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editorial

Concertación, bipartidismo y
movimientismo
Las alternativas del sistema de partidos en Argentina

La crisis de los partidos es un lugar común del deba- En cuarto lugar, tanto el radicalismo como el justicia-
te político, periodístico y académico argentino. Su ori- lismo son expresiones políticas idiosincrásicas de la
gen tiene fecha fija: el año 2001. Sus causas y sus pers- Argentina que difícilmente se ajusten a un molde bina-
pectivas de superación son objeto de ese debate y deter- rio de descripción del sistema de partidos al estilo
minan acciones desarrolladas por los diferentes actores. izquierda/derecha.
El presente documento se propone contribuir a la Las fuerzas políticas susceptibles de encuadrarse en
formulación de una estrategia nacional, popular y demo- esa clasificación concitan pocas expectativas electorales.
crática de superación de la crisis de los partidos políticos Tomando como caso las elecciones presidenciales y
argentinos, que nos permita reconstruir una nación agrupando las fórmulas de distintos partidos, el mejor
soberana, con justicia social e integrada al mundo. resultado de “la izquierda” y “la derecha” se verifica en
1989, cuando alcanzan el 4,75 por ciento y el 15,25 por
1. El sistema de partidos 1983-2001 ciento de los votos válidos, respectivamente.
La recuperación del régimen democrático y su man- En consecuencia, las posibilidades de superación del
tenimiento desde 1983 está asociada a la conformación bipartidismo dependen de una redefinición de las rela-
de un sistema bipartidista de características peculiares. ciones entre los propios protagonistas del esquema
bipartidario: emergencia del FrePaSo en 1995, forma-
En primer lugar debe señalarse que, si bien los acto-
ción de la Alianza en 1997 y de la Concertación Plural
res principales se cobijan bajo las identidades políticas
en 2007.
heredadas del período anterior iniciado en 1945, operan
sendos cambios fundamentales en sus concepciones y Sin embargo, resulta pertinente formularse la pre-
sus prácticas: gunta: ¿por qué sería necesario “superar” el bipartidismo?
¿No es acaso el bipartidismo el mejor modelo de sistema
El radicalismo se propone una estrategia de supera-
de partidos bajo un régimen democrático?
ción de la dinámica peronismo/antiperonismo, renun-
ciando a su condición exclusiva de vehículo electoral de 2. La naturaleza de la crisis
este último.
Conviene rechazar como explicaciones válidas para
El peronismo se estructura bajo una forma partidaria nuestros problemas las apelaciones a una genérica crisis
y abandona gradualmente la dinámica movimientista. de representatividad partidaria o a la emergencia de nue-
vas formas de la política (tales como la video política), o
En segundo lugar, se trata de un bipartidismo confi-
las críticas moralistas de la política.
gurado por los resultados electorales de los cargos ejecu-
tivos: pese a la presentación de numerosas opciones, los Estos argumentos forman parte de nuestro clima
votos a los candidatos presidenciales del Partido de época, pero ni siquiera nos proporcionan buenas
Justicialista y de la Unión Cívica Radical suman el 92 descripciones.
por ciento en 1983 y el 80 por ciento en 1989.
Ajustándonos a los hechos, podemos distinguir entre
Entre ambos partidos se reparte, como mínimo, el 80 el agotamiento del bipartidismo y su crisis.
por ciento de los gobiernos provinciales y la abrumado- 1
Los fracasos del gobierno de Alfonsín, los éxitos del
ra mayoría de los intendentes municipales elegidos entre
gobierno de Menem y el Pacto de Olivos contribuyeron
1983 y 1999.
decisivamente a disminuir las expectativas electorales del
En el plano legislativo, pese a la preponderancia del radicalismo.
dispositivo bipartidista, se expresan los matices que
La orientación estratégica del gobierno de Menem
aportan las otras fuerzas políticas.
(apertura económica, privatizaciones, desregulación,
Por lo tanto, como tercer rasgo característico, debe indulto a los criminales de la dictadura) generó una disi-
señalarse una asimetría entre una escena pública pobla- dencia peronista expresada por distintos grupos políticos
da por múltiples actores partidarios y resultados electo- y sindicales que intentaron nuevas expresiones electorales
rales bipartidistas. en conjunto con otras fuerzas de menor peso relativo.
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Estos dos procesos confluyeron en la aparición del fiscal entre “la” provincia y “las” provincias.
Frente Grande en 1993 y del Frente País Solidario
En este preciso contexto deben interpretarse las dos
(FrePaSo) en 1995, expresiones que lograron el tercer y
derrotas electorales de Duhalde y el triunfo presidencial
segundo lugar en las elecciones de convencionales cons-
de De la Rúa.
tituyentes de 1994 y presidenciales de 1995 respectiva-
mente, configurando un fenómeno caracterizado por los Al gobierno de la Alianza le bastó con una sucesión
siguientes rasgos: de ajustes, la depresión económica y el escándalo de
corrupción en el Senado para defraudar las expectativas
Fueron alianzas electorales organizadas en torno a
de cambio que había despertado en el electorado.
figuras políticas, con bases organizativas difusas.
La crisis del sistema de partidos, que se manifiesta en
Predominaban dirigentes de origen peronista, aun-
las elecciones legislativas de 2001, rápidamente será
que la apelación genérica se hacía desde el “progresismo”
absorbida por la crisis política de diciembre.
o “centroizquierda”.
3. La crisis política
Su unidad dependía de la oposición a las principales
decisiones del gobierno de Menem, caracterizado gené- El 19 y 20 de diciembre de 2001 la Argentina esta-
ricamente como “neoliberal”. lló. En esas jornadas de caos, violencia y acción política
de masas se condensaron las diversas modalidades de un
Sus votantes provenían del amplio abanico electoral
proceso de descomposición de nuestra sociedad que
de base urbana que había contribuido al triunfo de
reconoce su origen en el 24 de marzo de 1976.
Alfonsín en 1983.
Esa fecha precisa el inicio simultáneo de un deterioro
En este contexto Alfonsín y Menem acuerdan el Pacto
permanente de las condiciones materiales de vida de
de Olivos, cuya función histórica resulta paradigmática y
millones de argentinos articulado a la desaparición, asesi-
paradojal. Por un lado, el dispositivo bipartidista logra un
nato, encarcelamiento y tortura de miles de compatriotas.
hecho trascendente (la primera reforma constitucional
ampliamente consensuada de la historia argentina) a par- La dictadura encabezada por Videla, Massera y
tir de motivaciones relativamente mezquinas (la reelec- Agosti inaugura un verdadero proceso de desorganiza-
ción para Menem, cargos de minoría y ámbitos institucio- ción de una sociedad que había mantenido durante
nales para el radicalismo). Por otro lado, este acuerdo prácticamente un siglo una obstinada búsqueda de la
bipartidario que consolida la democracia, sin embargo, integración basada en la movilidad social ascendente
desgasta a los partidos de cara a la sociedad. impulsada por la educación y el trabajo.
La Alianza UCR-FrePaSo emerge, entonces, como Durante los 25 años que van desde 1976 hasta 2001,
un intento de superación del agotamiento del bipartidis- todos los indicadores sociales dan cuenta de la fragmen-
mo, a la vez que de recuperación del terreno perdido por tación social que deviene en exclusión y se cristaliza en
los radicales. heterogeneidad.
La estrategia de la Alianza es clara: primero, ofrece Este fenómeno se mostró indiferente a la apertura
un vehículo electoral potente para los que estaban des- democrática de 1983: la representación política se con-
contentos con Menem. Segundo, propone una cons- centró en la gobernabilidad y la ética de la responsabili-
trucción política que, desde los partidos tradicionales dad desplazó a la ética de las convicciones.
(transversalidad), concluiría en una fuerza de centro Lentamente la política argentina fue despojándose de
izquierda, configurando un nuevo bipartidismo cuyos sentido, deviniendo en un sistema político divorciado de
polos estarían identificados con las fuerzas ideológicas los intereses de la mayoría de la población.
predominantes en el mundo: conservadurismo neoli- Algunos hitos que trazan este recorrido son: la decla-
beral/socialdemocracia progresista. ración de “economía de guerra” hecha por Alfonsín en
El proceso que va desde los preparativos electorales vísperas del lanzamiento del plan Austral; el reconoci-
2 de 1997 a las presidenciales de 1999 demuestra que la miento de Menem de que si hubiera explicitado su pro-
condición necesaria de la viabilidad electoral de la grama de medidas económicas durante la campaña elec-
Alianza es la incapacidad del peronismo para superar al toral no ganaba las elecciones de 1989; y la testaruda
menemismo. incapacidad con la que el gobierno de la Alianza se afe-
rró a la convertibilidad.
En efecto, la dinámica de la “interna” peronista reco-
noce una doble determinación: por un lado, la confor- El modelo económico basado en la convertibili-
mación de bases socioeconómicas diferentes en torno a dad a paridad fija del peso con el dólar había mostra-
los liderazgos de Menem y Duhalde (las finanzas, los do sus limitaciones con la crisis del sudeste asiático
servicios y los importadores versus la producción, el de mediados de 1997 y, aunque en el año siguiente
empleo, la sustitución de importaciones y la exporta- logró una importante recuperación, recibió un golpe
ción). Por otro lado, las divergencias en torno al ajuste mortal con el default ruso de agosto de 1998 y la
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devaluación brasileña de comienzos de 1999. 6. Crecimiento y transición política
Cuando asumió De la Rúa era imposible sostener la Los enormes costos sociales de la salida de la conver-
dinámica de endeudamiento público externo y exporta- tibilidad serán el dato inicial del gobierno encabezado
ción privada de divisas propia de la convertibilidad, por Néstor Kirchner.
como quedó demostrado con los fracasos que experi-
La exitosa renegociación de la deuda externa, el man-
mentaron todos los programas de ajuste, el mega canje,
tenimiento de condiciones macroeconómicas favorables
el blindaje y el corralito.
al crecimiento productivo, la recuperación de la inver-
Las sucesivas decepciones de las mayorías electorales sión pública y el fortalecimiento del consumo, explican
desembocaron en el repudio generalizado a la clase polí- las altas tasas de crecimiento sostenido a lo largo del
tica expresado en las elecciones legislativas de 2001 y en período y la espectacular disminución de los niveles de
las jornadas del 19 y 20 de diciembre que provocaron la desocupación.
renuncia del Presidente De la Rúa.
Sin embargo, nuestro problema fundamental es la
4. El contexto internacional transición del sistema político.
El desarrollo de la crisis política argentina se produce El bipartidismo consolidado desde 1983 no sobrevi-
en un contexto internacional que combina dos tendencias: vió a la crisis de 2001: la fragmentación social se expre-
só en forma dramática en el nivel de la política, y en las
el lento, aunque persistente, proceso de desplazamiento
elecciones presidenciales de 2003 tanto radicales como
del centro de gravedad mundial desde el occidente hacia
peronistas se presentaron en tres fórmulas distintas.
el oriente, y la pérdida relativa de primacía de las finan-
zas y el correlativo ascenso de los recursos naturales y los Esta realidad nos plantea el desafío de reconstruir
alimentos. una mayoría que asegure el gobierno y sea representada
por el gobierno.
China, India, el 11-S, el choque de civilizaciones, los
precios del petróleo y de la soja, la transición energética 7. La Plaza del 25 de mayo de 2006
y las reservas de agua dulce, son algunos de los nombres
El Presidente Kirchner convocó a la concertación
propios de aquellas determinantes, cuyo efecto inmedia-
plural durante el acto de celebración de un nuevo
to sobre la Argentina y América del Sur, a excepción de
aniversario de la Revolución de Mayo y los 3 años de
Colombia, fue la “desatención imperial”.
su gobierno.
Nuestra historia nacional es la historia de las sincroní-
La palabra presidencial fue contundente: la Plaza es
as recurrentes entre crisis del sistema mundial y emergen-
de los trabajadores, de Eva Perón, de las Madres y
cia y formación de un espacio de poder autónomo: guerra
Abuelas de Plaza de Mayo, de los 30.000 desaparecidos.
napoleónica/independencia; guerra anglo bóer/consolida-
ción del estado nacional; primera guerra mundial/yrigo- Desde esa Plaza se reconoce a Juan Domingo Perón
yenismo; segunda guerra mundial/peronismo. como el “dueño” histórico del balcón. A este lugar volvió
la generación que “llenaba” la plaza hace 30 años.
Las tendencias fundamentales del contexto interna-
cional actual determinan una nueva “hora de los pue- Desde ese suelo se convoca a todo el pueblo argenti-
blos” en las naciones suramericanas. no a hacerse presente en su diversidad.
5. Emergencia y recuperación Así, la Plaza del 25 reunió a los distintos actores
sociopolíticos que, en diferentes momentos y con diver-
En nuestro país, la salida de la crisis ocurrió como
sas modalidades, enfrentaron a la lógica del “ajuste per-
consecuencia de un doble desplazamiento en el sistema
petuo”. También se sumaron otros sectores políticos y
político: primero del elenco radical/frepaso al justicialis-
sociales que confluyen en la búsqueda de un país centra-
mo; segundo de las provincias a la provincia de Buenos
do en la producción y el trabajo para todos.
Aires.
Esta dinámica explica el breve interinato de La oportunidad de transformación que abrió la 3
Rodríguez Saa y la formación del gobierno de emergen- acción popular del 19 y 20 de diciembre de 2001
cia encabezado por Duhalde y sostenido en la base por encuentra en la Plaza del 25 de mayo de 2006 su expre-
un acuerdo bipartidario bonaerense, peronista y radical. sión positiva.
Este dispositivo político suspendió el pago de la 8. La Concertación Plural
deuda externa, devaluó el peso, estableció retenciones a
La Concertación Plural ha recorrido su primera
las exportaciones y controles de cambio, asistió con sub-
etapa desde la convocatoria del 25 de mayo de 2006
sidios dinerarios a casi 2 millones de desocupados y
hasta las elecciones del 28 de octubre de 2007. Sus ras-
pobres, facilitó el acceso popular a los medicamentos y
gos característicos son:
sostuvo el incipiente proceso de recuperación de la acti-
vidad productiva. La constitución de una fórmula presidencial biparti-
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daria peronista-radical. En la ciencia política encontramos dos conceptos


establecidos de “hegemonía” y “hegemónico”: el prime-
La proliferación de listas para el resto de las catego-
ro, debido a Antonio Gramsci, es un atributo de la socie-
rías electorales.
dad, en tanto que el segundo, formulado por Giovanni
Un bajo nivel de integración bipartidario en el Sartori, refiere al sistema de partidos.
resto de las categorías electorales (algunas excepcio-
En el contexto gramsciano, la hegemonía entendida
nes notables son la fórmula para la gobernación de
como dirección moral e intelectual de la sociedad se
Mendoza y la lista de diputados nacionales de la pro-
asienta en instituciones, organizaciones y prácticas de la
vincia de Buenos Aires).
sociedad civil. La hegemonía garantiza la estabilidad del
La Concertación reúne un amplio abanico de diri- orden social, sintetizada en la célebre fórmula de domi-
gentes validados por la representación electoral, configu- nación más consentimiento.
rando una fuerza política de carácter oficialista.
Para Sartori, un sistema de partidos resulta hegemó-
No obstante, en una importante cantidad de casos los nico cuando, pese a que existen partidos diversos, sólo
oficialismos locales son desafiados por oponentes que uno está habilitado para ejercer el gobierno durante lar-
integran la Concertación a nivel nacional. gos períodos debido a situaciones de hecho y a disposi-
La asincronía entre algunos procesos electorales loca- tivos institucionales que garantizan esa supremacía.
les y la elección nacional facilitó la convergencia en la El caso típico de hegemonía es el “americanismo”, en
fórmula presidencial, manteniendo la competencia en el tanto que el ejemplo de partido hegemónico es el PRI
nivel local. mexicano. En ambos casos estos conceptos se asocian
En consecuencia, Cristina Fernández de Kirchner positivamente con el mantenimiento del orden social,
encabezó la fórmula de una fuerza política en proceso de aun cuando resultan opuestos a las preferencias valorati-
formación, con un gran dinamismo “interno” y difusos vas de los autores (el socialismo para Gramsci, la demo-
límites “externos”. cracia competitiva para Sartori).

En términos del resultado electoral, se puede afirmar Una hegemonía social o un partido hegemónico
que la mayor parte del voto del Frente para la Victoria devienen disfuncionales como efecto del conflicto
provino de electores peronistas y que la mayoría de los sociopolítico.
peronistas votó por Cristina Fernández de Kirchner. Entre 1880 y 1930 se registra la única experiencia
La fórmula también se impuso en todas las provin- hegemónica de nuestra historia, basada en la comple-
cias gobernadas por radicales incorporados a la mentación económica con Gran Bretaña y en el predo-
Concertación. minio de valores liberales y progresistas en la sociedad
civil, y sostenida por la supremacía del Partido
Por lo tanto, el núcleo fuerte del voto por el oficialis- Autonomista Nacional, entre 1880 y 1916.
mo es un voto organizado, movilizado o referido a las
organizaciones y líderes que integran la Concertación. Desde que la crisis mundial de 1930 dinamitara los
cimientos de la hegemonía liberal, vivimos una recurren-
El plus de “voto independiente o de opinión” puede te insuficiencia hegemónica. Entre 1945 y 1955, el pero-
estimarse en el 20 por ciento del resultado obtenido por nismo intentó la construcción de una nueva hegemonía,
la candidata peronista. pero fracasó.
9. Hegemonía Una de las manifestaciones de esta insuficiencia hege-
El uso de los términos “hegemonía” y “hegemónico” mónica es la inestabilidad política: en la Argentina del
es recurrente en el debate público argentino, a pesar de siglo XX no hubo partido hegemónico ni democracia
las fragilidades de nuestro sistema político. competitiva. Afortunadamente, ni el régimen del fraude
electoral, ni las dictaduras militares fueron estables (el
Estas expresiones sirven tanto para connotar caracte-
dictador más duradero no completó un mandato consti-
4 rísticas personales de Néstor Kirchner y de Cristina
tucional de seis años).
Fernández de Kirchner (colérico, soberbia, autoritarios),
como para describir situaciones políticas tales como la 10. Las alternativas del sistema de partidos
sucesión presidencial entre los integrantes de una pareja Nuestro desafío es construir un sistema de partidos
matrimonial, la relación entre el Poder Ejecutivo y el que sostenga un proyecto nacional durante los próximos
Congreso o las relaciones entre el gobierno nacional y cincuenta años.
los provinciales.
Las alternativas en debate son: bipartidismo, movi-
Sin embargo, esta utilización calificativa de los
mientismo y concertación.
términos “hegemonía” y “hegemónico” desplaza los
usos aceptados en el ámbito académico, empobre- Entre aquellos que sostienen la conveniencia de que
ciendo el debate. el sistema evolucione hacia el bipartidismo, están los que
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quieren que se asimile al modelo europeo de centroiz- trabajo y generando nuevas instancias de negociación en
quierda/centroderecha y aquellos que piensan que las que se establezcan metas de productividad, empleo e
debería renacer la alternativa justicialismo/radicalismo. ingresos por sector de actividad.
Sin embargo, en un contexto de insuficiencia hege- En definitiva, la concertación es plural porque son
mónica, el bipartidismo: o bien se vacía completamen- muchos esfuerzos, grandes y pequeños, de negociación y
te de contenido y se subordina a los poderes fácticos, o acuerdos en los que están involucrados diversas organi-
bien reproduce, en su alternancia, la heterogeneidad zaciones, grupos y dirigentes.
social y sus proyectos antagónicos, con la consecuente
11. El Proyecto Bicentenario
espiral de decadencia.
El año 2010 nos convoca a un nuevo inicio: la
El movimientismo, en cambio, apunta a superar la
reconstrucción de la Nación, cohesionada e integrada
insuficiencia hegemónica mediante un proceso de pola-
al mundo.
rización que desnivele la correlación de fuerzas sociales
y permita establecer una nueva hegemonía. La Concertación Plural es la plataforma política que
permitirá la elaboración e implementación de un nuevo
La historia y la geopolítica nos muestran los límites
proyecto nacional, cuyos ejes básicos son:
precisos que tiene esta alternativa: el resultado más pro-
bable es la fractura social, el aumento de los niveles de Cultura política
intervención extranjera y un mayor deterioro de las con- Nuestra cultura política nacional y popular se formó en
diciones de vida de la población. el contexto de la crisis mundial de 1930, de la guerra fría
La concertación es un proyecto abierto. Ha dado y de la dinámica de enfrentamiento peronismo/antipe-
sus primeros pasos en el terreno institucional y elec- ronismo. Su núcleo conceptual está sintetizado en el
toral, pero todavía falta mucho por recorrer. Su base enunciado “todo lo nacional es popular, todo lo popular
de gobernabilidad está asegurada por la mayoría elec- es nacional”. Esta fórmula permitía diferenciarnos,
toral del 28 de octubre de 2007 y los valores mínimos simultáneamente, del nacionalismo oligárquico, de ins-
que dan coherencia a las iniciativas de la concertación piración fascista o falangista al estilo de la Liga
son la democracia, los derechos humanos, la justicia Patriótica, y del internacionalismo proletario del Partido
social y la soberanía. Comunista.
Para que sea efectiva debe ser doblemente plural, La reconstrucción nacional nos exige una reformulación
articulando a participantes diversos en diferentes esce- de este núcleo conceptual, partiendo de la afirmación de
narios: político, institucional y social. Perón: “para un argentino no hay nada mejor que otro
argentino”. Esto significa una nacionalidad más amplia
En el plano político, la concertación debe proponer-
que su base popular, que contenga la diversidad de
se como espacio de formación de una voluntad común a
manifestaciones de la vida social y cultural del país.
partir de partidos políticos organizados. Su base de sus-
tentación deben ser las mayorías peronistas y radicales. La piedra fundamental de esta nueva cultura política es
A diferencia de la “transversalidad” que se proponía divi- la fórmula “educación + trabajo = movilidad social ascen-
dir a los dos partidos históricos y generar dos nuevas dente”. A la luz de esta fórmula debemos reconstruir
identidades (centroizquierda/centroderecha), la concer- nuestra historia nacional como la continuidad de una
tación debe reconocer y articular las individualidades sociedad que ofrece cada vez más y mejores oportunida-
políticas organizadas. des para sus ciudadanos. De Alberdi y Sarmiento hasta
Yrigoyen, Perón y Frondizi.
Los movimientos territoriales de base piquetera y los
dirigentes y pequeños grupos surgidos de la diáspora del El golpe de 1976 interrumpió esta tendencia secular,
FrePaSo y otras fuerzas políticas de centroizquierda, proponiéndose la eliminación física y social de los suje-
deberán darse una forma orgánica para participar de la tos de la Argentina igualitaria.
concertación en el nivel político. En 1983 recuperamos la democracia, en 2002 recupera- 5
En el nivel institucional, la concertación debe pro- mos la autonomía de la política y en 2007 comenzamos
ponerse como espacio de articulación de políticas a experimentar con la concertación. Nuestro desafío es
entre los diferentes niveles de gobierno y de forma- generar una cultura política para el desarrollo.
ción de mayorías legislativas que permitan sumar
voluntades, con flexibilidad, de acuerdo a las distintas Calidad institucional
iniciativas que se traten. El concepto de “calidad institucional” se popularizó a
En el plano social, el Estado debe orientar y equili- partir de los debates sobre reformas de segunda genera-
brar la concertación entre los representantes del capital y ción producidos sobre fines del siglo XX en el contexto
del trabajo; profundizando los ámbitos existentes como latinoamericano.
el Consejo del Salario y las convenciones colectivas de En el centro de estos debates estaba la necesidad de
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garantizar los éxitos de las reformas de primera genera- Sin embargo, el continentalismo es un desafío perento-
ción (estabilización, apertura externa, desregulación y rio. El MERCOSUR y la Unión de Naciones
privatizaciones), amenazados por la creciente ola de cri- Suramericanas son avances importantísimos que deben
sis de gobernabilidad que afectaba a la región. ser completados a nivel hemisférico, por razones geopo-
El supuesto básico de las propuestas de reforma de líticas, económicas y culturales.
segunda generación es que estas crisis obedecían a las Sólo desde una América unida se podrá sostener el pro-
deficiencias institucionales de los Estados latinoameri- yecto civilizatorio basado en la democracia, los derechos
canos para hacer frente a los desafíos de la globalización. humanos, el pluralismo cultural y el bienestar.
De modo que el fortalecimiento institucional permitiría Desarrollo
recuperar la legitimidad perdida en la crisis y por lo
El aumento de las capacidades productivas de la socie-
tanto aumentar la gobernabilidad democrática.
dad argentina debe ser una meta fundamental del pro-
Las recetas para aumentar la calidad institucional eran yecto nacional. La planificación concertada es la estrate-
variadas y, a diferencia del Consenso de Washington, gia correcta para alcanzar ese objetivo.
nunca se presentaron en un corpus homogéneo. Sin
Sin embargo, a diferencia de las sucesivas aproximacio-
embargo, algunos tópicos eran recurrentes: el fortaleci-
nes popularizadas en los últimos años sobre la compe-
miento de la sociedad civil, la descentralización, la refor-
titividad y el desarrollo, que concentraban sus esfuerzos
ma judicial y el estado pequeño y fuerte.
en potenciar aquellos sectores que demostraban mayo-
En todo caso se trataba de iniciativas que permitieran res aptitudes adaptativas al contexto de la globaliza-
una buena adaptación de las sociedades latinoamerica- ción, el proyecto nacional de la concertación debe
nas a las condiciones de la globalización, en especial a poner el foco en los equilibrios de población, de terri-
las exigencias de libre comercio formuladas desde torio y de ingresos.
Estados Unidos.
Las oportunidades que brinda el contexto de deman-
Nuestro enfoque sobre la “calidad institucional” es dife- da mundial de alimentos deben aprovecharse para
rente, supone que el Estado es un dispositivo institucio- inducir un acelerado desarrollo del Norte Grande
nal que debe hacer efectivos los derechos consagrados argentino, con un programa de inversiones públicas y
por la Constitución. privadas que durante 20 años consecutivos permita
La política es la actividad que permite alcanzar la satis- erradicar la pobreza, mejorar la infraestructura pro-
facción de estos derechos en un contexto de tensiones, ductiva y social, atraer inversiones y aumentar el pro-
divergencias y conflictos por recursos escasos. ducto regional, aumentar la productividad y los ingre-
sos de los asalariados.
Definir prioridades en este contexto exige arbitrar, por
ejemplo, entre los derechos de los acreedores de la Este programa de desarrollo del Norte Grande debe
deuda pública y el derecho a la movilidad de jubilados financiarse con recursos provenientes de la rentabilidad
y pensionados. extraordinaria que genera la producción de alimentos en
las zonas de ventajas comparativas del país.
Así, los mayores niveles de calidad institucional se
logran mediante la plena vigencia de los derechos de la Una nueva cultura política que nos incluya a todos en
mayoría de los ciudadanos, en el marco de las institucio- una renovada visión de la nacionalidad; instituciones
nes republicanas de la democracia. que garanticen los derechos de los ciudadanos privi-
legiando a las mayorías; un marco de inserción inter-
Unión americana nacional orientado a la paz, la democracia y la coope-
La Argentina arrastra una tradición secular de enfrenta- ración económica; un desarrollo que fomente el equi-
6 miento con Estados Unidos, producto de la influencia librio y la igualdad de oportunidades en todo el terri-
británica y de la guerra fría. torio nacional; son propósitos que sólo pueden alcan-
zarse con consensos y esfuerzos sistemáticos durante
Por otro lado, la política norteamericana hacia
muchos años.
Iberoamérica, implementada como consecuencia de
los atentados del 11-S, ha oscilado entre la indiferen- La concertación entre los partidos de orientación demo-
cia, la pretendida imposición del libre comercio uni- crática, nacional y popular es la única alternativa políti-
lateral y el apoyo selectivo en materia de seguridad y ca para los argentinos… o la bandera flameará sobre nues-
lucha antiterrorista. tras ruinas.
reseñas
Carlos A. Fernández Pardo

Carl Schmitt en la teoría


política internacional
Buenos Aires, Biblos, 2007, 126 páginas

Desde hace un cuarto de siglo, las acciones de Carl


Schmitt (1888-1995) están en alza en todo el mundo.
No obstante los controvertidos aspectos de su vida y
obra, el autor germano, rescatado por el entusiasmo
de intelectuales y pensadores de distinta procedencia,
está considerado hoy como uno de los exponentes
más destacados de la ciencia jurídica y política del
siglo XX. A esta revalorización ha contribuido, sin
duda, la compleja y conflictiva situación internacional
de las últimas décadas. Gran parte de lo que hemos ción del orden establecido. El jurista alemán enfrentó
denominado Schmittstreit, la polémica en torno suyo esta tendencia -basada en el pacifismo, el normativis-
se debe, precisamente, a sus aciertos como estudioso mo y el racionalismo jurídico- a través de la sólida sis-
del derecho y la política internacional. En la tematización de un pensamiento reivindicativo del rea-
Argentina, los trabajos sobre Schmitt se reiteraron en lismo en temas internacionales. Él respetaba el para-
los últimos años, con un nivel de aproximación y aná- digma establecido desde la paz de Westfalia en el siglo
lisis generalmente encomiables. XVII, que creó el Estado Nación moderno como enti-
En este orden de ideas, el libro de Carlos A. dad visible, material y de potencia manifiesta.
Fernández Pardo aquí reseñado es una profundización Paralelamente, la política internacional fue basada en
de otros aportes vernáculos, privilegiando el autor, tal las relaciones interestatales, donde jugaban los recur-
como lo confiesa desde los primeros párrafos, exclusi- sos, las fuerzas armadas y la calidad de mando, con
vamente al Schmitt internacionalista. Fernández Pardo reglas de juego preestablecidas y aceptadas. Al respec-
enfatiza -parafraseamos y sintetizamos- la relación to, Fernández Pardo habla de una “conciencia” del sis-
causal y significante entre las situaciones singulares y tema europeo, repasando a numerosos juristas que con-
los grandes procesos internacionales, entre el acontecer tribuyeron a la construcción de un ius publicum que
y la estructura internacional, la variación del accionar resultó vigente durante cuatro siglos.
de las unidades políticas y las invariantes del sistema. Este sistema Schmitt lo veía amenazado por la evo-
En este trabajo se apunta, acertadamente, la asiste- lución de una esfera mundial “libre”, económica, que
maticidad del pensamiento schmittiano en política marcaba el siglo liberal, disolviendo toda realidad
internacional. En los hechos, como internacionalista social y espiritual de los pueblos. En su famosa obra El
Schmitt es autor de una sola obra: El Nomos de la Tierra concepto de lo político, concluirá que este proceso culmi-
(1945-1950), en tanto sus contribuciones anteriores y nará en la idea de “humanidad”, concepto abstracto
posteriores giran en torno a dicho corpus. En tanto que excluye el real de “enemigo” y que no es más que la
“pensador policéntrico”, estaba en directa relación con apropiación de un valor universal para enmascarar el
su agitada época; todos coinciden en señalar que hacia imperialismo económico. No obstante, el liberalismo
1937 o 1938 dejó de dedicarse a temas de política inte- internacionalista no se impuso definitivamente sino 7
rior para pasar al plano internacional. Sus motivaciones hasta después de la Segunda Guerra Mundial, con la
han sido muy tratadas y no interesa reiterarlas. desvalorización del Estado Nación y la entronización
El pensamiento de Schmitt orientado al empíreo de una “sociedad internacional”.
internacional nace del desenlace de la Gran Guerra y la Recordando una larga serie de autores -Hoffman,
creación de una organización supraestatal, la Sociedad Buzan, Walter, Waltz, Lejbowicz, etcétera-, Fernández
de las Naciones, paralela a una creciente utilización Pardo aborda la teoría internacionalista de Schmitt,
ideológica del derecho como instrumento de legitima- originada en un “diagnóstico severo y pesimista sobre
reseñas

el presente y destino de la comunidad europea de es la concretamente referida al realismo espacial


Estados”. El Kronjurist acusa la crisis del eurocentris- schmittiano. La teoría de Schmitt gira en torno del
mo, surgida ya en 1917 con las limitaciones a las deci- nomos, medida de orden y forma de la unidad espa-
siones y espacialidad europeas y el surgimiento de cial, principio fundamental de la distribución del
grandes poderes extraeuropeos, la Unión Soviética y espacio terrestre (frontera/limes/“propio”/“extraño”).
los Estados Unidos (ya antes había expresado esta La apropiación y división del espacio es la primera
prevención sombría en su obra, de significativo títu- acción del hombre, y un sistema de unidades políti-
lo, Nordlicht). El universalismo naciente se corres- cas en un espacio está sometido a las variaciones del
pondía con el panintervencionismo, orientado desde nomos. Schmitt siempre se aferró al espacio sin
los imperialismos soviético y norteamericano. sucumbir a las doctrinas biologistas y darwinistas en
Frente al nominalismo kelseniano, Schmitt pro- boga: para él la palabra “sangre” es policémica, mien-
ponía recuperar el ius gentium, adaptado a las necesi- tras “suelo” es un ligamen concreto. Dado que el rea-
dades de una era supraestatal, pero apelando a un lismo espacial se corresponde con un espacio discon-
realismo espacial, concepto sobre el cual pivotea gran tinuo -pues la distribución espacial produce discon-
parte de la reflexión de Fernández Pardo. Un orden tinuidad y fragmentación-, necesariamente existirán
iusnatural positivista repugnaba al pensamiento de asimetrías, ya que el poder está desigualmente distri-
Schmitt, pues un orden debe tener como referencia buido. La historia será, también, la historia de los
“algo concreto” y no el “caos”. Resulta utópico o, más conflictos distributivos.
aún, falaz, sostener un derecho autonómico por enci- Occidente ha legitimado su Estado nacional no
ma del orden concreto de la realidad internacional. sólo a través de la unidad política, sino creando un
Para él no existen ideas políticas sin un espacio de sistema internacional. Concebido como instancia
referencia, ni espacio al cual no corresponda una idea neutral a las desastrosas guerras de religión, el Estado
política; y una idea política bien definida es la que moderno y su correlato el ius publicum constituyeron
individualiza a un adversario específico. El ordena- un sistema que respondía al nomos eurocéntico. Sólo
miento espacial se entiende como sistema, pero la piratería actuaba en un vacío de estatalidad. En el
siempre dentro de los grandes procesos, pues el caso de Inglaterra, poco integrada al continente
mundo de las relaciones internacionales es un mundo europeo, apoyada en una geovisión marítima y en la
dinámico, y por ende la base de esta teoría será la iniciativa privada, la acumulación de capital -apunta
interdependencia espacial. Importa, pues, la situa- Fernández Pardo- reemplazó a la acumulación terri-
ción única y concreta: la actual. torial (Schmitt desarrollará brillantemente las distin-
Para Fernández Pardo, las premisas analíticas de tas concepciones marítima y terrestre resultantes en
Schmitt se afirman en consideraciones espaciales Tierra y Mar).
antes que en cuestiones normativas. La estatalidad en Schmitt reconoce la influencia implícita de la geo-
él está determinada por la territorialidad y ésta por política en su pensamiento –Fernández Pardo dedica
los tres postulados básicos: apropiación, distribución varios párrafos al respecto-, pero sin sucumbir al
y apacentamiento; el conflicto, el derecho y la econo- determinismo, interesándose por el cambio de estruc-
mía serán los procesos consecuentes y correlativos. tura del derecho internacional a través del tiempo. La
La escuela realista -con Schmitt a la cabeza, pero línea esencialmente comercial y marítima -amity line
con exponentes como Morgenthau, Waltz, británica- reemplazará la línea interestatal que ambas
Mearshaimer y Brzezinsky, entre otros- sostiene que potencias católicas, España y Portugal, establecieran
las características del sistema internacional se explican en Tordesillas luego del descubrimiento del Nuevo
por la distribución del poder y las capacidades y recur- Mundo. Pero con el panintervencionismo norteame-
sos de los actores internacionales. El actor principal es ricano surge una nueva línea global, la hemisférica, sin
el Estado y la base de su accionar es la suma de sus fronteras definidas y basada en una geovisión no sólo
8 capacidades; Fernández Pardo lo clarifica: el poder naval sino aérea. La revolución espacial tecnológica
ciertamente es posicional, porque es el poder de alguien permitía ahora no sólo la toma de la tierra y su explo-
y es ejercido desde alguna posición en el sistema. tación, sino la conquista del aire.
La parte más interesante de la obra que nos ocupa Una detenida y clara exégesis y discusión de la
reseñas
concepción estadounidense de la política internacio- Parusía. Un mundo unipolar supondría el peor totali-
nal realiza Fernández Pardo, remarcando la impor- tarismo, pues ninguna disidencia o “alteridad” sería
tancia de Woodrow Wilson y la utilización de la posible. Consideró que únicamente el Gran Espacio,
Doctrina Monroe, convertida de defensiva en ofensi- una esfera supranacional basada en valores y objetivos
va luego de la guerra hispanoamericana de 1898. El compartidos, podía ofrecer resistencia a un imperia-
trasfondo de Wilson es la concepción kantiana de la lismo global. El pluralismo de los grandes espacios
“paz perpetua”, unida a la interpretación americana de puede crear un equilibrio de poder pluralista, respe-
los Estados Unidos como garantes de esa paz mun- tuoso de sus partes integrantes.
dial, apoyados en el “destino manifiesto”. Schmitt Fernández Pardo señala agudamente que Schmitt
comprendió la importancia de la Doctrina Monroe no vislumbró ni profundizó el proceso de descoloni-
como fórmula geopolítica, interesante por su versati- zación y la creación de “un tercer vasto espacio no ali-
lidad. Comprendió la necesidad de establecer una neado”. La obra reseñada concluye: “el proceso hacia
“Doctrina Monroe europea”, como garantía de segu- el gran espacio, como lo propone el realismo espacial,
ridad de un megaespacio continental europeo frente a no requiere del complemento de una categoría teoló-
la amenaza de los panintervencionismos de oeste y gica... sino de la intensa amistad en la reunificación de
este. Particularmente frente al atlantismo, que luego culturas vinculantes y espacios económicos en posi-
de 1919 establecía que un régimen político debía ser ción de sus recursos y particularidades”. Es la misión
reconocido sólo si se atenía a los postulados de la del vasto megaespacio sudamericano, única alternati-
democracia liberal. Ello constituía las bases de un va espacial frente al accionar hegemónico del impe-
nuevo concepto largamente desarrollado por Schmitt, rialismo global.
el de guerra discriminante. Queda, finalmente, recomendar enfáticamente la
Estados Unidos propuso un modelo de sistema lectura del libro de Fernández Pardo, verdadera guía
internacional basado en la norma, aseguradora de la Baedecker del Schmitt internacionalista, plena de
paz mundial y la democracia como forma de gobier- matices y reflexiones propias, de honda significación
no y estilo de vida; la legitimidad importaba poco. y segura utilidad. Una interesante bibliografía, ade-
Schmitt comprendió la duplicidad de la propuesta, más, completa la obra
que enmascaraba el accionar de los poderes indirec-
tos, de índole económica y financiera: el atlantismo Horacio Cagni
era “una combinación de ética y negocios”. Wilson,
Root, Lord Cecil, Stimson y Roosevelt son los nom-
bres sucesivos que conducirán al panintervencionismo
estadounidense como potencia punitiva en carácter de
“cruzada” contra la “barbarie” internacional. Las
memorias del general Eisenhower se titularán, signi-
ficativamente, Cruzada en Europa. Aquí es inevitable
recomendar la excelente obra de Danilo Zolo: La jus-
ticia de los vencedores. De Nuremberg a Bagdad.
Frente al panintervencionismo atlantista, Schmitt
reivindica el realismo espacial, reconociendo el agota-
miento del Estado Nación y del ius publicum europeo,
preguntándose qué sucedería con la consiguiente dis-
gregación de la estatalidad europea. A fines de la
Segunda Guerra Mundial, ante el advenimiento de
una era transestatal, ya se interrogaba sobre qué
corrientes profundas emergerían en la política interna- 9
cional y qué forma ésta adoptaría. La idea de una uni-
dad del mundo repugnaba al católico Schmitt, pues
esto sólo podría darse con el fin de los tiempos y la
reseñas

Ana Zagari

Soberanía y gobernabilidad
Para una teoría del Estado

Buenos Aires, Universidad del Salvador,


2007, 192 páginas

La crisis del Estado como pan-institución dado-


ra de sentido es uno de los tópicos intelectuales más
recorridos a lo largo de los últimos años. Este traba-
jo, corregido y ampliado, constituye la tesis doctoral
de Ana Zagari y es de alguna manera -pese a su tono
por momentos monográfico- un interesante intento por sí misma es garantía de la humana. En los siglos
para recorrer la genealogía de esta crisis. XVII y XVIII las guerras territoriales y de religión
Las cuatro partes que componen el libro recrean producen grandes transformaciones en las institu-
dos conceptos centrales de la filosofía política mod- ciones religiosas y jurídicas, modificando radical-
erna, como son los de soberanía y gobernabilidad; mente este principio. Cuando las guerras territori-
significantes claves para una teoría del Estado mod- ales ceden y las poblaciones comienzan a crecer acel-
erno que aún hoy, a siglos de su formalización, nos eradamente, la soberanía ya no es suficiente para
sigue dando vueltas en la cabeza y formando parte garantizar la paz social. Surge así el otro principio
de airados y extensos debates. clave, el de la gobernabilidad, posibilitando el afian-
Zagari elige un amplio repertorio de voces para zamiento del orden económico-administrativo
apoyar su teoría que comienza con los llamados filó- (biopolítica) en el cual la vida humana es concebida
sofos iusnaturalistas (Hobbes, Locke, Rousseau), y tratada como masa. Este desplazamiento -de un
pasando por las lecturas que Bobbio y Schmitt hacen modelo teológico-político hacia un orden económi-
de Hobbes, para detenerse en las diferentes concep- co-administrativo- es clave para entender la consti-
ciones de soberanía planteada por las filosofías anti- tución del Estado moderno. La intención última de
estatales (Bataille, Nietzsche y Foucault), y de esta la autora será plantear cómo nuestros actuales mod-
manera corroborar la suerte que el principio de elos estatales -atravesados por la globalización y el
soberanía tiene en nuestras movilizadas sociedades flujo acelerado de capitales- ponen en cuestión la
contemporáneas. soberanía de las naciones y el poder de sus Estados.
El objetivo central del libro es confrontar los El primer capítulo del libro se detiene en los
diversos sentidos que hoy adquieren las palabras antecedentes de la soberanía pre Leviathan de
soberanía y gobernabilidad. Zagari formula para Hobbes y en los aportes de Maquiavelo y Bodino.
ello su hipótesis de investigación, señalando “que el La segunda parte atiende exclusivamente al concep-
inicio y la consolidación de la figura del Estado- to de soberanía. Allí encontramos una interesante
Nación se basan en un principio, el de soberanía; la síntesis conceptual de Hobbes y valoraciones de la
10
transformación del Estado y su puesta en cuestión autora, tales como las que señalan que “la movilidad
están basadas en la discusión de dicho principio, social fagocita el poder político y demanda intereses
dando cabida a otro, denominado principio de gob- que invoca como derechos”. Imposible que la autora
ernabilidad”. pudiera eludir las críticas al absolutismo hobbesiano.
Ambos principios no serían necesariamente Sin embargo -y sí hubiera sido interesante que se
excluyentes. La soberanía encuentra su legitimidad explayara más en esto-, nos advierte que sería caer en
en el terreno teológico-político: la soberanía divina un forzamiento de los términos considerar a Hobbes
reseñas
como uno de los teóricos del terrorismo de Estado. anía posible será la del cuerpo propio gobernado por
Zagari tampoco nos explica demasiado lo infun- el principio de placer. La manifestación de lo divino
dado de esta crítica. La alusión que la autora hace de en lo humano es el placer y su forma extrema es el
Hannah Arendt tampoco es demasiado novedosa ni éxtasis. La experiencia descentrada de un sujeto,
exhaustiva. La distinción de Arendt entre saber y junto con su conciencia desdichada, es la experiencia
poder apunta a mostrar cómo el poder político olvi- de una vida desbordada por el dolor, el goce y la
da su lugar de representación de la autoridad misma muerte. Allí no puede haber apelación a ninguna
y se ejerce como dominio. Allí se olvidaría la distin- serenidad, sino únicamente la aceptación de que la
ción hobbesiana de poder sobre las cosas y poder sobre existencia es pathos, excitación constante que da
las personas, convirtiendo a éstas en cosas. La autora cuenta de un saber no racional, mostrando el abismo
termina señalando que la asimilación de los concep- que significa la muerte.
tos de soberanía y autoridad al concepto de dominio En este sentido, la experiencia de lo divino es
deriva en políticas totalitarias. Con ello, las “cuida- experiencia de saber no racional, que recela de la
dosas” distinciones de Hobbes entre dominio y confianza racionalista del trabajo y del progreso. El
soberanía se han perdido en nuestras sociedades. El Leviatán, al despotenciar la existencia humana, ha
totalitarismo y las experiencias de terrorismo de adquirido la forma totalitaria de los Estados del
Estado dan cabal muestra de ello. siglo XX. El terror a la muerte llevó a un agru-
La tercera parte de Soberanía y gobernabilidad se pamiento contractual, despertando la máquina buro-
concentra en algunas lecturas de Hobbes, como la que crática como su consecuencia lógica. Finalmente,
hace John Locke. Las diferencias conceptuales entre concluirá la autora sobre Bataille que la única sober-
ambos autores son notables. Recordemos que Locke anía posible-imposible es la de la experiencia interior
rechaza el concepto de representación como mediación que borra la distinción entre sujeto-objeto, para
entre el pueblo y el ejercicio efectivo del poder, ya que volver al hombre sobre sí mismo en una subjetividad
la representación es en sí misma una usurpación de la sin contrato.
soberanía y las libertades individuales. La última lectura que hace la autora es la de
Es en el último capítulo del libro, “Crisis de la Foucault y su arte de gobernar. No voy a detenerme
soberanía”, donde encontramos a mi entender la lec- especialmente en ella, porque creo que está lo sufi-
tura más valiosa y los aportes más críticos de la auto- cientemente divulgada. Señalaré simplemente que el
ra. Las llamadas filosofías antiestatales y la concep- arte de gobernar para Foucault es el arte de un saber
ción de una soberanía individual tematizados por disponer las cosas para lograr la consecución de cier-
Nietzsche, Bataille y Foucault representan la dis- tos fines y no simplemente la imposición arbitraria
cusión contemporánea en torno a la filosofía políti- de una obediencia.
ca de Hobbes. De Nietzsche la autora retoma sus Para terminar, como buenos modernos que aún
consideraciones en la Genealogía de la moral, donde somos, Zagari cree que la soberanía sigue siendo el
el filósofo llama al individuo a abandonar su lugar en principio regulador de las relaciones entre el Estado
el rebaño-Estado, para de esta manera volver a recu- y la sociedad. Por ello, “la crisis actual está presente
perar nuestra soberanía creadora, arrebatada por un en la encrucijada entre una soberanía débil y un
poder que despoja al individuo de su soberanía, con- imperativo de gobernabilidad, que sigue dejando
virtiéndolo en género, clase o número, para poder ser fuera la sacralizad de la nuda vida”. Por último, nos
deducido, calculado, sometido y manejado. propone Zagari pensar después de Auschwitz y de
George Bataille, por su parte, sostiene que el todas las masacres del siglo XX, para dislocar las for-
individuo -por su constitución ontológica- no puede mas más tradicionales de lo político que terminan
sino confrontar con el poder soberano del Estado y degenerando en antagonismos (amigo-enemigo, ciu- 11
sus políticas de control. Propone un hombre sin dadano-extranjero, etcétera), y de esta manera ver
Dios y sin Estado. Al decir de Zagari, “el desplaza- que “no hay un adentro y un afuera excluyentes uno
miento que produce Bataille en su concepción de la del otro”.
soberanía consiste en situarla en el cuerpo propio, y
negarla en el lugar en el que se consideró patrimo-
nio de otro cuerpo, el del Estado”. La única sober- María del Milagro Casalla
reseñas

Vicente Massot

Las ideas de esos hombres


De Moreno a Perón

Buenos Aires, Sudamericana, 2007, 304 páginas

Si requiriésemos pruebas de que en la actualidad la


tradición del llamado “revisionismo histórico”
prosigue con ímpetu la abigarrada trama de líneas y
estribaciones que experimentó en el siglo XX,
entonces el libro de Vicente Massot aporta algo más
que un indicio al respecto, del propio modo, con su
estilo argumentativo y su prosa de intención ensayísti-
ca y didáctica. Sin cultivar una voluntad de alec- presenta con una nitidez de líneas mucho mayor de la
cionamiento militante y resignando bastante los tonos que solemos hallar en producciones académicas, harto
propios del alegato que sí tuvieron muchos de los más traspasadas por calados archivológicos y alusiones
clásicos revisionistas que contribuyeron a la arquitec- perifrásticas, aunque compartan una idéntica sensibil-
tónica de buena parte de la retórica política del siglo idad diagnóstica. Podríamos nombrar a Tulio
pasado -cuyo fastigio historiográfico más visible sigue Halperín Dongui, sólo por mencionar a un historiador
siendo Julio Irazusta-, Vicente Massot continúa esa de quien el propio Massot se muestra un atento lector.
crispada figuración del conocimiento del pasado que A Massot no puede negársele claridad cuando nos
dio en oponerse a la narrativa “liberal”, con mayor dice que a “la violencia como instrumento de acción
mesura académica y mejor sopesado ánimo crítico. política y de control revolucionario recurrieron desde
Mas el espíritu revisionista late en sus prolijas pági- Moreno en adelante, claro que en distinta medida y en
nas, también en un espectro ideológico que cierta- circunstancias de suyo cambiantes, todos los protago-
mente describe la misma parábola que en el siglo XX nistas de nuestra historia”.
quiso resistir a coyunturas muy específicas, donde El ensayo de Massot también quiere abrir una dis-
animó las filas opositoras a la democracia de masas y cusión, o mejor dicho, recogerla y continuarla, con las
sus más conversas tendencias de orientación socialista. grandes narrativas de la historiografía argentina.
Si bien el libro se presenta articulado en nueve Precisamente él demuestra un caudal de lecturas his-
capítulos que tratan, con criterio cronológico, sucesi- toriográficas argentinas nada desdeñable, a pesar de
vamente de los idearios políticos de Mariano Moreno, que muchos de los autores nombrados a lo largo de las
José de San Martín, Bernardino Rivadavia, Juan páginas de Las ideas de esos hombres no se acompañan
Manuel de Rosas, Bartolomé Mitre, Julio A. Roca, de las consiguientes referencias bibliográficas, hecho
Hipólito Yrigoyen, Agustín P. Justo y Juan Domingo que tal vez se corresponda con la intención divulgado-
Perón, alcanzamos a ver que el estudio sobre Moreno ra de su ensayo, que lo descarga de la pesada tarea de
y el estudio sobre Perón, que abren y cierran el libro tener que explicitar todo el tiempo un aparato erudito,
respectivamente, aparecen como dos actos centrales en tal como se acostumbra en la investigación académica.
el drama de la historia argentina, de acuerdo a una Con todo, al hilo de su exposición nos encon-
trama que se entreteje en el estrato más profundo de la tramos, entre otros, con los siguientes nombres: Paul
12 formación de la Nación: la relación entre revolución, Groussac, Norberto Piñeiro, Ricardo Levene,
guerra y política. Por ello llamamos la atención sobre Enrique de Gandía, José Ingenieros, Coriolano
esos dos capítulos, particularmente el que versa sobre Alberini, Gabriel Del Mazo, Carlos Ibarguren,
Perón, ya que es donde mejor se manifiesta la concep- Ernesto Palacio, René Orsi, Julio Irazusta, Manuel
ción teórico-política del autor, suficientemente perfi- Gálvez, José María Rosa, Vicente Sierra, Antonio
lada en escritos académicos, en ensayos y en interven- Pérez Amuchástegui, Sergio Bagú, Jorge Abelardo
ciones de carácter más publicístico. Ramos, Rodolfo Puiggrós, Milcíades Peña, José Luis
Moreno desata el drama bélico-político que Romero, Ezequiel Gallo, Klaus Gallo, Natalio
atraviesa el hilo rojo de la historia nacional, vistas las Botana, Tulio Halperín Donghi y Carlos Altamirano.
cosas desde un análisis retrospectivo que en Massot se Tal vez el gesto más beneficiario del espíritu con-
reseñas
servador-revisionista de Massot (si es un rótulo que en tiempo y forma- y la conducción representan sus
pudiéramos endilgarle sin merma de su inteligencia dos principales soportes”.
de la historia argentina) se deja ver en su reivindi- Es cierto que Massot reconoce -por no decir que
cación de la controvertida figura de Agustín P. Justo, rescata- el hecho de que el peronismo fue una
simétrica a su revaloración, más implícita, de la déca- respuesta inevitable al desafío que deparaba incor-
da del treinta. porar a las masas y las clases obreras a la vida políti-
Ahora bien, hasta la lectura más ecuánime y ca, en clave populista, movimientista, y por tanto
desprejuiciada de este libro no podría sustraerse del no integrada al totalitarismo de partido al estilo
todo a la impresión de que Perón debe enfrentar la nazi o soviético. Claro que Perón, con todo, “se
mayor cantidad de cargos por sus faltas al orden confundió con la nación misma”, esto es, con la
republicano, o es quien más despierta prevenciones totalidad social sin más, y concibió una repre-
y distancias por sus inconsecuencias con el mismo. sentación popular que “no se correspondía”, según
En este sentido, el último capítulo del libro desata Massot, “con los valores republicanos clásicos”, al
cierta entonación acusadora que en los previos ape- grado que “la democracia pasó a ser considerada,
nas se insinuaba. apenas, en clave instrumental”.
Por ejemplo, Massot subraya la admiración por el Si esto fuera un rasgo no ya de la mentalidad tác-
fascismo que a su juicio tenía Perón por encima de tico-estratégica de Perón, sino una nota constitutiva
toda otra expresión histórico-ideológica, y más allá de la experiencia histórica concreta del peronismo
de lo polimorfo y tornadizo de su ideario en relación realmente existente hasta hoy día, entonces podemos
a las distintas circunstancias en que lo enunciara, que cargar a la cuenta del llamado movimiento nacional
no fueron precisamente pocas. Además, Perón exalta justicialista el hecho de que a su forma de legiti-
el drama agonal-revolucionario abierto por Mariano mación plebiscitaria “le faltaba solidez republicana,
Moreno, que en los términos del propio Massot, no era portadora de instituciones y se casaba mal con
concierne a “la relación de la guerra y la política”. el Estado de derecho”.
Las consideraciones de Massot sobre Perón no Cabe entonces, como ecuación sociológica de la
dejan de estar atravesadas por distanciamientos críti- “democracia peronista”, destacar que ésta “ha sido
cos que sólo se revelan tales en el contexto general siempre rica en multitudes y pobre en instituciones,
del libro, es decir, en cotejo con el tratamiento por lo en razón del contenido igualitario y distributivo que
general amable y comprensivo, cuando no laudatorio, a esa forma de gobierno le marcó su jefe
que dispensa a otras figuras -en su óptica- más todopoderoso”. Acaso esta última calificación podría
republicanas, como Mitre, Roca, Yrigoyen (éste casi sugerir a oídos demasiado susceptibles un íntimo
en un tono reivindicativo compartido con Justo) y dejo de resentimiento.
hasta un Rosas sobreseído por su contexto, digá- Con todo, es menester indicar que Massot com-
moslo así. prende de Perón cabalmente que “su convicción fue
En torno a Perón, sin embargo, los tintes de un siempre la misma sobre las ventajas de la alianza de
republicanismo defectivo abren un cono sombrío clases”, en el sentido de una “empresa superadora de
sobre su figura y, por añadidura, sobre la historia la guerra social”. Así lo dice Massot, con categorías
finisecular argentina. Y ello en consideración de la que recuerdan a Sarmiento, cuyo espíritu sobrevuela,
centralidad que el propio Massot adjudica al peronis- junto con el de Alberdi, las tesis nunca simplificado-
mo como actor central y decisivo de nuestra época ras que defiende con un estilo a la vez coloquial y
actual, que es también un horizonte de época legado experto que nunca decae.
por Perón. Veamos algunos pasajes lo suficiente- Como lectores, tenemos el derecho a preguntarnos
mente elocuentes al respecto. qué piensa Massot acerca del peronismo contemporá-
Al momento de indagar las “invariantes” concep- neo, en el sentido de si las alternativas más republi-
tivas de Perón, y habiendo insistido en su inque- canas que -deducimos de su libro- este movimiento 13
brantable admiración del fascismo como modelo parecería no contemplar por su propia constitución
político de referencia, Massot precisa que el “tema intelectual, se ofrecen ante aquel acometimiento que sí
del enemigo y de la enemistad será una constante en tuvo siempre ante la vista el viejo caudillo “mítico”:
el pensamiento de Perón”, porque, añade más ade- superar la guerra social que atraviesa desde sus orígenes
lante nuestro autor, “nunca abandonó algo que con- revolucionarios la experiencia histórica de lo que aún
sideró esencial de su temprana formación militar llamamos la Argentina.
hasta el último de sus días: si el carácter decisivo de
la política es su dimensión agonal, entonces la orga-
nización -o sea, la empresa de prepararse para actuar Gerardo Oviedo
Mabel Thwaites Rey y Andrea López (editoras)
reseñas

Entre tecnócratas globalizados y


políticos clientelistas
Derrotero del ajuste neoliberal
en el Estado argentino
Buenos Aires, Sudamericana, 2007, 304 páginas

El desempeño del Estado, en cualquier país del mundo,


acontece como un tema de interés permanente. Un Mundial y demás organismos de financiamiento interna-
Estado, como el argentino, reformado y contra-reformado cionales, con foco en sus condicionalidades sobre el resulta-
por una catarata de leyes, disposiciones y reglamenta- do de las llamadas reformas de segunda generación.
ciones, sucede sujeto a un análisis crítico que ha sido y es Los trabajadores y el empleo público. En franca retirada
indispensable. desde el 75, el empleo público se vio transferido al sector
El libro que revisamos nos conduce de manera fluida privado, descentralizado a las provincias y de allí a los
por el sinnúmero de ajustes realizados a los aparatos técni- municipios, “desestabilizado” en el contrato de trabajo,
cos de la gestión pública, sus procesos y su nunca satisfac- sometido por la estructuras paralelas de largo a eterno plazo
toria relación con los ciudadanos, desde los años 80 hasta y desvirtuado en su carrera profesional, significando sola-
nuestros días. Partiendo de una revisión conceptual sobre mente el 10% del gasto del presupuesto nacional. Así las
qué es el Estado y cuáles son sus formas de manifestarse cosas, los diseños técnicos propios de las reformas no pare-
(las políticas públicas, los procesos administrativos), las cen haber dado respuesta a problemas clave como eran y
editoras asumen al Estado en tanto contradicción, para así son: la composición del empleo público, los privilegios
revisar desde allí: a) las nuevas teorías para la “modern- reales que lo diferencian del privado, sus contrastes con el
ización” del Estado, b) las reformas administrativas que sistema de carrera laboral-profesional y la especificidad de
tuvieron lugar en la Argentina democrática, c) las prin- las calificaciones profesionales indispensables para la
cipales tendencias y las consecuencias emergentes de gestión de lo público.
dichos procesos y, finalmente, d) una mirada sobre el ¿Todo está perdido? No si lo enmarcamos en un proyec-
futuro del aparato público y sobre cómo hacer de él un to de país, donde la refundación del Estado remplace a una
espacio democrático y participativo que devuelva dig- nueva generación de reformas, donde lo político vuelva a
nidad al ciudadano. ocupar el espacio cedido a lo técnico, donde lo público se
Moderna modernización. La irrupción de las técnicas re-signifique y el “saber hacer” del Estado se redefina en
de gestión propias del sector privado, bajo la New Public torno de objetivos políticos claros, y donde ese Estado se
Management o las reformas de nueva generación, son vis- entienda, antes que como “aparato”, como trama densa de
tas como respondiendo a la necesidad de crear en el ámbito relaciones de poder que atienden las demandas y necesi-
publico las condiciones de funcionamiento de los merca- dades de ciudadanos capaces por sí mismos de decidir, ges-
dos y, como tales, insuficientes para responder adecuada- tionar y controlar en un continuum de diálogo entre dos
mente a la realidad propia de los procesos políticos. Más esferas que se perciban como inteligentes y complemen-
interesante que este argumento conocido, resulta el análi- tarias.
sis del impacto que esas reformas tuvieron y tienen en la Paradójicamente, la investigación de base para la real-
relación entre la política y la burocracia. Aquí se llega ización del libro estuvo enmarcada en el programa
quizás al nudo del argumento, donde tecnócratas (moder- UBACyT dependiente y financiado por la Secretaría de
nos) y punteros (antiguos) se encuentran sometidos a una Ciencia y Tecnología de la UBA. El análisis que falta sigue
nueva falacia (los políticos-gerentes) de una vieja dico- siendo el del rol que tuvieron las universidades nacionales y
tomía: política contra administración. Y esto resulta de sus intelectuales en los procesos de reforma del Estado -
14 utilidad, porque tales consecuencias pueden observase quizás en tanto barricada a la ofensiva neoliberal-, que aquí
actualmente como emergentes más o menos estables de la se describen para que tampoco la historia de la intelectual-
viejas reformas. idad argentina sea la historia de otro “gran fracaso en las
El Estado argentino: ¿qué estado? Luego de un análisis expectativas de cambio depositadas en ella”.
histórico sobre las reformas impulsadas por los gobiernos Pequeño tesauro para recorrer el libro: Estado, con-
democráticos a partir de los años 80, entendidas principal- tradicción, modernización, reformas, administración públi-
mente como una respuesta eficientista a las debilidades del ca, lógica tecnocrática, clientes-ciudadanos, organismos
Estado Benefactor, y sumado a un recorrido por la evolu- financieros internacionales, gasto, presupuesto nacional,
ción del gasto público, se prepara el terreno para una empleo público, agentes, burocracia, refundación, ciu-
revisión de la intervención (y responsabilidad) del Banco dadanía, participación.
Natalia Aquilino
reseñas
Rosendo Fraga y Rodolfo Pandolfi

Aramburu
La biografía

Buenos Aires, Vergara, 2005, 416 páginas

El libro está escrito por Rosendo Fraga, miembro de


la Academia Argentina de la Historia, miembro del
Instituto de Historia Militar Argentina, y por Rodolfo “Cuando se eleven propuestas de nombramiento,
Pandolfi, periodista y colaborador en la redacción de ascensos, pases de carrera o mejoras para el personal
discursos y documentos durante los gobiernos de civil, se consigne la posición que observan el o los cau-
Lanusse y Alfonsín. santes ante la doctrina nacional y su identificación con
Por razones de espacio tomaré para la crítica sola- la misma, acompañándose copia fotográfica o certifi-
mente dos capítulos del libro: aquellos en que se hace cación debidamente autenticada, por autoridades que
mención a la responsabilidad o no que tuvo Aramburu corroboren dicha identificación”. Se sobrentiende que
en la muerte de civiles y militares peronistas en 1956 la documentación exigida era el certificado o constan-
(“Los fusilados”); y cuando otros peronistas -mon- cia de afiliación al Partido Peronista.
toneros- lo mataron en 1970 (“El crimen”). De por sí Con respecto al fusilamiento del General Valle y
el título de ambos capítulos está determinando una otros, entre el 9 y el 12 de junio de 1956, los autores de
posición tomada sobre los hechos que se cuentan. este libro afirman que el plan de los sublevados “incluía
El libro cierra con una certeza a modo de corolario: ataques terroristas a conocidos simpatizantes del gob-
“Pedro Eugenio Aramburu ha sido una buena persona. ierno y el secuestro de funcionarios y dirigentes políti-
Supo exponer su vida muchas veces, hasta que la perdió cos antiperonistas”, como así también que “con el fin de
con la altivez de los hombres libres. Tuvo aciertos y identificar los objetivos, se pintaron cruces rojas en
cometió errores, pero cuando se escriba la historia del diversos domicilios de dirigentes políticos”. Eso es lo
nacimiento de una República en que la gente puede que dijo el gobierno de facto para justificar los fusil-
expresarse y respirar, Aramburu será protagonista ine- amientos, pero como refutación podrían usarse las pal-
ludible del relato”. Me gustaría poner en duda esta afir- abras de Juan José Valle antes de su trágico deceso y
mación a la luz de la vigencia que tuvo durante su gob- que sí están presentes en el libro: “Conservo toda mi
ierno el decreto ley 4.161 de prohibición al peronismo, serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es
las persecuciones y allanamientos que instrumentó un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una
desde los autodenominados “comandos civiles” que expresión más de la indignación incontenible de la
sembraron terror y violencia en sindicatos y hogares de inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado.
trabajadores, las cárceles repletas de personas privadas Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o
de su libertad por su ideología política y sujetas a comunista y que programábamos matanzas en masa.
humillaciones y vejaciones al por mayor, cuando no a Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exi-
torturas y simulacros de fusilamientos. gir respeto a las instituciones, templos y personas. En
Aramburu puede haber sido buena persona con su las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hom-
familia, pero con su pueblo seguro que no. Yo afirmo bre de ustedes, (...) no tenemos alma de verdugos, sólo
que simuló su adhesión al gobierno peronista (elegido buscábamos la justicia y la libertad del 95 por ciento de 15
con el 62,49% de los votos emitidos) hasta último los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido
momento, para luego pasarse con armas y bagajes al político, sin garantías constitucionales, sin derecho
otro bando. Con fecha 24 de mayo de 1955, muy pocos obrero, sin nada”.
días antes de la sublevación aeronaval del 16 de junio y Se equivocan los autores del libro cuando afirman
a menos de cuatro meses de la caída definitiva del gob- que con Valle y los suyos “por primera vez en la histo-
ierno justicialista en septiembre del mismo año, el ria del siglo XX (en Argentina) se aplica la pena de
entonces Director General de Sanidad del Ejército, muerte”. Olvidan, por lo menos, el fusilamiento del
General de Brigada Pedro Eugenio Aramburu, orden- maestro y tipógrafo Severino Di Giovanni, anarquista
aba a todas las dependencias a él subordinadas que: italiano, junto a su compañero Paulino Scarfó en 1931,
reseñas

durante la dictadura militar de Uriburu, y los fusil- combinación con un buen fragmento de la izquierda
amientos de peones en la Patagonia a cargo del coronel delirante y del mismo aparato del Estado”.
Varela, diez años antes. Pero sobre todo ignoran la fuerte Afirmación que diluyen en una serie de trascendidos
relación de camaradería y amistad que existía entre los (“Todo parece indicar”, “En ese caso”, “Muchas ver-
generales Aramburu y Valle, compañeros de promoción, siones...”, “Existen quienes dicen”) y teorías de difícil
que va mucho más allá de las especulaciones que ellos comprobación empírica.
hacen en un pie de página como al pasar. Les quitan la condición de peronistas al grupo
En un reportaje que le hace Diana Piazzolla -hija de primigenio de la organización Montoneros -salvo José
Astor- a Susanita Valle en 1986, ésta afirma: “cuando Sabino Navarro, dicen. Es más, aseguran que el resto
mi padre integra la junta de calificaciones del Ejército del grupo era antiperonista, lo que de alguna manera se
nombrado por Perón por su alto puntaje y porque era da de bruces con las firmas de todos y cada uno de los
el primero de su camada, le pide al presidente tres días comunicados montoneros que terminaban con el con-
más, para darle a Aramburu, que era el último y el de sabido: “¡Perón o muerte! Viva la patria”; además de la
más bajo puntaje, la posibilidad de ascender. Perón dilatada y fructífera campaña de pintadas que motor-
firma el ‘cúmplase’, pero le dice: mire Valle, este hom- izaron en todo el país a lo largo de 1972 por el regreso
bre le va a pagar muy mal. Estos favores siempre se de Perón a la Argentina (“¡Luche y vuelve!”). De la
pagan caros”. Y así fue nomás. Aramburu le pagó el condición de peronistas de este grupo habla el exce-
favor con un tiro. lente libro de Lucas Lanusse, Montoneros. El mito de
El hijo de este oficial de apellido vasco recurre a una los 12 fundadores.
justificación curiosa de por qué su padre ordenó fusilar Otras inexactitudes gruesas de aceptar a esta altura
al camarada de armas Valle, luego de hacerlo primero de las investigaciones, teniendo en cuenta la cantidad
con suboficiales y civiles. Dice que dijo: si “le perdon- de bibliografía que trasciende sobre el tema, es cuando
amos la vida al máximo responsable, a un General de la dicen que Firmenich “es directivo de la empresa Bunge
Nación que era jefe del movimiento, estamos creando y Born” (me imagino que se equivocan con Rodolfo
un antecedente terrible. Va a parecer que la ley no es Galimberti, que sí estuvo ligado empresarialmente a
pareja para todos”. ¡Ah, fenomenal!, entonces lo Jorge Born). O cuando dan por muerto o en el exilio a
fusilaron pese a que la sublevación ya había fracasado y otro peronista del grupo primitivo montonero, el abo-
no estaban en peligro las instituciones “democráticas”. gado Ignacio Vélez, que hace muchísimos años vive en
Siempre con respecto a los fusilamientos, Fraga y Argentina y trabaja en el INCUCAI, estando a su
Pandolfi dicen que Aramburu los ordenó “para evitar cargo la Campaña Nacional de Donación de Órganos.
una guerra civil”. Curiosa manera de evitarla... Y tam- Además a Firmenich lo presentan como “contador” a
bién que para Aramburu “la sublevación implicaba una secas, en un tono peyorativo, cuando realmente es
grave subversión de la jerarquía y el orden militar: era, licenciado en Economía en la UBA con el mejor
ante todo, una rebelión de los suboficiales contra los promedio de su promoción (1996) y doctor en
oficiales”, y por eso había que fusilar. ¿Lucha de clases Economía en la Universidad de Barcelona, tres años
dentro del ejército argentino?, me pregunto. ¿Los sovi- más tarde. Datos a los que uno pude acceder simple-
ets de soldados se rebelan en armas contra sus oficiales mente entrando en Internet.
superiores burgueses?, me inquieto. No. Todo es mucho No resisto la tentación de concluir el comentario sin
más simple. Se trató de implementar un magnicidio incorporar a este escrito lo dicho por otro militar
para escarmentar al pueblo y retrotraer la Argentina a golpista -el contralmirante Arturo Rial- a un grupo de
la década infame. obreros municipales que esperaban ser atendidos en la
La única manera de poder llevar a cabo adelante ese Casa de Gobierno para solucionar problemas gremi-
plan era mediante el terror y los fusilamientos. Es que ales: “Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se
el pueblo seguía siendo peronista, porque con Perón hizo para que, en este bendito país, el hijo del barren-
16 había tenido acceso por primera vez en la historia de su dero muera barrendero”. Aramburu era quien estaba al
país a salud, trabajo, educación y bienestar; a sentirse frente de esa “revolución”.
digno y protagonista de su presente. Por eso la
Resistencia Peronista existió durante 18 años. Y en uno Roberto Baschetti
de ellos (1970) Aramburu probará su propia medicina.
Debo decir que el capítulo que cuenta su secuestro y
muerte manifiesta algunas desatenciones o inexacti-
tudes, en un relato que no se aparta de la subjetividad
y los lugares comunes. Tal como cuando afirman los
autores que “a Aramburu lo asesinaron los nazis en
reseñas
César Tcach

Sabattinismo y peronismo
Partidos políticos en Córdoba (1945-1955)

Buenos Aires, Biblos, 2006, 287 páginas

¿Existe el fenómeno Córdoba? ¿O se trata de un mero


“epifenómeno”, de un mito creado por la auto-imagen de
las clase dirigente mediterránea? Partiendo de las consid-
eraciones de algunos de los más relevantes intelectuales
argentinos, Tcach enumera las diferentes imágenes que Respecto a la matriz del peronismo cordobés, la
han procurado atrapar los rasgos fundamentales de su cuestión se formula en base a un interrogante: “¿Cómo
fisonomía: ciudad de frontera, para Pancho Aricó, periferia explicar el surgimiento del fenómeno peronista en un
criolla y tradicionalista en contraste con la modernidad universo económico y social como Córdoba, que aún
de Buenos Aires y el Litoral, receptores privilegiados de no había sido marcado por la huella de la industrial-
la marea inmigratoria europea. ización?”. Así, las hipótesis válidas que pretendían
Frente a estas primeras consideraciones, comen- explicar el surgimiento del fenómeno peronista en el
zarán los reparos: Germani pretende estudiar a nivel nacional, y en Buenos Aires en particular, basada
Córdoba a partir de categorías dualistas, tales como en la presencia de un nuevo proletariado industrial
tradicional y moderno, lo que provoca la sospecha de como producto de inmigrantes recientes, o en la exis-
Tulio Halperín Donghi, quien señala “una nitidez tencia de una burguesía nacional, aparecían como irrel-
acaso demasiado rígida”. evantes para dar cuenta del fenómeno en Córdoba.
Ahora bien, la imagen de una Córdoba periférica Según el investigador, recién a mediados de los años
contrasta radicalmente con la auto-imagen que los cor- 50 se constataría una cierta gravitación de los sectores
dobeses tenemos de nosotros mismos; por ello, industriales en la política cordobesa, pero no antes.
Córdoba se asimilaría a algo más próximo a una En base a esta descripción, Tcach propone una
Ciudad-Estado que a un espacio periférico. Aquí se primera tesis: la configuración del peronismo mediter-
perfilará la orientación de una de la tesis del libro y que ráneo estuvo centrada en actores políticos e institu-
intentará demostrar la existencia del fenómeno cionales provenientes de los siguientes sectores: a)
Córdoba. aportes del viejo partido conservador, el Parido
A partir de estas consideraciones, tendrá lugar una Demócrata Nacional de Córdoba; b) el apoyo católico,
interpretación influenciada, a nuestro entender, por la que lejos de ser genérico o limitarse a determinadas jer-
perspectiva de Aricó, que pone el acento en la arquías de la Iglesia, se canalizó a través de una organi-
bifrontalidad que caracteriza el comportamiento de los zación, Acción Católica, provista de un proyecto
actores sociales y políticos locales. Así, la imagen que definido, la “democracia cristianizada”, y c) la contribu-
muestra una ciudad católica y tradicionalista, de doc- ción proveniente del radicalismo “converso” de sesgo
tores y apellidos ilustres, se contrapone a la de Córdoba nacionalista y antiliberal.
como centro de la cultura de resistencia, basada en los En consecuencia, la tesis central del libro señala el
antecedentes de la reforma universitaria de 1918, la predominio de los factores tradicionales en la constitu-
escuela radical-progresista de Amadeo Sabattini, la ción del peronismo cordobés, tibiamente mitigada por
intelectualidad gramsciana de los 60 y el sindicalismo el intento de organizar una fuerza democrática y semi- 17
democrático y combativo. independiente en el interior mismo del movimiento
Con el trasfondo descrito, el libro se propone estu- peronista, denominada Partido Laborista, que fracasa
diar los partidos políticos en Córdoba durante el perío- irremediablemente.
do de la hegemonía del peronismo en el nivel nacional, En franco contraste con el movimientisto y el anti-
interpretada ahora como el bastión del radicalismo democratismo del peronismo local, Tcach propone la
argentino, eje de la oposición política nacional al pero- imagen de Don Amadeo. Dirigente radical oriundo de
nismo, cuna de los primeros intentos golpistas contra Villa María, ubicada en la pampa gringa, si bien revela
Perón y epicentro de la conjunción cívico-militar que algunos puntos de contacto con el peronismo -el
terminará derrocando a Perón en 1955. movimientismo, por ejemplo-, se diferencia inmediata-
reseñas

mente por una iniciativa articulada por el partido y el El libro nos deja la impresión de una rigurosa inves-
apego a las reglas del juego democrático. tigación histórica, ampliamente documentada y con
También Sabattini representaría un cierto nacionalis- hipótesis plausibles. Pero a la hora de los balances,
mo, pero inspirado en el “garibaldismo”, tan presente en podemos marcar una cierta idealización de la figura y
la pampa gringa. Por ello, Tcach marca otra diferencia del ideario sabattinista cuidadosamente elaborada, no
con el nacionalismo peronista: mientras éste se centra en sabemos si desde el rigor científico o desde la exclusión
el Estado, el “garibaldismo” lo hace en la Nación. de todo rasgo negativo que muestre algún contraste
En consecuencia, Don Amadeo será, entre 1945 y con el actual ideario democrático y progresista: apego
1954, una figura hegemónica en el radicalismo local y, al juego democrático, respeto por la institucionalidad
por extensión, en el nacional: controla la presidencia del partido, movimientismo no-populista, rechazo al
del Comité Nacional, lidera la oposición a la Unión estatismo, atmósfera liberal y nacionalismo garibaldino
Democrática, promueve la abstención revolucionaria y identificado con la Nación, ideario laico anticlerical,
detiene el avance del “frondizismo” con la creación del reformismo universitario, carisma, etcétera, son valo-
Movimiento de Intransigencia Nacional. Tentado por raciones que quedan del lado de Sabattini. Mientras
Perón para compartir la fórmula presidencial, amigo de que al peronismo cordobés solamente le toca el conser-
militares yrigoyenistas y conspirador impenitente, Don vadurismo, mitigado por el anti statu quo de Torcuato
Amadeo es caracterizado por Tcach como “el hereje” Di Tella, la ausencia de los obreros, el autoritarismo y
de la política argentina. el desprecio por la institucionalidad y las reglas
Para finalizar, una cita podría sintetizar una de la democráticas, justificado en su origen conservador-
tesis centrales del libro: “en muchas provincias, la con- católico-demócrata y tradicionalista.
fluencia entre peronismo y conservadurismo, lejos de Tal vez en este punto convenga revisar el concepto
ser un hecho anómalo o contranatura, formó parte de de resistencia que, sin pretender salvar lo caduco, pro-
la matriz constitutiva del peronismo histórico, más ponga una lectura del peronismo cordobés basada en
aún, constituyó un capítulo esencial de una historia una definición de democracia fundada en parámetros
compartida que ha sido velada por los mitos funda- no-eurocéntricos y contextualizados en la historia lati-
cionales del peronismo”. noamericana de los movimientos popular-nacionales, y
Familias de la más rancia elite del interior, tales una revisión del papel que en la historia y en el imagi-
como los Cornejo y los Bavio en Salta, los Vallejo en nario latinoamericano jugaron, tanto en el campo
La Rioja, los Zabala Ortiz y los Rodríguez Saa en San social, económico y político-democrático, los supuestos
Luis, y los Novillo Saravia o los Aliaga Argañaráz, actores liberales, progresistas y librecambistas.
ejemplificarían este rasgo constitutivo del peronismo,
tanto cordobés como del norte y oeste del país. Jorge Leonardo Méndez
reseñas
Mónica Gordillo (editora)

Actores, prácticas, discursos en la


Córdoba combativa
Una aproximación a la cultura política de los ‘70
Córdoba, Ferreyra, 2001, 357 páginas

Como lo indica la editora en la Introducción, este


libro es el resultado del trabajo de un equipo de
investigación por ella coordinado, realizado a lo largo
de varios años y financiado con aportes de la
Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad
Nacional de Córdoba y de la Agencia Córdoba
Ciencia del gobierno de Córdoba. tiva ha trazado una línea que le ha permitido con-
El trabajo, y tal como era de esperar de un struir una leyenda sobre la aptitud revolucionaria o
equipo universitario, responde a los criterios de al menos rebelde que le daría perfil a su decurso
investigación que aseguran un estudio meduloso y histórico, perspectiva que hoy constituye una
bien documentado, susceptible por ello de un escuela consolidada.
análisis necesariamente respetuoso de su seriedad, En sus antípodas, alimentada por el hartazgo que
más allá de compartir o no las tesis que de él emer- produce una serie sostenida de fracasos políticos y
gen como producto. sociales, comienzan a aparecer voces que se animan a
El temario del libro, que recorre el nacimiento del suponer que esa Córdoba, la de la Reforma y el
sindicalismo clasista, los medios de prensa que lo ali- Cordobazo, del modo como la pretende un liberalis-
mentaron y combatieron, y las expresiones político- mo ciego de amplio espectro ideológico, está muerta,
partidarias y su relación con los trabajadores, prom- y el no haberlo advertido a tiempo nos trae el casti-
ete (y cumple) brindar elementos para una aproxi- go de soportar que impere su cadáver.
mación rigurosa a esa problemática. Sin embargo, Aún así, deudor como es de aquella matriz ide-
antes de entrar a ponderar las propuestas de lectura ológica, este libro muestra un respetuoso acer-
que sobre el tema formula el libro, se hace necesario camiento a la problemática sindical, con particular
fijar un marco de referencia para su consideración, énfasis en el tratamiento de las respuestas de las cor-
impuesto por el tono asertivo con que lo enfoca y el rientes peronistas que lo integraban, y con aproxima-
modo indubitable con que presenta los supuestos en ciones meritorias a temas escasamente revisados. En
que se apoya. este punto cabe un especial reconocimiento al ilus-
Considerar, de manera insospechable, que “com- trativo capítulo dedicado a los diarios cordobeses
bativa” es una característica consustancial a Córdoba, frente al golpe de estado de 1976.
o al menos a una etapa de su desarrollo, es, al menos, Por último, cabe también señalar cómo, y tal vez
un condicionante severo para revisar su historia, en sin proponérselo, este material trae nuevos y
cuanto necesariamente lleva a cercenar posibilidades valiosos interrogantes nacidos de lo dificultoso del
de investigación al reducir las mismas al acopio de abordaje de nuestra historia, dada la vertiginosidad 19
datos que así lo confirmen. Con todo, no es esta -la con que ésta se desenvuelve: el primero podemos
adjudicación del señalado calificativo a Córdoba- registrarlo en el subtítulo, cuando se refiere a la cul-
una idea extraña a la tradición de cierta intelectuali- tura política de los 70, revisando una vez más cuán
dad cordobesa; antes bien, partiendo de la Reforma sólida era, y el segundo en la fecha de edición de
Universitaria, que por estos días celebra sus 90 años, este trabajo: de haberse editado en estos días y no
al salvajismo antipolítico de los sindicalistas actuales, en 2001, ¿podrían los autores sostener el mismo
pasando por el hecho de ser la cuna de la Revolución énfasis en sus afirmaciones?
Libertadora y de los sindicatos clasistas de principios
de los años 70, una determinada corriente interpreta- Adolfo Sequeira
Ciclo de pensadores contemporáneos

Ciclo de pensadores contemporáneos

El Instituto ha iniciado una serie de reuniones de capacitación sobre pensadores contemporáneos. El ciclo consiste en invi-
tar a alguna persona a exponer su visión acerca de algún autor que permita reflexionar desde un punto original la doctri-
na peronista. En esta edición se incluyen las reflexiones sobre Franco Crespi (analizado por Carlos Campolongo), Ernesto
Laclau (por Pablo Belardinelli) y Jean Baudrillard (por Jorge Bolívar). La reseña de las reuniones fue realizada por Paz
Del Percio.

Ernesto Laclau
por Pablo Belardinelli

En su exposición sobre La Razón Populista de Laclau afirma que cualquier sociedad puede ser
Ernesto Laclau (Fondo de Cultura Económica, 2005), organizada en términos de demandas. Si una demanda
Belardinelli explica que este libro contiene el mayor es satisfecha (y por lo tanto anulada como tal), o si se
esfuerzo sistemático que se ha hecho desde la teoría mantiene aislada del resto de las demandas, estamos en
política para analizar y justificar el populismo, no presencia de una situación “democrática”. El populismo,
como un fenómeno marginal y propio del subdesarro- es decir la construcción del pueblo, aparece en el
llo social y político, sino como una lógica central de la momento en que un conjunto de demandas se presenta
política occidental. Laclau parte del marxismo estruc- de manera conjunta al sistema institucional, básicamen-
turalista, que sostiene que la política es una práctica te por efecto de dos fenómenos: en primer lugar, debido
cuyo objeto es el momento actual. Es por ello que el a una división del sistema en torno a una marca de fron-
objeto propio de la política es la coyuntura, que no es el tera; de un lado están los que demandan y del otro los
presente, el día de hoy, sino un momento determinado que impiden la satisfacción de esas demandas; en segun-
en el que se condensan todas las potencialidades de do lugar, este conjunto tiene que definir una unidad
transformación que tiene una formación social. La polí- propia, un espacio en el cual todas las demandas conflu-
tica, por el hecho de actuar sobre ese momento, es siem- yan. Ese espacio necesariamente va a ser una particula-
pre revolucionaria. ridad, que en su condición de particular asuma la fun-
Laclau parte de esta premisa para analizar el popu- ción de contener todas las demandas.
lismo, y para entenderlo debemos tener en cuenta al Laclau representa las demandas con círculos dividi-
menos tres niveles dentro de los cuales se constituye un dos diametralmente. La mitad inferior de estos círculos
discurso. En primer lugar, el nivel del lenguaje natural, representa aquello en lo que difieren, y la mitad supe-
que implica una función descriptiva e interactiva del rior, aquello en lo que son equivalentes. En la construc-
lenguaje. En segundo lugar, el nivel del lenguaje cientí- ción de la unidad entre las demandas operan dos lógicas
fico, que tiene una función lógica y conceptual. Y por simultáneas y en tensión: una es la de la equivalencia,
último, el del lenguaje político, que tiene una función que es la lógica por la cual una de las demandas particu-
que llamamos preformativa. Si tomamos como ejem- lares asume la representación del conjunto de las que
plo la palabra “gorila”, en el primer nivel hablamos de están en juego en esta construcción populista; la otra es
20 la de la diferencia, que mantiene la individualidad de
un animal.
En el segundo, debemos efectuar una descripción del cada una de las demandas.
animal a nivel científico. Y en el tercero, el del lengua- El planteo de Laclau difiere de las fuentes originarias
je político, la palabra “gorila” hace referencia a un sec- de la teoría marxista con las cuales está dialogando. El
tor de la sociedad argentina en un determinado marxismo plantea que la contradicción de la totalidad
momento histórico. Por lo tanto, esta equivalencia capitalista es trabajo asalariado y capital. En su versión
entre populismo, lógica política, política y revolución, historicista, es una contradicción simple; en la visión
no cobra el mismo sentido en el nivel del lenguaje estructuralista, es una totalidad y una contradicción
científico que en el del político. complejas. La contradicción capitalista contiene un
Ciclo de pensadores contemporáneos
término, trabajo asalariado, que necesariamente debe El momento en que se produce esta emergencia es en
superar esa contradicción, y en la medida en que lo el milagro de la unidad que surge bajo un significante vacío,
consigue construye el sujeto revolucionario que trans- que es significante porque es un símbolo que significa, y
forma la sociedad. es vacío porque puede contener lo que cada sujeto en par-
Laclau, en cambio, sostiene que el trabajo asalaria- ticular está demandando. Si este momento no se produ-
do tiene que apelar a alguna noción de justicia para ce, es irrelevante que las demandas sean similares o dife-
poder asumir que existe una incompatibilidad con el rentes entre sí. Siempre hay diferencias, pero a partir del
capital. La justicia, al no formar parte de esta relación momento de la equivalencia, todas estas diferencias se
capital-trabajo asalariado, funciona entonces como van a ver identificadas de manera unívoca. Si todas las
una referencia externa que tiene que entrar y romper demandas, aun siendo similares, se manejan en la lógica
con esta lógica, para construir a partir de ahí cualquier de la satisfacción democrática de la demanda, no va a
instancia de superación. Por lo tanto, la emergencia emerger el sujeto popular. La construcción del pueblo
de un sujeto popular no es una necesidad estructural, ocurre cuando se produce el milagro de la concertación
como dice el análisis marxista, sino que es una posi- en un significante vacío, que con la lógica de la equiva-
bilidad contingente. lencia hace que todos se sientan contenidos en él.

Jean Baudrillard
por Jorge Bolívar

Nacido en Reims, Francia, Jean Baudrillard se doc- en la esfera de la verdad, no ya en la esfera de la inter-
toró en Sociología y desde 1966 fue profesor en la pretación sino en la de la simulación represiva. El mar-
Universidad de París X-Nanterre. Más tarde ingresó en xismo simula la revolución del mundo cuando en reali-
el Instituto de Investigación Social, laboratorio del dad concreta el desarrollo del capitalismo”.
Centre National de la Recherche Scientifique En El intercambio simbólico y la muerte (1976)
(CNRS). Su trabajo se relaciona con el análisis de la Baudrillard explica que en las razas primitivas el inter-
posmodernidad y la filosofía del posestructuralismo. cambio simbólico del hombre y la naturaleza estaba en
Jorge Bolívar, en su exposición, hace un recorrido por los símbolos de vida y muerte. En cambio, en la socie-
su bibliografía para explicar sus ideas clave. Comienza dad moderna el simbolismo se pierde. El capitalismo, y
explicando que para Baudrillard la base del nuevo más aún el hipercapitalismo, también están influidos
orden social es el consumo, y no la producción: “el con- por relaciones simbólicas, entre el orden de la produc-
sumismo degrada al ser humano, que ya no puede reco- ción (de mercancías y signos), y el orden de la seduc-
nocer sus necesidades reales de las artificiales, que son ción, que es “lo ingobernable, lo misterioso, lo sagra-
las creadas por la red semiológica de la publicidad. Los do”. Pero esta ingobernabilidad se oculta en el orden de
objetos de deseo crean categorías de personas, los la producción. “Los objetos, como las mujeres, seducen
supuestos sujetos, de manera tiránica. El sistema de por las apariencias, por el misterio que tienen, y sus sig-
objetos organiza las nuevas diferencias sociales”. nificados subvierten o precarizan nuestros juegos de
En El espejo de la producción (1973), Baudrillard no poder. El deseo sexual seducido nunca se satisface. El
critica al marxismo desde la derecha, sino por ser para deseo de poseer objetos del hipercapitalismo, tampoco.
él el pensamiento y el movimiento que, al no subvertir A partir de la adquisición de una cosa comenzamos a
el capitalismo, lo refuerza. “El sistema de la economía planear la adquisición de otra”. La mujer y lo femenino
política inglesa no sólo produce al individuo como del mundo, en el cual él creía que había una esperanza
fuerza de trabajo vendida e intercambiada, produce de liberación, “quedan atrapados en este juego y pierden
también la concepción misma de la fuerza de trabajo, su naturaleza originaria liberadora para constituir nuevas
como potencialidad del hombre, como potencialidad esclavitudes en una especie de razón sexual no diferente
humana fundamental. Sobredeterminación metafísica de la razón mercantil del hipercapitalismo”.
21
del hombre como productor en el marxismo. Esto es lo En Las estrategias fatales (1983), Baudrillard trabaja
que refuerza al capitalismo”. la traspolítica, fruto del hipercapitalismo y lo hiperreal.
Critica la canonización científica de los conceptos Afirma que en la sociedad moderna lo falso se presen-
marxistas. “No hicieron más que tratar de expresar una ta como verdadero. “Si lo falso puede transparentar
realidad objetiva, pero se convirtieron en signos, en sig- toda la fuerza de lo verdadero, ésta es la forma sublime
nificantes de un significado real potencial. Y si bien en de la seducción. También lo verdadero puede transpa-
los mejores momentos estos conceptos se practicaron rentar toda la fuerza de lo falso, y ésta es la forma de la
como tales, es decir, si se han tomado como reales, pos- obscenidad. Lo obsceno es lo más verdadero que lo
teriormente cayeron en lo imaginario del signo, esto es, verdadero. Lo más visible que lo visible, eso es lo obs-
Ciclo de pensadores contemporáneos

ceno, y lo más invisible que lo invisible, eso es lo secre- Baudrillard trabaja en sus últimos textos la idea de lo
to. La escena política es del orden de lo visible, ha per- hiperreal, es decir, la liberación de lo real, que se ve prin-
dido su contacto con el misterio del mundo, con lo cipalmente en la TV. La voluntad de poder ya no tiene
secreto”. Aquí aparece el problema de lo traspolítico. ningún compromiso por lo real, de manera que a través de
“Cuando todo es político, se llega al fin de la política la TV puede manipular los sucesos sin que se le adjudique
como destino y al comienzo de la política como cultu- ninguna responsabilidad por eso. Surge aquí la idea de
ra, y por lo tanto, a la miseria de esta cultura política. simulación como destino de lo real, y lo hiperreal como
Cuando todo se hace cultura, se llega al fin de la cul- contrapartida del hipercapitalismo. “La política ya no fun-
tura como destino, al principio de la cultura como polí- ciona como elemento ordenador y proyector de la socie-
tica y a la miseria inmediata de esta política cultural”. dad. Entonces aparecen algunas categorías, por ejemplo lo
Baudrillard dice que la escena política se ha llenado obsceno, el espectáculo; y la espectacularidad que uno
de estrategias sin estrategas. Se supone que las estrate- siempre espera del espectáculo desaparece. Lo obsceno es
gias mueven el mundo, pero no se sabe quién diseña más visible que lo visible, y está saturado de información.
estas estrategias. “La era de la política fue la de las ano- (...) Entonces surge la obesidad: es la anomalía de los
mias, crisis, violentas revoluciones. La era de la traspo- cuerpos, individuales y sociales. Todos los gordos se vuel-
lítica es la de la anomalía. Son aberraciones sin conse- ven obesos. Son como los síntomas informáticos que
cuencias. En la política contemporánea, a pesar de las almacenan todo sin poder diferenciar lo útil de lo no útil,
catástrofes que provoca, no hay consecuencias ni res- lo valioso de lo no valioso. La obesidad es el reemplazo
ponsables”. En este juego, la política se va disolviendo estratégico de la estrategia. Se trata de ocultar que el cuer-
en cultura y subcultura a medida que es dominada por po obeso de las sociedades de masas ha desaparecido
los medios de comunicación. como un cuerpo deseado, querido, seductor. Ya no quere-
En América (1986) Baudrillard explica que el primer mos a los cuerpos. Este es el fin de lo social humano”.
mundo no es un espacio geográfico al que un país pueda En La violencia del mundo (2004) Baudrillard analiza la
entrar. Los que conforman el primer mundo son una figura del terrorismo y lo vincula con el fenómeno de lo
clase alta global, conformada por europeos, argentinos, hiperreal de la comunicación. Trabaja también el éxtasis
brasileros, norteamericanos, etcétera, que comparten de la comunicación. El terrorismo, explica Bolívar, es una
valores y tratan de construir un mundo manejado por forma de éxtasis de la violencia. Es más espectáculo que
ellos. No hay primer mundo a imitar, ningún pueblo es sentido. Realiza actos carentes de sentido político, que
primer mundo hoy. También aclara que no hay cuarto aceleran el sinsentido del poder actual, porque el poder
mundo sólo en países y continentes pobres. actual no va a realizar nada que tenga sentido para el
En Estados Unidos, que es según él la realización de la hombre. Lo que muestra esta violencia es un sinsentido
utopía de los europeos, también hay cuarto mundo. que muestra a su vez el sinsentido del mundo actual. Aquí
La miseria, que antes era un tema que generaba movi- Baudrillard recupera la idea del intercambio simbólico y la
miento político, ya deja de operar sobre la conciencia muerte. “No nos asustemos por este terrorismo. El terro-
de esta clase alta global. “La utopía se ha realizado. Los rismo está tratando de reconstruir el intercambio simbó-
que no han participado en ella, que desaparezcan o se lico de la vida y la muerte. Nosotros vivimos en realidad
las arreglen. Ya no tienen derecho a asomarse a la en una sociedad que ha muerto”.
superficie del primer mundo. (...) Virtualmente el El capitalismo había convertido la muerte en una cues-
mundo se ha liberado ya, no hay por qué luchar. El tión individual, y no más social. El terrorismo, instalando
cuarto mundo es el corazón de lo traspolítico”. “El con- una inmensa muerte social, vuelve a poner de relieve que
cepto marxista del hombre sólo como trabajo útil pro- la muerte es un hecho social y, ahora más aún, un hecho
ductivo erradicó la esperanza de transformación del político. “Todo el sistema de lo real y del poder se densi-
mundo. La producción de mercancías y capital se con- fica. Se tetaniza lo real y el poder se recoge sobre sí mismo
virtió en un código tiránico que organiza toda la vida y se arruina en su propia sobreeficacia. La táctica del
social humana y que avanza sobre todos los pueblos del modelo terrorista consiste en provocar un exceso de reali-
22 mundo. (...) Hemos entrado en el hipercapitalismo. El dad y en hacer que el sistema se derrumbe bajo este exce-
imperativo de éste, el cumplimiento inmediato del so de realidad. Toda la irrisión de la situación, y además la
deseo, a falta de otras liberaciones, absorbe hasta la vida violencia movilizada del poder, se tornan contra éste, ya
sexual, que se reproduce e incita a las pantallas de cine que los actos terroristas son a la vez el espejo exorbitan-
y televisión. El feminismo, que era una esperanza de te de su propia violencia y el modelo de una violencia
liberación, queda atrapado en un orden sexual domina- simbólica que está prohibida, pero es la sola violencia
do por los valores fálicos del mundo dominado por el que el sistema capitalista no puede ejercer, la de su pro-
hipercapitalismo”. pia muerte”.
Ciclo de pensadores contemporáneos
Franco Crespi
por Carlos Campolongo

Franco Crespi, italiano, se graduó en Leyes en generales de cambio social para luego enunciar las
1954. Fue profesor de Sociología en la Universidad tipologías que distingue el autor.
del Estudio de Perugia, director del Instituto de En primer lugar, el cambio social se define como
Estudios Sociales y de la revista Cuadernos de “toda transformación observable en el tiempo que
Teoría Social. En su libro Acontecimiento y estructu- afecta de una manera duradera a la estructura o fun-
ra. Por una teoría del cambio social (Ediciones Nueva cionamiento de una sociedad dada y modifica el
Visión, 1997), propone insertar el cambio social curso de su historia”.
dentro de una estructura operativa, confrontando Es un fenómeno colectivo, no individual, y la modi-
con grandes teorías sociológicas contemporáneas ficación que ejerce sobre la estructura de una socie-
como las de Pierre Bourdieu, Niklas Luhmann, dad presenta cierta permanencia.
Jürgen Habermas, Raymond Boudon y Anthony Un acontecimiento puntual (elecciones, huelgas,
Giddens, que han tratado de construir una teoría catástrofes climáticas) puede generar o acompañar
general de la sociedad. Crespi, partiendo de la un cambio social, pero no lo representa por sí solo.
imposibilidad de definir leyes generales del devenir El conflicto social no es necesariamente un motor
social, propone una compleja tipología de las situa- de cambio, ya que puede ser funcional al estado de
ciones de apertura o de clausura al cambio social. cosas. Será un motor de cambio si produce ajustes
En primer lugar, diferencia claramente los con- dentro del sistema, o si produce un cambio de siste-
ceptos de acontecimiento, sentido y significado. ma cuando éste se ve desbordado.
Entiende al acontecimiento como acciones e interac- Algunos factores impulsores del cambio pueden
ciones, que a su vez tienen un sentido y un signifi- ser demográficos (Emile Durkheim, Herbert
cado. El sentido está en las cosas, y el hombre inter- Spencer), económicos (Karl Marx), tecnológicos
actúa con ellas. No es el hombre quien le da senti- (Lewis Mumford), culturales o ideológicos
do a las cosas, sino que las cosas nos muestran su (Auguste Comte, Max Weber).
sentido. Para quien tiene esta experiencia, el senti- Crespi rescata además la relevancia de las elites
do es inconmensurable y no puede ser puesto en como agentes de cambio. No las entiende sólo como
palabras. El significado, en cambio, surge junto con minorías de alto poder económico, sino como “per-
el lenguaje, en el momento de la separación entre el sonas y grupos que dado el poder que detentan o la
mundo biológico y el mundo de la cultura. La ope- influencia que ejercen, contribuyen a la acción his-
ración de otorgar un significado a las palabras y a tórica de una colectividad, ya sea por las decisiones
las cosas por medio del lenguaje es absolutamente que toman, por las ideas, los sentimientos, las emo-
necesaria en la cultura, ya que cumple la función de ciones que expresan o simbolizan”.
reducir la complejidad. Crespi reconoce principalmente cuatro tipos de
Las cosas, entonces, tienen en su origen un sen- cambio social: endógeno, exógeno, ascendente o
tido inconmensurable, cuya complejidad es reduci- descendente.
da por el lenguaje. Por lo tanto es ilusorio tener El cambio endógeno es “aquel que se produce
dominio sobre todas las variables o situaciones, como resultado de la acción social llevada a cabo
cuando su sentido excede nuestra comprensión. No dentro de un colectivo”. Su eficacia depende del 23
es posible generar un molde para el comportamien- grado de organización del tejido social, y siempre
to humano a través de una teoría. Tampoco se incide en él un factor externo de presión.
puede predecir el cambio social. Sin embargo, es El cambio exógeno es “aquel que se produce como
posible identificar los factores de resistencia al cam- resultado de actuaciones llevadas a cabo desde fuera de la
bio dentro de cada cultura. colectividad”. Su eficacia depende del nivel de implica-
En su exposición sobre esta idea de Franco ción de la colectividad en los cambios y de la adecuación
Crespi, Carlos Campolongo parte de los conceptos de éstos a las necesidades percibidas por la población.
Ciclo de pensadores contemporáneos

El cambio ascendente es “aquel que se desarrolla El cambio descendente es “aquel que resulta de
espontáneamente a través de la consecución de objeti- actuaciones planificadas u organizadas desde las eli-
vos comunes”. Es flexible, se adapta a circunstancias tes”. En general se reconoce en él cierta rigidez e
concretas, está basado en relaciones informales y difí- inadecuación a necesidades, y cuenta con una mayor
cilmente sea posible traspolarlo a otros contextos. velocidad de difusión.

Tipologías de cambio social según grado de actividad de los agentes,


divergencia o convergencia entre los agentes de las interacciones y los
valores dominantes, formas de poder y nivel de flexibilidad o rigidez de
los sistemas.

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