparcial,comounconsttuyentesocialentre
muchos? [...] ¿Qué tal si el capitalismo fuese una serie de dife-
158
Unamingaparaelpostdesarrollo
rentespráctcasesparcidassobreelpaisajequeson(paraconve-
niencia y en violación de la diferencia) comúnmente vistas como
iguales? Si categorías como la subjetvidad y la sociedad pueden
pasarporelpensamientoradical,dondepreviamenteexistauna
presumidafjeza,produciendounacrisisdelaidentdadindividual
ysocial,¿nopodemosdarlealcapitalismounaidentdadencrisis
también?(Gibson-Graham,1996:260,261).
Lomismopuededecirsesobrelanaturaleza(Escobar,1999a).Esin-
negable que el capitalismo opera en las diferentes escalas, que está
siemprepresenteenlaproduccióndellugar;aúnmás,elcapitalismo
debe operar con base en su incorporación en los lugares, y hay pro-
bablemente tantas variedades de esta incorporación como lugares,
pese al mejor esfuerzo del capital por normalizar sus condiciones de
operación. Sin embargo, esto también signifca que el capitalismo
es, al menos en cierto grado, transformado por los lugares. De la
misma forma que las mujeres no están completamente defnidas
porsurelaciónconloshombres,loslugaresylosno-capitalismosno
estáncompletamentedefnidosporsurelaciónconelcapitalismoy
elespacio(Gibson-Graham,1996).Comohasidodichoapropósito
de los africanos, la gente en los lugares puede llegar a crear econo-
míaslocales«atravésdepráctcassocio-culturalesqueseartculan
en Occidente pero que no son familiares con él», y éstas a veces
brindan «oportunidades de incorporar otras culturas sin que sean
aculturados»(HechtySimone,1994:138,71).Deunamaneramás
positva,signifcaquepluralizarlaidentdaddelcapitalismo—ode
los capitalismos— requiere también de la liberación discursiva de
los lugares (y de la economía) con respecto a una total determina-
ción del capital o de la modernidad para ese caso. El idioma de los
capitalismos o modernidades localizadas o hibridizadas, aunque su-
gestvoyútl,novabastantelejos.Estasnocionesusualmentedejan
deladolapreguntaporlasgenealogíasqueenvuelvenesaspráct-
casysuconexiónconelpoder.
¿Es posible, entonces, aceptar que el postdesarrollo ya está (y
siempre ha estado) bajo una contnua re/construcción? ¿Que los
lugares siempre son defendidos y recreados, y que hay diferentes
159
Laculturahabitaenlugares
economíassurgiendosiempre?¿Quélaspráctcasecológicasalter-
natvas no sólo pueden ser documentadas sino que están siempre
porserluchadasenmuchaslocalidades?Atreverseaconsiderarse-
riamenteestaspreguntassuponeunapolítcadelalecturadiferente
por nuestra parte como analistas, y contribuir así a transformar las
polítcasdelarepresentación.Enelcampodeldesarrolloalternatvo
se ha experimentado mucho en diversos lugares, en términos de
intentar combinaciones entre conocimiento y poder, verdad y prác-
tcaqueincorporanactvamentealosgruposlocalescomoproduc-
tores de conocimiento. ¿Cómo el conocimiento local será traducido
enpoder,yestesaber-poderenproyectosyprogramasconcretos?
¿Cómolasconstelacioneslocalesdesaber-poderpuedenconstruir
puentesconformasexpertasdeconocimientocuandoseanecesa-
rio?,y¿cómopuedenampliarsuespaciosocialdeinfuenciacuando
son enfrentadas con condiciones locales, regionales, nacionales y
transnacionalesperjudiciales,comoocurreconfrecuencia?
Una antropología de la globalización fundamentada en la nece-
sidaddeidentfcardiscursossocialessignifcatvosdeladiferencia
(cultural, ecológica, económica, polítca) y en las maneras en que
puedenoperarcomodiscursosqueartculanalternatvas,examina-
ríalasdiversasformasdeconstruircultura,naturalezaeidentdades
hoy en día, así como la producción de diferencias a través de pro-
cesoshistórico-espaciales,quenosolamentesonproductodefuer-
zasglobales–seancapitalismo,nuevastecnologíasointegracióndel
mercado–sinoquetambiénestánligadasalugaresyasudefensa.
Es importante hacer visibles las diferentes lógicas locales de produc-
cióndeculturaseidentdades,depráctcasecológicasyeconómicas,
que incesantemente están emergiendo en comunidades del mundo
entero. ¿Hasta dónde logran plantear un importante, y quizás ori-
ginal, reto al capitalismo y las modernidades eurocentradas? Más
aún, ¿cuáles serían las condiciones que permitrían a las práctcas
basadas en el lugar crear estructuras alternatvas que les den una
oportunidadparasobrevivir,crecerporsímismasyforecer?
Elcampodelosmovimientossociales,partcularmentedealgu-
nosmovimientosétnicosyecológicos,ofreceunterrenofértlpara
pensar en estas preguntas y en las polítcas del lugar en general.
160
Unamingaparaelpostdesarrollo
Por ejemplo, la noción del territorio que está siendo elaborada por
actvistasdemovimientossocialesyecologistaspolítcosenalgunas
áreas de la selva húmeda establece una relación entre el lugar, la
culturaylanaturaleza.EnlaselvahúmedadelPacífcocolombiano,
por ejemplo, actvistas del movimiento social de las comunidades
negras han desarrollado un sofstcado marco de ecología polítca
queligalaidentdad,elterritorioylaculturaenestrategiasalterna-
tvas de conservación y uso sostenible de los recursos biodiversos
de la región. Abordemos ahora brevemente este aspecto del mo-
vimientosocialantesderetomarlapreguntaporlaspolítcasdela
defensa del lugar en un plano más teórico.
Movimientos sociales y estrategias subalternas de localización
16
LaregiónPacífcadeColombiaesunavastaáreadeselvahúmeda
deaproximadamente900kmdelargoy50-180kmdeancho,quese
extendedesdePanamáyEcuador,yentrelacadenamontañosamás
occidentaldelosAndesyelOcéanoPacífco.Esconocidacomouna
de las zonas de mayor concentración de la diversidad biológica del
mundo.Deunatotalidaddecasiunmillóndehabitantes,losafro-
colombianos, descendientes de esclavos traídos desde comienzos
delsigloXVIparatrabajarenlamineríadeoro,consttuyencercadel
90%delapoblación,ylosindígenasdevariosgruposétnicoscom-
ponen casi el 5%. Cerca del 60% de la población aún vive en asenta-
mientos rurales en las riberas de los numerosos ríos, que, en la parte
16 Estaesunapresentaciónextremadamentesucintatantodelaregiónencuestóncomo
delmovimiento.Tienelaintencióndecomunicarallectorelsentdodeimportanciadado
a la cultura, al lugar y al territorio por este movimiento. El concepto de «territorio» en
sí mismo es bastante nuevo, pues data de la mitad de los ochenta, y también lo es la
etnización de las identdades negras. La defensa de los territorios y de las identdades
étnicassólosehaconvertdoenproyectospolítcosenlosañosnoventa.Paramásamplios
antecedentes sobre la región ver Whiten (1986), Escobar y Pedrosa (1996), Restrepo
y del Valle (1996) y Camacho y Restrepo (1999). El movimiento social de comunidades
negrasesanalizadoenGrueso,RoseroyEscobar(1998),yelmarcodeecologíapolítcadel
movimientoenEscobar(1998).Finalmente,ellibroqueactualmenteestoyescribiendo
sobre estos temas tene un capítulo sobre el lugar, del cual adapto los breves apuntes
incluidosacá.Ellibroestábasadoenochoañosdeinvestgación,incluyendoveintemeses
detrabajodecampo,queempezóconunperiododeunañoen1993.
161
Laculturahabitaenlugares
sur, corren desde los Andes hasta el océano. Aunque la región nunca
ha estado completamente aislada, dos factores han generado cam-
bios sustantvos en los últmos años: la radical apertura neoliberal
del país a la economía mundial adoptada por el gobierno después
de1990,ylaadjudicacióndederechoscolectvosterritorialesycul-
turales a las comunidades negras (la Ley 70) como consecuencia de
la implementación de la nueva consttución nacional en 1991.Fue
enelcontextodeestacoyunturaquetrescambiosimportantespara
este trabajo deben ser situados. Primero, el creciente ritmo de las
actvidades extractvas capitalistas, tales como la rápida expansión
de las plantaciones de palma africana y de cultvos industriales de
camarón en la parte sur de la región. Segundo, la preocupación por
la destrucción de la diversidad biológica, que ha llevado a la imple-
mentación de un novedoso proyecto para su conservación, con uno
de los movimientos sociales de la región como uno de los mayores
interlocutores del proyecto. Tercero, el surgimiento de importantes
movimientos étnicos, partcularmente el movimiento social de co-
munidades negras.
¿Cómo la producción de esta región de «selva húmeda» puede
seranalizadaentérminosdellugar?Entérminosgenerales,el«Pa-
cífcobiogeográfco»,comoseconoceestaregión,esconstruidoa
travésdeprocesosqueincluyenlohumano,lobiofsiconohumano,
y mundos maquínicos que operan en muchas escalas, desde lo mi-
crobiológico hasta lo transnacional. Estos procesos pueden ser vis-
tosesquemátcamenteacontnuación:
1. Los procesos históricos de la formación biológica y geológica. Los
geólogosylospaleocientfcospresentanunavisióndelaregión
en términos del tempo geológico y de evolución, de tal forma
quedancuentadesuespecifcidadyampliadiversidadbiológica.
2. Losprocesoshistóricosconsttuidosporlaspráctcascotdianas
delascomunidadeslocalesnegrasindígenasymestzas.Através
desuslaboriosaspráctcascotdianasdeser,conoceryhacer,las
comunidadeshanconstruidoactvamentesusmundossociona-
turales por varios siglos, incluso en medio de otras fuerzas.
3. Los procesos históricos de acumulación del capital en todas las
escalas, desde lo local a lo global. El capital es sin duda una de
162
Unamingaparaelpostdesarrollo
lasfuerzasmáspoderosasquepartcipanenlaconstrucciónde
esta y la mayoría de las otras regiones de selva húmeda en el
mundo.Sinembargo,laconstruccióndelPacífcocomolugarno
puede explicarse únicamente en términos del capital. En efec-
to, puede afrmarse que formas no capitalistas existen y están
siendocreadasactualmentedesdeladinámicadelaspráctcas
culturalesyecológicasbasadas-en-lugar,aunenartculacióncon
el capital y el Estado.
4. Los procesos históricos de incorporación de la región dentro
del Estado, partcularmente a través de representaciones y es-
trategias de desarrollo. Estos procesos han adquirido gran im-
portanciaenlasúltmasdécadas,durantelascualeselgobierno
fnalmentebuscóincorporaralaregiónplenamentedentrode
su aparato desarrollista. A comienzos de los años ochenta, el Pa-
cífco colombiano fue representado por primera vez como una
región «desarrollable» en los discursos del Estado. El capital y el
desarrolloconsttuyeronunadobleestrategiaparalaterritoria-
lizacióndelPacífcocomounespaciomodernodeconocimiento
e intervención.
5. Las práctcas culturales-polítcas de los movimientos sociales.
Después de los años noventa, los movimientos negros e indíge-
nas se convirteron en importantes actores para la representa-
ción y construcción del Pacífco como lugar y territorio-región.
Estos movimientos han puesto en marcha una polítca cultural
que opera principalmente a través de procesos de etnización de
laidentdadconcercanaconexiónconlasestrategiasecológicas
yalternatvasdedesarrollosostenible.
6. Losdiscursosypráctcasdelatecnocienciaentodaslasesca-
las,desdelolocalaloglobal,partcularmenteenlasáreasde
conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad. La «biodi-
versidad» se ha convertdo en un poderoso discurso y ha ori-
ginado una red que abarca cada vez más dominios de acción
cultural, polítca y ecológica. A comienzos de los noventa, la
red de la biodiversidad se ha convertdo en un elemento im-
portante en la lucha por el Pacífco colombiano como lugar y
territorio.
163
Laculturahabitaenlugares
Enunmodomuyesquemátco,estosprocesospuedendividirse
en dos grandes estrategias. Estas estrategias, debe ser enfatzado,
no son limitadas o discretas, sino que se superponen y en muchas
formasseco-producen:
1. Las estrategias de localización global elaboradas desde el capital,
el Estado y la tecnociencia. El capital, el Estado y la tecnociencia
se engranan en una polítca de la escala que intenta negociar
la producción de la localidad en su favor. Sin embargo, dado en
que estas estrategias no son basadas en-lugar, inevitablemen-
te generan un efecto deslocalizador con respecto a los lugares
locales, a pesar de sus esfuerzos por artcularse con las locali-
dades.(Nodiscutréahoraesasestrategiasterritorialesbasadas
en la violencia de las armas, que infortunadamente han ganado
ascendenciaenlaregióndesdefnalesdelosañosnoventa,cau-
sando un desplazamiento masivo de gente diversos de lugares).
2. Estrategias subalternas de localización elaboradas por comuni-
dades y, partcularmente, por movimientos sociales. Estas es-
trategias son de dos clases: estrategias basadas en el lugar que
dependen de su vínculo con el territorio y la cultura, y estrate-
gias glocales surgidas por el trabajo en redes (meshworks) que
lespermitealosmovimientossocialesartcularseenlaproduc-
cióndelalocalidadalestablecerunapolítcadelaescaladesde
abajo. Los movimientos sociales se artculan con la polítca de
la escala al confgurar redes de la defensa de la biodiversidad
y a través del establecimiento de coaliciones con otras luchas
basadas-en-lugar.
LosactvistasdelProcesodeComunidadesNegras(PCN)hanar-
tculadoprogresivamenteunmarcodeecologíapolítcaensuinte-
racción con la comunidad, el Estado, las ONG y sectores académicos.
UnadelacontribucionesimportantesdelProyectoBiopacífco(PBP)
hasidoiniciarunainvestgaciónyconceptualizacióndelos«sistemas
tradicionales de producción» de las comunidades ribereñas. Para el
equipodelPBPylosactvistasdelPCN,esclaroqueestossistemas
están más equipados para el consumo local que para el mercado y
la acumulación; han operado como formas de resistencia, incluso
164
Unamingaparaelpostdesarrollo
cuando han contribuido a la marginalización de la región. También
escomúnmenteapreciadoquelaspráctcastradicionaleshansido
sosteniblesalgradoquehanpermitdolareproduccióndelasecolo-
gíasculturalesybiofsicas(SánchezyLeal,1995).Estasostenibilidad
hasidocadavezmáscuestonadaenelcasodecasitodaslascomu-
nidades,almenosenlasdosdécadaspasadas.Losactvistashanin-
troducidoimportantesynovedosasconcepcionesenestecontexto.
La primera es la defnición de la «biodiversidad» como «territorio
más cultura». Una visión muy cercana es la consideración de la sel-
vahúmedadelaregióndelPacífcocomouna«territorio-regiónde
grupos étnicos», esto es, como una unidad ecológica y cultural que
esconstruidalaboriosamenteatravésdepráctcasculturalesyeco-
nómicascotdianasdelascomunidades.
El territorio-región es también pensado en términos de «co-
rredores de vida», verdaderos modos de artculación entre formas
socioculturales de uso y los ambientes naturales. Hay, por ejemplo,
corredores de vida ligados a los ecosistemas de manglares, al piede-
monte,alapartemediadelosríos,yseextendenhaciaelinteriordel
bosque,loscualesseconstruyenapartrdeactvidadespartculares,
tales como la minería de oro tradicional o la recolección de conchas
por parte de las mujeres en las áreas de manglar. Cada uno de estos
corredoresestámarcadoporpatronespartcularesdemovilidad,re-
laciones de poder (género, parentesco, etnicidad), uso del ambiente
yvínculosconotroscorredores.Cadaunoimplicaunusopartcular
yunaestrategiademanejodelterritorio.Elterritorio-regiónesuna
categoría de las relaciones interétnicas que apunta hacia la construc-
ción de alternatvas de vida y modelos sociales. Implica el intento
deexplicarladiversidadbiológicadesdelaperspectvaendógenade
laslógicaseco-culturalesdelPacífco.Másconcretamente,elterrito-
rioesvistocomounespaciodeapropiaciónefectvadelecosistema,
estoes,comoaquellosespaciosutlizadosparasatsfacerlasnecesi-
dades de las comunidades y para el desarrollo social y cultural. Es un
espaciomultdimensionalparalacreaciónyrecreacióndepráctcas
ecológicas, económicas y culturales de las comunidades.
Para una comunidad ribereña dada, esta apropiación tene di-
mensiones longitudinales y transversales, y algunas veces abarca
165
Laculturahabitaenlugares
cuencas de varios ríos. Así defnido, el territorio comprende varias
unidadesdepaisaje;y,másimportante,incorporaunproyectoco-
munitario de vida. El territorio-región, al contrario, es concebido
como una construcción polítca para la defensa de los territorios y
susostenibilidad.Deestamanera,elterritorio-regiónesunaestra-
tegia de sostenibilidad y, viceversa, la sostenibilidad es una estra-
tegiaparalaconstrucciónydefensadelterritorio-región.Sepuede
decir entonces que la región-territorio artcula el proyecto de vida
delascomunidadesconelproyectopolítcodelosmovimientosso-
ciales. La lucha por el territorio es entonces una lucha cultural por
la autonomía y la propia determinación. Esto explica por qué para
muchagentedelPacífcolapérdidadelterritoriosignifcaríaunre-
greso a la esclavitud o peor, quizás, el convertrse en «ciudadanos
comunes».Elasuntodelterritorioesconsideradoporlosactvistas
del PCN como un reto para desarrollar las economías locales y las
formas de gobernabilidad que puedan apoyar su efectva defensa.
El fortalecimiento y la transformación de los sistemas de producción
tradicionales y de los mercados y economías locales; la necesidad
depresionarporelprocesodettulacióncolectva;yeltrabajopor
el fortalecimiento organizacional y el desarrollo de formas de gober-
nabilidad territorial, son componentes de una abarcadora estrategia
centrada en la región. Finalmente, es claro que las comunidades en
símismashantenidouncrecientesentdodepérdidadelterritorio
en el presente y han pensado en lo que tendría que hacerse para
defenderlo. Aquellos en las comunidades ribereñas son los más dis-
puestosaseñalarla«pérdidadelosvalorestradicionalesylaident-
dad» como la más inmediata fuente de pérdida del territorio. Otros
factoresparecenconvergerenestavariable:abandonodelaspráct-
casdeproduccióntradicional,presenciainusitadadepráctcasirra-
cionalesdeexplotación,posicionamientodelaspolítcasdesarrollis-
tasdelEstadoorientadasporcriteriosexternos,ritmocrecientede
laextracciónindustrialylaexistenciademodeloseducatvostotal-
mente inapropiados y alienantes para los jóvenes, son citados como
los factores más comunes asociados a la perdida de los valores y del
territorio. En enriquecedoras discusiones con líderes de la comuni-
dadyactvistasdelosmovimientossociales,hanempezadoasurgir
166
Unamingaparaelpostdesarrollo
otros factores ligados a la pérdida del territorio: el incremento de
las plantaciones y la especialización de actvidades productvas; el
impacto cultural de los medios masivos de comunicación, la educa-
ciónylaculturanacional;lasmigracionesylallegadadeextranjeros
alaregiónqueaboganporunaétcadelcapitalismoyelextractvis-
mo;y,porsupuesto,polítcasdedesarrolloinadecuadas,laapertura
neoliberal a los mercados mundiales y las demandas de la economía
global.
Para resumir, a las estrategias capitalistas de producción de la
localidad (y, de alguna manera, elaboradas por la tecnociencia),
los movimientos sociales oponen estrategias de localización, que,
como hemos visto, se enfocan en primera instancia en la defen-
sa del territorio y la cultura. Los lenguajes de la biodiversidad, la
sostenibilidad, los sistemas de producción tradicionales, los dere-
chos culturales, y las identdades étnicas son todos entretejidos
porlosactvistasdelosmovimientosenundiscursoparaladefen-
sadellugaryunmarcodeecologíapolítcaquelespermiteartcu-
larunaestrategiapolítca.Losmovimientossociales,talescomoel
movimiento de las comunidades negras del Pacífco colombiano,
avanzan, entonces, en el desarrollo de una triple estrategia de lo-
calización para la defensa de sus territorios: una estrategia loca-
lizante basada en el lugar, para la defensa de los modelos locales
de naturaleza y de práctcas culturales; una estrategia de locali-
zación a través de un actvo y creatvo engranaje con las fuerzas
translocales,talescomomovimientosambientalesodeidentdad
o varias coaliciones globales en contra de la globalización y el libre
mercado; y una dinámica estrategia polítca que vincula la iden-
tdad, el territorio y la cultura en niveles locales, regionales, na-
cionalesytransnacionales.Losmovimientossocialesdeestetpo
se ocupan de una novedosa polítca de escala que está por ser
estudiada etnográfcamente. Estas etnografas deben relacionar
las luchas basadas-en-lugar, aunque transnacionalizadas, con las
redes transnacionales fomentadas por los discursos globales de la
tecnocienciayelcapital;debenmirarlasredesentérminosdeun
diverso conjunto de actores y discursos que operan en diferentes
escalas;ydebeninvestgarlasmanerasenlascualesestosactores
167
Laculturahabitaenlugares
se relacionan a la vez con lugares y espacios mientras «viajan» una
y otra vez entre diferentes dominios de la red
17
.
Lugar, diferencia y la polítca de la escala
¿Cuáles son los prospectos para la defensa de proyectos de lugar
talescomolosdelPacífcocolombiano?Esimportanteencararesta
pregunta de una forma general antes de concluir. Para Dirlik, la so-
brevivenciadelasculturasbasadasen-lugarseasegurarácuandola
globalización de lo local se compense con la localización de lo global
—esto es, cuando la simetría entre lo local y lo global sea reintrodu-
cida en términos sociales y conceptuales y, debemos agregar, cuan-
do las diferencias económicas y ecológicas sean propuestas como
centrosdeanálisisydeestrategiasdeacción—.Enúltmainstancia,
sin embargo, la imaginación y la comprensión de diferentes órdenes
demanda «la proyección de los lugares en espacios para crear nue-
vas estructuras de poder [...] de manera que incorporen los lugares
ensumismaconsttución»(Dirlik,2000:39).Estotambiénimplica-
ríaelposicionamientodeimaginariosnocapitalistasenlaconsttu-
ción de economías y estructuras económicas, y defender las culturas
locales de su normalización por parte de las culturas dominantes
paraquepuedanconvertrseenfuerzaspolítcasydevidaefectvas.
17 Baso este análisis preliminar de las redes en mi conocimiento y vínculo con varias
redes, incluyendo el movimiento social de comunidades negras y sus actvidades
transnacionales;elproyectopatrocinadoporlaUnesco«MujeresenlaRed»(Harcourt
1999b),redinternacionaldedicadaalestudioypromocióndelusodelasNTICporgrupos
demujeresdelmundoentero;yelInternatonalGroupforGrassrootsInitatves(IGGRI),
que agrupa movimientos sociales en contra de la globalización. También he seguido a
distancialasactvidadesdelaPeople’sGlobalActonAgainstFreeTrade(PGA),localizada
en Génova, que ha sido clave en diferentes movilizaciones en contra de la Organización
Mundial de Comercio, desde mayo de 1998. Dos disertaciones en la Universidad
de Massachussets en Amherts por Chaia Heller y Mary King, también adelantan una
etnografadelared.Laprimeraenelcontextodelamovilizaciónfrancesacampesinaen
contradelaagriculturatransgénica(verEscobaryHeller,1999),mientrasquelasegunda
seenfocaenlasactvidadesdeunpequeñonúmerodeONGradicaleseneláreadelos
recursos genétcos y de la conservación de la biodiversidad. El últmo capítulo de un
libro que estoy actualmente escribiendo, basado en varios años de trabajo de campo en
elPacífcocolombiano,sededicaconmayordetenimientoalateoríayetnografadelas
redes.
168
Unamingaparaelpostdesarrollo
Para que esto suceda, los lugares deben proyectarse a sí mismos
en los espacios que están presentes en los dominios del capital y la
modernidad» (Dirlik, 2000: 40). Algunos movimientos sociales están
indicandoelcaminoconsuredefnicióndelarelaciónentrelanatu-
ralezaylasociedad,entreloculturalylopolítco.
Esto de ninguna manera supone reifcar lugares, culturas loca-
les, o formas no capitalistas pensadas como «no tocadas» o por
fuera de la historia. Prestar atención al lugar y a las culturas locales
es desestabilizar «los espacios más seguros del poder y la diferen-
ciamarcadosporlasperspectvasgeopolítcasydeeconomíapolí-
tca» (Jacobs, 1996: 15). Como Jacobs agrega, «la dicotomía entre
loauténtcamentelocalyloapropiadamenteglobaltenesupropia
nostalgia problemátca. En el mejor de los casos, la categoría resi-
dual de lo local provee esperanzas para la resistencia. En el peor,
se considera que lo local sucumbe a lo global dado sus compromi-
sos por acomodarse» (1996: 36).Hablar de actvar lugares locales,
culturas, naturalezas y conocimientos en contra de las tendencias
imperializantes del espacio, el capitalismo y la modernidad no es un
operacióndeusexmachina,sinounaformaparairmásalládelrea-
lismo crónico impulsado por los modos de análisis establecidos. Se-
guramenteloslugaresylaslocalidadessonpartedelapolítcadela
mercantlizaciónylamasifcacióncultural,peroelconocimientodel
lugarylaidentdadpuedecontribuirproduciendodiferentessignif-
cados —de economía, naturaleza o una y otra— dentro de las condi-
ciones del capitalismo y la modernidad en que se desenvuelve.
Masseyloplanteómejoralhablardeunaaproximaciónallugar
y el espacio que ella favorecería:
Esto imaginaría lo espacial como la esfera de la yuxtaposición, o
co-existencia, de distntas narratvas, como el producto de rela-
ciones sociales inundadas de poder; sería una visión del espacio
queintentaenfatzaralavezsuconstrucciónsocialysunecesaria
naturaleza permeada por el poder. Dentro de este contexto, los
«lugares» pueden ser imaginados como artculaciones partcula-
res de estas relaciones sociales, incluyendo las relaciones locales
«dentro»dellugarylasmuchasconexionesqueseextendenmás
169
Laculturahabitaenlugares
alládelmismo.Ytodaséstasembebidasencomplejasyestratfca-
das historias. Esto es, el lugar considerado como abierto, poroso e
híbrido–esteesellugarcomounlugardeencuentro(unavezmás,
laimportanciadereconocerlo«espacial»entantoyuxtaposición
de diferentes narratvas)–. Esta es una noción del lugar donde la
especifcidad(loúnicolocal,elsentdodellugar)nosederivade
lasraícesmítcasinternasnidelahistoriadelrelatvoaislamiento
–el no ser interrumpido por la globalización– sino precisamente
por la absoluta partcularidad de la mezcla de infuencias que se
encuentranallíjuntas.(1999:18;vertambiénMassey,1994).
Esta es una formulación constructva a la cual los antropólogos
pueden agregar la necesidad de tener en cuenta la base cultural de
aquelloqueesespecífcoallugaryalsentdodelugar—incluyendo
aquellosaspectosdellugarquepuedenserirreductblesalamisma
dialéctcaquelosgeógrafosreferen—.ElénfasisdeMasseyenlas
narratvasylaespecifcidadabreelcaminoparaquelosgeógrafos
estén más dispuestos a considerar las dimensiones culturales del es-
pacio. El espacio no es culturalmente neutral, como suele asumirse.
La relación entre el espacio y las necesidades naturales y culturales
debe ser estudiado con más detenimiento por las narratvas espa-
ciales que tenden a tomarlo como dado. La producción del espa-
cioatravésdeprocesosynarratvasdelcapitalyeldesarrollo,por
ejemplo, es bien diferente del espacio luchado por los movimientos
sociales(i.e.el«territorio-región»delPacífcocolombiano).
Por otra parte, y aunque esta idea sólo puede ser aquí mencio-
nada de paso, los movimientos sociales llevan las redes y glocalida-
des a producir diferentes clases de espacio. Los espacios creados
por el capital, no sólo abstraídos del lugar sino con tendencia a re-
forzar los espacios regularizados de la modernidad, son conducidos
pormecanismosdedes-yre-territorializaciónquesólopuedente-
nerencuentahastaciertopuntoquéesloespecífcoallugar.Para
plantearlo simplemente, el capital opera al nivel local pero no puede
tenerunsentdodelugar—almenosnoenunsentdofenomeno-
lógico—. Esta idea concuerda con la sugerencia de Doreen Massey
de que al concebir el espacio como un producto de interrelaciones,
170
Unamingaparaelpostdesarrollo
esto es, como una genuina multplicidad existente, se debe tener
en cuenta que el «Sur» o las culturas de gran parte de Asia, África y
Latnoamérica,«puedentenersupropiahistoriaquecontar».Esto
implica,enconsecuencia,que«loqueserequiereparalaconsttu-
ción de lo espacial es un grado de autonomía mutua, una pluralidad
genuina […] Un entendimiento de la espacialidad, en otras palabras,
implica el reconocimiento de que hay una historia más que está ocu-
rriendoenelmundoyqueestashistoriastenen,almenos,unare-
latvaautonomía»(Massey,1998:3;vertambiénSlater,1998).Una
vez más, es importante subrayar la fuente cultural de esta diferencia
y autonomía. Massey está absolutamente en lo cierto al destacar lo
que llama «la especialización de la historia de la modernidad» como
un problema clave para la conceptualización de la globalización
—esto es, el hecho de que lo que es descrito como globalización es
launiversalizacióndeunmodopartculardeimaginarculturasyso-
ciedades,considerandocomoteniendounarelaciónpartcularcon
el espacio (nacional)—. La globalización, en otras palabras, empieza
conlafalsasuposicióndeespaciosyadivididosenparcelas(Estados-
nación), y de lugares que ya están separados, limitados y subordi-
nados. Al desligar la historia de la globalización de la de la moderni-
dad, Massey quiere abrir el imaginario de la globalización hacia una
alteridaddeformasdeespacio-lugar;esunamanerademultplicar
las posiciones geográfcas de enunciación para una globalización
verdaderamente especializada. Sugiero que pensar en términos de
glocalidades,quecualitatvamentereorganizanyrecreanelespacio,
es una forma de conseguirlo. Para que esta posibilidad sea comple-
tamente visible, sin embargo, es necesario desplazarse al terreno de
lacultura.Laspolítcasculturalesdelosmovimientossocialessugie-
ren maneras de reconectar el espacio y el lugar que no se rinden a
lasnarratvasestandarizadasdelcapitalylamodernidad.
Estasdiscusionesdellugaryainsinúanlapreguntaporlapolítca
de la defensa del lugar. Teóricamente, es importante aprender a ver
laspráctcasculturales,ecológicasyeconómicasbasadasenellugar
comofuentesimportantesdevisionesalternatvasydeestrategias
para reconstruir mundos locales y regionales, sin importar cuán pro-
ducidos por «lo global» pueden llegar a estar. Socialmente, es ne-
171
Laculturahabitaenlugares
cesario pensar en las condiciones que pueden hacer que la defensa
dellugar—omásprecisamente,deconstruccionespartcularesdel
lugar y la reorganización del lugar que esto puede acarrear— sea
un proyecto realizable. Como mencioné, en su triple estrategia de
localización,algunosmovimientossocialesdelaselvahúmedaart-
culanloquelosgeógrafosllaman«unapolítcadelaescala»;saltan
deunaescalaaotraensumovilizaciónpolítca.Losresultadosocu-
rren en varias escalas, desde los territorios locales a la construcción
de mundos regionales socionaturales, como ocurre en el Pacífco,
comoun«territorio-regióndegruposétnicos».Deestamanera,es-
ferasecológicaspúblicasalternatvaspuedenserabiertasencontra
delasecologíasimperialesdelanaturalezaydelaidentdaddela
modernidad capitalista.
Es cierto que el capital y la globalización logran efectos dramá-
tcosdeescalamiento.Controlanloslugaresatravésdelcontroldel
espacio. Como los geógrafos han apuntado (Swyngedouw, 1997,
1998),somostestgosdeunimportantere-escalamientogeográfco
realizado por el capital que transforma el poder al nivel global y a las
formas globales de gobierno (i.e. NAFTA, UE, GATT y OMC). La ma-
yoría de las veces estas maniobras son desempoderadoras y no son
democrátcas;estánsostenidasporlosdiscursosdellibremercadoy
el desarrollo. Sin embargo, los movimientos sociales y las ONG pro-
gresistasamenudocreanredesquealcanzanefectossupra-lugares
que no son despreciables. Las diversas redes de los pueblos indí-
genas de las Américas ya son bien conocidas al respecto, pero hay
redes transnacionales que emergen alrededor de una multtud de
temasentodoelmundo.Lasdemostracionesant-OMCenSeatle
en noviembre de 1999 son un caso puntual. Fueron realmente el
resultado de redes de organizaciones en ascenso, al menos, desde
las protestas ant-GATT en India a principios de los años noventa.
Estas redes propiciaron la reorganización del espacio desde abajo y
cierta simetría entre lo local y lo global. Pueden ser vistas en su fun-
ción de crear «glocalidades», esto es, confguraciones culturales y
espaciales que conectan unos lugares con otros para crear espacios
regionalesymundosregionales.Glocalidadsignifcaquetodoeslo-
cal y global, pero, para estar seguros, no global y local de la misma
172
Unamingaparaelpostdesarrollo
manera (Dirlik, 2000). En otras palabras, no sólo el capital sino las
luchasbasadas-en-lugarreorganizanelespacioatravésderedes,y
lo hacen de acuerdo con parámetros y preocupaciones diferentes.
Estotambiénesparasugerirquelapolítcadellugarteneque
encontrarse en la intersección de los efectos del escalamiento de las
redes,porunlado,ydeidentdadesemergentes,comolasnegrase
indígenasdelPacífcocolombiano,porelotro.Losmovimientosso-
ciales y las comunidades locales no están sólo atrapadas en lugares,
esperando la mano liberadora del capital, la tecnología o el desarro-
lloparaunirsealasredesdelosfujostransnacionalesdemercan-
cías, imágenes, entre otros. Al conformar redes y glocalidades —aún
siseartculanconlasredesdominantes—,losmovimientossociales
pueden contribuir a democratzar las relaciones sociales, confron-
tar visiones de la naturaleza (como los debates de la biodiversidad),
retar la actual pasión tecnocientfca (como en el caso de la agri-
cultura transgénica y de los organismos transgénicamente modif-
cados, OGM), e incluso sugerir que las economías pueden ser orga-
nizadas de un modo diferente de los dogmas neoliberales (como en
el resurgimiento del trueque y de economías de moneda local y la
pervivencia de práctcas no-capitalistas). Los movimientos sociales
sugierenque«elgestalt del poder» (Swyngedouw,1997),necesita
serabordadonosólodesdelaperspectvadelaespecializacióndel
capital sino también del lado de la producción del espacio por parte
deredesbasadas-en-lugar.Además,esvitalquelosinvestgadores
reconozcan a la vez la producción social y la construcción cultural
del espacio, pues el escalamiento de las redes tene efectos cultu-
rales que son a menudo dejados a un lado en las concepciones del
espacio y las redes, incluidas aquellas que han sido más ilustradoras
einfuyentes(i.e.Harvey,1989;Latour,1993;Castells,1996).
Unapolítcadeladiferenciabasadaenpráctcasyredesbasadas-
en-lugaresampliamenteapoyadaporelusocreatvodelasNTCI.Se
ha demostrado que la información y el trabajo en red son de vital
importancia para las estrategias polítcas de diversos movimientos
de derechos culturales, por ejemplo, los movimientos culturalis-
taszapatstasymayas(Nelson,1996),losmovimientosdemujeres
(Harcourt,1999b)yotrosmovimientosétnicos,ambientaleseindí-
173
Laculturahabitaenlugares
genas (Ribeiro, 1998; Escobar, 1999b). Puede parecer paradójico a
primeravistautlizarlasNTCI,conociendosusefectosdes-localiza-
dores al servicio del capital y los medios de información globales,
comopartedeunadefensadelaspráctcasbasadas-en-lugar.Pero
el hecho es que las personas enraizadas en las culturas locales están
encontrando maneras de obtener un puesto en la sociedad nacional
yglobalgraciasasuartculaciónconlascondicionesdeltransnacio-
nalismo para su defensa de las ecologías y culturas locales (Arizpe,
1999).Estoesasíporqueestasredesconsttuyenlalocacióndeac-
toreslocalesemergentesylafuentedepráctcasculturalesyposibi-
lidadesprometedoras.Sonmásefectvascuandosecombinaelact-
vismopolítcoeninternet(loquepodríadenominarseciberpolítca)
conelactvismoenlaslocacionesfsicas,dondeseasientanyviven
quienes forman parte de la red (esto es, las polítcas de lugares).
Debido a su anclaje histórico en los lugares y a las diferencias ecoló-
gicas y culturales que incorporan, las mujeres, los ambientalistas y
los movimientos sociales étnicos de algunas partes del mundo están
partcularmente preparados para esta tarea de tejer lo virtual y lo
real,ylacultura,elgénero,elambienteyeldesarrolloenpráctcas
polítco-culturalesinnovadoras(Ribeiro,1998;Rocheleau,Thomas-
SlateyWangari,1996;Harcourt,1999b;Escobar,1999b).
Lalecciónradicaldeunapolítcadellugarnoterminaacá,yhay
unaspectofnalquemegustaríamencionarantesdeterminar.Una
polítcabasadaen-lugarpuedepermitralosacadémicosyactvis-
taspensarenlascondicionesdeloquelosflósofosSpinosa,Flores
y Dreyfus (1997) han llamado «la recuperación de las habilidades
para hacer historia». Trabajando desde una fenomenología refor-
mada,estosautoresintentanrecuperarunanocióncontextualizada
ysituadadelapráctcahumanaencontrasteconlamiradadesita-
da y desprendida de las personas impulsada por el cartesianismo
y la ciencia moderna. Este intento toma completamente al lugar
como un proyecto crítco de la modernidad; sin embargo, puede
ser reinterpretado para iluminar ciertos aspectos insospechados de
la polítca del lugar. Mientras que los flósofos tenen en cuenta la
tendencia histórica referida a seres y comunidades desenraizadas
yfexiblesimpulsadasporlasNTCI,elloscreenquelashabilidades
174
Unamingaparaelpostdesarrollo
parahacerhistorialigadasaunvínculoconellugaryaidentdades
establesnohandesaparecidoypuedensercreatvamenterecupe-
radas. ¿Por qué? Porque, de acuerdo con su argumento, vivimos
nuestro mejor momento cuando nos ocupamos de actos de hacer
historia, entendiendo por esto la habilidad para ocuparnos del acto
ontológicodedes-obturarnuevasformasdeser,detransformarlas
maneras en que nos entendemos y tratamos con nosotros mismos y
conlascosas.Loslugarespuedenserpensadoscomo«espaciosdes-
obturados»(disclosivespaces),defnidoscomo«cualquierjuegode
práctcas para tratar con uno mismo, otras personas y cosas que
producen una relatva red de signifcados contenida en sí misma»
(Spinosa,FloresyDreyfus,1997:17).Mientrasquegranpartedela
actvidaddesarrolladaenloslugarespuedesercategorizadacomo
cotdianamente enfrentando o habitualmente des-obturando, hay
siempre la posibilidad de des-obturar históricamente. Esto puede
pasar, por ejemplo, cuando los actvistas identfcan y se apegan a
unaincongruenciaenmanerasquetransformanlaspráctcasante-
cedentesdecomprenderolosespaciosdes-obturadosenloscuales
laspersonasviven.Estahabilidadparades-obturarhacealmundo
parecer genuinamente diferente, es sólo posible con una vida vincu-
lada estrechamente con el lugar.
Esto se opone a la noción convencional de la esfera pública que
opera a través de un entendimiento desapegado de problemas y
que deriva en soluciones abstractas. La democracia, desde el punto
devistadeestosflósofos,requiereelenraizamientoenproblemas
ylugarespartculares(lainmersiónenlaspráctcasquesustentana
unacolectvidad);sólodeestamanerapuedencrearseesferaspú-
blicassignifcatvas.Lainterpretación,enotraspalabras,pertenece
a(ysedaen)lugares.Losactvistasbasadosenellugar,intelectua-
les,ciudadanoscomunesycorrientes(«ciudadanosretcentes»)no
actúan como contribuyentes desligados del debate público (como
en el modelo de los programas de conversación o talk shows de la
esfera pública), sino que son capaces de artcular las preocupacio-
nes fundamentales hasta el punto que consiguen transformar dichas
práctcas.Losmovimientossocialestambiéncumplenesterolendi-
versasescalasmediantelasredesquecrean;susaccionesemergen
175
Laculturahabitaenlugares
delaexperienciaconcretadesusubmundo;ensumejorexpresión,
ellos respetan la diferencia de otros submundos con los cuales tra-
bajanenredeinteractúan,aunsiseentre-apropiandepráctcasde
esos submundos. En este proceso, con frecuencia las práctcas de
todos los submundos son transformadas
18
. Seguramente, un nuevo
modelodelapolítcaydelaesferapúblicasehacenecesariosies-
tamos preparados para asumir seriamente el reto al que estos au-
tores otorgan gran importancia. Algunos argumentan que un nuevo
modelodelapolítcapuedeobservarseyaenlasredesdelasluchas
basadasenellugar,comoenalgunasdemujeres(Harcourt,1999a)
o en organizaciones de base de gobierno ligadas a etnicidades eco-
lógicas(Parajuli,1997).
En suma, los movimientos sociales, muchas ONG progresistas
y académicos han encontrando la creciente necesidad de poner en
marcha una defensa del lugar y de práctcas basadas-en-lugar en
contra de la avalancha económica y cultural de décadas recientes.
La mayoría de las veces, este proyecto no toma la forma de una
defensaintransigentedela«tradición»sinodeunarelacióncreatva
con la modernidad y el transnacionalismo, algunas veces apoyado
por las NTCI (ver también Arce y Long, 2000). Estos actores sociales
no buscan tanto la inclusión dentro de la sociedad de la red glo-
balcomosureconfguración,demaneraquesusvisionesdemundo
puedan encontrar unas mínimas condiciones para su existencia. A
pesar de las tensiones y los confictos, crean redes y glocalidades
con un carácter más decididamente plural: glocalidades en las cua-
lesmuchaspolítcasculturalesyculturaspolítcaspuedencoexistr,
dandounnuevosignifcadoalademocracia.Lasglocalidadespopu-
lares pueden ser capaces de establecer estructuras de poder que no
imponen concepciones homogéneas de lo bueno a sus partcipan-
tes. Aquí podremos encontrar nuevas esperanzas para un pluralismo
18 Ellos dan el ejemplo de Chico Mendes, quien se entre-apropió (cross-appropiated) de
práctcas del movimiento indígena brasilero y del movimiento ambiental internacional
paralabrarunapráctca(reservasextractvas)quenopudohabersegeneradoúnicamente
con base en sus propias preocupaciones y experiencias (1996: 113-14). La noción de
entre-apropiaciónproveeelementosinteresantesparapensarlasredesdemovimientos
sociales.
176
Unamingaparaelpostdesarrollo
razonable. El hecho de que un número cada vez mayor de personas
y grupos estén demandando el derecho a sus propias culturas, eco-
logías y economías, como parte de nuestro mundo social moderno,
no puede seguir negando, ni estas demandas pueden ser acomoda-
das fácilmente dentro de cualquier doctrina universalizante, liberal
oneoliberal.Alcontrariodelospartdariosdelaglobalizaciónneo-
liberal, ya no puede argumentarse que para rechazar el desposei-
mientoyexigirlaigualdadesprecisoubicarseenlaperspectvade
la inclusión dentro de la cultura y la economía dominante. Cada vez
más se acepta la posición de la diferencia y la autonomía como vá-
lida en esta lucha
19
. Apelar a la sensibilidad moral de los poderosos
dejódeserefectvo,sialgunavezlofue.Estempodeintentarotras
estrategias, como las poderosas estrategias de los grupos conecta-
dos en redes, para luego negociar concepciones del bienestar y el
valordelasdiferentesformasdevida,yre-instaurarelpredicamen-
to de la diferencia en la igualdad. Es tempo de pensar de manera
másabiertasobrelospotencialesefectoscuratvosdeunaalteridad
polítcamenteenriquecida.
Conclusión
Puederesultarparadójicoaseverarquelasidentdadesquesurgen
actualmente del dominio cultural-ambiental estarían simultánea-
mente ligadas al lugar y más abiertas a lo que queda inimaginado e
impensado en términos biológicos, culturales y económicos. Estas
identdadesseartculanentposmáscomplejosdemezclasydedia-
léctcasqueenelpasadomásreciente.Ladinámicadellugar,delas
redes y del poder, en juego en muchos ámbitos, parece corroborar
este hecho. Las estrategias subalternas de localización todavía nece-
sitanservistasentérminosdellugar;loslugaresestánseguramente
conectados y construidos, aun cuando esas construcciones implican
fronteras,territorios,conexionesselectvas,interacciónyposiciona-
miento, y en algunos casos una renovación de las habilidades para
hacerhistoria.Laconectvidad,lainteractvidadylaposicionalidad
19 VerGledhill(1997,1999)paraelcasoejemplardeloszapatstasalrespecto.
177
Laculturahabitaenlugares
sonlascaracterístcascorrelatvasdeestarligadoalugares(Escobar
1999b),ysederivan,ensumayoría,delosmodosdeoperaciónde
las redes, centrales para las estrategias de localización adelantadas
por los movimientos sociales (y, como es obvio, por el capital de di-
ferentes maneras). Las redes pueden ser vistas como aparatos para
la producción de discursos y práctcas que conectan nodos en un
espacio discontnuo; las redes no necesariamente son jerárquicas,
pero en algunos casos pueden ser descritas como tramas (meshwor-
ks) auto-organizadas, no-lineales y no-jerárquicas, como algunos
teóricos de la complejidad piensan (De Landa, 1997). Crean fujos
que vinculan sitos que, operando más como estructuras fractales
quearquitecturasfjas,permitenemparejamientosdiversos(estruc-
turales,estratégicos,coyunturales)conotrossitosyredes.Poresto
consideroqueelsignifcadodelapolítcadellugarpuedeencontrar-
se en la intersección de los efectos del escalamiento de las redes y
delasestrategiasdelasidentdadesemergentes.ComoRocheleau
planteó elocuentemente, esto llama la atención sobre «la combi-
nación de las personas-en-lugares y de las personas-en-redes, y la
portabilidad(ono)delamaneraenquelaspersonasson-en-lugares
yestán-en-relaciónconhumanosyotrosseres»(Rocheleau,comu-
nicación personal).
Sehadichoquelasideasypráctcasdelamodernidadsonapro-
piadasyestánembebidasenpráctcassituadaslocalmente,dando
lugaraunamultplicidaddemodernidadesatravésdelensamblaje
de elementos culturales diversos, y que algunas veces este proceso
derivaencontratendenciasyencontradesarrollos,defnidoscomo
«el proceso por el cual múltples modernidades son establecidas»
(ArceyLong,2000:19).Elretodeestapropuestaconstructvacon-
sisteenimaginarmúltplesmodernidadesdesdemúltplesdireccio-
nes,estoes,desdemúltplesgenealogíasdepráctcasbasadas-en-
lugar (aunque claramente no limitadas al lugar). En este plano, el
«momento del postdesarrollo» es relevante, al menos en algunas in-
terpretacionesrecientesdelconcepto.ParaFagan(1999),porejem-
plo,laconstruccióndeunapolítcadelpostdesarrollodebeempezar
porlaconsideracióndelasluchasmaterialesylaspolítcascultura-
les que las rodean, artculándose crítcamente con el discurso del
178
Unamingaparaelpostdesarrollo
desarrollo dominante al tener en cuenta sus problemas, e imaginar
estrategias de transformación considerando cómo la producción
cultural está asociada con el poder. Los trabajadores «reconsttui-
dos»deldesarrollo,losinvestgadoresyactvistaspuedenentonces
empezar a trazar una estrategia del postdesarrollo más substancial.
Másqueunmovimientoant-desarrollo,estaestrategiaapuntaala
construcción de escenarios del postdesarrollo que incorporan una
orientación pedagógica hacia el cambio. Un movimiento para la de-
fensa del lugar puede ser un elemento en esta estrategia. Esta de-
fensa es, por supuesto, no sólo la fuente de la esperanza y el cambio,
sino una dimensión importante de las mismas.
Lacrítcaalprivilegiodelespaciosobreellugar,delcapitalismo
sobreelno-capitalismo,deculturasynaturalezasglobalessobrelas
localesnoestanto,nitansólo,unacrítcaanuestroentendimiento
del mundo, como a las teorías sociales de las cuales nos atenemos
paraderivaresteentendimiento.Estacrítcatambiénapuntahacia
la marginalización de la producción intelectual sobre la globalización
producidaenlas«periferias»delmundo(Slater,1998).Estacrítca,
fnalmente,esunintentodetraeralateoríasocialenlíneaconlas
miradasdelmundoylasestrategiaspolítcasdeaquellosqueexisten
delladodellugar,delno-capitalismoydelconocimientolocal—un
esfuerzo con el cual los antropólogos y los ecologistas están usual-
mente comprometdos—. La dominación y la subalternidad, como
Guha ([1983] 1994) lo ha demostrado, son fenómenos sociales y
epistemológicoscomplejos.Esosmarcosqueeludenlaexperiencia
históricadelosubalternoyquepartcipanenelborramientodelas
estrategias subalternas de localización, puede decirse que también
partcipanenlaprosadelacontrainsurgencia.Demaneracontraria,
siesciertoquelasformaspolítcamenteenriquecidasdeladiferen-
cia siempre están bajo construcción, hay esperanza de que puedan
llegar a consttuir nuevas bases para la existencia de reartculacio-
nessignifcatvasdesubjetvidadylaalteridad,ensusdimensiones
económicas, culturales y ecológicas.
Enúltmainstancia,laantropología,lageografapolítcaylaeco-
logíapolítcapuedencontribuirare-instaurarlacrítcaalashegemo-
nías actuales como una pregunta de imaginación utópica: ¿Puede el
179
Laculturahabitaenlugares
mundoserreconcebidoyreconstruidodesdelaperspectvadeuna
multplicidaddepráctcasbasadas-enlugardecultura,naturalezay
economía?¿Quéformasde«loglobal»puedenserimaginadasdes-
demúltplesperpectvasbasadas-en-lugar?¿Quécontra-estructuras
puedenserpuestasenellugarparavolverlasviablesyproductvas?
¿Qué nociones de polítca, democracia y economía son necesarias
parahacerefectvololocalentodassusmultplicidadesycontradic-
ciones?¿Quéroldebenjugarlosdiferentesactoressociales–inclu-
yendo a las viejas y nuevas tecnologías– para permitr crear redes
en las cuales las diversas formas de lo local puedan encontrarse con
lasmúltplesmanifestacionesdeloglobal?Algunasdeestaspregun-
tas tendrán que ser consideradas seriamente en nuestros esfuerzos
para dar forma a la imaginación de alternatvas al actual orden de
cosas.
CAPÍTULO 5
Otros mundos (ya) son posibles:
autoorganización, complejidad,
y culturas poscapitalistas
1
1 Este artculo está basado en una versión más extensa preparada para el panel sobre
ciberespacioorganizadoporPeterWatermandentrodelassesionesde«Vidadespués
del capitalismo», en el Tercer Foro Social Mundial de Porto Alegre, enero 2003 (htp://
www.zmag.org/lac.htm). He preservado el espíritu general de los paneles, esto es,
el enfoque en la visión (¿»Qué es lo que queremos?») y en la estrategia («¿Cómo lo
conseguimos?»). A esto se debe el carácter general utópico y tentatvo del escrito
que aquí se ofrece como insumo para el pensamiento, antes que como una propuesta
terminada.
183
Otrosmundos(ya)sonposibles
E
ste capítulo es un llamado a una mayor atención a los marcos
teóricosqueutlizamosparaentenderelmundoyquéhaceral
respecto. Es el resultado de la idea de que siempre hay una es-
trechaconexiónentrelarealidadsocial,losmarcosteóricosqueut-
lizamosparainterpretarla,yelsentdodepolítcayesperanzaque
emerge de tal aproximación. Esta conexión muchas veces se pasa
poralto.Noesexageradoafrmarquenuestraesperanzaysentdo
delapolítcasonengranparteelresultadodeunmarcoconceptual
dado.Espartcularmenteimportantequerefexionemossobreeste
hechoentemposdeprofundatransformación,comoelactual.Este
texto está menos dirigido a una crítca a los marcos establecidos
(digamos, marxismo y liberalismo), que a una presentación de los
elementos de una forma de mirar la realidad social, aparentemente
enauge,quealmenosprovisionalmenteresultaaptaparaexplicar
algunasdeladinámicassocialesdelascualessomostestgoshoyen
día, y de hacerlo de una manera novedosa. Las implicaciones para la
polítcadebenserevidentes.
Esta nueva manera de mirar está surgiendo de lugares insospe-
chados,principalmentedeunaseriedeteoríasalternatvas(crecien-
tementevisibles)queencuentransufuenteenlasmatemátcasyen
lascienciasnaturalesyfsicas,yqueusualmenteaparecenbajodel
ttulo de «teoría de la complejidad». Uno de los más interesantes
y controversiales planteamientos de esta teoría es que las mismas
dinámicas y procesos pueden estar en juego en muchos dominios
de la vida material, biológica y social. Categorías elaboradas tales
como autoorganización, no-linealidad, atractores, y no-jerarquía
sonutlizadasparaesbozarestosprocesos.Adicionalmente,muchos
consideran que la complejidad de la vida natural y social descubre
ysubrayaunprincipiohastaahorainexploradoengranmedida:las
redes. Este principio se encuentra claramente presente en el do-
minio del ciberespacio; sin embargo, podría estar manifestándose
también en el dominio de los movimientos globales
2
.
2 El llamado por una nueva manera de mirar la realidad surgió a mediados de los
ochenta, por parte de los cientfcos que apoyaban una transición desde las visiones
racionalistas,linealesypredeciblesdelacienciaclásicahaciaposicionesqueenfatzan
lairreversibilidad,laimpredecibilidad,lano-linealidad,eldevenir,entreotrossimilares.
184
Unamingaparaelpostdesarrollo
El argumento de una nueva manera de mirar la realidad
Enlosúltmoscientosdeaños,lavidaeconómicaysocialhatendido
a ser organizada a partr de una lógica de orden, centralización y
construcción de jerarquías. Empujada por el capitalismo y su impul-
so hacia la acumulación, esta lógica ha derivado en sistemas que
privilegianaunospocosaexpensasdelagranmayoría.Loqueha
permanecido oculto en gran medida, sin embargo, es que esta lógica
está presente no sólo en aquellas estructuras sociales que son evi-
dentementeexplotadoras,sinoquehananimadosistemassupues-
tamente alternatvos, incluyendo el socialismo y la mayoría de las
organizaciones de izquierda. Una lógica diferente de organización
social(quesiempreestuvoenexistencia,aunquemarginada),seha
hecho visible en las décadas más recientes. Esta lógica parece mani-
festarse más claramente en dos dominios: las tecnologías digitales
(el ciberespacio, como el universo de redes digitales, interacciones e
interfases),ylascienciasdelacomplejidad,partcularmenteenbio-
logía y en otros aspectos de la vida natural. En este capítulo quiero
describirloqueconsiderollamatvodelacomplejidadysupotencial
para explicar y proveer de claves para la comprensión de los mo-
vimientos sociales opuestos a la globalización neoliberal (GNL). A
manera de preludio quiero, sin embargo, introducir brevemente el
argumento de la importancia de considerar el ciberespacio.
El ciberespacio: ¿hacia comunidades inteligentes subalternas?
Puede argumentarse que el ciberespacio está basado en un modelo
muy diferente al de los medios modernos. En el modelo convencio-
nal,lainformaciónfuyeunidireccionalmentedeunmundodeemi-
soresactvosaunodereceptorespasivos;hayuncontrolideológico
estrecho para que los medios refejen el mundo tal como es visto
por quienes lo dominan. En otras palabras, los medios modernos
LaafrmaciónmásconocidaalrespectoesladellibrodePrigonineyStenger,Orderout
ofChaos(1984).Casialmismotempo,BoaventuradeSousaSantosestabahaciendoel
llamadoporunatransiciónparadigmátcasimilarenlascienciassociales(1992).
185
Otrosmundos(ya)sonposibles
operansobrelabasedeunmodelovertcal,deacción-reaccióndela
información. El modelo impulsado por las nuevas tecnologías de la
información, de los computadores y las comunicaciones (NTIC) con-
trasta fuertemente con este modelo dominante. Primero, se basa en
la«interactvidad»,queserefereaunmarcototalmentenuevode
interacción (un modelo profundamente relacional en el cual pueden
serconsttuidasvisionesnegociadasdelarealidaddondetodoslos
receptores son emisores potenciales, un espacio de una verdadera
interacción dialógica, como en los mejores ejemplos de net.art). Se-
gundo, al menos en principio, el ciberespacio puede ser visto como
unarchipiélagodescentralizadodezonasrelatvamenteautónomas,
en las cuales las comunidades crean sus propios medios y procesan
su propia información.
Tercero,lasNTICyelciberespaciotendenapromoverlacrea-
cióndeculturasenredsinlasidentdadeshomogeneizadasasumi-
das por los medios masivos. Estas proponen rutas para la circulación
de ideas que no están sujetas por controles centralizados, y permi-
tenlairrupcióndesub-culturasquesonconscientesdelanecesidad
dere-inventarórdenessocialesypolítcos.Comounespacioparael
intercambiointerculturalyparalaconstruccióndeestrategiasarts-
tcasypolítcascompartdas,elciberespacioofreceoportunidades
sin precedentes para construir visiones compartdas por personas
de todas partes del mundo (en este sentdo, Porto Alegre puede
ser visto parcialmente como un resultado de esta dinámica). Está
enjuegounamicropolítcadelaproduccióndelconocimientolocal
posibilitada por la «arquitectura fuida» del ciberespacio, que en-
fatzalanaturaleza«molecular»delciberespacio(enoposiciónala
molar, o caracterizada por conglomerados grandes y homogéneos).
Estamicropolítcaconsisteenpráctcasdemezcla,reutlizaciónyre-
combinación del conocimiento y la información.
En otras palabras, el ciberespacio puede ser visto como la po-
sibilidad de incorporar un nuevo modelo de vida y de hacer en el
mundo. Conocido por varios entusiastas como un espacio de cono-
cimiento,unespaciodeinteligenciacolectvayuna«noosfera»(es-
fera de pensamiento colectvo), el ciberespacio, en estas visiones,
consttuyeunespaciosignifcatvoparalainteracciónsujeto-sujeto
186
Unamingaparaelpostdesarrollo
(individualycolectvamente),paralanegociacióndevisionesysig-
nifcados. El sistema resultante de inteligencia en red puede tener
ungranpotencialcultural,socialypolítco.Puedeconfgurarunaso-
ciedad de comunidades inteligentes, centrada en la producción de-
mocrátcadelaculturaylasubjetvidad.Enlugardeestaralservicio
del capital, esta nueva economía del conocimiento podría estar al
servicio de una humanidad emergente de cooperación, pluralismo
(singularidad) y aprendizaje colectvo. Sería receptva a una mult-
plicidad de formas de vida y de culturas en vez de contribuir al ava-
sallamiento de las identdades efectuado por la aplanadora de los
medios de comunicación masiva del capital. Para los visionarios del
ciberespacio,estacomprensiónpuedepermitrunare-signifcación
de la vida social y biológica, y de la libertad, una plataforma para la
producción propia de mundos sociales y naturales
3
.
La complejidad y el principio de autoorganización
En su concepción utópica, el ciberespacio puede entonces ser visto
como la posibilidad de establecer una lógica de autoorganización
descentralizada y no jerárquica. La autoorganización está también
en el corazón de la complejidad de la vida biológica y social. Los
hormigueros, los enjambres, las ciudades y ciertos mercados son
algunas de las entdades que muestran lo que los cientfcos han
3 Pierre Lévy (1997) ha artculado más profundamente esta tesis en años recientes. El
trabajo reciente del teólogo de la liberación Leonardo Bof sobre la religación (2000)
—un«reconectarse»deloshumanosconlanaturaleza.Laterraydiostambiénpuede
ser interpretados desde esta perspectva (él apela explícitamente a la complejidad)—.
Discusiones sobre el impacto de las NTIC sobre la vida cotdiana abundan, incluyendo
aquellas que examinan las «ciberculturas» (i.e. Harcourt, 1999; Bell y Kennedy,
2000; Burbano y Barragán, 2002). Kari-Hans Kommonen y el ARKI Research Group
del Laboratorio de Medios de la Universidad de Helsinski de Arte y Diseño, están
desarrollando un marco para el estudio del impacto de la creciente digitalización
sobre la vida cotdiana. Para estos investgadores, el internet es un primer paso en el
desarrollo de un más complejo mediaespacio que está emergiendo del predominio de la
digitalización. Este mediaespacio será central para elaborar y negociar ideas, estructuras
ypráctcas,deahílanecesidaddedesarrollarunaaproximaciónexplícitaafndediseñar
este espacio como un medio que permita la innovación social, cultural y polítca. Ver:
htp://arki.uiah.f
187
Otrosmundos(ya)sonposibles
llamado «comportamiento adaptatvo complejo»
4
. Estos ejemplos
evidencian la existencia de procesos de abajo hacia arriba en los
cualescomienzossimplesconducenaentdadescomplejas,sinque
allí hubiera ningún plan maestro o una inteligencia central planeán-
dolo. En estos casos, los agentes que trabajan en una escala (local)
producen el comportamiento y las formas a escalas más altas (por
ejemplo, las numerosas manifestaciones ant-globalización de los
últmosaños);lasreglassimplesenunniveldanorigenaunasofs-
tcaciónycomplejidadenotronivel.Loscientfcostenenunapala-
bra para este descubrimiento, emergencia, que designa las acciones
demúltplesagentesqueinteractúandinámicamenteysiguiendoa
las reglas locales en vez de órdenes de arriba hacia abajo resultan
enalgúntpodemacro-comportamientooestructuravisible.Ade-
más,estossistemas(algunasveces,nosiempre),son«adaptatvos»:
aprenden con el tempo, y así responden con mayor efectvidad al
ambiente cambiante.
El comportamiento emergente —tal como ocurre en los ejem-
plos anteriormente mencionados— usualmente muestra una mez-
cla de orden y anarquía, de redes autoorganizadas y jerarquías (por
ejemplo, los miles de encuentros en los andenes vs. los comporta-
mientos regulados, para tomar como ejemplo las ciudades). La pre-
gunta central es reconocer el potencial de autoorganización de di-
versosagentesomultplicidades.Esimportanterespetaryconstruir
sobre esta lógica (algunos programas e interfases nuevos intentan
4 Algunos ejemplos comunes son: cientos de unidades unicelulares invisibles que
ocasionalmente se unen en un enjambre y crean un hongo grande y visible; colonias
de hormigas que se desarrollan por un largo periodo de tempo sin planifcador
central; mercados locales que, en el pasado, ligaban efcientemente a productores y
consumidores, permitendo que los precios se establecieran a sí mismos de manera
que fuese comprendida localmente, sin grandes jerarquías o controles centrales; o
la manera en que las ciudades se desarrollan sin mucha planeación sobre la base de
interfases entre peatones, vehículos, bienes y servicios, etc. Ver la introducción sobre
la emergencia de los sistemas complejos por Johnson (2001).Un trabajo más técnico,
que intenta repensar la estructura social desde la perspectva de la complejidad está
enKontopoulos(1993),quienprestaatenciónalosasuntosdeemergencia,estabilidad,
escala, y formas heterárquicas de organización de una forma que puede resultar útl
parapensarlasestructurasemergentesylosespaciosposiblesdelosmovimientosant-
globalización (MAG). Sobre todo, he dependido del esfuerzo sostenido de Manuel Landa
por aplicar la complejidad a los sistemas sociales.
188
Unamingaparaelpostdesarrollo
precisamente aprender a reconocer la complejidad). Esto implica
construir sobre la lógica de inteligencias distribuidas de abajo hacia
arriba(nicentralizadasnidescentralizadas,sinodetpored)encon-
traposiciónalasformasunifcadas,dearribahaciaabajo.
La teoría de la complejidad apunta hacia la lógica que subyace a
muchos dominios biológicos, sociales y económicos, aquella de las
redesylainterconexión.Lasredesconsttuyenlaarquitecturabásica
de la complejidad. Están en la base de muchos tpos de procesos,
desde la naturaleza a los computadores, desde los negocios hasta
los movimientos, en cualquier lugar que se mire parece evidenciarse
ununiversoenformadetelaraña.Loscientfcosfsicosynaturales
estánactualmentemapeandoredesdetodotpo,paratratardede-
terminar las estructuras y topologías de las redes, y sus mecanismos
deoperación.Loscientfcossocialesestánempezandotambiénain-
vestgarlasredescomplejas.Comounpioneroydefensordeestain-
vestgación,Barabásiasíloafrmóenunaintroducciónaltema:«las
redes dominarán el nuevo siglo a un mayor grado del que la mayoría
de las personas están listas para reconocer [...] El pensamiento en red
estálistoparainvadirtodoslosdominiosdelaactvidadhumanayla
mayoríadeloscamposdelainvestgaciónhumana»(2002:7,222).
Sea lo que sea, el hecho es que el pensamiento en red está aquí para
quedarse, y que ofrece lecciones interesantes para repensar muchos
aspectosdelapolítcadeizquierda(ydetodotpo),desdelasestruc-
turas organizacionales a las dinámicas de los movimientos.
Comúnmente, las redes se ensamblan a sí mismas siguiendo la
lógica de la autoorganización. El planteamiento más sorprendente
de los cientfcos es que, sin embargo, hay unas leyes básicas que
gobiernan todas las redes. Por ejemplo, las redes están altamente
interconectadas y consttuyen «mundos pequeños», en el sentdo
de que cada elemento de la red está a tan sólo unos cuantos enlaces
de los otros, partcularmente debido a la presencia de agrupacio-
nes,nodosyconectores.Y,porsupuesto,notodoesposibledentro
de las redes ya que algunos sitos y enlaces están mucho más co-
nectadosqueotros,porloquehayjerarquíasdeinterconexión.En
general,unanuevatopologíaestáconsttuidaporunospocosnodos
grandes, como en el caso de la red mundial donde enlaces como
189
Otrosmundos(ya)sonposibles
Google,YahoooAmazon.comtenenmayorpesoenladefniciónde
la arquitectura de la red que los millones de nodos más pequeños.
Estosnódulosdeterminanlosvínculospreferenciales;enlaecono-
míaglobalemergente,lasgrandescorporacionestenenunrolde-
terminanteparadarformaalaeconomíaenred;algosimilarsucede
conlasredesdemovimientossociales,enlascualesloszapatstasy
otros nodos claves (incluyendo el Foro Social Mundial) son cruciales
para la estructuración de la red en su totalidad. En suma, aun cuan-
doestánauto-organizadas,lasredesdeestetposiguenciertasre-
glas,queloscientfcosllaman«reglasdepoder»(Barabási,2002).
ElteóricomexicanoManueldeLanda(1997,s.f.,2003)haintro-
ducidounadistnciónútlentredostposgeneralesderedes:jerar-
quíasymallas(meshworks)fexibles,no-jerárquicas,descentraliza-
dasyauto-organizadas.Estaesunadistnciónclavequesubyacea
dosflosofasalternatvasdevida.Lasjerarquíasimplicanungrado
decontrolcentralizado,derangos,deplaneaciónactva,ymetasy
reglas partculares de comportamiento; operan bajo la tranía del
tempolinealydeestructurasarborescentes.Lasorganizacionesmi-
litares, las empresas capitalistas y la mayoría de las organizaciones
burocrátcashanoperadosobreestabase.Lasmallas(meshworks),
al contrario, están basadas en la toma de decisiones descentralizada
(como el «efecto enjambre» descrito arriba), la autoorganización, la
heterogeneidadyladiversidad.Entantoquesonno-jerárquicas,no
tenenunúnicoobjetvo.Sedesarrollanatravésdelencuentrocon
sus ambientes, aunque conservan su estructura básica. Otras me-
táforas utlizadas para describir este fenómeno son las estructuras
arborescentes o «estrata» (para las jerarquías) y «rizomas» y «agre-
gados auto-consistentes» para las mallas (de los flósofos Deleuze
yGuatari,1987).Lametáforadelosrizomassugiereredesdeele-
mentos heterogéneos que crecen en direcciones no planeadas, si-
guiendolassituacionesdevida-realqueencuentran.Lasjerarquías
evitan la heterogeneidad y la diversidad, las mallas (meshworks)
lesdanlabienvenida.Ensíntesis,representandosflosofasdevida
muydistntas.Quedaabiertalapreguntasilasmallasrizomátcases-
capan a las leyes de poder que caracterizan la mayoría de las redes
regulares («libres de escala»).
190
Unamingaparaelpostdesarrollo
Debe quedar claro que estos dos principios se encuentran mez-
clados en la mayoría de los ejemplos de la vida real. También uno de
ellos puede convertrse en el otro (como cuando los movimientos
sociales de mallas (meshworks) desarrollan jerarquías y centraliza-
ción). El internet es un caso puntual: formado altamente sobre el
modelodelaautoorganización,hasidopaulatnamentecolonizado
por formas jerárquicas (desde los militares hasta los negocios elec-
trónicos), que han intentado convertrlo en un espacio diferente
destnado al consumo masivo de mercancía e información. Puede
decirse que actualmente el internet es un híbrido entre componen-
tes de malla (meshworks) y jerárquicos, con una tendencia a que
los elementos de dominio y control se incrementen. Lo contrario
podríaserdichosobrelaeconomíaglobal.Laeconomíacorporatva
delsigloXXestuvobasadaenunmodelojerárquicosimilaralárbol;
hoy las corporaciones están buscando evolucionar hacia una forma
enredconestructurasdecomandofexibles.Estocontradicelaten-
dencia hacia grandes conglomerados, así que la economía capita-
listacontnúasiendounamezcladeredesdescentralizadasyjerar-
quías. Como de Landa lo planteó «la nueva visión de los mercados
hace énfasis en su descentralización (entonces las corporaciones no
pertenecenallí),yestoapenaspuedejustfcarlaglobalizaciónque
es en su mayoría el resultado de corporaciones» (2003:5). Los mo-
vimientos sociales pueden ir más adelante al optar decididamente
por la lógica de la malla (meshwork).
Para resumir, lo que sugiero es que en el ciberespacio y en la com-
plejidad encontramos un modelo viable y, al menos potencialmente,
signifcatvo(entérminosdemenosposibilidadesjerárquicasymás
deltpodemallas).Estemodeloestábasadoenlaautoorganización,
lano-jerarquíayelcomportamientoadaptatvocomplejoporparte
de los agentes. Contrasta fuertemente con el modelo dominante del
capitalismo y la modernidad, partcularmente con encarnaciones
como la globalización neoliberal. Está más cerca en espíritu con el
anarquismo, y el anarquismo-socialista flosófco y polítco, y pue-
de proveer dirección para las redes internacionalistas. El modelo de
autoorganización, fnalmente, consttuye una forma enteramente
diferente para la creación de la vida biológica, social y económica.
191
Otrosmundos(ya)sonposibles
Sin proponerlo como el único modelo viable, yo pensaría que los
izquierdistas y progresistas de muchas partes del mundo, deberían
considerar este modelo seriamente en su organización, resistencia y
práctcascreatvas.Alargoplazo,estopuedecontribuirareinventar
lasdinámicasdelaemancipaciónsocial.Desdeestaperspectva,la
izquierda es entonces confrontada con una sociología novedosa y
unapolítcadelaemergencia.
Algunas preguntas de estrategia
La transformación en cuestón puede ya estar sucediendo, como
los movimientos sociales ant-globalización (MAG) lo indican. Pue-
de verse que estos movimientos promueven una suerte de emer-
gencia en su intento de hacer frente a los sistemas jerárquicos de
la globalización neoliberal (GNL). Ninguno de los movimientos que
componen los MAG pueden en sí mismo enfrentar al «sistema» en-
tero o a la situación global. Sin embargo, evidencian que pueden
trabajar juntos. No siguen las indicaciones de ningún comité central,
pero actúan en su mayoría como respuesta a las preocupaciones
locales/nacionales, aunque tenen en mente algunos asuntos glo-
bales
5
. Con los MAG, en resumen, tenemos un caso en que la ac-
ciónlocalcolectvaderivaenuncomportamientoglobal,almenos
algunas veces
6
. En otras palabras, aunque ningún movimiento por
sí solo «puede ver el todo» (por ejemplo, un movimiento italiano
difcilmentepuedeverlacomplejidaddeunmovimientolocaldela
selvahúmedacolombiana,yparalosdosesdifcilverlacomplejidad
que su acción combinada pueda crear, dejando a un lado cuando
están ligados a un número mayor de movimientos más diversos ),
5 Un argumento algo similar ha sido planteado por Osterweil (2002) para los movimientos
italianos, Peltonen (2003) para el movimiento ambiental fnlandés, y en mis estudios
del movimiento de comunidades negras del Pacífco (Escobar, 2000). Peltonen (2002),
Chesters (2003) y Escobar (2002) están entre las pocas aplicaciones de la complejidad en
los movimientos sociales hasta la fecha.
6 O ¿hay un efecto global siempre sucediendo, a pesar y más allá de los eventos globales
visibles?¿Hayun«efectoSeatle»sofocantequenonosdejaverlaactvidadcontnua
que se presenta en los niveles locales/regionales, que en gran medida es también
«global?
192
Unamingaparaelpostdesarrollo
el hecho de que haya formas de comportamiento emergente global
afectaloquelosmovimientospartcularespiensanyhacen.Enotras
palabras,losmovimientosbasados-en-lugaryotrosmovimientoslo-
cales contribuyen al comportamiento emergente, esto es, a formas
demacro-inteligenciayadaptabilidad,auncuandoel«estadogene-
raldelsistema»,oelcarácterdel«enemigo»puedaserdifcilmente
evaluado(actualmenteestasevaluacionessiempreconsttuyenuna
reducciónpeligrosa,aunquetenerunsentdoestratégicodelatota-
lidad podría ser importante). En estos casos, las formas globales de
conocimiento y de formular estrategias no pueden ser reducidas a
movimientos individuales. El «movimiento global» puede, en efec-
to, desarrollar su vida o adaptarse por un mayor lapso de tempo
que cualquier otro movimiento individual que contribuya a esto.
En otras palabras, los MAG pueden ser pensados en términos de
redesauto-organizadas(comomallas)demovimientosqueproducen
un comportamiento que va más allá de cada movimiento individual.
Tienequehaberlosmediosparapermitrinteraccionesadecuadas(a
través de los encuentros cara a cara, del ciberespacio y de estructuras
organizacionalesfexiblesynovedosas,etc.).Estasinteraccionespro-
moverían un aprendizaje complejo que no sucede solamente en lo
local. Esto sugiere que cuando pensamos en los MAG es importante
pensar en dos dinámicas: la vida diaria de los movimientos individua-
lesylaescalahistóricadelmovimientocolectvoatravésdelosaños.
Los movimientos (y las personas) no son muy aptos para mantener
estos varios niveles en la mente, ni para responder a los patrones
cambiantes a través del tempo, por buenas razones. Es importante
reconocer el rol del comportamiento de autoorganización para pro-
moverlo, hasta el grado en que esto sea posible o deseable
7
.
Por supuesto, no cualquier interfase o colección de agentes es
idónea para producir un comportamiento adaptatvo emergente.
Muchas situaciones suprimen tal comportamiento, de ahí la nece-
7 Desde la perspectva de la complejidad, la utopía teórica sería una transición de fase
comoresultadodelaactvidaddelosMAG,estoes,uncambioradicalenelestadoyla
organización en una coyuntura crítca, quizás promovida por un tpo de dinámicas no-
lineales en los mecanismos de la economía, la ecología, la ideología, etc., de carácter
global.
193
Otrosmundos(ya)sonposibles
sidad de fomentarlo. Tiene que haber tanto la conexión como la
organización para promover niveles más altos de aprendizaje. La
autoorganización necesita ser tmoneada de maneras específcas
paraproducirlostposdeinteligenciacolectvaquesonnecesarios.
Mientras más grande sea la interconexión, mayores serán las pro-
babilidadesdeunaretroalimentaciónpositva.Laretroalimentación
negatvatambiénesimportantealintentardirigirunsistemahacia
metas partculares, convirténdolo en un sistema adaptatvo com-
plejo. Desde una perspectva teórica, al menos, lo que se necesita
esunacombinacióndeunaretroalimentaciónpositvacadavezmás
abierta y autoorganización, con alguna medida de liderazgo, estruc-
tura y regulación. También en el plano teórico, la necesidad de un
gradodeauto-regulaciónydecontroldescentralizadosurgecuando
la comunidad/sistema no puede alcanzar un balance constructvo
por sí mismo. Los movimientos deberían aprender a «leer los sig-
nos» y adaptarse, pero también capitalizar el comportamiento de
enjambre y la retroalimentación positva de la autoorganización.
Paraorientarlainteractvidadhaciaestosfnes,esnecesarioconsi-
derar las reglas de la interacción. En la jerga de las NTIC, el sistema
debe ser cableado («wired») acertadamente.
Esta doble dinámica parece estar ya presente, en principio, en la
propuesta de una Red Mundial de Movimientos Sociales. Tomando
ventaja de los espacios virtuales y reales creados por el Foro Social
Mundial, esta propuesta apunta a generar unas bases mínimas para
una red mundial de movimientos sociales. Esta propuesta surge del
reconocimiento de la necesidad de nuevas estructuras, procesos de
tomadedecisiónynuevasformacionesparaartculareimpulsaruna
agendaradicaldemocrátca,feminista,internacionalistayant-impe-
rialista. La red podría ayudarnos a desarrollar las condiciones para
que los diversos movimientos sociales del mundo puedan intercam-
biar análisis, opiniones e información sobre la presente coyuntura y
estableceralgunasprioridadescompartdasytareasnecesarias.Elob-
jetvoesirmásalládelosencuentrosepisódicosentrelosmovimien-
tos,paraconstruirundebatepolítcomásprofundo,paraestablecer
estructuras horizontales que faciliten el intercambio y las acciones
comunes,yparaextenderelalcancedelosmovimientosatodoslos
194
Unamingaparaelpostdesarrollo
contnentes.Enestenivel,lapropuestaconcuerdaconlalógicadela
complejidad y la autoorganización, combinada con algunos elemen-
tos de estructura y regulación ya descritos. Como Adamovsky (2003)
lo ha advertdo acertadamente, el peligro puede empezar cuando
quienes facilitan los procesos —y trabajan dentro de organizaciones
jerárquicas— intentan crear una estructura que reclama representar
«la totalidad» de los movimientos sociales, o imponer agendas, en
vezdepermitrquecadanodoentreysalgadelascoalicionesdela
red de acuerdo con sus propios intereses y necesidades.
Para hablar otra vez de los movimientos, los MAG pueden ser
pensados como fabricadores de inteligencia descentralizada con la
ayudaparcialdelasNTICysiguiendosulógicanocolonizada,part-
cularmente, del ciberespacio. La autoorganización adaptatva es la
mejoralternatvadisponible.Esta«polítcadelaemergencia»mues-
traquepuedehaberinteligenciacolectvay«resultadosreales»(en
términos de poder) en el comportamiento auto-organizatvo. Si es
cierto que el capitalismo global y la sociedad de la información están
intentando una reestructuración hacia la forma de red, los movi-
mientos podrían ser más efectvos al construir sobre esta lógica e
ir adelante en el juego. Los movimientos tenen la ventaja ya que,
incapazdepropenderporunaestrategiadeinteligenciacolectva,el
capitalismo progresivamente perdería contra los MAG que ya estos
habrían aprendido a «pensar como un enjambre» (Johnson, 2002).
Los movimientos desarrollarían un mayor grado de conciencia a par-
trdelhechodequesólolainteligenciadistribuidapuedellenarlos
requisitos:aquellosdecontribuirconcualquieracciónyactopolít-
coalprocesodelargoalientodeconstruirmundosalternatvos
8
.
Surge entonces la pregunta: ¿pueden los MAG crear una suer-
te de inteligencia colectva que seopongaa la sociología de la au-
8 El arte electrónico, el net.art y el diseño de programas son otros campos donde una
graninnovaciónestátomandolugarenladireccióndeautoorganización,multplicidad
y no-jerarquía. Ver la versión original de este artculo para algunas referencias. Ver
también Critcal Art Ensemble (1996); Burbano y Barragán (2002) para experimentos
latnoamericanosrecientes.Aplicacionesdelateoríadelaredparalosmovimientosy
asuntos globales en Waterman (1992), King (2000), y las disertaciones sobre las redes
zapatstasestánenSolano-Leyva(2001)yOlesen(2002).Unestudiodelasredesdesde
unaperspectvadominanteesArquilayRonfeldt(2001).
195
Otrosmundos(ya)sonposibles
senciadelaglobalizaciónneoliberal?Siesasí,losmovimientosso-
ciales deberán exhibir un comportamiento adaptatvo complejo y
emergente, y promoverlo para la sociedad como un todo a partr
de su propio trabajo local. La «ecología del comportamiento» de los
MAG muestra que ciertamente han desarrollado un comportamien-
toadaptatvoalambientecambiantedelciberespacio.Lasvisiones
izquierdistas del futuro pueden ser entonces construidas sobre el
principio relacional y radicalmente autoorganizacional del trabajo
en red, como el más apropiado para los movimientos sociales de
hoy en día. Quizás es sobre esta base que un reto internacional(ista)
y una alternatva a la globalización neoliberal puede entonces ser
impulsadomásefectvamente.
Unaadvertenciafnalesindispensable.¿Quétenequevertodo
estoconelpoder?¿Hayunsentdodepoderenlacomplejidad?Aquí
sólo puedo hacer unas pocas anotaciones sobre esta pregunta cru-
cial. Para que la visión presentada más arriba tenga una oportunidad
debe estar acompañada de una obligación ineluctable: «con lo local/
localidad;conlomarginalizado;conlaesferapública,conunacons-
tante auto-examinación crítca» (Waterman, 2003). Esto no es fácil
de cumplir, ya que las mismas NTIC hacen caso omiso de la localidad,
el cuerpo y el lugar, además de promover la desigualdad, ellas produ-
cenungradodedes-localizaciónglobalyborramientodellugarqui-
zás mayor que nunca antes. Algunas feministas y ambientalistas son
muy conscientes de este hecho (Harcourt, 1999b; Escobar, 1999b;
Virilio, 1999). ¿Quiénes son los más marginalizados y desempode-
radosporestastendencias?Esmuycomúnquelarespuestaaesta
pregunta sea: las mujeres, las minorías étnicas y, por supuesto, la
gentepobre.Estosignifcaquenecesitamosponerespecialatención
alaeconomíapolítcadelasNTICenelampliosentdodeltérmino,
esto es, a las tendencias y estructuras capitalistas, patriarcales y et-
nocentristasquehoyregulanlasNTICylaspráctcasdelared.Este
análisis también debe darnos claves sobre qué agentes deben estar
—y eventualmente están— en el frente de batalla de las NTIC
9
.
9 Ver,porejemplo,eltrabajodeMaríaSuárez(2003)conlaradioFIREylaredeninternet
en Costa Rica.
196
Unamingaparaelpostdesarrollo
Hay una ecología polítca del ciberespacio que sugiere que las
«culturas»desarrolladasapartrdelasredesapoyadasporlasNTIC
necesitan ser conscientes del carácter doble de la lucha, con res-
pecto a la naturaleza del ciberespacio y las NTIC en un lado, y a la
reestructuración real efectuada por el capitalismo transnacional
guiado por las NTIC, por el otro. Esto signifca que su objetvo es
crear comunidades inteligentes subalternas, la cuales necesitan ser
ecológicas y étnicas en el sentdo amplio de ambos términos. Hay
entonces una polítca cultural del ciberespacio que resiste, trans-
forma, y presenta alternatvas a los mundos dominantes, reales y
virtuales.Enconsecuencia,estapolítcaciberculturalpuedesermás
efectva si cumple con dos condiciones: conciencia de los mundos
dominantes que están siendo creados por las mismas tecnologías de
lascualeslasredesprogresistasdependen;yuncontnuoiryvenir
entrelaciberpolítcaylapolítcabasadaenellugar,oelactvismo
polítcoenlocacionesfsicasdondelostrabajadoresotejedoresde
redseasientanyviven.Estaesprecisamentelapolítcaquealgunos
movimientosdehoyintentandesarrollaralcombinarcreatvamente
estrategias locales y globales, metas locales y globales, interacción
local y global, para la acción
10
.
10 Ver, por ejemplo, el proyecto de «Mujeres y la polítca del lugar», organizado por la
SocietyforInternatonalDevelopment,SID(www.sidint.org).
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fUEnTEs
Capítulo 1: El desarrollo y la antropología de la modernidad
Tomadode:Escobar,Arturo.1996.La invención del Tercer Mundo.
Construcción y deconstrucción del desarrollo. Bogotá: Norma, pp.
19-51.
Capítulo 2: Más allá del Tercer Mundo: globalidad imperial, colonialidad
global y movimientos sociales contra la globalización
Versión original: “Beyond the Third World: imperial globality,
globalcolonialityandant-globalisatonsocialmovements”.Third
World Quarterly,25(1):207-230,2004.

Capítulo 3: Una ecología de la diferencia: igualdad y conficto en un mun-
do glocalizado
Preparado para el Reporte Mundial de la Cultura,UNESCO,1999.
Capítulo 4: La cultura habita en lugares: refexiones sobre el globalismo y
las estrategias subalternas de localización
Versión original: “Culture Sits in Places. Refectons on Globalism
andSubalternStrategiesofLocalizaton”.Politcal Geography 2001
(20):139-174.
Capítulo 5: Otros mundos (ya) son posibles: autoorganización, compleji-
dad y culturas poscapitalistas
Versión original: “Other worlds are (already) possible. Self-or- Self-or-
ganizaton,complexity,andpost-capitalistcultures”.En:J.Sen,A.
Anand, A. Escobar, and P. Waterman (eds.). The World Social Fo-
rum: Challenging Empires, pp.349-358.Delhi:Viveka.2003.

lugar, medio ambiente y movimientos sociales en las transformaciones globales

Una minga para el postdesarrollo:

Arturo Escobar

Programa Democracia y Transformación Global Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Facultad de Ciencias Sociales

Una minga para el postdesarrollo:
lugar, medio ambiente y movimientos sociales en las transformaciones globales Lima, febrero de 2010 © Arturo Escobar © Programa Democracia y Transformación Global Av. 6 de agosto 848, interior E, Jesús María, Lima Teléfono: (51) (1) 7153450 • Fax: (51) (1) 7187526 www.democraciaglobal.org • e-mail: info@democracia global.org Universidad Nacional Mayor de San Marcos Fondo Editorial de la Facultad de Ciencias Sociales • Unidad de Posgrado Av. Venezuela s/n, Ciudad Universitaria, Lima • Teléfono: 6197000, anexo: 4003 www.sociales.unmsm.edu.pe • e-mail: postcs@unmsm.edu.pe

Cuidado de la edición: Álvaro Maurial Diagramación: Raúl Huerta Diseño de portada: Claudia Denegri Davies Fotografías: Jorge Pinzón Cadena Esta publicación ha sido posible gracias al apoyo de la Fundación Ford ISBN: 978-612-45667-1-4 Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú: 2010-02847
Los textos de este libro son copyleft. El autor y los editores autorizan la copia, distribución y citado de los mismos en cualquier medio y formato, siempre y cuando sea sin fines de lucro, el autor sea reconocido como tal, se cite la presente edición como fuente original, y se informe al autor y a los editores. La reproducción de los textos con fines comerciales queda expresamente prohibida sin el permiso expreso de los editores. Toda obra o edición que utilice estos textos, con o sin fines de lucro, deberá conceder estos derechos expresamente mediante la inclusión de la presente cláusula de copyleft.

Impreso en el Perú Printed in Peru

y culturas postcapitalistas Bibliografía y fuentes 9 21 33 57 95 127 181 197 . Otros mundos (ya) son posibles: autoorganización. El desarrollo y la antropología de la modernidad 2. colonialidad global y movimientos sociales contra la globalización 3. Más allá del Tercer Mundo: globalidad imperial.Contenido Presentación por Héctor Alimonda Introducción 1. complejidad. La cultura habita en lugares: reflexiones sobre el globalismo y las estrategias subalternas de localización 5. Una ecología de la diferencia: igualdad y conflicto en un mundo glocalizado 4.

.

pero al mismo tiempo como fundamento de un esfuerzo de imaginación teórico y metodológico que nos lleve a remontarnos a lo global. porque quizás este texto. ninguna identidad tiene carácter esencial. el lugar.Presentación Cuando despertó. en una primorosa carrera interdisciplinaria. donde también completó su postgrado en Bioquímica. escrito en colaboración. 1959 T omamos prestado este epígrafe de un artículo de Arturo Escobar1. Augusto Monterroso. Pero luego de participar en algunos proyectos de desarrollo social en Colombia. este artículo. Ninguna narrativa está predeterminada. Colombia. Según Escobar. The Making and Unmaking of the Third World. ningún poder global deja de enfrentar resistencias. Arturo Escobar nació en Manizales. y. incluido en Más allá del Tercer Mundo: Globalización y Diferencia (2005). con Eduardo Restrepo. el cuento más corto de la lengua castellana (y tal vez de la literatura universal) connote lo más íntimamente implícito y reiterado en su obra. Se formó en Ingeniería Química en la Universidad del Valle. acabó realizando su doctorado en ciencias sociales en la Universidad de California (Berkeley). ha llegado a ser una de las referencias actuales en las ciencias sociales latinoamericanas. 9 . En su reflexión erudita. la necesidad de afirmar el fragmento. Princeton 1 «Otras antropologías y antropologías de otro modo: elementos para una red de antropologías del mundo». siempre está presente la experiencia de identidad y de resistencia de las comunidades negras del Pacífico colombiano y de sus protagonistas Su tesis de doctorado fue publicada en inglés (Encountering Development. con todas sus particularidades y temporalidades propias. es un intento de «indisciplinar a una disciplina». el dinosaurio todavía estaba allí.

Este libro constituye una de las obras de peso de la reflexión crítica de la última década en nuestra región. La crítica contemporánea de la antropología de la modernidad concentra sus ataques en la noción de desarrollo como uno de sus blancos preferidos. un diagnóstico de situaciones y patologías. localizado en la reflexión crítica de la antropología de la modernidad. en el carácter acrítico con que se publicita a la modernidad. La antropología de la modernidad insiste en el carácter vertical de la imposición de esas representaciones. y el recetario de soluciones deseables. en los presupuestos 10 . con la referencia del clásico de Edward Said. que propone una nueva lectura del mundo. en verdad. El desarrollo sería la solución para las desigualdades regionales. destacando su aparición en un momento. «El desarrollo y la antropología de la modernidad». el desarrollo fue un fantasma recorriendo América Latina. Contra esa noción fantasmática y omnipresente embiste el libro de Arturo Escobar. Orientalismo. Norma. Escobar pone de manifiesto en el desarrollo su carácter instituyente de un régimen de representación. Santafé de Bogotá. y es muy importante la inclusión en esta antología de su primer capítulo introductorio. de profunda redefinición de los poderes mundiales. Se trata de un programa de trabajo influenciado por la crítica postestructuralista y postmoderna. para los bloqueos productivos y comerciales. sería el antídoto para los peligros que afectaban a la seguridad nacional. 1996). y también por el postcolonialismo. también se establecieron las representaciones que los habitantes de los países considerados subdesarrollados tendrían de ellos mismos y de su lugar en el mundo. una especie de gramática generadora de las caracterizaciones de nuestras sociedades. Era una especie de panacea universal que no solamente resolvería nuestros problemas. 1996) y en castellano (La invención del Tercer Mundo: construcción y deconstrucción del desarrollo. la segunda postguerra. Así como se construyó una geografía imaginaria como representación de la sociedad mundial. en las visiones más influenciadas por la guerra fría. sino que nos diría cuáles eran nuestros problemas. y en general todo el Tercer Mundo. y. Desde mediados del siglo XX.Una minga para el postdesarrollo University Press. para las injusticias sociales. Era.

como fundamento de los discursos del desarrollo. endeudamiento perpetuo. y eso parece justificado. desarrollo rural. parece que el desarrollo sólo hubiera logrado multiplicar al infinito los problemas socio-económicos de Asia. Basta una mirada superficial a los paisajes biofísicos. y que la violencia. pero no lo relacionan como los efectos del sistema mundial sobre nuestras sociedades. pasando por encima de cualquier especificidad local. inconsecuentes. infantilizados. La crítica de Escobar es absolutamente severa y radical en relación con la herencia de esas décadas de predominio ideológico del desarrollo. Dice en su prefacio: El presente libro narra el surgimiento de ese sueño. las caracterizaciones del subdesarrollo se concentran en su descripción.Presentación de que sería posible impartir lecciones de transformación social a partir de la sublimación teorizada de experiencias eurocéntricas. ambiente. Esas causas permanecen ocultas. las falacias de la economía del desarrollo y su aplicación en proyectos sectoriales y temáticos: género. Hay una sistemática oclusión de la historia concreta y una sistemática naturalización de las carencias del subdesarrollado. su caracterización de la pobreza. económicos y culturales de la mayor parte del Tercer Mundo para darse cuenta de que el desarrollo está en crisis. y marginamiento de la mayoría de la población de los procesos de pensamiento y decisión sobre la práctica social (pág. Porque en vez de la tan anhelada transformación. ‘ajustes estructurales`. el subdesarrollo siempre sería causado por las propias limitaciones y errores de los pueblos subdesarrollados. Basado en el análisis del discurso como configuraciones del poder. Repetidamente. no puedo dejar de 11 . África y América Latina. Sin embargo. y cómo poco a poco se tornó en pesadilla. y suscribo mi conformidad con cada página de su libro. macroproyectos sin evaluación de impacto. 13). a lo largo de cinco siglos de colonialidad. inmaduros. pobreza y deterioro social y ambiental crecientes son el resultado de cincuenta años de recetas de crecimiento económico. Comparto totalmente esta crítica de Escobar. Escobar pasa en revista las formulaciones políticas canónicas del desarrollo.

que quizás hasta ese momento no habían recibido un nombre. a partir de 1930. fue porque de alguna forma se vinculó con ansiedades. políticos. comenzaron a aplicar espontáneamente una serie de instrumentos de política económica anti-cíclica. también. El desarrollo pudo «colonizar la realidad» porque se instaló en un lugar de deseo en relación con las esperanzas y las frustraciones de los latinoamericanos. y que gobiernos. nos formamos. nacimos. crecimos. Durante generaciones. con angustias presentes en nuestro imaginario político y social. específicamente. esa geografía imaginaria que aterrizó sobre los latinoamericanos a partir de mediados del siglo XX. lo que Escobar no desconoce. algunos países de la región (justamente aquellos que en la clasificación clásica de Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto tuvieron el mayor grado de control nacional del sector exportador). El profundo y bien documentado libro de Escobar deja a veces la impresión de que el desarrollo apareció en nuestras latitudes apenas como una construcción unilateral. comenzamos a representarnos al mundo en sociedades que proclamaban como objetivo central de sus políticas al desarrollo. pero que también implicaron prácticas e instituciones de regulación. pero que gradualmente se consolidaron como orienta12 . para que llegase a ser adoptada como gramática interpretativa de nuestros problemas y de nuestras necesidades por una amplia generalidad de actores políticos y sociales. intelectuales y pueblos latinoamericanos lo hubieran aceptado casi como por exceso de pasividad (con lo que volveríamos a la naturalización de las carencias del subdesarrollado infantil). Desde la primera guerra mundial y. impuesta de arriba hacia abajo. Me parece que el análisis crítico propuesto por Escobar no se completa sin reflexionar en que para que esa propuesta hegemónica. Corresponde recordar. Como efectos de estas políticas. Creo que lo que también debería ser explicado es el éxito que alcanzó esa construcción del desarrollo como paradigma referencial para el conjunto de los latinoamericanos. intentando mantener el nivel de actividad frente a la caída del volumen y del valor de sus exportaciones. que la problemática del desarrollo en el pensamiento latinoamericano admite otras genealogías. inicialmente empíricas y defensivas. un sello identificador.Una minga para el postdesarrollo registrar una observación. tuviera tanto éxito.

Pueden tomarse como referencia de época las elaboraciones de la CEPAL. Es decir. El énfasis latinoamericano en la problemática de la industrialización. influenciadas por la reflexión marxista de Paul Baran.Presentación ciones articuladas de políticas económicas de crecimiento. que tenían como resultado reelaboraciones a partir de consideraciones sobre los orígenes «histórico-estructurales del subdesarrollo latinoamericano». inversiones sociales y redistribución de ingresos. Como todo principio articulador de discursividad. que constituyen hasta hoy el período de mayor inclusión social registrado en esos países. Durante las décadas de sesenta y setenta. pero su evaluación no aparece en el primer capítulo de su libro. El análisis crítico del desarrollo propuesto por Escobar en la introducción acaba destacando un matiz excesivamente unilateral. Claro está que Escobar no desconoce esta historia. Probablemente los ataques más incisivos 13 . y se produjo una hibridación y resignificación entre las propuestas cosmopolitas y las experiencias latinoamericanas en curso. lo que puede llevar al lector que no tenga acceso al resto del libro a perder de vista una tradición latinoamericana de pensamiento que iba incorporando el debate internacional y las propuestas hegemónicas a través de operaciones «antropofágicas». el desarrollo es un campo de disputa. pero existieron también versiones más radicalizadas. y que estaban referidos a estructuras y clases sociales. no estaba contenida en la noción de desarrollo como régimen de representación propuesto por los organismos internacionales. incluyendo procesos de industrialización. nacionalización de recursos naturales y de servicios públicos. regionales y nacionales determinados. se trataba de elaborar alternativas a la visión lineal del desarrollo como crecimiento económico o cualquier otra simplificación negadora de la historicidad de los procesos sociales y políticos de los países de la región. por ejemplo. existió un esfuerzo teórico regional por construir una noción de desarrollo que incorporase la complejidad de contextos históricos globales. ni la tradición latinoamericana crítica en relación a la noción hegemónica de desarrollo. de las industrias de base y de la infraestructura o de la redistribución de ingresos fue una incorporación propia. entre las décadas de 1930 y 1950 se produce una significativa diversificación de las estructuras productivas.

Escobar analiza el caso de la CEPAL en el tercer capítulo de su libro. Aislada la CEPAL por las orientaciones políticas de los gobiernos autoritarios y «occidentalistas» latinoamericanos a partir de los años setenta. lo anterior no significa que careciera de efectos importantes. proporcionaron una visión más compleja del desarrollo que daba cabida a consideraciones estructurales. en esencia. «La economía y el espacio del desarrollo: fábulas de crecimiento y capital». No puede negarse que los economistas de la CEPAL pusieron en tela de juicio algunas de las creencias de la teoría económica ortodoxa (en particular la teoría del comercio internacional). subdesarrollo de la sociología». en su libro El desarrollo del subdesarrollo. para efectos de las regularidades discursivas. La elección del desarrollismo estilo CEPAL entre varios modelos posibles refleja la inventiva de los economistas y diseñadores de política latinoamericanos de la época ante oportunidades y restricciones domésticas e internacionales en continuo cambio» (págs.Una minga para el postdesarrollo a la noción hegemonista de desarrollo fueron los de André Gunder Frank. 161/162). y en su artículo «Sociología del desarrollo. con las ‘redemocratizacio14 . Sin embargo. un proceso de acumulación de capital y de progreso técnico. Pese a estas diferencias. la doctrina de la CEPAL no planteó un cuestionamiento radical. y extinta su elocuencia crítica. Hablando en general. el desarrollo económico siguió siendo a los ojos de los economistas. Desde el punto de vista de la historia de las ideas deberíamos reconocer la impresionante contribución de los economistas latinoamericanos. Esto quiere decir que las propuestas de la CEPAL fueron fácilmente asimilables en las opiniones establecidas. podría decirse que. Las propuestas estaban condenadas a ser absorbidas por la red de poder del discurso dominante. quienes articularon una visión muy propia del desarrollismo como modelo durante los años cuarenta y cincuenta. en la medida en que se prestaban para un proceso de modernización que los expertos internacionales y las elites nacionales estaban ansiosos por comenzar. y mostraron mayor preocupación por el nivel de vida de las masas.

una verdadera multiplicidad de configuraciones político-culturales. que las metrópolis latinoamericanas viven entre el colapso y la guerra civil. sino que es posible postular la idea de que la globalización devenga en un pluriverso. que infinitos billones de dólares están disponibles para socorrer al gran capital internacional. Anthony Giddens nos decía que así era la modernidad. que reúne textos de diferentes orígenes producidos en los primeros años de este siglo. impensable o imposible. aunque dejaba abierta la esperanza de la «tercera vía» de Tony Blair (¡mientras se armaban las bombas que caerían en Afganistán. Escribiendo esta presentación en abril de 2009. en un espacio plural donde. Dice Escobar en la introducción de este libro: No sólo no es inevitable el modelo de globalización presente. Provienen del libro Más allá del Tercer Mundo. siempre está presente en los pensamientos y prácticas de una variedad de actores sociales. cuya lectura hoy es urgente. y con la salvedad de que estamos hablando de mundos en plural. mientras en millones de hectáreas de la región los monocultivos transgénicos se comen a la gente y a los ecosistemas… ¿Para qué continuar? Para continuar. no hace falta recordar que el «Imperio sin centro» tenía centro. es decir. siempre!). siempre!). y que así sería hasta el final de los tiempos. al decir del sub-comandante Marcos.Presentación nes» cayeron sobre nosotros los ajustes estructurales. La crisis actual no ha hecho más que actualizar estas reflexiones. la violencia de la globalización imperial. que Allan Greenspan se confesó sorprendido y decepcionado con el comportamiento de los operadores financieros. que las bombas caen en «pequeñas guerras crueles» a lo largo y a lo ancho del tercer mundo (¡sobre los palestinos. 15 . en Iraq y sobre los palestinos. y las condiciones actuales podrían propiciar una activación más amplia y decidida de estos proyectos (págs. muchos mundos sean posibles. diseños socio-ambientales y modelos económicos (…) La búsqueda de alternativas a la modernidad no es un proyecto históricamente obsoleto. el único camino posible. los rigores del pensamiento único. vale la pena entonces la lectura de los restantes artículos de Arturo Escobar. Por el contrario. 11/12).

Es necesario remontarse a los orígenes de la modernidad y poner de manifiesto su vinculación con la colonialidad. Esto supone una crítica a los problemas de la modernidad. potenciadas justamente por el escenario global en que vivimos. la valorización de las diferencias. que subalternizó nuestros pueblos y naturalezas en los cinco siglos anteriores. e inclusive incorpora en su análisis la perspectiva de acción de los gobiernos postneoliberales de la región. Arturo Escobar propuso una concepción de ecología política. y no desde la perspectiva de la globalidad. en una era de postdesarrollo. Supone también. material. en Clélia Parreira e Héctor Alimonda (orgs. FLACSO/Abaré. Brasilia. Publicado en portugués como «Depois da natureza – Passos para uma Ecología Política antiessencialista». Siendo así. más que una defensa de identidades esencializadas. Escobar reivindica la necesidad de actuar también sobre el Estado. desde el otro lado de las fronteras coloniales.). casi como una excepción en una corriente crítica que tiende a desvalorizar el espacio de la política. Current Anthropology. cultura y política en la antropología contemporánea. Esta perspectiva se complementa con el aporte del programa de investigación modernidad/colonialidad. social y cultural de la relación social entre el ser humano y la naturaleza». los aportes efectivos de movimientos sociales que se oponen y denuncian al modelo de globalidad imperial. Santafé de Bogotá. y aprender a escuchar las voces silenciadas que. y una reconstrucción de narrativas que partan desde los lugares. nos instruyen sobre «mundos y conocimientos de otro modo». En un artículo publicado en 19992. para los cuales. Por un lado. Esto implica también desconstruir las narraciones eurocéntricas. 1999. 2005 (traducción de Camila Moreno). Fue publicado en castellano como capítulo 10 («El mundo post-natural: elementos para una ecología política anti-esencialista») de El final del salvaje – Naturaleza. Afortunadamente. que devino clásico.Una minga para el postdesarrollo La argumentación de Escobar a lo largo de estos artículos se fundamenta en dos apoyos principales. CEREC/ICAN. Aquí también quiero desarrollar una observación. prefiere sortear la dicotomía sociedad/naturaleza. ya no tiene sentido buscar soluciones modernas. «Políticas Públicas Ambientais Latino-Americanas». 40(1): 1-30. partiendo del «carácter entretejido de las dimensiones discursivas. 16 . buscando una definición 2 «After Nature: Steps to an Anti-essentialist Political Ecology».

ya que la definición de Martínez Alier ve a la ecología política como una derivación de la economía. Mi impresión es que ganamos muy poco con el cambio. Con esta definición.Presentación de ecología política que «desplaza a la naturaleza y la sociedad de su posición privilegiada en el análisis occidental». «La ecología política tiene como campo de estudio las múltiples prácticas a través de las cuales lo biofísico se ha incorporado a la historia o. definiendo este campo como el estudio de los conflictos distributivos económicos. Pero unos años después. y las inevitables mediaciones culturales a través de las cuales se establecen tales articulaciones». dice en la introducción a Más allá del Tercer Mundo: globalización y diferencia: El capítulo 5 comienza la tarea prospectiva de pensar lugar. extiendo la noción de ecología política propuesta por Joan Martínez Alier al campo de lo cultural. más complejos. Sin embargo. y justamente por eso más instigantes. con lo que estamos nuevamente en el campo discursivo que fue criticado en La invención del Tercer Mundo. diferencia y globalización desde una perspectiva amplia de ecología política. Para sorpresa del lector. ecológicos y culturales. Escobar se ha aproximado a la perspectiva de Joan Martínez Alier (la ecología política como estudio de los conflictos de distribución ecológica). Así. aquellas prácticas en que lo biofísico y lo histórico están mutuamente implicados». Este capítulo propone una visión de la ecología política que incorpore sistemáticamente lo económico. Propone entonces que «la ecología política puede ser definida como el estudio de las múltiples articulaciones de la historia y de la biología. más precisamente. la ecología política se ocupa solamente de una de las dimensiones de la distribución: 17 . y ha optado explícitamente por profundizarla. lo ecológico y lo cultural. en el texto del capítulo 5 (incluido en esta selección como «Una ecología de la diferencia: igualdad y conflicto en un mundo glocalizado»). mientras que la propuesta de After Nature arriesgaba otros puntos de partida. en el artículo referido Escobar no integra estas dimensiones de análisis en una ecología política estructurante.

dando pie a la economía política. informada por la historia ambiental. pri18 . las cuestiones de la ecología de las sociedades humanas constituyen cuestiones de apropiación.Una minga para el postdesarrollo Si la distribución económica subyace a la dimensión política de la economía. Esa perspectiva histórica. pero también por la historia económica. a la toma de decisiones sobre su utilización. Este último aspecto de nuestra concepción tripartita de los conflictos de distribución genera una antropología política centrada en la relación entre el poder social y las prácticas culturales contrastantes. de sus rutinas. a través de sus múltiples mecanismos (el derecho. entonces la distribución cultural desplaza el estudio de la diferencia cultural de su estricta relación con la diversidad hacia los efectos distributivos de la predominancia cultural y luchas en torno a ésta. que está vigente en América Latina desde el período colonial. nos parece que antes de aparecer como problemas de distribución. de sus políticas visibles e invisibles. Con lo que la ecología política queda limitada al análisis de estrategias económicas (¡! ¿?). nos parece. de sus instituciones. que ahora reproduce los actuales conflictos de distribución. y si la distribución ecológica identifica las estrategias económicas dominantes como fuente de pobreza y destrucción ambiental originando así el campo de la ecología política. profundiza y fundamenta teóricamente. la perspectiva de una ecología política construida apenas desde el presente. es el gran Distribuidor originario. ¡pero no sólo en el sentido está el poder! Desde nuestra perspectiva. como el establecimiento de relaciones de poder que permiten proceder al acceso a recursos por parte de algunos actores. social y política de la región. y la especificidad de lo político se diluye en el vacío. Se trata de una matriz de relaciones de poder social. a la exclusión de su disponibilidad para otros actores. para empezar). y que tuvo como predicado central el acceso a la tierra y su control. El poder habita el sentido y el sentido es fuente de poder. Y es también quién establece las líneas generales macropolíticas de la gestión ambiental de los territorios que le están subordinados. Es cierto que el poder habita el sentido. El poder político y el Estado.

por detrás de los actuales conflictos de distribución. En este caso. mecanismos de expropiación y exclusión de los recursos naturales. que supusieron genocidio físico y cultural. cuando en realidad esos conflictos han sido configurados a lo largo de complejos procesos de explotación y exclusión de más de cinco siglos de vigencia.Presentación vilegiando la lectura de los conflictos ambientales actuales como disputas distributivas. Héctor Alimonda3 3 Profesor asociado del Postgrado em Ciencias Sociales. Coordinador del GT Ecología Política. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires. Y la recuperación de identidades en conflicto pasa en un sentido estratégico por la revaloración de las relaciones con la naturaleza. Para ir a un ejemplo. Brasil. Investigador internacional de FLACSO. subyacen historias demasiado largas de colonialidad. Profesor orientador. Dicho esto. 19 . sólo me resta desear a los lectores una fértil y prolongada convivencia con estos artículos de Arturo Escobar. sería una mirada de excesivo corto plazo la que analice la eclosión de movimientos indígenas que recorre toda América apenas como un problema de «distribución». subalternización o destrucción racista de identidades. Investigador del CNPq. Universidad Federal Rural de Rio de Janeiro (CPDA/UFRRJ).

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nuestras comunidades. y una de sus principales armas es el desarrollo. D esde la perspectiva de la reciente Minga Social y Comunitaria convocada por los pueblos indígenas de la región del Cauca en Colombia (Octubre 2008). Agradezco a la Revista ALAI por permitir utilizar parte del material de mi artículo para este número en esta breve introducción.htm 21 .Introducción Una minga para el postdesarrollo El Proyecto que amenaza la vida no respeta fronteras. nuestros pueblos y familias. sobre el postdesarrollo (Nº 445. El presente libro se publica por el Programa Democracia y Transformación Global en Lima en un momento en el cual. Proclama Pública del Congreso Indígena y Popular. la vida misma corre el riesgo de ser destruida1. http://www. esta creencia nos motivó a organizar un número de la revista América Latina en Movimiento. me parece. la globalización es un Proyecto de Muerte. resumo brevemente algunas de las conclusiones sobre el desarrollo a las que han llegado muchos movimientos sociales e intelectuales y académicos críticos en 1 Consulta Popular en el Cauca frente al TLC.org/consulta. 2005. Junto con Eduardo Gudynas (CLAES. por eso lo llaman Globalización […] No solamente están a riesgo nuestras culturas. Junio de 2009). de ALAI. al menos como convencionalmente concebido. La pertinencia de la crítica al desarrollo En mi artículo para este número de la revista. los debates sobre el desarrollo y postdesarrollo se vuelven de nuevo cruciales. Montevideo).nasaacin. Es peor.

Una minga para el postdesarrollo

las ultimas dos décadas. Los comentarios que siguen están basados en dicho artículo, cuya versión completa pueden ver en la revista. Primero, el hecho de que el desarrollo es un proyecto tanto económico (capitalista e imperial) como cultural. Es cultural en dos sentidos: surge de la experiencia particular de la modernidad europea; y subordina a las demás culturas y conocimientos, las cuales pretende transformar bajo principios occidentales. Segundo, el desarrollo y la modernidad involucran una serie de principios: el individuo racional, no atado ni a lugar ni a comunidad; la separación de naturaleza y cultura; la economía separada de lo social y lo natural; la primacía del conocimiento experto por encima de todo otro saber. Esta forma particular de modernidad tiende a crear lo que la ecóloga hindú Vandana Shiva llama «monocultivos mentales». Erosiona la diversidad humana y natural. Por esto el desarrollo privilegia el crecimiento económico, la explotación de recursos naturales, la lógica del mercado y la búsqueda de satisfacción material e individual por sobre cualquier otra meta. Como lo manifestaran activistas indígenas durante el Foro Social Mundial de Belem, este modelo ha entrado en crisis; no es la primera vez que se apela a «la crisis de civilización», pero esta vez hay algo nuevo: la combinación de crisis económica, ambiental y cultural crea una mayor conciencia de la necesidad de un cambio significativo de modelo; llama a reconstituir el mundo desde la diversidad y la diferencia, desde abajo. Nos encontramos ante una situación en que el lenguaje limita nuestros intentos de imaginar otras formas de pensar, ser y hacer; nos atrapa en las del pasado. Por ejemplo, no pensamos aún que somos ‘pobres y subdesarrollados’, que ‘tenemos que desarrollarnos’? Esto constata la vigencia del ‘desarrollo’ como forma naturalizada de soñar, de pensar, hasta de ser. Y no es para menos: la creación de África, Asia, y América Latina como ‘subdesarrollados’ ha involucrado un profundo proceso simbólico y material; a esto apuntan los críticos cuando dicen que fuimos «inventados» como subdesarrollados. Como lo constata el Capítulo uno de este libro, esta invención comenzó después de la Segunda Guerra Mundial, y desde entonces no hemos logrado salir de su discurso —especialmente las elites y
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Introducción

las clases medias—, pero afecta en mayor a o menor medida a todos los grupos sociales. Ahora bien, una invención cultural de esta naturaleza no se desmantela fácilmente, pues involucra instituciones, individuos y comunidades, prácticas sociales, económicas, y ambientales; se despliega en todos los rincones de la vida social, y nos convoca afectivamente, en nuestras subjetividades y cuerpos. Pero nada de esto es natural. Para parafrasear a Marx, los dioses y las diosas no crean por un lado «pueblos desarrollados» y por otro «subdesarrollados». Estos han sido construidos como tales en procesos históricos. Lo más importante a resaltar es que en su afán por superar el modelo neoliberal, los gobiernos progresistas han revitalizado el desarrollismo en nombre del cambio radical. Lo llamado «postneoliberal» acarrea muchos de los lastres del período que supuestamente habría terminado, más muchas trampas del desarrollismo convencional. Un estudio detallado de los planes de desarrollo de los países progresistas del continente nos permitirían ver que todos sin excepción pueden ser considerados como neo-desarrollistas. Consideremos brevemente uno de los casos más avanzados, como es el del Ecuador. Bien sabido es que la nueva Constitución 2008 del Ecuador estipula que el objetivo del desarrollo es el sumak kawsay, o buen vivir. Esta «ruptura conceptual» con los modelos de desarrollo de las últimas décadas ya estaba anunciada en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010 (p. 11). El Plan es novedoso, pero evidencia continuidades con el pasado que se convierten en verdaderas trampas para la acción estatal y los movimientos. Antes de pasar al Plan, unas palabras sobre las constituciones de Ecuador y Bolivia. Como bien lo afirma Alberto Acosta, «El Buen Vivir, más que una declaración constitucional, se presenta como una oportunidad para construir colectivamente un nuevo régimen de desarrollo» (2009). Para Catherine Walsh, la visión integral del ‘buen vivir’ ha orientado las cosmovisiones y prácticas de los pueblos de Abya Yala y de los descendientes de la diáspora africana durante siglos (2009). Para Eduardo Gudynas (2009), los derechos de la naturaleza reconocidos en la carta ecuatoriana constituyen un giro del antropocentrismo moderno a un biocentrismo que encuen23

Una minga para el postdesarrollo

tra resonancia en las cosmovisiones indígenas y afro y en la ecología contemporánea. Todos estos autores, sin embargo, enfatizan las dificultades para llevar estas visiones a la práctica. La mayoría de las políticas de los gobiernos están aún en contradicción con el Buen Vivir, pues continúan encarnando una visión modernista del desarrollo. El Plan ecuatoriano ilustra este punto. El Plan define el desarrollo como sigue:
Entendemos por desarrollo la consecución del buen vivir de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El buen vivir presupone que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno —visto como un ser humano universal y particular a la vez— valora como objetivo de vida deseable (p. 59)2.

Es una definición interesante, aunque el lector atento detectará conceptos del pasado que se van colando en ella (los cuales he indicado en letra cursiva). Primero, el Plan enfatiza el crecimiento, así «no suscriba únicamente como objetivo la búsqueda del crecimiento económico» (59). El crecimiento se cuestiona como meta pero no como medio. El Plan habla de «áreas estratégicas para potenciar el crecimiento económico que sustenta el desarrollo humano (energía, petróleo, telecomunicaciones, ciencia y tecnología, minería, agua y desarrollo rural), de especial atención por parte del Estado» (73). Esta noción es problemática pues estas áreas parecieran estar exentas de los criterios culturales y ambientales necesarios para el Buen Vivir. No por casualidad la política minera del gobierno opera bajo este principio. Cabe preguntarse, ¿acaso no hay otras «áreas estratégicas» que deban fortalecerse porque constituyen elementos fundamentales del Buen Vivir? Aquí vemos una profunda asimetría en el Plan, entre los elementos que contribuyen al «crecimiento eco2 Ver la versión digital del Plan, descargas/2snp/1pnd/DLFE-205.pdf http://www.senplades.gov.ec/images/stories/

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Introducción

nómico» y aquellos que harían viable una política socio-ambiental para el Buen Vivir. Esta asimetría remite a una visión economicista y técnica, que podría ilustrarse con muchos otros aspectos del Plan. En resumen, el actual Plan y la Constitución 2008 abren la posibilidad de «disputar el sentido histórico del desarrollo» (Acosta). Esta búsqueda ha revitalizado la discusión política y del desarrollo, abriéndola a otros saberes y prácticas culturales (interculturalidad). En relación al modelo dominante, el desarrollo como Buen Vivir: 1) cuestiona el ‘maldesarrollo’ (Tortosa, en el número de ALAI) basado en el crecimiento y el progreso material como metas rectoras; 2) desplaza el desarrollo como fin hacia el desarrollo como proceso de cambio cualitativo; 3) permite ir más allá de modelos basados en la exportación de recursos primarios, y combate la reprimarización en boga en el continente (p. 68), abordando con cierta seriedad la sustentabilidad del patrimonio natural. Otros aspectos innovadores que han sido resaltados incluyen: 1) al acoger la visión del Buen Vivir, asume que no hay un estado de ‘subdesarrollo’ a ser superado, ni uno de ‘desarrollo’ a ser alcanzado, pues refiere a otra filosofía de vida; 2) mueve el debate del antropocentrismo al biocentrismo, y reinserta la economía en la sociedad y los ecosistemas (siguiendo a la economía ecológica). Intuye una ‘nueva ética de desarrollo’ que subordine los objetivos económicos a los criterios ecológicos, la dignidad humana, y el bienestar de la gente. 3) En este sentido, busca articular economía, medio ambiente, cultura y sociedad. Esto demanda la construcción de economías mixtas y solidarias3; 4) recupera lo público, la diversidad, y la justicia social e intergeneracional como principios; 5) reconoce diferencias culturales y de género; 6) permite nuevos énfasis, incluyendo la soberanía alimentaria y el control de los recursos naturales. Vale preguntarse: ¿constituyen estos rasgos una ‘ruptura conceptual’ capaz de potenciar el cambio radical que la Constitución presume? Aquí hay que apuntar a varios problemas persistentes: 1) hay una serie de concepciones contradictorias, especialmente alrededor del papel del crecimiento, ya anotadas; 2) falta claridad en
3 Ver revista ALAI Nº 430 (18 marzo 2008), dedicado a la «Economía Social y Solidaria».

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Algunos criterios para el postdesarrollo ¿Cómo distinguir entonces entre neodesarrollismo y postdesarrollo? Como hemos visto. en todos ellos hay una gran distancia entre los pronunciamientos y la práctica. economía y vida necesarios para enfrentar la crisis. De esta forma. esto aplica a muchas de las izquierdas del continente. Correo Semanal. 2009. febrero 6. 26 . finalmente. no se adentra hacia el con paso firme. Habría que preguntarse. aunque vislumbra el postdesarrollo. Como lo apuntan Gudynas. Esto también aplica a los socialismos del siglo XXI y al «capitalismo 4 Edgardo Lander en: «Conversación con el politólogo Edgardo Lander». involucra toda una transformación cultural y epistémica. la naturaleza. Esta distancia ocurre porque los gobiernos siguen atrapados en concepciones desarrollistas. los gobiernos progresistas no han logrado una reconversión significativa de los modelos de sociedad. Para resumir: aunque en estos discursos el ‘desarrollo’ ha sido descentrado hasta cierto punto al abrir espacio para la cultura. y aspectos no económicos. hacia «mundos y conocimientos de otro modo. el modelo propuesto sigue siendo modernizante y dirigido por expertos. Informativo electrónico de socialismo revolucionario. Falta claridad a este nivel en los Estados.Una minga para el postdesarrollo los procesos para llevar a cabo el Plan dadas estas contradicciones. 4) persiste una orientación individual fuerte —inherente a las concepciones de ‘desarrollo humano’ en base a ‘capacidades’— opuesta al potencial colectivista y relacional del Buen Vivir. 3) se mantienen los lineamientos macro desarrollistas. los cuales aún tienen que abordar «el reto central de imaginar una sociedad diferente»4. de modos de conocimiento y modelos de mundo. por la voluntad política para impulsar los cambios necesarios para una política social y ambiental efectiva para el Buen Vivir. Guevara y Roque (2008) en su análisis de las políticas sociales de los gobiernos progresistas. Es necesario que estas se abran a la idea de que la transformación requerida va mucho más allá del Estado y las estructuras socio-económicas.» La descolonización epistémica debe acompañar la transformación de estructuras.

Gutiérrez Aguilar. energía. individuo y comunidad. Quijano. desordenan el orden epistémico de la política moderna basado en una visión que separa naturaleza y cultura. y la relacionalidad (de la Cadena. formas no-liberales y noestatales de la política (Zibechi. Apuntan a mundos postliberales y postcapitalistas. cuando dice que «lo que no existe» es activamente producido como no existente. de afro-descendientes y de grupos rurales o urbanos con base territorial o comunal fuerte. procesos autonómicos en Chiapas. Muchos movimientos indígenas. Oaxaca. Tanto las prácticas de muchos grupos indígenas. Desde su posición de autonomía.Introducción andino-amazónico» boliviano. como las propuestas de sus organizaciones. conocimientos y prácticas que se diferencian de las formas liberales. Agradezco a Marisol de la Cadena y Mario Blaser por el fructífero intercambio que hemos mantenido sobre las ontologías relacionales. y Cauca. estatales y capitalistas de la Euro-modernidad. los movimientos sociales están en capacidad de abanderar el proceso de imaginar alternativas reales al capitalismo neoliberal y sus fundamentos culturales en cierto tipo de modernidad. «o como alternativa no creíble a lo que existe». aunque aún no lleguen allí. son construidas como «alternativas no creíbles» por los modelos imperantes (esto ocurre con las propuestas de Vía Campesina y otros a favor de sistemas agrícolas localizados y biodiversos como solución a la crisis de alimentos. y cambio climático). que se encuentra reflejado en estas notas. marcan un quiebre mucho más profundo que un simple ‘giro a la izquierda’ en la medida que a través de ellos emergen mundos. Estas cosmovisiones dualistas —y su matriz política liberal— están siendo cuestionadas por el resurgimiento de lo que podrían llamarse cosmovisiones relacionales. incluyendo humanos y no-humanos5. Colombia. en la que todo existe en relación. Patzi Paco). reconstitución del ayllu (Taller de Historia Oral Andina). 5 Hay una convergencia auspiciosa alrededor de tendencias y nociones como lógicas comunales y nuevas territorialidades (Mamani. El desarrollismo del Estado y las izquierdas tiene mucho que ver con esta producción social de la invisibilidad y la ignorancia. Walsh). La dificultad de imaginar una sociedad diferente la explica Boaventura de Sousa Santos (2007). Lander. campesinos y afrodescendientes. Estas tendencias ayudan a pensar-hacer más allá del ‘desarrollo’. Blaser). la decolonialidad (Mignolo. 27 . Colectivo Situaciones).

seguiremos en una «época de cambios» dentro del desarrollismo moderno. es porque semejante supuesto es históricamente impensable dentro de una perspectiva moderna.Una minga para el postdesarrollo Darle «derechos» a la Pachamama de este modo no solo es una expresión ambientalista. Constituye una fuerza vital para transformar las instituciones y hacer visible aquello que había sido producido como no creíble. pero no el ‘cambio de época’ que anunciara Rafael Correa en su discurso inaugural. o si la calificamos de ‘infantilismo ambientalista e indígena’ como lo hizo el Presidente Correa. es un proyecto político que surge en tensión con nociones desarrollistas de la ‘buena vida’. Que este artículo aparezca en la Constitución Ecuatoriana es un evento político-epistémico que trastoca la historia moderna y a los políticos que la habitan —incluyendo las izquierdas— porque desafía al liberalismo. A menos que reconozcamos estas dinámicas culturales y políticas. muchos menos un Pachakuti. de la Cadena 2008). al Estado. 28 . Es importante verlas en el flujo histórico del poder y los significados para entender cómo se proyectan política y culturalmente más allá de formas liberales y antropocéntricas. la Pachamama es una presencia diferente que altera fundamentalmente el sentido del desarrollo y del Estado. que busca evitar la separación entre la sociedad/comunidad y un ente que la representa. resolviendo las contradicciones entre neodesarrollismo y postdesarrollo a favor de este último. El ‘postdesarrollo’ busca avanzar en la transición cultural de cambio de época. Ambas ideas —los derechos de la Pachamama y el buen vivir— se basan en nociones de vida en las que todos los seres (humanos o no humanos) existen siempre en relación entre sujetos —no entre sujeto y objeto. Si ignoramos esta dimensión. aun dentro de las mismas comunidades indígenas y afro. La relacionalidad que subyace a estas propuestas también explicaría el «mandar obedeciendo» zapatista. Hay que aclarar que la noción del Buen Vivir. y al capital. y de ninguna manera individualmente (Walsh 2009. causando conflicto en ellas. aunque anclada en cosmovisiones relacionales.

• Se establezca un diálogo inter-cultural alrededor de las condiciones que podrían devenir en un pluriverso de configuraciones socio-naturales. la explotación de la naturaleza como ser no vivo. etc. una multiplicidad de propuestas y visiones (ej. capitalistas y no capitalistas.Introducción Algunos principios del postdesarrollo Para concluir. los mercados. y de las formas comunales de algunos grupos urbanos. individuo y comunidad. y sin pretender establecer una fórmula. en vez de la cosmovisión dualista que separa seres vivientes de no vivientes. como formas de acción y práctica política y social diferentes. liberales y comunales. • Se desarticula paulatinamente en la práctica el modelo de desarrollo basado en la premisa de la modernización. las relaciones sociales. negros. Presentamos algunos criterios sobre postdesarrollo para concluir.. y la acción individual • Se reconozca una multiplicidad de definiciones e intereses alrededor de las formas de sustento. así como la ecología). es decir. • Se cuestione efectivamente la pre-eminencia del concepto de crecimiento económico y este como meta. El postdesarrollo significa la creación de un espacio/tiempo colectivo en el cual: • El «desarrollo» cese de ser el principio central que organiza la vida económica y social. una serie de preguntas y principios teóricos. el postdesarrollo puede entenderse tanto como un cambio de imaginarios. y campesinos. es decir.) 29 . se procede desde un principio de cosmovisiones relacionales (como las que subyacen las cosmovisiones y prácticas de muchos grupos indígenas. • Se diseñen políticas desde la relacionalidad entre grupos humanos y entre estos y la naturaleza. y las prácticas económicas. la exportación. • Se deconstruye la matriz cultural de donde proviene el desarrollo y su historicidad (visión dominante europea de la modernidad). humano de lo no humano.

sino esencial para pensar en las prácticas a partir de las cuales podemos re-imaginar y re-construir el mundo —o los mundos. lo ecológico. entreteje dos marcos teóricos: la perspectiva de modernidad/colonialidad/decolonialidad (MCD) —siendo uno de sus arquitectos principales el sociólogo peruano Aníbal Quijano— y una perspectiva emergente que ve a los movimientos sociales en términos de procesos de auto-organización. A este marco se refiere Héctor Alimonda en su Presentación a este libro con cierto nivel de detalle. Esta perspectiva de la auto-organización y la emergencia que surge de las ciencias de la complejidad se retoma en el Capítulo 5 de forma un poco más extensa. a niveles sub-nacionales. y lo cultural. se orientarían hacia un pluriverso de configuraciones socio-naturales. como sugiere el programa MCD—. regionales y globales. puede ser muy fructífera. todos los demás textos incluidos aquí fueron escritos en los últimos diez años. Estos mundos y conocimientos de otro modo enactuarían —para usar el término de Francisco Varela— una multiplicidad de prácticas de diferencia en lo económico. de desarrollo autocentrado (no dictado por los requerimientos de la economía mundial). El Capítulo 4. publicado en el 2004. y lo cultural. El Capítulo 3 presenta un marco de ecología política en términos de conflictos distributivos en lo económico. como bien nos anticipan las compañeras y compañeros de la minga social y comunitaria del Cauca en Colombia. hacia ‘mundos y conocimientos de otro modo’. sería difícil decirlo con mayor elocuencia: 30 . así que refiero a los lectores a este análisis. me parece. es un intento de ubicar al «lugar» —tanto en lo teórico como en lo político— como un espacio de pensamiento y acción no solamente aún válido y vital para los movimientos. lo ecológico. nacionales. ya mencionado. Los capítulos del presente volumen Con excepción del Capítulo 1.Una minga para el postdesarrollo • Se propenda por formas de integración regional autónoma basadas en criterios ecológicos (por ejemplo el biorregionalismo). finalmente. El Capítulo 2. Es una línea de investigación que apenas comienza y que.

la autonomía y la libertad y movilización contra el proyecto de muerte y por un Plan de Vida de los pueblos (2004).org/propuesta_politica_pueblos_indigenas. la justicia. 6 Organizaciones Indígenas de Colombia. Propuesta política y de acción de los Pueblos Indígenas. Minga por la vida.Introducción La memoria nos enseña y nos muestra el camino: todos resistimos juntos la agresión que nos maltrata.htm 31 . nasaacin. pero cada uno respeta la diversidad y la diferencia para que la tierra del futuro sea un conjunto de conciencias colectivas y de autonomías en equilibrio y armonía con todos los seres de la vida6. http://www. la alegría.

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CAPÍTULO 1 El desarrollo y la antropología de la modernidad .

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El propósito era bastante ambicioso: crear las condiciones necesarias para reproducir en todo el mundo los rasgos característicos de las sociedades avanzadas de la época: altos niveles de industrialización y urbanización. Harry Truman anunció al mundo entero su concepto de «trato justo». Su vida económica es primitiva y está estancada. Y la clave para producir más es una aplicación mayor y más vigorosa del conocimiento técnico y científico moderno (Truman. Un componente esencial del concepto era su llamado a Estados Unidos y al mundo para resolver 105 problemas de las «áreas subdesarrolladas» del globo: Más de la mitad de la población del mundo vive en condiciones cercanas a la miseria. 1964). la ciencia y la tecnología eran los principales componentes que harían posible tal revolución masiva. Por primera vez en la historia.. rápido crecimiento de la producción material y los niveles de vida.. El que tenemos en mente es un programa de desarrollo basado en los conceptos del trato justo y democrático [.] Producir más es la clave para la paz y la prosperidad. sino resultado de la coyuntura histórica específica de finales de la Segunda 35 . Su pobreza constituye un obstáculo y una amenaza tanto para ellos como para las áreas más prósperas. Sólo el sueño americano de paz y abundancia podría tenderse a todos los pueblos del planeta. La doctrina Truman inició una nueva era en la comprensión y el manejo de los asuntos mundiales. en particular de aquellos que se referían a los países económicamente menos avanzados.. Su alimentación es inadecuada. es víctima de la enfermedad. y adopción generalizada de educación y los valores culturales modernos. tecnificación de la agricultura.] Creo que deberíamos poner a disposición de los amantes de la paz los beneficios de nuestro acervo de conocimiento técnico para ayudarlos a lograr sus aspiraciones de una vida mejor. En el concepto de Truman.. Este sueño no era creación exclusiva de Estados Unidos.El desarrollo y la antropología de la modernidad E n su discurso de posesión como presidente de Estados Unidos el 20 de enero de 1949. la humanidad posee el conocimiento y la capacidad para aliviar el sufrimiento de estas gentes [. el capital...

y de como poco a poco se convirtió en pesadilla. y grandes masas de personas incapaces de seguir el ritmo del progreso deberán ver frustradas sus expectativas de una vida cómoda. lo que requiere explicación es precisamente el hecho de que se emitiera y tuviera sentido. no se consideraba un proceso fácil. Lo que proponía el informe era nada menos que la reestructuración total de las sociedades «subdesarrolladas». Las filosofías ancestrales deben ser erradicadas.Una minga para el postdesarrollo Guerra Mundial. Porque en vez del reino de abundancia prometido por teóricos y políticos de los años cincuenta. véase Frankel. Bogotá: Norma. sin embargo. 82-110. recibió el respaldo universal de los poderosos. las viejas instituciones sociales tienen que desintegrarse. esta voluntad era ya hegemónica en los círculos de poder. Este libro2 narra la historia de aquel sueño. La invención del Tercer Mundo. 36 . Muy pocas comunidades están dispuestas a pagar el precio del progreso económico (United Nations:1951: 15)1. A comienzos de los años cincuenta. 1953. credo y raza deben romperse. 1996. como era de esperarse. los lazos de casta. La crisis de la 1 2 Para un interesante análisis contemporáneo de este documento. preparado por un grupo de expertos congregados por Naciones Unidas con el objeto diseñar políticas y medidas concretas «para el desarrollo económico de los países subdesarrollados» lo expresaba así: Hay un sentido en el que el progreso económico acelerado es imposible sin ajustes dolorosos. ingenua en el mejor de los casos. Arturo. explotación y opresión sin nombre. Sin embargo. en especial las págs. Uno de los documentos mas influyentes de la época. En pocos años. Demostraba la voluntad creciente de transformar de manera drástica dos terceras partes del mundo en pos de los objetivos de prosperidad material y progreso económico. el discurso y la estrategia del desarrollo produjeron lo contrario: miseria y subdesarrollo masivo. Construcción y deconstrucción del desarrollo. El autor se refiere a la publicación de la cual se ha extraído el primer capítulo: Escobar. La declaración podría parecernos hoy sorprendentemente etnocéntrica y arrogante. los obstáculos contribuyeron a consolidar la misión.

En resumen. Pero se trata. De esta manera. desde las teorías del desarrollo económico de los años cincuenta hasta el «enfoque de necesidades humanas básicas» de los años setenta. y otros por el estilo. desarrollismo Hasta finales de los años setenta. africanismo. que ponía énfasis no solo en el crecimiento económico per se como en décadas anteriores. De hecho. El desarrollo se había convertido en una certeza en el imaginario social. África y Latinoamérica era la naturaleza del desarrollo. el libro puede leerse como la historia de la perdida de una ilusión que muchos abrigaban sinceramente. parecía imposible calificar la realidad social en otros términos. El hecho de que las condiciones de la mayoría de la población no mejoraran sino que más bien se deterioraran con el transcurso del tiempo no parecía molestar a muchos expertos. el eje de las discusiones acerca de Asia. Como veremos. la creciente pobreza. desnutrición y violencia son apenas los síntomas más patéticos del fracaso de cincuenta años de desarrollo. sobre todo. instituciones que llevaban a cabo por igual programas de desarrollo en ciudades y campos. pero el hecho mismo del desarrollo y su necesidad. Por doquier se encontraba la realidad omnipresente y reiterativa del desarrollo: gobiernos que diseñaban y ejecutaban ambiciosos planes de desarrollo. «desarrollo participativo». «desarrollo socialista». podía criticarse un determinado enfoque. a través de conceptos como «otro desarrollo». y proponer modificaciones o mejoras en concordancia con este. La 37 . no podían ponerse en duda. Aun quienes se oponían a las estrategias capitalistas del momento se veían obligados a expresar sus críticas en términos de la necesidad del desarrollo.El desarrollo y la antropología de la modernidad deuda. sino también en la distribución de sus beneficios. la mayor preocupación de teóricos y políticos era la de los tipos de desarrollo a buscar para resolver los problemas sociales y económicos en esas regiones. de la forma en que se creó el «Tercer Mundo» a través de los discursos y las prácticas del desarrollo desde sus inicios a comienzos de la segunda posguerra. la hambruna (saheliana). Orientalismo. expertos de todo tipo estudiando el «subdesarrollo» y produciendo teorías ad nauseam.

1970). claro está. y las críticas al «colonialismo occidental» (Fals Borda. en resumen. en particular.Una minga para el postdesarrollo realidad. a la vez. los primeros análisis marxistas —y. en gestación desde finales de los años sesenta pero cuyo empleo sólo se generalizó durante los ochenta. 1979) de finales de los sesenta y comienzo de los setenta. sin embargo. tendencias que presentaban una posición crítica frente al desarrollo. el desarrollo de nuevas instrumentos analíticos. 1970). el nacimiento de la teología de la liberación durante la Conferencia Episcopal Latinoamericana celebrada en Medellín en 1968. Chandra Mohanty y Homi Bhabha. aunque. explorar más productivamente las condiciones de posibilidad y los efectos más penetrantes del desa3 En los años sesenta y setenta existieron. como veremos pronto. ha abierto nuevas formas de pensamiento acerca de las representaciones del Tercer Mundo. V. ha contribuido a mostrar los mecanismos mediante los cuales un determinado orden de discurso produce unos modos permisibles de ser y pensar al tiempo que descalifica e incluso imposibilita otros. 38 . Pensar el desarrollo en términos del discurso permite concentrarse en la dominación como lo hacían. Más recientemente. y quienes estaban insatisfechos con este estado de cosas tenían que luchar dentro del mismo espacio discursivo par porciones de libertad. 1970) y la dependencia económica (Cardoso y Faletto. con la esperanza de que en el camino pudiera construirse una realidad diferente3. por ejemplo. Todas ellas fueron importantes para el enfoque discursivo de los años noventa que se analiza en este libro. había sido colonizada por el discurso del desarrollo. La autocrítica de la antropología y su renovación durante los años ochenta también han sido importantes al respecto. Mudimbe. La crítica cultural más aguda corresponde a Ilich (1968. Y. El trabajo de Michel Foucault sobre la dinámica del discurso y del poder en la representación de la realidad social. La profundización de los análisis de Foucault sobre las situaciones coloniales y postcoloniales realizada por autores como Edward Said. Entre ellas es importante mencionar la «pedagogía del oprimido» de Paulo Freire (Freire. fueron insuficientes para articular un rechazo del discurso sobre el que se fundaban. ha permitido el análisis de este tipo de «colonización de la realidad» en forma tal que pone de manifiesto este mismo hecho: como ciertas representaciones se vuelven dominantes y dan forma indeleble a los modos de imaginar la realidad e interactuar con ella. entre otros.

describiéndolo. «puede discutirse y analizarse como institución corporativa para tratar a Oriente. y autoridad sobre Oriente… Mi afirmación es que sin examinar el Orientalismo como discurso posiblemente no logremos entender la disciplina inmensamente sistemática de la cual se valió la cultura europea para manejar —e incluso crear— política. Ver el desarrollo como discurso producido históricamente implica examinar las razones que tuvieron. Creada inicialmente en Estados Unidos y Europa occidental. todo lo cual desembocó en una estrategia para afrontar aquellos problemas. escribe Said. reestructuración. 1986: 3). para analizar el contexto teórico y práctico con que ha estado asociado» (Foucault. El estudio del desarrollo como discurso se asemeja al análisis de Said de los discursos sobre el Oriente. A medida que los expertos políticos occidentales comenzaron a ver como problema ciertas condiciones de Asia. detalladas y extensas. autorizando opiniones al respecto. enseñándolo. sociológica. Esto es lo que trata de llevar a cabo este libro. El análisis del discurso crea la posibilidad de «mantenerse desligado de él [discurso del desarrollo]. para percibirlo de otro modo. tratarlo mediante afirmaciones referentes a él. científica e imaginativamente a Oriente durante el período posterior a la Ilustración» (I979:3). «El Orientalismo». Orientalismo ha generado estudios e informes originales sobre las representaciones del Tercer Mundo en 39 . se embarcaron en la tarea de «des-subdesarrollarse» sometiendo sus sociedades a intervenciones cada vez más sistemáticas. Permite individualizar el «desarrollo» como espacio cultural envolvente y a la vez abre la posibilidad de separarnos de él. el orientalismo como estilo occidental de dominación. la estrategia del desarrollo se convirtió al cabo de pocos años en una fuerza poderosa en el propio Tercer Mundo. diciendo sobre él: en resumen. suspendiendo su cercanía. por último. para comenzar a considerarse subdesarrollados a comienzos de la segunda postguerra. África y Latinoamérica —en su mayor parte lo que se percibía como pobreza y atraso— apareció un nuevo campo del pensamiento y de la experiencia llamado desarrollo.El desarrollo y la antropología de la modernidad rrollo—. como «desarrollarse» se convirtió para ellos en problema fundamental y cómo. Desde su publicación. definiéndolo.

se propone el objetivo de «Estudiar el tema de los fundamentos del discurso sobre el África . geográfica). Un trabajo crítico de este tipo. (cómo) se han establecido los mundos africanos como realidades para el conocimiento» (pág. particularmente en la antropología y la filosofía. encuentra también. el proceso mediante el cual los africanos pueden lograr mayor autonomía sobre la forma en que son representados y la forma en que pueden construir sus propios modelos sociales y culturales de modos no tan mediatizados por una episteme y una historicidad occidentales. Mudimbe. es decir. los interrogantes generales que algunos plantean sirven de pauta para el análisis del desarrollo como régimen de representación. No obstante. Las representaciones de Asia. Su interés trasciende «la ‘invención’ del africanismo como disciplina científica» (pág. no obstante. puede abrir el camino para «el proceso de volver a fundar y asumir dentro de las representaciones una historicidad interrumpida» (pág. Lo que está en juego en estos últimos trabajos. un debilitamiento de la noción misma de África. en otras palabras. implica un corte radical en la antropología. 183). para Mudimbe. –así sea dentro de un contexto cada vez mas transnacional–. Y. Aunque Mudimbe encuentra que aun las perspectivas mas afrocéntricas mantienen el método epistemológico occidental como contexto y referente. explica Mudimbe. histórica. en particular Foucault y Levi-Strauss. aunque pocos de ellos han hecho referencia explícita a la cuestión del desarrollo. Esto.. la historia y la ideología africanas.Una minga para el postdesarrollo varios contextos. las áreas no europeas han sido organizadas y transformadas sistemáticamente de acuerdo con los esquemas europeos. en la historia occidental moderna. por ejemplo. es la reinterpretación crítica de la historia africana como se ha visto desde su exterioridad (epistemológica.. En su excelente libro The Invention of Africa el filósofo africano V. xi) en el discurso occidental. 9). cree Mudimbe. Esta noción puede extenderse al Tercer Mundo como un todo. África y 40 . a fin de investigar la «amplificación» por parte de los académicos africanos del trabajo de algunos pensadores críticos europeos. algunos trabajos en los cuales los análisis críticos europeos se llevan más allá de lo que estos trabajos originales podrían haber esperado. pues lo que está en juego es el proceso mediante el cual.

1988: 28). La construcción del mundo como imagen. en términos más concretos. Timothy Mitchell muestra otro importante mecanismo del engranaje de las representaciones europeas sobre otras sociedades.El desarrollo y la antropología de la modernidad América Latina como «Tercer Mundo» y «subdesarrolladas» son las herederas de una ilustre genealogía de concepciones occidentales sobre esas partes del mundo4. Una experiencia tal como observador participante era posible a través de un truco curioso: eliminar del cuadro la presencia del observador europeo (véase también Clifford. este encuadre tenía lugar de acuerdo con categorías europeas. y su impacto en el Egipto del siglo XIX. el objetivo de Mitchell es «explorar los métodos peculiares de orden y verdad que caracterizan al Occidente moderno» (1988: pág. el nuevo término no pudo corregir las connotaciones negativas implícitas en los calificativos anteriores. exhibicio4 «De acuerdo con Iván Ilich. 41 . 1989: 54). el concepto que se conoce actualmente como ‘desarrollo’ ha atravesado seis etapas de metamorfosis desde las postrimerías de la antigüedad. El observador «encuadraba» inevitablemente la realidad externa a fin de comprenderla. 1977) sobrevive aún en muchos lugares. constituye el núcleo de estos métodos y de su eficacia política. que el término «subdesarrollado». Debería señalarse. y sumergirse en la vida local. de una parte. Para el sujeto (europeo) moderno. El mito del «nativo perezoso» (Alatas. IX). En muchos contextos. el salvaje. sin embargo. el ‘nativo’ y el subdesarrollado» (Trinh. La percepción del extranjero como alguien que necesita ayuda ha tomado sucesivamente las formas del bárbaro. como el visitante de una exposición. sin embargo. el infiel. sugiere Mitchell. ello implicaba experimentar la vida manteniéndose apartado del mundo físico. véase Hirschman (1981:24). de la otra. Lo que surgía era un régimen de objetivismo en el cual los europeos estaban sujetos a una doble exigencia: ser imparciales y objetivos. observar el mundo (colonial) como objeto desde una posición invisible y aparte» (Mitchell. Como para Mudimbe. 1988: 145). puede tomarse en parte como respuesta a las concepciones abiertamente más racistas del «primitivo» y el «salvaje». Para una idea y un conjunto de términos similares al anterior. Occidente había llegado a vivir «como si el mundo estuviera dividido en dos: un campo de meras representaciones y un campo de lo ‘real’. ligado desde cierta óptica a la igualdad y a los prospectos de liberación a través del desarrollo. en el modelo de las exposiciones mundiales del siglo pasado. el pagano.

Tal régimen de orden y verdad constituye la quintaesencia de la modernidad. pobre. sugiero. etcétera. Tales representaciones asumen implícitamente patrones occidentales como parámetro para medir la situación de la mujer en el Tercer Mundo. que controla su cuerpo y su sexualidad. El resultado. por un lado. apegada a la familia. Dentro de este régimen conceptual. Las consecuencias de esta característica de la modernidad han sido enormes. Lo que surge de tales modos de análisis es la imagen de una ‘mujer promedio’ del Tercer Mundo. descripciones o copias. carentes de opciones y de libertad de acción. la perpetuación de la idea hegemónica de la superioridad occidental. contrasta con la representación (implícita) de la mujer occidental como educada. y libre para tomar sus propias decisiones (1991b: 56).) Esto. doméstica. en un orden de simples modelos. Se refleja en una posición objetivista y empirista que dictamina que el Tercer Mundo y su gente existen «allá afuera». es una actitud paternalista de parte de la mujer occidental hacia sus congéneres del Tercer Mundo. para ser conocidos mediante teorías e intervenidos desde el exterior. construida mediante el uso de estadísticas y de ciertas categorías: Esta mujer promedio del Tercer Mundo lleva una vida esencialmente frustrada basada en su género femenino {léase: sexualmente restringida} y en su carácter tercermundista (Iéase ignorante. y una realidad externa. «Es en este proceso de homogeneización y sistematización conceptual de la opresión de la 42 . se refiere a ella cuando plantea la pregunta de quién produce el conocimiento acerca de Ia mujer del Tercer Mundo. y ha sido profundizado por la economía y el desarrollo. Chandra Mohanty. victimizada. por ejemplo. y desde dónde. por el otro. descubre que en gran parte de la bibliografía feminista las mujeres del Tercer Mundo son representadas como llenas de «necesidades» y «problemas». y un orden de originales» (pág. tradicionalista. y en general. moderna. pero. opina Mohanty.Una minga para el postdesarrollo nes. los trabajos sobre la mujer del Tercer Mundo adquieren una cierta «coherencia de efectos» que refuerza tal hegemonía. sin educación. 32).

Spelman. concluye Mohanty (pág. «donde el poder se ejerce en gran parte del discurso feminista occidental reciente y dicho poder debe ser definido y nombrado»5. 1988. del etnocentrismo implícito en el movimiento feminista y en su círculo académico. La definición de Bhabha del discurso colonial. necesitada. Hooks. Sobra decir que la crítica de Mohanty se aplica con mayor frecuencia a la corriente principal de la bibliografía sobre el desarrollo. la pobreza y la ignorancia. carente de iniciativa y de tradiciones. la pasividad.El desarrollo y la antropología de la modernidad mujer en el Tercer Mundo». 1989. oprimida por su propia obstinación. Véase también Mani. 54). 1990. y no pocas veces hambrienta. Esta imagen también universaliza y homogeneiza las culturas del Tercer Mundo en una forma histórica. Lo importante de resaltar por ahora es que el despliegue de este discurso en un sistema mundial donde Occidente tiene cierto dominio sobre el Tercer Mundo tiene profundos efectos de tipo político. El discurso ‘colonial’. aunque compleja. es ilustrativa: (El discurso colonial) es un aparato que pone en marcha el reconocimiento y la negación de las diferencias raciales/culturales/his5 El trabajo de Mohanty puede ubicarse dentro de una crítica creciente de parte de las feministas. La producción de discurso bajo condiciones de desigualdad en el poder es lo que Mohanty y otros denominan «la jugada colonialista». Jugada que implica construcciones específicas del sujeto colonial/ tercermundista en/a través del discurso de maneras que permitan el ejercicio del poder sobre él. por lo común de gente oscura y carente de protagonismo como si se estuviera a la espera de una mano occidental (blanca). Solo desde una cierta perspectiva occidental tal descripción tiene sentido. analfabeta. 43 . (1990: 72). especialmente del Tercer Mundo. si bien constituye «la forma de discurso más subdesarrollada teóricamente». económico y cultural que deben ser explorados. para la cual existe una verdadera subjetividad subdesarrollada dotada con rasgos como la impotencia. su existencia constituye más un signo de dominio sobre el Tercer Mundo que una verdad acerca de él. resulta «crucial para ejercer una gama de diferencias y discriminaciones que dan forma a las prácticas discursivas y políticas de jerarquización racial y cultural». según Homi Bhabha.

Norte y Sur. y desde entonces no ha cesado de producir nuevas modalidades de conocimiento y poder.. Este espacio es también un espacio geopolítico. El discurso del desarrollo inevitablemente contiene una imaginación geopolítica que ha dominado el significado del desarrollo durante más de cuatro décadas. ha producido un aparato muy eficiente para producir conocimiento acerca de ejercer el poder sobre el Tercer Mundo. y la globalización de la producción cultu44 . 1993) y está implícita en expresiones tales como primer y Tercer Mundos. el discurso del desarrollo se rige por los mismos principios. la desaparición del segundo mundo. subjetividades y órdenes sociales. un «espacio para los «pueblos sujeto» que asegura cierto control sobre él.. se apropia de sus diversas esferas de actividad. y así sucesivamente. estrategias. en el acto de demarcar una «nación sujeto». Dicho aparato surgió en el período comprendido entre 1945 y 1955. Para algunos autores. la aparición de una red de ciudades mundiales. Su función estratégica predominante es la creación de un espacio para una «población sujeto». las dirige y las domina (1990: 75).] Me refiero a una forma de gobernabilidad que. centro y periferia.. La producción social del espacio implícita en estos términos está ligada a la producción de diferencias. ha desplegado con buen éxito un régimen de gobierno sobre el Tercer Mundo.Una minga para el postdesarrollo tóricas. a fin de justificar la conquista y de establecer sistemas de administración e instrucción [. En resumen. A pesar de los cambios recientes en esta geopolítica —el descentramiento del mundo. esta voluntad de poder espacial es uno de los rasgos esenciales del desarrollo (Slater. una serie de «geografías imaginarias». a través de la producción de conocimientos en términos de los cuales se ejerce la vigilancia y se incita a una forma compleja de placer/ displacer [. teorías. nuevas prácticas. para usar el término de Said (1979).. Aunque en sentido estricto algunos de los términos de la definición anterior serían más aplicables al contexto colonial.] El objetivo del discurso colonial es interpretar al colonizado como una población compuesta por clases degeneradas sobre la base del origen racial.

Un ilustre grupo de pensadores. 1968). concibe los regímenes de representación como lugares de encuentro de los lenguajes del pasado y del futuro (tales como los lenguajes de «civilización» y «barbarie» de la América latina pos independentista). conceptos y teorías. Foucault y Rene Girard. desarrollada por una estudiosa colombiana para explicar la violencia en su país durante el siglo XIX. aquellas por cuyo intermedio las personas llegan a reconocerse a sí mismas como «desarrolladas» o «subdesarrolladas». 1990) ha producido recuentos cada vez más completos sobre la creación de la subjetividad y la conciencia bajo el colonialismo y el postcolonialismo. y basada especialmente en los trabajos de Bajtin. Existe una relación entre historia. geografía y modernidad que se resiste a desintegrarse en cuanto al Tercer Mundo se refiere. Albert Memmi (1967). El conjunto de formas que se hallan a lo largo de estos ejes constituye el desarrollo como formación discursiva. el sistema de poder que regula su práctica y las formas de subjetividad fomentadas por este discurso. Las formas de subjetividad producidas por el desarrollo no se exploran en forma significativa en este libro.El desarrollo y la antropología de la modernidad ral— ella continúa ejerciendo influencia en el imaginario. 45 . Los «regímenes de representación» pueden analizarse como lugares de encuentro en los cuales las identidades se construyen pero donde también se origina. analizando las características e interrelaciones de los tres ejes que lo definen: las formas de conocimiento que a él se refieren. a través de las cuales llega a existir y es elaborado en objetos. entonces en términos de los regímenes del discurso y la representación. simboliza y maneja la violencia. dando origen a un aparato eficiente que relaciona sistemáticamente las formas de conocimiento con las técnicas de poder6. Ashis Nandy (1983) y Homi Bhabha (1983. incluyendo a Franz Fanon (1967. El análisis se establecerá. como la creación de un dominio del pensamiento y de la acción. a pesar de los importantes cambios que han dado lugar a geografías posmodernas (Soja. Esta útil hipótesis. Para resumir me propongo hablar del desarrollo como una experiencia históricamente singular. lenguajes externos e internos. 1994). 1989). Un encuentro similar de regímenes 6 El estudio del discurso a lo largo de estos ejes es propuesto por Foucault (1986:4). y lenguajes de sí y de los otros (Rojas.

podría decirse. Este libro se propone brindar un mapa general que permita orientarse en el ámbito de los discursos y de las prácticas que justifican las formas dominantes de producción económica y socio-cultural del Tercer Mundo. con el surgimiento del desarrollo. la conclusión abordará la pregunta de cómo imaginar un régimen de representación. Lo anterior. y de cómo investigar y llevar a cabo prácticas «alternativas» en el contexto de los actuales movimientos sociales del Tercer Mundo. «postdesarrollo». Las metas de este libro son precisamente examinar el establecimiento y la consolidación del discurso del desarrollo y su aparato desde los albores de la segunda posguerra hasta el presente.Una minga para el postdesarrollo de representación tuvo lugar a finales de los años cuarenta. la presente obra presta más atención al 7 Acerca de la violencia de la representación véase también De Laurentis (1987). AI tiempo que buscan entender los mapas conceptuales usados para ubicar y describir la experiencia de las gentes del Tercer Mundo. el desarrollo sostenible. revelan también —aunque a veces en forma indirecta— las categorías con las cuales ellas se ven obligadas a resistir. tales como el desarrollo rural. y la mujer y el desarrollo. analizar la construcción de una noción de «subdesarrollo» en las teorías del desarrollo económico de la segunda posguerra. La descripción de los regímenes de representación sobre el Tercer Mundo propiciados por el discurso del desarrollo representa un intento de trazar «las cartografías o mapas de las configuraciones del conocimiento y el poder que definen el período posterior a la segunda posguerra» (Deleuze. A diferencia del estudio de Said acerca del orientalismo. también acompañado de formas específicas de violencia modernizada7. 1988). Por último. 46 . constituye un estudio del «desarrollismo» como ámbito discursivo. Se trata también de cartografías de resistencia como añade Mohanty (1991a). La noción de los regímenes de representación es otro principio teórico y metodológico para examinar los mecanismos y consecuencias de la construcción del Tercer Mundo a través de la representación. y demostrar cómo funciona el aparato a través de la producción sistemática del conocimiento y el poder en campos específicos.

Intento evadir este riesgo considerando también las formas de resistencia de las gentes del Tercer Mundo contra las intervenciones del desarrollo. Ya se ha sugerido una directriz general para la antropología de la modernidad. contextualizo la era del desarrollo dentro del espacio global de la modernidad. poner énfasis en aquellos ámbitos tomados más comúnmente como universales (esto incluye a la 47 . la invención del desarrollo. Para un examen más detallado he escogido como ejemplo la ejecución de programas de desarrollo rural. en el sentido de tratar como «exóticos» los productos culturales de Occidente para poderlos ver como lo que son: Necesitamos antropologizar a Occidente: mostrar lo exótico de su construcción de la realidad. Como en el estudio de Mudimbe sobre el africanismo. dadas su intencionalidad y unidireccionalidad» (1990: 77). Sin embargo. en vez de enfocarme en la antropología y la filosofía. y cómo luchan para crear alternativas de ser y de hacer. la sugerencia de que el poder colonial es de posesión total del colonizador. Si realmente existe una «estructura antropológica» (Foucault. salud y nutrición en Latinoamérica durante la década de los setenta y comienzos de los ochenta. una investigación general acerca de la modernidad occidental como fenómeno cultural e histórico específico. tal vez como mutación específica de la modernidad. Desde esta perspectiva. por así decirlo. Otra diferencia con Orientalismo se origina en la advertencia de Homi Bhabha de que «siempre existe. el desarrollo puede verse como un capítulo de lo que puede llamarse «antropología de la modernidad». 1975: 198) que sostiene al orden moderno y sus ciencias humanas. y más particularmente desde las prácticas económicas modernas. en Said. Me interesa mostrar que tal discurso deviene en prácticas concretas de pensamiento y de acción mediante las cuales se llega a crear realmente el Tercer Mundo. es decir. me propongo poner de presente los fundamentos de un orden de conocimiento y un discurso acerca del Tercer Mundo como subdesarrollado. debe investigarse hasta qué punto dicha estructura también ha dado origen al régimen del desarrollo. Quiero cartografiar.El desarrollo y la antropología de la modernidad despegue del discurso a través de sus prácticas.

que ven las formas sociales como el resultado de prácticas históricas. Buscaría estudiar cómo los reclamos de verdades están relacionados con prácticas y símbolos que producen y regulan la vida en sociedad. la amenaza permanente de hambruna. cuantificar. acompañado de intentos por articular regímenes alternativos de represen48 . hacerlos ver tan peculiares históricamente como sea posible. incluso extrañas. La deconstrucción del desarrollo El análisis discursivo del desarrollo comenzó a finales de los años ochenta y es muy probable que continúe en los noventa. que combinan conocimiento y poder. mostrar cómo sus pretensiones de verdad están ligadas a prácticas sociales y por tanto se han convertido en fuerzas efectivas dentro del mundo social (Rabinow. Estas imágenes se niegan a desaparecer. economizar y otras por el estilo. 1986: 241). hasta las prácticas sociales y culturales más razonables de Occidente pueden parecer bastante peculiares. la construcción del Tercer Mundo por medio de la articulación entre conocimiento y poder es esencial para el discurso del desarrollo. ya de por sí estereotipados y cargados con significados del desarrollo. Por ello es necesario examinar el desarrollo en relación con las experiencias modernas de conocer. ver. Las imágenes del Tercer Mundo que aparecen en los medios masivos constituyen el ejemplo más claro de las representaciones desarrollistas. La antropología de la modernidad se apoyaría en aproximaciones etnográficas. la mayoría de la gente de Occidente (y de muchos lugares del Tercer Mundo) tenga grandes dificultades para pensar en la gente y las situaciones del Tercer Mundo en términos diferentes a los que proporciona el discurso del desarrollo. el analfabetismo y similares operan como significantes más comunes. Como veremos. Términos como la sobrepoblación.Una minga para el postdesarrollo epistemología y la economía). Vistas desde muchos espacios del Tercer Mundo. Ello no obsta para que todavía hoy en día. la pobreza.

participación. es decir. Majid Rahnema. medio ambiente. que debe evaluarse la productividad del aparato del desarrollo. Parajuli (1991) presentan artículos extensos sobre el análisis del desarrollo. tales como mercado. sino también por sus maneras de conocer. pocos trabajos han encarado la deconstrucción del discurso del desarrollo8. 1988). el correspondiente al Occidente moderno. 1992) analiza los conceptos centrales (o «palabras clave») del discurso del desarrollo. 49 . El desarrollo se ha basado exclusivamente en un sistema de conocimiento. La predominancia de este sistema de conocimiento 8 9 Escobar (1984.El desarrollo y la antropología de la modernidad tación y práctica. a pesar del aparente fracaso de los programas en términos de sus objetivos establecidos. producción. Ashis Nandy. Vandana Shiva. y los peligros que su uso representa en el contexto del Tercer Mundo9. En él. entre otros. Ferguson ofrece un análisis profundo de los programas de desarrollo rural implementados en ese país bajo el patrocinio del Banco Mundial. Mueller (1987b). El grupo responsable de este «diccionario de palabras tóxicas» en el discurso del desarrollo incluye a Iván Ilich. El fortalecimiento del Estado. Dubois (1990). El reciente libro de James Ferguson sobre el desarrollo en Lesotho (1990) es un ejemplo sofisticado del enfoque deconstruccionista. cada capítulo examina los usos y la transformación del concepto en el discurso del desarrollo desde la década del cincuenta hasta el presente. planeación. Un proyecto colectivo análogo se ha concebido con un enfoque de «sistemas de conocimiento».. Gustavo Esteva y este autor. la profundización de las influencias modernizadoras occidentales y la despolitización de los problemas son algunos de los efectos más importantes de la organización del desarrollo rural en Lesotho. Otro enfoque deconstructivista (Sachs. necesidades y pobreza. Es en dichos efectos. Barbara Duden. Luego de seguirle la pista brevemente al origen de cada uno de estos conceptos en la civilización europea. Este grupo opina que las culturas no se caracterizan sólo por sus normas y valores. la reestructuración de las relaciones sociales rurales. La intención del libro es poner de manifiesto el carácter arbitrario de los conceptos. ed. Sin embargo. población. su especificidad cultural e histórica. Wolfang Sachs. concluye Ferguson. igualdad.

Trátese de una aldea de Papua Nueva Guinea o de pequeños poblados de Kenya o Etiopía. se descubrió que las mujeres habían sido ignoradas por las intervenciones del desarrollo. las versiones locales del desarrollo y la modernidad se formulan siguiendo procesos complejos que incluyen prácticas culturales tradicionales. los investigadores y activistas podrán encontrar racionalidades alternativas para orientar la acción social con criterio diferente a formas de pensamiento economicistas y reduccionistas10. patrocinado por Social Science Research Council (SSRC) y coordinado por Frederich Cooper (Universidad de Michigan) y Randall Packard (Tufts University). historias del pasado 10 El grupo congregado bajo el patrocinio del United Nations World Institute for Development Economics Research (wider). Análisis de discurso de campos de desarrollo es el tema del proyecto «Development and Social Science Knowledge». modos de operación y efectos locales asociados a los conceptos. «mujer en el desarrollo» (MYD). entre las cuales se destacan Adele Mueller (1986. 11 Está en proceso de compilación una selección de discursos sobre el desarrollo a cargo de Jonathan Crush (Queens University. 50 . Tal «descubrimiento» trajo como resultado desde finales de los años setenta. Esta investigación muestra una constelación completa de usos. la aparición de un novedoso enfoque. se ha reunido durante varios años. interpretan. Para comprender el funcionamiento del desarrollo como discurso se requiere contribuciones analíticas similares en campos específicos del desarrollo y seguramente continuarán apareciendo11. concluyen los autores. 1991) y Chandra Mohanty. En los años setenta. 1994). 1990 y 1994). En estos últimos.Una minga para el postdesarrollo ha dictaminado el marginamiento y descalificación de los sistemas de conocimiento no occidentales. Un grupo de antropólogos suecos trabaja sobre cómo los conceptos de «desarrollo» y «modernidad» se usan. e incluye a algunas de las personas mencionadas en la nota anterior. y encabezado por Stephen Marglin y Frédérique Apffel Marglin. cuestionan o reproducen en diversos contextos sociales de distintos lugares del mundo. el cual ha sido estudiado como régimen de representación por varias investigadoras feministas. ed. En el centro de estos trabajos se halla un análisis profundo de las prácticas de las instituciones dominantes del desarrollo en la creación y administración de sus poblaciones-cliente. Incluye análisis de «lenguajes del desarrollo» (Crush. Canada). 1987a. Ya se publicaron dos volúmenes como resultado del proyecto (Marglin y Apffel Marglin.

intenta presentar una panorámica general de la construcción histórica del «desarrollo» y el «Tercer Mundo» como un todo. existe un número pequeño pero relativamente coherente de trabajos que contribuyen a articular una crítica discursiva del desarrollo. y su relación con asuntos importantes de ese entonces. Kate Manzo (1991) presenta un caso similar en su análisis de las deficiencias de los enfoques modernistas del desarrollo. Como lo demuestra esta breve reseña. y muestra el mecanismo de funcionamiento del discurso para un caso particular. 1992). y en su llamado a prestar atención a alternativas «contra modernistas» basadas en las prácticas de actores populares del Tercer Mundo. También dentro de la ciencia política. Estas etnografías locales del desarrollo y la modernidad también son estudiados por Pigg (1992) en su trabajo acerca de la introducción de prácticas de salud en Nepal. en particular en los años cincuenta. como la seguridad nacional y los imperativos económicos. Este trabajo presenta el enfoque más general al respecto. Por último. en particular a las locales. es importante mencionar algunos trabajos que se refieren al rol de las disciplinas convencionales dentro del discurso del desarrollo.El desarrollo y la antropología de la modernidad colonialista. como la teoría de la dependencia. El propósito del análisis es 51 . Kathryn Sikkink (1991) estudió recientemente la aparición del desarrollismo en Brasil y Argentina durante las décadas del cincuenta y el sesenta. implementación y consolidación del desarrollismo como modelo de desarrollo económico. Nuestro estudio también aboga por el retorno a la cultura. y la ubicación contemporánea dentro de la economía global de bienes y símbolos (Dahl y Rabo. Su principal interés es el rol de las ideas en la adopción. Irene Gendzier (1985) examina el papel que desempeñó la ciencia política en la conformación de las teorías de la modernización. El chileno Pedro Morande (1984) analiza cómo la adopción y el predominio de la sociología norteamericana de los años cincuenta y sesenta en Latinoamérica preparó la escena para una concepción puramente funcional del desarrollo concebido como la transformación de una sociedad «tradicional» en una «moderna» y desprovista por completo de consideraciones culturales. eds. en el análisis crítico del desarrollo.

En la conclusión. Talal Asad planteó el interrogante de si no seguía existiendo una extraña reticencia en la mayoría de los antropólogos sociales a tomar en serio la estructura de poder dentro de la cual se ha estructurado su disciplina» (pág. como en su época lo hiciera el colonialismo. 18). Las etnografías locales ya mencionadas brindan elementos útiles para ello. aunque los sujetos contemporáneos se resistan y respondan? Además. toda la problemática del colonialismo y el neocolonialismo. y su antropología en nombre de los pueblos indígenas (Maybury-Lewis. Anthopology and the Colonial Encounter (1973). ampliamos los análisis de dichos trabajos e intentamos elaborar una visión de «lo alternativo» como problema de investigación y como hecho social. 1985). su economía política y sus instituciones. y que dicha intimidad siga teniendo un cariz unilateral y provisional» (pág. no es este también el caso del «sistema de desarrollo»? En síntesis. ¿no podemos hablar con igual propiedad de «la antropología y el encuentro del desarrollo»? Por lo general resulta cierto que en su conjunto la antropología no ha encarado en forma explícita el hecho de que su práctica se desarrolla en el marco del encuentro entre naciones ricas y pobres establecido por el discurso del desarrollo de la segunda posguerra. es decir. «el tipo de intimidad humana que sirve de base al trabajo de campo antropológico. 17). si durante el periodo colonial «la tendencia general de la comprensión antropológica no constituía un reto esencial ante el mundo desigual representado por el sistema colonial» (pág. Su trabajo 52 . 5). La antropología y el encuentro del desarrollo En su conocida compilación acerca de la relación entre antropología y colonialismo. en particular en representación de los pueblos indígenas12. ¿No posibilita el desarrollo hoy en día. por ejemplo. Aunque algunos antropólogos se han opuesto a las intervenciones del desarrollo.Una minga para el postdesarrollo contribuir a liberar el campo discursivo para que la tarea de imaginar alternativas pueda comenzar (o para que los investigadores las perciban bajo otra óptica). un número igualmente apreciable ha estado comprome12 Este también es el caso de la organización cultural Survival.

recicla algunas concepciones problemáticas de la antropología. 1991). 1984. militar. algunos pocos antropólogos han estudiado las formas y los procesos de resistencia ante las intervenciones del desarrollo (Taussig. 1991). Dicha intervención imperial sucede a muchos niveles —económico. También resulta inquietante. la historia. como lo señala Said. 1985. la falta de atención de los académicos occidentales a la abundante y comprometida bibliografía de autores del Tercer Mundo sobre colonialismo. Cada vez aumentan más las voces del Tercer Mundo que piden el desmonte del discurso del desarrollo. podríamos añadir aquí del desarrollo. decididamente a favor de lo autóctono y del punto de vista del «nativo». También resulta inquietante. no por ello las representaciones del Tercer Mundo a través del desarrollo son menos incisivas y efectivas que sus homólogas coloniales y tal vez lo sean más. 1980. 1987. desconocen los modos en que opera el desarrollo como escenario del enfrentamiento cultural y la construcción de la identidad. Ulin. Sin embargo. La ausencia de los antropólogos en las discusiones sobre el desarrollo como régimen de representación es lamentable porque. 1991). véase también Friedman. Scott. véase también Comaroff. 53 . Comaroff y Comaroff. Fals Borda. que «existe una ausencia casi total de referencias al intervencionismo estadounidense como factor que influye en la discusión teórica» en la bibliografía antropológica reciente (1989: 214. como antropólogos aplicados. la tradición y la dominación. Como bien lo señala Stacey Leigh Pigg (1992). o fuera de él. y ha sido estudiado en otro trabajo (Escobar. si bien es cierto que muchos aspectos del colonialismo ya han sido superados. la mayoría de los antropólogos ha estado dentro del desarrollo.El desarrollo y la antropología de la modernidad tido con organizaciones de desarrollo como el Banco Mundial y la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos. Ong. 1985. Con ello. político. Véase también en Price (1989) un ejemplo de antropólogos que se opusieron a un proyecto del Banco Mundial en defensa de poblaciones indígenas. como lo continúa afirmando Said. y. como su pretensión de hablar a nombre de «los nativos» (Escobar. 1991). véase acerca de la resistencia en el contexto colonial. 1987. cultural— que integran el tejido de las representaciones del desarrollo. Este nexo problemático fue muy notable en la década 1975-1985.

Dentro de este contexto. 13 Véase. Gordon (1988. 54 . 1986: I6). Tal examen crítico de las prácticas antropológicas llevó a la conclusión de que «ya nadie puede escribir sobre otros como si se tratara de textos u objetos aislados». por parte de feministas. Hooks (1990). tiene que «volver a entrar» en el mundo real. 1986: 25). La antropología.. ed. la innovación en la escritura antropológica era vista como «un enfoque de [la etnografía] hacia una sensibilidad política e histórica sin precedentes. economistas políticos y otros. el proceso de re-imaginar la antropología está en proceso y deberá profundizarse. 1991). Para lograrlo. y quizás a otras formas posibles de representar los intereses de los pueblos del Tercer Mundo. «anti posmodernistas».1991). transformando así la forma en que es representada la diversidad cultural» (Marcus y Fisher. ciencia y cultura (Fox. Friedman (1987). «el momento experimental» de los años ochenta ha sido fructífero y se ha puesto en práctica con relativa frecuencia. Sutton (1991). Sin embargo. opiniones y alcances diversos. se arguye actualmente. Said (1989). emprendida «a mediados de los años ochenta se ha convertido en objeto de críticas. Esta re-imaginación de la antropología. Sharpe y Cohen (1989). debe volver a historiografiar su propia práctica y reconocer que esta se halla determinada por muchas fuerzas externas al control del etnógrafo. Mascia-Lees.Una minga para el postdesarrollo Como lo sugiere Strathern (1988: 4) los profundos cambios experimentados por la antropología durante los años ochenta abrieron la posibilidad de examinar la manera en que está ligada a «modos occidentales de crear el mundo». Hasta ahora. Se insinuó entonces una nueva tarea: buscar «maneras más sutiles y concretas de escribir y leer otras culturas… nuevas concepciones de la cultura como hecho histórico e interactivo» (Clifford. por ejemplo. Más aún. Trinh (1989). luego del auge de la critica textualista de los años ochenta. Ulin (1991). debe estar dispuesta a someter a un escrutinio más radical sus nociones más preciadas. académicos y feministas del Tercer Mundo. como etnografía. y no viene al caso analizarlas aquí13. Algunas de estas críticas son más objetivas y constructivas que otras. tal vez llevando los debates a otros campos y en otras direcciones.

Quijano (1988. Cada vez es más evidente. (1988). en dichas críticas existe la tendencia a presentarla en términos de los límites del logocentrismo occidental. representar la alteridad» (Bhabha. El proyecto simultáneo podría enfocarse estratégicamente en la acción colectiva de los movimientos sociales. Como Bhabha nos lo pide reconocer la deconstrucción y otros tipos de crítica no conducen automáticamente a una «lectura no problemática de otros sistemas discursivos y culturales». Para una reseña de los anteriores. Sobra decir que este aspecto es decisivo para las discusiones sobre el desarrollo. deben ser simultáneos. deberán evidenciar su compromiso con la justicia y la construcción de órdenes sociales alternativos14. por sí mismas. «pero no pueden. requiriendo prácticas de lectura diferentes» (Bhabha. Franco y Flores (1992). 14 Las discusiones acerca de la modernidad y la posmodernidad en América Latina se están convirtiendo en uno de los puntos principales de la investigación y la acción política. de luchas culturales. al menos para los que luchan por diversas formas para ser oídos. la economía. 55 . Sarlo (1991). Tales críticas podrían ser necesarias para combatir el etnocentrismo. la deconstrucción y la reconstrucción. porque lo que está en juego es la supervivencia de los pueblos. negando así la diferencia real ligada a un tipo de otredad cultural que se encuentra «implicada en condiciones históricas y discursivas específicas. para ser fructíferas en el continente. Yudice. En América Latina existe una insistencia parecida respecto de que las propuestas del posmodernismo. en síntesis. I990: 73). estos no solo luchan por «bienes y servicios» sino por la definición misma de la vida. García Canclini (1990). sin ser reconstruidas. Mohanty (199Ia) insiste en que ambos proyectos. Se trata. 1990: 75). Más aún. Véase Calderón ed. 1990). que el proceso de deconstrucción y desmantelamiento deberá estar acompañado por otro análogo destinado a construir nuevos modos de ver y de actuar.El desarrollo y la antropología de la modernidad El llamado de Strathem para que tal cuestionamiento se adelante en el contexto de las prácticas de las ciencias sociales occidentales y de su «adhesión a ciertos intereses en la descripción de la vida social» reviste importancia fundamental. véase a Montaldo (1991). En el centro de estos debates dentro de las ciencias sociales se encuentran los límites que existen para el proyecto occidental de deconstrucción y autocrítica. la naturaleza y la sociedad.

a ser lograda mediante el examen profundo de las formas como se ha visto implicada en él.Una minga para el postdesarrollo Tales correctivos del Tercer Mundo indican la necesidad de interrogantes y estrategias alternativas para la construcción de discursos anticolonialistas (y la «reconstrucción» de las sociedades del Tercer Mundo en/a través de representaciones que puedan devenir en prácticas alternativas). constituye un paso importante hacia el logro de regímenes de representación más autónomos a tal punto que podría motivar a los antropólogos y a otros científicos para explorar las estrategias de las gentes del Tercer Mundo en su intento por dar significado y transformar su realidad a través de la práctica política colectiva. permiten ver la «insurrección discursiva» de la gente del Tercer Mundo. la modernidad). Este reto podría brindar caminos hacia la radicalización de la acción de re-imaginar la antropología. más generalmente. La necesaria liberación de la antropología del espacio delimitado por el encuentro del desarrollo (y. 1990: 79). 56 . propuesta por Mudimbe en relación con la «soberanía del mismo pensamiento europeo del cual deseamos liberarnos» (citado en Diawara. emprendida con entusiasmo durante los años ochenta. como se hace en gran parte de la teoría contemporánea. Al cuestionar las limitaciones de la autocrítica occidental.

colonialidad global y movimientos sociales anti-globalización .CAPÍTULO 2 Más allá del Tercer Mundo: globalidad imperial.

.

Ambas observaciones. el poder de este imperio hace que el fuerte clamor por justicia de los líderes de Bandung aparezca hoy para nosotros como tímido. tal vez menos inasibles. que el mundo tiene que ser organizado para su explotación y que no se podrá hacer nada para evitarlo. sin embargo. una cosa del pasado? ¿Todos estos rasgos son ineluctablemente dejados atrás por la aplanadora de la historia moderna capitalista? Para comenzar. aspectos del tercermundismo? Por ejemplo. ¿qué es lo que realmente ha terminado? Asumiendo que el horizonte histórico que finalmente ha concluido es el de las luchas anti-coloniales en el Tercer Mundo. aunque en nuevas formas. por no hablar acerca de la imperiosa necesidad de resistir el mercado global que demanda. Así. no hay acuerdo sobre su novedad y las necesidades teóricas y políticas que demanda. pueden ser apasionadamente discutidas. la inhumanidad del imperio liderado por Estados Unidos continúa siendo más patentemente visible en lo que hasta hace poco fuera denominado como el Tercer Mundo.« Más allá del Tercer Mundo» indica tanto el final de una era y modalidad de pensamiento como el nacimiento de nuevos retos. sueños y posibilidades reales. puede ser argumentado que la necesidad por una solidaridad internacional es más grande ahora que nunca. muchas de las condiciones que dieron origen al tercermundismo no han desaparecido. un paradigma enteramente nuevo no sólo se necesita sino que ya se encuentra emergiendo. De otro lado. ¿cómo comprender la tremenda solidaridad internacional que suscitó entre las gentes explotadas. si el fin del Tercer Mundo indica algo nuevo. De un lado. Para algunos. Hoy el mundo es confrontado por un sistema capitalista —un imperio global liderado por Estados Unidos— que parece más inhumano que nunca. en la cual este espíritu se basó. en un tono más irrefutable que en el pasado. ¿cómo entender los otros. Otros hablan de la necesidad de un nuevo horizonte de significado para las luchas políticas después del ocaso del sueño de la soberanía nacional mediante la revolución popular. sus apasionados llamados por justicia o sus elocuentes demandas por un nuevo orden económico internacional? Y ¿es la centralidad de lo político. Otros argumentan incluso que como la mayoría de las visiones alternativas del pasado reciente —desde 59 . Más aún.

incluso si sus contornos son apenas discernibles en el presente (i. Las conclusiones de Scott tienen resonancia. que será discutido con algún detalle en este capítulo. ni mucho menos definir direcciones claras de la acción política que podrían capturar la imaginación colectiva. 2003. pero no parecen cristalizar o converger en propuestas compartidas o formulaciones tersas. una expresión y promulgación de este nuevo paradigma. y el énfasis en perspectivas no-eurocéntricas sobre la globalidad del grupo latinoamericano de investigación de modernidad/colonialidad. El hecho es que hay muchos buenos análisis del impasse contemporáneo. David Scott lo planteó fuerte. visión política o imaginario anti-capitalista. los paradigmas del futuro tienen que distanciarse cuidadosamente de los conceptos modernos.. lo que se necesita. Sen et al. los llamados a nuevos imaginarios anti-capitalistas como Aníbal Quijano (2002) y Samir Amin (2003). encuentran en el movimiento del Foro Social Mundial. Sen. McMichael. Harcourt y Escobar. Gibson-Graham. como el «posmodernismo opositor» de Boaventura de Sousa Santos (2003).e.Una minga para el postdesarrollo la liberaron nacional hasta el socialismo— operaron en un marco modernista. 2004). Santos. 2003. afirmaba. a pesar de muchas críticas. Como reza el dicho: más fácil decirlo que hacerlo.e. en un número de propuestas teórico-políticas recientes. 2003. Fischer y Ponniah. 2003. 60 . economías y ecologías basadas-en-lugar (i. 2002. al decir que la situación global actual se asocia a un nuevo espacio-problema al cual ni el tercermundismo ni el consiguiente (en los ochenta y noventa) criticismo postcolonial proveen buenas respuestas. 2001). Un número de observadores. es «una nueva conceptualización de las políticas postcoloniales» que permitan imaginar «la unión de la tradición política radical […] en un ethos de respeto agnóstico por pluralizaciones de la diferencia subalterna» (Scott. 1999: 224). en mayor o menor medida. finalmente. y para quienes ven en los movimientos anti-globalización o de justicia global una nueva lógica teórica y política creciente. La noción de diferencia subalterna como una importante fuente para los nuevos paradigmas también resuena constructivamente para quienes abogan por unas epistemologías. pero constructivamente.

En la base de esta incapacidad moderna subyace tanto la hiper61 . Leff. pero también de la inhabilidad del desarrollo para satisfacer sus promesas de un mínimo bienestar a la población del mundo. entonces. 2002. y que sus tropos (visiones románticas de tradiciones pre-coloniales. utopismo marxista.Más allá del Tercer Mundo Este capítulo teje algunos de estos iluminadores planteamientos en un argumento que se centra en los límites de imaginar el «más allá del Tercer Mundo» en el orden del conocimiento y la política que nos dio la noción del Tercer Mundo y sus formaciones sociales asociadas. al menos. ¿qué lenguajes y visiones serán los apropiados para el actual espacio-problema de la hegemonía capitalista y las luchas contra hegemónicas? ¿Cuál sería el rol. Mark Berger está en lo cierto cuando dice que las condiciones que vieron la emergencia de los nacionalismos anti-coloniales esbozados en el tercermundismo han sido superados. por ejemplo. puede ser argumentado que no existen soluciones modernas a muchos de los problemas de hoy (Santos. desarrollados en las subsecuentes partes del capítulo: 1. re-elaboren algunas de las trampas modernistas del pasado. si hay alguno. 2003). En efecto. La pregunta es. de los desplazamientos masivos y la destrucción ecológica. Este es claramente el caso. La habilidad de la modernidad para proveer soluciones a los problemas modernos ha sido crecientemente comprometida. ¿en qué punto debemos intentar ir más allá de dicha modernidad? Intentaré demostrar que en los lenguajes de la diferencia subalterna. El argumento que puede hacerse al respecto tiene tres componentes. y nociones occidentales de modernización y desarrollo) deben ser entonces descartados. utopismo crítico y una modernidad reinterpretada (una en la cual la modernidad no es sólo «reducida a su tamaño real» sino re-contextualizada para permitir que otras formaciones culturales sean visibles) estaremos en posibilidad de hallar un nuevo marco teórico para imaginar el «más allá del Tercer Mundo» en formas que. de lo que ha sido denominado «tradiciones» en este respecto? ¿Pueden ser inventadas nuevas formas de utopismo? ¿Cuál debería ser la contribución de la modernidad occidental en este esfuerzo? A la inversa. 1998. Escobar.

¿dónde buscaremos nuevas ideas? En este plano. Esta tentativa modernista de combatir los síntomas mas no la causa de las crisis sociales. crean una situación de extendido fascismo social. Regímenes de inclusión selectiva y de hiper-exclusión —de aumentada pobreza para los más y de inusitada riqueza para los menos— operando a través de lógicas espacio-militares. la crisis moderna es una crisis de los modelos de pensamiento y las soluciones modernas. poblaciones y recursos está en juego. Un fructífero modo de pensar es cuestionar la interpretación de que la modernidad es un fenómeno intra-europeo. aunque no reducible a estrictos parámetros geográficos. En síntesis. aquellos conocimientos subalternos y prácticas culturales en el mundo que la modernidad misma ha suprimido. y de que en adelante la modernidad está en todas partes. 2. Esta reinterpretación visibiliza el lado oculto de la modernidad. 2002) en las cuales el control de territorios. invi62 . en un sine qua non para imaginar el más allá del Tercer Mundo. La ampliación de territorios y personas objeto de precarias condiciones de vida bajo el fascismo social sugiere la validez de cierta noción de Tercer Mundo. sólo agudizan los problemas. esto es. Este rasgo ha sido central para el enfoque neoliberal del imperio estadounidense (más aún después de la invasión a Irak). eliminado. Moverse más allá o por fuera de la modernidad deviene. políticas y ecológicas resulta en múltiples «pequeñas guerras crueles» (Joxe. Si aceptamos que lo que está en juego es el reconocimiento de que no hay soluciones modernas a muchos de los problemas modernos de hoy. entonces. al menos bajo la globalización neoliberal (GNL). resulta crucial cuestionar la idea ampliamente aceptada de que la modernidad es ahora una fuerza universal e inescapable. El resultado es una globalidad opresiva en la cual múltiples formas de violencia toman crecientemente la función de regulación de la gente y las economías.Una minga para el postdesarrollo tecnificación de la racionalidad y la hiper-mercantilización de la vida social —lo que Santos (2002) refiere como la creciente incongruencia entre las funciones de la emancipación social y la regulación social—. que la globalización implica la radicalización de la modernidad.

En sus mejores momentos. estas comunidades articulan prácticas de la diferencia social. la misma colonialidad que se afirma en los bordes del sistema mundo moderno/colonial. resultando en lo que podría ser denominado «comunidades inteligentes subalternas». nunca fueron capaces de manifestar. con su inclinación por la centralización y jerarquía. es la misma colonialidad del ser. esto requiere examinar los movimientos sociales contemporáneos desde la diferencia colonial. Hoy. este otro lado ha coexistido con la modernidad desde la conquista de América.Más allá del Tercer Mundo sibilizado y descalificado. una nueva articulación global de la colonialidad está haciendo obsoleto el Tercer Mundo. Estos movimientos tienden a mostrar propiedades emergentes y un complejo comportamiento adaptativo que los movimientos del pasado. y desde el cual los grupos subalternos intentan reconstituir los imaginarios basados-en-lugar y los mundos locales. los movimientos de hoy. y nuevas clasificaciones han sido acuñadas para emerger en un mundo nunca más predicado en la existencia de tres mundos. la colonialidad es constitutiva de la modernidad. conocimiento y poder que el imperio liderado por Estados Unidos intenta silenciar y contener. particularmente los movimientos antiglobalización y de justicia global. e imaginar así el más allá del Tercer Mundo. Desde esta perspectiva. promueven una nueva lógica de lo social basada en formas auto-organizadas y en gran parte estructuras no-jerárquicas. Situadas en un lado contrapuesto de las zonas limítrofes moderno/ coloniales. 3. Esta lógica es parcialmente reforzada por las dinámicas de autoorganización de las nuevas tecnologías de información y comunicación (NTIC). Entendido como «colonialidad». 63 . y el «Tercer Mundo» es parte de su lógica clasificatoria. Este análisis sugiere la necesidad de desplazarse de la sociología de las ausencias de los conocimientos subalternos a la política de la emergencia de los movimientos sociales. económica y ecológica que son útiles para pensar sobre mundos locales y regionales alternativos.

la globalización implica la universalización y radicalización de la modernidad. 64 . la meta de esta breve digresión es política. La presento sólo para resaltar el contraste con los encuadres que buscan ir más allá de la misma. como una realidad profundamente negociada que comprende múltiples formaciones culturales heterogéneas y.Una minga para el postdesarrollo Los fracasos de la modernidad y la emergencia de la globalidad imperial Lo que estoy intentando argumentar es que para imaginar el más allá del Tercer Mundo necesitamos también imaginar de alguna manera el más allá de la modernidad. Este sentido de transición está bien captado por la pregunta: ¿es la globalización el último estado de la modernidad capitalista o el comienzo de algo nuevo? Como veremos. Si. En última instancia. siendo universalizada o ha sido dejada atrás? La pregunta es más conmovedora porque se puede argumentar que el presente es un momento de transición: entre un mundo definido en términos de modernidad y sus corolarios (el desarrollo y la modernización). por supuesto. al contrario. si no más— y una nueva realidad (global) que es aún difícil de asir pero que. ¿que le está sucediendo al desarrollo y la modernidad en tiempos de globalización? ¿Está la modernidad. puede ser vista ya sea como la profundización de la modernidad sobre el mundo o. las perspectivas intramodernas y las no-eurocéntricas ofrecen una respuesta sustantivamente diferente a esta serie de preguntas. Soy consciente de que la visión de modernidad presentada a continuación es terriblemente parcial y controvertible. entonces ¿qué nos queda? ¿Una alteridad radical es imposible? De modo más general. finalmente. como la mayoría de la discusión intra-moderna sugiere. y la certidumbre por ellos instalada —un mundo que ha operado mayoritariamente bajo la hegemonía europea en los pasados doscientos años. De ahí que empezaré por discutir las tendencias dominantes en el estudio de la modernidad desde lo que podríamos llamar «las perspectivas intra-modernas» antes de pasar a ofrecer componentes de un marco alternativo. muchos matices entre ellas. en extremos opuestos.

por formas de conocimiento experto asociadas al capital y a los aparatos administrativos del Estado —lo que Habermas (1987) describe como una creciente racionalización del mundo-vida—. La modernidad es también vista en términos del triunfo de la metafísica. la modernidad es caracterizada en términos de la creciente apropiación de las hasta entonces dadas por sentadas competencias culturales. Sociológicamente.Más allá del Tercer Mundo Globalización como radicalización de la modernidad: una visión intra-moderna de la modernidad La idea de un proceso de globalización relativamente singular que emane de unos pocos centros hegemónicos permanece dominante. 1973. que encuentra en la verdad lógica el fundamento para una teoría racional del mundo compuesto por cosas y seres cognoscibles y controlables. la modernidad puede ser caracterizada de la siguiente manera: Históricamente. el siglo XVII de la Europa del norte. Culturalmente. la modernidad implica la emergencia de la noción de «Hombre» como fundamento de todo conocimiento del mundo. 1990). particularmente el Estado-nación. Heidegger. dado que relaciones entre «ausentes otros» devienen más importantes que la interacción cara a cara (Giddens. y criticada por Nietzsche y Heidegger entre otros—. y por algunos rasgos básicos. Vattimo (2000) enfatiza la lógica del desarrollo —la creencia en el perpetuo mejoramiento y superación— como crucial para la fundación filosófica del orden moderno. tales como la reflexividad. la descontextualización de la vida social del contexto local y el distanciamiento espacio/tiempo. Filosóficamente. separado de lo natural y lo divino (Foucault. Estos procesos cristalizaron al final del siglo XVIII y se consolidaron con la Revolución Industrial. 65 . entendida como una tendencia —extendida desde Platón y algunos presocráticos hasta Descartes y los pensadores modernos. Desde esta perspectiva. La raíz de esta idea subyace en la concepción de la modernidad como un fenómeno esencialmente europeo. alrededor de los procesos de la Reforma. 1977). la Ilustración y la Revolución Francesa. la modernidad tiene orígenes temporal y espacialmente identificados. la modernidad es caracterizada por ciertas instituciones.

en última instancia. éste es exactamente el caso. desigual. la modernidad está en todas partes. en todos los matices del espectro político. En otros casos.e. No sólo la alteridad radical es expulsada por siempre del ámbito de posibilidades. Hardt y Negri 2000). Esto podría denominarse «el efecto Giddens»: desde ahora mismo. a la Giddens). Esta incapacidad para ir más allá de la modernidad es enigmática y necesita ser cuestionada como parte de cualquier esfuerzo para imaginar un más allá del Tercer Mundo. hasta el final de los tiempos. las nociones eurocéntricas de la modernidad están implícitas en visiones de la globalización que en otros sentidos son iluminadoras (i. una «modernidad global» ha llegado para quedarse. y en su creencia de que no hay un afuera de la modernidad (nuevamente.Una minga para el postdesarrollo ¿Existe una necesidad lógica para creer que el orden tan esquemáticamente caracterizado arriba es el único capaz de devenir global? Para la mayoría de los teóricos. No obstante. sino que la modernidad está en todas partes. Investigaciones antropológicas recientes de la «modernity at large»1 (Appadurai. confrontada. En este último caso.e. No importa cuán variadamente sea caracterizada. La modernidad no es más un puro asunto de Occidente. su eurocentrismo se manifiesta en su identificación de las fuentes potenciales para la acción radical. Creo que una visión eurocentrada de la modernidad está presente en el grueso de sus conceptualizaciones tanto como en las de globalización. Giddens (1990) lo ha argumentado enfáticamente: la globalización implica una radicalización y universalización de la modernidad. sino que todas las culturas y sociedades del mundo son reducidas a ser la manifestación de la historia y cultura europea. Wallerstein 2000). incluyendo aquellos trabajos que contribuyen con nuevos elementos a repensar la modernidad (i. 66 . heterogénea e incluso múltiple.T. estas modernidades terminan siendo una reflexión de un orden eurocentrado bajo el supuesto de que la modernidad está ahora en todas partes. 1996) han mostrado que la modernidad debe ser vista como des-territorializada.). el triunfo de lo moderno subyace precisamente en haber devenido universal. constituyendo un ubicuo e ineluctable hecho social2. hibridizada. 1 2 Expresión de Arjun Appadurai traducida al castellano como «modernidad descentrada» (por Fondo de Cultura Económica) o «modernidad desbordada» (por Prometeo Libros) (N. en la mayoría de los campos y en todos los lados del espectro político.

para este fin. derivando en un número de excesos y deficiencias nunca antes tan evidente. está en la insostenible tensión entre las funciones centrales de la modernidad de la regulación y la emancipación social. De ahí la necesidad de una transición paradigmática que nos permita pensar de nuevo sobre la problemática de la regulación y la emancipación social. de las cuales sólo tenemos destellos en los movimientos sociales de hoy y en eventos tales como el Foro Social Mundial. en torno al creciente desbalance entre expectativas y experiencia. la transición es entre el capitalismo global y las formas emergentes. este movimiento implica una transición de la dominancia de la ciencia moderna a un panorama plural de formas de conocimiento. ha recurrido a la racionalidad estética. más aún.Más allá del Tercer Mundo Más allá de la modernidad: posmodernismo opositor Boaventura de Sousa Santos ha argumentado enfáticamente que nos estamos desplazando más allá del paradigma de la modernidad en dos sentidos: epistemológica y socio-políticamente. Tendiente a garantizar el orden en sociedad. el colapso de la emancipación en la regulación. es requerido un nuevo enfoque de la teoría social. Estas dos tendencias se han vuelto tan contradictorias. científico-cognitiva y ética. está él mismo en crisis. Para este fin. en particular con la globalización neoliberal. El punto clave de esta transición. Epistemológicamente. La emancipación social reta el orden creado por la regulación en nombre de un ordenamiento diferente. instituciones y prácticas a través de las cuales las expectativas son estabilizadas. El resultado ha sido la hiper-cientifización de la emancipación (las demandas por una mejor sociedad han sido filtradas a través de la racionalidad de la ciencia). basadas en los principios del Estado. el «posmodernismo opositor»: 67 . el mercado y la comunidad. 2002: 1-20). ser libre es aceptar la regulación del mercado) y. con la meta última de desoccidentalizar la emancipación social (Santos. la regulación social comprende una serie de normas. la hiper-mercantilización de la regulación (la regulación moderna es cedida al mercado. El manejo de estas contradicciones —principalmente en las manos de la ciencia y la ley—. en la rigurosa conceptualización de Santos. Socialmente.

incluso si no es aún totalmente visible. 2002: 165-193). que favorecen estrategias adaptativas dentro de éste (Castells. la perspectiva latinoamericana de la modernidad/colonialidad sugiere que las prácticas transformativas están produciéndose ahora.. Su lectura de la modernidad distingue entre las posiciones que postulan un final al capitalismo. para el primero. 68 . La búsqueda de una solución posmoderna es lo que denomino posmodernismo opositor [. y convertir tales disyunciones en el impulso para fundamentar teorías y prácticas capaces de reinventar la emancipación social a partir de las destruidas promesas de emancipación de modernidad (Santos. Derrida). uno puede decir que la globalización es el más reciente estado de la modernidad capitalista. 1996.] Es necesario comenzar desde la disyunción entre la modernidad de los problemas y la posmodernidad de las posibles soluciones. Giddens) y de aquellos «celebradores posmodernos» (Baudrillard. incluso si es en un largo término. Como veremos prontamente. que haga plausible la imaginación del más allá de la modernidad.3 Santos apunta entonces hacia otro paradigma. que abogan por prácticas transformativas y aquellas otras que conciben el futuro como una metamorfosis del capitalismo. Para este último grupo.Una minga para el postdesarrollo Las condiciones que trajeron la crisis de la modernidad no son todavía las condiciones para superar la crisis más allá de la modernidad.. para quienes la falta de soluciones modernas a los problemas modernos no es en sí misma un problema. la globalización es el comienzo de algo nuevo. Santos. 3 Santos diferencia su posición de quienes piensan que hay mejores soluciones modernas a problemas modernos (Habermas. distinto de la modernidad. De ahí la complejidad de nuestro periodo de transición retratado por la teoría oposicional posmoderna: estamos enfrentando problemas modernos para los cuales no hay soluciones modernas. y necesitan ser amplificadas socialmente. Lyotard. sino antes bien una solución de cierto tipo. 2002: 13-14).

2002: 453). la voluntad de usar niveles de violencia sin precedentes para aplicar una dominación de escala global. con un número creciente de personas arrojadas en un auténtico «estado de naturaleza». El resultado es un nuevo tipo de fascismo social como «un régimen social y civizacional» (Santos. Entre otras cosas. el mundo que está siendo creado por la colonización desde arriba o la globalización hegemónica. una de las principales consecuencias del colapso de la emancipación en la regulación es la predominancia estructural de la exclusión sobre la inclusión. pero es particularmente asombrosa en Asia. El tamaño de la clase excluida varía por supuesto con la centralidad del país en el sistema mundial. territorios disputados por actores armados. políticos y religiosos en los Estados Unidos. En la convincente visión de Alain Joxe (2002) de una globalidad imperial. Antes de continuar. coexiste con sociedades democráticas. segundo. Esto es. Ya sea por la exclusión de muchos de quienes estaban anteriormente incluidos. En ascenso desde los años de Thatcher-Reagan. en suma. el problema de la exclusión ha venido a acentuarse terriblemente. basada en una nueva convergencia de intereses militares. la unipolaridad del imperio actual. Este régimen. lo que hemos visto desde la Guerra del Golfo es 69 . esta unipolaridad ha alcanzado su clímax con el régimen postseptiembre 11.Más allá del Tercer Mundo La nueva fase del imperio global y el crecimiento del fascismo social Para Santos (2002). es importante completar esta escueta representación de la modernidad capitalista global de hoy al examinar la invasión a Irak liderada por Estados Unidos a principios de 2003. el cual a veces dicta la marginalización de regiones y países enteros que no cumplen con las condiciones necesitadas por el capital. Este fascismo puede operar de varios modos: en términos de exclusión espacial. de ahí su novedad. África y Latinoamérica. según el FMI y sus fieles asesores (Santos. o porque a aquellos que en el pasado eran candidatos a la inclusión se les impide ahora ser incluidos. económicos. y por supuesto el mortal fascismo financiero. 2002: 447-458). este episodio presenta dos aspectos particularmente claros: primero. Al anterior Tercer Mundo corresponden los más altos niveles de fascismo social de este tipo. el fascismo de la inseguridad. paradójicamente.

África subsahariana y el Medio Este. Para gran parte del anterior Tercer Mundo (y por supuesto para el Tercer Mundo en el centro). un caos imperial. se reserva «el caos-mundial» (Joxe. estas guerras se producen en los Estados o regiones. democracia estilo Estados Unidos. mientras estamos rodeados por sus imágenes [. aunque no por ellos controlado. Es un imperio que no asume responsabilidad por el bienestar de aquellos sobre los cuales gobierna. Lo que anteriormente se denominaba Tercer Mundo constituye el principal teatro de una multiplicidad de pequeñas guerras crueles que. En algunos casos. las cuales en conjunto buscan la imposición del proyecto capitalista neoliberal. Como Joxe ha argumentado: El mundo está hoy unido por una nueva forma de caos.. El nuevo imperio opera entonces no tanto a través de conquista. sin amenazar el imperio pero fomentando condiciones que le son favorables. entre otros). esto llega a un tipo de «paleo70 . En juego está un tipo de regulación que opera mediante la creación de un nuevo horizonte de violencia global. 2002: 107). del control territorial. una doctrina que una escuela racional europea haría difícil de imaginar. Desde Colombia y Centroamérica a Argelia. Este imperio regula el desorden a través de medios financieros y militares.. creando una paz «predatoria» que beneficia a una casta noble global. empujando el caos hasta sus afueras. Carecemos de palabras para describir este nuevo sistema. la esclavitud del mercado libre y el genocidio selectivo.] El mundo dirigido a través del caos. se enlazan a la actual lógica global. dominado por el imperium de los Estados Unidos. nociones culturales de consumo. de las masacres sub-contratadas y de las «pequeñas guerras crueles». sino a través de la imposición de normas (mercados libres. 213). necesariamente conduce al debilitamiento de los estados —incluso en los Estados Unidos— a través de la emergente soberanía de las corporaciones y mercados (2002: 78. dejando incalculable sufrimiento en su camino. antes que retornos bárbaros.Una minga para el postdesarrollo el desarrollo de un imperio que opera crecientemente a través del manejo de una violencia asimétrica y espacializada.

Primero. pero también diamantes. recursos genéticos y tierras agrícolas). desarrollo y la lógica del desplazamiento Colombia ejemplifica la visión de Joxe. Más del 60% de la población colombiana tiene un ingreso por debajo de la línea de pobreza. pero existe una larga historia de exclusión. y de esta manera creo que en Colombia se presentan situaciones que podrían volverse más comunes en el mundo. Es claro que el nuevo imperio global4 articula la «expansión pacífica» de la economía de mercado con la violencia omnipresente de un nuevo régimen de globalidad económica y militar —en otras palabras. la economía global viene siendo sustentada por una organización global de la violencia y viceversa (Joxe. Esta situación se ha agravado en los últimos veinte años por los sucesivos regímenes neoliberales. La pobreza rural es de 80% y la pobreza urbana ha 4 «El Nuevo Orden Mundial de la imperial monarquía estadounidense» (Joxe 2002: 171). agua. 71 . este país representa patrones de exclusión histórica hallados en muchas partes de América Latina. Hoy. el 1. esto significa que sus ingresos son inferiores a un dólar al día. El caso colombiano: modernidad. A pesar de la complejidad de la situación. 2002: 200)—. A menudo estas pequeñas guerras crueles son atizadas por redes de mafia y tienden hacia la globalización macroeconómica. 25% vive en pobreza absoluta. es posible realizar unas pocas observaciones generales.1% de los grandes propietarios controlan el 55% de toda la tierra cultivable (y alrededor de la tercera parte de ésta puede estar asociada con el dinero de la droga). en otros a la balcanización. pero raramente tan profundos. y algunos a las más brutales guerras internas y el desplazamiento masivo hasta vaciar regiones enteras para el capital transnacional (particularmente en el caso del petróleo.Más allá del Tercer Mundo micro-colonialismo» en regiones. En el lado de la subjetividad. lo que crecientemente se encuentra en los Sures (incluyendo el Sur en el Norte) son «identidades fragmentadas» y transformación de las culturas de la solidaridad en culturas de la destrucción. particularmente en la estructura de la propiedad de tierras. madera.

y la población civil es frecuentemente introducida en el conflicto como participantes forzosos o victimas sacrificadas. como aquellas de las gentes negras e indígenas y de los ambientalistas. con cerca de 50. por parte de los paramilitares pero también por las guerrillas. estos grupos pueden ser vistos como maquinas más interesadas en su propia sobrevivencia y esfera de influencia que en una solución pacífica al conflicto. ha sido la habitación de cerca de un millón de personas. mafias de las drogas han adquirido tremenda presencia en todos los planos de la sociedad. Desde los años ochenta. desde la perspectiva de la globalidad imperial. una nueva Constitución garantizó los derechos territoriales de las comunidades negras. 72 . Es suficiente decir que. Este conflicto reúne a diferentes actores —principalmente guerrillas de izquierda. Masacres y violaciones a los derechos humanos están al orden del día. 95% de ellas afrocolombianas. con al menos dos consecuencias de particular relevancia: la creación de vastos barrios de pobreza absoluta. Desde la mitad de los noventa. Leal (1999) y el número especial de la Revista Foro (No 46. Ahumada et al. Las dinámicas sub-nacionales de la globalidad imperial son patéticamente ilustradas por la experiencia de la región del Pacífico colombiano. incluyendo persistente violencia. Esta área de bosque húmedo tropical. El conflicto armado que afecta actualmente a Colombia es bien conocido. Las guerrillas no han tenido la voluntad de reconocer y respetar las necesidades autónomas y las estrategias de otras luchas. rica en recursos naturales. y la emergencia de un nuevo grupo de personas conocidas como desechables que son a menudo objeto de «limpiezas sociales» por escuadrones de la muerte de derecha. En 1991. el ejército y los grupos paramilitares de derecha— en una compleja disputa militar. sin embargo. (2000). ver Garay (2002). los cuales son principalmente gobernados por leyes locales. que no intento analizar aquí5.Una minga para el postdesarrollo alcanzado también altos niveles. territorial y política. impulsadas por el bastante lucrativo negocio internacional. enero de 2003).000 indígenas de varios grupos étnicos. guerrillas y paramilitares se han estado 5 Para un tratamiento reciente de la actual situación en Colombia. con escasa o nula presencia del Estado.

En muchas comunidades ribereñas. las minorías étnicas a menudo habitan los territorios ricos en recursos naturales que son ahora deseados por el capital nacional y transnacional. Un aspecto de esto es que.Más allá del Tercer Mundo moviendo progresivamente en la región. Incluso el pequeño porcentaje de los fondos destinados al desarrollo social fue en su mayoría capturado por las ONG soportadas por grupos capitalistas para extender su control sobre territorios y recursos valiosos. Esto se ha hecho en el nombre del desarrollo con recursos provistos por el Plan Colombia6. tanto guerrillas como paramilitares han impulsado a la gente a plantar coca o a salir. su dimensión racial y étnica. Un altísimo porcentaje de los desplazados son afrocolombianos e indígenas. el fomento del incremento de la militarización y el escalamiento del conflicto. esto es. con muchos cientos de miles de personas desplazadas sólo de esta región. El desplazamiento ha alcanzado proporciones increíbles. Más allá de esta observación empírica. Entre los aspectos más criticados del Plan Colombia por organizaciones colombianas e internacionales están los programas de fumigación indiscriminada. en un intento por expandir sus propiedades e incrementar la producción para los mercados mundiales. como ocurre en el Pacífico. los cuales hacen evidente un aspecto poco discutido de la globalidad imperial. Es poco conocido que Colombia tiene hoy cerca de tres millones de personas desplazadas internamente constituyendo una de las mayores crisis de refugiados en el mundo. 6 El Plan Colombia es una estrategia multimillonaria que busca el control tanto de la producción de drogas y su tráfico como de la actividad guerrillera. para ganar el control de los territorios que son ricos en recursos naturales o sitio de futuros megaproyectos de desarrollo. Cerca de 400. 73 . el desplazamiento ha sido causado en gran parte por los paramilitares pagados por los ricos cultivadores de palma africana. como en el caso de los cultivadores de palma en la región del Pacífico sur.000 personas fueron desplazadas internamente sólo en el 2002. En la parte más sur de la región del Pacífico. subyace el hecho de que la globalidad imperial es referida también a la defensa del privilegio blanco en el mundo. Aunque con otro nombre («Plan Patriota»). Su primera asignación de mil trescientos millones de dólares (20002002) fue mayormente destinada a ayuda militar. esta estrategia es una pieza central de la administración de Uribe (2002-2006). Liderado por los gobiernos colombiano y estadounidense constituye una estrategia de militarización y control en la totalidad de la región Andina (incluyendo la región Amazónica ligada a los países andinos).

e. la vigilancia y la paramilitarización dentro de una concepción de «seguridad democrática» que refleja la estrategia global de los Estados Unidos como ha sido visto en el caso iraquí: democracia por la fuerza y sin derecho a disentir. Finalmente. entonces. El caso de Colombia y de su región Pacífica. definido como la combinación de la exclusión social y política por la cual se produce el incremento de largos sectores de la población viviendo bajo terribles condiciones materiales y a menudo bajo la amenaza de desplazamiento o incluso de muerte. Como veremos. La primera tendencia es la articulación entre la economía y la violencia armada. el caso colom74 . al menos parcialmente. El fascismo social y el fascismo político (redes de informantes pagados.Una minga para el postdesarrollo Por privilegio blanco quiero decir aquí no tanto lo fenotípicamente blanco. muy ricas reservas naturales y una amplia y altamente entrenada clase profesional). Colombia también muestra que. sino la defensa de la forma de vida eurocéntrica que ha privilegiado históricamente a los blancos a expensas de la gente noeuropea y de color en el mundo en general. en la práctica ha sucedido lo contrario en parte porque la guerra local es. supresión de derechos) confluyen en esta estrategia de mantener un patrón de acumulación del capital que beneficia a un cada vez más estrecho sector de la población mundial. Estas guerras contribuyen a la dispersión del fascismo social. refleja tendencias cruciales de la globalidad imperial y la colonialidad global. en parte porque con una rapaz voracidad la elite nacional se rehúsa a entrar en una democracia más significativa. la gente y los recursos. un subrogado de los intereses globales (especialmente de los Estados Unidos). esta dimensión de la globalidad imperial es mejor captada por el concepto de colonialidad global. a pesar de reunir condiciones excelentes para la construcción de una sociedad pacífica y una democracia capitalista (i. la respuesta del gobierno ha sido escalar la represión militar. y más importante para nuestro argumento. Segundo. y también porque la lógica de la guerra (incluyendo las mafias de la droga) ha tomado una dinámica de auto-perpetuación. En Colombia. particularmente en el aún prominente papel de las guerras nacionales y sub-nacionales por el control del territorio.

particularmente el de imperialidad global y el de fascismo social. Hasta ahora hemos discutido algunos de estos conceptos. En resumen. y la declaración de esta región como un territorio de paz. descartando todas las formas de violencia armada. 75 . el desplazamiento es parte de un concertado contra-ataque sobre los logros territoriales de las comunidades étnicas a través del continente. exclusión. 7 Los movimientos sociales locales en el Pacífico parecen estar claros en esto. con seguridad. sino imaginar un más allá del Tercer Mundo más apropiadamente. de tal modo que ha subalternizado otras historias locales y designios. opresión. inmanejable en el marco moderno—7. Esta es la razón por la cual los movimientos sociales enfatizan un principio por el retorno como política general para los grupos desplazados del Pacífico.Más allá del Tercer Mundo biano hace más claro el agotamiento de los modelos modernos. fueron siempre inherentemente procesos creadores de desplazamiento. También hemos comenzado la discusión de lo que significaría el pensamiento de más allá de la modernidad. Esto ocurre porque los proyectos socio-económicos de los actores armados no coinciden con los de las comunidades étnicas. mientras que existen rasgos socio-económicos y políticos que aún podrían hablar legítimamente de un Tercer Mundo (pobreza. desarrollo desigual. Lo que se ha vuelto evidente con el exceso de la globalidad imperial es que la brecha entre las tendencias productoras de desplazamiento y los mecanismos preventores de desplazamiento no sólo ha crecido sino que se ha vuelto insostenible —esto es. Para ellos. Esta articulación debe preservar las condiciones sociales que permitían hablar de un Tercer Mundo en un periodo anterior. Pero ellas tienen que ser reactualizadas a través de conceptos más atinados para las problemáticas contemporáneas. estos han sido rearticulados de formas que no permiten hablar del Tercer Mundo. imperialismo por supuesto y demás). desde los zapatistas hasta los mapuches. Más allá de la modernidad: subalternidad y la problemática de la colonialidad El aparente triunfo de la modernidad eurocentrada puede ser visto como una imposición de un designio global por una historia local. El desarrollo y la modernidad. Es tiempo de ampliar esta idea con la introducción del programa de investigación de la modernidad/colonialidad. felicidad y libertad.

Ver especialmente el Vol. Para las principales ideas presentadas acá. y (diferentemente) desde una «exterioridad» al sistema mundo moderno?. 2001a. Schiwy y Castro-Gómez (2002). 2000). Quijano (1993. Un volumen en este idioma ha sido recientemente dedicado al trabajo de Dussel (Alcoff y Mendieta. 1. Sin embargo. Lánder (2000). presentaré sucintamente algunos de los argumentos principales de estos trabajos. Ver Beverly y Oviedo (1993) para algunos de los trabajos de estos autores en inglés. fundada recientemente en la Universidad de Duke. 1996. Pocos de estos debates han sido traducidos al inglés. y esbozar no una totalidad diferente hacia diferentes designios globales. sino una red de historias locales/ globales construidas desde la perspectiva de una alteridad políticamente enriquecida? Esta es precisamente la posibilidad que puede ser vislumbrada desde el grupo de teóricos latinoamericanos que en la problematización de la modernidad a través de los lentes de la colonialidad cuestionan los orígenes espaciales y temporales de la modernidad. antes que los más comúnmen8 En el mejor de los casos. No 3 de 2000. En años recientes. hay un creciente número de académicos asociados con el grupo. Views from South. 76 . Mignolo (2000. Castro-Gómez y Mendieta (1998). Castro-Gómez (1996). el sociólogo peruano Aníbal Quijano y. particularmente en los países andinos y los Estados Unidos. el grupo se ha reunido en torno a numerosos proyectos y lugares en Quito. ¿puede uno imaginar alternativas a la totalidad imputada a la modernidad. 2000). En lo que sigue. ¿cómo podríamos articular un proyecto en torno a esta noción?. se encuentra en preparación.Una minga para el postdesarrollo Si este es el caso. 1993. tiene un foco parcial en los trabajos de este grupo. Otro volumen en inglés. Ciudad de México y Chapel Hill/Druham y Berkeley en los Estados Unidos. desatando así el potencial radical para pensar desde la diferencia y hacia la constitución de mundos locales y regionales alternativos. Castro-Gómez (2000). ver Dussel (1983. Walsh. el filósofo argentino/mexicano Enrique Dussel.8 La conceptualización de la modernidad/colonialidad se asienta en una serie de operaciones que la distinguen de las teorías establecidas de la modernidad. 1992. 2000b). ¿podría uno postular la hipótesis de que alternativas radicales a la modernidad no son una posibilidad histórica cerrada? Y si es así. ¿podría pensarse sobre. Este grupo está asociado con el trabajo de unas pocas figuras centrales. el argentino/estadounidense semiótico y teórico cultural Walter Mignolo. 2000). más recientemente. La revista Nepantla. esta es una muy sintética presentación de las ideas de este grupo. Estas incluyen: 1) la localización de los orígenes de la modernidad en la conquista de América y el control del Atlántico a partir de 1492. por Grosfogel y Saldívar. principalmente.

2) la atención al colonialismo. 2000: 471. que la unidad analítica propia para el examen de la modernidad es la modernidad/colonialidad —en suma. primero. poscolonialismo e imperialismo como constitutivos de la modernidad. 2000: 549)—. Segundo. 4) la identificación de la dominación de otros afuera del centro europeo como una necesaria dimensión de la modernidad. 2000) denominó la «falacia desarrollista»—. En síntesis. esto incluye una determinación de no pasar por alto la economía y sus concomitantes formas de explotación. La diferencia colonial y la colonialidad global (Mignolo) se refieren al conocimiento y dimensiones culturales del 77 . Algunas de las nociones clave que constituyen el cuerpo conceptual de este programa de investigación son entonces: el sistema mundo moderno colonial como el ensamblaje de procesos y formaciones sociales que acompañan el colonialismo moderno y las modernidades coloniales. el hecho de que la «diferencia colonial» es un espacio epistemológico y político privilegiado. En otras palabras. de acuerdo con las necesidades del capital y para el beneficio de los blancos europeos. La colonialidad del poder (Quijano) es entendida como un modelo hegemónico global de poder instaurado desde la conquista que articula raza y trabajo. 5) una reconceptualización del eurocentrismo como la forma de conocimiento de la modernidad/colonialidad —una representación hegemónica y modo de conocimiento que arguye su propia universalidad.Más allá del Tercer Mundo te aceptados mojones de la Ilustración o el final del siglo XVIII. Las conclusiones principales son. 3) la adopción de una perspectiva global en la explicación de la modernidad. y por la fuerza si es necesario —lo que Dussel (1993. en lugar de una visión de la modernidad como un fenómeno intra-europeo. «derivada de la posición europea como centro» (Dussel. Quijano. no hay modernidad sin colonialidad. siendo esta última constitutiva de la primera—. lo que emerge de este encuadre alternativo es la necesidad de tomar seriamente la fuerza epistemológica de las historias locales y pensar lo teórico a través de la praxis política de los grupos subalternos. hay una re-lectura del «mito de la modernidad» en términos del lado oculto (la colonialidad) que implica una denuncia del supuesto de que el desarrollo europeo debe ser seguido unilateralmente por cualquier otra cultura. espacio y gentes.

donde la cuestión de lenguajes y conocimientos devienen cruciales (el árabe. La colonialidad del ser (Nelson Maldonado-Torres). del otro lado. sino el lugar donde la diversalidad como proyecto universal puede ser pensado. el chino. la diferencia colonial resalta las diferencias culturales en las estructuras globales del poder existentes actualmente. de un lado. es el sitio de enunciación donde la ceguera del proyecto moderno es revelado y. encara críticamente la efectividad de los discursos con los cuales el otro responde a la supresión como un resultado del encuentro. Correo electrónico. la colonialidad es. En otras palabras. de ahí la posibilidad de pensamiento y epistemologías no-eurocéntricos. el bengalí. el aymará. concomitantemente. Eurocentrismo como el modelo de conocimiento que representa la experiencia histórica europea. el proyecto triunfal del Occidente cristiano y secular. bueno pero miope). y es al mismo tiempo la plataforma de la pluriversalidad.Una minga para el postdesarrollo proceso de subalternización efectuado por la colonialidad del poder.) como el sitio de lo pluriversal —esto es. y 78 . La pregunta de si existe o no una «exterioridad» al sistema mundo moderno colonial es de alguna manera peculiar a este grupo. mayo 31 del 2003). que ha devenido globalmente hegemónica desde el siglo XVII (Dussel. lo «tradicional» que lo «moderno» está borrando y eliminando (Mignolo. como la dimensión ontológica de la colonialidad. etc. la colonialidad es el sitio de enunciación que revela y denuncia la ceguera de la narrativa de la modernidad desde la perspectiva de la modernidad misma. Quijano). además. Una detenida e iluminadora caracterización de la colonialidad es presentada por Walter Mignolo: Dado que la modernidad es un proyecto. de proyectos diversos provenientes de la experiencia de historias locales tocadas por la expansión occidental (como el Foro Social Mundial demuestra). es también el sitio desde donde los nuevos proyectos comienzan a desplegarse. en ambos lados del encuentro. la colonialidad del ser apunta hacia el «exceso ontológico» que ocurre cuando seres particulares se imponen sobre otros y. lo que el proyecto de modernidad necesita eliminar y borrar en aras de implantarse a sí misma como modernidad y. así la colonialidad no es un nuevo universal abstracto (el marxismo está incrustado en la modernidad.

ver también Santos.Más allá del Tercer Mundo puede ser fácilmente malentendida. un diálogo que permita plenamente «la negación de la negación» por la cual los subalternos otros han sido sujetados. El resultado es una «hermenéutica pluritópica». que hace posible el pensamiento desde diferentes espacios que finalmente rompe con el eurocentrismo como la única perspectiva epistemológica (sobre la aplicación de la noción de hermenéutica diatópico a tradiciones culturales inconmensurables. el Otro deviene en la fuente original del discurso ético vis a vis una totalidad hegemónica. emocional. La noción de Dussel de transmodernidad indica la posibilidad de un diálogo no-eurocéntrico con la alteridad. Mientras Mignolo reconoce la continuada importancia de la crítica monotópica de la modernidad por el discurso crítico occidental (crítica desde un único y espacio unificado). Estas nociones apuntan a la necesidad de «una especie de pensamiento que se mueva a lo largo de la diversidad de los procesos históricos» (Mignolo. La noción de exterioridad no implica un afuera ontológico. él sugiere que ésta tiene que ser puesta en diálogo con las críticas emergentes desde la diferencia colonial. Con la apelación desde la exterioridad en la cual es localizado. De ninguna manera esta exterioridad debe pensarse como un afuera puro intocado por lo moderno. Esta pregunta fue originalmente propuesta por Dussel en su clásico trabajo sobre la filosofía de la liberación (1976) y re-trabajada en los años recientes. 79 . 2001a: 9) y que «enfrente el colonialismo de la epistemología occidental (de la izquierda y de la derecha) desde la perspectiva de las fuerzas epistémicas que han sido convertidas en formas subalternas de conocimiento (tradicional. tanto Mignolo como Dussel encuentran acá un límite estricto a la deconstrucción y a las críticas eurocéntricas del eurocentrismo.)» (2001a: 11). etc. religioso. epistemología de frontera y hermenéutica pluritópica de Mignolo. Esto es precisamente lo que el grueso de los teóricos europeos y euro-americanos parecen poco dispuestos a aceptar. En este sentido son importantes las nociones de pensamiento de frontera. sino que refiere a un afuera que es precisamente constituido como diferencia por el discurso hegemónico. folclórico. Esta interpelación del Otro viene como un desafío ético desde afuera o más allá del marco institucional y normativo del sistema.

El corolario es la necesidad de edificar narrativas desde la perspectiva de la modernidad/colonialidad «dirigidas hacia la búsqueda de una lógica diferente» (Mignolo. que el pensamiento de frontera implica «desplazamiento y partida» (Mignolo. sino que más bien edificarían en la relación «mundialización/ cultura» centrada en historias locales en las cuales los designios globales coloniales son necesariamente transformados. y al remapeo de la diferencia colonial hacia una cultura de alcance mundial —tal como en el proyecto zapatista que remapea el marxismo. por lo que es posible pensar en «otras historias locales produciendo ya sea totalidades alternativas o una alternativa a la totalidad» (Mignolo. Que sea claro. sino que ha sido re-articulada en términos del imaginario de los tres mundos surgido tras la 80 . a la articulación entre conocimiento subalterno y hegemónico desde la perspectiva de lo subalterno. La diversidad de la mundialización es contrastada acá con la homogeneidad de la globalización. tendiente hacia múltiples y diversos órdenes sociales —en síntesis. pluriversalidad—. sin embargo. 2001a: 22). sin ser ninguno de ellos. Este proyecto se refiere a la rearticulación de los designios globales por y desde historias locales. y la afirmación positiva de un alternativo ordenamiento de lo real. 2000: 329). Estas alternativas no jugarían en el par «globalización/civilización» inherente a la modernidad/colonialidad. 2000: 308). en un excelente ejemplo de pensamiento de frontera—.Una minga para el postdesarrollo 2002: 268-274).que este enfoque «es ciertamente una teoría desde/del Tercer Mundo. el tercermundismo y el indigenismo. Mientras «no hay nada afuera de la totalidad… la totalidad es siempre proyectada desde una historia local dada». Uno puede decir. pero no sólo para el Tercer Mundo […] La teorización del Tercer Mundo es también para el Primer Mundo en el sentido de que la teoría crítica es subsumida e incorporada en una nueva locación neocultural y epistemológica». es por esto que la colonialidad no termina con el final del colonialismo (la independencia formal de los Estados nación). doble crítica (tanto de Occidente como de las otras tradiciones desde las cuales la crítica es lanzada). con Mignolo (2000: 309). Algunas conclusiones parciales: la colonialidad incorpora el colonialismo y el imperialismo pero va más allá de ellos.

Si el fascismo social ha devenido en condición permanente de la globalidad imperial. 81 . cristiano. todos somos terroristas potenciales. y republicano —en realidad o epistemológicamente (esto es. Sin embargo. la problemática de la emancipación social necesita ser refractada a través de los lentes de la colonialidad. después de septiembre 11. y China e India. necesita ser des-occidentalizada. Como hemos visto. el más prominente vehículo de la colonialidad hoy parece ser ambiguamente dibujado por la figura del «terrorista». clase y etnicidad continuarán siendo importantes. esta rearticulación toma la forma tanto de una globalidad imperial (un nuevo enlace entre el poder económico y militar) como de una colonialidad global (emergentes órdenes clasificatorios y formas de alterización que están remplazando el orden de la Guerra Fría).Más allá del Tercer Mundo Segunda Guerra Mundial (el cual es a su vez reemplazo de las articulaciones previas en términos de Occidentalismo y Orientalismo). en el modo de pensamiento)—. Del mismo modo. Raza. por ejemplo). Asociado más usualmente al Medio Oriente. tales como la religión (y el género asociado a ésta. en el lenguaje preferido de algunos autores de la modernidad/colonialidad—. La emancipación (y también la economía). y en consecuencia a los más inmediatos intereses petroleros y estratégicos de los Estados Unidos (vis a vis la Unión Europea y Rusia. Más aún. blanco. conservador. Por lo mismo. a menos que usted sea estadounidense. como se mencionó. del otro). especialmente en el caso de las sociedades Islámicas como lo pudimos apreciar en la guerra contra Afganistán). El nuevo régimen de colonialidad es aún difícil de discernir. es necesario abandonar la noción del Tercer Mundo como una articulación particular de tal mito. el imaginario del terrorista puede tener un amplio campo de aplicación (lo ha sido ya a los militantes vascos y a las guerrillas colombianas. la emancipación tiene que enfrentar la colonialidad global. Esto significa que en la búsqueda por superar el mito de la modernidad. Esto significa concebirla desde la perspectiva de la diferencia colonial. y recientemente. pero reconfiguradas. el «fin del Tercer Mundo» implica una rearticulación de la colonialidad del poder y del conocimiento. de un lado. ¿Qué significa la emancipación —o liberación. prominentes áreas de articulación se están generando.

Una minga para el postdesarrollo cuando uno la aprecia a través de los lentes de la colonialidad. económicos y políticos? Finalmente. particularmente aquellos más directa y simultáneamente engranados con la globalidad imperial y la globalidad colonial. esto es. más allá de la exclusión definida en términos sociales. Estoy en gran deuda con Walter Mignolo por sus aportes a estos párrafos. «diferencia» no es un rasgo esencialista de las culturas no conquistadas aún por la modernidad. publicada en Duke University. Para hacer esto. política basada-en-lugar y colonialidad global «Mundos y conocimientos de otro modo» resalta el doble aspecto del esfuerzo que está en juego: construir políticas a partir de la diferencia colonial. En el pensamiento más allá del Tercer Mundo está en juego la habilidad de imaginar tanto «otros mundos» como «mundos de otro modo» —esto es. sino más bien 9 «Mundos y conocimientos de otro modo» («Worlds and knowledges otherwise») es el nuevo subtítulo de la revista Nepantla. al menos dos consideraciones son cruciales: ¿cuáles son los sitios de donde provendrán las ideas de estas imaginaciones alternativas y disidentes? Y. ¿cómo son las imaginaciones disidentes puestas en movimiento? Sugiero que una posible. particularmente en el nivel del conocimiento y la cultura. Como el eslogan del Foro Mundial Social de Porto Alegre lo planteaba: «otro mundo es posible». como es entendido aquí. mundos que sean más justos y sustentables y. e imaginar y construir mundos verdaderamente diferentes. si no el Tercer Mundo. La razón para esta creencia es relativamente simple. y tal vez privilegiada. Primero. manera mediante la cual estas dos cuestiones pueden ser respondidas es enfocarse en las políticas de la diferencia representada por muchos movimientos sociales contemporáneos. mundos que sean definidos mediante principios distintos a aquellos de la modernidad eurocentrada—. ¿entonces qué? Pues «mundos y conocimientos de otro modo» basados en las políticas de la diferencia desde la perspectiva de la colonialidad del poder9. 82 . al mismo tiempo. Otros mundos son posibles: Movimientos sociales.

en otras palabras. y la de las bases sociales de la movilización (basadasen-lugar aunque engranadas con redes transnacionales). 83 . se ha ido evidenciando que las teorías existentes se encuentran en dificultades para explicar las movilizaciones globales de los últimos años (Osterweil. Sugiero que pensemos esta diferencia en términos de diferencia cultural. Permítanme explicar brevemente estas dos dimensiones antes de formular algunas conclusiones sobre el concepto de Tercer Mundo. sin embargo. incompletamente conquistadas y transformadas. ellos a menudo implican la producción de unas redes auto-organizativas. Segundo. sino que llevan a cabo una lógica diferente de política y movilización colectiva. me gustaría pensar que estos movimientos sugieren su novedad en dos dimensiones: la de la lógica organizativa misma (autoorganización y complejidad). no jerárquicas. En el caso de los movimientos anti-globalización (MAG). no afuera) del sistema mundo moderno/colonial. Esta lógica tiene dos dimensiones relacionadas: primero. existen prácticas de diferencia que permanecen en la exterioridad (nuevamente. Escobar. 2000). 2003). y también producidas parcialmente a través de antiguas lógicas basadas-en-lugar que son irreductibles al capital y a la globalidad imperial. económica y ecológica. en muchos casos estos movimientos llevan a cabo una política del lugar que contrasta con las políticas grandiosas de la Revolución y con las concepciones de políticas anti-imperiales que requieren que el imperio sea confrontado en su totalidad (Gibson-Graham. correspondiendo a los procesos de conquista cultural.Más allá del Tercer Mundo la articulación misma de las formas globales de poder con mundos basados-en-lugar. La nueva lógica de los movimientos anti-globalización Al ser confrontados con fenómenos como el de los recientes movimientos sociales. si así se quiere. En otras palabras. económica y ecológica por la globalidad imperial (como vimos en el caso del Pacífico colombiano). Segundo. los teóricos hacen bien en preguntarse si contamos con las herramientas apropiadas para analizarlos. muchos de los movimientos sociales actuales no sólo son construidos a partir de estas prácticas de diferencia. La búsqueda de nuevas teorías y lenguajes. 2003.

en menor medida. las teorías del ciberespacio). ya que ellos se oponen tanto al proyecto modernista como a su epistemología de mercado. En décadas recientes. interacciones e interfases) y las ciencias de la complejidad. pero no uno que podría simplemente regular mercados: al contrario es «uno que cuestiona la epistemología del mercado en el nombre de alternativas derivadas desde y más allá del sistema de mercado (2001: 3). la modernidad y el capitalismo han organizado la vida económica y social en gran parte en torno a la lógica del orden. En el examen de la reciente ola de protesta global del doble movimiento de la transformación económica y la protección social. enjambres. por ejemplo. En el comienzo de la ardua tarea de entender los actuales MAG. En otros términos. pues implican una negación del proyecto de globalización en términos de la universalización de la modernidad capitalista —al menos en su forma neoliberal (incluso si. Por esta razón.Una minga para el postdesarrollo ha empezado en serio. la centralización y la construcción jerárquica (esto también aplica en gran parte a los socialismos realmente existentes). ciudades. McMichael (2001) plantea que. 84 . estos movimientos pueden ser propiamente denominados «anti-globalización». he encontrado particularmente útiles las teorías de la complejidad en las ciencias naturales (y. deben también ir más allá del clásico contra-movimiento de Polanyi. ver capítulo 5. exhiben lo que los científicos denominan «comportamiento adaptativo complejo» 10 Para una mayor explicación de este modelo y para referencias adicionales. Introduciré acá apenas el mínimo de elementos necesarios para plantear por qué estos movimientos —provisionalmente interpretados mediante los lentes teóricos de la autoorganización—. En los últimos siglos. otras etiquetas también hacen sentido)—. Peltonen (2003) hace una aplicación de la complejidad a un movimiento social particular en Finlandia. por supuesto. el ciberespacio (como el universo de redes digitales. «un movimiento proteccionista está emergiendo». han visibilizado un modelo diferente para la organización de la vida social10. hormigueros. En términos de la complejidad en particular. ciertos mercados. ofrecen tal vez nuestra mejor esperanza de imaginar «mundos y conocimientos de otro modo».

d. comportamiento complejo adaptativo. los comienzos simples conducen a entidades complejas sin la existencia de un plan maestro o una inteligencia central planificadora. que estos dos principios se encuentran mezclados y en operación en la mayoría de los ejemplos de la vida real. y uno puede ser origen del otro. y heterogeneidad y diversidad —dos filosofías de la vida muy diferentes—. Podría decirse. planificación abierta. y responden de modo más efectivo a los desafíos de su entorno.e. Estos procesos se generan de abajo hacia arriba. El modelo de la autoorganización. Algunas veces estos sistemas son «adaptativos». ha tendido a predominar en el capitalismo y militarismo como totalidad. Debería ser claro. es cercano en espíritu al anarquismo filosófico y al anarco-socialismo y puede proveer guías generales para la interconexión internacionalista. homogeneización. no-jerarquía (o heteroarquía). sin embargo. nuevamen85 . La lógica de la jerarquía y el control. las grandes demostraciones anti-globalización de los últimos años). resultan en comportamientos macro o estructuras. por el contrario. estructuras no-jerárquicas. n. Una distinción útil entre diferentes tipos de estructuras de red es aquella entre jerarquías y mallas (meshworks) (de Landa 1997. van aprendiendo a lo largo del tiempo. autoorganización. Reglas simples en un nivel dan origen a sofisticación y complejidad en otro nivel de emergencia: las acciones de múltiples agentes que interactúan dinámicamente y siguiendo reglas locales antes que comandos de arriba hacia abajo. Las mallas (meshworks).Más allá del Tercer Mundo (miles de invisibles unidades formadas por células singulares ocasionalmente se funden en un enjambre y crean una visible forma amplia. rangos. Las colonias de hormigas perduran y se desarrollan sin un planificador central. así como metas y reglas de comportamiento conducentes a aquellas metas. En este tipo de situación. Mercados medievales enlazaron efectivamente a una multitud de productores y consumidores con precios definidos por ellos mismos en una forma que fue entendida localmente). Las jerarquías involucran un alto grado de centralización y control.). sin embargo. donde los agentes que trabajan en una escala (local) producen comportamientos y formas de más altas escalas (i. están basadas en una descentralización de la toma de decisiones.

2003. Las políticas de lugar constituyen una forma emergente de política. que este modelo también confronta a la izquierda con una nueva política de la emergencia que debería ser considerada11. Harcourt (1999) para los usos empoderadores en grupos de mujeres de las ICT. en cuanto tal. las mujeres y los pobres son los más marginados dentro de estas tendencias. incluyendo la reorganización de lugar que podrían ser consideradas necesarias de acuerdo con las luchas de poder en el lugar—. 2002). «los lugares nunca son totalmente capitalistas. reduciéndolas a acomodación o reformismo. La política del lugar como una nueva lógica de lo político La meta de muchas (no de todas) las luchas antiglobalización puede ser vista como la defensa de concepciones históricas particulares basadas-en-lugar del mundo y de prácticas de producción del mundo —más precisamente. No obstante. Como nos recuerdan permanentemente. y en esto subyace su potencial de devenir en algo diferente» (Gibson-Graham 2003: 11 Una advertencia debe ser tenida en mente: a menudo. los lugares son sitios de culturas vivas. estos mismos agentes son muchas veces la avanzada de las luchas por NTIC (ver. Estas luchas están basadas en lugares. y aquellos que luchan por formas alternativas de vida—. el trabajo de María Suárez con la red de radio e internet el FIRE en Costa Rica. devalúa todas las formas de acción localizada. aunque hayan sido transnacionalizadas (Harcourt y Escobar. Ribeiro (1998). estas políticas de lugar —a menudo apoyadas por mujeres. especialmente en el nivel de las NTIC. por ejemplo. como una defensa de construcciones particulares de lugar. 86 . un nuevo imaginario político en el cual se afirma una lógica de la diferencia y una posibilidad que desarrollan multiplicidad de actores y acciones que operan en el plano de la vida diaria. son una lúcida respuesta al tipo de «políticas del imperio» que es también común en la izquierda y que requiere que el imperio sea confrontado en el mismo plano de totalidad y que. En esta perspectiva. economías y medio ambientes antes que nodos de un sistema capitalista global y totalizante. las minorías étnicas. ambientalistas.Una minga para el postdesarrollo te de forma provisional. Waterman (2003). En la conceptualización de Gibson-Graham (2003).

el movimiento ha desarrollado un singular encuadre de ecología política que articula el proyecto de vida de las comunidades de río —imbuido en las nociones basadas-en-lugar de territorio. 87 . ONG.. fue desde el principio mismo concebido como una lucha por la defensa de la diferencia cultural y de los territorios. este grupo de activistas puede también ser visto como practicantes de una clase de pensamiento de frontera desde el cual ellos se articulan con sus comunidades. La lucha de los movimientos sociales de las comunidades negras del Pacífico colombiano ilustra las políticas de lugar en el contexto de la globalidad imperial. afro-latinoamericanos y movimientos anti-globalización). ellos también vienen siendo parte del movimiento transnacional de redes (meshworks) analizado en esta sección. En el encuentro con los agentes del Estado. económica y ecológica. existe una exterioridad a la globalidad imperial —un resultado tanto de la colonialidad global y de las dinámicas culturales basadasen lugar que son irreductibles a los términos de la modernidad capitalista—. el derecho de ser diferente). el movimiento puede legítimamente ser interpretado en términos de la defensa de las prácticas de la diferencia cultural. a sus territorios (como el espacio para ejercer la identidad).Más allá del Tercer Mundo 15). Este movimiento. sistemas de producción y del ambiente—. que emergió a principios de los noventa como respuesta a la profundización del modelo neoliberal y en la estela de la nueva Constitución de 1991 que garantiza los derechos culturales y territoriales de las minorías étnicas tales como las comunidades negras del Pacífico. y con los agentes de la modernidad. redes internacionales de la biodiversidad. con la visión política del movimiento social. en el lenguaje del proyecto de la modernidad/colonialidad. encarnado en una visión del Pacífico como un «territorio-región de grupos étnicos». El movimiento desde entonces ha enfatizado cuatro derechos: a su identidad (de ahí.e. etc. de un lado. Emergiendo desde la exterioridad del sistema mundo moderno/colonial —en el cual los negros de regiones marginales han estado siempre entre los más excluidos y «olvidados»—. De esta manera. En la conexión con otros movimientos continentales o globales (i. del otro. expertos. O. a su autonomía local y a su propia visión de desarrollo.

por la red mundial de movimientos sociales que emergió del proceso del Foro Social Mundial). ¿no llegará esto de alguna manera a una situación de «terceros mundos transnacionales de gentes y conocimientos» (Santos. entre otras (como en el caso del movimiento social de comunidades negras en el Pacífico colombiano y muchos otros). mundosvida y concepciones que son a menudo diferentes y extrañas entre sí. 2002: 459ss). cuya articulación podría producir nuevos tipos de agencia contra-hegemónica? Nunca más concebidos como un rasgo clasificatorio en el orden epistémico moderno.Una minga para el postdesarrollo Dos aspectos más del movimiento de redes (meshworks) antes de finalizar: primero. al confrontar la globalización neoliberal y la globalidad imperial. Estos movimientos no sólo retan la racionalidad de la globalización neoliberal en muchos planos. los movimientos locales. ¿Cómo puede ser promovido el aprendizaje mutuo y la transformación entre las prácticas subalternas? Esto es crecientemente reconocido como un elemento importante para el avance de la globalización contra-hegemónica (por ejemplo. pero con cosmovisiones. Esta lucha por diferencia-en-igualdad e igualdad-endiferencia es un rasgo de muchos movimientos contemporáneos. y no es este el espacio para analizarlo. Pero esto también significa que es una necesidad tremenda. sino que también proponen nuevos horizontes de significado (claramente en casos como el de los zapatistas con su énfasis en la humanidad. Si es cierto que muchos de los movimientos subalternos de hoy son productores de conocimientos que han sido marginalizados y excluidos. estos «terceros mundos de gentes y conocimientos» podrían 88 . naturaleza y desarrollo. Basta decir que a menudo ellos buscan al mismo tiempo metas por la igualdad (y justicia social en general) y la diferencia. por lo que Santos (2003) ha argüido por una teoría de la traducción que propicie el mutuo entendimiento e inteligibilidad entre los movimientos que confluyen en las redes. si no plenamente inconmensurables. La globalización contra-hegemónica es un movimiento tremendamente diverso. que los distinguen de aquellos del reciente pasado. nacionales y transnacionales pueden ser vistos como constituyendo una forma de globalización contra-hegemónica (Santos. 2002: 234). dignidad y respeto de la diferencia) y concepciones alternativas de economía.

. En este plano. El punto es crear. He resaltado algunos de ellos. el atractor 89 . haciendo así posible un más alto grado de articulación de «mundos y conocimientos de otro modo». El ejercicio de traducción apunta a identificar y potenciar lo que es común en la diversidad de la ruta contra-hegemónica (2003: 25). discursos. Si aceptamos ya sea la necesidad de ir más allá de la modernidad o el argumento de que estamos realmente en un periodo de transición paradigmática. una zona de contacto que puede representar poros y de ahí ser permeable a otras prácticas. en todo movimiento o ONG. Como lo ha planteado Santos: Tal proceso incluye la articulación de luchas y resistencias. como los siguientes: 1.. mientras respeta la diversidad y la multiplicidad de los movimientos (aunque cuestionando sus identidades particulares). la necesidad de ir más allá del paradigma de la modernidad en el cual el Tercer Mundo ha funcionado. y con más tristeza que gloria. es el elemento clave en la jerarquía clasificatoria del sistema mundo moderno/colonial. Que en paz descanse. en toda práctica o estrategia. así como la promoción de unas alternativas más comprensivas y consistentes [. En términos de contexto. en todo discurso o conocimiento. esto significa que el concepto del Tercer Mundo es algo pasado. necesitamos estar perplejos ante lo que parece ser una tremenda inhabilidad de parte de los pensadores eurocéntricos para imaginar un mundo sin y más allá de la modernidad. estrategias. La modernidad no puede más ser tratada como la Gran Singularidad.Más allá del Tercer Mundo funcionar como la base para una teoría de la traducción que. y conocimientos. Conclusión: más allá del Tercer Mundo Imaginar más allá del Tercer Mundo tiene muchos contextos y significados.] Un esfuerzo enorme de reconocimiento mutuo. diálogo y debate puede ser requerido para realizar la tarea […] Tal tarea implica un amplio ejercicio de traducción que acreciente la inteligibilidad reciproca sin destruir la identidad de lo que es traducido. podría permitir una creciente inteligibilidad de experiencias entre los mundos y conocimientos existentes.

«Más allá del Tercer Mundo» implica entonces que nuevas clasificaciones están emergiendo que no son basadas en una división del mundo en tres. «la modernidad y sus exterioridades» si uno así lo desea. Es importante empezar a pensar en serio sobre los mecanismos introducidos por el nuevo asalto de la colonialidad del poder y el conocimiento. En esta articulación subyace una de las mejores esperanzas para reimaginar y re-hacer mundos locales y regionales —en breve. el camino a ser andado por todas las trayectorias conduciendo a un estado fijo e inevitable.Una minga para el postdesarrollo gigante hacia el cual todas las tendencias gravitan ineluctablemente. Estas no son completamente nuevas. Las políticas de lugar son un imaginario apropiado para el pensamiento sobre el «espacio problema» definido por la globalidad imperial y la colonialidad global. donde las trayectorias son diversas y pueden conducir a múltiples estados. 3. Las políticas de lugar son un discurso del deseo y la posibilidad que se construye sobre las prácticas subalternas de la diferencia para la re/construcción de mundos socio-naturales alternativos. por supuesto. en algunas formas. Las políticas de lugar también se pueden articular con aquellos movimientos sociales y redes que confrontan la globalización neoliberal. deben ser tratados como una verdadera multiplicidad. Antes bien. para «mundos y conocimientos de otro modo»—. Hasta ahora. pero por supuesto tomando en consideración los riesgos). 2. esta rearticulación de la globalidad y la colonialidad es principalmente efectuada a través de discursos y prácticas sobre el terrorismo. Las políticas de lugar también dan nuevos sentidos a conceptos de 90 . La imaginación más allá del Tercer Mundo puede contribuir en este proceso desde una posición crítica. El análisis arriba realizado también sugiere que las políticas de lugar deberían ser un ingrediente importante de imaginar el más allá del Tercer Mundo (miedos de «localismos» no obstante. cuando España expulsó a los moros y judíos de la península y estableció la distinción entre cristianos en Europa y moros en África del Norte y en otras partes. son edificadas (¡aún!) sobre el régimen de clasificación que emergió en los albores de la modernidad.

91 . etc. los pobres absolutos.e. desde el rol del Estado hasta la economía nacional y las políticas de desarrollo. Ciertas condiciones sociales continúan sugiriendo que el concepto de Tercer Mundo podría ser útil. todos los cuales son siempre completamente racializados). ya sean basadas regionalmente (i. globalizaciones alternativas o transmodernidad. que el encuadre presentado arriba tiene implicaciones sobre el modo en que estos son pensados. nuevos tipos de coaliciones. En este caso. ¿Qué clases de lógicas están apareciendo de tales mundos? Estos necesitan ser entendidos en sus propios términos. Los «garrisons» se han convertido. a menudo (pero no siempre) marcadas por la violencia. sin embargo. Creo. en enclaves urbanos relativamente auto-gobernados y autoorganizados. sería necesario hablar de «terceros mundos».. no como ellos son construidos por la modernidad12. los países andinos. los cuales estarían compuestos de un vasto archipiélago de zonas reducidas a precarias condiciones de vida. y entonces tendrían que resultar imprescindibles en cualquier intento de hacer del mundo un mejor lugar. Y la noción de fascismo social resulta valiosa para pensar sobre este asunto. desechables. por ejemplo: 1. será crucial hallar formas reales sin antecedentes de pensamiento sobre estos «terceros mundos» y la gente que los habita.Más allá del Tercer Mundo globalización contra-hegemónica. potenciales criminales y terroristas. formas reguladas de violencia y poca o ninguna presencia del Estado. Si este escenario es correcto. Me gustaría al terminar sugerir unas pocas medidas que harían sentido a este respecto. de esta forma. África 12 Charles Price (2002) está intentando una esperanzadora reconceptualización del concepto «lumpenproletariado» para explicar los denominados «garrisons» en las afueras de Kingston. 4. En el nivel de la globalidad imperial. Existen por supuesto muchos aspectos importantes para imaginar el «más allá del Tercer Mundo» que han sido dejados por fuera. que vayan más allá de los predominantes lenguajes patologizados (guetos. Ellos bien podrían ser la mayoría del mundo. estos son barrios gobernados por jefes a través de un régimen armado que combina particulares modalidades de apoyo a los desempleados.

una coalición de algunos de los mayores países en el anterior Tercer Mundo. existencia de amplias elites tecnocráticas y bases económicas y tecnológicas. ¿Es impensable imaginar.e. Por nuevo quiero decir problematizando los ensamblajes existentes definidos en términos de Estado-nación y de economías regionales.Una minga para el postdesarrollo Occidental) o interconectados según otros criterios (i. por supuesto. al contrario. por ejemplo. Para ahora es claro que la crisis argentina no fue causada no por su insuficiente integración a la economía global sino. por un exceso de esta. 2. ¿por qué no podemos atrevernos a imaginar lo inimaginable. por ejemplo. con la condición de que ambas formas locales/regionales y metanacionales de estructuración y gobierno sean creadas para que eviten las trampas mortales del Estado-nación mientras crean nuevas formas de protección y negociación. Incluso si siguiendo el consejo neoliberal de FMI o de economistas de cosecha propia no salvaron este importante país de una profunda crisis. antes que permaneciendo totalmente en ella? ¿Puede una desvinculación parcial –una desconexión selectiva y una rearticulación selectiva– ofrecer una vía alternativa. por ejemplo. tal vez en el nivel de las regiones del mundo (i.e. que Argentina podría tener una mejor oportunidad al colocarse de alguna forma afuera y más allá de la globalidad imperial. tamaño. Cono Sur) o de redes de regiones del mundo? Esto significa que podría ser posible repensar la propuesta de desconexión introducida por Samir Amin en los setenta para adecuarse a las nuevas condiciones 13. antes que los tradicionales intereses geo-políticos? Esta sería una confederación sin Estados-nación. una confederación pan-Andina de regiones autónomas usando consideraciones culturales-ecológicas. No sobra decir que todo parece militar contra 13 La idea de repensar la propuesta original del profesor Amin en términos de «desarticulación selectiva y selectivo re-engranamiento» surgió en una conversación 92 . incluso en el plano de elites reformistas vis a vis los excesos de la globalidad imperial). Dado el rol actual de muchos estados en la globalidad imperial no es impensable que el anterior Tercer Mundo podría estar mejor en un mundo sin Estados.

explotación de la gente y la naturaleza. El propósito de una Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA. ellos podrían contribuir en el avance de la idea de que otros mundos son posibles. Por esto la oposición en contra del ALCA se encuentra indisolublemente asociada a la oposición al militarismo por parte de la mayoría de los activistas de las organizaciones. con Ahmad Samattar y Amparo Menéndez-Carrión en Macalaster College en Minnesota (abril de 2002). Si es enfocado desde esta perspectiva. en efecto. arriesgándose a la acción militar. colonialidad. Y cualquier país o región que se atreva a intentar la vía de la autonomía es objeto de la ira del imperio. Los movimientos sociales de la pasada década son. y del fascismo social que han sido desarrollados en su encarnación global imperial.Más allá del Tercer Mundo de esta posibilidad. 93 . Imaginar el «más allá del Tercer Mundo» podría devenir en un imaginario más integral de estos movimientos. guerra. Estos son solamente dos ejemplos del tipo de pensamiento «macro» que sin ser aún radical podría crear mejores condiciones para la lucha en contra de la globalidad imperial y la colonialidad global. como hemos visto. esto involucraría. la imaginación del más allá de la modernidad y de los regímenes de economía. como es conocida en América Latina y FTAA como es conocida en Norte América) ha sido empujado con una considerable fuerza por los Estados Unidos y la mayoría de los líderes latinoamericanos. un signo de que esta lucha ya está dándose.

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CAPÍTULO 3 Una ecología de la diferencia: igualdad y conflicto en un mundo glocalizado .

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Cada vez es más reconocido. En otros casos se reconocía la igualdad. aunque la primera forma no ha desaparecido. pero esta igualdad sólo podía obtenerse al precio de su conversión (Todorov. por ejemplo. incluso como una reacción a la globalización imponente. y por tanto puedo dominarlo). La pregunta no sólo es cada vez más acuciante. pero se negaba la diferencia. se reconocía con frecuencia la diferencia pero se negaba la igualdad. que afirmaban que los indios eran iguales a los europeos ante los ojos de Dios.Una ecología de la diferencia Introducción: nueva lectura de la problemática de la alteridad H ace casi veinte años. pero inferior. que la diversidad está aquí para quedarse. argumentaba. lo que llevaba a la dominación (el otro es diferente a mí. cultura y desarrollo. negando de esta forma el derecho de los inmigrantes a su propia cultura (Stolcke. Esta situación pareciera ser más común hoy. Los actuales debates en Europa sobre inmigrantes. incluso. llevando a la asimilación. que es clave sobre la relación entre globalización. En el pasado. sin embargo. el crítico literario búlgaro Tzvetan Todorov (1984) formuló una pregunta importante a la cual se refirió como «la problemática de la alteridad» o de la otredad: ¿Cómo podemos aceptar al otro. que es distinto a nosotros. 1995). Puede decirse. 1984). es comúnmente acompañada con la extendida creencia de que la diferencia genera conflicto e inestabilidad antes que la posibilidad de regímenes pluralistas y una medida de justicia e igualdad. Muchos están de acuerdo actualmente en el hecho que nuevas formas de diferencia cultural han sido creadas. se sustentan en la idea de que es la diferencia cultural de los inmigrantes lo que amenaza la estabilidad de la sociedad europea. De allí la importancia de pensar nuevamente las condiciones para la coexistencia de diferencia e igualdad en las nuevas 97 . como igual y como diferente? La historia. Esta observación. para comenzar. nos ha dado incontables ejemplos en los cuales uno de los dos términos es negado para lograr la igualdad-en-la-diferencia. Tal fue el caso de los misioneros españoles en el momento de la conquista. de donde se desprende la demanda de asimilación total como prerrequisito de una integración exitosa. La diferencia-en-la-igualdad es pocas veces alcanzada.

es decir. la mayoría de las explicaciones de la globalización de las ciencias sociales y las políticas públicas participan de lo que el filosofo Edward Casey (1997) ha denominado «el desempoderamiento del lugar». Los lugares se ven como irrelevantes en términos sociales. pero esta resistencia será fútil en última instancia. Dicho de otro modo. crece la tendencia a la exclusión o a la dominación por parte de aquellos que controlan el acceso a las oportunidades y recursos para la sobrevivencia y el desarrollo. Hay algo que no encaja en 98 . Las teorías de la globalización asumen a priori una relación de poder entre lo global y lo local en la cual lo global siempre predomina. en un mundo de «diversidad cultural» sin lugares. los medios masivos y las mercancías. Las comunidades locales y los movimientos sociales basados-en-lugar pueden intentar resistirse al ineluctable avance de la globalización. todos los lugares serán absorbidos en la meta-red creada por los flujos de capital.Una minga para el postdesarrollo circunstancias. Esta paradoja se origina en el hecho de que nuestros marcos teóricos son cómplices inconscientes de la voluntad globalizadora que caracteriza el fenómeno que buscamos describir. culturales y económicos. De forma similar. Tarde o temprano. especialmente por los grupos subalternos que constituyen la mayoría del mundo. ¿no debemos ser reacios ante este imaginario de un mundo sin lugares en el cual las «culturas locales» son tan sólo una manifestación de las condiciones globales? Podríamos establecer aquí un paralelo con la visión dominante de la biodiversidad. la «problemática de la alteridad» planteada por Todorov se ha agudizado al comienzo del milenio. Pero si tomamos la diversidad en serio. Hay una paradoja más al enunciar el contexto de este modo. En resumidas cuentas. mayor es la presión ejercida sobre ellos para que nieguen su diferencia a través de conflictivas formas de asimilación. según la cual se da un lugar predominante a la biotecnología para que conserve e incluso cree la biodiversidad. Y entre mayor sea la disponibilidad de considerar en pie de igualdad a los grupos subalternos. las culturas serían consideradas como creadas y fomentadas principalmente por las condiciones de la globalización. la globalización. las cuales parecieran no sólo separarlas sino lanzarlas en direcciones opuestas: mientras más se afirme la diversidad.

la inestabilidad y la negación de la diferencia-en-igualdad. dado a varias culturas y prácticas culturales en un contexto histórico –con 99 . sin embargo. 1997)? Es por esto que en este capítulo prefiero hablar de «glocalidades» para referir el hecho de que el mundo no es solo global. ecológicas y culturales son propiciadas o rechazadas? ¿Cómo son organizadas la economía. ¿De qué forma las diferencias-en-igualdad económicas. la distribución desigual del ingreso y de los recursos materiales se encuentra en la base del conflicto. y que las localidades cuentan para los tipos de globalidad que desearíamos crear. Recientemente. En otras palabras. el ambiente y la cultura para negar la diferencia o para producirla de acuerdo con un orden jerárquico? ¿Cómo se relacionan estas negaciones y jerarquías con aspectos de igualdad? ¿Qué conflictos se desprenden de esta negación? Para muchos analistas críticos. que parecen enfocarse en lo que podría llamarse «conflictos de distribución cultural». es decir. ¿Sería imposible imaginar culturas locales que no son particularistas. lugares que no son excluyentes? ¿Es posible entrever identidades transnacionalizadas que sin embargo estén basadas-en-lugar y que no deriven su lógica sólo de las fuerzas globales? ¿Y sería imposible pensar en la creación de configuraciones culturales diferentes de las «identidades programadas». los que se originan en el poder relativo. No se ha enfatizado lo suficiente la importancia de los factores económicos. Sugiero que es útil pensar simultáneamente sobre estas condiciones en tres dominios diferentes pero interrelacionados: económico.Una ecología de la diferencia esta representación. Son pocos los críticos. cultural y ambiental. que son vistas como la principal reacción cultural a la globalización y como el más claro ejemplo de lo que son los fundamentalismos religiosos (Castells. las crisis económicas y culturales de hoy tienen una dimensión ecológica fundamental. o falta de poder. sino que también continúa siendo local. Para desarrollar este punto de vista —una teoría de identidades basadas en- lugar comprometida con una apertura e igualdad incluso en un mundo que se globaliza— es necesario repensar las condiciones que niegan la diferencia-en igualdad. algunos estudiosos han comenzado a resaltar los conflictos relacionados con el acceso y control de los recursos naturales como un factor clave en las actuales crisis locales y globales.

La dimensión cultural permite neutralizar la tendencia penetrante de reducir todo a lo económico. a mi manera de ver. ecológica y cultural y sus interrelaciones. La definición supone que la distribución económica es un aspecto político. es decir. Conflictos de distribución económica. sino que además resaltan concepciones y prácticas culturales contrastantes de la naturaleza. Los economistas no han tratado las dimensiones ecológica y cultural de la distribución y de la igualdad. la distribución debe abordarse desde la perspectiva cultural. Puede decirse que la economía política es el estudio de los conflictos de distribución económica. los economistas han prestado singular importancia a la distribución económica. como lo ilustraré en la cuarta parte del capítulo con un breve análisis de un movimiento social en una región colombiana de bosque húmedo tropical. para hacerlo. ecológica y económica. El concepto de distribución. la ecológica resulta fundamental puesto que los temas sobre acceso y control de los recursos naturales no son sólo aspectos centrales de muchos problemas y luchas actuales. Sin embargo. Hace pocos años. Mi enfoque aquí es sugestivo. y porque las crisis ecológicas tienden a ser crisis generalizadas. ecológica y cultural es evidente en el caso de muchos movimientos sociales. sino indicar la importancia de hacerlo y proporcionar unos lineamientos tentativos para realizar dicha tarea. el conflicto y la igualdad de acceso. relacionado con el poder social. es útil para unir la diversidad. el debate entre los economistas ambientales y los economistas ecológicos sobre el asunto de la «internalización de las externalidades» condujo a la búsqueda de conceptos que dieran cuenta adecuada de los 100 .Una minga para el postdesarrollo la excepción de quienes hablan del conflicto cultural en términos de homogeneización como el «choque de civilizaciones» (Huntington) o «el final de la historia» (Fukuyama). La interrelacionada prominencia de los conflictos de distribución económica. No pretendo presentar una conceptualización rigurosa de los conflictos de distribución económica. ecológica y cultural Desde Smith y Ricardo hasta Marx y Sraffa.

y por la distribución de. o los beneficios perdidos en la generación futura al destruir la biodiversidad). Los conflictos de distribución ecológica se refieren a las luchas por el acceso a. Los conflictos sobre el acceso y el control de los recursos adoptan un carácter complejo desde el punto de vista ecológico y político. cuando consideran la naturaleza sagrada como no mercadeable—. los costos de limpieza. Para el relativamente nuevo campo de la economía ecológica. Bajo las condiciones de una distribución desigual de la riqueza. los costos de reducción de las emisiones de bióxido de carbono. Existen procesos económicos y políticos que contribuyen a definir el valor de los recursos naturales que no se pueden reflejar en los precios del mercado. para el estudio de los conflictos de distribución ecológica. Como resul101 . Esto se resuelve asignando derechos de propiedad y precios de mercado a todos los servicios y recursos ambientales. si se suprime la idea ampliamente reconocida de que todo puede ser reducido a términos monetarios. Los economistas ecológicos han sugerido la categoría de distribución ecológica como medio para hacer visible esta complejidad y un nuevo campo. Para los economistas neoclásicos. la producción y el crecimiento económicos ocasionan la negación de los procesos ecológicos.Una ecología de la diferencia aspectos ecológicos y sociales de la producción que se encuentran ocultos. La internalización de las externalidades ha dado lugar al campo de las economías ambientales que supone que la estimación de los recursos naturales está sujeta únicamente a las condiciones económicas y que todos los aspectos naturales se pueden reducir completamente a los precios del mercado (reales o ficticios). el valor de la naturaleza no se puede evaluar sólo en términos económicos. los recursos y los servicios ambientales. en muchos casos los procesos económicos y ecológicos son inconmensurables hasta el punto de que las comunidades valoran el medio ambiente por razones distintas a las económicas —por ejemplo. por el contrario. la ecología política. ya que el tiempo y los requisitos de la producción capitalista y los de los procesos naturales no son los mismos. De hecho. el problema se resuelve al internalizar los costos ecológicos o «externalidades» previamente no contemplados en el sistema económico (como la contaminación de las aguas por los pesticidas.

1997). Pero si la producción bajo una distribución desigual niega los procesos ecológicos. Por lo general. Esta diferencia es más pronunciada cuando se comparan los modelos culturales de la naturaleza en muchas selvas y comunidades rurales de Asia. los manglares. ha llevado a los ecologistas económicos a verlos como una forma de «ambientalismo de los pobres». El ambientalismo de los pobres combina la preocupación por el ambiente con la de la justicia social. Por el contrario. integra los aspectos locales con los globales de formas inusitadas y con frecuencia se basa en la abrumadora participación de la mujer (Martínez Alier. no existe la estricta separación entre el mundo biofísico. los ríos. bien ejemplificada con el sistema de plantaciones y la biotecnología agrícola del momento (Escobar. por el acceso a las minas de carbón y por la biodiversidad. Los ecosistemas no sólo precisan unas condiciones y unos requisitos ecológicos diferentes para su mantenimiento. la «naturaleza» es un componente integral de los campos humano y sobrenatural. los antropólogos han documentado con una elocuencia creciente que muchos grupos sociales en el mundo «construyen» la naturaleza —y por lo tanto la utilizan— de maneras muy específicas.Una minga para el postdesarrollo tado. el humano y el supernatural que caracteriza a las sociedades urbanas y modernas. África y América Latina con las formas dominantes de percibirla y de relacionarse con esta naturaleza características de la modernidad capitalista. también niega los procesos culturales que se encuentran en la base de la valorización y la relación de la gente con el mundo natural. sino que las comunidades en el mundo entero tienen percepciones y prácticas de la naturaleza que se diferencian mucho entre sí y que son primordiales para la salud o la degradación de los entornos naturales. En los últimos años. En muchas localidades no modernas o no occidentales. manifiestos en las luchas por la protección de la selva. Guha y Martínez Alier. 1995. 1999a). que no coinciden en muchos casos con los parámetros de la naturaleza moderna. El hecho de que estos conflictos aparecen con frecuencia cuando las comunidades pobres se movilizan por la defensa del medio ambiente como fuente de sustento. Existe en un universo denso de representaciones colectivas en las que es102 . se obtienen conflictos de distribución ecológica.

como una fuente externa a los humanos y de la que éstos se pueden apropiar de cualquier forma que los satisfaga (Descola y Palsson. 1995. las nuevas tendencias de la ecología política y las estrategias de los movimientos sociales han resaltado este aspecto. sino también los sentidos culturales. ecológica y cultural. hace poco. agregaron la dimensión ecológica hace pocos años. los que definen las prácticas que determinan cómo la naturaleza es apropiada y utilizada. Hasta ahora. esto es. 1996). muchas comunidades en el mundo dan un significado a su entorno natural. Este es un objetivo valioso en cierta medida. podemos visualizar ahora los distintos niveles del análisis delimitados por los conflictos ambientales. pero la completa inclusión de las condiciones culturales sigue siendo eludida (Leff. las luchas por la diferencia cultural. Dicho de manera concisa. Para ellos la pregunta de la sostenibilidad ya no está centrada en lo económico. En primera instancia. y por tanto lo usan fuertemente de maneras que contrastan con la manera más aceptada de concebir la naturaleza. pero sin alterar de manera significativa los parámetros actuales del mercado y la economía.Una ecología de la diferencia triban formas distintas de hacer las cosas con/sobre la naturaleza. asociadas con los procesos económicos. Para resumir. Como veremos con el análisis del caso colombiano. la sostenibilidad se ha referido básicamente a las variables tecnológicas y económicas. Las consecuencias de esta concepción para la sostenibilidad y la conservación quedan todavía por determinar. Sin embargo. En otras palabras. las identidades étnicas y la autonomía local por un territorio contribuyen a redefinir la agenda del conflicto sobre el medio ambiente. 1999). más allá de los campos de la economía y la ecología. aunque contribuye a consolidar las ideologías neoliberales dirigidas por el 103 . Los economistas ecológicos. entre otros. no son sólo los factores económicos y las condiciones ecológicas. Nos llevan directamente al terreno de lo cultural ya que elaboran una compleja demanda para concebir los lugares en términos de la diferencia económica. la economía ambiental tiende a dar cuenta de las llamadas externalidades. lo tecnológico y lo administrativo sino que lo plantean en los planos ecológico y cultural.

social y política en la actualidad. políticamente. confluyen con los movimientos sociales para la justicia ambiental y para la defensa del medio ambiente como fuente de supervivencia (ambientalismo de los pobres). Pero la identificación de diversos modelos culturales de naturaleza como uno de los tres pilares de la distribución ecológica. dejan finalmente de ser hegemónicos. esta tercera propuesta aumenta la inconmensurabilidad de la economía y la ecología postulada por los economistas ecológicos. quienes concluyen que los procesos socio-ambientales no se pueden reducir a valores de mercado y que es imposible encontrar una medida estándar para estimar todos los casos y situaciones (principio de inconmensurabilidad). considerada como fuente de supervivencia y referente de identidad cultural. En un una tercera instancia. definida como una situación en la que los enfoques economistas y tecnocráticos. De esta forma. que han dominado en la experiencia del desarrollo. o que contaminan más allá de sus capacidades de procesar los contaminantes y así incurren en una deuda ecológica con los que tienen que soportarla). Esta tendencia tiene gran importancia académica. Escobar. la sostenibilidad y la conservación. Esta hipótesis plantea que la inconmensurabilidad emerge de los sentidos culturales asignados a la naturaleza y de las estrategias de poder concomitante desarrolladas por los movimientos sociales en defensa de la naturaleza. En última instancia. Los economistas ecológicos pueden así plantear la necesidad de una igualdad de ingresos y una distribución ecológica más justa (como lo hace mediante el concepto de deuda ecológica: países o grupos sociales que se apropian en exceso de la biomasa de su producción biológica. 1995.Una minga para el postdesarrollo mercado sobre el medio ambiente y el desarrollo. 1999a). y aún por desarrollar más en detalle. es una opción que está por fuera del campo de la economía. Así. El siguiente nivel de análisis y acción es presentado por los economistas ecológicos. la diversidad cultural se agrega a la diversidad ecológica como una fuente de redefinición de la producción. Esto a su vez implica una pluralidad de estilos de desarrollo y una era de postdesarrollo. los grupos sociales y las comunidades 104 . lo que está en juego es una redefinición de la producción y de la economía en línea con las dimensiones ecológica y cultural del medio ambiente (Leff. 1999.

mundos y conocimientos de otro modo. las tres dimensiones de los conflictos distribUtivos ConCepto problema ConCepto distributivo diversidad algunas respuestas Re-contextualizar la economía en la sociedad (internalización de externalidades. algunos movimientos sociales) Re-contextualizar la economía en el ambiente y la sociedad (ej. En la tabla no se incluyen las respuestas sociales de la derecha. la sociedad y la cultura (ecología política. La tabla 1 presenta la síntesis de las distintas posiciones presentadas hasta ahora.) Interculturalidad (diálogo efectivo de culturas en contextos de poder.. Una ecología de la diferencia. etc. los paisajes. como el ecofascismo. capitalistas y no capitalistas) Ciencia y tecnología reduccionista Distribución ecológica (negación de la diferencia ecológica y conflicto ecológico distributivo) Ecologías diversas (formas diferentes de acercarse a la naturaleza. programas paliativos. «desarrollo sostenibles». Otras partes serán explicadas más adelante.. justicia ambiental) Re-contextualizar la economía en el ambiente. ecología económica. movimientos radicales contra la globalización.Una ecología de la diferencia Tabla 1. 105 . «otro mundo es posible») Capitalismo global Distribución económica (negación de la diferencia económica y conflicto económico distributivo) Economías diversas (ej. racionalidad ambiental alternativa. el cuerpo. ambientalismo de los pobres. pluriversalidad) Modernidad hegemónica Distribución cultural (diferencia cultural y conflictos culturales distributivos) pueden comprometerse con otros tipos de enfoques del desarrollo y las economías.

Por ahora. Los aspectos relacionados con el acceso. La forma en que unos sentidos culturales particulares se ven revestidos de poder constituye en el objetivo de esta antropología política. entonces la distribución cultural desplaza el estudio de la diferencia cultural de su estricta relación con la diversidad hacia los efectos distributivos de la predominancia cultural y luchas en torno a ésta. por ejemplo.Una minga para el postdesarrollo Conflictos de distribución cultural y la cuestión de los derechos Los conflictos de distribución cultural han sido definidos aquí como aquellos que provienen de la diferencia del poder efectivo asociado con valores y prácticas culturales particulares. y si la distribución ecológica identifica las estrategias económicas dominantes como fuente de pobreza y destrucción ambiental originando así el campo de la ecología política. Este último aspecto de nuestra concepción tripartita de los conflictos de distribución genera una antropología política centrada en la relación entre el poder social y las prácticas culturales contrastantes. la concepción de la propiedad. El estudio de los conflictos de distribución cultural busca. Si la distribución económica subyace a la dimensión política de la economía dando pie a la economía política. La distribución cultural implica un estrecho vínculo entre el poder cultural y el social. averiguar cómo las diferencias culturales crean o propagan las desigualdades en el poder social. sino de la diferencia que esta diferencia marca en términos de control sobre la definición de la vida social: quién —cuál perspectiva cultural— define las normas y los valores que regulan las prácticas sociales relacionadas. por lo general mediante la imposición de un conjunto de normas culturales asumidas como «naturales» y universales1. «poder social» refiere principalmente a los procesos que regulan el control sobre el establecimiento de normas y valores sociales. con las personas. El poder habita el sentido y el sentido es fuente del poder. bienes y servicios. Soy consciente de que la definición de poder está en sí misma culturalmente determinada. y sus relaciones con aspectos de acceso a estructuras de decisión. quién controla la producción del conocimiento. No provienen de la diferencia cultural por sí misma. la destrucción o la deshabilitación de los recursos cul1 Esta es una definición provisional. las economías y las ecologías. por lo tanto. 106 . etc.

que no sólo se 107 . ecológica y cultural. El concepto de distribución cultural muestra de manera más clara los efectos de hacer ciertos valores y prácticas culturales inconsecuentes a través de efectos de dominancia y hegemonía. Y al igual que en los casos económicos y ecológicos. Locke. la naturaleza y la economía. para su conocimiento y organización (Rocheleau. que generan tanto la desigualdad de acceso como las políticas que refuerzan dichos patrones sesgados. son las mujeres y los grupos étnicos organizados quienes con frecuencia lideran hoy en día la transformación de esos patrones de distribución económica. Desde Hobbes. Aunque la dimensión de género en los conflictos económicos y ecológicos ha sido discutida ampliamente en los últimos años.Una ecología de la diferencia turales para la definición de las normas y los objetivos sociales. Thomas-Slayter y Wangari. Además. etnia y género (en el interior de los países. Los conflictos de distribución cultural existen prácticamente en todas las áreas de la vida social. la distribución cultural sugiere un conjunto diferente de aspectos redistributivos. se convierten en la pregunta clave en relación con esta definición. al igual que las dimensiones de clase. Veamos brevemente de qué manera. así como lo es para los recursos culturales. la igualdad y la diferencia en el mundo de hoy. la dimensión cultural es de suma importancia dado que el género es un aspecto central de muchos procesos culturales. Entre los más prominentes se encuentran los que surgen de las nociones predominantes sobre el individuo. regiones y las comunidades). ecológica y cultural. Así el género y la etnicidad hacen resaltar los aspectos entrelazados de la distribución económica. la doctrina liberal encierra una noción de «individualismo posesivo». hasta Hayek. 1996). Freedman y varios filósofos morales del siglo XX. Existe una geopolítica en este efecto (entre los países ricos con culturas predominantes y los países pobres con concepciones culturales subalternas). al cual se debe dedicar todavía mucha atención. Estas áreas tienen unas implicaciones sobresalientes al pensar en aspectos como los derechos. Uno de los constructos claves de las sociedades occidentales es el individuo. Macpherson. El género se ha mostrado como una variable clave para el acceso a los recursos naturales. Smith y Mill en el periodo formativo de la era moderna.

por ejemplo. tales como las relacionales y holísticas. Las políticas de redistribución se incluyeron de manera forzada en este ámbito tal como está sucediendo hoy en muchos lugares en donde las políticas de bienestar se basan en la identificación de los individuos «verdaderamente necesitados». Desde el inicio de la era capitalista hasta la época neoliberal de las dos últimas décadas.Una minga para el postdesarrollo hizo predominante. se tejieron los conceptos y las prácticas de necesidad. Es bien conocido. en las que la persona no se considera como una entidad autónoma. propiedad. el individuo. gracias al trabajo de Michel Foucault. Esta doctrina liberal dio lugar a la sociedad burguesa. La sociedad pasó a ser considerada como una asociación de individuos libres. Primero. Estas concepciones prevalecieron en la Europa medie108 . sino en términos de sus relaciones con los demás y con conjuntos sociales más grandes. el régimen cultural del individuo como propietario se apoya en estructuras de dominación y regulación unidas a las relaciones sociales del capitalismo. individuo. sino que ha tenido uno de los efectos más poderosos en la distribución. cuya «responsabilidad» sobre su propio progreso ya no se plantea en términos sociales o colectivos. los regímenes basados en el individuo excluyen todas las demás concepciones de sociedad. Estado y derechos dentro de un régimen cultural complejo. Los individuos fueron normalizados a través de estas prácticas. Segundo. son el fundamento del orden social. Las siguientes observaciones son importantes para los conflictos de distribución. en particular las de la propiedad privada. no se ha cesado de naturalizar progresivamente este orden. Sólo como resultado de una transformación histórica única. De acuerdo con esta noción. sobre todo cuando entran en las relaciones de mercado. autoconfinada. que el Estado era el mecanismo principal a través del cual muchos aspectos de la vida económica. propiedad y persona. producto. a la generalización de los mercados y mercancías y al Estado liberal basado en los derechos individuales. El poder social fue naturalizado y despolitizado en este arreglo basado en la propiedad privada. y sólo hechos y normas expresados en términos del individuo. social y cultural fueron progresivamente transformados y relacionados con prácticas individualizadoras (lo que Foucault llamó «gubernamentalidad»).

Estas prácticas culturales son. etc. la sociedad ha asumido una prioridad ontológica sobre el individuo (en cierta medida. en el caso de América Latina. Tercero. desafiadas de vez en cuando. como los antropólogos insisten en demostrar (Strathern. o tratándolas de «casos especiales». la propiedad. de manipular estas solicitudes en términos individualistas. Aunque el Estado y las instituciones internacionales traten. esto corrobora la regla. entre otros (Gledhill. propiedad.. 1997). A lo largo de casi toda la historia de la humanidad. su insistencia en el carácter colectivo del conocimiento «tradicional». este es todavía el caso en algunos mundos modernos ibéricos y mediterráneos. son instancias de desafío al orden liberal de la propiedad individual y los derechos burgueses.Una ecología de la diferencia val y todavía son fuertes en algunas partes del mundo. 1988). como ocurre hoy en día. propiedad y concepciones de lo bueno. por supuesto. no para las colectividades. el orden predominante basado en el individualismo modela las nociones convencionales de derechos. El llamado a los derechos colectivos por un territorio y unos recursos naturales que hacen estos grupos. y muestra que estos desafíos merecen ser tomados en serio. en los ámbitos nacional y global. Lo que esto significa. con implicaciones importantes para las concepciones de economía. Lo que se encuentra con frecuencia es una combinación compleja de formas de individualidad y colectividad. como en el caso de la coexistencia de formas de propiedad comunitaria y privada. en oposición a los de Europa del norte y Norteamérica). De hecho. o mecanismos de mercado y reciprocidad en la economía. sobre todo por parte de poblaciones indígenas y algunos grupos étnicos. por un 109 . su solicitud para una representación colectiva y una autonomía cultural y política. pues comprueban la persistencia de declaraciones de sociedades que no están completamente ligadas al individuo posesivo. incluso la propiedad intelectual. como en el caso de los derechos de propiedad intelectual promulgados por la Organización Mundial del Comercio. también está limitada por la camisa de fuerza individualista. Los derechos y la propiedad deben ser considerados como beneficios para los individuos. muchas comunidades rurales sirven de ejemplo. bienestar colectivo. Esto no debe entenderse como una ausencia o negación total de formas de individualidad en dichas comunidades.

y luego a la creación de diferencias entre los regímenes culturales del individuo como propietario y el hombre económico. El problema de decidir sobre «las concepciones comprensivas del bienestar» en las sociedades pluralistas. predominarán las discusiones sobre la justicia y la igualdad. 1997: 85). claro está. Muchos dan por sentado las normas y las formas de la sociedad moderna liberal. Impondrán a todas las demás sociedades una estructura de poder en la que un código cultural ha sido inscrito. es instructiva en este aspecto. Algunos. es una descripción de lo que llamamos conflicto de distribución cultural. De lo contrario. económicas y ecológicas. por otro. son conscientes de que «las influencias sociales que favorecen algunas doctrinas no se pueden evitar mediante ninguna visión de la justicia política […] Deploramos mucho el espacio limitado de los mundos sociales. socava sus bases culturales. 110 . Al igual que con todos los intentos de multiculturalismo. Esto. Lo mismo sucederá con las concepciones de naturaleza y economía. Una cultura predominante se abalanza contra las demás y. es raro que estos debates intenten tener en cuenta la alteridad radical planteada por Todorov y por un número creciente de movimientos sociales. y tal vez lamentemos algunos de los efectos inevitables de nuestra cultura y nuestra estructura social» (Rawls. Sin embargo. en la práctica cultural y económica y en la organización política para satisfacer la demanda de la época. entre otras. progresivamente. o de prácticas comunicativas racionales (Habermas). Es más importante tener en cuenta cómo los grupos sociales están tratando de recrear tanto las formas individuales como las comunales. en pocas palabras. por ejemplo a través de la creación de un «consenso superpuesto» (Rawls). 1993: 197. citado en Gledhill. como veremos. sigue siendo un problema no resuelto en la teoría política contemporánea. equivaldrán primero a asimilación. es que la racionalidad que va unida a la noción de «individual» (especialmente en la teoría de la economía liberal) no es predominante o exclusiva y. Las políticas de redistribución deben considerar esta importante dimensión cultural. La experiencia de una titulación colectiva de la tierra. que la dicotomía individual/comunitario no es muy útil.Una minga para el postdesarrollo lado. y de los nuestros en particular.

la redistribución de los recursos económicos y ecológicos. Luchan por conservar las diferencias en su práctica cultural. Con los recientes movimientos sociales. Sus solicitudes no se pueden acomodar fácilmente a los términos de la teoría liberal. de las cuales puede surgir la demanda de «derechos colectivos». este redimensionamiento es esencial para la supervivencia de las formas étnicas comprometidas con la justicia social y la diferencia-en-igualdad. y contra la individualización. Ahora comprendemos. Tampoco se puede pasar por alto que ellos encarnan posibilidades culturales distintas. 1992). mientras se construía el régimen del individuo. En algunos casos de comunidades indígenas. La posición del Estado es importante en muchos de estos procesos. nos damos cuenta de que muchos grupos sociales han resistido a la completa destrucción en línea por parte de los regímenes individualistas liberales. estas palabras sobre autonomía cultural y desarrollo alternativo sino de una historia cultural diferente? Con seguridad que sus «comunidades» son el resultado de unas relaciones muy controvertidas entre el poder y los sentidos culturales. incluso como una invención contemporánea pero con algunas referencias a prácticas de años atrás. estas luchas tienen que articularse con movimientos más amplios por la justicia. como resultado de las críticas internas a la modernidad occidental. como cualquiera.Una ecología de la diferencia ¿La alteridad radical no excluyente es una posibilidad histórica perdida? Algunos movimientos sociales no creen que este sea el caso. Para tener una posibilidad de vivir. las visiones relacionales del mundo —como las que se encuentran en la vida comunitaria— fueron retrocediendo (Strathern. pueden contribuir a definir un nuevo marco para otras identidades populares y otras actitudes sociales. esos movimientos deben propender por unas alternativas más populares contra el neoliberalismo. Durante mucho tiempo. los problemas creados en el proceso. Al hacer énfasis en su propia alteridad radical. Esto para decir que tales movimientos deben resistir a las tendencias de esencialización de la diferencia y de individualización de muchos de los debates sobre los derechos indígenas y étnicos. el aspecto de los derechos colectivos ha sido considerado por el Estado —algunas 111 . De hecho. A largo plazo. ¿De dónde vienen estas personas relacionales. estos discursos de conocimiento y propiedad colectivos.

el Estado y los movimientos sociales.Una minga para el postdesarrollo veces incluso inventando por él— pero con una fórmula esencializadora que considera a los indígenas como personas que pertenecen puramente a tradiciones comunitarias. como se reconoce ampliamente hoy en día (García Canclini. que existen dinámicas de poder en juego dentro de las identidades. como en el caso de muchos países de América Latina. Estos espacios deben plantearse con base en el hecho de que todas las identidades son híbridas. 1990). A pesar de la decadencia del Estado. el hecho es que éste continúa desempeñando un fuerte papel político y cultural. puesto que involucra la cultura. Pero el Estado puede cumplir una función importante. el Estado necesita trabajar seriamente en esta tarea. como un actor cultural. que es importante tratar estos aspectos de poder sin promover la violencia ni el odio. Esta es una visión no histórica y romántica. dominantes). las luchas por la defensa de los recursos naturales han tomado decididamente un carácter cultural. 1998). populares. El neoliberalismo en Chile fue un asunto del Estado. Pero el Estado puede desempeñar un papel más progresivo posibilitando las condiciones para la interculturalidad. una vez que se abandone el proyecto de construir una identidad nacional homogeneizada. El Estado necesita crear espacios para llevar a cabo una discusión constructiva de las identidades subnacionales (étnicas. y que. Un ejemplo colombiano En Colombia. es decir. muchas veces en unión con las ONG que llevaron a cabo la tarea de la reconversión cultural de grupos populares a individuos económicamente mentalizados predicados por el modelo (Schild. comprometido con restablecerlos mediante una política de diferencia e igualdad. cuando el sueño de una identidad mestiza unificada dio paso a una fuerza emergente de pluriculturalismo. en particular en el 112 . para decir lo menos. Miremos brevemente cómo se han representado los aspectos en el caso de un movimiento social particular. que no existen identidades «puras» que deban conservarse en un estado prístino. El caso colombiano ejemplifica algunos de estos aspectos sobre los conflictos de distribución.

000 embera. que se extiende desde Panamá hasta el Ecuador. En el ámbito nacional.000 afrocolombianos. las políticas de la biodiversidad son discutidas en Escobar (1997). Este proceso 2 La región del Pacífico colombiano cubre una vasta área (cerca de 70. los activistas y las comunidades han trabajado juntos para comprender el significado de la nueva Constitución y para desarrollar conceptos sobre el territorio. una de las más biodiversas del mundo.Una ecología de la diferencia contexto de los debates sobre la biodiversidad. hay que mencionar hechos significativos como la apertura de la economía colombiana a los mercados internacionales en 1990 y una substancial reforma política adelantada en la Constitución Nacional en 1991. En las comunidades ribereñas. Los negros e indígenas han conservado prácticas materiales y culturales distintivas. Es una región única de bosque húmedo tropical. El PCN hace énfasis en el control del territorio como una condición previa para la supervivencia y el refuerzo de la cultura y la biodiversidad. que otorgaba a las comunidades de la región del Pacífico derechos colectivos sobre los territorios que habían ocupado tradicionalmente.000 km2). waunana y otros grupos indígenas. Cerca del 60% de los 900. La emergencia de las identidades étnicas colectivas en el Pacífico colombiano y en regiones similares refleja así un doble movimiento histórico: el surgimiento de lo biológico como un problema global y la explosión de identidades étnicas culturales2. Rosero y Escobar (1998). cerca de 50. agrupadas en torno a lo que se conoce como el Proceso de Comunidades Negras (PCN). Y en el ámbito internacional. el resto habita en las márgenes de más de 240 ríos. El movimiento social de las comunidades negras que se ha desarrollado en la región comprende una red de más de 140 organizaciones.000 habitantes (800. las prácticas tradicionales de producción y el uso de los recursos naturales. Tal es el caso del movimiento social de comunidades negras ribereñas en la selva del Pacífico colombiano caracterizada por una gran diversidad. la mayoría de los cuales fluyen de los Andes hacia el océano. las áreas de selva tropical se encontraban en la primera plana. ver Escobar y Pedrosa (1996). Para una visión general de la región. La consolidación de este movimiento desde 1990. y colonos mestizos) viven en los mayores poblados. 113 . por su importancia como los principales centros de biodiversidad del planeta. aproximadamente. se llevó a cabo en un complejo contexto. y el movimiento negro en Grueso. el desarrollo. desde la más occidental cadena de los Andes hasta el océano.

del capitalismo y la modernidad en la región. Al mismo tiempo. económicas y culturales de las comunidades. Las poblaciones locales han sido presentadas como comunidades que a 114 . Estas tensiones están relacionadas con la intensificación general del desarrollo. un proyecto para la conservación de la biodiversidad de la región. contemplada por la Constitución de 1991 (Ley 70. Es también de creciente importancia la transnacionalización cada vez mayor del movimiento. ha habido una escalada de violencia en la región. Uno de los más importantes trabajos ha sido el compromiso activo de las comunidades ribereñas y los activistas del PCN con el Proyecto Biopacífico (PBP). el territorio es considerado como un espacio fundamental y multidimensional para la creación y recreación de las prácticas ecológicas. aprobada en 1993) y el afianzamiento de una serie de principios político-organizacionales que destacan en cuatro derechos fundamentales: a la identidad. en parte contra los activistas y las comunidades para desmotivarlos de su presión por las demandas territoriales. que aceptó a los movimientos negros e indígenas como dos de los más importantes interlocutores para el diálogo. usos del espacio y los recursos y prácticas simbólicas. Los activistas del PCN han desarrollado progresivamente un marco de ecología política a través de su interacción con la comunidad.Una minga para el postdesarrollo llevó a la elaboración de una propuesta para la ley de derechos culturales y territoriales. En este marco de referencia. Por su riqueza en recursos naturales. y han buscado fondos para su demarcación territorial. El territorio se considera en términos de articulaciones entre patrones de poblamiento. la región del Pacífico de Colombia es un foco de atención de establecimientos de desarrollo nacionales e internacionales. Entre tanto. al territorio. mediante la participación en instancias oficiales como la Convención para la Diversidad Biológica (CDB) y en varios movimientos de redes internacionales de oposición. a un proyecto de autonomía política y a su propia visión de desarrollo. han seguido organizándose local y nacionalmente. las ONG y los sectores académicos. el Estado. Los activistas han buscado insertarse en las discusiones relacionadas con la biodiversidad en todas los ámbitos. los activistas del PCN se han lanzado a las elecciones locales.

Los activistas han introducido una serie de innovaciones conceptuales importantes.Una ecología de la diferencia través de los siglos han desarrollado un modelo local sofisticado de naturaleza que integra el mundo biofísico. 1996) y Losonzcy (1997b). rotando el uso del espacio productivo entre diferentes áreas ecológicas. sino porque son insostenibles y requieren unas estrategias tecnológicas y económicas nuevas que también generen recursos de conservación. sobre todo por las crecientes presiones de la extracción. Una de las contribuciones más importantes de PBP consistió en investigar sobre los sistemas tradicionales de producción de las comunidades ribereñas. En muchas de las cuencas de los ríos estos sistemas no sólo están bajo una fuerte presión. esto representa una unidad ecológica y cultural que se produce laboriosamente a través de las prácticas diarias de las comunidades. 115 . sus actividades y el entorno natural. Las prácticas se caracterizan por una explotación de baja intensidad. con diversas actividades agrícolas y mineras. Estos sistemas están más orientados hacia el consumo local que hacia el mercado. sostenibles. Es un intento por explicar la diversidad biológica desde la lógica ecocultural del Pacífico. Algunos se forman en torno a ciertas actividades en particular. El territorio-región es una categoría de manejo que señala la construcción de unos modelos alternativos de vida y sociedad. es el espacio usado activamente para satisfacer las 3 El modelo local de las comunidades negras ribereñas es descrito con detenimiento en los trabajos de Restrepo (Restrepo y del Valle. se encuentra la visión de la región selvática del Pacífico como un territorio-región de grupos étnicos. El territorio-región se concibe también en términos de corredores de vida que vinculan a las comunidades. por el contrario. El territorio. La primera es la definición de la biodiversidad como territorio más cultura. en general. de una manera bastante diferente de las concepciones modernas3. como la tradicional extracción del oro o la recolección de las conchas por parte de las mujeres en los manglares. Los corredores de vida pueden unir los ecosistemas de manglares con los de los cursos medios de los ríos o extenderse desde estos hacia el interior de la selva. y por esta razón han sido. Íntimamente ligada con ésta. el humano y el sobrenatural.

la definición de biodiversidad comprende los principios locales de autonomía. Dentro de esta concepción. el territorio-región se concibe como una construcción política para la defensa de los territorios y su sostenibilidad. que se ven a sí mismos como seres integralmente conectados a ella. el área de apropiación efectiva de los recursos tiene dimensiones longitudinales y horizontales. La lucha por el territorio es. Por el contrario. Para una determinada comunidad ribereña. identidad y economía. y como en el caso de los zapatistas de Chiapas o del movimiento culturalista Maya de Guatemala (Warren. 1998). ante todo. la visión reduccionista de la biodiversidad en términos de recursos genéticos que han de ser protegidos. Debe responder al carácter multidimensional de las prácticas de apropiación efectivas del ecosistema. y en sentido contrario a los enfoques tradicionales. algunas veces comprende diferentes tipos de terrenos y diferentes cuencas de ríos. se puede decir que el territorio-región articula el proyecto de vida de las comunidades con el proyecto político del movimiento social.Una minga para el postdesarrollo necesidades de la comunidad. Por lo tanto. El refuerzo y la transformación de los sistemas de producción tradicionales y de las economías locales. Se debe hacer énfasis en que el territorio-región no es una estrategia separatista. La naturaleza no es solo una entidad allá afuera. el llamado a una forma de autonomía es una propuesta de un pluralismo nacional genuino que responde al reconocido carácter multicultural de la sociedad. De igual forma. a través de la propiedad intelectual. El territorio. por tanto. Dicho de otra manera. o sólo en términos económicos. se muestra insostenible. una lucha cultural por la autonomía y la autodeterminación. conocimiento. sino que está profundamente arraigada en las prácticas colectivas de los humanos. encarna el proyecto de vida de una comunidad. la necesidad de presionar para lograr la titulación colectiva y el trabajo hacia una organización fuerte y un desa116 . Si el territorio es el espacio para una apropiación efectiva del ecosistema. que incorpore a las comunidades rurales de una forma que nunca antes se había considerado. Es una contribución por parte de los movimientos sociales a un proyecto de mayor democratización. la sostenibilidad no puede ser concebida en términos de ciertas actividades.

y unos intereses divergentes respecto a la globalización. intereses comerciales. Pero para muchas sociedades campesinas e indígenas. Se supone que mediante la biotecnología. Este cambio permitiría volver a contemplar la propiedad en la vida cultural. el movimiento social de las comunidades negras se enfrenta a intersecciones nuevas y mal comprendidas de conocimiento genético. el mercado y los derechos de propiedad intelectual los pueblos indígenas y los campesinos puedan obtener provecho de la riqueza de sus recursos. El caso colombiano revela otras formas de manejar la conservación y la producción de alimentos que no depende de genes. Como en el caso tan debatido de la agricultura transgénica. los genes y los derechos de propiedad intelectual no son categorías o conceptos significativos. el conocimiento y la innovación son enfatizados por los movimientos sociales. Los activistas proponen que lo que está en juego en la lucha por los «genes» son trasfondos culturales distintos. Las compañías y los organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio juegan un papel primordial en la propagación de estas ideas penetrantes. terrenos. Las discusiones sobre la diversidad tienden a exacerbar los conflictos de distribución cultural entre la cultura europea/norteamericana y otras. y formas no mercadeables de compensación— no se pueden traducir a los conceptos occidentales de genes y de propiedad individual. construcciones culturales antiguas —como los «derechos de propiedad intelectual»— y la globalización. la autonomía cultural y los modelos de economía. Los movimientos sociales plantean que puede haber lugar para llegar a distintas interpretaciones de estos conceptos —por ejemplo. Las eco117 . reciprocidad. Las categorías que tienen sentido local —incluyendo parientes. Al igual que en otros casos. patentes o propiedad individual. De igual forma. de forma aislada del contexto cultural. la tecnología genética se utiliza en las estrategias de biodiversidad para consolidar el poder sobre la comida y la naturaleza. comprensiones diversas de la naturaleza y los alimentos. incluyendo la idea de la propiedad colectiva y otros productos de vida colectiva en debates sobre la propiedad intelectual—.Una ecología de la diferencia rrollo de las formas de gobernabilidad territorial son componentes importantes de una amplia estrategia centrada en la región.

igualdad y las políticas de escala La lucha por el control del territorio llevada a cabo por los movimientos sociales se puede considerar como una estrategia de defensa del lugar y la cultura. etc. Al imponer el lenguaje de la propiedad intelectual en los sistemas de campesinos. 1. mediante formas que no están atravesadas por el reduccionismo genético. espíritus.Una minga para el postdesarrollo nomías comunitarias están ubicadas en un lugar (aunque no estén limitadas por éste) y con frecuencia cuentan con unos territorios conformados por tierra. el individualismo y el economismo que caracteriza a las tendencias predominantes. el trabajo. los beneficios de las innovaciones comunitarias se hacen para incrementar el capital externo. la noción de territorio es movilizada políticamente para la creación de una identidad colectiva y la producción de un lugar de acuerdo con tres estrategias. A pesar de las fuerzas negativas que se oponen a estos movimientos. ellos pueden representar una real defensa de los paisajes sociales y biofísicos. la naturaleza y la cultura se pueden organizar de manera distinta a los modelos predominantes de cultura y mandato económico. en particular los asociados con el neoliberalismo. recursos naturales. que son también procesos de transformación cultural. negar a los pobres sus identidades autónomas y su diversidad cultural significa incrementar su impotencia. Una estrategia basada-en-lugar para la defensa de los modelos locales 118 . ancestros. 1996). de tal forma que se preserve el lugar para las innovaciones locales y los resultados se puedan disfrutar localmente (Gudeman. Los movimientos muestran que la vida. conocimientos. Por el contrario. Por esto existe la necesidad de proteger los espacios comunitarios por fuera del mercado. Como se mencionó anteriormente. En seguida se proponen unas pautas básicas para reflexionar sobre las condiciones necesarias para alcanzar este objetivo antes de pasar a la conclusión. En el caso colombiano. es imperativo que ellas desarrollen unas estrategias políticas más amplias. dado que dichas comunidades están limitadas por procesos de globalización y reestructuración económica. Diferencia.

Una estrategia política intermedia que establece vínculos entre la identidad.Una ecología de la diferencia de naturaleza y de las prácticas culturales locales. pues controlan los lugares mediante el control del espacio. Como mencionamos en la introducción.). la Unión Europea. los recursos genéticos y los derechos de propiedad intelectual). es necesario pensar las condiciones para que la defensa de un lugar específico sea un proyecto realizable. desde los territorios locales hasta la construcción de mundos socio-naturales. los discursos de la globalización crean. La mayoría de las veces estas maniobras no son democráticas y están animadas por discursos de libre comercio. en el ámbito regional y el nacional. Es cierto que el capital y la globalización logran tener unos efectos de escala dramáticos. es importante aprender a ver las prácticas culturales. 2. 119 . desarrollo y mercados no restringidos. por lo general. que implica el paso de una escala a otra como formas de movilización política. Como lo señalan los geógrafos (Swyngedouw. 1997). Esta asimetría ha conducido a algunos académicos y activistas a formular una defensa del lugar como proyecto intelectual y político4. Intelectualmente. Políticamente. y 3. Una estrategia de localización más profunda mediante un compromiso creativo y activo con las fuerzas externas (los discursos globales sobre la biodiversidad. ecológicas y económicas basadas-enlugar como fuentes importantes de visiones y estrategias posibles para la reconstrucción de mundos locales y regionales. etc. como el que los activistas colombianos llaman el «territorio-región de los grupos étnicos». Los resultados se dan en distintas escalas. en la que se cambia el poder a un nivel global y las formas globales de gobierno (por ejemplo NAFTA. el sentido de que lo global prevalece sobre lo local. el Tratado de Libre Comercio y la Organización Mundial del Comercio. actualmente se evidencia una nueva escala geográfica mediante el capital. Los movimientos sociales de este tipo se comprometen con lo que los geógrafos llaman «las políticas de escala». 4 Ver el número especial de Development 41(2) sobre las «políticas de lugar» con un iluminador artículo de Arif Dirlik. el territorio y la cultura.

pero no global y local en el mismo sentido (Dirlik. 1998). los movimientos sociales contribuyen a democratizar las relaciones sociales. incluso articuladas con redes dominantes. El territorio-región de los grupos étnicos es una expresión concreta de los efectos de escala que producen las redes de los movimientos sociales. a propósito son bien conocidas las redes de los pueblos indígenas de América. Estas redes propician la reorganización del espacio desde abajo y cierta simetría entre lo local y lo global. la tecnología y el desarrollo para poder unirse a los flujos transnacionales de productos e información. y de las identidades emergentes. y contribuyen reconfigurar el mundo de acuerdo con diferentes parámetros e inquietudes. pero hay nuevas redes que emergen cada día. a desafiar las tendencias actuales tecnocientíficas (como la agricultura transgenética y los organismos genéticamente modificados OGM). esperando la mano liberadora del capital. Al construir redes y localidades propias. los movimientos sociales y las ONG progresistas muchas veces también crean redes que logran significativos efectos más allá del lugar. por el otro. Los movimientos sociales y las comunidades locales no se encuentran atrapados en lugares. No sólo el capital sino también las luchas basadas-en-lugares. como las de los negros e indígenas del Pacífico colombiano. Las redes de movimientos sociales se construyen a partir de la resistencia y las prácticas basadas-en-lugar. Podemos decir que estas redes producen «glocalidades» —configuraciones culturales que conectan lugares entre sí para crear espacios y mundos regionales. e incluso a sugerir que la economía puede ser organizada de manera diferente a la del dogma neoliberal. a debatir las visiones de la naturaleza (como en los debates sobre la biodiversidad). locales o de trueque y la supervivencia de prácticas no capitalistas. con certeza. por un lado. reorganizan el espacio a través de redes. Glocalidad significa que todo es local y global.Una minga para el postdesarrollo Sin embargo. entre otros. Esto para decir que la política de los lugares tiene que encontrarse en la intersección de los efectos de escala de las redes. como lo sugieren el resurgimiento del interés en economías regionales. Una política de la diferencia-en-igualdad sustentada en redes basadas en-lugar y coaliciones se ve impulsada por el uso creati120 .

un activismo político en internet y otras redes y un activismo en la localidad en la que los trabajadores en red viven y se ubican. y que el «lugar» y la «comunidad» son dominios controvertidos de pensamiento y acción. Esto se debe a la existencia de estas redes —de mujeres. la ambiental. 1995)5. precisamente en la medida en que se comprometen con las condiciones de transnacionalismo en defensa de las culturas locales y las ecologías (Arizpe. 1998. los ambientalistas y los movimientos sociales en algunas partes del mundo son aptos para esta tarea de entrelazar lo real con lo virtual.Una ecología de la diferencia vo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC). incluyendo los movimientos culturalistas de los zapatistas y los Maya (Nelson. entre otras de movimientos sociales— en las que se ubican los nuevos actores políticos y que son fuente de prácticas y posibilidades culturales prometedoras. Se ha visto que la información y las redes son de vital importancia para las estrategias políticas de unos cuantos movimientos de derechos culturales. para la defensa de las culturas y las prácticas basadas-en-lugar. la étnica. el medio ambiente y el desarrollo en una práctica política y cultural innovadora (Escobar. 1999b. Puede ser paradójico. Harcourt. los movimientos de mujeres. utilizar las NTIC. el género. 5 Soy perfectamente consciente de que la defensa del lugar puede también llevar a políticas reaccionarias. dados los conocidos efectos de deslocalización al servicio de los medios globales y de capital. y la cultura. 1996). Aquí estoy particularmente interesado en aquellos movimientos sociales que articulan unas políticas culturales progresistas para la defensa de prácticas ecológicas. Son más efectivas cuando se basan en una continua retroalimentación entre la ciberpolítica y la política local —es decir. en principio. económicas y culturales basadas-en-lugar 121 . Ver Escobar (1999b) para una discusión más comprensiva. Pero el hecho es que la gente arraigada en las culturas locales encuentran interés en la sociedad global y la nacional. Ribeiro. y Harcourt (1999b) para una discusión de género y políticas del lugar. Por su apego histórico a los lugares y por la diferencia cultural y ecológica que ellos encarnan. 1999).

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Conclusión Comencé este capítulo enfatizando la necesidad de reexaminar la relación entre diversidad e igualdad de acceso, desde las perspectivas simultáneas e interrelacionadas de los conflictos de distribución económica, ecológica y cultural. Hablar de políticas de diversidad e igualdad desde nociones restrictivas de «derechos» originadas en la misma tradición liberal que alimenta sus actuales encarnaciones neoliberales resulta claramente insuficiente. Esto no significa que tengamos que abandonar las políticas de derechos. Se trata de remplazar su dependencia exclusiva con respecto a instituciones liberales que apuntalan las relaciones sociales capitalistas y los regímenes de individuación, pues estos niegan la diversidad y limitan grandemente las posibilidades de acceder en condiciones de igualdad a las estructuras de toma de decisión, bienes y servicios. Sólo mediante el ahondamiento en el problema del dominio cultural, el principio ético político de igualdad de acceso puede ser revigorizado. Desde esta perspectiva, los procesos económicos aparentemente neutrales y universales de la globalización y el libre comercio son elecciones culturales particulares. Esta es la razón por la cual los movimientos sociales y muchas ONG progresistas e intelectuales han hallado cada vez más necesario concebir una defensa de lugar y de las prácticas basadas-en-lugar contra la avalancha económica y cultural de las recientes décadas. Muchas veces este proyecto no adquiere la forma de una defensa intransigente de la «tradición», sino más bien de un engranaje creativo con la modernidad y el trasnacionalismo, a menudo apoyado por las NTIC. Estos actores sociales no buscan inclusión en la sociedad de red global (Castells, 1996), sino su reconfiguración de forma tal que sus visiones del mundo encuentren las condiciones mínimas de existencia. Ellos crean redes y glocalidades con un carácter más decisivamente plural: glocalidades en las cuales muchas políticas culturales y culturas políticas puedan coexistir, dando nuevo sentido a la democracia, a pesar de las tensiones y los conflictos. Las glocalidades populares podrían establecer estructuras de poder que no impongan concepciones
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homogéneas de bienestar para todos sus participantes. Aquí puede encontrarse una nueva esperanza para un pluralismo razonable. El hecho de que un creciente número de personas y grupos demanden el derecho a sus propias culturas, ecologías y economías, como parte de nuestros mundos sociales modernos, no puede seguir siendo negado. Tampoco estas demandas pueden ser acomodadas fácilmente dentro del estándar liberal o la doctrina neoliberal. Ya no se puede confrontar desposesión y argumentar por igualdad desde una perspectiva de inclusión en la cultura y economía dominantes. Al contrario, la posición de la diferencia y la autonomía está siendo tan valida, si no más, para esta confrontación. Apelar a la sensibilidad moral del poderoso dejó de ser efectivo, si alguna vez lo fue. Es tiempo de probar otras estrategias, como las del poder de culturas conectadas en redes y en glocalidades, para negociar concepciones contrastantes del bienestar y el valor de las diferentes formas de vida, y para afirmar un predicamento de largo aliento de la diferencia-en-igualdad. Es tiempo de pensar más abiertamente en los potenciales efectos benéficos de una alteridad políticamente enriquecida. De acuerdo con lo planteado en este capítulo, es necesario fomentar la equidad de la distribución económica, ecológica y cultural. El postdesarrollo puede, en efecto, ser definido en términos de este momento de equidad. La modernidad y el desarrollo han sido predicados sobre una distribución injusta y en un intercambio desigual en estos tres niveles, y es tiempo de revertir esto. Los movimientos por la justicia económica, la sustentabilidad ecológica y la diferencia cultural están moviéndose en esta dirección. Los campos renovados de la economía política, la ecología política y la antropología política (esta última enfocada en el estudio de las políticas culturales de los movimientos sociales) están ofreciendo algunos conceptos claves para llevar a cabo esta tarea. ¿Sobre qué base podrían los movimientos sociales transnacionales, las ONG, y las agencias diseñadoras de políticas fomentar una política de la diferencia-en-igualdad? Nuevamente, esto requiere un triple esfuerzo que enfrente las condiciones materiales, ecológicas y culturales de la desigualdad, que considere con seriedad la existencia de prácticas de la diferencia
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basadas-en-lugar en muchas partes del mundo así como sus apoyos en propuestas concretas. Siguiendo esta meta general, sería posible pensar algunas posibles orientaciones de políticas: 1. Es necesario limitar el predominio de una visión cultural única en las instituciones claves. Esto es particularmente importante en aquellas entidades que regulan la política global concerniente, por ejemplo, a los derechos intelectuales, la conservación y a otras formas de organización económica y de desarrollo. Es importante introducir en estas instituciones un mínimo de pluralismo cultural genuino6. Lo mismo aplica al Estado. Los esfuerzos estatales para la construcción de espacios pluri e interculturales deben ser apoyados. 2. Es importante crear espacios para la activación permanente de formas culturales no dominantes, como aquellas que suponen nociones relacionales de persona y concepciones más colectivas u holísticas de derechos, responsabilidades y organizaciones. Algo de esto está sucediendo, por supuesto (como con el Artículo 8j de la CBD, que hace un llamado por la defensa y promoción del conocimiento indígena de la biodiversidad). Pero aún faltan muchas acciones por emprender. Lo mismo aplica para formas menos individualistas de economía y ecología. Las políticas redistributivas en el plano de la economía y el medio ambiente (como acuerdos sobre la deuda ecológica) deben ser prontamente logradas. No obstante, debe existir siempre una sinergia entre las políticas económicas, ecológicas y culturales de redistribución, si la diferencia-en-igualdad es efectivamente lograda. 3. Deben existir estrategias educativas para redefinir actitudes sociales y para reconfigurar las identidades populares y convencionales en asociación con las identidades emergentes culturalmente ancladas, como las de los movimientos étnicos. La alteridad
6 Soren Hvalkof está escribiendo un reporte para el Banco Inter Americano de Desarrollo sobre las experiencias de titulación colectiva en América Latina. El informe («Titulación de tierras y poblaciones indígenas en América Latina») explora las condiciones para la titulación exitosa, las consecuencias de la titulación individual y la función política de las comunidades que podrían tener en el éxito de la titulación colectiva. Agradezco a Soren Hvalkof por las útiles discusiones de algunos de estos asuntos para el presente texto.

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no aplica solo para los grupos subalternos; deben ser redefinidas las identidades «populares» en general (Gledhill, 1997). Aquellas demandas de los movimientos sociales que no se corresponden con el dogma liberal no deben entenderse como una amenaza sino como una posibilidad. Es importante crear un contexto para una entera pedagogía de la alteridad con este propósito. Como en los casos de racismo y sexismo, aquellas culturas predominantes deben empezar a ser percibidas, y ojalá desaprendidas, desde los privilegios que han disfrutado dada la naturalización y universalización de sus particulares constructos culturales. 4. Esto resulta válido para las políticas de género. Las mujeres son el más visible reto de los injustos patrones distributivos en los planos del cuerpo, el hogar, la localidad y la globalidad (ver Harcourt, 1999b). Aquí la sinergia sería entre la trasformación de las identidades de género y las populares. 5. Una de las formas más efectivas de promover la diferencia-enigualdad es mediante el apoyo a las redes y glocalidades creadas por los movimientos sociales y por algunas ONG, entre otras organizaciones. Estas redes están creando visiones alternativas de los derechos (como el derecho a la subsistencia básica, a la autonomía y a la diferencia), de la economía (en términos de obligaciones y reciprocidades que no son enteramente capitalistas), y de la naturaleza (en términos de diseñar principios que integren procesos ecológicos y humanos). Estos esfuerzos deberían ser apoyados puesto que afrontan las dimensiones socio-económicas que las diferentes visiones expresan, incluso si esto significa resguardar algunos aspectos de la vida social de la tiranía de los mercados, precios y las supuestas políticas de libre comercio. Estas orientaciones sugieren un proyecto democratizador revitalizado que toma sus ejemplos de las luchas de muchos actores sociales que tienen reconocidamente diferentes formas de hacer las cosas. En el proceso de reinventar continuamente sus comunidades, estos actores están demandando a las sociedades dominantes una mayor flexibilidad en sus diseños y modos de acción, por ejemplo en términos de arreglos económicos, ecológicos y políticos. Contrario a
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Una minga para el postdesarrollo la creencia convencional. 126 . 1995). Ahora es necesario convertir este hecho histórico en una oportunidad para reestablecer el sueño de la diferencia-en-igualdad. El conflicto y la dominación generan el antagonismo entre las culturas (Stolcke. los seres humanos no son inherentemente etnocéntricos y las relaciones entre las culturas no son necesariamente hostiles. Es innegable que las culturas se entremezclan cada vez más.

CAPÍTULO 4 La cultura habita en lugares: reflexiones sobre el globalismo y las estrategias subalternas de localización

La cultura habita en lugares No estoy preocupado con la apertura de las fronteras, no soy un nacionalista. Por otro lado, no me preocupo por la eliminación de las fronteras o de la noción de límites geográficos. Esto se suma a una negación de la localización que va de la mano con la inmedible naturaleza de las tecnologías del tiempo real. Cuando una frontera es eliminada, reaparece en algún otro lugar. Si hay una posible solución hoy en día, reside en la reorganización del lugar para una vida comunal… la gran pregunta es cómo recuperar el contacto. Paul Virilio (1999).

Introducción: la cultura y la marginalización del lugar1

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a pregunta por el «lugar» ha sido nuevamente planteada en años recientes desde una variedad de perspectivas —desde su relación con el entendimiento básico del ser y del conocer, hasta su destino bajo la globalización y el grado en que continúa siendo una ayuda o un obstáculo para pensar la cultura y la economía. Este cuestionamiento, por supuesto, no es coincidencial. Para algunos, la ausencia del lugar se ha convertido en el atributo esencial de la condición moderna, muy agudo y doloroso en algunos casos, como
Este capítulo es, de muchas maneras, más personal de lo común; ha dado muchas vueltas y giros. El argumento debe mucho al trabajo y al diálogo con los historiadores Arif Dirlik y Wendy Harcourt, cuyo apoyo e interés agradezco mucho. Fue presentado por primera vez en la reunión bianual de la Society for Cultural Anthropology en San Francisco, en mayo de 1997. Entre 1997 y 1999 presenté este documento en varios lugares y recibí una retroalimentación muy fructífera. La discusión fue particularmente útil en universidades de Chicago, Chapel Hill, Bogotá, Coopenhagen, Oxford, Barcelona y Manchester. Debo también mencionar las discusiones en las reuniones anuales de la American Association of Geographers (AAG) en 1998 y en el 2000, y en un taller sobre «Producing Place(s)», organizado por Scott Salmon en la Universidad de Miami en mayo 12-13, 2000. Creo que este documento cambió significativamente como resultado de este proceso, y agradezco a quienes lo enriquecieron con sus apreciaciones. También quiero agradecer a Terry Evens por sus útiles comentarios y a los geógrafos Julie Graham, Eric Swyngedouw, Dianne Rocheleau, David Slater y Doreen Massey por su iluminador trabajo y su interés en el documento, así como a los tres evaluadores anónimos de la revista. Aunque este documento está escrito principalmente desde una perspectiva ecológica y antropológica, soy sólo un neófito en el campo de la geografía. Espero que pueda contribuir al diálogo creciente entre la antropología y la geografía, que ha tenido periodos activos e improductivos desde principios del siglo, si no antes, y que hoy promete enriquecer a ambas disciplinas. Por ejemplo, alrededor del trabajo que se realiza en la intersección entre el ambiente y el desarrollo, el espacio y el lugar, la cultura y la economía.

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los de aquellos exiliados y refugiados. Ya sea celebrada o desacreditada, el sentido de atopía parece ya haberse asentado. Esto parece cierto en discusiones filosóficas, donde el lugar ha sido ignorado por la mayoría de los pensadores (Casey, 1993, 1997); en la teorías de la globalización, que han efectuado un borramiento discursivo significativo del lugar (Dirlik, 2000); o en los debates antropológicos, que han señalado un cuestionamiento radical del lugar y de la producción del lugar. Sin embargo, el hecho es que el lugar todavía sigue siendo importante en las vidas de muchas personas, quizás la mayoría, si lo entendemos como experiencia de una locación en particular con alguna medida de anclaje (inestable, sin embargo), con un sentido de fronteras (permeables, sin embargo) y de conexión con la vida cotidiana, aun si su identidad es construida, atravesada por el poder, y nunca fija. Hay una «lugarización» que cuenta más de lo que queremos reconocer, que lo hace a uno ponderar de si la idea de «retornar al lugar» —para usar la expresión de Casey— o la defensa del lugar como un proyecto —en el caso de Dirlik— no son tan irrelevantes después de todo2. Para estar seguros, la crítica del lugar en antropología, geografía, comunicaciones y estudios culturales en tiempos recientes ha sido productiva e importante, y continúa siéndolo. Nuevos conceptos espaciales y metáforas de movilidad —desterritorialización, desplazamiento, diáspora, migración, viajar, cruzamiento de fronteras, nomadología, etc.— han evidenciado el hecho de cómo las principales dinámicas de la cultura y la economía han sido alteradas significativamente por procesos globales sin precedentes. Sin embargo, hay una cierta asimetría en estos debates. Como Arif Dirlik (1998, 2000) argumenta, esta asimetría es más evidente en los discursos de la globalización, donde lo global es usualmente equivalente al espacio, al capital, a la historia y a la agencia, mientras que lo local se equipara al lugar, al trabajo y a la tradición. El lugar no es visibilizado en medio de «la locura de la globalización» de años recientes, y
2 Un resumen detenido del concepto de «lugar» está más allá del alcance de este documento. Ver Cassey (1993, 1997) para tal intento desde la filosofía. Tomo el concepto de lugar en un sentido analítico y empírico –esto es, como una categoría del conocimiento y como una realidad construida–.

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es el cuestionamiento del privilegio otorgado al espacio en el análisis de la cultura. sino que también se ven enfrentados con una creciente comprensión de que cualquier curso de acción debe considerar los modelos de naturaleza. cultura. No sólo los académicos y activistas en estudios ambientales se ven confrontados con movimientos sociales que comúnmente mantienen un fuerte referente con el lugar y el territorio. Esto es. con mayor profundidad que antes. la naturaleza y la economía. quizás con la excepción de aquellas más expuestas a 131 . y política basados-en-lugar. la naturaleza y la economía. no implica un borramiento del espacio como dominio de resistencia y de alteridad. como veremos. una necesidad cada vez más sentida para quienes trabajan en la intersección del ambiente. del capitalismo y la modernidad. el poder y la economía. como veremos. ciertamente. La marginalización del lugar en la teoría social europea desde los siglos XIX y XX ha sido particularmente nociva para aquellas formaciones sociales que otorgan importancia a los modos de conciencia y las prácticas basadas-en-lugar. Esta especificidad del lugar. la cultura y el desarrollo. sin embargo. de los estudios de área y de la diversidad cultural. como lo son en la creación de formas de dominación. permite una lectura diferente de la economía y la cultura. Restaurar en alguna medida esta simetría. lugar y espacio. Esto incluye a muchas sociedades contemporáneas. Quizás es tiempo de revertir esta asimetría al enfocarse nuevamente —y desde la perspectiva proporcionada por las mismas críticas al lugar— en la continua vitalidad del lugar y de la producción del lugar para la cultura. Aun cuando es evidente que las economías y culturas «locales» no están por fuera del alcance del capital y la modernidad. el conocimiento. una separación de la vida local del lugar. La pregunta por el lugar es de igual importancia para renovar la crítica al eurocentrismo en la conceptualización de las regiones del mundo. ya que ambos. dejando a un lado el hecho de que la experiencia del desarrollo ha significado para la mayoría de las personas. Lo que sí significa.La cultura habita en lugares este borramiento del lugar tiene profundas consecuencias en nuestro entendimiento de la cultura. también es necesario tener en cuenta nuevamente que los primeros no son producidos exclusivamente por los últimos. son cruciales en este sentido.

la consideración de una teoría de la diferencia basadas-en-lugar. Mucho de lo que habría que considerarse para un marco más comprensivo en aras de la defensa del lugar es dejado por fuera. Comienzo con estos trabajos y los discuto desde la doble perspectiva de la producción social y la construcción cultural del lugar. y por el otro. el impacto de la tecnología digital sobre los lugares.Una minga para el postdesarrollo la influencia des-localizada. de gran importancia pero que está más allá del alcance de este escrito. la clase y el género. la cultura y el pensamiento modernos. Esto es seguido por una discusión de los grandes contextos sociales y políticos que permitirían una defensa del lugar política y socialmente significativa. En las conclusiones. y. Ilustro algunos de estos puntos con una breve discusión de un movimiento etno-ecológico en Colombia que define su estrategia en términos del territorio y cultura. En última instancia. tales como la red y la glocalidad. ¿Qué nuevas formas de «lo global» pueden ser imagina132 . con dos conjuntos recientes de trabajos: la geografía postestructural feminista y la economía política. número de trabajos en antropología que ya han empezado a delinear una antropología del lugar. las articulaciones con la nación. Se incluye la pregunta por el grado en que el debate dicotomizador de lo local y lo global puede transformarse al introducir conceptos útiles para determinar los efectos del supra-espacio de las políticas basadas en-lugar. La reafirmación del lugar aparece entonces como una arena importante para re-pensar y re-trabajar las formas de análisis eurocéntricas. la meta del presente capítulo es examinar el grado en que nuestros marcos de análisis nos permiten o no visualizar formas actuales o potenciales para reconcebir o reconstruir el mundo desde una perspectiva de múltiples prácticas basadasen-lugar. incluyendo asuntos importantes como la dimensión histórica de la producción del lugar. desencajada y universalizante de la economía. por un lado. principalmente. discutiré las implicaciones más generales de la «repatriación» del lugar dentro de la antropología —y. pero creciente. la raza. un relativamente pequeño. En lo que sigue. de la geografía— para los debates sobre la relación entre la teoría y la práctica y para las concepciones de cultura. en menor grado. intento articular los rudimentos de tal defensa del lugar contando.

finalmente. quienes articulan conscientemente una defensa del lugar y de prácticas económicas basadas-en-lugar. desde aquellos trabajos que se enfocaron en la relación entre la identidad.La cultura habita en lugares das desde esta perspectiva? ¿Podemos trasladar los imaginarios basados-en-lugar —incluyendo modelos locales de naturaleza— a los lenguajes de la teoría social. sugiere algunas guías para la defensa de las identidades basadas-en-lugar y de las prácticas en los contextos de la globalización. ¿en qué medida podemos reinventar a la vez el conocimiento y el mundo. de acuerdo con la lógica de una multiplicidad de culturas basadas- en-lugar? ¿Es posible lanzar una defensa del lugar asumiendo el lugar como un punto para integrar la construcción de la teoría y la acción política? ¿Quién habla por el lugar? ¿Quién lo defiende? ¿Es posible encontrar en las prácticas basadas-en-lugar una crítica al poder y a la hegemonía sin pasar por alto su articulación con los circuitos del patriarcado. Desde Platón. el capital y la modernidad? La primera parte del capítulo hace un recorrido por el tratamiento reciente del lugar en la antropología. este hecho ha sido endémico y perdurable. para que puedan aparecer como formas alternativas de organizar la vida social? En suma. la filosofía occidental —en algunas 133 . La cultura se asienta en lugares: los avatares del lugar en la literatura antropológica reciente La falta de atención al lugar en la teoría occidental y por parte de la ciencia social ha sido sutilmente apuntado por los fenomenologistas. y proyectar su potencial hacia novedosos tipos de glocalidad. como un movimiento cultural y ecológicamente atado al territorio. La segunda parte se enfoca en un grupo de autores de la geografía postestructuralista feminista y de la economía política. tales como la perspectiva fenomenológica del lugar y el paisaje. Para el filósofo Edward Casey. La cuarta parte. hasta aquellos que reafirman su compromiso intelectual con el lugar. La tercera parte presenta los atributos más relevantes del movimiento social de comunidades negras del Pacífico colombiano. el lugar y el poder en un mundo desterritorializado.

que no ha sido estudiada desde esta perspectiva y que se extiende desde Aristóteles hasta Irigaray. El conocimiento científico dio la bienvenida a esta noción de vacío. es claro. la geografía y la ecología histórica. la antropología. por supuesto. autores un poco anteriores a estos últimos como Heidegger y Merleau-Ponty. todavía esté en construcción. siempre nos encontramos en lugares. lo limitado. Para que eso pasara. es así en las concepciones y prácticas de la mayoría de las culturas. Foucault. un interés sobre cómo se lo construye. siempre ha existido una tendencia oculta interesada en el lugar y teorizando sobre él. lo local. Este descuido del lugar en las ciencias humanas y sociales es aún más enigmático ya que. seres de lugares. y lo cerrado. 1997: xii). Los filósofos de los siglos XVII y XVIII. dada la primacía de la percepción corporal. 1973: 71-77). Bachelard. Deleuze y Guattari en nuestro tiempo y que incluye. como Casey argumenta apasionadamente. y el conocer es primero que todo conocer los luga134 . Este interés por el lugar se ha extendido a disciplinas tales como la arquitectura. inclusive un vacío con extensión y estructura que hiciera posible el proyecto cartesiano de una mathesis universales y de la matematización de la naturaleza (ver también Foucault. el espacio tenía que desligarse de los cuerpos que lo ocupan y de las particularidades que esos cuerpos le dan a los lugares que habitan. «Vivir es vivir localmente. y nuevamente siguiendo a Casey. la arqueología. Y aunque «este interés deja al lugar en sí mismo como una noción no clarificada» (Casey. Somos. desde Descartes hasta Leibniz. es nuestra inevitable inmersión en el lugar —y no lo absoluto del espacio— la que tiene prioridad ontológica en la generación de la vida y de lo real. Común a muchas de estas tendencias es una noción no-esencialista del lugar. imagina y lucha. haciendo eco de la afirmación fenomenológica de que. Ciertamente. en suma. su perfil empieza a ser apreciado. Se puede decir que hoy en día hay una filosofía emergente y una política del espacio aun cuando. asumieron que los lugares son sólo subdivisiones momentáneas de un espacio universal y homogéneo.Una minga para el postdesarrollo épocas con la ayuda de la teología y de la física— ha consagrado el espacio como absoluto. ilimitado y universal. a la vez que proscribió el lugar como el dominio de lo particular. A pesar de la hegemonía del espacio.

que los lugares recogen cosas. es constituido por estructuras sociales sedimentadas y prácticas culturales. Esto también significa que las personas no son sólo «locales». La experiencia geográfica empieza en lugares. Por tanto. El sentir y el moverse no son presociales. los cuerpos son enculturalizados. organismos y ambiente. así como lo es para las construcciones locales de intercambio. Esto significa reconocer que el lugar. el cuerpo en el que se vive es el resultado de procesos culturales y sociales habituales. un topoanálisis explora la creación de la identidad a través del lugar. Es entonces imperativo que nosotros «volvamos al lugar» (Casey.La cultura habita en lugares res en los cuales uno está» (Casey. pensamientos y memorias en con-figuraciones particulares. Desde una perspectiva antropológica. Los lugares se concatenan unos a otros para formar regiones. por la porosidad de las fronteras. como es obvio. tanto en la teoría moderna como en la vida social. un evento más que una cosa. las nuevas tecnologías de la información y la comunicación 135 . se encuentra marcada por la acción recíproca entre la posición. 1996: 44). las guerras. alcanza a los otros a través de espacios. 1994: 15). y por el rol del cuerpo en el que se vive entre la enculturalización y la lugarización (Casey. de esta manera. el cuerpo y el ambiente se integran unos con otros. es caracterizado por su apertura y no por una identidad unitaria. Todos estamos indisolublemente atados a lugares locales y extralocales a la vez. 1993) y revirtamos el ya largo desempoderamiento del lugar. En contra de esta visión militan las migraciones. y crea paisajes o regiones para la existencia humana» (Tilley. y que el lugar. «la identidad personal y cultural está atada a un espacio. El lugar. como lo planteó Ingold (1999) al hablar de la relación entre personas. establecen prácticas culturales. o entre la incorporación y la mentalización (enmindment). el lugar. a través de lo que podemos llamar redes –de las cuales el anillo del kula y las redes del Internet serían variaciones contrastantes en términos de las maneras en que conectan a las personas y lugares. y a la inversa. es importante llamar la atención sobre el emplazamiento de todas las prácticas culturales. Así. lo que sugiere que la porosidad de las fronteras es esencial para el lugar. algo que se desprende del hecho de que la cultura es llevada a los lugares por cuerpos. 1996: 18). La localidad. y la región.

136 . y los pensamientos alternativos sobre la tierra y la comunidad. es claro que para él el nuevo paradigma está aquí para quedarse.. un libro esencial para entender la economía y la sociedad contemporáneas. mientras que los lugares se desconectan unos de otros («las elites son cosmopolitas. Al comentar de los prejuicios económicos sobre los pequeños productores. la biología fenomenológica. Los lugares no desaparecen pero su lógica y significado terminan absorbidos en la red. y otros similares. Hay múltiples acciones que se orientan en este sentido: las políticas feministas del cuerpo. las maneras en que se es enraizado en la tierra e imagina la posibilidad histórica de crear «el partido de la comunidad local». Esta es una de las muchas instancias de asimetría en los discursos de la globalización de las cuales habla Dirlik. Este partido tiene un doble cometido: la preservación de la diversidad e integridad ecológica. 1997.. el significado estructural desaparece subsumido en la lógica de la metared» (Castells. las tecnologías electrónicas y biológicas está generando una sociedad en red en la cual el «espacio de los flujos» alcanza al «espacio de los lugares». el cual lleva al verdadero comienzo de la Historia. y el mundo resultante es uno de pura Cultura y no Naturaleza. 1999). como es obvio. hasta llegar a su declive y deterioro. Argumentaré que algunos movimientos sociales están asumiendo este «volver al lugar» al cual nos llama Casey. Para Castells el auge de un nuevo paradigma tecnológico basado en la información.. y donde «ningún lugar existe por sí sólo. La cultura global se impone a las culturas locales. 1996: 415). de comunidades locales preocupándose cada vez más por sí mismas en su oposición al mundo post-agrícola y post-humano que se ha consolidado paulatinamente. The Rise of the Network Society.Una minga para el postdesarrollo (NTIC) y. 1996: 412). por ejemplo. la profanación de la naturaleza y las comunidades rurales en Estados Unidos. las abstracciones del lugar y muchos aspectos del pensamiento occidental (Virilio. Mientras que Castells parece mantener cierta nostalgia por lugares donde la interacción cara a cara y las acciones locales cuentan (como el cuartel Beville en París que lo vio crecer como un joven intelectual). que es considerado como característico de la Sociedad de la Red3. Pero no sólo los movimientos sociales. como es obvio. esto es. ya que las posiciones son definidas por flujos. Wendel Berry (1996) subraya. provee sin embargo un ejemplo del borramiento del lugar del cual Dirlik habla. las novedosas propuestas de habitar sugeridas por la arquitectura. Las «regiones de lugares» de Casey son lo opuesto al «espacio de flujos» de Castells (1996). En esta nueva situación. Las personas y el lugar son fragmentados en el espacio de los lugares. los lugares pueden ser cambiados. y la renovación de las economías y comunidades 3 El primer volumen de Manuel Castells.. mientras que las personas son locales» (Castells.

esta doble finalidad de transformar la ecología y la economía puede proveer una poderosa interfase para la renovación de las teorías y prácticas basadas en el lugar. un renovado interés en «la producción del lugar» a través de una compleja. para un útil resumen ver Entrikin. Pred. 2000. la modernidad y novedosas formas de interrogar sobre la dinámica de la reestructuración urbana. y una teorización muy aguda de las escalas y de las políticas de la escala (Swyngedouw. Keith y Pile. Peck. Harvey (1989).La cultura habita en lugares locales. del desarrollo desigual y de la pregunta por lo urbano. Más allá de estas tenden137 . al menos la geografía económica. 1977. Esta prominente tendencia incluía el análisis del postfordismo. entre otras. la geografía y la arqueología han evidenciado avances considerables en años recientes. La preocupación guía de estos análisis siguieron siendo los cambios espaciales del capital característicos de los crecientes órdenes globales. la modernidad y la posmodernidad. y muchas veces contradictoria. 2000). Temas tales como la globalidad y la localidad. el capital y los movimientos sociales de maneras que desafían la preminencia de lo global (Swyngedouw. Luego de un periodo de interés inicial en el lugar por parte de la geografía desde distintas perspectivas (Relph. 1998). Como veremos. Entre los esfuerzos académicos. una atención al impacto de las políticas neoliberales sobre la reconfiguración de lugares y regiones. serie de dinámicas espaciales de capital y de gobierno. Pred y Watts (1992). 1984. tendió a enfocarse. 1991) la disciplina. entre los trabajos más conocidos. en términos generales. como las ciudades internas o los esquemas modelos de desarrollo urbano y la respuesta local a las mismas. Smith (1996). La geografía del lugar ha reaparecido nuevamente dentro esta importante escuela de la geografía política y económica a través de una variedad de preocupaciones. el capital. la región y el espacio urbano tuvieron una teorización muy fructífera desde la economía política reforzada con consideraciones sobre la cultura. 1998. 1976. Tuan. una revaloración de las luchas alrededor de la reconfiguración de la escala por el Estado. Estas incluyen. en la relación entre la economía política y las características espaciales del capitalismo del siglo XX. 1993. así como la articulación entre el capital global y la cultura local propia de locaciones particulares geográficamente (ver.

desde su punto de vista. Al estudiar los lugares prehistóricos como Stonehenge. a la cual asistí. muchas de las aproximaciones feministas y fenomenológicas del lugar (desde Tuan y Entrekin a Massey) son problemáticas por su «fijación sedentaria» que. sin embargo. Para Doel (1999). desde la perspectiva de los análisis de escala centrados en el lugar. el postestructuralismo de Deleuze y Guattari (Doel. OH. La reunión estuvo dedicada a desarrollar nuevas formas de análisis sobre economía política de las transformaciones urbanas y económicas. Dominado por la «insaciable desterritorialización» preconizada por un número de escritores postestructuralistas. 1999). aún de acuerdo con un procesualismo posmoderno que difiere de uno derivado de la economía política. quien habla desde la perspectiva de la caosofía o la nomadaología. Esta conferencia. 5 138 . No sobra mencionar que algunas de estas tendencias se encuentran en tensión unas con otras. hubo cinco sesiones que incluían el término de «lugar» en el título. incluyendo el psicoanálisis (Pile. parte del trabajo de Raymond Williams pero influenciada por la fenomenología y el feminismo. y hubo algunas ponencias sobre lugares en otras sesiones (como en las series de ecología política). Una notable corriente de la arqueología. el espacio y el capital. que se discutirá con mayor extensión más adelante4. y desde una multiplicidad de perspectivas. desarrollada principalmente en Gran Bretaña. Esto no significa. pienso que el provocador libro de Doel continúa privilegiando. algunos geógrafos se hallan de vuelta en sus preocupaciones por el lugar. el interés en el lugar por parte de la geografía se disparó recientemente. 1996). el número por lo menos se duplicó. Governance and Resistance in the New Global Context» en la Universidad de Miami en Oxford. desarrollando en el proceso un sentido de identidad y un entendimiento de su mundo. Estos arqueólogos consideran que las distintas formas de residencia están ligadas a un empoderamiento diferencial y a imposición de formas dominantes de mirar. sin embargo. han examinado cómo las personas prehistóricas se apropiaban y disputaban el paisaje y el pasado. En las reuniones del 2000 en Pittsburg. ha teorizado los paisajes en términos de los diferentes entendimientos y articulaciones que tiene la gente con el mundo.Una minga para el postdesarrollo cias. fue organizada por Scott Salmon y asistieron 16 personas. si no en abierto conflicto5. y la fenomenología y el postestructuralismo de la geografía feminista. debe ser abandonada por la geografía. Entre el 12 y el 13 de mayo se realizó la conferencia «Producing Place(s): Economy. El planteamiento de Doel no es necesariamente contrario a la visión de lugar como evento o locación desarrollada en este artículo. un tratamiento substancial del tema ni una perspectiva unificada. En el Encuentro Anual en Boston de 1998. Los paisajes surgen de estos 4 Si los programas académicos de las reuniones anuales de la American Association of Geographers (AAG) constituyen algún indicador. por ejemplo.

es elaborada por los ecólogos históricos que miran la dialéctica entre los humanos y los ambientes naturales. Aquí el enfoque se centra en la relación entre identidad. Estas tendencias ya están bien establecidas y derivaron en el descentramiento del lugar y la localidad como los sitios privilegiados de la cultura. Las personas y sus ambientes. 1999).La cultura habita en lugares trabajos como sitios vivientes que recrean sus pasados de manera diferente. que llegó a su cumbre más alta con el trabajo magistral de Wolf (1982). los lugares y las identidades. Las consecuencias de estas críticas han sido trabajadas en diversas direcciones. 139 . Es bien sabido cómo la preocupación creciente por la globalización de la economía y la cultura ha producido importantes cambios en la manera en que los antropólogos socioculturales perciben al lugar. Cole y Wolf. aún en los casos en que esta conexión puede ser un vehículo para ejercer poder sobre ellos. Una aproximación relacionada. 1995). en vez de ser un reflejo de la «tradición». la antropología de la economía política subrayó formas regionales y transnacionales de conexión. como lo que debe explicarse y no tomarse como dado. pero no fenomenológica. entre la coproducción del lugar y de las personas (Gupta y Fergusson. las preocupaciones por la representación etnográfica en los ochenta contribuyeron a desmantelar las ideas sobre la cultura como una totalidad autocontenida y coherente. 1997). complicando así la asumida confluencia entre el lugar. lugar y poder. en algunas comunidades de los Andes por ejemplo. la cultura y la identidad. son constituidos mutuamente (Harvey. Desde finales de los años cincuenta. Esta fue una tendencia fructífera. mientras se van renovando constantemente (Bender. La más clara parece apuntar hacia el énfasis en la producción de la diferencia cultural. Los antropólogos culturales han empezado a interesarse en estas teorías para mostrar el grado en que el engranaje local de las personas con su paisaje. es una parte integral de la vida moderna contemporánea de estas comunidades. Tilley. 1998. La conexión duradera de las personas con la tierra resulta de un activo engranaje con ésta. De igual manera. en parte como una crítica a las nociones de la cultura atadas al territorio (i. 1994. 1993. revela que el paisaje es dotado de agencia y personalidad. Hirsch y Hanlon.e. y cómo se manifiesta en el paisaje (Crumley. 1999). 1994).

algo que se comprende dado su enfoque en los efectos locales de las relaciones de poder globales. 1998: 4). Hannerz. 1989). entrecruzamiento de fronteras. aunque necesaria. 1991. viajar. Nuevas metáforas de movilidad (diáspora.Una minga para el postdesarrollo Los flujos transnacionales de personas. de imágenes mediáticas y de las mercancías características del capitalismo global significan que la cultura y el lugar se desterritorializan cada vez más (Appadurai. Algunos autores ven a estas personas como «migrantes de identidad». desplazamiento. aun como reacción. ha existido un cierto exceso discursivo en las críticas a las nociones limitadas de la cultura que ha significado que los investigadores alejen su atención del hecho que junto a los efectos deslocalizadores de las formas translocales de poder hay también. Aún más. La localidad y la comunidad dejaron de ser obvios. tiempo o espacio—» (Rapport y Dawson. estas condiciones afectan a todas las comunidades del mundo en mayor o menor grado. Se han preocupado más por el espacio de la economía política y la geografía. los efectos de la producción de fronteras y territorialidades atadas a lugares. En ellas se asumía usualmente que los lugares continuaban siendo importantes tanto para la etnografía como para la producción de cultura (Gupta y Fergusson. sino por complejas relaciones entre la cultura y el poder que van más allá de las fronteras locales. ha hecho que muchos investigadores pierdan de vista la permanente importancia de prácticas basadas-en-lugar y de modos de conciencia para la producción de la cultura. Al parecer. Más claras en el caso de los refugiados y de las personas en diáspora. desterritorialización. Esto supone la pérdida del lugar como una metáfora para comprender la cultura. hibridez. la desterritorialización y los «no-lugares» (Augé. Estas críticas antropológicas han sido extremadamente productivas. Sin embargo. Las personas continúan construyendo diferentes tipos de fronteras alrededor de 140 . donde la identidad «es tratada como una búsqueda concebida en términos de fluidez —de tiempo y espacio. 1992). 1995) se convierten en figuras paradigmáticas de nuestros tiempos. es posible decir que la preocupación por la movilidad y la desterritorialización. y ciertamente no habitados por identidades naturales o enraizadas. nomadología) son privilegiadas en las explicaciones sobre la cultura y la identidad. 1996.

aun cuando participan en redes translocales. sino sólo diferentes. permanente. Por el contrario. En otras palabras. no es ni un oxímoron ni requiere ser reaccionario. Parafraseando a Basso (1996). y en cierta medida es producido por lógicas espaciales. como Jonathan Friedman lo planteó. Capturar la especificidad de la producción de lugar y de la cultura se reconvierte entonces en el otro lado de la necesaria reconceptualización de la cultura como desterritorializada y transnacionalmente. Es importante ser conscientes del poder del lugar aun en estudios sin lugar (y viceversa). esto es. fundamentadas en prácticas socionaturales locales sin importar cuán híbridas o cambiantes esas prácticas puedan llegar a ser. ni más globales necesariamente. la experiencia del lugar continúa siendo importante por muchas personas en todo el mundo. la cultura se asienta en lugares (y en cuerpos y ecologías biofísicas. Puede llegar a ser cierto que los lugares y las culturas han vivido siempre en. La antropología del lugar es el otro y necesario lado de la antropología de los no lugares y de las culturas desterritorializadas.La cultura habita en lugares lugares. si se quiere) aun cuando de ninguna manera se restringe a estos. lo que estoy sugiriendo es que 141 . que las dinámicas basadas-en-lugar pueden ser igualmente importantes para la producción del espacio. el punto es encontrar cómo las personas. que reconoce a la vez la construcción global y la especificidad local. están en la visión de algunos actores sociales basados en el lugar. aunque permeables. Me gustaría enfatizar que al hablar del lugar de esta manera no significa que éste sea fijo. «practican lo local en lo global» (1997: 276). Debido a que la experiencia del movimiento y del no-lugar se ha vuelto fundamental para la identidad moderna y la cotidianidad. una inevitable hibridación. Esto no las hace menos locales. «un sentido global del lugar». examinar las prácticas mediante las cuales las personas construyen lugares. Como Massey (1997) tan lúcidamente lo mostró. o al menos. Hay apuestas culturales y políticas muy altas al afirmar una u otra. Hacer esta afirmación no significa que el lugar es «el otro» del espacio —el lugar como lo puro y lo local en oposición a la dominación del espacio global— dado que el lugar está ciertamente conectado con. El lugar y el no-lugar son más que modalidades contrastantes. y aceptando. no-construido y no-conectado.

1997). ya sea voluntario o forzado. En algunos casos. esto es lo que la ecología permite. lo que implica una intensificación histórica del desencaje (de disgregar al espacio lejos del 6 Ver también Radcliffe (1999) para una discusión de la ambivalencia en los procesos de recomunalización y cambio del sentido de nación y de identidad étnica en el despertar de una movilización indígena sin precedentes.Una minga para el postdesarrollo puede ser posible aproximarse a la producción de la cultura y del lugar no sólo del lado de lo global. ni en los más nuevos que relacionan la identidad con la movilidad y la diáspora. sin denegar la noción desterritorializada de la cultura. En este provocativo término queda la posibilidad de ligar el lugar. 142 . Como veremos. e incluso fuerza a hacer. no sólo considerando el viaje desde los lugares. el sentido de pertenencia y de movimiento o desplazamiento son producidos relacionalmente. 2000). de «identidades trasnacionales no-diaspóricas»6. Algunos. el espacio y la identidad de maneras que no son tenidas en cuenta ni en los modelos convencionales de identidad. del hogar y el movimiento (Rapport y Dawson. Aunque los movimientos sociales originan redes transnacionales. Algunas etnografías recientes parecen haber tenido en cuenta este hecho. 1999. esto puede ser una operación estratégica para la defensa del lugar. Esta visión del lugar está de alguna manera condicionada al centrarse en casos de etnografías euro-americanas. sino desde el estar atados a ellos.e. 1999. sino también de lo local. Kirsch. particularmente en aquellos trabajos que más toman en cuenta el trabajo de los fenomenologistas o de geógrafas feministas (i. se puede hablar con la geógrafa Sara Radcliffe (1998). Es lo que algunos movimientos sociales están demandando del análisis teórico. ¿Cómo la gente construye narrativas y prácticas de hogar en un mundo en movimiento? En estos trabajos. por ejemplo. no desde la perspectiva de su abandono sino de su afirmación crítica. Massey. 1998. Un cuestionamiento a la invisibilidad creada sobre el lugar en la literatura más transnacionalmente orientada ya está posicionándose en la antropología. Moore. en donde confluyen el espacio y la identidad. enfatizan la dialéctica del lugar y del mundo. Raffles. cuando hace referencia a las redes indígenas de Sur América.

argumentó que «lo que distingue la vida de un poblado es que también es un retrato viviente de sí mismo: un retrato comunal. En Pig Earth. al contrario. sin embargo. narrativas pasadas y presentes mayores. La importancia crucial de esta tendencia para la defensa del lugar como proyecto debería ser crecientemente apreciada. Esta tendencia. luego del impacto ambiental de actividades como la minería8. están usualmente ligadas a. El objetivo de estos trabajos no es solamente mostrar cómo el residir por un largo periodo y el compromiso con el lugar son descompuestos por políticas económicas mayores. los lugares pueden ser vistos como construidos conscientemente por personas. Ver Kirsch (2000) para un ejemplo en Papua Nueva Guinea. se aproxima conscientemente a la excitante y difícil tarea de unir a la fenomenología y a la economía política9. el sentido que tiene la gente del lugar ha cambiado con el deterioro de los paisajes locales. 1999. apenas visible. y en conversación con. 1979: 11). como lo muestran Gudeman y Rivera (1990) en su análisis de las narrativas económicas campesinas en los Andes colombianos. 1990). Debe ser anotado. mayo 16 1999). 8 9 143 . ver Campbell y Milton (2000).. De manera más general. 1996)7. es necesario y suficiente mapear la relación entre el lugar. según estos autores. pero también es esencial» (Berger. representado por estas fuerzas (Kuletz. Sobre las contribuciones a esta intersección que toma el trabajo de Ingold como punto de partida. pareciera empujar a las personas a invertir en el lugar y en el hogar con una agencia personal para contradecir estas tendencias. Al discutir sobre su relación como escritor con el lugar sobre el cual estaba escribiendo. refiriéndose a sí mismo: «La contribución del extranjero es poca. 7 Tim Ingold comentó cómo una vez abandonada la noción abstracta del espacio.] Y uno debe recordar que hacer este continuo retrato comunal no es una vanidad ni un pasatiempo. sino estudiar cómo los grupos locales desarrollan «contramedidas estratégicas al espacio desterritorializado». Y agrega. en el cual todos son retratados y todos retratan [. 11). Berger 1979) y movimiento (Harvey. el ambiente y el movimiento para una conceptualización adecuada de la producción del lugar (comentario hecho durante el periodo de discusión luego de mi charla en Manchester. 1999). En el campo ambiental. 1979: 9. Si cesara.La cultura habita en lugares lugar. el pueblo se desintegraría» (Berger. narrativas (Raffles. que las narrativas basadas-en-lugar son raramente autocontenidas. lo que Giddens identificó como una faceta paradigmática de la modernidad. este aspecto. es una parte orgánica de la vida del pueblo.. a través de procesos activos de trabajo (Wade. así como Kuletz (1995) para el impacto de la minería de uranio y de despojos nucleares en territorios de los nativos americanos y de sentidos del lugar en las regiones occidentales de Estados Unidos. John Berger (1979) dio una maravillosa descripción del rol de la narrativa en la producción del lugar.

incluyendo las de residir y viajar. y de maneras creativas en que las personas utilizan las condiciones externas o globales para futuros intentos de localización defensiva. Desde un relacionado pero distinto ángulo. tiene claros precedentes en la teoría antropológica. cimentadas en etnicidades ecológicas y en una revitalización simultánea de la ecología y la democracia. 1997) ha desarrollado una substancial y prometedora conceptualización de formas de gobierno basadas-en lugar. 1992).Una minga para el postdesarrollo 1998: 239). acomodan las condiciones globales de la vida de las personas. estos autores transmiten un sentido de textura para ambos procesos locales y no-locales que trabajan en la producción del lugar y de la cultura. Algunas aproximaciones relacionadas subrayan los esfuerzos de grupos sociales para construir fronteras a su alrededor. por ejemplo. evidencian la existencia de sitios culturales sostenibles y permanentes (Olwig. ha alcanzado una gran coherencia teórica al abarcar en esferas muy variadas y contradictorias en las que las personas están envueltas hoy en día. esto no significa que las expresiones son sacadas fuera de contexto. Estos autores encuentran que la pertenencia es usualmente expresada en términos de estar atados a la localidad. Pramod Parajuli (1996. 1997). Resulta interesante preguntarse cómo las personas movilizan políticamente las nociones de estar atados y de pertenencia para la construcción de identidades in144 . particularmente en los trabajos más recientes sobre redes y migraciones. aunque transnacionalizadas. a la vez que integran a los nevisianos de la isla con aquellos que han migrado a Nueva Haven. «sostienen un hogar» a través de procesos de desterritorialización y de atadura al lugar. Al examinar los sitios culturales que han sido identificados con lugares particulares y que. Los caribeños de la isla de Nevis. localizar y globalizar (ver también Clifford. muy en contraste con las fuerzas destructivas translocales. Aunque esta aproximación. Estas redes de relaciones. como es evidente. sin embargo. 1997). Otros intentos recientes se centran en el campo de relaciones que adquieren importancia para las personas de un grupo social dado. Leeds o las Islas Vírgenes para mantener el conjunto de la tierra familiar y del hogar en su isla. mientras se movilizan por diferentes regiones del mundo (Olwig y Hastrup. Sin embargo.

Para los antropólogos fenomenológicos. las maneras en que el mundo está siempre en el hacer.La cultura habita en lugares dividuales y colectivas. mundos locales o regionales. No es que las estructuras sociales y los discursos no sean importantes. Para estos antropólogos. Una aproximación muy diferente es elaborada por otra tendencia de conocimiento —minoritaria aunque no marginal en antropología. No sobra mencionar que es necesario tener en cuenta la importancia social del sentido de estar atados y de pertenencia de los poderosos. En estos casos. Hay casos donde una política cultural progresiva en la producción del lugar está basada en objetivos democráticos. y de su intensificación en coyunturas históricas particulares. son ilustraciones de proyectos emancipatorios ligados a la construcción de lugares y regiones. el lugar. el establecimiento de fronteras alrededor de los lugares está ligado usualmente a una política reaccionaria. enfocándose en el dominio de la actividad práctica cotidiana e inmediata y en la incorporación y basada en el lugar del mundo vivido de la práctica y la vida social. Los zapatistas de Chiapas o los movimientos sociales del Pacífico colombiano. sino que el sujeto. las fronteras autorizan una política de fijación y de interdicción que en la práctica lleva a la exclusión. aunque estos procesos son ciertamente prominentes en tiempos globales. El intento de mantener a los latinos por fuera de California y Texas. incluyendo el conflicto que esta movilización local pueda tener con intereses políticos y económicos más amplios (Lovell. 1996: 19). la creciente y aparente complejidad de la experiencia cotidiana no implica necesariamente la construcción de marcos teóricos más sofisticados ciertamente no de aquellos que le dan un estatus — ontológico y casi mágico a conceptos como «la globalización»— sino una mayor sensibilidad para capturar los procesos intersubjetivos de experiencias compartidas. 1999). no son de ninguna manera los únicos proyectos posibles para construir lugares e identidades. 145 . «la realidad social del mundo vivido y la conciencia social resultan de crítico interés» (Jackson. Una vez más. y derivada de una rama menor de la filosofía occidental— que sugiere otro enfoque sobre el lugar. Con frecuencia. son sólo los casos mejor conocidos al respecto. plurales y no-excluyentes. o el concepto de Fortaleza Europea que incorpora la ola de xenofobia de muchos países de Europa occidental.

El objetivo de estos etnógrafos es subrayar los procesos sociales en los cuales los lugares resultan significativos: la observación de los conocimientos locales. Aquí está en juego el poder que el analista le asigna a los factores existenciales en oposición a los estructurales. la supresión discursiva que acompaña a los marcos globalocéntricos y eurocéntricos se suma a la opresión política (volveré sobre este punto cuando me refiera a una crítica contemporánea al capitalocentrismo y al globalocentrismo. no han estudiado los lugares. 1996: 22). los recuentos etnográficos que «se centraron en las construcciones nativas de localidades particulares —lo que quiere decir en la percepción y la experiencia del lugar— [son] escasos y dispersos» (1996: 16). recobrar los aspectos prácticos. el lenguaje. están menos interesados en el lugar como un sitio de contienda. 1994: 18). también argumentaré que la irreductibilidad del lugar señalada por la fenomenología tiene importantes implicaciones políticas y teóricas). Para un fenomenologista como Jackson. Parafraseando a Geertz. se puede decir que estos académicos lamentan que aunque los antropólogos han estudiado en lugares. corporales y basados en el lugar de la vida social. El mundo fenomenológico nunca puede ser reducido a fuerzas externas (Jackson. entonces. Para los fenomenólogos. La tarea de la antropología es. los perciben. Porque. al menos en la manera en que estas fuerzas son desplegadas. la poética y la performancia localizadas. y no es producida solamente por estructuras objetivas o intenciones subjetivas. y les otorgan una significación? Apelando a posiciones fenomenológicas y hermenéuticas para sus 146 . una persona está ‘en el lugar’ tanto como está ‘en la cultura’» (Tilley. las expresiones. Aquellos que estudian «los sentidos del lugar» siguiendo esta tradición. ¿Cómo las personas encuentran los lugares. «el lugar es una parte irreductible de la experiencia humana.Una minga para el postdesarrollo siempre participan. como Feld y Basso afirman. que en algo que consideran más básico: la percepción y la experiencia del lugar y las construcciones locales de localidades particulares. En efecto. la experiencia está localizada dentro de las relaciones y las personas. a menos que participemos con nuestras propias abstracciones sobre los procesos y estructuras globalizadoras en lo que Ranajit Guja (1988) ha llamado «la prosa de la contra-insurgencia».

el proyecto de demostrar que muchas comunidades rurales del Tercer Mundo «construyen» la naturaleza de formas notablemente diferentes a las formas modernas prevalecientes. Los estudios etnográficos realizados en contextos del Tercer Mundo develan una serie de prácticas significativamente diferentes para pensar sobre. la noción mejor establecida hoy en día es que muchos modelos locales no dependen de la dicotomía naturaleza/sociedad. estos antropólogos discuten con gran lucidez el sentido del lugar. la cual se orienta al estudio del conocimiento local y de modelos locales de naturaleza10.La cultura habita en lugares recuentos de percepciones. el nombrar y el lugar (i. MacCormack (1980). significado y experiencia. 1980) y ha logrado un notable nivel de sofisticación en años recientes (i. Descola (1994). Quizás. Sus habitantes dotan de sentido —y. 1998). 1993). los políticos ecólogos y los antropólogos ecológicos han reabierto. del emplazamiento y de los modos significativos de residir. por tanto. 1996). 1996). Hobart (1993). Esta continuidad puede. una visión unificada sobre exactamente qué es lo que caracteriza a los modelos locales de naturaleza. Más aún. utilizan— sus ambientes de formas muy particulares. Descola y Palsson. y Descola y Palsson (1996). ser experimentada como problemática e insegura. 147 . en contraposición a las construcciones modernas con su estricta separación entre lo biofísico. Restrepo y del Valle (1996). sin embargo. 1999. Samuels. se aprecia comúnmente que los modelos locales en contextos no-occidentales son vistos como predicados de uniones de continuidad entre las tres esferas. rituales y prácticas y se encuentra inmersa en las relacio10 Ver Ingold (1992. Un proyecto muy diferente al que los lingüistas y antropólogos lingüistas desarrollan desde una perspectiva que relaciona el lenguaje. Una tendencia final en la investigación sobre el lugar se encuentra en la antropología ecológica. Gnerre. y relacionadas con. Milton (1993. Este último está dedicado a examinar los modelos culturales de naturaleza y a cuestionar la dicotomía naturaleza/cultura. Este proyecto fue formulado algunos años atrás (Strathern. como es obvio. con creciente decisión y elocuencia.e.e. En términos generales. lo humano y los mundos supernaturales. Gudeman y Rivera (1990). el construir y experimentar lo biológico y lo natural. No hay. es culturalmente establecida a través de símbolos.

puede decirse que los modelos locales de cultura constituyen ensamblajes de significados-usos que. no-vivos y. ni considerados al margen de alguna referencia a la cultura local y a los efectos territoriales y de frontera. no son vistos como constituyendo dominios separados y distintos —ciertamente no se trata dos esferas opuestas de naturaleza— y las relaciones sociales abarcan no sólo a los humanos. aunque también están emergiendo en algunas partes de Asia. incluso diversas. aunque nunca se hallan aislados de historias más amplias. siempre estuvo ahí). no pueden ser reducidos a construcciones modernas. De esta manera. Además. Los modelos culturales y el conocimiento están basados en procesos históricos. tales como fronteras. Por ejemplo. África y América Latina (de alguna manera. aunque existen en contextos mayores de poder. clasificaciones. También habría que ponderar el aparente regreso pujante de la fenomenología en los estudios de la cultura y la naturaleza. lingüísticos y culturales que.Una minga para el postdesarrollo nes sociales particulares que también difieren del tiempo capitalista moderno. En términos generales. Hay preguntas sobre estas tendencias que deberían ser respondidas en una ocasión futura. Este breve vistazo sobre los avatares de la conceptualización del lugar en la reciente literatura revela una serie de aproximaciones y preocupaciones cada vez más coherentes. y pensar si está relacionado con la percibida acentuación de la desnaturalización del cuerpo y de la naturaleza articulada a la 148 . son específicas a lugares. aprehensiones cognitivas y relaciones espaciales. conservan una cierta especificidad del lugar. representaciones. relacionadas con la problemática del lugar y la cultura. la aparente diferenciación epistemológica y geográfica de las presentes tendencias. Esta convergencia tiene lugar en un mundo que es bien diferente en términos políticos y ontológicos al de nuestro pasado más reciente —el mundo de identidades hibridizadas y de dominios hibridizados del ser y del pensamiento que acompañan lo que muy a la ligera llamamos «la globalización»—. los intereses políticos y académicos en el lugar parecieran ser más fuertes en Inglaterra y en algunos países escandinavos que en otras partes del mundo. los seres vivos. muchos de los mecanismos y prácticas en juego en las construcciones de la naturaleza. los sobrenaturales. de vez en cuando.

Comparten muchas otras cosas también con los «ausentes otros». Lo local y lo global son escalas. comparten lo que Virilio (1997. aunque heterogéneas y diversas. taskscapes) o los animales. Las fronteras y las ataduras a los lugares no son naturales ni fijas. 1999) llama el hic et nunc (el aquí y el ahora) de la práctica social. es necesario reiterar que todas estas son construidas. es imposible proveer una definición del lugar que funcione desde todas y para todas las perspectivas. 2000). es importante registrar y mapear provisionalmente la antropología del lugar que parece ir en ascenso. que son reconocidos y experimentados como tal. 1998. Con el riesgo de ser redundante. Continuando con esta veta de análisis. Ingold (1993) ha señalado que los lugares no sólo tienen fronteras en relación a las actividades de las personas («los paisajes de las actividades». territorialidad y ligado a prácticas cotidianas. y no solamente por procesos basadosen-lugar. en este documento el lugar se refiere a la experiencia de y desde una locación particular con algún sentido de fronteras. La reciente teorización de la escala y de la política de la escala en geografía ha sido muy útil al respecto (Swyngedouw. siguen esta lógica de construcción. como Giddens (1990) lo planteó o como lo indica Virilio con la noción de telepresencia. También «las fronteras naturales» como los ríos y las montañas. Que los lugares también son construidos por el capital y «lo global» debe ser claro ahora. aspecto que se ampliará más adelante. Esto ya ha empezado a ser remediado en aquellos trabajos ya mencionados que integran la fenomenología y la economía política.La cultura habita en lugares destrucción penetrante del ambiente y las nuevas biotecnologías. procesos. incluso niveles de análisis. Peck. Sin embargo. y aun cuando las fronteras no existen en un sentido «real». 149 . Como ha sido indicado anteriormente. pero no lugares o locaciones como ha sido discutido aquí. Por ahora. su construcción es un aspecto importante de las activas producciones materiales y culturales del lugar realizadas por grupos de personas que. también es necesario preguntarse por el aparente desinterés de muchos fenomenólogos para resituar sus interrogantes sobre el lugar en contextos de poder más amplios. En estos trabajos es notable la habilidad para diferenciar entre el lugar y «lo local».

a partir de los paradigmas fenomenológicos. Sin embargo.Una minga para el postdesarrollo Para sintetizar los puntos más importantes indicados hasta ahora. proveen elementos para pensar más allá del desarrollo. la economía política y las tendencias postestructuralistas y epistemológicas. para quienes el cuerpo y el lugar son ineluctablemente las bases de la existencia humana. la construcción cultural del lugar —es decir. la continua vitalidad del lugar para la práctica social es atestiguada por los fenomenologistas. diferencia y antagonismo—. perdura el hecho de que en nuestra preocupación por la globalización se deja de lado el lugar. Algunos trabajos recientes tratan de superar esta paradoja problematizando las trampas epistemológicas que constriñen las teorías de la globalización. toman el lugar y los modos de conciencia basados-en lugar como el punto de partida y meta de sus estrategias políticas. cómo los lugares son dotados con significados y la constitución de identidades. un intento 150 . Las ventajas del intercambio de estas dos corrientes debe ser ahora claro. para una conceptualización del postdesarrollo que está dirigida a la creación de nuevos tipos de lenguajes. entendimientos y acciones11. la literatura académica actual sobre el lugar enfatiza dos aspectos: (1) la producción del lugar por parte de fuerzas globales del capital. Finalmente. El lugar. África y América Latina.una manera específica del lugar (aunque si el lugar no sea limitado ni determinado) que dota de significado al mundo. en mayor o menor medida. por los antropólogos ecologistas. subjetividades. Al mismo tiempo. desde una aproximación económica. en su discusión sobre los modelos basados-en-lugar de la naturaleza. esto es. ¿Es posible reducir el dominio de las representaciones del desarrollo cuando nos aproximamos a esta realidad? El postdesarrollo es un camino que señala esta posibilidad. lo local y lo global El conocimiento local es un modo de conciencia basada-en-lugar. o (2) los «sentidos». Debates 11 La noción de «postdesarrollo» se ha convertido en un heurístico para re-aprender a ver y redeterminar la realidad de comunidades de Asia. y por un número de luchas y movimientos sociales que. con el concomitante borramiento de las fronteras entre la geografía y la antropología. interpretativos y constructivistas.

1997). Empecemos entonces con una crítica del capitalocentrismo ilustrada en los recientes discursos de la globalización. que se construye a partir del trabajo de Althusser y del postestructuralismo marxista de Resnick y Wolf (1987). Rahema y Bawtree. que ha sido imposible pensar la realidad social de manera diferente. recientes economías del trueque y de la solidaridad en varias partes del mundo. 12 El argumento es más complejo de lo que aquí se presenta. 1995. y nunca como fuentes de una significativa diferencia económica. tendiendo entonces a desvalorar o marginalizar las posibilidades de un desarrollo no-capitalista» (Gibson-Graham. Sus críticas son válidas para la mayoría de las teorías de la globalización e. y mucho menos imaginar la supresión del capitalismo. subordinadas o complementarias al capitalismo. e implica una redefinición de la clase en terrenos anti-esencialistas. En estos trabajos. Las geógrafas Julie Graham y Katherine Gibson son representantes de una tendencia.) son vistas como opuestas. ver otras cosas. el lugar es afirmado en contra de la dominación del espacio. que considera al capitalismo tan hegemónico que aparece como la única forma de economía en el presente y que continuará siéndolo en el futuro que se alcanza a vislumbrar. puesto que estas últimas sitúan al capitalismo como «el centro de las narrativas del desarrollo. Al criticar el capitalocentrismo. etc. formas de resistencia del Tercer Mundo. incluso. La crítica busca permitirnos abrir el espacio para pensar en el valor potencial de otros modelos locales de la economía desde perspectivas que también se aplican a los modelos de la naturaleza y el desarrollo. estas autoras buscan liberar nuestra habilidad para ver los no-capitalismos y construir imaginarios económicos alternativos12. Escobar. escribir en otros lenguajes (Crush. 1995. para las del desarrollo. «economías biodiversas». El capitalismo ha sido dotado de tal poder de dominación y hegemonía por estas teorías. 1996: 41). cooperativas e iniciativas locales menores. está 151 . compartida por teorías convencionales y de izquierda. y los no-capitalismos en contra del capitalismo como un imaginario de la vida social. para pensar otros conocimientos. Las otras realidades (economía de subsistencia. En síntesis.La cultura habita en lugares sobre la economía y el lugar propuestos desde la geografía postestructural feminista parecen particularmente útiles al respecto.

Una minga para el postdesarrollo Esta reinterpretación reta la idea de la inevitabilidad de la «penetración» capitalista. 152 . 1996: 125-130). en términos de la hibridez de las economías. comunal o familiar. violadas. De hecho. no todo lo que emerge de la globalización puede considerarse que se conforma al libreto del capitalismo. El capitalismo es presentado como inherentemente espacial y como naturalmente más fuerte que las formas económicas no-capitalistas (economías tradicionales. envuelve la violación y eventual muerte de «otras» formas de economía no-capitalistas. asumida en gran parte de la literatura sobre la globalización: En el libreto de la globalización […] sólo el capitalismo tiene la habilidad para expandirse e invadir. 1996: 146). de campesinos. de economías de subsistencia. experimentos comunales) por su presunta capacidad de universalizar el mercado para las mercancías capitalistas […] La globalización. Desde esta perspectiva. particularmente del «Tercer Mundo»? (GibsonGraham. economías socialistas. Articulada con una definición transformada de clase centrada en los procesos de producir. de organizaciones de ayuda propia. esta reinterpretación produce una visión de la economía constituida por diversos procesos de clase —capitalistas y no-capitalistas—. la globalización y el desarrollo pueden propiciar una variedad de caminos de desarrollo económico que pueden ser teorizados en términos del postdesarrollo de la manera en que «la naturalidad de la identidad capitalista como la plantilla de toda la identidad económica puede ser cuestionada» (Gibson-Graham. También pueden ser concebidos. de cooperativas. apropiar y distribuir trabajo excedente. caídas y subordinadas al capitalismo […] ¿Cómo podemos retar una representación similar de la globalización como capaz de «tomar» la vida de los sitios no-capitalistas. según este libreto. economías del «Tercer Mundo». etc. La autora en cuestión una reinterpretación de las prácticas capitalistas como sobredeterminadas y de la liberación del campo discursivo económico del capital como el único principio determinante. como Mayfair Yang lo hace en su perspicaz aplicación de Gibson-Graham a las cambiantes y múltiples economías chinas. haciendo así visibles una variedad de prácticas nocapitalistas de mujeres asalariadas. Todas las formas nocapitalistas se vuelven dañadas.

particularmente en la antropología de Latinoamérica y de los estudios culturales. Sucesivos trabajos caracterizaron los modelos híbridos locales de la economía y del entorno natural mantenidos por campesinos y comunidades indígenas. El papel de la etnografía ha sido. sino que pueden experimentar incluso una renovación y poner un reto a la expansión de los principios capitalistas. Scott (1985). Lo cierto es que ya no podemos estar tan seguros sobre lo que «hay en el terreno» después de siglos de capitalismo y cinco décadas de desarrollo. algunas etnografías documentaron la resistencia activa y creativa al capitalismo y la modernidad en varios sitios13. En los años ochenta. y Comaroff y Comaroff (1991). lejos de ser receptores pasivos de las condiciones transnacionales. sin embargo. incluso. Estas líneas de investigación han alcanzado sofisticados niveles en la presentación de recuentos matizados 13 Entre los más importantes están los de Taussig (1980). y el grado en que los grupos locales. La resistencia por sí sola. es apenas sugerente sobre lo que está pasando en muchas comunidades. es otro intento de hacer visible el encuentro dinámico de prácticas originadas en muchas matrices culturales y temporales. particularmente importante al respecto. dan forma activa a procesos de construcción de identidades. 1999: 5). Esta atención puesta a la hibridación cultural. Podemos preguntarnos. Con esta reinterpretación. y no alcanza a mostrar cómo las personas continúan creando y reconstruyendo los mundos vividos y los lugares. Fox y Starn (1997) fueron más allá de las formas cotidianas de resistencia para considerar aquellas formas de movilización y de protesta que toman lugar «entre la resistencia y la revolución». Yang nos reta a pensar que «las economías indígenas no siempre quedan aplanadas por la entrada del capitalismo. Para un resumen de alguna de esta literatura. 153 . si sabemos mirar la realidad social de manera en que nos permita detectar elementos de diferencia que no son reducibles a las construcciones del capitalismo y la modernidad. de relaciones sociales y de prácticas económicas. y así estimularnos a repensar y trabajar las críticas existentes al capitalismo» (Yang. ver Escobar (1995). Ong (1987). como es obvio.La cultura habita en lugares quiere decir que muchas de las formaciones económicas de la China de hoy en día están compuestas a la vez por formas capitalistas y por una formación completa de formas no-capitalistas.

por otro lado. es esencial para imaginar otros contextos. la localización. Esto 14 Este es claramente el caso de los discursos ambientalistas. donde las mujeres y los pueblos indígenas son acreditados de tener el conocimiento para «salvar la naturaleza». se puede agregar. mientras que lo local. Gupta (1998). está todavía por relacionarse sistemáticamente con el proyecto de repensar el lugar desde la perspectiva de las prácticas culturales. las minorías. por ejemplo mediante redes de distinta clase (Chernaik. frecuentemente dejados de lado debido a su énfasis en la heterogeneidad. es ligado al lugar. al trabajo y la tradición —al igual que con las mujeres. la hibridez. al contrario. Algunos geógrafos feministas han intentado corregir esta asimetría al argumentar que el lugar también puede llevar a articulaciones a través del espacio. Si la meta de Gibson-Graham era proveer un lenguaje alternativo —una nueva clase de lenguaje en particular— para dedicarse al significado económico de las prácticas locales. sobre la conservación de la biodiversidad. la modernidad y la cultura local en contextos postcoloniales (ver. los pobres y. ecológicas y económicas diferentes entre las comunidades del Tercer Mundo en contextos de globalización y postcolonialidad. Esta literatura. y si la meta de la literatura del postdesarrollo busca también hacer visibles las prácticas de diferencia cultural y ecológica que puedan servir como sustento para alternativas. es necesario tener en cuenta que estas metas están inextricablemente unidas a concepciones de la localidad. Arce y Long (2000)). por ejemplo. sin embargo. por ejemplo. conocimiento e identidad. y la diferenciación de formas y prácticas. otras culturas—14.Una minga para el postdesarrollo del encuentro entre el desarrollo. Este vínculo puede permitir a los investigadores resaltar los aspectos políticos de su crítica. Massey (1994) ya denunció la feminización del lugar y de lo local en las teorías sobre el espacio. El borramiento del lugar en gran parte de la literatura contemporánea de la globalización es un reflejo de la asimetría que existe entre lo global y lo local. la historia y el agenciamiento. 154 . el lugar y la consciencia basada-en-el-lugar. para pensar en la construcción de políticas. 1996). ver la cita del libro de Castells más arriba. El lugar es central en asuntos del desarrollo. la cultura y el ambiente y. En ella lo global se asocia con el espacio. Para un buen ejemplo de la asimetría de la cual Dirlik habla. el capital.

sin embargo. 1996: 67). que las hace susceptibles de ser instrumentos de la hegemonía. el espacio de ‘habitantes’ y ‘usuarios’» (Soja. continuando con la exposición de Dirlik. que trasciende el binarismo del primer espacio (espacio material) de las ciencias positivas (geografía. En la medida en que están significativamente separadas del lugar en los discursos de la globalización y la desterritorialización.La cultura habita en lugares deja sin resolver. ¿Sería posible pensar en primeras. de lo cultural que se hace político. 155 . percibidos y concebidos —aunque provisional— puede preparar el terreno para una opción política estratégica en defensa del lugar y del espacio vivido. se puede agregar. segundas y terceras «naturalezas» de una manera similar (la primera naturaleza como la realidad biofísica. La política.. en otras palabras.) y del segundo espacio de las teorías interpretativas (el espacio concebido desde la teoría y el diseño). género y raza (y deberíamos agregar aquí el ambiente). es la locación de una multiplicidad de formas de política cultural. es ofrecido por la noción de lugar de Lefebvre como una forma de espacio vivido y anclado. Quizás lo más fundamental en el análisis de Dirlik son las consecuencias de la negligencia del lugar en las categorías actuales de análisis social tales como clase. está también localizada en el lugar. en la cual el lugar y lo local no deriven su significado únicamente de su yuxtaposición con lo global? Un primer paso para resistir a la marginalización del lugar. Bajo estas condiciones. esto es. planeación. y no únicamente en los supra-niveles del capital y el espacio. La «trialéctica» de espacios vividos. al igual que la cuestión de las fronteras. las nociones contemporáneas de cultura no son capaces de escapar a este dilema. la relación ente el lugar y la locación.. como ha sido evidente en el caso de los movimientos sociales de la selva pluvial y de otros movimientos sociales y ecológicos15. pues tienden a asumir la existencia de una estructura global de poder en la cual lo local ocupa necesariamente una posición subordinada. está más cerca al «espacio directamente vivido. Sobre la base del trabajo de Lefebvre y de teóricos poscoloniales y feministas. De ahí que su reapropiación debe ser parte de cualquier agenda política radical en contra del capitalismo y de una globalización sin tiempo ni espacio. El tercer espacio implica lo material y lo simbólico a la vez. ¿es posible articular una defensa del lugar. Soja sugiere la noción del tercer espacio. la segunda naturaleza como aquella de las construcciones simbólicas. El lugar. 15 La distinción de Lefebvre ha sido tomada recientemente por Soja como una manera de ir más allá de los binarismos de gran parte de la teoría social y reconstituir la política a partir de consideraciones sobre el lugar. etc.

muchas formas de lo local son ofrecidas para el consumo global. y amo lo local cuando uno lo puede ver desde lo global» (Virilio.Una minga para el postdesarrollo Dirlik sugiere que lo «glocal» puede ser una primera forma de aproximarse equilibradamente a la localización de lo global y a la globalización de lo local. los movimientos sociales toman prestados discursos metropolitanos de la identidad y el ambiente (Brosius. El conocimiento local de los planeadores. por ejemplo. Para construir el lugar como un proyecto. y la tercera naturaleza como aquella vivida por las personas en su cotidianidad)? 156 . El término «glocal» fue acuñado a finales de los años ochenta en asociación a los procesos de reestructuración capitalista (Erik Swyngedouw. al tener en cuenta lo local seriamente. puesto que. desde el parentesco hasta las artesanías. Como Virilio lo expresó. dado que se distancia de las divisiones binarias entre lo local y lo global. Esta propuesta resuena y adquiere mayor alcance en la idea de Jane Jacob de que «al atender a lo local. «el lugar» y «el conocimiento local» no son panaceas que solucionarán los problemas del mundo. comunicación personal en 1998). la música y el ecoturismo. se requiere que nos aventuremos en otros terrenos. El punto consiste en distinguir aquellas formas de globalización de lo local que pueden convertirse en fuerzas políticas efectivas para la defensa del lugar y de las identidades basadas-en-lugar. Incluso lo local de los movimientos sociales que se oponen al capital y las naturalezas modernas está globalizado de alguna manera. Pero las formas concretas en que este tráfico de doble vía entre la globalización y la localización tiene lugar no se conceptualizan fácilmente. «amo lo local cuando le permite a uno ver lo global. Por el contrario. y para alinear la teoría social con una crítica al poder en favor del lugar. 1997). Ciertamente. como se verá. 1999: 112). En la actualidad es cada vez más utilizado. de los teóricos. para hacer de los imaginarios basados-en-lugar en una crítica radical al poder. es posible ver cómo las grandes ideas del imperio se convierten en tecnologías inestables de poder a través del tiempo y del espacio» (1995: 158). así como aquellas formas de localización de lo global que desde lo local se pueden llegar a utilizar para su propia ventaja.

. sino como algo parcial. culturales y económicas del lugar? La noción de modelos culturales de naturaleza y de prácticas nocapitalistas no dejan a un lado la necesidad de repensar el capitalismo y la globalización. al contrario.. ¿Qué cambios ocurren en lugares particulares como resultado de la globalización? O. particularmente del internet. el lugar y las modernidades alternativas. En contra de aquellos que piensan que la defensa del lugar y del conocimiento local es indiscutiblemente romántica. ¿Pero es posible verlo de otra manera? ¿Qué tal si teorizamos el capitalismo no cómo algo grande y abarcador.La cultura habita en lugares no es puro ni libre de dominación. extender nuestra cuestión sobre el lugar para considerar aspectos más amplios tales como la relación del lugar con las economías regionales y transnacionales. sin embargo. La defensa del conocimiento local que se propone es a la vez política y epistemológica. y el impacto de la tecnología digital. las fronteras y el entrecruzamiento de las fronteras. se puede decir con Jacobs que «es una forma de nostalgia imperial. como un constituyente social entre muchos? [. Sería necesario. el lugar y las relaciones sociales. el lugar y la identidad. son históricos y están conectados con el mundo más amplio a través de relaciones de poder. la que presume que estos encuentros [entre lo local y lo global] sólo marcan otra fase del imperialismo» (1996: 161). esta cada vez más atrincherada en el mismo acto de la crítica. el hecho de que el marxismo y otros marcos de pensamiento progresivos hayan evidenciado su imposibilidad de transformar este sistema ha llevado a suponer que el capitalismo es inmune a una reconceptualización radical y a una oposición que. al parecer.] ¿Qué tal si el capitalismo fuese una serie de dife157 . el lugar. Sin embargo. ¿qué nuevas formas de pensar el mundo emergen de los lugares como resultado de estos encuentros? ¿Cómo entendemos la relación entre las dimensiones biofísicas. los lugares pueden llegar a tener sus formas propias de opresión e inclusive de terror. y surge del compromiso con un discurso de la diferencia de carácter anti-esencialista. que de muchas formas los determinan. un deseo por el ‘nativo no tocado’. Esta es una pregunta molesta que apunta a la debilidad del capitalocentrismo. sobre los lugares.

y que hay diferentes 158 . 1994: 138. 71). los lugares y los no-capitalismos no están completamente definidos por su relación con el capitalismo y el espacio (Gibson-Graham. 261). esto también significa que el capitalismo es. aunque sugestivo y útil. De la misma forma que las mujeres no están completamente definidas por su relación con los hombres. El idioma de los capitalismos o modernidades localizadas o hibridizadas. que está siempre presente en la producción del lugar. De una manera más positiva. Lo mismo puede decirse sobre la naturaleza (Escobar. y éstas a veces brindan «oportunidades de incorporar otras culturas sin que sean aculturados» (Hecht y Simone. significa que pluralizar la identidad del capitalismo —o de los capitalismos— requiere también de la liberación discursiva de los lugares (y de la economía) con respecto a una total determinación del capital o de la modernidad para ese caso.Una minga para el postdesarrollo rentes prácticas esparcidas sobre el paisaje que son (para conveniencia y en violación de la diferencia) comúnmente vistas como iguales? Si categorías como la subjetividad y la sociedad pueden pasar por el pensamiento radical. Como ha sido dicho a propósito de los africanos. no va bastante lejos. entonces. y hay probablemente tantas variedades de esta incorporación como lugares. produciendo una crisis de la identidad individual y social. aceptar que el postdesarrollo ya está (y siempre ha estado) bajo una continua re/construcción? ¿Que los lugares siempre son defendidos y recreados. la gente en los lugares puede llegar a crear economías locales «a través de prácticas socio-culturales que se articulan en Occidente pero que no son familiares con él». 1996). Estas nociones usualmente dejan de lado la pregunta por las genealogías que envuelven esas prácticas y su conexión con el poder. 1996: 260. ¿Es posible. Es innegable que el capitalismo opera en las diferentes escalas. al menos en cierto grado. ¿no podemos darle al capitalismo una identidad en crisis también? (Gibson-Graham. aún más. donde previamente existía una presumida fijeza. Sin embargo. el capitalismo debe operar con base en su incorporación en los lugares. 1999a). pese al mejor esfuerzo del capital por normalizar sus condiciones de operación. transformado por los lugares.

ofrece un terreno fértil para pensar en estas preguntas y en las políticas del lugar en general. en términos de intentar combinaciones entre conocimiento y poder. regionales. política) y en las maneras en que pueden operar como discursos que articulan alternativas. de prácticas ecológicas y económicas. ¿cuáles serían las condiciones que permitirían a las prácticas basadas en el lugar crear estructuras alternativas que les den una oportunidad para sobrevivir. como ocurre con frecuencia? Una antropología de la globalización fundamentada en la necesidad de identificar discursos sociales significativos de la diferencia (cultural. Es importante hacer visibles las diferentes lógicas locales de producción de culturas e identidades. y quizás original. nuevas tecnologías o integración del mercado– sino que también están ligadas a lugares y a su defensa. y contribuir así a transformar las políticas de la representación. que incesantemente están emergiendo en comunidades del mundo entero. y este saber-poder en proyectos y programas concretos? ¿Cómo las constelaciones locales de saber-poder pueden construir puentes con formas expertas de conocimiento cuando sea necesario?. crecer por sí mismas y florecer? El campo de los movimientos sociales. así como la producción de diferencias a través de procesos histórico-espaciales. 159 . que no solamente son producto de fuerzas globales –sean capitalismo.La cultura habita en lugares economías surgiendo siempre? ¿Qué las prácticas ecológicas alternativas no sólo pueden ser documentadas sino que están siempre por ser luchadas en muchas localidades? Atreverse a considerar seriamente estas preguntas supone una política de la lectura diferente por nuestra parte como analistas. En el campo del desarrollo alternativo se ha experimentado mucho en diversos lugares. reto al capitalismo y las modernidades eurocentradas? Más aún. verdad y práctica que incorporan activamente a los grupos locales como productores de conocimiento. económica. ¿Cómo el conocimiento local será traducido en poder. y ¿cómo pueden ampliar su espacio social de influencia cuando son enfrentadas con condiciones locales. ¿Hasta dónde logran plantear un importante. nacionales y transnacionales perjudiciales. ecológica. particularmente de algunos movimientos étnicos y ecológicos. examinaría las diversas formas de construir cultura. naturaleza e identidades hoy en día.

incluyendo veinte meses de trabajo de campo.Una minga para el postdesarrollo Por ejemplo. El movimiento social de comunidades negras es analizado en Grueso. activistas del movimiento social de las comunidades negras han desarrollado un sofisticado marco de ecología política que liga la identidad. al lugar y al territorio por este movimiento. los afrocolombianos. El libro está basado en ocho años de investigación. el territorio y la cultura en estrategias alternativas de conservación y uso sostenible de los recursos biodiversos de la región. Escobar y Pedrosa (1996). y los indígenas de varios grupos étnicos componen casi el 5%. por ejemplo. Cerca del 60% de la población aún vive en asentamientos rurales en las riberas de los numerosos ríos. y el marco de ecología política del movimiento en Escobar (1998). De una totalidad de casi un millón de habitantes. Tiene la intención de comunicar al lector el sentido de importancia dado a la cultura. En la selva húmeda del Pacífico colombiano. y también lo es la etnización de las identidades negras. Para más amplios antecedentes sobre la región ver Whitten (1986). en la parte 16 Esta es una presentación extremadamente sucinta tanto de la región en cuestión como del movimiento. la noción del territorio que está siendo elaborada por activistas de movimientos sociales y ecologistas políticos en algunas áreas de la selva húmeda establece una relación entre el lugar. y entre la cadena montañosa más occidental de los Andes y el Océano Pacífico. 160 . descendientes de esclavos traídos desde comienzos del siglo XVI para trabajar en la minería de oro. La defensa de los territorios y de las identidades étnicas sólo se ha convertido en proyectos políticos en los años noventa. que empezó con un periodo de un año en 1993. Rosero y Escobar (1998). del cual adapto los breves apuntes incluidos acá. El concepto de «territorio» en sí mismo es bastante nuevo. Finalmente. constituyen cerca del 90% de la población. el libro que actualmente estoy escribiendo sobre estos temas tiene un capítulo sobre el lugar. pues data de la mitad de los ochenta. que. Abordemos ahora brevemente este aspecto del movimiento social antes de retomar la pregunta por las políticas de la defensa del lugar en un plano más teórico. la cultura y la naturaleza. Movimientos sociales y estrategias subalternas de localización16 La región Pacífica de Colombia es una vasta área de selva húmeda de aproximadamente 900 km de largo y 50-180 km de ancho. Restrepo y del Valle (1996) y Camacho y Restrepo (1999). Es conocida como una de las zonas de mayor concentración de la diversidad biológica del mundo. que se extiende desde Panamá y Ecuador.

El capital es sin duda una de 161 . que ha llevado a la implementación de un novedoso proyecto para su conservación. dos factores han generado cambios sustantivos en los últimos años: la radical apertura neoliberal del país a la economía mundial adoptada por el gobierno después de 1990. las comunidades han construido activamente sus mundos socionaturales por varios siglos. tales como la rápida expansión de las plantaciones de palma africana y de cultivos industriales de camarón en la parte sur de la región. Aunque la región nunca ha estado completamente aislada. Los geólogos y los paleocientíficos presentan una visión de la región en términos del tiempo geológico y de evolución. el creciente ritmo de las actividades extractivas capitalistas. 2. es construido a través de procesos que incluyen lo humano. ¿Cómo la producción de esta región de «selva húmeda» puede ser analizada en términos del lugar? En términos generales. el surgimiento de importantes movimientos étnicos. desde lo local a lo global.La cultura habita en lugares sur. lo biofísico no humano. 3. A través de sus laboriosas prácticas cotidianas de ser. Segundo. el «Pacífico biogeográfico». y mundos maquínicos que operan en muchas escalas. conocer y hacer. Los procesos históricos constituidos por las prácticas cotidianas de las comunidades locales negras indígenas y mestizas. particularmente el movimiento social de comunidades negras. Los procesos históricos de acumulación del capital en todas las escalas. y la adjudicación de derechos colectivos territoriales y culturales a las comunidades negras (la Ley 70) como consecuencia de la implementación de la nueva constitución nacional en 1991. con uno de los movimientos sociales de la región como uno de los mayores interlocutores del proyecto. la preocupación por la destrucción de la diversidad biológica. Los procesos históricos de la formación biológica y geológica. Fue en el contexto de esta coyuntura que tres cambios importantes para este trabajo deben ser situados. desde lo microbiológico hasta lo transnacional. corren desde los Andes hasta el océano. Estos procesos pueden ser vistos esquemáticamente a continuación: 1. como se conoce esta región. Primero. incluso en medio de otras fuerzas. de tal forma que dan cuenta de su especificidad y amplia diversidad biológica. Tercero.

A comienzos de los años ochenta. Estos procesos han adquirido gran importancia en las últimas décadas. Los discursos y prácticas de la tecnociencia en todas las escalas. 6. 5. Estos movimientos han puesto en marcha una política cultural que opera principalmente a través de procesos de etnización de la identidad con cercana conexión con las estrategias ecológicas y alternativas de desarrollo sostenible. Después de los años noventa. la construcción del Pacífico como lugar no puede explicarse únicamente en términos del capital. puede afirmarse que formas no capitalistas existen y están siendo creadas actualmente desde la dinámica de las prácticas culturales y ecológicas basadas-en-lugar. el Pacífico colombiano fue representado por primera vez como una región «desarrollable» en los discursos del Estado. Sin embargo. 4. A comienzos de los noventa. En efecto. 162 . la red de la biodiversidad se ha convertido en un elemento importante en la lucha por el Pacífico colombiano como lugar y territorio. El capital y el desarrollo constituyeron una doble estrategia para la territorialización del Pacífico como un espacio moderno de conocimiento e intervención. durante las cuales el gobierno finalmente buscó incorporar a la región plenamente dentro de su aparato desarrollista. los movimientos negros e indígenas se convirtieron en importantes actores para la representación y construcción del Pacífico como lugar y territorio-región. aun en articulación con el capital y el Estado. Las prácticas culturales-políticas de los movimientos sociales. desde lo local a lo global. política y ecológica. particularmente a través de representaciones y estrategias de desarrollo. La «biodiversidad» se ha convertido en un poderoso discurso y ha originado una red que abarca cada vez más dominios de acción cultural.Una minga para el postdesarrollo las fuerzas más poderosas que participan en la construcción de esta y la mayoría de las otras regiones de selva húmeda en el mundo. particularmente en las áreas de conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad. Los procesos históricos de incorporación de la región dentro del Estado.

Una de la contribuciones importantes del Proyecto Biopacífico (PBP) ha sido iniciar una investigación y conceptualización de los «sistemas tradicionales de producción» de las comunidades ribereñas. han operado como formas de resistencia.La cultura habita en lugares En un modo muy esquemático. dado en que estas estrategias no son basadas en-lugar. no son limitadas o discretas. es claro que estos sistemas están más equipados para el consumo local que para el mercado y la acumulación. estos procesos pueden dividirse en dos grandes estrategias. el Estado y la tecnociencia. a pesar de sus esfuerzos por articularse con las localidades. Para el equipo del PBP y los activistas del PCN. Las estrategias de localización global elaboradas desde el capital. El capital. causando un desplazamiento masivo de gente diversos de lugares). las ONG y sectores académicos. Los movimientos sociales se articulan con la política de la escala al configurar redes de la defensa de la biodiversidad y a través del establecimiento de coaliciones con otras luchas basadas-en-lugar. Estas estrategias. inevitablemente generan un efecto deslocalizador con respecto a los lugares locales. 2. Los activistas del Proceso de Comunidades Negras (PCN) han articulado progresivamente un marco de ecología política en su interacción con la comunidad. debe ser enfatizado. Estas estrategias son de dos clases: estrategias basadas en el lugar que dependen de su vínculo con el territorio y la cultura. el Estado y la tecnociencia se engranan en una política de la escala que intenta negociar la producción de la localidad en su favor. (No discutiré ahora esas estrategias territoriales basadas en la violencia de las armas. que infortunadamente han ganado ascendencia en la región desde finales de los años noventa. por movimientos sociales. Sin embargo. incluso 163 . particularmente. y estrategias glocales surgidas por el trabajo en redes (meshworks) que les permite a los movimientos sociales articularse en la producción de la localidad al establecer una política de la escala desde abajo. sino que se superponen y en muchas formas se co-producen: 1. Estrategias subalternas de localización elaboradas por comunidades y. el Estado.

Es un espacio multidimensional para la creación y recreación de prácticas ecológicas. como aquellos espacios utilizados para satisfacer las necesidades de las comunidades y para el desarrollo social y cultural. El territorio-región es también pensado en términos de «corredores de vida». y algunas veces abarca 164 . económicas y culturales de las comunidades. Implica el intento de explicar la diversidad biológica desde la perspectiva endógena de las lógicas eco-culturales del Pacífico. También es comúnmente apreciado que las prácticas tradicionales han sido sostenibles al grado que han permitido la reproducción de las ecologías culturales y biofísicas (Sánchez y Leal. Para una comunidad ribereña dada. tales como la minería de oro tradicional o la recolección de conchas por parte de las mujeres en las áreas de manglar. parentesco. Una visión muy cercana es la consideración de la selva húmeda de la región del Pacífico como una «territorio-región de grupos étnicos». Cada uno de estos corredores está marcado por patrones particulares de movilidad. Esta sostenibilidad ha sido cada vez más cuestionada en el caso de casi todas las comunidades. al piedemonte. La primera es la definición de la «biodiversidad» como «territorio más cultura». por ejemplo. Cada uno implica un uso particular y una estrategia de manejo del territorio. uso del ambiente y vínculos con otros corredores. verdaderos modos de articulación entre formas socioculturales de uso y los ambientes naturales. el territorio es visto como un espacio de apropiación efectiva del ecosistema. El territorio-región es una categoría de las relaciones interétnicas que apunta hacia la construcción de alternativas de vida y modelos sociales. al menos en las dos décadas pasadas.Una minga para el postdesarrollo cuando han contribuido a la marginalización de la región. esta apropiación tiene dimensiones longitudinales y transversales. esto es. corredores de vida ligados a los ecosistemas de manglares. esto es. a la parte media de los ríos. relaciones de poder (género. Más concretamente. 1995). y se extienden hacia el interior del bosque. Los activistas han introducido importantes y novedosas concepciones en este contexto. etnicidad). los cuales se construyen a partir de actividades particulares. como una unidad ecológica y cultural que es construida laboriosamente a través de prácticas culturales y económicas cotidianas de las comunidades. Hay.

han empezado a surgir 165 . presencia inusitada de prácticas irracionales de explotación. son citados como los factores más comunes asociados a la perdida de los valores y del territorio. Se puede decir entonces que la región-territorio articula el proyecto de vida de las comunidades con el proyecto político de los movimientos sociales. Así definido. la necesidad de presionar por el proceso de titulación colectiva. El territorio-región. más importante. El asunto del territorio es considerado por los activistas del PCN como un reto para desarrollar las economías locales y las formas de gobernabilidad que puedan apoyar su efectiva defensa. el territorio-región es una estrategia de sostenibilidad y. Esto explica por qué para mucha gente del Pacífico la pérdida del territorio significaría un regreso a la esclavitud o peor. viceversa. ritmo creciente de la extracción industrial y la existencia de modelos educativos totalmente inapropiados y alienantes para los jóvenes. La lucha por el territorio es entonces una lucha cultural por la autonomía y la propia determinación. el territorio comprende varias unidades de paisaje. posicionamiento de las políticas desarrollistas del Estado orientadas por criterios externos. es concebido como una construcción política para la defensa de los territorios y su sostenibilidad.La cultura habita en lugares cuencas de varios ríos. incorpora un proyecto comunitario de vida. Otros factores parecen converger en esta variable: abandono de las prácticas de producción tradicional. al contrario. son componentes de una abarcadora estrategia centrada en la región. y el trabajo por el fortalecimiento organizacional y el desarrollo de formas de gobernabilidad territorial. Aquellos en las comunidades ribereñas son los más dispuestos a señalar la «pérdida de los valores tradicionales y la identidad» como la más inmediata fuente de pérdida del territorio. El fortalecimiento y la transformación de los sistemas de producción tradicionales y de los mercados y economías locales. y. quizás. En enriquecedoras discusiones con líderes de la comunidad y activistas de los movimientos sociales. es claro que las comunidades en sí mismas han tenido un creciente sentido de pérdida del territorio en el presente y han pensado en lo que tendría que hacerse para defenderlo. De esta manera. el convertirse en «ciudadanos comunes». Finalmente. la sostenibilidad es una estrategia para la construcción y defensa del territorio-región.

entonces. las migraciones y la llegada de extranjeros a la región que abogan por una ética del capitalismo y el extractivismo. elaboradas por la tecnociencia). Los movimientos sociales. y. una estrategia de localización a través de un activo y creativo engranaje con las fuerzas translocales. la educación y la cultura nacional. y las identidades étnicas son todos entretejidos por los activistas de los movimientos en un discurso para la defensa del lugar y un marco de ecología política que les permite articular una estrategia política. políticas de desarrollo inadecuadas. por supuesto. el impacto cultural de los medios masivos de comunicación. regionales. con las redes transnacionales fomentadas por los discursos globales de la tecnociencia y el capital. y deben investigar las maneras en las cuales estos actores 166 . de alguna manera. a las estrategias capitalistas de producción de la localidad (y. la apertura neoliberal a los mercados mundiales y las demandas de la economía global. la sostenibilidad. en el desarrollo de una triple estrategia de localización para la defensa de sus territorios: una estrategia localizante basada en el lugar. que. deben mirar las redes en términos de un diverso conjunto de actores y discursos que operan en diferentes escalas.Una minga para el postdesarrollo otros factores ligados a la pérdida del territorio: el incremento de las plantaciones y la especialización de actividades productivas. avanzan. como hemos visto. el territorio y la cultura en niveles locales. nacionales y transnacionales. Los lenguajes de la biodiversidad. tales como el movimiento de las comunidades negras del Pacífico colombiano. Para resumir. tales como movimientos ambientales o de identidad o varias coaliciones globales en contra de la globalización y el libre mercado. los derechos culturales. para la defensa de los modelos locales de naturaleza y de prácticas culturales. los movimientos sociales oponen estrategias de localización. aunque transnacionalizadas. Estas etnografías deben relacionar las luchas basadas-en-lugar. y una dinámica estrategia política que vincula la identidad. los sistemas de producción tradicionales. se enfocan en primera instancia en la defensa del territorio y la cultura. Los movimientos sociales de este tipo se ocupan de una novedosa política de escala que está por ser estudiada etnográficamente.

y defender las culturas locales de su normalización por parte de las culturas dominantes para que puedan convertirse en fuerzas políticas y de vida efectivas. 17 Baso este análisis preliminar de las redes en mi conocimiento y vínculo con varias redes. desde mayo de 1998. incluyendo el movimiento social de comunidades negras y sus actividades transnacionales. localizada en Génova. debemos agregar. la imaginación y la comprensión de diferentes órdenes demanda «la proyección de los lugares en espacios para crear nuevas estructuras de poder [.La cultura habita en lugares se relacionan a la vez con lugares y espacios mientras «viajan» una y otra vez entre diferentes dominios de la red17. Dos disertaciones en la Universidad de Massachussets en Amherts por Chaia Heller y Mary King. 2000: 39). La primera en el contexto de la movilización francesa campesina en contra de la agricultura transgénica (ver Escobar y Heller.. En última instancia. que ha sido clave en diferentes movilizaciones en contra de la Organización Mundial de Comercio. basado en varios años de trabajo de campo en el Pacífico colombiano. cuando las diferencias económicas y ecológicas sean propuestas como centros de análisis y de estrategias de acción—. diferencia y la política de la escala ¿Cuáles son los prospectos para la defensa de proyectos de lugar tales como los del Pacífico colombiano? Es importante encarar esta pregunta de una forma general antes de concluir. 1999). Para Dirlik.. También he seguido a distancia las actividades de la People’s Global Action Against Free Trade (PGA). 167 . red internacional dedicada al estudio y promoción del uso de las NTIC por grupos de mujeres del mundo entero. la sobrevivencia de las culturas basadas en-lugar se asegurará cuando la globalización de lo local se compense con la localización de lo global —esto es.] de manera que incorporen los lugares en su misma constitución» (Dirlik. mientras que la segunda se enfoca en las actividades de un pequeño número de ONG radicales en el área de los recursos genéticos y de la conservación de la biodiversidad. y el International Group for Grassroots Initiatives (IGGRI). Lugar. se dedica con mayor detenimiento a la teoría y etnografía de las redes. cuando la simetría entre lo local y lo global sea reintroducida en términos sociales y conceptuales y. El último capítulo de un libro que estoy actualmente escribiendo. que agrupa movimientos sociales en contra de la globalización. sin embargo. el proyecto patrocinado por la Unesco «Mujeres en la Red» (Harcourt 1999b). Esto también implicaría el posicionamiento de imaginarios no capitalistas en la constitución de economías y estructuras económicas. también adelantan una etnografía de la red.

Hablar de activar lugares locales. o co-existencia. En el mejor de los casos. Algunos movimientos sociales están indicando el camino con su redefinición de la relación entre la naturaleza y la sociedad. En el peor. como el producto de relaciones sociales inundadas de poder. la categoría residual de lo local provee esperanzas para la resistencia. «la dicotomía entre lo auténticamente local y lo apropiadamente global tiene su propia nostalgia problemática. el capitalismo y la modernidad no es un operación deus ex machina. entre lo cultural y lo político. Massey lo planteó mejor al hablar de una aproximación al lugar y el espacio que ella favorecería: Esto imaginaría lo espacial como la esfera de la yuxtaposición. de distintas narrativas. Seguramente los lugares y las localidades son parte de la política de la mercantilización y la masificación cultural. incluyendo las relaciones locales «dentro» del lugar y las muchas conexiones que se extienden más 168 . los lugares deben proyectarse a sí mismos en los espacios que están presentes en los dominios del capital y la modernidad» (Dirlik. culturas. Prestar atención al lugar y a las culturas locales es desestabilizar «los espacios más seguros del poder y la diferencia marcados por las perspectivas geopolíticas y de economía política» (Jacobs. sino una forma para ir más allá del realismo crónico impulsado por los modos de análisis establecidos. los «lugares» pueden ser imaginados como articulaciones particulares de estas relaciones sociales. o formas no capitalistas pensadas como «no tocadas» o por fuera de la historia. 2000: 40). naturalezas y conocimientos en contra de las tendencias imperializantes del espacio. Dentro de este contexto. Esto de ninguna manera supone reificar lugares. 1996: 15). pero el conocimiento del lugar y la identidad puede contribuir produciendo diferentes significados —de economía. Como Jacobs agrega. naturaleza o una y otra— dentro de las condiciones del capitalismo y la modernidad en que se desenvuelve.Una minga para el postdesarrollo Para que esto suceda. se considera que lo local sucumbe a lo global dado sus compromisos por acomodarse» (1996: 36). culturas locales. sería una visión del espacio que intenta enfatizar a la vez su construcción social y su necesaria naturaleza permeada por el poder.

El énfasis de Massey en las narrativas y la especificidad abre el camino para que los geógrafos estén más dispuestos a considerar las dimensiones culturales del espacio. Esto es. 169 . La relación entre el espacio y las necesidades naturales y culturales debe ser estudiado con más detenimiento por las narrativas espaciales que tienden a tomarlo como dado. es bien diferente del espacio luchado por los movimientos sociales (i. los movimientos sociales llevan las redes y glocalidades a producir diferentes clases de espacio. Para plantearlo simplemente. 1994). Esta es una noción del lugar donde la especificidad (lo único local. Esta es una formulación constructiva a la cual los antropólogos pueden agregar la necesidad de tener en cuenta la base cultural de aquello que es específico al lugar y al sentido de lugar —incluyendo aquellos aspectos del lugar que pueden ser irreductibles a la misma dialéctica que los geógrafos refieren—. son conducidos por mecanismos de des- y re-territorialización que sólo pueden tener en cuenta hasta cierto punto qué es lo específico al lugar. Esta idea concuerda con la sugerencia de Doreen Massey de que al concebir el espacio como un producto de interrelaciones. el lugar considerado como abierto.La cultura habita en lugares allá del mismo. no sólo abstraídos del lugar sino con tendencia a reforzar los espacios regularizados de la modernidad. Los espacios creados por el capital. (1999: 18. La producción del espacio a través de procesos y narrativas del capital y el desarrollo. como suele asumirse.e. el «territorio-región» del Pacífico colombiano). el sentido del lugar) no se deriva de las raíces míticas internas ni de la historia del relativo aislamiento –el no ser interrumpido por la globalización– sino precisamente por la absoluta particularidad de la mezcla de influencias que se encuentran allí juntas. el capital opera al nivel local pero no puede tener un sentido de lugar —al menos no en un sentido fenomenológico—. Por otra parte. y aunque esta idea sólo puede ser aquí mencionada de paso. El espacio no es culturalmente neutral. la importancia de reconocer lo «espacial» en tanto yuxtaposición de diferentes narrativas)–. ver también Massey. Y todas éstas embebidas en complejas y estratificadas historias. poroso e híbrido –este es el lugar como un lugar de encuentro (una vez más. por ejemplo.

es necesario desplazarse al terreno de la cultura. Las políticas culturales de los movimientos sociales sugieren maneras de reconectar el espacio y el lugar que no se rinden a las narrativas estandarizadas del capital y la modernidad. África y Latinoamérica. sin embargo. como una genuina multiplicidad existente. el hecho de que lo que es descrito como globalización es la universalización de un modo particular de imaginar culturas y sociedades. sin importar cuán producidos por «lo global» pueden llegar a estar. es una forma de conseguirlo. al menos. en consecuencia. Esto implica. es una manera de multiplicar las posiciones geográficas de enunciación para una globalización verdaderamente especializada. Massey está absolutamente en lo cierto al destacar lo que llama «la especialización de la historia de la modernidad» como un problema clave para la conceptualización de la globalización —esto es. y de lugares que ya están separados. es importante aprender a ver las prácticas culturales. que cualitativamente reorganizan y recrean el espacio. Para que esta posibilidad sea completamente visible. una relativa autonomía» (Massey. una pluralidad genuina […] Un entendimiento de la espacialidad. en otras palabras. que «lo que se requiere para la constitución de lo espacial es un grado de autonomía mutua. Teóricamente. Al desligar la historia de la globalización de la de la modernidad.Una minga para el postdesarrollo esto es. ver también Slater. Massey quiere abrir el imaginario de la globalización hacia una alteridad de formas de espacio-lugar. La globalización. se debe tener en cuenta que el «Sur» o las culturas de gran parte de Asia. Estas discusiones del lugar ya insinúan la pregunta por la política de la defensa del lugar. implica el reconocimiento de que hay una historia más que está ocurriendo en el mundo y que estas historias tienen. considerando como teniendo una relación particular con el espacio (nacional)—. Socialmente. 1998). empieza con la falsa suposición de espacios ya divididos en parcelas (Estadosnación). Sugiero que pensar en términos de glocalidades. es importante subrayar la fuente cultural de esta diferencia y autonomía. ecológicas y económicas basadas en el lugar como fuentes importantes de visiones alternativas y de estrategias para reconstruir mundos locales y regionales. 1998: 3. en otras palabras. limitados y subordinados. es ne170 . «pueden tener su propia historia que contar». Una vez más.

saltan de una escala a otra en su movilización política. desde las protestas anti-GATT en India a principios de los años noventa. UE. pero. pero hay redes transnacionales que emergen alrededor de una multitud de temas en todo el mundo. no global y local de la misma 171 . Las demostraciones anti-OMC en Seattle en noviembre de 1999 son un caso puntual.e. La mayoría de las veces estas maniobras son desempoderadoras y no son democráticas. configuraciones culturales y espaciales que conectan unos lugares con otros para crear espacios regionales y mundos regionales. Estas redes propiciaron la reorganización del espacio desde abajo y cierta simetría entre lo local y lo global. al menos. desde los territorios locales a la construcción de mundos regionales socionaturales. Fueron realmente el resultado de redes de organizaciones en ascenso. como ocurre en el Pacífico. Como mencioné. esferas ecológicas públicas alternativas pueden ser abiertas en contra de las ecologías imperiales de la naturaleza y de la identidad de la modernidad capitalista. 1997. NAFTA. Es cierto que el capital y la globalización logran efectos dramáticos de escalamiento. de construcciones particulares del lugar y la reorganización del lugar que esto puede acarrear— sea un proyecto realizable. somos testigos de un importante re-escalamiento geográfico realizado por el capital que transforma el poder al nivel global y a las formas globales de gobierno (i. Los resultados ocurren en varias escalas. están sostenidas por los discursos del libre mercado y el desarrollo. para estar seguros. los movimientos sociales y las ONG progresistas a menudo crean redes que alcanzan efectos supra-lugares que no son despreciables. como un «territorio-región de grupos étnicos». 1998). Sin embargo. De esta manera. algunos movimientos sociales de la selva húmeda articulan lo que los geógrafos llaman «una política de la escala». Como los geógrafos han apuntado (Swyngedouw. Las diversas redes de los pueblos indígenas de las Américas ya son bien conocidas al respecto. en su triple estrategia de localización. esto es. Glocalidad significa que todo es local y global. Controlan los lugares a través del control del espacio.La cultura habita en lugares cesario pensar en las condiciones que pueden hacer que la defensa del lugar —o más precisamente. Pueden ser vistas en su función de crear «glocalidades». GATT y OMC).

1996). Además. 1999b) y otros movimientos étnicos. incluidas aquellas que han sido más ilustradoras e influyentes (i. Una política de la diferencia basada en prácticas y redes basadasen-lugar es ampliamente apoyada por el uso creativo de las NTCI. Los movimientos sociales sugieren que «el gestalt del poder» (Swyngedouw. Al conformar redes y glocalidades —aún si se articulan con las redes dominantes—. 1996). como las negras e indígenas del Pacífico colombiano. pues el escalamiento de las redes tiene efectos culturales que son a menudo dejados a un lado en las concepciones del espacio y las redes. 1997). retar la actual pasión tecnocientífica (como en el caso de la agricultura transgénica y de los organismos transgénicamente modificados. por ejemplo.e. es vital que los investigadores reconozcan a la vez la producción social y la construcción cultural del espacio. 1989. los movimientos culturalistas zapatistas y mayas (Nelson. 1993. no sólo el capital sino las luchas basadas-en-lugar reorganizan el espacio a través de redes. por un lado. e incluso sugerir que las economías pueden ser organizadas de un modo diferente de los dogmas neoliberales (como en el resurgimiento del trueque y de economías de moneda local y la pervivencia de prácticas no-capitalistas). imágenes. Los movimientos sociales y las comunidades locales no están sólo atrapadas en lugares. En otras palabras. Se ha demostrado que la información y el trabajo en red son de vital importancia para las estrategias políticas de diversos movimientos de derechos culturales. 2000). necesita ser abordado no sólo desde la perspectiva de la especialización del capital sino también del lado de la producción del espacio por parte de redes basadas-en-lugar. y de identidades emergentes. entre otros. Castells. confrontar visiones de la naturaleza (como los debates de la biodiversidad). ambientales e indí172 . esperando la mano liberadora del capital. Latour. la tecnología o el desarrollo para unirse a las redes de los flujos transnacionales de mercancías. OGM). los movimientos sociales pueden contribuir a democratizar las relaciones sociales. Esto también es para sugerir que la política del lugar tiene que encontrarse en la intersección de los efectos del escalamiento de las redes. por el otro. los movimientos de mujeres (Harcourt. y lo hacen de acuerdo con parámetros y preocupaciones diferentes.Una minga para el postdesarrollo manera (Dirlik. Harvey.

Trabajando desde una fenomenología reformada. ThomasSlate y Wangari. Una política basada en-lugar puede permitir a los académicos y activistas pensar en las condiciones de lo que los filósofos Spinosa. Son más efectivas cuando se combina el activismo político en internet (lo que podría denominarse ciberpolítica) con el activismo en las locaciones físicas. Harcourt. puede ser reinterpretado para iluminar ciertos aspectos insospechados de la política del lugar.La cultura habita en lugares genas (Ribeiro. como parte de una defensa de las prácticas basadas-en-lugar. Debido a su anclaje histórico en los lugares y a las diferencias ecológicas y culturales que incorporan. Escobar. 1999). estos autores intentan recuperar una noción contextualizada y situada de la práctica humana en contraste con la mirada desitiada y desprendida de las personas impulsada por el cartesianismo y la ciencia moderna. 1996. donde se asientan y viven quienes forman parte de la red (esto es. Rocheleau. ellos creen que las habilidades 173 . conociendo sus efectos des-localizadores al servicio del capital y los medios de información globales. las políticas de lugares). y la cultura. el ambiente y el desarrollo en prácticas político-culturales innovadoras (Ribeiro. y hay un aspecto final que me gustaría mencionar antes de terminar. La lección radical de una política del lugar no termina acá. Escobar. 1999b. Esto es así porque estas redes constituyen la locación de actores locales emergentes y la fuente de prácticas culturales y posibilidades prometedoras. Este intento toma completamente al lugar como un proyecto crítico de la modernidad. las mujeres. Pero el hecho es que las personas enraizadas en las culturas locales están encontrando maneras de obtener un puesto en la sociedad nacional y global gracias a su articulación con las condiciones del transnacionalismo para su defensa de las ecologías y culturas locales (Arizpe. Mientras que los filósofos tienen en cuenta la tendencia histórica referida a seres y comunidades desenraizadas y flexibles impulsadas por las NTCI. Flores y Dreyfus (1997) han llamado «la recuperación de las habilidades para hacer historia». el género. 1999b). 1998. 1998. los ambientalistas y los movimientos sociales étnicos de algunas partes del mundo están particularmente preparados para esta tarea de tejer lo virtual y lo real. Puede parecer paradójico a primera vista utilizar las NTCI. sin embargo. 1999b).

¿Por qué? Porque. sino que son capaces de articular las preocupaciones fundamentales hasta el punto que consiguen transformar dichas prácticas. es sólo posible con una vida vinculada estrechamente con el lugar. Flores y Dreyfus. en otras palabras. La democracia. otras personas y cosas que producen una relativa red de significados contenida en sí misma» (Spinosa. hay siempre la posibilidad de des-obturar históricamente. de acuerdo con su argumento. Esta habilidad para des-obturar hace al mundo parecer genuinamente diferente. definidos como «cualquier juego de prácticas para tratar con uno mismo. sus acciones emergen 174 . Los lugares pueden ser pensados como «espacios desobturados» (disclosive spaces). pertenece a (y se da en) lugares. requiere el enraizamiento en problemas y lugares particulares (la inmersión en las prácticas que sustentan a una colectividad). Esto puede pasar. por ejemplo. Los activistas basados en el lugar. Los movimientos sociales también cumplen este rol en diversas escalas mediante las redes que crean. de transformar las maneras en que nos entendemos y tratamos con nosotros mismos y con las cosas. sólo de esta manera pueden crearse esferas públicas significativas. entendiendo por esto la habilidad para ocuparnos del acto ontológico de des-obturar nuevas formas de ser. intelectuales. 1997: 17). vivimos nuestro mejor momento cuando nos ocupamos de actos de hacer historia. ciudadanos comunes y corrientes («ciudadanos reticentes») no actúan como contribuyentes desligados del debate público (como en el modelo de los programas de conversación o talk shows de la esfera pública). Mientras que gran parte de la actividad desarrollada en los lugares puede ser categorizada como cotidianamente enfrentando o habitualmente des-obturando.Una minga para el postdesarrollo para hacer historia ligadas a un vínculo con el lugar y a identidades estables no han desaparecido y pueden ser creativamente recuperadas. cuando los activistas identifican y se apegan a una incongruencia en maneras que transforman las prácticas antecedentes de comprender o los espacios des-obturados en los cuales las personas viven. La interpretación. Esto se opone a la noción convencional de la esfera pública que opera a través de un entendimiento desapegado de problemas y que deriva en soluciones abstractas. desde el punto de vista de estos filósofos.

Seguramente. quien se entre-apropió (cross-appropiated) de prácticas del movimiento indígena brasilero y del movimiento ambiental internacional para labrar una práctica (reservas extractivas) que no pudo haberse generado únicamente con base en sus propias preocupaciones y experiencias (1996: 113-14). de manera que sus visiones de mundo puedan encontrar unas mínimas condiciones para su existencia. crean redes y glocalidades con un carácter más decididamente plural: glocalidades en las cuales muchas políticas culturales y culturas políticas pueden coexistir. este proyecto no toma la forma de una defensa intransigente de la «tradición» sino de una relación creativa con la modernidad y el transnacionalismo. La mayoría de las veces. 1999a) o en organizaciones de base de gobierno ligadas a etnicidades ecológicas (Parajuli. Algunos argumentan que un nuevo modelo de la política puede observarse ya en las redes de las luchas basadas en el lugar. La noción de entre-apropiación provee elementos interesantes para pensar las redes de movimientos sociales. como en algunas de mujeres (Harcourt. los movimientos sociales. 175 . Estos actores sociales no buscan tanto la inclusión dentro de la sociedad de la red global como su reconfiguración. un nuevo modelo de la política y de la esfera pública se hace necesario si estamos preparados para asumir seriamente el reto al que estos autores otorgan gran importancia. con frecuencia las prácticas de todos los submundos son transformadas18. ellos respetan la diferencia de otros submundos con los cuales trabajan en red e interactúan. en su mejor expresión.La cultura habita en lugares de la experiencia concreta de su submundo. dando un nuevo significado a la democracia. Aquí podremos encontrar nuevas esperanzas para un pluralismo 18 Ellos dan el ejemplo de Chico Mendes. En suma. A pesar de las tensiones y los conflictos. En este proceso. 1997). muchas ONG progresistas y académicos han encontrando la creciente necesidad de poner en marcha una defensa del lugar y de prácticas basadas-en-lugar en contra de la avalancha económica y cultural de décadas recientes. 2000). aun si se entre-apropian de prácticas de esos submundos. algunas veces apoyado por las NTCI (ver también Arce y Long. Las glocalidades populares pueden ser capaces de establecer estructuras de poder que no imponen concepciones homogéneas de lo bueno a sus participantes.

y en algunos casos una renovación de las habilidades para hacer historia. El hecho de que un número cada vez mayor de personas y grupos estén demandando el derecho a sus propias culturas. Las estrategias subalternas de localización todavía necesitan ser vistas en términos del lugar. si alguna vez lo fue. como parte de nuestro mundo social moderno. Cada vez más se acepta la posición de la diferencia y la autonomía como válida en esta lucha19. en juego en muchos ámbitos. 176 . para luego negociar concepciones del bienestar y el valor de las diferentes formas de vida. culturales y económicos. La conectividad. Estas identidades se articulan en tipos más complejos de mezclas y de dialécticas que en el pasado más reciente. conexiones selectivas. la interactividad y la posicionalidad 19 Ver Gledhill (1997. parece corroborar este hecho. interacción y posicionamiento. ni estas demandas pueden ser acomodadas fácilmente dentro de cualquier doctrina universalizante. La dinámica del lugar. Al contrario de los partidarios de la globalización neoliberal. territorios. los lugares están seguramente conectados y construidos. Es tiempo de pensar de manera más abierta sobre los potenciales efectos curativos de una alteridad políticamente enriquecida. liberal o neoliberal. aun cuando esas construcciones implican fronteras. 1999) para el caso ejemplar de los zapatistas al respecto. ya no puede argumentarse que para rechazar el desposeimiento y exigir la igualdad es preciso ubicarse en la perspectiva de la inclusión dentro de la cultura y la economía dominante.Una minga para el postdesarrollo razonable. Apelar a la sensibilidad moral de los poderosos dejó de ser efectivo. Conclusión Puede resultar paradójico aseverar que las identidades que surgen actualmente del dominio cultural-ambiental estarían simultáneamente ligadas al lugar y más abiertas a lo que queda inimaginado e impensado en términos biológicos. ecologías y economías. Es tiempo de intentar otras estrategias. no puede seguir negando. y re-instaurar el predicamento de la diferencia en la igualdad. como las poderosas estrategias de los grupos conectados en redes. de las redes y del poder.

por ejemplo. al menos en algunas interpretaciones recientes del concepto. Se ha dicho que las ideas y prácticas de la modernidad son apropiadas y están embebidas en prácticas situadas localmente.La cultura habita en lugares son las características correlativas de estar ligado a lugares (Escobar 1999b). estratégicos. Como Rocheleau planteó elocuentemente. esto es. Por esto considero que el significado de la política del lugar puede encontrarse en la intersección de los efectos del escalamiento de las redes y de las estrategias de las identidades emergentes. articulándose críticamente con el discurso del 177 . y que algunas veces este proceso deriva en contratendencias y en contradesarrollos. Para Fagan (1999). dando lugar a una multiplicidad de modernidades a través del ensamblaje de elementos culturales diversos. operando más como estructuras fractales que arquitecturas fijas. el «momento del postdesarrollo» es relevante. permiten emparejamientos diversos (estructurales. esto llama la atención sobre «la combinación de las personas-en-lugares y de las personas-en-redes. en su mayoría. Las redes pueden ser vistas como aparatos para la producción de discursos y prácticas que conectan nodos en un espacio discontinuo. no-lineales y no-jerárquicas. de los modos de operación de las redes. El reto de esta propuesta constructiva consiste en imaginar múltiples modernidades desde múltiples direcciones. 2000: 19). Crean flujos que vinculan sitios que. y se derivan. pero en algunos casos pueden ser descritas como tramas (meshworks) auto-organizadas. las redes no necesariamente son jerárquicas. centrales para las estrategias de localización adelantadas por los movimientos sociales (y. definidos como «el proceso por el cual múltiples modernidades son establecidas» (Arce y Long. y la portabilidad (o no) de la manera en que las personas son-en-lugares y están-en-relación con humanos y otros seres» (Rocheleau. comunicación personal). En este plano. por el capital de diferentes maneras). como algunos teóricos de la complejidad piensan (De Landa. desde múltiples genealogías de prácticas basadas-enlugar (aunque claramente no limitadas al lugar). 1997). la construcción de una política del postdesarrollo debe empezar por la consideración de las luchas materiales y las políticas culturales que las rodean. coyunturales) con otros sitios y redes. como es obvio.

los investigadores y activistas pueden entonces empezar a trazar una estrategia del postdesarrollo más substancial. en sus dimensiones económicas. una crítica a nuestro entendimiento del mundo. del capitalismo sobre el no-capitalismo. del no-capitalismo y del conocimiento local —un esfuerzo con el cual los antropólogos y los ecologistas están usualmente comprometidos—. sino una dimensión importante de las mismas. como Guha ([1983] 1994) lo ha demostrado.Una minga para el postdesarrollo desarrollo dominante al tener en cuenta sus problemas. De manera contraria. e imaginar estrategias de transformación considerando cómo la producción cultural está asociada con el poder. culturales y ecológicas. por supuesto. la geografía política y la ecología política pueden contribuir a re-instaurar la crítica a las hegemonías actuales como una pregunta de imaginación utópica: ¿Puede el 178 . Esos marcos que eluden la experiencia histórica de lo subalterno y que participan en el borramiento de las estrategias subalternas de localización. como a las teorías sociales de las cuales nos atenemos para derivar este entendimiento. finalmente. La dominación y la subalternidad. Los trabajadores «reconstituidos» del desarrollo. Más que un movimiento anti-desarrollo. puede decirse que también participan en la prosa de la contrainsurgencia. Un movimiento para la defensa del lugar puede ser un elemento en esta estrategia. son fenómenos sociales y epistemológicos complejos. la antropología. ni tan sólo. hay esperanza de que puedan llegar a constituir nuevas bases para la existencia de rearticulaciones significativas de subjetividad y la alteridad. La crítica al privilegio del espacio sobre el lugar. si es cierto que las formas políticamente enriquecidas de la diferencia siempre están bajo construcción. Esta crítica. En última instancia. Esta defensa es. no sólo la fuente de la esperanza y el cambio. esta estrategia apunta a la construcción de escenarios del postdesarrollo que incorporan una orientación pedagógica hacia el cambio. 1998). es un intento de traer a la teoría social en línea con las miradas del mundo y las estrategias políticas de aquellos que existen del lado del lugar. Esta crítica también apunta hacia la marginalización de la producción intelectual sobre la globalización producida en las «periferias» del mundo (Slater. de culturas y naturalezas globales sobre las locales no es tanto.

naturaleza y economía? ¿Qué formas de «lo global» pueden ser imaginadas desde múltiples perpectivas basadas-en-lugar? ¿Qué contra-estructuras pueden ser puestas en el lugar para volverlas viables y productivas? ¿Qué nociones de política. 179 . democracia y economía son necesarias para hacer efectivo lo local en todas sus multiplicidades y contradicciones? ¿Qué rol deben jugar los diferentes actores sociales –incluyendo a las viejas y nuevas tecnologías– para permitir crear redes en las cuales las diversas formas de lo local puedan encontrarse con las múltiples manifestaciones de lo global? Algunas de estas preguntas tendrán que ser consideradas seriamente en nuestros esfuerzos para dar forma a la imaginación de alternativas al actual orden de cosas.La cultura habita en lugares mundo ser reconcebido y reconstruido desde la perspectiva de una multiplicidad de prácticas basadas-en lugar de cultura.

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zmag. el enfoque en la visión (¿»Qué es lo que queremos?») y en la estrategia («¿Cómo lo conseguimos?»). enero 2003 (http:// www.CAPÍTULO 5 Otros mundos (ya) son posibles: autoorganización. . en el Tercer Foro Social Mundial de Porto Alegre. He preservado el espíritu general de los paneles. antes que como una propuesta terminada.org/lac. y culturas poscapitalistas1 1 Este artículo está basado en una versión más extensa preparada para el panel sobre ciberespacio organizado por Peter Waterman dentro de las sesiones de «Vida después del capitalismo». complejidad. A esto se debe el carácter general utópico y tentativo del escrito que aquí se ofrece como insumo para el pensamiento. esto es.htm).

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2 El llamado por una nueva manera de mirar la realidad surgió a mediados de los ochenta. muchos consideran que la complejidad de la vida natural y social descubre y subraya un principio hasta ahora inexplorado en gran medida: las redes. entre otros similares. Uno de los más interesantes y controversiales planteamientos de esta teoría es que las mismas dinámicas y procesos pueden estar en juego en muchos dominios de la vida material. como el actual. Categorías elaboradas tales como autoorganización. la no-linealidad. biológica y social. Es el resultado de la idea de que siempre hay una estrecha conexión entre la realidad social. la impredecibilidad. los marcos teóricos que utilizamos para interpretarla. Este principio se encuentra claramente presente en el dominio del ciberespacio. sin embargo. lineales y predecibles de la ciencia clásica hacia posiciones que enfatizan la irreversibilidad. Es particularmente importante que reflexionemos sobre este hecho en tiempos de profunda transformación. principalmente de una serie de teorías alternativas (crecientemente visibles) que encuentran su fuente en las matemáticas y en las ciencias naturales y físicas. Esta conexión muchas veces se pasa por alto. marxismo y liberalismo). aparentemente en auge. y de hacerlo de una manera novedosa. por parte de los científicos que apoyaban una transición desde las visiones racionalistas. y no-jerarquía son utilizadas para esbozar estos procesos. atractores. 183 . podría estar manifestándose también en el dominio de los movimientos globales2. Las implicaciones para la política deben ser evidentes. no-linealidad. Este texto está menos dirigido a una crítica a los marcos establecidos (digamos. y que usualmente aparecen bajo del título de «teoría de la complejidad». que al menos provisionalmente resulta apta para explicar algunas de la dinámicas sociales de las cuales somos testigos hoy en día. el devenir. y el sentido de política y esperanza que emerge de tal aproximación. Adicionalmente.Otros mundos (ya) son posibles E ste capítulo es un llamado a una mayor atención a los marcos teóricos que utilizamos para entender el mundo y qué hacer al respecto. Esta nueva manera de mirar está surgiendo de lugares insospechados. que a una presentación de los elementos de una forma de mirar la realidad social. No es exagerado afirmar que nuestra esperanza y sentido de la política son en gran parte el resultado de un marco conceptual dado.

El ciberespacio: ¿hacia comunidades inteligentes subalternas? Puede argumentarse que el ciberespacio está basado en un modelo muy diferente al de los medios modernos. Una lógica diferente de organización social (que siempre estuvo en existencia. aunque marginada). particularmente en biología y en otros aspectos de la vida natural. se ha hecho visible en las décadas más recientes. Boaventura de Sousa Santos estaba haciendo el llamado por una transición paradigmática similar en las ciencias sociales (1992). hay un control ideológico estrecho para que los medios reflejen el mundo tal como es visto por quienes lo dominan. y las ciencias de la complejidad. los medios modernos La afirmación más conocida al respecto es la del libro de Prigonine y Stenger. sino que han animado sistemas supuestamente alternativos. sin embargo. sin embargo. Casi al mismo tiempo.Una minga para el postdesarrollo El argumento de una nueva manera de mirar la realidad En los últimos cientos de años. la vida económica y social ha tendido a ser organizada a partir de una lógica de orden. interacciones e interfases). es que esta lógica está presente no sólo en aquellas estructuras sociales que son evidentemente explotadoras. centralización y construcción de jerarquías. introducir brevemente el argumento de la importancia de considerar el ciberespacio. A manera de preludio quiero. 184 . En otras palabras. Empujada por el capitalismo y su impulso hacia la acumulación. esta lógica ha derivado en sistemas que privilegian a unos pocos a expensas de la gran mayoría. incluyendo el socialismo y la mayoría de las organizaciones de izquierda. como el universo de redes digitales. Lo que ha permanecido oculto en gran medida. Esta lógica parece manifestarse más claramente en dos dominios: las tecnologías digitales (el ciberespacio. Order out of Chaos (1984). En el modelo convencional. la información fluye unidireccionalmente de un mundo de emisores activos a uno de receptores pasivos. En este capítulo quiero describir lo que considero llamativo de la complejidad y su potencial para explicar y proveer de claves para la comprensión de los movimientos sociales opuestos a la globalización neoliberal (GNL).

Estas proponen rutas para la circulación de ideas que no están sujetas por controles centralizados. Conocido por varios entusiastas como un espacio de conocimiento. El modelo impulsado por las nuevas tecnologías de la información. Porto Alegre puede ser visto parcialmente como un resultado de esta dinámica). como en los mejores ejemplos de net. el ciberespacio puede ser visto como la posibilidad de incorporar un nuevo modelo de vida y de hacer en el mundo. el ciberespacio puede ser visto como un archipiélago descentralizado de zonas relativamente autónomas. Primero. constituye un espacio significativo para la interacción sujeto-sujeto 185 . el ciberespacio. de los computadores y las comunicaciones (NTIC) contrasta fuertemente con este modelo dominante. Esta micropolítica consiste en prácticas de mezcla. en estas visiones. que enfatiza la naturaleza «molecular» del ciberespacio (en oposición a la molar. el ciberespacio ofrece oportunidades sin precedentes para construir visiones compartidas por personas de todas partes del mundo (en este sentido.art). se basa en la «interactividad». un espacio de una verdadera interacción dialógica. Tercero. Como un espacio para el intercambio intercultural y para la construcción de estrategias artísticas y políticas compartidas. de acción-reacción de la información.Otros mundos (ya) son posibles operan sobre la base de un modelo vertical. las NTIC y el ciberespacio tienden a promover la creación de culturas en red sin las identidades homogeneizadas asumidas por los medios masivos. que se refiere a un marco totalmente nuevo de interacción (un modelo profundamente relacional en el cual pueden ser constituidas visiones negociadas de la realidad donde todos los receptores son emisores potenciales. Está en juego una micropolítica de la producción del conocimiento local posibilitada por la «arquitectura fluida» del ciberespacio. En otras palabras. al menos en principio. o caracterizada por conglomerados grandes y homogéneos). un espacio de inteligencia colectiva y una «noosfera» (esfera de pensamiento colectivo). Segundo. en las cuales las comunidades crean sus propios medios y procesan su propia información. reutilización y recombinación del conocimiento y la información. y permiten la irrupción de sub-culturas que son conscientes de la necesidad de re-inventar órdenes sociales y políticos.

La autoorganización está también en el corazón de la complejidad de la vida biológica y social. esta nueva economía del conocimiento podría estar al servicio de una humanidad emergente de cooperación. El sistema resultante de inteligencia en red puede tener un gran potencial cultural. La complejidad y el principio de autoorganización En su concepción utópica. centrada en la producción democrática de la cultura y la subjetividad. El trabajo reciente del teólogo de la liberación Leonardo Boff sobre la religación (2000) —un «reconectarse» de los humanos con la naturaleza.uiah. de ahí la necesidad de desarrollar una aproximación explícita a fin de diseñar este espacio como un medio que permita la innovación social. 2002). Harcourt. para la negociación de visiones y significados. las ciudades y ciertos mercados son algunas de las entidades que muestran lo que los científicos han 3 Pierre Lévy (1997) ha articulado más profundamente esta tesis en años recientes. incluyendo aquellas que examinan las «ciberculturas» (i. cultural y política. los enjambres. esta comprensión puede permitir una re-significación de la vida social y biológica. están desarrollando un marco para el estudio del impacto de la creciente digitalización sobre la vida cotidiana. Kari-Hans Kommonen y el ARKI Research Group del Laboratorio de Medios de la Universidad de Helsinski de Arte y Diseño. 1999. Bell y Kennedy. Puede configurar una sociedad de comunidades inteligentes. Sería receptiva a una multiplicidad de formas de vida y de culturas en vez de contribuir al avasallamiento de las identidades efectuado por la aplanadora de los medios de comunicación masiva del capital. 2000. social y político. pluralismo (singularidad) y aprendizaje colectivo. La tierra y dios también puede ser interpretados desde esta perspectiva (él apela explícitamente a la complejidad)—.fi 186 . el ciberespacio puede entonces ser visto como la posibilidad de establecer una lógica de autoorganización descentralizada y no jerárquica. Ver: http://arki. y de la libertad. En lugar de estar al servicio del capital. el internet es un primer paso en el desarrollo de un más complejo mediaespacio que está emergiendo del predominio de la digitalización. estructuras y prácticas.e.Una minga para el postdesarrollo (individual y colectivamente). Los hormigueros. Burbano y Barragán. Para los visionarios del ciberespacio. Para estos investigadores. una plataforma para la producción propia de mundos sociales y naturales3. Discusiones sobre el impacto de las NTIC sobre la vida cotidiana abundan. Este mediaespacio será central para elaborar y negociar ideas.

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llamado «comportamiento adaptativo complejo»4. Estos ejemplos evidencian la existencia de procesos de abajo hacia arriba en los cuales comienzos simples conducen a entidades complejas, sin que allí hubiera ningún plan maestro o una inteligencia central planeándolo. En estos casos, los agentes que trabajan en una escala (local) producen el comportamiento y las formas a escalas más altas (por ejemplo, las numerosas manifestaciones anti-globalización de los últimos años); las reglas simples en un nivel dan origen a una sofisticación y complejidad en otro nivel. Los científicos tienen una palabra para este descubrimiento, emergencia, que designa las acciones de múltiples agentes que interactúan dinámicamente y siguiendo a las reglas locales en vez de órdenes de arriba hacia abajo resultan en algún tipo de macro-comportamiento o estructura visible. Además, estos sistemas (algunas veces, no siempre), son «adaptativos»: aprenden con el tiempo, y así responden con mayor efectividad al ambiente cambiante. El comportamiento emergente —tal como ocurre en los ejemplos anteriormente mencionados— usualmente muestra una mezcla de orden y anarquía, de redes autoorganizadas y jerarquías (por ejemplo, los miles de encuentros en los andenes vs. los comportamientos regulados, para tomar como ejemplo las ciudades). La pregunta central es reconocer el potencial de autoorganización de diversos agentes o multiplicidades. Es importante respetar y construir sobre esta lógica (algunos programas e interfases nuevos intentan
4 Algunos ejemplos comunes son: cientos de unidades unicelulares invisibles que ocasionalmente se unen en un enjambre y crean un hongo grande y visible; colonias de hormigas que se desarrollan por un largo periodo de tiempo sin planificador central; mercados locales que, en el pasado, ligaban eficientemente a productores y consumidores, permitiendo que los precios se establecieran a sí mismos de manera que fuese comprendida localmente, sin grandes jerarquías o controles centrales; o la manera en que las ciudades se desarrollan sin mucha planeación sobre la base de interfases entre peatones, vehículos, bienes y servicios, etc. Ver la introducción sobre la emergencia de los sistemas complejos por Johnson (2001).Un trabajo más técnico, que intenta repensar la estructura social desde la perspectiva de la complejidad está en Kontopoulos (1993), quien presta atención a los asuntos de emergencia, estabilidad, escala, y formas heterárquicas de organización de una forma que puede resultar útil para pensar las estructuras emergentes y los espacios posibles de los movimientos antiglobalización (MAG). Sobre todo, he dependido del esfuerzo sostenido de Manuel Landa por aplicar la complejidad a los sistemas sociales.

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precisamente aprender a reconocer la complejidad). Esto implica construir sobre la lógica de inteligencias distribuidas de abajo hacia arriba (ni centralizadas ni descentralizadas, sino de tipo red) en contraposición a las formas unificadas, de arriba hacia abajo. La teoría de la complejidad apunta hacia la lógica que subyace a muchos dominios biológicos, sociales y económicos, aquella de las redes y la interconexión. Las redes constituyen la arquitectura básica de la complejidad. Están en la base de muchos tipos de procesos, desde la naturaleza a los computadores, desde los negocios hasta los movimientos, en cualquier lugar que se mire parece evidenciarse un universo en forma de telaraña. Los científicos físicos y naturales están actualmente mapeando redes de todo tipo, para tratar de determinar las estructuras y topologías de las redes, y sus mecanismos de operación. Los científicos sociales están empezando también a investigar las redes complejas. Como un pionero y defensor de esta investigación, Barabási así lo afirmó en una introducción al tema: «las redes dominarán el nuevo siglo a un mayor grado del que la mayoría de las personas están listas para reconocer [...] El pensamiento en red está listo para invadir todos los dominios de la actividad humana y la mayoría de los campos de la investigación humana» (2002: 7, 222). Sea lo que sea, el hecho es que el pensamiento en red está aquí para quedarse, y que ofrece lecciones interesantes para repensar muchos aspectos de la política de izquierda (y de todo tipo), desde las estructuras organizacionales a las dinámicas de los movimientos. Comúnmente, las redes se ensamblan a sí mismas siguiendo la lógica de la autoorganización. El planteamiento más sorprendente de los científicos es que, sin embargo, hay unas leyes básicas que gobiernan todas las redes. Por ejemplo, las redes están altamente interconectadas y constituyen «mundos pequeños», en el sentido de que cada elemento de la red está a tan sólo unos cuantos enlaces de los otros, particularmente debido a la presencia de agrupaciones, nodos y conectores. Y, por supuesto, no todo es posible dentro de las redes ya que algunos sitios y enlaces están mucho más conectados que otros, por lo que hay jerarquías de interconexión. En general, una nueva topología está constituida por unos pocos nodos grandes, como en el caso de la red mundial donde enlaces como
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Google, Yahoo o Amazon.com tienen mayor peso en la definición de la arquitectura de la red que los millones de nodos más pequeños. Estos nódulos determinan los vínculos preferenciales; en la economía global emergente, las grandes corporaciones tienen un rol determinante para dar forma a la economía en red; algo similar sucede con las redes de movimientos sociales, en las cuales los zapatistas y otros nodos claves (incluyendo el Foro Social Mundial) son cruciales para la estructuración de la red en su totalidad. En suma, aun cuando están auto-organizadas, las redes de este tipo siguen ciertas reglas, que los científicos llaman «reglas de poder» (Barabási, 2002). El teórico mexicano Manuel de Landa (1997, s.f., 2003) ha introducido una distinción útil entre dos tipos generales de redes: jerarquías y mallas (meshworks) flexibles, no-jerárquicas, descentralizadas y auto-organizadas. Esta es una distinción clave que subyace a dos filosofías alternativas de vida. Las jerarquías implican un grado de control centralizado, de rangos, de planeación activa, y metas y reglas particulares de comportamiento; operan bajo la tiranía del tiempo lineal y de estructuras arborescentes. Las organizaciones militares, las empresas capitalistas y la mayoría de las organizaciones burocráticas han operado sobre esta base. Las mallas (meshworks), al contrario, están basadas en la toma de decisiones descentralizada (como el «efecto enjambre» descrito arriba), la autoorganización, la heterogeneidad y la diversidad. En tanto que son no-jerárquicas, no tienen un único objetivo. Se desarrollan a través del encuentro con sus ambientes, aunque conservan su estructura básica. Otras metáforas utilizadas para describir este fenómeno son las estructuras arborescentes o «estrata» (para las jerarquías) y «rizomas» y «agregados auto-consistentes» para las mallas (de los filósofos Deleuze y Guattari, 1987). La metáfora de los rizomas sugiere redes de elementos heterogéneos que crecen en direcciones no planeadas, siguiendo las situaciones de vida-real que encuentran. Las jerarquías evitan la heterogeneidad y la diversidad, las mallas (meshworks) les dan la bienvenida. En síntesis, representan dos filosofías de vida muy distintas. Queda abierta la pregunta si las mallas rizomáticas escapan a las leyes de poder que caracterizan la mayoría de las redes regulares («libres de escala»).
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Una minga para el postdesarrollo

Debe quedar claro que estos dos principios se encuentran mezclados en la mayoría de los ejemplos de la vida real. También uno de ellos puede convertirse en el otro (como cuando los movimientos sociales de mallas (meshworks) desarrollan jerarquías y centralización). El internet es un caso puntual: formado altamente sobre el modelo de la autoorganización, ha sido paulatinamente colonizado por formas jerárquicas (desde los militares hasta los negocios electrónicos), que han intentado convertirlo en un espacio diferente destinado al consumo masivo de mercancía e información. Puede decirse que actualmente el internet es un híbrido entre componentes de malla (meshworks) y jerárquicos, con una tendencia a que los elementos de dominio y control se incrementen. Lo contrario podría ser dicho sobre la economía global. La economía corporativa del siglo XX estuvo basada en un modelo jerárquico similar al árbol; hoy las corporaciones están buscando evolucionar hacia una forma en red con estructuras de comando flexibles. Esto contradice la tendencia hacia grandes conglomerados, así que la economía capitalista continúa siendo una mezcla de redes descentralizadas y jerarquías. Como de Landa lo planteó «la nueva visión de los mercados hace énfasis en su descentralización (entonces las corporaciones no pertenecen allí), y esto apenas puede justificar la globalización que es en su mayoría el resultado de corporaciones» (2003:5). Los movimientos sociales pueden ir más adelante al optar decididamente por la lógica de la malla (meshwork). Para resumir, lo que sugiero es que en el ciberespacio y en la complejidad encontramos un modelo viable y, al menos potencialmente, significativo (en términos de menos posibilidades jerárquicas y más del tipo de mallas). Este modelo está basado en la autoorganización, la no-jerarquía y el comportamiento adaptativo complejo por parte de los agentes. Contrasta fuertemente con el modelo dominante del capitalismo y la modernidad, particularmente con encarnaciones como la globalización neoliberal. Está más cerca en espíritu con el anarquismo, y el anarquismo-socialista filosófico y político, y puede proveer dirección para las redes internacionalistas. El modelo de autoorganización, finalmente, constituye una forma enteramente diferente para la creación de la vida biológica, social y económica.
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esto puede contribuir a reinventar las dinámicas de la emancipación social. En otras palabras. Peltonen (2003) para el movimiento ambiental finlandés. que en gran medida es también «global? 6 191 .Otros mundos (ya) son posibles Sin proponerlo como el único modelo viable. Algunas preguntas de estrategia La transformación en cuestión puede ya estar sucediendo. un movimiento italiano difícilmente puede ver la complejidad de un movimiento local de la selva húmeda colombiana. Chesters (2003) y Escobar (2002) están entre las pocas aplicaciones de la complejidad en los movimientos sociales hasta la fecha. No siguen las indicaciones de ningún comité central. a pesar y más allá de los eventos globales visibles? ¿Hay un «efecto Seattle» sofocante que no nos deja ver la actividad continua que se presenta en los niveles locales/regionales. Puede verse que estos movimientos promueven una suerte de emergencia en su intento de hacer frente a los sistemas jerárquicos de la globalización neoliberal (GNL). 5 Un argumento algo similar ha sido planteado por Osterweil (2002) para los movimientos italianos. 2000). y para los dos es difícil ver la complejidad que su acción combinada pueda crear. resistencia y prácticas creativas. aunque ningún movimiento por sí solo «puede ver el todo» (por ejemplo. Sin embargo. la izquierda es entonces confrontada con una sociología novedosa y una política de la emergencia. al menos algunas veces6. pero actúan en su mayoría como respuesta a las preocupaciones locales/nacionales. Desde esta perspectiva. evidencian que pueden trabajar juntos. y en mis estudios del movimiento de comunidades negras del Pacífico (Escobar. aunque tienen en mente algunos asuntos globales5. Ninguno de los movimientos que componen los MAG pueden en sí mismo enfrentar al «sistema» entero o a la situación global. Peltonen (2002). dejando a un lado cuando están ligados a un número mayor de movimientos más diversos ). en resumen. deberían considerar este modelo seriamente en su organización. Con los MAG. como los movimientos sociales anti-globalización (MAG) lo indican. yo pensaría que los izquierdistas y progresistas de muchas partes del mundo. A largo plazo. O ¿hay un efecto global siempre sucediendo. tenemos un caso en que la acción local colectiva deriva en un comportamiento global.

por buenas razones. los MAG pueden ser pensados en términos de redes auto-organizadas (como mallas) de movimientos que producen un comportamiento que va más allá de cada movimiento individual. Tiene que haber los medios para permitir interacciones adecuadas (a través de los encuentros cara a cara. los movimientos basados-en-lugar y otros movimientos locales contribuyen al comportamiento emergente. la ecología.Una minga para el postdesarrollo el hecho de que haya formas de comportamiento emergente global afecta lo que los movimientos particulares piensan y hacen.). El «movimiento global» puede. a formas de macro-inteligencia y adaptabilidad. Los movimientos (y las personas) no son muy aptos para mantener estos varios niveles en la mente. esto es.. En otras palabras. de ahí la nece7 Desde la perspectiva de la complejidad. 192 . En otras palabras. esto es. aunque tener un sentido estratégico de la totalidad podría ser importante). Esto sugiere que cuando pensamos en los MAG es importante pensar en dos dinámicas: la vida diaria de los movimientos individuales y la escala histórica del movimiento colectivo a través de los años. en efecto. un cambio radical en el estado y la organización en una coyuntura crítica. Por supuesto. la utopía teórica sería una transición de fase como resultado de la actividad de los MAG. Muchas situaciones suprimen tal comportamiento. En estos casos. no cualquier interfase o colección de agentes es idónea para producir un comportamiento adaptativo emergente. o el carácter del «enemigo» pueda ser difícilmente evaluado (actualmente estas evaluaciones siempre constituyen una reducción peligrosa. Estas interacciones promoverían un aprendizaje complejo que no sucede solamente en lo local. aun cuando el «estado general del sistema». de carácter global. la ideología. quizás promovida por un tipo de dinámicas nolineales en los mecanismos de la economía. ni para responder a los patrones cambiantes a través del tiempo. etc. hasta el grado en que esto sea posible o deseable7. Es importante reconocer el rol del comportamiento de autoorganización para promoverlo. etc. del ciberespacio y de estructuras organizacionales flexibles y novedosas. las formas globales de conocimiento y de formular estrategias no pueden ser reducidas a movimientos individuales. desarrollar su vida o adaptarse por un mayor lapso de tiempo que cualquier otro movimiento individual que contribuya a esto.

Otros mundos (ya) son posibles sidad de fomentarlo. en la propuesta de una Red Mundial de Movimientos Sociales. Tiene que haber tanto la conexión como la organización para promover niveles más altos de aprendizaje. Para orientar la interactividad hacia estos fines. es necesario considerar las reglas de la interacción. la necesidad de un grado de auto-regulación y de control descentralizado surge cuando la comunidad/sistema no puede alcanzar un balance constructivo por sí mismo. Esta doble dinámica parece estar ya presente. internacionalista y anti-imperialista. La retroalimentación negativa también es importante al intentar dirigir un sistema hacia metas particulares. feminista. para construir un debate político más profundo. Tomando ventaja de los espacios virtuales y reales creados por el Foro Social Mundial. con alguna medida de liderazgo. La autoorganización necesita ser timoneada de maneras específicas para producir los tipos de inteligencia colectiva que son necesarios. procesos de toma de decisión y nuevas formaciones para articular e impulsar una agenda radical democrática. Esta propuesta surge del reconocimiento de la necesidad de nuevas estructuras. mayores serán las probabilidades de una retroalimentación positiva. opiniones e información sobre la presente coyuntura y establecer algunas prioridades compartidas y tareas necesarias. pero también capitalizar el comportamiento de enjambre y la retroalimentación positiva de la autoorganización. en principio. convirtiéndolo en un sistema adaptativo complejo. al menos. esta propuesta apunta a generar unas bases mínimas para una red mundial de movimientos sociales. Los movimientos deberían aprender a «leer los signos» y adaptarse. Desde una perspectiva teórica. lo que se necesita es una combinación de una retroalimentación positiva cada vez más abierta y autoorganización. También en el plano teórico. el sistema debe ser cableado («wired») acertadamente. En la jerga de las NTIC. Mientras más grande sea la interconexión. La red podría ayudarnos a desarrollar las condiciones para que los diversos movimientos sociales del mundo puedan intercambiar análisis. y para extender el alcance de los movimientos a todos los 193 . para establecer estructuras horizontales que faciliten el intercambio y las acciones comunes. El objetivo es ir más allá de los encuentros episódicos entre los movimientos. estructura y regulación.

multiplicidad y no-jerarquía. los movimientos podrían ser más efectivos al construir sobre esta lógica e ir adelante en el juego. Ver también Critical Art Ensemble (1996). Surge entonces la pregunta: ¿pueden los MAG crear una suerte de inteligencia colectiva que se oponga a la sociología de la au8 El arte electrónico. Como Adamovsky (2003) lo ha advertido acertadamente. el net. los MAG pueden ser pensados como fabricadores de inteligencia descentralizada con la ayuda parcial de las NTIC y siguiendo su lógica no colonizada. 2002). Un estudio de las redes desde una perspectiva dominante es Arquila y Ronfeldt (2001).art y el diseño de programas son otros campos donde una gran innovación está tomando lugar en la dirección de autoorganización. la propuesta concuerda con la lógica de la complejidad y la autoorganización. King (2000). Los movimientos desarrollarían un mayor grado de conciencia a partir del hecho de que sólo la inteligencia distribuida puede llenar los requisitos: aquellos de contribuir con cualquier acción y acto político al proceso de largo aliento de construir mundos alternativos8. Ver la versión original de este artículo para algunas referencias. del ciberespacio. Si es cierto que el capitalismo global y la sociedad de la información están intentando una reestructuración hacia la forma de red. y las disertaciones sobre las redes zapatistas están en Solano-Leyva (2001) y Olesen (2002). Burbano y Barragán (2002) para experimentos latinoamericanos recientes. 194 . Para hablar otra vez de los movimientos.Una minga para el postdesarrollo continentes. En este nivel. La autoorganización adaptativa es la mejor alternativa disponible. Aplicaciones de la teoría de la red para los movimientos y asuntos globales en Waterman (1992). el capitalismo progresivamente perdería contra los MAG que ya estos habrían aprendido a «pensar como un enjambre» (Johnson. particularmente. o imponer agendas. Esta «política de la emergencia» muestra que puede haber inteligencia colectiva y «resultados reales» (en términos de poder) en el comportamiento auto-organizativo. el peligro puede empezar cuando quienes facilitan los procesos —y trabajan dentro de organizaciones jerárquicas— intentan crear una estructura que reclama representar «la totalidad» de los movimientos sociales. incapaz de propender por una estrategia de inteligencia colectiva. en vez de permitir que cada nodo entre y salga de las coaliciones de la red de acuerdo con sus propios intereses y necesidades. combinada con algunos elementos de estructura y regulación ya descritos. Los movimientos tienen la ventaja ya que.

ellas producen un grado de des-localización global y borramiento del lugar quizás mayor que nunca antes. además de promover la desigualdad. el trabajo de María Suárez (2003) con la radio FIRE y la red en internet en Costa Rica. el cuerpo y el lugar. 9 Ver. Escobar. con la esfera pública. ¿Qué tiene que ver todo esto con el poder? ¿Hay un sentido de poder en la complejidad? Aquí sólo puedo hacer unas pocas anotaciones sobre esta pregunta crucial. Esto no es fácil de cumplir. Quizás es sobre esta base que un reto internacional(ista) y una alternativa a la globalización neoliberal puede entonces ser impulsado más efectivamente. patriarcales y etnocentristas que hoy regulan las NTIC y las prácticas de la red. La «ecología del comportamiento» de los MAG muestra que ciertamente han desarrollado un comportamiento adaptativo al ambiente cambiante del ciberespacio. Algunas feministas y ambientalistas son muy conscientes de este hecho (Harcourt. como el más apropiado para los movimientos sociales de hoy en día. ¿Quiénes son los más marginalizados y desempoderados por estas tendencias? Es muy común que la respuesta a esta pregunta sea: las mujeres. 2003). y promoverlo para la sociedad como un todo a partir de su propio trabajo local. Virilio. por ejemplo. Esto significa que necesitamos poner especial atención a la economía política de las NTIC en el amplio sentido del término. a las tendencias y estructuras capitalistas.Otros mundos (ya) son posibles sencia de la globalización neoliberal? Si es así. la gente pobre. 1999). esto es. los movimientos sociales deberán exhibir un comportamiento adaptativo complejo y emergente. con una constante auto-examinación crítica» (Waterman. con lo marginalizado. Una advertencia final es indispensable. Las visiones izquierdistas del futuro pueden ser entonces construidas sobre el principio relacional y radicalmente autoorganizacional del trabajo en red. ya que las mismas NTIC hacen caso omiso de la localidad. las minorías étnicas y. 1999b. Este análisis también debe darnos claves sobre qué agentes deben estar —y eventualmente están— en el frente de batalla de las NTIC9. 1999b. 195 . por supuesto. Para que la visión presentada más arriba tenga una oportunidad debe estar acompañada de una obligación ineluctable: «con lo local/ localidad.

con respecto a la naturaleza del ciberespacio y las NTIC en un lado. interacción local y global. Hay entonces una política cultural del ciberespacio que resiste.sidint. y un continuo ir y venir entre la ciberpolítica y la política basada en el lugar. o el activismo político en locaciones físicas donde los trabajadores o tejedores de red se asientan y viven. reales y virtuales. para la acción10. por ejemplo. SID (www. esta política cibercultural puede ser más efectiva si cumple con dos condiciones: conciencia de los mundos dominantes que están siendo creados por las mismas tecnologías de las cuales las redes progresistas dependen. y presenta alternativas a los mundos dominantes. 196 . organizado por la Society for International Development. 10 Ver. y a la reestructuración real efectuada por el capitalismo transnacional guiado por las NTIC. metas locales y globales. Esta es precisamente la política que algunos movimientos de hoy intentan desarrollar al combinar creativamente estrategias locales y globales. por el otro. el proyecto de «Mujeres y la política del lugar».org). la cuales necesitan ser ecológicas y étnicas en el sentido amplio de ambos términos. Esto significa que su objetivo es crear comunidades inteligentes subalternas.Una minga para el postdesarrollo Hay una ecología política del ciberespacio que sugiere que las «culturas» desarrolladas a partir de las redes apoyadas por las NTIC necesitan ser conscientes del carácter doble de la lucha. En consecuencia. transforma.

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