El Mendigo y el CuidaCoches

Cómo actúa la mentalidad de abundancia y Escasez y cómo cambiar la manera de pensar para manifestar fortuna en tu vida.
CONSEJO: IMPRIME EL CONTENIDO DE ESTA GUIA PARA PODER LEERLA EN CUALQUIER LUGAR. Introducción.

iempre creí que las personas pobres (desde un punto de vista material, vale aclarar) tenían una mentalidad de escasez, de pobreza (valga la redundancia), de limitaciones, de privaciones. Y que, por el contrario, las personas con mucho dinero, los ricos, eran sujetos con un modo de pensar diferente: abundancia, placeres, buena vida y demás. Sin embargo, a medida que fui creciendo, me fui dando cuenta que no era tan así, que había muchas zonas grises, donde los pobres con mentalidad de abundancia y los ricos con mentalidad de escasez también existían. Como provengo de una familia más bien de clase media baja argentina (a mis padres, por ejemplo, cuando les preguntaba porqué mis amigos tenían una bicicleta nueva y yo no p odía tener una me decían "porque somos pobres"), el tipo de pensamientos y creencias que recibía eran los típicos:

S

Tienes que trabajar duro para conseguir lo que deseas Los ricos no ganan su dinero honradamente, sino a costas de otros Mientras más trabajes y sacrifiques, más tendrás No tienes que apuntar más alto de lo que deberías No podemos, no puedes Y del estilo, que seguramente conozcas, ya sea porque Lo viviste en alguien cercano, o incluso en ti. Suelo ir a misa los domingos a una iglesia c erca de donde vivo, en las afueras de Buenos Aires. Cada domingo, dejo mi camioneta estacionada frente al templo, en la plaza. Ese lugar es donde está mi amigo Luciano, el ´cuida-coches oficialµ como él mismo se auto-denomina. Es más puntual que el mismísimo cura, y está parado ´en su puestoµ cada domingo, sin importar si está lloviendo, o si hace frío o calor. Luciano es un hombre grande (tiene más de 60 años) y su aspecto es el de un hombre que ha sufrido. Antes de continuar, es importante que sepas dos cosas: en primer lugar, muchos de estos pensamientos de mis padres eran heredados de sus propios padres, y así sucesivamente. Algunos no eran explícitos, sino más bien el resultados de frases y actitudes que demostraban (y transmitían a nosotros, sus hijos) que eso era lo que creían. En segundo lugar, que mis padres han cambiado radicalmente su modo de pensar, y ahora tienen, sin importar cuánto posean en bienes materiales, una mentalidad de abundancia. Con su gorrita gastada, y sus infaltables cigarrillos, siempre tiene una sonrisa afable para regalar cuando uno llega tarde, apurado, para entrar a la iglesia. Gana, aproximadamente, uno y dos pesos por cada auto que cuida (con suerte, si es que los dueños le dan las monedas al irse). En total, en todo el día domingo, no creo que se vaya con más de 40 ó 50 pesos en el bolsillo. Una vez me quedé charlando con él un rato, para que me contara de su vida. Mientras me enteraba que tiene 7 hijos, y también trabaja en la semana en la municipalidad del pueblo, se acercó un mendigo que suele estar dando vueltas por la iglesia (no recuerdo ahora su nombre). Es flaquito y chiquito, tiene mucha barba canosa, y los ojos siempre tristes. Se viste prácticamente como un linyera, y sé que es alcohólico, y que vive en donde pued e, porque su esposa lo echó de su casa por no trabajar y gastarse el dinero en vino. El mendigo se acercó a nosotros y me pidió una moneda. - Éste seguro que se la va a gastar en vino- pensé, para excusarme y no dar nada, y así quedar tranquilo de conciencia.

Le dije que no tenía monedas y el mendigo, cabizbajo, se retiró, balbuceando un ´graciasµ casi imperceptible. Luciano no emitió palabra ante esta situación. Seguimos charlando un rato más, y luego, ya subido en la camioneta, le di un merecido billete por cuidarla. Mientras rodeaba la plaza para regresar a mi casa, vi como Luciano salía del kiosco con un paquete de galletas dulces y se las daba al mendigo al que yo antes le había negado la moneda. La actitud, sinceramente, me sorprendió y me hizo sentir vergüenza. Durante la semana el hecho estuvo dando vueltas en mi cabeza. Imagínate: yo, que me jactaba de ser un tipo generoso, de tener una mentalidad de abundancia, que tenía, gracias a Dios, todo lo que necesito para mi familia y para mí, y ta mbién lo que quiero (viajo varias veces al año sin rendir cuentas a nadie, tengo una camioneta 0 KM y podría tener una mejor si no fuera porque a mi esposa le da miedo la inseguridad y no quiere llamar la atención, vivo en un barrio privado, donde ahora compré una hermosa casa que estamos por terminar a nuestro gusto, gastamos lo que queremos en el mes, y aún así podemos ahorrar, etc.), al lado de la actitud de Luciano, me sentía un miserable. A la semana siguiente, charlando con él, le pregunté porqué había hecho eso con el mendigo. - Siempre le compro algo con el dinero que me deja la gente - me respondió, seguro, casi como si fuera obvio lo que hacía, como si cualquiera fuera a hacer lo mismo... - Dios me da a mí lo que necesito, y yo tengo que dar también una parte a los demás, a los que también necesitan ² terminó diciendo, como si fuera una moraleja. Ese día, le agradecí a Luciano, porque, sin saberlo, él me había dado a mí una de las enseñanzas más grandes: la mentalidad de abundancia o escasez no depende EN ABSOLUTO de la cantidad de dinero o bienes que tengas. El dinero es externo, y la mentalidad es interna. Puede que hoy no tengas un centavo en el bolsillo, pero si tienes la mentalidad de abundancia y éxito, no hay duda que lograrás atraer y manifestar fortuna en tu vida. En la vereda de enfrente, tenemos a aquellos con mentalidad de escasez y limitación, muchas veces parásitos que viven de los demás, y que incluso puede tener mucho dinero...sin embargo, su alma no es afortunada, y son pobres al lado de los tipos y mujeres que, como Luciano, tienen el alma colmada de buenas acciones, y la fortuna en su interior. Todos podemos actuar como sujetos con mentalidad de escasez en varios momentos de nuestra vida. La cuestión es darse cuenta a tiempo, para cambiar, para empezar a disfrutar cada momento, para

darnos cuenta de lo afortunados que somos y cómo, pensando de este modo, atraemos y manifestamos más y más fortuna en nosotros y en nuestro alrededor.

Vas a estar de acuerdo conmigo en que el modo en que piensas influye en el modo de actuar y en el resultado final. Si tengo la certeza que voy a lograr algo, no me manejo de la misma forma que si pienso que no lo lograré, si tengo dudas. Como el jugador de golf que se concentra en dar su mejor golpe, y así es, y aquél que, nervioso, deja que el pulso mueva el palo, haciendo un golpe defectuoso. Imagina qué pasaría si emprendes cada día, desde el mismo momento que abres los ojos, con buen ánimo, y piensas en todas las cosas que puedes obtener, en qu e estás vivo, en qué estás sano, en todo tu potencial, que es un día que vale la pena vivir...¿influye o no en cómo saltas de la cama? Si estás seguro que cada cosa será una oportunidad para mejorarte, sin importar qué te toque vivir esa jornada, si cada persona que se cruce en tu camino será alguien al que le tendrás que entregar valor (una sonrisa, un saludo cordial, una ayuda, un consejo, etc)...¿no cambiará radicalmente eso tu día? Haz memoria en la cantidad de personas que se cruzaron ayer en tu camino, y lo que podrías haber hecho por ellos para que se sintieran mejor. Piensa si cada uno de nosotros se levantara con esa "actitud" cada día, ¿cómo sería la vida, y el mundo? La verdadera revolución está en hacer nosotros mismos el cambio interno. En este cuadro que tienes a continuación he puesto algunas características que he identificado en mí y en otros que actúan con mentalidad de escasez y también de abundancia. Es una lucha constante entre dos fuerzas, pero voy a darte hoy mismo una manera definitiva y segura para que esa guerra la gane la abundancia que hay escondida en ti (claro, si es que no se ha manifestado ya en tu vida). Importante: en la mayoría de nosotros conviven ambos pensamientos y mentalidades. En algunos casos, espontáneamente, vamos a actuar en pos de la abundancia. En otros, de modo inverso, con limitación y escasez. Sin embargo, en este último caso, lo fundamental es saber qué sucede cuando lo hacemos para poder identificar las conductas que manifiestas escasez y cambiarlas para siempre. MENTALIDAD DE ESCASEZ MENTALIDAD DE PROSPERIDAD Dice "no me alcanza" en lugar de pensar cómo generar más Dice ´si no me alcanza, veré cómo hacer para generar másµ Compite con los demás, se fija qué tienen los otros y aparenta.

Juega a ganar siempre, aún cuando parece que pierde. Y cuando él gana, también ganan los demás, porque no compite con ellos. Siempre está siguiendo la próxima máquina de hacer dinero rápido. Trabaja en lo que puede, o lo que cree que le dará dinero. Construye la riqueza en base a un sistema, un plan, un método. Hace lo que le gusta y le apasiona. Es feliz siempre, porque está satisfecho internamente. Es impaciente, no tiene un norte, no sabe cuánto, ni cómo, ni cuándo Es constante, paciente y optimista, e implementa sistemas de éxito. Es un parásito, trata de sacar ventaja (p.e. quiero que me den esto gratis aún cuando sé que me puede dar un beneficio). Se aprovecha del otro. Se prepara, invierte en él para aprender, busca al que sabe y le entrega en función del valor que recibe de él. Recompensa al otro. Gasta en cuestiones que no generan retorno. Gasta en lo que quiere, le gusta y también en lo que necesita. Dona dinero. Piensa en él, luego en él, y después en él. Quiere hacer bien a los demás y ganar dinero con ello. No es agradecido. Siempre verá las cosas de modo negativo. Es agradecido, y sabe apreciar las buenas intenciones en todos los que hacen algo por él o por los demás. Si le dan algo, no era lo que quería. Si le dan más, no es todo lo que buscaba. Ve oportunidades donde el de mentalidad escasa ve fracasos y obstáculos insuperables. Quiere tener más y más bienes materiales y allí acaba su ambición desmedida, y que pocas veces logra. Desea ser mejor como persona, pero también como miembro del grupo al que pertenec e (familia, ciudadano, club, trabajo, etc). Es superficial y carece de vida espiritual. ES profundo y tiene una rica vida espiritual, siendo o no religioso. Tienen que darle cosas, está siempre exigiendo. Sabe que para recibir, tiene que dar primero valor a los demás, a la vida. Su frase favorita es "no tengo la suerte que tiene aquél que es rico" Su frase favorita es "voy a seguir en el camino que me lleva a hacerme afortunado" (implica no sólo riqueza material).

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