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El periodismo y yo

Por Rodolfo A. Rico


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textos disponibles en www.colofon.org
rodoarico(at)gmail.com

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Entrada

Los siguientes textos fueron publicados en su mayoría en el transcurso de 2007


cuando estaba por cumplir 15 años haciendo periodismo y que me pagaran por
ello. Algunos antes, otros pocos después, pero en su mayoría forman parte de mi
reflexión sobre el periodismo y la producción editorial. Reflexión que de manera
dispersa compartí en mi blog, en sus distintas reencarnaciones, y quiero ahora
juntar para compartir. Los textos tienen ese estilo dialogante e informal de
bitácora personal que no he querido cambiar y mantienen el calor con el que
fueron escritos. Espero que los disfruten y sean también de utilidad para quiénes
los lean.
¡Por favor no estudies comunicación social!
23-03-06

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Hace unas semanas atrás me conseguí con una nueva estudiante de
comunicación. Se también que alguna gente que aspira a estudiar
comunicación pasa por estas páginas. Yo vengo desde hace años en una cruzada
personal dándole a la gente razones para no estudiar comunicación. Siento que
en el área sobra gente, sobran escuelas y hay mucha, mucha gente que entra a la
carrera por las razones equivocadas.

Razones equivocadas:

Si quieres salir por televisión, no hace falta estudiar comunicación.


Si quieres ser editor, camarógrafo,locutor e incluso presentador de programas,
no hace falta estudiar comunicación.
Si quieres ser famoso no hace falta estudiar comunicación.
Si quieres ser narrador deportivo,de noticias o de farándula no hace falta que
estudies comunicación.
Si quieres masajear tu ego no hace falta estudiar comunicación.
Si quieres ser diseñador no es necesario (aunque puede ser muy bueno) estudiar
comunicación.
Si quieres ser cantante o actor no hace falta estudiar comunicación.
Si no sabes que estudiar, por favor ni se te ocurra estudiar comunicación.

Algunos mitos:
“A mi no me interesa escribir, lo que me interesa es lo audiovisual”. Si te interesa
la comunicación social te debería interesar leer y escribir. Es verdad que todos
los años las escuelas graduan gente que solo ha leído fotocopias en la carrera,
pero en comunicación, en cualquier área se escribe y mucho. Se escriben los
copys para publicidad, los guiones de cualquier tipo en lo audiovisual, los
informes y las estrategias de relaciones públicas y por su puesto se escribe en la
práctica periodistica. Escribir no solamente está vinculado al área de periodismo
impreso sino que te capacita para poder organizar las ideas de manera eficiente,
y te da la posibilidad de organizar y crear discursos coherentes. Esto vale para
relacciones públicas, corporativas, publicidad, periodismo, diseño de información
y el largo etcetera que abarca la carrera de comunicación. Si no te gusta leer o
escribir hazle un favor a la profesión y no la estudies.

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Aprender a comprender al otro
21-05-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Quizás porque mis viejos son de una izquierda no dogmática (vienen de la
izquierda cristiana, militaron en el MAS y daban clases de pedagogía Freinet,
Freire) quizás porque aunque militantes de partido, la formación que me dieron
fue sobre todo libertaria, posiblemente también por la cooperativa escolar en la
catalana Barcelona en la que me tocó estudiar (los alumnos decidíamos si
pasábamos o no de grado con un compromiso con nuestros padres y profesores,
no más de 15 alumnos por aula). Quizás por que mis viejos nunca nos formaron
con dogmas y nos abrían las puertas desde chicos para que tomáramos nuestras
decisiones. Quizás por todo ello me obligué desde chico a verle a todo la
contracara, a no tomar las verdades como absolutas, a desconfiar de cuando me
vendieran una idea. Así las cosas siempre me he obligado a ir a las fuentes más
directas sobre los temas. No escribir/ ni opinar tanto sobre lo que se dice como
lo que se escribe. Y es que con frecuencia los declaradores profesionales solo
cuentan una parte de la historia. Y solo conociendo de antemano la otra parte o
al menos mosqueándose lo suficiente como para no creer a pies juntillas lo que
te dicen puede uno saber que existe al menos otra cara del asunto. Y esto es
siempre.

Por ejemplo, siempre me pareció sospechosa esa especie de paraíso que nos
tratan de vender las organizaciones basadas en ideologías. Los partidos, por
ejemplo, los de izquierda en mi caso y particularmente esos que se llaman
marxistas leninistas. La receta que le vendían a uno era simple, demasiado
simple para ser verdad: podemos construir el paraíso aquí, tomamos el poder,
asumimos el Estado y gobernamos para los trabajadores y excluidos y luego
deshacemos el estado que hemos creado y zuas llegamos al comunismo. Y
comieron perdices y fueron felices. Pero lo cierto es que allí estaba la Unión
Soviética con personajes por setenta años entronizados en el poder y nada que lo
soltaban para llegar al ansiado comunismo. Llegaron a mis manos también las
revistas Sputnik que en sus últimos años resultaron ser una crónica
pormenorizada de la caída de la Unión Soviética y del desmontaje de muchas
historias oficiales porque tanto esa revista como Socialismo Teoría y Práctica
estaban llenas de revisiones históricas. Después, una visita a Cuba me puso en
evidencia que el hombre nuevo no estaba por ningún lado. Y me hacía
preguntarme si debía estar. Quiero decir, ¿que un país cualquier se pretenda una
fabrica de hombres nuevos no es un tanto sospechoso? Y miren que lo dice
alguien que fue formado para vivir en un mundo que no existe (cooperativo,
solidario, de apoyo mutuo, igualitario etc). Pero es que la cosa no es muy distinta
cuando uno se encuentra con el discurso neoliberal. En algún momento de mi
vida hice un par de cursos de economía en el Centro de divulgación de
conocimiento económico (CEDICE) conocido centro de promoción del liberalismo
en Venezuela. Significó para mi confrontarme con mis creencias, verlas desde el
otro lado, escuchar tanto argumentaciones sólidas, como irreverentes,
exageraciones y un culto a la empresa privada que la verdad a mi no dejaba de
hacerme un tanto de gracia (supongo que en economía me encuentro ubicado
entre el keynesianismo y el gradualismo que apunta Stiglitz). Pero también sirvió

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para aprender a ver los matices, entre neoliberalismo, liberalismo clásico,
conocer las propuestas de capitalismo popular, o las justificaciones para
promover el dólar como moneda continental. Del lado de la izquierda los matices
los conocía un poco más y como digo desde hace un tiempo yo me ubico más en
esa izquierda que impactó al mundo del 68 para acá. Pero lo interesante es que
leer, leer enfocándose a leer de manera contrastada. Leer no solo lo que le
confirmen las creencias a uno sino también lo que se las niega es un tremendo
ejercicio que le abre a uno las miras. Para la política pero también para cualquier
otra cosa. Yo creo en la teorías de Darwin de selección de las especies. Me
parece que es la explicación más razonablemente explicada sobre la evolución de
las especies. Pero no por ello voy a dejar de leer sobre el diseño inteligente
creacionista. El asunto es que uno se enriquece leyendo de manera contrastada,
porque más allá de las creencias, esto le obliga a uno a aprender a ver los
matices. Liberándose en el camino de parte de los prejuicios que uno pueda
tener. Incluso aunque uno tome su propio partido, puede ver y hacer un esfuerzo
por comprender al otro y eso creo que también es periodismo.

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El diseño y yo. Mi pequeña revancha
19-05-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Algunos pueden haberlo notado porque me la paso comentando el diseño
y el rediseño de diarios. Algunos habrán entrado a éste blog a través de textos
más íntimos o más políticos pero para los que no lo hayan notado a mi el diseño y
en concreto eso que llaman el diseño de la información es algo que me apasiona.
La otra filia gráfica que me posee es la de las tipografías. Aquí nunca lo he
escrito, nunca lo he contado pero es que estos gustos en particular tienen como
todo una razón de ser. En mi caso tres razones: el encuentro temprano con el
proceso de producción de un periódico, mi encontronazo con diseñadores que
saben usar el software pero no siempre diseñar, y por último llevarle la contraria
a mi estimada profe de Artes Gráficas, la excelente Carmen Riera que cuando
terminé el semestre en que vi su materia me dijo que se notaba que yo era bueno
para la escritura, que tenía sentido de la información. Insinuando que lo mio
definitivamente no era el diseño. Y lo confieso mis prácticas nunca fueron de las
mejores. Así que cada texto que escribo sobre diseño de la información es mi
pequeña revancha. Este será el primero de una serie de textos de una pequeña
celebración personal y es que en octubre cumplo 15 años de ejercer la profesión
y que me paguen por ello. Pero empecemos por el principio.

1) El encuentro cercano con los procesos de producción:


Cuando en 1992 empecé a trabajar en un irreverente mensuario universitario,
me tocaba hacer varias cosas además de escribir. Y una de ellas era el montaje
de los artes finales. No, no la diagramación, eso vino poco después, sino el
montaje. Teníamos una pequeña impresora láser que imprimía en hojas de
tamaño oficio y me tocaba a mi pegar las hojas para convertirlas en el arte final
tamaño tabloides desde las cuales se hacían las planchas, además de
incorporarle las fotos ya tramadas. Fueron generalmente largas noches de
rubber cement y confieso que en las ediciones aniversario uno terminaba
gustosamente mareado (era un huelepega y no lo sabía). una vez que dejamos de
mandar a tramar las fotos y descubrí que el escáner también escaneaba grises
pues yo era el responsable de escanear todas y cada una de las imágenes que
publicábamos. Ese sería mi primer encuentro con el diseño. Me tocaba ver todos
los meses las páginas del periódico. Mi segundo encuentro sería el pagemaker
3.5 . Para aquél entonces nosotros diagramábamos todo el periódico en una
Macintosh classic, que si mi memoria no falla tenía una pantalla de apenas 13
pulgadas ( y pensar que hoy en día conoce uno diseñadores que se incomodan
por trabajar en una de 17 pulgadas). Para mi que en mis publicaciones
estudiantiles hacia mis dos columnas a mano ( parte de mi formación fue
fanzinera), y ubicaba el espacio para el texto y la imagen; el Aldus Page Maker
fue todo un descubrimiento como también el Photoshop. Podía recortar y pegar
digitalmente.

2) mi encontronazo con los diseñadores.


Los cuatro gatos que hacíamos el periódico entonces también eramos como dije
antes los responsables de su diseño y maquetación. Aunque cuando yo entré ya
tenía desde luego un diseño. Sus características: la numeración de las páginas

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era en palabras, no en números y en la parte superior y en el centro iba un
recuadrito con el nombre del periódico,en la esquina externa iban las imágenes
gráficas que identificaban a las secciones y que invariablemente eran hechas por
un diseñador amigo (creo que cuando entré por la entonces esposa del dueño del
coroto) además toda la página era bordeada por una fina línea. Pero con el
tiempo nos vimos en la necesidad de rediseñar el periódico más profundamente
fue allí cuando decidimos recurrir a los diseñadores. Para que nos dieran un
cambiazo y que conseguimos. Bueno que nuestro periódico también fue escuela
para algunos . Pero que también con la moda web no había tantos diseñadores
que estuvieran estudiando que supieran de diseño para medios impresos. Así que
muchas veces mientras los diseñadores nos hacían sus propuestas gráficas, nos
tocaba a nosotros enseñarle los detallitos: desde como hacer bien un pdf para
impresión, cómo convertir los textos en curvas, que el tabloide que aparece por
defecto en el pagemaker no es necesariamente el que nosotros usamos (luego de
diagramadas todas las páginas), que el color negro, no es lo mismo que el negro
registro y que no todo lo que se ve tan bonito en pantalla se ve necesariamente
igual en papel. Cosas por el estilo. Cosas que por cierto también habíamos
aprendido nosotros a los golpes.

Pero también yo empecé a notar que habían modas en el diseño. Modas que a
veces eran como excesivas porque hacían que todas las publicaciones se
parecieran (recuerden: principios de los noventa internet no estaba tan
establecido). Recuerdo en particular el rediseño que nos hicieran unos
estudiantes de Prodiseño (hicieron uno para nuestro encarte musical y otro para
el ya entonces quincenario. Me refiero aquí a éste último), y es que aunque el
diseño tenía un particular atractivo: todo el concepto es que el periódico era una
carpeta, de hecho las secciones estaban con tipografía tipo maquina de escribir
pero los títulos, esa cosa que todo el mundo ve (en formata bold italic para más
señas) en breve tiempo también las usarían: Radar (un suplemento universitario
que hacía Urbe para El Universal), Estampas y nosotros. Pero no era solo la
tipografía sino también la manera como estás eran tratadas. Siempre los títulos
sobre recuadros u óvalos en diapo que se integraban a una línea vertical del lado
externo de la página. Yo insistía que aquello con tanto parecido no le terminaba
de dar una identidad propia al periódico y uno no dejaba de preguntarse porque
tenía que haber tantos parecidos. Nos los cuestionábamos con los pelos en la
mano. Para entonces en el periódico intercambiamos nuestra publicación con
otras de Argentina, México, País Vasco, Chile, Colombia y todas, se los puedo
asegurar eran bien distintas una de la otra.

3) Llevarle la contraria a Carmen Riera.


De tanto lidiar/ trabajar con diseñadores me di cuenta de una gran debilidad y es
que buena parte de los diseñadores no leen. Miran pero no leen, por eso uno casi
nunca debe confiarles al revisión de un texto final, la incorporación de
correcciones o si quiera la mirada final de un diseño que incorpora texto. La más
de las veces no ven un sumario aunque tenga errores. Por eso la mirada final
siempre la hacía un periodista responsable, que no es que no se le pudieran

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escapar errores pero al menos los más obvios se revisaban. Pero estas líneas no
son para hablar de lo poco que leen la mayoría de los jóvenes diseñadores sino
de que al darme cuenta de ello vi una oportunidad. Me dediqué yo a leer de
diseño, de rediseño de la información, de tendencias gráficas, de infografías. Me
volví un fiel lector de la web de la empresa de Mario García, fui subscriptor del
boletín gratuito de Innovation mientras existió, me paseaba por el Poynter
buscando textos que me pudieran interesar, luego descubrí un par de sitios
dónde uno podía ver gratis las portadas, al menos las portadas de muchos diarios
del mundo, le seguí la pista al diseño de Cultura/s, a Tentaciones y su
transformación en EP3, o la revista femenina Donna en sus diversas variantes
italiana, española, y todo el proceso del WSJ, me bajo la revista digital de la SND
méxico (Area 11), estoy pendiente de los premios Malofiej y de los NH. En el
ínterin de tanto buscar me tropecé primero con un par de blogs: Visualmente, y
Maquetadores dónde diseñadores de medios hablan de lo suyo, diseccionan
tendencias, entrevistan gentes, opinan y deabten. y yo allí de mirón. Por
supuesto de un blog uno salta a otro y últimamente me he tropezado con Cuatro
Tipos, Letritas y algunos más que se me escapan del tintero.

Y hay claro una razón que abarca todo lo antes dicho y otros cuentos que echaré
en el futuro y es que siempre me he visto como algo más que un redactor.
Especialmente cuando me di cuenta de mi diferenciada formación, yo a
diferencias de la mayoría de la gente que egresa de una escuela conocía (y
conozco) cómo se hace un periódico de pe a pa. Por que me ha tocado desde
cobrar los cheques, llevar los artes finales, maquetear el periódico, organizarlo,
conceptualizarlo como producto, hacerle edición a los textos, escribir el
horóscopo, y sobre todo, para mi el momento más especial, me he manchado
muchas veces las manos de la tinta de un periódico recién impreso. También lo
he olido.
En fin hasta aquí por hoy. Les debo los enlaces. Pero con los nombres para eso
está google.

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La palabra precisa
17-06-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Siempre digo que el periodismo es echar el cuento. Un cuento con muchas
limitaciones. De espacio, de lenguaje y de tiempo para empezar. nosotros
recreamos la realidad (o una parte de ella) con el lenguaje. No todo el mundo
que lee, escribe o que es útil para escribir una información entiende que escribir
periodísticamente es mucho más que poner unas comillas aquí o allá, que relatar
un hecho con su 5wh, que desgrabar unas cuantas preguntas. Vamos de lo
sencillo a lo complejo: los problemas de espacio ¿sencillo? Bueno ya veremos. A
uno lo mandan a hacer una nota si tienes suerte ya sabes cuanto va a ocupar,
sino te enteras cuando regresas de cubrir la información. Y claro no siempre las
informaciones tienen el espacio que se merecen. Pero seamos honestos, no todas
las posibilidades de notas son lo que uno espera y más de una vez uno va por una
noticia y lo que hay es un caliche. Y al llegar toca de todos modos llenar el
espacio. Y si la cosa es una nota que no vale mucho la pena de todos modos hay
que escribirla para llenar el espacio (supongo que los de internet tendrán otras
complicaciones).Pero vamos uno va aprendiendo los métodos para completar las
notas calichosas con el tiempo. Generalmente se traduce en incorporarle el
contexto al final de la nota y el contexto mi estimada gente son las noticias
anteriores sobre el tema. También la experiencia me ha enseñado que a esas
pequeñas notas calichosas puede darle una vuelta en la escritura. Escapando un
poco del convencionalismo. Recuerdo cuando me tocaban guardias los domingos,
generalmente en las mañanas los alcaldes nos regalaban actividades que
nosotros debíamos convertir en noticias, en informaciones atractivas y para mi el
asunto siempre fue un sabroso reto creativo. Sabía que esos días me podía poner
un poco más creativo, darle un poco más de ambientación a la nota y no
limitarme al puro dato. A eso que Miguel Ángel Bastenier llama la nota seca.

No hay nada más terrible que le manden a uno a editar una entrevista de un
entrevistado quisquilloso. O más bien como fue en mi caso de un entrevistado
militaroso, un comandante de las FARC-EP. Mi primera entrevista a un
comandante guerrillero, hecha en algún lugar de Caracas. La entrevista como
corresponde la hice con preguntas bien argumentadas. Y hasta me dieron dos
páginas para publicarla pero luego a la hora de montarla llegó la solicitud:
Rodolfo las preguntas están muy largas. Bueno pero así las hice, que no, que hay
que recortarlas y luego me tocó a mi editar esas preguntas sin que perdieran el
espirítu de lo que había preguntado y sobre todo que la nueva pregunta no
traicionara la respuesta que él me había dado. La cosa no estuvo fácil, dudé pero
finalmente quedé bastante conforme con el resultado.

Una entrevista es siempre una representación. La representación de una


conversación. No es de ninguna manera la conversación transcrita. La mayoría
de la gente pasaría por idiota si uno se limitara a transcribir las grabaciones de
la conversación . Porque los entrevistados suelen ser redundantes, disgresivos
y/o mal hablados y eso de manera general se ve bastante mal cuando toca leerlo.
Así que uno tiene licencia para poner sinónimos, eliminar redundancias a menos
que aporten alguna cosa, eliminar disgresiones que no aporten nada, recortar

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preguntas,condensar respuestas y hasta cambiar el orden de la conversación
para hacerla más atractiva. Todo se vale menos traicionar lo dicho , el espíritu de
lo dicho, en la conversación. Por todo eso uno como periodista solo cuenta con la
ética para serle fiel (en lo que dijo) al entrevistado y al lector. Por eso uno debe
estar siempre vigilante, de la coma, del punto y de la palabra precisa que puede
llegar a ser tan apasionante.

Con el tema del espacio se me olvidaba algo, y es lo difícil que es alargar o


recortar una nota que ya tiene su propio tamaño. No el tamaño asignado sino
más bien el tamaño que ella naturalmente tiene. Y es que muchas veces uno
escribe lo que tiene que escribir porque no da par más y sin embargo hay que
rellenar. O peor aun recortar. Peor porque a uno es lo que más le duele. Sobre
todo cuando se trata de los textos propios.

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Lecturas
18-06-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Muchos le entran al periodismo porque quieren ser escritores o
sencillamente quieren ser famosos. Yo le entré al periodismo por la realidad.
Si, si. La escritora de la casa siempre fue mi hermana. A ella es a la que de la
nada le salían mundos maravillosos. Yo también tenía los míos pero sin duda no
me salían los cuentos tan fácilmente. Es verdad que a los nueve años me pareció
fabuloso que Gianni Rodari fuera cuentista,educador y periodista pero también
es cierto que nunca me leí un texto periodístico del autor de la Gramática de la
fantasía. Así que además de Rodari me fascinaba la idea de trabajar en algo en
que había que escribir siempre, contar cosas así fueran reales y no fantásticas. Y
es que en casa siempre había periódicos que leer. Antes de mis nueve años, era
la prensa venezolana y en Catalunya no me faltaban El País y La Vanguardia en
casa. Y claro, mi hermana y yo desde chicos hacíamos nuestros propios
periódicos, con suplementos dominicales incluidos y se los vendíamos a mis
viejos y a sus amigos. Toda esta perorata es para justificar, lo que quizás para
algunos cuantos sea injustificable y es mis grandes baches de literatura universal
y latinoamericana. No es que yo no lea literatura, pero si tengo cerca un buen
ensayo, un libro de historia,de economía, de sociología o una revista que me
cuente otras maneras de ver el mundo puede que me termine por leer ese libro o
revista en primer lugar. Y es que en el periodismo no sólo hace falta escribir bien
bonito sino que también es muy importante conocer el mundo en que se vive, las
tendencias, los problemas actuales y los que se perfilan. Haciendo eso puede que
uno se sensibilice ante la realidad que lo rodea, o (para que negarlo) termine uno
convertido en un cínico. Cosa ésta última que pasa con bastante frecuencia.

Otras cosas que busco leer son textos de humor: Así que me he leído todo lo que
me encuentro de Groucho Marx, Tibor Fischer, Woody Allen, Andy Warhol,Otrova
Gomas, Pedro Chacín. y en general todos aquellos que escribían ( y dibujaban) en
el Letras de los años noventa. (también hay un humorista brasileño de quien no
recuerdo el nombre que devoré en las páginas de Economía Hoy y luego mi
hermana consiguió el libro, pero que desapareció sin dejar rastro).

También leo mucho sobre periodismo. Sí, si además de los cuatro periodismos
que uno ve en la escuela yo me dedico a leer sobre el como se hacen las cosas en
el periodismo y también como no, sabrosos reportajes que ando cazando por aquí
y por allá. Uno de esos libros con los que me tropecé alguna vez gracias a mi
hermano es una compilación de textos de Gunter Wallraf, un periodista alemán
que suele trabajar de incógnito para hacer sus reportajes de una manera muy
vivencial. Podríamos decir que desde una óptica de observación participante. El
libro por cierto se llama “El periodista indeseable” y está editado por Anagrama.
Ah y una de las razones por la que sigo leyendo sobre periodismo es porque en
varias ocasiones disfruté dar clases y tengo preparados un par de cursos –
talleres. Uno sobre periodismo popular-alternativo-ciudadano o como se llame
según la moda al uso y otro más para aprender a relacionarse con los medios
(desde como hacerlos, hasta como leerlos mejor). De ellos hablaré en otra
ocasión. Pero si quiero decir que una de las cosas más interesantes que uno se

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


da cuenta al leer sobre periodismo es que las convenciones sobre los géneros no
son iguales en todos lados. Lo que si parece ser bastante igual en todos lados son
las convenciones éticas del periodismo. Y eso es lo que salva al asunto en medio
de las diferencias.
Enlaces a lo que leo: Mis Subscripciones
¿Qué leo en internet?

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La ética
07-06-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


“La ética es al periodismo como el zumbido al moscardón”
Gabriel García Márquez.

Ética es una materia perdida que uno ve, al menos en la UCV, en los
últimos semestres. Cuando ya generalmente está trabajando y ha tenido que
enfrentarse a la realidad laboral del día a día. Para colmo es una materia a la que
le ponen apellido: Ética y legislación. Con lo cual la posibilidad de que la materia
se convierta en un recital de leyes es muy alta. A pesar de que, mirando hacia
atrás, uno se da cuenta luego que la carrera no ha hecho más que formarlo a uno
éticamente. No es sino ese el fin de ver materias como psicología de la
comunicación, socio política de la comunicación, teoría de la comunicación,
teoría de la información, o todos los periodismos que a uno le toca ver. Uno en
esas materias se forma en las maneras de comunicar, sus efectos,y en como
elaborar discursos responsablemente. Porque si a ver vamos, en la mayoría de
las materias teoricas uno termina recibiendo pildoritas de generalidades que
sirven para prevenirnos sobre los desmanes que se pueden cometer ejerciendo el
trabajo de comunicador en cualquier área. Y si, por supuesto para alargar, que
no necesariamente engrosar, el mar de conocimientos. Confieso que yo de la
ética aprendí poco en la escuela. Por el contrario siento que aprendí más en la
redacción y leyendo textos de Savater, Singer o Javier Dario Restrepo (mi viejo
tiene toda una investigación sobre ética y valores así que libros sobre el tema no
faltaban en casa). Pero uno echa en falta en las clases de ética de la universidad
un mayor contacto con la realidad, con la cotidianidad, con las cosas que pueden
pasarnos cada día y enterarse uno de las coincidencias de valores de
compromiso con la independencia, la verdad, y la responsabilidad con la verdad
en periodistas de todo el mundo. Yo aprendí más sobre la ética de la profesión
vista desde un punto de vista práctico y no legislativo o de código alguno en tres
días de clase con Javier Dario Restrepo en un taller de la FNPI aquí en Caracas
que en todo un semestre de esa materia en la escuela. Además de la certeza de
valores comunes entre los periodistas de todo el mundo me quedó una idea que
me parece un buen termómetro sobre como uno debe hacer las cosas y esa idea
es que: “la información no debe hacer daño”. En otras palabras la información
debe servir para algo. Y no se a ustedes pero a mi me parece que ese es un
criterio (que creo es súper válido y comparto) que pocos medios hoy en día
cumplen. No solamente en Venezuela, como puede ser bastante evidente, sino en
buena parte del mundo. Una verdadera pena.

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Editar los textos de otros
08-08-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


No hay nada más sabroso que editar un texto. Siempre que sea de otro por
supuesto. Uno lo ve tan claro. En mi última temporada en Letras yo era el editor
de cierre . Los artículos que invariablemente llegaban o se hacían a última hora
me tocaba a mi editarlos. La página de música y la de viaje, el horóscopo (antes
que me tocara hacerlo) más algún que otro artículo pasaban por mis manos cada
semana. Y confieso aquí, en éste confesionario periodístico, que gozaba un
mundo quitando aquí y allá lo redundante, lo que sobraba , lo que no aportaba
nada.

Aprendí a editar los textos de otros, los míos siempre me cuestan un poco más,
en primer lugar gracias a Luis Angulo mi profesor de Castellano I y II en
Comunicación Social. El asunto era simple pero eficaz. Todos los lunes y martes
teníamos que llevar leídos los artículos de Uslar Pietri y Escovar Salom que
publicaba El Nacional y tocaba también convertirlos a su mínima expresión en
cada clase. Exprimirles al jugo, la esencia. Un articulo llevado a un párrafo, o
incluso a una sola oración. También la revisión sistemática de esos textos sirvió
para aprender el tejido de un articulo en profundidad y para conocer las
estrategias para convencer al lector que usaba cada uno de ellos. Por supuesto,
luego de editar textos de Uslar Pietri y Escovar Salom queda uno con las ganas
de hacérselo a cualquiera así que cada vez que se presentaba la oportunidad no
la dejaba pasar.

El próximo post será sobre ser editado. Digo para compensar un poco.
Y si, en mi blog yo no edito casi nunca nada, todo sale tal cuál como lo escribo
sin segundas revisiones, con redundancias y excesos de adjetivos si me provocan.
Vamos que para eso es mi blog.

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Que me editen y corrijan
17-08-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Muy probablemente la mayoría no lo sabe , pero los correctores en los
periódicos suelen tener bastante trabajo. Y conmigo tengo que decir lo tuvieron.
Especialmente cuando comencé con el diarismo. Recuerdo que todas las tardes o
al día siguiente me mostraban las páginas con las correcciones (antes de eso
Dak, mi correctora en Letras, al menos no me mostraba mis errores en color
fosforescente). Y la verdad es que a mi me daba bastante pena cuando me tocaba
ver aquellas páginas llenas de vergonzosas marcas amarillas (por el color del
rotulador). Afortunadamente con el tiempo fueron disminuyendo porque de tanto
ver mis errores pues me tocaba ponerle cuidado al asunto y así los fui
disminuyendo. Cierta cultura ensayística me hacía usar más oraciones
subordinadas de la cuenta y sospecho que a veces ordeno frases como si
estuviera escribiendo en catalán (pues aprendí primero a escribir más
correctamente en ese idioma que en español) que a mi me parecen lógicamente
escritas y a otros le parecen que están al revés. Otras de mis grandes pesadillas
al escribir son los acentos. Siempre fui malo aprendiéndome normas y de paso a
mí las acentuaciones no me suenan. Ni que las grite estoy seguro. Podría decir
que también es culpa del catalán porque aprendí a acentuar con vocales abiertas
y cerradas y con dos tipos de signos de acentuación. Pero para ser bien franco en
catalán tampoco nunca me aprendí las normas. Así que al acentuar yo recurro al
recuerdo, al recuerdo de como se ve la palabra. Casi diría que al diseño de la
palabra. Como periodista no trabajo pensando en el texto perfecto sino en el
mejor texto posible. Especialmente cuando toca redactar para el diarismo. Y es
que pensar en el texto perfecto, como se que muchos hacen, sería una tortura
porque nunca estoy conforme con los ellos. Y porque sé que el mismo texto
siempre puede tener distintas vías. Cuando entrego un texto se que desde ese
momento es un poco menos mío. Por eso acepto los cambios (o me los calo si
prefieren) con resignación. Además por aquello que uno no es muy buen editor
de si mismo es bien posible que expresiones que a uno le parecen obvias no lo
sean para otros, que giros irónicos que uno use no sean entendidos por todos. O
que el énfasis que uno quiere dar con una redundancia no sea igualmente
comprendido. En ese momento, aunque le duela un poco al ego de uno, es bueno
que alguien llegue y haga el corte final. De todos modos no deja de ser divertido
escribir con esa idea en mente. Tratar de darle múltiples lecturas a una oración,
sin que sobren palabras, con sinónimos (o al menos palabras ideológicamente
afines ya que comparto la idea que los sinónimos no existen. Crecí leyendo el
ideológico Julio Casares ) y como dije en otro post buscando siempre la palabra
precisa.

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Diseñadores, redactores y otras especies
22-09-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Me ha pasado bastantes veces con jóvenes diseñadores. Uno lo escucha
como comentario rutinario. Alguien en algún lado le vendió la idea a los
diseñadores ( o al menos a unos cuantos de ellos) de que las normas del lenguaje
son secundarias, lo estético va primero. Así entonces es común leer oraciones
que no terminan en puntos, mayúsculas que no están acentuadas y hasta signos
de exclamación e interrogación que no abren por ningún lado. Pero ustedes me
dirán, bueno pero detrás de esos textos hay también redactores creativos, y yo
digo si. Pero lo jodido es que el virus se expande por todos lados y entonces le
tocan a uno jefes que vienen y le dicen a uno que Nobel se acentúa o que en su
trabajo anterior no acentuaban las mayúsculas. Y que de paso no se rinden ante
la evidencia (el RAE, libros de estilo de prensa etc) y concluyen que debería
entonces crearse una Academia de la lengua latinoamericana.

Las mayúsculas se acentúan porque esa es la norma para un mejor español, a las
oraciones se les pone un punto al final y no hay ninguna razón para quitárselo
¿Qué alguien me demuestre que un punto es feo? Hay montones de avisos en
prensa del mundo cuyos textos terminan en punto. Y finalmente los apellidos se
escriben tal y como son en su lengua original. El asunto es de cuidado porque
estas ideas de que el idioma es feo tal y como lo conocemos , tal y como se
aprenden la repiten hasta la saciedad y termina por convertirse en una seudo
verdad y uno ve por la calle avisos de prestigiosas empresas mal escrito hasta
con varios signos de exclamación que cierran y ninguno que abre. El español es
también un idioma chic.

Yo me pasé años leyendo prensa punk y anarquista (aun lo hago cuando puedo
por cierto) dónde por ser irreverentes convertían cualquier “que” en “ke” y soy
un creyente de que el lenguaje que usas y como lo usas prefigura el mundo
externo e interno de cada quien, pero no le veo ningún sentido, no veo que
aporte nada ese tipo de barbaridades en el lenguaje y más claramente viniendo
de empresas que anuncian y de agencias que le pagan a gente para que creen.
Solo las desprestigia un poco y no las hace modernas para nada.

Otra mala costumbre popularizada por la secretarias ( y los abogados) y de allí se


ha trasladado a todo el mundo es el mayúsculismo . Es decir la mala costumbre
poner las distintas palabras de una misma oración iniciando mayúscula. Esto
empezó me imagino gracias al jalabolismo cualquier doctor (médico o doctorado)
empezó a llamarse Doctor y así por el estilo. Hasta dónde yo recuerde eso solo se
reserva para el Rey, la Reina, el Papa etc. Igual pasa con frecuencia con las
instituciones si quien escribe pertenece a esa institución suele escribir la
Universidad (por poner un ejemplo) y es sencillamente está mal.

Otra discusión frecuente con los diseñadores es el abuso que hacen al colocar los
títulos todos en mayúsculas porque según algunos eso y que se lee mejor . Pues
no. Está demostradísimo que las mayúsculas se leen más lento y me ha tocado
ver títulos puestos en mayúsculas, en letra palo seco y con apenas espacio de

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


interletrado. Pero es que esas letras supuestamente son modernas y entonces
queda bien usarlas. No es que no se puedan usar , pero es que hay que saberlas
usar. Si usas textos en palo seco tienes que darle más aire que si usas tipografía
con serif, por que las colas ayudan a la lectura. A mi el tema de la tipografía me
apasiona, en realidad como he dicho en varias oportunidades acá el del diseño de
la información en su conjunto.

Es solo mi opinión. Pero como redactor creativo tengo con bastante frecuencia
estás discusiones.
Unos blogs sobre tipografía y diseño de la información:
Letritas
Cuatro tipos
Unos tipos duros
Quinatinta
Visualmente
Maquetadores
No son todos los que leo pero si los que reviso con más frecuencia.

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Se solicitan los corresponsales más pilas de la Vía Láctea
14-10-07

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


“Se solicitan los corresponsales más pilas de la Vía Láctea. Más vivos que
muertos”. Más o menos así decía la solicitud que me tocó responder por allá en
1992. Había aparecido en Letras, el periódico universitario, un mensuario que
por entonces salía más o menos cuando podía, que era mensualmente,cada mes y
medio o incluso cada mes y cuarto. Lo había descubierto en mis paseos por la
UCV y luego había estado pendiente de su edición aniversario encartada en El
Diario de Caracas en 1991.Aquél año el texto de Claudia Guerrero que ganó el
concurso aniversario me hizo llorar. Luego le seguí la pista en su Columna Ver-t-
bral.

Era seis de octubre de 1992. Cumplía ese día mis 18 años y mientras almorzaba
recibí una llamada. Al teléfono de la casa, entonces no tenía móvil celular, me
llamaban de Letras, el periódico universitario para entrevistarme. Y no me
llamaba cualquier persona no, me llamaba el mismísimo Manuel Guzmán. Que no
es que yo lo conociera de algo pero era junto con Pedro Chacín el que más arriba
en la cabecera aparecía. Concertamos para el día siguiente. Y el día siguiente yo
llevé mis carpetas. Con todos los periodiquitos caseros o estudiantiles que había
hecho en mi vida, con los casseticos de programas de radio inventados, con las
columnas sobre efemérides que había escrito para El Universalito de Miyó
Vestrini. El lugar al que llegué era diminuto, quedaba cerca de la UCV en la
avenida Maria Teresa Toro, parecía más un apartamento de solteros que lo que
me imaginaba yo de una redacción de un periódico de 24 páginas mensual,
escrito por un montón de gente prestigiosa. Pero así era la cosa. Le mostré a
Manuel mi trabajo, las cosas que hasta esa edad había hecho y sobre todo le
insistí en mis ganas de aprender. En uno meses entraría yo a comunicación social
pero quería aprender desde ya a hacer un periódico. Mis responsabilidades
serían un poco de todo: llevar los originales a la imprenta, buscar cheques y
depositarlos, llevar la fotos al fotolito, buscar las ilustraciones que entonces
hacían Kico, Cañas y Juan, ayudar a montar los artes finales. Buscar el artículo
del viejo periodista Federico Álvarez era sin duda el mejor momento del mes.
Sentarse allí con él en su biblioteca, esperarlo, recibir de su mano las páginas de
opinión escritas a maquina, ser el primero en leer esos sabrosos análisis y
cuando agarré confianza incluso conversar con él un rato ¿Qué pensaría él del
país de hoy? ¿Habría seguido su senda de desencanto o estaría entre los que
apoyan al gobierno actual? ¿y del mundo? Porque su columna de entonces era
sobre el mundo. Y si, al principio media página al mes era para que yo escribiera.
Pero regresemos de nuevo a ese siete de octubre. Terminada la conversa me fui
feliz a casa, tan feliz que se me olvidó preguntarle a Manuel cuanto me iba a
pagar por aquél trabajo. Lo llamé y me citó d nuevo para el día siguiente, ocho
de octubre. Nos vimos frente a la Biblioteca Central de la UCV. Y allí me ofreció 6
mil bolívares, que pese a que eran dos mil bolívares menos que el salario mínimo
para mí resultaban ser una pequeña fortuna. Esa fue la primera vez que me
pagaron por hacer periodismo que para mí desde entonces es mucho más que
escribir, es hacer un periódico es llenarse las manos con la tinta todavía húmeda
del periódico recién impreso.

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Crear un proyecto editorial
20-04-08

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


A mi no solo me gusta escribir, informar o echar el cuento sino que
también disfruto desarrollando proyectos editoriales. Podría poner a
contarme aquí los fanzines que hacía de chico, que vendía a los amigos, que
distribuía en 10 liceos de Caracas y cuya concepción fueron en buena parte mi
responsabilidad. Pero no me iré tan atrás pues estos cuentos y reflexiones de “el
periodismo y yo ” son sobre mis primeros quince años cobrando por escribir. Así
que tengo que contar que mi gran escuela en esto de crear publicaciones fue
Letras el periódico universitario. Y es que aunque cuando yo llegué el periódico
ya estaba creado, se trataba ( y se trata aunque ahora menos) de un medio que
siempre convirtió su experimentalidad en una constante ( para bien o mal es un
debate que dejo para otro momento o lugar). A los pocos meses de estar allí me
encomendaron a mi y a dos compañeros más crear El Sordo, encarte musical
culturoso. En Letras también me tocó inventarme algunas otras ideas como un
encarte juvenil que finalmente nunca salió pero se suponía una separata en un
formato más dinámico y coleccionable, también me inventé (sobre el papel) una
revista de música y otra que tenía como eje las diferencias, la pluralidad y
pensaba que su ámbito podía estar vinculados con las ONG y en general con la
gente interesada en transformar el mundo. Aquél proyecto se llamaba Babilón
(no Babilonia, no Babylon, no Babel ). Una revista para el mundo homosexual
venezolano fue una idea que manejamos una amiga y yo. Ese tipo de revistas se
multiplicaban en el mundo anglosajón y en España (Zero, empezaba a salir)
además una web gay venezolana era ya entonces una referencia para la
comunidad latinoamericana. Pero consultando a amigos homosexuales nos dimos
cuenta que no habría suficientes venezolanos dispuestos a salir del closet para
comprar una revista.

Crear un proyecto editorial pasa por hacerse un montón de preguntas. La


primera de todas es: ¿con quién cuento? La segunda ¿con qué cuento? La
tercera: ¿a quien va dirigido? ¿con que periodicidad? La cuarta: ¿cuánto se del
tema? Creo que todas las demás preguntas y respuestas se desprenden de estas
primeras cinco. Vamos una por una:

1)¿con quién cuento?


Esta pregunta incluye socios, posibles periodistas, fotógrafos y diseñadores que
se puedan ganar para el proyecto.Necesitas cómplices. A mucha gente le puede
parecer maravillosa la idea de lanzar una publicación y de buenas a primeras
pueden decir que si pero se trata de descubrir con quien se cuenta de verdad,
verdad. Preferiblemente en el caso de socios de gente que se complemente.

2¿con qué cuento?


Con qué capital, con qué equipos. Conocer tus limitaciones puede hacerte más
creativo. Y la creatividad te puede hacer destacar.

3)Quién quieres que lea la publicación, pero también quien esperas que
anuncie.

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Nos guste o no las dos cosas van juntas. Porque tus anunciantes esperan
determinadas características según a quien va dirigida la publicación. Ellos
tienen ya una preconcepción de los intereses de determinados segmentos. Tú
tienes tú olfato, tu intuición y eso seguramente es lo que puede hacer la
diferencia. Y es que uno de los grandes problemas de las publicaciones de hoy en
día es que responden tanto al segmento al se suponen que están orientadas que
terminan pareciéndose todas. Y eso es un verdadero fastidio. Lo ideal es crear tu
propio segmento pero para ello (y mientras lo haces) debes lograrle vender la
idea a los posibles anunciantes de que el perfil de tu revista encaja en uno ( o
varios) de los perfiles que ellos tienen preconcebidos y es que si no, ¿con qué
avisos vas a mantener tu publicación? Y es que el precio de venta al público solo
representa un pequeño porcentaje de los ingresos.

4) ¿cuánto se del tema?


Siempre viene bien saber del tema en que gire tu proyecto editorial. Aunque no
es del todo indispensable si sabes cual puede ser tu aporte, tu ángulo particular
que crees que le puedes dar.Si tienes mucho conocimiento de un tema quizás lo
que tengas que cuidar es que otros no lo tengan tanto como tú. Y si lo tienes
poco quizás lo que toque es rodearte de gente que sepa del asunto.

La distribución
Una vez resueltas las pequeñeces de arriba (además de la creación de la
empresa como tal) viene el que es el verdadero dolor de cabeza de una
publicación (es más fácil conseguir una buena imprenta o siquiera una decente) :
la distribución. De nada vale hacer una publicación maravillosa que no va a
llegar a nadie por falta de distribución. Aquí hay dos formas básicas de trabajar o
bien creas tu propia distribuidora o negocias con las que ya existen. Pongamos
que decides por lo segundo…bueno la distribuidora te va a decir cual es el
porcentaje del precio de venta que aceptan y cual es el precio mínimo de venta
¿que no te gusta? Bueno, siempre puedes buscarte otra distribuidora. Por mi
trabajo como parte del equipo editor de Letras a mi me ha tocado trabajar con
tres de ellas: Distribuidora Santiago que entonces además de libros distribuía
(distribuye seguramente) también revistas importadas y locales, la de El
Nacional y la de El Universal. No se si La Cadena distribuye publicaciones que
no sean propias y siempre me recomendaron que ni de vaina dejara mi
publicación en manos del Bloque de Armas. No sé bien por qué. También puedes
tratar de montar tu propia distribuidora y si se mira bien hay algunas áreas que
no son cubiertas por las principales que seguro pueden convertirse en tu nicho.
Pero hoy en día hay otra cosa que hay que considerar y es si quieres que la gente
compre tu publicación o si te apuntas a la moda de los gratuitos.

Cada opción tiene sus pros y sus contras. Lo bueno de la adquisición gratuita de
la publicación es que puedes presumir con tus anunciantes de que tu publicación
se agota. Pero también es importante que se agote en los lugares adecuados.
Una publicación juvenil que se distribuya en ancianatos da igual que se agote
porque no está llegando al público meta. Probablemente una distribución

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


gratuita te obligue a organizar tu mismo la distribución pues las grandes
distribuidoras suelen trabajar por porcentaje del precio de venta. Cuando armes
tu distribuidora para tu publicación gratuita tienes que entender que no puede
ser distribuida en sitios convencionales (lo tuyo no serán los kioscos) y eso te
obligará a realizar convenios y a venderles la idea de que tu publicación es un
valor agregado para ellos (para que no queden dudas, para los locales donde
dejarás tu publicación). A ti te da lectores y a ellos algo adicional que ofecerle a
sus clientes. Posibles lugares para distribuir prensa gratuita son locales de todo
tipo, sistemas de transporte público, Centros comerciales y pregoneros. La venta
de pregón es indispensable para los medios pagos a los pregoneros se les paga
un porcentaje de la venta de publicación y en el caso de la distribución gratuita
pues les pagas más como si fueran promotores, promotoras o sea por tiempo
trabajado pero es también muy importante el pregón sobre todo cuando arrancas
una publicación para darla a conocer se trata de una interaccción humana de
alguien que se le acerca a un consumidor cautivo ofreciéndole un producto que
es gratis pero que le puede ofrecer cosas (información en nuestro caso – aunque
también puede ser estatus y otros valores asociados a la información y estilo de
tu publicación-) de su interés ¿Los contras? En determinados grupos es más
difícil crear fidelidad a las publicaciones gratuitas. Aunque ya hay gratuitos de
primera, segunda y tercera generación. Esto es más o menos los gratuitos
sustentados fundamentalmente en información de agencia y breves; los que son
gratuitos pero de calidad con mayor información propia e incluso postur as
definidas ;y finalmente los gratuitos especializados .

El diseño
¿Cómo quieres que se vea? Pero también cómo espera tu público cautivo que se
vea ¿y tus anunciantes? El diseño debe estar asociado al tipo de publicación que
quieres. Y es lo primero que tienes que tener claro. El exceso de
experimentalidad generalmente no ayuda a la lectura. Antes de pedirle a un
diseñador una propuesta la debes primero tener claro tú. No se trata de que le
dictes línea por línea lo que quieres pero si es importante que el sepa los
margenes en que te quieres mover. Que cosas son para ti indispensables y por
qué (indispensables por ejemplo: a lo mejor tu publicación colabora gente famosa
y eso es importante para ti que se destaque porque es uno de tus argumentos
para que los lectores se acerquen a tí o por ejemplo tu publicación va dirigida a
gente de cierta edad entonces hay que optar por un buen punto en la letra y una
tipografía de fácil lectura) . Y creéme que para un diseñador es mejor decirle los
argumentos del tipo de cosas que quieres que armarle un frankesteín del tipo
que se parezca a éste o a esta otra publicación porque eso es bastante
desestimulante. Es interesante también que desde un principio el diseño y la
forma en que se van a elaborar los textos estén integrados.

Creo que por ahora voy a llegar hasta aquí. Este es el abc para la creación de
una publicación. Hay desde luego más detalles sobre la creación de la empresa
periodística, sobre margenes de ganancia, cantidad de publicidad, detalles sobre
el diseño, tipografías, mercadeo y las formas de trabajo de un equipo de los que

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


se podría hablar pero los dejaré para otra ocasión o para cuando algún
interesado decida contratarme .

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


El periodismo alternativo
17-07-08

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


¿Qué demonios es el periodismo alternativo? ¿Existe? ¿Con qué se come? Se
supone que en Letras hacíamos periodismo alternativo. Yo he dictado talleres de
periodismo alternativo y comunitario. Es un tema que me apasiona pero en el
que cada vez creo menos. Si me preguntan prefiero hoy en día el periodismo sin
apellidos. Y es que al periodismo alternativo se le puede definir por su mirada a
las cosas que generalmente los grandes medios no ven, por que su agenda de
temas de interés es diferente. Pero con frecuencia mucho de ese llamado
periodismo alternativo es un periodismo sesgado, interesado, sin el menor
interés de informar equilibradamente (aquí un punto importante para mi: si no
hay equilibrio no es periodismo sino propaganda). Pero por si fuera poco, este
periodismo que se llama a si mismo alternativo es elaborado generalmente con
los mismos criterios discursivos del periodismo tradicional por lo que aun cuando
la agenda de temas sea diferente en el fondo lo que hace es legitimar el sistema
establecido y no uno diferente. Así que de alternativo tiene más bien poco. Aclaro
que yo si creo en el periodismo con posición, pero que incluso teniendo posición
debe tener el equilibrio de creer a sus lectores lo suficientemente inteligentes
como para dilucidar por si mismos lo que se les cuenta de la realidad. Muchos de
los temas de ese periodismo alternativo de los años sesenta y setenta fueron
incorporados a la agenda de los medios de las décadas subsiguientes: los temas
de tribus urbanas, de ecologismos, de derechos de genero, derechos humanos o
consumo cultural son corrientemente leídos en la prensa tradicional. Es más, el
capitalismo ha sabido absorberlos tan bien (lo cual sinceramente no creo que sea
malo al contrario) que hoy en día son secciones fijas de un periódico (primero fue
el periodismo cultural, luego el de tendencias). Quiero volver a insistir en que
buena parte del periodismo alternativo es legitimador de discursos. Y es que
mientras no se escriba de manera diferente lo será. No se trata de sustituir las
“q” por las “k” sino de algo mucho más complejo, de cómo sustituir la
prominencia individual que se usa en los textos tradicionales por una más bien
colectiva por ejemplo (en otras palabras sustituir el quién por el quienes), se
trata también de cambiar la jerarquización de la información e incluso la manera
de leer una nota (lead-cuerpo-cola). Esto último es si se quiere con lo que más se
ha experimentado y ha dado los buenos resultados que conocemos como Nuevo
periodismo, periodismo gonzo o como lo quieres tú llamar. El gran problema que
se tiene es desde luego que tenemos a los lectores acostumbrados a una manera
de decodificar los textos periodísticos por lo construir el discurso de una manera
diferente pasa por tener lectores más arriesgados, inconformes que se atrevan a
cambiar sus maneras de ver y comprender. El periodismo hiperlocal es otra cosa.
Creo que es importante y necesario que las gente esté informada sobre su
entorno para que pueda defenderlo, protegerlo, mejorarlo y sobre todo compartir
con el otro. Pero este tipo de periodismo responde a las mismas prácticas del
periodismo tradicional solo que con una agenda diferente. Sobre el llamado
periodismo ciudadano, abierto o de construcción colectiva creo que puede llevar
el nombre de periodismo siempre que cumpla ciertos criterios del oficio. Sino
termina más bien siendo contraloría social o simplemente chisme. Pero lo que si
me interesa del periodismo de construcción colectiva es su poder para ser

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


supervisor y desligitimador del poder de los medios tradicionales. Aunque
cuando de periodismo ciudadano se trata yo me siento bien cercano al modelo
híbrido del Oh my news coreano. Y antes que salte la pregunta para mi los blogs
(entendidos como bitácoras) son espacios de opinión en ocasiones muy bien
informada y fundada, necesarios como las buenas columnas de opinión que
muchos admiramos o hemos admirado. Los blogs como herramienta técnica
desde luego pueden ser usados para cualquier cosa, un buen cuento, persuasión
comercial, opinión cercana, paraperiodismo etc.

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La prensa en crisis ¿cuál será su futuro?
08-01-09

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


La pregunta que aún me parece sigue sin responder es ¿cuál es el modelo
a seguir? Tanto para el periodismo como para el negocio editorial. Todo ese
periodismo de tendencias que se puso muy de moda de los setenta para acá
puede ser muy bien cubierto por blogs de individualidades o de pequeños
colectivos (como bien demuestra la red hipertextual o weblogs SL,por
ejemplo).Las columnas de opinión y de breves políticos también pueden ser
cubiertas comodamente por blogs o micrositios. Pero me pregunto, ¿qué pasa
con ese periodismo vigilante del poder, de investigaciones prolongadas y
costosas? Es verdad que viene siendo un bien escaso en la medida que las crisis
han afectado a los medios (y también los oligopolios comunicacionales, hay que
decirlo), pero no por eso deja de ser necesario y además útil para el debate que
debe haber siempre sobre la cosa pública y su uso. La inmediatez no es en
realidad buena consejera para el periodismo. Puede que los tubazos sean buenos
para el negocio pero no necesariamente lo son para la información misma.La
información que se publica en la red es con frecuencia una secuencia de hechos
a la que les falta el contexto ( y si, es verdad uno puede conseguir sitios en los
cuales proveerse ese contexto pero es mucho más complejo entonces acceder a
la información).

Personalmente creo que hay dos cosas que le han hecho mucho daño a los
medios de comunicación: los oligopolios mediáticos y el hacerle demasiado caso
a los expertos en mercadeo. Y es que cada vez más los medios se parecen y para
colmo si no se parecen los expertos en mercado dicen que se deben parecer. Los
medios han perdido en buena medida personalidad y eso claro los ha hecho más
inútiles. Todos tienen contenidos parecidos, secciones parecidas , responden a
perfiles parecidos y son diseñados por gente con nociones parecidas. Y en
consecuencia tienen menos interés. Lo que ha pasado con los medios impresos
( y tradicionales) es que si en general dicen lo mismo que la información que se
puede conseguir de manera gratuita ¿a quién van a interesar?

Está de cajón lo que voy a decir: los medios deben cada vez más apostar por un
perfil propio, que responda a parte de sus lectores que no compita con internet y
en la que los periodistas más que informadores de “la verdad” de los
acontecimientos se conviertan en el hilo de Ariadna de la información.

Pero esto tiene varios problemas, en primer lugar que estoy seguro que son
pocos los periodistas que tienen esa capacidad, las escuelas de comunicación
forman pero no para eso.
Otro problema es más bien social y es que no deja de ser importante la existencia
de medios que homogeinicen el debate público que nos permita tener puntos de
partida común en medio de las diferencias y la tendencia va justo en el sentido
contrario . Con todo, un medio que se ocupe de los grandes temas, de manera no
necesariamente noticiosa sino interpretativa o incluso prospectiva, que tome en
cuenta a sus lectores también para la elaboración de información, que se
convierta en el nodo de una red (y del debate) y deje de ser un periódico

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


sabihondo por si mismo sigue siendo más que necesario indispensable. Y
sospecho que para éste tipo de cosas están más preparadas las revistas de
información general que los diario. Lástima que en éste país no tenemos revistas
de información general (excepto la Zeta de Poleo que yo recuerde).

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Mi diario ideal
07-05-05

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Me tropecé navegando por La Jornada, el diario de la Universidad
Nacional Autónoma de México, con un sitio maravilloso. Al menos por seis
dias. Se llama Press Display y te permite ver y leer más de 200 diarios de todo el
mundo. Pero no verlos en su versión web, sino en su versión papel, en su diseño
papel. Lo cual para mi es una gozada pues yo tengo un fetiche particular por el
diseño de periódicos y revistas integrado claro siempre con el contenido.
Pensaba, ahora que recién salgo de la ducha en como sería mi periódico ideal:
Para empezar sería tabloide y tendría el diseño de Liberation. El diario mejor
diseñado del mundo,francés, chic y de izquierdas, fundado por Jean Paul Sartre y
por su actual director Serge July.

Tendría también la irreverencia de Página 12, diario argentino del cual fui
durante un buen tiempo adicto y compraba la edición dominical cada semana en
el sempiterno kiosco del sur de la Avenida Casanova. Ahora hasta tengo un
amigo venezolano que es periodista de allí.

Mi diario ideal tendría las entrevistas de la contraportada de La Vanguardia, en


especial las que hace Ima Sanchís pues es capaz de hacer siempre las preguntas
acertadas para que los personajes se describan siempre a si mismos en cada
respuestas dejándolos hablar a gusto pero en un espacio contado y reducido.
Seguro están muy bien editadas, porque la edición casi no se nota.
Mi diario ideal tendría un suplemento de cultura que sería una mezcla de
Cultura/s de La Vanguardia (también bellamente diseñado) con Babelia de El País
de España y con el toque contraculturla de la revista Ajoblanco.

Y si hablamos de suplementos tendría uno de economía tan bueno como ese


diario venezolano color salmón de los años 90: Economía Hoy. Con ese diario
aprendí de economía y ese diario tenía la que ha sido para mi la mejor edición
dominical de un diario en este país. Las ediciones de Domingo Hoy. Lástima que
la crisis bancaria y las constantes pérdidas acabaran con el diario de los Di
Mase. El diseño de este diario siempre me parecio singular: muchas ilustraciones
¿dónde está Peli hoy en día? no escatimaba espacio para los buenos textos y
hacia un uso preciso del blanco y negro y el color.
Mi periódico ideal tendría columnistas como José Igancio Cabrujas o Juan Nuño
que devoré de pequeño en las páginas de El Diario de Caracas y de Economía
Hoy.

Mi periódico ideal tendría un editorialista tan frontal e irreverente como Teodoro


Petkoff en Tal Cual. O mejor aún como Jorge Lanata. Porque editorialistas así son
los que hacen destacar a un periódico.

Mi periódico ideal tendría unos retratos (perfiles) tan buenos como los de la
última página de Libération y unas páginas de reportajes internacionales tan
buenas como los “Horizons” de el diario Le Monde (no confundir con Le Monde
Diplomatique por favor).

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


Mi periódico ideal tendría unos periodistas tan comprometidos como los del
diario El Espectador de Bogotá en los años 80 y claro los recursos económicos de
El País de España y los sueldos del Wall Street Journal.

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico


El periodismo y yo se terminó de editar en la madrugada del 25 de
febrero de 2011. El cuerpo del texto fue compuesto en DejaVu Serif de
12 puntos, mientras que los títulos se compusieron en 16 y 12 puntos.
Fue publicado en Caracas, Venezuela en año Bicentenario.

El Periodismo y yo/Rodolfo A. Rico