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DECLARACIÓN

La distribución de una escueta comunicación de Rectoría, en el sentido de
que habrá una reducción del presupuesto de las unidades, ha generado verdadera
alarma en la comunidad. Por lo pronto, no se conoce el alcance de las medidas, ni los
criterios que se aplicarán, ni las formas de reclamación en el caso de situaciones
inequitativas y muchas otras variables.

La AFA se hace un deber en expresar lo siguiente:

1). Desde hace largo tiempo se viene solicitando una aclaración de la
situación financiera de la Universidad. A pesar del compromiso de la Junta Directiva
de hacer la auditoría externa antes de la elección de Rector, ello no ocurrió,
desoyendo numerosas peticiones.

2). Lo anterior obedece entre otros aspectos a la recomendación de la en
ese entonces rectora subrogante de no hacer la referida auditoría antes de la elección.
Además, la misma autoridad, al suscribir los balances de la universidad, expresó
formalmente que no existían reparos. ¿Se debe interpretar esto como la inexistencia
de crisis?

3). Sin mayores antecedentes, la crisis se presenta ahora como un hecho
vago, difuso, no cuantificado, entregada a datos que presumiblemente sólo conocen
las autoridades, con lo cual no se hace sino continuar con la política de secretismo
burocrático que ya conocemos.

4). Se habla ahora de una reducción presupuestaria, se rumorea que se
afectarán las remuneraciones, etc. pero no se conocen los criterios que podrán
aplicarse y los medios que contemple la institucionalidad interna para evitar posibles
situaciones inequitativas como las que hemos tenido que sufrir en profusión en la
administración anterior.

5). No obstante las múltiples peticiones sobre transparencia de las
remuneraciones, ellas continúan manteniéndose en secreto, a pesar de las normas
constitucionales pertinentes y de la nueva ley de transparencia que se acaba de
promulgar. Si se llegan a aplicar medidas de reducción de remuneraciones, nadie
podrá saber si su caso ha sido tratado justa y equitativamente, porque cada situación
será personalísima y secreta.

6). Si se opta por la “regla general”, es decir una rebaja porcentual igual
para todo el mundo, también se incurriría en falta de equidad, pues sabemos que las
diferencias remuneracionales existentes -que se mantienen obstinadamente en
secreto-, harán que la rebaja tenga diversos efectos según el tramo en el que cada uno
se encuentre.

7). Lamentamos tener que decirlo, pero estas medidas, que no hacen sino
generar los continuos rumores negativos que se vienen arrastrando por años en la
universidad, no reflejan el espíritu “pluralista y democrático” que se dice postular.
Continuamos con una administración donde el poder se encuentra en el staff
superior, como una clase aparte, y donde los miembros de la comunidad
-académicos y funcionarios-, no son sino subordinados.

8). Toda la situación llega a una verdadera culminación, al anunciarse
reducciones para los miembros de las unidades, sin decirse nada del staff de rectoría,
cuyas remuneraciones y asignaciones también son desconocidas, en el ambiente
general que nos viene caracterizando desde hace varios años.

9). Durante el período electoral se entregó como argumento para no
postergar las elecciones el hecho que sólo una autoridad titular podría solucionar la
crisis económica de la UV, por cuanto tendría la facultad de negociar tanto con la
banca como con el Gobierno. Por este motivo sorprende las medidas que se
anuncian.

10). Se solicita lo siguiente: a) Que se den a conocer las instrucciones
concretas impartidas a los decanos, aludidas en la carta del rector; b). Que se den a
conocer los criterios que se proyecta aplicar; c). Que se den a conocer las
remuneraciones de modo transparente, según tantas veces se ha solicitado; d). Que
los antecedentes anteriores sean objeto de debate a nivel de la universidad y de los
cuerpos colegiados, incluyendo los Consejos de Escuela o Carrera que tienen la
visión cabal de lo que pasa en la unidad; e). Que tras las decisiones pertinentes,
previos los debates que corresponden se establezca un mecanismo neutral y objetivo
para reclamar de las posibles determinaciones inequitativas, como tantas que hemos
sufrido en las administraciones anteriores (Riquelme y Acuña).

De no obtener respuesta inmediata, la AFA se verá obligada a tomar las medidas
que sean necesarias para defender estos planteamientos.

Directiva
Asociación de Funcionarios Académicos
Universidad de Valparaíso

Valparaíso, 20 de agosto de 2008.

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